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miércoles, 6 de mayo de 2026

La explosión de lo trivial

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La información se hace cada vez más confusa cuando se nos ofrece en las páginas de la prensa digital. Lejos del orden que trataba de establecer el papel, en el que el espacio era limitado y se respetaba la unidad de la página, lo que nos encontramos ahora en nuestras pantallas es el reflejo de quienes agrupan las noticias sin sentido asociativo y las juntan con dudoso criterio.

Las más variadas unidades informativas se agrupan conforme a relaciones que nos hacen dudar de su convivencia espacial, por un lado, y tampoco se respeta demasiado el grado de importancia, encontrando en la parte superior, la primera que se  nos ofrece, noticias que apenas lo son, de una trivialidad pasmosa. Al fondo de la página van, sin embargo, noticias objetivamente importantes. Parece como si los propios medios hubieran decido elevar lo intrascendente a lo más visible, mientras que ocultan lo importante.

Los efectos de esto son notables porque, obviamente, son pocos los que llegan a lo importante y se quedan en lo más absurdo e intrascendente. Veamos los titulares que tengo delante, juntos, en mi pantalla, ahora mismo:

(1) "La UE exige a España que termine con la tarifa regulada de la luz",  (2) "Trump asegura que la crisis del petróleo es 'un pequeño precio' a pagar para que Irán no tenga armas nucleares", (3) "España está dispuesta a compartir sus reservas de queroseno pero solo después de garantizar su suministro", (4) "Andreu Buenafuente cambia de 'look' en su primer acto público tras su baja", (5) "Condenado a tres años de prisión por apuñalar al jubilado con el que mantenía relaciones" y (6) "Lola Lolita lanza una pulla a "El hormiguero" desde "La Revuelta" al hablar del acoso en las redes sociales". ¿Puede alguien entender qué extrañas relaciones unen todos estos elementos tan diversos en un mismo punto de la página? ¿Qué tienen que ver unos con otros? ¿Cómo saltamos de las noticias importantes a las mayores trivialidades, de situaciones de crisis económicas mundiales a cambios de "look" o a un comentario en un programa televisivo? ¿Cómo se puede establecer algún tipo de criterio para recorrer todo esto, más lo previo y lo posterior?

Han desaparecido los indicadores de secciones y lo que se ofrece es una especie de plato combinado que no sé si será satisfactorio para alguien. ¿Podemos satisfacer algún tipo de búsqueda, de acercamiento a lo que pasa en el mundo, cerca y lejos? ¿Es esto estar "bien informado"?

Otros medios se han convertido en sistemas promocionales de su programación televisiva renunciando poco a poco a ser un medio informativo. También alteran las noticias y dedican la mayoría de su espacio a "informar" de lo que podemos ver en su canal.

Algún sentido debe tener todo esto porque se está repitiendo por todo el mundo y contagiándose de la enfermedad medios considerados de los "serios". Indudablemente, si tiene un sentido, debe ser puramente económico, porque no supone ninguna mejora real de la información. Es como si se superpusieran varios periódicos en uno tratando de aprovechar los diferentes tipos de lectores, del más trivial al más serio, informativamente hablando. Sin embargo sí se percibe una cierta dirección hacia lo insustancial, un movimiento de aceptación de un mundo artificial creado como un entretenimiento masivo.

¿Están los medios hundiendo a los propios medios?, pues a nadie medianamente inteligente se le esconde el final de todo esto. ¿Estamos fabricando idiotas de forma sistemática? De ser así, el futuro que nos espera es tremendo y los seguidores del trumpismo y simplezas similares se frotan las manos ante la perspectiva de encontrar masas acríticas, manipulables, sin posibilidad de contestación alguna.


Cuando reviso diariamente los medios, me sorprende algo que no puede ser casual, pero que me resisto creer que se haga de forma voluntaria, premeditada. De ser así, no hay escapatoria.

Estamos suprimiendo la verdadera cultura en beneficio de este galimatías informativo para el que fabricamos incesantemente figuras artificiales de todos los colores y grados de estupidez y trivialidad. Ya no encontramos diálogos inteligentes sino una combinación de lo trivial y lo polarizado, una mezcla peligrosa de seducción y griterío. Los efectos son el desconocimiento del funcionamiento de una realidad que se vuelve fantasmagórica, que solo entiende del beneficio, para lo que es válido todo camino.

Me apena la situación de muchos buenos profesionales conscientes de este drama profesional y cultural, gente que llegó con vocación y sentido ciudadano, que ha visto a muchos compañeros perseguidos o muertos por tratar de hacer llegar algo de sentido a las vidas de todos.

Desde una perspectiva orwelliana, vivimos anestesiados y hay quien se beneficia de ello. Con edades cada vez menores, se va destruyendo la capacidad de acceder y transmitir cultura real, interés real por el mundo, ya sea desde los medios o desde el sistema educativo. Nadie queda libre de esta distorsión.

Necesitamos grandes dosis de inteligencia antes de que sea demasiado tarde. Y eso solo se consigue teniendo acceso a una cultura crítica, que nos haga pensar. No es lo que nos están dando.

viernes, 9 de mayo de 2025

Rebelión ante la trivialidad informativa

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hemos insistido en la idea de "espectáculo" en estos días por algo. La idea de que todo vale, sea cual sea el tema tratado, es un rasgo característico de este modo que se ha ido configurando. Frente a la idea de la especialización de la información, del rigor, se impone el modelo espectacular que tema la vía contraria, la uniformidad de los modelos informativos, que se convierten en una fórmula única  con dos rasgos: la trivialización y el humor. El segundo, que requiere inteligencia, se convierte en burda copia de lo que debería ser y se propone como modelo universal. La especialización segrega los públicos; la trivialización, en cambio, los unifica masificándolos y trata de atraer con un pseudo humor, con tendencia a lo grosero, chabacano, pero considerado "informal".

El resultado de todo esto es la propia protesta de los profesionales serios del medio RTVE ante el engendro en que se ha convertido su tratamiento de la elección del nuevo para, León XIV.

El titular en ABC lo dice claramente: "El Consejo de informativos de RTVE, contra 'La familia de la tele': «Ni el tono ni la forma es lo que se espera de una televisión pública»". La noticia tiene apenas dos párrafos, pero el contenido es importante:

Durante la jornada previa a la fumata blanca desde el Vaticano el pasado jueves, los medios de comunicación dedicaron la mayoría de espacios a dar información sobre el Cónclave y el futuro papa, ya nombrado León XIV. 'La familia de la tele' decidió también aportar su granito de arena y trasladó a Marta Riesco, una de las colaboradoras, a «cubrir» la información a Roma. Ahora, el Consejo de Informativos de TVE se enfrenta a la Corporación para «pedir respeto» ante la actuación de 'La familia de la tele'. «Urge a la presidencia y al Consejo de Administración de RTVE para que el programa no merme la credibilidad de nuestros servicios informativos ni perjudique nuestra imagen de marca», reconoce el comunicado.

Los trabajadores de RTVE han explicado que los profesionales de la información de la casa llevan «largas jornadas en Roma informando con seriedad y rigor sobre el cónclave por la elección del nuevo papa». Además, han hecho hincapié en la participación de Riesco en el Vaticano. «Enviaron a una de sus colaboradoras a Roma, a un evento claramente informativo, utilizando el micrófono de TVE. Ni el tono ni la forma de este programa es lo que se espera de una televisión pública en un evento de esta importancia. Nuestros profesionales y nuestros espectadores merecen respeto», reconocen.*

Este es un episodio más de algo que hemos estado contando aquí desde hace bastante tiempo: la degradación de la información en RTVE mediante una estrategia de subordinación al espectáculo. 

Es claramente un problema de "política de la casa", aunque el programa se haga fuera, una imposición vertical que se comprueba con una simple visita a la página web, a RTVE.es. La jerarquía y acumulación de noticias, por su propia naturaleza, lo muestra en su terrible marginación y en la dedicación masiva a la trivialidad que el propio canal elabora y quiere promover por sus propios medios, en este caso, por la página web, que es donde es posible hacer "periodismo", algo que entra en colisión con la basura trivial que producen desde muchas zonas del canal.

Esto no es exclusivo de RTVE, pero, como señalan los profesionales, es una degradación de las funciones informativas de una televisión pública; es pisotear las funciones que ha cumplido durante décadas y la imposición de unos estándares pobres y de populismo barato.

Curiosamente —es parte de su lógica— supone la elevación de lo relativamente intranscendente como es el deporte (ya un espectáculo en sí mismo) mientras que se produce el hundimiento por trivial o burlesco de lo serio, en este caso, la elección papal. Los profesionales del periodismo serio se ven humillados por esa "broma" realizada con el micrófono que luce el logotipo de la Casa.

El espectáculo se expande, absorbe y neutraliza la seriedad, pero también crea una burbuja de interés. Lo trivial es absorbente y se expande y opone a una visión realista del mundo. Esto tiene consecuencias importantes para la sociedad, que queda aislada de lo verdaderamente importante. Lo percibimos en nuestras facultades de Información en las que se demanda e impone ese modelo que hace que mayoritariamente nuestros alumnos deseen hacer "periodismo deportivo" y "moda", que son las dos mayores tendencias de esta sociedad del espectáculo. De nuevo, lo trivial se convierte en el centro y se oculta lo demás, como la cultura, la política, la economía, etc. que pasan a ser campos frívolos que acaban también como espectáculo para poder ser atendidos mediáticamente.

Esto tiene unas enormes consecuencias sociales. Es una pescadilla que se muerde la cola: nadie exige nada porque te lo dan todo. Dejas de ser consciente de tu propia ignorancia. Gran parte de los problemas sociales relacionados con los jóvenes (los futuros adultos) provienen de esa falta de información útil para comprender el mundo en beneficio de esa otra información trivial que solo se consume.

Hacen bien los profesionales de la información en reclamar su espacio y la seriedad. Nosotros en nuestras facultades de Información, en cambio discutimos sobre como "entretener", "divertir" y "atraer" a los alumnos ausentes, con vocación de "influencers", que reclaman hacer algo divertido y tener buena presencia. Son pocos los que apuestan por la seriedad porque esta exige esfuerzo, comprender primero para explicar después. Son ya hijos de esa trivialidad que todo lo transforma, de la escuela a los medios. Es lo que transmitimo por una u otra vía.

Es una enorme alegría cuando encuentras a los que son todavía conscientes de cuál es la función del Periodismo en las sociedades democráticas, los que se mantienen despiertos en este mundo de sueños. Los hay, pocos, pero los hay. En ellos está la esperanza, aunque todavía ellos no lo sepan. 


* Clara Mollá Pagán "El Consejo de informativos de RTVE, contra 'La familia de la tele': «Ni el tono ni la forma es lo que se espera de una televisión pública»" ABC 9/05/2025 https://www.abc.es/play/television/noticias/consejo-informativos-rtve-familia-tele-tono-forma-20250509103536-nt.html

 

jueves, 30 de marzo de 2023

De qué hablamos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Lo anunciábamos ayer, donde caben veinte... caben veintiuna. Me refiero, claro está, a los modelos de familia. Supongo que al no estar permitido en España, la "familia subrogada", vamos a decirlo así, no contabilizaba entre las "oficiales", las reconocidas en toda su diversidad mareante y confusa, tal como venía a decir el informe presentado ante el Consejo General del Poder Judicial.

Si ayer conectábamos la noticia de las 20 con el caso del donante masivo de esperma, hoy nos sorprende ver los medios literalmente cubiertos de noticias, comentarios, informes, etc. sobre la gestación subrogada: "¿Es posible gestar en un útero artificial?", "Gestación subrogada: ilegal en España pese a un goteo de 2.350 casos", "Gestación subrogada y dignidad humana" (editorial), "La gestación subrogada partió al PP en dos en su último congreso ideológico", "Ana Obregón, Mauricia Ibáñez, Carmen Bousada o Lina Álvarez: las abuelas que quieren ser madres", "Madre rica, madre pobre", "Ana Obregón y la maternidad egoísta" ¡solo en el diario ABC!

En el diario 20minutos tenemos: "La maternidad de Ana Obregón reabre el debate sobre la gestación subrogada en España: prohibida, pero viable", "La gestación subrogada de Ana Obregón devuelve el debate a la escena política", "Ana Obregón ya sabe que es mayor", "Ana Peleteiro carga contra Obregón:  llama "aberración" a su maternidad", "El bonito mensaje de Georgina Rodríguez a Ana Obregón por su maternidad".

En El Mundo nos traen: "Ana Obregón rompe los límites de la maternidad: "Ningún médico sensato recomendaría a una mujer hacer lo que ha hecho ella, salvo el doctor Riviera de Los Simpson", "Editorial. Por una regulación garantista de la gestación subrogada", "Maternidad. Una pena, un viaje secreto... así se gestó la decisión de Ana Obregón para no volver a estar sola", "Y es que los hombres siempre subrogan, ¡coño!", "Capricho, derecho, egoísmo, luto... Todas las claves tras la polémica maternidad de Ana Obregón".

En RTVE.es tenemos lo siguientes:

"Ana Obregón rompe los límites de la maternidad: "Ningún médico sensato recomendaría a una mujer hacer lo que ha hecho ella, salvo el doctor Riviera de Los Simpson", "Editorial. Por una regulación garantista de la gestación subrogada", "Maternidad. Una pena, un viaje secreto... así se gestó la decisión de Ana Obregón para no volver a estar sola", "Y es que los hombres siempre subrogan, ¡coño!", "Capricho, derecho, egoísmo, luto... Todas las claves tras la polémica maternidad de Ana Obregón", "Ana Obregón: sus primeras palabras tras ser madre por gestación subrogada (vídeo)", "Gestación subrogada: se reaviva la polémica en España" (audio),

Podríamos seguir diario tras diario. Daría para hacer una tesis doctoral, un análisis mediático de cómo es posible que funcione este modelo informativo de una manera tan unánime. Ofrece todos los requisitos que necesita un hecho para convertirse en noticia explosiva, una conjunción de oferta y demanda informativas, de sintonía entre hecho, agente y receptores. Es como echar sardinas a las focas, que aplauden pidiendo más.

No voy a entrar en el caso porque no es mi deseo inmiscuirme en algo de esta naturaleza. Pero sí me interesa ver cómo este hecho genera  una repercusión mediática que desplaza de los medios a todo lo demás que acontece en el mundo. Este hecho es la confirmación abrumadora de que los medios funcionan ya de otra manera, con otros requisitos, con otros valores y jerarquía. Todo tipo de voces, de los políticos a los deportistas, de los juristas a los médicos, se han desatado para satisfacer la necesidad creada de información.

El caso de la subrogación (vamos a llamarlo así) se despliega ante nosotros en todos los formatos periodísticos posibles, aparece como editorial en dos de los cuatro medios, llega a ocupar el 50% de las columnas de opinión en el ABC; aparece como crónica, como divulgación (sobre qué es la subrogación), como entrevista, en formato vídeo y podcast. Se enfoca desde la psicología de la persona, desde las leyes, desde la biología, desde el "famoseo", todo ello mostrando una amplitud de reacciones emocionales sin precedentes.

En un sorprendente tono, RTVE.es dedicaba un texto muy emotivo al lado de la actriz y presentadora. En él se nos señalaba el epicentro de la noticia:

"Esta semana en exclusiva en ¡HOLA!: Ana Obregón, madre de una niña por gestación subrogada en Miami. Sus emocionantes imágenes de la felicidad al salir del hospital con su bebé". Con estas palabras la revista ¡HOLA! se marca un tanto, por dos motivos: tiene la exclusiva del año y devuelve a Ana Obregón a la actualidad. La presentadora y actriz es uno de los rostros más populares y queridos de la televisión y la prensa social, por eso sus dramas personales han impactado tanto entre sus fans y seguidores: primero la muerte de su hijo Aless, luego la muerte de su madre y después la muerte de su padre.*

Es una descripción situacional. La noticia exclusiva, llegada desde ¡Hola!, el centro mitológico de la prensa del corazón en España, salta a los medios de noticias de todo orden, público y privado, televisivos o multimedia, redactados o en podcast y vídeos.

En el mismo espacio de RTVE.es podemos leer estos dos párrafos seguidos que muestran la ambivalencia del caso:

La muerte ha rondado a Ana durante toda su vida. Desde muy joven se ha enfrentado a las dolorosas despedidas, desde Fernando Martín, su novio, a sus familiares más queridos. Por eso ahora ha querido plantarle cara a la vida, al destino y a la desazón, y se ha comprometido con la maternidad. Todos los medios destacan la noticia, aunque no todos hacen la misma lectura. El tema ha saltado ya de la prensa rosa y social al debate político y hoy es el tema central de todo tipo de tertulias.

La gestación por sustitución, proscrita de nuestro ordenamiento jurídico al considerar nulo de pleno derecho el contrato por el que se convenga la gestación, con o sin precio, a cargo de una mujer que renuncia a la filiación materna a favor del contratante o de un tercero, se conecta con situaciones de explotación reproductiva de las mujeres en contextos de globalización, donde cada vez más mujeres de países pobres actúan como madres gestantes para mujeres y hombres de países más ricos.*

Es la construcción del personaje y sus acciones a lo largo de su vida. Es un relato perfectamente ordenado que va de la desgracia a la felicidad en lo personal, del amor al delito. Es sorprendente el deslizamiento entre lo personal ("Ana"), las opiniones de todo tipo —a favor, en contra— y el salto a la categoría general, a lo que supone en el mundo, la explotación de los pobres y de las mujeres.

Estamos en un ecosistema informativo invertido. Esto revela una profunda crisis en diversos niveles. Lo hace, evidentemente, en la redefinición de lo que supone hoy la "demanda informativa" y lo que la "oferta" permite.

ABC

Hace unos días hablábamos precisamente de las "familias" mediáticas, de cómo se convierten en objeto de consumo informativo. De cómo se ha creado una especie de Olimpo de semidioses cuya función es vivir para que nosotros los miremos y cuando lo hagamos esto de traduzca en una forma de adicción y otra de beneficio económico. Estos seres virtuales que van llenando nuestras pantallas viven, sufren, tienen hijos, se divorcian, se reconcilian, etc. solo para nuestro deleite y morbo, para que nosotros satisfagamos nuestros deseo de llenar vidas aburridas con materiales intrascendentes que pueden ser consumidos y compartidos.

Si el medio impreso (papel) tenía unas limitaciones de espacio y el medio audiovisual una limitaciones de tiempo (duración de programas y secciones) que obligaban a seleccionar, a jerarquizar lo que se ofrecía, los medios multimedia disponen de todo el espacio que desean, son acumulativos (están constantemente aportando nueva información) y no disponen de limitación temporal (las noticias se cuelgan y permanecen), pueden ser compartidas (redes sociales) y recuperables (hemeroteca digital y búsquedas). Todo esto hace que el consumo sea diferente y que sus consumidores se vayan transformando con estos nuevos hábitos.

La explosión del caso de la subrogación, su salto desde la prensa del corazón a todos los medios, es un indicador del funcionamiento de esta sociedad de la información trivial, de la vaciedad del mensaje informativo que solo se sustituye por agotamiento repetitivo, que importa en función de su consumo y circulación.

Damos la bienvenida al mundo a quien será carne de flashes, vida de pantalla, objeto de observación continua y seguimiento denso.

* "Ana Obregón vuelve a ser madre, ahora por gestación por sustitución: esta es su nueva hija" RTVE.es 29/03/2023

https://www.rtve.es/television/20230329/ana-obregon-madre-gestacion-subrogada-aless-nuevo-hijo/2433765.shtml

viernes, 13 de enero de 2023

Explotar las redes

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

"Explotar las redes". Esa es la expresión que se repite en los medios. No, no es ningún descubrimiento importante, como signos de vida extraterrestre, algo relacionado con nuestro "eslabón perdido" o algo sobre qué había antes del Big Bang; tampoco es sobre nuevas curas de enfermedades imposibles o, peor, que en España los políticos han dejado de pelearse. No. Se trata de que Shakira ha sacado una canción —en un telediario de ayer el presentador nos insistía en que escucháramos la letra con atención— en la que lanza "dardos" a su ex, un futbolista que se acaba de retirar y sobre el que existen algunas dudas económicas y organizativas, según nos han ido contando en estos últimos tiempos. Sí, todo esto, nos dicen los titulares, ha hecho "explotar las redes".

La expresión es una metáfora de algo que se me acaba de escapar por la ambigüedad que toda metáfora tiene al salirse de la enunciación directa. Pero, como ya nos advirtió, Nietzsche, fabricamos metáforas y se nos olvida que lo son. En realidad es lo que ocurre, las redes explotan y son explotadas. Son el negocio del siglo XXI. Cada vez que "explota una red", la red es explotada y alguien se beneficia de ello. En este caso, por ejemplo, la canción se convierte en beneficioso espectáculo de la condenada por evasión de impuestos. Esperemos que al menos Hacienda —que somos todos los españoles— se beneficie de este escandaloso —hay un perfume que se llama Scandal!— drama privado para multitudes al que se le ha puesto letra y música. Afortunadamente, esperemos, que al ex no le dé por cantar y que solo se le den bien los negocios y las patadas a los balones, terrenos en los que cometía alguna que otra falta.

Explotan las redes, sí, y a algunos la cabeza, pues te vas impacientando viendo noticia tras noticia del evento incendiario, que no llega la información sobre lo que ocurre en Brasil, la corrupción en el Parlamento Europeo e incluso el caso "¿qué pasa con Harry?", que combina ambos terrenos, una vez muerta la reina que, afortunadamente, no llegó a leer el otro caso que hace explotar las redes con pingües beneficios. No sé cómo hemos podido vivir sin saber que a Harry le pegaba su hermano mayor, algo que pasa en todas las familias, pero no con el mismo sentido, claro.

Confieso que la primera vez que me colaron la letra de Shakira en un telediario no entendía nada de esa letra mientras trataba de encontrar el mando y largarme a la programación infantil, que es la única que solo tiene personajes reales y no como nuestros informativos, llenos de muñecos y ficciones.

Copiándose unos a otros en su sangrienta competición por las audiencias y las redes, que son dos caras en distintas monedas, los informativos se degradan. Dejan cada vez más sitio a todos estas ficciones parlantes cuya trascendencia es nula con la excepción de sus cuentas bancarias. Pero da igual. Mientras haya "explosiones" hay "vida informativa", late el corazón de las pantallas, las de los televisores, los ordenadores y teléfonos. Y late con ritmo, con letras tontas, con indirectas directísimas que se lanzan moviendo frenéticamente las caderas.

Los medios hacen caso a las redes (están que echan chispas, que explotan, que arden, nos dicen en socorridas metáforas incendiarias) y las redes hacen caso a los medios difundiendo sus clips, retuiteando sus palabras, cargándolos de "likes" hasta rebosar.

Hemos creado una fauna específica para ser consumida a través de las redes. Los medios tradicionales (la TV, la prensa, la radio...) se han fusionado en un espacio multimediático, uno donde cabe todo, donde es más barato reproducir que producir, donde el éxito no es lo original sino la repetición inagotable, recurrente.

A nadie le preocupa los efectos mentales de todo esto... mientras dé beneficios. Tenemos parejas que se pelean y se reconcilian en dudosas historias con mediocres guionistas. ¿Es verdadera —se preguntan— su ruptura? Pero la "verdad" y lo "verdadero" ya no es lo que era antes. Aquello tan solemne de las películas de "levante la mano derecha: jura usted..." hoy no se hace sobre una Biblia, sino sobre un teléfono que lo retransmite.

Hemos tenido que crear en los propios medios formas de verificación de las noticias por la abundancia de falsas noticias, las famosas "fakes". ¿Pero qué pasa con esas otras "no noticias" multitudinarias, las que hacen "explotar las redes"? Todavía no se ha encontrado un antídoto. Tampoco se ha buscado.

La vida puede ser un buen guion o un mal guion. Decía Edgar Morin, en ese libro de memorias que ha sacado a sus cien años, que la vida es imprevisible, que está llena de azar de la cuna a la tumba. Es la confirmación de que lo que aparece cada vez más en los medios no es la "vida", sino un simulacro, como señalaba Edgar Morin. 

Hemos dejado de preguntarnos por la esencia y solo nos importa la apariencia, lo que puede ser deglutido y vomitado como en una bien organizada orgía romana. Sí, el mundo de la información está siendo consumido por el del espectáculo formando un híbrido de difícil frontera, sin posible muro trumpista que lo detenga (¡y que lo paguen ellos!), sin test ni PCR, donde saltan la valla cada día todos estos personajes y personajillos cuya esencia determina el público que explota y es explotado. ¿Qué hay más allá de las apariencias? La nada, la oscuridad, es decir, el anonimato, la plebe que mira un teléfono en el metro, en el autobús; mientras pasea a los niños, que baja las escaleras mecánicas con su smartphone, que se pasa de estación en un despiste; en parejas que ya no se miran a los ojos sino que miran sus pantallas, seres de pulgares degastados y ojos irritados.

El problema es que todo esto educa y mal educa. Se ha convertido en una generación crecida en un agujero que se traga todo y lo devuelve convertido en colorines, dramas y pitorreo. Son tonterías elevadas a la máxima categoría, la de un titular al inicio de un telediario en la hora de máxima audiencia. 

Pero la celebridad estelar es dura y requiere un intenso trabajo, ya que puedes ser desplazado por alguien con letras de canciones con doble sentido, una nariz nueva o un embarazo inesperado seguido de un parto feliz. Estos seres viven y sufren delante de la pantalla, que no es el espejo del alma, sino aquello que da sentido a su guion y a su cuenta corriente, si hay suerte. Es el mundo que prefiere el "mundanal ruido", que escribía el poeta; un mundo al que el silencio agobia, deprime y destruye. ¡Vade retro!

Entre todo esto, asfixiados por el olor —que afortunadamente las cámaras todavía no captan— quedan algunos buenos periodistas que ven cómo se recorta su tiempo, el de su reportajes, el de su análisis, para poder meter más canción que haga explotar las redes. Mi admiración y condolencias para ellos. Sé lo que sufren.

Ya no se da la información que necesitan, sino la que quieren, un cambio que afecta en forma de descenso hacia la trivialidad. Antes los buenos profesionales, los medios con profesionalidad, era capaces de seleccionar qué era lo básico que un lector o un espectador debía saber para estar eso que se llamaba "bien informado". Hoy eso se ha perdido y la información importante se esconde detrás de cosas triviales, sin trascendencia alguna o, peor, de cosas triviales que se han vuelto transcendentales para millones de personas.

Veo con intensa emoción como Tamara F. se va a casar en el mismo castillo que sirve de escenario a una serie de televisión que se estrena y se presume exitosa. Es la búsqueda del refuerzo, el escándalo o la gloria de unos sirve de alimento a los otros y viceversa. ¡Qué mayor fusión de fantasía y pseudo realidad que compartir en tu mente recalentada los episodios de la serie mientras derramas lagrimitas sentidas por la boda! ¡Qué mayor emoción que acordarte de la boda cuando veas la serie!

A la intensa emoción de la canción polémica cuya letra no nos podemos perder, se le suma ahora la polémica si es un plagio o no. ¡Plagio en esta época seriada, multiplicada, traducida! ¿Hay algo auténtico? ¿Estaba en el guion o no? Si es plagio, le han dado nueva vida al plagiado, pues seremos arrastrados para resolver si lo es no no? Así este esta nueva vida que explota en todas las dimensiones de la palabra, de explosiva a explotadora.


¡Cuánta razón tenía MacLuhan cuando nos percibía como pueblerinos en la "aldea global"! Paletos globales dispuestos a exclamar ¡cuánta agua! ante la vista del mar informativo. Robinson y Viernes chateando cada uno desde su rinconcito en la isla en mitad de la nada. ¡Y la nave va!

 

sábado, 19 de noviembre de 2022

La zanahoria de la trivialidad o el nuevo hedonismo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Polémica —¡otra más!— por la EBAU. A las muchas polémicas en escena, se añade una más por la enseñanza y sus contenidos, sobre todo porque reflejan el modelo de persona y de sociedad que se proyecta hacia el futuro. El empobrecimiento cultural observable de muchas formas nos remiten a lo mismo, al embrutecimiento, a la falta de sentido crítico (¿para qué sirve eso?), a la ignorancia camuflada, a la trivialidad constante.

El otro día, hablando de la memoria, se me ocurrió preguntar por la "magdalena de Proust". No tenía la pretensión de que hubieran leído a Proust, sino simplemente que supieran a qué fenómeno me refería. El silencio fue la respuesta. No me rasgo las vestiduras. El problema de la educación, en cualquier escenario, es siempre que el ignorante no se percibe a sí mismo como tal.

Este fenómeno se agrava más cuando se lleva, como llevamos, la zanahoria de la trivialidad por delante, donde los flujos informativos solo te llevan a un consumo absorbente, que requiere de ti las 24 horas del día, los 7 días de la semana y los 365 días del año. Nuestro problema es ese, que nada te distraiga de tu destino, ocupar sitio en todo tipo de festejos, salir con la maleta puesta los jueves (no ya los viernes) al destino más barato que te ofrecen, empezar a pensar el lunes lo que vas a hacer el finde. A esto lo llaman "ocio" y algunos "felicidad".

Hay muchas formas de ocio, un concepto que se ha ido degradando, de la ocupación en uno mismo al mero consumo de entretenimiento. Hemos pasado de una idea formativa del ocio, un tiempo que uno dedica a formarse como persona a crecer, al mero paso del tiempo. Y es aquí donde se crea el problema: el ocio de unos es el negocio de otros. En una sociedad mercantilizada no importa lo que eres si no lo que consumes y produces.

Las quejas de la RAE lo son por cómo se organizan las pruebas de la EBA, algo que afectara a las propias asignaturas que se evaluarán:  

En un documento, colgado por la institución en su web, explica que "comparte" el malestar que le han trasladado un grupo de coordinadores de las pruebas de acceso a la universidad de varias comunidades autónomas acerca de las "insuficiencias" que tiene la propuesta ministerial.

En concreto, critica que la nueva prueba de acceso a la Universidad "reduce considerablemente los contenidos de Lengua y Literatura que los estudiantes deben dominar, con el argumento de que han de potenciarse en su lugar las competencias que supuestamente han de adquirir".

En este sentido, la RAE asegura que en la nueva propuesta el hecho de los alumnos tengan que contestar a 25 preguntas tipo test, sin poder sobrepasar las 150 palabras en los textos que redacten, hace que pierda "el lugar preponderante que hasta hace poco tenían la reflexión y la argumentación lingüística, la capacidad para compendiar y ordenar discursos, así como la interpretación, la valoración y el análisis de los textos literarios".

Critica que se evalúen conjuntamente diversas materias

También ha alertado de que la prueba de acceso evalúa conjuntamente competencias de "múltiples" materias: Lengua, Literatura, Historia y Filosofía, además de las que corresponden a la lengua extranjera elegida y a la lengua cooficial de las comunidades autónomas que la posean.

Según la RAE, aunque el texto ministerial reitera en varias secciones la importancia de "enseñar y evaluar de modo competencial", "no aclara" cuáles son exactamente las competencias que se suponen esenciales, y "tampoco explica por qué su adquisición se habría de oponer al conocimiento de los contenidos que hasta ahora se consideraban imprescindibles".

Asimismo señala que entre otras "ausencias notables" se pasa "por alto el hecho de que las capacidades argumentativa y crítica no pueden ser adquiridas en ninguna materia sin el conocimiento profundo de los contenidos a los que hayan de aplicarse".*

La valoración de la pruebas acaba afectando a la valoración de las materias en sí, ya que todo se enfoca al resultado final, el de la EBAU. Lo que queda diluido en las pruebas, lo hace en el proceso previo. La evaluación es selectiva y marca la orientación y valoración de todo. La cuestión es que eso tiene otro tipo de efectos en la formación global.

La incultura solo resalta en un entorno culto. La solución del problema es convertir a todos en ignorantes de la misma clase. Una vez que empieza la caída, esta arrastra a todos.

Las personas que se resisten y tratan de mantener un estado de cultura se enfrentan al grupo, a las malas miradas, al silencio, son apartadas o acaban haciéndolo ellas mismas. Necesitan desesperadamente entornos en los que poder desarrollarse y disimular en otros ocultando su deseo de leer, de profundizar en las cosas.

Somos la segunda generación, es decir, la de hijos que tienen padres que no han crecido en muchas dimensiones y que, por ello, consideran natural la ignorancia sobre muchos aspectos. Se les ha enseñado (vertical u horizontalmente) a que no necesitan todas esas cargas para ser "felices" en una sociedad del ocio consumista. No tienen modelo de referencia. Las escuelas dejan de luchar, las familias viven ya de otra forma, en un mundo sin libros, presidido por el teléfono, punto de convergencia de todos los flujos que caracterizan esta sociedad. Basta con usar el transporte público para comprobar esto.

Hace unos días, aparecía un artículo en el diario El Mundo con el titular "Uno de cada dos jóvenes españoles preferiría estar en el paro antes que ser infeliz en su trabajo". El reportaje se hace eco de la encuesta de Sigma Dos y establece que según se avanza en la edad, este deseo de "felicidad" se tiene que ajustar a la realidad laboral, es decir, a tener que hacer trabajos que no te gustan para poder vivir, una necesidad que excepto algunos privilegiados, tienen el resto de los mortales. ¡Pero se lo pasa uno tan bien viviendo sin preocupaciones y divirtiéndose gracias al trabajo ajeno!

La idea de "felicidad" se asocia con la falta de responsabilidad, de un hacer sin finalidad más que esa diversión que llena los días ante la incapacidad de llenarla con otras cosas. Espero que haya pronto estadísticas sobre el uso real del "bono cultural" ofrecido por nuestro gobierno.

El estudio de Sigma Dos hace referencia a otros anteriores y señala:

Nuestro sondeo aporta nuevos puntos de vista. Sólo el 6,7% de los jóvenes cree que su trabajo le define como persona. Se acabó aquello de ser "alguien" en la vida determinado por un empleo. La diferencia con las generaciones anteriores es abismal. El 22% de los mayores de 45 años y casi el 30% de los mayores de 65 sí se identifican personalmente con su profesión. 

Seguramente tiene mucho que ver que son también los más jóvenes los más descontentos con su situación laboral. 

Si nos dan a elegir entre trabajo y ocio, las diferencias también son significativas. Para el 64% de los menores de 30 años el ocio es prioritario frente al trabajo (29,1%), una brecha que se reduce con la edad. Entre los mayores de 65 años, la distancia entre trabajo y diversión es mínima (45,9%-48,6%).**


El problema, claro está, es que para poder divertirse se lo tiene uno que pagar, aunque se hayan buscado fórmulas cada vez más baratas, como el botellón, alternativa al ocio de los bares, generador de un nuevo tipo de economía ajustada a las posibilidades. La pandemia ha servido para dejar en evidencia cuáles son las prioridades sociales: el ocio en sus diversas variantes. Es lo que centraba la atención. Incluso la vacunación ha estado determinada en gran medida por las posibilidades mayores de "salir de marcha", como refería un entrevistado en un canal televisivo.

Ante todo este imperio del ocio consumista, la cultura entendida de otra forma se convierte en un obstáculo en varios sentidos. El mismo desarrollo del sentido crítico, una mejor comprensión de los mecanismos sociales y personales, se convierte en un obstáculo cuando la persona descubre cuál es realmente su valoración y posición social, lo que se espera que haga.

En la generación joven de los 70, la lectura era una forma de distanciamiento de la generación anterior, mucho más dogmática y con menor educación. El acceso mayoritario a las universidades que se produjo desarrollo un modelo muy distinto, con lecturas más allá de las nacionales tratando de superar el "casticismo" tradicional de una parte mayoritaria de la cultura española. Se trataba de leer más y de leer distinto, lo que afianzaba el sentido crítico y la distancia. Entre sus objetivos, estaba claramente el sentido anticonsumista de la cultura. En España proliferaron editoriales que lanzaban miles de títulos al año convirtiéndonos en la cuarta potencia editorial mundial, especialmente en variedad de títulos, más que en cantidad.

Pero todo eso ha quedado cortado de raíz. El consumo se dirige al ocio, con el que se nos bombardea cada día a través de los medios, especialmente de la televisión, que se dedica a informar sobre todo esto. Quizás algún día alguien haga una tesis doctoral tratando de explicar los conceptos de "ocio", "ocio nocturno", "terrazas", etc. durante la pandemia, cómo se convirtieron en obsesión informativa. La economía que necesita que nos concentremos en determinados puntos de consumo se vio dificultada por los riesgos para la salud de las concentraciones. La idea del "X es seguro" se repetía como un mantra cuya finalidad era evitar que toda la estructura consumista se viniera abajo ante las necesidades del confinamiento. En otros países se ha producido, pero en pocos tan desequilibrados como en España.

La preocupación de la RAE por la lectura, por las Humanidades, por la disolución de unas en otras, su forma de evaluarse, etc. es real. Pero no debe verse como una cuestión de gremio, que es uno de los errores capitales en esto. El problema es la sociedad que estamos generando, su profunda incultura y, por ello, por nuestra enorme capacidad de ser manipulados. No se trata de oponer trabajo y diversión (como se hace en la encuesta), sino un tipo de diversión improductiva frente a un ocio constructivo que haga avanzar a la persona, algo que se debe fomentar desde familia y escuela, es decir, crear un ambiente favorable. El problema es que cada vez más las instituciones educativa, del colegio a la Facultad, se ven más como lugares de encuentro, como formas laborales, como obstáculos a esa diversión, nuevo motor de la vida. La palabra hedonismo se inventó hace ya algunos siglos. Hoy lo practicamos.

El deterioro de la enseñanza es el deterioro de la sociedad y viceversa. Con la mediocridad es suficiente. Esa extraña relación que se ve entre la diversión y el trabajo no solo habla de la mala condición del trabajo (real), sino de la baja condición de la diversión, de su vacío profundo al servicio de las fuerzas económicas que lo sostienen como forma de producir y que no quieren ver como se vacían los saraos, deportes, viajes... 

Poco pan y mucho circo. Los dos fenómenos que hemos unidos están relacionados. Las escuelas, el profesorado, están empezando a cansarse de luchar por convencer al alumnado y a los políticos de que la formación requiere otros planteamientos. La falta de valoración de la cultura acaba en desprecio por el trabajo y por todo lo que requiere algún tipo de esfuerzo, ya sea de pensamiento o laboral, que son los dos elementos de los que se nos habla. Cada vez queda más en que se produzca esa epifanía, ese momento de revelación en el que alguien se "cae del burro", se da cuenta que es su vida la que pasa cada día y que esta se gasta de forma trivial. Pero la zanahoria es poderosa si se ha construido una sociedad trivial, basada en el entretenimiento en vez de en la ocupación en los valioso como legado. Somos parásitos de nosotros mismos siguiendo esa zanahoria que se nos ofrece cada día. Si la zanahoria hacía avanzar al burro, ahora le pide que se detenga y evite pensar en todo lo demás.

Si lo hicieran, a lo mejor sentirían la tentación de cambiar el mundo trivial que les rodea. Y eso parece peligroso.

* "La RAE ve "insuficiencias" en la EBAU: "Reduce considerablemente contenidos de Lengua y Literatura"" RTVE.es 18/11/2022 https://www.rtve.es/noticias/20221118/rae-advierte-insuficiencias-nueva-ebau-lengua/2409472.shtml

** "Sigma Dos: Uno de cada dos jóvenes españoles preferiría estar en el paro antes que ser infeliz en su trabajo" El Mundo 13/11/2022 https://www.elmundo.es/papel/historias/2022/11/13/636e9ac7e4d4d80a128b4590.html


jueves, 1 de septiembre de 2022

La oscuridad de neón

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La política parece tener una sola ley, la del derribo del contrincante. Los medios se han acostumbrado a ello y lo alientan. La polémica, como ya nos explicó Deborah Tannen, en su obra La cultura de la polémica (1999) pasa a ser una forma dominante de discurso. Ha pasado bastante tiempo desde las observaciones de Tannen. En la página 112 de la obra, Tannen cita a Kenn Walsh, un corresponsal en la Casa Blanca. Este comenta que años atrás cuando decía cuál era su trabajo, a la gente le parecía "muy interesante", pero ahora señala Walsh le cometan "¡Qué diablos os pasa a los medios de comunicación!" Tras citar esa fuente exterior, Tannen escribe:

Esta transformación en la cultura popular es ciertamente palpable. Hace años, en el cine, cuando la policía no conseguía resolver un crimen, el guión recurría al clásico papel del reportero que siempre daba con el asesino. En la actualidad podemos ver películas como Mad City, donde Dustin Hoffman interpreta a un reportero de televisión que intencionadamente agrava una situación en la que intervienen rehenes, en beneficio propio. (Tannen 1999: 112)

La observación es atinada porque el "buen reportero", alguien que ayuda a resolver problemas donde otros no llegan, pasa a ser en esa cultura popular citada la fuente de los problemas con el deseo de sensacionalismo y una grave falta de ética. Hemos pasado del medio que aclara al medio que oscurece, que revuelve las aguas creando turbulencias sociales de las que se aprovecha para atraer la atención.

Más recientemente podemos encontrarnos con películas como Nightcrawler (2014), una película nominada al Oscar al mejor guión que precisamente nos muestra el carácter morboso que van adquiriendo los medios para conseguir más intensas (y extensas) reacciones de los espectadores.

Cuando Tannen escribió su libro, en 1998 en su edición norteamericana, las redes sociales solo estaban comenzando en gran parte del mundo. No había un acceso tan generalizado como lo hay hoy y la idea de una conexión permanente no se había instalado en nuestras vidas. 24 horas de recepción  y búsqueda, 24 horas de acceso continuado, de lucha por nuestra atención, el bien más buscado.

El cambio ha sido tan rápido que ha arrastrado a los medios tradicionales, que no han sabido enfrentarse a esta gigantesca explosión en la que todos compiten con todos, en las que las entradas de información son permanentes, con distribución casi instantánea de información, sin verificaciones ni forma de controlar los efectos.

Cada vez son más las personas que desconectan de las redes, que hacen sus periodos de higiene mental por los peligros que trae la exposición continuada. Del niño acosado en la escuela a la campeona de Tenis, todo están expuestos a una forma de ser empaquetados y difundidos que no conoce respiro ni límites.

Frente a la profesionalidad, las redes imponen el anonimato y lo que unos lanzan otros lo repiten por el simple hecho de que ya está ahí, circulando, imparable. Todos quieren lanzar la primera piedra.

Durante un tiempo se ha pensado que la prensa profesional estaba ahí como una garantía, como una muralla frente a esos flujos peligrosos. Pero cada vez más comprobamos que no es así. Los contables y gerentes toman las riendas de la información y exigen más intensidad y menos costes, que es la receta de la época; llamativo y barato. Lo que no es transcendente se intensifica mediante los tratamientos retóricos, las titulaciones exageradas o inquietantes.

La barrera que señalaba Tannen, el cambio del periodista al que la sociedad agradecía su profesionalidad al ponerla al tanto de todo aquello que necesitaba saber, se rompió ante la nueva perspectiva. En meses, hemos visto como grandes periódicos internacionales, como serias cadenas de televisión, se transformaban en parcelas donde se diversificaba la siembra. Zonas de seriedad, cada vez más acosadas, y zonas de trivialidad llamativa, la verdadera materia prima de una nueva sociedad que no quiere realmente saber. ¿Para qué? Quiere ser entretenida, ver el gran circo en el que se comen unos a otros, en el que se polemiza sin fin.


La facilidad para obtener imágenes ha sido la gran oportunidad para los escándalos. El mundo se ha inundado de imágenes que van de las fiestas de Boris Johnson y sus amigotes hasta las últimas monerías de su mascota o el baile ensayado con su vecina. Fotos y vídeos, podcast, etc. ha cambiado el sentido de la expresión "medios de masas". Ya no son las masas las que reciben, sino las que producen a través de una ingente cantidad de personas deseosas de contribuir unos segundos a la ceremonia de la confusión.

De ese océano mediático masivo salen las imágenes que dan la vuelta al mundo, las que tienen la capacidad de dar codazos a aquellas otras con las que compiten. La atención es limitada y selectiva. Dar el salto de la trivialidad a lo serio es cada vez más difícil. ¿Cómo definir lo "serio"? No es fácil, quizá sea aquello que nos importa sin que lo sepamos; aquello que desconocemos, pero que nos es imprescindible. La función del buen Periodismo es precisamente hacernos conscientes de todo ello. 

En un mundo como el actual, en una crisis profunda, es necesario comprender para poder decidir y actuar. Pero parte de nuestra crisis tiene su origen en la propia cultura producida por nuestro entorno. Hay un punto en el que la calidad informativa se nos hará extraña, no la sabremos apreciar porque no la reconoceremos. Esta cultura de exceso y trivialidad, de la polémica como atracción, crea sus propios públicos y estos su demanda, aquello que les satisface.

Llegará un punto en el que será imposible luchar contra esta oscuridad de neón. 

Tannen, D. (1999) La cultura de la polémica, Madrid, Paidós.