Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En RTVE.es nos
dan amplia información sobre una crisis periodística, la de The Washington
Post, toda una institución dentro del periodismo norteamericano y también
mundial. Recordemos que el caso "Watergate", que acabó derribando la
presidencia de Richard Nixon en el periodo 1972-1974, se gestó desde las
investigaciones de los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein,
pertenecientes a la plantilla de The Washington Post.
Pero mucho ha
cambiado el papel y la forma de verse a sí misma de la Prensa. El triunfo final
de las tesis instrumentalistas, por llamarlas así, aleja a los medios de la
otra posibilidad: estar al servicio de la ciudadanía, una labor de vigilancia y
explicación que asegure que los ciudadanos tienen una información objetiva y
capaz de orientar sus decisiones.
Pero en un mundo
que lleva a la presidencia al rey de las "fake news", que considera
"antiamericanas" las críticas, etc., es difícil sobrevivir, por lo
que se invierten los resultados y los medios son más poderosos en la medida en
que se acercan al poder y concebidos como empresas cuya única obligación es
conseguir beneficios. Lo que tengan que hacer para conseguirlos comienza a
importar poco.
El artículo
analiza los entramados de motivos por los que The Washington Post se deshace de
una parte importante de su plantilla. Aunque es la dimisión de su director
ejecutivo lo que llega a los titulares, el centro está en otro lugar:
El director financiero del
periódico, Jeff D’Onofrio, será el editor y director ejecutivo interino.
Se incorporó al Post en junio tras pasar por Google, Yahoo y otras
empresas. En un mensaje al personal, señaló que los datos de los lectores
guiarán las decisiones estratégicas del diario.
Los sindicatos del Post
celebraron la salida de Lewis, afirmando que era necesaria y acusándole
de haber intentado destruir una institución periodística histórica.
Exigieron a Jeff Bezos, propietario del periódico desde 2013, que revierta los
despidos o venda el diario a alguien dispuesto a invertir en su futuro. Bezos
calificó el relevo en la dirección como una oportunidad extraordinaria para el
periódico.
La marcha de Lewis se produce pocos
días después de que el Post recortara aproximadamente un tercio de su
plantilla, afectando a todos los departamentos. Fue criticado por no estar
presente durante los despidos, que el exdirector ejecutivo Marty Baron
describió como uno de los días más oscuros en la historia del periódico.*

Ya hay dos
mensajes claros en el primer párrafo citado. Uno es la experiencia del recién incorporado
a la dirección, Google y Yahoo, es decir las grandes empresas tecnológicas, las
redes sociales, algo que no es precisamente el perfil para un periódico salvo
que se valore su experiencia en ellas como lo que necesita un periódico. La
otra es la idea perversa de que serán los lectores los que marquen la
"dirección". Esta perversión informativa es la que permite manipular
la información con la excusa del gusto o atracción. Por definición, el lector
debe ser informado de lo que no sabe y es de su incumbencia. Las redes sociales
parten del principio contrario: dan al lector o usuario lo que desea.
Entendemos entonces que es la manipulación del deseo lo que prima. Te dan lo
que quieres y las técnicas de manipulación te acercan o alejan, según los
casos, de aquello que interesa a los nuevos medios con un enfoque basado en
burbujas informativas y en atracciones triviales. Lo podemos ver con claridad
en muchos medios nacionales e internacionales, que son capaces de inundarnos
con informaciones intranscendentes, con personajillos elevado a la fama por las
más increíbles trivialidades; son medios en los que los pasatiempos ascienden
en la jerarquía informativa de la página, donde se crean crecientes secciones
de mascotas mientras decrecen otras trascendentales para nuestra vida
ciudadana.
El respaldo de
las grandes tecnológicas al trumpismo es por la coincidencia estratégica que
margina de las páginas todo aquello que se aleje de los intereses de los
grandes grupos del llamado "capitalismo informativo".
En el mismo
texto se nos explican los resultados de los despidos (llamados con el término
eufemístico de "ajustes"):
La repercusión más crítica de este
ajuste se ha centrado en los corresponsales que cubren conflictos bélicos y
crisis internacionales. La periodista Lizzie Johnson, quien se
encontraba en Ucrania de corresponsal, hizo público su despido a través de la
plataforma de X: "Me acaban de despedir del Washington Post en
plena guerra. No tengo palabras. Estoy devastada".
Según otros testimonios publicados en
esta red social, el cese de Johnson no es un caso aislado. La jefa de la sede
de El Cairo, Claire Parker, aseguró que había sido despedida
junto con toda la plantilla de corresponsales en Oriente Medio por razones que
no comprende: "Es difícil entender la lógica". También el
corresponsal en Siria, Kareem Fahim, sentenció su salida tras años de cobertura
de riesgo: "Un último viaje a Siria para el Washington Post que
terminó con un despido".*
Quizá no sea tan difícil comprender esa "lógica"
en los despidos. Se trata de dejar fuera a los norteamericanos de dos centros
informativos esenciales y en los que el trumpismo tiene especial interés en ejercer
el control.
No es necesario siquiera que se realicen acciones
informativas específicas, basta con
hacer desaparecer los conflictos. El silencio, la invisibilidad, siempre han
sido los mejores aliados de aquellos que tienen el poder y la voluntad de hacerse
con el control de la sociedad. Los norteamericanos tienen desde ahora lo que
supone ese recorte de corresponsales en zonas calientes, zonas en las que se
ven envueltos directamente.
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| 50 aniversario de Watergate en TWP |
Esto no es la primera vez que ocurre. Este blog comenzó con
la Primavera Árabe, especialmente en Egipto, donde tenía amigos y compañeros y
existía una amplia prensa independiente en ingles. A través de ella se podía
uno informar de lo que estaba ocurriendo críticamente; podías acceder a la
situación y pensar sobre ello. La dictadura de Abdel Fattah al-Sisi lo cambio
todo. No solo se dejó de ejercer la crítica (que pasó a considerarse como
"anti egipcia", por lo que denunciar situaciones te podía llevar a la
cárcel. Pronto los periódicos críticos fueron adquiridos por los empresarios
poderosos y ofrecidos como "regalo", limpios de críticas, al
presidente. Los efectos no se hicieron esperar: los medios solo ponderaban los
"éxitos" de Egipto y salía hacia el extranjero ofreciendo una imagen limpia, centrada sobre todo en la
atracción del turismo. Como resultado es muy difícil saber qué pasa realmente
en Egipto tras esa cortina de felicidad aparente.
Sin información solo es posible el distanciamiento. A veces
son informaciones que hay que leer entre líneas o recurrir a fuentes directas
de otros medios extranjeros, sí como esos corresponsales despedidos de Egipto y
Oriente Medio. Despidiendo a sus corresponsales en la zona The Washington Post
contribuye al silencio y manipula nuestra percepción de la zona.
Escribir críticamente sobre Egipto, algo que inicialmente
mis amigos egipcios valoraban positivamente, pronto se convirtió en un
"problema" para ellos que veían complicaciones
en nuestra amistad. Dejaron de luchar por un Egipto más justo y se adaptaron al
Egipto de castas y dinero, empezaron a mirar para otro lado.
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| Amnistía Internacional 3/05/2020 |
The Washington Post mira también hacia otro lado con el
despido de sus corresponsales de esas dos zonas. ¿Qué sentido tiene
abandonarlas? Por mucho que se nos hable de ajustes, viabilidad, etc. la realidad es que los
medios sobreviven por su calidad informativa entendida como una conexión con
los problemas reales. Lo demás es negocio y claudicación.
El ejemplo de Egipto no tiene más intención que avisar sobre
un desastre político que ya conocemos: el aumento de un populismo mezcla de
fanatismo y trivialidad. Esto es lo que teorizan unos y practican otros para
hacerse con el control político, económico y social.
Tenemos cada vez más unas sociedades bombardeadas por los medios y redes, pero con un desconocimiento creciente de lo que pasa a nuestra alrededor; es la perfección de la manipulación. Más información, menos conocimiento.
Muchas redacciones se sublevan ante estas perspectivas. La
respuesta son los despidos renombrados como "ajustes" necesarios y
una forma de poner el medio al "servicio" de los ciudadanos. Nada más
falso.
* "Dimite el director ejecutivo del Washington Post
tras centenares de despidos" RTVE.es(Agencias 8/02/2025
https://www.rtve.es/noticias/20260208/dimite-director-ejecutivo-del-washington-post-tras-centenares-despidos/16928480.shtml