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sábado, 2 de mayo de 2026

¡Todos aman la bomba!

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Que Donald Trump es un demagogo no creo que lo dude nadie, incluso en los Estados Unidos, incluidos los seguidores del MAGA, que ya en sí es pura demagogia. Trump se define él mismo y define a los demás. Es algo que no solo hace él, sino que hay ido configurándose como una de las armas políticas más eficaces en un mundo mediático y global. Nuestros políticos dedican más tiempo a "explicar" a los demás que a explicarse ellos mismos.

La insistencia en que no estar del lado norteamericano en su barbarie es estar a favor de Irán es uno de esos ejemplos constantes. Lo que atribuye a los que no le siguen la corriente ni le dan la razón se basa de forma cada vez más intensa en una idea: son partidarios de que Irán tenga armas nucleares. Esto se lo ha aplicado incluso al Papa y ahora se lo atribuye al canciller alemán.

En RTVE.es se nos da la noticia de la retirada de 5.000 soldados estadounidense de Alemania y se justifica así desde la Casa Blanca:

Ayer, Trump advirtió a Merz que debería ocuparse más de "arreglar" su país "roto" y poner fin a la guerra en Ucrania, que en "interferir" en el conflicto con Irán, en una nueva andanada en el cruce de críticas entre ambos líderes.

El republicano acusó al líder europeo de no apoyar a EE.UU. en la guerra contra Irán y de creer "que está bien que Irán tenga un arma nuclear", además de recalcar que "¡con razón a Alemania le va tan mal, tanto en lo económico como en otros aspectos!".*


En estos dos párrafos se sintetiza el modus operandi de Trump para con todo el que le lleva la contraria. El que era bueno unos días antes pasa a ser un monstruo ineficaz, un desastroso líder al frente de un país en pésimo estado. Se lo hace a todos. Si no participas de esta nueva forma de imperialismo aplicado a los que eran tus aliados, eres lo peor de lo peor.

Ahora Trump acusa a todos de querer una "bomba nuclear iraní", mientras que se convierte en el defensor de la paz, en el apóstol enviado al planeta a evitar que los malvados tengan poderes para amenazar el divino control norteamericano del planeta.

Evidentemente no se la pasa por la cabeza que pueda estar equivocado (no creo que le importe), pues en su fuero interno quien tiene todo el poder no puede estar equivocado aunque lo esté. El error es solo la incapacidad de imponer lo acertado. Lo poderosos no se equivocan. Y Trump se sabe y se siente el más poderoso. Es una cualidad de su carácter desde antes de ser presidente. Los que le apoyan lo saben y lo secundan. No existe paz, solo dominio. Por eso el peligro para la democracia norteamericana es muy grande y de enorme gravedad para el mundo, pues dependerá del poder que acumules tu propia seguridad.

¿Qué significa esto? Precisamente que los países tratarán de aumentar su poder para no estar en manos de Trump, lo que eleva realmente el riesgo de conflictos y de su intensidad. Reduce además la fuerza del conjunto ya que está rompiendo todos los espacios de convergencia, de las Naciones Unidas a la OTAN, que no es una forma de agresión, como él la ve, sino una forma disuasoria.

¿A quién favorece todo esto? Por un lado a los que esperan que todo se descomponga y así obtener más fuerza e influencia sin tener que hacer grandes esfuerzos: nos debilitamos solos.

Por otro lado, el aumento del gasto en Defensa siempre favorece a los productores de armas y estos están preferentemente en los Estados Unidos. Trump se enfadó cuando le hicieron caso y compraron más armas... ¡pero no a Estados Unidos! ¡Gran enfado y muy revelador de los fines de todo esto! Los propios norteamericanos se están dando cuentas de cómo son los grandes los que acumulan beneficios extraordinarios, por ejemplo, con la energía mientras que son ellos los que padecen la inflación.

La idea de que todo esto es por la "bomba iraní" es cada vez más absurda. Las acusaciones de colaboracionistas, antiamericanos, etc. a los países que no quieren ser utilizados desde Washington cada vez se tienen menos en pie y, lo que es peor, le sirven al deleznable gobierno iraní de los ayatolas para hacer sus depuraciones violentas, causando miles de muertos con las represalias.

Los que salen con banderas norteamericanas animando al régimen de Trump a seguir aumentando los ataques contra Irán no tardarán en darse cuenta de cuáles son sus intenciones y lo poco que importan en realidad. Tanto como los venezolanos o los ucranianos.

Las cosas no están saliendo como estaban previstas y el desastre norteamericano sigue aislando al país del resto del mundo, apoyado ya solo por aprendices de dictadores, como el Milei de la motosierra, otro demagogo ejemplar.

No acaban de entender que el poder de los Estados Unidos se debe en gran parte a la combinación con sus aliados y que el objetivo es la paz, no el narcisismo belicista que han elevado hasta la Casa Blanca.

La retirada de soldados, 6.000 nos dicen, solo debilita a los Estados Unidos y favorece a los que comprendieron el juego, como Rusia con su guerra en Ucrania y a los que han visto reforzadas alianzas que antes no se producían.

El fin norteamericano es una orgullosa soledad y la constatación que hay cosas que se pueden compensar, mientras que otras se pierden definitivamente, como la confianza. Aunque cambiara el gobierno estadounidense eso no va a restituir la confianza ante lo que no han podido ni querido parar de forma mayoritaria. Que la ciudadanía USA reacciones solo antes "sus problemas" es un indicio de la poca calidad del liderazgo ahora deteriorado y de dudoso arreglo.

Acusar a todos de querer la bomba iraní es un absurdo de gran calibre.  Es una estrategia que crea más conflictos y refuerza a Irán en su defensa y represión interior. Además es usado por Israel para realizar sus deseos de expansión colonial  y ataques a los que se resistan, calificados como "terroristas". ¡Más demagogia! 

En la medida en que crezca la resistencia a dejarse llevar por los delirios trumpistas, las alianzas serán otras y Estados Unidos será quien pierda. Ya está perdiendo y eso lo lleva muy mal Trump.

* "Trump retirará 5.000 soldados estadounidenses de Alemania tras las críticas de Mertz" RTVE.es / AGENCIAS 2/05/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260502/trump-retirara-5000-soldados-estadounidenses-alemania/17050674.shtml

martes, 17 de marzo de 2026

Ormuz

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los medios comentan los portazos que se le están dando a Trump con la cuestión del estrecho de Ormuz y todo aquello relacionado con él. Ormuz es el espacio del no. Creo que es un buen indicador de los problemas de Trump, el pago a no haber contado con los demás en los momentos anteriores.

Trump habla de "gente entusiasmada" con participar mientras que otros, dice, "no se están portando bien". Afirma estar decepcionado con las respuestas de gente como Starmer y se pregunta qué sentido tienen defender a ciertos países si "ellos no nos defienden a nosotros". Todo esto tiene consecuencias y se traducirán en seguras represalias de cualquier tipo por su parte, Nadie se va de rositas con Trump. Pero el hecho de que necesite apoyos para el lío es ya significativo y pronto les pasará factura en el interior al ver que han sido mentiras la forma en que se ha promovido todo. ¿Han creído realmente las mentiras presidenciales, sus bravuconadas, las exageraciones, los datos de cuánto iba a durar la guerra y que ya estaba casi terminado todo? ¿Lo han creído realmente?

Es lo que podríamos llamar un momento existencial. Es el momento que muchos estaban esperando para darse el gustazo de dejar plantado a Trump. Un "¡tú te lo has buscado!"; "no es la guerra de Europa".

Por otro lado, la negativa a dejarse arrastrar a un conflicto mayor tiene una parte positiva en la medida que nos muestra una mayor unión en Europa, algo sumamente necesario. Pero también nos asegura un camino complejo por delante y un sentido de auto defensa que debemos tener claro.

El País

Puede que algunos piensen que esto es una situación momentánea de los Estados Unidos bajo esta presidencia, que luego las cosas serán distintas. Esto sería un error, pues esto es un curso acelerado de dónde nos hemos metido. La idea de si esto es tendencia futura y no solo un episodio circunstancial es una parte, pero es algo más. Una epifanía de lo que puede ser un futuro de dependencia de los Estados Unidos y puede haber cosas peores en lo que nos aguarda, cuyo sentido es convertir a los Estados Unidos en una súper potencia que controle todos los campos, del militar al energético pasando por el informativo. De no remediarse pronto, ese futuro es la de peones en un tablero.

Por lo que estamos viendo, las acciones van todas aseguradas a conseguir la supremacía a través de la dependencia. Desde la cima, se invade, conquista o estrangula el desarrollo de otros países. Nadie tiene ya el derecho a crecer, a progresar ni a conseguir la autonomía, palabra que evoca el peligro de no depender.

La súper potencia no deja crecer, asfixia. El crecimiento solo es posible si beneficia directamente a USA. Lo estamos viendo en casos como el de Ucrania, donde se vende la defensa imponiendo condiciones y que ahora se le permite a Rusia negociar con el petróleo, aunque suponga problemas para Ucrania y, por ende, a Europa.

Lo estamos viendo en Venezuela en la que el régimen instaurado tras el secuestro de Nicolás Maduro se ha comprometido prácticamente a ser un feudo petrolífero cuya función no solo es permitir el beneficio norteamericano sino evitar que el crudo vaya a sus rivales comerciales, a los que trata de perjudicar para evitar la competencia. Lo vemos en la asfixia de Cuba entre apagones.

Por eso la negativa de los países europeos a ir a Ormuz, a participar en una guerra para la que no se ha consultado es importante. Pone a Trump en una situación que no esperaba y en la que veremos qué decisiones toma.

Veremos quiénes son —si existen realmente— esos países "entusiasmados" en formar parte de esta guerra trumpista, conversión a decisiones bélicas de la política grandilocuente, soberbia y agresiva de Trump a la que ha arrastrado a un país al que prometió paz, después una guerra que iba a ser relámpago y de la que ahora no sabe cómo salir y pide ayuda, es cierto, que a su manera.

Ormuz tiene mucho de espacio crítico, de frontera de la sinrazón, al que se nos arrastra sin saber qué consecuencias puede tener para el mundo en lo militar o en lo económico. Trump nos ha arrojado a ello y nos pide mayor implicación, algo a lo que Europa se resiste con razón.