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jueves, 19 de enero de 2017

Ideas por las que nos gusta matarnos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Entre informaciones sobre crisis internacionales, subidas de precios, atentados, rumores de crisis, guerras, etc. eran dos las noticias que ayer acumulaban más comentarios en la edición online de Egypt Independent y se entenderá pronto porqué. Una era de ayer mismo, mientras que la otra acumulaba dos semanas, pero parece seguir aumentando la atención y la discusión. Las dos muestran representan una parte importante de los conflictos encadenan a los pueblos y acaban convirtiéndoles en víctimas de ellos mismos.
La más reciente nos decía rotundamente desde su titular "DNA analysis proves that Egyptians are not Arabs" Egypt"*. El periódico explica:

After over 10 years of analyzing DNA samples from hundreds of people, the National Geographic Genographic Project (NGGP) surprisingly uncovered the fact that Egyptians are not Arabs as most of them believed.
The study presented graphs that show the global genetic makeup of nationals in each country. These help answer people's questions about ethnicity, race, and the overall origins of the human population.
As the graph below shows, only 17 percent of Egyptians are Arabs, while 68 percent of the indigenous population is from North Africa, four percent are from Jewish ancestry, three percent are of East African origins, another three percent from Asia Minor and three percent are South European.*



A esto le sigue un gráfico que dice otra cosa y cuyo pie es "The Egyptian population presented by genetic origin". Es interesante el error que se produce porque se sitúa en el contexto de lo político, la cuestión "nacionalista egipcia". Esta se enfrenta a la del "pueblo árabe", es decir, a la que considera que la división de los países árabes es una imposición occidental para dividir una unidad real, el "pueblo árabe".
Hace unos días, comentamos aquí cómo [ver entrada] se había utilizado el mismo kit de ADN en una escuela norteamericana para desmontar el mito de la pureza de la sangre, del racismo, de la supremacía blanca o de cualquier otro color. Mirando el ADN propio uno descubre que es un "ser" mezclado, resultado de las uniones en las migraciones, de los encuentros en los recorridos de miles de años por las tierras del mundo. Uno descubría que no era tan "blanco" como pensaba o tan anglosajón como creía.
Lo que se trata precisamente es de hacernos ver que esas distinciones racistas, nacionalistas, etc. basadas en la unicidad, en la pureza, etc. no son más que fantasías creadas con el fin de justificar divisiones. Hoy la Ciencia (esa que gusta tan poco) nos dice que somos el resultado de miles de emparejamientos en los que se han entremezclado las "sangres" de personas que se dispersaron para después volverse a encontrar, en términos genéticos.


Nuestra forma esencialista de pensar no acepta fácilmente ese postulado de que seamos el resultado de esas mezclas genéticas y ha elaborado un "ser" esencial y unas diferencias que nos separan. Pero lo cierto es que lo que nos separa no es una barrera infranqueable, sino franqueada de forma muy habitual por el mundo vino sin fronteras, y las nacionalidades son un invento reciente (que se sigue produciendo) que no está impreso en el ADN. Lo que hace la Ciencia entonces es tomar la muestra de una población actual y decirnos la composición de una persona y realizar un cálculo estimado sobre la población.
Esto quiere decir, por tanto lo que se nos dice en el texto, por ejemplo, que "solo el 17% de los egipcios son árabes", lo que significaría que son "puros" frente a los otros que son igualmente "puros" en otras categorías. Lo que significa es que la población egipcia estadísticamente hablando tiene esa mezcla en su ADN.
El estudio trata de analizar el ADN para ver cómo han sido los viajes de nuestros antepasados hasta llegar a nosotros, que somos el resultado. Las poblaciones están conectadas porque partieron de un punto y se fueron esparciendo por el mundo a través de unas rutas antes de que existieran las naciones, los pasaportes, las aduanas o los fanáticos de la pureza de la sangre en cualquier versión (geográfica, religiosa, etc.). Lo que descubrían los estudiantes norteamericanos (para eso se hacía) es que en su ADN había marcas de demostraban que tenían parientes, más o menos lejanos, suyos en lugares insospechados para ellos. La consecuencia que sacan en el diario egipcio, en cambio, es "nacionalista": solo el 14% de la población egipcia es árabe". Es decir: hay un 86% que no lo es. Todo esto no es lo mismo que decir que los egipcios tienen solo un 14% de árabes.
En vez de sacar la moraleja de la escuela norteamericana, que todos estamos unidos en el origen africano, la conclusión egipcia es otra. Cuando vamos a ver la web de Genographic, se nos dice de Egipto:

This reference population is based on samples collected from native Egyptians. As ancient populations migrated from Africa, they passed first through southwest Asia. The 65% Mediterranean and 18% Southwest Asian components in Egypt are representative of that ancient migratory route, as well as later migrations from the Fertile Crescent in the Middle East with the spread of agriculture over the past 10,000 years, and migrations in the 7th century with the spread of Islam from the Arabian peninsula. The 14% sub-Saharan African indicates intermixing with African populations to the south.*

Este párrafo se reproduce también en el texto de Egypt Independent. En él se indican los movimientos previos y los contactos con otros grupos, mucho más recientes como es la expansión árabe a través de la conquista islámica, como se señala en el texto. Además de ideas religiosas, se quedó el ADN. No hay "árabes puros", luego difícilmente puede haber un 14% de "árabes" en Egipto.
El debate que se produce en el periódico es, en cambio, sobre Nasser y su idea de unión de los "pueblos árabes". Pero lo dicho por el Genographic no tiene nada que ver con una idea de "pueblo" o de "árabe" sino con unas ideas políticas de unidad. Los que debaten lo hacen en función de su comprensión de lo que significa ser "árabe" o ser "egipcio" y sus consecuencias política actuales.


En un contexto de disputa egipcia por las islas de Tiran y Sanafir con Arabia Saudí, la idea del "arabismo", de una identidad árabe común no se percibe como la más agradable. Ya a Nasser se le dio mal la unión con Siria, en aquella República Árabe Unida (RAU) que apenas duró. El nuevo nacionalismo es "egipcio", quiere desligarse de lo "árabe" como categoría, un concepto que ha absorbido demasiadas cosas diferentes.
Se plantea una confusión importante (de la que difícilmente nos libramos) cuando proyectamos las categorías del presente para interpretar los momentos del pasado, es decir, cuando no existían los países, las nacionalidades, etc., que es el 99% de nuestra historia. Esto produce absurdos como pensar en los "españoles" antes de que existiera "España", que es un estado. Hace que nos interpretemos en términos muy equívocos, y muchas veces porque tienen un interés político en el presente. En el periódico se cita:

The East African component in the Egyptian genes reflects the localized movement up the navigable Nile River, according to the NGGP; while the Southern Europe and Asia Minor components reflect the geographic and historical role of Egypt as a key player in the economic and cultural growth of the Mediterranean region.
The DNA samples proved that Kuwaitis are mostly Arabs, as their genetic makeup is as follows: 84 percent of Kuwaitis are Arabs, seven percent are from Asia Minor, four percent are North African and three percent from East Africa.
The NGGP said that as ancient migrants passed through the Middle East when moving from Africa to Asia, some of them decided to stay, developing their genetic patterns that were passed down to other generations. While there is small percentage from North and East Africa, maybe due to the Arab slave trade which was common from the 8th to the19th century.
Meanwhile the Lebanese society is the most diverse among Arab countries, as 44 percent are of Arab origins, 14 percent are Jewish, 11 percent are from North African descent, 10 percent are from Asia Minor, five percent are South European and only two percent are East African.
The Tunisian population had the lowest percentage from Arab descent, as only 4 percent are Arabs, while 88 percent are North African, five percent are from Western Europe, and two percent from West and Central Africa. *

En ningún sitio se habla de un Egipto en el pasado. Solo en el preámbulo de la Constitución, donde se afirma que es la "Madre del Mundo". La metáfora constitucional y de propaganda nacionalista del régimen sirve de fondo sobre el que explicar lo dicho del ADN "egipcio", que no es "árabe". Y se vuelve a interpretar mal: no significa, por  ejemplo, que solo el 4% de los tunecinos sean árabes. No es la mezcla de la población, sino la mezcla del ADN y la procedencia no de "países" sino de "regiones".
El caso "ibérico", es decir, las actuales "España y Portugal", es interesante con la siguiente proporción de mezcla en ADN: "48% Mediterranean", "13% Asian Southwest" y "38% Nothern European". Esto no quiere decir, como hace el periódico egipcio en su caso, que haya un 13% de asiáticos en España, sino otra cosa. Explican:

This reference population is based on samples collected from people native to Spain and Portugal. The 48% Mediterranean and 13% Southwest Asian percentages reflect the strong influence of agriculturalists from the Fertile Crescent in the Middle East, who arrived here more than 8,000 years ago. The 37% Northern European component likely comes from the pre-agricultural population of Europe—the earliest settlers, who arrived more than 35,000 years ago during the Upper Paleolithic period. Today, this component predominates in northern European populations, while the Mediterranean component is more common in southern Europe.***


Eso quiere decir, que en nuestro ADN hay restos de los grupos que llegaron desde el sudoeste asiático, del norte de Europa y de la zona mediterránea. Las personas no "surgen" espontáneamente en los "países". Los primeros grupos sales de África y va explorando el mundo; se quedan en unos sitios y siguen buscando otros.
El titular "DNA analysis proves that Egyptians are not Arabs" se nos muestra absurdo, como lo sería titular "Solo el 13% de los españoles y los portugueses son asiáticos". Lo que se dice no es eso. Los estudiosos del ADN no entienden de países o pasaportes (algo muy, muy reciente), sino de "regiones", unas categorías creadas posteriormente para explicar los pasos de unas a otras de los grupos. Señalan:

Using a method of analysis that infers ancestral source populations, we have discovered nine ancestral regions that combine to make up everyone’s genome. Everyone has a mix of these components ranging from 0% to 100% due to interaction between these regions of the world over the past 50,000 years. Native Americans have their own group, as do Oceanians and the Khoisan people of southern Africa. In these places it is possible to have 100% of the respective region. Everyone else in the world is a mix of these components, reflecting ancient and modern migration patterns.***

Los seres humanos nos pasamos muchos siglos de un sitio para otro hasta que encontramos la forma de controlar los entornos, de no tener que irnos nosotros sino de aprovechar lo que había y vivir espacios seguros, productivos, etc. Solo los que quedaron más aislados son los que tienen menos mezcla en el ADN, pero, como se dice en la frase final reflejamos esos viajes, en los que se establecían poblaciones y unos marchaban y otros llegaban.
Los khoisan citados como genética pertenecientes a un mismo grupo, es decir, nada mezclada, se consideran que fue una escisión del grupo humano más antiguo que migró desde África central hacía el norte, que sería el que se extendería por el mundo, mientras que los khoisan o joisán, quedaron en la zona, por lo que hay una menor diversificación. Son esos grupos los que ascendieron hacia los lugares por los que podían seguir caminando, por las rutas que los repartieron por el mundo y donde se establecieron en regiones geográficas específicas. El origen de todos, pues, es africano. La diversidad de las mezclas de ADN son las de los grupos que se establecieron en diversas zonas.
Lo demás es "política", es decir, la forma de controlar los grupos a base de diferencias por las que se justifican racismos, xenofobias, etc. mitificando los orígenes de la pureza, de los pueblos elegidos por los dioses porque les resultaban unos más simpáticos que otros, etc. Hoy, como descubrieron los estudiantes norteamericanos, la "supremacía blanca" la defiende vehementemente alguien cuyos ancestros salieron de África y esta emparentando con poblaciones de otras partes del mundo. Pero nos gusta dominarnos y matarnos con buenas razones.
A muchos egipcios les gustará leer que "solo el 14%" de ellos son árabes. No quieren saber nada de sus vecinos en plena disputa, con conflictos diarios con los saudíes. Y ahora se les dice desde los titulares de la prensa. La duda es si esto es intencional o simplemente una forma de interpretar distorsionada por nuestras visiones tradicionales en las que nos consideramos unidos a la tierra como los árboles que siempre hubieran estado allí. Pero hasta los árboles viajaron de formas muy diferentes esparciendo semillas, esporas, polen o viajando confortablemente en el estómago de quienes se comieron sus frutos y luego los dejaron caer sin romanticismo


La otra noticia, reproducida desde la CNN, afecta a otro tipo de distinción y muestra la otra forma dogmática de matarse o de crear problemas. Su titular es "Muslim refugee falls in love with Christian police officer",  y ha suscitado, claro, un debate entre partidarios de que la gente se case con quien quiera y los amigos de la prohibición permanente, El titular de la CC, en cambio era "Love at first sight: A refugee and a border police officer", lo que permite apreciar cómo se ha entendido lo mismo en un lugar u otro, lo mismo que ocurría con el ADN. En la CNN se comienza hablando de amor y se prescinde de las religiones de cada uno en el titular. Por el contrario, el titular egipcio se centra en el aspecto religioso desde el comienzo, señalando la cuestión desde el principio y haciendo recaer el foco sobre la mujer, que es la musulmana.
Recordemos, que casos como este, que ocurre en Macedonia, o el simple rumor han causado levantamientos en las calles de pueblos y barrios egipcios, porque el hecho de que una mujer musulmana se case con un cristiano es considera un grave pecado y debe ser evitado o castigado. Si antes era el engañoso debate sobre nacionalismo lo que suscitaba controversia, ahora es la religión, el segundo tema favorito por el que matarnos unos a otros.
La noticia nos cuenta el amor que surge entre una refugiada siria que habla múltiples lenguas (se nos dice) y un policía y bailarín al que mandan a la frontera porque habla inglés gracias a sus giras por Rusia, España y otros países. El amor, se nos dice, fue a primera vista; poco después, unidos por el conocimiento de otras lenguas y el amor, decidieron casarse en julio.
Nos dicen para finalizar la historia:

Noora says she's been adjusting easily to life in Macedonia.
"The people, the country, the town, they never let me feel like I'm a refugee," she says.
The community was quick to accept her, and she says her family has been equally accepting of their marriage.
"In Macedonia, we have a mix of tradition and religion," Bobi explains. "I have many friends who are Muslim, and we celebrate Ramadan."
Similarly, Noora says she grew up in a diverse community in Iraq. "My family grew up with Christian people, we are open-minded people."
She explains that her family's initial hesitation about the relationship disappeared when they saw the couple together and understood how deeply in love with each other they were.
If anything, Bobi says, people were surprised because he had been married twice before. He says people used to joke that he wouldn't get married for another 100 years, but within a few months of meeting Noora, they were engaged.
The day he proposed, he went to a tattoo parlor and got her name inked on his arm. A few days later, she got a matching tattoo with his name.***


La primera (y única) palabra del primer comentario es "Haram", es decir, "prohibido". Tras ella un largo debate en el que salen a relucir los "mandatos divinos", la superioridad de una religión sobre otras, y sobre todo la asimetría de la relación. La mujer pierde (no cambia) pierde su religión si se casa con un musulmán mientras que la vida de ella puede correr peligro al ser considerada apóstata por algún piadoso violento. Recordemos que ahora están juzgando, la noticia se daba ayer, al que le cortó la garganta al copto en la ciudad de Alejandría porque vendía vino en su tienda. No era nada personal; solo devolver el orden correcto al mundo. La mujeres, como siempre, creando problemas al alterar el orden divino.
Los comentarios siguientes se reparten entre los partidarios de que no debería haber distinciones entre las religiones monoteístas del mismo origen, los que abominan de la unión, y los que son partidarios de que cada uno se case con quien quiera sin tener que preguntarle a los demás. Al final los debates chocan siempre con los muros del dogma: esto es así porque Dios lo ha dicho. Para estos sobra el ADN o cualquier otro tipo de elemento que ayude a resolver los errores, fantasías o creencias. Nada de eso se transmite por el ADN, por lo que su tendencia no es a mejorar con la evolución
El pensamiento dogmático, sea del tipo que sea, suele abominar de la mezcla, ya sea de cuerpos o de ideas. Ve con horror que lo que está dicho que es así, pueda cambiar. Debe ser así hasta el fin de los tiempos.


Si en la primera noticia se buscaba el aislamiento de los pueblos, aquí los dos miembros de la pareja felizmente casada (nosotros también les deseamos felicidad) cuentan que se han criado en entornos mezclados que han vivido sin problemas. Pero algún día llegará alguien, con el "haram" permanentemente en la boca que les complique la vida, les señale con el dedo y trate de arrastrar a otros a castigar su desobediencia a las leyes divinas. Como siempre, los problemas no suelen ser lo que creemos si no nuestra voluntad de imponérselo a los demás.
Creo que hay algo de complementario en ambas noticias y que nos muestran cómo continuamente estamos construyendo barreras. Durante la mayor parte de la historia humana hemos sido libres de desplazarnos por el mundo para buscar algo mejor, nos hemos mezclado sin preguntarnos por el otro mundo. Debería ser obligatorio hacerse el ADN y ver cuál es nuestro origen real, entender que las distinciones que hemos ido elaborando en el tiempo son artificiales, que pueden tener un sentido determinado, pero que son construcciones sobre las que elaboramos nuestras fantasías de pureza de las razas, de superioridades e inferioridades, de dominación, de moralidad... Pero nuestra capacidad de juzgar es infinita y nuestro deseo de controlar a los demás no le va a la zaga.
Quizá conviene recordar que los seres humanos hemos sido incansables viajeros, que los primeros humanos no tuvieron reparos en lanzarse a recorrer un mundo sin barreras de ningún tipo, que atravesaron montañas, mares, estrechos, etc. para encontrar lugares en los que asentarse. Somos migrantes antes que nacionales.
Nos dicen como presentación del proyecto, en el apartado The Science Behind:

The fossil record places human origins in Africa some 150,000 years ago, but science continues to search for details about the incredible journey that took Homo sapiens from Africa to the far reaches of the Earth. How did each of us end up where we are? Why do we have such a wide variety of colors and features?
Through the eons of time, the full story of human ancestry remains written in our genes. When DNA is passed from one generation to the next, most of it is recombined by the processes that give each of us our individuality. But some parts of the DNA chain remain largely intact through the generations, altered only occasionally by random mutations, which become what are called genetic markers. The order in which these markers occur allows geneticists to trace our common evolutionary time line back many generations.
Different populations carry distinct mutation, or genetic markers. Identifying and following the markers back through generations reveals a relationship shared by all humans, best conceptualized in the form of a genetic tree. Today, thousands of diverse branches, corresponding to unique human groups, can be followed backward to their common African root more than 100 millennia ago.**


Los datos genéticos indican que no teníamos muchos reparos al mezclarnos, incluso con los neandertales a los que etiquetaron así después, pasado mucho tiempo. Hoy, andamos mirando con quien nos casamos o no. El ADN de cada uno atestigua que ha sido la diversidad la que ha regido nuestros viajes por el mundo hasta ser lo que somos: una familia viajera.
Cuando el proyecto del mapa viajero humano se presentó en Asturias, La Nueva España recogió lo que le dijeron a una de las voluntarias que dio su ADN para saber sus orígenes:

«El análisis de tu ADN mitocondrial nos dice que tus antecesores son africanos. Los marcadores no mitocondriales nos llevan a un patrón europeo, pero tienes un tres por ciento de África subsahariana, algo muy habitual entre los europeos. Tus poblaciones más próximas son las griegas y peninsulares. Y en cuanto a tus ancestros homínidos, provienes del Neanderthal. Tienes un 2,7 por ciento de habitante del Sidrón».****


No sé qué tal le sentaría a esto a alguno que podría sentirse especialmente insultado. Ese gráfico que le dieron le mostraba los recorridos de sus antepasados, los entrecruzamientos incluso con los neanderthales. Por mucho que ella esté orgullosa y suba al árbol y coja la flor, como dice la canción popular convertida en solemne himno, el pasado fue viajero, desde el África subsahariana hasta Grecia, la otra punta de Europa.
A un egipcio, como a otro, le dirían que tiene unos porcentajes determinados de asiático, de mediterráneo, de subsahariano, etc. Lo que no le dirían nunca es que es un "egipcio puro", sin "contaminar" por vecinos próximos o lejanos en el espacio y el tiempo., Eso no existe. A algunos no les gustaría. Pero...
Desde el punto de vista de la información, de nada sirve investigar si luego lo explican mal o lo manipulan. Hay que tener cuidado con cómo se cuentan las cosas porque ya hay bastantes errores en el mundo. Con las fake news ya tenemos bastante.




* "DNA analysis proves that Egyptians are not Arabs" Egypt Independent 17/01/2017 http://www.egyptindependent.com//news/dna-analysis-proves-egyptians-are-not-arabs
** "Your Regional Ancestry: Regions" Genographic Project https://genographic.nationalgeographic.com/regions/

*** "Muslim refugee falls in love with Christian police officer" Egypt Independent 6/01/2017 http://www.egyptindependent.com//news/muslim-refugee-falls-love-christian-police-officer
**** "Un termómetro genético para Asturias" La Nueva España  19/04/2013 http://www.lne.es/aviles/2013/04/19/un-termometro-genetico-para-asturias/1399837.html

viernes, 30 de diciembre de 2016

Con un poco de ADN basta

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Las tensiones creadas sobre las cuestiones raciales en los Estados Unidos han tenido su culminación en las elecciones presidenciales que han llevado a la Casa Blanca a alguien portador de un equívoco mensaje. Deliberadamente equívoco, podríamos señalar. El hecho de que haya recibido el apoyo de los grupos racistas, de la Supremacía Blanca y del KKK hace ver que el mensaje que Trump ha llevado no ha sido precisamente el de la integración.
La idea de la "América blanca" resentida tras dos legislaturas con un presidente negro al frente ha sido aprovechada en la campaña. Los que la niegan lo hacen con el cinismo de las medias palabras y las insinuaciones. Los incidentes se han sucedido a lo largo de la campaña y los incidentes racistas han aumentado respecto a los habituales en el tiempo electoral, un largo periodo que va de las primarias a la elección presidencial, tras la cual se multiplicaron. Los que había contenido su rabia racista consideraron que había llegado "su tiempo", el de vaciar Estados Unidos de esa gente que les roba, ataca, viola, etc. según las ideas expresadas por el propio candidato, hoy presidente electo, para definir a los hispanos o explicar la situación de los guetos. Para Trump la "raza" ha sido un elemento esencial de la campaña. Lo ha utilizado incluso contra sus propios "compañeros" republicanos en las primarias. Los insultos proferidos contra Michelle Obama ("mona con tacones") causaron un impacto en los medios liberales mientas que eran festejados por los que parecían dispuestos a mandarla a África.
La sociedad norteamericana se enfrenta a un asunto peliagudo: su propia identidad como sociedad mezclada. El debate sobre la "raza" no es científico, sino político y cultural. Se plantea precisamente cuando se llega a un punto de discriminación que hace que no se pueda aceptar al otro más que como un mal, como un cáncer sobre el que se acumulan los elementos negativos para justificar la separación y la supremacía. Los que están articulando esta forma de sentimientos son responsables del retroceso, que ellos ven como "recuperación", pues ese ha sido el eje central de la campaña de Trump, la llegada de un ilusorio tiempo en el que "América" se libere de sus parásitos y sea restituido el "orden blanco".


Recordamos aquí cuando recogimos el demoledor informe elaborado por las escuelas norteamericanas que había usado tradicionalmente las lecciones para que sus alumnos aprendieran el valor de la democracia, del debate, etc. Los resultados obtenidos esta vez eran tremendamente preocupantes; lo que la campaña había traído era un profundo enfrentamiento social.
The Washington Post recoge estos días una experiencia realiza en la West Chester University. Susan Svrluga ha recogido en su reportaje, titulado "To bring a divided country together, start with a little spit", los efectos de un poco de saliva para una prueba de ADN entre los alumnos de la profesora Anita Foeman. La profesora ha realizado un sencillo experimento: contra los mitos de las razas y la pureza, le ha enfrentado al mensaje de su propio ADN:

Anita Foeman’s students had just gotten the results from their genetic tests, and they couldn’t wait to talk.
One said her dad cheered when she told him she has Zulu roots. A girl with curly red hair said her family always gathers around a Nativity scene on Christmas Eve and sings carols over the baby Jesus, and this year, after learning that she’s 1 percent Jewish, she said: “We’re going to sing the dreidel song!”
When a white student said that 1 percent of his ancestry was African, two black students sitting next to him gave him a fist bump and said: “Yes! Brother.”*


Puede que no todos se lo hayan tomado con el mismo humor, pero se muestra lo que una sociedad preocupada por la "raza" provoca en la ocultación y mitificación de sus propias raíces. El racismo parte de una idea de "raza" que ignora la esencial mezcla de los seres humanos a lo largo de su historia. "Ser" se vuelve una vez más un verbo engañoso, un verbo que confiere una "esencia" que entra en contradicción con una realidad cambiante y dinámica en el tiempo. Por más que algunos hayan querido mantener los mitos de sus orígenes, el ADN revela lo que portamos, las mezclas de tiempos anteriores al racismo o el desarrollo en sociedades en las que eso no era una preocupación.
Lo que la Ciencia muestra —como en otros casos—  es muy diferente a lo que queremos creer. Nuestros conceptos se han formulando a lo largo de la Historia sin más fundamento que nuestro deseo agarrándose a lo que consideraba evidente y que se ha demostrado no son más que mitificaciones.
Los estudiantes que han descubierto tener sangre africana, judía o árabe, que no son tan "blancos" como pensaban son hijos de un sistema de ideas que se sigue manteniendo porque es una forma más de establecer diferencias y, sobre todo, de mantener el poder. No es otra cosa el racismo.
Han sido los conflictos, los enfrentamientos de nuevo sobre las razas lo que ha hecho a la profesora enfrentar a los alumnos a su realidad y reconsiderar sus mitos del origen:

At a time when tensions over race and politics are so raw, the stakes, Foeman said, seem particularly high. Her students have been talking all fall about riots, building walls, terrorist attacks, immigration, the election. “You can feel it buzzing around the halls like electricity,” Foeman said.
Asking people to take DNA tests — an idea that has spread to a campus wide effort at this public university — grew out of consulting work Foeman does in race mediation. Instead of a confrontational approach, trying to provoke people into recognizing their own biases, she wanted something that would pull people together, or at least give them a neutral place from which to start to talk. And with racial divides so stark, she wanted to add some nuance and depth.
She wondered: What if people started finding out things they didn’t know about themselves?
So she begins with a short survey asking people their race and what they know about their ancestry. They spit into a vial. Several weeks later, they get an email with an estimate of their ethnic makeup, a color-coded map of their past.
That leads to questions, stories and curiosity. It is a welcome reset from awkwardness, defensiveness, suspicion. Now that the DNA tests are cheaper, Foeman is able to ask all the students in her honors class — almost all of them freshmen just getting to know or redefine themselves — to take the test.*


Enfrentarse a los mitos del origen es enfrentarse al sistema de relaciones establecido a su alrededor. El que se considera "hijo de los pioneros" mantiene una visión del resto, una visión propietaria en la que percibe al resto como "invasores". Considerará a los otros como un peligro o como un gasto, en cualquier caso como una forma de agresión por su sola presencia.
El esencialismo de las razas nos lleva a pensar en ellas como compartimentos cerrados a lo largo de la Historia. Durante milenios, parece creerse, se han mantenido "puras" transmitiendo ese sentimiento de "superioridad" con el que  se mantiene la ilusión racista. Las mezclas son lo natural, lo que la historia ha producido antes de que el "prestigios" de un origen respecto a otro contribuyera a ese doble movimientos de superioridad propia y de inferioridad ajena.
De estudio realizado en la universidad salen consecuencias que deberían ayudar a reflexionar sobre el fenómeno del racismo:

Statistically, Foeman and her colleague Bessie Lawton have found people overestimate their European heritage and whiteness, and underestimate ancestry from other regions. Half the people think their families will respond positively to results before they take the test. Afterward, fewer than 1 in 10 think so.
“People don’t realize they think this stuff,” Foeman said. “They would say they have no prejudices. They just get quiet.”*

Evidentemente de Europa llega el "prestigio blanco". El racismo se complementa con los países de "prestigio", esencialmente los anglosajones que son quienes dieron el idioma y lo impusieron allí donde se hablaban otros, como el español o el francés, según los países que colonizaran las diferentes zonas que fueron agrupadas posteriormente en los "Estados Unidos". De esa  manera, idioma, nacionalidad y raza se refuerzan. Hablar otro idioma se considera como parte del problema y quien no lo conoce puede ser expulsado. Las campaña contra el "español", emprendida hace ya algunos años, forma parte de esa idea contra los "invasores" que dañan el país.


Sobreestimar los antepasados "europeos" y esconder los de otras procedencias es una maniobra deliberada que impone un "olvido" para mantener o inventar el prestigio. Durante décadas, lo inmigrantes llegados a los Estados Unidos cambiaban sus nombre para hacerlo parecer más anglosajones y así evitar discriminaciones en los ámbitos laborales o sociales. Esa práctica se ha mantenido durante mucho tiempo. El ADN no engaña y puede mostrar lo que se desconoce o se quiere ocultar, según los casos.
Los resultados de los tests de ADN les han enseñado muchas cosas a los estudiantes. Y también a sus familias.

The DNA test “helps us understand we’re not all from one special place, which is really peculiar to America,” Devor said. “Because we’re all from different areas, with different ideas that come with that ethnic culture. What makes America great is we have all those cultures combined.”*

"Razas" y "nacionalismo" son conceptos manipuladores que tratan de justificar un orden existente basado en la desigualdad. Se justifica mediante la segregación y el mantenimiento de las diferencias económicas, educativas, laborales, etc. Siempre se dirigen contra alguien. De ambas ideas se hacen derivar privilegios de unos respecto a otros. Nos olvidamos que los seres humanos somos muy anteriores a que aparecieran las ideas de razas y sobre todo las modernas naciones, que han sido inventadas en los últimos siglos cuando no en el XX. En su nombre se reivindica una diferencia que lleva a la discriminación, al odio y a un absurdo sentido de superioridad de unos frente a otros. En sus formas modernas, racismo y nacionalismo fomentan las identidades frente a las diferencias religiosas con las que nos enfrentábamos anteriormente. 


Hoy hemos comprendido que son peligrosas y más si se vuelven a envolver con el manto del fanatismo religioso. El "desfile nazi" en Taiwán nos hace pensar que algo falla en los sistemas educativos. Los que estarán al frente de la Educación en la nueva administración Trump son ya conocidos por sus ideas retrógradas.
Desgraciadamente, está ocurriendo de nuevo. El mundo se nos está llenando de racistas, xenófobos y radicales religiosos, tres enormes males que van contra la Ciencia, la inteligencia y el sentido común. En ocasiones se refuerzan unos a otros y vuelven a juntarse haciendo retroceder a la Humanidad, un concepto que nos engloba a todos y por cuyos derechos se han dado muchas batallas contra la intransigencia, el fanatismo y la ignorancia, lo peores males. Unos creen que vinimos al mundo distintos, otros creen que el mundo venía ya con fronteras marcadas y otros, finalmente, que Dios les ha elegido a ellos. El ADN explica que no hay justificación para el racismo, construcción ideológica que contradice la realidad de las evidencias. Pero ¿qué les importa a ellos?
La idea de la experiencia realizada con los alumnos es tratar de mostrarles que la idea de la raza pura es una fantasía, que todos tenemos en nuestro ADN las huellas de un pasado remoto en el que no construíamos diferencias como lo hacemos ahora. ¿Servirá de algo? 
Un poco de ADN ha sido suficiente para cambiar algunos puntos de vista.


* "To bring a divided country together, start with a little spit" The Washington Post 24/12/2016 https://www.washingtonpost.com/news/grade-point/wp/2016/12/24/to-bring-a-divided-country-together-start-with-a-little-spit/?hpid=hp_hp-top-table-main_dnatesting-830pm%3Ahomepage%2Fstory&utm_term=.79d6ac9ac466








lunes, 30 de diciembre de 2013

La enfermedad prevista

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Quizá de las muchas distinciones que establecemos con el resto de los seres vivos para tratar de perfilar la esencia de "lo humano", se encuentre la idea de "destino". No deja de ser curioso que el ser vivo que tiene un mayor grado de libertad respecto a los demás, que posee consciencia y capacidad de decisión, se muestre tan preocupado por un destino prefijado, fatal, escrito sin consultarle, cuyos acontecimientos se producen por una diversidad de fuerzas que van desde la Divinidad hasta la Historia o la Economía, como fuerzas que le dirigen y encaminan a lo largo de su existencia sin que él pueda comprenderlas. No sé si es el "miedo a la libertad", a la angustia que produce un futuro abierto, hecho cada día en lucha con lo que nos rodea y limita; si es el deseo de abandonarse a las fuerzas exteriores y renunciar a la carga que supone ser libre lo que nos hace dejar en manos de esas fuerzas la responsabilidad de lo que ocurre o hacemos.

El "libro" ha servido durante siglos como símbolo de una vida escrita de la que vamos viviendo cada página diariamente, tal como ejemplifica esa monumental novela de Denis Diderot, Santiago el fatalista y su amo (Jacques le fataliste et son maître). "Todo está escrito en el gran rollo", repite incesantemente en cada momento de su vida; nada queda al azar. A la superstición del destino como fatalidad le ha tomado el relevo la Ciencia que con muchos de sus descubrimientos nos trae nuevas formas de determinismo. Hoy tenemos un nuevo libro, el ADN. No es el libro de "allá arriba", sino el de "aquí abajo", el de la materia viva, sujeta a sus propios procesos de desarrollo.
La creencia en que todo está escrito en los genes suele ser matizada por parte de la comunidad científica, pero también se abre como uno de los grandes negocios en los que se nos ofrecerá la posibilidad de conocer el "futuro" o al menos una parte, el que está condicionado por nuestro propio cuerpo.
La BBC nos trajo  a mediados de diciembre un artículo con el título "¿Le gustaría saber qué enfermedades tendrá en el futuro?", en el que se nos dan algunas informaciones sobre las posibilidades actuales y futuras de conocer esa dimensión de nuestra vida y algunas de las posibles consecuencias. Nos dice la BBC:

Un número creciente de empresas privadas están ofreciendo leer el ADN de la misma manera que una computadora lee un código, lo que proporciona una visión de cómo su propio genoma afectará su salud.
[...]
Tomó 12 años y US$3.000 millones secuenciar el genoma humano, el código del ADN que compone todo ser vivo.
Pero en los últimos años, el costo y la velocidad para secuenciarlo se han reducido drásticamente y hoy se puede enviar una muestra de sangre y leer su propio código por US$ 2,000.
Y, por unos US$100, usted puede enviar una muestra de saliva y obtener informes sobre cómo los genes se relacionan con cientos de condiciones de salud.
Es sólo cuestión de tiempo hasta que los nuevos padres reciban el código genético de sus hijos junto con su certificado de nacimiento, cuenta el profesor McCauley.
"Todos tendremos estas lecturas del genoma desde que nacemos", dice.
"Terminaremos con, al menos, una predicción de nuestra salud, las enfermedades que estamos propensos a padecer y los medicamentos que no serán buenos para nosotros".
No todo son ventajas. Tener esa información disponible plantea enormes problemas éticos también.*


Quizá la idea de "problemas éticos" se quede bastante corta, ya que estos serán de gran amplitud, obligándonos a enfrentarnos a decisiones importantes en todos los órdenes. Hace años que se lanzaron los primeros avisos de lo que este conocimiento podía suponer en diferentes campos. En el laboral, por ejemplo, podría condicionar las contrataciones de las personas en función del absentismo provocado por la aparición de determinadas enfermedades. También se advirtió —y se han dado casos— sobre los efectos en la contratación de seguros médicos.

Venir con el ADN debajo del brazo puede no ser una idea excesivamente buena si nos condiciona nuestra vida y relaciones. A diferencia de la información que nos libera de muchas cosas condicionadas por la ignorancia, puede que esta nos encadene. Esto se dará en una sociedad que tiende a la ingeniería y la "gestión eficiente" de sus recursos y que puede considerar que es malgastar tiempo y dinero atenciones a determinados pacientes. Desgraciadamente, la sospecha de que esto haya podido ocurrir ya o pasar por la mente de algunos no es descabellada.
La reducción del futuro a "nuestras enfermedades" posibles y el establecimiento de un calendario vital con las posibles fechas de manifestación de la enfermedad plantea un cambio de perspectiva en nuestra percepción. No somos nuestras enfermedades; somos la forma en que nos enfrentamos a ellas, social e individualmente. Cada ser humano es diferente precisamente por eso, porque sus respuestas son diferentes antes las condiciones en que se encuentra. Vivir es reaccionar ante lo que nos ocurre. ¿Por qué son más importantes en nuestra vida las enfermedades que las otras circunstancias?


Diariamente se nos vende que los avances científicos ayudarán a prologar nuestra vida, mientras que por otro se nos informa de que esa vida está sujeta a caducidades múltiples. Hasta no hace mucho, no era posible conocer el sexo de los niños hasta su nacimiento. Hoy mucha gente no lo quiere saber. Notan que ese conocimiento les quita algo, aunque no sepamos explicarlo bien. El hecho de poder saber no es lo mismo que tener que saber. La cuestión que se plantea aquí es precisamente la de un conocimiento que indudablemente condicionará la vida, como una especie de efecto Edipo: conocer la profecía no nos hace salir de ella, pero si vivir condicionando nuestras respuestas, produciendo angustia. El argumento a favor, evidentemente, es la prevención, pero tal como van los estados, la prevención será un gran negocio privado, tal como lo es la prolongación de la vida.

En estos momentos tenemos en nuestras pantallas televisivas un ejemplo infame de ese uso de la angustia a través de la campaña publicitaria de un banco que nos muestra cómo la ciencia actual nos prolonga las posibilidades de vida en treinta años. La forma de llevar a que la gente haga sus planes de pensiones privados es hacerles ver que van a vivir más de lo que pensaban. Hasta hace poco, la angustia era la de la muerte. Desde ahora es la vida prolongada, especialmente en un universo precario, laboralmente reducido, en el que se debate cada día el futuro de las pensiones y, por ende, de los pensionistas. El ser para la muerte existencialista ha desaparecido reconvirtiéndose en el ser pensionista. Existe un espacio entre la vida y la muerte; se llama jubilación.
La pregunta que se hace la BBC —"¿Le gustaría saber qué enfermedades tendrá en el futuro?"— no es la correcta, sino más bien: ¿cómo vamos a reaccionar ante la llegada de la enfermedad prevista? ¿Cómo nos vamos a organizar socialmente? y ¿cómo vamos a evitar que esa información, hoy accesible, se convierta en un arma contra los más débiles? Sin embargo, los tiempos que vivimos hacen que la pregunta sea más prosaica: ¿cómo rentabilizar todo esto?
A veces la enfermedades sociales también se pueden detectar con anticipación, aunque no sea fácil establecer su cura.

* "¿Le gustaría saber qué enfermedades tendrá en el futuro?" BBC Mundo, 11/12/2013 http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/12/131211_salud_genoma_conocer_enfermedades_ap.shtml






viernes, 6 de diciembre de 2013

Preguntas y problemas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El editorial del diario El Mundo se pregunta sobre los resultados de los análisis del ADN del fémur de Atapuerca, el más antiguo que ha conseguido ser descifrado, y que plantea —como no podía ser de otro modo— nuevos interrogantes. Su párrafo final, en cambio, plantea otro tipo de dudas:

Podemos conocer la estructura de lejanas estrellas, penetrar en los secretos de la física cuántica y viajar por nuestro Sistema Solar, pero sabemos muy poco sobre por qué y cómo hemos llegado a ser lo que somos. No faltará quien argumente que la respuesta a estas preguntas no nos va a aportar nada esencial, pero eso constituye un error porque sólo podremos resolver muchos de nuestros problemas cuando sepamos cómo hemos llegado hasta aquí.*


Creo que es tan malo negar la importancia de los conocimientos científicos como extenderlos más allá de lo razonable, es decir, de lo propiamente científico e invadir campos en los que el conocimiento funciona de otra manera. No soy yo —como se cura en salud el editorialista— de los que digan que "no nos va a aportar nada esencial", nada más lejos de mi intención. Pero hay que tener sentido de la medida y de la adecuación en tiempos en que no siempre se entienden bien los avances científicos. 
Poéticamente el párrafo está muy bien, pero la falta de definición de lo que considera "muchos de nuestros problemas" le resta cualquier tipo de profundidad real. No sé, sinceramente, a qué tipo de "problemas" se refiere, más allá de las cuestiones que este campo de la Ciencia se plantea respecto a sus propias hipótesis de trabajo y teorías admitidas hoy. Lo que hay entre ese hueso analizado y nosotros son demasiadas cosas. Y nuestros problemas son nuestros. No los resuelve un ADN. No hay que confundir las respuestas a las preguntas con las soluciones a los problemas. Pueden coincidir o no. Un problema se puede plantear de muchas formas, haciéndose diferentes preguntas y estas pueden tener muchas posibles respuestas.

El ser humano no es un amnésico que se levanta cada día de la cama preguntándose dónde está, cómo ha llegado hasta allí, sino que tiene memoria suficiente como para tener una cierta idea de sí mismo y de los problemas que se le plantean. Todo conocimiento es poco, pero no todo vale para lo mismo, y pensar que la resolución de "nuestros problemas" (los que sean, los que tenga en mente el que lo ha escrito) dependen de un ADN es sembrar poesía, mito, falsas expectativas o petición de ampliación de presupuestos. Ese conocimiento obtenido ahora es importante, muy importante, pero no porque nos resuelva ninguno de nuestros problemas actuales.
"¿Por qué se parece el ADN de Atapuerca más al encontrado en una cueva siberiana y menos a los neandertales?", es una buena pregunta. El descubrimiento realizado obligará a un replanteamiento de las teorías y escalas temporales sostenidas hasta el momento, sí. Pero así trabaja la Ciencia diariamente, reconfigurándose con cada nuevo dato. Lo triste sería que no lo hiciera. La Ciencia, precisamente, problematiza el mundo para comprenderlo provisionalmente. Los investigadores responsables de los equipos coinciden en una cosa: esto vuelve todo más complejo. No saben cómo, pero sí que la respuesta anterior queda en entredicho. Plantea, pues, nuevos problemas más que resolver los que tenemos.

Lo esencial de los seres humanos es precisamente que estamos llenos de problemas. Somos el ser problemático; no hay otro igual. Porque un "problema" es la consideración insatisfactoria de una situación determinada. Es un acto de encuadre, analítico. Requiere de un planteamiento evaluado y en ese planteamiento se maneja la información disponible en cada momento. Plantearse una "situación" como un "problema" es un avance inmenso en la evolución frente a los manejos simples de información de otras especies.
Pensar en un mundo humano sin problemas es absurdo. Pensar en un mundo en el que se hayan resuelto todos los problemas, además de un absurdo, es ingenuo e infantil. Nuestra cultura consiste  precisamente en el establecimiento de formas de plantear problemas —la Ciencia, la Filosofía... la Cocina— y una memoria registro para almacenar las soluciones o las respuestas provisionales a ellos.
Hay problemas con soluciones temporales y otros con soluciones que pensamos definitivas, pero nunca un mundo sin problemas. Esencialmente por dos motivos, el primero es que implicaría la muerte de la curiosidad, el auténtico motor de nuestra evolución cultural y de nuestra supervivencia. Un mundo sin problemas es un mundo sin preguntas; no sería humano. El segundo motivo es que habríamos abandonado lo que nos hace espirituales: el enfrentamiento a problemas sin solución, las preguntas abiertas sobre nosotros mismos y nuestra relación con lo que nos rodea. El ser humano se vuelve espiritual cuando él mismo se vuelve "problema", cuando se convierte en su propio objeto de reflexión.


Gracias a nuestra capacidad simbólica —al lenguaje, al arte, a las matemáticas...— somos capaces de preguntarnos por lo que no tiene existencia más allá de nuestras preguntas. Es lo que no vamos a encontrar nunca en el ADN más que como capacidad material de albergar lo inmaterial: dudas, preguntas, problemas, respuestas provisionales, deseos insatisfechos, sueños... En última instancia es lo que define nuestros problemas —estos sí: libertad, justicia, amor, solidaridad...—, los que condicionan nuestra vida individual y colectiva, más allá del ADN. No luchamos solo contra el medio, sino también con nuestra conciencia.
Me resultó entrañable el comentario de un presentador televisivo al dar la noticia señalando que el ADN "descubierto" era "euroasiático". No hace muchos días hablábamos aquí del libro de Jack Goody, "El milagro euroasiático", en el que sostenía lo erróneo de nuestra consideración diferenciada de lo "europeo" y lo "asiático", que no son más que dos distinciones "culturales" (Europa es una idea, Asia otra) para dividir un espacio y a los que viven en él, para establecer "diferencias" históricas, que justifiquen posteriores distinciones, traducidas en rivalidades, enfrentamientos, superioridades, inferioridades, colonialismos, etc. Todo ello ejemplo de cómo los problemas no están solo en el ADN. 


También me vinieron a la mente, al escuchar al comentarista televisivo, los manifestantes ucranianos con sus pancartas de "somos europeos, no asiáticos", confirmación de que el hallazgo de Atapuerca no va a resolver ninguno de sus problemas. ¿Cambiará en algo la actitud de Putin saber que los huesos emparentan los restos de Atapuerca con los de una cueva de Siberia, más próximos entre sí que con los neandertales?
Las preguntas "qué somos" o "cómo hemos llegado hasta aquí", que se hacía el editorialista de El Mundo, solo son parcialmente científicas y mucho más complejas de lo que parecen a simple vista. Tenemos muchos problemas que se escapan a lo que la Ciencia puede manejar, por más que trate de establecer campos de análisis diversos para comprender la Historia o la Cultura, es decir, "lo humano".  

Hay preguntas importantes que no tienen por objeto ser resueltas, sino solo mantener en forma nuestra capacidad reflexiva, que no dejemos de preguntarnos por nosotros mismos y por nuestros actos y su significación. En ese sentido, no solo la "evolución" del hombre es un "enigma", como reza el título del editorial, sino el "hombre" mismo, pues es ese carácter enigmático lo que nos define ante nuestros propias inquisiciones, siempre incompletas e insatisfactorias.
Edgar Morin señalaba que la respuesta a la pregunta "¿qué es la Ciencia?" no es "científica". En el mismo sentido, tampoco lo es "qué somos". El ADN nos puede aclarar muchas cosas, muchas preguntas, pero no la pregunta sobre lo qué somos más que con un gran esfuerzo reduccionista aplicado sobre el verbo "ser", el más intrigante y engañoso de nuestra lista de verbos.
Es tan malo despreciar las preguntas sin respuesta final como pensar que pueden ser sustituidas por otras resolubles.


* "La evolución del hombre sigue siendo un enigma" El Mundo 5/12/2013 http://www.elmundo.es/opinion/2013/12/05/52a0dc41684341395f8b4583.html?a=eec0037a0c3524b4473c71044be68276&t=1386320386