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jueves, 26 de enero de 2017

Si te fallan los sueños

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
De nuevo la misma narrativa de la revolución. En su sexto aniversario, el presidente al-Sisi continúa repitiendo la imposible historia de la Historia, tratar de convertir el hiato en continuación. La celebración de los aniversarios desde el poder se convierte en farsas lógicas, en arabescos decorativos que llegan en un punto al absurdo. Mientras todos ses proclaman su hijos desde el poder, todos proceden a enterrar sus sueños y aspiraciones mediante dosis de autoritarismo y violencia. La cantan ante los micrófonos de discursos y entrevistas, pero la reprimen en las calles molestos porque se les recuerde a unos y a otros. La sombras de lo ocurrido desde la caída de Mubarak cubren la visión de 2011. Lo ocurrido antes y después de Morsi no trajo luz sino otras formas de retórica encubridora. Daily News Egypt nos cuenta:

President Abdel Fattah Al-Sisi said on Wednesday that the 25 January Revolution was a turning point in Egypt’s history, as it gave hope to Egyptians at first, but was also followed by disappointments after personal interests took over.
In a speech he delivered on the sixth anniversary of the revolution, Al-Sisi said that the revolution was renewed in June 2013, when Egyptians decided to take back their revolution to rectify its path and take control of their decisions to combat terrorist groups.
The president added that he is full of confidence that the Egyptian generation who decided to start the revolution will always be remembered. Also, they will be remembered for what they endured over the past few years as they insisted on reforming the fluctuating economic situation.*



Mientras Egipto no resuelva esa imposible conjunción, sus problemas seguirán haciendo chirriar los engranajes de la realidad. Cualquier invocación unificada de enero de 2011 con junio de 2013 es una falsificación. El eje obviamente de este problema irresoluble es el año de Morsi.  La idea de la "rectificación" de la revolución es una fantasía justificadora del retorno de un tipo de represión que sustituyo otro tipo de represión. La libertad nunca pasó de demanda. Ni la SCAF —la Junta militar que sustituye a Mubarak al mando—, ni el gobierno islamista surgido de las urnas, pero que acaba perdiendo legitimidad con cada acción represiva y sectaria, ni el régimen salido de la violencia, esta vez militar, que da el "no-golpe". Ni unos ni otros dan una oportunidad a la paz y la convivencia, a las libertades. Solo cambia el tipo de represión.
Nótese la diferencia entre el discurso oficial del presidente, un discurso de autolegitimación, y el retrato desolador que nos trae Egypt Independent mediante el artículo de Ola Noureldin:

Six years after the January 2011 uprising that overthrew Egypt's longtime ruler Hosni Mubarak, Egyptians who had participated in protests back then are now either facing clampdowns on freedoms or grappling with despair.
"It's unbelievable how reluctant I've become, from a person who used to beg friends and relatives to join me in Tahrir, to someone who just wants to leave the country," Mayada Ibrahim, 37, said as she passed by Tahrir Square with her three-year-old son on Wednesday.
Ibrahim said that all she yearns for right now is to raise her son in a country where he'll grow up to believe that change exists.
"There is no such thing as change in this country," she said.
Millions of Egyptians protested in the square for 18 days, setting up tents and makeshift hospitals, and demanding an end to Mubarak's 30-year rule.
"I don't even feel nostalgic anymore, I mean we used to spend days and nights right here, I should be feeling any sense of euphoria remembering, but what I really feel is like I've wasted so much time and effort believing in nonsense," Ibrahim said.**


¿Puede haber mayor distancia, mayor diferencia en las interpretaciones que las existentes entre el discurso oficial y la voz de los que vivieron en sus carnes el  proceso? Me imagino que lo más doloroso, mucho más que los golpes y heridas es el secuestro de los discursos, escuchar en boca de los que estaban de otro lado la definición de tus anhelos. No creo que haya mayor derrota, ninguna más deprimente que esta. Es sufrimiento infinito escuchar todo esto en el día en el que recuerdas a los muertos después de negarlos todo el año, de convertirlos en agentes de la CIA, en traidores financiados por potencias extranjeras que querían la destrucción del país.
Entonces llegan a tu mente, como destellos, la violencia, las ignominias padecidas en aquellos 18 día en los que se sufrió estoicamente, en los que unos velaban el sueño de los otros en una vigilia de hermanamiento, en los que las mujeres sufrían acoso y violaciones por parte de los que querían hacerlas desaparecer de las calles para sufrir después las humillaciones a manos de los médicos militares los exámenes de virginidad para que los padres supieran los riesgos de dejar a sus hijas salir a las calles a protestar. Eran días en los que los manifestantes protegían y bendecían a los periodistas extranjeros que arriesgaban su vida para contar al mundo la realidad de lo que ocurría en la Plaza de Tahrir y en otros lugares que los egipcios se negaban a abandonar hasta que aquel presidente, que había acumulado miles de chistes y tres décadas en el poder, lo abandonara y dejara crecer la democracia.
De nuevo la distancia:

Aspiring to become a photojournalist in January 2011, Amira Samy, started taking photos during the revolution, hoping to convey a transparent image to the world on what was happening in Egypt at a time when mainstream media had failed to do so. Nowadays, however, Samy faces hurdles while doing her job as the police tightens its grip on media personel.
"I am hoping my photos can have an impact, change perceptions, and tell the stories of Egyptians through my captures -- but this is becoming increasingly tough nowadays," she said.**


Desde los tiempos de Nasser, los egipcios viven en un mundo doble, un mundo de discursos que describen mundos inexistentes, glorioso éxitos imaginarios que les sacan a las calles a besar las manos que les reprimen, a festejar a las personas que les desprecian, a corear los nombres de quienes les roban. Los regímenes sucesivos, más preocupados del poder, les han olvidado en casi todo y solo les recuerdan que han  de dar gracias por lo que les deben.
Tras escuchar lo que les dicen desde el poder, miran a su alrededor y lo que ven poco tiene que ver con lo que les han contado. Es entonces cuando se desatan las iras, las denuncias de conspiración; es cuando se escucha la voz airada de un conductor de tuk-tuk, denunciado que no le llega lo que gana, que así no puede vivir. Esa voz irritada molesta en la fantasía cotidiana, en la burbuja que sueña con capitales futuristas cuando se le están hundiendo los edificios, cuando no hay para construir escuelas ni para pagar malos maestros.
Egypt Independent recoge otra voz discordante:

Ryad Abdelhamid, 42, echoed the sentiment regarding Egypt's deteriorating economic circumstances.
"Two revolutions took place but we are going backwards, not forward. The economic situation is unbearable, even to the middle-class. I don’t know how long people can stand living like this," Abdelhamid said, as he sipped on some sugarcane juice near Tahrir on the sixth anniversary of the January 25 Revolution.
Egyptians have been facing shortages of basic goods such as medicine and sugar in past few months -- a dire situation which is compounded by prices spiralling upwards after the government floated the currency and cut fuel subsidies in November.
Those measures were part of economic reforms to meet the conditions for a US$12 billion loan from the International Monetary Fund, which was approved later that same month.
"If the poor can't afford to live anymore, they will steal one day, and they won't be blamed. I don't want to sound pessimistic, but the government won't be able to control the situation anymore," Abdelhamid, who works as a banker in Cairo's downtown, added.**

Pese a esta triste realidad, la dura de las cifras que reflejan las carencias en los campos más elementales, el hundimiento de la libra, la inflación estratosférica,  el egipcio debe dar por buenos los discursos desde el poder. Es su obligación. De no hacerlo se le acusará de traidor y de tratar de hundir y difamar al régimen. Este régimen es consecuencia del deseo divino de premiar los esfuerzos del pueblo, que recibe como premio a otro militar, iluminado, que les es enviado para confirmar que Egipto es la madre del mundo, el corazón del islam, el alma del mundo árabe. Nosotros, les dicen, somos especiales. El mundo necesita lo que hacemos y nos envidian por hacerlo, porque Dios no se lo pidió a ellos sino a nosotros. Y ellos lo creen firmemente o dicen hacerlo.


El poder siempre les exige cumplir esa misión, respetar sus deberes. Recogen en Daily News Egypt:

“We are still countering terrorism, in order to diminish it from its roots. However, it won’t distract us from combating corruption that is as dangerous as terrorism. We are doing all of this whilst constructing gigantic projects and improving environment for investments.
“Our efforts over the past six years are not futile, but it produced a new reality. We need your sincere efforts now to develop this state, because countries like Egypt don’t develop over night,” Al-Sisi concluded.
Al-Sisi issued on Tuesday a presidential decree ordering the release of prisoners on the occasion of the 25 January Revolution commemoration and National Police Day. On Wednesday, a total of 1,280 prisoners were released.*

¿Una "nueva realidad"? No hay mucho cambio, solo la frustración de los que mantienen ese sentimiento nacido de la oportunidad escamoteada en una campa electoral fulera, con los islamistas y los militares como alternativas, cuando lo que Tahrir representaba estaba lejos de de unos y otros. Pero parece que el destino de los egipcios es ahorcarse con las cuerdas de sus propias cometas.
El discurso gubernamental ha elegido su propia palabra-fetiche: "contraterrorismo". En ella se encierra todo el potencial que explica la tercera fase del camino frustrado, la que surge en junio de 2013 cuando de nuevo los sueños quedan en amargo despertar. Cada vez que el pueblo egipcio cree tener el poder en sus manos, le es arrebatado con una promesa de futuro. Pero esas promesas se convierten en descalabro porque comprenden rápido que tras ellas existe la misma mala voluntad que en todas. Como decía Habdelhamid en el texto: "Two revolutions took place but we are going backwards, not forward".
En Mada Masr ofrecen hoy un enfoque distinto, pero también unido inseparablemente de la frustración de las oportunidades escamoteadas. Lo titulan "The politics of the personal: January 25 through the lens of depression". Son los efectos sobre la salud mental y la salud a secas de seis años de escamoteo:

“It’s like you died, and God said ‘I will show you heaven’ and then as soon as you put one foot in, he grabs you by the scruff of your neck and takes you to hell. We really saw heaven during the 18 days, and then we went to a terrible reality, worse than where we were before.”
Omar, a leftist involved in politics for nine years and who was dealing with depression, anxiety and hypochondria for about a year and half before the 2011 revolution, was in Tahrir during the 18 days.
He found out about Hosni Mubarak stepping down a couple of hours beforehand and called his therapist asking if it was possible to die from too much happiness.
The enthusiasm stayed for a while after the revolution but with waves of violence, this “broke.”
“Maspero, with army APCS running people over, broke the state of euphoria and feeling of strength and freedom,” Omar recalls. “And then with Mohamed Mahmoud — and the scene of throwing dead bodies into the rubbish — and then the Cabinet clashes.”
In December 2011, there was something else that was “fatal” for Omar. A woman was beaten and her chest stomped on by soldiers during the Cabinet clashes, revealing her blue underwear beneath her abaya. Here what broke him was less the incident than the social reaction: instead of condemning the perpetrators, the more common refrain was, “what made her go there” and of course a fascination with the woman’s blue bra.***


Esa sensación de haber rozado la gloria y encontrarse arrojados en el infierno, refleja de forma muy expresiva lo que muchos sintieron, una sensación que no olvidan. Que los 18 durísimos días de Tahrir se recuerden como "gloria" dice mucho sobre lo ocurrido después, sobre el desengaño.
Las frustraciones se acumulan sobre aquellos que han  tenido esperanzas o que sencillamente no han querido o no han podido asimilar los discursos oficiales. No han querido o sabido aceptar la falsificación orwelliana de la felicidad social. La disociación entre la descripción de la realidad y la realidad misma, entre lo que te cuentan y lo que ves y padeces acaba produciendo esos efectos, Comienzan a padecerse síntomas de la enfermedad de la irreal.
La evocación de los sucesos de represión brutal de Maspero o la imagen traumática del episodio de "la mujer del sujetador azul" no es casual. Son traumas compartidos por las personas que no se han dejado arrastrar por el delirio. Esos episodios pasan a ser cronotopos bajtinianos, momentos epifánicos de negatividad explosiva. Son clavos ardientes cuyo dolor no se mitiga, sino que se intensifica por el papel que se ha representado en ese tiempo, el sentido de indefensión ente la Historia trucada.


El final de las voces frustradas que recoge Egypt Independent habla de ese sentimiento frustrado:

On the anniversary of the 2011 uprising, there are no signs of celebration to mark the uprising against Mubarak in Tahrir Square; instead police tighten security measures forbidding anyone to stay around the square. Additionally, the Saddat metro station leading to the square was closed on Wednesday.
"Of course I feel hopeless and defeated, and it's okay to feel that because our expectations were betrayed. But what is not okay is the detachment we feel, it takes away from the significance of the revolution; its days shook us to our cores and influenced an entire generation," Aziza Taha, political science student at Cairo University said.**

El cierre de la estación Sadat es el indicador de la vida política callejera. Es el único acto que queda para recordar la revolución que allí hubo una revolución. Los islamistas trataron de hacerse con el espacio simbólico de la plaza convirtiéndolo en escenario de sus protestas cuando también fue escenario de sus actos de represión cuando estuvieron en el poder. Pero Tahrir permanecerá siempre como esa imagen de un sacrificio real en beneficio de un sueño. Puedes desalojar a las personas pero no puedes desalojar sus sueños.


Como cada año por estas fechas, muchos egipcios luchan para que los recuerdos de lo vivido no sean sustituidos por los discursos oficiales. Es la batalla más cruenta. En una de estas batallas murió Shaimaa al-Sabbagh tratando de mantener viva la memoria de los muertos con un ramo de flores. Murió de un tiro en la cabeza, a pocos metros. Murió por no aceptar que le administraran sus sueños. Porque, si te fallan los sueños... Y pasó a ser una imagen traumática más en la cadena de frustraciones, pero también nuevos sueños y esperanza, demostración viva. Son esas imágenes las que mantienen a raya el olvido. Descanse en paz y larga vida a su recuerdo. Como la revolución y los que soñaron con ella.


* "25 January Revolution was turning point in Egypt’s history: Al-Sisi" Daily News Egypt 25/'1/2017 http://www.dailynewsegypt.com/2017/01/25/25-january-revolution-turning-point-egypts-history-al-sisi/
** "January 25 turns six: Despair overwhelms in Cairo streets, no signs of celebration" Egypt Independent 25/01/2017 http://www.egyptindependent.com//news/january-25-turns-six-despair-overwhelms-cairo-streets-no-signs-celebration

*** "The politics of the personal: January 25 through the lens of depression" Mada Masr 25/01/2017 http://www.madamasr.com/en/2017/01/25/feature/society/the-politics-of-the-personal-january-25-through-the-lens-of-depression/







sábado, 2 de mayo de 2015

La felicidad y el olvido

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Puede que no sepamos muy bien qué es la felicidad, pero parece que podemos mediarla. Lo realmente importante es que hacen una lista con algo que llaman "felicidad" y tu país, sube o baja cada vez que se hace el informe.
Los que cuentan la felicidad de los países en este caso son las Naciones Unidas con el Informe Mundial sobre la Felicidad. Contra los que creen que la felicidad es del presente, pienso que esta no puede ser plena si no se tienen perspectivas de futuro, que es lo que produce angustia. Ser feliz por autosugestión no vale; es trampa.
Los que no necesitan sugestión alguna son los egipcios, que pese al fragor patriótico y tener un presidente que lo va a solucionar todo (de ahí la "sisimanía") han dado un bajón en las encuestas de las Naciones Unidas. Nos lo cuenta Egypt Independent:

Among the 158 nations surveyed in the report, Egypt had the greatest decline in happiness levels compared to previous years. It ranks 135th place in the years between 2012 and 2014.
This shows that the country's overall happiness ranked five places lower than in the UN’s same report between the years of 2010 and 2012, which placed Egypt 130th among the 156 nations polled in that period.
The report suggests that the recent political unrest sweeping the Middle East and North Africa has had a dramatic impact on citizens' emotional well-being, particularly in Egypt.
“In the countries of the Middle East and North Africa, every cohort saw substantial losses in life evaluations from 2007 to 2013. These declines were led by Egypt, which was seen to have been second only to Greece (-1.2 vs. -1.47) in terms of drops in life evaluations between 2005-07 to 2012-14.”  
Egypt’s substantial fall in happiness scores can be attributed to several factors, according to Amr al-Shobaky, expert at the Al- Ahram Center for Political and Strategic Studies and former member of parliament.*


Al-Shobaky no es experto en felicidad; es experto en política y por eso centra sus explicaciones en las frustraciones políticas de sus conciudadanos, que son muchas, desde luego. Toda la zona ha quedado impactada por las frustraciones provocadas por los conflictos actuales. Pero creo que es diferente la falta de felicidad por los conflictos a la falta de felicidad por las frustraciones ante los conflictos. Son los conflictos se pueden afrontar con muchas actitudes, pero la conciencia de haber dejado pasar una oportunidad histórica es más dolorosa. Y creo que eso es parte de ese descenso en la percepción de la felicidad: el sentimiento de que se ha escapado la solución a un problema.
Ayer contábamos cómo los egipcios se están apuntando a un país ficticio llamado "Liberland", creado por un joven checo. De las cincuenta mil solicitudes de inmigración virtual recibidas, veinte mil son de egipcios, el 40%. Cuando leyó el titular, una amiga egipcia comentó: "¡Todo el mundo quiere ir allí!".
El hecho de que vayan quedan poco espacios para la felicidad es decisivo, porque la angustia va produciendo un desgaste importante y crea una espiral pesimista. Por decirlo así, la angustia se retroalimenta: aumenta porque todo se percibe desde ella. La oscuridad trae oscuridad.


La gran explosión de la Revolución del 25 de enero de 2011 supuso la ruptura del estancamiento en que se vivía bajo el mandato de Hosni Mubarak desde hacía treinta años. Mubarak era el tiempo detenido, el eterno presente, una momia más. El estallido contagioso de la Primavera árabe sacó a mucha gente a la calle, gente que sabía que no había futuro sino un presente cada vez más deteriorado al que muchos se habían acostumbrado y del que se desahogaban mediante chistes y alguna pequeña manifestación. El que se aburría o quería hacerse un futuro al margen del régimen se iba fuera a buscarse la vida y regresaba de vez en cuando para constatar que nada había cambiado. Seguían vigentes los mismos chistes sobre Mubarak.
Pero el levantamiento de 2011 ha creado un sentimiento de frustración muy grande porque ha mostrado los límites de la sociedad y, sobre todo, del individuo en ella. Los diferentes destinos de las revueltas en los países árabes ha dejado a Egipto en una posición históricamente extraña: no ha salido adelante una democracia y no ha llegado a producirse una guerra civil absoluta, aunque sí un violento enfrentamiento y aumento de la represión. Les ha dejado en un estado de intransigencia e irritación, de angustia y pesimismo.

Por encima de la propaganda y discursos oficiales, los egipcios saben que la revolución, el momento en el que ellos pensaban que su destino estaba en sus manos, fue una  ocasión perdida. El regreso de las figuras del antiguo régimen, la exoneración de todos aquellos que se beneficiaron del alto nivel de corrupción, debe ser una frustración para aquellos que conserven una ligera memoria histórica.
Lo ocurrido desde entonces no ha hecho sino actuar como un acordeón. De nuevo la euforia tras la salida de los islamistas del poder se transformó poco a poco en frustración, tanto por los métodos usados para la represión como por la filosofía política que se estaba consolidando. Frente a la indiferencia del régimen de Mubarak, este del que es cabeza Al-Sisi se caracteriza por el desarrollo de un conservadurismo religioso que le permite no ser acusado de anti islámico o herético. Los votos obtenidos por los islamistas (Hermanos y salafistas) fueron demasiados como para pensar que la religión no debía tener un peso determinante en el gobierno. Los que aspiraban a un Egipcio más moderno y respetuoso con las personas y sus derechos, se encontraron con que la religión se usaba, a través de Al-Azhar, para controlar a los extremistas, sí, pero también para reprimir a los opuestos, los llamados "ateos", que la Universidad islámica contó con insólita precisión suiza, llegando a la conclusión de que eran 886 en Egipto.
Hoy, Mada Masr no trae la noticia de la creación de un nuevo partido, el ESP (Egyptian Secular Party), para promover la separación de poderes religiosos del estado y reformar la constitución. Se recoge en la publicación:

Hesham Ouf, the party’s founder, told Mada Masr that the group’s aim is to encourage the separation of religion from politics and the state. He explained that Egypt has suffered from attempts to impose a theocratic state under the governance of the Muslim Brotherhood.
“The Brotherhood was acting as if their people were God’s chosen nation. The conflict between the theocratic and secular state was settled ages ago in the civilized world. Religion is only inside the mosque and the church,” he explained. His party calls for equality between all citizens, with no discrimination due to gender, religion, race or color, Ouf added.
Ouf and the party’s other co-founders are in the process of collecting the 5,000 endorsements required by the Political Parties Affairs Committee to officially register. He says now is the optimal time to establish such a party, given what he describes as the growing role of Al-Azhar, particularly since the removal of former President Mohamed Morsi from power in July 2013.
“We believe Al-Azhar should stay as a religious institution tasked with fatwa, preaching and jurisdiction. Grand Sheikh Ahmed al-Tayyeb should not enjoy the powers he has now. He has been intervening to ban books, television shows and movies. Al-Azhar has become a state within the state,” Ouf claimed.**


Ouf tiene razón al referirse a la Hermandad, pero se queda corto. Ese sentimiento de "pueblo elegido" es con el que ha estado jugando el discurso oficial actual desde el principio aprovechando la religión.
El ataque a los que no son creyentes considerándolos criminales o enfermos a los que hay que enviar a cárceles y psicólogos, como se ha hecho oficialmente al crear dotaciones ministeriales para evitar la enfermedad secular, es una aberración en todos los órdenes que no creará más felicidad sino más frustración en las personas, más conflicto social.


En Egypt Independent, Hassan Hanafy escribe un artículo titulado "From Tahrir Square and the revolution to cafeterias and restaurant". Se queja en él de que en la Plaza se sepulte su historia con la excusa del comercio en la zona:

And what Tahrir Square has always stood for has not changed since 1952 despite numerous attempts. It has witnessed the student protests of 1971 to force the regime to liberate Sinai, which came true in October 1973. The square has thereafter become a symbol of the revolutionary demands of the people if the regime fails to do its national duty. It has become that symbol for the Arab world and for the rest of the world after the January 2011 revolution.
Cafeterias and restaurants cannot deter the revolution of the masses of young people. The present cannot overtake the past and obliterate memories. It is a fragile present that is afraid of the place and of its name. For layers of concrete underground cannot defeat underground resistance. They may shake buildings above the ground, but the underground resistance can shake the whole political life.
Tahrir Square cannot be conquered with cafeterias, restaurants or parking lots. It cannot be closed because the masses can access it from the river or from any of the streets leading to it. The icon that embraces the old and the new of the city cannot be closed.***


Algunos pretenden llegar a la felicidad mediante el olvido. Intentan olvidar que hubo un momento en que tuvieron sueños y salieron a tratar de hacerlos realidad. Pero la realidad hoy es que sigue cerrada la estación del metro de la Plaza por temor a que la gente llegue fácilmente y no sirvan de nada los cercos que se establecen. La realidad es que se trata de hacer olvidar el lugar y su sentido histórico.
Es cierto que a veces la felicidad se consigue olvidando. Pero lo que es evidente es que nadie es feliz si te obligan a creer o te obligan a olvidar. La gente es más feliz, incluso en circunstancias adversas, cuando piensa que el destino está en sus manos y cree que puede hacer algo. Pero nadie es feliz si se siente permanentemente coaccionado en su vida, si se le está repitiendo que todo el que piensa de otra manera busca su destrucción o que lo que vivió no era real. No sé si la gente será más feliz acudiendo a la Plaza de Tahrir a tomar refrescos en vez de ir a protestar por lo que consideran que son sus derechos.
Los egipcios tienen derecho a ser felices sin necesidad de tener que vivir en el olvido.



* "World Happiness Report: Political unrest squashes Egyptians' happiness" Egypt Independent 02/05/2015 http://www.egyptindependent.com//news/world-happiness-report-political-unrest-squashes-egyptians-happiness
** "New secular party to 'challenge religious dominance'" Mada Masr 39/04/2015 http://www.madamasr.com/news/new-secular-party-challenge-religious-dominance 
*** "From Tahrir Square and the revolution to cafeterias and restaurants" Egypt Independent 01/05/2015 http://www.egyptindependent.com//opinion/tahrir-square-and-revolution-cafeterias-and-restaurants





lunes, 26 de enero de 2015

Un lugar para recordar

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El Daily News Egypt nos ofrece una impresionante foto, firmada por Mahmoud Mostafa, que le sirve de ilustración de lo ocurrido ayer en las calles de El Cairo. Nos muestra una de las calles que se dirigen hacia la Plaza de Tahrir, la calle Qasr Al-Eini. Lo que más impresiona es el vacío. Es un escenario en el que una solitaria figura se dirige hacia las puertas, pintadas con la bandera egipcia, que impiden el acceso a la plaza.
Es esa solitaria figura la que permite dar el tono fantasmagórico al espacio. Nadie a la vista, un escenario fantasmal. Solo la determinación de un hombre que camina convertido, gracias al arte fotográfico, en la imagen de la determinación. Da igual que doblara en una esquina o que se quedara en un portal. La imagen es la imagen. Es un hombre solo que se dirige hacia un muro pintado con los colores de la bandera egipcia. No hay nada más en esa imagen; solo lo que nosotros, espectadores, aportamos con nuestra experiencia. Entre esa foto y nosotros se encuentra la Historia y su recuerdo. Es lo que nos permite dar sentido a ese caminar decido, absurdo, hacia un "castillo" kafkiano.


Desde las páginas de Mada Masr, el profesor de Sociología  de la Universidad de Illinois y prominente analista político de Oriente Medio, Asef Bayat, de origen iraní, entona una explicación de la triste evolución de los acontecimientos en estos cuatro años:

Things in the Middle East usually appear far worse than they really are when looked at from the outside. But  on my recent visit to Egypt — as I talked and listened to people, watched local television, read daily papers and made observations  — it became clear that revolutionaries were going through painful times. A deep disenchantment seemed to color the sentiments of many who once held high hopes for their remarkable revolution, but now have to face the vulgar triumphalism of the counter-revolution airing from what looked, not long ago, like an independent media.


Sí, son tiempos de dolor. No solo el de las muertes o encierros, sino el desesperante de la frustración. El duelo oficial por la muerte del rey de Arabia Saudí ha librado a muchos de tener que escuchar panegíricos absurdos de la revolución inconclusa que todos reivindican pero cuyo espíritu es ignorado. Incluso —es la astucia— se ha aprobado una ley que "protege" el buen nombre de ambas "revoluciones", la del 25 de enero y la equiparada del 30 de junio, la que produjo el derrocamiento de Mohamed Morsi y la expulsión de los Hermanos Musulmanes del poder y del país. Hay que ser dueño de las palabras, como hay que ser dueño de calles y plazas. Hay que evitar que se dispute la propiedad de los símbolos.
Después de la Revolución del 25 de enero, han sido varios los intentos de apropiarse de lo que ocurrió en la Plaza. Ha sido un espacio simbólico del que era fundamental la apropiación y gestión. Lo intentaron los islamistas cuando trataban de convertirse en los imposibles dueños de algo que no habían comenzado y que trataron de eliminar. A muchos jóvenes miembros de la Hermandad de entonces se les exigió escoger entre su generación y la de los líderes. Recuerdo los debates sobre la obediencia y las amenazas de los jóvenes que se resolvieron alejándose de esos férreos patriarcas, de esos hombres piadosos de mano firme y sentido de la Historia.


En otro artículo de Mada Masr, Yasmine El-Rifae, bajo el título "Unauthorized Memory" se pregunta dónde es posible manifestar el dolor por la Revolución. Lo hace tras la muerte de la activista socialista muerta ayer por un disparo cuando intentaban llegar a Tahrir a depositar flores en recuerdo de los que murieron allí:

Where are we to mourn, to remember?
The place where Shaimaa was killed for trying to remember the lives of others who have fallen is now off-limits. There are tanks and barbed wire barriers and hundreds of thousands of police and state security, many of them dressed in black face masks and combat boots, like gunmen in a bad film or, I suspect, many nightmares.
The gunmen and their bosses have made it clear that unauthorized memory will not be tolerated. Neither will grief. Public language, thought, and opinion is either legal or illegal, patriotism or treason.**


Shaimaa El-Sabagh, la víctima de ayer, iba con flores a recordar a los muertos en Tahrir. No tenían muchas más pretensiones. Pero ese muro que nos mostraba la fotografía, esas puertas que cierran calles y plazas, pintadas con los colores de la bandera de Egipto, no permiten ni el paso de las personas ni el de los recuerdos.
Ayer coloque una de las ilustraciones de la entrada del blog en mi página personal de Facebook. Quería rendir mi homenaje particular al acontecimiento que hizo despertar mi interés por el Egipto moderno y no por sus ruinas. Había conocido y estimado a los jóvenes en mis visitas anteriores a la Universidad de El Cairo y tenía buenos amigos y compañeros con los que había trabajado en proyectos de investigación. Interesarme por Egipto era hacerlo por ellos, demostrarles que me importaban ellos y su futuro. De los cientos de miles de fotografías que existentes, de los cientos que guardo, me decidí por una que para mí representaba el espíritu de Egipto. Al contrario de la foto de ayer, aquella nos mostraba a los jóvenes en las tareas de limpieza de la Plaza y las calles en las que se habían desarrollado las batallas previas a la caída de Mubarak. No elegí los enfrentamientos, los combates; no elegía las banderas triunfales o los gritos eufóricos. Me decidí por la sencilla tarea de barrer las calles, por la humildad de lo que hay que hacer frente a la demagogia o la retórica grandilocuente. Levantar un país necesita de humildad, del trabajo de todos y cada uno; no se hace con mesianismos salvadores.


Pero todo se fue torciendo. Los discursos iban por un camino y los hechos por otro. Ya no se trataba de hacer la revolución, sino de aprovechar su nombre, introducido ahora en los discursos oficiales. El poder real seguía incólume. Como sabe el buen pescador, a las mejores presas hay que soltarles el sedal para que crean que no han sido atrapadas; ya se debilitarán.
Asef Bayat recurre a Hegel y su fenomenología y a Antonio Gramsci. No es necesario llegar a tanto. Yasmine El-Rifae se pregunta algo más sencillo y comprensible: ¿dónde podemos manifestar nuestro dolor por los muertos sin morir en el intento? ¿Donde dejar las flores que testimonien que el sacrificio de los que cayeron no fue inútil, que siguen recordados?


* Asef Bayat "Revolution and despair" Mada Masr 25/01/2015 http://www.madamasr.com/opinion/revolution-and-despair

** Yasmine El-Rifae "Unauthorized memory" Mada Masr 25/01/2015 http://www.madamasr.com/opinion/unauthorized-memory





domingo, 25 de enero de 2015

Otro 25 de enero o la revolución mal pegada

Joaquín M Aguirre (UCM)
Las noticias que vemos estos días sobre Egipto no son las celebraciones del aniversario de la revolución del "25 de enero". Casi todas ellas se refieren a la histórica chapuza del pegado de la barba de Tutankamón, uno de los objetos más emblemáticos de la antigua civilización egipcia y una de las grandes bellezas producidas por la mano humana.
Ayer, por fin, las autoridades han decidido afrontar el problema, dejar de negarlo ante las evidencias llegadas en aluvión. El diario El País escribe:

Las autoridades acusan a la prensa de exagerar los daños y se lamentan por la mala imagen creada tras la repercusión que ha tenido en medios de todo el mundo y en las redes sociales. Durante las últimas 72 horas los responsables del patrimonio egipcio han insistido en que la máscara se encuentra en un buen estado de conservación, pero no reconocieron el desaguisado hasta que la controversia les había desbordado por completo.*

No he querido tratar el tema de la máscara de Tutankamón deliberadamente estos días, pero la lectura de estas palabras me han dado el impulso que no tenía porque me han recordado también el mal estado de la propia Revolución y las explicaciones chapuceras dadas en este tiempo transcurrido. Para algunos, también la prensa exagera el deterioro de la Primavera pasados estos años y todo se encuentra en buen estado, aunque los restos del pegamento aplicado a la Revolución todavía rebosen entre el mentón y la barba de la máscara. Primero se negó la caída, sobre la que existían rumores sin citar fuentes, luego se negó el conocimiento de la caída, que es la segunda fase en las negaciones. Ahora se traslada a la prensa la responsabilidad de "exagerar" y pronto se hablará de "campaña" y "conspiraciones" de diverso tipo para dañar la imagen egipcia. Con la Revolución pasa algo parecido.
Celebrar la Revolución cada 25 de enero es un trago por el que deben pasar muchos, un acontecimiento insoslayable del calendario que, como un mal día, hay que pasar. No deja de ser sorprendente que el acontecimiento más importante de la historia del Egipto moderno tenga esta presentación en Ahram Online:

The fourth anniversary of the January 25 Revolution, which instigated the ouster of longstanding president Hosni Mubarak, is expected to be less eventful Sunday than the past three years.
On the one hand, Egypt's government postponed celebrations marking the 18-day 2011 uprising in mourning for Saudi King Abdullah, who died in the early hours of Friday.
Similarly, the interior ministry said it would call off celebrations of Police Day, also on 25 January, as the country declared a week of mourning for the late monarch.
On the other hand, calls for protests and rallies, akin to those marking past uprising anniversaries, have been negligible.**


La muerte del rey saudí ha tenido el atino de contribuir a que la Revolución se recoja en estos momentos de dolor de un buen amigo internacional, también buen amigo de las revoluciones, como es sabido.
Los activistas y organizaciones de derechos humanos se preguntan a qué han ido los presidentes y autoridades de países democráticos a mostrar tanto "dolor" a un país que no es precisamente ejemplar con las libertades, que sigue dando latigazos y es la cuna del wahabismo. Pero en el caso de Egipto está plenamente justificado: ha sido el principal apoyo tras el derrocamiento de Mohamed Morsi y el barrido de la Hermandad Musulmana del país. Los caminos de la política del mundo árabe son insondables y lo que no explica el petróleo, lo explica la religión, ambas a la vez o ninguna de las dos.
Las sensaciones sobre lo que ha sido la Revolución del 25 de enero son diversas. El progresivo lavado de imagen del causante principal, Hosni Mubarak, cuyos hijos se acaban de beneficiar de una amnistía que iba a estar dedicada a los activistas revolucionarios, acaba de enturbiar el agua de la Historia. En ocasiones hemos comparado estos años posrevolucionarios con un culebrón cuyos giros constantes te impidieran perderte un solo capítulo porque el siguiente ya no lo entenderías.


Para unos la revolución fue un "error". Lo que pasó después, les confirmó que con Mubarak se vivía bien, que el abandono del estado dejaba hacer negocios a los que querían hacerlo y vivir en paz al que no se metía con nadie. Mubarak era la apatía egipcia, la desidia en la que te tienes que buscar la vida y si eres afortunado, puedes salir adelante moviéndote por los pasillos del poder y la corrupción. El tiempo de Mubarak era el de construir y dejar que las cosas se cayeran ante la indiferencia. Con Mubarak hasta los Hermanos Musulmanes podían tener su hueco y tomar posiciones sociales en sindicatos e instituciones bajo la excusa de la caridad.
Contra Mubarak se levantó una generación que quería tener futuro y unos desamparados que nunca habían tenido nada. Los llamaron "los jóvenes". Extraña nomenclatura pero que daba a entender claramente que aquello apenas había ido con sus padres y mayores, que se habían hecho a la idea de que aquello seguiría así cuando hombre que llevaba treinta años gobernando con la Ley de Excepción, pasara el testigo del poder y los negocios a su hijo Gamal.
Tras el negro periodo de la SCAF, con el mariscal Tantawi y el Ejército dirigiendo de nuevo el país, se dio paso a unas elecciones en las que se le pidió al pueblo que eligiera entre el antiguo régimen, al que creían haber derrocado, y los islamistas, que se habían mantenido al margen de forma ambigua. Los islamistas jugaron sus bazas haciendo ver que ellos no eran un peligro y que gobernarían para todos, para mantener la democracia incipiente y traer una constitución. Y la gente les creyó. Muchos porque eran islamistas, pero muchos otros en un acto de buena fe.
El error histórico cometido por el poder impidiendo que hubiera fuerzas organizadas que se les pudieran enfrentar, dejan como únicos organizados a los grupos islamistas que arrasan en las urnas. Les queda en bandeja un parlamento en el que pergeñan una constitución excluyente, partidista. Asentados en el poder, comienzan a trabajar en el terreno que mejor se les da: los pactos con los militares que quieren quedar como un poder fuera del control civil. Y así, Mohamed Mursi da entrada a Abdel Fatah Al-Sisi como ministro de Defensa y mantiene al mismo ministro del Interior, un hombre clave de la época de Mubarak, de la SCAF y del nuevo periodo.



El año de Morsi tras las elecciones es un ejemplo del despropósito continuo de la política egipcia y de la mala fe de los islamistas una vez llegados al poder. Las promesas de gobernar para todos se ven pronto desplazadas por la voluntad férrea de no desaprovechar el poder que les ha llegado a las manos y crear una constitución islamista, excluyendo a las demás fuerzas, muy débiles en el parlamento. Pronto comienzan enfrentamientos con los cristianos, que se ven atacados en sus iglesias, los enfrentamientos con los activistas sociales que ven cómo se va diseñando un estado todavía más regresivo que la dictadura de la que salían y a la que creían haber derrocado. La comunidad internacional advierte al presuntuoso Morsi que debe respetar los derechos y libertades de minorías y mujeres, que debe hacer una constitución para todos. Su soberbia se lo impide; ellos tienen el pode y lo usan en la llamada "hermanización". Los Hermanos Musulmanes proceden al asalto de las instituciones y pronto comienzan las manifestaciones de sectores enteros en su contra. Pronto, todo Egipto se encuentra protestando y el grupo Tamarod, logra más de 20 millones firmas pidiéndole que renuncie y convoque nuevas elecciones.
La indignación contra los grupos islamistas, hermandad y salafistas, se entremezcla con la creciente contra los Estados Unidos, a los que se acusa de haber apoyado a los islamistas. La nefasta política de Estados Unidos lo convierte en una víctima más de las iras. En la carta de Tamarod se incluye una propuesta para la ruptura con los Estados Unidos, principal financiador desde la época de Sadat del Ejército egipcio.


Es la época de las nuevas relaciones con los grupos islamistas afines, especialmente los palestinos de Hamás y el ejemplo aventajado, el régimen islamista de Erdogán en Turquía, que está dentro de la OTAN y cuya participación estratégica hace que se mire hacia otro lado ante su progresiva islamización tras las primaveras. Será Turquía el socio más enfadado por la caída de Morsi, derribado en dos tandas, primero por las manifestaciones populares masivas y después por el Ejército, que dice intervenir para evitar una guerra civil.
El Ejército consigue reunir a todas las fuerzas políticas, civiles y religiosas, incluidos los salafistas, que ven la ocasión de deshacerse de un grupo rival y tomar protagonismo de cara al futuro. Lo sigue después son las protestas y unos miles de muertos en la represión de las sentadas islamistas de protestas tras la detención de Morsi y los principales dirigentes de la Hermandad. Comienzan los atentados islamistas contra civiles y policías y militares en una lucha que todavía sigue.
La conclusión a la que han llegado muchos egipcios es que la revolución les trajo las penalidades de después. Los revolucionarios que se enfrentaron primero a Mubarak y después a la SCAF, y posteriormente a los islamistas, empezaron a ser considerados un estorbo para la tranquilidad y el turismo, que había caído en picado tras la "Primavera".
La llegada al poder de El-Sisi, votado masivamente, con un 97% de los votos emitidos, aunque fuera en una peculiar prolongación de las jornadas electorales por si a alguien no le dio tiempo, ha marcado el último periodo.


Celebrar el día de la Revolución el mismo Día de la Policía, no deja de formar parte del fondo irónico de la historia egipcia, como lo es que la muerte del monarca saudí, uno de los países más retrógrados del mundo, haya "retrasado" los actos oficiales por la ausencia del presidente. Ha sido el dinero saudí el que ha mantenido a Egipto en marcha, como fue el dinero de Qatar, hoy enemigo, el que apuntaló al islamista Morsi. Es justo que su presidente esté allí.
Egipto se divide en tres: los que viven en la perfección del sistema, en el mejor de los mundos posibles; aquellos a los que les quedan ganas de reflexionar; y los que viven en el silencio, ya sea impuesto o como elección personal. La mayoría son los primeros, los que consideran que después de lo que han pasado estos años de locura, de montaña rusa emocional y política, no les queda más salida que la "mano fuerte", en quien confían. Los segundos son los que se arriesgan y hablan de "democracia imperfecta" mientras que otros lo hacen de vuelta al "estado policial".


Hoy, 25 de enero, cuarto aniversario de la Revolución, el diario Ahram Online nos muestra una vieja foto de otros eneros reivindicativos en los que el pueblo egipcio se levantó también, aunque no sirviera de mucho (lo titula "January’s dream: Egypt’s protest veterans recall 40 years of struggle"), en un intento de obviar algo tan reciente y, sin embargo, tan lejano, como si hubieran pasado cientos de años.
Entre las voces disidentes, la de la gran periodista Rana Allam antigua redactora jefe del periódico Daily News Egypt, cuya voz echamos de menos en muchas ocasiones. A ella no se le ha escapado el despropósito de la anulación del sentido de la revolución, el intento de reescritura burda de juntar el Día de la Policía con el aniversario de la revolución más maltratada de la Historia:

“History will always remember policemen’s role in keeping the peace and security, and protecting human rights.” This is one of the statements Al-Sisi made in his 30-minute police-glorifying speech during the celebration of Police Day which coincides with the 25 January 2011 Revolution. This is not a coincidence of course; as everyone knows, people initially rose against continuous police brutality under a dictatorship characterised by being a police state, where police has complete impunity and absolute authority over the people of Egypt.
Al-Sisi, of course, dedicated large portions of his speech to the horrors of terrorism and how our police is fighting bravely and under the “rule of law” and a “just judiciary system”. However, to me, the rest of the speech was sort of a blur… I stopped at the “police preserving safety and human rights” part.
The president’s words come on a day when thousands mourn loved ones killed at the hands of the police during the first days of the January revolution, when all Egyptians remember how the police disappeared on them, leaving behind a complete lack of security, they remember how they were forced to protect their own homes and families and streets.***


Tengo mis dudas de que todos los egipcios lo recuerden. Nada hay más traidor que la memoria y los recuerdos son volubles y caprichosos. La constitución de Morsi ya trató de enterrar la revolución declarándola fruto del trabajo conjunto del pueblo y el ejército. Creo que solo en Egipto se aceptan estas cosas.


Decía Ahram Online que se esperaban unas celebraciones más tranquilas. Ayer murió una abogada socialista en la marcha para depositar unas flores en la Plaza de Tahrir, el lugar simbólico de la Revolución.

Prime Minister Ibrahim Mahlab said he had faith that whoever made a mistake would be convicted by a fair investigation and a just judiciary.
"The post-January 25 state respects the law, and apples it to everyone," he added in a press communiqué.
Moataz El-Shenawy, Secretary General of the Socialist Popular Alliance Party, deplored the "excessive force" used by the police to disperse the march.
El-Shenawy said the march was not authorised by the police but was announced in advance.
A law passed by the interim authorities in late 2013 bans all demonstrations not pre-approved by the police, resulting in the arrest of many protesters despite condemnation from freedom of expression advocates.
The minister of interior had recently said that all violations of the law on fourth the anniversary of the revolution that toppled autocrat Hosni Mubarak would be dealt with swiftly and firmly by the police.****


Es la última de las víctimas. Las palabras del presidente, criticadas por Rana Allam, sobre la Policía como defensora de los derechos humanos y de la ley, excluyen la posibilidad de que la ley sea injusta y represiva. La ley se interpreta primero en la calle. El viernes, en Alejandría, una chica de 15 años murió esta vez en el bando de los Hermanos Musulmanes. También un disparo perdido, otro error, que habrá que investigar, claro.


Hoy las fotos de la plaza de Tahrir, como  hace cuatro años, nos la muestran tomada por la policía y sigue siendo un lugar peligroso.
El diario Egypt Independent nos muestra las tanquetas y hace un escueto balance desde el discurso oficial hasta la cruda realidad:

While former army chief Sisi has taken steps to improve Egypt's economy, human rights groups accuse him of restoring authoritarian rule to the most populous Arab state.
Opponents say new laws, including one restricting protests, have rolled back freedoms won in the uprising. Islamists and liberal activists, including many who supported the removal of Mursi and his Muslim Brotherhood movement, have been jailed.
The government says it is committed to democracy.
Sisi, who served as military intelligence chief under Mubarak, toppled Mursi after mass protests against his rule and announced a political roadmap to democracy.
An Egyptian court ordered the release of Mubarak's sons Alaa and Gamal on Thursday pending a retrial in a corruption case.
In November, a court dropped charges against Mubarak of conspiring to kill protesters in the uprising.
Mubarak-era figures are slowly being cleared of charges and a series of laws curtailing political freedoms have raised fears among activists that the old leadership is regaining influence.
Hundreds of people died when security forces clashed with protesters in the weeks before Mubarak was forced from power.*****


Y es que la Historia, la escribamos con los colores que la escribamos, no puede meter todo debajo de la alfombra. Ni los preámbulos de las constituciones ni los discursos oficiales en las celebraciones ocultan lo evidente. Hoy las lágrimas oficiales por la Revolución se reservan para dejarlas caer dolorosamente sobre las arenas de Arabia Saudí, el mecenas.
Los sueños de entonces no se parecen a la realidad en la que viven. La revolución no era esto, evidentemente. El pegamento de la barba de Tutankamón no puede esconder la chapuza del apaño. Entre aplausos y vítores, van saliendo de la cárcel aquellos cuyo juicio se exigió en la revolución. Los malabarismos verbales no ocultan la situación.
¿Quedan egipcios que sueñan con las revoluciones? Seguramente sí. Las esperanzas que muchos tenían puestas en un futuro de paz y prosperidad, de justicia y modernización, se siguen manteniendo. Se muestran en su resistencia a callarse, a seguir diciendo lo que piensan. Siguen haciendo proyectos sociales y tratan de sobrevivir ante el oficialismo conformista. Su resistencia es meritoria porque son señalados con el dedo como causantes de desgracias, como desestabilizadores de la economía, como traidores y difamadores del país. No lo son y algún día Egipto se lo reconocerá. Si ese día está lejano o próximo es el gran misterio de la Historia. Y Egipto siempre fue el lugar de los misterios.
  

* "Egipto reconoce la chapuza de Tutankamón" El País 24/01/2015 http://cultura.elpais.com/cultura/2015/01/24/actualidad/1422135506_442591.html
** "Egypt poised for less eventful revolution anniversary" Ahram Online 24/01/2015 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/121184/Egypt/Politics-/Egypt-poised-for-less-eventful-revolution-annivers.aspx
*** Rana Allam "Police Day and human rights" Daily News Egypt http://www.dailynewsegypt.com/2015/01/25/police-day-human-rights/
"January’s dream: Egypt’s protest veterans recall 40 years of struggle"
**** "Egypt prosecutor orders investigation into killing of socialist protester" Ahram Online 25/01/2015 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/121229/Egypt/Politics-/Egypt-prosecutor-orders-investigation-into-killing.aspx
***** "Egypt tightens security on anniversary of 2011 revolution" Egypt Independent 25/01/2015 http://www.egyptindependent.com/news/egypt-tightens-security-anniversary-2011-revolution