Joaquín
Mª Aguirre (UCM)
El caos
que anticipamos ya está aquí. Los problemas causados en la red ferroviaria de
Cercanías en Madrid ya no es una posibilidad, sino una realidad que está en los
titulares y, como también era previsible, nadie quiere cargar con las
responsabilidades. La culpa es algo que siempre está en otro lugar. En 20 minutos se refleja ya en el titular: "Ayuso
denuncia el "caos" de Cercanías en Madrid: "La red depende de
Pedro Sánchez""*.
La
presidenta echa balones fuera por lo que puede ser una fuente de desgaste ante
los ciudadanos. La idea de señalar a los otros es una forma de evitar
responsabilidades, reales o aparentes. Uno no vota con la verdad, sino con lo
que cree, por lo que el juego de la erosión está siempre presente. Díaz Ayuso, rápida siempre, apuntala sus posturas:
Ante el nuevo
episodio de retenciones y retrasos, de más de cinco horas, que
se han producido este martes en varias líneas de Cercanías de Madrid, tras el
choque de dos trenes, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz
Ayuso, ha vuelto a denunciar el "caos"
que se produce a diario en esta red de transporte y ha recordado que este
servicio "depende del Gobierno de Pedro Sánchez".
Así lo ha señalado durante
una visita al IES Luis Vives de Leganés, donde ha indicado que Cercanías ha
vuelto a sufrir una nueva jornada de "retrasos"
y "averías" en la red, y ha reiterado que esta
es competencia exclusiva del Ejecutivo de Sánchez. "Me gustaría
que lo sepa todo el mundo", ha añadido.
La líder regional ha
sostenido que el presidente del Gobierno ha tomado la decisión de "crear
el caos completo en esta región". Además, ha criticado que el
servicio es "totalmente deficitario", que "perjudica
a Metro y multiplica los atascos" en la ciudad de Madrid.*
La maniobra de Díaz Ayuso es doble. Primero se desmarca del
caos responsabilizando al gobierno central, que personaliza en Pedro Sánchez.
Pero la segunda maniobra es la que convierte al Metro de Madrid, que sí es
responsabilidad suya, en una "víctima" al señalar que lo que ocurre
en Cercanías "perjudica a Metro y multiplica los atascos".
La conexión existe y aquí la explicamos hace tiempo
describiendo estos previsibles efectos en cadena. Sin embargo, el verdadero
causante u origen de todo este caos que ya ha causado diversos incidentes son
los efectos de las obras que se realizan en Chamartín, vinculadas a una serie
cambios destinados a la creación de un nuevo espacio. En el diario económico 5 Días se notificaba el comienzo de las
obras y se explicaba a principios de noviembre:
El Gobierno da por iniciada la
conocida popularmente como Operación Chamartín. Casi 30 años después de
diseñarse este desarrollo urbanístico, Raquel
Sánchez, ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, inauguró este
lunes las obras de cubrimiento de las vías de la Estación de Chamartín, que
será la base del futuro parque central del nuevo barrio oficialmente denominado
Madrid Nuevo Norte.
Esas obras, dependientes de Adif y de la promotora Crea MNN (Crea Madrid Nuevo Norte,
antigua empresa Distrito Castellana Norte), prevén el cubrimiento de la playa
de vías de la estación, para lo que serán necesarios 1.132 pilares sobre el que
se construirá una superficie que soporte la futura zona verde.
Esta infraestructura
"cerrará una gran brecha urbana en el norte de Madrid", afirmó
Sánchez, ya que actualmente las vías son una barrera entre la zona este y
oeste.
Sin embargo, las obras de inicio
de la urbanización del futuro barrio todavía no han comenzado mientras
continúan los trámites urbanísticos y, a la vez, hasta que Adif no traspase los
terrenos a la promotora Crea MNN. El administrador ferroviario público es el
principal propietario de los terrenos de la operación, pero todavía no se los
ha traspasado a la empresa privada (controlada por BBVA), que tiene una opción
de compra histórica. La idea inicial es que antes de final de año, Adif pueda
finalmente vender esos terrenos por 1.245 millones de euros, en desembolsos
durante 20 años.**
Se añade también en el artículo, firmado por Alfonso Simón
Ruiz:
Está previsto que Madrid Nuevo
Norte sea fundamentalmente el nuevo distrito financiero de la capital. Esta
actuación comprende 2.357.443 m2 de suelo con una edificabilidad de
1.048.535 m2 residenciales (para 10.500 viviendas), 1.608.778 m2
terciarios (en gran parte edificios de oficinas) y de usos mixtos.**
Los 30 años pasados desde que se aprobó hacer esto tienen
explicación en su complejidad técnica, económica y obviamente en el desgaste
político que esto pueda traer ya que se trata de una obra con consecuencias,
como estamos viendo, en el día a día de una capital.
La creación de ese Madrid Nuevo Norte tiene una serie de
efectos en cadena que no solo afectarán al transporte, sino que producirán unas
recalificaciones al alza de todo lo que hay al norte de Chamartín, afectando a
las poblaciones, donde se producirá un alza de la vivienda, algo que se puede
ver con los proyectos de construcción de vivienda ya en marcha en la zona. A la
zona afectada le seguirán otras zonas en dirección norte, produciendo nuevas
maniobras especulativas en un terreno que no necesita mucho para dispararse.
Los problemas que se están dando en Cercanías afectan, como
señalamos, a todo Madrid. Las modificaciones crean cambios en cadena que hacen
que surjan problemas. Lo que estaba controlado se desborda y el sistema no
puede absorberlo.
Nada hay más sensible que lo que afecta al transporte en una
Comunidad construida sobre el crecimiento especulativo del terreno, lo que
obliga a desplazarse del centro a la periferia, donde se encuentran las
llamadas "ciudades dormitorio". Esta es una solución que permite un
rápido acceso al centro, a los lugares de trabajo dentro de la ciudad, o
desplazarse hacia el exterior allí donde se han emplazado las zonas fabriles.
Ese juego de idas y venidas depende del transporte público, diseñado
precisamente para evitar el tráfico particular en el interior de la ciudad,
algo que siempre ha sido un problema en Madrid por su propia y rápida
configuración urbanística, de desarrollos rápidos en determinados momentos. La
última decisión es transformar los espacios amplios no urbanizados y crear allí
centros de oficinas, empresas y viviendas. Lo que produce claramente cambios y
motivará nuevas especulaciones que tendrán efectos en cadena, alejando a los
ciudadanos de la ciudad, como ya se hizo en décadas anteriores con el centro de
Madrid.
Todo eso tiene un coste en caos, más en un momento en el que
se están produciendo dos fenómenos: las reducciones de personal en las empresas
públicas y privadas y recortes de inversión. Esto significa que hay menos
personas para atender situaciones en las que el deterioro y la obsolescencia se
manifiestan con mayor rotundidad. No se invierte y menos personas deben solventar
más y mayores problemas. Para un usuario del transporte público es muy fácil de
medir: cuántas veces se estropea una escalera mecánica y cuánto tiempo pasa
antes de que la arreglen. Hay un tercer indicador, el número de personas que la
están reparando. Si se fija, verán que se estropean más a menudo (no se
renuevan, envejecen), que se tarda más en reparar y que hay menos personas
cuando la están reparando. Son los efectos de los recortes.
Todo esto se agrava por los cortes en el servicio debido a
accidentes, retrasos tal como nos señalaba la información del inicio de la que
se quejaba Díaz Ayuso responsabilizando al gobierno central.
Lo peligroso de esto es que se producen incidentes allí
donde se dan aglomeraciones de gente. No es lo mismo un retraso con un andén
medio vacío que con uno abarrotado; no se comporta de la misma manera un tren
lleno de gente que ve cómo llegará tarde a su trabajo porque el tren no arranca
al aumentar los tiempos de salida, que hacerlo con un tren vacío. Las obras
producen retrasos en un terreno en donde la velocidad y la frecuencia son sus
virtudes. A la gente le basta con mirar sus relojes para sentirse bien o mal.
Es penoso ver cómo la gente corre de un lugar a otro por
zonas de Chamartín, cargando con bicicletas, coches de niños, patinetes,
cargados con maletas porque van o vienen del aeropuerto o corren a coger los
trenes de larga distancia. Esto produce accidentes. Lo he podido comprobar en
personas con las piernas heridas por caídas al correr a coger un tren. Algún
día ocurrirá un accidente más grave y los incidentes actuales darán lugar a
momentos de mayor tensión, de pérdidas de nervios y de ataques (como ya ha
ocurrido) al personal. Al reducirse las vías por los cortes, cada accidente, parada, etc. tiene unos efectos mayores sobre el resto.

Los políticos pueden echarse las culpas unos a otros, algo a
lo que estamos acostumbrados. No son solo las obras las causantes. Esto viene
de lejos y es fruto de recortes y de falta de renovación de muchas cosas. Con
esta situación quedan en evidencia múltiples errores, como por ejemplo la vieja
y mal colocada señalización, incapaz de ser orientativa en esta situación de
caos en la que es necesaria más y mejor información. Sin embargo, no es así.
Los casos de personas que se suben a trenes equivocados, que necesitan estar
preguntando dónde está el que deben tomar, etc. se multiplica. El personal
puesto en las estaciones es insuficiente para saber dónde está ahora lo que
antes estaba en otro lugar y Chamartín no está diseñado precisamente para hacer
carreras de un lugar a otro.
Con la proximidad de las elecciones municipales y autonómicas,
los asuntos locales pasan a tener una gran importancia. Por ello, es previsible
que el caos del transporte y la responsabilidad sobre su origen y causas tome un
mayor protagonismo en el debate político. Escucharemos todo tipo de reproches y
acusaciones de intentar hundir Madrid, de agravios comparativos con otras
capitales, etc. Pero lo que ocurre en Madrid tiene mucho que ver con lo que se
permite en la ciudad, la incapacidad (o desinterés) en anticipar los efectos de
las acciones en un espacio sensible a los cambios, especialmente si estos
afectan a la forma de moverse en él. No serán los únicos efectos y cuando esto
siga su camino podrán verse muchos más que padecerán los ciudadanos, que
tendrán que alejarse de la capital, incluso de la Comunidad, con lo que el
transporte será cada vez más importante... y más olvidado.

*
Christian Morata "Ayuso denuncia el "caos" de Cercanías en
Madrid: "La red depende de Pedro Sánchez"" 14/03/2023
https://www.20minutos.es/noticia/5109595/0/ayuso-denuncia-el-caos-de-cercanias-la-red-de-la-comunidad-depende-de-sanchez/
**
Alfonso Simón Ruiz "El Gobierno da por arrancada la Operación
Chamartín" 7/11/2022
https://cincodias.elpais.com/cincodias/2022/11/07/companias/1667824762_461819.html