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viernes, 21 de noviembre de 2025

Respetar y compartir... la democracia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No sé si nuestros políticos son conscientes de los efectos de esta guerra expansiva que nos hacen observar desde la tribuna nacional en la que nos sitúan. Lo de "la guerra de las urnas" ha quedado atrás, obsoleto, olvidado, inútil. No hay lugar hacia el que miremos en el que no nos encontremos con desastres, pifias, ambigüedades y errores de bulto.

Narcisistas, los políticos reclaman nuestra mirada atenta y casi exclusiva. Sin embargo, los rechazos crecen y con ellos la tentación del extremo, del antisistema, de la polarización que es el campo de recogida, según les han dicho sus asesores comunicativos. Hay lograr un voto cautivo, se trata —les dicen— de convertir al otro en una monstruosidad incompatible con nada positivo. El problema es que todos hacen lo mismo.

Hoy nuestro panorama político es de tal debilidad, tan necesitada del apoyo de otros, que se hace imposible gobernar sin recurrir a los que sacan su rentabilidad pese a la pequeñez. Son esos votitos necesarios para tener un poco de control efímero. Los grandes partidos se hacen débiles y los pequeños partidos lo rentabilizan jugando con sus apoyos. El miedo a las urnas y a sus efectos en la ocupación institucional (es decir, el "poder") hace que haya pactos débiles por todas partes.

Nunca ha habido tanta debilidad y con ella un crecimiento del ruido político mediático. A falta de razones, se eleva la voz, se grita con la inútil esperanza de movilizar a unos electores que cada vez se sienten más manipulados. Y no es una ilusión, es una manipulación constante en este universo cacofónico y estridente de la política española.

En su debilidad, los partidos apuestan por todo convirtiéndolo en "causa", en arma arrojadiza que debe ser mostrada para que sea eficaz. El ruido es ya ensordecedor y está arrastrando a una batalla institucional más allá de la política.

Los efectos de estas discusiones continuas son el minar las propias instituciones, en especial la Justicia, cuya culminación la encontramos (por ahora) en el caso de juicio al Fiscal General del Estado. El gobierno dice "respetar" y "no compartir" lo que los jueces han dictaminado. En un mundo mediático, "el que calla otorga", es decir, el silencio es un reconocimiento de derrota, algo a lo que contribuye el intenso ruido mediático previo. Al no poderse pasar del apoyo continuo al silencio inmediato, la respuesta ante el dictamen de los jueces no puede ser el silencio y se crea sin ambages un conflicto institucional de gran repercusión, un mal ejemplo.


El hecho de que todo, absolutamente todo, sea objeto de disputa no ayuda a la solución de problemas, sino que debilita a las instituciones, incluidos los partido políticos que se ven "obligados" a defender las causas más erradas solo porque tienen que hacerlo para no manifestar debilidad. De esta forma lo que muestran es precisamente lo contrario: que son incapaces de desligarse o corregir los errores.

La política española desayuna cada día con un nuevo escándalo. Los partidos, cada vez más débiles, atraen a todo tipo de medradores y aprovechados. Familiares de diverso grado, amigos, socios, etc. salpican la política española donde ya no se debaten ideas o problemas reales sino este tipo de casos que pasan por los tribunales. La alfombra roja española hace tiempo que se tiende frente a cárceles y juzgados. Allí la prensa se hace con esas declaraciones tan buscadas en las que todos se dicen inocentes hasta que los jueces determinan su responsabilidad. Los hay que "no se reconocen en los audios", los que han dado un nuevo sentido a la "fontanería", los que no conocen el sitio donde constaba oficialmente que trabajaban, alcaldes con plantaciones de marihuana, "comisionistas", "mordedores"... toda una fauna de la que un buen cine satírico nos daría la posibilidad de reírnos.

Los gobiernos son débiles, se mantienen gracias a apoyos interesados y sacan con acuerdos lo que no logran en las urnas. Esto supone una gran distorsión de los resultados electorales a la vez que da un mal ejemplo de dónde está el poder.

Se nos vende que la economía va bien mientras en las calles aumentan las manifestaciones de los que no tienen una vivienda, de los que viven explotados con sueldos mínimos acumulando contratos y que se enfrentarán al drama de la falta de pensiones en el futuro; los inmigrantes explotados a los que se convierte de forma interesada en enemigos y responsables de la falta de empleo y de la seguridad; padecemos apagones inexplicables y se producen muertes en las residencias, a la vez que desciende la edad en los delitos...


El riesgo en España es esa parte que toma el mal ejemplo como referencia, se justifica en el caos. El aumento de jóvenes, según las encuestas, que apoyaría un gobierno autoritario es el resultado de ir en la dirección contraria a la que deberíamos. Los políticos muestran las debilidades y, sobre todo, la falta de solución a los problemas. Si esto lo condimentamos con los continuos escándalos de corrupción, el guiso autoritario está servido.

Una generación ha vivido la democracia a la sombra de lo que fue la dictadura. La democracia era por sí misma un logro. Pero ya han paso cincuenta años desde la muerte de Franco y los que no vivieron la dictadura exigen resultados a la democracia. El espectáculo de los enfrentamientos constantes, el ruido, como formas políticas ya no satisfacen a nadie... o solo a los que se benefician de esta forma de actuación, a los que la rentabilizan como forma de atracción hacia el autoritarismo. Los datos de los jóvenes, el futuro, son claros.

Si la política española, institucionalmente hablando, no entiende estos mensajes y rectifica, ese futuro está servido.

El Mundo 7/04/2024

lunes, 16 de septiembre de 2024

Fantasías venezolanas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las dictaduras siempre juegan con el miedo, con la paranoia de que van a ser atacadas. Es parte de sus estrategias para mantenerse en el poder y, sobre todo, para poder deshacerse de sus rivales opositores.

Tenemos un ejemplo perfecto en la Venezuela de Nicolás Maduro, una dictadura tan poco imaginativa que serviría para elaborar un manual para los que quieran comprender su ejemplo.

Sin embargo, el tamaño de sus temores y mentiras compensatorias suele ser un claro indicador de su debilidad. Una dictadura débil necesita sacar pecho demasiado a menudo y hacerlo además de forma extravagante.

En Independent en Español nos traen un artículo titulado "Gobierno venezolano denuncia complot y anuncia detención de 14 personas, incluidos seis extranjeros", con un ejemplo claro de la paranoia del régimen:

El gobierno venezolano denunció el sábado un supuesto plan para atentar contra el presidente Nicolás Maduro y otros funcionarios de Estado y aseguró que detuvo a 14 personas, entre ellas a seis extranjeros, que estarían relacionadas con el presunto complot.

En una rueda de prensa, el ministro de Relaciones Interiores, Diosdado Cabello, afirmó que luego de un trabajo de inteligencia y rastreo también decomisaron 400 fusiles y pistolas, armamento que según el funcionario sería utilizado para provocar actos violentos en territorio venezolano.

Cabello dijo que entre los capturados figuran tres estadounidenses, dos españoles y un checo. Entre los estadounidenses, mencionó a un hombre al que identificó como Joseph Castañeda Gómez, que según dijo es un marinero de la Armada estadounidense y a quien acusó de pertenecer a un “equipo de mercenarios”.

“El gobierno de los Estados Unidos no está ajeno a esta operación", acotó, y agregó que detrás de ella está un personaje “nefasto del tráfico de armas” al que nombró como Iván Simonovis.*


Fuera de las controladas entrevistas televisivas, los estallidos de rabia de Diosdado Cabello permiten apreciar un rasgo complementario: el mimetismo con el líder. Cabello parece una reproducción de las rabietas de su jefe, Nicolás Maduro. La teatralidad del presidente, que ya copiaba a su jefe, Hugo Chávez, se traslada a Diosdado Cabello. Es probablemente un efecto psicológico automática, ya observado en este tipo de situaciones autoritarias: los sicarios asumen la personalidad del líder en ciertos momentos y formas. La imitación de tonos, énfasis, etc. suele ser una de las formas más frecuentes.

Una dictadura necesita grandes enemigos. Los necesita para agrupar al pueblo ante la amenaza. El problema es cuando el pueblo es precisamente el que está dividido. No podemos ser tan ingenuos como para pensar que están todos contra Maduro. Habrá una parte que esté firmemente con Maduro, los más beneficiados; otra lo estará mientras esté en el poder y saldrá a celebrar su caída cuando caiga; y, finalmente, hay una gran parte que está en su contra, ya sea por autoritario, por inútil o por aburrido.

Cuando se escucha las explicaciones de Cabello sobre las detenciones de los extranjeros hay una intención de repartir problemas a los países, principalmente a Estados Unidos y a la Unión Europea, en especial a España, con la que hay grandes lazos y un idioma común, y ahora centro de opositores. Las explicaciones son tan absurdas que dejan ver lo irreal del asunto, pero también la urgente necesidad de fabricar problemas que parezcan creíbles al pueblo venezolano, que es el destinatario real del despropósito, justificando la represión.

Las "fantasías" son todo un género discursivo propio de los regímenes totalitarios. No digo que en las democracias no existan también, pero creo que son de otro tipo. Una democracia se resiente cuando empieza a fabricar este tipo de discursos victimistas y conspiratorios. Algunas están en ese camino.

En España no deberíamos dejarnos liar por las fantasías de Maduro y compañía y ofrecer un frente común que no beneficie al gobierno autoritario de Venezuela. Pero eso es mucho pedir.

 

* "Gobierno venezolano denuncia complot y anuncia detención de 14 personas, incluidos seis extranjeros" Independent en Español / AP 14/09/2024 https://www.independentespanol.com/noticias/mundo/europa/gobierno-venezolano-denuncia-complot-y-anuncia-detencion-de-14-personas-incluidos-seis-extranjeros-b2613040.html

domingo, 18 de febrero de 2024

El zar más cruel

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las causas valen lo que estás dispuesto a ofrecer por ellas. Alexéi Navalni ha dado su vida por la causa rusa, sea esta la que sea. La Rusia de siempre, la del poder por encima de las personas, tendrá que convivir con la memoria de Navalni. El error de Putin es pensar que un Navalni muerto es mejor que un Navalni vivo. Puedes combatir a las personas, pero mucho menos a las leyendas. Pero a los villanos como Putin no les interesa más historia que la que falsifican en los libros de texto. No le será fácil hacerlo con la muerte de Navalni. Todos los dedos apuntan hacia él. "¡Putin, asesino!", gritan por todo el mundo.

Putin ha escrito la historia heroica de Navalni. Con cada exceso, con cada ataque contra el disidente le ha hecho subir peldaños y cuanto más ascendía, más descendía Putin. No hay gloria en matar a Navalni. Sí la adquiere, en cambio, el opositor muerto, que regresó libremente a Rusia tras recuperarse de un intento de asesinato.

La Rusia de Putin se parece demasiado a la Rusia de siempre, a la crueldad desde el poder, un poder dictatorial y cruel, criminal y ausente de cualquier responsabilidad. Putin es un producto ruso cien por cien y Rusia es ya el producto de Putin, con la polarización entre los aterrados y los que aplauden sus excesos. Es Rusia y nos hemos acostumbrado a esos retratos de la crueldad y de la bota aplastando un rostro, como lo hizo Orwell tras regresar de Rusia.

¿Qué tiene Rusia que no logra distanciarse de sus propios horrores, dejarlos a un lado? Lo más probable es que se haya creado una casta privilegiada que necesite de dictadores que la sostengan Putin mismo es producto de sistema anterior, salido directamente de la KGB y haciéndose con el poder absoluto poco a poco, asesinando los opositores, colocando sus piezas en los lugares adecuados. La "mafia rusa" es real, controla los negocios y las posibilidades de movimiento dentro de su territorio, compra y soborna fuera a los dirigentes externos que le interesan garantizándoles riquezas en el tejido de las grandes empresas controladas por el estado ruso y sus dirigentes. En este sentido, los escándalos de las nóminas de fichados son frecuentes.

Rusia, además, promueve el desorden y mueve todo aquellos que pueda desestabilizar a sus enemigos, que son todos los que se le enfrentan. Rusia promueve revueltas y disidencia, está del lado de todo el que se enfrenta por cualquier motivo a los estados. Rusia ha estado detrás del Brexit, como lo está de cualquier proceso que debilite a Europa.

The New York Times

Lo hemos visto aquí muchas veces: Rusia es el amigo fiel de los dictadores, siempre estará a su lado hagan lo que hagan. La amoralidad es su norma; el poder, su único faro. De esta forma, los países que se alinean con Rusia saben que nunca les discutirán lo que hagan y que pueden contar con ellos para sostener sus dictaduras. A Rusia no le importa lo que hagan. Cuando Trump llamó a Abdelfatah al-Sisi "su dictador favorito" estaba actuando como Putin, asegurándose que mirar hacia otro lado garantiza un socio. Al-Sisi, por cierto, ha jugado al equilibrio con Rusia cuando en Estados Unidos le han presionado por sus métodos. Ahora tenemos a Egipto alineado con Rusia en los renovados y ampliados BRIC. ¿Saben dónde se meten?

¿Ama Rusia a sus dictadores? Quizá se haya desarrollado en una parte de su población una especie de "síndrome de Estocolmo", un fuerte apego a sus crueldades porque piensan que no hay otro sistema, que fuera hay odio a Rusia, envidia por su "destino universal".

Rusia carece de algunos procesos que marcaron el destino de Europa. No entra en su mentalidad histórica la posibilidad de no ser un imperio, algo que han alentado todos sus dictadores, de zares a soviéticos, una mezcla de ambos como es Putin.

Estado y religión en una anacrónica fusión que les asegura el futuro y el camino hacia él, un camino que convierte en herejía la disidencia, que debe ser erradicada, exterminada, cayendo por balcones y terrazas, envenenada con polonio o con cualquier sustancia mortal. La Rusia de Putin no siente vergüenza por ello. Es su modus operandi pues está en guerra con todo aquello que no sea ella misma y sus aliados.


Navalni habrá comprendido en sus últimos momentos la inutilidad y la grandeza de su gesta. El recuerdo se mantendrá, pues solo convirtiéndose en leyenda es posible enfrentarse a la mundanidad del mal de Putin. No hemos reído de un Putin heroico fotografiado cazando osos y demás. Nos ha parecido una burda parodia de un poder que necesita de estas formas primitivas de propaganda. Pero la verdadera propaganda de Putin es la muerte de sus opositores, un dedo señalando la tumba en la que acabarás.

Hasta la guerra de Ucrania había mucha ambigüedad en las relaciones con la Rusia de Putin. El ejemplo del gas ruso para Alemania es bastante claro sobre lo que acaba costando el pragmatismo político.

Hoy desaparecen en la parte trasera de las furgonetas las personas que llevan carteles con el lema "¡Putin, asesino!". Son arrestadas y lo seguirán siendo. Se trata de borrar la memoria de Navalni. Han de ver a lo que se enfrentan los que le recuerden.

Es muy difícil, con paz o sin ella en Ucrania, mantener relaciones con esta Rusia criminal y absolutista, un anacronismo en Europa, pero una vuelta a la continuidad rusa. Rusia con Putin es lo que ha sido. El exceso nacionalista lo aprueba: somos grandes, recuperamos lo nuestro, nos temen. Esa es la visión que Putin impulsa.

El zar más cruel sigue reinando bajo el terror y la indiferencia, pero no le va a resultar fácil enterrar la memoria de Alexéi Navalni. Algún día —la historia también es pertinaz— caerán Putin o sus sustitutos. Por lo pronto, Putin ha elevado la barrera del aislamiento. Ha demostrado, dentro y fuera, quién es.


 

domingo, 11 de diciembre de 2022

El sentido de los muros

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La concesión de los Premios Nobel de la Paz a representantes de las sociedades civiles que defienden los derechos humanos amenazados por Rusia y sus satélites, como Bielorrusia, es de nuevo un foco sobre una guerra absurda y cruel. Algunos apuntarán que toda guerra es "absurda", pero en este caso lo es por desconocerse todavía cuál es su finalidad real, es decir, ¿qué busca Putin?

Saber qué se quiere en una guerra es esencial, porque de otra forma, como ocurre ahora, es un mortal juego de repliegues y avances. Los ucranianos sí saben qué quiere, que se vayan los rusos. Pero los rusos qué quieren, ¿que se vayan los ucranianos, quedarse con el territorio, destruir y marcharse...? Sabemos algunas pocas cosas que más son más bien excusas: Rusia no quiere tener a la OTAN a las puertas. Eso es evidente. Pero ha conseguido que otros países limítrofes soliciten el ingreso en la Alianza Atlántica ante el temor de verses invadida por los rusos.

Los rusos van y vienen, van de un sitio a otro, se despliegan y repliegan... ¿Tiene esto fin o, al menos, algún fin? Lo hemos dicho en alguna ocasión: Rusia ha vuelto al siglo XIX con un zar silencioso, siniestro e incomprensible al frente. ¿No hay razones, sino caprichos?

Sin un sentido de la guerra, la guerra es solo violencia que empieza sin saber por qué y termina no se sabe cuándo. Son los fines los que permiten establecer escenarios posibles. Pero el final ruso del problema es absurdo: la extinción de Ucrania ya sea por destrucción o por deglución. Ambas cosas son más llevaderas sobre el papel que sobre la realidad. A lo mejor, la guerra se ha planteado sobre un papel y se ha ignorado la realidad de los ucranianos, de Europa y de casi todo el mundo, con la excepción de algún sicario, como Bielorrusia o Chechenia.

Los premios Nobel de la Paz concedidos lo han sido a personas y grupos muy próximos al problema ruso. En RTVE.es recogen algunas de sus declaraciones y puntos de vista sobre el sentido de todo esto:

[...] Matviychuk se ha opuesto a la negociación con Rusia y ha defendido que luchar por la paz "no significa ceder a la presión del agresor, significa proteger a la gente de su crueldad".

La directora del Centro para las Libertades Civiles ucraniano ha asegurado que en su país hay una lucha entre "autoritarismo y democracia", no entre dos Estados, y ha reclamado un cambio en el sistema de seguridad internacional, así como de justicia para poder juzgar crímenes de guerra cometidos por grandes potencias.

"Tenemos que establecer un tribunal internacional y llevar" al presidente ruso, Vladímir Putin; al de Bielorrusia, Aleksandr Lukashenko "y a otros criminales de guerra a la justicia", ha afirmado.

El representante de Memorial, Jan Rachinski, ha aludido en su intervención al trabajo que esta organización ha realizado, tanto documentando la represión en la época de la Unión Soviética como en la Rusia actual y sus países circundantes. "Hoy en día el número de presos políticos en Rusia es superior al total en toda la URSS al comienzo del período de la perestroika en la década de 1980", sostuvo.

Rachinski ha acusado asimismo al régimen de Putin de justificar una guerra "insana y criminal" con sus ataques al nacionalismo ucraniano, usando la figura del polémico colaboracionista con la Alemania nazi Stepan Bandera, y "manipulando" los conceptos de fascismo y antifascismo. "Las palabras 'soldado ruso' serán asociadas por muchos, a partir de ahora, no con quienes lucharon contra Hitler, sino con quienes siembran la muerte y la destrucción en territorio ucraniano", ha añadido.*


 

Son palabras muy distintas, pero que recogen el sinsentido de lo que está ocurriendo. Las palabras finales son "crueldad", "criminal", "locura". Como no se puede entender, los medios y los expertos se limitan a dar datos de muertos, zonas conquistadas, retrocesos, kilómetros cuadrados... Es la forma de eludir razones, sentidos, explicaciones...

El dato sobre los presos políticos es interesante y nos da algunos motivos de reflexión, más que de explicación. Nos habla del régimen que se está construyendo en Rusia, del país que hay en la imaginación de Vladimir Putin.

Hace unos pocos días, tuve ocasión de ver un interesante documental sobre la ingeniería y el sentido de los grandes muros de la Historia. Nos hablaban del "muro de  Adriano", de la "gran muralla China", etc. todos ellos muros creados para evitar que los invasores entraran, hechos para frenar. Pero finalmente apareció, como modernidad, el muro de Berlín, levantado para que la gente no se fuera, no huyera del falso paraíso del que todos querían salir.



Estamos pensando en las razones de Putin ante la presencia de la OTAN, que no desea tener en sus fronteras, es decir, en Ucrania. Pero quizá tenga más miedo a la entrada de Ucrania en la UE, a la que también se opuso. Hoy el gran movimiento en Rusia es salir de allí, como lo fue de la Unión Soviética.

Una Rusia pegada con la Unión Europea sería seguramente una tentación demasiado fuerte para un régimen autoritario, dictatorial, que ha llegado a su límite en su carrera hacia el control absoluto. El cierre es su final lógico; se trata de evitar la salida masiva, como lo fue el muro de Berlín. Rusia necesita fronteras con países sicarios, los que le devuelvan a los que se fugan, fronteras con países "amigos" para evitar la desbandada.

Los países europeos están levantando muros para evitar, dicen, que Rusia utilice la presión de los refugiados contra ellos, que se vean avalanchas de ¿rusos? en las fronteras. Las políticas de manipulación de los migrantes,  de su uso como fuerza de choque, de Marruecos a Turquía, de los países europeos en el este, son frecuentes. Pero ¿y si el éxodo fuera ruso, si empezaran a abandonar a la Madre Rusia y al padrecito Putin, como se ha visto ya ante los temores a reclutamiento, pero también a las detenciones arbitrarias, desapariciones, etc.?

Son muchos los miles de rusos fuera. Han salido y son una prueba clara de que el paraíso ruso necesita verjas y cadenas para mantenerse en pie. Necesitan pueblo al que oprimir para mostrar la fuerza.

¡Extraño país, persistente en ser una cárcel para sus habitantes! Le costó liberar a los siervos —lo hizo 1861— y parece que los eche de menos.


 

* "Los activistas que luchan contra la guerra "insana y criminal" de Putin reciben en Oslo el Nobel de la Paz" RTVE.es / EFE 10/12/2022 https://www.rtve.es/noticias/20221210/activistas-luchan-contra-guerra-putin-reciben-oslo-nobel-paz/2411403.shtml

martes, 27 de julio de 2021

La poesía silenciada de Ahmed Douma

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Egipto es cada vez un país cada vez más distorsionado por el silencio y la propaganda, una combinación explosiva que corre el riesgo, en algún momento, de que la distancia explosiva entre la imagen falsa y la realidad salte por los aires. Bajo la mano firme de Al-Sisi, Egipto se ha convertido en un gigantesco cartel del presidente reproducido en todos los tamaños y escenarios. La función de ese cartel es convencer a los egipcios que el presidente está en todas partes, que es inevitable, omnipresente, infalible y poseedor de una fuerza que le viene "oficialmente" de una conexión divina, para ser más precisos, de tener el Ejército detrás.



El nacionalismo egipcio une al egipcio con la tierra, con Dios... y con el Ejército. Como fuerza, puede ser redirigida en diversas direcciones según interese en cada momento. El presidente actual necesita crearse esa imagen de destino, que hace que se interprete todo lo que le reste poder como un ataque contra la Historia, el País y Dios.

La condena al silencio es una de las más usadas por el sistema egipcio. Silencio y propaganda son necesarios. El silencio es necesario para que la propaganda imponga la "nueva realidad". El régimen de al-Sisi ha aprendido de todas las dictaduras egipcias, perfeccionando su forma de trabajar para que el pueblo perciba como logro lo que es represión. Por eso la propaganda no cesa; es simplemente la repetición constante —ante la crítica silenciada— de la imagen que se acaba quedando con cualquier duda afianzando la "nueva realidad".



Al-Sisi es un dictador de "aparato" total, en todos los niveles. Él es la imagen, el rostro que representa concentrados los valores que el propio sistema, de forma circular, refuerza. Cuando la gente tiene hambre, Al-Sisi les cuenta la historia de cómo sobrevivió con solo agua en su nevera durante diez años. Convierte el hambre en prueba de determinación y se propone a sí mismo como ejemplo: si yo lo hice, vosotros también. La broma gastada por el Secretario General de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI), Iyad Amín al Madani, señalando que algo más que agua guardaría al-Sisi en su nevera, le costó tener que presentar la dimisión. Al ex mandatario le parecieron excesivos diez años sin otra cosa que agua. Los egipcios protestaron y tuvo que dimitir poco después, en octubre de 2016. Los milagros no admiten bromas ni escepticismo.

Puede parecer un chiste, pero si tenemos en cuenta que la idea de los 10 años solo con agua debía servir para acallar los gritos de hambre del pueblo, la cuestión deja de tener gracia.



Pero las críticas que más daño le hicieron vinieron desde dentro, de los vídeos publicados sobre la construcción de lujosos palacios presidenciales. Como no es fácil ocultar un palacio, al-Sisi le dio la vuelta al argumento y los presentó como activación de la economía, como muestra del poder egipcio, no como un lujo personal.

 

In a speech to a youth conference in Cairo on Saturday, Sisi used a session on combating the spread of fake news via social media to address the claims made in the videos for the first time, saying that some public money had been used to build new palaces but insisting that they belonged to the Egyptian people.*

 


El millonario constructor que había grabado los vídeos de denuncia sacando a la luz el favoritismo del sistema en las adjudicaciones tuvo que salir de Egipto.

Los vídeos hicieron daño al presidente estableciendo una fisura y, sobre todo, haciéndole ver la importancia del silencio, de evitar a cualquier precio la emergencia de voces discordante desde el origen mismo, ya que una vez en el aire, es difícil para las redes sociales, pese a los dispositivos de control y disciplinarios  organizados para garantizarlo.

Mada Masr nos trajo hace dos semanas una noticia relacionada con esta imposición del silencio. Lo hizo el 15 de julio con el titular "Security prevent sale of poetry book by detained activist Ahmed Douma at Cairo International Book Fair". Ahmed Douma es un activista de larga tradición y que tiene, como algunos egipcios, el honor de haber sido detenido y encarcelado por diversos presidentes, incluido el islamista Mohamed Morsi. El párrafo final del artículo nos da cuenta de la escueta historia de Douma:

Ahmed Douma was first arrested in January 2012 on charges of inciting violence and assaulting police and Armed Forces personnel after security forces clashed with a sit-in outside the Cabinet headquarters in December 2011. He was released in April 2012, and arrested again in December 2013. He was held in remand until February 2015, when he was sentenced to life imprisonment on charges of “participating in an assembly threatening public peace and assaulting police and Armed Forces personnel.” The sentence was reduced to 15 years in prison in 2019.**

 


Ya es mucho que te condenen a cadena perpetua por participar en una asamblea y no creo que los enfrentamientos con el Ejército y la Policía dieran para tanto, sobre todo sabiendo la facilidad con la que disparan ambos en las manifestaciones, como ejemplifica el asesinato en plena calle de Shaimaa al-Sabbagh, la mártir de las flores, cuyo único delito fue intentar llevar una corona de flores en el aniversario del 25 de enero.

Douma está en la cárcel, pero parece que no es suficiente. El silencio es necesario, es decir, evitar cualquier tipo de discurso que pueda ser reutilizado contra el régimen. Eso incluye, al parecer,  la poesía, un arma poderosa. Ahmed Douma ha escrito un libro de poesía.




El régimen, que siempre ha tenido cierta aversión a los libros —como ya ocurrió con 1948, la obra de Orwell—, ha desencadenado una ofensiva de silenciamiento del libro, que habría de distribuirse en la Feria Internacional del Libro de El Cairo. En Mada Masr nos describen la situación:

 

Security personnel prevented the sale of a book of poetry written by imprisoned activist Ahmed Douma during the 52nd Cairo International Book Fair, which closes on Thursday night.

Ahmed Douma, a co-founder of the April 6 Movement and the Kefala Movement who was first arrested in relation to protests in December 2011, is serving a 15-year sentence on charges of “participating in an assembly threatening public peace and assaulting police and Armed Forces personnel.” His book, Curly, consists of poetry Douma wrote during his time in solitary confinement.

The director of Dar al-Maraya publishing house Yehia Fikry told Mada Masr that security personnel from the Interior Ministry’s police department for arts and intellectual property, the National Security Agency and the fair’s security staff visited the publisher’s section on June 30, and asked to review the book.

Meanwhile, the publisher was told to halt sales of the book at the fair until further notice. A police officer visited Dar al-Maraya on day two of the fair to make sure that the book was off the shelves, while another police officer visited later and instructed the publishers to remove all the copies of Curly from display and to store them elsewhere.

Fikry told Mada Masr that it is not unusual for a book’s sales to be halted by security forces. “It happens a lot with us,” he said. “It’s seldom that they come back and say ‘put the book up for sale.’ Otherwise they never respond, which means we are unable to sell the book in shops, despite there being no legal order,” he added.**

 

Sí, es el método egipcio, el que se reproduce en todos los niveles, la "callada por respuesta". Como nos explican, hay una ley que evita la censura, pero no hay ninguna ley que obligue a volver. "No venda el libro hasta que le digamos algo" es una hermosa figura retórica para que sea el silencio —la ausencia de respuesta— la que entierre el libro sin tener que retirar los ejemplares, que siempre causa mala impresión fuera. De esta manera, el silencio condena al libro, lo paraliza. Da igual si la poesía es buena o es mala; simplemente es de él, de Ahmed Douma, lo que hace suficiente el delito sin especificar pero terriblemente real.

En Egipto hay miles de personas detenidas... esperando. Son miles de personas esperando a que se celebre su juicio. Es el castigo más cobarde, porque oficialmente no es tal. Te pueden tener varios años esperando y luego ser magnánimos y absolverte o condenarte a un tiempo simbólico y ridículo. Es el "castigo" antes de la "justicia". Oficialmente solo estás esperando. ¿A qué? Es una pregunta capciosa.



El hecho de que la obra poética de Ahmed Douma se haya silenciado —que no prohibida o secuestrada— nos muestra que el régimen no baja la guardia. Por el contrario ha aprendido de las debilidades anteriores y del problema consiguiente. No sabemos qué cuentan sus versos, aunque el editor afirma que no es nada "peligroso" o "subversivo". Pero eso no es óbice a que se haya decretado su silencio. El aislamiento que sufre en la cárcel es solo la parte física. La incomunicación incluye la poesía.

Me imagino que aquí no llegarán sus versos. Pero sería bueno que, lo que no fue posible en la Feria del Libro de El Cairo, fuera posible en la de Madrid o en las de tantos lugares donde se puede hablar, escribir y leer con normalidad. Animo a los que puedan hacerlo allí y aquí. 

Son demasiados silencios.

 


* "Security prevent sale of poetry book by detained activist Ahmed Douma at Cairo International Book Fair"  Mada Masr 15/07/2021 https://www.madamasr.com/en/2021/07/15/news/u/security-prevent-sale-of-poetry-book-by-detained-activist-ahmed-douma-at-cairo-international-book-fair/

** Nada Ossman "Anti-Sisi hashtag trends as Egypt's president branded a kleptocrat " Middle East Eye 16/09/2029 https://www.middleeasteye.net/news/hashtag-critical-sisi-trends-worldwide-after-videos-exposing-corruption



domingo, 14 de abril de 2019

Solo le aplaude Trump

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Recogíamos el otro día aquí la reacción airada de los articulistas egipcios en el diario estatal Ahram Online (con publicación previa en Al-Ahram Weekly) ante la respuesta mediática por la visita a los Estados Unidos del presidente Abdel Fattah al-Sisi en días pasados. El articulista pedía que el presidente Trump castigara a medios como The New York Times que se meten en los asuntos internos y difunden noticias falsas sobre el paraíso egipcio, el lugar donde todo empezó y donde se abren sarcófagos en directo.
La opinión mediática no cambia pasado el tiempo. La opinión sobre el régimen se mantiene y pese a los intento del régimen egipcio de presentarse como una "democracia", lo cierto es que no logra convencer a nadie, incluido una buena parte del pueblo egipcio. La farsa de las elecciones presidenciales, primero, con un candidato alternativo ridículo, que tuvo que cambiar todos sus mensajes de apoyo incondicional a al-Sisi, para ser el "opositor" oficial; con el añadido ahora, en segundo lugar, de las enmiendas constitucionales para perpetuarse en el poder, no han conseguido convencer a nadie.
Lo cierto es que, más allá de The New York Times, la condena del régimen egipcio es casi total. Y lo es por algo previsible: el apoyo de Donald Trump es un lastre dentro y fuera de los Estados Unidos y Egipto. La corriente de enfrentamiento a Trump hace que las críticas sean más intensas pues ven su apoyo como algo que los Estados Unidos no deben mantener por ser una dictadura. En Egipto, por otro lado, el apoyo de Trump es un regalo envenenado que se puede gestionar de forma clara dadas las maniobras de apoyo a Israel en sus movimientos últimos. La administración Trump da palmaditas en la espalda y sigue mandando dinero al Ejército egipcio, pero eso es difícil de sostener ante una opinión pública que sigue siendo profunda y tradicionalmente anti norteamericana. La poca visión norteamericana ha hecho que los países más financiados sean aquellos en los que existe una corriente negativa hacia el país. Se puede decir que los Estados Unidos financian el antiamericanismo.


Algo de esto hay en el editorial de The Washington Post, otro medio de gran peso junto a The New York Times, que con el titular del pasado día 12, no dejaba dudas sobre su opinión: "Trump embraces another dictator. Congress has to do better". No es ya un titular que califique como "dictador" a "al-Sisi", es una denuncia del apoyo de la presidencia de los Estados Unidos a un dictador y la petición de que esa situación cambie. El editorial señala en sus primeros párrafos:

EGYPTIAN PRESIDENT Abdel Fatah al-Sissi is orchestrating constitutional changes that will make him a de facto dictator for life, while permanently enshrining military control over Egypt’s political system. He continues to hold tens of thousands of political prisoners, including at least a dozen U.S. citizens. He has reportedly agreed to spend $2 billion to buy 20 advanced Russian fighter jets, though Egypt receives $1.3 billion in annual U.S. military aid, and a purchase from Russia could incur sanctions.
So how did President Trump assess Mr. Sissi when he arrived at the White House for a visit Tuesday? “I think he’s doing a great job,” said Mr. Trump. “I think we’ve never had a better relationship — Egypt and the United States — than we do right now.”
The president’s judgment might be attributed in part to ignorance; he claimed he didn’t know about Mr. Sissi’s effort to extend his presidential mandate to 2034, when he would be 80. By now, too, it has become clear that Mr. Trump is easily impressed by strongmen, from Vladi­mir Putin to Kim Jong Un. But the endorsement of Mr. Sissi is also part of a calculated, if crude, strategy: to blindly back Sunni Arab autocrats as guarantors of “stability” and counters to the Islamic State and Iran.
As a number of senators tried to point out to Secretary of State Mike Pompeo at a Tuesday hearing and in a letter, there are big problems with that policy. First, it ignores the many ways Mr. Sissi is acting against important U.S. interests, including the unjust imprisonment of numerous Americans. Second, it is wrong about stability: Mr. Sissi’s repression and his misguided economic policies are setting up his country for future upheaval — much as did the previous regime of Hosni Mubarak.*


El editorial muestra el malestar propio y recoge también el de amplios sectores de la vida política, como se concreta en la carta de los senadores a Mike Pompeo, el secretario de Estado. El texto se abre hacia tres direcciones: a) Trump y el respaldo económico y militar al régimen; b) la dictadura egipcia en sí; y c) las relaciones de Egipto con la Rusia de Vladimir Putin, especialmente en el sector militar. Hay otro punto, de otro orden: la fascinación de Trump por los dictadores, que se adentra más en los aspectos psicopatológicos.
Una vez dejado claro que quien visita Estados Unidos es un dictador subvencionado, el énfasis se pone el doble juego militar de Egipto con Rusia. La estrategia de la ambigüedad egipcia ha funcionado siempre, de forma secuencial o, como hace ahora al-Sisi, simultánea. La época de Nasser, un socialista nacionalista, fue pro soviética. El piadoso Anwar El-Sadat fue pro americano y fijó la estrategia egipcia en alejarse de la Unión Soviética y establecer los acuerdos de paz con Israel, mediados por los Estados Unidos. Acabó asesinado por traidor y Hosni Mubarak se pasó treinta años gobernando y cubriendo las espaldas a Israel.
Hoy, el presidente al-Sisi, que tiene una fijación con cubrir todos los ángulos o repartir huevos en distintas cestas, navega entre Estados Unidos y Rusia, además de estar al servicio de Arabia Saudí.
El editorial termina así:

As in the case of Saudi Arabia, Mr. Trump’s unreasoning cultivation of this Arab dictator requires congressional correction. Senators should act on their concerns by conditioning military aid to Egypt on cancellation of Russian arms purchases, the release of imprisoned Americans and a general easing of repression. That Mr. Sissi is sensitive to U.S. opinion was evidenced by his presence at the White House on Tuesday. Because Mr. Trump will not use U.S. influence, Congress must do so.*

Pero parece poco probable que Trump tome nota de nada. La apelación a la toma de medidas por parte del congreso seguramente será mejor escuchada, como ha sucedido ocasiones anteriores.


Durante décadas, Egipto le ha sacado provecho a su posición en la zona. La época Obama gustó poco a los dictadores de la zona, ya que pretendía dos cosas casi irreconciliables: llevar la democracia y que esta se viviera en paz. Oriente medio es un polvorín en donde los dictadores han posibilitado el crecimiento del islamismo radical, al que le han sacado provecho (cuando no favorecido o amparado) recibiendo ayudas para frenarlo, algo que han hecho lo justo. Justificaban así sus dictaduras y recibían a cambio cuantiosas ayudas. Su único interés ha sido estar en el poder y hacer sus negocios con amigos y familiares. Eso vale de Gadafi a Al-Assad pasando por Ben Alí o Mubarak. De esta desidia y corrupción se han aprovechado los islamistas para hacerse con grandes bolsas de población.
El editorial de The Washington Post es solo uno de los manifiestos en contra del régimen egipcio. En Politico, firmado por Michele Dunne, y con un título similar al del diario de Washington — Why Is Trump Helping Egypt’s Dictator Entrench His Power? — podemos leer:

As someone who has watched the Egyptian people struggle against dictators for years, it is hard to fathom the fact that President Donald Trump will welcome Egypt’s brutal military leader, Abdel Fattah al-Sisi, for a White House visit this week.
Eight years after Egyptians went to the streets to remove 30-year ruler Hosni Mubarak and only weeks after Algerians did the same to remove 20-year autocrat Abdelaziz Bouteflika, the White House is betting on Sisi. It’s an endorsement Egypt’s president-for-life will use to entrench his grip on power: Showing he has Trump’s enthusiastic support will help Sisi force any potential critics in the army or elsewhere to follow suit.
Sisi’s Oval Office photo-op will come just a week or two before Egypt holds a popular referendum on amendments to the constitution that would give Sisi an exception to term limits, allowing him to stay in office until 2034. The amendments will also give the military a constitutional right to intervene in politics and will tighten his grip over the judiciary. If the referendum is similar to Sisi’s second election in 2018, Egyptian voters—demoralized and cowed by years of brutal repression since the 2013 military coup—will largely stay home.
To be clear, amending the constitution is not about the security or prosperity of Egypt. It is Sisi’s attempt to develop a highly personalized form of power for himself and loyal military officers, sidelining other institutions and ending all meaningful accountability—a direct violation of his own promises.**


De nuevo, el caso egipcio es visto con crudeza. El artículo gira sobre los efectos del apoyo norteamericano, de la "apuesta" por al-Sisi como un dictador maquillado y que ha llegado al poder por una vía muy engañosa.
Hemos analizado y expresado aquí en muchas ocasiones la necesidad de que la oposición democrática laica no se sienta —como quiere el régimen— fuera de toda esperanza y apoyo. Los islamistas tienen sus apoyos y refugios. Los demócratas egipcios, los activistas, escritores, periodistas, etc. son los que han quedado para denunciar la situación en la que se vive, cada vez más cerrada y sin futuro. Con la demonización constantes de la Primavera Árabe como un factor de desestabilización y la falta de apoyo internacional, quedan en tierra de nadie. Lo ocurrido con el saudí Jamal Khashoggi por querer crear un medio que diera voz a la diáspora democrática árabe es un ejemplo de los riesgos.


Apoyando dictaduras y regímenes autoritarios, el liderazgo de Estados Unidos se debilita claramente y se vuelve contra él. El gran error estratégico que impide avanzar es precisamente la falta de confianza en los Estados Unidos para poder desarrollar una política democrática pues los gobiernos anteponen sus intereses en la zona a los de la propia población. De esta forma solo se consigue un antiamericanismo militante. Nadie siente simpatía por esta forma maquiavélica de jugar en la zona. Quienes se aprovechan son los islamistas (que se presentan como alternativa), los dictadores (que tienen una oposición sin salida) y la Rusia de Putin, que recoge la huida.
El párrafo final del texto es de nuevo una apelación al Congreso de los Estados Unidos:

What the United States says and does still matters a great deal in Egypt—otherwise, why would Sisi even be coming to Washington now? At a bare minimum, members of Congress should signal their understanding of the plight of citizens of Egypt, where, as actor and activist Khaled Abol Naga said at a recent briefing, Sisi’s narrative is, “nobody cares about you anymore.”**

El caso de los dos actores declarados traidores por haber denunciado en el exterior lo que ocurre lo hemos tratado aquí. Esa idea de que la situación del pueblo egipcio no le importa a nadie es muy peligrosa porque ya se puedo ver cómo la manejo el régimen de Mubarak. Le bastaba con airearse como líder mundial y mostrar sus bromas con los altos dirigentes para que aquello fuera un jarro de agua fría.
Hay una desgraciada evidencia: ninguno de los dictadores ha sentido una preocupación real por su pueblo. El patrioterismo usado ha estado siempre supeditado a la sumisión al poder. El mensaje de al-Sisi de que el Ejército es el estado y que es el Estado lo que están protegiendo tiene una base paternalista y definitiva. El pueblo recibirá el pan y la palabra desde un poder que no cambia, que se hace eterno. Se mantiene al pueblo en un estado de dependencia y miedo para evitar que las demandas se produzcan. El lavado de cerebro respecto a que libertad supone caos es constante.
La última frase del texto hace referencia a las palabras del actor egipcio sobre el sentimiento de que no le importa a nadie: "It’s time, at a minimum, to show he’s wrong."** Efectivamente, sin presión o manifestación de que hay otras formas posibles de que Egipto se gobierne, difícilmente cambiará el régimen existente, dispuesto, como el anterior, a sobrepasar la treintena si es necesario.



Cada vez es más difícil convencer al mundo que el gobierno egipcio es un defensor de las libertades, de la democracia y de cualquier otro valor político y ciudadano. La lista de tropelías va saltando de página en páginas a través de los medios norteamericanos. En Slate, Joshua Keating —con el titular Trump Is Helping to Bring About an Egyptian Dictatorship—  explica el error en la consideración de la figura de al-Sisi:

Many of Sisi’s backers portray him as a defender of secular, modern values against Islamist extremism. Trump praised the Egyptian leader for “moving his country to a more inclusive future” after the opening of the largest cathedral in the Middle East in Cairo in January, and his daughter and adviser Ivanka also commended Egypt for “major reforms aimed at empowering Egyptian women.” But the showpiece cathedral aside, discrimination against Christians and other religious minorities remains rampant. Women who have reported sexual harassment have been arrested and prosecuted. Men arrested for homosexuality are subjected to brutal and humiliating anal exams.
The notion that Egypt is a steadfast ally in the fight against terrorism is complicated by a recent report from Human Rights First documenting the scale of radicalization and ISIS recruitment in Egypt’s prisons. “It’s like a fire in a forest,” said one former prisoner quoted in the report. “When you start off with a cell of 200 people, you could have by the end of a year at least 100 of them radicalized. It was happening everywhere I was detained.” The movement that became al-Qaida was born, to a large extent, in Egypt’s brutal prisons, but yet another generation of U.S. policymakers is looking on approvingly as Egypt tries to detain and torture radicalism into submission.***


No falta razón en la afirmación de que la represión brutal es lo que ha fomentado la aparición de los movimientos terroristas. Pero el régimen insiste en que el terrorismo es una fabricación de Occidente, con lo que pretende evitar que sus ciudadanos analicen demasiado y se ofrece a frenar el antioccidentalismo que ellos mismos provocan. Es una impresionante hipocresía política.
El control de la información que el régimen se al-Sisi mantiene, cerrado medios, persiguiendo hasta las quejas en Facebook de mujeres acosadas en la calle (como ocurrió con una turista libanesa) es realmente enfermizo. El régimen ha reclutado a (o se la han sumado) los voluntarios acusadores, los que gozan del placer de la denuncia profesionalizada, ya sea por una falda, por ir sin camiseta en un concierto o por denunciar el acoso en las calles. Un chiste, unas declaraciones, presentarte a un cargo sin haber sido "invitado", etc. te puede llevar a una cárcel. Casos como el de Giulio Regeni siguen sin cerrarse porque el régimen protege a los criminales no facilitando la información, como se han quejado los investigadores italianos y ha condenado el Parlamento Europeo.


La cuestión es que ya no es posible engañar a nadie. Eso, desde el lado egipcio, es lo que llaman "conspiración". Pero la única real es la del régimen contra la inteligencia. Los privilegios acumulados en el tiempo, los intereses económicos y políticos de los militares y del cuerpo de la administración, deja poca posibilidad de cambio. Los que están arriba por varias generaciones, la clase dominante del régimen que controlan al Ejército, la administración, los jueces, las Universidades, etc. se han cuidado muy bien de hacer prosperar a los que tienen mucho que perder, asegurándose el control.
Cuando al-Sisi salió por primera vez a la Asamblea de Naciones Unidas, los egipcios más ilusos aseguraban tener miedo de que el mundo entero sintiera una incontrolable envidia ante un dirigente tan perfecto. Temían que no lo dejaran volver y le ofrecieran gobernar sus países.
Podríamos reunir más testimonios del sabor que deja la visita de al-Sisi en los estados Unidos. La muestra es significativa y se podría extender a otros medios que llaman "dictador" al presidente egipcio sin ningún tipo de cortapisas diplomáticas. El régimen egipcio no avanza hacia ningún régimen democrático sino hacia una farsa mediocre en la que además de un parlamento controlado, diseñado específicamente para apoyar al poder, se pretende crear una oposición liderada por siervos cambiados de traje para la ocasión. Los cambios constitucionales, por más que se saque a votar a la gente, solo tratan de asegurarse el poder. La política aquí es el arte de deshacerse de los críticos (los enemigos ya desaparecieron de una u otra manera  o permanecen a la espera de la lucha). Las leyes desarrolladas para el control de los medios (incluidas las redes sociales, que son equiparadas para aplicarles la ley de control), el monopolio institucional de la verdad (solo lo que se dice oficialmente es verdad y todo el que diga otra cosa es acusado y detenido por extender noticias falsas, criticar al estado, etc.), para desarticular las ONGs, etc. no presentan un futuro muy feliz.
Eso que el régimen llama "estabilidad" es una siniestra quietud impuesta. Lo único positivo es que lo sabe todo el mundo y esto no va a cambiar por muchas tumbas que abra en directo Zahi Hawass.
Los países árabes necesitan de un modelo probado de supervivencia de la democracia. ¡Hay tantos deseos de que fracasen! Necesitan creer que es posible para poder albergar sueños de futuro en libertad. Sin apoyos, el futuro no es más que un túnel cárcel. Cuando Trump aplaude lo que ocurre en Egipto y dice que se hace allí un "fantástico trabajo", la depresión y la indignación corren paralelas.


* Editorial Board "Trump embraces another dictator. Congress has to do better" The Washington Post 12/04/2019 https://www.washingtonpost.com/opinions/global-opinions/trump-embraces-another-dictator-congress-has-to-do-better/2019/04/12/e94e9b1c-5bb0-11e9-842d-7d3ed7eb3957_story.html 
** Michele Dunne "Why Is Trump Helping Egypt’s Dictator Entrench His Power?" Politico 8/04/2019 https://www.politico.com/magazine/story/2019/04/08/donald-trump-abdel-fattah-al-sisi-egypt-226579 
*** Joshua Keating "Trump Is Helping to Bring About an Egyptian Dictatorship" Slate 9/04/2019  https://slate.com/news-and-politics/2019/04/trump-sisi-dictatorship-visit.html