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martes, 26 de mayo de 2026

22 mujeres muertas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Todos compiten por nuestra atención. El argumento dado por Felipe González para no convocar una moción de censura es, por ejemplo, que nos distraería de lo que está pasando. Y lo que está pasando es un mezcla de todos los ruidos en esta cacofonía que llamamos actualidad.

Cuando no es Trump es un ayatola; cuando no es Sánchez es Núñez Feijoo; cuando no un accidente mortal es un apagón. A todos ellos les puede tapar un divorcio, un embarazo, un mundial de Fútbol, una Champions... o una conexión en directo para mostrarnos la violencia en el aeropuerto de Bilbao.

Pero la mayor parte de estas cosas forman parte de un maquiavélico juego por conseguir los puestos de cabeza de la información o, por contra, conseguir que la atención descienda y algo se olvide o pase desapercibido.

Pero hay titulares que no deberían ignorarse porque nos revelan realmente lo que es importante, los problemas reales más allá del escándalo personal o político o una mezcla de ambos. Quien más se expone a los medios, está en mayor riesgo de titular negativo.

Hay un titular que no quiero que se pierda en este maremágnum: "El año llega a su ecuador con el doble de mujeres asesinadas que en 2025: "El nivel de beligerancia en redes es elevadísimo""* Nos lo ofrece, casi perdido, 20minutos, Tras él se nos cuenta: 

A golpes, asfixiada, por un tiro en la sien, acuchillada delante de sus hijos pequeños, arrojada por un barranco, a machetazos, o tras prender fuego a su casa. Así murieron algunas de las 22 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas en lo que llevamos de 2026; el doble de víctimas mortales por violencia de género que las que había registradas a estas alturas del año pasado. La virulencia con la que se están cometiendo estos crímenes machistas y el hecho de que en cuatro de cada diez casos existieran denuncias previas contra el agresor han hecho saltar las alarmas y puesto el foco en un sistema que sigue mostrando lagunas a la hora de proteger a las víctimas.

No hay una única explicación que dé respuesta a este incremento, pues cada feminicidio saca a relucir un factor de riesgo distinto. Medidas ineficaces de prevención, valoraciones del riesgo que se quedan cortas, llamadas de auxilio no atendidas, el llamado "efecto imitación" o un descenso de la concienciación social son algunas de las mencionadas por los expertos consultados por 20minutos. Todo ello con el telón de fondo de un clima social y mediático en ebullición que cuestiona cada vez más la utilidad de las medidas contra la violencia machista. 

"El nivel de violencia y beligerancia que hay ahora mismo en las redes sociales, en la política y en todos los espacios sobre la violencia de género y el feminismo es elevadísimo. También se ha potenciado mucho el discurso de las denuncias falsas. Entonces, claro, cuando tú ves que ese argumento lo dice alguien con cierta autoridad, el nivel de identificación con esa postura de que los hombres son los grandes perjudicados, lo que hace es subirle esa violencia", señala a este periódico el forense y ex delegado del Gobierno contra la Violencia de Género, Miguel Lorente. *


Nos advierte en los medios que los meses de mayor violencia son los que tenemos por delante, aquellos en que las vacaciones fuerzan el contacto, más horas de difícil convivencia.

El hecho de que se haya duplicado el número de víctimas es señal de que algo (o muchas cosas) falla, que no se produce lo esperado. ¿Hemos convertido la violencia de género en una rutina, en algo que se combate porque no hay más remedio? ¿Es algo para lo que hay que elaborar protocolos, medidas, etc. para que no te acusen de no tenerlas, pero sin demasiada fe en ello?

¿Por qué adquieren peso esas corrientes de opinión que hablan de que hay cierta exageración en lo de la violencia contra las mujeres, que los casos de denuncias falsas son para conseguir privilegios? ¿Hemos llegado a un nivel de inoperancia en la que se acumulan los problemas por abandono, por falta de fe, por "normalización"?

En el texto se recoge que

El último caso confirmado ha sido el del crimen machista de la mujer de 32 años asesinada el martes de varias puñaladas en plena calle en Figueras (Gerona) por su expareja, a la que, en las grabaciones del crimen, se le ve lavándose las manos ensangrentadas tranquilamente justo después. En las últimas 72 horas, la víctima había acudido hasta tres veces al hospital para recoger el parte de lesiones y llevarlo al juzgado. Según Igualdad, en este último caso existían denuncias previas por violencia de género contra el presunto asesino, al igual que en otros 8 casos de los 22 registrados en lo que va de año, es decir, en el 40,9%, cuando la media del año pasado era del 22% con denuncias previas.

Lorente sostiene que el sistema continúa actuando demasiado tarde. "Seguimos diferenciando entre riesgo y peligro. Solo reaccionamos cuando el peligro es inmediato", explica, poniendo como ejemplo casos recientes en los que las víctimas habían denunciado, existían antecedentes y aun así no se activaron medidas suficientes de protección. Uno de los datos que más preocupan este año es precisamente ese: el aumento de mujeres asesinadas que sí habían tenido contacto previo con las instituciones. Para Lorente, existe una "normalización" del riesgo y una falta de evaluaciones forenses profundas en sede judicial. "Las valoraciones de riesgo no se están haciendo", denuncia. 

Esas cifras lo que demuestran es la falta de eficacia y un abandono. Por más que se intenten usar expresiones menos rotundas es a lo que nos lleva. La saturación, el aburrimiento institucional... hace que las cosas no funcionen como debieran. Duplicar las víctimas a esta altura del año es algo más que un imprevisto; es un falló rotundo que cuesta muchas vidas y que debería estar en el centro de nuestra mirada crítica. Sin embargo, se nos lleva hacia otros puntos del tablero.

Sí, la corrupción es algo grave. Pero lo es más la falta de acierto en el tratamiento de la violencia de género y de otras formas. Una sociedad más crispada, tocada por diferentes lugares, es también una sociedad más violenta y siempre lo pagan los más débiles.

Se insiste muchas veces en que no hay un "perfil" claro de agresor; se insiste como excusa de la dificultad, pero el hecho de que una mujer no logre en 72 horas que le hagan el "parte de lesiones" de la violencia ejercida contra ella, que no pueda presentarlo y finalmente sea asesinada por su expareja de la que se nos dice que se limpió con tranquilidad la sangre de sus manos, dice mucho sobre el conjunto del sistema.

Una parte creciente de España no funciona, cuando no son los baches de las carreteras (de lo que nos informaban ayer) son los apagones, las soldaduras y cuando no otra cosa. Esto es aplicable a algo tan terrible como es la violencia asesina contra las mujeres y (se nos habla de crecimiento) los hijos, de la llamada violencia vicaria.

No cambia el fondo patriarcal, machista, de la sociedad. Y no solo eso: se construyen cada vez más discursos negacionistas que prenden en una juventud que justifica el uso de la violencia en la pareja. Se forma un círculo vicioso entre violencia y justificación, entre hechos y fallos del sistema que lo permiten.

El hecho que llevemos el doble de muertes que el año pasado en estas fechas no es un buen augurio. Necesitamos más recursos, más dinamismo, más eficacia y más información.

 

* Elena Omedes "El año llega a su ecuador con el doble de mujeres asesinadas que en 2025: "El nivel de beligerancia en redes es elevadísimo"" 20minutos 25/05/2026 https://www.20minutos.es/nacional/ano-llega-su-ecuador-con-doble-mujeres-asesinadas-que-2025-nivel-beligerancia-redes-es-elevadisimo_6973904_0.html

sábado, 25 de abril de 2026

La Justicia y los justos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Es preocupante lo que nos cuentan en RTVE.es sobre la "charla" ofrecida por el juez encargado de investigar el caso del "ex DAO", un caso de acoso y agresión sexual. Digo que es preocupante porque se supone que quien ha de juzgar ha de mostrar cierto sentido de la equidistancia y, por sus palabras, no es lo que ve nadie. RTVE.es cita a La Sexta, que fue la que asistió y recogió las palabras del juez en una intervención pública.

Tras leer lo que dijo, muchos —entre ellos, yo— se han asombrado de que sea la persona indicada para juzgar este o cualquier otro caso de violencia de género. No sé si es consciente de lo que ha dicho y de lo que es el origen de sus palabras, pero desde luego no es la persona adecuada para garantizar lo que la Justicia debe garantizar.

Se manifiesta en toda su crudeza algo de lo que ya hay quejas anteriores: la conversión de las víctimas en nuevas víctimas, esta vez del sistema judicial. Empieza uno a explicarse ciertos casos que desde fuera resultan incomprensibles, pero que si hay más ideas como las expresadas, empiezan a tener su lógica.

Lo que nos dicen del caso en RTVE.es son las siguientes opiniones: 

“Se ha otorgado tantas ventajas a una mujer para interponer denuncia… Se le da asistencia jurídica gratuita aunque tenga un millón de euros en la cuenta, se le da abogado de oficio según entra. ¿Pero qué pierde?, ¿pero qué pierde?”. La frase es de David Maman Benchimol, juez que investiga la denuncia interpuesta contra José Ángel González, ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional por agresión sexual contra una subordinada.

Benchimol, titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 8 de Madrid, la pronunció el pasado 18 de febrero, un día después de que la víctima, inspectora de la Policía Nacional, testificara ante él, según La Sexta, medio de comunicación que ha tenido acceso a la charla, organizada por el Colegio de la Abogacía de Madrid.

El juez asegura que las mujeres van “a la caza de la orden [de protección]”. “Me enfada porque muchas de ellas se ve enseguida que no tienen demasiado sentido. Eso se ve porque se intenta forzar una vía, ¿Si yo voy a tardar 24 horas en obtener una orden de protección, por qué voy a esperar meses?”, señala ante el auditorio. A continuación es cuando apunta que a las mujeres se les han dado muchas “ventajas” para denunciar.

Benchimol remarca además que hasta que no se resuelva el proceso no se puede otorgar la custodia compartida y las mujeres aprovechan ese lapso para manipular a sus hijos. “Y mientras tanto ese niño, pues poco a poco, la madre le va haciendo el correspondiente lavado de coco y ese niño se va separando del padre progresivamente. Y luego es muy difícil recuperar ese tiempo perdido”.* 

Es difícil ver tal cantidad de estereotipos y prejuicios en boca de un juez, máxime si está destinado al Juzgado de Violencia sobre la Mujer. Las declaraciones son machismo de libro, generalidades en contra de la Mujer y del sentido de sus quejas. Es difícil agrupar tanto en tan poco espacio.

Entiendo que pueda haber casos tal como los describe ese juez, pero extenderlos a "la mujer" es levantar una barrera de prejuicios contra las mujeres, ignorar los crímenes que se comenten y los casos en los que la Justicia se equivoca en la toma de decisiones al decidir las órdenes de alejamiento y demás medidas cautelares. Si se piensa que todo son falsedades, argucias de mujer, ¿cómo podemos defender a las que están realmente en peligro?

Las declaraciones muestran ese rechazo, esa falta de credibilidad que le merece al juez lo que las víctimas le cuentan, lo que declaran. Todo, viene a decir, se les pone demasiado fácil y así logran salirse con la suya.

Lo que no resulta comprensible, racionalmente, es que una persona con esas creencias u opiniones esté al frente de una sala contra la violencia machista. ¿Cómo ha llegado hasta allí? Ahí donde entra un problema, la creencia en que la Justicia es lo que hacen los jueces. Existe la Justicia y la posibilidad de que no sea "justa". Una Justicia llena de prejuicios no es Justicia, por mucha sentencia que se firme.

Nos dicen en RTVE.es que han saltado muchas alarmas. Ha hecho más declaraciones sobre las intenciones de las madres al negarse a la custodia compartida; ellas son culpables, por supuesto, nos dice.

Las alarmas han saltado: 

María Eugenia Prendes, fiscal de Sala Coordinadora contra la Violencia sobre la Mujer, ha denunciado en los micrófonos de RNE las declaraciones del juez instructor del ex-DAO. Según la fiscal, estas declaraciones no son algo puntual, sino que el sistema judicial a veces tiene sesgos y estereotipos, pero que los tópicos dichos por el juez instructor son "gravísimos". Es por ello que entiende que las víctimas no acudan a la justicia a denunciar.* 

Si las autoridades policiales hacen lo que no deben y los que deben juzgarlos tampoco, ¿en qué estado estamos?

La cuestión ahora es cómo actuar. Esto no es "independencia judicial", pues esta solo se puede fundamentar en las garantías de que no se actúa con este nivel de prejuicios y sesgos machistas. Una persona que piensa lo que ha dicho públicamente no debería estar donde está, marcando con esos prejuicios los casos en los que intervenga en este terreno.

No es una cuestión de "libertad de expresión" como alguno señala, sino de haberse revelado que no es la persona adecuada para enjuiciar con garantías los casos que se le presenten.  Ha opinado sobre su propio trabajo y esta opinión va en contra de todas las líneas establecidas por la propia Justicia. El efecto, como señala la fiscal Prendes, es alejar a las víctimas de la Justicia, hacerles dudar del sentido de las denuncias y, por ello, favorecer a los agresores que aprovecharán el recelo sobre la actuación de los tribunales.

Las declaraciones pueden considerarse del mismo nivel que algunos partidos políticos emplean el negacionismo de la violencia de género, que señalan como un "oportunismo femenino". Desgraciadamente las muertes de mujeres e hijo a través de la llamada "violencia vicaria", no son un invento, sino una triste y dolorosa realidad creciente.

La mirada ya no solo se dirige hacia los agresores, sino hacia las instituciones que intervienen y que no siempre mantienen la actitud debida. El caso es doblemente significativo, los hechos y el ámbito en el que se ha producido, el policial.

Ya hemos visto demasiada oscuridad en este caso —con filtraciones en contra de la denunciante— para ahora escuchar esas opiniones. La pregunta sigue: ¿puede alguien con esas opiniones juzgar justamente?

 



* "El abogado de la víctima del ex-DAO alerta de unas declaraciones "machistas" del juez instructor del caso" RTVE.es 24/04/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260423/juez-agresion-sexual-exdao-ventajas-mujer-denunciar/17038459.shtml

martes, 24 de marzo de 2026

La violencia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM) 

Los datos de la violencia de género están produciendo preocupación a los expertos, nos dicen. La sociedad no lo está menos porque no le salen las cuentas sobre los efectos que tienen ciertas acciones sobre el sistema.

Parece evidente que algo falla en los cálculos y quizá también en los enfoques y en las perspectivas que manejamos. Es evidente que se está produciendo una intensificación en el número y en la crueldad que se manifiesta.

En RTVE.es se nos habla de este aumento:

En lo que va de año, 14 mujeres han sido asesinadas en España a manos de sus parejas o exparejas, un repunte en los casos mortales de violencia de género que preocupa a los expertos. Aumentan los crímenes y también la violencia, que sufren en muchas ocasiones los hijos. En menos de tres meses de 2026, han sido asesinados tres menores con el fin de hacer daño a sus madres, lo que se conoce como violencia vicaria. Es el mismo número que en todo 2025.

Los datos son alarmantes. De media en 2026 una mujer está siendo asesinada cada cinco días. Las víctimas no son homogéneas: vienen de entornos diferentes, tienen trabajos distintos y son de todas las clases sociales. Lo mismo ocurre con sus agresores, no hay un perfil de maltratador o de asesino, ya que se trata de un problema estructural de la sociedad.

"Podemos hablar de un repunte" de los casos de violencia de género, explica al Telediario de TVE Miguel Llorente, forense experto en violencia de género. Según expone, uno de los elementos que pueden influir es "el refuerzo que muchos agresores perciben cuando otro ya ha conseguido lo que ellos van buscando", que es asesinar a sus parejas o exparejas.

Pone el foco además en la violencia extrema con la que actúan los agresores, cada vez mayor. Este mismo sábado, un hombre ahorcó presuntamente a su hija de tres años en su domicilio y se suicidó de la misma forma. La madre, una mujer de 36 años, había dado aviso a la Guardia Civil de que llevaba horas sin hablar con su exmarido, que estaba al cuidado de la menor, y de que temía por la vida de la pequeña. Cuando llegaron los agentes, encontraron los dos cuerpos sin vida.*


Sorprenden algunos conceptos como los de "repunte" o "perfiles", también el uso de las estadísticas y la búsqueda de patrones, que se dice que no existe entre ni entre los maltratadores ni entre las víctimas. No hay un patrón, señalan, ni en unos ni en otras. ¿Qué tenemos entonces? Muy poco para lo realmente importante: evitar las muertes y la violencia.

Es muy propio de esta "sociedad de expertos" creer que la creación de un léxico, la creación de términos nuevos (es reciente el uso de "violencia vicaria", por ejemplo) implica un control de lo descrito. Como ejemplos, la economía o la meteorología nos ilustran en este tipo de falso control.

Pero en todo esto solo hay una cosa cierta: la violencia aumenta y las explicaciones a posteriori solo es manejo de datos que poco o nada explican. Decir que una mujer es asesinada cada cinco días es solo saber contar.

La idea de que no hay un perfil es una evidencia de lo mal que funciona el reduccionismo que se busca, algo que explique de forma general algo que se manifiesta de forma particular.

Muchas veces nos inquietan con informaciones en las que determinados expertos (psicólogos, jueces, policiales, etc.) "no consideraron peligrosa" una determinada situación que acabó con la muerte de la mujer o que la víctima estaba en el sistema de protección pero le sirvió de poco porque acabaron matándola. No sabemos cómo piensa un asesino ni cuánto le duran sus obsesiones. Y si lo sabemos, no significa que se pueda aplicar ese conocimiento a otros casos.

Lo que vemos tampoco somos capaces de explicarlo o encontrarle una motivación. Sí parece que hay una forma de imitación de ciertas formas criminales que sirven para realizar los nuevos actos violentos. Los asesinatos de hijos, por ejemplo ¿son sugeridos por los casos recientes? ¿Llama el crimen al crimen?

¿Es tal el grado de violencia que no podemos creer que sea posible y, por ello, sucede? No sé qué camino es el bueno. Quizá vivimos en el autoengaño de una sociedad feliz, sin problemas, donde todo tiene arreglo y eso mismo nos impide comprender sus grietas.

Los patrones son individuales o colectivos, pero puede haber interacciones que desencadenen, de forma imprevisible, la violencia. Puede que la violencia sea la traducción personal, el estallido, de otras formas latentes de violencia que nos rodean. Sin embargo, cuando se producen los hechos adquieren su propia lógica, la que no pudimos ver hasta que se manifiesta como estallido.

Nuestras leyes y sistemas no están hechos para anticipar, sino para castigar. Fallan estrepitosamente en su capacidad  previsora. Solo los hechos cuentan y cuando se manifiestan ya es demasiado tarde. Si la violencia es la respuesta particular a lo general, a la violencia latente en el sistema, nos vemos condenados su aumento.

Los políticos se sienten incómodos con este aumento que deja de manifiesto su incapacidad para frenar esto. Los expertos se reúnen más como un gesto que como un intento de impedir nuevos casos. Esta violencia es altamente personal, con un objetivo directo que se revela tras las muertes. Poco tiene que hacer, solo aparentar que pueden hacer algo.

La violencia de este tipo requiere proximidad para ser evitada. Pero eso solo la pospone y no se puede condenar a nadie por lo que desea y no manifiesta. Cuando lo hace ya es demasiado tarde.

Ayer, recupero un texto de Hans Magnus Enzensberger, titulado El perdedor radical. Ensayo sobre los hombres del terror, publicado en 2006 en su versión alemana y aquí en 2007, en el que leo:

Los padres, vecinos o maestros no han notado nada. Es cierto que el chico ha tenido alguna mala calificación en su expediente escolar y que acusaba un carácter levemente retraído; no hablaba mucho. Pero ésa no es razón para ametrallar a una docena de compañeros de clase. Los peritos emiten sus dictámenes, los especialistas en crítica cultural desempolvan sus argumentos. Y tampoco puede faltar la alusión al debate de los valores. Pero la investigación de las causas queda en agua de borrajas. Los políticos manifiestan su conmoción, y finalmente se decide que se trata de un caso singular.

La conclusión es correcta, porque los autores de tales crímenes son personas aisladas que no han logrado relacionarse con ningún colectivo. Y al mismo tiempo es errónea, porque a la vista está que existen cada vez más casos singulares de ese tipo. El hecho de que se multipliquen permite concluir que hay cada vez más perdedores radicales. Esto se debe a las llamadas condiciones objetivas, muletilla que puede referirse al mercado mundial, al reglamento de evaluaciones o a la compañía de seguros que no quiere pagar.** 

El autor trata de definir lo que llama el "perdedor radical", a la vez destructivo y autodestructivo. Se vuelve contra otros y contra sí mismo. Su violencia es precisamente, como el lanzamiento de un boomerang, ida y vuelta. Mata y muere, Enzensberger la conceptúa como el resultado de esta sociedad en la que vivimos que genera este tipo de personalidades.

El perdedor radical puede estallar en cualquier momento. La única solución imaginable para su problema consiste en acrecentar el mal que le hace sufrir. Cada semana salta a los periódicos: el padre de familia que primero mata a su esposa, luego a sus dos hijos y finalmente acaba con su propia vida. «No se entiende», «tragedia familiar», rezan las crónicas de sucesos. Otro caso conocido es el del hombre que de buenas a primeras se atrinchera en su piso después de haber tomado como rehén al arrendador que venía a cobrar el alquiler. Cuando por fin aparece la policía, empieza a pegar tiros a diestro y siniestro y mata a uno de los agentes antes de caer desplomado en el tiroteo. Se habla entonces de amok, un término malayo utilizado para designar esos ataques de locura homicida. El motivo que provoca el estallido suele ser del todo insignificante. Resulta que el violento es extremadamente susceptible en lo que se refiere a sus propias emociones. Una mirada o un chiste son suficientes para herirle. No es capaz de respetar los sentimientos de los demás, mientras que los suyos son sagrados para él. Basta con una queja de la esposa, la música demasiado alta del vecino, una discusión en el bar o la cancelación del crédito bancario; basta con que uno de sus superiores haga un comentario despectivo para que el hombre se suba a una torre y ponga en el punto de mira todo lo que se mueve frente al supermercado.**

Es una forma más de intentar comprender lo que consideramos irracional. Pero si estamos produciendo esta clase de personalidad como resultas de nuestro comportamiento social, difícilmente podremos pararlo. No sabemos dónde empieza, solo cómo acaba. Nos queda contar muertes, establecer estadísticas, consultar a expertos y reunir gabinetes de crisis. Pero no hay mucho más que se haga. 

Vivimos en la sociedad perfecta y llena de oportunidades. La idea de un "perdedor radical" nos resulta extraña, incomprensible. Tampoco entendemos los tipos de muertes, aunque la idea del ensayista alemán es que no se trata de lo que nosotros entendamos, sino de lo que está en la mente del asesino, de cómo entiende que se ha producido su destino de perdedor.

Los asesinos vuelven a las escuelas para matar. Los padres asesinan a esposas e hijos, que es lo que tienen más cerca y les recuerda su propio fracaso. Matan lo que han querido y lo que han perdido. Por eso Enzensberger habla de un "perdedor radical" incompatible con nuestra sociedad del éxito.

Lamentablemente todo esto —o cualquier otra idea— no evitará la próxima muerte. Y seguiremos preguntando, formulando ideas al respecto. Aquí no hay "Minority Report", visionarios que permitan detener el crimen antes de que se cometa. Aquí solo nos queda el minuto de silencio. 


*  "El repunte de la violencia de género preocupa a los expertos: una asesinada cada cinco días en lo que va de año" RTVE.es 22/03/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260322/repunte-violencia-genero-preocupa-expertos-una-asesinada-cada-cinco-dias-ano/16992134.shtml

** Enzensberger, Hans Magnus (2007). El perdedor radical. Ensayo sobre los hombres del terror, Anagrama, Madrid, 72 pp. Trad. Richard Gross. ISBN: 978-84-339-6258-4

viernes, 13 de marzo de 2026

Aumenta la violencia de género entre jóvenes

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La preocupación crece ante el aumento de la violencia contra las mujeres. Lo hace en dos sentido, el de los actos violentos y el de la organización de los violentos. La irrupción de treinta enmascarados en la Universidad Complutense para arrancar la cartelería convocando a las manifestaciones del 8-M puede parecer poco en comparación con los asesinatos machistas, pero es muy preocupante por lo que significa de la existencia de grupos organizados, de la creación de una cierta (in)cultura machista que empieza a extenderse, a captar adeptos y va penetrando entre los jóvenes.

Leo en el mujeres.com, de 20minutos, el artículo titulado "Si hay violencia en los primeros noviazgos, continuará en la vida adulta", Lo firma María Mariño dentro de una sección llamada "El blog de Lilih Blue". En su comienzo señala:

 

Los desequilibrios que se están dando en las primeras relaciones, esas que tienen lugar en la adolescencia, bajo mi punto de vista, no son lo bastante preocupantes todavía. Ni siquiera cuando contamos con diagnósticos como el elaborado por la Mesa de Coordinación para la Atención de la Violencia Machista de Gipuzkoa que afirma que "un elevado porcentaje de las víctimas de violencia de pareja o expareja se concentra en mujeres jóvenes".

De hecho, en la propia Gipuzkoa han visto (no sin alarmarse), como el 31% de las mujeres que acceden a centros de acogida tienen entre 18 y 25 años y es una tendencia que va en aumento. ¿Qué está pasando para que chicas que están en edad de terminar el colegio o vivir sus primeros años de universidad necesiten ser atendidas de urgencia?

Tampoco podemos caer en el error de pensar que esto es algo excepcional, cosas "de chavales" o que se quedan en la adolescencia. Sí, las evidencias de que su impacto va más allá, por mucho que madure la corteza prefrontal, dejan entrever que el control se exacerba y puede derivar en más violencia.*

 


En el primer párrafo se trata de restar importancia ("no son lo bastante preocupantes todavía") al aumento del número de jóvenes, mientras que poco después, en el tercer párrafo, se llama al aviso con el "tampoco podemos caer en el error" de ignorar la cuestión.

Me llama la atención y preocupa que la autora tenga que llevar una máscara de gato, que supongo que, además de su gusto por el animal, le sirve para mantener su rostro sin identificar. A mí, en cambio, me preocupa el creciente uso de máscaras para tratar temas de las mujeres por parte de las mujeres. ¿Miedo a ser acosada?

El hecho que se comenta lo hemos traído aquí en muchas ocasiones por que sí es preocupante el aumento de casos y el descenso de las edades. También lo es el grado de normalización o aceptación de mucha gente joven de la dominación masculina. Esto está detectado por muchos estudios, como los que acaba citando la autora. Finalmente, como conclusión escribe:

Mi reflexión de hoy es que no basta con informar a las adolescentes de que no es normal que su novio quiera saber donde están, obligue a pedirle permiso, les aíslen de sus amigos, amenacen si no obedecen o presionen para mantener sexo o ciertas prácticas. Tampoco basta con insistir a los padres en la importancia de mantener una comunicación abierta con sus hijas e hijos para saber sobre sus relaciones y poder detectar si se dan casos de violencia camuflados de amor.

Necesitamos una educación sexual y afectiva que no se quede solo en estar aprobada legalmente, sino que se organice a nivel nacional que compita contra lo que ven en sus pantallas: los discursos machacones y constantes de que tienen que ser dominantes o 'machos alfa'. Pero también que desmonte los vídeos pornográficos que les enseñan a perpetrar esa violencia.*


El primer párrafo que citamos se destruye por la propia autora que finalmente debe reconocer el problema, su aumento y la necesidad de hacer algo para evitarlo desde la familia o la educación.

Que los comportamientos abusivos que se dan en estos comienzos se trasladarán a otros similares, con crecimiento de la violencia conforme se avanza en el tiempo es otro hecho sobre el que insistimos con frecuencia. Chocamos aquí con los tópicos sociales sobre la infancia y en especial de la adolescencia, como si fuera algo que se olvida al llegar a una edad más adulta. Esto es radicalmente falso. Hay continuidad en muchos casos, tanto en el modelo de agresión o control como muchas veces en el papel de las víctimas, cuyo perfil los agresores aprenden a detectar. El último caso en nuestra prensa muestra la carrera previa por separado de agresor y de víctima con diferentes parejas. No es un caso único. Tropezamos en las mismas piedras. El agresor busca su víctima, aquella que ha normalizado la violencia, que se siente culpable por "provocar",  que se cree los argumentos del agresor, etc. Si se resisten es cuando aumenta la violencia y llega a sus extremos más sangrientos.

Esto es lo que están detectando estudios que se liberan de tópicos culturales, de mitificaciones de la infancia (inocencia) y de la juventud (aquel ¡divino tesoro!). Estos tópicos son absolutamente engañosos y sirven para camuflar comportamiento que, lejos de cambiarse con la edad, aumentan en su violencia. El descenso de las edades y el aumento de la violencia (ataques, violaciones, control, etc.) en ellas es preocupante, como tiene que acabar reconociendo en su blog la autora.


Save the children


Un aspecto también preocupante es que siendo la falta de control de las redes sociales un factor importante se muestran resistencias por el gran negocio resultante. Hemos aprendido a hacer caja con los problemas, por terribles y destructivos que estos sean. Siempre ha existido, pero nunca con las dimensiones globales de un mundo mediatizado. Las luchas contra los mecanismos creados para asegurarse la adicción a las redes están destruyendo la cultura borrando el pasado en beneficio de un presente efímero y trivial. Es anónimo e incontrolable, lo que crea unos efectos desastrosos sobre las personas en edades de formación. Esto, insisto, nos lo dicen todos los días desde múltiples puntos, pero los millones diarios que esto genera se anteponen.

El resultado en un sociedad inmadura, inculta, inestable y violenta; una sociedad de soledades no compartidas o compartidas ahora con la IA; aumentan los suicidios, las enfermedades mentales...

En una sociedad así no es extraño que los más débiles lo paguen. En este caso, el aumento detectado del machismo vuelve a hacer a las mujeres víctimas claras del acoso en redes o en calles, de la violencia en sus hogares o con sus parejas. Que esto se normalice entre los jóvenes nos lleva a ese segundo gran problema, el de la organización machista y el ideal de volver a una sociedad patriarcal y autoritaria, que se muestra como efecto del caos creciente. 

La paradoja, que debería hacernos reflexionar, es que es al feminismo, a la igualdad de derechos, etc. a los que se acusa por el aumento de la violencia al transgredir el orden natural. La violencia se justifica y crece, deja de ser una patología social. El violento trata de reinstaurar el orden. Eso es lo que mostraba la pancarta ultra que se puso contra el 8-M: feminidad contra feminismo.

El blog comienza con una idea y termina con otra. Entre medias los datos.

Estamos perdiendo el control porque perdemos la capacidad de generar valores. Hay que enfrentarse a los problemas, comprenderlos e intentar solucionarlos. De otra forma...

 

 

* María Mariño (El blog de Lilih Blue) "Si hay violencia en los primeros noviazgos, continuará en la vida adulta"  20minutos / Mujer.es 10/03/2026 /https://www.20minutos.es/mujer/blogs/el-blog-de-lilih-blue/si-hay-violencia-los-primeros-noviazgos-continuara-vida-adulta_6941270_0.html

martes, 10 de marzo de 2026

Los otros terrorismos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Estamos empezando a ver acciones y a escuchar palabras que están en el límite de un sistema democrático. La radicalización llega y se nos avisa, pero no acabamos de entender sus posibles efectos en el momento en que se dé un paso más.

Ayer nos hablaban de condenas en juicios por palizas de corte homofóbico, algo que creíamos superado, pero que llega de nuevo a los tribunales. Son frecuentes este tipo de acciones  tipificadas como "delitos de odio", como han reconocido en la sentencia.

Si hay un delito de odio claro es el que se convierte en terrorismo. Curiosamente es el "odio" el que "blanquea" estas acciones cuando las justifica en la mente del que las comete y de los que le apoyan. Ningún terrorista se considera terrorista, sino un "justiciero", alguien que busca una rectificación del mal camino que otros emprenden.

Se empieza así, polarizados, y se termina cometiendo actos que son terroristas. Lo que antes se vinculaba esencialmente con las divergencias nacionalistas, hoy comienza a gestarse en torno a cuestiones de otro orden, como puedan ser la violencia de género, la vicaria y los ataques de corte homófobo en cualquiera de sus variantes. De nuevo, el terrorista se percibe como un "rectificador" de conductas "indeseables" que van contra alguna ley divina o ancestral, algo que debe ser defendido por la fuerza, redimido mediante la violencia.

Nos parecen sensatas las palabras de Juan Benito Valenciano en la conmemoración anual de unos muy tristes hechos:

La radicalización "no comienza con un acto violento, comienza con la deshumanización del otro, con discursos que simplifican, que señalan, que excluyen, con relatos que justifican la violencia como atajo ideológico", ha advertido el presidente de la Fundación Víctimas del Terrorismo, Juan Benito Valenciano, en el acto presidido este lunes por el ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska con motivo del Día Europeo en Memoria de las Víctimas del Terrorismo que cada año recuerdan los atentados yihadistas en Madrid en los que murieron 192 personas, los más graves ocurridos en el continente europeo.

La "memoria, la justicia y la educación" como respuesta al terrorismo, esa es la lección que han dado las víctimas, ha señalado Valenciano en el acto, celebrado en la sede de la Fundación Francisco Giner de los Ríos, en Madrid, que ha comenzado con una actuación musical de Sofía Comas y un minuto de silencio en memoria de todas las víctimas del terrorismo ante un abarrotado auditorio.

"El 11 de marzo es una herida en la memoria colectiva de nuestro país, aquel día el terror golpeó trenes llenos de vida cotidiana, estudiantes, trabajadores, madres, padres, sueños en marcha hacia un destino cualquiera y nos recordó con brutal claridad que el terrorismo no ataca solo infraestructuras, ataca la convivencia, la libertad, la dignidad humana", ha asegurado Valenciano al recordar el impacto que causaron los atentados.*


Creo que con sus palabras define verdaderamente dónde está el terrorismo y dónde está la solución, algo que no acabamos de entender y sobre todo de poner en marcha. La violencia social crece y es una lacra que encuentra justificadores.

Ayer comentábamos las acciones de 30 encapuchados empeñados en desbaratar el Día de la Mujer provocando acciones violentas en la Facultad de Ciencias Políticas de mi universidad. Lo que debería ser un espacio de diálogo se convierte en campo de batalla. De repente, el otro —como bien señala JB Valenciano— se "deshumaniza" y se convierte en objeto sobre el que descargar violencia y frustración, ira sin contención.

El ataque al feminismo, es decir, a la búsqueda de una igualdad de derechos y oportunidades, se hace en nombre de un estereotipo, el de la "feminidad", que no es que una percepción patriarcal que las mujeres deben "aceptar", un imposición o peor, una auto aceptación de un destino marcado desde fuera. La desobediencia genera violencia, que es la que vemos cada vez más presente.

Son muy preocupantes las justificaciones de la violencia que se detectan a través de las encuestas e informes entre los jóvenes. Ese radicalismo degenera en violencia y que sigue los modelos de otras radicalizaciones que se ajustan a otros modelos imitándolos.


https://digitum.um.es/server/api/core/bitstreams/c3f240a3-acc8-4c18-83d0-cbeca1b407ac/content

La violencia de género mata y es una forma de violencia que se adapta a estas formas de nuevo terrorismo. Los encapuchados de la Universidad ya van avanzando hacia un estado final al que algunos llegarán en más o menos tiempo. Sus objetivos pronto serán "deshumanizados" y se justificará el uso de la violencia.

La violencia de género ya no es algo que se produce en el ámbito privado, sino una guerra abierta contra ideas y quienes las representan. El tono con el que se ataca a las mujeres a través de las redes es otra forma de violencia cada vez más frecuente y agresiva.

Todo ello, de la red a la violencia directa, crece. Es el otro terrorismo al que no debemos ni acostumbrarnos ni taparlo con otras etiquetas. Es una deshumanización que justifica la violencia que se usa. Es odio en acción.

Más allá de la celebración está el recuerdo, si, pero también la prevención de otras formas que adopta la radicalización creciente. Violencia de género, homofobia... son manifestaciones de odio que aumenta su violencia que se manifiesta en privado, en redes o en las calles.

 


 

* "Las víctimas del terrorismo alertan sobre los "discursos que excluyen" con relatos que justifican la violencia como atajo ideológico"" RTVE.es 9/03/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260309/acto-europeo-memoria-victimas-terrorismo/16972498.shtml

viernes, 27 de febrero de 2026

La brecha salarial

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Si ayer recogíamos la afirmación en titulares de que "no existe un perfil" entre los maltratadores en las agresiones sexuales, hoy no encontramos con otro en RTVE Play, con una pieza emitida en los Telediarios Fin de Semana hablando sobre las desigualdades en los sueldos entre hombres y mujeres. Se nos ofrece el siguiente resumen: 

La discriminación salarial tiene un rostro, el de las mujeres. Hay varios motivos que lo provocan, entre ellos, la maternidad, que sigue generando importantes episodios de desigualdad.

Lo acreditan los datos: el salario medio de una mujer es de 2.163 euros al mes frente al del hombre que es de 2.593.

La brecha salarial se ha estacando en el 16,6% y, aunque ha habido avances, todavía hay cierto temor a denunciar estos casos de discriminación.* 

Si nos decían que no había "perfil" en los agresores, en este caso sí tenemos un perfil colectivo de las víctimas: mujeres. La discriminación salarial es una forma más de violencia contra las mujeres, A diferencia de la violencia física, que es individual, la violencia salarial es social, responde a sus "lógicas del mercado" y hay que tratarla como lo que es: discriminación, violencia.

El hecho de que a igualdad de trabajo se reciba un salario menor es claramente una forma de abuso, por un lado, y de explotación por otro. ¿Están desvinculadas la violencia física y la violencia salarial? Indudablemente ambas parten de una consideración de inferioridad y de sumisión de la mujer a las condiciones que se le ofrecen.

Se nos dice que la "maternidad" genera "importantes episodios de desigualdad", pero ¿cómo es posible que a estas alturas no hayamos comprendido que la maternidad no es un obstáculo sino una condición necesaria para el desarrollo social? Es la negación del hecho más evidente. El estancamiento de nacimientos tiene sus propios efectos directos e indirectos no solo desde el punto de vista del crecimiento, sino desde el laboral.

Una sociedad que pretende ignorar el hecho de la maternidad no es una sociedad realista, sino construida sobre una ficción interesada. Una sociedad que extrapola la diferencia de la maternidad a otros campos para generar desigualdades es claramente una sociedad patriarcal, poco o nada moderna, por mucho que se considere como tal.

Un segundo aspecto es la normalización del problema como está ocurriendo gracias al retroceso social provocado por la vuelta de tradicionalismo extremo que suponen la ultraderecha religiosa, el trumpismo, etc.

El principio es el mismo: si Dios nos ha hecho diferentes, la sociedad debe estimular esa diferencia y lo que supone, Y lo que supone es que es el hombre quien trabaja y la mujer quien se queda en casa cuidando de marido e hijos. Ese es su trabajo, sancionado con todo tipo de bendiciones y orgullo. No hay "buena mujer"; hay "buena esposa". La división no es entre hombres y mujeres; esta se transforma en la división entre maridos y esposas.

Durante siglos las mujeres de ciertas clases no podían ejercer otra labor que la de esposas. ¿Ese es el nuevo objetivo? Es lo que ha ido creciendo en países avanzados en muchos aspectos, como los Estados Unidos. Nos lo dan las cifras de los estudios. Las mujeres, dicen, deben quedarse en casa y tener hijos, muchos hijos, para evitar "la gran sustitución", es decir, que las familias inmigrantes tengan más hijos y se acaben haciendo con el control del país. Para que eso salga adelante hay que recurrir a que la mujer se quede en casa y a la xenofobia y al racismo. El feminismo igualitario es un obstáculo y por eso se le considera "ideología" perniciosa. Las mujeres con salarios bajos son un objetivo de este nuevo "tradicionalismo" para desincentivar el trabajo de las mujeres. ¡Hasta el machismo acosador es bueno si hace que las mujeres se quedan en casa y tener hijos! El grado de retorcimiento y justificación puede llegar a ser enorme.

Pero la segunda parte de todo esto nos lleva a los titulares de ayer sobre el maltrato, sobre la violencia de género: estar en casa no es garantía de matrimonio feliz. La expansión de la violencia contra las mujeres es lo que los datos y hechos nos ofrecen y esta se vuelve entonces violencia doméstica o familiar. Acoso, bajos sueldos... fuera; dentro crece la violencia en la familia. No es buen panorama para las mujeres ni para la sociedad en su conjunto.

Tanto la dependencia como la independencia de las mujeres se vuelven contra ellas. Esa es la paradoja de un incongruente modelo patriarcal que se está expandiendo recortando a través de estereotipos, de prácticas sociales y debilidades los derechos y perspectivas de futuro.

Ayer insistíamos en que la inexistencia de perfiles en la agresión a las mujeres significaba que el problema es individual, pero profundamente social, es decir, derivado de un modelo subyacente que sigue definiendo a las mujeres como inferiores, aunque no se exprese en esas palabras. Estas van en una dirección mientras los hechos van en otra. Es de un modelo equivocado de donde salen los comportamientos equivocados.

Estamos viendo el preocupante aumento de las agresiones contra niñas en grupos escolares, pandillas de instituto, grupos, etc. Aumentan mientras disminuye la edad de los agresores, Son una clara muestra de que no estamos yendo en la dirección adecuada. 


* "La discriminación salarial tiene un rostro, el de las mujeres" RTVE Play 22/02/2026 https://www.rtve.es/play/videos/telediario-fin-de-semana/discriminacion-salarial-tiene-rostro-mujeres/16949190/

jueves, 26 de febrero de 2026

Perfiles

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El titular lo dice claramente: "No existe un perfil del agresor condenado por violencia de género".* Lo leemos en RTVE.es y sale de un telediario. Nos dicen que la mayoría son españoles y entre 30 y 44 años. Poco más.

Ser agresor, por tanto, no tiene un perfil personalizado, sino por contra una amplia base social. No es cuestión de genes, sino un resultado general, una respuesta a una serie de fenómenos variados que se pretenden "resolver" por parte del agresor de forma violenta. Si no existe un perfil definido quiere decir que esa violencia puede desatarse desde cualquier punto, de un hombre contra una mujer o en la ampliación de la llamada "violencia vicaria".

La violencia vicaria puede darnos parte de ese perfil que se busca y no se encuentra. Es el deseo de hacer daño y no hay que ir mucho más lejos. ¿Qué tienen en común? Evidentemente una imagen incorrecta de cómo deben comportarse las mujeres, una imagen que desata sus iras cuando no se cumplen su expectativas. Lo que tienen en común, ese perfil que no se encuentra, es precisamente que todos esperan que las mujeres se comporten como desean y ellas no lo hacen.

Cada uno tendrá unas expectativas propias sobre aquello que ellas deben acatar, deben cumplir. En eso serán distintos, pero su deseo de ser obedecidos, de que sus expectativas son prioritarias es un elemento común. Puede haber otras patologías, pero es la ruptura de su idea sobre cómo debe comportarse el mundo (ellas) ante sus deseos, creo que es común.

El resumen de datos que se nos ofrece es el siguiente:

Más de 39.000 hombres son condenados por violencia de género al año, según el último informe publicado por el INE. Estadísticamente se pueden sacar algunos datos para esbozar los rasgos del agresor. La mayoría son españoles y casi la mitad tienen entre 30 y 44 años, aunque las expertas tienen claro que no existe un único tipo de agresor. Ahora mismo hay 5.607 hombres en prisión preventiva o cumpliendo ya condena por un delito principal de violencia de género.

En apenas una semana, la violencia de género ha matado a cinco mujeres en nuestro país. Las expertas coinciden en que tanta concentración de casos en tan poco tiempo, debe analizarse. A esto hay que sumar que en lo que llevamos de 2026, diez mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas. Son ocho más que el año pasado.*


Las cifras son claras y buscar en ellas elementos comunes no creo que sea más que buscar principios simples a situaciones complejas. Creo que puede haber causas complejas en esas situaciones que tienen diversas posibilidades desde el entorno. Quizá una parte de esa violencia sea debida a causas externas a la propia pareja y que inciden en ellas. Luego es la parte más débil la que lo paga traducido en violencia personalizada.

A lo mejor no todo el mundo reacciona de la misma manera ante lo que nos rodea que, indudablemente, tiene un efecto sobre nosotros. El hecho de estar en grupos de edad no significa que sea una cuestión de edad la que establece la violencia, sino más bien que es en diversas franjas donde se dan esas respuestas que pueden pagar las mujeres.

Sea por el tipo de violencia que sean, la violencia de género es la concreción de una serie de factores que se transforman en violencia, en violencia vicaria y muchas veces en autodestrucción, en suicidio. De esta forma es contra las mujeres, contra sus seres queridos y, finalmente, contra ellos mismos. A veces se dan las tres, otras dos y otras uno.

El hecho de que se dé eso que se califica como "concentración" tampoco puede proceder del perfil de los sujetos, sino de un desencadenante sobre aquellos que pueden responder de alguna de las tres formas o en su conjunto.

Vivimos rodeados de violencia, de crisis que se realimentan unas a otras. Los políticos nos venden violencia cada día con la pretensión de manejar nuestras respuestas. El clima laboral no es el idóneo para vivir despreocupadamente, generando tensiones compartidas. De la vivienda al trabajo, son muchos los problemas de los que vivimos rodeados. Nuestra forma de respuesta es variada. Lo que parece claro es que la gente que vive feliz no mata ni se mata.

Sin embargo, tenemos ese aumento concentrado de la violencia contra las mujeres. Si no hay un perfil claro, sí hay en cambio una acumulación de factores que pueden acabar respondiéndose violentamente contra la parte más débil. Quizá, además de un cierto perfil personal, deberíamos buscar un perfil social, el que hace que se siga viendo el machismo que emerge cuando se dan las circunstancias y las respuestas son la violencia contra aquellos que se ven más débiles, las mujeres, los hijos o las mascotas, un modo que va creciendo. La violencia vicaria es fría, es el deseo de hacer un daño infinito, lo que nos da un aspecto común, algo que tiene tintes sociales: deseo de hacer daño incluso a los propios hijos porque revela una negrura en la que hay que profundizar más allá de las etiquetas.

Nos interesan las causas porque pensamos que así, yendo al origen, seremos capaces de prevención. Queremos evitar lo que sucede, cuando deberíamos también centrarnos en las causas diversas que llevan a actuar de esta manera violenta y selectivamente malvada. Un perfil sería demasiado simple. Pero nos cuesta mirarnos en la complejidad de nuestras sociedades.

Si repasamos los casos sonados que han poblado últimamente nuestras páginas veremos que tenemos una diversidad personal, ideológica, de edad... Tenemos políticos de todos los colores, policías, empresarios, etc. No los meteríamos en el mismo saco si no fuera por el elemento común de la violencia de género. Y esta presenta un amplio muestrario que va de lo verbal al asesinato

No hemos acabado con el machismo, con la visión patriarcal, y estas incluyen la violencia. Sigue creando sus "lógicas" cuya respuesta es la violencia y lo pagan las mujeres y los hijos. No se trata de un "perfil", sino de buscar lo que supone la respuesta desde algo más grande, más profundo, algo que no cambia..  

 

* "No existe un perfil del agresor condenado por violencia de género" RTVE.es Play Telediario 2 23/02/2026 https://www.rtve.es/play/videos/telediario-2/perfil-agresor-condenado-violencia-genero/16950809/

jueves, 19 de febrero de 2026

Poder y abusos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Al parecer la gente está preparada mentalmente para aceptar que existan políticos corruptos y acosadores, quizá por la frecuencia, pero provoca un gran choque que esto se asocie con altos cargos de la Policía. Si esto ocurre, piensan, con aquellos que deben defendernos, ¿adónde vamos, a quién acudimos cuando tengamos un problema?

Claro, llevamos una racha fina. Nos llegan las noticias de médicos que violan a sus pacientes anestesiadas o de jefas de guardería que torturan con chinchetas a los niños entre otras lindeza. Esto crea un panorama oscuro, dudoso. Es cierto que no se trata de actos masivos, pero la actuación de los medios, su presencia escandalosa en ellos, nos afecta y pensamos que nos pueda tocar a nosotros.

No sé si esto pasa en todas partes y se trata de una fase de retroceso de la humanidad, pero tampoco importa mucho. Hay que lidiar con lo que tenemos y lo que tenemos es el crecimiento del número de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas, un crecimiento de los casos de acoso sexual en muchos ámbitos,  casos de abuso de poder que involucran a instancias cada vez más arriba, etc.

Los que tienen que defender sus actuaciones encontraron hace tiempo un mantra, el del aumento de las denuncias. De esta manera le dan la vuelta a la tortilla y presentan como positivo lo que tiene consecuencias negativas. El problema es que el aumento de las denuncias se traduce en más violencia, en más muertes, y no en más detenciones, como debería ser. Hay otro mantra más descriptivo: "tenía una orden de alejamiento".

Está claro que las órdenes de alejamiento sirven para muy poco en estos casos, donde el asesino se puede permitir la distancias muy cortas, como este último estrangulamiento. Quizá no se explica bien lo que significan y creemos que con dictarla es suficiente. Está claro que no funcionan en muchos casos.

Hay algo que falla a la vista de los resultados. Las excusan son muchas, pero todas muy débiles ante los efectos, las muertes de más mujeres, precisamente las que han confiado en el sistema ya sea por las denuncias o por la creencia en que una orden de alejamiento es suficiente.

Otro factor es la lentitud de la justicia, los juicios que se alargan eternamente, que no llega nunca la fase final. Las excusas aquí son la saturación de casos, los pocos efectivos en los juzgados, etc. Las larguísimas esperas contribuyen a que los casos no se cierren, que aumente la tensión y que estalle la violencia.

Cuando los casos son muy mediáticos porque los intervinientes lo son ocurren cosas como las del llamado "caso Errejón", en el que la presión mediática constante acaba haciendo perder la salud mental y estallas. Los ejemplos de este acoso mediático constante sirve de alerta a muchas que no están dispuestas a vivir esta tortura. Los famosos de turno saben de este poder y lo utilizan en sus abusos, cuentan con él.

La España que estamos descubriendo, la "España del acoso", no nos gusta. Se mueve siempre en el terreno de lo sórdido en el abuso y de lo chapucero e ineficaz entre los que deberían frenarlo.

No vale la excusa de la visibilidad si esta causa más muertes. Necesitamos más de una pedagogía anti abuso, algo adaptado a esta situación que va desde las escuelas infantiles a las residencias de ancianos, que afecta a las personas humildes y a las altas esferas de la política, las empresas e instituciones, como el caso en la cumbre de la Policía.

En el caso de la mujer secuestrada, violada y golpeada durante casi dos años, se ha inculpado a los vecinos, cómplices por su silencio. ¿Qué extraña excusa ha hecho que no denunciaran lo que escuchaban? ¿Puede cualquier mujer ser objeto de secuestro, violencia y silencio sin que se denuncie la situación por los vecinos, familiares, etc.? ¿Atendemos lo que nos muestran los medios, pero nos hemos vuelto incapaces de ver lo que tenemos frente a nosotros? Algo de esto hay.

Mucho me temo que hay cada vez más indicadores de que se está retrocediendo en aspectos relacionados con las mujeres. Se está retrocediendo cuando ya existe división en los partidos, cuando las encuestas nos dicen que hay muchos que consideran que la violencia "está justificada en ciertos casos", cuando descubrimos que las personas situadas en altos cargos los usan como forma autoritaria de conseguir lo que "desean".

El caso del alto cargo de la Policía Nacional ha marcado (por ahora) un listón. Nos ponemos a buscar responsables políticos, revisamos que falla en los protocolos, cómo las instituciones intentan silenciar los escándalos, etc. pero no vamos al fondo del problema, la existencia de una forma violenta de dominación sexual, un sentido de propiedad sobre las mujeres. Nos llenamos de tópicos sobre lo que hemos avanzado, pero la realidad es que no encontramos el modo adecuado de prevención de algo muy extendido y del que salen a la luz las muertes diarias y los casos muy mediáticos.

Necesitamos comprender mejor para poner remedio, si es que lo tiene. Necesitamos saber qué lleva a estos comportamientos violentos, en qué forma se ve el poder y su abuso y porqué muchos no hacen nada. Algo está fallando.