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domingo, 26 de noviembre de 2017

El desestabilizador desestabilizado

Joaquín Mª Aguirre (UCM) 

Puesto a ser secesionista, Puigdemont está dispuesto a separarse de todo. De paseante con chaperón por las calles de Bruselas, solo interrumpido por peticiones de selfies ocasionales por parte de los viandantes, el ex presidente de Cataluña parece dispuesto a convertirse en una curiosidad y, si le dan tiempo, en una rareza. Bruselas creía haberlo visto todo, pero no. Quedaba Puigdemont.
No sabemos si es por la distancia por lo que sigue perdiendo su sentido de la realidad o si se trata de algún tipo especial de efecto, una especie de "jet lag" político, causado por su alejamiento del poder y del bendito suelo. ¿De qué manera pueden ser entendidas, sino las declaraciones que recoge La Vanguardia? Mientras todos tratan de mantener una calma mediante autocríticas y actos de reconocimiento de que la pera del olmo no estaba madura al no existir una mayoría social a favor de la separación del resto del país, Puigdemont continúa desestabilizando al conjunto de Cataluña mediante sus rabietas y declaraciones.
Recogen en La Vanguardia:

Desde hace días, y sin ir más lejos ayer en la presentación de la candidatura de Junts per Catalunya, Carles Puigdemont ha sumado a la Unión Europea (UE) a sus críticas al Gobierno de Mariano Rajoy.
De hecho, la define como un “club de países decadentes, obsolescentes, en el que mandan unos pocos, además muy ligados a intereses económicos cada vez más discutibles” y “donde hay varias varas de medir”. Sus criticas llegan al punto de plantear que los catalanes “deberían decidir si quieren pertenecer a esta Unión Europea” y “en qué condiciones”. “Vamos a ver qué dice el pueblo de Catalunya”.
Las declaraciones de Puigdemont forman parte de una entrevista realizada para el programa de investigación Zman Emet, del canal público israelí Canal 1 Kan, que ha preparado un reportaje sobre la situación en Catalunya.
En esta entrevista –de la que la presente información recoge la literalidad de algunas de sus respuestas–, el presidente cesado considera que “a lo mejor no hay mucha gente que quiera formar parte” de esta UE, “la del señor Juncker y Tajani”, y que es “tan insensible al atropello de los derechos humanos, de los derechos democráticos de una parte del territorio sólo porque una derecha postfranquista tenga interés en que sea así”.
No obstante, Puigdemont se declara partidario de la UE –y del euro– y asegura que va a “trabajar para cambiarla”, pero precisa que “también esta decisión la debe tomar el pueblo de Catalunya”. “No podemos dar por hecho que porque a los grandes intereses les convenga (...) que pertenezcamos a las UE la población esto lo va a aceptar sin ningún tipo de crítica”, argumenta el depuesto presidente de la Generalitat, al que ante tal reflexión el entrevistador le pregunta directamente si no descarta un Catexit.
Y la respuesta es taxativa: “Los que no lo descartan son los españoles y los europeos, porque no paran de decir que vamos a quedar fuera de la UE, pero quien debe tomar esa decisión son los ciudadanos de Catalunya, como deberían tomarla libremente los otros ciudadanos de Europa. ¿Quieren ustedes pertenecer o no a esta Unión Europea? ¿Y en qué condiciones? Vamos a ver qué dice el pueblo de Catalunya”.*


Me imagino que muchos de sus correligionarios habrán quedado espantados con este tipo de declaraciones en la que se amenaza a la Unión Europea con otro absurdo referéndum en el que tras no poder separarse de España se pretende separar de Europa. ¿Es posible mayor disparate? Habrá que esperar.
A muchos catalanes estas declaraciones de su ex presidente les habrán olido a cuerno quemado. ¿No tiene bastante? ¿No ha hecho suficiente por hundir la "marca", como se dice ahora, de Cataluña y Barcelona en el mundo? ¿Hasta cuándo seguirá desestabilizando?


Es evidente que ese referéndum, que ya se ve convocando en su delirio, es más improbable que el que le ha valido su estancia en Bruselas, que a él le gusta llamar "exilio", pero que no es más que una "fuga" de la Justicia. Es parte de su delirio político la incapacidad de entender la realidad.
El diario El País, en su editorial titulado "Después del 'procés'", señala:

En su acepción más rudimentaria, la democracia es el sistema que permite a los ciudadanos echar a los malos gobernantes y poner en su lugar a otros que puedan hacerlo mejor.
El detallado relato que este diario publica hoy sobre cómo el cesado Puigdemont fue incapaz de encontrar el coraje político para convocar elecciones autonómicas a pesar de tener todas las garantías de que con ello evitaría la aplicación del artículo 155 no deja duda alguna sobre el desastre absoluto que ha sido su gestión y la de sus socios de gobierno. La improvisación, la imprudencia y la negligencia del cesado Govern han llevado a Cataluña a un retroceso histórico en el autogobierno, la convivencia, el prestigio y el bienestar: a la ciudadanía corresponde ahora juzgar si los responsables deben seguir o marcharse.
Después del 21-D, Cataluña va a necesitar líderes de altura; políticos capaces de dejar a un lado los intereses personalistas y de partido, capacitados para pactar y, sobre todo, competentes para restaurar la maltrecha convivencia ciudadana. Esta es una de las evidencias que se abren paso entre la multitud de incertidumbres que arroja la encuesta preelectoral de Metroscopia que hoy publica este periódico.**


En España hemos tenido gobiernos centrales y autonómicos mejores y peores, pero es difícil encontrar un caso tan desastroso como el de Puigdemont. Cabe preguntarse si los delirios tienen ese poder de convencimiento entre los que le rodean creando un delirio colectivo. Como visionario, ha arrastrado a mucha gente hacia un desastre. No creo que la Historia entienda a Puigdemont cuando su propio tiempo es incapaz de entenderle.
El ataque contra la Unión Europea es una confirmación de su falta de sentido de la realidad y de su vocación de llamar la atención. Mientras en Cataluña se están debatiendo muchas cosas, Puigdemont vive en un mundo paralelo. No tiene bastante con el hundimiento en las encuestas del partido que le ha respaldado, necesita más. Con estas declaraciones, el ex presidente sigue buscando un protagonismo desestabilizador para no quedar fuera de juego. Desde Bruselas intenta mantener un tipo que no supo mantener en casa.


En sus paseos por los otoñales parques de Bruselas, Puigdemont contaba a su entrevistador la "batallita" del "golpe de Estado" que le dieron. Lo contaba con pasión y convencimiento entre tanta hoja caída. Hoy, el destronado amenaza a la Unión Europea, hasta hace poco el banderín de enganche de su discurso. ¡Y mira que se lo han explicado!
El cierre de la entrevista de La Vanguardia es este:

Puigdemont se refiere a su situación judicial planteando una “paradoja”. “Si gano las elecciones y soy investido presidente, lo que me habría llevado a ganar las elecciones es lo que me puede llevar a prisión”. “Yo creo que eso Europa no puede aceptarlo”, concluye.*

La estrategia de Puigdemont es obvia: retrasar lo que pueda el regreso hasta que se produzcan las elecciones. Así podrá usar los votos como justificación de lo que ha hecho según vengan. Lo que se le olvida decir es que fue él quien se negó a convocar elecciones y obligó a aplicar el 155. Es él el único responsable de lo que ha ocurrido como cabeza del "procés" y principal incumplidor de las leyes.
No veo a Puigdemont ante la justicia. Lo suyo es la fuga, ahora que le ha cogido el gusto y tranquillo. Lo veo más como su amigo antisistema Julian Assange, refugiado en una embajada y saliendo todos los días a la ventana a hacer su discurso de cómo el mundo debe cambiar para plegarse a sus deseos y teorías. Eso y mucha tertulia y entrevista para contar al mundo cómo le dieron un "golpe de Estado", a él, que siempre respetó las leyes. O algunas.
Como decía Alphonse Daudet de su fabulador viajero y cazador de leones Tartarín de Tarascón, «[...] no miente, se engaña. No dice siempre la verdad; pero cree que la dice... Para él, su mentira no es mentira, es una especie de espejismo.» Y en política eso es un peligro.



* "Puigdemont cree que Catalunya debería votar si quiere seguir en la UE" La Vanguardia 26/11/2017  http://www.lavanguardia.com/politica/20171126/433202110437/carles-puigdemont-catalunya-ue-mariano-rajoy.html

** Editorial "Después del 'procés'" El País 26/11/2017 https://elpais.com/elpais/2017/11/24/opinion/1511540026_371572.html


miércoles, 1 de noviembre de 2017

Adiós, perdedor

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No sabemos muy bien qué quiere Carlos Puigdemont, pero sí sabemos que todo se vuelve contra él. Las decisiones que temamos nos definen ante los demás y el cesado presidente está probándose nuevas identidades con las que presentarse ante los demás en un increíble número de travestismo que se vuelve contra él con cada nueva transformación.
No le va ser fácil convencer al mundo de sus disfraces de "perseguido político" o de "presidente exiliado" por una especie de golpe contra la legalidad. Sigue sin entender que el "golpista" era él. Mientras que gobierno e instituciones han respetado todos los pasos del proceso, su "procés" ha ido saltándose todas las leyes e instituciones creando sus fantasiosas "legitimaciones" a golpe de irregularidad. Sus cimientos legales eran globos hinchados a golpe de pulmón que le han ido explotando en las narices. Demasiado soplar.
Durante estos meses, Puigdemont ha tenido todas las oportunidades del mundo para rectificar e intentar reconducir hacia algo positivo, llevar a algún puerto seguro el barco ante los riesgos de tormenta que se cernían sobre él. Hoy los restos del naufragio llegan a la playa. Pero el desastre le queda a Cataluña mientras que él, sonriente, se disfraza de perseguido político ante las bromas del mundo. Nada hay más triste para un presunto aspirante a la gloria que entrar en la Historia como un chiste, como una broma. Y es eso lo que ha conseguido y sigue construyendo como guionista de su propia película, que interpreta y dirige.
Los artículos aparecidos sobre el viaje a Bruselas y lo allí acontecido difícilmente pueden evitar el sarcasmo. En El Mundo leemos:

En Bruselas pasan tantas cosas que necesitas una historia muy potente detrás y mucha actualidad para mantenerla al día. Cuando algo se enquista suele quedar relegado y en manos de especialistas. Y ayer se vio que de lo serio se pasó, en parte, a lo anecdótico. Y llovieron los palos.
Guy Verhoftstad, líder de los liberales del grupo Alde, en el que se encuadra el propio PDeCat con Ramón Tremosa, fue durísimo con él. En su cuenta de Facebook colgó una viñeta en la que sale el ex president como si fuera Tintín. Verhofstadt, ex primer ministro belga y muy claro siempre en defensa de las libertades y los grupos oprimidos en Europa, no tuvo misericordia: "Tintín siempre encuentra soluciones para las aventuras que se encuentra mientras que Puigdemont ha dejado Cataluña devastada y en el caos".
Ryan Heath escribe en Politico la newsletter con la que se despierta cada mañana toda la UE, y su dictamen fue demoledor: "El circo catalán de Puigdemont llega a Bruselas" y "es oficial: la rueda de prensa más desorganizada en la que nunca haya estado". "Después de la tragicomedia de Bruselas, Puigdemont es historia. No merece la pena perder más tiempo escuchando lo que dice. Adiós, perdedor", escribió en su cuenta de Twitter el analista griego Yannis Koutsumitis, muy seguido en las redes sociales y la burbuja europea.*


El descrédito de Puigdemont en todos los ámbitos empieza por el menos mencionado, el de casa. La ridícula foto publicada en Instagram intentando convencer al mundo de que se encontraba en su despacho oficial dice mucho de la persona. Ha arrastrado a la comparecencia en Bruselas a una serie de consejeros simplemente para dar impresión de que preside algo y, muy especialmente, para no mostrar una patética soledad auto buscada en su huida. De esta forma el secesionismo ya tiene "la sangre de los heridos el 1-O" (como se referían ayer), "presos políticos" (los dos "jordis" en prisión preventiva para evitar que destruyan pruebas) y un "president en el exilio". Todo poco o nada consistente.
Los muertos dan más empaque y se les puede llevar flores y cantar algo todos los años, pero afortunadamente no los hubo. Lo contentos que iban los "jordis" a la Audiencia Nacional les quita dramatismo como presos políticos (¡con el dinero invertido en pancartas con sus caras!), Y Puigdemont... ¿qué decir?, se basta él solo.


Ese "Adiós, perdedor" de Ryan Heath en Politico es un desprecio infinito hacia una persona que vendía la solidaridad mundial con un "pueblo oprimido", el "suyo". Se puede vender el secesionismo como voluntarismo (quiero ser otro); pero no se puede vender como resultado de una opresión porque nadie ha oprimido a nadie, sino algo peor para algunos, algo insoportable para ellos: la igualdad y solidaridad que nuestra Constitución, la de todos, asegura. Cuando Puigdemont uso como estrategia la producción de la "pena universal" no ha tenido más motivos que los dos aludidos, nacidos ambos por sus iniciativas no por la de los demás. Son las respuestas a sus ilegalidades las que Puigdemont considera "políticas" y eso no se sostiene más que como un ejercicio más de travestismo: de ignorar a más de la mitad de Cataluña ha querido pasar a ser la víctima. Su ceguera romántica y su cinismo político le llevaron a apropiarse de forma mesiánica de la voluntad de todos. Hoy eso le pasa también factura.
Las críticas a Carlos Puigdemont se suceden dentro y fuera de España. Parece ser la figura encargada de recibir el fracaso histórico sobre sus espaldas. No creo que sea injusto. Los más crueles serán aquellos que le pasen por encima deseando enterrar su figura y evitar que les arrastre hasta las simas más profundas del ridículo. Dice ABC que Puigdemont cobrará 9.000 euros al mes cuando reconozca que no es el presidente de Cataluña, algo que ya claramente no es. Una tentación, desde luego; pero tendrá que ir a firmar el finiquito. ¿Le saldrá rentable no aceptar? Mucho más caro nos va a salir a los catalanes y a todos.


La aventura secesionista se ha visto frenada en seco por la respuesta inequívoca y firma de la Europa que les iba a recibir con los brazos abiertos, por un lado, y por serenidad de la legalidad española que ha tenido mesura y justicia en defensa no solo del orden sino de la voluntad de una mayoría de catalanes que no ven en el secesionismo la respuesta a sus aspiraciones en la vida. Los mensajes victimistas contrastan con la realidad de Cataluña, con la huida de la riqueza y el trabajo que han provocado Puigdemont y los suyos, sordos y ciegos, insensibles, a los daños que causaban a la sociedad. La filtración de Oriol Junqueras sobre la inviabilidad económica de la secesión es una muestra de cómo han engañado para conseguir sus fines. Lo mismo sobre la aceptación europea y tantas otras cosas más.
Ese mensaje real ha pesado mucho más que las palabras engañosas y los gestos del señor Puigdemont. Dice que espera para regresar a tener garantías un "juicio justo" en su intento de continuo desprestigio de España. No ha aprendido nada. Mucho más duro con él va a ser el Juicio de la Historia, del que no es tan fácil huir o esconderse. El "adiós, perdedor" lo dice todo.



* ""El circo catalán de Puigdemont" toca hueso en una ciudad saturada de crisis" El Mundo 1/11/2017 http://www.elmundo.es/espana/2017/11/01/59f8dfcbe2704e815c8b461f.html






martes, 22 de marzo de 2016

Los atentados de Bruselas, en dos tiempos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)


I
Los atentados de hoy en el corazón de Europa, en Bruselas, son de nuevo un atentado contra todos. No solo contra los belgas o los europeos: es contra todos. La barbarie que representa el Estado Islámico pretende hacer un gesto de fuerza ante la detención del responsable de los atentados de Paris que faltaba por detener.
Allí donde intenta mostrar fuerza solo hace exhibición de lo único que les queda: sembrar muerte y dolor. La realización de este atentado que, según las declaraciones de las autoridades, se temía puede obedecer a dos motivos: 1) una repuesta a la detención para hacer ver que siguen ahí, y 2) el temor a que el detenido les delatara. Esto último parece más probable.
Lo más extraño de la detención del terrorista escapado de Paris es lo rápidamente que se ha dicho y aireado que estaba dispuesto a hablar. Ha sido sorprendente la información que ha salido a la luz —cierta o no— en este caso. El International Business Times titulaba hace dos días: "Paris attacks: Salah Abdeslam tells friend he regrets terror act and could be on the run from Isis"*. Es muy poco habitual.
Por su parte, El País, en el mismo sentido, señalaba: " Abdeslam dice que debió hacerse estallar en París, pero se echó atrás." Y añadía: "El responsable de logística del 13-N coopera pero rechaza su extradición a Francia". ¿Quién ha filtrado esta información?
En El País se nos dice:

Salah Abdeslam, el fugitivo de los atentados del 13 de noviembre en París, debía formar parte del comando que se hizo estallar junto al Estadio de Francia pero se echó atrás, según ha asegurado a los investigadores en Bélgica. Sus declaraciones deben sin embargo tomarse con precaución, aseguró el fiscal de París, François Molins, quien recordó su papel central en la preparación de los atentados que dejaron 130 muertos en la capital francesa y su periferia.**

La vía parece clara. No concluye aquí la información. Teniendo en cuenta la reserva que suele llevar este tipo de casos en el que están involucradas redes, se añade una descripción de cómo ocurrió y de quién facilitó la información para la detención:

La larga búsqueda de Abdeslam se precipitó el pasado martes, tras el registro de una vivienda en el barrio de Forest, en la capital belga. Los investigadores no lo sabían en el momento de la operación, pero en aquel apartamento se encontraba el fugitivo, que logró escapar junto a un cómplice. A las pocas horas de este registro, las fuerzas de seguridad recibieron una llamada de una persona que se presentaba como un amigo de Abdeslam. El yihadista se había puesto en contacto con él para pedirle un nuevo escondite. A partir del análisis del número de teléfono utilizado y de sus contactos, los investigadores consiguieron dar con su nuevo refugio, según informaron medios franceses como Le Monde o Le Nouvel Observateur.**

De nuevo, ¿es normal notificar esto? ¿Es normal en una investigación de este tipo señalar que ha sido denunciado por un "amigo" a las pocas horas de detenerlo? 


II
La amenaza del Estado Islámico y el dolor que causen no puede hacer olvidar a Europa los principios que deben sostenerla. Hasta el momento la respuesta europea es ambigua y es explotada por aquellos que tienen interés en sembrar el terror para conseguir exactamente la reacción que están consiguiendo: la desunión de Europa y el rechazo de los que esperan ayuda de nosotros. El terrorismo busca siempre la reacción del miedo; esa es su función. Bajo el miedo, se aparca la razón y sale el instinto.
La situación es de una complejidad inusitada y requiere algo más que diplomacia, algo más que intervenciones militares, algo más que grandes palabras. Requiere también sentido común. Los que se sientan durante años discutiendo en distintos foros de la zona han demostrado que les importa poco el dolor de sus propios pueblos. Les interesa más el reparto del poder, como hemos podido apreciar en todos aquellos lugares en los que llevaron al fracaso los intentos de la Primavera Árabe de cambiar el destino de sus pueblos.
Los islamistas de todos los colores y pelajes no estaban dispuestos a que se les escaparan de la ignorancia de la que sacan su fuerza. Los militares de la zona, como Siria, tampoco estaban dispuestos a soluciones que afectaran a su control de los países. Las tribus y grupos se matan entre ellos, como en Libia. Las grandes potencias —Rusia y Estados Unidos—tampoco estaban dispuestas a arriesgarse a un cambio en el equilibrio de poder de la zona. Cada uno de ellos ha engendrado monstruos totalitarios y sangrientos bajo su protección. Al-Assad es uno de ellos. Su persistencia en el poder solo se explica en el desprecio absoluto hacia su propio pueblo, cuyo territorio fue convertido en campo de batalla para que el extremismo creara su propio espacio favorecido por las rivalidades de los demás. Así surgió el monstruo total, el Estado Islámico, de la ceguera absoluta.
Hoy todos, europeos y no europeos, sentimos de nuevo el dolor inútil causado por una barbarie alimentada durante décadas por la intransigencia, la desidia y los intereses inconfesados de muchos. Los muertos de Bruselas son, ni más ni menos,  como los muertos de muchos otros lugares en los que estas hordas fanáticas llevan el dolor. En la muerte se acaba la nacionalidad, la religión o cualquier otra distinción. La única distinción es la del que quiere morir matando y la del que quería vivir y se ve arrastrado por el odio extremo.
Lo peor de todo es que estas muertes —34 hasta el momento, dicen las últimas informaciones— les son útiles a algunos para justificar las suyas, sus tiranías. Son cinco años de guerra en Siria. Podemos arreglar lo de Cuba, lo de Irán o cualquier otro lugar. Pero Siria sigue ahí, con su dolor, un monumento al absurdo humano, al apego al poder, a la sinrazón.

Hoy hay que estar al lado de las víctimas, de sus familiares, de los que sufren esta barbarie, recordatorio de otra barbarie sin límite que se vive en muchos lugares sin que seamos capaces de pararla.
El dolor debe unirnos a todos.



* "Paris attacks: Salah Abdeslam tells friend he regrets terror act and could be on the run from Isis" International Business Times 20/03/2016 http://www.ibtimes.co.uk/paris-attacks-saleh-abdeslam-who-regrets-act-could-be-run-isis-1529618
** "Abdeslam dice que debió hacerse estallar en París, pero se echó atrás" El País 20/03/2016 http://internacional.elpais.com/internacional/2016/03/19/actualidad/1458393336_193710.html