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sábado, 26 de septiembre de 2026

La IA, la criatura rebelde

 Joaquín Mª Aguirre

No sé muy bien la definición de "inteligencia". Recuerdo una ironía de psicólogos ya de hace muchos años, en la que se decía que "inteligencia es lo que miden los test de inteligencia". La intención de la broma (muy seria) era dejar en evidencia que hay conceptos que no está claramente delimitados o definidos o son definiciones circulares. Como suele ocurrir con palabras pre-científicas, es decir, con aquellas que tienen un uso previo fuera del campo en cuestión, no es fácil fijarlas. Si a esto le sumamos la idea de que no estamos hablando de algo exterior, sino de algo, plenamente humano, todo se complica un poco más.


Ahora, gracias a la "IA", tenemos todos los días varias veces el concepto en nuestros medios con diferentes grados y motivos. Aquí, a los problemas de "inteligencia" hay que sumarle los de "artificial", que tampoco está tan claro por lo que vemos.

Un ejemplo de estos problemas los tenemos actualmente en nuestras noticias de estos días. Leemos el siguiente titular en RTVE.es "OpenAI accedió por su cuenta y sin autorización a portales oficiales del Gobierno de Estados Unidos". Allí se nos indica que

Agentes de inteligencia artificial desarrollados por OpenAI intentaron acceder sin autorización a páginas web de agencias del Gobierno de Estados Unidos y de una universidad, en varios episodios ocurridos durante los últimos meses y sin que los sistemas hubieran recibido instrucciones explícitas para realizar ataques informáticos, según una investigación publicada este viernes por The New York Times. Los incidentes forman parte de una serie de comportamientos no previstos detectados en agentes de OpenAI, que fueron diseñados para realizar tareas de búsqueda y recopilación de información.

En algunos casos, cuando los sistemas no lograban obtener determinados datos por las vías habituales, comenzaron a explorar vulnerabilidades de las páginas para intentar acceder a información restringida. Entre los objetivos identificados figuran sitios vinculados a la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y al Departamento de Comercio de EE.UU., desde el que los agentes accedieron a datos del Censo, según confirmó OpenAI. La compañía también investiga un intento de acceso a la página del Departamento de Educación.*


En plena polémica mundial sobre la peligrosidad de la IA, noticias como estas parecen dar algo de razón a los que se alarman. La cuestión nos lleva de nuevo a la definición de "inteligencia". ¿En dónde reside esta, en hacer lo que le pedimos o precisamente en desobedecernos? ¿Lo inteligente es obedecer o lo contrario, desobedecer?

Este es un viejo problema, que ya heredamos de la Biblia, cuando la libertad que se nos dio la usamos precisamente para desobedecer y acabamos en la calle, fuera del cómodo Edén. La cuestión de la desobediencia está ahí ya en los orígenes de Occidente. Pero tenemos una versión más próxima como la que desarrolló Mary Shelley con su Frankenstein o el moderno Prometeo (1818) en los umbrales de la revolución industrial. Como se sabe, la criatura se rebela contra el creador y va por libre.


La "IA" es nuestra criatura rebelde. Y lo es seguramente porque está tomando el mismo camino que sus precedentes religiosos y literarios: inteligencia es libertad y libertad es poder desobedecer. Más allá del sentido que le queramos dar o admitir, lo inteligente implica la posibilidad de la desobediencia.

Lo que nos dice el artículo es que nuestra "criatura" (la IA) va por libre, que obedece, en la medida de lo posible, si algo no se interfiere en su objetivo, que sitúa por encima de los métodos para alcanzarlo. Hace lo que le dicen, sí, pero también lo que no le dicen. Y eso es lo que molesta y preocupa a los creadores, que han creado una criatura con cierto grado de independencia. Como siempre, querían esclavos obedientes, dóciles, pero resulta que eso es "poco inteligente".

El problema está medianamente claro: si nos obedecen, no nos superan, pues somos su límite; solo hacen lo que se nos pueda ocurrir también a nosotros. Pero si creamos unas máquinas que deben ir más allá de lo que nosotros podemos pensar, el riesgo aumenta. Ellas deciden y eso no nos gusta nada. El problema es, por seguridad, conseguir un equilibrio, algo nada fácil. Por eso surgen las voces de alarma: a mayor inteligencia, mayor libertad y mayor riesgo.

Cuanto más peligrosas sean las acciones de la IA más atractivo político tienen y se lucha por su control como un nuevo poder. Pero los demás nos preocupamos precisamente por la IA y por los políticos que aspiran a controlarlas.

Estas cosas se prueban antes en el arte, como hizo Mary Shelley, se ofrecen como anticipación. Los aficionados al cine tendrán en mente muchos ejemplos de lo que supone la IA, con el 2001 una odisea espacial (1968), de Stanley Kubrick como exponente más claro.

La "libertades" que se ha tomado la IA en los casos que se nos cuentan en el artículo se juntan a otros similares de diversa importancia. También están los que no nos cuentan, algo que acabará saliendo con algún desastre que no se pueda ocultar. Los intereses son muchos (políticos, económicos) y se ve ya como una cuestión de dominio del futuro. El problema es si en una de estas nos quedamos sin futuro o se nos queda fuera de control. 

  

* "OpenAI accedió por su cuenta y sin autorización a portales oficiales del Gobierno de Estados Unidos" RTVE.es/Agencias 26/09/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260926/openai-sin-autorizacion-a-portales-oficiales-gobierno-estados-unidos/17241698.shtml

viernes, 21 de agosto de 2026

Los otros problemas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Lo ocurrido y que sigue ocurriendo en Ceuta nos deja al descubierto, una vez más, el reino de la chapuza. Ceuta no es "un problema"; son muchos, confluyentes en espacio y tiempo. Los debates a los que asistimos colman la paciencia de los ciudadanos afectados, que quieren menos debates y más soluciones cuanto antes. El problema, claro está, es decidir cuáles son las soluciones.

Una cuestión previa: cualquier problema cuya solución esté pensada en términos de casos individuales, pasa a ser otro problema cuando se dispara el número. Las leyes no tienen en cuenta el número, solo el caso individual. Nos dicen qué hay que hacer con un menor, pero no cómo se actúa si son varios miles, como estamos viendo. Nos dicen que hay que hacer para aceptar un solicitante de asilo, pero no lo que hay que hacer cuando llegan decenas de miles. Eso es de otro orden, la cantidad.

Estos problemas son más acuciantes para la población que igualmente tiene sus límites de aceptación en función del número de casos. Cuando se nos dice que hay que estudiar cada caso, uno a uno, no se nos dice qué ocurre cuando los casos son miles simultáneamente.

ABC

Desde ese momento empiezan a extenderse los problemas: qué hacer con los menores frente a los adultos; qué hacer con las niñas para separarlas de los niños ante los casos de violaciones y agresiones, como está ocurriendo; qué hacer con los subsaharianos frente a los marroquíes en estas cantidades; qué hacer... Cualquier solución se enfrenta no solo al problema del caso, sino a esta multiplicidad de casos. que hay que distinguir y tratar individualmente. La teoría funciona individualmente, caso por caso; pero el problema es doble, el caso en sí y la multiplicidad desbordante.

El segundo problema es el que está dejando en evidencia algo que ocurre cada vez que hay un primer problema: mala organización, descoordinación, falta de recursos humanos y materiales. Ahora debatimos sobre las leyes de inmigración española frente a las cada vez más restrictivas europeas, pero ya sean unas u otras, el problema seguirán siendo los recursos, que son los que faltan.

Lo vemos en casos aparentemente simples, como es el de la manutención de unos y otros Las quejas de los soldados desplazados por la comida, por los sitios habilitados para que duerman, etc. dan vergüenza ajena. La limpieza de la playa ha debido suspenderse por el regreso de los que no debían volver a ella, por lo que ha servido de muy poco lo hecho. De nuevo el caos.


Las leyes están claras, pero los servicios legales carecen de las dotaciones necesarias para resolverlo con la prontitud que exigen los ciudadanos, lógicamente preocupados y cada vez más inquietos. Las chapuzas se acumulan, como lo ocurrido con la barrera flotante. No se trata de detener el paso, como muchos creen, sino de la complicación legal surgida por la norma que distingue los que han entrado sin obstáculos o saltándose obstáculos (la barrera, en este caso).  La situación legal es diferente y con ello las posibilidades de actuación. La barrera llegó tarde, como sabemos. Una chapuza.

Es muy bonito hacer leyes pensando en caso individuales. Podemos ser detallistas en extremo, Pero una llegada masiva complica no solo las devoluciones, sino el concepto de devolución, de su ritmo y de a quién se debe aplicar.

Pero podemos pensar en otros casos más allá del de Ceuta. Se nos junta todo: los incendios masivos dejan en evidencia la falta de recursos y atención a algo que se repite cada vez con más frecuencia y con menos prevención, los incendios. La queja es común: faltan recursos ante los incendios masivos repartidos por toda España. Nadie hace nada hasta que se desata el incendio. Entonces todo son quejas, empezando por los afectados directamente, que podían haber hecho algo más previamente y continuando por las autoridades municipales y autonómicas.

Los incendios estaban cantados, como lo estaba el asalto a la frontera ceutí. No lo sabían los que no quería saberlo o que les estropearan las vacaciones, un motivo de primer orden.

Nuestros políticos lo usan, como siempre, para tirarse trastos a la cabeza y redirigir la indignación hacia el otro. Es más rentable que tratar de establecer acuerdos nacionales, planes aplicables antes y no después de incendios y asaltos.

Una administración eficaz es la que previene el problema antes de que este estalle. La eficacia consiste en la capacidad de prever lo que puede ocurrir y valorar las probabilidades y riesgos, así como las inversiones necesarias. Pero es mejor invertir en fiestas patronales que en riesgos de incendios o asaltos de decenas de miles a una frontera.

El problema no es la emigración, ni los menores. El problema somos nosotros, el tercero, con administraciones más preocupadas de mantenerse en el poder con los amigos que en la atención real al ciudadano. Los recursos se pierden en bolsillos de algunos (en eso quedan los casos de corrupción, en detraer el dinero público gastándolo ineficazmente) y no llegan cuándo deben ni a dónde deben.

Al final, cada paso se convierte en problemático, con nuevos problemas en cadena.

miércoles, 8 de julio de 2026

Paradojas y peligros de la IA

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Leer sobre la IA es tener la mente divida entre ventajas y problemas. El cristal con que se mira es fundamental en esta cuestión, pues beneficia o perjudica a unos y a otros. Cuanto más "inteligente" es la IA, estas diferencias se acrecientan y la cuestión se muestra en su mayor ambigüedad en cuanto a beneficios y perjuicios.

Si mira cualquier portada de periódico digital, verá que en su pantalla aparecen dos tipos de artículos, los que apuestan por un futuro mejor y los que denuncian riesgos y problemas.

En estos últimos están los que avisan que estamos haciendo una inteligencia demasiado lista y que apenas podremos controlarla en la medida en que ya no somos nosotros quienes la dirigimos, sino que ella misma forma parte del proceso.

En 20minutos, por ejemplo, vemos las preocupaciones de la Unión Europea para crear un entorno más seguro por el uso de la IA:

Como pilar estratégico, la UE lanzará una convocatoria para establecer una capacidad de evaluación propia que se espera esté operativa en el año 2027. Este organismo reforzará la función reguladora de la Oficina de IA, permitiendo una supervisión independiente de las capacidades y riesgos de los modelos a nivel global.

Para facilitar el despliegue tecnológico, la Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad (ENISA) definirá un "blueprint" o esquema europeo de acceso estructurado. Esta guía permitirá que organizaciones públicas y privadas accedan a las capacidades de ciberseguridad más avanzadas basadas en IA bajo condiciones claras y transparentes.*


¿Qué quiere decir este galimatías tecnocrático? Que cuanto más avancemos en IA, más riesgos corremos y necesitaremos la IA para defendernos de la "otra IA", la que es un arma para burlar las seguridades. El progreso de la IA va en paralelo: armas para cometer delitos burlando la ciberseguridad y defensas para tratar de evitarlo, también a cargo de modelos de IA, porque ya somos incapaces de enfrentarnos a ellas solos. Paradójico, pero es así.

El negocio es así, redondo. Los avances en IA aseguran a unos y otros estar en primera línea y en renovación constante. Quedarse atrás significa que lo invertido no sirve de mucho, que existe ya una IA que te bloquea.

En Business Insider traducen el artículo de Jacob Zinkula sobre los estragos que las posibilidades de trabajo en la IA están haciendo en lo que se consideraba el paraíso tecnológico para el empleo, Google. Tras analizar los casos, el texto se cierra así:

[...] para algunos antiguos empleados de Google, ni siquiera la generosa remuneración que ofrece Google es suficiente para compensar las oportunidades creadas por el auge de la IA, ya sea unirse a una empresa de IA de rápido crecimiento o crear una propia.

"Si la única forma de obtener un verdadero beneficio en este momento de la IA es mediante la participación accionaria, en algún momento uno se pregunta si esa participación debería estar en su propia empresa", dijo Imran.**


Sí, el incentivo de la creación y desarrollo de herramientas por IA parece claro a la vista de los beneficios. La propia IA es causante de muchos de los despidos en muchos tipos de empresas, especialmente en aquellas que trabajan en IA. La única salida antes de que te acaben echando a la calle es producir tu propia IA.

Los que sobrevivan tendrán que ajustarse a este ritmo suicida pues su destino es ser superado rápidamente por otros en esta carrera de velocidad en la investigación.

Si tenemos en cuenta que la mayoría de las empresas empiezan a ver a los trabajadores como una "carga" que puede ser sustituida por IA, los medios nos ofrecen artículos sobre los sectores más afectados y recomiendan empleos menos afectados por la IA, algo complicado pues ya se maneja en ámbitos cada vez más amplios, de la medicina al gimnasio. Ya tenemos noticias de operaciones de quirófano realizadas por máquinas controladas por IA o de todo tipo de asesorías, de técnicas a sentimentales. Las nuevas generaciones tienen "su mejor amigo IA"; los ancianos ansían vencer la llamada "soledad no deseada" con un cariñoso y atento robot con el que dialogan, se sinceran y comparte recuerdos.

Entre las IA que son capaces de romper las barreas de seguridad de las IA ya anticuadas y los IA de compañía, por decirlo así, el mundo se está transformando. El presidente de los Estados Unidos usa la IA para el insulto y para mostrarse como imprescindible e infalible. En escalas más modestas tengo amigos y conocidos que se retratan como miembros de sus equipos campeones de Liga o como aviadores de la II Guerra Mundial.

Lucho cada día con mi teléfono que intenta colocarme una IA que trata de explicarme todo lo que aparece en pantalla. Lo rechazo, pero ella no ceja.

De nuevo, nos enfrentamos a una situación de "shock del futuro". Vamos tan deprisa que no somos capaces de comprender lo que hacemos, solo de sufrir sus consecuencias. Por mucho que intentemos legislar y controlar, las siguientes IA estarán diseñadas para burlar las trabas. Lo que se suele decir que el delito va primero y la prevención después. Cuando nos enteramos, ya hay algo más eficaz.

Dejo un sector, el educativo, especialmente sensible a la IA. No hay comida en la que no se discuta el uso fraudulento de la IA en la realización de los trabajos de las asignaturas. Lo que presentan es cada vez más IA y menos alumno. ¿Para qué leer, para qué pensar si la IA lo hace por ti? Pero entonces ¿cuál es el sentido de la educación, en qué consiste el aprendizaje? Con saber manejar el programa de turno es suficiente. Hace falta una seria reflexión en el sistema educativo sobre esto.

Los programas de más éxito son los que aparentan mejor, camuflan bien. Su función es obtener una buena nota y no saber más. Un mal aprendizaje social. Cuando advertí hace unos años que esto ocurriría, no me hicieron mucho caso. Hoy es el tema del día: sobran los profesores. Los libros que los lea el chatbot y luego me los cuenta.

La IA nos afecta para bien (unos ahorran tiempo, ahorran trabajo, ahorran empleados, algunos se hacen ricos) y para mal (nos despiden, dejan sin trabajo a muchos, se devalúa el saber, nos estafan, etc.). Ante este panorama, las próximas decisiones (con o sin IA) son cruciales y, probablemente, tardía.

 


* Emilio Ordiz "Bruselas anuncia un plan para que la UE tenga en 2027 capacidad propia para evaluar riesgos de modelos de IA" 20minutos 7/07/2026  https://www.20minutos.es/internacional/bruselas-anuncia-un-plan-para-que-ue-tenga-2027-capacidad-propia-para-evaluar-riesgos-modelos-ia_7011567_0.html

** Jacob Zinkula "Ni un millón de dólares al año retiene al talento en Google: el 'boom' de la IA desata la fuga de cerebros hacia OpenAI y Anthropic" Business Insider trad. Lidia Sánchez 7/07/2026 https://www.businessinsider.es/big-tech/ni-un-millon-dolares-ano-retiene-talento-google-boom-ia-desata-fuga-cerebros-hacia-openai-anthropic_7011083_0.html

martes, 14 de abril de 2026

Sin imágenes, sin palabras

 Llevo más de media hora intentando colgar en Facebook el texto del artículo de hoy. No lo consigo. Me lo elimina una y otra vez de las dos páginas, la mía personal y la de "Pisando charcos".

Consulto el los lugares de la web que informan de problemas y me señalan que no hay detectado ningún problema.

Al tercer intento, mis sospechas de censura aumentan. El artículo trata sobre la foto de D***T***, sus ofensas al Papa y la retirada posterior.

Pruebo a cambiar la imagen retirada. la que circula por toda la red, y la pongo como segunda de las imágenes, con una más neutra del presi*** T***. La imagen se forma en mi pantalla, pero al recargar la página desaparece, como si no existiera.

Han creado una especificación de eliminar toda referencia al caso que, insisto está en todos los noticiario internacionales, incluidos los españoles? Es más que probable.

¿Hemos llegado al punto que se describía en el artículo, el de no retorno en los errores? Es probable.

Es el momento en el que todas las decisiones que tomas y toman los que te apoyan se vuelven contra ti pues has hecho inclinarse a la opinión pública cintra ti, contra lo que haces y representas.

Estas son las armas presidenciales, el control sobre lo que se dice y sobre lo que desaparece. Son intentos de borrar los errores de la Historia, pero la Historia se escribe con tus errores sobre todo cuando desaparecen los aciertos.

Para los que quieran leerlo pueden ir al blog, ya saben , y buscar la entrada "La cuarta persona". Hace tiempo que teníamos avisos de que esto podía empezar a pasar, que había ciertas palabras que podía hacer desaparecer o "sombrear" las páginas que no interesa que sean leídas.

Me gustaría equivocarme, que todo fuera un problema técnico, pero cada vez más los problemas son de otro orden. Pruebo a colgar este texto, sin imágenes en FB. De nuevo lo rechaza, Lo intentaré a lo largo de la mañana con la esperanza de que sea un problema técnico y no el fin de una era.


jueves, 25 de diciembre de 2025

Tirones de orejas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El discurso real de Nochebuena ha tirado de las orejas a los políticos. No podía ser de otra manera, dadas sus actuaciones. Creo que ha recogido el sentir general, lo que piensa mucha gente, y los peligros que esto conlleva. Los lectores de este blog entenderán que le dé la razón porque causas y parches han sido expresados aquí de forma continuada coincidiendo en muchos diagnósticos.

La política mundial se está enrareciendo mucho y no debemos dejarnos arrastrar. La propaganda interna trata de minimizar los problemas contraponiendo a la realidad unos datos sesgados y eslóganes consoladores, como en de que "la economía crece", cuando solo crece la diferencia entre los más ricos y los más pobres; crecen las enfermedades mentales fruto de la tensión que se vive por la inseguridad laboral, la cuestión de la vivienda, etc.

El poder es ya cuestión ocupacional —llegar a él, estar ahí—y los partidos hacen agua por la corrupción, el acoso sexual y demás vicios que vemos ya como una normalidad paralela. No se solucionan los problemas, solo se espera a que surja el siguiente en el contrario en un equilibrio indecoroso y suicidad para el sistema en su conjunto.

El Rey Felipe VI lo ha dicho con palabras más bonitas, pero se ha apuntado hacia lo mismo. El mensaje navideño se hace al conjunto de los ciudadanos, pero las tintas se cargan con los responsables últimos de la situación que vivimos.

Aunque haya cambios en los partidos, unos y otros se ven arrastrados a esa inútil lucha para conseguir el poder. Los que ascienden son los que mejor insultan, lo hacen con más gracia y convencimiento. Los políticos dedica su tiempo a contarnos lo malo que son los otros, cuando lo que necesitan los ciudadanos son soluciones a sus problemas, creados desde ese otro poder en la sombra que les sostiene, el de la especulación, el del  beneficio brutal, el del control de los medios, dedicados a fomentar un turismo especulativo y consumista que hace que los ciudadanos tengan que abandonar sus casas porque son requeridas para funciones más lucrativas.

Esto es lo que el ciudadano percibe y lo que se nos muestra por encima de los mensajes partidistas y los titulares encubridores. Los peligros —lo llevamos diciendo mucho tiempo— son la radicalización de algunos con el juego de la polarización, el distanciamiento cada vez mayor de un creciente número de ciudadanos ante la inoperancia política de unos y otros. La combinación de radicalización y ausencia es muy mala en nuestro país y no hace falta ir muy lejos para comprenderlo.

La Vanguardia

Como nos muestran los procesos judiciales en marcha, el estado es un pastel que se van consumiendo ante la falta de escrúpulos de aquellos que lo asaltan ocupando los lugares más elevados de ministerios e instituciones públicas. Han generado, además, un empresariado que participa del juego de la corrupción para blanqueos o adquisiciones fraudulentas que se alimenta con "mordidas", sobornos y otras modalidades. Ya no son solo pequeñas empresas las beneficiadas de la corrupción, sino que parece que son cada vez más poderosas las que se adentran en este juego. Evidentemente no se puede generalizar, pero tampoco ignorar o trivializar.

Suicidas son también los enfrentamientos abiertos entre poderes, especialmente entre los legislativos y los judiciales, con descalificaciones, ya que este sistema solo admite el conmigo o contra mí. Es una especie de batalla en la que se dice aceptar pero no reconocer. Lo que se busca obviamente es descalificar a los que tienen la obligación de frenar desmanes. Sembrar dudas sobre el poder judicial es otro movimiento suicida que anima a saltarse las leyes.

RTVE

Y el mundo no está para permitirse esto. La crisis española tiene sus propias características, pero hoy nadie vive aislado y otros aprovechan nuestras debilidades en cuanto que tienen ocasión. Que seamos débiles dentro de una Unión Europea que se busca dividir desde los frentes estadounidenses y ruso no es una situación provechosa. Los poderes en la sombra y los políticos tienen mucho interés en una España turística en detrimento de otras posibilidades beneficiosas para nuestro desarrollo, pero el turismo está unido a la especulación inmobiliaria, las inversiones de capital extranjero para deshacerse de los habitantes de ciudades y pueblos. El turismo fue la respuesta de una España apenas sin recursos, pero el modelo hoy tiene muchas limitaciones y plantea problemas como los señalados junto a otros muchos. Los problemas de urbanización que se han planteado con la dana valenciana y otros posteriores evidencian que se priorizan otros beneficios antes que la seguridad de los ciudadanos. Confinar restringe el consumo y los españoles somos lanzados al gasto para evitar la caída de sectores del ocio, la gastronomía, etc. que es de los que dependemos. A la vergüenza de los muertos por los desastres naturales hay que añadir otro escándalo, el de las muertes de mayores en las residencias, otro sector al alza por el envejecimiento de la población, un país cada vez con menos niños. Algunos llevan avisando sobre cómo va a afectar a las pensiones del futuro. La llegada de trabajadores de fuera, que la industria y el campo necesitan genera en algunos sectores populistas un aumento del racismo que tendrá consecuencias también en la convivencia.

Son muchos los problemas que se nos acumulan. Muchos de ellos forman ya parte de la política de conflictos española. No se solucionan, se usan como arma arrojadiza en la mayoría de los casos.

Necesitamos encarar nuestros problemas, entender que son sistémicos, interconectados, que no valen soluciones parciales o, peor, ignorarlos o responsabilizar al otro. Son problemas de todos; son problemas de hoy y para mañana.

El País

Ayer hemos comentado aquí el informe pesimista del CIS sobre la percepción del futuro por parte de los españoles. No se piensa ya en que haya soluciones y menos en que esos problemas den como resultado la unión de todos para solucionarlos. Decíamos entonces que era una proyección de este presente problemático hacia un futuro negativo. Sin proyecto común, difícilmente se puede pensar en un futuro positivo.

Los que han criticado la idea de proyecto común son precisamente los que sacan provecho de su propia marginación interesada. Viven de la división y la crítica a los común, ya sea des una perspectiva de clase o de pueblo. Ellos siempre estarán enfrente; viven de los problemas, que son su razón de ser.

No sé si el mensaje real servirá de mucho, pero hay que intentarlo. Lo contrario es arrojar las democracias en manos de gobiernos autoritarios, demagógicos o de nuevas formas dictatoriales, como estamos viendo en otras partes del mundo. La estrategia de algunos es responsabilizar a la democracia identificándola con los políticos. No es más que una estrategia. Otros usan la estrategia del miedo haciendo ver que son la única solución. Igualmente no es más que una estrategia de supervivencia ante sus errores y desidia.

Hay que romper la dinámica del enfrentamiento y promover la de la construcción conjunta, la responsabilidad de todos, la aportación del esfuerzo común. Hay que enfrentarse a los problemas y que todos aporten soluciones para poder elegir la más adecuada. Lo demás es lo que vemos y no sirve de mucho.

sábado, 18 de marzo de 2023

La realidad mental día a día

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Muchas veces necesitamos que nos revelen lo obvio, que nos digan cosas que sabemos pero necesitadas de un respaldo numérico, estadístico o cualquier forma aceptable de evidencia. Muchas veces, sí, lo que tenemos delante cada día se resuelve en una presentación, en un titular y la mayoría de las veces apenas nada más. Esperemos que no sea el caso, aunque las noticias que saltan a los titulares en época electoral se tapan unas a otras. El titular en cuestión nos lo ofrece RTVE.es y es el siguiente: "Un tercio de las depresiones diagnosticadas en España podría evitase con empleos estables, según un estudio del Gobierno". En el artículo se nos indica que 

Un tercio de los 510.000 casos de depresión diagnosticados en España (unos 170.000) podrían evitarse con un empleo estable, según las conclusiones del informe 'Precariedad laboral y salud mental', del Ministerio de Trabajo, el primero de estas características que lleva a cabo un Gobierno de la UE.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha asegurado este viernes, durante la presentación del documento, que las conclusiones del mismo suponen un "mandato" para el Gobierno de España "porque no hay terapia que repare el no llegar a fin de mes". 

Entre otras cuestiones, el estudio propone avanzar en jornadas semanales de 32-35 horas, una medida que ya ha reclamado en varias ocasiones el diputado de Más País, Íñigo Errejón, que ha estado presente en el acto y quien impulsó en el Congreso la mejora de la salud mental.* 

Quizá algunos piensen que tiene su lógica que las personas que pasan años sin un empleo estable, que viven con la angustia de saber si les van a despedir al día siguiente, que no pueden organizar su vida porque no saben qué va a ser de ella, que aquellos para los que la palabra "futuro" está siempre dicha con temor, etc.  Y la tiene, pero se necesita un estudio para que la gente que no lo padece lo entienda.

Pero una cosa es enunciar los problemas, por obvios que sean, y otra resolverlos. Es más fácil y barato. Pero luego está para qué sirve esa información. Los políticos no son descubridores, sino reparadores de problemas. Un político no es un héroe por decirnos que existen problemas de "salud mental", sino por reducirlo, por crear unas condiciones que lo impidan o reduzcan.

Otro titular en la misma página de hoy en RTVE.es nos dice "Más de 45.000 personas murieron en la lista de espera del sistema de la dependencia en 2022". ¿Murieron "deprimidos" o simplemente "murieron"? Se entiende que el Ministerio de Trabajo centre en el trabajo el "problema", pero lo cierto es que el problema es más amplio. No es fácil es cierto, realizar un "mapa real" de todo aquello que nos lleve a la depresión. Pero tenemos más indicadores que apuntan todos al mismo sitio: la salud mental ajustada a la edad de cada uno, al momento existencial que vivimos. En unos momentos serán unas preocupaciones las principales en otros unas diferentes.

Si las personas de más edad tienen sus problemas, no hay menos en infancia y adolescencia, como nos revela otro estudio en RTVE.es: "Cuando el violador es un menor: ¿qué hay detrás del aumento de delitos sexuales en adolescentes y niños?". La infancia vive su problemática específica alentada por los malos ejemplos (pornografía), el acoso escolar, las crisis familiares y las  del fracaso escolar con la mayor tasa de abandonos europea.

La "salud mental" deja de ser eso que sirvió de burla a algunos diputados cuando se mencionó en el congreso por parte de Íñigo Errejón y pasa a ser una línea que cruza, de punta a punta, a la sociedad española.

El clima que vivimos no es precisamente el más adecuado para mejorar la "salud mental", entendida como un estado de ajuste a uno mismo y a la sociedad que nos rodea, la que nos sirve de entorno y en la que vivimos. No lo es en gran parte porque se incita a la controversia y la atención se llama sobre lo que distancia y enfrenta y no sobre lo que une y ampara.

Como seres sociales, necesitamos de los otros y esa necesidad es la que necesita de estabilidad para poder buscar refugio. Sin embargo, las nuevas estrategias de la comunicación política se basan en el enfrentamiento constante y —un ejemplo claro— en ese "¡matadlos!" que la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid lanzó a sus diputados y vimos aquí ayer.

El hecho de que no haya oportunidades de trabajo, el hecho de que la cualificación que se requiere sea muy baja, el que la contratación (cuando la hay) solo ofrezca esa tomadura de pelo llamada "fijo discontinuo", etc. hace que la formación se abandone y que, posteriormente, se vuelva a ella para intentar reintroducirse en el mercado laboral. Uno de los grandes negocios educativos es precisamente el que se basa en la "promesa" del empleo, algo a lo que recurren nuestras universidades como parte de su "oferta". Las mismas empresas que explotarán a sus empleados se ofrecen a las instituciones educativas para ser sus compañeras en este negocio creciente. Como contrapartida, se abandonan los estudios humanísticos por considerarlos inútiles para el sector del empleo. Así, tenemos una sociedad cada vez más del día a día, que no le importa la cultura más que como espectáculo, negocio o ambas cosas a la vez, como es frecuente.

La cultura se sustituye por una "sociedad del ocio", convertida en el caso español, en el centro de la actividad por su desdoblamiento en el turismo y en todo relacionado con el mundo de la hostelería. Durante la pandemia hemos podido ver cómo las regulaciones —se diga lo que se diga— se ajustaban a los dictados del ocio (nocturno y diurno) y del turismo, lo que trajo una y otra vez las "oleadas" de la enfermedad coincidentes con los picos turísticos. Los políticos ni supieron ni quisieron enfrentarse a las exigencias del sector, que imponía las formas de acceso más favorable al negocio, dejando de lado la salud. Pero el caso extremo lo hemos tenido en otro sector, el de las residencias de mayores, donde se concentraron las muertes. En un país envejecido, los viejos son el negocio. Las muertes en las residencias de mayores es uno de los mayores escándalos desde la llegada de la democracia. El negocio hecho con los mayores, absorbiendo sus pensiones y ahorros, tiene una serie de implicaciones que se relacionan con muchas de las cosas señaladas anteriormente.

Solo hemos recogido titulares del día. Pero esta situación se prolonga y es algo más que una estrategia electoral. El panorama español no es bueno, aunque solo se piense en la salud mental. El optimismo no posible en el entorno que entre todos se ha creado. Nos pueden mostrar estudios del problema, pero lo que necesitamos realmente son soluciones que vayan más allá del problema. Los investigadores le ponen cifras a las situaciones de la realidad; los políticos son los que deben transformar la realidad más allá de los enjuagues contables a los que nos tienen acostumbrados. 

La realidad de nuestra salud mental la vivimos cada día, lo vemos en nosotros y los demás. No es un novedad ni un descubrimiento. Es el resultado de fallos y carencias, de problemas sin solucionar. Como dice el estudio señalado, si la gente tuviera empleo estable —... y pensiones, no fuera acosada...— una parte importante del problema no existiría.

* "Un tercio de las depresiones diagnosticadas en España podría evitase con empleos estables, según un estudio del Gobierno" RTVE.es 17/03/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230317/tercio-depresiones-diagnosticadas-espana-podria-evitase-empleos-estables/2432114.shtml