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lunes, 12 de noviembre de 2018

A vueltas con la identidad y la religión

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Las consecuencias de la petición de "renovación del discurso religioso" por parte del presidente Abdel Fatah al-Sisi no se han hecho esperar en Egipto. Recordemos que el Foro Mundial de la Juventud se abrió con una matanza de cristianos coptos camino del monasterio de San Samuel el Confesor. Unos microbuses fueron tiroteados y los hombres asesinados ante sus mujeres e hijas diciéndoles que vivirían el resto de su vida en la "miseria" al perder a los varones de las familias. Una acción criminal con un mensaje perverso y retrógrado.
El Foro se abrió, pues, con el fuerte condicionamiento de tener que mandar un mensaje sobre el sectarismo religioso que Egipto padece por la intransigencia de los sectores más radicales del islam, no necesariamente los terroristas.
El mensaje de al-Sisi se basa en el nacionalismo, es decir, en la idea de que no hay separación entre cristianos y musulmanes, tampoco ha tenido que decir con los miembros de otras religiones o aquellos que no practican culto alguno.


La prensa egipcia recoge en varios diarios una iniciativa de un parlamentario que ha recogido el mensaje del presidente y desea traducirlo a la realidad de las leyes y de la calle. Se quiere empezar por eliminar de los documentos de identidad la filiación religiosa. Sabemos que no es la primera vez que se plantea esto y que ha habido mucha resistencia anteriormente.
El diario estatal Ahram Online recoge la iniciativa:

Egyptian member of parliament Ismail Nasr El-Din announced on Sunday that he intends to present a draft bill to the House of Representatives to remove religious identification from national IDs and official state documents.
Egypt’s national IDs, which every citizen must carry at all times, contain basic information about individuals including age, occupation, place of residence, marital status and religious affiliation.
The MP said that if Egyptians truly seek a civil state that upholds the values of citizenship, then they should start with official state documents, and that all Egyptians have the same rights and duties according to the constitution.
"Just as the 'divorced' field was removed from the national ID, we should remove the 'religion' field," he added in his statement.
“President Abdel-Fattah El-Sisi spoke in front of the whole world last week about freedom of belief and the right of every citizen to freedom of worship,” Nasr El-Din said, referring to statements the president made at the World Youth Forum 2018 last week.
“This is a clear message from the president of the nation and we, as a legislative body, must convert what the president said into facts on the ground,” Nasr El-Din said.
The president had also stressed the importance of reforming religious discourse, and asserted that "we do not discriminate based on religion or whether a person is Muslim or Christian."
Nasr El-Din said "I will be keen to collect the signatures of every MP to endorse the draft bill."*


No es fácil traducir los deseos del presidente a hechos, por más que el parlamentario lo tenga tan claro. La resistencia social es muy fuerte y el régimen sabe que si se puede romper la cuerda por algún lado es por el lado religioso, por el lado en el que pueden empezar a complicarle la vida por abajo acusando al gobierno de perjudicar al islam, una acusación que es fácilmente promovida contra los gobernantes en el momento en que se quiere provocar agitaciones. Por más que se quiera considerar una simple cuestión administrativa, lo cierto es que su alcance es mucho mayor y puede ser manipulado para crear controversias.
La idea de un nacionalismo egipcio alejado de la religión es reorientada hacia un ideal de "buenos" cristianos y musulmanes, fieles que rechazan el extremismo y conviven en paz. Este es el ideal, pero no es lo que se vive en zonas en las que hay un fuerte sectarismo y una constante amenaza de muerte sobre los cristianos. Egipto no es solo El Cairo y si un simple rumor en un pueblo puede desencadenar incidentes graves.
La medida, por otro lado, previsiblemente degenerará en una exteriorización de las diferencias, es decir, en acusarlas más para diferenciarse unos de otros, como ya ocurre con aquellos que no tienen bastante con que se lo pongan en el documento y adecuan su vestimenta, barbas o velos a demostrar que son más fieles que nadie.

One World, 2009

Ahram Online recoge el recuerdo de lo que ocurrió la última vez: "In June 2016, MP Alaa Abdel-Moneim presented a similar draft bill called dubbed ‘Citizenship’ to the House of Representatives, but the draft bill failed to go forward."* Aquí dimos cuenta de ello. Pero la cuestión se lleva planteando desde los años 90, con idas y venidas. ¿Seguirá el mismo camino esta vez?
La iniciativa presentada entonces, en 2016, era más compleja que la simple eliminación de la anotación religiosa de los documentos de identidad:

The legislative proposal, titled "Citizenship and Non-Discrimination," includes an article that bans state bodies, public and private sector organizations and civil society organizations from discriminating against Egyptian citizens in employment on the basis of religion, gender, social class or race. 
It also included articles that ban the formation of any organizations or bodies that differentiate between Egyptian citizens or seek to threaten civil unity and undermine the role of citizenship as the basis of society. It further bans the press and broadcast media outlets from publishing or airing content with the same intentions.
In addition, the proposal included an article that obligates the Egyptian state to facilitate the construction and restoration of all houses of worship for the three monotheistic religions on a regular basis.**


Como puede apreciarse, los intentos de evitar la discriminación religiosa no son nuevos. Otra vez se pone a prueba el discurso del presidente sobre una identidad egipcia no pasada por la marca de la religión. Es difícil que esto ocurra después de que se haya considerado precisamente la "religiosidad" como uno de esos "pilares" identitarios de Egipto.
Recordemos que el diario Ahram Online proponía que el Foro girara sobre la doctrina asentada en un libro, "Los siete pilares de la identidad egipcia", escrito en 1994, por el copto Milad Hanna, ganador del premio Simón Bolívar en 1998.

Milad Hanna
La falta de intelectuales más allá de lo que el presidente diga ha hecho volverse los ojos hacia este texto en el que se preconiza una "identidad" egipcia por encima de las divisiones en religiones, lo que ya de por sí es loable, pero que la evolución sectaria ha dejado en evidencia.
La pregunta ahora es ¿hasta dónde piensa llegar al-Sisi sobre esta cuestión sensible y relativamente trascendente para la realidad que se vive en estos momentos? ¿Volverá a quedarse en el cajón de las buenas intenciones?

Llama la atención la vieja portada del libro de Milad Hanna. En él se reproducen los signos de la cruz y de la media luna junto a un signo religioso de la antigüedad egipcia, el "ankh", un simbolismo de la "vida". La complejidad de la formulación identitaria egipcia no es fácil de resolver, pero no es fácil dejar escapar el pasado faraónico, por más que esté alejado del presente. La idea egipcia de que son el principio de todo tiene un poder seductor y permite compensar otras situaciones. Pero todas estas tensiones no son fáciles de resolver en la realidad cotidiana, creando divisiones sectarias y conflictos.
No aparece ninguna referencia al judaísmo, la tercera religión "aceptada" como parte de la tarjeta de identidad. El tercer signo, la estrella de David, está ausente de la portada, sustituido por el del Egipto faraónico. Es significativo. No es solo el judaísmo el que queda fuera de la portada; hay otros grupos religiosos que han quedado fuera de esa "identidad" administrativa recogida en el documento.
Esta idea de ser "todos" iguales representará un choque para muchos. Creo que se puede decir que la gran mayoría de los egipcios se sienten integrados y han demostrado que la convivencia es su objetivo. Pero no todos lo ven de la misma manera y es ahí donde surgen los problemas. En Tahrir se vieron coranes y biblias juntos, se rezaba por turnos, velando unos a otros en su día de oración. Los islamistas echaron por tierra la armonía pedida. Pero para muchos egipcios, la identidad pasa por identificar Egipto con el islam y lo que no sea ese reconocimiento mayoritario les parece un menosprecio y una renuncia. No tiene porque ser así, pero hay muchos intereses en que así se perciba.
Veremos en qué queda la iniciativa de asumir la "simple nacionalidad".



 * "Egypt MP proposes removing religious identification from national IDs" Ahram Online 11/11/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/316152/Egypt/Politics-/Egypt-MP-proposes-removing-religious-identificatio.aspx

** "Egyptian MP wants to remove religion from national IDs" Step Fee 02/06/2016 https://stepfeed.com/egyptian-mp-wants-to-remove-religion-from-national-ids-8351


sábado, 29 de abril de 2017

Los coptos, víctimas "naturales"

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Uno de los tópicos que más se repiten en todos los idiomas por parte de los periodistas cuando se refieren a los cristianos coptos egipcios es el de su "apoyo" al "no-coup", al golpe de 2013 del entonces ministro de Defensa y hoy presidente, que sacó del poder a los Hermanos Musulmanes y al presidente Mohamed Morsi.
La primera vez que leímos tal afirmación lo describí como una "infamia" y sigo pensando en estos términos. The New York Times, junto con otros medios, siguen repitiendo este argumento como una coletilla, de la misma manera que se usan otros: "Egipto, el país más poblado del mundo árabe", "Morsi, el primer presidente elegido democráticamente"... y este de los coptos y el "no-coup".
Como es lógico, la visita del Papa Francisco a Egipto ha hecho que los coptos tengan nuevo protagonismo tras los tres atentados y cerca de 90 muertos en apenas unos meses, además de los ataques, asesinatos e incendios que han padecido en este último año en distintas zonas, especialmente en la zona de Minya y en Alejandría.
Señala el autor del artículo, Jason Horowitz,  en el The New York Times:

Pope Francis then turned to matters of state, seeking to encourage progress on human rights from his host, President Abdel Fattah el-Sisi. Mr. Sisi ousted the Muslim Brotherhood in a military takeover in 2013, and has since crushed dissent even as a recent report by the United States Commission on International Religious Freedom found he has incrementally improved security and religious freedoms for Egypt’s small Christian minority, which mostly supported his coup.*


Con la simplicidad de los tópicos, este tipo de frases sobre el "apoyo al golpe" no hacen sino distorsionar los acontecimientos en una dirección muy peligrosa. Hay que medir el alcance de los tópicos porque, como enunciados, lo que afirman acaba siendo indiscutible por repetido.
La afirmación, sin más matices, hace ver varias cosas: a) los coptos son "golpistas"; b) si son golpistas, no son "demócratas"; y c) los coptos son "responsables" de lo que ocurre en Egipto, de su deterioro porque ellos "apoyaron el golpe".
Si esta afirmación se combina con la otra, "Morsi, primer presidente elegido democráticamente", el efecto se intensifica contra los coptos: a) Morsi era "demócrata" porque fue elegido democráticamente (también Hitler); b) los cristianos coptos apoyaron un golpe contra un "musulmán"; y c) los coptos apoyan la dictadura.
Gran parte de la intensificación de los ataques contra los coptos se producen en este ambiente de responsabilidad  por el golpe de 2013 y por el deterioro posterior.
Ante esto hay que recordar varias cosas. Los ataques contra los coptos, las difamaciones y las leyendas se intensifica en los años 90, en el que empiezan a denunciar que están sufriendo una discriminación que los margina y acusa, algo que se puede percibir —según denuncian— incluso en los libros de texto. Se ha ido produciendo un retroceso en la convivencia conforme los islamistas —Hermanos Musulmanes y salafistas— van introduciéndose en las instituciones sociales, llegando a controlar muchas de ellas.


El banderín de enganche de los islamistas contra los coptos es acusarles de tratar de destruir el Egipto musulmán, ya que ellos se consideran los verdaderos hijos de la tierra, los que estaban allí antes. Se usan los sermones para advertir de las "conspiraciones coptas" y para lanzar a la gente contra sus casas e iglesias, estas últimas con todos los problemas legales para evitar que se construyan.
Cuando se dice que los coptos "apoyaron el golpe" se está creando la impresión de que los demás no lo hicieron. Con esa coletilla se les está responsabilizando del golpe y, como es natural, de lo que haya ocurrido después, de la situación actual. Los coptos son tan responsables como los demás del apoyo al "no-coup" de 2013. En la fotografía de la declaración del golpe, estaban todas las instituciones religiosas, musulmanas y coptas, junto con los grupos sociales y partidos, con la excepción de los Hermanos Musulmanes. Con el mismo motivo, se podría citar a los salafistas, que estaban en la misma foto. Sin embargo, nunca hemos escuchado esto. Los salafistas, promotores mayoritarios de los ataques a los coptos, siempre han sabido vender su aparición en aquella foto y en el respaldo al gobierno. Incluso pudieron vetar a algunas de las figuras que se pretendió incorporar al primero gobierno, dejando fuera a figuras más liberales.
La coletilla de los coptos tiene, como decimos, su contrapartida en la elección democrática de Morsi. Algún día, los historiadores podrán averiguar y contar lo que ocurrió en aquellas primeras elecciones, porque hay versiones distintas. Pero en un entorno tan tendente a las leyendas urbanas es mejor esperar. Sea como fuere, al final la elección presidencial se resolvió entre dos candidatos, uno islamista (Morsi, que prometió el voto de todos para gobernar para todos, sin agenda islamista) y Ahmed Shafiq, un militar, exministro de Mubarak, que encarnaba el continuismo y la contrarrevolución. Morsi salió elegido democráticamente, dicen, lo que implica no solo que fuera "el primer presidente elegido democráticamente" sino las primeras elecciones sin fraude realizadas en Egipto, lo que es mucho pedir.


Pero dejando aparte las irregularidades electorales generales, lo importante es que Mohamed Morsi, tras su elección, comenzó un camino autoritario que suscitó la reacción de repulsa dentro y fuera de Egipto. Hay que decirlo: Morsi fue elegido democráticamente, pero Morsi no fue ni es un demócrata. Serlo implica respetar los derechos de los demás y no lo hizo. Se produjo un asalto a las instituciones, una constitución completamente partidista en la que se rechazó la opinión de todos los demás, incluidos los coptos. Y algo mucho peor: se desató por Egipto una corriente anticristiana que dio lugar a la quema de iglesias y ataques a los coptos. No solo a ellos.


Desde el poder, comenzaron a salir los tapados islamistas. Aprovecharon su tiempo para imponer censuras, modificar leyes haciéndolas más regresivas, especialmente en el caso de las que afectaban a las mujeres, que comenzaron a salir a la calle a protestar. Lo mismo hicieron artistas e intelectuales, muchos de los cuales fueron llevados ante los tribunales por denuncias islamistas. Actores conocidos eran llevados ante los tribunales por su actuación en viejas películas de los setenta en las que se ridiculizaba a los islamistas en las comedias, como ocurrió con Adel Imam.
El 2 de febrero de 2012, la BBC recogía la noticia de la condena de Imam:

Egypt's leading comic actor Adel Imam has received a three-month jail sentence for insulting Islam in films and plays, court documents have shown.
He was accused of frequently mocking authorities and politicians in his films, and of offending Islam and its symbols, including beards.
The case against him was brought by Asran Mansour, who is a lawyer with ties to Islamist groups.**



Aquí hemos recogido muchos casos de este tipo en esa época. Recuerdo el de las mujeres que echaron a escobazos a un grupo de salafistas que entraron en una peluquería a recriminar a las mujeres estar allí. Las leyes que se pusieron en marcha estaban destinadas a desmontar el estado y hacerlo más islámico.
El año Morsi fue una demostración de soberbia, autoritarismo e intransigencia, cualquier cosa menos democrático. Lo que hoy hace Erdogan, un buen amigo de Morsi, en Turquía lo comenzó a hacer Morsi con los Hermanos y los salafistas de respaldo.
Se olvida, cuando se cita la democracia, que la fría recepción que Angela Merkel le dio a Morsi y su recordatorio de la violación de los derechos humanos y de las libertades de las mujeres y de las minorías.
Liberales, mujeres y cristianos. Esos fueron los objetivos prioritarios de los islamistas en su año en el poder. Es sorprendente porque todo fue una cadena de mentiras, incluyendo la de que no se iban a presentar a las elecciones, afirmación asombrosa vista desde actualidad. Trataban de evitar ser frenados mientras ponían en marcha sus poderosas estructuras ramificadas.
Los coptos fueron también su objetivo prioritario. Primero se les acusó de haber tardado en sumarse a la revolución del 25 de enero. Los coptos eran pro Mubarak de la misma forma en que los son pro Sisi: por supervivencia. No pueden estar contra el poder porque sería un suicidio. Es la esperanza de poder ser protegidos ante los constantes ataques que se les dirige por lo que no tienen más remedio que aceptar a quien esté arriba. Cuando los que estaban arriba eran los islamistas, sus miedos se hicieron realidad pues los grupos de activistas fueron contra ellos, quemando iglesias y casas, ante la apatía institucional.

2013

Los coptos estaban en la Plaza de Tahrir. Basta con repasar la hemeroteca. Quienes tardaron algo más en manifestarse fueron sus autoridades por motivos obvios de prudencia, como se ha señalado. La Revolución del 25 de enero, desde el principio, era democrática y por ello igualaba a su mirada a cristianos y musulmanes. Son los islamistas los que no aceptan esa igualdad porque contraviene sus principios. Y no tienen más que sacar el Corán para ratificarlo. La igualdad les parece una aberración teológica. Por ello se insiste en el concepto de "ciudadanía", si bien este se desmaterializa conforme se islamiza más el estado.
Los coptos apoyaron el "no coup" como lo hizo una enorme mayoría del pueblo egipcio. Ni más ni menos, aunque ellos estaban en clara desventaja frente a los islamistas. Hacer ver que el golpe fue cosa suya fue y sigue siendo una infamia. En muchos casos, es rutina. Pero en muchos otros hay una clara intencionalidad: hacerles responsables de la situación actual, traída, según muchos por el golpe. Todos se desmarcan cuando las cosas van mal; solo los coptos no pueden hacerlo y aunque lo hicieran no serviría de mucho.
Claramente, tener a los coptos como enemigos constantes es una estrategia islamista que les mantiene constantemente en el punto de mira. Dejar que se ataque a los coptos, además —pensarán algunos— nos deja más tranquilos a otros. Es una estrategia por parte de los islamistas de actuar y decir que se hace en nombre del islam, que son buenos musulmanes porque impiden la destrucción de Egipto o del islam. De esta forma, el creciente sectarismo se basa en la falta de solidaridad de muchos, que quedan más tranquilos al decirles que no va con ellos.


La estrategia contra los coptos tiene un factor añadido: son cristianos, una cuña de penetración de Occidente. Se aprovechan así del creciente antioccidentalismo usado por unos y otros para movilizar a los grupos y obtener respaldo. Para eso se utilizan las teorías de la conspiración: donde unos dicen Estados Unidos, otros dicen Occidente y otros dicen los cristianos. Son facetas de un mismo fenómeno que puede ser usado con distintas respuestas: la nacionalista o la religiosa.
La deriva autoritaria y violenta que se manifestó tras el golpe de 2013 hizo que se enfriaran los primeros deseos de poder hacer un Egipto democrático. Las matanzas del inicio fueron el banderín de salida de una carrera a muerte contra los islamistas primero y contra todos los que critiquen el desarrollo.
La brutalidad del régimen de Al-Sisi, que ha sido recriminada por toda la opinión pública internacional, salvo vergonzosas excepciones, no es responsabilidad de los coptos, ni de muchos egipcios que lo saludaron pensando que podría abrirse una época verdaderamente democrática con la unión de todos.
El régimen ha ido arrastrando con sus contradicciones a la propia sociedad egipcia, que también tiene las suyas, especialmente las que provienen de su adoración al poder, por lo que en vez de tratar de mejorar la situación se ha lanzado contra los críticos. El grado de "satisfacción" que el régimen tiene consigo mismo es realmente asombroso, porque no se puede llamar "democracia" a lo que no es. Creo que una parte importante de los egipcios la deseaban, especialmente la juventud, pero las viejas fuerzas del régimen y su propio enemigo habitual, los islamistas, han impedido que Egipto haya evolucionado.


La falta de soluciones implica más crítica y más crítica más represión y censura, como está ocurriendo ahora, con leyes cuya única finalidad es silenciar medios, redes, ONGs, etc. No hay otra cosa. El gobierno sigue con la teoría de que el silencio es el mejor remedio para Egipto, que esto traerá inversores y turistas. No hay forma de sacarles del error.
La visita del Papa Francisco a los coptos se hace en un momento especialmente difícil y doloroso. Saben que son objeto de ataques del estados Islámico, pero también saben que hay mucho más: un cerco sectario que trata de echarlos de sus casas, de las ciudades y de Egipto ante la indiferencia de las autoridades, tantas veces denunciadas.
Las catedrales e iglesias destruidas por las bombas eran un muy mal decorado para la visita del Papa. Había que recomponerlas inmediatamente —como ha hecho el Ejército— para que estuvieran listas. Han estado listas. Lo que ocurra posteriormente, lo veremos, pues muchos cientos de familias tuvieron que abandonar sus casas por miedo a ser atacados y que nadie les defienda, como es lo habitual.


Saben que si se quejan más de la cuenta serán acusados de deslealtad y de expandir una imagen negativa de Egipto, como suele ocurrir con quien avisa o denuncia los problemas. El problema del sectarismo está aumentando en sus dos vertientes: la yihadista y la vecinal. La primera pone bombas; la segunda expulsa, prende fuego a las casas y expulsa de los pueblos.
Lo cierto es que los coptos son las víctimas "naturales", ya sea por odio, por indiferencia o por interés. A nadie parece extrañarle. Puede que haya cosas criticables en la comunidad copta y sus autoridades, pero no son más responsables del "no-coup" que los demás. Tampoco de las consecuencias, ni de la sisimanía posterior. Hoy, en plena crisis de todo orden, responsabilizar a los coptos del golpe es concederles una fuerza que nunca han tenido. es hacer el juego a los islamistas y justificar sus ataques. Es considerar que los Hermanos eran demócratas y los coptos no, algo absurdo, como vemos todos los días.
Los coptos no apoyan a los dictadores, sino a cualquiera que les permita sobrevivir en un entorno hostil.

* "Pope Francis, in Egypt, Delivers a Blunt Message on Violence and Religion" The New York Times 28/04/2017 https://www.nytimes.com/2017/04/28/world/middleeast/pope-francis-muslims-egypt.html

** "Adel Imam is sentenced to jail over Islam insult" BBC 2/032/2012 http://www.bbc.com/news/entertainment-arts-16858553

domingo, 16 de abril de 2017

El sectarismo que no cesa

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La tensión de los coptos no se ha acabado con los atentados del domingo pasado. Esta Semana Santa será tristemente recordada por mucho tiempo. Lo que comenzó el Domingo de Ramos llega hasta hoy, Domingo de Resurrección, lleno de dolor y angustia.
Quizá esta vez, dada la brutalidad de los atentados, los coptos hayan recibido una mayor atención por parte de los medios y, sería de esperar, de su propia sociedad. Sin embargo, la rutina es más difícil de sobrellevar que el atentado. Los atentados atribuidos al Estado Islámico —ellos se han hecho responsables— es una alteración frente a la normalidad que caracteriza la vida de la mayoría en determinadas zonas.
Pudiera parecer que tras las explosiones con bombas en sus iglesias se iniciara una corriente de solidaridad, "todos somos egipcios", pero no es eso lo que se escucha. No vemos artículos en ese sentido, como se han visto en situaciones graves anteriores. Quizá tenga mucho que ver la "advertencia" oficial de que a la gente no le gusta ver una y otra vez las escenas de los atentados. Es difícil encontrar una doctrina más mezquina a una situación de sufrimiento humano.


Como ocurrió con el atentado de finales de año, el gobierno ha prometido que el Ejército reconstruirá rápidamente los templos afectados por las explosiones de las bombas. Una pobre compensación por lo que se recibe por ello. La reconstrucción de los templos no es la de la memoria. No se arregla con pintura.
La violencia ha seguido en la zona de Minya durante la semana de las celebraciones religiosas cristianas. Mada Masr dedica un amplio y detallado artículo a lo que está ocurriendo allí:

A group of residents from Koum al-Loufy, Minya, threw stones at Coptic Christians after Maundy Thursday prayers, an eyewitness told Mada Masr on Friday.
The witness, who requested anonymity for fear of their safety, explained to Mada Masr that the attack took place as Coptic Christians were leaving the house of a Coptic resident. There were a number of injuries among Copts, some of whom are currently hiding in their homes in fear of the renewal of violence, the witness added.
“As soon as we walked out, they started throwing stones at us. What hurts is that they were saying: “‘Look! Copts are praying.’ I don’t know what the problem is with Copts praying. I wish they had said: ‘Look! Copts are killing someone,’ then it would have made more sense.”
According to the witness, security forces had asked Copts to pray in a specific house, the location of which was kept secret until the scheduled time for prayer. The attack took place in the presence of police forces, the witness continued, adding that they only separated the two parties, dispersing the attackers, but nobody was arrested.
On Thursday night, a number of uninhabited homes owned by Copts on the outskirts of the village were burned down.
Violence erupted in Koum al-Loufy near Samalout last year over the alleged building of a church without a license. Due to the already existing tension, Copts had been going to pray in nearby villages, the witness explained, until Muslim residents of those villages started to complain, unhappy with “outsiders” coming to their village to pray.*


Aquí no les llega el mensaje oficial de la "unidad" de los egipcios. Aquí se practica el sectarismo como forma cotidiana contra los coptos.
La descripción periodística tiene la cualidad de mostrar el absurdo de la situación en que viven los coptos y la distancia entre la retórica oficial y lo que ocurre cada día. Por eso es importante distinguir entre lo que es el terrorismo y lo que es el sectarismo cotidiano con la connivencia de las autoridades, pues no se puede calificar de otra forma la actuación de las fuerzas de seguridad y del aparato estatal, de jueces a gobernadores, ante lo que ocurre.
La impunidad es el mayor aliciente con el que cuentan los agresores. Saben que las autoridades no van a hacer causa con los "otros", esa especie de parásitos que se deberían haber convertido a la verdadera religión para dejar de ser un problema. Es la solución teológica, la única buena y aceptable, la que Dios quiere. Pero ellos se resisten. Y lo pagan.
La remisión de los conflictos a los consejos locales en vez de a los tribunales solo tiene sentido porque así no queda en evidencia la constitución egipcia, que los jueces deberían aplicar, la que reconoce la libertad de creencia y la igualdad ante la ley. Pero eso no ocurre en los consejos locales, donde los coptos, en minoría, nunca logran que se reconozcan los ataques que les hacen. Los acuerdos que de allí salen siempre privilegian a unos en detrimentos de los otros. No se puede ser juez y parte en un conflicto de este tipo.


El ciclo se completa: ataque, indiferencia de las autoridades, consejo, impunidad, nuevo ataque. La forma de romper el círculo solo es una: abandonar sus casas y negocios. Si ellos no estuvieran allí, todo estaría tranquilo. Esa es la forma de pensar, pues una y otra vez se repite.
No se les deja construir iglesias para rezar y si lo hacen en una casa, se les apedrea a la salida. ¿Qué hacer? Resistir o irse. Les abruma la naturalidad del grito contra ellos: “‘Look! Copts are praying.’ Parece que hacerlo es cometer un crimen. Y lo es a manos de los que les lanzan las piedras. Ellos son los piadosos; dios está con ellos.
The New York Times recoge las informaciones sobre los estados de ánimo de los coptos tras los atentados, los nuevos ataques y la discriminación permanente:

A church-building law, passed last year, discriminates against Christians. Mob attacks stoked by rabble-rousers and Islamist ideologues, like the one in Minya, are rarely prosecuted. Few Christians serve in the top ranks of the military, security services and academia.
“The highest people can never be Christian,” said Michael Wahid Hanna, an Egypt expert at the Century Foundation in New York. “They never are. It’s systemic.”
Ibrahim Khalaf Fahmy, a resident of the Minya village where clashes erupted on Thursday, described a situation of boiling frustrations.
“The Muslims insult us and spit in our faces, even before the police,” Mr. Fahmy said by telephone. Mr. Sisi’s state of emergency had been imposed “not to protect the Copts,” he said, “but to prevent a revolt of the Copts.”**


Así se establecen los estados de emergencia, para evitar las protestas y las críticas. Si se hace con los medios, ¿por qué no se habría de hacer con los coptos? Ya fueron detenidos 25 hace unos días cuando fueron a clamar protección tras los atentados. Las autoridades siempre tienen sus buenas razones.
Lo más triste de todo esto es carácter cotidiano. No se trata de nada nuevo, sino de una situación que revela el lento deterioro de décadas del Estado, su pérdida de sentido moderno y el abandono al flujo islamista y ultra conservador. Las autoridades se han acostumbrado a convivir satisfaciendo sus demandas y lanzándoles estas presas que evitan que reclamen piezas de caza mayor.
Puede que no sea una exageración decir, como contaban a The New York Times, que el estado de emergencia tenga como función acallar las protestas de los coptos antes que cualquier otra finalidad. El estado ya tiene armas para combatir al terrorismo: el estado de emergencia lo que hace es recortar derechos constitucionales. Es contra los medios y los que protestan por la situación, deteriorada en todos los ámbitos: la economía, el turismo, la seguridad...
El argumento retórico sobre que se quiere dividir a los egipcios es un tópico manido porque no se ha dejado nunca que hubiera una igualdad. "Unidad" es no protestar por la ineficacia.
En Ahram Online, Ziad Bahaa-Eldin, el que fuera ministro de Cooperación Internacional (2013-2014) y aspirante al puesto de primer ministro, repite el mensaje institucional de la "unidad":

It is a difficult time for everyone, and our most effective weapon is to stay unified and insist on moving forward, refusing to retreat in any way. But our victory over terrorism must not only stop its bloody acts but also champion the values and principles of justice, freedom, the civil state, and the law, which terrorism seeks to crush.**


¿Unidad, con quién? El problema viene del sectarismo existente, de la marginación, de que la Ley —la Constitución— no se aplica por igual. El mensaje de unidad es para hacer frente al terrorismo, sí, pero ¿quién se atreve a clasificar como terrorismo los conflictos locales en los que se ataca a los coptos diariamente? Una autoridad de Al-Azhar acaba de reclamar la pena de muerte para los violadores infantiles, equiparándolo con el terrorismo. No tienen tanta suerte los que atacan a los coptos.
La mayor preocupación gubernamental es sobre el papel de los coptos en el exterior. Si son atendidos por la comunidad internacional, si son recibidos y son escuchadas sus quejas, pueden tener problemas de imagen. El vecino Sudán acaba de imponer el visado a los varones egipcios, entre 18 y 49 años, que pasen al país como medida antiterrorista.


Si la situación de los coptos va a más, si se siguen produciendo ataques sectarios en ciertas zonas y atentados terroristas en otras, el gobierno lo tiene complicado. En primer lugar porque ascenderá el nivel de las protestas y tendrá otra foto, la de los coptos protestando y reprimidos en las calles. Si esto se produce, no le va a ser tan fácil  vender al exterior la idea de que la lucha contra el terrorismo es contra un estado de libertad religiosa y moderación.
Recogen en The New York Times:

Many Coptic clerics are careful of engaging in public debate. Asked what was driving the Islamic State attacks, the monastery’s spokesman, Father Elijah Ava Mina, chuckled dryly. “I don’t know,” he said. “Ask them.”
Yet talk of Copts being forced to leave Egypt en masse, as some have suggested, seems overblown.*

La pregunta es tan obvia que la repuesta dada nos lleva a la realidad. ¿Tiene alguien que saber cuáles son los objetivos del Estado Islámico? No será porque no los repiten una y otra vez.
Parte de la justificación del "no-coup" contra el gobierno de Mohamed Morsi y los Hermanos Musulmanes fue la "hermanización" del Estado y los ataques contra las iglesias coptas y sus feligreses. Se intentó así justificar ante la comunidad internacional la toma del poder por los militares. Hoy la realidad es que los ataques contra los coptos se suceden y el sectarismo va a más ante los ojos indiferentes de las autoridades locales o se reprimen sus protestas y demandas de justicia y protección.


* "Sectarian violence renewed in Minya as Christians brace for Easter celebrations" Mada Masr 14/04/2017 http://www.madamasr.com/en/2017/04/14/feature/politics/sectarian-violence-renewed-in-minya-as-christians-brace-for-easter-celebrations/
** "After Church Bombings, Egyptian Christians Are Resigned but Resolute" The New York Times 15/04/2017 https://www.nytimes.com/2017/04/15/world/middleeast/alexandria-egypt-coptic-church-suicide-bombing.html?hp&action=click&pgtype=Homepage&clickSource=story-heading&module=first-column-region&region=top-news&WT.nav=top-news&_r=0
* Ziad Bahaa-Eldin "Egypt: Renewed terrorism, renewed unity" Ahram Online 14/04/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContentP/4/262950/Opinion/Egypt-Renewed-terrorism,-renewed-unity.aspx




viernes, 24 de febrero de 2017

La visita republicana o hay Dios para todos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La prensa egipcia de estos días, después de cambio de 9 ministros y algunos gobernadores, sigue anodina y promocional. La mayoría de los medios se apuntan al futuro ante la dureza del presente. Las informaciones sobre 2017 como año de esperanzas de recuperaciones, de llegadas de turistas, subida de la libra, etc. abundan y tienen mayor o menor verosimilitud según los casos. Ojalá se cumplieran todas, pero la incertidumbre sigue latiendo en todos los campos en sectores muy sensibles, como son la inversión o el turismo, sin mencionar la seguridad. Pero el optimismo mediático es una llamada al optimismo más amplio tanto de la población, que no ha notado nada, como del exterior. Este tiempo de Los que tengan algo que decir se mantienen preferentemente en silencio.
Uno de los factores por los que la administración de Al-Sisi ha apostado, como es conocido, es el cambio favorable a sus políticas con la llegada al poder de Donald Trump. Puede considerarse al gobierno egipcio como el principal admirador de Trump. En su situación desesperada, la apuesta por Trump era obligada dada la dependencia de los Estados Unidos y la animadversión hacia Hillary Clinton en la zona.
Los bandazos de al-Sisi hacia la Rusia de Putin y después la apuesta obligada por Trump convierten a Egipto, desde su perspectiva, a ser candidato a recibir ayudas, inversiones, etc. Ese es al menos el sueño egipcio. La prensa refleja constantemente esas promesas como forma de mantener calmada a una sociedad que ha pasado el año 2016 muy enfadada por las carencias de elementos básicos y la falta de perspectivas reales de futuro.
La elección de Trump actuó como un bálsamo aparente de todos los males. Desde que se produjo la victoria de Trump en el colegio electoral, la actitud egipcia ha sido la de promover la idea del "amigo poderoso", muy arraigada en la mentalidad popular. La foto del presidente al-Sisi sentado con Trump, la noticia de que fue el primero en felicitarlo, etc. han desencadenado una calma tensa, una contención de la respiración ante lo que los amigos puedan traer a Egipto. Es, desgraciadamente, esta mentalidad la que ha causado la ruina de la economía egipcia y la que ha pervertido la forma de percibir el mundo. Las mismas expectativas se sembraron con Putin, otro amigo poderoso. El derribo del avión ruso de turistas fue un jarro de agua fría y una demostración de que los amigos poderosos pueden tener otras prioridades.


Son los amigos poderosos, además, los que le han creado conflictos con los viejos amigos poderosos, como Arabia Saudí, complicado además con la cuestión de la soberanía de las islas de Tiran y Sanafir, que ha supuesto un revés para el gobierno.
El amigo poderoso americano tiene, además, unos inconvenientes serios. La prohibición de viajar a Estados Unidos a los ciudadanos de siete países de mayoría musulmana es insostenible para un país musulmán y que pretende convertirse en el centro de la reforma religiosa, algo que es muy complicado como podemos ver por la lucha de al-Sisi con la Universidad de Al-Azhar, a quienes el presidente les pide continuamente reformas para poder ofrecer otra imagen hacia el exterior y que las administración norteamericana no les etiquete como "bad hombres" musulmanes y exportadores de terrorismo.
En este contexto —sirva lo anterior como introducción— resalta la extensa información que el diario estatal Ahram Online da sobre la visita de republicanos norteamericanos a Egipto:

In an exclusive interview with Al-Ahram daily, Rohrabacher revealed the details of the congressional delegation's second visit to Egypt and its meeting with El-Sisi.
"Everyone in our delegation knows that Egypt and the US are on the edge of a whole new era of cooperation. President El-Sisi's strong leadership here gives him enormous credibility with the new administration in Washington," he said.
"With a new administration and Mr. Sisi's accomplishments, we predict that there will be wide range of cooperation in the coming period between El-Sisi and Donald Trump."
Rohrabacher said the delegation discussed with El-Sisi a variety of topics. "We went into some specifics about how we might work with him to promote an outstanding economy and more jobs… etc. but also more national security issues and economic issues," he said.
"We also spent considerable time talking about the spiritual values of Christians and Muslims and how we can try to work together to build a better world. [El-Sisi] has shown that Christians and Muslims here can demonstrate to the whole world, how people can have good will and work together even if they have religious differences, and have good relations with God by working with others."
The delegation also focused on economic issues, how the US can help Egypt solve its economic problems, and the next phase of cooperation between the two countries.
"You have strong leadership; this is pivotal to any type of economic cooperation because otherwise the money will be wasted and invested money will be wasted. We talked with El-Sisi about very strong and positive relations.
"We can do certain things; for example, we talked about the new Suez Canal. We talked about a vision for the future that will be very positive; some of our delegation mentioned that Egypt and the US can go forward with a free trade agreement.
"President Trump was very clear, unlike his predecessor Barak Obama, that he is supporting bilateral agreements rather than multilateral ones. We think that Egypt will be a perfect first example of bilateral free trade agreement in Middle East," the congressman said.
Rohrabacher also talked to Ahram about the Friends of Egypt caucus in congress, saying "Egypt hasn’t had the attention it deserves and the credit it deserves. I'm a Republican so I will say something that is so political, but I think the last administration had a different philosophical foundation and thus Egypt wasn’t getting the type of cooperation that it should have."
"We recognised that and now we have a new president," he added.*


Junto a esto, el "caucus republicano" afirma estar trabajando ya en nueva legislaciones para que Egipto tenga ventajas y, algo importante, la modificación del estatus de los Hermanos Musulmanes declarándolo grupo terrorista, una de las batallas diplomáticas del régimen, el complemento de la batalla interior. Cuando son declarados "terroristas", el gobierno queda legitimado, un problema que el régimen quiere dejar atrás.
Me gustaría detenerme en un párrafo que habrá llamado la atención y que tiene una importante lectura dentro y fuera, la cuestión de las relaciones entre musulmanes y cristianos en Egipto, que es la que se sitúa antes de los párrafos en los que se concretan las cuestiones económicas.
El párrafo recoge las palabras del republicano, que repetimos:

"We also spent considerable time talking about the spiritual values of Christians and Muslims and how we can try to work together to build a better world. [El-Sisi] has shown that Christians and Muslims here can demonstrate to the whole world, how people can have good will and work together even if they have religious differences, and have good relations with God by working with others."

Visto con detalle, el párrafo resulta extraño porque va más allá de lo que es esperable de una reunión entre políticos. La afirmación inicial sobre el tiempo dedicado en la reunión a hablar sobre las relaciones de musulmanes y cristianos en Egipto y en convertirlo en paradigma o modelo de las relaciones entre ambas comunidades para "hacer un mundo mejor", tiene una serie de problemas de fondo importantes y explican los enfados del presidente ante la resistencia al cambio religioso por parte de la Universidad de Al-Azhar y sus eruditos. Los enfados presidenciales han sido muchos, especialmente, en los últimos meses ante la falta de respuestas a sus deseos. Como ya comentamos, el presidente tiene urgencia en alcanzar un certificado de modernidad y apertura, que no es fácil de conseguir en las circunstancias actuales.


Además de dirigirse a los eruditos y sabios de Al-Azhar, cuya remisión a la Sharía como referencia legal, por mandato de la constitución, pone nervioso al presidente, debería intentarlo también con los jueces, comunidad con cierta tendencia a acoger las demandas de abogados islamistas o próximos a ellos que acosan a los  reformistas para fomentar la inmovilidad religiosa y social.
Lo que ha llegado a Egipto no son reformistas cristianos, sino los apoyos ultraconservadores y religiosos de Trump. Lo de las " good relations with God " no es un intento de apertura religiosa, sino un mantenimiento alejado de los movimientos laicos o reformistas. No tiene sentido que la ultraconservadora administración que Trump está construyendo, con seguidores del creacionismo incluidos, apueste por una sociedad abierta. Más bien lo contrario: los enemigos de unos y otros serán siempre los laicos y los defensores de las libertades personales frente a las comunidades tocadas por la mano de Dios. Lo que han venido a pedir los republicanos es lo que encaja con la mentalidad actual: un estado religioso que respete a ambas comunidades.
En este punto es cuando debemos recurrir a lo ocurrido en los últimos meses, con el aumento de los crímenes sectarios contra los cristianos en algunas zonas y cuya momento más grave fue el atentado antes de las navidades en la catedral copta de El Cairo con un coste de 29 muertos.



Además del atentado, contamos no hace mucho el asesinato, rebanándole el cuello en plena calle mientras permanecía sentado fumando una pipa, de un tendero cristiano en Alejandría. ¿Su delito? La venta de alcohol en su tienda. Quien le rebanó el cuello lo hizo en nombre de Dios y sin atender a la convivencia que se espera.
En esta semana pasada han ocurrido tres crímenes contra cristianos que han sido prácticamente silenciados. Sorprendía, antes de la noticia de la segunda visita de los republicanos, el extraño silencio sobre estos casos y la información siempre acompañada por el "bajo condición de anonimato" que acompañaba a todas las declaraciones. ¿Por qué nadie quería hablar de los asesinatos de cristianos en Egipto?
En Egyptian Streets, sin firma, se nos cuenta:

The rate of attacks on Egyptian Christians residing in North Sinai has significantly increased over the past few months. A father and his son were killed on Wednesday when two militants reportedly gunned them down.
No group has claimed responsibility for the attack yet. However, security sources who spoke on condition of anonymity told the Associated Press that Saad Hana, 65 was shot dead and then his son Medhat, 35, was abducted and burnt alive.
The statements of the security sources contradict those of one of the family members who spoke to Al-Arabiya on condition of anonymity as well. She said that Nabila Fawzy, Hana’s wife, tried to call for help when militants stormed her house and shot her husband and son dead. The militants then set the house on fire.
The attacks on Christians in North Sinai are growing. Earlier this week, a Coptic Christian teacher was shot dead by two militants on his way to school. A Christian merchant and priest were also killed by militants and the list of Coptic victims in North Sinai is long.
The Islamic State (IS) posted a video a few days ago in which it threatened Egyptian Christians and promised that “Cairo will soon be liberated” (from Christians). The video showed Abu Abdullah Al-Masry, the man responsible for the deadly Coptic Cathedral bombing in Cairo. Al-Masry’s attack left at least 29 dead and dozens injured. A few days following the attack, IS claimed responsibility for it. The attack was the largest by IS against civilians in Cairo. According to the video, the terrorist group is planning to carry out more terrorist attacks that will target Christians.**


No es precisamente el panorama que a los republicanos —que quieren ver modelos de convivencia— les gustaría ver. Y quizá por eso no lo han visto o han procurado que no se vea demasiado.
Además de policías, militares y jueces, los terroristas han comenzado buscar víctimas entre los cristianos. La situación, demás, amenaza con empeorar y cuanto más pretenda Al-Sisi vender "normalidad religiosa", más se esmerarán los terroristas del estados Islámico o cualquiera de sus sucursales en destruir esa imagen de convivencia.
Los cristianos coptos, pues, pasan a ser un objetivo terrorista de primer orden tras el atentado con bomba de la catedral, edificio que fue rápidamente restaurado por el Ejército para que pudieran celebrar, como así fue, su Pascua. Sin embargo, la cuestión dista de ser tan clara y sencilla:
Mada Masr nos trae un interesante reportaje sobre el crecimiento de los sentimientos en contra de los cristianos que van huyendo de los ataques del terrorismo para aventurarse en zonas aparentemente más tranquilas. Comienza con los testimonios de un cristiano que, por seguridad, camufla su nombre:

Girgis* and his family were running errands in Cairo when they heard that three fellow Coptic Christians from their home city of Arish had been killed within a week’s time. They decided it was no longer safe to go back and prepared to settle in Cairo, fearing to return even to collect their personal belongings or close their businesses and sell their assets.
The three deaths represent a worrying development for Copts in North Sinai, who are often the secondary targets of Islamist groups in the area – most prominently Province of Sinai – whose primary efforts are focused on the Egyptian Armed Forces. Local news sources reported the murder of veterinarian Bahgat William, who was shot in the head on February 12 in front of the pharmacy he owns in Arish. Adel Shawky was murdered on the same day in the city’s Samaran neighborhood, and, on February 16, Gamal Tawfik, a teacher and shoe trader, was killed by gunmen in a crowded market in broad daylight.
The murder of William, Shawky and Tawfik was preceded by that of Wael Youssef, a Coptic trader, who was killed in an Arish market at the end of January.
Girgis has become in recent months suspicious of everyone around him and has tried to take certain precautions such as ensuring that his plans are different each day, as he feels he has become a target. “It is a possibility that anyone around me might turn me in to one of the groups, in order to exact revenge, secure their own benefit or for any other reason,” he says.
The nature of Sinai’s tribal social fabric has made some of its people “vigilant against those seen as migrants to the area,” according to Girgis, who says that this includes Copts who primarily come from other governorates. He believes that state negligence and a lack of opportunities in Sinai have driven some in Arish to view minority groups with hostility, as they see them as competing for the limited resources and opportunities available to the city’s people. Others have been driven to support Islamic groups and their aims – which include ideologically motivated attacks on Coptic Christians – by the injustice and mistreatment they face at the hands of security forces, Girgis adds.
A number of the recent attacks are notable for the fact that they have occurred in public view, something Ishaq Ibrahim, the freedom of belief officer at the Egyptian Initiative for Personal Rights (EIPR) says is a watermark of growing popular support for the Islamic State in the area.
The targeted murder of William, Shawky and Tawfik also coincided with the Province of Sinai’s distribution of pamphlets in the heart of Arish on February 13. The pamphlets presented the Islamist group as one with the city’s people and promised to avenge the deaths of citizens killed during the confrontations between security forces and militants that have been ongoing since 2013. The past few months have seen this conflict, initially centered in Sheikh Zuwayed and Rafa, resound with new force in Arish, as there has been an uptick in terrorist attacks that have been met with greater security measures from the state. People in Arish attribute the violence to the fact that militants have infiltrated the city, having arrived alongside those who were displaced from Rafah in 2014.
Despite the intermittent targeted attacks on Copts over the past few years, last week’s events mark a disturbing development, according to Ibrahim. “The fear is that attacks on three Copts in one week indicates an intensification of targeting of Copts, in a way that threatens their lives and will push them to leave.”
The attacks indicate the circle of those in danger has widened, says the researcher, as the Islamist groups had previously only targeted clergy members and Christian traders. Ibrahim believes that the absence of a tribal support network that could offer protection and influence within Sinai society renders religious minorities vulnerable to being targeted.***


Como puede comprobarse de nuevo, la visión que nos llega poco tiene que ver con la que los republicanos norteamericanos tienen. La declaración de "terroristas" no aclara mucho la situación si los móviles se desplazan hacia cuestiones más sociales que no son fáciles de erradicar.
Los coptos escapan de las zonas de peligro y cuando tratan de ir a zonas más seguras, la crisis hace percibirlos como enemigos y los vuelve a poner en riesgo. Todo esto no es posible sin esa base discriminatoria que los coptos padecen como comunidad allí donde estén. Es fácil saltar a la percepción de que los coptos son el "peligro". La afirmación del Estado Islámico de que El Cairo sería pronto liberado de los cristianos nos deja con la duda de que sea realmente un avance hacia la convivencia lo que se esté logrando, tal como le gustaría a los republicanos y al gobierno.
La triste realidad de la política es que los republicanos necesitan creer que Egipto es un paraíso interreligioso y los egipcios necesitan mostrar a los norteamericanos que allí están todos unidos frente al terrorismo. Se olvida con facilidad —o se quiere hacer ver— que los Hermanos Musulmanes y los salafistas sumaban el 70% de los asientos en el parlamento egipcio, el mismo que fue disuelto.
Aunque muchos no islamistas votaron a Morsi creyendo que era un candidato que trabajaría para todos, no deja de ser una realidad que otros muchos sí lo hicieron a sabiendas de lo que representaba, igual que a los salafistas. Hay zonas controladas por los islamistas o que simplemente son ellas mismas radicales. Hablamos de los "radicales" como si fueran personas al margen de sus comunidades, pero por el contrario, son el resultado vivo de sus entornos en muchas ocasiones.
Lo que nos están diciendo es precisamente eso. Y es la queja de los coptos, que allí donde son atacados, la mano es individual, pero el deseo es muchas veces colectivo y por eso se produce la impunidad, la falta de respuesta oficial. Por eso mismo, los cristianos coptos se negaron a seguir la farsa de los consejos locales para resolver los problemas y evitar llegar a los tribunales, donde la notoriedad es mayor.


Cuando el Papa copto les dijo a los coptos de Estados Unidos —no hace mucho— que era mejor no protestar por el trato recibido en Egipto, estaba actuando como político. No quería que el público norteamericano tuviera una percepción de lo que ocurre que se volviera en contra de Egipto. Sabía que "políticamente" podía ser negativo y, sobre todo, podría recriminado por la administración de Al-Sisi que haría a los coptos responsables del fracaso en las ayudas americanas o de un trato negativo por la persecución de cristianos en Egipto.
La eliminación de problemas reales en la prensa y la presencia constante de amables perspectivas de futuro, tiene que ver mucho con la imagen proyectada internacionalmente. Se entienden mejor los enfados del presidente si por delante existe la posibilidad de que Egipto deje de ser tratado como hasta ahora y pueda ser considerado desde otra perspectiva.
La alianza americana, en todo caso, tiene sus costes. Una cosa es lo que Al-Sisi quiera mostrar y otra lo que ocurra. El grupo de republicanos que está trabajando para conseguir una mejor perspectiva egipcia en Estados Unidos puede verse en cualquier momento sorprendido por los acontecimientos. En ese momento, Egipto se puede ver en un punto complicado porque el acercamiento a Trump conlleva apoyar sus políticas en Oriente Medio y estas no van a ser fáciles de apoyar, como la apuesta por un solo estado en el conflicto palestino. Eso le traerá complicaciones internas y externas, quedando como un apéndice americano en la zona, lejos del papel siempre buscado de líder.


Al igual que ocurrió con las promesas de turismo ruso, los planteamientos se complicarían con un atentado. Esperemos que la oleada de ataques a los coptos o el mal recibimiento en algunas zonas no sea una estrategia premeditada para complicarle las relaciones americanas a Egipto. Sería una pena que fueran ellos los que acabaran pagando la amistad de Trump y Al-Sisi. Pese a la buena voluntad del presidente respecto a la cuestión religiosa, no es fácil controlar un sentimiento que muchos alientan contra ellos. Acusados siempre se apoyar al poder, los coptos saben que no tienen más opción que buscar protección y que esta sea eficaz. Nadie les salva de ser quemados en sus casas o rebanados sus cuellos o saltar por los aires durante una misa. Al menos, el apoyo se manifiesta asistiendo a los funerales. Y lo agradecen.


La visita del republicano por California Dana Rohrabacher, escritor de discursos para Reagan, surfero y guitarrista, es un refuerzo al régimen egipcio. La validez del argumento de la armonía entre musulmanes y cristianos depende de los hechos, de lo que ocurra en adelante. El republicano es un ávido promotor del entendimiento con Rusia, antes de Trump, y de la lucha de ambos contra el radicalismo islámico, pero el radicalismo no es un ejército, sino un estado mental, algo más difícil de combatir. Rohrabacher se hizo célebre por pasar dos meses entre los mujaidines afganos en la época de la lucha contra la Unión Soviética. Otro de sus empeños es el cerco a China y aproximarse a Taiwán.


Lo más importante y que explica sus palabras: es el responsable del "H.R.565 - Save Christians from Genocide Act", cuya función, según consta en la documentación del Congreso es "To recognize that Christians and Yazidis in Iraq, Syria, Pakistan, Iran, and Libya are targets of genocide, and to provide for the expedited processing of immigrant and refugee visas for such individuals, and for other purposes." No hace falta mucho para entender el papel de salvador de cristianos que se atribuye el gobierno egipcio y la necesidad de que los crímenes contra los coptos se vean lo menos posible o se adjudiquen a los radicales, no al rechazo en algunas zonas, como señalaban las informaciones antes vistas. 
Si los coptos se manifiestan en los Estados Unidos diciendo que son perseguidos, todo se complica. ¿Deben sufrir en silencio los coptos? Esa es la pregunta que muchos se harán cuando ven que los crímenes apenas tienen repercusión mediática en beneficio de la armonía de las religiones. Y de las inversiones, claro.



* "New era of US-Egypt cooperation at hand: Rep. congressman Rohrabacher" Ahram Online 23/07/2017
** "Two Christians Killed by Militants in Egypt’s North Sinai amid Growing Attacks on Copts" Egytian Streets 23/02/2017 https://egyptianstreets.com/2017/02/23/two-christians-killed-by-militants-in-egypts-north-sinai-amid-growing-attacks-on-copts/

** "North Sinai Copts face death or displacement in absence of security and tribal protection" Mada Masr 19/03/2017 http://www.madamasr.com/en/2017/02/19/feature/politics/north-sinai-copts-face-death-or-displacement-in-absence-of-security-and-tribal-protection/