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lunes, 3 de agosto de 2020

Los muertos o una vieja pandemia llamada egoísmo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El periodista del diario El País trata de atenuar con la mención al alcohol bebido la rotundidad de la frase que, irónicamente, ha sido usada como titular, "“Sinceramente, los muertos me dan igual”". La frase ha espantado a los propios compañeros de juerga en la noche de botellón playero. “Ley de vida. Sé que es duro lo que digo. Pero es lo que pienso”, dice terminando de arreglarlo. La explicación de sus compañeros va por otras vías, menos indiferentes, menos frías, las de los dependientes: “No pueden evitar que bebamos. Si no hiciéramos el botellón aquí lo haríamos en un salón pequeño. ¿Qué es más peligroso?”. Y añaden:  “Somos jóvenes, queremos socializar, tenemos ganas de pasarlo bien…” Sí, toda una filosofía de la vida.
A diferencia de los pueblos fatalistas que daban por supuesto la llegada de las calamidades, nuestras sociedades modernas lo ven desde la naturalidad del placer. Es la infancia prolongada, cargar con la infantilidad entendida como irresponsabilidad placentera ante un mundo que les irá cargando con responsabilidades, que se traducen en penas y penurias, en el cierre del placer sin responsabilidad y en las exigencias de lo cotidiano, que se transforma radicalmente. Fuera del paraíso, al dolor del mundo.

En un interesante documental (Once were Brothers. Robbie Robertson and The Band, Daniel Roher 2019) ) sobre el grupo musical The Band, que tuve ocasión de ver ayer, el que fuera líder del grupo Robbie Robertson, hacia desde nuestro tiempo el análisis de lo que había llevado a la disolución del grupo y el hundimiento y muerte de tres de sus cinco miembros. En sus orígenes se habían constituido en casi una familia en la que vivían felices en una cabaña estudio de grabación en mitad de la zona boscosa de Woodstock.
En un viaje a París, Robertson conoció a la que sería su esposa. Conforme crecía su relación, se volvía más responsable. Se casó y pasó a tener hijos; era el único que quedó componiendo porque era el único que mantenía la cabeza en su sitio. Sus compañeros se hundían en las drogas y el alcohol, quedando incapaces de componer. De los cinco miembros, solo quedan dos vivos. El resto truncaron sus vidas y se quedaron por el camino, improductivos, estériles para la música y cada vez más complicadas sus relaciones fuera del grupo. Es una historia que se repite en la época. La esposa de Robertson, se nos dice al final de documental, se especializó es Psicología de las Adicciones. Tuvo buen material.
La lectura del artículo en El País me ha traído el recuerdo del documental y la reflexión de Robbie Robertson sobre la incapacidad de madurar de sus compañeros y su efecto destructivo. Me ha causado una profunda tristeza, una sensación de frustración intensa. ¿Es un problema de madurez?, habría que preguntarse. Que no te importen los muertos o que antepongas tu bebida como una necesidad a la vida quizá lo sea. La madurez, como señalaba el cantante y líder de The Band, era una cuestión de prioridades, de saber qué es más importante en la vida, tener claro qué pones primero y qué dejas por el camino.
Filósofos, psicólogos y sociólogos, entre otros, nos advierten de este efecto perverso, de este complejo de Peter Pan masivo que nuestra sociedades modernas padecen y que se ven sometidas a estas pruebas de contención o quizá habría que llamar de continencia.


Nuestra sociedad consumista se basa en ofrecernos lo que deseamos, ofrecérnoslo sin límite. Si ese deseo implica adicción, del azúcar y el chocolate al sexo o la violencia, mejor. Se crean necesidades fijas que permite mantener el mercado. Te dejan elegir tu adicción.
Si el budismo predicaba la renuncia como base de rechazar el sufrimiento y casi todas las morales han predicado la contención, en nuestra sociedad de consumo, la renuncia es un acto subversivo que corta los lazos con el conjunto, que nos deja fuera. La claridad de la oposición "economía" vs "salud" ha llevado al extremo el problema.
Nuestra sociedad está sostenida sobre esa base de la demanda y del capricho, una forma incentivada de darte el lujo o la satisfacción de no renunciar a lo que te gusta bajo ninguna circunstancia. Es el anti budismo; solo la adicción aplaca el tedio de vivir.


Hoy, el mercado dedica millones a comprender los comportamientos, a buscar los resortes de la adicción para poder llegar a ti y que bajes tus defensas, si es que las tienes. No debe extrañarnos, los escándalos de las compañías tabaqueras incrementando la adicción o de los azúcares nos han dejado claro que la industria no se frena a menos que se formules estrictas formas de control. Lo imprescindible no necesita de mucha promoción; lo superfluo, en cambio, necesita de la argumentación, de la presión constante. La idea de la sociedad de consumo no es nueva, la tenemos desde los años 50; el despegue de la televisión como manera de influencia en los hogares se sumó a los otros medios, especialmente a la radio, de la que fue modelo. Una de sus primeras consecuencias es la segmentación de los mercados, especialmente en grupos de edad de consumidores.


La creación de estos grupos de edad-consumo se ha ido distorsionando conforme los efectos de la desigualdad creciente por efecto de las crisis económicas sucesivas fueron afectando al poder adquisitivo de los jóvenes, derivado en gran medida de sus propias familias.
La crisis del empleo juvenil, la precariedad de esos empleos y su baja remuneración, la conversión de la formación en negocio, la tecnificación rutinaria de la educación, su deshumanización, etc. ha llevado a una modificación y distanciamiento de las relaciones intergeneracionales. También a una incapacidad de ahondar, condenados a lo superfluo.  El COVID19  ha dejado al descubierto nuestras carencias sociales y psicológicas, nuestras crisis endémicas. Una generación ya ha crecido con el sentimiento de que la vida no es seguir tu vocación sino coger lo que te llega, las migajas que la generación anterior te deja caer, antes de que todo empeore. No le importas a nadie y nadie te debe importar a ti. El nuevo nihilismo. "No nos van a quitar la bebida también".


Lo más penoso de ese reportaje es la sensación derrotista que transmite y que hemos mencionado en escritos anteriores. Es un fatalismo que va desde "los muertos me dan igual" al "¿dónde quieren que bebamos?" Como bien señaló Robbie Robertson es el sentido de la realidad lo que te ata a la vida y lo que te permite fijar tus prioridades. Si no lo haces, todo es un deslizarse hacia el desastre social y personal.
Lo que decimos tiene mucho que ver con lo señalado por Paul Krugman y comentamos aquí en nuestro post anterior: la entronización del egoísmo, convertido así en principio rector de la vida y las relaciones sociales. Yo soy el "centro" y a eso le llamo "libertad". "Sinceramente, no me importan los muertos" podría ser su lema. Su traducción podría ser también "no les debes nada", aunque vivas de ellos, un sentimiento bastante extendido y que ayuda a calmar los remordimientos.
Leemos en el artículo de El País:


Alexandra entiende las sanciones porque “lo primordial es la salud”, pero también opina que no pueden dejarles “sin nada”. “Si nos cierran las discotecas, ¿dónde quieren que bebamos?”, se pregunta. Entre las decenas de corrillos que la noche del viernes se formaron a lo largo de los 1.100 metros del arenal, se escuchaba mucho francés, alemán e inglés. Frente a la discoteca Shoko, cerrada, un grupo de alemanes se montó su propia fiesta fumando canutos y pasándose las botellas de mano en mano. “¡Viva Barcelonavirus!”, gritaba uno, claramente ebrio.



Quizá combaten así su propio miedo, tanto al coronavirus como a la soledad, al vacío que supone cortar los lazos de la tribu, salirse del ritual que suple muchas otras cosas.

Las imágenes grabadas en una discoteca con el DJ subido a la barra escupiendo una bebida sobre los que estaban felices, a su bola, debajo, dice mucho de algo más que la irresponsabilidad. Tiene mucho de provocación, de desafío. Da igual que el DJ se haya arrepentido y pedido perdón. Es fácil echarle la culpa al alcohol, otro pilar de esta forma de vida. Sin beber, queda poca cosa.
La imagen de esos jóvenes que durante el confinamiento se ofrecían voluntarios para llevar comida a los ancianos ha quedado diluida en estas nuevas viejas imágenes, las que ha propiciado el verano de este nefasto 2020 y que pueden ser antesala de lo que nos espera.
Sinceramente, sí, deberían importarnos los muertos, los contagiados, los que están en las UCI..., pero también deberían importarnos a los que nos les importan los muertos, los que están contagiados por una vieja pandemia llamada egoísmo.


* Carlos Garfella Palmer "“Sinceramente, los muertos me dan igual”" El País 01/08/2020 https://elpais.com/espana/catalunya/2020-08-01/sinceramente-los-muertos-me-dan-igual.html

domingo, 19 de julio de 2020

Vigila el aire

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Uno de los aspectos básicos en la lucha contra una pandemia es la forma de transmisión. No basta con conocer las características propias del coronavirus, en este caso. Es más importante, en el corto plazo, saber cómo circula, cómo se transmite. Desde el punto de vista de la salud y del control es la parte práctica.
Mientras unos luchan por comprender el funcionamiento interno, el que nos lleve a la consecución de una vacuna, otros tienen la tarea de detectar esas formas en las que se desplaza y que son las que deben conocer de forma esencial las poblaciones para tomar medidas que frenen la expansión.
Hay normas generales, nunca se parte de cero. Lo que se ha hecho en otras ocasiones suele ser el punto de partida. Pero desde ahí, es necesaria investigación sobre la forma de expansión. ¿Qué forma o formas de desplazamiento tiene el virus? Suele ser un tema controvertido. Recordemos la cuestión del SIDA. La creencia en la única transmisión sexual no solo sirvió para estigmatizar a la comunidad homosexual, sino que hizo que muchos contrajeran la enfermedad por creerse a salvo. Hubo que demostrar la demás vías, especialmente la de las transfusiones de sangre, para que se pudieran controlar los casos. Detectar esta vía de transmisión cambió los protocolos de la donación y del uso de las transfusiones.
Con el COVID-19 son muchas las informaciones y las polémicas sobre la transmisión y el contagio. Los protocolos de distancia, mascarilla e higiene, por molestos que sean son de sentido común y funcionan de forma general previniendo diversas formas de contagio. Si el virus permanece en las superficies, la limpieza puede prevenir; si lo hace por el aire o en gotas exhaladas, la mascarilla, la distancia y la higiene constante funcionan, evitar tocarse zonas de la cara, etc.


A veces nos desgastamos en bizantinas discusiones sin sentido sobre si 2 metros, 1,5 o 1 metro. Son discusiones que se asemejan a regateos para conseguir meter más gente en una terraza, una discoteca o un aula. Cuanta más distancia, mejor. Es obvio. Lo mismo ocurre con las personas, si 5, 10 o 20. Si deben ser de la misma familia, del pueblo o, supongo que se llegará a ello, si los apellidos deben empezar con la misma letra. Las preguntas hacen dudar de la capacidad de abstracción de algunos o de su malicia buscando respuestas. El tener que publicar oficialmente que la mascarilla debe cubrir la boca y tapar la nariz, no llevarse en la garganta, la mano, el codo o el bolsillo, etc. es causa de bochorno.
Ha habido una importante lucha en la comunidad de los estudiosos de la transmisión sobre la cuestión del aire, es decir, de la transmisión aérea. En el diario El País leemos la entrevista con Lidia Morawska, una especialista en el aire, de la Universidad de Queensland que ha conseguido convencer a la OMS que amplíe las posibilidades de transmisión:

“La ciencia es fácil, pero aconsejar al público es mucho más complicado”, asegura la científica Lidia Morawska, una de las más activas en su campo en el esfuerzo de conseguir mejorar esos consejos para la población. Morawska (1952, Polonia) se refiere a la Organización Mundial de la Salud (OMS), que la semana pasada terminó por darle la razón a regañadientes en una polémica científica que lleva abierta desde marzo y que todavía no se ha cerrado. Para ella, una de las mayores expertas mundiales en cómo afecta a la salud la calidad del aire, ya estaba claro en las primeras semanas de pandemia que el nuevo coronavirus se contagiaba por vía aérea. De momento, la OMS solo ha dado su brazo a torcer parcialmente, al admitir que ese modo de infección “no se puede descartar” en algunas circunstancias. “Estamos rompiendo un dogma”, sintetiza Morawska.*


Y la Ciencia puede permitirse casi todo menos ser dogmática. Las posibilidades de algo son importantes, ya sean mayores o menores. Pero deben ser tenidas en cuenta según las circunstancias. Recuerdo un trabajo publicado durante los inicios de la pandemia que advertía, por ejemplo, que la distancia de seguridad debía ser mayor en las personas que salían a correr. Los argumentos se basaban en todo tipo de cálculos, teniendo en cuenta desde la velocidad individual, las velocidades combinadas de los que se cruzan, el acercamiento o distanciamiento, la humedad del aire, el viento reinante, con su fuerza y dirección, etc. Las simulaciones sobre cómo se expande la saliva con la respiración y al hablar son efectivas porque nos hacen entrar a través de los ojos lo que mucha veces no entendemos.


En esta pandemia no se lucha solo contra el coronavirus, sino contra nuestra capacidad de entenderlo. Los efectos de no hacerlo o de no querer hacerlo los estamos viendo en países como Estados Unidos o Brasil, donde la lucha se ha convertido en guerra abierta, una guerra político-religiosa que esconde intereses económicos y barbarie acumulada, retrógrada e indecente en estos tiempos. El "Dios lo quiere" del islamista y el "Jesús es mi vacuna" del integrista cristiano norteamericano son iguales, un anacronismo, cuyos fallos se ven cada día a través de los muertos a los que es indecente llamar "mártires".


Por ello, la frase con la que comienza el artículo — “La ciencia es fácil, pero aconsejar al público es mucho más complicado”— me parece una gran verdad. Y un gran problema general. Hay muchos tipos de obcecación, pero al final es siempre lo mismo: contagios, muertes.
Puede parecer escolástico que los científicos discutan sobre las cuestiones del aire, pero es importante para las medidas que haya que tomar. Leemos:

Al abrir la puerta a los aerosoles, la OMS admite tres vías de contagio que justifican lavado de manos, mascarillas, distancia social y, también, ventilación eficiente de interiores. Los fomites, o partículas con virus que podemos tocar y llevarnos con las manos a la zona T de la cara (la que forman ojos, boca y nariz). Las gotas que expulsamos al hablar o toser, que entran en contacto con esa zona de contagio, y que caerían antes de superar los dos metros. Y los aerosoles, partículas microscópicas con menos virus y por tanto menos contagiosas, pero que pueden permanecer minutos en suspensión y viajar mucho más allá de los dos metros. Pero la diferencia entre las gotas y los aerosoles es difusa, ya que las gotitas que expulsamos tosiendo y cantando son una gama continua de partículas de innumerables tamaños y propiedades. “Los tres modos de transmisión coexisten al mismo tiempo. La pregunta es cuál de ellos es el dominante en un entorno particular”, explica Morawska, apuntando a ejemplos muy conocidos, como el restaurante de Guangzhou (China), en el que no hubo interacciones cercanas entre las personas sentadas en las diferentes mesas, “suficientemente separadas entre sí”. “Por lo tanto, la transmisión por contacto cercano en ese entorno no era factible, pero sí en el aire”, zanja.*



Si hemos tenido que cambiar la definición de "planeta", se entiende que no esté clara la distinción entre "gota" y "aerosol", pero esto es siempre así. Hay que poner nombre a las cosas para establecer puntos de distinción y avanzar en la claridad que nos lleve a entender y, sobre todo, a tomar medidas eficaces.
En este sentido, haber aceptado la transmisión y permanencia en el aire, afecta a un elemento anterior, la distancia (que debería ser mayor), mantiene la mascarilla y la higiene, pero añade otro elemento importante que también la experiencia avala, la mayor ventilación para acelerar la renovación del aire y con ello la dispersión. Lo lugares cerrados, poco ventilados y llenos son especialmente peligrosos para todos. Puertas y ventanas abiertas ayudan a mantenerlos dispersos. Y esto añade un peligro más para cuando lleguen los fríos y discusiones nuevas sobre la ventilación. Por eso es importante que se tenga en cuenta, que se comprenda el sentido y eficacia de las medidas.  Lo mismo ocurre con las mascarillas o la higiene.


Las Comunidades Autónomas están imponiendo su uso de forma obligatoria ante el aumento continuo de los rebrotes y a que las alegrías de unos se transformen en los lamentos y desgracias de todos.
De nuevo se percibe un cambio en la estrategia informativa, poniendo el énfasis en la reducción de la edad de los contagiados y del origen familiar y festivo de la mayor parte de los contagios. El miedo es una estrategia cuando la razón falla. Este miedo se centra en dos fuentes, el miedo al contagio y el miedo a las sanciones y multas, que están empezando a cobrarse. Si el cerebro no funciona, tendrá que hacerlo el bolsillo, que suele ser un órgano sensible.
Cuanto más sepamos sobre la transmisión, más tiempo ganamos para el conocimiento de cómo frenarlo internamente, cómo evitar que destruya a sus huéspedes forzosos. Como confesaba ante las cámaras un experto con muchos años de ver y estudiar epidemias, nunca había visto un virus con tal poder, con tal adaptabilidad a situaciones diferentes, con tal variedad de estragos. Con este coronavirus la Naturaleza se ha esmerado, lo que nos obliga a esforzarnos nosotros con el arma que nos ha sido dada, la inteligencia, pero también la prudencia y el sentido común. Todo los años mueren cientos de miles de personas por no llevar el cinturón de seguridad puesto, por adelantar donde no deben, exceder los límites de velocidad, hacerse selfies en lugares peligrosos, lanzarse a aventuras de las que no regresan, etc. Quizá la inteligencia y la estupidez necesiten de hacer la media. Por ello, mejor hagamos caso a la gente inteligente que sabe y demos de lado a tanto irresponsable, aunque sea por mera supervivencia.
Aire circulante, mucha ventilación. Son consejos sencillos que si se mantienen pueden ayudarnos a todos. De no ser así, arriesgamos algo más que la vida propia. Lo hacemos con la de los demás, con nuestro futuro. Es sencillo, anímate.


* Javier Salas “El mayor riesgo se da en espacios cerrados y abarrotados, salvo si la ventilación es eficiente” El País 19/07/2020 https://elpais.com/ciencia/2020-07-18/el-mayor-riesgo-se-da-en-espacios-cerrados-y-abarrotados-salvo-si-la-ventilacion-es-eficiente.html

martes, 25 de febrero de 2020

El COVID-19 entra en la política norteamericana

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El COVID-19 acaba de entrar en la precampaña electoral norteamericana. Mientras Trump entra —¡Dios mío!— en la tumba de Gandhi y en el Taj Mahal, en casa se discute sobre el futuro y las medidas necesarias para prevenir lo que pueda ocurrir y para contener lo que ocurra.
En todo este tiempo, la prensa norteamericana de cualquier color ha arremetido contra China. La llegada del coronavirus fue enarbolada como metáfora en una lucha ya existente, previa, que había comenzado con la llegada de Trump a la Casa Blanca, incluso ya en la pre campaña electoral. Trump quería poner a China contra las cuerdas y parte de su argumento camino de la presidencia era que China se había beneficiado de los malos negociadores anteriores, que habían perjudicado el desarrollo norteamericano. Los tiras y afloja arancelarios abrieron una llamada "guerra económica" que hizo que Trump movilizara contra China a diversos países de la zona presionando para evitar los planes de crear una zona de beneficio común en Asia, algo que a Trump no le interesaba. Para ello tensó las cuerdas con Corea del Norte y abrió los conflictos con Taiwán y Japón, también con Corea del Sur. Los ataques a China se incrementaron por aquello que Estados Unidos considera propio: las comunicaciones. Tanto el desarrollo del mercado de la telefonía móvil, en el que chinos y surcoreanos dominan en detrimento de Apple, como el desarrollo del 5G en Europa en acuerdos con Huawei, elevaron el tono de la guerra comercial y mediática contra China. Y algo más: en lo único que han estado de acuerdo demócratas y republicanos ha sido en la necesidad de "frenar" a China, que les ha dejado atrás en muchos campos.


Mientras China se limitaba a ser la fábrica, los Estados Unidos, lo creadores de la idea de "globalización", no había problema. Ha sido cuando China ha demostrado que podía crear su propia tecnología, competir y ganar en muchos sectores punteros, como las comunicaciones o la Inteligencia Artificial, cuando empiezan a surgir los problemas y Estados Unidos ataca.
Y entonces llegó el COVID-19. Los titulares de los medios norteamericanos empezaron a echar chispas cuando en China comenzaron los contagios y muertes. El "virus chino", como se le identificó inicialmente, era la guinda que coronaba el pastel de la guerra comercial.
En los medios estadounidenses (y británicos) se repetían las imágenes fotográficas que asociaban los símbolos de China (bandera, dragones, colores, etc.) directamente con el virus. La culminación de este proceso de asociación simbólica país-virus se realizó, sin embargo en Dinamarca logrando la culminación de la elegancia perversa: una bandera china en la que se había sustituido las estrellas características por los coronavirus. El gobierno chino protestó. Las imágenes de este tipo se han repetido una y otra vez, como tuvimos ocasión de señalar.
Mientras los coronavirus no salieron de China, los ataques eran fáciles. Se creaba pánico, pero el peligro estaba lejos. Y esto ha cambiado. La aparición de focos importantes en países como Italia y Corea del Sur obliga a la redefinición del problema, que ya no se puede centrar en China.


El problema se plantea a un Donald Trump que presumía hace unos días de haber cerrado Estados Unidos a los "chinos", creyendo que eso era sencillo, eficaz y suficiente para su propio discurso aislacionista. Trump "castigaba" a China. La cuestión ya no es tan sencilla y no se puede limitar a las palabras, por muy encendidas que sean.
Trump ha estado presumiendo que sus medidas para la prevención, como todo lo que hace, eran perfectas y suficientes. Pero ahora se le pide aclaración y, sobre todo, muchos empiezan a temer que si hay un "problema", el sistema sanitario pueda abarcarlo.
Como sabemos, la cuestión de la sanidad es uno de los caballos de batalla en la política norteamericana, un conflicto que obliga a los candidatos a tomar posiciones sobre su tamaño y cobertura. La salud es política pura en los Estados Unidos.


Desde esta perspectiva debemos considerar el artículo aparecido en la CNN con el titular  "Virus concern grips Washington as Trump dispenses optimism". Por su propia dinámica, nada hay más preocupante que el "optimismo" de Trump. ¿Qué se puede hacer cuando se tiene al presidente más mentiroso de la historia? A los norteamericanos empieza a llegarles el miedo y no es precisamente Trump la persona para infundirles confianza y prometerles salir de la crisis.
Este es el comienzo del artículo de la CNN:

Growing fears that the coronavirus outbreak could turn into a pandemic and reach the United States are challenging President Donald Trump's sunny assurances that everything is under control.
After weeks of telling Americans that China has a lid on the situation, the President is returning from a trip to India amid growing concern in Washington over the virus and partisan criticism of his attitude.
A panicked 1,000-point Wall Street sell-off, a building world supply-chain crunch and a looming hit to global growth together could pose peril for Trump by slowing the strong economy he plans to ride to reelection.
But even more worryingly, the virus is spreading beyond its Chinese epicenter to Europe and the Middle East in a way that has experts warning it could soon become a full-blown pandemic. In such a scenario, the US could not expect to escape from a wave of infections and Trump would face a test of his leadership and capacity to bring a jumpy nation together.
The White House insists Trump is more than on top of the situation. But Democrats are now sounding the alarm, with Senate Minority Leader Chuck Schumer charging Monday that the President is "asleep at the wheel" as the threat builds.
A serious outbreak in the US could put a health system already facing a tough flu season under severe pressure, posing an organizational challenge for an administration that habitually stokes chaos and sends mixed messages.*


Mientras se veían los toros desde la barrera, por usar el dicho español, era fácil atacar a China. Pero ahora, el toro se ve mucho más cerca y ya no valen las palabras del presidente, al que su falta de credibilidad le pasa ahora factura. Se le pide algo más que ataques en mítines de fin de semana o tuits agresivos.
La caída de Wall Street y de muchas bolsas mundiales es algo que sitúa el problema en la otra cara de la moneda. Desde el principio, el caso del COVID-19 se vio como una cuestión económica paralela al problema sanitario. La moneda ha tenido esas dos caras, la salud y la economía. Se pensaba que China sería la perjudicada, y lo es. Pero en el mundo en que vivimos nada queda desconectado.
Las críticas que se dirigían a China, se plantean ahora contra Japón y Corea del Sur. Lo de Japón es por su gestión de los barcos con infectados y su falta de acción preventiva, consiguiendo crear en el Diamond Princess, el segundo foco en importancia tras de China. Más grave la situación surcoreana con una secta religiosa como principal agente de contagio y un crecimiento espectacular cuyos efectos solo están comenzando.
Todo ello se vuelve contra el propio Trump, pues debe demostrar si es capaz de hacer algo más que levantar muros para aislar a los Estados Unidos. De nuevo vuelve a aparecer el problema económico, esta vez en su campaña para la reelección, pues si la economía se ralentiza y hay muchos más sustos bursátiles cada vez que ocurra algo, su mayor activo para la reelección se vendrá abajo.


Los demócratas están volviendo las armas por el COVID-19 contra Trump al pedirle algo que no tiene: un plan real de defensa frente al coronavirus. La idea de que "se ha dormido al volante" es expresiva en el reproche. La debilidad del sistema sanitario enfrentado ya a la gripe preocupa y los que han visto la sanidad como una carga puede que tengan que repensar sus teorías frente a la dureza de la realidad.
Pero hay otro aspecto importante, de orden psicológico en esta guerra múltiple, tal como queda reflejado en el artículo:

The sudden upsurge in political heat over the coronavirus in Washington came after Mike Ryan, executive director of the World Health Organization's Health Emergencies Program, said that while the virus was not yet a pandemic, it was time to prepare for it to evolve in such a way.
"Look what's happened in China: We've seen a significant drop in cases, huge pressure placed on the virus and a sequential decrease in the number of cases; that goes against the logic of pandemic. Yet we see in contrast of that, an acceleration of cases in places like Korea, and therefore we are still in the balance," he said.*

El hecho de que la Organización Mundial de la Salud reconozca los esfuerzos y sacrificios de China y vea los resultados en la caída de los casos, mientras que crecen en otros lugares, se vuelve políticamente contra Trump. El mensaje es claro: China actúa, Estados Unidos habla.

La lucha política es cómoda mientras la realidad no ponga a cada uno en su lugar. La importancia de la coordinación mundial es lo contrario de lo que se ha hecho desde la maquinaria norteamericana, más empeñada en aislar y hundir a China que en resolver un problema que puede ser global y de gran trascendencia.
La reducción de los casos de contagio en China es una buena noticia. Pero sirve de muy poco si los demás países no toman medidas adecuadas, que no serán populares. Si no quieren ponderar lo realizado por las autoridades chinas, debe reconocerse al menos el enorme espíritu de sacrificio del pueblo chino para combatir algo más que su propia salud individual.
La lucha contra la expansión en un caso como este requiere una enorme solidaridad y sacrificio por parte de millones y millones de personas de las que se ha hablado poco, mostrándolos como una especie de curiosidad disciplinada tras sus mascarillas, y en sus aislamientos, muchas veces voluntarios, para evitar ser foco de transmisión. Hoy gracias a esa disciplina, el coronavirus pierde fuerza en China mientras que la gana en otros países. Veremos si en todas partes se responde de igualforma.
Las líneas finales del artículo de la CNN vuelven a poner en cuestión lo hecho en Estados Unidos y la actuación posible de Trump:

Any sign that the US economy is being affected would surely catch Trump's eye and might jolt him into more urgent action.
The President gets higher marks from voters for his economic management than for any other aspect of his presidency. He incessantly cheers stock markets as they hit new highs. But a growth slowdown and the psychological impact of a prolonged correction could complicate his pitch for a second term.*
.
Economía, salud y política parecen ser los tres parámetros con los que se mide el caso. No es bueno. El valor real de los dirigentes es ser capaces de jerarquizar esos tres elementos. El orden en que se pongan ayudará a resolver el problema de mejor o peor manera. Creo que está claro que los virus no entienden ni de política ni de economía, por mucho que algunos se empeñen.
La queja de la OMS por haber solicitado fondos internacionales para combatir e investigar y haber obtenido una pobre respuesta, nos indica que las prioridades de los países no siempre están claras.
Ahora entra en la política interna norteamericana exigiéndole a Trump prevención y medidas eficaces para contener lo que pueda ocurrir, cuestionando su optimismo. Ironías de la vida.



* Stephen Collinson "Virus concern grips Washington as Trump dispenses optimism" CNN 25/02/2020 https://edition.cnn.com/2020/02/25/politics/coronavirus-us-donald-trump-washington-politics/index.html

domingo, 23 de febrero de 2020

El coronavirus en Italia

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El Covid-19 ha dado un salto hasta Italia. Los expertos tratan de saber cómo ha llegado, cuál ha sido la vía que permita ir hasta el origen del contagio, algo que llaman el "paciente cero". En realidad este concepto, solo se debería aplicar aquel en el que se ha dado el primer contagio, con el paso del virus de los animales (los pangolines eran los últimos candidatos, descartados los murciélagos y las serpientes), ya nadie es "cero". De dónde pueda haber llegado hasta Italia es otra cosa. Pero lo de "paciente cero" da un toque de película muy ajustado a lo que los medios gustan de usar en estos casos.
El elevado número de casos italianos ha sorprendido a las autoridades y ha causado "pánico", según nos dicen. El diario ABC anticipa ya el "miedo español" ante la aparición en Italia:

La llegada del coronavirus a Italia ha encendido la alarma social en nuestro país. La epidemia de origen china ya ha contagiado a 112 personas en el norte de Italia y ha causado dos muertes. El Gobierno del país ha tomado medidas exhaustivas para tratar de controlar la propagación del virus, estableciendo un cordón sanitario en las ciudades afectadas y prohibiendo la movilización de los habitantes. Pero a pesar de que el coronavirus se acerca cada vez más a España, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, ha explicado hoy, en una rueda de prensa después de la reunión en Sanidad del comité de seguimiento de la epidemia, que nuestro país «no se plantea el cierre de fronteras. Lo que nos planteamos es informar cada vez más a la población y a los viajeros en los puntos de entrada».*


No sé muy bien a qué se llama "alarma social", pero plantearlo ya crea alarmismo, que es justamente lo que hay que evitar. Es aquí cuando se ve realmente la capacidad que tienen gobiernos e instituciones en informar preventivamente y evitar el alarmismo que se viene produciendo.
Cuando la enfermedad está lejos, se cargan las tintas aprovechando la distancia. Eso implica que si los casos empiezan a aparecer cerca, lo ocurrido se percibe de una manera distinta, desde unos niveles de angustia ya elevados. De nuevo, no solo hay que informar, sino hacerlo correctamente.
Los europeos —personas, gobiernos e instituciones, cada uno en su nivel— no enfrentamos a nuestra propia capacidad psicológica, coordinadora y tecnológico-científica. Esto no es cuestión de creer (o percibir) que se trata de una "agresión exterior" y que compete a los otros evitar que nos llegue. Eso puede ser parte del error italiano que ha desembocado en un crecimiento de la infección por el coronavirus.


La lucha es global porque los virus ni tienen nacionalidad ni respetan fronteras, conceptos absurdos. Solo se desplazan  a zonas favorables, sin resistencias, mientras que huyen de las desfavorables, que son las que tratan de evitar.
La queja de las autoridades de la Organización Mundial de la Salud tienen su sentido en un mundo escéptico, pero terriblemente miedoso, que ha aprovechado la crisis del coronavirus para hacer sus cálculos económicos y políticos mientras se trataba de luchar contra el coronavirus. Los casos de los barcos de pasajeros con infecciones, dejados a su suerte, infectándose unos a otros, son claros.
El diario chino China Daily recoge las quejas de la OMS ante la falta de solidaridad mundial para atajar al Covid-19:

The World Health Organization has urged countries around the world to seize a "window of opportunity" to combat novel coronavirus pneumonia, also known as COVID-19.
WHO Director-General Tedros Adhanom Ghebreyesus said that the organization is doing everything it can to combat the outbreak. "We urge the international community to do the same," he said at a news conference on Thursday.
Tedros said that the WHO had not received enough money to fight the outbreak and the global response to the WHO's call for $675 million in financing was disappointing.
"Considering the urgency and considering that we are fighting with a very dangerous enemy, we are surprised that the response is not really something we would expect," he said.
"I've said it many times, because of the serious measures taken by China, the number of cases in the rest of the world is very small. But it doesn't mean this small number of cases in the rest of the world will stay the same for long.
"It's only a window of opportunity. And that's why we say this is the time to attack the virus while it is actually manageable.
"If we don't hit hard now and use the window of opportunity, we might be faced with a serious problem."**




La salud parece ser menos importante que la financiación por parte de las autoridades. Esa ventana metafórica es la oportunidad de enfrentarse al reto global, no lo olvidemos, que supone el coronavirus.
El mayor propagador de los virus es el ser humano con su velocidad de desplazamiento sobre la faz de la tierra. Cuando nos movíamos lentamente, las enfermedades lo hacían a nuestra velocidad. Hoy podemos dar la vuelta al mundo en apenas unas horas, lo que implica que los virus van con nosotros. Coche, barcos, aviones... son la mejor ayuda de los virus que son transportados gratis, con nuestros billetes. Por eso las cuarentenas, la reducción de la movilidad, algo fácil de entender, excepto para los que manejan las calculadoras todos los días, que asumen riesgos calculados. Muchas veces mal calculados.
La mejor inversión ahora es encontrar rápidamente un remedio, una vacuna que permita hacer pasar a la historia al Covid-19. Ahora bien, parece que muchos no están dispuestos a participar en algo que si no se corta tendrá enormes repercusiones si frena la actividad económica, turística, etc. mundial.


Lo que pueda hacer el coronavirus es una cosa, con una incidencia determinada en la salud; pero lo que haga nuestra falta de previsión y de percepción será mucho más grave. La receta solo es una: sin alarmismo, con vigilancia, invirtiendo en cura y remedios.
La Organización Mundial de la Salud ha ponderado el trabajo de China para tratar de vencer al coronavirus. Lo que ha hecho, lo ha hecho también por los demás evitando que la enfermedad saliera de las ciudades en cuarentena. Es un enorme sacrificio que ha ido dando resultados poco a poco. Ahora se están dado casos fuera especialmente en Irán, Corea del Sur e Italia.
El más cercano a nosotros es Italia, que deberá —como todos— tomando medidas para evitar que salga de allí. Se inicia otro ciclo mediático con los casos italianos. Lo malo de ponerle "nacionalidad" a los virus es que la gente no entiende de distinciones. El diario El País señala:

En algunos casos, el clima de sobresalto ha ido más allá. En Turín, una mujer italiana de origen chino ha sido insultada y agredida en plena calle. Una pareja de italianos de mediana edad le gritó: "Virus, vete de aquí", mientras le propinaba puñetazos y patadas. "No debe suceder más", ha dicho la mujer de 40 años y que vive en Turín desde 1997, al diario La Stampa, entre llantos y con un collarín al cuello.***


Efectivamente, debe evitarse que esto ocurra, que ocurra como en los ataques en Ucrania contra los compatriotas que regresaban a pasar la cuarentena en un hospital. Hay algo peor que las enfermedades y son los males sociales que desencadenan. La ciudadana italiana de origen chino tiene toda la razón, no debe volver a suceder. No solo es un error sino que produce un daño colateral en la propia sociedad: xenofobia, racismo, intransigencia, violencia...
Me llama la atención que en la imagen de Italia que encabeza esta página, recogida por el diario El País, nos muestre a un ciudadano italiano con mascarilla, pero que ignora que debe taparse la nariz para que sea eficaz. Por lo que se ve, el miedo corre más que el sentido común.


* "«España no se plantea el cierre de fronteras»" ABC 23/02/2020 https://www.abc.es/sociedad/abci-coronavirus-espana-no-plantea-cierre-fronteras-202002231208_noticia.html
** "WHO calls global support for fight against COVID-19 disappointing" China Daily 22/02/2020 https://www.abc.es/sociedad/abci-coronavirus-espana-no-plantea-cierre-fronteras-202002231208_noticia.htmlhttps://global.chinadaily.com.cn/a/202002/22/WS5e504bada3101282172796bd.html
*** "El coronavirus desata el miedo en Italia
" El País 23/02/2020 https://elpais.com/sociedad/2020/02/22/actualidad/1582371353_519648.html


lunes, 17 de febrero de 2020

La pseudo cuarentena del Diamond Princess

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Una de las cosas que no logro entender por muchas vueltas que le dé es lo ocurrido y sigue ocurriendo con los barcos con afectados por coronavirus. El aislamiento de los buques ha evitado que los infectados salieran, pero ha convertido el espacio en un lugar de contagio sin control. Las cifras son las que son y lo que reflejan es que la preocupación es que no salieran, pero no lo que ocurría dentro del crucero Diamond Princess. Ha sido un tipo "especial" de cuarentena si cada vez se producían más contagios entre los viajeros. En cuanto al otro barco, el Ms Westerdam, su recorrido de puerto en puerto denegándose el amarre hasta que finalmente ha sido acogido en Camboya, muestra el mismo patrón errático y de miedo. ¿Cómo es posible?


Por otro lado, una vez que desembarcaron, entre los pasajeros se ha detectado un nuevo caso, el de una mujer de 82, que obliga a reconsiderar lo hecho hasta el momento.
El diario La Vanguardia da algunas informaciones sobre el crecimiento de los contagios en el Diamond Princess esta misma mañana:

Los nuevos casos elevan a 355 el total de infecciones confirmadas a bordo del crucero Diamond Princess, según las autoridades japonesas, que informaron de que hasta el momento se realizaron test del nuevo coronavirus a 1.219 personas entre las 3.700 que había a bordo cuando se decretó la cuarentena el pasado 3 de febrero.
[Anthony] Fauci aseguró que los pasajeros estadounidenses serán sometidos a un examen de salud antes de abordar el avión.
Si durante el vuelo desarrollan síntomas, el funcionario indicó que los pasajeros serán “separados”. Al llegar a Estados Unidos, todos los viajeros estarán sujetos a una cuarentena durante 14 días.
“La razón de esto es que el grado de transmisibilidad en ese crucero es esencialmente similar a estar en un punto caliente”, explicó Fauci, para quien si bien la Organización Mundial de la Salud (OMS) no ha considerado el coronavirus una pandemia global, “está a punto de que eso suceda razonablemente pronto a menos que la contención sea más exitosa de lo que es ahora”.
Estados Unidos evacuará a sus ciudadanos del crucero –siempre que no hayan dado positivo en los test del virus– y los transportará en dos vuelos chárter que partirán el lunes desde el aeropuerto tokiota de Haneda con destino a bases militares en su territorio, donde deberán someterse a una nueva cuarentena, explicó su legación diplomática en Tokio.*



La desesperación de los norteamericanos tiene su explicación, pero es superada por los nacionales de otros países que siguen sin tener una respuesta a la situación en la que se encuentran todos, encerrados en un buque, más que haciendo una cuarentena, esperando el momento de enfermar.
Por más que se comparen los buques con una "zona cero", lo cierto es que en estas se le ha dicho a la gente que se aísle, mientras que las imágenes que llegan del buque es la de una actividad plena con mascarillas. Niños corriendo y jugando por cubierta son algunas de las imágenes que nos han llegado. Si no lo has cogido, no tardarás mucho. Es cuestión de tiempo.
Los barcos siempre son territorio complicado. Están en un país, pero tienen una determinada bandera y sus pasajeros son de diversos países. Es la situación ideal para que todos pasen la pelota a otros.


La CNN se ha estado ocupando de la situación de los viajeros norteamericanos del crucero. Con el titular "The US is finally evacuating Americans from the Diamond Princess. Here's why that's made them mad" muestra la desesperación de los viajeros y mostrando el conflicto existente:

One reason the passengers are so upset is because, as early as last week, experts had been questioning the Japanese government's decision to quarantine people on the ship.
"I don't understand why they have to be kept on a ship," said Peter Hotez, of the Baylor College of Medicine. "We're employing what I call 14th-century approaches and ethics to individuals with transmissible disease."
The abrupt change in US policy led some to believe that Washington lost faith in the effectiveness of the Japanese response. Earlier this week, it emerged that some 1,000 crew on board the ship had not been kept in quarantine, eating meals together with masks off and working side by side.
The American move has put pressure on other governments with citizens on board the ship to respond.**



El texto muestra la incongruencia absoluta que ha guiado este planteamiento de los japoneses. El aislamiento del barco no ha sido para proteger a los pasajeros, sino para evitar que salieran. El planteamiento, como bien señala Peter Hotez, es un anacronismo y supone dejarlos a su suerte en el interior.
Quizá haya que darles las gracias por no hundir el barco o mandarlos a alta mar, sin acogerlos, como ha ocurrido con el Ms Westerdam, de país en país.
La ira de los pasajeros viene ahora por sentirse engañados, ya que pensaban que estaban haciendo una cuarentena y que se irían a sus casas. Los que estén enfermos se quedarán en Japón y los que no irán a hospitales en cuarteles en zonas de los Estados Unidos hasta que quede claro si están infectados o no. Allí pasarán una cuarentena real... por muy enfadados que estén. 
En una cuarentena real uno no contagia ni es contagiado. En esta pseudo cuarentena lo que ha ocurrido es lo contrario.



* "Cuarenta estadounidenses del crucero de Japón dan positivo en coronavirus" La Vanguardia EFE 16/02/2020 https://www.lavanguardia.com/vida/20200216/473619044086/coronavirus-estados-unidos-japon-crucero.html 
** "The US is finally evacuating Americans from the Diamond Princess. Here's why that's made them mad" CNN 17/02/2020 https://edition.cnn.com/2020/02/16/asia/coronavirus-outbreak-diamond-cruise-us-evacuation-intl-hnk/index.html




domingo, 16 de febrero de 2020

De puntillas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Sí, de puntillas ha pasado el primer caso de infección en África, precisamente en Egipto. Para el gobierno esta es la peor de todas las noticias posibles. Y, en consecuencia, lo que en otros lugares habría sido lugar de múltiples noticias se ha saldado con una, la del honor, y la desaparición del tema en la prensa. El control absoluto de los medios y el temor a ser considerados hostiles, hasta traidores, hace que se prefiera dejar el tema de lado y limitarse a reproducir lo que diga el gobierno. Nadie se arriesga.
La acusación puede ser "difundir noticias falsas", "buscar perjudicar al país" o cualquier otra de las habituales. Si a la cantante Sherine se la sancionó y recriminó por decir que prefería beber agua embotellada en vez de las poco recomendables aguas del Nilo, ¿qué le puede pasar a quien de una información que se enfrente a lo dicho por el ministerio?


Egypt Independent, por ejemplo, reproduce estas pocas líneas de Reuters para explicar la situación:

Egypt confirmed on Friday its first coronavirus case and said the affected person was a foreigner who had been put into isolation in hospital.
The health ministry said in a statement it had immediately informed the World Health Organization (WHO) and had taken all necessary preventative measures. It did not give the nationality of the affected person, or any other details.
WHO Egypt said on Twitter the person was carrying the virus, but had not shown any symptoms and was in a stable condition.*



Por su parte, el diario estatal Ahram Online tampoco da más información que la ocurrencia del caso:

The first confirmed case of the new coronavirus was detected in Egypt on Friday, a joint statement by the country's health ministry and the World Health Organization said, adding that the ill person was a foreigner, without giving further details.
The person tested positive for the quick-spreading virus but had no symptoms so far, health ministry spokesman Khaled Megahed said, adding that he had been quarantined in a hospital.
The health ministry said in a statement that it is taking all necessary preventative measures and had informed WHO upon the detection of the case.
The spokesman said the case was detected due to the measures taken by the ministry that includes an electronic programme to register and follow up on those who arrived in Egypt from countries inflicted with the virus and through teams that monitor them daily.**



La fotografía que acompaña a la información es anterior y nos muestra a la ministra y a sus acompañantes protegidos con ropa al efecto, mientras se señala en el pie de foto: "Egypt's Health minister Hala Zayed accompanies a medical team from the ministry to inspect Egyptians arriving from China to Marsa Matrouh governorate for Coronavirus earlier this month (Photo: Courtesy of the Egyptian health ministry official Facebook page)"**. Lo que era el acto político de mostrar que los trabajadores egipcios regresaban bien y cómo el gobierno se preocupaba por ellos, se convierte ahora en silencio cuando se ha dado un caso, un "extranjero", sin más.
La cuestión de la repatriación de los ciudadanos egipcios en las zonas consideradas peligrosas también le ha creado problemas al gobierno egipcio, especialmente a su ministerio de Sanidad, por la falta de transparencia para con los médicos que fueron a China o que se han quedado a cargo de la cuarentena ya en Egipto. No sabían dónde iban ni qué iban a hacer.
Mada Masr informaba el día 2 de febrero de estas circunstancias:


In its statement on Thursday, the Health Ministry said a quarantine was being set up for the returnees and the medical staff who would be accompanying them on the flight from China, although it did not specify where that quarantine would be. Doctors Syndicate member Mahmoud Arafa told Mada Masr that the ministry sent a large number of doctors to Marsa Matrouh without explaining that they would be dealing with evacuees from China potentially infected with the virus.
According to Arafa, the ministry announced that it needs nurses and doctors of various specializations to work at Al-Nagila Hospital in Matrouh for 15 days, in exchange for pay of up to LE20,000, hotel accommodation and return flight tickets. A large number of doctors went and were checked into a hotel near the hospital on Friday, after which they were told they would monitor the evacuees from China, who would all stay in the same hotel, and to send anyone suspected of having contracted coronavirus to the hospital immediately.
Arafa said the Doctors Syndicate called at least 10 of the doctors who went to Matrouh, who all voiced their objection to the ministry’s lack of clarity. The doctors did not know the nature of their assignment before traveling, nor did the doctors and nurses receive any training on how to treat coronavirus infections, identify the symptoms, or prevent the virus from spreading. They were also not given proper instructions on the necessary measures to take if a case was confirmed.***



Hay que reconocer que el cebo de las vacaciones pagadas funcionó, dado el número de médicos presentados. Lo mismo ocurrió con los médicos que fueron a realizar la evacuación. Lo más preocupante es la falta de preparación del personal médico que ha quedado a cargo de los evacuados y su falta de práctica en este tipo de casos.
La cuestión ahora, con un infectado en tierra egipcia, debería tener algo más de claridad. El silencio obedece a la misma estrategia que cuando se produce un atentado: una vez es suficiente. Ya se ha dicho y no hay que ahondar más en ello. Esta vez nadie se ha atrevido a volver sobre la cuestión.
Lo que se nos cuenta en Mada Masr sobre la forma de reclutar a los médicos engañándolos es inadmisible, pero no por ello menos egipcia. Por el contrario, revela una forma de actuar que esperemos que esta vez tenga la responsabilidad debida.
La misma falta de transparencia para no verse perjudicada en el turismo y la inversión se acabará volviendo contra el gobierno si las cosas se tuercen y complican. La noticia del primer infectado en África, en Egipto, es lo sudicientemente importante en todos los medios. Egipto no debe hacer otro cálculo que el de la salud de sus ciudadanos.
En France24, que ha tratado la noticia con información de AFP, se señala:

Deep trade links with China and often overstretched healthcare systems have raised concerns about the capacity of African countries to respond to an outbreak.
Earlier this month, Egypt suspended all flights on its national carrier to China. They will remain grounded until the end of the month.****



Los contratos, obras e inversiones chinas en Egipto son importantes. La economía mundial se ve sacudida por este caso. Actuar como si no pasara nada no es razonable. Egipto cree haber cubierto el expediente con notificar el caso a la OMS. Eso es el mínimo, su obligación. Debería aprender de lo que ocurre si no se desarrollan medidas y se ofrece información puntual. Tanto el infectado como aquellos egipcios en cuarentena se merecen algo mejor que el silencio o la ocultación.
En estos momentos la página web del Ministerio de Salud sigue caída, no dando acceso a ninguna información. Entre la chapuza y la falta de información, se debería tener mejor conocimiento del caso. Siempre es mejor la transparencia y, en un caso como este, es de obligación absoluta, no solo para el exterior, sino también hacia el interior. 

captura de pantalla
 * "Egypt confirms first coronavirus case, says affected person is a foreigner" Egypt Independent 14/02/2020 https://www.egyptindependent.com/egypt-confirms-first-coronavirus-case-says-affected-person-is-a-foreigner/
** "First case of coronavirus confirmed in Egypt: Health ministry" Ahram Online 14/02/2020 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/363503/Egypt/Politics-/First-case-of-coronavirus-confirmed-in-Egypt-Healt.aspx
*** "Coronavirus quarantine in Marsa Matrouh for China evacuees, sources say doctors, nurses tricked into the assignment" Mada Masr 02/02/2020 https://madamasr.com/en/2020/02/02/feature/society/sources-doctors-nurses-tricked-into-coronavirus-quarantine-assignment-in-marsa-matrouh-for-china-evacuees/
**** "Egypt's health ministry announces first confirmed coronavirus case" France24 14/02/2020  https://www.france24.com/en/20200214-egypt-s-health-ministry-announces-first-confirmed-coronavirus-case