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jueves, 2 de abril de 2026

Los insultos racistas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Lo ocurrido en el partido amistoso de fútbol entre Egipto y España es grave. Pero una cosa son las sanciones que pueda acarrear en el plano deportivo o económico y otra es lo que revela, lo que nos muestra y no nos gusta ver de nosotros mismos.

Hace unos días veíamos la noticia de las sanciones a Israel por un comportamiento racista en otro partido y vimos cómo encajaba con lo que está ocurriendo en el país, el racismo profundo, la guerra, etc. ¿Seremos capaces de ver lo que esto nos muestra a nosotros?

Pero parece que importa más el que España se haya jugado la final del Campeonato del Mundo, que es ahora el temor de algunos, lo que ha llevado a una respuesta muy amplia. Eso es lo que se nos señala en 20minutos:

Todo iba sobre ruedas para la selección española y la RFEF. La Roja brilla y es una de las favoritas a ganar el Mundial del próximo verano, mientras la Federación sigue trabajando en la organización de la Copa del Mundo de 2030, que acogerá junto a Portugal y Marruecos, con la firme intención de que la sede de la gran final esté en España, por lo que pugna con la federación africana. En plena disputa por el partido por el título, los cánticos racistas que una parte de la afición profirió este miércoles en Cornellá, durante el amistoso de España ante Egipto (0-0), comprometen la posibilidad de que el campeón del mundo se decida en España.*

El problema de España no es el de los negocios futboleros que haya con una final. El problema de España es el crecimiento del racismo y otras formas de extremismo, de radicalismo especialmente entre los grupos jóvenes, algo que nos muestran todos los estudios que indagan en nuestra realidad.

Empezó con las pitadas al himno egipcio y siguió con los cantos racistas señalados. Dado el peculiar canto ofensivo, en realidad no es tanto racista como anti religioso, más una fórmula que se acerca al "delito de odio". Pero lo realmente importante no es tanto la definición, sino lo que representa y muestra de la sociedad española.

Siempre podemos escudarnos en lo "minoritario", en el rechazo de una parte del público, etc. pero no por ello deja de ser una parte triste de nuestra realidad. Está ahí, no se puede negar.

Cada vez nos llegan más avisos de esta actitud de una parte de nuestra sociedad. En estas semanas tenemos noticias de ataques homófobos, del crecimiento explosivo de la violencia de género, de los asesinatos de mujeres, de racismo y xenofobia, etc. Personas que conoces desde hace tiempo te sorprenden responsabilizando a los inmigrantes del colapso de la Sanidad, de los asaltos callejeros y de los ataques a mujeres. Les escuchas intentando saber a qué han estado expuestos, qué mensajes reciben a diario para que estas percepciones de la realidad se nos vayan colando en nuestras vidas y opiniones.

Y esas es la triste realidad, el avance de este tipo de actitudes que nos convierten en cómplices de lo que ocurre en calles, fiestas o celebraciones en un campo de fútbol.

Nos falta el espíritu crítico necesario para impedir que estas influencias sigan creciendo ante nuestros ojos. Lo hacen aprovechando el anonimato de las redes, crecen en los grupos que acosan en aulas a profesores y profesoras que defienden la igualdad, creando miedo a lo que pueda ocurrir si les respondes. Es el retorno de la "España oscurantista", la del falso cristianismo, la del falso patriotismo. Es la España que se niega a reconocer la convivencia como un objetivo y hace del desprecio su valor principal. Lejos quedan valores positivos, que nos enriquezcan como personas y como comunidad, como el respeto, la capacidad de convivir en paz.

Y esto no es nuevo. Es un episodio más en una larga lista de incidentes de este tipo. Ya en 2024, la deportista española Ana Peleteiro se quejaba de los insultos y comentarios racistas que recibía en redes cuando salía vistiendo la nueva equipación española:

La atleta española Ana Peleteiro ha vuelto a sufrir un nuevo episodio de insultos racistas. La atleta gallega, que desde este viernes participa en los Europeos de Atletismo de Roma, ha presumido en los últimos días de la nueva equipación que lucirán los deportistas españoles en París 2024. Una equipación que deja de lado el rojo tradicional y presenta tonos naranjas y amarillos. Sin embargo, esa equipación no parece tener buena acogida entre los espectadores que han aprovechado la ocasión para arremeter contra Peleteiro y lanzar intolerables insultos racistas.**

 

Da igual que Peleteiro gane medallas defendiendo a España, su país, como ha dado igual que el aplaudido Lamine Yamal, miembro de la selección nacional española contra Egipto, sea objetivo constante del racismo. Da igual. El discurso "nacionalista" exige una pureza de raza o de confesión religiosa digna del nazismo.

En el diario El País nos llama la atención el significativo titular "Un año de rastreo del discurso de odio en redes: Lamine Yamal, a quien llaman "moro de mierda", concentra el 60%  de los ataques racistas". Evidentemente el insulto se concentra en aquellos más populares, pues se trata de llamar la atención sobre el propio "mensaje" aprovechando la notoriedad del atacado. Es la estrategia de la difusión. Así se llega más lejos.

Desde hace tiempo, nuestra incapacidad de ponernos de acuerdo sobre algo hace crecer la rentabilidad del racismo y la xenofobia, del machismo, etc. a través de estas formas que cuentan con la atracción mediática y lo intocable de las redes sociales.

Las redes son un negocio enorme que se basa en dos principios, anonimato e impunidad, ambos relacionados. Un pequeño grupo puede amplificar sus mensajes. Hoy estos "pequeños grupos" han crecido y se lanzan a la búsqueda de su reforzamiento social. No les importan tanto los votos inmediatos como la creación de corrientes de opinión, la presencia cultural. Están acabando, desde las generaciones más jóvenes, con la labor de décadas de avance en los derechos humanos y su consolidación social.

Todo se traduce en juego, en divertimento; de los cánticos jocosos en un estadio a las palizas homófobas en bares o discotecas. Pero tras estos "juegos" lo que hay es un intento de "normalización" de estas actitudes destructivas para la convivencia.


Lo ocurrido en el partido es muy grave, pero no por las sanciones —la preocupación superficial—, sino por lo que revela del estado actual y del futuro al que nos encaminamos. Cubiertos por las disputas partidistas continuas, estos extremismos aprovechan el clima creado e introducen sus máximas fanáticas y fundamentalistas, violentas y destinadas a cambiar las actitudes radicalizando jóvenes a través de este carácter "festivo" de sus acciones. Hoy cantas eslóganes en un partido, mañana pateas a una chica trans, pasado prendes fuego a un local que acoge inmigrantes...

No debemos pensar que el hecho de que esto ocurra en el deporte y especialmente en el Fútbol. Es sin duda el espectáculo donde es más fácil conseguir manipular y con mayor repercusión. Esta vez ha sido un un partido internacional de la Selección, el escenario perfecto, con trascendencia mediática, visibilidad internacional, anonimato...

¡Preocúpense menos de dónde se celebrará la final del Mundial y háganlo más por la deriva peligrosa que estamos tomando como sociedad! Lo realmente importante importa poco. 

 

* "Los cánticos racistas en Cornellá comprometen la final del Mundial 2030 en España en plena lucha por Marruecos" 20minutos  02/04/2026 https://www.20minutos.es/deportes/futbol/los-canticos-racistas-cornella-comprometen-final-mundial-2030-espana-plena-lucha-por-marruecos_6953577_0.html

** D.R.C. "Ana Peleteiro denuncia los insultos racistas que está sufriendo por posar con la nueva ropa de España" RTVE.es 7/06/2024 https://www.rtve.es/deportes/20240607/ana-peleteiro-denuncia-insultos-racistas-presumir-nueva-ropa-espana/16137664.shtml



jueves, 20 de noviembre de 2025

Trump y las periodistas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Entre los múltiples defectos que posee Donald Trump, se encuentra el machismo informativo, una variante del machismo general. Llamamos "machismo informativo" a ese insulto constante a la mujeres periodistas que le preguntan cosas que le molestan. En otros casos, con los varones, Trump tiene una actitud distinta, lo que permite intuir que insultar a las mujeres es una de sus debilidades exquisitas, una de sus formas de manifestarse auténtico.

Está mal insultar a los periodistas, está muy mal insultar a las mujeres. Combinarlo expresa una tendencia, es decir, una constante de carácter que le retrata en algo más profundo, su irredento machismo que necesita enfrentarse de forma grosera y agresiva ante una mujer más que ante un hombre. Trump insulta a casi todo el mundo porque es un rasgo de carácter, pero el caso tiene sus matices negativos con las periodistas.

En 20minutos señalan que 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a desatar una polémica tras insultar a una periodista durante un encuentro informal con la prensa a bordo del Air Force One. El episodio ocurrió el pasado viernes, cuando Catherine Lucey, corresponsal de Bloomberg en la Casa Blanca, le preguntó por qué no ordenaba publicar todos los archivos relacionados con el caso Epstein si, como asegura, no tiene nada que ocultar. 

La respuesta del mandatario fue un gesto autoritario, acompañado de un "Cállate, cállate, cerdita", que no trascendió hasta que empezó a circular en redes días después. El incidente es tan sólo un apéndice más en la lista de descalificaciones de Trump hacia mujeres periodistas, a quienes ha acusado repetidamente de ser "poco profesionales", "hostiles" o "amenazantes". *


Ser "poco profesionales" es preguntarle algo que no le gusta; ser "hostiles" es opinar lo contrario y ser "amenazantes" es no desaparecer ante sus ojos. Lo de "cerdita" no es más que uno de sus términos para referirse a las mujeres. No es nuevo todo esto y forma parte de la incapacidad de controlarse ante algo que considera que no debería producirse en modo alguno; que una mujer esté delante de él y no caiga rendida, sumisa, silenciosa, que ose abrir la boca y piense de otra manera.

Trump es machista, es un presidente de los Estados Unidos machista. Puede que algún día, aunque le moleste, deje de ser presidente, pero nunca dejará de ser un machista agresivo. Es lo que considera que le permite el dinero, sobre todo, y el poder, algo que ha manifestado en muchas ocasiones y de diversas maneras. Recuerden aquellas groserías que le pillaron sin que se diera cuenta sobre por dónde agarraba él a las mujeres.

BBC 7/09/2016

Trump es un rico, nacido rico y educado como un rico. Es un rico "varón" (mal) educado en el poder, algo que se ejerce y que permite —según su opinión— obtener mujeres y que le hace imposible comprender que muchas le consideren repulsivo, un caso de mal gusto y pretenciosidad basado en el dinero.

Por eso le irrita tanto que le pregunten por Jeffrey Epstein, con el que indudablemente congeniaba. Para ricos y príncipes ricos, Epstein era un facilitador, por un lado, y un reforzador, por otro. Con Epstein estos ricos y poderosos entendían lo "práctico" y "natural" de la dominación y la entrega sexual. Las mujeres son simples objetos. para ellos.

Las periodistas le han preguntado y no se puede contener, pues el simple hecho de ser preguntado le hace comprender que sus sueños de dominio tienen límites y, algo peor, que esos límites suponen que debe fingir que está al margen. Trump sabe que tener que decir algo que va en contra de su poder sobre las mujeres, que debe disimular que no le importa, le irrita doblemente y estalla. Allí donde todo se resuelve con un "ya sabes" y un guiño del ojo, con complicidad, como ocurrió con su charla filtrada, no es fácil de expresarlo con mujeres.

La irritación contra las periodistas se ha volcado también contra algunas mujeres republicanas que han exigido también información sobre Epstein, a las que ha llamado "traidoras".

Trump no puede tener "naturalidad" con las mujeres porque su forma de relacionarse siempre parte del "dominio", de una superioridad absoluta. Obligado a convivir con las periodistas porque así lo exige el guion comunicativo, Trump estalla incontrolado.


El no poder controlarlas como quisiera o controlarse él mismo por sus estallidos e insultos, le enfurece más. El problema para él es su forma de entender, más bien de no entender, a las mujeres, a las que es incapaz de considerar como sus iguales, o que cada día las periodistas le hagan más preguntas que le molestan.

Los insultos de Trump a las periodistas y a las congresistas no son algo nuevo y forma parte de su forma negativa, machista, anti igualitaria, de entender el mundo. 

Lo increíble es que estos insultos no tengan una respuesta más contundente por parte del conjunto de la prensa, que los colegas asistan al espectáculo esperando que no les toque a ellos. Ese es el otro efecto, la intimidación a las mujeres periodistas es también la intimidación a la prensa en su conjunto. Parece que es el precio que hay que pagar para poder subirse al Air Force One.

 

* "Trump insulta a una periodista que le preguntaba por los archivos de Epstein: "Cállate, cerdita"" 20minutos 19/11/2025 https://www.20minutos.es/internacional/trump-insulta-contra-una-periodista-que-le-preguntaba-por-los-archivos-epstein-callate-cerdita_6899746_0.html

miércoles, 14 de agosto de 2024

Paula Leitón y los mierdecillas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las redes se han convertido en una especie de circo romano en el que mucha gente está con ese pulgar levantado o, en mayor proporción, apuntando hacia abajo. Es lo que le permite a muchos sentirse "emperadores", llamar la atención y sacar la mala baba que acumulan con frustraciones diarias. ¡Cuánto frustrado, cuánto envidioso, cuánto bocazas suelto!

No es nuevo, claro. Pero viene a cuento de esas descalificaciones que nuestros emperadores han aprovechado para escupir a través de las redes sociales, en esos foros en los que, aprovechando el anonimato, sueltan su bilis diaria. El anonimato es esencial en esto, pues, además de ser biliosos, son cobardes.

Las redes sirven para crear ese espacio de impunidad en el que insultar y emitir unos comentarios presuntamente ingeniosos con el único fin de molestar llamando la atención. Me temo que el mundo de las redes se abrió demasiado deprisa como para poder educar a la cantidad de gente que se abalanzó sobre él. Ya hay toda una generación que se mueve en un mundo en el que cree que se puede hacer de todo, insultar a los demás, etc. 

Todo esto ha sido incitado por las grandes empresas, solo preocupadas por el "tráfico" y no por el "contenido", es decir, me da igual lo que digas mientras fomentes los intercambios, el tráfico. Si montas barullo, mejor; más gente hablando.

Muchos periodistas y medios cerraron los "comentarios" en sus artículos y secciones porque no eran más que un espacio que los graciosos de turno aprovechaban para llar la atención. Aquello que comenzó en internet llamado "netiquette", la cortesía específica en las redes, pronto saltó por los aires con la llegada de los nuevos colonizadores. No, no se ha enseñado a la gente a comportarse. Lo malo es que muchas de las malas costumbres saltan de las redes a la vida real porque para mucha gente ya no hay diferencia mental entre lo uno y lo otro.

En el diario 20minutos leemos el siguiente titular: "Paula Leitón responde a los insultos sobre su físico: "Sé cómo es mi cuerpo, lo quiero muchísimo y lo trabajo para este deporte""* El artículo nos da cuenta de los insultos y mofas en los comentarios que la medallista olímpica española ha padecido por parte de la tribu de jueces y linchadores.

La jugadora ha dado todo un ejemplo sobre lo que supone ser atacada por estos mierdecillas anónimos:

"Acabo de ganar un oro olímpico, que es el sueño que tengo desde que soy una enana", ha puesto en valor. Y, al mismo tiempo que ha insistido en que se siente "cero preocupada", ha pedido a quienes dicen este tipo de cosas que "piensen un poco en las personas que puede hacerles daño". "Yo soy una persona madura y no me afecta, pero tal vez a alguna niña o a otra persona puede crearle problemas serios", ha advertido. 

Leitón, que ha confesado que "estas palabras en 2016 me habrían afectado de otra manera", se ha mostrado "orgullosa" de su trabajo, pues para llegar a los Juegos Olímpicos en perfectas condiciones el equipo ha estado "dos meses entrenando nueve horas de lunes a sábado".

La jugadora, que debutó con el equipo nacional en el Mundial de Kazán con 15 años y se estrenó en unos Juegos con solo 16, tiene a sus 24 años dos medallas olímpicas (oro en París 2024 y plata en Tokio 2020), así como tres oros europeos (2018, 2020 y 2022) y tres platas mundiales (2017, 2019 y 2023).*


¡Casi nada! Los medios hacen mal en amplificar este tipo de ataques reproduciendo los comentarios insultantes. Es lo que están deseando esos grupos de frustrados que están deseando concentrar odio, frustración y aburrimiento en personas que están a años luz de ellas por lo que han demostrado en la vida.

Leitón advierte que lo que a ella no le afecta porque es madura y porque ha demostrado a sus 24 años lo que es luchar, esforzarse para darse satisfacciones y dárselas a los demás. Pero advierte: hay muchas personas a las que pueden hundir estos insultantes frustrados con sus comentarios, especialmente en deportes en los que las edades son cada vez menores. La cuestión de la salud mental tiene mucho que ver con esta presión negativa de los comentarios agresivos y descalificantes.

Deberíamos ser menos transigentes con esta gente que no es nadie sin insultar o dar opiniones destructivas. Hace un día hemos comentado aquí el comportamiento de algunos medios y profesionales con su falta de respeto a los deportistas. Esto es una variante de lo mismo, quizá no tan alejados unos de otros como aparenta. Quizá el comportamiento de unos se alimenta de esa necesidad de controversia para llamar la atención.

Me llamó la atención en la corta entrevista televisiva realizada a tres jugadoras españolas entre las que estaba Paula Leitón. Las tres rebosaban alegría por lo conseguido. Lo que atesora Paula con solo 24 años es más de lo que todos esos mierdecillas conseguirán en toda su vida. Es una persona madura, como muestra su preocupación por el daño que puedan hacer a otros, que es mucho. El deportista (no solo ellos) se encuentra sometido a un entorno hostil, de burlas. Cualquier excusa en buena para esta gente que hace del insulto su razón de ser en el mundo. Fuera de ese espacio, no son nadie.

¡Enhorabuena por lo conseguido y, en lo personal, por esa madurez alcanzada! ¡Que les den dos duros!

 

* "Paula Leitón responde a los insultos sobre su físico: "Sé cómo es mi cuerpo, lo quiero muchísimo y lo trabajo para este deporte"" 20minutos 13/08/2024 https://www.20minutos.es/deportes/noticia/5587772/0/paula-leiton-responde-insultos-fisico/

domingo, 31 de marzo de 2024

Cosas que ocurren en un estadio y que nacen fuera

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Parece que ayer ha sido un día especialmente intenso en lo relativo al racismo en dos estadios de fútbol Los incidentes se suceden desde hace tiempo y hoy copan los titulares... deportivos.

Nos empeñamos en tratar estas cuestiones como "deportivas" cuando son indicadores más amplios de lo que podríamos llamar "pérdida de ciudadanía" y "deterioro de la convivencia". Los medios tienen en esto un efecto perverso de lo que técnicamente se llama "framing" o "enmarcado". La teoría en Ciencias Sociales que se deriva de este concepto es precisamente que el enmarcado tiende a explicar cómo enfocamos e interpretamos diversos acontecimientos. En esto los medios son esenciales. "Enmarcar" un incidente de racismo como un acontecimiento "deportivo" es una forma de situarlo en un punto determinado y, por ello, alejarlo de otros. De esta forma quedamos a salvo del incidente, algo que ocurre en los estadios y no en otros lugares, algo que se inserta en la competición, en el acaloramiento del partido, etc.

Sin embargo, ese enmarcado nos evita considerarlo como el crecimiento de un déficit democrático, que parte de la igualdad de todos y del respeto mutuo. Los insultos en los espacios públicos, en partidos o manifestaciones, son signos claros de esa "pérdida de ciudadanía". En la ciudadanía se deben incluir valores que, hoy por hoy, estamos perdiendo de forma acelerada. Lo que ocurre en el deporte, especialmente en el Fútbol, solo es una pequeña muestra del problema social. No nace y muere en el estadio; solo es allí donde se ha creado un espacio de impunidad, de anonimato que permite desahogar eso que en otros lugares sociales tiene un mayor riesgo de detección. Es una mala costumbre espacializada, adaptada a un espacio y tiempo: el partido.

La creencia en que pagar una entrada da derecho a vejar al resto de los humanos, ser racista, violento, insultante... está demasiado extendida. La idea que dentro de un grupo no somos responsables porque es lo que todos hacen lo está igualmente.

Lo incómodo socialmente, políticamente, deportivamente... es que nada de eso desaparece ni en el grupo ni en la representación mediática, que lo califica dentro de incidentes deportivos. Es social y representa ese deterioro del que estamos hablando como un síntoma más de algo realmente preocupante.

La idea de que es algo "juvenil" tampoco sirve para taparlo como tantas otras cosas "juveniles" como los acosos en escuelas, institutos y redes sociales. Aquí el "acoso" se manifiesta a través del racismo, unos días, y del enfrentamiento con los rivales, todo un ritual de salida de la violencia.


Todas las cosas positivas que se dicen del deporte se incumplen aquí. No es escuela de caballerosidad, de valores, como algunos señalan ingenuamente, sino que, por el contrario, es el espacio donde se liberan las malas costumbres; es un espacio de agresividad y falta de respeto. En esto mucha responsabilidad es de los propios clubes que fomentan la rivalidad para llevar a la gente a las gradas, de los medios que polarizan los enfrentamientos para atraer lectores y espectadores.

Pero el gran ejemplo de la polarización y del insulto lo está dando la clase política con su falta de respeto a los otros. Quemar o golpear muñecos, lanzar insultos, etc. no es precisamente el mejor clima para la convivencia social.

Los medios nos informan de vez en cuando de casos en que se ha hecho llamar la atención a padres asistentes a partidos infantiles. Supongo que solo se llega a eso en casos extremos, pero basta para asistir a algunos de estos partidos para ver la vergüenza que pasan los propios hijos en estas situaciones ante el comportamiento de estos.

El racismo crece. Eso es lo que nos dicen las cifras de este "país feliz" sobre el aumento de delitos de odio. El fútbol es el espectáculo deportivo mayoritario, donde es más fácil camuflarse individualmente y actuar colectivamente. Es un espacio de impunidad que si no se actúa irá a más.

Entre el público ya se dan las divisiones respecto a estos actos. Se producen los enfrentamientos en los que unos recriminan las acciones de los otros. Es un principio, pero hay que ir más allá y aquí solo hay dos formas: las sanciones individuales y las colectivas. Las primeras son de diferente orden, de la expulsión del club a las denuncias por delitos de odio. Las colectivas recaerán sobre el club con cierres o pérdidas de puntos. Es mucho el dinero que se mueve en el fútbol, lo que explica la pasividad de algunos por temor a percibir menos ingresos.

Pero hay muchas medidas, como la retirada de la publicidad por parte de los anunciantes, por ejemplo, además de cierres y otras sanciones deportivas. No se puede mandar el mensaje de que el racismo es incontrolable en cualquier ámbito, especialmente en el del deporte que tiene amplia resonancia mediática.

Las imágenes del portero de un equipo lanzado contra los que le insultan tras la portería no deberían volver a repetirse. Hacen falta medidas y más didáctica de valores. Llevamos unas semanas incidiendo en esto porque los indicadores nos llevan a un incremento de su pérdida.

Esto nos afecta a todos. La falta de valores se manifiesta en un crecimiento de la delincuencia, como hemos visto, del acoso, de la polarización social, en resumidas cuentas, de dejar de creer en la sociedad como un espacio de convivencia. Hay que decirlo en las escuelas, en los medios, en las ruedas de prensa, en los parlamentos... Hay que denunciarlo en todas ellos y señalar claramente los comportamientos xenófobos y racistas que saltan por diversos espacios sociales, de estadios a fábricas. Estas cosas ocurren en los estadios, pero nacen fuera. No debemos engañarnos en esto. No es solo un mal "comportamiento deportivo"; es una forma de agresión social, de odio a las personas. Esto empieza a justificarse como un comportamiento lícito, con corrientes que se manifiestan xenófobas y racistas en la política o en sus márgenes.

Esta sociedad, que llora porque las procesiones se quedan sin poder salir a la calle, debería llorar también por muchos otros motivos que no se pueden seguir ignorando. La polarización tiene sus consecuencias y ramificaciones. 

Hay que volver a definir, insistimos, qué significa ser un buen ciudadano, que significa una sociedad mejor. Hay que sacar de lo deportivo el fenómeno y conectarlo con otros ámbitos en los que se da de forma silenciosa, pero igualmente contundente. Esto no es solo "deportivo"; va más allá.


viernes, 23 de febrero de 2024

"Polite", por favor, ¡somos rusos!

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Hasta el momento tópicos y estereotipos internacionales apuntaban a los británicos como los reyes de las "formas", de las maneras. "Manners maketh Man" señala el conocido dicho. "Las formas hacen al hombre" viene a ser la declaración sobre la importancia de imponerse a las vicisitudes de la naturaleza individual, a sus excesos y deseos, en favor de su control mediante esas formas que implican la cortesía, las formalidades y la impasibilidad. "Polite" recoge en una palabra ese ideal de contención, de asimilación cultural de las buenas maneras por parte de la persona.

Las versiones satíricas de ese ideal de clase británico que permitía distinguir a la persona educada frente al patán incontrolado, a la zafiedad personalizada, mostraban al británico impertérrito, con su taza de té en la mano, sobreviviendo a catástrofes humanas o naturales. En cualquier circunstancia, las formas no se deben perder.

Ahora parece que esa condición es reivindicada por los rusos. Esto se explica ya desde el titular de la noticia que nos ofrece RTVE.es, "Biden llama a Putin "loco H.D.P." en un acto electoral y Moscú le tilda de "vaquero de Hollywood"".  Tras recoger la ristra de insultos dedicada a Putin, la noticia explica:

El propio Putin ha calificado el comentario como "grosero", pero aún así se ha reafirmado en que prefiere a Biden antes que a Donald Trump como presidente de EE.UU. Además, ha asegurado que Rusia está "dispuesta a trabajar" con cualquier presidente que ocupe la Casa Blanca. 

"Si el presidente emplea tal vocabulario, [Estados Unidos] debería sentir vergüenza", ha señalado por su parte el portavoz de la presidencia, Dimitri Peskov, quien en declaraciones a la televisión rusa ha asociado la reacción de Biden a "motivos políticos internos". "¿Alguna vez el señor Putin ha utilizado una palabra grosera para dirigirse a usted? Nunca ha sucedido. Por tanto, creo que ese vocabulario degrada a Estados Unidos", ha sentenciado.*


Se nos ofrece un repaso de descalificaciones anteriores de Biden y, tras citar una fuente rusa en la que se señala que "un líder debe mantener la calma"*, la noticia se cierra así:

En todo momento, el Kremlin ha advertido a Estados Unidos que los "insultos personales reducen la ventana de oportunidad para mejorar" las relaciones ruso-estadounidenses.*

Que el Kremlin esté dando lecciones de "cortesía" (no sé exactamente cómo llamarlo) no deja de ser sorprendente, por un lado, pero coherente por otro. Hay que rectificar un matiz del titular. El Kremlin no ha llamado "vaquero de Hollywood" a Joe Biden, sino que ha dicho que "se expresa como un vaquero de Hollywood", que reduce el insulto a comparación, del ser al parecer. Puede parecer una tontería pero es un matiz interesante en cómo Rusia construye el personaje de Biden. El mensaje, podemos decir, no va tanto dirigido a Biden sino a su propio público interior, convencido de la legalidad, necesidad y destino de las acciones de Putin, sobre aquello que podríamos llamar la historia.

Que con el cuerpo de Navalni en manos de las autoridades rusas, que se niegan a entregarlo; con un desertor ruso asesinado de forma increíblemente cruel y ostentosa en Alicante, para ejemplo de posibles imitadores, con la represión a palos de cualquier intento de manifestación, desapariciones, etc. el Kremlin, es decir, Vladimir Putin, salga dando lecciones sobre lo que supone la "corrección", las buena formas, el "polite" no deja de ser una enorme broma digna de ese humor británico antes señalado.

Es especialmente sarcástica la expresión final en la que se señala que solo con ese cuidado de las formas se pueden mejorar las relaciones ruso-estadounidenses. Esto se dice en nombre del represor de la disidencia rusa, de la Rusia invasora que lleva dos años de guerra en Ucrania, la que ha intervenido en las elecciones de Estados Unidos, Sudamérica y Europa, manipulaciones que han suscitado nuevas normativas para tratar de evitar estas acciones de desinformación o alteración. Lo dice el mismo país cuyos hackers han asaltado las sedes de los gobiernos autonómicos de varias comunidades en nombre del "apoyo" a los agricultores españoles., etc. etc.

Que de repente Putin se considere ofendido por lo grosero de los apelativos que le brindan mientras los opositores caen desde diversas alturas, mueren de enfermedades improbables, de radiaciones y venenos, etc. no deja de ser un chiste macabro y hasta de mal gusto.

La insistencia en que, pese a ello, el Kremlin sigue prefiriendo a Biden antes que a Trump como presidente en la Casa Blanca no deja de ser parte del chiste, tal como comentamos aquí. La imagen de un Putin "educado" y "generoso" se sigue transmitiendo en esto detalles de la manifestación.

Puede que lo dicho por el presidente norteamericano sea poco correcto, pero no lo es por Putin, sino por el propio respeto a su institución, a la presidencia. Pero, en cualquier caso, no son Vladimir Putin ni el Kremlin los más adecuados para dar lecciones sobre la "formas". Creo que eso está medianamente claro. Sin embargo, habrá muchos rusos que piensen en qué sentido tiene negociar con un país que llama esas cosas tan groseras a su respetuoso presidente. ¡Polite, somos rusos! 

 

* "Biden llama a Putin "loco H.D.P." en un acto electoral y Moscú le tilda de "vaquero de Hollywood"" RTVE.es 22/02/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240222/biden-llama-putin-loco-hdp-acto-electoral-moscu-vaquero-hollywood/15981485.shtml

jueves, 16 de noviembre de 2023

Momentazos y pilladas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hoy asistimos a la consagración de una nueva especialidad periodística: la lectura de labios. El soberbio espectáculo de la investidura de Pedro Sánchez pasará a la Historia de Lo que Sea como el momento en el que finalmente tanto tiempo de entrenamiento, tantos días de sacrificio dan por fin fruto.

El acontecimiento se venía rondando desde hace tiempo. Se gestó, como tantos otros momentos transcendentales, en el campo de los deportes. La sensación que el hecho podía suceder en cualquier momento hacía que los entrenadores, que los jugadores en el banquillo, pusieran sus manos ante la boca para evitar ser "leídos" y posteriormente desvelados su más íntimos y comprometidos pensamientos exteriorizados en un momento de debilidad, de distracción infinita que les llevaba a ese vacío peligroso: la creencia en que nadie les observa, la peregrina idea de estar solos en el cosmos sin miradas, sin cámaras, sin micrófonos... es decir, la NADA.

Este vago sentimiento, quasi existencialista, en donde se sustituye el "ser-en-el-mundo", el dasein heideggeriano, por el "ser-para-las-cámaras" de este mundo de la aldea global eléctrica de McLuhan, se ha manifestado en la investidura, espacio de representación cuyo objetivo es alcanzar la plenitud presidencial.

Alejándonos del lenguaje filosófico, nos adentramos en el mundo factual, en donde lo empírico se define como "cazada", es decir, la revelación del sujeto en su plenitud cuando cree que nadie le mira.

Las polémicas científicas sobre si los gestos son universales o son culturales llevó a una interesante conclusión por parte de algunos investigadores: los gestos pueden ser naturales, pero nuestra convivencia hace que los escondamos ante la mirada ajena, y ahí entra la cultura. Es decir, cuando estamos solos somos iguales y en cuanto que sentimos que nos miran actuamos de forma esquiva y cultural, representamos. No queremos ser sinceros, sino actores que representan un papel sobre un escenario. ¿Hay mejor auditorio que la tribuna del Congreso de los Diputados? ¿Sinceridad? ¡Ni mencionarlo! La "sinceridad", nos advierten los expertos en comunicación política, es la madre del fracaso. De hecho, el éxito del político es evitar que la sinceridad fluya destruyendo el mundo que es eficaz para conseguir sus objetivos. "El político es un fingidor", parafraseando al gran Pessoa.

En el escenario del Congreso cada político que sale a la tribuna lleva su papel bien aprendido, con las indicaciones de gestos, movimientos, tonos, etc. perfectamente programados para que nada, en este siglo de la pantallas, se pierda, para que nada se malinterprete, para que nada sea retorcido por el contrario hasta sacarle punta, los colores o cualquier otro elemento.

Eso en la tribuna de los oradores, cuando las cámaras apuntan hacia ti, cuando millones de ojos y orejas, en cantidades aproximadamente iguales, se centran en ti. ¿Pero qué pasa en otros lugares? ¿Qué pasa con las respuestas o reacciones? Nada inquieta más a un político que no saber que le miran, que le escuchan o que le pueden leer los labios, que te pillen con la guardia baja, desprotegido, sin tu disfraz de Otelo, Lear, Ofelia, Desdémona, Viuda Negra o de Nora ibseniana, según toque el día.

Es como si te pillaran en paños menores, que se decía antes, pillar en bragas en versión actual. Para los interesados en este crucial aspecto, incluimos las versiones que el Wordreference, en su edición 2023, recoge: catch (sb) with their trousers down (UK) y catch (sb) with their pants down (USA). Estos conceptos básicos son la base de esta nueva rama que a falta de nombre académico definitivo podríamos adelantar como "Periodismo de Pillada". En Antena 3 se nos indican esas "pilladas" y diversos acontecimientos de foco desplazado, es decir, que en vez de darse en la Tribuna Central, se amplía el campo de la mirada para dirigirla hacia las distintas zonas ocupadas, ya sean los escaños o los asientos para los invitados más o menos ilustres. No sé si tiene que ver con eso que llaman ahora "periodismo 360", pero algo de eso hay.

Se nos dice en Antena 3 con el curioso titular "¿Qué dijo Ayuso a Sánchez? El vídeo del momento en el que fuentes del PP aseguran que ha dicho "me gusta la fruta"": 

El debate de investidura de este miércoles en el Congreso de los Diputados está dejando auténticos 'momentazos'. A la carcajada de Pedro Sánchez, el abandono de Vox, la sonrisa de Irene Montero o el duelo por la cita de Antonio Machado se ha sumado una 'cazada' a Isabel Díaz Ayuso dedicándole unas palabras al presidente del Gobierno en funciones. Pero ¿cuáles fueron esas palabras?

Durante su turno de contrarréplica, Sánchez ha criticado a Feijóo por sus declaraciones sobre la corrupción: "Es bastante atrevido hablar de corrupción por parte del PP. Su antecesor (refiriéndose a Pablo Casado) apuntó a un posible caso de corrupción relacionado con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y su respuesta fue evacuar al señor Casado y echar tierra encima de ese caso", ha expresado el líder socialista.

Casualidades o no de la vida, en ese preciso momento las cámaras del hemiciclo han enfocado a la presidenta madrileña, que se encontraba presente en la tribuna de invitados. Es ahí, una vez ha escuchado que han mencionado su nombre, cuando ha pronunciado unas palabras que han desatado inmediatamente la polémica. 

"Me gusta la fruta"

Fuentes cercanas a Ayuso, concretamente del propio gabinete de la Comunidad de Madrid, han ironizado al asegurar que la presidenta ha dicho textualmente "me gusta la fruta". Ya después han confirmado que, en efecto, ha dicho lo que parece que ha dicho. Esta es la postura que defienden desde el PSOE, que acusan a la presidenta de la Comunidad de Madrid de insultar a Sánchez y llamarle "hijo de puta".*


Hay varios puntos interesantes en el texto. Me refiero a ese "casualidades o no"  sobre el momento de enfocar a Díaz Ayuso. Casualidad o confirmación de que hay un guion y una planificación en sentido plenamente visual, es decir, "planos" y "planes". Plano y contraplano, como exige el lenguaje narrativo. Evidentemente, quien no tenía el "guion" era Isabel Díaz Ayuso, pero el "neorrealismo" tiene estas cosas.

El otro aspecto obviamente es el de la verificación de lo dicho. A la tesis del "me gusta la fruta" que apuntaría a una campaña institucional en favor de la dieta sana, se suma la más devota de "La madre Teresa de Calcuta", a la que apuntan algunos medios.

Entre la fruta y la mención a la humilde Santa, junto con la hipótesis de la mención a otro tipo de madre, el nuevo "periodismo de pilladas" o de "momentazos", se irá desarrollando.

De la lectura de labios a la ampliación de las imágenes para captar gestos, peinetas, muecas, etc. el nuevo modelo de periodismo trata de aliviar ("instruir deleitando", decía la vieja máxima) lo rutinario, cansino, agotado, etc. que supone esta (mala) vida política. Las "pilladas", piensan algunos, son "momentazos". Una peineta, un insulto, un mal gesto, etc. cada cierto tiempo alivian el directo, dan juego en los noticiarios y siembran de comentarios los medios y las redes de memes.

Los gabinetes de comunicación de los partidos políticos deberán ensayar las reacciones posibles para que no les pillen en un descuido o una reacción desafortunada. La reacción espontánea frente a la réplica pensada. Los políticos en sus entrenamientos serían presionados con todo tipo de insultos, amenazas, gestos ofensivos, etc. mientras deben mantener cara de póquer. De esta forma se podrían defender de las cámaras indiscretas y las pilladas.

Que con lo que nos estamos jugando hoy en España la cuestión sea lo que dijo entre dientes Díaz Ayuso es una trivialización obscena, pero si ayer ponderábamos la necesidad de la defensa del Periodismo, este debe ser consecuente. Entender el "periodismo" como un elemento único es engañoso y poco práctico. Hay formas de ejercerlo de muy distinta manera y lo importante es la función que cumple. Si los políticos deciden "dar espectáculo" y son atendidos en sus deseos, lo extenderán al máximo porque esa es su necesidad y objetivo, llamar la atención. Cualquier mecanismo o procedimiento que sirva para ello será empleado, como ese señor que nos muestran que hace continuos gestos desde su escaño, una especie de versión de "cine mudo" del hemiciclo. Es una forma de llamar la atención.

Este formato de "periodismo de pilladas", de "momentazos", es una forma degenerada de la información política causada por la propia degeneración de la política y sus integrantes. Encontrar el "ángulo divertido" a lo que no lo es no es un buen camino, por muchas visitas que pueda tener el artículo y mucha circulación por redes sociales, retuits, o cualquier otra forma que extienda este planteamiento complaciente con el gusto zafio.

Ya es bastante bochornoso el espectáculo en sí como para decorarlo con "pilladas" y "momentazos", que dan lugar a absurdas polémicas e hipócritas rasgados de vestiduras. No lo fomentemos. Vayamos a la política, no en la forma en que ellos quieren, sino en la que como ciudadanos, como lectores o espectadores necesitamos.

 

* "¿Qué dijo Ayuso a Sánchez? El vídeo del momento en el que fuentes del PP aseguran que ha dicho "me gusta la fruta"" Antena3 15/11/2023 https://www.antena3.com/noticias/espana/que-dijo-ayuso-sanchez-video-momento-que-fuentes-aseguran-que-dicho-gusta-fruta_2023111565550cdab276150001b4b00e.html

miércoles, 24 de marzo de 2021

Todo está permitido en campaña

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



En estos días todo parece justificado con una frase: "estamos en campaña". Es sorprendente, pero es esto lo que escuchamos cada día como explicación o, más bien, intento de explicación porque no creo que esto convenza a nadie. Pero los políticos se replican unos a otros.

Esto ha ocurrido, por ejemplo, cuando se le pregunta al ministro Ávalos sobre lo dicho por el candidato socialista a la presidencia de Madrid. El señor Gabilondo ha dicho con claridad que si tiene que elegir un socio de gobierno, si se dan las circunstancias, prefiere a Ciudadanos antes que a Podemos. Preguntado el ministro señala que son "cosas de la campaña" y que el pacto en el gobierno central funciona muy bien, algo que solo cree él si se le pregunta. De esta manera, todo queda en campaña.



Dada la diversidad de pactos repartidos por el país, no es fácil hacer campaña sin insultar incómodamente a un socio en otro espacio. Unos días te insultas en un sitio, para al día siguiente abrazarte en otro.

Esto sería, por decirlo así, la vertiente de la diversidad o de la incongruencia, que se acerca más a la realidad. El poder lo justifica todo, aunque el señor Gabilondo diga lo contrario con buen criterio pero con poco futuro. Es filósofo, término que para algunos es un elogio (es mi caso), pero que en boca de otros suena a desprecio por no tener los pies en el suelo. Lo que no es necesario pero parece difícil de evitar es la cantidad de porquería acumulada en ese suelo que les rodea. Si las palabras dichas por los políticos se le acumularan como basuras alrededor, pronto muchos parecerían estercoleros, vertederos ideológicos con una estatua a lo Colón en el centro apuntando hacia el poder.

Si solo fuera la incongruencia, podría resultar hasta divertido. El problema es que las épocas de campaña parecen ser algo parecido a las licencias de Bond, autorizaciones "para matar" al que se les ponga por delante.



Hay demasiado "graciosillo" en la política, que maldita la gracia que tienen. Están deseando que les lleguen las campañas para insultar. Parece que se pasan los años intermedios de la legislatura en sus bancadas imaginando improperios, algo con lo que captar la atención mediática que haga ver a los electores de su circunscripción sus "valiosas" aportaciones a la patria en nombre de su provincia, autonomía, modesto pueblo o grandiosa capital.

En estos días de campaña, de claro corte carnavalesco, en donde todo está permitido, hemos asistido a dos especialmente vergonzosos.

El primero fue el "¡vete al médico!" lanzado en la intervención de Íñigo Errejón sobre los efectos en la salud mental de la pandemia del COVID-19. No sé si fue asesorado por su "equipo promocional" hacia puestos de más responsabilidad o si fue un acto de ingenio infinito servido por la ocasión, que pintan calva, como se decía antes. Me temo que la falta de sensibilidad y de oportunidad del bocazas parlamentario no dirija su futuro hacia buen puerto. La obsesión por el insulto, el gatillo fácil disparando lo primero que se le pasa por la cabeza, ha sido interpretado por los demás como una clara falta de sensibilidad ante un problema real, los efectos sobre la salud mental de muchos españoles. No era momento para bromas. Pero la política parece cada día más inoportuna con su incapacidad de frenarse en el insulto sea cual sea la circunstancia. En este caso, los efectos negativos del comentario hacen que hasta los partidos propios presionen para la disculpa ante la metedura de pata. ¿Hasta qué punto estas disculpas son sinceras o deben ser consideradas también "cosa de las campañas, cálculo electoral? Que cada uno lo decida, pero el chistoso se ha retratado.



El otro caso tiene la misma función faltona pero, lejos de ser espontánea, intenta ser ingeniosa a través de un confuso y retorcido juego retórico. Así nos describía ayer lo ocurrido Noelia Ramírez en el diario El País:

 

“Las mujeres (de Podemos) solo suben en el escalafón si se agarran bien fuerte a una coleta”, dijo el lunes el diputado por Cantabria del Partido Popular, Diego Movellán. Lo hizo durante la comparecencia de la ministra Yolanda Díaz en la Comisión de Trabajo del Congreso. “Hablan mucho sobre igualdad en su partido y su propio líder nos ha dejado claro que ahí dentro las mujeres solo suben en el escalafón si se agarran bien fuerte a una coleta, que para eso son ustedes como el cuento de Rapunzel”, destacó, en referencia al líder de Podemos, Pablo Iglesias, que hace unos días designó a Díaz como su sucesora en la vicepresidencia del Gobierno y la señaló como candidata perfecta para liderar el partido en las próximas generales.*

 


Incomprensiblemente, el artículo se encuentra en la sección "S Moda - Feminismo", lo que no deja de ser otro despropósito nacional en forma de machismo clasificatorio que acaba de confirmar el sentido general del artículo. No es la primera vez que ocurre, desde luego. Hay también formas machistas clasificatorias en los medios o que lo paracen. Pero "parecer" es todo en un mundo de pantallas y titulares y etiquetar y clasificar son maniobras nada inocentes.

Pero vayamos al núcleo, al "todo por la campaña" del caso. ¿Existe uno más rebuscado de intento de insultar siendo "ingenioso"? "Coletas, "mujeres", "Rapunzel"... ¿En qué gruta cántabra se ha formado este señor? Me surge la enorme duda de cuánto tiempo le llevó redactar esa ¿pregunta? al erudito que lleva dentro. ¡Qué imaginación retórica, qué manejo de los clásicos, aunque sea en versión Disney! Y es que los insultos deben entenderlo hasta los niños, que llegarán a mayores y podrán votar con un buen recuerdo.

La creación imaginativa de la coleta de Pablo Iglesias colgando desde la ventana de una escarpada torre y la ministra ascendiendo por ella es un ejercicio brillante que le habrá dejado exhausto. La ministra estuvo rápida al negarse contestar algo que no era una "pregunta" sino un insulto con un elevado grado de figuralidad retórica, que diría un teórico de la Literatura. El señor en cuestión no quería que le contestaran, sino que le aplaudieran. Así nos va.




Quizá, a falta de ideas, se podría establecer algún tipo de indicadores de insultos lanzados por cada político, incluso agruparlos por partidos. Se podría convertir los insultos en "palabras clave" y mostrar a través de buscadores y algoritmos especializados en este tipo de expresiones. No será fácil, dado el nivel de ingenio que muestran nuestros políticos profesionales. Hará falta mucha Inteligencia Artificial para evitar tener que exponer la nuestra a estos riesgos de volvernos idiotas o malas personas, en el caso de no estar ya afectados por esta epidemia del exabrupto. Unas gráficas comparativas con los datos nos vendrían muy bien.

No voy a insistir más —¿para qué?— en la importancia de las formas, de las buenas maneras para la vida democrática. Se siente uno como Gandhi en el Club de la Lucha.

La insistencia en que son "cosas de la campaña" desvirtúa por completo su función esencial, explicar a los ciudadanos los proyectos reales, no aprovechar para sacar navajas y puñales. Hace, además, que se le añada un componente teatral, algo así como "lo que se dice en campaña se queda en campaña", que es justo lo contrario de lo que debe ser. El sentido de las campañas es precisamente el compromiso público con los electores. Debería ser el momento de la máxima seriedad y sinceridad, pero lo hemos convertido en lo contrario, en circo.

 


* Noelia Ramírez "De «agarrarse a la coleta» a los «morritos» de Pajín: las penosas raíces del insulto político machista en España" El País 23/03/2021 https://smoda.elpais.com/feminismo/insultos-machistas-politica-agararrarse-coleta/