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sábado, 20 de agosto de 2022

Sociedades sin memoria

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Son muchos, cada vez más, las cosas que deben ser explicadas ante la falta de memoria activa. Las culturas son dispositivos de recuerdos; las sociedades fijan su unidad por la capacidad de mantener recuerdos compartidos.

En estos días, los medios se han encargado de recordarnos, de mejor o peor manera, quién es Salman Rushdie y porqué le ha ocurrido lo que le ha ocurrido. Hace unos pocos días atrás, en España, hemos tenido que explicar quién era Miguel Ángel Blanco y qué había tras el recuerdo de su nombre. Otros tenían que recordar quién era Bolívar. Es como si hubiera una enorme distancia —el olvido es una distancia, a la inversa de lo que decía la canción, que no voy a recordar aquí— entre los hechos recientes y nuestro presente.

En el diario estatal egipcio Ahram Online leemos sobre los hechos ocurridos con Rushdie: 

Different editions of the 1988 book -- seen as blasphemous by Iranian leaders who subsequently issued a religious decree calling for his death -- on Saturday occupied the top three spots on Amazon's "Movers & Shakers" list.

That list, which shows books whose sales have increased the most, had another Rushdie opus, "Midnight's Children," teetering between fourth and fifth place.

Bookstores reported a flurry of interest in the Indian-born author, some from readers too young to remember the original fury he prompted across much of the Muslim world.

[...]

"Some of our younger employees had never heard of him. So it was interesting yesterday to have conversations... with our younger staff about who he was and what his impact was on the literary world."

She added: "Honestly, I feel like people just came here yesterday because they wanted to talk about how they felt about what happened."* 


Es importante resaltar el funcionamiento que se señala: quien no ha vivido los hechos, los desconoce. Es decir: no queda forma de recuerdo más allá de quien ha formado parte del momento en el que se produjo el acontecimiento. El hecho se ha producido en muchas partes del mundo revelando un mismo problema: la desaparición de los hechos recientes como historia, su fragilidad en el recuerdo, la necesidad de recuperar información.

En el texto se menciona el "descubrimiento" por la avalancha de información que suscita un acto de este tipo. Es fácil satisfacer la demanda porque toda esa información ya existe en nuestras hemerotecas. No hace falta recurrir a especialistas, basta con teclear en Google u otro buscador. Los  medios reelaboran esa información y nos explican "quién es Salman Rushdie", "qué escribió", "quién lanzó la fatwa", etc.

Es interesante el detalle de que incluso los empleados jóvenes de la liberaría desconocían quién era Rushdie. Podríamos suponer que por su trabajo tuvieran algún conocimiento superior a la media, pero no ha sido así. Ellos solo controlan clásicos y superventas. Entre esos dos extremos nos movemos.

Es indudable que nuestro conocimiento de nuestro pasado más inmediato es muy deficiente, que existe una franja cada vez más amplia de nuestro presente, cada día más reducido, que queda fuera de foco. Pero es precisamente lo ocurrido en esa franja lo que más nos afecta en el presente, aunque lo desconozcamos. Los acontecimientos nos afectan, los conozcamos o no. Y eso es terriblemente peligroso.


Creo que hay varias causas cruzadas. La primera es la complejidad del presente frente a la reducción o simplificación que supone toda forma de discurso histórico. Se ha trabajado mucho teóricamente sobre el concepto de discurso histórico. Pero se trabaja muy poco sobre la idea de presente. Hay una corriente llamada "Historia del presente" que trata de "historizar" los acontecimientos recientes para evitar que queden sin ser convertidos en discursos, pero esto evidentemente no sirve de mucho. Por algún extraño motivo, el estudio del presente no tiene el "caché" universitario del estudio del mundo antiguo. No construye un reconocido pedigrí a los investigadores. A mayor distancia, más prestigio del campo académico.

Las transformaciones de la Academia en las últimas décadas han ido en unas direcciones claras: han aislado al mundo académico de la sociedad, convirtiendo el conocimiento en una cuestión entre "pares" y priorizando unas líneas y dejando otras fuera. En vez de crear lazos de comunicación fluidos entre sociedad y academia, se ha hecho lo contrario, ya sea por convertirlo en un negocio de pago o por hacerlos ilegibles para los comunes mediante el uso cada vez más intenso de las jergas. La penalización de la divulgación cierra el círculo en el que de lo único que se deben preocupar los investigadores es de puntuar en la promoción de sus carreras, ser citados por sus propios colegas y colocar sus escritos solo en las revistas indexadas. De esta forma sutil, la academia ha sido separada de la comunidad, algo trágico para los campos de las Humanidades y las Ciencias Sociales, cuyo destino es permitir a la sociedad conocerse mejor y ser conscientes de sus problemas y soluciones.

Esto tiene repercusiones en el sector educativo. Consideramos que debemos estudiar el Imperio Romano, por ejemplo, pero nos cuesta más explicar fenómenos recientes. El presente es complejo y no tiene tanta "bibliografía". Recuerdo esta discusión con una colega egipcia ante los estantes de "Egipto" en una gran liberaría. No había más que alguna monografía referida al presente egipcio. Hay países de los que solo conocemos lo que hemos construido sobre su historia antigua, pero desconocemos su presente.

La concentración de la academia sobre sí misma es solo una parte del problema. La explosión de los medios; el crecimiento de los medios horizontales que buscan un presente inmediato, explosivo, en el que la atención se busca para ser sustituido su objeto por otro que será igualmente efímero. Lo efímero es lo contrario de lo histórico, que permanece. La gran perversión es que lo histórico desaparece en función de una conjunción de intereses, desde la dirección del consumo a la mayor trivialidad que podamos imaginar. Su "importancia" viene decidida por la amplitud que pueda tener en ese nuevo espacio que son las redes sociales. Su propio mecanismo son esas explosiones u oleadas de información que desaparecen poco después sustituidas por otras. Si a esto le sumamos su manipulación a través de la desinformación, las noticias falsas, etc., el panorama no puede dejar de ser muy preocupante.

Es urgente que los acontecimientos recientes se incorporen a nuestro sistema educativo a través de diferentes mecanismos, como seminarios periódicos en los que se estudien o al menos se den a conocer este tipo de momentos que marcan nuestro presente, lo sepamos o no. Se pueden realizar muchas actividades, desde revistas escolares en las que recoger los temas por parte de los alumnos.

Vivimos en un mercado comunicativo en el que lo prioritario es mantenernos conectados a lo que se nos quiere contar. La mirada se dirige hacia una estrecha franja que hace desaparecer todo lo que no está en ella. Esto ha creado enormes distancias entre el momento presente y lo pasado, visto como una enorme bolsa de la que en ocasiones emergen algunos momentos marcados por la actualidad.

Se ha modificado, por ejemplo, nuestra relación con las artes. Han desaparecido del mapa autores de todos los campos, cuyas obras (literarias, cinematográfica, pictóricas...) tienen mucho que decirnos todavía. Los que se mantienen en nuestros programas, además, han quedado muchas veces anquilosados y de difícil conexión con el presente, algo que no se tiene en cuenta y que sería importante para mostrar que podemos recurrir al pasado en muchos momentos con buenos resultados seleccionando mejor lo que ofrecemos. Ese es el sentido del legado. Pero eso es romper las cómodas rutinas educativas que tanto simplifican el trabajo.

Urge encontrar una solución para la desmemoria. Sin memoria somos manipulables de forma cada vez más evidente. La pseudohistoria ocupa el lugar de la Historia. Hoy están disponibles tantas herramientas de manipulación que fanáticos y populistas puede dar su visión del pasado, de sus consecuencias introduciendo todo tipo de ideas. Tener que recordar quién es Salman Rushdie cuando es apuñalado o tener que explicar quién fueron personas que, por unas causas u otras, son importantes para nuestro presente, lo conozcamos o lo ignoremos, es un claro síntoma de fallo social, de debilidad cultural evidente.

Los medios también tienen su responsabilidad en estos mecanismos por la forma de dar aislada la información, muchas veces descontextualizada o mal construida. Al igual que otros campos, lo barato se prefiere a lo bien construido o argumentado.

Confiamos en que esa información volverá gracias a las tecnologías documentales, pero lo cierto es que es triste tener que recuperar el pasado a golpe de curiosidad en el presente. Las obras de Rushdie están copando los primeros puestos en ventas y quizá sea con ese mecanismo con el que estamos funcionando, a golpes de consumo, antes que con la conciencia histórica de los acontecimientos. 


* "Attack on Salman Rushdie sparks surge in interest in author's works" Ahram Online AFP 14/08/2022 https://english.ahram.org.eg/NewsContent/18/63/473140/Books/News/Attack-on-Salman-Rushdie-sparks-surge-in-interest-.aspx

viernes, 19 de agosto de 2022

Más equívocos sobre el atentado contra Rushdie

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El caso del apuñalamiento de Salman Rushdie sigue mostrando cómo malinterpretamos este tipo de situaciones, qué significa una fatwa, y las personas que consideran su cumplimiento como una vía al Paraíso. Si no entendemos bien de qué estamos hablando, difícilmente podremos prevenirnos de sus efectos u objetivos. Ya el otro día hablábamos de equívocos, pero estos se siguen acumulando.

En RTVE.es leemos el siguiente titular: "El agresor de Rushdie niega contactos con Irán y reconoce no haber leído 'Los versos satánicos'"*. En el titular están implícitas varias cosas. La primera de ella se contradice con la realidad: el atacante no es iraní, sino un norteamericano de origen libanés. El punto de partida, regido por una lógica estricta es que ha sido Irán quien promulgó la fatwa pidiendo la cabeza de Rushdie. Nuestra lógica de interpretar las cuestiones como diferencias entre países nos lleva a malinterpretar las situaciones.

El segundo elemento que se introduce es la "incongruencia" de cometer un atentado sin haber leído realmente el libro de Rushdie, Los versos satánicos. Esto es igualmente presuponer la misma lógica que otra persona fuera del ámbito en el que el tal Hadi Matar, que así se llama el perpetrador del atentado. Suponer su lectura es absurdo, pues hacerlo le hubiera hecho incurrir en una falta grave. La fatwa no iba solo contra Rushdie, sino contra sus editores, traductores... y lectores. El edicto religioso condenaba a todos los partícipes en la difusión de la obra de Rushdie.

En El Universal de México encontramos la siguiente relación de algunos de los incidentes ocurridos desde la emisión de la fatwa:

Este es el ataque del que viene huyendo Salman Rushdie desde hace 33 años, cuando se le condenó a muerte con una “fatwa", decreto religioso dictado por el ayatolá Ruhollah Jomeiní, líder religioso de Irán, por blasfemias sobre Mahoma, escritas en su libro “Los versos satánicos” (1998). Este decreto fue leído en la radio pública de Teherán el 14 de febrero de 1989. Incluso una organización religiosa semioficial de Irán ofreció una recompensa de 3.3 millones de dólares por su cabeza.

La condena de muerte no sólo ha afectado la vida del escritor, sino también la de otras personas que se han involucrado con su obra y la polémica, algunas con resultado mortal.

Poco después de la publicación del libro, en Pakistán, miles de personas atacaron el centro cultural de Estados Unidos al grito de "¡Perros americanos!" y "¡Hay que colgar a Rushdie!". Cinco personas murieron por disparos de la policía.

En febrero de 1989, más de mil personas musulmanas protestaron en Bombay, ciudad natal de Rushdie, contra el escritor. La demostración había sido prohibida por la policía, sin embargo, siguió su curso. El enfrentamiento con las autoridades dejó un total de 12 muertos y 40 personas heridas.

En julio de 1991, Histoshi Iragashi, el traductor japonés de Rushdie, murió apuñalado. Sus heridas fueron en su rostro, brazo y cuello. El asesinato ocurrió afuera de su oficina como asistente de profesor en la Universidad Tsukuba, en Tokyo.

La policía japonesa dijo que no había pruebas de que el asesinato de Iragashi estuviera vinculado con la condena de muerte Rushdie. Sin embargo, el editor que publicó “Los versos satánicos” en japonés ya había recibido amenazas de muerte.

Antes, el gobierno de Japón había prohibido la publicación del libro por ser “antiislámica”.

Un mes antes del asesinato de Iragashi, Ettore Capriolo, traductor al italiano de “Los versos satánicos” fue atacado en su departamento en Milán: fue apuñalado en los brazos y el tórax, recibió varios golpes en la cabeza, pero sobrevivió, pues sus heridas fueron “superficiales”.  Su traductor al noruego también fue agredido.

Dos años más tarde, en Turquía fallecieron 37 personas al ser incendiado el hotel donde se encontraba su traductor turco, que sobrevivió.** 

Como puede apreciarse, la fatwa iba más allá del propio Rushdie y, desde luego, del mismo Irán. Pensar que esos manifestantes o agresores habían leído todos Los versos satánicos es de una ingenuidad pasmosa. Es más, es no entender el funcionamiento personal, social y cultural que hay detrás.

Como en el caso de los llamados "lobos solitarios", este tipo de personas no necesitan ningún tipo de grupo, que es lo primero que se nos dice siempre que se está investigando. Entendemos que se haga, pero no tiene por qué haber nadie más que la persona a la que se le ha ofrecido la oportunidad de hacerlo.

Después se trata de explicar desde algún proceso de radicalización, otro absurdo en la mayoría de los casos, pues hacerlo así es incurrir en una tautología. Se radicalizó porque atenta, atenta porque se radicalizó.

La lógica de la fatwa es la de la obediencia o sumisión, por lo tanto, no hay que considerarse un "radical" (es una percepción exterior) sino un ferviente y piadoso creyente, alguien que sigue los mandatos de las autoridades religiosas.  No debe chocarnos pues, que una vez detenido el atacante este se declare "no culpable". En su mentalidad no ha hecho nada malo; se ha limitado a hacer lo que sus dirigentes le han dicho. De nuevo se enfrenta esto a nuestra lógica de pensamiento crítico o de cuestionamiento del poder. Dentro de la tradición islámica, la única autoridad que se cuestiona como tal es la que se aleja de Dios, que es donde se producen los conflictos, ya que los rivales se acusan unos a otros de no hacerlo o de hacerlo mal. Las autoridades iraníes supremas son ayatolas, lo que quiere decir que todo se resuelve de forma interna y que existe un líder supremo, que es quien lanzó la fatwa contra Rushdie.

Muchas veces nos empeñamos en interpretar la realidad desde parámetros culturales diferentes a los que motivan los actos. Para entender el sentido del ataque hay que entender todo lo que lo rodea. El otro día ya hablamos de esto, pero los medios prefieren muchas veces interpretar sobre plantillas prefabricadas que poco aclaran.

El gobierno iraní se alegra de lo ocurrido y dice que el culpable es Salman Rushdie. El atacante señala que es no culpable y por muchos lugares del globo se celebra al ataque a la vez que los gobiernos más censores del planeta hablan de la libertad de expresión como un argumento en contra de Rushdie. ¡Todo un disparate cultural que muestra que el pensamiento tiene límites y barreras que circunscriben su eficacia a las raíces de la propia cultura en que se los formula!

No se trata pues de decidir quién tiene razón, ya que unos considerarán que hizo muy bien y otros que hizo muy mal. Al final yo lo tengo claro y ellos también. Lo que acabará decidiendo en dónde te juzgan. Me imagino que el jurado que tenga que juzgar a Hadi Matar, ciudadano norteamericano, de 24 años, y ascendencia libanesa, se quedará estupefacto escuchando sus razonamientos sobre la "obediencia debida" a las autoridades religiosas.

12/07/1991

En un problema de orden intercultural, como es este, los individuos actúan conforme a sus propios marcos. Rushdie lo hizo desde un marco de libertad de expresión; los otros lo vieron como un ataque, como una ofensa a millones de personas que no tenían porqué leer el libro en cuestión porque para esos estaban sus autoridades, los eruditos que tratan de ahorrar el trabajo intelectual a los demás, a los que un Libro les basta.

En cambio, según nos informan en el artículo citado en RTVE.es señalan:

Escritores como Paul Auster y Gay Talese leerán en público el viernes en Nueva York extractos de la obra de Rushdie. El evento, organizado por la Biblioteca Pública de Nueva York (NYPL), el PEN America y la editorial Penguin Random House, llevará por título "Apoyemos a Salman: Defendamos la libertad de escribir", y se celebrará en el céntrico Bryant Park, cerca de Times Square.

Durante dos horas, escritores entre los que se cuentan también Tina Brown, Colum McCann, Siri Hustvedt y Andrew Solomon, entre otros, leerán extractos elegidos de la prolífica obra de Rushdie. 

La NYPL ha hecho la convocatoria en un comunicado público en el que su presidente recordó que "en un mundo cada vez más dividido, es crucial que escritores como Salman Rushdie se sientan seguros para compartir sus visiones y hacer oír sus voces", y ha subrayado que Rushdie "siempre fue un defensor de la libre expresión, y sus escritos aportan al mundo una percepción única sobre nuestra humanidad compartida". * 

Dos visiones tan diferentes del mundo, de la vida, de la cultura, etc. difícilmente pueden ponerse de acuerdo sobre casi nada. El problema es que el mundo se nos ha hecho muy pequeño y superpuesto. Ya no están lejanos los pueblos o las culturas, sino que lo que ocurre hoy en un pueblecito de los Estados Unidos puede causar un asalto a una embajada a miles de kilómetros de distancia, como ocurrió cuando un pueblerino pastor norteamericano decidió quemar ejemplares del Corán en la puerta de su sede.

La tendencia universal a la expansión comunicativa, el contacto instantáneo sobre cualquier cosa que ocurre es un doble aliciente, para provocar y para responder. Los escritores que se reúnen hoy para leer a Rushdie no tienen intención de provocar, sino de defender el derecho a la libertad de expresión, algo que en un mundo regido por el deber de la obediencia piadosa no se entiende.

Como habitante de una parte del mundo que tiene la suerte de poder leer sin que me lo reprochen lo que me apetezca y si me lo reprochan pasar olímpicamente debo ser consciente de mi fortuna, pero también de que las provocaciones, como la del párroco incinerador, las acaban pagando personas inocentes en cualquier lugar del mundo. Fue mi argumento cuando ocurrió y lo recuerdo ahora.

Rushdie es un objetivo y lo seguirá siendo hasta que muera de forma natural o consigan alcanzarle finalmente. Se ha convertido en un símbolo de la libertad de expresión, pero también de una advertencia sobre cómo funcionan ciertas partes del mundo y de los riesgos que conlleva. El mundo no es tan grande como pensamos y anunciar una conferencia de Rushdie un mes antes y negarse a poner arcos metálicos en la entrada se nos muestra cada vez más como una peligrosa ingenuidad, como se ha demostrado.

El caso está lleno de ironías y paradojas, como hemos señalado estos días. Mejor irían las preguntas si se dedicaran a saber por qué este ciudadano norteamericano se sentía tan poco favorable a la libertad de expresión y dado al atentado. En un momento en el que crece la radicalización en términos políticos internos, a lo mejor es interesante hacerse preguntas, por ejemplo ¿a quién votó, dónde estudió, cómo fue tratado, su historial de actividades, de lecturas...?, e ir estableciendo un perfil. Tendría algún sentido y quizá serviría para prevenir otros casos en vez de tratar de convertirlo en agente iraní. Me mucho me temo que, desde esa perspectiva, la tendencia a la violencia se aprende por el entorno y no hay que irse para eso a Irán. Ejemplos tenemos todos los días. 


* "El agresor de Rushdie niega contactos con Irán y reconoce no haber leído 'Los versos satánicos'" RTVE.es / EFE 17/08/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220817/agresor-rushdie-niega-contactos-iran/2396772.shtml

* "Salman Rushdie: Traductores apuñalados, el daño colateral de la “fatwa” del escritor" El Universal (México) 13/08/2022 https://www.eluniversal.com.mx/cultura/salman-rushdie-traductores-apunalados-el-dano-colateral-de-la-fatwa-del-escritor

martes, 16 de agosto de 2022

El equívoco

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El caso del ataque contra Salman Rushdie adquiere tintes de absurdo. ¿Es tan difícil entender que Jomeini lanzó una fatwa, que eso no es una orden al pueblo iraní, sino algo extensivo a cualquier musulmán? Evidentemente el imán Jomeini es el punto de partida, el emisor, quien decreta, un iraní. Una vez establecido esto, el largo tramo que va de 1989, momento en el que se lanzó la fatwa, hasta hoy es una lotería para ver a quién se le ocurre ser mejor musulmán que al resto y acabar con él.

Esto se puede comprobar en que el detenido con las manos en la masa, es decir, con el cuchillo en la mano ensangrentada, aquel que lo hizo ante todos, se ha declarado "no culpable", lo que no deja de ser un chiste de mal gusto desde nuestra cultura jurídica, pero concuerda con su pensamiento de obediencia religiosa: se ha limitado a hacer lo que una autoridad religiosa le decía que era la voluntad de Dios, su camino al Paraíso, al que va a por el Premio Gordo. Pese a haber nacido en los Estados Unidos y ser de origen libanés, un país multiconfesional, el criminal se siente parte de una unidad espiritual más amplia, la de los creyentes, que pueden ser de cualquier sitio siempre que cumplan los preceptos.

Era de una enorme ingenuidad pensar que solo un iraní podía atentar contra Salman Rushdie y matarlo, que era una cuestión "nacional". Pero lo que está claro es que quien menos recelo iba a suscitar era un norteamericano, como señala el pasaporte o documentación del detenido. Si esperabas un iraní, el camuflaje perfecto es que lo haga un norteamericano. Nos dicen los medios que la facilidad del ataque se debió a que la fundación que organizaba el acto se negó a que se pusiera un arco detector de metales en la entrada. ¡Otros que no lo entendieron bien! Gracias a su obcecación ofrecieron un momento único a los asistentes a su acto naif. Tuvieron suerte que fuera con un arma blanca y no con un artefacto explosivo.

El absurdo crece en este despropósito donde el "protegido" Rushdie es la víctima o el culpable según los intereses de los que hablan. En RTVE.es leemos: 

El Gobierno de Irán ha culpado este lunes al escritor Salman Rushdie del ataque que sufrió el pasado viernes en una presentación en el estado de Nueva York por insultar a 1.500 millones de musulmanes y ha rechazado "categóricamente" lazos con el atacante. "No consideramos a nadie más que a él (Rushdie) y a sus seguidores dignos de culpa e incluso de condena", ha asegurado en rueda de prensa el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Naser Kananí.*

 

 "El que la hace, la paga", en términos piadosos. Si el que da las cuchilladas se considera "no culpable", el que las recibe se las merecía, desde esta peculiar interpretación. Peculiar, sí, pero coherente. El problema es que esa "coherencia" solo la ven ellos. Pero es ese muro cultural existente el que hace absurdas las consideraciones incompatibles.

Estados Unidos se empeña en señalar con el dedo al gobierno de un país, Irán, como si el ataque hubiera sido un "atentado organizado", como sí han realizado en otras ocasiones. Pero la estrategia en el caso de Salman Rushdie fue otra, la fatwa. Y la fatwa no es un plan oculto, sino un edicto público, un llamamiento a la totalidad a ver quién coge la vez y realiza el mandato propuesto, que obligaría a todo buen musulmán que se cruzara con Rushdie. El mecanismo es circular: las autoridades dicen lo que Dios quiere y los fieles no pueden rechazarlo, pues sería cuestionar todo el esquema y el fundamento de la "sumisión". Siempre hay alguien entre Dios y tú para aclarar las dudas.

Según esto, la estrategia de Irán es clara: 

En lugar de ello, ha rechazado vínculos con el atacante, el joven Hadi Matar, nacido en Estados Unidos y de origen libanés, y cualquier responsabilidad iraní.
"Rechazamos definitivamente cualquier lazo con el atacante", ha remarcado el portavoz. "Nadie tiene derecho a acusar a Irán", ha añadido el diplomático.

[...] Además, Kananí ha hecho un llamamiento para no usar la libertad de expresión para insultar las creencias de los demás. "Pedimos que se aplique una libertad de expresión imparcial", ha subrayado.* 

El final, claro está, es un chiste que solo se entiende allí donde hay libertad de expresión. Por el mismo mecanismo, los iraníes solo entienden por "libertad de expresión" aquello que no les molesta o, si se ponen finos, aquello que no le molesta a Dios, algo que son las autoridades religiosas quien lo determina, según las pocas interpretaciones posibles, ya que si hay alguna más de las tradicionales es eliminada (otra forma peculiar de libertad de expresión) declarando herética. Para el buen musulmán no existe más libertad que hacer lo que dice el Libro. Para evitar confusiones, el Libro es interpretado conforme a la jurisprudencia oficial. Una vez que las autoridades han hablado, no hay nadie más que pueda hacerlo. Aquí hemos comentado muchos casos en los que a alguien se le ha ocurrido intentar interpretar algo de manera diferente y cómo ha sido condenado o peor. Esto es aplicable a los que intentan modernizar ideas, siempre "perversos"; en cambio los que quieren ir para atrás siempre tienen el respaldo divino. Ellos son los puros y los demás los herejes.

"Libertad de expresión" no es un término compatible con quien decreta la muerte de otra persona por lo que escribe. En la vida hay muchas cosas que no nos gustan, que consideramos irreverentes, etc. pero la diferencia es precisamente que no se mata a la persona en cuestión porque no nos gusta. Por eso, las palabras del régimen iraní son absurdas, tanto como la del norteamericano del cuchillo y las puñaladas diciendo que es "no culpable".

Por supuesto, muchos musulmanes de todo el mundo pensarán que no les gusta que alguien escriba algo como lo escrito por Rushdie, pero no cogerán un cuchillo y lo matarán si se cruzan con él. Pero basta uno para hacerlo y sale de donde menos se espera. 

El hecho cierto es que el piadoso "no culpable" y el "no responsable" gobierno iraní han conseguido con el "buen atentado" aumentar las ventas por todo el mundo de la obra de Salman Rushdie, que sería la parte positiva de este absurdo de intransigencia e irresponsabilidad cansina.

El régimen iraní se declara inocente y declara culpable a Rushdie, que es la forma de decir que "se lo merece". Todos entendemos que es "su punto de vista", que no tienen otro ni quieren tenerlo mientras tengan a los clérigos al frente del país. Sería realizar esfuerzos inútiles intentar convencerlos de otra cosa. Pero tampoco es de recibo que un término como "libertad de expresión" sea interpretado por un régimen que lo tiene proscrito. Esto no va solo contra Salman Rushdie sino contra sus propios conciudadanos, además, claro está, de escritores, periodistas, cineastas, etc. que son legión fuera de ese país oscurecido por el fanatismo religioso.

Tenga cuidado, porque, según el gobierno iraní, en cualquier momento puede ser declarado "seguidor de Salman Rushdie" y que le caiga una buena por leer sus obras. Ya lo han padecido editores, traductores, etc. por todo el mundo. Esto no va solo con Rushdie, sino con algo más amplio, más universal, que no quieren entender.

 * "El Gobierno de Irán culpa a Rushdie del ataque que sufrió y rechaza lazos con el atacante" RTVE.es / Agencias 15/08/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220815/iran-culpa-rushdie-ataque/2396364.shtml

sábado, 13 de agosto de 2022

El apuñalamiento de Salman Rushdie

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Se nos había olvidado. No nos acordábamos bien de lo que realmente supone el integrismo islámico. El apuñalamiento de Rushdie supone un recordatorio de una realidad que no ha caduca, la de la intransigencia criminal disfrazada de acto piadoso. La fatwa emitida en 1988 por el imán Jomeini significa, lisa y llanamente, la condena a muerte de una persona (a muchas, como veremos), sin caducidad, y significa especialmente la confusión entre la piedad y el crimen, que es la base de la confusión. La fatwa, por decirlo con claridad, convierte el asesinato en un camino al paraíso para quien lo cometa. Ya no se trata de hacer "buenas obras", sino que el crimen se convierta en una buena obra por efecto del mandato de unas autoridades, fieles intérpretes de la voluntad de Dios en la Tierra. Seguir sus mandatos es tener el cielo asegurado. Más vale pájaro volando que felicidad terrenal en la mano. Es el crimen como camino de santidad.

Gracias a esta confusión de fines y medios, hoy hay cientos de miles de personas, quizá millones, repartidas por todo el mundo convencidas de que por fin se ha cumplido la voluntad de Dios. Espero que Rushdie se recupere y las saque de su error.

Ha sido en los Estados Unidos, en el país donde se supone que Rushdie estaba a salvo, donde se vigila con lupa la entrada de elementos peligrosos, cuando es fácil que el fanatismo se dé dentro.

La verdad es que me desconcierta la forma  en que los medios se enfrentan a la situación. En RTVE.es, con material de agencias, leemos:

Un hombre ha apuñalado en el cuello al escritor indio-británico Salman Rushdie, al que Irán ordenó matar en 1989 por sus escritos, mientras participaba en un acto en Chautauqua, una localidad al oeste del estado de Nueva York. Según han informado la policía estatal, ha sido trasladado en helicóptero al hospital. 

"Está vivo y tiene los cuidados que necesita", ha dicho la gobernadora del estado de Nueva York. Según la policía, Rushdie, de 75 años, ha sufrido "lo que parecen heridas de cuchillo en el cuello".

Su agresor, un hombre de 24 años llamado Hadi Matar, ha sido detenido de inmediato por un agente de policía asignado a su seguridad. Por el momento "no tenemos indicios del motivo" de la agresión, ha dicho el portavoz de la Policía del Estado de Nueva York, que ha añadido que Matar asestó a Rushdie al menos una cuchillada en el cuello y otra en el abdomen, y que el escritor "sigue en el quirófano" de un hospital de Erie, en Pensilvania, sin que se conozca su estado.

El atacante reside en Fairview, Nueva Jersey, ha dicho el portavoz policial, que ha ofrecido sus declaraciones en Jamestown, localidad del estado de Nueva York en la que Matar está detenido.

Durante la celebración de un acto en el escenario de la Chautauqua Institution, Hadi Matar se ha abalanzado y ha atacado a Rushdie y a un entrevistador mientras el escritor era presentado. *

 

Irán es un estado teocrático, gobernado por los clérigos, donde hay un líder supremo. Lo demás es "gestión del poder". Jomeini no hizo su fatwa como "jefe del estado", sino como clérigo, como líder supremo de un país sometido a una fe. Irán había sido un país laico anteriormente, pero dejó de serlo y los clérigos tomaron el poder, como el Dios de los chiíes quiere. Dios quiere que sus hijos estén bien gobernados. ¿Quién mejor que un clérigo? La situación actual de Irán, con sus conflictos interclericales, nos muestra que por más que Dios los ponga ahí, al final hay que elegir a alguno que no está de acuerdo con los demás.

Me sorprende que se pregunten, después de varias décadas de persecución de Rushdie, por cuáles son los motivos que el joven de 24 años pueda tener para intentar matarlo. De verdad, ¿hay alguna duda? Rushdie llevaba décadas ocultando su paradero para que esto no ocurriera y ha ocurrido finalmente —¡terrible ironía!— en una conferencia sobre las ventajas de los Estados Unidos como refugio de escritores y artistas perseguidos, artistas en el exilio.

Las reacciones en Irán han comenzado a salir a la luz:

Las autoridades políticas y religiosas de Irán guardan silencio ante el ataque contra Rushdie, aunque algunos medios conservadores, una minoría, lo han celebrado.

El periódico conservador Keyhan, cercano al líder supremo, alabó el ataque y ofreció "100 bendiciones de Dios" al atacante, mientras que el diario Jorasán afirmó en su portada que “Satán va camino del infierno”, en relación al escritor.

Por su parte, Mohamad Marandí, asesor de comunicación de Irán en las conversaciones para salvar el acuerdo nuclear de 2015, puso en duda los motivos del ataque.

No todos celebraron el ataque contra el autor de "Hijos de la medianoche”. La activista iraní Atena Daemi, recientemente puesta en libertad tras cinco años en prisión por criticar las ejecuciones, condenó el ataque y acusó a la República Islámica de cometer “crímenes a lo largo del planeta”.** 


A Irán le ha cogido el ataque en un momento un tanto complicado, con el país revuelto y necesitado de acuerdos y negociaciones.  Una cosa es que no se alegren y otra que no lo celebren. Los que lo celebran

¿Forma parte Rushdie de ese pasado convertido en algo que se desconoce y que sorprende a muchos? ¿Saben quién es Rushdie y que significa ser perseguido de por vida porque a un ayatola no le gustaba su libro, lo declaró herético y dijo que todo aquel que tuviera algo que ver con él merecía la muerte?

Joe Biden y Kamala Harris se han mostrado horrorizados y han dicho que rezarán por él, lo que acaba de complicar las cosas y volver a una cuestión en la que sobran rezos y hay que plantear principios. Hay que dejar los rezos para lo que son y no hacer tanta exhibición porque luego pasa lo que pasa.

En 2015, Euronews nos traía la noticia del boicot de Irán a la Feria del Libro de Frankfurt por que iba a tener la presencia del escritor:

Iran is boycotting this year’s Frankfurt Book Fair because of an appearance by British Indian author Salman Rushdie.

He was the subject of an Iranian death threat in 1989 for his book “The Satanic Verses,” which was deemed blasphemous by many Muslims.

So while publishing houses were busy stocking shelves ahead of the fair opening, Iran’s stand stood empty.

Fair director Juergen Boos said that he “was not happy with this boycott.”

“It means that we miss another opportunity to exchange views with the Iranian colleagues. But I am confident that our ideas can’t be killed,” he said. ***

Mucho me temo que a los "colegas iraníes" tampoco les preguntó nadie. La fecha de 2015 se acerca ya mucho a nosotros, a este momento del apuñalamiento, por lo que la relajación —vamos a llamarlo así— no se entiende más que desde esa pregunta de la Policía local sobre desconocer la "motivación" del ataque, un auténtico chiste de mal gusto, que demuestra que la conferencia de Rushdie era excesivamente optimista sobre las virtudes estadounidenses como refugio.

La fatwa contra Rushdie no era solo contra él, sino para cualquiera que reprodujera, difundiera, tradujera, citara, etc. el texto considerado herético. El primer problema es, evidentemente, para Salman Rushdie. Pero el segundo es para todos nosotros que nos encontramos con esos millones de personas celebrando que "el herético Rushdie" ha caído a manos de un fiel, de un piadoso musulmán que sigue los dictados de sus autoridades.

Es intrascendente la nacionalidad del agresor porque la nacionalidad no afecta al que sigue los designios de Dios, manifestados a través de esos clérigos.  Esto vuelve a plantearnos el problema de los estados sin límite, de los principios confesionales de la acción. Jomeini no se lo ordenó a los buenos iraníes, sino a los buenos musulmanes, a los que obedecen sin preguntar, aliviados de no tener que pensar, ya que eso es un lujo del que no tiene fe.


Tampoco tiene mucho sentido hacerse las preguntas sobre la "radicalización", con las que nos gusta entretenernos; ni tampoco la juventud del criminal, que vio que lo importante era la garantía de la vida eterna y no la vida común y llena de estrecheces o lo que sea. Todo esto crece y se alimenta cada día. No vamos a mejor, sino que el radicalismo avanza y crea las condiciones para que, desde diferentes posturas, se sigan produciendo caso así.

Salman Rushdie era un símbolo para ellos; el símbolo del enemigo y también el de su superioridad actual y su triunfo final. El mundo ya les ha sido prometido y con eso se juega. Debe ser igualmente un signo para nosotros, un recordatorio de que hay cosas que no van a cambiar y a las que hay que hacer frente y no mirar para otro lado. Deseamos que Rushdie se restablezca, aunque las noticias que llegan no son demasiado buenas.  El atacante se cebó en él. Es un buen momento para sacar del estante Los versos satánicos y ver cómo la crítica no era casual o injustificada.

Queda por preguntarse cómo el hombre más amenazado del planeta era tan accesible en una conferencia sobre el paraíso norteamericano para los escritores exiliados.



* "Apuñalado en el cuello el escritor Salman Rushdie mientras participaba en un acto en Nueva York" RTVE.es Agencias 12/08/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220812/ataque-sobre-escenario-salman-rushdie/2396223.shtml

** "Iran boycotts Frankfurt Book Fair over Salman Rushdie appearance" Euronews 14/10/2015 https://www.euronews.com/2015/10/14/iran-boycotts-frankfurt-book-fair-over-salman-rushdie-appearance

*** "Salman Rushdie sobrevive con respiración asistida y tiene daños en el hígado, un ojo y un brazo" RTVE.es 12/08/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220813/salman-rushdie-sobrevive-respiracion-asistida/2396280.shtml