Joaquín
Mª Aguirre (UCM)
Estaba
revisando las noticias del día y me llegó un mensaje de Ebbaba, un enlace a
Al-Jazeera, a una noticia con el siguiente titular "Turkey pulls out of
treaty protecting women from violence"*. La noticia es preocupante por lo
que supone para las mujeres turcas, por la explicación dada oficialmente y por
lo que tiene de "señal" para otros países en clara involución en
cuanto a las cuestiones relacionadas con las mujeres.
Cada
día que pasa estoy más convencido: las relaciones con las mujeres están en el
núcleo social y determinan las posibilidades de desarrollo, las libertades y
cualquier perspectiva de democratización allí donde no la hay. Es más, marcan
el nivel de la calidad democrática, que tiene dos facetas, la exterior o
formal, y otra en la que se está retrocediendo en todos los países por lo que
vemos cada día: la interiorización democrática, es decir, el grado de intensidad,
de convencimiento de los sentimientos de respeto e igualdad. Podemos mantener
un maravilloso sistema democrático, con urnas limpias y cristalinas, pero si
eso es solo una regla exterior y no una forma interiorizada, una forma de ver
la vida, se seguirá deteriorando lo formal y aparecerán todo tipo de
manifestaciones de la falta de democracia interna. Uno de esos indicadores
claros es la violencia sobre las mujeres, sobre los inmigrantes, la infancia,
es decir, aquellos sectores sobre los que se ejerce la violencia personal e
institucional.
Lo
estamos viendo cada día. Lo vemos en actitudes claramente antidemocráticas en
países democráticos y lo vemos en países nada o poco democráticos en donde se
actúa en nombre de una "tradición" idealizada, hasta santificada,
considerada como "virtuosa" frente a cualquier cambio, que se percibe
como atentado. Esto es lo que ocurre en Turquía, un país que pasó de un tipo de
autoritarismo a otro, considerando este como virtud. El texto de Al-Jazeera,
con información de agencias, nos dice:
Turkey has pulled out of the world’s first
binding treaty to prevent and combat violence against women, a presidential
decree said Friday, in the latest victory for conservatives in President Recep
Tayyip Erdogan’s governing party.
The 2011 Istanbul Convention requires
governments to adopt legislation prosecuting domestic violence and similar
abuse, as well as marital rape and female genital mutilation.
No reason was provided for the withdrawal, but
officials in Erdogan’s governing AK Party had said last year the government was
considering pulling out amid a dispute about how to curb growing violence
against women.
“The guarantee of women’s rights are the
current regulations in our bylaws, primarily our Constitution. Our judicial
system is dynamic and strong enough to implement new regulations as needed,”
Family, Labour and Social Policies Minister Zehra Zumrut said on Twitter,
without providing a reason for the move.
Conservatives had claimed the charter damages
family unity, encourages divorce and that its references to equality were being
used by the LGBTQ community to gain broader acceptance in society.
The opposition CHP party criticised the move.*
Con el abandono del Tratado contra la Violencia sobre las
Mujeres, de 2011, Turquía da un paso más en su retroceso virtuoso. Lo hace amparándose en dos aspectos que es
necesario reseñar, la "suficiencia" de las medidas legales, por un
lado, pero también para frenar lo que considera el resultado de la seguridad y
libertad de las mujeres: el aumento de divorcios, la destrucción de la unidad
de las familias y el avance de la causa LGBTQ. La suma de estos tres factores,
para los conservadores turcos, supone la destrucción de un orden virtuoso —querido
por Dios— y la destrucción de la autoridad del varón, que ha sido encargado de
que ese orden se mantenga para evitar el caos y, peor, la "ofensa" a
Dios.
La aplicación de argumentos de orden religioso para detener
el avance de las mujeres hacia su autonomía es cada vez más frecuente. En el texto citado (con fuentes en
AFP y Reuters), se señala: "Turkey is not the first country to move
towards ditching the accord. Poland’s highest court scrutinised the pact after
a cabinet member said Warsaw should quit the treaty, which the nationalist
government considers too liberal."* "Liberal", aquí,
significa muchas cosas, todas ellas negativas, de subversión de ese orden
creado por Dios desde el origen y que el hombre siente la tentación de ignorar,
de nuevo, presionado, tentado por la mujer. La imagen mítica se repite en la historia
como una vieja canción que regresa: la mujer es el peligro. La violencia contra
ella se justifica una y otra vez.
 |
| Celebración del Día Internacional de la Mujer, 2019, en Turquía |
Lo veíamos escandalosamente ayer en las palabras exculpatorias
del policía que describía como "con un mal día" el asesinato de ocho
personas, seis de las cuales eran mujeres. Ellas eran la "tentación",
la obsesión sexual que le había arrastrado a la perdición. Esta imagen de la
"tentadora", de la "Jezabel", se repite una y otra vez y
tiene siempre el mismo origen patriarcal. El orden es masculino; el caos, la
perdición, es femenino.
Este proceso que vemos en Turquía lo hemos visto igualmente
en Egipto, donde el régimen salido del golpe de estado de Al-Sisi, también ha
supuesto un freno a las mujeres, tal como hemos analizado aquí en cuestiones
como la imposición del velo a cada vez edad menor en las niñas, a los conflictos
en los colegios. Son indicadores del retroceso en muchos países.
"Feminismo" es considerado como
"delito", como una actividad que se equipara con una variante del
terrorismo, ya que trata de destruir la base de la sociedad, que es el control
de las mujeres por parte de los hombres, la más extendida de las dominaciones,
la de más alcance universal.
No es de extrañar que nos en Al-Jazeera, en una información
sobre las negociaciones para el futuro de Afganistán, información sobre el destino
de las mujeres en ese país:
[...] Taliban political spokesman Mohammad
Naeem, speaking to media in Moscow on Friday, said it was up to Afghans to
decide their system of governance and it should be an Islamic system.
“What is stated in the declaration is against
all principles and is not acceptable,” he said.
Shaheen also said the Taliban was firm on their
demand for an Islamic government. He did not elaborate on what an Islamic
government would look like, or whether it would mean a return to their
repressive rules that denied girls education, barred women from working, and
imposed harsh punishments.
Shaheen did not say whether the Taliban would
accept elections, but he emphasised the government of President Ashraf Ghani
would not fit their definition of an Islamic government.
In previous statements, the Taliban has said
its vision of an Islamic government would allow girls to attend school, and
women to work or be in public life. But in every conversation, they emphasised
the need to follow Islamic injunctions without specifying what that would mean.
The Taliban has said it would not accept a
woman as president, and while women could be judges they could not take the job
of chief justice.
But even without the Taliban in government in
Afghanistan, the Georgetown Institute for Women, Peace and Security Afghanistan
said Afghanistan was one of the worst places in the world to be a woman in
2020.
Only one woman attended Thursday’s talks in
Moscow, and in the two decades since the Taliban were ousted, successive
governments in Kabul have been unable to ratify a law outlawing violence
against women.**
La visión "islámica", la única aceptable por los
talibanes, incluye que la mujer no pueda estudiar, que la mujer no pueda
trabajar y la posibilidad de los castigos físicos como parte de ley. Realmente
no les importa mucho más el resto. Con convertir a cada mujer en objeto de
vigilancia, prohibición y castigo y al hombre en vigilante, carcelero y
verdugo, es suficiente. El resto llega solo.
En Afganistán se producirá un enorme drama con la mujer como
centro porque su destino importa a muy pocos afganos, como ellas llevan mucho
tiempo denunciando. Las libertades de las mujeres no han surgido de una
transformación social, sino de un orden exterior que no podía aceptar ese
comportamiento. Está por ver si alguien de entre esos políticos se atreve a
hablar en nombre de los derechos de las mujeres, en enfrentarse a la violencia
brutal que se acumula en ese país por décadas. Puede que lo que veamos no nos
guste, que se produzca un éxodo de los que puedan hacerlo y una masacre "ejemplar"
como prefacio a la conversión del país en una "cárcel de mujeres".
Lo que ocurre en Turquía es grave, pues significa el triunfo
de una visión que sacraliza el orden patriarcal considerándolo
"justo" e "inevitable". Erdogan inició esa senda autoritaria
que facilita la aspiración conservadora tradicionalista de frenar a las
mujeres, algo para lo que disponen de suficientes "escrituras"
justificativas para proclamarse "virtuosos".

El retroceso de las mujeres es una forma de
"populismo", ya que este se construye como ataque a una modernidad
global. Bajo la etiqueta de "tradición" se engloba lo retrógrado, en
donde se cuelan los peores sentimientos sociales en contra de cualquier forma
de igualdad social y, por supuesto, de género. El populismo, en sus diversas
versiones, maneja la idea de un "orden natural" frente a un
"desorden racional", que es el que provoca el hombre cuando
contraviene el mensaje divino o natural. Ya sea porque "Dios lo
quiere" o porque "la Naturaleza lo crea", la inferioridad de la
mujer o su fijación en roles específicos que la limitan es el argumento que se
esgrime.
Hay que atender a los signos que nos muestran el avance de
estas ideas, que están mucho más presentes de lo que queremos aceptar. Cuando
se nos dice que es cada vez más frecuente que los jóvenes acepten ciertos comportamientos
violentos como "naturales", por ejemplo, tenemos indicios de que algo
no está funcionando en la educación en casas y escuelas, en los medios, en la
vida misma.
En la presentación del estudio "La violencia de género
en los jóvenes", realizado por el INJUVE y publicado a finales de 2019, se
concluye:
Los datos anteriores permiten
afirmar que la VG es un problema sorprendentemente común y que tiene una
profunda repercusión colectiva, ya que implica numerosas y costosas actuaciones
por parte de los Estados, muchos de los cuales ni siquiera cuentan con los
medios para prevenirla, intentar erradicarla y proteger a las víctimas. La
magnitud del fenómeno cuestiona día a día los derechos fundamentales de las
mujeres que lo padecen, y no sólo el derecho a la vida, sino también a su
integridad física y mental, a su dignidad y libertad. Sorprendentemente, a
pesar de su prevalencia y de su creciente presencia pública, la VCM es un
delito que aún no está reconocido en todas las legislaciones. Por lo cual, la
VG pone pues en evidencia las carencias legislativas e instrumentales para que
la ley, cuando existe, se cumpla de forma efectiva. A pesar del enorme problema
que supone la VCM en todo el mundo, la sociedad sigue sin percibir este drama
en toda su magnitud y no hace los suficientes esfuerzos para fomentar una
cultura crítica. Incluso en los países donde sí está tipificada como delito y
es objeto de sanción y de rechazo social, aún carece de la suficiente
visibilidad y de perfil público en el mundo jurídico, político y en los medios
de comunicación. Esta falta de visibilidad y de perfil público de la VG
facilita en muchos casos la impunidad de estos delincuentes, ya que el maltrato
queda oculto en la intimidad del hogar.
Por otro lado, existen otros
elementos que coadyuvan a la invisibilidad como las tradiciones que relegan a
la mujer a un segundo plano, el lenguaje utilizado por los medios de
comunicación, los contenidos sexistas en la publicidad, las letras de las
algunas canciones, incluso las expresiones de los propios representantes
públicos, la recurrente utilización del cuerpo femenino como reclamo para las
ventas o las trabas sociales, legales e institucionales para la plena
equiparación de hombres y mujeres permiten, por lo menos colaboran, a que la VG
pase con frecuencia desapercibida para la sociedad. Como resultado, la VCM se
llega a considerar “normal”, se admite con indiferencia e incluso alcanza niveles
de aprobación, a pesar del aparente rechazo que suscita. Ni siquiera los
jóvenes y adolescentes perciben en muchos casos la violencia que subyace a
numerosas actitudes y comportamientos.***

Creo que no hay ninguna exageración en lo expuesto. Se está
perdiendo el impulso de fondo ante las diferentes presiones, según los escenarios.
No podemos aceptar que haya que frenar la violencia contra las mujeres en
nuestros países, mientras que nos mantengamos indiferentes ante la violencia en
otros países encogiéndonos de hombres en nombre de "tradiciones" y
"diversidad", dos de las mayores trampas ideológica.
El problema es que avanza por todo el mundo, incluidos los
países más avanzados económicamente. La pandemia ha servido para demostrar la
debilidad del trabajo femenino en casi todas las partes del mundo.
 |
| Informe INJUVE |
Los poderes retrógrados pueden llegar a un enorme grado de
sutileza represiva. Me acaba de llegar un correo del CPJ, el Comité para la
Protección de Periodistas, una asociación internacional para la defensa de los informadores, con el titular "Morocco’s
new tactic to punish journalists: charge them with sex crimes". Marruecos
es otro país con una precaria situación en la cuestión de las mujeres. La
noticia explica:
But as Moroccan journalists predicted in
interviews with CPJ at the time, the country continued to imprison journalists,
often accusing them of anti-state activity. Now, sex crimes charges have become
another tool for authorities to punish journalists – one that has the effect of
dampening public support for the accused.
“In general, when journalists were facing
anti-state charges, they were considered heroes, gaining so much popularity.
Today, when a journalist is accused of shameful crimes like rape, it is
guaranteed that public opinion will perceive them as unethical,” Le Desk
reporter Imad Stitou, who has been questioned as an accomplice to Radi, told
CPJ via phone.
Samia Errazzouki, a Moroccan former journalist
based in the U.S., said this dynamic extends to the international realm.
“Charging journalists with sexual assault is a tool to prevent international
and national solidarity with these journalists, who are now perceived as
rapists,” she said a phone call with CPJ. ****

El caso es algo más que manipulación. Revela una política
represiva que intenta, como se señala, hacer creer que defiende a las mujeres
cuando lo que hace es encarcelar a los críticos al régimen. Nos muestra una
reveladora manipulación de la violencia contra las mujeres: los casos reales
quedan en silencio, ignorados, apenas sin estadísticas oficiales, mientras que
se airean casos ficticios para evitar que en el exterior se les pueda prestar
apoyo. Es enorme hipocresía. El partido en el poder en Marruecos es de corte islamista, como el de Recep Tayyip Erdogan y forma parte de esa internacional pragmática que intenta aparentar "modernidad" mientras que hace retroceder a la sociedad e ignora los problemas de las mujeres.
La noticia de Turquía es un enorme retroceso que acompaña a
su retroceso general. Pero no debemos bajar la guardia, pues países como
Polonia (como se señalaba en la noticia de Al-Jazeera) también consideran que
hay un orden divino que las mujeres mancilla, que son la puerta de entrada a
las variaciones sexuales. La Rusia de Putin es claramente homófoba, básicamente
en el orden "divino" que considera que igualmente los aspectos
tradicionales y religiosos como una fuerza de control social, para lo que
encuentra el apoyo de la Iglesia Ortodoxa.
La Modernidad se está convirtiendo progresivamente en una "medievalización"
social y política, especialmente en aquellos lugares en donde apenas ha habido ocasión de traspasar su umbral. En ellos, el control de las mujeres se convierte en esencial por la necesidad de eliminar cualquier rasgo igualitario, que se percibe como perversión contranatura.
El mundo es cada vez más reaccionario porque existen
medios para extender las ideas en estos tiempos de crisis. La confianza o el
desinterés han producido un desarme ideológico de lo que fueron los movimientos
de liberación entre las décadas de los 50 y los 80. El neoconservadurismo que
le siguió tenía detrás un populismo que ahora se manifiesta en la mezcla de
nacionalismo, machismo y autoritarismo, la reacción que hemos visto en los
Estados Unidos de Donald Trump y que forma parte, con sus variedades nacionales,
religiosas y políticas, de un movimiento más amplio en donde se posibilitan
alianzas y apoyos por todo el mundo.

El pragmatismo que acepta y permite cualquier circunstancia
con tal de conseguir sus objetivos es en gran parte responsable del avance.
Cualquier medida, por retrógrada que sea, se acepta si se consiguen objetivos
de otro orden; si las dictaduras pueden conseguir sonrisas y silencios solo por
comprar buques a los demás países o invertir en ellos, la idea de orden
internacional justo desaparece, con lo que se produce ese deterioro interno del
que hemos hablado.
Siempre es peligroso ignorar los signos, dentro y fuera, especialmente si se acumulan cada día. Desde que Erdogan percibió que en Europa no se aceptaban sus prácticas políticas ni sus manejos, el camino se redirigió a buscar un liderazgo dentro del mundo musulmán. Para eso, le es fundamental representar la "virtud" a lo ojos de los demás países. Otros dirigentes compiten con él —como Al-Sisi en Egipto— en ejemplaridad virtuosa. Turquía, Marruecos, Afganistán, Polonia en Europa...
No dejemos de vigilar a España, pues signos hay de perspectivas "virtuosas" en los ataques a la igualdad de género cuando se define despectivamente como una "ideología". La igualdad debería ser un objetivo de todos..., pero no lo es.
* "Turkey pulls out of treaty protecting women from violence" Al-Jazeera 20/02/2021 https://www.aljazeera.com/amp/news/2021/3/20/turkey-pulls-out-of-treaty-protecting-women-from-violence
** "Taliban expect US withdrawal in May; vow to restore Islamic rule" Al-Jazeera 19/03/2021 https://www.aljazeera.com/news/2021/3/19/afghan-president-replaces-security-ministers-in-surprise-move
*** "La violencia de género en los jóvenes" INJUVE 11/2019 http://www.injuve.es/sites/default/files/adjuntos/2019/11/resumen_la_violencia_genero_jovenes.pdf
**** "Morocco’s new tactic to punish journalists: charge them with sex crimes" CPJ.
M ElHaies/CPJ Middle East and North Africa Correspondent on March 18, 2021