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martes, 20 de diciembre de 2022

El gas qatarí

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las diversas y oscuras noticias que se centran en Qatar llevan camino de convertirse en fuente de conflictos. Era previsible tras la exposición al Mundial. Qatar recoge lo que ha sembrado, fundamentalmente atracción, que era lo que deseaba. Ahora la visibilidad se vuelve contra él, pero es la regla de los tiempos. Una vez pasada la euforia mundialista y el consiguiente negocio, los medios quedan libres para aprovechar la visibilidad y conceder un protagonismo negativo al emirato.

El escándalo del Parlamento Europeo y los manejos realizados por Qatar en diversos sentidos, no solo en lo referido al Mundial, salen ahora a la luz y crean una fuerte tensión entre Europa y el emirato qatarí. La cuestión se complica más porque precisamente Qatar era una de las alternativas al gas ruso.

En Antena 3, Sandra Cavia informa sobre esta circunstancia: 

Si las autoridades belgas implican formalmente al emirato en su investigación de corrupción en curso, Qatar amenaza con cortar el grifo a Europa.

En un comunicado, el gobierno Qatarí advierte: "este tipo de restricciones discriminatorias tendrán un impacto negativo en las relaciones entre ambos bloques, en las compras de gas y en el suministro energético mundial". Qatar niega tajantemente las acusaciones en su contra y dice que "es lamentable que algunos actuaran sobre la base de prejuicios preconcebidos contra Qatar y emitieran sus juicios basándose en la información inexacta de las filtraciones, en lugar de esperar a que concluyera la investigación".

Además el estado del Golfo apunta que "a pesar de que Catar no es el único país citado en la investigación abierta en Bélgica, ha sido blanco exclusivo de los ataques" y añade "esta semana hemos observado una alarmante condena selectiva de nuestro país. Es profundamente decepcionante que el gobierno belga no haya realizado ningún esfuerzo para contactar con nuestro gobierno para esclarecer los hechos una vez que tuvo conocimiento de las acusaciones".* 

Son lágrimas interesadas, de cocodrilo. Con los ecos del Mundial de fondo, la misma lógica que ha centrado la atención en el emirato lo ha convertido en centro de la atención en el caso de corrupción. Algo parecido ha sucedido con Marruecos, el éxito de su selección ha contribuido a que se vea como otro foco de atracción. ¿Es justo? No lo sé, pero es lo que hay.

La idea de blanquear la imagen de los países se acaba invirtiendo como resultado de sus propias acciones. Es una extraña ley atencional y mediática. Puedes hacer que te vean, pero no controlar que te miren. La visibilidad mediática conlleva riesgos.

Lo más preocupante, desde luego, es la reacción amenazante de Qatar con el gas. ¿Tendremos en el futuro (próximo) una alianza con Rusia al respecto? Ya hemos señalado que parte de la estrategia rusa es acoger "damnificados" por Europa y más en una situación bélica como la que se vive en Ucrania. La pretensión rusa es reducir el impacto de las sanciones mediante contramedidas. La principal es obviamente crear una tensión con los abastecedores de Europa. De esta forma, sus medidas serán más eficaces y la Unión Europea lo padecerá.

Una línea estratégica rusa podría ser crear la máxima conflictividad posible entre los socios, algo que ya hace con determinados países dentro de la Unión. ¿Podría darse la paradoja de que Rusia forzara o reforzara el conflicto Qatar-Unión Europea? Por supuesto, ya que le beneficia claramente al cerrar las opciones energéticas europeas. Será entonces el emirato el que tenga que elegir no solo sus bazas, sino su futuro, pues este tipo de acciones creará una línea divisoria, como está ocurriendo con Rusia y sus aliados.

En el plano estratégico, la pregunta es ¿cuántos amigos así podrá sostener Rusia con su política, es decir, cuánto frentes abiertos, además de la guerra, podrá sostener? Rusia hace negocios con estos amigos de la misma forma que los ha hecho Europa, vendiendo armamento. La voracidad de las autocracias por las armas es obvia y necesaria para mantener el poder y su capacidad de intervención. La zona de Oriente medio es la más fuertemente armada del planeta, donde existe la mayor concentración de armas. Donde hay dinero, hay armas. Es parte de su equilibrio en la zona, donde se realizan jugadas a diversas bandas políticas.

El artículo en Antena 3 se cierra con esta información:

Doha cuenta con la tercera reserva de gas natural más extensa del mundo. Este año 2022, el gas natural licuado de Qatar representó menos del 5 por ciento en el total de las importaciones de gas de la Unión Europea, según cifras de la Comisión Europea. Pero la importancia de Qatar para la seguridad energética de Europa va a crecer en los próximos años. El país árabe tiene previsto dos proyectos importantes que se completarán en 2026 y 2027 y que generarán una gran expansión de su capacidad de producción de GNL.

El complejo tejido energético creado alrededor de Europa se ha convertido en algo más que en la base de su crecimiento y supervivencia. Es ahora un entorno amenazante en diversos sentidos. A la energía se le superpone la forma de relacionarse propia de la falta de democracia, un factor de corrupción como hemos visto con lo ocurrido en el Parlamento Europeo o, anteriormente, con Rusia. Urge desarrollar nuestra propia energía limpia de contaminación y de corrupción. Si hay algo peor que la dependencia energética es depender de dictadores y autócratas.

¿Cumplirá Qatar sus amenazas? ¿Se acercará la Rusia de Putin a cada agraviado? ¿Seguirán creciendo las tensiones con países con los que tenemos lazos energéticos?  ¿Nos lo harán pagar con subidas del precio de la energía?

Estas y otras preguntas se tendrán que ir respondiendo en plazo breve.

 

* Sandra Cavia "Qatar reacciona ante las medidas anunciadas contra el emirato y amenaza a Europa con el gas" Antena 3 19/12/2022 https://www.antena3.com/noticias/mundo/qatar-reacciona-medidas-anunciadas-emirato-amenaza-europa-gas_2022121963a032d94954a50001cbb7e0.html

viernes, 22 de abril de 2022

Le Pen, Merkel y Putin

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las próximas elecciones francesas —y probablemente otras próximas en diferentes países— tienen lo que podemos llamar de forma general "dimensión europea", pero que se puede afinar como una "dimensión rusa". Si bien, en general, Europa condena la bárbara invasión rusa de Ucrania, las diferencias se comienzan a manifestar cuando se abordan las medidas que hay que tomar en el apoyo a Ucrania y, especialmente, en los efectos sobre los propios países.

En el diario ABC, su corresponsal en París, Juan Pedro Quiñonero, recoge los efectos del segundo debate presidencial y tras señalar la creencia en la victoria de Macron por parte de las encuestas realizadas, cierra su análisis así:

Desde hace días, la prensa europea de referencia política y financiera había insistido en la dimensión continental del duelo entre el presidente saliente y la candidata conservadora, que propone «desmantelar» la Unión Europea (UE), sustituida por una Alianza de Naciones Soberanas que debería tener, a su modo de ver, «relaciones privilegiadas» con Rusia.

En ese terreno, Financial Times, resume el debate con este titular: «Emmanuel Macron acusa a Marine Le Pen de dependencia de Vladimir Putin».

Desde esa misma perspectiva, la Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ), presenta el debate con este titular: «Le Pen: "No deberíamos hacernos el harakiri para castigar a Rusia». Südetusche Zeitung prefiere insistir en el 'detalle' internacional más sensible del debate: «Macron acusa a Le Pen de depender de Putin».*


Más allá de la dudosa calificación de "conservadora" a la dirigente ultraderechista, la cuestión planteada es de crucial importancia porque supone un compromiso oficial en campaña, es decir, un proyecto para Francia y para Europa y sus relaciones internas y externas.

Lo expresado por Le Pen de una "alianza privilegiada" con Rusia va en contra de todo lo que en este momento se está manifestando de forma oficial por Europa, que es cómo reducir la dependencia creada en décadas con una combinación de ceguera e intereses creados, como se va desvelando al sacar a la luz todo el entramado político y económico tejido por Rusia en décadas.

A veces las cosas se comprenden mejor mirando hacia atrás, recuperando lo que la velocidad de vértigo de los acontecimientos ha dejado por el camino. Recupero un artículo de agosto de 2021, firmado por Xavier Colas en el diario El Mundo con motivo de la retirada de Angela Merkel,  que lleva por el hoy visto irónicamente título "Putin se despide de Merkel recordando que Rusia ya no quiere revoluciones":

Han sido una 'pareja' imposible pero longeva. El presidente ruso, Vladimir Putin; y la canciller de Alemania, Angela Merkel, se dijeron adiós en Moscú. Ella, al mando de la locomotora de la UE, dejará el poder el mes que viene sin haber atraído a Putin hasta la legalidad europea. Él ve marcharse a una interlocutora privilegiada, capaz de separar el gas de los derechos humanos pese a las presiones de EEUU. Él habla muy bien alemán y ella entiende perfectamente el ruso: suficiente para comprenderse sin estar de acuerdo, cada año, durante más de década y media.

[...]

Putin estaba más atento a los negocios. Aseguró que Rusia cumplirá con sus compromisos sobre el tránsito de gas a través de Ucrania a pesar de la nueva ruta en el Báltico, aunque condiciones. La principal pega al NordStream 2 ha sido que, además de aumentar la dependencia del continente respecto a Rusia, devaluaba el valor geopolítico de Ucrania, un país invadido y amenazado por Moscú y los separatistas armados. Si Ucrania deja de ser la tubería de los europeos, será más fácil prenderle fuego en el altar de una Rusia sin límites. Putin está dispuesto a seguir bombeando su gas a través de Ucrania después de 2024, pero para ello necesita detalles sobre futuras adquisiciones de combustible por la UE. "No podemos firmar contrato de tránsito hasta que tengamos contratos de suministro a nuestros clientes en Europa".**



El segundo párrafo citado explica mejor lo que está ocurriendo, pues anticipa lo que iba a ocurrir: al crear una vía alternativa a Ucrania para la conducción del gas, esta deja de tener valor. Putin no quería "revoluciones", pero sí una guerra depredadora que busca crearse —basta con ver el mapa de operaciones para entenderlo— una franja de seguridad de todo lo que es el sur y las salidas al mar, para lo cual ya se tragó Crimea.

La frase en negrita del artículo hace referencia a que mientras a Merkel le interesaban los derechos humanos, a Putin le interesaban los negocios. Esta fórmula en la que basta con poner sobre la mesa algunos problemas para seguir comprando y vendiendo se ha ido extendiendo de una forma bastante hipócrita. Su escenificación es sencilla: me reúno con el otro y le planteo algunos problemas en la rueda de prensa final, lo que en lenguaje mediático se llama una "postura firme", pero luego no actúo más allá, todo lo más una sancioncilla de nada para volver a casa dignamente y mantener el tipo ante mi electorado.

Hoy podemos interpretar de esta forma muchas de las reuniones internacionales. La retirada de Merkel es cada vez más interpretada por analistas como un punto crucial de este laberinto económico y político de la dependencia de Rusia, hoy claramente percibida como un arma planificada con la que piensa afianzar sus conquistas, término al que ya no hay que poner comillas porque es lo que mejor describe sus actuaciones.

22/09/2021

Putin ha esperado hasta el último momento para asegurar una crisis económica, de crecimiento, de inflación, etc. Las fechas de subida de la energía son previas a la invasión y no deben separarse de ella, forma parte de lo que hoy llaman esa "guerra híbrida" en la que se entremezcla la desinformación, la inflación, la agitación y la invasión, todas ellas acciones programadas y coherentes con los objetivos.

Europa está preocupada por las líneas ocultas de dependencia, como las que han salido con las elecciones francesas, de las deudas millonarias de Marine Le Pen con los bancos rusos, algo que se sabía desde hace tiempo, los apoyos que se señalaron ya hace tiempo de financiación del Brexit (una maniobra exitosa para el debilitamiento de Europa), los escándalos ucranianos sobre el hijo de Joe Biden solicitados por Trump para su campaña electoral y que se le frustraron, la dependencia alemana del gas ruso que ha hecho de Alemania un elemento de boicot a las demás medidas y con cuyo dinero se está financiando la guerra, los lazos de políticos europeos con empresas rusas y de rusos en empresas europeas... Es un sinfín de hilos en la telaraña que Vladimir Putin ha tejido sobre Europa.



Dirigentes, ex dirigentes y futuros dirigentes deben ser bien observados porque pueden saltar sorpresas en muchos países al ver que no les hacían ascos a las llamadas golosas desde Moscú. La pregunta sobre Rusia debería ser obligatoria en cualquier prográma político o electoral. Mejor evitar sorpresas.

El programa electoral de Marine Le Pen es un programa claro en dos sentidos: disolver la Unión Europea y tener a Rusia como socio preferente. Decir esto hoy, con miles de muertos por enterrar o enterrados en fosas comunes, con más de cuatro millones de desplazados por la invasión, es un insulto a la inteligencia francesa y europea. Llamarla "candidata conservadora" es un lapsus o un insulto a la inteligencia de los lectores españoles.


Lo que parece evidente es que los lazos creados con la Rusia de Putin van a ser determinantes en muchos aspectos de la próxima vida política europea y mundial. La "debilidad" que Putin ve en las democracias es precisamente la de la discordia, es decir, la necesidad de los dirigentes de justificar las privaciones a las que nos vamos a tener que enfrentar. Él no tiene ese problema dado el carácter autoritario, represivo y propagandístico de su régimen. Son dos modelos los que están frente a frente, por eso es escandaloso el programa de Le Pen y vergonzosas las reticencias de algunos países que no quieren (¿quién quiere?) ver frenado su desarrollo. ¿Ha mantenido Alemania su carácter de "locomotora europea" gracias a los beneficios del gas ruso? Es una buena pregunta que hace cuestionar a algunos analistas el legado de Merkel, ya que han sido esa década larga de amistad la que han creado esta dependencia.


¿Fue la retirada de la hoy silenciosa Merkel el disparo de salida de lo que está ocurriendo hoy? La cuestión no es trivial, aunque lo que importa ahora es cómo sacudirse esa dependencia que obliga a cambiar muertes por gas y trigo.

Que los lazos de Putin hayan apostado por Francia, con Le Pen, y con Alemania, con ex dirigentes silenciosos otros en consejos de empresas rusas; con la Italia de la ultraderecha de Mateo Salvini o los populismos nacional-derechistas en Hungría, por citar lo más evidente, es bastante significativo. Es el peligro que Francia debe conjurar este domingo en la urnas. De no hacerlo, el desastre está servido más allá de lo que podamos imaginar.

Los analistas del voto francés señalan que el máximo poder de Marine Le Pen se encuentra en las clases más desfavorecidas, en los que padecen más las crisis económicas y de empleo, la inflación, etc. Son las más proclives a este populismo nacionalista que responsabiliza a Bruselas de su pobreza y olvido. Si no se cortan estos discursos con hechos, con demostraciones de la preocupación real, no demagógica, de las instituciones, es cuestión de tiempo para que ese tercio de los votantes de la izquierda de Jean-Luc Mélechon, dispuesto a votar a Le Pen se amplíe y se extienda por esta Europa nuestra, huérfana de luces y lanzada a emociones peligrosas.


ElDiario.es 7/03/2022

* Juan Pedro Quiñonero "Macron gana a Le Pen en un debate marcado por las acusaciones de «dependencia» de Putin de la extrema derecha" 21/04/2022 https://www.abc.es/internacional/abci-macron-gana-debate-marcado-acusaciones-dependencia-putin-extrema-derecha-202204211016_noticia.html

** Xavier Colas "Putin se despide de Merkel recordando que Rusia ya no quiere revoluciones" El Mundo 20/08/2021 https://www.elmundo.es/internacional/2021/08/20/611fe986fc6c8357348b45e5.html

 


viernes, 13 de agosto de 2021

El jinete eléctrico apocalíptico

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Coronavirus, calor, electricidad e incendios, ¡vaya cuarteto! Como si fueran los jinetes del Apocalipsis, nos están amargando la vida, por decirlo finamente, golpeando todos en el mismo dedo sobre el que martillean sin piedad.

El primero de ellos ha sido el coronavirus, claro, que ya se ha hecho un habitual del paisaje que ahora se complementa con los tres colegas que han tejido todos ellos una alianza fatal que nos lleva hacia unas situaciones cada vez más difíciles de solventar.  El verano, que todos esperábamos con ilusión y ganas, después de nevadas nunca vistas al comienzo del año, nos ha apuñalado por la espalda con su exceso de calor, continuado, sin respiro. Encadenado con el calor, los otros dos jinetes caminan firmes. El calor provoca incendios (cuando no son pirómanos) pavorosos, como los que estamos viendo en Turquía, Italia y Grecia, ahora ya en Túnez. Los de España, a su lado, son moderados.

Las imágenes de los cielos rojos, de la gente huyendo de islas devastadas van a quedar gravadas en retinas y mentes, en pesadillas coincidentes con el futuro anunciado. Hemos cambiado el concepto de "accidente" al de "anticipo", "advertencia", adelanto de lo que el futuro nos depara. El fondo teórico se lo ha dado el informe de la ONU sobre el cambio climático —según Trump, un "invento chino" para frenar a unos Estados Unidos gloriosamente industriales—, que nos ha acabado de arreglar el día con el anuncia de que en un par de décadas tendremos que intentar comernos los codos por falta de alimento.

Calor e incendios se vinculan. Las olas de calor provocan los incendios y los incendios, en su devastación acaban produciendo nuevas olas de calor en el futuro. Todo está revuelto en este sistema cada vez más interdependiente que es el planeta. Si queremos rizar el rizo, podemos decir que los expertos señalaron al inicio de la pandemia que era un productos del estrés producido por el cambio climático sobre la naturaleza, provocado —como sabemos— por la propia acción humana. Todo estaría, de esta forma, ligado, lo que es malo en la medida en que no estamos dispuestos a corregir nuestra tendencia a destruir el medio ambiente.



De poco han servido esas imágenes del comportamiento de la naturaleza —de osos o ciervos a las plantas—, modificado cuando nos encerramos todos en las casas por la llegada de la epidemia de coronavirus. Estas epifanías deberían mostrarnos lo perjudicial de nuestras acciones sobre el conjunto de la naturaleza, a la que arrinconamos con malas maneras pese a todas las advertencias. Pero no queremos escucharlas, ya vengan de boca de los científicos o de los nuevos líderes que, como Greta, no es casual que sean niños y adolecentes de una generación que, sin la anestesia alcohólica o de otro tipo equivalente, son conscientes de que no les quedará futuro en el que vivir.

Es algo peor que fatalismo; es un conformismo egoísta el que hace que despilfarremos en un sistema cada vez más destructivo y que se come lo que de futuro nos pudiera quedar. Quizá a algunos les quede ahorrar para irse en ese lujo energético que será el turismo espacial, según celebran nuestros medios, donde los hombres más ricos del mundo vuelan para sentir la ingravidez por unos minutos, gastando lo que serviría para alimentar a millones de personas condenadas a la pobreza y al hambre. Pero, como diría Trump, de qué te sirve el ser asquerosamente rico si no lo puedes gastar. Es sorprendente que esto se pueda aplaudir y celebrar acríticamente. ¡Los asquerosamente ricos compiten!

Nos queda el tercer jinete apocalíptico, la electricidad. Este es una naturaleza distinta, pero igualmente dañino, porque se está comiendo nuestros recursos. Esos ahorros que tanto preocupaban a nuestros economistas y banqueros que se habían producido por el menor gasto durante la pandemia se van a ir ahora, imprevisiblemente con la factura de la luz de los hogares en aquellos países en los que se nos dice que no pueden hacer nada y nos lo explican de forma poco convincente.



Se está empezando (ya rutinariamente a cada carencia) el término pobreza energética a aquellos que no van a poder afrontar la factura de la energía eléctrica. Los medios lo enfocan desde la perspectiva del momento: ¿cómo van a combatir el calor extremos si hay precios extremos? Acostumbrados a otro tipo de subidas, lo que los medios y los usuarios nos muestran es una aberración, sin justificación, pero ¿quién mete mano a las grandes empresas energéticas? Si queremos, esto es inicialmente una consecuencia de nuestro abandono de la energías basadas en el petróleo y nuestra redirección hacia la energía eléctrica como menos contaminante. Hemos mirado tanto al petróleo, que se nos ha colado una millonaria factura eléctrica. ¿Qué ocurre ahora con los que tengan que cargar con electricidad sus modernos coches híbridos o directamente eléctricos, sus ecológicos patinetes y bicicletas eléctricos? Lo peor no es ese récord diario imparable. Las voces que nos dicen que no se "estabilizará" hasta 2023, ¿saben lo que están diciendo?

La energía, como sabemos repercute en todo lo demás. Ya aparecen en los medios empresarios que muestran la factura del año pasado y la de este, con más del doble de gasto. Eso para una empresa es fatal, pero sabemos la factura acabará traduciéndose en los precios. ¿Cuánto tiempo está en las cámaras frigoríficas, en plena ola de calor, ese tomate que se tomará en una ensalada y que ha duplicado su precio, como la mayor parte de los alimentos que necesitan de refrigeración?

¿Es real que se va mantener esta escalada de precios hasta 2023? ¿Sabemos las implicaciones que esto tiene y tendrá, especialmente en economías tan precarias como la nuestra?

Ahora, nuestros dramas son el aire acondicionado, las cámaras frigoríficas, etc. Pero cuando llegue el invierno serán las calefacciones y la oscuridad a media tarde. ¿Lo vamos a soportar?

Ninguna de las explicaciones (si es que se ha dado alguna más allá de tópicos manidos) es clara. Cuando eso ocurre, no suele haber una explicación fácil, que no es lo mismo que "clara". Y es difícil solucionar aquello que no se entiende demasiado bien, por unas causas u otras.

En Antena 3 leemos:

Detrás de estos elevados precios están el encarecimiento del gas, 5 veces más caro con respecto al año pasado, que lo usan los ciclo combinados y marca el precio del pool en la mayoría de las horas. Ahora mismo el gas tiene un precio muy elevado tanto en el día de hoy como en el mercado de futuros. Pero no solo es el gas el que encarece la luz sino que la política europea medioambiental que tiene como objeto cuidar el Planeta y tener energías cada vez más limpias por lo que está incrementando el precio de los derechos de emisiones de CO2. También influye el incremento de la demanda por la recuperación económica y las altas temperaturas.*

 


Mucho me temo que los efectos sobre la energía no va a ser limpiar más, sino lo contrario. Una de nuestras ministras ha tratado de ver en la subida del gas la mano de Putin, que no "bombea" lo que debe, por lo que se habría encarecido. Eso habría que analizarlo con detalle y ver hasta qué punto estaría encareciendo el precio del gas que suministra a Europa a través de los famosos gaseoductos del norte europeo hasta Alemania, que también tiene disparados sus precios. ¿Está Putin cobrando los gastos de los enormes incendios de Rusia? De ser así, habría que intentar sacar gas de otro sitio. Tener a tu enemigo-rival como suministrador de energía puede crear una peligrosa dependencia, de la que hemos sido varias veces advertidos. No es la primera vez que juegan con el precio de la energía, como ocurrió con la "guerra del petróleo", de tristes consecuencias para el mundo. Los que tenían el control del combustible les aplicaban sus presiones a los que eran compradores natos. ¿Habrá algún tipo de "guerra de la electricidad"? Si es Putin el que está presionando creando esta situación dramática, algo habrá. Las sanciones a Rusia son constantes. Quién sabe si esto es parte de la contestación rusa. Lo que sí está claro, desde luego, es que

Si es la subida de los costes de emisión de CO2 lo que está produciendo esto, nos estamos disparando tiros en un pie. Esto lo que hará es recortar las inversiones en nuevos productos adaptados, de menos gasto, y que la gente siga con los que tiene que irán envejeciendo y siendo menos eficientes. Habrá menos capacidad de innovar energéticamente por la sencilla razón de que habrá menos recursos para producir y para comprar si las facturas (no solo la energética, sino todas) siguen consumiendo los recursos y ahorros.

La idea de que la causa es el aumento de la demanda por la recuperación económica es cuestionable. Hemos tenido otras "recuperaciones" y nunca se ha dado una subida de estas características. Sí es cierto que existe cierta voracidad por hacerse con el ahorro, pero este tipo de voracidad va al mismo sitio y se carga la propia recuperación al disparar los precios por los costes energéticos.

Las altas temperaturas, el último factor señalado es también dudoso por la desproporción de la subida respecto a otras olas de calor.



Cabe la posibilidad de que todo ello sea sumado y que el efecto final sea exponencial. La última explicación, la no dicha, que sea un movimiento especulativo sin precedentes, pero ¿quién tiene la capacidad de hacer esto a tal escala? ¿Quién tiene la capacidad de multiplicar brutalmente el precio del gas coincidiendo con la subida de las temperaturas para conseguir unos precios sin precedentes históricos? Aquí nadie le pone nombre, con la excepción de la ministra (en un desliza, quizá); los demás, prefieren hablar del "mayorista".

En mayo, El Confidencial Digital (ECD) analizaba así la situación del gas parea España llegado desde el norte de África:

 

Fuentes del sector eléctrico recuerdan a ECD que la entrada de gas desde Argelia se redujo a una cuarta parte, según datos de Enagás, durante los días que la borrasca ‘Filomena’ azotó con fuerza al centro de la Península el pasado mes de enero.

En aquel momento, la caída del suministro de gas argelino tensionó el mercado y provocó que se registrasen precios récord. El fenómeno se atribuyó a que la estatal Sonatrach estaba vendiendo más caro a China o Japón el gas que tenía que suministrar a España, aprovechando que allí también sufrían entonces una ola de frío importante.

Hasta el punto de que hubo barcos gaseros que habían partido rumbo a la Península Ibérica y fueron desviados a China sobre la marcha y en el último momento.

Una situación que España se ha apresurado ahora a evitar y ha conseguido el compromiso de Sonatrach, accionista de Naturgy, para reducir el envío de barcos gaseros a Asia mientras el suministro al sistema gasista español no esté garantizado, evitando tensiones en el mercado que disparen los precios.**

 


¡Decimos de las farmacéuticas y las vacunas, pero las energéticas no sé si van delante o detrás! A la especulación durante Filomena con la ola de frío, le siguen ahora las especulaciones eléctricas (y del gas ruso) con las olas de calor. Pero no es exactamente esto lo que se nos anticipa si vamos a tener estos precios durante meses o años por delante, según los cálculos. Hemos visto grandes oscilaciones especulativas con el petróleo, ¿es el momento del gas y de la electricidad? ¿Nadie puede frenarlo? ¿Es cierto que son estas empresas energéticas las que están destinadas a jugar con el mundo y llevarlo al borde de conflictos gravísimos?

Con todo, hay una gran distancia entre aprovechar para especular sobre una situación existente y crear una situación conflictiva que provoque el beneficio. Lo primero está en los males del sistema de mercado; lo segundo es una forma de guerra por otros medios, una forma de agresión que busca la destrucción. Tenemos ejemplos de ambos casos.

Pero hay un último factor que nos afecta, el psicológico. Como saben los aficionados al teatro de Tennessee Williams, el calor pasa a ser un personaje más en la obra representada. Desde que comenzó la pandemia, el aumento de la violencia está conectado con el nerviosismo y la tensión de los encierros, la sensación de angustia por la muerte de otros y la sensación de riesgo propio.


Estamos recibiendo demasiada presión, en diferentes formatos, pero que todas se soportan sobre el mismo pilar: nosotros. En un sistema no se sabe exactamente por dónde van a fluir los efectos ni las interacciones, no en un sistema tan complejo como el creado por la globalización, poniendo en contacto todos los escenarios, de la cueva donde haya un murciélago al parqué de Wall Street, de la familia que pierde todo en el incendio de California a la que sufre el suyo propio en Turquía.

Lo que está claro es que toda esta tensión no va a traernos paz ni armonía social, sino el crecimiento de la violencia y la mayor actividad de los que quieren aprovecharla mediante la manipulación.

Como decíamos al inicio, lo que era el ansiado verano, la libertad de moverse, la capacidad de dejar atrás la presión, se ha transformado en un escenario infernal con la presencia de ese jinete inesperado, el jinete eléctrico, por parafrasear la película de Sidney Pollack (1979), con Robert Redford, Jane Fonda y Willie Nelson. Es el jinete que recorre el escenario de muerte y fuego de la pandemia y el calor, sembrando angustia, pobreza y miedo.


 

* Miriam Vázquez Vázquez "Los motivos por los que hoy el precio de la luz marca, por cuarto día consecutivo, un nuevo máximo histórico" Antena 3 12/08 https://www.antena3.com/noticias/economia/motivos-que-hoy-precio-luz-marca-cuarto-dia-consecutivo-nuevo-maximo-historico_202108126114b4f251c7e3000144027b.html

** José Antonio Frauca  "España garantiza con Argelia el suministro de gas amenazado por la crisis de Marruecos" El Confidencial Digital 20/05/2021 https://www.elconfidencialdigital.com/articulo/dinero/espana-garantiza-argelia-suministro-gas-amenazado-crisis-marruecos/20210519170602243346.html

domingo, 13 de abril de 2014

Vladimir Putin, motor de progreso

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Con el provocativo título, "Go ahead, Vladimir Make My Day!" —los lectores recordarán que es la versión original del "¡Alégrame el día!" de Harry El Sucio—, Thomas L. Friedman nos da un enfoque ligeramente diferente respecto a la crisis del gas en la que el presidente ruso quiere meternos a todos. Escribe Friedman:

SO the latest news is that President Vladimir Putin of Russia has threatened to turn off gas supplies to Ukraine if Kiev doesn’t pay its overdue bill, and, by the way, Ukraine’s pipelines are the transit route for 15 percent of gas consumption for Europe. If I’m actually rooting for Putin to go ahead and shut off the gas, does that make me a bad guy?
Because that is what I’m rooting for, and I’d be happy to subsidize Ukraine through the pain. Because such an oil shock, though disruptive in the short run, could have the same long-term impact as the 1973 Arab oil embargo — only more so. That 1973 embargo led to the first auto mileage standards in America and propelled the solar, wind and energy efficiency industries. A Putin embargo today would be even more valuable because it would happen at a time when the solar, wind, natural gas and energy efficiency industries are all poised to take off and scale. So Vladimir, do us all a favor, get crazy, shut off the oil and gas to Ukraine and, even better, to all of Europe. Embargo! You’ll have a great day, and the rest of the planet will have a great century.*


Considerar a Vladimir Putin como motor de progreso por lo que nos va a hacer renovarnos para encontrar alternativas diversas y más eficientes para resolver las carencias es un enfoque nuevo, aunque arriesgado. Podríamos sacar conclusiones parecidas de terremotos, incendios, tsunamis y epidemias de todo tipo. Es cierto que el hecho de que se destruyan ciudades estimula a los que tienen que reconstruirlas, pero los beneficios llegan después de las crisis.
Ante un problema, el que se estanca desaparece. Las crisis, nos dicen continuamente, son oportunidades para que se desarrollen las capacidades latentes capaces de resolverlas. Y eso es lo que ya plantean algunos ante lo que parece que puede ser una crisis larga con un Putin fanfarrón. Europa ha aprendido que hacer negocios con Rusia es complicado porque los métodos rusos no son demasiado ortodoxos y van más allá de lo que se suele llamar "seguridad jurídica". Puede que a Putin le cueste caro el "órdago" que ha planteado y que ese peso obtenido en el ámbito internacional se agriete por un exceso de confianza.

Una muestra de que a Thomas L. Friedman no le falta razón la tenemos en España. En estos días el ministro Margallo ha tenido mucha actividad. El diario El País la recogía de esta manera:

La crisis de Ucrania ha puesto en evidencia, según ha recordado Margallo, tras unirse con su homólogo argelino, Ramtane Lamamra, la dependencia energética de Europa respecto a Moscú. Y la alternativa al gas ruso es el argelino, que llega a España a través del gasoducto del Magreb, que atraviesa Marruecos, y el Medgaz, que une directamente Orán con Almería. España importa de Argelia unos 15 bcm (billones de metros cúbicos) al año, la mitad de lo que consume, pero su capacidad podría duplicarse con facilidad; lo que, unido a las seis plantas regasificadoras de gas licuado (GLN), permitiría poner en los Pirineos entre 50 y 60 bcm, casi la mitad de lo que la UE compra a Rusia. 
Pero hay una “dificultad insalvable”, ha admitido Margallo: “No podemos adquirir más gas argelino mientras no se mejoren las interconexiones con Europa, porque tenemos exceso de capacidad”. Y eso pasa porque la Península Ibérica deje de ser una isla energética, “sacando del cajón y acelerando” la conexión gasística de Cataluña con Francia, a la que París ha dado largas en los últimos años. Tras verle las orejas al oso ruso, la UE considera prioritario este proyecto, pero hay que pasar de las declaraciones a la realidad. “Eso va a favorecer a Argelia y nos va a favorecer a nosotros”, ha concluido el ministro.**

La presión se vuelve contra ti si los demás tienen alternativas factibles. No se puede presionar excesivamente si los demás pueden librarse de esa presión. Eso es relativamente bueno, porque quiere decir que al igual que los demás buscan una alternativa a su demanda de gas, Putin buscará una alternativa a su forma de presión. Si lo del gas no funciona, ya se le ocurrirá otra cosa. Y no creo que sea buena.


La crisis de Ucrania es otro ejemplo histórico de cómo estallan las crisis por situaciones larvadas, que no están en el foco del análisis y, por tanto, no se evalúan sus consecuencias hasta que es demasiado tarde. Su importancia se comprende cuando se contempla la extensión y alcance de sus efectos. Pero también, como señala Friedman, aparecen las alternativas que estaban infraevaluadas, ocultas o sencillamente inexistentes.
La imposibilidad de evaluar todas las variables existentes en la configuración de nuestro planeta hace que ese produzcan estas crisis imprevistas de alcances amplificados. Con un foco localizado, la evaluación puede ser mejor o peor si logramos reconocer los efectos y consecuencias, algo que no siempre es fácil tanto por su propia naturaleza como por nuestra propia ceguera interesada, que nos impide ver o nos distorsiona la percepción. La visión es ya un acto valorativo; vemos selectivamente lo que hemos ya valorado.


La importancia de las alternativas norteafricanas al gas ruso, introducirá, a su vez, otros elementos que habrá que tener en cuenta en evaluaciones posteriores. Las relaciones con estos países productores de gas se modificarán e intensificarán. No solo con ellos. Como bien señala el diario El País, supone un cambio perspectiva en la UE respecto al proyecto del gas argelino, que modifica la posición española y, a su vez, introduce un nuevo elemento con el paso por Cataluña.
Para apreciar la rapidez de los cambios y la necesidad de la reevaluación continua que suponen las crisis podemos recuperar un artículo del diario El País de junio de 2013, hace apenas unos meses, con el titular "El lento declive del gas argelino":

“El gas argelino ya no resulta atractivo”. El titular no lo publicó, a principios de este mes, un diario de Marruecos, el rival de Argelia en el Magreb, sino El Watan, el principal rotativo francófono de Argel. El año empezó mal para el sector de los hidrocarburos argelinos, con el asalto en enero a la planta gasística de In Amenas en el que murieron 39 rehenes extranjeros, y sigue por la misma senda. Desde enero los ingresos del sector energético argelino han caído un 9%.
British Petroleum (BP), que junto con la noruega Statoil y la argelina Sonatrach, explota In Amenas, anunció en mayo que dos de sus proyectos en Argelia serán “postergados” por razones de seguridad. El embajador británico en Argel, Martyn Roper, se apresuró en desmentirlo.
Antes de que la multinacional británica formulase este aviso, la italiana ENI ya anunció, el 28 de mayo, que había alcanzado con Argel un acuerdo para comprarle menos gas y a un precio inferior. “Necesitamos nuevas fuentes de abastecimiento”, declaró entonces Leonardo Senni, director de energía en el Ministerio de Desarrollo Económico.***


Nos basta con leer esta información para comprender que la negativa a firmar los acuerdos europeos por parte de Yanukóvich, que llevaron a los acontecimientos del Maidan, se ramifican como las ondas de un lago al que alguien hubiera lanzado una piedra. Desgraciadamente el movimiento no sigue un patrón tan regular sino que revela las grietas más finas que se agrandan con efectos inesperados.
La cuestión energética pasa a primer plano. Otro caso es el de Egipto****, un país con las terceras reservas de gas más importantes de África y que ha llegado a un acuerdo para importar gas ante el abandono de las extractoras, que no lo consideraban rentable. La falta de gas para las centrales eléctricas es la explicación de los apagones constantes que sufre el país y parte del malestar que le costó el gobierno al islamista Morsi. La decisión de usar carbón como alternativa energética barata y no susceptible de atentados, como ocurre con los gaseoductos, ha suscitado una gran polémica en Egipto por ser el carbón la energía más contaminante con los riesgos medioambientales y para la salud que suponen. De exportar gas a Israel —de forma corrupta, beneficiándose personas como Hussein Salem, un amigo de Hosni Mubarak— a tener que llegar a acuerdos para importarlo desde el mismo país, Egipto también se verá afectado por la crisis del gas. Puede que las empresas multinacionales que abandonaron la extracción tengan un nuevo interés en hacerlo. Pero eso supondrá también una revalorización de los gaseoductos como objetivo terrorista, un mayor atractivo porque causarán más daño.


No sé si Vladimir Putin pasará a la historia como un motor de progreso. En cualquier caso, no creo que esté alegrando el día a nadie por el momento. Hay veces en las que no es fácil parar lo que se ha puesto en marcha y, lo que es peor, no se sabe cómo puede terminar.

* Thomas L. Friedman "Go Ahead, Vladimir, Make My Day" The New York Times 12/04/2014 http://www.nytimes.com/2014/04/13/opinion/sunday/friedman-go-ahead-vladimir-make-my-day.html
** "Margallo busca una alianza con Argelia frente al gas ruso" El País 11/04/2014 http://politica.elpais.com/politica/2014/04/11/actualidad/1397238388_035336.html
*** "El lento declive del gas argelino" El País http://economia.elpais.com/economia/2013/06/14/actualidad/1371236442_990468.html

**** "Egypt turns to Israel to address shortage of natural gas" Al Monitor 23/03/2014 http://www.al-monitor.com/pulse/en/sites/almonitor/contents/articles/originals/2014/03/egypt-gas-israel-sisi-economy-shortage.html#





martes, 4 de marzo de 2014

La ruta del gas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)  
El desplome del parqué ruso y el hundimiento un 12% de rublo —en mínimos históricos— en la jornada de hoy son los primeros síntomas que analizan los efectos de un escenario conflictivo con un protagonista: el gas. Es en una situación como esta en la que se disparan los cálculos y se traducen a otros elementos del sistema diversificando los efectos. En la revista especializada Invertia no dan las claves de lo que el gas supone:

Ucrania ocupa un enclave estratégico para el suministro de gas natural en Europa. Los oleoductos ucranianos transportan aproximadamente el 80% del gas de Rusia, proveedor del 23% del consumo de la Unión Europea. Estonia, Finlandia o Lituania dependen casi exclusivamente del gas ruso, mientras que para Alemania, que es el principal comprador, supone el 24% de sus importaciones. España, al contrario, no compra gas ruso.*


Ante este escenario es lógico que se haya traducido a números y movimientos económicos la situación actual: unos avanzan y otros retroceden en función de cómo se vean expuestos ante una situación de conflicto en la que el gas pase a ser un producto estratégico y encarecido por la escasez, que quizá sea necesario renegociar por otras vías alternativas. El parqué alemán es el más afectado porque es el que tiene una mayor exposición al gas ruso que llega vía Ucrania. La energía es esencial para Alemania y su reducción y encarecimiento (ambas cosas irán ligadas) con motivos del conflicto puede crear su propio terremoto germano. Aunque no se haya interrumpido el suministro y no se mencione, la mera posibilidad acelera los movimientos.


En España, entre caídas generales, en cambio, nos dice el diario El Mundo: «En el Ibex, FCC y Sacyr fueron los dos valores que lideraron las caídas, con recortes superiores al 5% mientras Enagás fue la única compañía que logró acabar la jornada con avances.» ** La compañía española tiene ventaja al no verse afectada por el recorte del gas ruso. Su valor sube, justo lo contrario que la compañía rusa de suministro, Gazprom, que puede tener mucho gas pero dificultades para hacerlo llegar a sus clientes. La economía rusa está estancada en cuanto a las materias primas por la bajada productiva de algunos de sus clientes "emergentes". La situación por la crisis ucraniana ha agravado más los resultados.
El diario El Mundo nos da una sucinta información de cómo se ha reajustado a la posible situación el mercado en su conjunto, "bolsas", "divisas", etc.:

[...] el parqué ruso era el más castigado y se desplomó al cierre un 11,5% mientras el rublo permanece en mínimos históricos en medio de la tensión provocada por la intervención militar rusa en la república autónoma ucraniana de Crimea. La petrolera Gazprom, gigante empresarial del país, se desplomó un 12%.
En este escenario, el Banco Central de Rusia (BCR) ha intervenido y ha elevado el tipo de interés del 5,5% al 7%, medida que no logró contener la caída de la moneda. Asimismo, el petróleo Brent -el de referencia en Europea- se disparaba un 3%, hasta unos 112 dólares por barril, su nivel más alto en lo que va de año. Rusia es uno de los grandes actores energéticos del planeta y Ucrania es la puerta de acceso del gas ruso a Europa. Por el momento, no ha habido cortes en el suministro de gas.
Otra de las consecuencias era la subida del oro, considerado un valor refugio, que ha alcanzado máximos de cuatro meses al subir hasta 1.376 dólares la onza.**


Los países más "expuestos" al gas ruso son Alemania, como ya hemos dicho (lo que explica en parte la celeridad de Merkel en encontrar salidas que no afecten demasiado a Alemania y su competitividad por la subida de precios), Turquía e Italia*, además de los señalados anteriormente.
Rusia confía en que con el control de la energía, gracias a sus inmensos recursos, puede manejar la situación, pero las primeras sanciones que ha recibido son de los mercados antes que de los mercaderes. La reacción de los mercados no ha sido más rápida por estar cerrados durante el fin de semana, pero desde las primeras horas se esperaban caídas que luego se han visto superadas en su expectativas. Ante la agresión rusa, todos somos ucranianos.

Lo malo de esta situación es que va aumentando en complejidad, es decir, se va haciendo cada vez más imprevisible por el encadenamiento de la reacciones y sus consecuencias. ¿Quién sabe lo que puede ocurrir, por ejemplo, en la Turquía convulsa de Erdogan si se produce una fuerte caída de la economía? Las preguntas podían multiplicarse por casi todos los países, que se verán afectados en sus crecimientos y recuperaciones.
La locura emprendida por Vladimir Putin puede tener consecuencias cruentas, baños de sangre, con los ucranianos dispuestos a defenderse de rusos y pro rusos, y consecuencias económicas, no solo para Rusia, sino para todos los que tengan vínculos, directos e indirectos, con ellos. Rusia extiende sus lazos económicos y energéticos por todo el mundo, pues, de alguna forma, está en el centro de esa realidad ignorada que se llama "Eurasia". Aquella vieja idea de los "eslavófilos" de que la Santa Rusia era una mediadora entre Oriente y Occidente, entre el espiritualismo y el racionalismo, tiene hoy una lectura económica en la que Rusia ha reordenado el mapa para estar en el centro, desplazando a la Unión Europea. Somos nosotros los que estamos en un "lateral" del doble continente euroasiático.


El gas ruso puede quedar bloqueado por una situación de conflicto o quedar sujeto a sanciones económicas, en cuyo caso los que se verán más favorecidos serán los que no tengan dependencia de ellos. El diario El País nos trae una noticia interesante: "Gas Natural y ENI demandan a Egipto por la paralización de una planta de gas"***. Este mismo fin de semana, la compañía española y la italiana han presentado una demanda porque los conflictos egipcios tienen paralizada la producción de gas.

[...] la gran planta de licuefacción de Damietta permanece paralizada desde hace más de un año por la suspensión de entregas por parte del suministrador de gas natural. Por ello, Unión Fenosa Gas, participada al 50% por la española Gas Natural Fenosa y la italiana ENI, ha decidido demandar al Estado egipcio.
La demanda de arbitraje se presentó a finales de la semana pasada ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (Ciadi), una institución del Banco Mundial.***


Me imagino que en un momento como este en que Italia puede tener problemas de abastecimiento de gas, que España puede ver encarecido el suministro precisamente por mayor demanda, tener parada un año la producción de gas en Egipto es una situación que acabaría con la paciencia de cualquiera. El momento de la presentación de la reclamación, en plena crisis ucraniana, es significativo.
Quizá sea momento de recordar algo de lo que ya dimos cuenta aquí: la historia del "falso" firmante español del acuerdo del gas con Ucrania, ocurrida en diciembre de 2012. Según algunas fuentes, los rusos "espantaron" a Gas Natural con amenazas sobre los intereses de la compañía española dejando al descubierto al intermediario, que fue obligado a firmar ante los ucranianos, aunque no contará con autorización para hacerlo:

Con la delegación de la empresa española en pleno vuelo para asistir a la ceremonia de la firma, los rusos habrían llamado a Gas Natural amenazando con interrumpir cualquier colaboración si ayudaba a Ucrania en un proyecto que brindaría a Kiev independencia energética respecto a Moscú y, por tanto, precios más bajos.
Varias fuentes empresariales apuntan que la compañía que preside Gabarró está estudiando importantes alianzas con la rusa Gazprom, sobre todo en India.****


Es solo un ejemplo anecdótico. Lo que Rusia considera que es suyo, no lo suelta. Tiene los colmillos hacia adentro. La exhibición del embajador ruso ante la ONU de una carta del infame Víktor Yanukóvich pidiendo a Rusia la intervención contra su propio país no es, en cambio, una anécdota sino el fiel de reflejo de una forma centenaria de actuar. Putin es Putin y los que han hecho negocios con él aprenden pronto lo que es dejar de hacerlos.
El frío que se avecina no menguará con el gas ruso.



* "¿Cómo afecta la crisis de Ucrania al suministro de gas en Europa?" Invertia  3/03/2014 http://www.invertia.com/noticias/afecta-crisis-ucrania-suministro-gas-europa-2949983.htm
** "Las Bolsas europeas caen con fuerza por la tensión en Ucrania" El Mundo 3/03/2014 http://www.elmundo.es/economia/2014/03/03/5314397eca47417f1c8b456b.html
*** "Gas Natural y ENI demandan a Egipto por la paralización de una planta de gas" El País 3/03/2014 http://economia.elpais.com/economia/2014/03/02/actualidad/1393758616_769370.html

**** "La increíble historia del falso representante en Ucrania: una carta de Kiev demuestra que Gas Natural lo sabía" Vozpópuli 19/12/2012 http://vozpopuli.com/economia-y-finanzas/18832-la-increible-historia-del-falso-representante-en-ucrania-una-carta-de-kiev-demuestra-que-gas-natural-lo-sabia