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martes, 27 de mayo de 2025

Los Gasol contra la obesidad infantil (y sus causas)

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Estamos en un mundo raro o, quizás, al contrario, un mundo muy clarito. Las luchas políticas nos distraen de muchas cosas que nos afectan, pero que tenemos delante con muchos intereses de por medio. Es el "mercado", la lógica del beneficio lo que está detrás de esos intereses que cuando son tocados crean un conflicto.

Lo vemos en el caso de las residencias de mayores en la pandemia, lo vemos en los "pisos turísticos", en los intereses inmobiliarios tras el desastre de la dana en la región valenciana y en un sinfín de casos que aparecen y desaparecen de la vista en medio de un universo deportivo y trivial que requiere nuestra constante atención.

Hay cosas que no las puedes creer hasta que te las confirman. Eso les ha pasado a los hermanos Gasol cuando se les ocurrió cumplimentar su brillante carrera deportiva devolviendo a la sociedad algo de lo recibido. En 20minutos podemos leer:

El exjugador de baloncesto Pau Gasol ha denunciado haber recibido "presiones de la industria alimentaria" en una entrevista ofrecida a EFE en la que recalca que la entidad que fundó junto a su hermano Marc en 2013 para atajar la obesidad infantil no va contra ella, sino que quiere, incluso, que "sea parte del cambio".

Así lo ha desvelado en el marco de la presentación del documental 'Obesidad infantil. La pandemia ignorada', de Movistar+, que ahonda en un problema mundial y silenciado y que requiere de actuaciones urgentes.

"Obviamente ha habido momentos donde hemos recibido, de forma sutil o directa, mensajes, 'mails' o diferentes formas de presión de la industria", admite el exbaloncestista.*


Podría parecernos a todos que la causa de combatir la obesidad infantil es lo suficientemente noble y necesaria como para poder ser compartida por todos. Sin embargo, no es así, como nos confirman los Gasol.

La capacidad de la industria (de las empresas) para eliminar obstáculos a sus obtenciones de beneficios pese a los estragos sociales que puedan causar, de los males en la salud que pueden provocar, ha ido aumentando a la vez que disminuye la capacidad de enfrentarse a ella.

Cuanto más poderosas se hacen estas industrias, más difícil se hace frenarlas. Los Gasol afirman en repetidas ocasiones que "no van contra la industria", aunque ellos saben bien que no es eso lo que la industria percibe, siempre sensible a todo lo que pueda interferir en su imagen y beneficios.

Nos explican en el artículo que

España no es ajena al problema, pues uno de cada tres menores tiene obesidad o sobrepeso en nuestro país. Es más, aquí, como en otros países mediterráneos, la curva de la obesidad infantil ha crecido en la última década a la misma velocidad con la que se abandonaba la dieta mediterránea.

La covid-19 vino a agudizar las cifras por "la destrucción de hábitos y al estado emocional de niños", el aumento del sedentarismo y del uso de pantallas y las menos horas dedicadas al sueño.

A lo que se suman las desigualdades sociales, que explican en buena parte la expansión de la enfermedad en los entornos socioeconómicos más vulnerables.

Después "hay industrias muy importantes que están muy presentes en nuestro día a día y que tienen una influencia grande en la construcción de estos entornos", y que solo en publicidad de algunos de sus productos gasta más de 900 millones de euros al año.*

No hace falta demasiada imaginación para comprender las dimensiones del problema y sus posteriores ramificaciones. En un sistema donde los problemas se perciben como "oportunidades", donde la obesidad infantil se acaba "equilibrando" con negocios como los gimnasios, por ejemplo, en edades posteriores como respuesta a la "gordofobia" reinante y creciente, las angustias y dependencias mantienen a los sujetos en constante inseguridad. Y la inseguridad también vende. De esta forma, cada problema se transforma en un nuevo negocio. Nada se soluciona, solo se traslada.

Los Gasol tratan de evitar mostrar un enfrentamiento directo con la industria alimentaria que controla muchos sectores y lo hace sobre un sector indefenso, sensible a manipulaciones mediáticas y publicitarias que les llevan hacia esos alimentos poco sanos. Saben de las consecuencias de enfrentarse directamente a enemigos poderosos. Hay que agradecerles que tomen posición para tratar de reducir el efecto de estos negocios de pocos escrúpulos. Curiosamente, la noticia se ha etiquetado como "baloncesto".

Cada vez veo más niños y niñas llevados en sillitas a edades en que tenían que haberlas abandonado y caminar. Los padres las empujan mientras miran sus teléfonos. 


* "Pau Gasol denuncia haber sufrido "presiones de la industria" alimentaria por su cruzada contra la obesidad infantil" 20minutos 26/05/2025 https://www.20minutos.es/deportes/noticia/5715942/0/pau-gasol-denuncia-haber-sufrido-presiones-industria-alimentaria-por-su-cruzada-contra-obesidad-infantil/

jueves, 29 de agosto de 2019

La batalla egipcia de la obesidad

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No podíamos dejar a los hipotéticos lectores sin saber cómo ha sido la sanción de un año a la presentadora egipcia Reham Saeed, la "presentadora patriótica". Recordemos que estos días volvió a causar gran controversia cuando insultó a los obesos de Egipto, llamándoles monstruos y (especialmente) cargas para el Estado, ya que además de comer más hace pagar por sus enfermedades más frecuentes.
Nos quedaba saber cuáles han sido los argumentos dados por el Consejo que la ha sancionado. Ya advertíamos que la presentadora había lanzado sus diatribas e insultos contra la gente obesa movida por su fervor patriótico.
Lo había hecho siguiendo el modelo del presidente, que también se ha dedicado a decir a los egipcios que están gordos y que hagan como él, que salgan a montar en bici (sin guardaespaldas).


Los modales militares de al-Sisi son siempre del "¡hágase!", en este caso "¡adelgace!" y si no se pierde peso se enfada. Por eso la presentadora patriótica decidió emular a su jefe y usar el tono insultante y despectivo contra los obesos.
En diciembre pasado la cadena australiana ABC News le dedicaba un artículo a lo dicho por el presidente al-Sisi contra las personas obesas:

President el-Sisi, who often tells Egyptians they must buckle down and accept hardships to get through hard times, said they must change their habits to shed the fat.
"The second I walk into any place I look at things you cannot possibly imagine I would notice; and I ask myself 'what is this? Who are these people? Why are these people not looking after themselves?'" Mr el-Sisi said.
He derided Egyptians for not walking enough and, laughing, turned to his prime minister, seated next to him, and told him not to put on weight.
Egypt's pro-government media prominently trumpeted his comments.
Parliament, packed by his supporters, has said it intends to introduce legislation making physical education part of the core curriculum at schools.
Similarly, his education minister said students taking a 10-stop ride on the Cairo metro should get off two stops early and walk to their destination as a form of exercise.*


No es lo mismo que te lo diga tu dietista a que te lo diga un general con todo el poder, una corte ministerial dispuesta a hacer como que lo van a solucionar y una ristra de periodistas y presentadores vociferantes que te insultan. Adelgazas o te adelgazan. La culpa, como siempre es del pueblo... y eso le encanta a los presentadores televisivos y a los periodistas que dicen y escriben discursos convenciendo al pueblo de que la culpa de sus males las tienen ellos mismos.
Sin embargo, cuando se escucha a los especialistas, las elevadísimas cifras egipcias (2 de cada tres con sobre peso, 1 de cada tres con obesidad) se explican desde factores económicos, culturales y sociales. La falta de ejercicio es una razón, pero los tipos de comidas que cada uno se puede permitir dicen mucho.
La forma de ejercer el gobierno es vertical. El pueblo solo existe para recibir regañinas de su presidente, que se enfada mucho cuando no se le obedece. Pero no se cambian los hábitos alimentarios a golpe de cornetín, como parecen pretender. Los ministerios tratan de hacer alguna cosilla, pero es ahí cuando se dan cuenta de la poca capacidad disponible más allá de dar voces. Cualquier medida requiere recursos y, como decíamos ayer, es muy barato y vistoso poner carteles en cuatro estaciones de metro de El Cairo y pretender que se van a modificar los hábitos patriarcales. La foto es lo importante.

En un artículo de The Guardian de 2016, donde daban cuenta de parte del problema:

A survey by the World Health Organisation (WHO) covering 2011-12 found that 62.2% of Egyptian adults were overweight, and 31.3% of them were classed as obese.
“This is more than a health issue,” said Dr Randa Abou el Naga of the WHO in Egypt, who cites a lack of physical activity as the main driver of obesity.
“City planning is responsible,” she said. “There should be proper places for playing sports. Overcrowding in schools also means no sports classes; 75% of Egyptians aren’t doing any vigorous physical exercise.”
Naga said the Egyptian government could easily switch from subsidising sugar and oil to healthier options such as milk. Kiosks and corner shops throughout the country offer a range of sugary and salty snacks, a cheap option for children and their parents.**


En el artículo, los especialistas definen a los egipcios como "adictos al azúcar", lo cual, como sabemos hoy, no es una metáfora. Los subsidios se han encargado de favorecer los alimentos, como se señala, con los que se compone una dieta explosiva.
No se discute el problema de la obesidad egipcia, que es una realidad social, sino las formas y maneras del régimen y de sus "ilustrados" frente al pueblo y los mecanismos de control sociales, esa especie de adoctrinamiento en forma arengas hirientes y constantes.
En la cadena australiana citada anteriormente, se reconoce el problema de la obesidad, pero se critican las formas usadas por al-Sisi:

It was the typical style of President el-Sisi, who sees even the smallest minutiae as needing his shaping and weighs in on anything from road building to filmmaking, often while scolding and haranguing Egyptians to correct their behaviour.
But the President's critics said he was fat-shaming and taking an elitist approach to a problem whose roots lie to a large extent in poverty.
They also criticised him for not offering concrete plans to combat obesity and spread fitness.
Prices for food — particularly fruits and vegetables — have spiralled because of economic reforms introduced by President el-Sisi, often making cheaper junk foods more appealing.*

Pero estas cosas no importan. Lo que realmente importa es la atención y la obediencia. No sabemos lo que le dijo el difunto Sadat cuando se le apareció a al-Sisi en un sueño, pero se pasó de confianza. Sus palabras son órdenes; el problema es que muchas no pasan de ahí. Se podría hacer un interesante volumen con las cosas que se ha dicho que hay que hacer y cómo han quedado, desde la reforma del islam para modernizarlo a la agencia espacial egipcia, de la que cada cierto tiempo se habla. Todo es una gigantesca campaña para intentar vender una modernidad que después se demuestra poco moderna.


Los mecanismos de sanción se han vuelto contra Reham Saeed, por haber hecho lo mismo que el presidente, pero claro, ella carece de la autoridad suficiente como para evitar las críticas. Por eso era interesante saber qué criterios iban a aplicar para explicar su sanción. Egypt Today nos trae la motivación dada por el Consejo de los Medios ante quien tuvo que responder. Son los siguientes: 

- She confused between obese patients and owners of fat bodies (overweight people).
- She caused frustration for the patients and the dissatisfaction of the viewers due to the use of phrases and descriptions that represent big implicit and explicit insults to the Egyptian woman.
- Her remarks during the investigation session were inconsistent; she sometimes apologized, while at other times she confirms she was not mistaken, which means she is unable to distinguish between the clear media rules and the “cheap” personal opinions, and between advice and insult.***


No tiene desperdicio ninguna de las tres razones. La primera no nos deja claro si hay que insultar solo a los que no se considera como enfermos, es decir, a los obesos. Esto implicaría que a los que tengan sobre peso si se les puede considerar "viciosos" porque es porque quieren. No sé, no es fácil meterse en la cabeza de quien haya dado estas razones.
La segunda razón es todavía más confusa, pues distingue entre pacientes y televidentes, ¿es que no hay personas obesas porque no se levantan del sillón frente al televisor? Y se mete en el mismo saco la cuestión de insultar a las mujeres como algo específico, cuando estas también pueden ser obesas y espectadoras sin que haya incompatibilidad.
El tercer argumento es realmente apasionante y quizá deberían internarla según lo expuesto. Casi da pena el trato dado a una fiel legionaria del régimen, que ha cometido el error (eso sí) de regañar a los egipcios sin la graduación necesaria. La imagen de Reham Saeed queda reducida a polvo pisoteado, mostrándonos una mujer desequilibrada, incapaz de distinguir entre el bien y el mal (es decir, entre una orden del presidente y tomar decisiones propias).


Es especialmente un refuerzo de la autoridad del régimen cuando dice eso de "she is unable to distinguish between the clear media rules and the “cheap” personal opinions, and between advice and insult". Hay que tener mucho cuidado con las reglas claras de los medios porque son las que sirven para cerrar, encerrar y censurar a muchos, con más, menos o ninguna razón. Lo de las "opiniones personales baratas" tampoco está mal para un resolución, ya que en Egipto, la trascendencia está siempre en el Estado.
La cuestión siempre está un poco más allá. ¿Por qué esta reacción tan furibunda contra ella cuando ella ha hecho de todo y lo ha resuelto de forma menor a base de lágrimas en pantalla o de llantos en privado?
El tercer motivo es cruel, incluso para una persona que ha hecho lo que ha hecho. Nos describen escuetamente su patética lucha por demostrar que "tenía razón" y que "se disculpaba", donde el Consejo ve incongruencia e insultos. Lo que ella no entiende pueden ser muchas cosas, quizá por qué unos pueden decirlas y otros no; por qué si ella se ha limitado a seguir la línea doctrinal, la sancionan por ello.
Habrá que esperar más claves, aunque quizás algunas las hayamos dicho ya.





* "President Abdel Fattah el-Sisi tells Egyptians to lose weight, and TV to snub those 'overweight'" ABC News (Au) 26/12/2018 https://www.abc.net.au/news/2018-12-26/el-sisi-tells-egypt-to-lose-weight/10668044
** "Egypt's obesity battle: 'No one cares about calories here'" The Guardian 7/10/2019 https://www.theguardian.com/world/2016/oct/07/egypt-obesity-battle-calories-overweight
*** "Riham Saeed faces 1-year-ban from broadcasting for 'insulting Egyptian women'" Egypt Today 28/08/2019 https://www.egypttoday.com/Article/4/74293/Riham-Saeed-faces-1-year-ban-from-broadcasting-for-insulting