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domingo, 12 de julio de 2026

Contra el odio creciente

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Preocupa la expansión de la xenofobia y del racismo a través de los discurso de odio crecientes. La larga agonía del sanchismo, enterrado por sus escándalos de corrupción en todos sus niveles, es aprovechado por algunos para promover e imponer este tipo de discursos de odio.

Nuestro drama político es la desaparición intencionada y suicida del centrismo como un elemento capaza de hacer de la moderación un ejercicio saludable y orientador. Pero es complicado asistir a un tipo de prácticas en el que la derecha se comió el centro para que la ultraderecha se la coma ahora a ella, Son los errores históricos los que han configurado estas formas dejándonos finalmente en esta tesitura obligados por los pactos necesarios para compensar la debilidad creciente por un lado y por otro.

Hemos tratado en diversas ocasiones en estos años algo que se veía venir y cuyos efectos se notan cada día: con la excusa de la falta de representatividad del bipartidismo, que se presentó como un mal, como una distorsión de la realidad política con dos grandes partidos, uno a la derecha y otro a la izquierda.


La existencia de un centro predominante que dominó la transición fue seguida de un empeño en el bipartidismo, que posteriormente fue criticado desde ambos extremos del espectro político. El apoyo en el centro desapareció al eliminarse del mapa Ciudadanos, el último intento de centrismo.

Desde entonces, los partidos grandes han tenido que someterse al chantaje de los pactos y componendas con partidos más radicales, a derecha e izquierda, que se presentan como "garantes" de que los grandes nos traicionaran a sus votantes. Estos partidos practican una doble política: apoyo y crítica. La primera les permite, con pocos votos, acceder al poder ocupando ministerios, consejería y concejalías; la crítica, les permite robar votos y llevarlos hacia sus posiciones. Con esto, los partidos grandes avanzan en su suicidio grupal; pierden poder y pierden votantes en beneficio de los que nada pierden y solo ganan. Cuando finalmente el barco se hunde, ellos se presentan como los artífices de lo positivo y, especialmente, de ser los responsables de que el grande no cometiera mayores errores e incumplimientos. A derecha e izquierda se ha practicado esto y les ha funcionado.

La extrema derecha ha detectado el valor de los discursos xenófobos en una sociedad en crisis en la que se hace rentable responsabilizar de las crisis al enemigo exterior. Ya sea la nacionalidad o la diferencia de religión (otro factor importante), la extrema derecha presiona para arrastrar a la derecha hacia xenofobia y racismo. Lo usa, además, para acusar de tibieza a la propia derecha, que se ve forzada a radicalizar sus discursos o moverse en la ambigüedad. Así, mientras se le cuela en los gobiernos autonómicos con consejerías desde la que ejercer su xenofobia y se proclama defensora de la "patria", de la que ellos se apropian y proclaman defensores frente a los ataques y tibiezas del resto.

Cada día leemos sobre cómo se trucan imágenes y palabras, se modifican —con IA o sin IA— para distribuirse a través de las redes y fortalecer estos discursos. Se crea así un fondo de relatos, explicaciones, etc. falsos con los que arrastrar al electorado y crear un clima de violencia hacia el extranjero laboral, distinto del bienvenido extranjero turista, que viene a gastar. El extranjero laboral, por el contrario; viene, según estos discurso de odio, a "robarnos puestos de trabajos", a "arrinconar nuestra religión", a "cambiar nuestros sanos hábitos",  a "violar a nuestras mujeres", etc.


La lucha hoy es por la opinión que lleva al voto. Comprendemos el mundo político como un espacio comunicativo de lucha, lo que nos lleva a la consideración de espectáculo, como escribíamos ayer. Atención, opinión, voto es la secuencia política en un mundo mediático y global, donde la gente ya no ve la realidad, sino lo que sus teléfonos le ofrecen como verdad.

Los discursos de odio pasan a ser el tipo de mensaje más eficaz: es llamativo (¡peligro!), apunta a causas comprensibles (identifica a los peligrosos) y ofrece soluciones (yo lo soluciono, ¡vótame!)

Hoy son xenófobos y racistas; también machistas. Los enemigos no solo vienen de fuera, sino que los hay que tratan de subvertir los principios "divinos" y "naturales" de la pareja, cada uno con su función: el hombre trabaja, la mujer queda en casa, pare y cuida.

El País

No solo se odia al extranjero, sino a las feministas y a la diversidad sexual. Estos discursos crecen, lo que quiere decir que aumentan y se expanden cada vez más. En la portada del diario El país tenemos hoy dos titulares: "La espiral xenófoba: así se han endurecido el discurso derechista y el clima social contra la inmigración"(de Ángel Munárriz) y el editorial "No ceder al marco extremista". En el primero ya se identifica al PP y a Vox como una voz conjunta.

Necesitamos clarificar los principios y eliminar las ambigüedades del panorama político. España necesita recuperar un centro político, social, de moderación en el que se imponga el sentido común y se alejen los fantasmas que nos llegan de dentro y de fuera (esto merece análisis detallado de las conexiones).

Estamos retrocediendo décadas y perdiendo nuestro sentido común y apertura mental, nuestro sentido de la Historia y de nosotros mismos. Hay que trabajar en el sistema educativo, en los medios y reorientar el debate político haciendo políticas inteligentes y un frente común contra los que siembran odio como estrategia.


El País


martes, 21 de abril de 2026

El discurso racista contra los inmigrantes

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La forma constante de pelearnos en la política española nos lleva a usar cualquier cosa como arma contra el otro. La cuestión migratoria no se merece este trato, esta forma deshumanizada de enfocarla, especialmente cuando se están favoreciendo las líneas racistas y xenófobas.

Los inmigrantes están aquí por muchos motivos y cumplen una función en nuestro país, solventan una carencia de población y muchos son explotados de manera infame cada día, sirviendo al enriquecimiento de muchos que se rasgan las vestiduras en público para pasar a ser impresentables esclavistas, como ha ocurrido en un caso reciente en nuestro país, en el que la Policía liberó a las personas que estaban en estado de semi esclavitud, según el propio informe policial. Otro tanto ocurre con muchas mujeres que están sometidas a situaciones de trata. Los migrantes son acusados de todo tipo de acciones cuando la principal tarea es sobrevivir y sacar adelante a sus familias.

Tratar de regularizar las situaciones para evitar estas situaciones infames no es algo contra España, palabra que no se les cae de la boca a algunos; más bien al contrario, es una indignidad explotar a la gente, negarles el acceso a la educación y sanidad a ellos y a sus hijos. Eso es indigno y nos compromete como país.

Conozco a personas de diferentes países que trabajan de sol a sol, que ayudan solidariamente a otros, que esperan pacientemente poder ser regularizados y algunos aspiran a la nacionalidad española. Me gustan porque son personas valiosas para este país y muchas de ellas mejores que algunos de los que tenemos por aquí.

Muchos discursos xenófobos tratan de identificar "migración" con "delincuencia" como un vínculo natural. Deberíamos leer la prensa de cada día de forma menos interesada y darnos cuenta quiénes son nuestros delincuentes.

Imitando lo peor de los Estados Unidos, estamos creando un "neo catolicismo" nacional que ve en las religiones de otros una amenaza a una "identidad nacional". Deberían leer mejor (si es que los leen) los Evangelios y aceptar una "hermandad" que la propia religión proclama como una vocación universal. Sin embargo, se usan los símbolos religiosos con una vocación de distanciamiento y reivindicando ideas contrarias a la básica de hermandad humana.

La lucha política tiene por toda Europa una línea anti migratoria. Sus raíces nacionalistas son primero anti europeístas y después anti migratorias. Es el gancho de los movimientos extremistas más retrógrados. Lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo en los Estados Unidos se repite entre nosotros enfrentando países y, dentro de los países, a la propia población a la que se dirige contra el migrante convirtiéndolo falsamente en la fuente de nuestros problemas. Da igual que los informes de los economistas señalen los problemas que plantean su ausencia o lo que supone de inhumanidad rechazar a personas que vienen muchos de ellos de dictaduras, de genocidios, de condiciones económicas de enorme pobreza. Son el "otro", los "distintos"; podemos explotarlos, abusar de su condición y, finalmente, despreciarlos y expulsarlos. Nos gustan los extranjeros cuando vienen con dinero para gastar; pero si vienen a trabajar, entonces los despreciamos.

La regularización de los emigrantes en situación irregular es una necesidad social, humanitaria. No se trata de regularizar "delincuentes" como aseguran los alarmistas interesados, sino de permitir que personas puedan seguir una vida normal o lo más normal posible.

Fruto de estos discursos xenófobos disfrazados de "patriotismo" se ha producido un aumento de los discursos de odio contra ellos y contra otros grupos vulnerables. De los discurso de odio se pasa a los actos de odio, a agresiones, insultos. Esto es especialmente grave porque supone el caldo de cultivo para el desarrollo de una juventud cada vez más violenta y radical en sus planteamientos. Hacia ellos, como futuros votantes, se dirigen muchos de estos discursos. Hoy las calle; mañana las urnas.

Hacen falta más voces que expliquen problemas y consecuencias. Como sociedad, nos teatralizamos y tratamos de mostrarnos falsamente patriotas. El sentido del patriotismo no puede ser el odio a los de fuera, sino el deseo de mejorar y ser un país más justo para todos. Lo demás es odio y palabrería.







lunes, 9 de junio de 2025

El fin del abrazo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


La noticia de EFE sobre la muerte del senegalés Abdou Ngom aparece en diversos medios. Probablemente el nombre les diga muy poco porque el recuerdo de Ngom está vinculado a una foto, la de su abrazo con una voluntaria de la Cruz Roja tras su dramática peripecia para entrar a nado en España, vía Ceuta, tras jugarse la vida.

La foto recogía la emoción de ambos y cómo ese momento pasaba a representar muchas cosas a la vez. El poder de la fotografía es grande cuando muestra y nos dice algo más, cuando es capaz de presentar y representar, pasar de lo denotado a lo connotado, que nos diría un semiólogo.

El abrazo es un gesto en sí, pero el contexto es el que le da su valor doblemente simbólico y como tal fue entendido por los que vieron la fotografía que, como se dice ahora, se hizo viral. Mostraba la emoción de la supervivencia y la superación de las distancias en ese momento extremo en el que te enfrentas a la muerte.

Pero la foto también nos ha mostrado otras lecturas al situarse en el centro de una situación de doble cara. La voluntaria de Cruz Roja, Luna, también se vio afectada por su gesto solidario.

En RTVE.es se nos dice que

Abdou llevaba varios años malviviendo en Marruecos hasta que logró entrar nadando en Ceuta al igual que lo hicieron más de 10.000 personas durante las jornadas del 17 y 18 de mayo de 2021 por el espigón fronterizo del Tarajal que separa la ciudad de Marruecos. Después de bracear durante 20 minutos, consiguió poner un pie en tierra exhausto y se lanzó a los brazos de una voluntaria de Cruz Roja llamada Luna.

La imagen de ese abrazo, cargada de simbolismo, fue captada por un fotógrafo de la Agencia Efe, y acabó en las portadas de los principales medios. Esas fotos dieron la vuelta al mundo e incluso la voluntaria de la Cruz Roja tuvo que eliminar sus cuentas en las redes sociales ante la multitud de críticas e insultos que recibió por este gesto humanitario.* 

Si el gesto del abrazo nos dice mucho, también lo hace el hecho de que la voluntaria tuviera que cerrar sus cuentas. Muestra un modus operandi intimidatorio hacia cualquier persona que pueda mover algún tipo de simpatía hacia la inmigración. La vida virtual es un espacio amparado por el anonimato que fomenta la existencia de la amenaza y el insulto. Eso lo han entendido muy bien los grupos ultra que se adueñan de estos espacios de baja protección y mucha exposición.

Sabedores de la viralidad, en este caso de la foto, y de la empatía ante el sufrimiento ajeno, la tarea se centra en desprestigiar a los que aparecen en las fotos y en ahuyentar a los que se acerquen haciéndolos víctimas de sus ataques.


No sabemos todavía, nos dicen, qué ha causado la muerte de Abdou Ngom. Nos cuentan que un amigo se lo llevó hace unos meses a Málaga, que trabajaba en lo que le salía como albañil, que no quería que su hija —que se había quedado en Casablanca— viviera con sus mismas penurias; quería que tuviera lo que él no había podido tener. Son los sueños de cada padre, aunque no todos corren peligro de morir en una travesía a nado. Abdou Ngom se jugó la vida por lo que le importaba, su familia.

Hoy, tras su muerte, la foto vuelve a las portadas de la prensa y a nuestras conciencias. Abdou ha muerto, pero la foto no. Ya no queda ligada a un momento, sino que salta del contexto y pasa a tener una representación universal de la desesperación de unos y el abrazo que representa la empatía con el que sufre.

En nuestro mundo trivial de celebraciones épicas, de turismo y chiringuitos, de muertes en un estadio por colarse, las muertes por desesperación, como las siete personas —cuatro mujeres y tres niñas— en el cayuco hace unos días, cuando los brazos de los voluntarios no fueron lo suficientemente rápidos para agarrar a la vida, la foto de la solidaridad adquiere nuevo valor, aunque sea por la muerte por explicar de Abdou.

Hace falta más y mejor atención al mundo real, por duro que pueda ser. Es lo que nos define. Los que criticaron a Luna por ser el receptáculo de la emoción por haber sobrevivido siguen ahí, celebrando muertes y deportaciones, negándose a la empatía. Lo estamos viendo en las calles de Lo Ángeles ahora mismo, con la criminalización de inmigrante al que se considera un "criminal", un "terrorista". Lo estamos viendo en el nuevo negocio de las cárceles exteriores de alquiler, en las deportaciones masivas.

La muerte de Abdou nos lleva a otra tragedia, la de una madre y una hija en Casablanca. Los amigos están recaudando fondos para repatriar su cadáver. Es el fin de su sueño español. 

Con su muerte, se acaba la realidad del abrazo, pero esperemos que la foto mantenga su espíritu solidario, su mensaje hacia un futuro complicado para la migración,

* "Muere el senegalés cuyo abrazo con una voluntaria de la Cruz Roja se convirtió en símbolo de la crisis migratoria en Ceuta" RTVE.es / EFE 7/06/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250607/muere-abdou-senegales-abrazo-luna-simbolos-crisis-migratoria/16615352.shtml

jueves, 6 de febrero de 2025

El crecimiento del racismo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Cuando llevaba medio artículo escrito sobre Trump y su idea de convertir Gaza en una versión israelí de La Riviera francesa, me encuentro con una noticia no tan alejada: el ataque con navajas y barras de hierro a dos adolescentes de origen magrebí.

Los hechos me parecen de gravedad por lo que tienen de punta del iceberg del racismo y la xenofobia creciente y que se muestra ya abiertamente, convertida en agresiones. No son hechos producidos por un encuentro fortuito, sino que es una auténtica caza de personas, en la peor tradición del racismo.

Lo leo en RTVE.es, que nos lo cuenta de la siguiente manera:

Los Mossos d'Esquadra investigan una grave agresión a dos menores de entre 16 y 17 años, que denuncian haber sido atacados por un grupo de encapuchados con una navaja y una defensa extensible, a gritos de "moros de mierda", la madrugada del pasado sábado en Molins de Rei (Barcelona).

Los Mossos han abierto una investigación para esclarecer los hechos e identificar a los agresores de estos dos jóvenes, que fueron hospitalizados en estado grave, uno de ellos con una herida en la cabeza provocada por una defensa extensible o barra de hierro y el otro con una puñalada en la espalda, han informado fuentes próximas a la investigación.

Las víctimas, que iban en un grupo de cuatro personas entre las que había menores de origen magrebí, fueron atacadas hacia las tres y media de la madrugada cuando estaban despidiéndose en la plaza de la Creu de Molins para regresar a casa tras la celebración de la Fira de la Candelera del municipio.

[...] En declaraciones a la emisora de radio RAC1, el tío de uno de los menores hospitalizados, Raimon, ha explicado que su sobrino se estaba despidiendo de sus amigos, todos ellos compañeros de instituto, cuando los abordó un grupo de unas diez personas a gritos de "moros de mierda, os vamos a matar, iros a vuestro país".

Según el relato de este familiar, los jóvenes siguieron su camino mientras avisaban al grupo de agresores que eran menores y no querían problemas, pero los atacantes continuaron detrás de ellos, al tiempo que alzaban la voz, les amenazaban de muerte y les espetaban: "Venir aquí que os vamos a enseñar lo que es la educación y el respeto".*


Creo que las palabras de amenaza muestra claramente el discurso ideológico que hay detrás. Un grupo de "diez personas" no es un acto espontáneo; es una cacería deliberada, un salir depredador a buscar víctimas con las que satisfacer el odio y la violencia.

El hecho de que exista este tipo de grupos y que se muestran a través de sus palabras como poseedores de un discurso de "vigilantes" es preocupante por lo que tiene de intensidad del odio en sí, pero también por su carácter organizado.

¿Cómo es posible que este tipo de grupos no se detecten? Necesitan de una fase previa de captación, seguramente otra de intensificación del discurso de odio, de reafirmación, y otra de fijación de objetivos. Luego salen a buscar víctimas, como hicieron esa noche de feria.

¿Qué significa "educación" y "respeto"? Claramente un pensamiento supremacista que ve en ellos una amenaza de lo distinto. Estos discursos de odio tienen un carácter claramente identitario. "Ellos" son el enemigo.

Cuando hay un presidente en el país más poderoso del mundo que califica como criminales a todos los que llegan de fuera, eso trasciende y anima a la imitación. El peligro del trumpismo, más allá de lo evidente, es cómo ha utilizado el miedo, el odio, en su beneficio, convirtiendo en "patriotismo" la xenofobia. Es en esta conversión donde radica la justificación de los ataques. Ellos no son "violentos", solo responden a la violencia, según su argumentación. Ellos no son "criminales", son solo "patriotas". Sin embargo, las narrativas que usan les funcionan. Un grupo de diez, armados, no son una casualidad. Y es ahí de donde surge una nueva preocupación, en la que la capacidad organizativa se suma a la de la violencia en sí.

El crecimiento del discurso populista radical y xenófobo —lo hemos dicho aquí cientos de veces en estos años— crece ante la falta de acuerdo, ante la falta de un discurso coherente, en cuestiones de este orden. El bochornoso espectáculo de la política española es incapaz de resolver los problemas reales del país, los que nos afectan a todos. De esto se aprovechan los grupos más radicales que atraen a sus afectos ante la incapacidad de resolver problemas o de emitir juicios sensatos sobre la convivencia.

En todos los países en los que se está situando la ultraderecha lo hace usando los miedos ante la inmigración. Se trata de deshumanizar a las personas y convertirlas en parásitos, en amenazas, etc. Es lo que ha hecho Trump y le ha funcionado. Los alegres compadres que asistieron a su toma de posesión quieren ganar con los mismos métodos, sembrando el odio y el miedo. El paso siguiente es la violencia, un hecho inevitable en el clima creado. El dedo acusador siempre apunta a los mismos.

En la medida en que crece en intensidad, el racismo acaba traduciéndose en actos violentos que, en un clima polarizado, de enfrentamiento continuo, cada vez se rechaza menos por falta de acuerdo.

Los hechos son preocupantes por las personas, pero también por el clima social que reflejan. Es necesario tomar medidas reales para prevenir esto. ¿Pero cómo desmontar un clima ante el que muchos guardan silencio por temor a ser acusados de "tibios" desde sus extremos políticos? Los grandes partidos deberían aparcar en estos temas sus diferencias y construir una política común, perfectamente posible, para frenar los discursos de odio y violencia que surge por los extremos y que se hacen poco a poco con la calle, con las escuelas e institutos, ante la indiferencia, el miedo o la falta de recursos.

Vuelvo a mirar el titular de RTVE.es en el que se habla de "un posible móvil racista". ¿"Posible"? ¿Qué tienen que gritar, qué tiene que ocurrir para que aceptemos que no vivimos en el mundo que imaginamos, ese paraíso que vendemos, en el que se oculta la pobreza, la ignorancia, la violencia, el racismo?

Tenemos un problema, un serio problema. Y no nos atrevemos a dar los pasos necesarios para cortarlo. 

* "Los Mossos investigan una grave agresión a dos menores por un posible móvil racista" RTVE.es / Agencias 05/02/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250205/mossos-investigan-grave-agresion-a-dos-menores-por-posible-movil-racista/16437448.shtml