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martes, 2 de junio de 2026

Los acuerdos efímeros y amistades peligrosas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Dicen que la última conversación entre Trump y Netanyahu termino a gritos. Tiempo ha tardado y vidas ha costado. La resistencia de Irán y su vinculación de la paz (o como la queramos llamar) con los ataques en Líbano por parte de Israel hacen imposible cualquier acuerdo, pues Netanyahu los boicotea. La atención de esta guerra no declarada se ha puesto indebidamente en Irán y su supuesto peligro nuclear. Se debería haber puesto la atención en el expansionismo imperialista de Israel, que es quien tiene unos objetivos claros. Mientras dure el conflicto, Israel sigue ocupando espacio en Gaza y Líbano, se expande y coloniza con radicales, que se aseguran de quedarse con la tierra.

Ormuz ha sido la causa de que el mundo, afectado económicamente, se revuelva contra la cara visible, la de los Estados Unidos, cuando el problema real, era su manipulación por parte de Netanyahu, quien pronto comprendió cómo podía alagar el ego de Trump para conseguir hacer crecer a Israel en contra de todos los acuerdos internacionales, ignorados y pisoteados.

OKDiario

Israel tenía excusa para todo. Lo hemos visto en cada una de sus acciones de guerra contra sus vecinos. Debajo de cada escuela u hospital, había siempre un refugio de Hamás; en cada muerte de periodistas, siempre estaban donde no debían; en cada muerte de cascos azules, había un error en los avisos. Israel ha hecho lo que ha querido con el beneplácito de los Estados Unidos hasta que todos se han vuelto contra él.

Podemos leer esta misma mañana en RTVE.es sobre un nuevo amago de acuerdo:

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado este lunes que ha logrado el compromiso de Israel, y también de Hizbulá, de cesar los ataques en el Líbano. Se trata de un anuncio que contribuye a desbloquear las negociaciones entre Irán y EE.UU., en jaque por parte de Irán tras la escalada de la ofensiva israelí en territorio libanés.

Así lo ha publicado en la red Truth Social, donde ha prometido que, tras hablar con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, no habrá más tropas hacia Beirut y que "todas las que se encontraban en camino han vuelto a su origen". Además, aclara que también ha tenido una llamada con el grupo paramilitar chií Hizbulá, que han acordado con el mandatario de la Casa Blanca que cesará la violencia: "Israel no los atacará y ellos no atacarán a Israel", explica. La oficina del presidente del Líbano, Joseph Aoun, ha anunciado que las autoridades libanesas han recibido el consentimiento de Hizbulá a la propuesta estadounidense para un alto el fuego mutuo.

 "Veamos cuánto dura esto... ¡Ojalá sea para SIEMPRE!", ha escrito Trump en un post publicado horas más tarde, donde repetía el anuncio. Además, el presidente estadounidense cree que la próxima semana podría alcanzarse un acuerdo para poner fin a la guerra de Irán y desbloquear el estrecho de Ormuz, a pesar de que Teherán afirma haber suspendido el diálogo con Washington.*

 

La guerra que se prometía meteórica —con el precedente venezolano— no lo ha sido tanto. La resistencia iraní ha usado fuerza, pero sobre todo, astucia, colocarse en aquel espacio crítico, Ormuz, y responsabilizar a Estados Unidos e Israel del desastre económico creado en medio mundo.

Ya tiene bastante Trump con hacer creer en su victoria como para que Netanyahu se la boicotee con los ataques y su expansión territorial. Los efectos de Ormuz son sobre todo indirectos, sobre las economías, pero los ataques en Gaza y Líbano saltan a las primeras planas convertidos en niños, en civiles muertos, hospitales destruidos, protestas en muchos países... se traducen finalmente en anti americanismo. Lo que Trump pensó que le iba a servir para aunar a los norteamericanos, se ha traducido en intensificación de las protestas dentro y fuera. Trump no ha ganado nada y ha perdido mucho en esta aventura fomentada desde Tel Aviv. Ya no se trata de ganar la guerra, sino de vender la paz, que en términos propagandísticos cree que le funcionará. Trump confía en el aparato de propaganda para presentarla como una victoria, aunque el mundo se haya dado cuenta de su debilidad, que es su propia fuerza al no poderla utilizar.

¿Seguirá Netanyahu con su política expansionista cubriéndose con los Estados Unidos? Es probable. No creo que se pare o, menos, que retroceda. Será más fácil alegar conflictos defensivos y, como ha hecho hasta ahora, vender que es el agredido. Su propia política sionista del "pueblo elegido" y la "tierra prometida" se vuelve contra él, pues lo convierte en traidor a los ojos de los radicales fundamentalistas en que se ha apoyado.

Por su parte, Trump se encuentra condicionado por el peso de los grupos de apoyo a Israel, de los que no podrá prescindir. ¿Qué puede hacer? Quizá que sean otros los que frenen a Israel. Parece que los gritos no son muy eficaces. Veremos.

* Alex Mateos "Trump logra un compromiso de Israel y Hizbulá de cesar los ataques en Líbano para salvar el acuerdo con Irán" RTVE.es 02/06/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260601/trump-logra-compromiso-israel-cesar-ataques-libano-salvar-acuerdo-iran/17095276.shtml

lunes, 30 de marzo de 2026

El "gran Israel" como meta

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Cada vez está más claro que Irán era la excusa para un plan para la expansión israelí. Israel necesita terreno y para ello tiene que expulsar a los habitantes de los territorios que tiene en mente... por ahora. Para ello ha arrastrado al más fácil de arrastrar, a los Estados Unidos de Donald Trump, enmascarándolo con objetivos como primero Venezuela y después otros como Cuba o lo que se le pase por su mente enfermiza, imperialista y colonial. Netanyahu le ha tomado la medida al presidente y juega con él para mantenerse alejado de la justicia en su país y lograr los apoyos que lograría convirtiéndose en el "gran héroe sionista".

En RTVE.es leemos sobre sus pretensiones imperiales, la del "gran Israel": 

No hay duda e Israel habla de ello sin tapujos. Tel Aviv tomará y controlará militarmente todo el sur de Líbano y su nueva frontera la marcará el río Litani, a unos a unos 30 kilómetros de la actual frontera con Líbano. Es decir, su objetivo es hacerse con el control de un 10% del territorio libanés, 850 kilómetros cuadrados. La razón (o la excusa) es, nuevamente, la seguridad y desactivar a la milicia de Hizbulá, que nació en 1982 para combatir otra ocupación de Israel.

La seguridad es el argumento oficial, pero hay poderosas voces dentro del Gobierno israelí que plantean una dimensión distinta. "El Litani debe ser nuestra nueva frontera con el Estado libanés, al igual que la 'Línea Amarilla' en Gaza y como la zona de amortiguación y la cima del Hermón en Siria", añadió el pasado martes el ministro de Finanzas. En otras palabras, que Israel debe anexionarse un 10% de Líbano.

Gaza, Cisjordania, ahora Líbano y, quizá, dentro un tiempo, Siria. Israel parece querer redibujar sus fronteras y las del resto de la región. Es aquello que Netanyahu definió como "nuevo Oriente Medio" y que coincide, curiosamente, con una doctrina histórica que está en el ADN del sionismo desde sus orígenes. El sueño de "el Gran Israel", que para generaciones de israelíes ha permanecido en el plano de la utopía sionista, ha adquirido un papel diferente en las últimas décadas, especialmente entre el Gobierno más radical de la historia del país.*


¿Es la guerra con Irán la excusa para la anexión esgrimiendo la "seguridad existencial"? Ya hace mucho tiempo que comparamos las estrategias y justificaciones rusas para la anexión de zonas de Ucrania con las del Israel de Netanyahu. Ahora podemos percibirlo con la claridad suficiente como para comprender el objetivo y, desde luego, los resultados: un futuro inmerso en la guerra continuada.

Hasta el momento, los aliados de Israel en la región se lo habían planteado como una lucha contra los chiitas. Pero esto será difícil de sostener frente a la ciudadanía si es Israel quien obtiene más fuerza y poder sobre el terreno. Cuando las estrategias resulten nítidas con las invasiones, será difícil que alguien defienda una situación de este calibre.

Por otra parte, Israel cuenta para ello con la implicación y apoyo constante y necesario de los Estados Unidos de Trump. Ya se han visto discordancias cuando los analistas responsabilizan a Netanyahu de las acciones norteamericanas: no se están sirviendo a los intereses norteamericanos, sino a los intereses del sionismo, ese "Gran Israel" del que se nos habla en el texto. Para conseguir sus fines, el mundo debe estar envuelto en discordias, en crisis económicas y de seguridad. Y eso no cesará, sino que por el contrario se incrementará volviendo todo más inseguro.


Los resultados visibles son claros: a) los aliados habituales de los Estados Unidos se resisten a ser arrastrados a apoyar un genocidio o, incluso, a participar en él, máxime teniendo en cuanta que solo ha comenzado, que queda lo peor, el ataque que arrase con los resistentes, un genocidio abierto y claro; b) consecuencias para la defensa occidental, la OTAN, que necesitará ser reconfigurada para evitar los chantajes de Estados Unidos para ser apoyados en sus pretensiones, algo que ya se está haciendo; c) la progresiva radicalización de Israel y la pérdida de apoyos internacionales con aumento de críticas y sanciones; d) es probable que muchos países de Oriente Medio y las zonas colindantes cambien su orientación política presionados por una ciudadanía que exigirá medidas contra Israel y aliarse con los que se le opongan haciendo frente común; y e) cambios en la política interior norteamericana obligados por la política de hechos consumados de Israel.

Estas consecuencias van a cambiar el estado internacional de las últimas décadas, cuya configuración trataba precisamente de evitar situaciones como estas. Volvemos a una situación de conflicto internacional en expansión, con conflictos a cuatro bandas, Estados Unidos, Israel, Irán y, un agente que aprovecha el desvío de atención, Rusia. En medio, la Unión Europea sometida a una tensión inesperada que la obliga a repensarse en su defensa y en sus alianzas, forzada a cambiar de orientación y distanciarse de su aliado por décadas.

Cada vez es más claro que el que tiene las estrategias controladas es el Israel de Netanyahu. La existencia de una guerra en Ucrania ha sido vista como una "oportunidad" para que pudiera lanzarse a la aventura de la expansión imperial, fundamentada es ese "gran Israel" salido de las fantasías sionistas sobre el pueblo elegido, algo que ha logrado apoyos desde unos Estados Unidos revestidos de autoridad también mesiánica, la de los evangélicos del cinturón bíblico.

Hay un detalle que les deja al descubierto en la manipulación de las alianzas. Se trata de la noticia de la prohibición de las celebraciones cristianas en Jerusalén en este pasado Domingo de Ramos, un error que dejaba al descubierto ese "gran Israel" sionista y absolutista, El embajador norteamericano, recién incorporado, y del que se resaltaba su conjunción con el Israel sionista y de lo que se ha dado en llamar "sionismo cristiano", ha protestado por la prohibición. Ha sido rápido en reaccionar y Netanyahu se ha apresurado en rectificar tratando de minimizar el hecho. Pero ha servido para dejar clara la postura de Israel: ellos son los elegidos y los cristianos unos "tontos útiles" que no pintan nada allí, "solo" aportan dinero, defensa e inteligencia. Es un gol que los más radicales le han colado a Netanyahu y, por ende, a Trump. 

Inmersos en una auténtica guerra de religión —judíos, musulmanes ( y de chiitas contra suníes) y cristianos— el fin es imprevisible ante la actitud fanática de los contendientes, que afirman no importarles morir ante la "misión" que tienen por delante.

¿Quieren —o se pueden permitir— los Estados Unidos respaldar un proyecto de reforma territorial que supone invadir diferentes países, impulsar el imperialismo colonial de Israel, hacerse responsable de un genocidio y abrir una guerra interminable?

* Gonzalo Caretti Oria "El 'Gran Israel' o lo que Netanyahu bautizó como "nuevo Oriente Medio"" RTVE.es 29/03/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260329/netanyahu-nuevo-gran-israel-oriente-medio-iran-libano/16997224.shtml

lunes, 29 de diciembre de 2025

Trump y las profecías bíblicas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El papel del sionismo es esencial para comprender las políticas del Israel de Netanyahu y su combinación con los Estados Unidos de Trump. No solemos pensar mucho en el núcleo de ideas que sostienen los países, configuran sus estados y definen sus políticas nacionales e internacionales. Pero ahora es urgente.

Es indudable que debe existir una conexión entre ambos estados que les permitan establecer unas líneas comunes. Esa idea es la aparentemente contradictoria de "sionismo cristiano". Bajo esta etiqueta se pueden justificar las acciones de Israel, sionista, con su visión de la predestinación del "pueblo elegido" y los apoyos del trumpismo cuya base y apoyo se asienta en ciertas iglesias evangelistas norteamericanas con similares principios de predestinación.

15/09/2024

Hemos hablado varias veces en estos años de la idea de un "segundo pueblo elegido", que serían los propios Estados Unidos, con una constitución dictada por Dios y un visionario sentido de dominación cuya finalidad sería atender los planas divinos. La "grandeza" del MAGA trumpista no sería más que la búsqueda de ese destino prometido.

Leo en Egyptian Streets el artículo firmado por Farah Abbas con el título "Egypt’s Evangelical Church Reaffirms Rejection of Christian Zionism"* En él se nos aclaran estas aparentes contradicciones.

Citamos en extenso por la necesidad de contemplar con claridad el sentido de las tendencias evangélica señaladas y una mejor comprensión. Escribe F. Abbas: 

Egypt’s Evangelical Church has firmly rejected any association with Christian Zionism, stressing that all Evangelical denominations operating in the country are independent of the political-religious movement and do not support it in any form.

In televised remarks this week, Rev. André Zaki, head of Egypt’s Evangelical community and president of the Evangelical Theological Seminary in Cairo, said on 25 December that none of the 19 Evangelical denominations in Egypt have links to Christian Zionism, describing it as a political current rather than a genuine theological doctrine.

Speaking on the programme Nazra (A Look) on Sada El-Balad TV with Hamdy Rizk, Zaki explained that Evangelical churches globally generally fall within two theological traditions: Covenant Theology and Dispensational Theology. He noted that the majority of Evangelical churches worldwide, alongside Catholic and Orthodox churches, adhere to Covenant Theology, which holds that Old Testament prophecies were fulfilled in the person of Jesus Christ.

According to this view, Zaki said, the modern State of Israel is regarded as a political entity with no theological connection to biblical prophecy.

By contrast, Dispensational Theology believes in distinct divine plans for the Church and Israel, including future prophetic timelines. However, Zaki stressed that even churches influenced by this theological school in Egypt reject Christian Zionism, which he said emerged when a faction within dispensational thought merged theology with political agendas.

“We are not connected in any way to this political current,” said Zaki.* 

[trad. Google] La Iglesia Evangélica de Egipto ha rechazado firmemente cualquier asociación con el sionismo cristiano, enfatizando que todas las denominaciones evangélicas que operan en el país son independientes del movimiento político-religioso y no lo apoyan de ninguna manera. En declaraciones televisadas esta semana, el reverendo André Zaki, líder de la comunidad evangélica de Egipto y presidente del Seminario Teológico Evangélico de El Cairo, declaró el 25 de diciembre que ninguna de las 19 denominaciones evangélicas en Egipto tiene vínculos con el sionismo cristiano, describiéndolo como una corriente política más que como una doctrina teológica genuina.

En el programa Nazra (Una Mirada) de Sada El-Balad TV con Hamdy Rizk, Zaki explicó que las iglesias evangélicas a nivel mundial generalmente se enmarcan en dos tradiciones teológicas: la Teología del Pacto y la Teología Dispensacional. Señaló que la mayoría de las iglesias evangélicas del mundo, junto con las católicas y ortodoxas, se adhieren a la Teología del Pacto, que sostiene que las profecías del Antiguo Testamento se cumplieron en la persona de Jesucristo.

Según esta perspectiva, Zaki afirmó que el Estado de Israel moderno se considera una entidad política sin conexión teológica con la profecía bíblica.

En contraste, la Teología Dispensacional cree en planes divinos distintos para la Iglesia e Israel, incluyendo cronogramas proféticos futuros. Sin embargo, Zaki enfatizó que incluso las iglesias influenciadas por esta escuela teológica en Egipto rechazan el sionismo cristiano, el cual, según él, surgió cuando una facción dentro del pensamiento dispensacional fusionó la teología con agendas políticas.

“No tenemos ninguna conexión con esta corriente política”, afirmó Zaki.*

 

Creo que el texto es relevante para comprender la conexión norteamericana de ciertas ramas evangélicas con el "sionismo cristiano", que, como se señala, mantiene una visión profético política, es decir, un plan político justificado desde la teología "sionista", es decir, que considera que las "promesas" llegarán. Es el elemento que une a los corrientes que alimentan a Netanyahu y a las corrientes evangélicas que sostienen a Trump.

Esto le da el fondo teológico al trumpismo, que se ve a sí mismo como parte de la promesa divina, con un destino marcado que debe cumplirse. Esto le vale a Trump para justificar las acciones que deben concluir en el MAGA, en la "grandeza" prometida.

Bajo esta luz, el trumpismo y lo que hay detrás se convierte en algo más peligroso de lo que ya aparenta.

Las recientes declaraciones de los ataques a Nigeria porque allí se están matando cristianos es solo un ejemplo. Los ataques al recientemente elegido alcalde de Nueva York se justificaban por considerarlo musulmán y comunista.

El sionismo cristiano es la creencia en que queda un plan por ejecutar, un plan divino. El plan no es solo de conquista externa, sino también interior. Lo están ejecutando meticulosamente y se están construyendo con ello los Estados Unidos retrógrados que Trump enuncia. Son planes contra la igualdad de derechos, antifeministas, contra la Ciencia (antivacunas, etc.), de orden racista y xenófobo y coloniales. Dios lo quiere y el trumpismo y lo que hay detrás lo cumple. 

Todo lo señalado es una ofensa divina y los Estados Unidos, junto con Israel, son los cumplidores del plan. Es algo más que la "ultraderecha" lo que anida en el fondo. Cada vez se da a las acciones el sentido de "cruzada", los enemigos son ya "pecadores", alguien contra el plan divino que deben ser erradicados.

Los gestos y consignas para el consumo interno son cada vez más intensos y claros. El nuevo mesías cumple. Desde fuera, lo aliados se muestran cada vez más confusos ante lo que no acaban de entender.

No nos preguntamos cuándo fue la "G" del "MAGA", la grandeza que hay que recuperar. Quizá no está tanto en el pasado, como en el futuro, algo por llegar.

La negativa de las iglesias evangélicas egipcias intenta distanciarse de lo que algunas de sus hermanas norteamericanas justifican dentro del plan divino, el genocidio del pueblo palestino. No quieren caer en la trampa que las convertiría en secta política y, por ello, en un objetivo próximo del radicalismo islámico, del que ya son víctimas frecuentes mediante atentados a sus comunidades.

Hay cierto miedo en Occidente a reconocer el proceso de transformación del que era un aliado y defensor de las libertades y la democracia. Con Donald Trump ha salido a la superficie lo que por décadas estaba formándose. Esta alianza teológico política, con las grandes fuerzas económicas y armamentísticas detrás es algo que no se puede ignorar. No es nuevo, pero nunca ha sido tan potente.  

The Conversation  12/02/2025

* Farah Abbas "Egypt’s Evangelical Church Reaffirms Rejection of Christian Zionism" Egyptian Streets 28/12/2025 https://egyptianstreets.com/2025/12/28/egypts-evangelical-church-reaffirms-rejection-of-christian-zionism/

sábado, 4 de octubre de 2025

La paz imposible

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Se supone que la finalidad de un "plan de paz" es alcanzar la paz. Pero esto solo es posible si los que debe aceptarlo desean realmente la paz. Lo que está ocurriendo no es precisamente eso. Es algo raro: los implicados en ello buscan otra cosa. No desean ser señalados como el obstáculo para la paz, algo que reservan para el otro. De esta forma el que dice aceptar el plan imposible obliga al otro a rechazarlo, convirtiéndose en el responsable de la guerra, Es decir, el que se levanta primero de la mesa pierde, pasa a ser responsables ante el mundo. ¿Astuto?

En 20minutos se recogen las opiniones de varios expertos españoles en la zona y sus conflictos. Prácticamente ninguno de ellos concede viabilidad al proyecto de paz presentado desde la Casa Blanca.

Para Villar hay tres problemas que esta propuesta o ultimátum genera: primero, que es "un plan unilateral", es decir, que no ha tenido en cuenta para su elaboración a Hamás; segundo, la creación de "ese ente apolítico" que controlará Gaza, "poco determinado"; y tercero, "que no descarte al 100% la posibilidad de un Estado palestino" cuando Netanyahu ya ha adelantado que no se creará. 

Sobre este último asunto, Villar sostiene además que la solución de los dos Estados en su concepción primigenia, es decir, aquella que recogen los organismos y el derecho internacionales, no podría ejecutarse dada la coyuntura, ya que son más de 700.000 los israelíes que viven en territorio palestino ocupado. * 

¿Cuál es entonces el objetivo? En un momento en el que la opinión pública mundial está protestando en las calles, en que se está dividiendo a los gobiernos, etc., hacer ver que estás dispuesto a la paz y que es el otro el que no la acepta puede ser una jugada.

¿Por qué los expertos creen que el plan no tiene futuro? Porque no tiene sentido haber pasado por lo que se ha pasado para luego retroceder a la casilla de salida y perderlo todo. En realidad, ambos saben que es imposible, pero desean que sea el otro quien lo diga. Por eso hablan solo de encuentros, no de logros.

Si esto es así, lo señalado por David Villar en el párrafo citado es un obstáculo real frente a la idealidad doble del imposible acuerdo. En realidad, el conflicto actual es una superposición al existente durante década, el que iba reduciendo la única posibilidad, la de paz, la de dos estados, otra imposibilidad que llevaría a una guerra civil dentro del estado israelí. ¿Quién les dice a esos 700.000 colonos colocados donde no deben que se vayan? ¿Y a dónde?


No hay paz porque no hay solución pacífica, es decir, aceptable, sin que implique el uso de la fuerza. Por eso la barbarie se disfraza de "guerra defensiva". No se trata de saber quién tiene razón, sino de que nadie la tiene realmente por lo que se hizo o por lo que se acaba de hacer.

En realidad, esto el confirmación de un error histórico disfrazado de mejor solución posible tras siglos de persecución y exterminio. Lo que se hizo realmente fue trasladar un problema del presente hacia el futuro e invirtiéndolo, lo que entonces eran perseguidos sería los perseguidores futuros, los invasores de otro pueblo. Con el argumento mítico de la "tierra prometida", sostenido hoy por Netanyahu y los más radicales, Dios es la excusa para la intransigencia y la crueldad. Israel crece y necesita expandirse y expulsar para hacerlo. Esos 700.000 "ocupas" son la prueba de ello.

Hoy ha explotado lo que llevaba décadas creciendo y será difícil evitar que siga creciendo. Es pura geografía: dos pueblos no pueden ocupar el mismo espacio, especialmente si uno tiene el poder y su fortaleza viene precisamente del crecer.

UNE TV 26 octubre 2023

Si a esto le sumamos la mala conciencia occidental y el apoyo a una causa complicada sin poner condiciones; si le sumamos el desarrollo de otros conflictos en la zona con motivos y focos múltiples (Irán, Afganistán, los enfrentamientos entre sunitas y chiitas, la estrategia del liderazgo islámico, los intereses económicos, el petróleo, etc.), el resultado es el caos bárbaro con el que nos encontramos hoy.

En la actualidad la cuestión palestino-israelí se ha convertido en internacional, pero a la vez se ha multiplicado como local. Como ocurre en España, sirve para marcar distancias entre unos y otros con una frivolidad pasmosa.

Con Netanyahu y el apoyo de Trump es difícil que se logren medidas eficaces. Israel está tratando de imponer una lógica de la fuerza que se sostiene finalmente en el mandato divino, el del "pueblo elegido", que lo justifica todo. Es lo que les interesa más, pero la más complicada de sostener y de llegar a algún resultado que se pueda aceptar por las partes.

Mientras tanto Israel juega la estrategia de los hechos consumados: la destrucción de personas y territorios que se hacen inhabitables. Son más de 66.000 muertos los que se acumulan y cientos de miles, millones, los desplazados. Se expulsa o mata y se repuebla. Esto, nos dicen, no puede considerarse un "genocidio". Habrá que reformar el diccionario o buscar nuevas palabras.

Muchos judíos huyeron de Rusia, donde aprendieron estás tácticas en sus propias carnes. Ahora algunos iluminados ponen en práctica lo aprendido. Invade, destruye y repuebla.

Le pedimos mucho a la paz, que sea justa, que convenza a todos, que tenga futuro. Algunos dicen que se contentan con un alto el fuego,

Noticias de Navarra, 20 de mayo 2025

* Alejandro Tobalina "Las líneas rojas que separan a Israel y Hamás pese a la aceptación del plan de Trump: "Solo podemos aspirar a un cese de hostilidades"" 20minutos 4/10/2025 https://www.20minutos.es/internacional/las-lineas-rojas-que-separan-israel-hamas-pese-aceptacion-plan-trump-solo-podemos-aspirar-un-cese-hostilidades_6402605_0.html

martes, 14 de mayo de 2024

Errores made in USA

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Un representante oficial estadounidense aparece en nuestras pantallas para decirle al mundo que lo que ocurre en Gaza "no es un genocidio". Esto, a punto de sobrepasar los 35.000 muertos, la gran mayoría civiles, no deja de ser un tremendo error del gobierno norteamericano. Lo que se ve a diario, en cambio, contradice al portavoz. Ni salen las cuentas, ni salen las decisiones.

Es indudable que el gobierno de Biden necesita justificar lo injustificable porque se juega su propio nombre. Si sale hablando de genocidio mientras facilita las armas para cometerlo parecería el acto de un esquizofrénico, un "doblepensar" orwelliano, que realmente será su sentido final. Estados Unidos liga su crédito, interior y exterior, al de Israel que ya lo ha perdido con Netanyahu al frente.

En The Washington Post se multiplican hoy las preguntas en los titulares: "How is any of this making Israel more secure?" (Eugene Robinson), "How Israel and the United States suppress democracy in the Middle East" (Shadi Hamid), "Will Zionisn survive the war?" (Yuval Noah Harari) y "David Petraeus warns Israel’s ‘clear and leave’ strategy won’t work". Estados Unidos no puede vivir sus propias dudas ante lo que ve a diario en sus medios.

Estos nos ofrecen imágenes de la contestación a Netanyahu en el interior de Israel, otra realidad que no se puede obviar. Cada vez son más los que ven que la política de Netanyahu solo lleva al desastre presente (con la muerte de los rehenes) y futuro, con la estigmatización del Estado de Israel como un estado criminal de que se hacen cómplices los que le ayudan en su brutalidad. Y eso no puede dejar de tener un coste en la política norteamericana que todos los dólares del mundo no podrán silenciar.

El mismo The Washington Post recoge la primera renuncia en el ejército estadounidense por "no soportar la vergüenza y la culpabilidad" ante las imágenes de la guerra en Gaza, financiada y armada por los Estados Unidos. El mayor Harrison Mann ha explotado de vergüenza y lo ha explicado: no quiere ser cómplice. Tampoco quiso serlo el militar que se prendió fuego como protesta en febrero.

BBC 27/02/2024

Es un primer caso pero, mucho me temo, que no será el último. A las concentraciones de jóvenes en los campus universitarios les pueden seguir las renuncias de los que no quieren ser partícipes de estas masacres contra civiles.

En esta guerra no hay épica, solo cobardía. La de Hamás pretendiendo escudarse tras rehenes y civiles y la de Israel asegurando "defenderse" con la muerte de decenas de miles de civiles, mujeres y niños.


La pregunta de Eugene Robinson en el Post —"¿cómo hace todo esto más seguro a Israel?"— se la están haciendo muchos en muchas partes del mundo, pero es esencial que se lo hagan públicamente en Estados Unidos, el único que puede frenar en alguna medida las políticas de Netanyahu. Es un Israel al que cada vez menos alguien se atreve a respaldar, menos a defender, para satisfacción de Hamás.

También es pertinente la que se hace el conocido escritor Yuval Noah Harari al preguntarse sobre el futuro del "sionismo", que es la forma de quitar la máscara a Netanyahu y su defensa frente al "antisemitismo". La burla la hemos visto en su aparentemente inocente mensaje de apoyo a la representante israelí en el Festival de la Canción de Eurovisión, un hecho que ha sido manipulado por el político.

La única baza que le queda al brutal Netanyahu es hablar de "antisemitismo" cuando se debería hablar de "anti Netanyahu", ya que es él que finalmente se aprovecha en una jugada que también empieza a torcerse en apoyos internos. Netanyahu, un político al límite por las acusaciones de corrupción, se "salva" tratando de convertirse en "héroe" salvador. La pregunta de Harari es la que se interroga sobre el estado en que quedará Israel el día que esto se acabe. Las ruinas físicas de Palestina, de la que no quedará piedra sobre piedra, será el paisaje sobre el que se mostrarán las ruinas morales de Israel.

Sí, diga lo que diga el portavoz de Estados Unidos, sí hay un genocidio. Es una destrucción masiva de un pueblo, una limpieza étnica. Gaza es una ratonera frente a la que el gato se afila cada día sus garras. La renuncia del militar norteamericano muestra que los políticos norteamericanos no lo van a tener muy sencillo en adelante, que se han traspasado los límites de lo admisible, que quedarse callados es ser cómplices en unos crímenes de guerra que se realizan a la vista de todos. Minusvalorarlos, rebajar su gravedad es un nuevo error de los Estados Unidos.

Se está actuando tal como lo hace la dictadura rusa, apoyando gobiernos por encima de la crueldad de sus acciones. ¡Triste destino!

The New York Times