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sábado, 11 de julio de 2026

La gran manipulación

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Salió ayer durante la comida. Nos visitaban dos profesores de instituto e inevitablemente nos fuimos hacia la crisis educativa y sobre los condicionamientos que rodean a los docentes con unos alumnos a los que se aleja de la cultura y se les adentra en una sociedad mercantilizada, sin memoria y distanciada de objetivos positivos.

Hablamos de cómo nos rodea un entorno manipulado, que te dirige de forma adictiva hacía objetivos que responden a intereses ajenos, ya sean económicos o políticos. Pronto se llegó a una idea pesimista: ¿cómo romper esta manipulación, pronta y constante, en la que se nos introduce? Ellos eran más jóvenes y me lamente de que lo había surgido como una alternativa utópica (véase  el famoso manifiesto "Declaración de independencia del ciberespacio", de John Parry Barlow* de 1996) a un mundo distanciado del real, al que se acusaba entonces de "materialista", "deshumanizado", "manipulador", etc.

Cuando te das cuenta de la deriva del ciberespacio, desde la primera mitad de los años 90, rápidamente asaltado por políticos y banqueros, te das cuentas que lo que era visto como una herramienta de liberación se ha constituido en la más poderosa herramienta de manipulación y censura, que las libertades que presumimos están en manos de una serie de empresas, grupos y gobiernos que pueden manipularte, invisibilizarte, etc. con un simple algoritmo, es decir, un mundo en el que hay que escribir "t*r*u*m*p" no es un mundo más libre. Se trata por eso de introducir de forma masiva para poder manipular. Los profesores son los que sacaron pronto el término "adicción" para describir un comportamiento que observan. Coinciden con la noticia ayer de las multas a Meta por su "diseño adictivo", creado para enganchar a los más jóvenes a medios de control posterior, ya sea político o de consumo, de creación de modas y hábitos. "Creamos la herramienta comunicativa más poderosa de la Historia y la han transformado en el método más poderoso de manipulación", les comenté.

Hoy me llama la atención una noticia en VerificaRTVE con el titular "Debate manufacturado: cómo unas redes coordinadas secuestran los comentarios a las noticias europeas"**, con el añadido "Una investigación liderada por la alianza Spotlight revela el uso de bots para impulsar narrativas en comentarios de noticias" y su origen está en el  Eurovision News / Spotlight.

Lo primero es entender el origen de la investigación:

Una investigación conjunta de radiotelevisiones públicas europeas ha revelado una manipulación sistemática en las secciones de comentarios de las noticias que publican en Instagram y Facebook que implica el uso de bots para impulsar el discurso de odio, campañas políticas y estafas comerciales. 

El análisis conjunto de más de 17,5 millones de comentarios publicados en los doce meses que van desde abril de 2025 a marzo de 2026 en los perfiles de las cadenas BR24, Tagesschau y ZDFheute (Alemania); France 24 y RFI (Francia); LRT (Lituania); ORF (Austria); RTVE (España) y Swissinfo (Suiza) sitúa a Irán como el tema que más actividad coordinada inauténtica ha generado.** 

Ya la combinación de esos tres "impulsos" —odio, política y estafas— debería preocuparnos por algo que se camufla bajo las redes y que se basa en los principios de nuestras adicciones, creadas para recibirlas. Unos y otros buscan los mismos métodos: somos receptores de todo lo que se nos ofrece; solo se trata de hacerlo de la forma más adecuada. En eso trabajan los estudios en psicología, en comunicación y en tecnología. Sus avances se dirigen a obtener la máxima rentabilidad en sus propios términos, en consumo o votos, en tendencias sociales y cambios en la percepción de problemas, personas, grupos.

El uso para generar actitudes racistas, por ejemplo, usará las suyas para generar el odio, que se traducirá en violencia en unos momentos, en votos en otros. Otros nos convencerán de que compremos objetos, vayamos a hacer turismo a determinados países o playas, lo hagamos en ciertos hoteles y usemos compañías aéreas determinadas. Esto se admite ya como "normalidad", como parte habitual del nuevo mundo.

Pero la investigación realizada por las televisiones públicas europeas ha detectado otro tipo de usos muy concretos. Se trata de la manera automatizada y coordinada de control de las reacciones ante determinadas noticias. Esto se hace mediante sistemas de bots que se encargan de añadir automáticamente comentarios para dirigir las reacciones ante las noticias políticas.

Durante un año han estado analizando estos casos y luego los han compartido. Los resultados conjuntos son claros y contundentes:

Conforme las protestas contra el régimen de la República Islámica se intensificaron en enero de 2026, las secciones de comentarios a las noticias de las radiotelevisiones públicas europeas reflejaron la disputa política en el país persa, con al menos tres redes coordinadas distintas operando de forma simultánea en las mismas plataformas y algunas veces reaccionando a las mismas publicaciones. 

La mayor comunidad coordinada identificada en el conjunto de los comentarios apoyaba a la oposición iraní y al líder Reza Pahlavi, una figura opositora en el exilio que es el hijo mayor del depuesto sah de Irán, Mohamad Reza Pahlavi. **

Tres redes diferentes trabajando en el mismo sentido, en la misma dirección: los ataques al régimen iraní y el apoyo al hijo del Sha. Su forma de trabajo es detectar cuándo aparece una noticia relacionada y llenar las páginas con respuestas que condicionen la lectura y llevan a los lectores en una dirección política determinada. Tres redes detectadas. Las respuestas se dan en pocos segundos, el tiempo que necesitan para hacer llegar esos mensajes a miles de personas, simples direcciones de red.

Es manipulación. Para esto existen ya empresas o entidades creadas desde los gobiernos para dirigir la opinión pública en sentidos marcados por su agenda. En ocasiones de trata de vender productos, de crear tendencias; en otro de desinformar, de manipular políticamente, dirigiendo, como se nos dice, hacia el odio y la radicalidad.

Pero el texto nos habla de más casos detectados: 

Esta investigación también ha revelado otras evidencias de manipulación coordinada. En la cuenta de Instagram Zeitimbild, de la cadena austriaca ORF, una red de bots con más de 180 perfiles comenzó con críticas a las operaciones militares de Israel en Gaza antes de escalar, tras varias semanas, a un discurso de odio antisemita que se considera ilegal por la legislación austriaca. Con un seguimiento de los bots por los comentarios que publicaban en relación con otras cuentas de Instagram, ORF logró contactar con un influencer que había comprado comentarios para su perfil a una agencia turca, lo que permitió saber más sobre el origen de esta red. Se desconoce quién encargó los comentarios antisemitas y por qué esta campaña pagada terminó dirigiéndose hacia el perfil informativo de la radiotelevisión pública de Austria.

Mientras la mayor parte de la investigación se centra en comentarios de Instagram, varios medios públicos han analizado los comentarios publicados en sus páginas de Facebook. La página de France 24 fue objeto de una campaña geopolítica relacionada con el conflicto en la frontera entre Camboya y Tailandia en julio de 2025. Cerca de 100 cuentas utilizadas en esta campaña se crearon el mismo día y en torno a 1.000 de los 7.000 comentarios se publicaron en un intervalo de menos de cinco segundos. El contenido de estos mensajes se centró en culpar a Tailandia por el conflicto. Muchas de las cuentas seguían una página vinculada al partido gobernante de Camboya, pero no se pudo determinar un vínculo directo.

Varios medios han detectado redes que perseguían objetivos financieros. En Alemania, las cadenas públicas BR24 y Tagesschau identificaron campañas que promovían plataformas digitales para ganar dinero, con cuentas que tenían elementos propios de granjas comerciales de interacciones en redes.

ZDFheute descubrió una red que promovía servicios comerciales que venden seguidores e impacto en redes. Varios medios que participan en esta investigación conjunta descubrieron comentarios vinculados con un personaje identificado como 'Richboyjames', que promueve estrategias para "hacerse rico rápido" y contenido inspiracional de salud. France 24 encontró en los comentarios de su página de Facebook mensajes que promovían canales pornográficos, curanderos africanos y supuestos tratamientos contra el sida. ** 

Es el mercado oscuro del mundo creado por las redes. La visión naif del ciberespacio no puede mantenerse sin saber que existen este tipo de operaciones (solo la punta del iceberg) y que su crecimiento es constante. En la medida en que la propia red crece, crecen este tipo de operaciones.

No hace mucho comentamos aquí el crecimiento de las falsas comunicaciones creadas por bots y cómo esto alteraba el funcionamiento. Usted y yo tenemos que estar demostrando cada día que "no soy un robot", un efecto todo esto. Yo debo demostrarlo cada vez que entro en la red de mi universidad, que accedo a mi correo, o simplemente visito una página. Puedo ser yo o puede ser un bot con intenciones de falsificar el número de accesos o de introducir comentarios positivos o negativos.

El ciberespacio es cada vez más "fake", con todo lo que esta palabra ha llegado a significar. Esto nos obliga a vigilar dónde entramos, a dudar del origen e intención de muchas cosas.

La importante investigación de las televisiones públicas europeas ha detectado cómo se trata de manipular sus informaciones a través de herramientas y campañas cada vez más sencillas de realizar, más veloces, en un intento de modificar nuestra forma de ver el mundo. 

En este contexto, qué sentido tiene hacer personas mejor formadas, más críticas, más independientes. Por el contrario, interesa la masificación, el conformismo, la ignorancia, algo que ya se ajusta mejor a lo que nos rodea. 

 

* "Declaración de independencia del ciberespacio", de John Parry Barlow https://es.wikisource.org/wiki/Declaración_de_independencia_del_ciberespacio

** "Debate manufacturado: cómo unas redes coordinadas secuestran los comentarios a las noticias europeas" VerificaRTVE.es 9/07/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260709/debate-manufacturado-redes-coordinadas-secuestran-comentarios-noticias-europeas/17148734.shtml


miércoles, 6 de mayo de 2026

La explosión de lo trivial

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La información se hace cada vez más confusa cuando se nos ofrece en las páginas de la prensa digital. Lejos del orden que trataba de establecer el papel, en el que el espacio era limitado y se respetaba la unidad de la página, lo que nos encontramos ahora en nuestras pantallas es el reflejo de quienes agrupan las noticias sin sentido asociativo y las juntan con dudoso criterio.

Las más variadas unidades informativas se agrupan conforme a relaciones que nos hacen dudar de su convivencia espacial, por un lado, y tampoco se respeta demasiado el grado de importancia, encontrando en la parte superior, la primera que se  nos ofrece, noticias que apenas lo son, de una trivialidad pasmosa. Al fondo de la página van, sin embargo, noticias objetivamente importantes. Parece como si los propios medios hubieran decido elevar lo intrascendente a lo más visible, mientras que ocultan lo importante.

Los efectos de esto son notables porque, obviamente, son pocos los que llegan a lo importante y se quedan en lo más absurdo e intrascendente. Veamos los titulares que tengo delante, juntos, en mi pantalla, ahora mismo:

(1) "La UE exige a España que termine con la tarifa regulada de la luz",  (2) "Trump asegura que la crisis del petróleo es 'un pequeño precio' a pagar para que Irán no tenga armas nucleares", (3) "España está dispuesta a compartir sus reservas de queroseno pero solo después de garantizar su suministro", (4) "Andreu Buenafuente cambia de 'look' en su primer acto público tras su baja", (5) "Condenado a tres años de prisión por apuñalar al jubilado con el que mantenía relaciones" y (6) "Lola Lolita lanza una pulla a "El hormiguero" desde "La Revuelta" al hablar del acoso en las redes sociales". ¿Puede alguien entender qué extrañas relaciones unen todos estos elementos tan diversos en un mismo punto de la página? ¿Qué tienen que ver unos con otros? ¿Cómo saltamos de las noticias importantes a las mayores trivialidades, de situaciones de crisis económicas mundiales a cambios de "look" o a un comentario en un programa televisivo? ¿Cómo se puede establecer algún tipo de criterio para recorrer todo esto, más lo previo y lo posterior?

Han desaparecido los indicadores de secciones y lo que se ofrece es una especie de plato combinado que no sé si será satisfactorio para alguien. ¿Podemos satisfacer algún tipo de búsqueda, de acercamiento a lo que pasa en el mundo, cerca y lejos? ¿Es esto estar "bien informado"?

Otros medios se han convertido en sistemas promocionales de su programación televisiva renunciando poco a poco a ser un medio informativo. También alteran las noticias y dedican la mayoría de su espacio a "informar" de lo que podemos ver en su canal.

Algún sentido debe tener todo esto porque se está repitiendo por todo el mundo y contagiándose de la enfermedad medios considerados de los "serios". Indudablemente, si tiene un sentido, debe ser puramente económico, porque no supone ninguna mejora real de la información. Es como si se superpusieran varios periódicos en uno tratando de aprovechar los diferentes tipos de lectores, del más trivial al más serio, informativamente hablando. Sin embargo sí se percibe una cierta dirección hacia lo insustancial, un movimiento de aceptación de un mundo artificial creado como un entretenimiento masivo.

¿Están los medios hundiendo a los propios medios?, pues a nadie medianamente inteligente se le esconde el final de todo esto. ¿Estamos fabricando idiotas de forma sistemática? De ser así, el futuro que nos espera es tremendo y los seguidores del trumpismo y simplezas similares se frotan las manos ante la perspectiva de encontrar masas acríticas, manipulables, sin posibilidad de contestación alguna.


Cuando reviso diariamente los medios, me sorprende algo que no puede ser casual, pero que me resisto creer que se haga de forma voluntaria, premeditada. De ser así, no hay escapatoria.

Estamos suprimiendo la verdadera cultura en beneficio de este galimatías informativo para el que fabricamos incesantemente figuras artificiales de todos los colores y grados de estupidez y trivialidad. Ya no encontramos diálogos inteligentes sino una combinación de lo trivial y lo polarizado, una mezcla peligrosa de seducción y griterío. Los efectos son el desconocimiento del funcionamiento de una realidad que se vuelve fantasmagórica, que solo entiende del beneficio, para lo que es válido todo camino.

Me apena la situación de muchos buenos profesionales conscientes de este drama profesional y cultural, gente que llegó con vocación y sentido ciudadano, que ha visto a muchos compañeros perseguidos o muertos por tratar de hacer llegar algo de sentido a las vidas de todos.

Desde una perspectiva orwelliana, vivimos anestesiados y hay quien se beneficia de ello. Con edades cada vez menores, se va destruyendo la capacidad de acceder y transmitir cultura real, interés real por el mundo, ya sea desde los medios o desde el sistema educativo. Nadie queda libre de esta distorsión.

Necesitamos grandes dosis de inteligencia antes de que sea demasiado tarde. Y eso solo se consigue teniendo acceso a una cultura crítica, que nos haga pensar. No es lo que nos están dando.

martes, 25 de noviembre de 2025

Mundo polémico

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En 1999 se publicó en español el libro de la lingüista Deborah Tannen (1945) titulado "La cultura de la polémica" (ed. Paidós), una obra preclara que hoy probablemente entendamos mejor que entonces, aunque ya se apuntaban las formas actuales.

Recomiendo su lectura, como algunas otras de sus obras, pues lejos de lo rutinario académico, Tannen ha sabido encontrar temas y enfoques de interés para los lectores, desde las dificultades del diálogo entre hombres y mujeres, las de comunicarse en los ambientes laborales o este mismo que traemos hoy a colación, La cultura de la polémica. (The argument culture)


He encontrado este resumen de presentación que nos cuenta de forma escueta el problema y la intención de la obra, publicada en inglés en 1998. Se nos resumen así su tema:

Este libro aborda la enrarecida atmosfera bélica que actualmente nos envuelve y nos empuja a contemplar cualquier empresa que debamos llevar a cabo como si se tratara de una peligrosa misión. Esta "cultura de la polémica" nos obliga a contemplar el mundo y sus habitantes como si fueran nuestros enemigos, basándose a la vez en la premisa de que, para conseguir una meta, lo mejor es desplegar una enconada actitud de oposición frente a todo y frente a todos. Hoy en día, la mejor forma de profundizar sobre un tema es organizar un debate, y la forma ideal de comunicar una noticia es encontrar portavoces que manifiesten opiniones extremas, pues ello significa presentar "las dos caras" del problema. Para resolver una discrepancia, es preciso litigar y situar a los oponentes frente a frente. Para escribir un artículo, lo mejor es empezar rebatiendo a algún autor. Y, para demostrar que se sabe pensar, parece indispensable criticar y atacar. Este tipo de enfoque puede funcionar en algunas ocasiones, pero no por norma general, pues aporta más problemas que soluciones. Así, nuestros debates en público se asemejan cada vez más a las disputas domesticas: en lugar de intentar comprender al otro, solo pretendemos ganar la batalla. Y, de este modo, cada día se hace más necesario un tipo de polémica que exija la elaboración de argumentos a partir de los diversos puntos de vista y sin que medie la disputa, es decir, sin tener que recurrir a la agresividad.

¿Les suena el problema?

Sin duda, Tannen ya contemplaba lo que hoy se ha convertido en normalidad. Polemizo, luego existo. Encienda su televisor, vea las noticias. De la política a los deportes pasando por la información social, solo hay noticia si dos (al menos dos) se enfrentan, se desgañitan y rechazan.

Lo que era una característica esencialmente de la política norteamericana hoy se cumple en casi todo el mundo. En un mundo mediático en el que hay que llamar la atención, el que más grita, el más agresivo, resulta favorecido. El problema añadido es que esto ya no ocurre solo en la política, sino que se ha extendido a otros ámbitos creando un entorno de discusión constante.

Han sido las noticias mañaneras las que me trajeron a la memoria las antiguas lecturas de Tannen. Sus libros están por algún lugar de mis estantes (estoy terminando de colocarlos tras mi mudanza), pero sí están localizadas en mi mente sus ideas como interpretación de lo que el mundo nos ofrece cada día.

Como bien se señala, no estaba claro que la polémica sirviera de mucho. Hoy sabemos que es rentable, pero destructiva. Es muy arriesgada una política de enfrentamiento constante, que no busca resolver los problemas, sino agrandarlos hasta convertirlos en armas arrojadizas en rostro de los otros.



Deborah Tannen

Efectivamente —está ya más que comprobadoؙ—, se trata de polarizar, de hacer que cada uno vea al otro como un veneno para el conjunto. Sin embargo, una sociedad democrática debería apostar por la convivencia. Claramente, esto no se hace. El ejemplo social es negativo y el diálogo se entiende ya como falta de recursos.

Hay un problema con los perfiles. Este tipo de práctica genera la necesidad de políticos poco constructivos, poco dados a resolver los problemas y sí a manipularlos haciendo que duren lo más posible si perjudica al otro. Lo malo es que estos problemas sin resolver afectan al conjunto y crean un ambiente de tensiones.

¿Somos conscientes del efecto de ese ambiente conflictivo constante? No es de extrañar que sean la angustia, la agresividad, la soledad y la ansiedad las constantes que definen a nuestras sociedades actuales. La violencia se desvía hacia los más débiles o, simplemente, a los que tenemos más cerca.

La cultura de la polémica, como la denominó Deborah Tannen, no es un invento intelectual de una profesora aburrida. Es una descripción ajustada de una situación real.


miércoles, 22 de octubre de 2025

Pantallas y sus efectos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Nos lo repiten continuamente, pero hacemos poco caso. Nos advierten de los efectos nocivos de las pantallas en los niños. La edad en que se les da una es cada vez más temprana y entra ya en momentos en que tienen efectos que comenzamos a atisbar, como es en el lenguaje y en la comunicación, dos sectores básicos e interrelacionados profundamente, El lenguaje nos permite decirnos internamente y modelar el mundo que nos rodea, hacerlo compresible y ordenado. No solo introducimos el lenguaje en nuestra mente modelándola, sino que este nos permite la acción socializadora a través de la comunicación con los otros donde no solo aprendemos a transmitir y recibir conocimientos, sino a desarrollar la afectividad, a comprender a los otros y a relacionarnos con ellos. Todo ello se ve afectado por el uso temprano de las pantallas. Frustramos lo que miles de años de evolución han desarrollado, el momento en que damos el salto de animal a especie humana. Los seres humanos nacemos profundamente inmaduros porque al nacimiento le sigue un largo periodo de formación exterior en la que nuestro cerebro necesita interactuar, recibid información que modele nuestra personalidad, nuestros conocimientos necesarios y nuestros afectos, la vida social y emocional.

Todo esto se ve alterados por el uso temprano de las pantallas, que centrar nuestra atención en el dispositivo y dejamos de interactuar con otras personas en unos momentos clave, esenciales para nuestra formación y marcarán nuestro yo en formación, individualmente y socialmente.

La pantalla es un problema que altera lo que la Naturaleza ha programado durante milenios, Responsabilizamos a las pantallas, pero eso es como condenar a una pistola por el crimen cometido por un asesino.

En el diario El País, Jorge Marzo Arauzo firma hoy mismo un artículo titulado * "¿Está afectando el uso de pantallas al desarrollo del lenguaje en los niños?", al que le sigue la siguiente entradilla: "El uso diario de dispositivos electrónicos puede dificultar que los pequeños entre 12 y 36 meses aprendan a hablar correctamente por la falta de comunicación e interacción con las personas cara a cara".

En el inicio del texto se nos muestra la opinión de expertos en el desarrollo del lenguaje en los siguientes términos:

La llegada y, sobre todo, la implantación de las pantallas en los hogares con niños en el día a día ha supuesto un cambio en cuanto a cómo los pequeños interactúan con otras personas y, en consecuencia, cómo es su desarrollo del lenguaje. Al poder llegar a pasar varias horas delante de las pantallas, ya sean móviles o televisiones, el desarrollo del aprendizaje nativo se puede mermar y no evolucionar de manera óptima. “El hecho de tenerlas hace que el menor esté separado de sus cuidadores. Esto puede afectar a toda la parte de protoconversaciones —interacciones preverbales— que se tienen que desarrollar, como la atención conjunta o la reciprocidad entre el bebé y el cuidador”, expone Jenifer Andreu, psicóloga sanitaria.

Los cambios en los hábitos de vida de las personas derivados de la pandemia también pueden haber afectado a que el desarrollo del lenguaje en los niños haya disminuido. “De unos años para acá ha habido un incremento en casos de niños con inmadurez o alteración en los trastornos del sonido del habla. Creo que como tenemos menos tiempo para pasar con ellos, todo el estrés se traduce en alteraciones del lenguaje”, alerta Zayda Castro, directora clínica del centro de logopedia Senza, en Madrid.*


Esto, que se puede percibir inmediatamente por observación, es, sin embargo, una barrera del desarrollo, un muro contra una normalidad que va siendo más extraña porque esos hoy adultos fueron ya niños criados entre pantallas. Es la segunda generación con una pantalla en las manos.

Responsabilizar a las pantallas es un ejercicio de hipocresía porque son los adultos los que les dejan las pantallas para poder mantenerse en las suyas sin "distracciones". En mis recorrido de calle distingo a los adultos que no interactúan con sus hijos, aburridos en cochecitos guiados con una sola mano porque la otra está ocupada con su teléfono, de aquellos otros que interactúan con sus hijos, les hablan y expresan con sus caras las reacciones que los niños esperan recibir.

El panorama mayoritario es ver cómo esos adultos no diferencian entre pasear a sus hijos y pasear al perro. Aquello de lanzar la pelota al perro y jugar con él se ha visto tan reducido como en el caso de los niños. Tiran de la correa mientras el perro, aburrido, espera algún gesto de su aburrido amo pegado al teléfono.

Ayer vi a cuatro adolescentes que iba en dos parejas. Cada uno de ellos miraba su teléfono mientras caminaban. Eran un grupo, sí, pero un grupo de cuatro personas aisladas en sí mismas, que lo más que llegan a hacer es mostrarse alguna novedad en sus teléfonos para volver inmediatamente a ellos. No saben comunicarse entre ellos; se agrupan y poco más.

Son los hijos de esos adultos que ya plantean problemas de comunicación y dejaron móviles a sus hijos para que no les molestaran en su día a día telefónico, absortos en sus pantallas, Cuando se plantea, como ya han hecho diferentes países, evitar los teléfonos en los colegios se evita entrar en el conflicto de que son las familias las que les compran los móviles.

Me fijo cuando veo esas madres y padres con cara inexpresiva de quienes los niños esperan algún tipo de interacción, algo para alimentar su cerebro con una situación que les permita crecer, madurar, avanzar en la adquisición del lenguaje, aprender a manejarlo y con él mejorar su sociabilidad. Hace algunos días me asustó ver la cara de una madre ante su hijo en el autobús. Le daba un biberón. El niño la miraba esperando un gesto. No consiguió nada, Guardó el biberón cuando terminó y sacó su teléfono.

Todo esto tiene sus efectos. Se nos dice en el texto citado:

“Vemos muchos niños con alteraciones a nivel de atención. Cuando quieres trabajar el lenguaje con ellos, se les ve muy dispersos”, prosigue Castro. “Y también vemos alteraciones visuales, como inmadurez en el movimiento sacádico del ojo para iniciar la lectoescritura; físicas, porque estar sentados todo el día puede llevar a obesidad; y de sueño, porque si usan mucho la pantalla puede acarrear problemas de insomnio”, advierte.

Un estudio publicado en 2024 en Jama Pediatrics, titulado Tiempo frente a la pantalla y conversación entre padres e hijos cuando los niños tienen entre 12 y 36 meses, reveló que a mayor tiempo frente a pantallas en esos rangos de edad, menor es la cantidad de palabras que oyen y producen. Además, según el informe, también disminuye la frecuencia de las interacciones verbales con los padres, y esto puede afectar al desarrollo del lenguaje en los primeros años. En otro análisis publicado en la revista científica Clinical Epidemiology and Global Health en 2024, titulado ¿El tiempo que pasan los niños frente a una pantalla afecta a su desarrollo lingüístico?, estudiaron el efecto del tiempo frente a la pantalla en el desarrollo del lenguaje en niños menores de 12 años. La conclusión a la que llegaron fue que, en la mayoría de casos, el uso excesivo de pantallas se asocia con un impacto negativo en la adquisición del lenguaje, y esto se agrava cuando hay poca interacción con adultos.

Pese a que se nos advierte por todas partes, uno de los efectos de esta incomunicación es precisamente la exposición selectiva a aquello que interesa, mientras que se obvia todo aquello que nos incomode.

Hay un factor económico en lo que se ha dado en llamar "capitalismo digital" y en la "economía de la atención". Estas personas viven en un entorno burbuja cuya puerta de entrada es la pantalla. Son consumidores de información en una sociedad que la ha convertido en ganancia. Hay resistencias importantes para ser restringida. Se trata de fabricar adictos a los que se pueda llegar fácilmente a lo largo de la vida. El problema grave son la consecuencia: violencia por incapacidad comunicativa, irritabilidad constante, problemas para empatizar, etc. Pero eso a ellos les da igual. Se trata de estimular el consumo de información, que se convierte en beneficio económico, y nos lleva al consumo a secas.


De poco sirven los expertos o los apuntes en los medios. De poco vale que avancemos en la comprensión de las "neuronas espejo" y de su papel esencial en el aprendizaje mediante la interacción con otros, de su papel en la adquisición del lenguaje, etc.

El artículo se cierra con este párrafo:

Andreu añade que los padres deberían reducir el uso de móviles enfrente de sus hijos: “¿Cómo le puedes decir al niño que no lo haga, si lo hacen sus modelos? Además, se podría tener en casa una zona y unas horas libres de pantallas y que sean el momento de interacción, comunicación y donde más se desarrolla el lenguaje”.*

 Es mucho pedir a estos padres que no contaban con que sus hijos requerirían atención o creían que podrían controlar su uso de las pantallas propias. Hace falta mucho más que estos esporádicos intentos de vencer ese hábito que nos crean las pantallas. Todo está diseñado para convertirnos en adictos a las pantallas. Es una lucha feroz por mantenernos quietos ante ellas. Se desarrollan técnicas comunicativas para hacer adictivos los mensajes; para ello se recogen o financian las investigaciones en neurociencias y otros campos.

Estamos entendiendo mal el problema. Seguimos pensando en términos de separación de niños y adultos, cuando hay que hacerlo en términos sistémicos, de interacciones. Los niños serán adultos y los adultos han sido niños. Los problemas de desarrollo y formación en la infancia no desaparecen cuando se llega a adultos. Seremos adultos defectuosos, con problemas de comunicación y empatía. Podemos esconder esta realidad fraccionando el problema, pero es el mismo.

Los resultados los vemos en esa incomunicación de efectos graves para el desarrollo. Los niños de hoy son los adultos de mañana. Tendremos una calidad humana acorde con lo que les ofrecemos desde la infancia. Una formación defectuosa del yo, una formación defectuosa del nosotros con efectos incontrolables: del acoso al maltrato, del fanatismo al egoísmo, son consecuencias de una socialización defectuosa.

 

 

* "¿Está afectando el uso de pantallas al desarrollo del lenguaje en los niños? El País 22/10/2025 https://elpais.com/mamas-papas/familia/2025-10-22/esta-afectando-el-uso-de-pantallas-al-desarrollo-del-lenguaje-en-los-ninos.html

martes, 21 de octubre de 2025

Leer con pasión hoy

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Se queja Juan Manuel de Prada en su columna de ABC de que "Hoy la literatura no interesa a nadie" (es el titular) y apunta a continuación: "Hoy el Premio Planeta, para resultar rentable, tiene que concederse a un famoso televisivo".

No dice de Prada algo nuevo, algo que no haya sido dicho muchas veces con esas mismas o parecidas palabra. Vienen a cuento cada vez que se concede el premio Planeta a alguien que por el simple hecho de aparecer en un programa televisivo tiene ya asegurado unas cuantas decenas de miles de lectores.

No le falta razón al afirmar en su titular que la literatura no le interesa hoy a nadie. La pregunta que surge entonces es: ¿qué tiene que ver el premio Planeta con la Literatura, por qué se utiliza como medida? Y no es ironía, sino la triste realidad de que los máximos enemigos de las artes suelen ser los que rigen sus destinos.

Realmente, ¿interesa a alguien la Literatura?

He sido profesor de Literatura durante los primeros 20 años de mi carrera académica. Como he sido entusiasta lector desde poco más de los diez años, para mí la Literatura era algo que había llegado a mi vida para quedarse. Traté de compartir mi conocimiento, pero sobre todo mi entusiasmo, algo que ha sido sustituido por el interés económico. Por eso digo que vincular la Literatura con el Premio Planeta no es hacerle justicia al arte literario, porque siempre ha estado el premio en entredicho como algo interesado más en vender que en emocionar realmente desde la Literatura.

La creencia en que lo literario caduca en pocos años, que se considera viejo, solo tiene sentido cuando se trata de dejar hueco al siguiente premio.

Casi todas las artes tienen su momento de descubrimiento, un libro, una película, una pintura... con la que nos encontramos y hacen abrirse nuestro deseo de más y más. Ese encuentro tiene algo de revelador, nos hace pararnos y decirnos ¿qué es esto, qué me ha pasado? El resto de nuestra vida es un viaje para poder revivir esa sensación de claridad luminosa, de superar el aquí y el ahora para volver a él con nuevas energías y sensaciones.

Desgraciadamente, hoy muchos de los que fabrican, editan y venden libros, incluso los que los escriben pueden no haber experimentado ese momento. Escribir, editar puede ser una pasión, pero es una pasión extraña, algo que no siempre prende. Queda entonces la economía.

Hace décadas que la educación enseña sin pasión, sin entusiasmo. Las aulas son vistas como trincheras en las que se libran épicas y aburridas batallas entre jóvenes que consideran que todo está ya en su teléfono y personas que han acabado pensando que perdieron la guerra.

La Literatura es uno de esos campos desaprovechados en los que se lucha por imponer unas obras vengan a cuento o no. Hay obras para todos los gustos, pero se imponen las que oficialmente se establecen. No hay emoción. La temporalidad reducida del curso se opone a una vida de lecturas. La enseñanza de la Literatura lleva muchas veces a lo contrario de lo que se debería buscar, lleva hacia la desmotivación. No hay nada que buscar; todo está ya dicho en los programas. Lo mismo ocurre con otras artes. El arte es consumo y el entusiasmo se reduce a consumir producto tras producto.

En un programa de TV hace unos días se explicaba con toda naturalidad que la ventaja de los cómics es no tener que leer, lo que le debía suponer para quien lo dijo un enorme desgaste. Todavía está reciente el escándalo de la influencer que decía que los libros estaban sobrevalorados y que la gente se cree superior a los demás si lee.

Todas estas cosas forman parte de esos discursos que han ido dejando fuera la Literatura sencillamente porque se ha perdido la batalla de la lectura en beneficio de esos móviles con los que vemos en las sillitas a niños menores de dos años. Se les enseña a pasar el dedo para estar entretenidos y que no distraigan a los padres de la misma tarea, pasar el dedo por la pantalla. Desde Nerón nunca tuvo tanta importancia el dedo pulgar.

¿Leer? ¿Qué es eso? Algo muy antiguo. En la sociedad en la que se privilegia la captación de la atención, leer es desperdiciar el tiempo, que se te pasen ideas raras por a cabeza, etc. Todo esto si no tienes el último Premio Planeta que has comprado porque te suena la cara de ese que sale en la tele, ese tan simpático.

En este mundo de luchas por la atención y el bolsillo, solo se busca lo rentable, no lo culturalmente positivo para la persona. Y los primeros que buscan lo fácil son las propias editoriales, al menos las grandes. Toda mi admiración a esas editoriales pequeñas, independientes, que se la juegan con cada libro que editan y que creen en ellos. A lo más que aspiran es a que las mencionen de pasada en algún suplemento literario, colonias de las grandes editoriales.

La lectura no se produce de forma casual o calculada. En eso ha fallado estrepitosamente nuestro sistema educativo, por un lado, y el comercial por otro. Es un cambio de paradigma y se busca el entretenimiento, las más de las veces adictivo.

Han desaparecido los programas sobre libros. En las casas ya no hay libros. Es allí donde se coge el amor por la lectura. He dicho "amor" y no es metáfora o cursilería. Es la realidad de ese encuentro que te hace desear más.

Me viene a la memoria repentinamente lo que nos contó en clase un querido profesor de Literatura. Nos dijo que cuando terminó de leer El poder y la gloria, la novela de Graham Greene, lo cerró y llevándoselo a los labios lo besó. Creo que fue un acto espontáneo, algo que hizo pocas veces en su vida, pero que fue el motor que le impulsó a seguir buscando. Hoy leer es, desgraciadamente, otra cosa.

Las personas deberían salir del sistema educativo con varias pasiones, no solo con conocimientos. Esas pasiones deben acompañarnos toda la vida, le dan sentido al día a día y sirven de equilibrio con aquello que nos castiga y embrutece. Pero hoy el sistema educativo no es más que la antesala al sistema laboral; no importa lo que lleves dentro, sino la productividad. No importamos en cualquier otra dimensión. Es una sociedad de información, de datos, sin profundidad de las personas, desbordada por la falta de recursos personales internos, lanzada del trabajo al ocio embrutecedor, buscando no pensar.

Pero se está dando una cierta reacción. Son famosos que nos descubren que son enamorados de la lectura y crean sus clubes de lectores, como ha hecho la cantante Dua Lipa. No deja de ser una ironía que sean personas ajenas al mundo de los libros, como la cantante, las que tengan que realizar lo que otros no se atreven a hacer.

Dicen que ya hay influencers de los libros. No hay problema mientras sea esa emoción lo que le guíe y no las simples ventas, ser otro brazo del consumo. Con la crítica empeñada en vender, hacen falta personas entusiastas. El problema se nos vuelve macluhaniano, "el medio es el mensaje". Importa más la promoción que lo promocionado. No se trata de la novedad, sino precisamente de lo contrario, de lo que perdura, de lo que demuestra su valor en la resistencia al tiempo, de lo que resiste porque nos sigue hablando.

Preste, comparta libros, hable de ellos con sus amigos. Poco a poco se irá creando una red. Comparta lo que descubra. Leer no es un acto mecánico, es la puesta en marcha de nuestra imaginación estimulada por las palabras que leemos. Bese el libro que le ha emocionado, como hizo aquel viejo profesor. Puede que sea el libro menos rentable del universo, pero no se trata de eso.



sábado, 18 de octubre de 2025

Cultura y consumo cultural no son lo mismo

 Joaquín  Mª Aguirre (UCM)

Hay algo que no me casa en la interpretación que se hace desde la SGAE de la situación de las artes en su informe anual. No me gusta tampoco la forma en que se interpreta el problema cuando se habla de "vencedores y vencidos" en cuanto al consumo cultural en el artículo de RTVE.es firmado por Esteban Ramón que lleva por título "La cultura tras la pandemia: del boom de los conciertos a la caída de las salas de cine"*. 

Crecimiento de la música popular, lenta recuperación de las artes escénicas, y preocupación por las salas de cine. El Anuario SGAE 2025 de las artes escénicas, musicales y audiovisuales, presentado este viernes, revela los datos de 2024 y completa ya un largo estudio longitudinal de 25 ediciones en las que se pueden sacar conclusiones de las tendencias de consumo cultural de este siglo en España, el impacto de la crisis de 2008, y sobre todo, un panorama de vencedores y vencidos tras la pandemia.

“El impacto de la pandemia de covid ha provocado un miedo capas sociales de mayor edad y también un mayor atrevimiento en la juventud”, resume el presidente de la Fundación Sgae, Juan José Solana. “El miedo se ve en la escasa asistencia a espectáculos como teatro, sobre todo, y el cine. Y el atrevimiento provoca más afluencia a espectáculos musicales y de entretenimiento en general. Es algo como parecido a lo que ocurrió tras la II Guerra Mundial: olvidarse a base de mucho entretenimiento”.* 

La idea de "vencedores y vencidos" tiene una serie de implicaciones bélicas que nos alejan de la realidad del problema, que se entiende en términos de "competencia" o "conflicto", una perspectiva perversa de interpretar la cuestión de las "artes", que deberían formularse como "negocios" escénicos, musicales y audiovisuales, que es el que se percibe como fondo. Es decir, se prescinde de un enfoque cultural en beneficio de una concepción competitiva en la que hay un total que gastar y unas formas de repartirlo. No hay ciudadanos más o menos cultos, simplemente formas de gastar en unos campos u otros. No es cuestión del gusto, sino del gasto.

De esta forma se hace girar todo sobre un factor lo suficientemente coherente, el efecto de la pandemia: las personas mayores no van al teatro o al cine por "miedo", mientras que los "atrevidos jóvenes" no tienen miedo por apretujarse en los macro conciertos, Simple, demasiado simple.

Si los adultos tuvieran "miedo" habría aumentado la producción y difusión de DVD, BD y 4K para ver el cine en sus casas, algo que no ha ocurrido. Más bien lo contrario, la posibilidad de comprar este tipo de discos con películas ha desaparecido porque los grandes comercios han eliminado sus secciones de cine. Simplemente, las han retirados. Uno de los grandes centros comerciales madrileños, como pude comprobar ayer mismo, ha hecho desaparecer definitivamente los estantes dedicados al cine. Estos años dejó dos estantes testimoniales. Ayer no quedaba nada de una sección en las que podías echar horas rebuscando entre los miles de películas. Ahora tienes que buscar en su página web en la que el material cinematográfico que ofrecen proviene en su mayoría de otras empresas. Simplemente: han hecho desaparecer el cine de sus estantes.


Curiosamente, esta desaparición física se junta con la aparición de nuevos formatos de mayor calidad de imagen y sonido, como los actuales 4K, un formato que da ya salida al cine nuevo y a una recuperación de clásicos o sencillamente películas populares por sus temas, actores o directores. Los criterios de precio se ajustan a esas demandas, películas caras con caras conocidas; descuentos en otros materiales que se quiere liquidar. Pura oferta y demanda.

El aspecto económico de esta situación cultural lleva a la competencia entre sectores por captar atención y dinero. Podemos poner la pandemia como excusa, pero la realidad no encaja bien. Si es la "seguridad" lo que prima, debería crecer la oferta para dispositivos caseros, algo que no ocurre, que vemos desaparecer de los estantes, a menos que se argumente que los adultos también tienen miedo a entrar en unos grandes almacenes o tiendas a comprar.

A lo que asistimos realmente es a una feroz lucha por lo que hay en los bolsillos en medio de una gran crisis económica y cultural. Es económica porque se resuelve finalmente en compras, ya sean de entradas o de discos; es cultural porque nos dirige hacia determinadas zonas y las aleja de otras. Esta misma mañana se emitía un programa para dar cuentas de la situación digital de los comics y se daba como explicación que los dibujos digitalizados evitan esa molesta situación de tener que "leer". La reciente polémica con una "influencer" que decía que eso de los libros era poco más o menos que una cuestión de ego, de sentirse superior y que estaba sobrevalorado leer nos da pistas de por dónde van los tiros.

No hablamos de cultura. Nuestra sociedad es cada vez más inculta, lo que ya no es visto como un problema si el problema, por ejemplo, es tener que leer, ver "viejas" películas o escuchar viejas canciones.

Hemos construido una sociedad del consumo instantáneo y que se vuelca en el momento. ¿Hay algo más efímero que un concierto, algo que pondere la pertenencia grupal (no se va solo al concierto), el sentido colectivo? Volcarse en el momento quiere decir que no existe sentido de la pertenencia más que al grupo o tribu, que no se amplía el sentido más allá del presente. La palabra "pasado", junto con "ideas", "legado", etc. configuran el marco de lo perdido. Una vez pregunté en esos mismos almacenes por un libro y al decirles la fecha, cuatro o cinco años atrás, me dijeron que no lo tenían porque era "muy antiguo". La etiqueta de "antiguo", que antes podía entenderse como un valor añadido, ahora tiene un sentido despectivo, de obsolescencia. Por supuesto, me han dicho, lo que no se pide se destruye, se hace desaparecer porque ocupa "espacio", lo peor que puede ocurrir.

Hemos perdido nuestro sentido de lo que debe ser una persona culta. Solo contemplamos la dimensión del consumo y este lo dirigimos de forma sutil a través de esa herramienta que son las redes sociales y los influencers, que son solo un invento para salvar el olvido de los medios tradicionales.

Los ministerios y consejerías de Cultura solo actúan para repartir subvenciones y promociones. No hay una idea estable de lo que significa ser culto, sobre cuál ha de ser su repertorio. El papel que debería cumplir el sistema educativo se incumple en beneficio de una idea de dirección hacia el empleo y la eficacia en un sentido estrictamente laboral. No formamos personas, sino futuros empleados, aunque el destino final se atender la barra de un bar o servir a los turistas en sus mesas.

El mundo de la cultura tenía un sentido responsable hace unas décadas. Hoy se identifica con el consumo y se diseñan y fabrican sus piezas. Pasamos de una a la siguiente. No hay conciencia de la cultura como un fondo en el que crece la persona.

Esto se refleja en muchas cosas que vemos, del acoso a los suicidios, de las violaciones a las estafas a los más débiles, del maltrato al desprecio a los mayores, considerados como cargas. La cultura, por supuesto, no es la panacea, pero si un contrapeso a toda esta barbarie, en sentido físico y moral, a la que asistimos cada día, lo que incluye la "barbarie política", incluido la falsificación de títulos universitarios y la incitación directa o indirecta a la violencia y la ausencia de diálogo.

Si la cultura nos da racionalidad, sentido crítico, la barbarie del consumo instantáneo nos trae justo lo contrario. Ya sea por la política o por la incitación al consumo, somos más manipulables, lo que nos lleva a las urnas, a viajar a un país remoto o a una compra impulsiva. En los periodos intermedios, nuestros ojos se desplazan por las pantallas de nuestros teléfonos en busca de algo que mirar, algo diseñado para mantener nuestra atención y nuestra vida con "sentido" hasta el episodio siguiente.

Necesitamos reflexionar sobre nuestros modelos de persona, de sociedad y de cultura. Es urgente porque esta es ya la segunda generación, la de los que han crecido en casas en las que no hay libros, no se ven películas ("soy más de series"), no se va a las salas, etc. Solo se vive en un tiempo puntual, no lineal; un tiempo sin historia, sin legado, sin más valor que el de la novedad.

La idea misma de "industrias culturales" intentaba definir el cambio y la actitud. Nosotros vemos los resultados. Lo podemos comprobar en las preguntas que se nos dirigen cada día en las aulas, resultado del desconocimiento más absoluto de lo que ha ocurrido antes en cualquier dimensión. La cultura es interconexión; unas cosas nos sirven para comprender otras. Sin ello, sencillamente, no entendemos nada. La cuestión es entonces ¿hay algo que comprender más allá del consumo?

Mucho me temo que las personas colocadas en las instituciones culturales públicas y privadas están más pendientes del beneficio económico que del beneficio cultural. Y esto supone que lo que no sea rentable desaparece, incluido el cine, las salas, etc. Tienen que crearse instituciones que ponderen y defiendan otro concepto de la cultura. Es una necesidad urgente.

El Covid simplemente aceleró un problema que ya estaba sobre la mesa. Podemos contentarnos con echarle la culpa, pero la realidad es más compleja y hay mucho de nuestra responsabilidad, de la política a la educación pasando por los propios responsables de las "industrias" a los que les importa poco la cultura en sí. Los mayores "tienen miedo", los jóvenes son osados apenas explica nada y asegura que por ahora no hay solución a algo que no se considera problema.  


* Esteban Ramón "La cultura tras la pandemia: del boom de los conciertos a la caída de las salas de cine" RTVE.es 17/10/2015 https://www.rtve.es/noticias/20251017/cultura-tras-pandemia-del-boom-conciertos-a-caida-salas-cine/16775529.shtml

jueves, 11 de septiembre de 2025

De la educación a la cultura

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No se deben confundir los datos de matriculación educativa con los de la calidad cultural, que es un parámetro muy distinto. Los primeros se centran en números, en datos que se pueden medir y comparar, como se hace en el estudio recogido en Antena3 por Ángel Granero. Lo segundo es algo difícil de medir y se basa en elementos que van de lo personal a lo común, en la capacidad de manejar aspectos diferentes que no necesariamente están vinculados a los niveles educativos.

En el artículo en el que se comenta el estudio se señala en su inicio:

España continúa rezagada en materia educativa respecto a la media internacional. El informe 'Panorama de la educación. Indicadores de la OCDE 2025', publicado este martes, revela que el 34,7% de la población adulta tiene un bajo nivel educativo, una cifra que duplica la media de la Unión Europea (15,5%) y supera en 16 puntos porcentuales la de los países de la OCDE.

Pese a este panorama desfavorable, el estudio también refleja avances. En los últimos 14 años, España ha reducido en 12,4 puntos porcentuales la proporción de adultos con solo la primera etapa de Secundaria como máximo nivel de estudios, pasando del 47,1% en 2010 al 34,7% en 2024. Esta reducción es más significativa que la registrada en la media de la OCDE (-8,5) y de la UE (-7,8).*


Se da gran importancia a estos datos, pero mucho menos a los resultados y a cómo son definidos en términos de manejo cultural.

Cualquier profesor al que comente esto le dirá que perciben una desconexión creciente con lo que se supone que es una persona "culta", uno de cuyos rasgos esenciales es la capacidad ce "conectar", es decir, ser capaz de poner en relación diversos aspectos de una situación, ser capaz de remontarse a los orígenes de algo, identificar, reconocer, etc. La persona "educada" tiene conocimientos; la persona "culta" conforma con ellos unas estructuras relacionales que le permiten comprender y explicarse nuevos fenómenos. La educación tiene fecha, etapas, como refleja el estudio; la cultura es algo en constante crecimiento, que no para nunca, que integra cada nueva información dentro del conjunto. Hay muchas personas educadas, pero cada vez menos personas cultas.

Esto ocurre en gran medida por factores propios de la educación misma, de sus objetivos y prácticas. La cultura, por contra, es esfuerzo de la persona, algo que no siempre se produce o apoya. Tiene mucho que ver con el estímulo del propio entorno, sobre todo familiar, aunque también se encuentran casos especiales en el entorno educativo, donde se pueden encontrar todavía personas capaces de estimular, de ayudar a encontrar esa senda propia, personalizada que es la cultura.

Pero si la cultura es un camino propio, de crecimiento personal, no están los tiempos por la labor. La nueva configuración mediática de la sociedad ha centrado en el consumo su objetivo. La cultura es hoy ofrecida y consumida conforme a parámetros fijados que la alejan del objetivo anterior. Se elimina lo que tiene de descubrimiento y se nos empuja hacia unos estándares que buscan no nuestro crecimiento personal, sino el del mercado, Las personas cultas hoy se defienden de las tendencias interesadas que se les ofrecen y tratan de construirse su propio camino. El consumo es lo determinante; la sociedad se ha orientado hacia el mercado, que es la forma en que se estructura el consumo y, sobre este, la producción.

La cultura tiene sentido de lo histórico; el consumo vive en el aquí y el ahora. Lo que importa es la tendencia, un término que permite dirigir, orientar el consumo. Si la cultura rompe hábitos, el mercado los crea. Son la garantía del consumo. En el centro, el sistema artificial de la moda, es decir, el principio de imitación y seguimiento, perfectamente dirigido mediáticamente y que confluye en la figura del "influencer". Salga a la calle y comprobará que se encuentra con decenas de personas que siguen los mismos caminos, incluso comprobará una "moda-no moda", la de los que se quieren sentir diferentes y que se manifiestan con la misma apariencia. Verá grupos que se coordinan en sus cortes de pelo o en sus indumentarias.

Los sistemas educativos son parte del "sistema"; la persona culta hoy va más allá del sistema, del que puede partir, pero que pronto se le muestra insuficiente para sus deseos. ¿De dónde sale ese deseo que nunca está satisfecho? La persona culta comprende sus propias limitaciones, es decir, comprende lo amplio del camino, la infinitud de la cultura por delante. Frente a esto, el sistema educativo pone fechas, califica, da diplomas y títulos, garantiza conocimientos suficientes. Lo que mueve a la persona culta es que su crecimiento le hace consciente de lo que sabe y, especialmente, de lo que no sabe. Por eso la persona culta vive en una insatisfacción constante que se compensa por el descubrimiento. Se piensa que una persona culta es una persona satisfecha de sí misma, ¡qué error! Sucede al contrario, pero es una insatisfacción satisfactoria, un deseo abierto y permanente.

En estos días, las osadas y poco inteligentes afirmaciones sobre la lectura por parte de una "influencer" han suscitados un estallido de protestas y reflexiones que tenían como centro una parte del problema de fondo. Han puesto sobre la mesa dos formas de estar en esta sociedad mediática. El libro es algo más que una forma de preservación —una memoria— y de comunicación —la lectura que nos pone en contacto con lo otro—. Representa la estabilidad de la información, la individualidad del acceso y la personalización. Frente a esto, la nuevas formas son colectivas, seriales, controladas.

En todas las sociedades autoritarias, los libros han estado en el punto de mira. Se han visto como un peligro que había que controlar. Así fue desde los primeros libros copiados a mano, tarea encargada a las instituciones del sistema. Cuando se creó la imprenta, se creó a la vez la censura, la vigilancia, el sistema de permisos de publicación. Hoy los sistemas de difusión de información son masivos. Es cierto que también son una alternativa contestataria en muchos lugares donde cortan los accesos y crean cercos; pero su efecto mayoritario es el contrario: crear estándares fuertes en un universo informacional llamado "la nube" que no está en manos del que accede sino del que lo pone y repone, del que sube o borra informaciones.

La polémica sobre libros y lectura, sobre sus efectos y defectos, refleja precisamente esa falta de comprensión del fenómeno de quien se declara "influencer", es decir, una referencia, un punto vivo de entrada a las tendencias en el sistema.

Hay focos de resistencia culturales, modos que tratan de alejarse de los estándares que se van creando y tratan de ser alternativas al sistema. Es lo que ocurre con los llamados "clubes de lectura", los "cinefórums" o cualquier otra fórmula que permita crear un pequeño espacio en el que sea posible ver alternativas y, sobre todo, hablar de ellas, dialogar con otros, encontrar lo viejo nuevo. Hoy son espacios en los que se puede avanzar en el camino cultural frente a los estándares de mercado que se nos ofrecen, un sistema de consumo sin apenas crecimiento, un sistema que nos ofrece una novela o filmes fabricados según informes sobre el gusto antes que una gran obra del pasado.

La Vanguardia 2/03/2020

La educación de hoy, por encima de sus cifras, no permite comprender esta diferencia con la cultura, Tampoco los poderes públicos, que usan mecanismos parecidos cuando no los mismos, están interesados en una "cultura política", en que la gente crezca y critique, que sea lo más autónoma. La prueba más clara del lado en que están en la creciente falsificación de títulos educativos entre los políticos. Esto, que a muchos parecerá anecdótico nos revela precisamente que la educación depende de ese título falsificado mientras que la cultura no posee etiquetas. El título se falsifica y se exhibe sin que nadie haya notado la diferencia. Luego salta el escándalo.

Necesitamos una mayor preocupación por la cultura. ¿Lo permitirá el sistema o seguirán prefiriendo un sistema controlado a través de títulos y promociones aunque aporten poco? En el fondo, existe una preferencia por el control y la creación de mercados manipulables, consumidores de lo que se les ofrece sin demasiados miramientos.

Hay que fomentar espacios de crecimiento, espacios en los que se deje a la persona crecer asumiendo sus diferencias, que no todos los caminos nos lleven al mismo modelo final, un estándar.

Está muy bien hacer comparaciones con otros países, saber cómo estamos respecto a otros en cuestiones educativas. Pero no nos preguntamos por su resultado en lo personal y en lo social, por cómo afecta esto a las personas, qué les ofrece realmente más allá de los títulos en cualquier nivel. 


La educación se orienta cada vez más al empleo o a sus expectativas y no hacia la persona y sus posibilidades de desarrollo. Parece que la "cultura" ha quedado como algo en paralelo a la cuestión central, la del empleo. Son los empleadores los que deciden qué camino han de tomar los futuros empleados, lo que necesitan y lo que les sobra.

La cultura, en cambio, se orienta por la persona, que decide qué camino tomar conforme a sus propias necesidades internas. La polémica sobre la lectura y los libros es en realidad un aviso sobre las distorsiones que padecemos y la pobreza que se está sembrando. Entre los falsificadores de títulos y los sembradores de incultura e ignorancia interesada nos movemos hoy. Leer, ver cine, escuchar otra música..., crear tu propio sendero cultural en paralelo con el educativo, es hoy una necesidad urgente. Las señales en contra son ya graves. Aunque muchas veces se traten como "psicológicas", lo cierto es que el rechazo es cada vez más social, efecto del entorno.
Verá a padres tras los teléfonos; a parejas cada uno con su teléfono. Verá pocos libros, poca animación a la lectura, a crecer. No es lo mismo promover la lectura que vender libros. No nos engañemos con las cifras. La cultura es difícil de medir, pero fácil de comprobar. Su presencia se nota; su ausencia todavía más. Se puede falsificar un título universitario; la cultura no.

Más y mejor educación, sí; más abierta, creativa, rica. Más posibilidades culturales, de crecimiento, de diferencia, también. Hoy esto es luchar contra muchos intereses, de políticos a económicos, sociales. Trate de ser la mejor versión de usted mismo. Es laborioso, requiere un esfuerzo extra, renunciar a aquello con lo que le tientan. Pero es un camino al que no se debe renunciar: puede que sus amigos, su entorno, no se le perdonen. No se sienta superior, solo consciente de lo que muchos se están perdiendo.

 

* Ángel Granero "España duplica la media europea en población con bajo nivel educativo y mantiene una de las tasas más altas de 'ninis'" Antena3 11/09/2025 https://www.antena3.com/noticias/sociedad/espana-duplica-media-europea-poblacion-nivel-educativo-segun-ocde_2025090968bfe30cbf8802738973c105.html