En un
mundo lleno de malas noticias (en unos medios llenos de malas noticias), el
"descubrimiento" de que no solo los gemelos tienen "dobles"
nos ha causado cierto impacto a la vista de la atención prestada. La prensa y
otros medios se han hecho eco de este descubrimiento, en el que se quedan más
en lo exterior, nunca mejor dicho, que en lo que es realmente el avance. Que
hay gente que se parece es algo obvio cuando se encuentra uno con el hecho. Lo
científico, claro está, es otra cosa. Pero, a diferencia de otros hechos que no
son fotografiables, el hecho de poder poner unas cuantas fotos de parecidos ha
creado una atracción clara hacia el hecho.
El
director adjunto de La Vanguardia, le dedicó hace unos días un
artículo-editorial, lo que no deja de ser sorprendente para una noticia de este
tipo. En él se señalaba:
La conclusión a la que llega el investigador
Manel Esteller tras analizar el genoma de 32 pares de personas con gran
parecido físico es, cuando menos, deslumbrante: “Todos tenemos un doble que se
nos parece mucho en algún lugar del mundo”.
Su estudio, publicado en la revista
especializada Cell Reports, determina
que las personas con parecido extraordinario tienen en común muchos de los
19.277 puntos llamados nucleótidos (las letras del genoma) que afectan a los
rasgos faciales, sin influencia del parentesco o del entorno en el que viven.*
La
diferencia entre los dos párrafos es notable. Lo que deslumbra en el primero es
que cada lector pueda salir a la calle y darse de bruces con su doble, sin la
creencia que fue robado de la cuna un hermano gemelo.
En el
segundo párrafo se nos dan unas explicaciones que ya nos llevan por los
derroteros de la genética y con esas cosas llamadas nucleótidos, que no nos son
evidentes.
La
cuestión está en que, sí, hay gente que se parece, algo que no nos resulta
extraño. Que los hermanos se parezcan tiene clara demostración en la vida real,
aunque también ocurre lo contrario. Todos conocemos padres e hijos que se
parecen. De hecho es una vieja costumbre empezar a sacar parecidos en los
primeros días de vida. En un mundo en el que todavía no existían la pruebas de
ADN para asegurar la paternidad, el parecido físico era esencial y siempre
bienvenido. "¡Clavadito!" a su padre o a su madre, a sus abuelos,
etc. Igualmente, un parecido "indebido" podía ser causa de
conflictos.
Lo que
han hecho en el estudio es invertir el procedimiento. Primero va buscando
parecido físicos, primariamente en el rostro, que es lo más importante para los
humanos y después han buscado a ver si se parecían genéticamente, algo que era
previsible como punto de partida, pero que hay que demostrar, que es como trabaja
la Ciencia habitualmente. Lo raro son los descubrimientos nuevos; lo habitual
las confirmaciones.
Tras
hacer algunas consideraciones sobre los avances para la humanidad en el futuro
que esto pueda traer, el periodista se decanta por los efectos sobre la
imaginación popular:
En este contexto, es sugerente
que este hallazgo se publique en agosto, tiempo propicio para la lectura o la
relectura. La mitología, Hoffmann, Dostoyevski, Nabokov, Stevenson, Ishiguro o
Cortázar son solo algunos referentes literarios que desarrollan la atrayente
figura del doble, el Doppelgänger de la tradición germánica, que inspira
también la búsqueda de personas semejantes en populares aplicaciones de móvil,
como el ineludible TikTok.**
Si
"abril es el mes más triste", según afirmó T.S. Eliot,
"agosto" parece ser el más entretenido, el de lo insólito, el de la
conexión con lo imaginario, aunque sea en este caso a través de un artículo
resultado de una investigación científica. El origen es importante, claro, pero más trascendente es el final, lo que se acaba contanbdo.
Del
mito a TikTok en un solo párrafo, el doble es valorado como fenómeno de la
cultura, aunque creo que ninguno de los referentes citados tenga nada que ver
con el planteamiento de los literatos. Lo de TikTok u otras plataformas, en
cabio, será un filón si empezamos a buscar los dobles para iniciar bailes u
otro tipo de monerías mediáticas a las que se dedica la gente. Por mucho que
esos enormes autores nos describan a los dobles de sus personajes, todos se
verán superados por esas fotos y vídeos en los que los dobles (¿quién es doble
de quién, realmente?) hagan alguna presentación.
En
RTVE.es también dieron cuenta del fenómeno del doble. Igualmente dieron entrada
a lo popular para después pasar a lo científico:
La existencia de personas que se
parecen extremadamente entre sí sin existir ningún vínculo familiar ha dado
lugar a anécdotas, relatos de ficción e, incluso, oportunidades laborales.
Ahora tiene también una explicación científica: un estudio del Instituto
de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras ha revelado que los
'dobles' comparten variaciones similares de su ADN.
Los resultados de esta
investigación genética se han publicado este martes en la
revista Cell Reports. Primero, las
personas con parecidos razonables fueron sujetas a programas de
reconocimiento facial que permitieron descubrir parejas de
individuos que eran casi indistinguibles entre sí.
“Lo que hemos hecho ha sido recopilar
el mismo material biológico de estos individuos extremadamente
parecidos (también llamados 'look-alike' en inglés o 'Doppelgänger' en alemán)
para ver si encontrábamos una razón objetiva de su similitud”, explica Manel
Esteller, director del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep
Carreras, profesor de Investigación ICREA y catedrático de Genética en la
Universidad de Barcelona.
Así, se analizó después su
secuencia de ADN (genoma), su perfil epigenético (mecanismos de regulación del
genoma) y su composición de microbios (microbioma).**
Tras la entrada popular e intrigante (¿oportunidades
laborales?), nos llega la parte científica. Sin embargo, el aspecto mítico del asunto sigue estando
presente. Lo auténticamente revolucionario no es que la gente que se parece
tanto comparta características del ADN, ya que este es el libro de
instrucciones del desarrollo; lo revolucionario habría sido lo contrario, que
dos personas casi idénticas por fuera no lo fueran por dentro. Eso que en el
texto señala el investigador, encontrar "una razón objetiva" para lo
que tenemos delante, su similitud. Y así es como funciona, efectivamente, la
Ciencia en estos campos. Han encontrado lo que esperaban encontrar, que los que
se parecen por fuera es porque se parecen por dentro, y no al revés.
La cuestión ahora es investigar porque personas que no pertenecen
a las mismas familias comparten "tantos" elementos genéticos. Pero
eso es mucho más complicado, por más que resulte intrigante. La inexistencia de
registros fotográficos o de otro tipo anteriores a la época de su aparición,
obviamente, es un hándicap pues estamos limitados a esta época, la época de la
imagen fijada y compartida.
Hasta no hace mucho, solo algunos viajaban. Esa posibilidad
de encontrarte con tu "doble" era reducida, aunque no imposible, Hoy,
en cambio, nos hacemos millones de fotos diariamente y las compartimos, lo que
les da a los científicos una gran base para la investigación, permitiéndoles
abordar cuestiones como esta.
Más complicado es ver algo que los novelistas sí utilizaron
y que recogían de la opinión popular: tener "cara de buena o mala
persona", de "tonto o listo", etc. es decir, la creencia en que
"la cara es el espejo del alma", como recoge el dicho. Evidentemente
es una forma de expresar una experiencia personal y compartida. Hay personas
que nos resultan agradables y otras desagradables, algo que el cine sabe utilizar
muy bien desde el principio.
En el artículo de RTVE.es leemos:
Los resultados desvelan unas variaciones
similares del ADN, particularmente en los genes involucrados en
la formación de la boca, la nariz, los ojos, la barbilla y la frente. En
cambio, la metilación del ADN y los perfiles del microbioma "solo
contribuyen modestamente" al parecido entre los humanos. Pero las
similitudes van mucho más allá del rostro.
"Fue curioso comprobar que el
parecido de estas parejas de dobles no solo se ceñía a los rasgos faciales,
sino que, además de afectar a otras propiedades físicas (altura y peso),
también se extendía a ciertos rasgos del carácter y el
comportamiento”, apunta el doctor Esteller.*
Ahora la cuestión es tratar de encontrar una "razón
objetiva" para ver por qué gente que tiene los mismos rasgos puede parecerse
en su forma de actuar. Ese "fue curioso" de doctor Esteller, debe
formalizarse en algún tipo de hipótesis a las que siga una investigación, que,
desde luego no será sencilla. En ocasiones, tenemos hermanos que no se parecen
en nada, ni por dentro ni por fuera, gemelos antagónicos, hijos que acaban pareciéndose
a sus padres, etc. un sinfín de fenómenos de los que se ha ocupado más la literatura
moderna, en especial la novela cuando dejó de representar al ser humano mediante
"caracteres" estereotipados, modelos de comportamiento, etc. El gran "descubrimiento"
de la novela moderna fue esa mezcla de individualidad sometida a las presiones
exteriores, como familia y sociedad que somos todos.
Los titulares de esta noticia son interesantes y nos
muestran qué entendemos (y qué no) cuando los científicos nos hablan. Muchos se
desesperan y con razón. Estos son algunos titulares de la noticia que nos
muestran qué han entendido y, por tanto, qué han hecho entender a quienes los
han leído: "Un nuevo estudio desvela por qué todo el mundo tiene un
doble" (20 minutos), "Casi seguro que tienes un doble en algún
lugar" (Ara), "Científicos de Barcelona explican por qué todos
tenemos un doble" (Metrópoli Abierta), "El misterio de los 'dobles':
las personas con gran parecido físico también comparten ADN" (El Mundo),
"Tienes un doble y probablemente comparten ADN, según un nuevo
estudio" y "Hay alguien en el mundo que se parece mucho a ti y
probablemente comparten ADN, según sugiere un nuevo estudio" (CNN en
Español), "Un estudio descubre la verdadera razón por la que todos tenemos un doble en algún lugar del mundo" (Antena 3)... Dejo a cada uno decidir sobre las formas de titular de cada medio; puede realizar su propia búsqueda y añadir otros más a la lista. Muchos ya han resuelto las investigaciones futuras o dan por explicadas las causas. Sencillo.
El interés dedicado a la noticia de que existen dobles parece centrarse en la insinuación de que, aunque no
lo sepas, por ahí andan sueltos "unos dobles", que la gente puede llegar
a pensar que eres tú y no lo seas. ¡Tanto cultivo del ego para esto! ¿Quién es
el doble y quién el original?, se preguntarán algunos.
* Miquel Molina "De qué sirve tener un doble" La
vanguardia 23/08/2022
https://www.lavanguardia.com/opinion/20220823/8480781/que-sirve-doble.html
** "Un estudio revela que las personas que se parecen
sin parentesco comparten características genéticas" RTVE.es 23/08/2022
https://www.rtve.es/noticias/20220823/dobles-explicacion-genes-investigacion-josep-carreras/2397880.shtml
Entre
informaciones sobre crisis internacionales, subidas de precios, atentados,
rumores de crisis, guerras, etc. eran dos las noticias que ayer acumulaban más
comentarios en la edición online de Egypt Independent
y se entenderá pronto porqué. Una era de ayer mismo, mientras que la otra
acumulaba dos semanas, pero parece seguir aumentando la atención y la
discusión. Las dos muestran representan una parte importante de los conflictos encadenan
a los pueblos y acaban convirtiéndoles en víctimas de ellos mismos.
La más
reciente nos decía rotundamente desde su titular "DNA analysis
proves that Egyptians are not Arabs" Egypt"*. El periódico explica:
After over 10 years of analyzing DNA samples
from hundreds of people, the National Geographic Genographic Project (NGGP)
surprisingly uncovered the fact that Egyptians are not Arabs as most of them
believed.
The study presented graphs that show the global
genetic makeup of nationals in each country. These help answer people's
questions about ethnicity, race, and the overall origins of the human
population.
As the graph below shows, only 17 percent of
Egyptians are Arabs, while 68 percent of the indigenous population is from
North Africa, four percent are from Jewish ancestry, three percent are of East
African origins, another three percent from Asia Minor and three percent are
South European.*
A esto le sigue un gráfico que dice otra cosa y cuyo pie es "The
Egyptian population presented by genetic origin". Es interesante el error
que se produce porque se sitúa en el contexto de lo político, la cuestión "nacionalista
egipcia". Esta se enfrenta a la del "pueblo árabe", es decir, a la
que considera que la división de los países árabes es una imposición occidental para dividir una unidad real, el "pueblo
árabe".
Hace unos días, comentamos aquí cómo [ver entrada] se había
utilizado el mismo kit de ADN en una escuela norteamericana para desmontar el
mito de la pureza de la sangre, del racismo, de la supremacía blanca o de
cualquier otro color. Mirando el ADN propio uno descubre que es un
"ser" mezclado, resultado de las uniones en las migraciones, de los
encuentros en los recorridos de miles de años por las tierras del mundo. Uno
descubría que no era tan "blanco" como pensaba o tan anglosajón como
creía.
Lo que se trata precisamente es de hacernos ver que esas
distinciones racistas, nacionalistas, etc. basadas en la unicidad, en la
pureza, etc. no son más que fantasías creadas con el fin de justificar
divisiones. Hoy la Ciencia (esa que gusta tan poco) nos dice que somos el
resultado de miles de emparejamientos en los que se han entremezclado las
"sangres" de personas que se dispersaron para después volverse a encontrar,
en términos genéticos.
Nuestra forma esencialista de pensar no acepta fácilmente
ese postulado de que seamos el resultado de esas mezclas genéticas y ha
elaborado un "ser" esencial y unas diferencias que nos separan. Pero
lo cierto es que lo que nos separa no es una barrera infranqueable, sino
franqueada de forma muy habitual por el mundo vino sin fronteras, y las
nacionalidades son un invento reciente (que se sigue produciendo) que no está
impreso en el ADN. Lo que hace la Ciencia entonces es tomar la muestra de una
población actual y decirnos la composición de una persona y realizar un cálculo
estimado sobre la población.
Esto quiere decir, por tanto lo que se nos dice en el texto,
por ejemplo, que "solo el 17% de los egipcios son árabes", lo que
significaría que son "puros" frente a los otros que son igualmente "puros"
en otras categorías. Lo que significa es que la población egipcia
estadísticamente hablando tiene esa mezcla en su ADN.
El estudio trata de analizar el ADN para ver cómo
han sido los viajes de nuestros
antepasados hasta llegar a nosotros, que somos el resultado. Las poblaciones
están conectadas porque partieron de un punto y se fueron esparciendo por el
mundo a través de unas rutas antes de que existieran las naciones, los
pasaportes, las aduanas o los fanáticos de la pureza de la sangre en cualquier
versión (geográfica, religiosa, etc.). Lo que descubrían los estudiantes
norteamericanos (para eso se hacía) es que en su ADN había marcas de
demostraban que tenían parientes, más o menos lejanos, suyos en lugares
insospechados para ellos. La consecuencia que sacan en el diario egipcio, en
cambio, es "nacionalista": solo el 14% de la población egipcia es
árabe". Es decir: hay un 86% que no lo es. Todo esto no es lo mismo que
decir que los egipcios tienen solo un 14% de árabes.
En vez de sacar la moraleja de la escuela norteamericana, que
todos estamos unidos en el origen
africano, la conclusión egipcia es otra. Cuando vamos a ver la web de Genographic,
se nos dice de Egipto:
This reference population is based on samples
collected from native Egyptians. As ancient populations migrated from Africa,
they passed first through southwest Asia. The 65% Mediterranean and 18%
Southwest Asian components in Egypt are representative of that ancient
migratory route, as well as later migrations from the Fertile Crescent in the
Middle East with the spread of agriculture over the past 10,000 years, and
migrations in the 7th century with the spread of Islam from the Arabian
peninsula. The 14% sub-Saharan African indicates intermixing with African
populations to the south.*
Este párrafo se reproduce también en el texto de Egypt
Independent. En él se indican los movimientos previos y los contactos con otros
grupos, mucho más recientes como es la expansión árabe a través de la conquista
islámica, como se señala en el texto. Además de ideas religiosas, se quedó el
ADN. No hay "árabes puros", luego difícilmente puede haber un 14% de "árabes"
en Egipto.
El debate que se produce en el periódico es, en cambio,
sobre Nasser y su idea de unión de los "pueblos árabes". Pero lo
dicho por el Genographic no tiene nada que ver con una idea de
"pueblo" o de "árabe" sino con unas ideas políticas de unidad. Los que debaten lo hacen en función de
su comprensión de lo que significa ser "árabe" o ser
"egipcio" y sus consecuencias política actuales.
En un contexto de disputa egipcia por las islas de Tiran y
Sanafir con Arabia Saudí, la idea del "arabismo", de una identidad árabe común no se percibe como
la más agradable. Ya a Nasser se le dio mal la unión con Siria, en aquella
República Árabe Unida (RAU) que apenas duró. El nuevo nacionalismo es "egipcio",
quiere desligarse de lo "árabe" como categoría, un concepto que ha absorbido
demasiadas cosas diferentes.
Se plantea una confusión importante (de la que difícilmente
nos libramos) cuando proyectamos las categorías del presente para interpretar
los momentos del pasado, es decir, cuando no existían los países, las
nacionalidades, etc., que es el 99% de nuestra historia. Esto produce absurdos
como pensar en los "españoles" antes de que existiera
"España", que es un estado. Hace que nos interpretemos en términos muy
equívocos, y muchas veces porque tienen un interés político en el presente. En el periódico se cita:
The East African component in the Egyptian
genes reflects the localized movement up the navigable Nile River, according to
the NGGP; while the Southern Europe and Asia Minor components reflect the
geographic and historical role of Egypt as a key player in the economic and
cultural growth of the Mediterranean region.
The DNA samples proved that Kuwaitis are mostly
Arabs, as their genetic makeup is as follows: 84 percent of Kuwaitis are Arabs,
seven percent are from Asia Minor, four percent are North African and three
percent from East Africa.
The NGGP said that as ancient migrants passed
through the Middle East when moving from Africa to Asia, some of them decided
to stay, developing their genetic patterns that were passed down to other
generations. While there is small percentage from North and East Africa, maybe
due to the Arab slave trade which was common from the 8th to the19th century.
Meanwhile the Lebanese society is the most
diverse among Arab countries, as 44 percent are of Arab origins, 14 percent are
Jewish, 11 percent are from North African descent, 10 percent are from Asia
Minor, five percent are South European and only two percent are East African.
The Tunisian population had the lowest
percentage from Arab descent, as only 4 percent are Arabs, while 88 percent are
North African, five percent are from Western Europe, and two percent from West
and Central Africa. *
En ningún sitio se habla de un Egipto en el pasado. Solo en
el preámbulo de la Constitución, donde se afirma que es la "Madre del
Mundo". La metáfora constitucional y de propaganda nacionalista del
régimen sirve de fondo sobre el que explicar lo dicho del ADN
"egipcio", que no es "árabe". Y se vuelve a interpretar
mal: no significa, por ejemplo, que solo
el 4% de los tunecinos sean árabes. No es la mezcla de la población, sino la
mezcla del ADN y la procedencia no de "países" sino de "regiones".
El caso "ibérico", es decir, las actuales "España
y Portugal", es interesante con la siguiente proporción de mezcla en ADN: "48%
Mediterranean", "13% Asian Southwest" y "38% Nothern
European". Esto no quiere decir, como hace el periódico egipcio en su
caso, que haya un 13% de asiáticos en España, sino otra cosa. Explican:
This reference population is based on samples
collected from people native to Spain and Portugal. The 48% Mediterranean and
13% Southwest Asian percentages reflect the strong influence of
agriculturalists from the Fertile Crescent in the Middle East, who arrived here
more than 8,000 years ago. The 37% Northern European component likely comes
from the pre-agricultural population of Europe—the earliest settlers, who
arrived more than 35,000 years ago during the Upper Paleolithic period. Today,
this component predominates in northern European populations, while the
Mediterranean component is more common in southern Europe.***
Eso quiere decir, que en nuestro ADN hay restos de los grupos
que llegaron desde el sudoeste asiático, del norte de Europa y de la zona
mediterránea. Las personas no "surgen" espontáneamente en los "países".
Los primeros grupos sales de África y va explorando el mundo; se quedan en unos
sitios y siguen buscando otros.
El titular "DNA analysis proves that Egyptians are not
Arabs" se nos muestra absurdo, como lo sería titular "Solo el 13% de
los españoles y los portugueses son asiáticos". Lo que se dice no es eso. Los
estudiosos del ADN no entienden de países o pasaportes (algo muy, muy reciente),
sino de "regiones", unas categorías creadas posteriormente para explicar
los pasos de unas a otras de los grupos. Señalan:
Using a method of analysis that infers
ancestral source populations, we have discovered nine ancestral regions that
combine to make up everyone’s genome. Everyone has a mix of these components
ranging from 0% to 100% due to interaction between these regions of the world
over the past 50,000 years. Native Americans have their own group, as do
Oceanians and the Khoisan people of southern Africa. In these places it is
possible to have 100% of the respective region. Everyone else in the world is a
mix of these components, reflecting ancient and modern migration patterns.***
Los seres humanos nos pasamos muchos siglos de un sitio para
otro hasta que encontramos la forma de controlar los entornos, de no tener que
irnos nosotros sino de aprovechar lo que había y vivir espacios seguros,
productivos, etc. Solo los que quedaron más aislados
son los que tienen menos mezcla en el ADN, pero, como se dice en la frase final
reflejamos esos viajes, en los que se establecían poblaciones y unos marchaban y
otros llegaban.
Los khoisan citados como genética pertenecientes a un mismo
grupo, es decir, nada mezclada, se consideran que fue una escisión del grupo humano
más antiguo que migró desde África central hacía el norte, que sería el que se
extendería por el mundo, mientras que los khoisan o joisán, quedaron en la
zona, por lo que hay una menor diversificación. Son esos grupos los que
ascendieron hacia los lugares por los que podían seguir caminando, por las
rutas que los repartieron por el mundo y donde se establecieron en regiones
geográficas específicas. El origen de todos, pues, es africano. La diversidad
de las mezclas de ADN son las de los grupos que se establecieron en diversas
zonas.
Lo demás es "política", es decir, la forma de
controlar los grupos a base de diferencias por las que se justifican racismos,
xenofobias, etc. mitificando los orígenes de la pureza, de los pueblos
elegidos por los dioses porque les resultaban unos más simpáticos que
otros, etc. Hoy, como descubrieron los estudiantes norteamericanos, la "supremacía
blanca" la defiende vehementemente alguien cuyos ancestros salieron de África
y esta emparentando con poblaciones de otras partes del mundo. Pero nos gusta dominarnos
y matarnos con buenas razones.
A muchos egipcios les gustará leer que "solo el
14%" de ellos son árabes. No quieren saber nada de sus vecinos en plena
disputa, con conflictos diarios con los saudíes. Y ahora se les dice desde los
titulares de la prensa. La duda es si esto es intencional o simplemente una
forma de interpretar distorsionada por nuestras visiones tradicionales en las
que nos consideramos unidos a la tierra como los árboles que siempre hubieran
estado allí. Pero hasta los árboles viajaron de formas muy diferentes esparciendo
semillas, esporas, polen o viajando confortablemente en el estómago de quienes
se comieron sus frutos y luego los dejaron caer sin romanticismo
La otra noticia, reproducida desde la CNN, afecta a otro
tipo de distinción y muestra la otra forma dogmática de matarse o de crear
problemas. Su titular es "Muslim refugee falls in love with Christian
police officer", y ha suscitado,
claro, un debate entre partidarios de que la gente se case con quien quiera y
los amigos de la prohibición permanente, El titular de la CC, en cambio era
"Love at first sight: A refugee and a border police officer", lo que
permite apreciar cómo se ha entendido lo mismo en un lugar u otro, lo mismo que
ocurría con el ADN. En la CNN se comienza hablando de amor y se prescinde de
las religiones de cada uno en el titular. Por el contrario, el titular egipcio
se centra en el aspecto religioso desde el comienzo, señalando la cuestión
desde el principio y haciendo recaer el foco sobre la mujer, que es la
musulmana.
Recordemos, que casos como este, que ocurre en Macedonia, o
el simple rumor han causado levantamientos en las calles de pueblos y barrios
egipcios, porque el hecho de que una mujer musulmana se case con un cristiano
es considera un grave pecado y debe ser evitado o castigado. Si antes era el engañoso
debate sobre nacionalismo lo que suscitaba controversia, ahora es la religión,
el segundo tema favorito por el que matarnos unos a otros.
La noticia nos cuenta el amor que surge entre una refugiada
siria que habla múltiples lenguas (se nos dice) y un policía y bailarín al que
mandan a la frontera porque habla inglés gracias a sus giras por Rusia, España
y otros países. El amor, se nos dice, fue a primera vista; poco después, unidos
por el conocimiento de otras lenguas y el amor, decidieron casarse en julio.
Nos dicen para finalizar la historia:
Noora says she's been adjusting easily to life
in Macedonia.
"The people, the country, the town, they
never let me feel like I'm a refugee," she says.
The community was quick to accept her, and she
says her family has been equally accepting of their marriage.
"In Macedonia, we have a mix of tradition
and religion," Bobi explains. "I have many friends who are Muslim,
and we celebrate Ramadan."
Similarly, Noora says she grew up in a diverse
community in Iraq. "My family grew up with Christian people, we are
open-minded people."
She explains that her family's initial
hesitation about the relationship disappeared when they saw the couple together
and understood how deeply in love with each other they were.
If anything, Bobi says, people were surprised
because he had been married twice before. He says people used to joke that he
wouldn't get married for another 100 years, but within a few months of meeting
Noora, they were engaged.
The day he proposed, he went to a tattoo parlor
and got her name inked on his arm. A few days later, she got a matching tattoo
with his name.***
La primera (y única) palabra del primer comentario es
"Haram", es decir, "prohibido". Tras ella un largo debate
en el que salen a relucir los "mandatos divinos", la superioridad de
una religión sobre otras, y sobre todo la asimetría de la relación. La mujer
pierde (no cambia) pierde su religión si se casa con un musulmán mientras que
la vida de ella puede correr peligro al ser considerada apóstata por algún
piadoso violento. Recordemos que ahora están juzgando, la noticia se daba ayer,
al que le cortó la garganta al copto en la ciudad de Alejandría porque vendía
vino en su tienda. No era nada personal; solo devolver el orden correcto al
mundo. La mujeres, como siempre, creando problemas al alterar el orden divino.
Los comentarios siguientes se reparten entre los partidarios
de que no debería haber distinciones entre las religiones monoteístas del mismo
origen, los que abominan de la unión, y los que son partidarios de que cada uno
se case con quien quiera sin tener que preguntarle a los demás. Al final los
debates chocan siempre con los muros del dogma: esto es así porque Dios lo ha
dicho. Para estos sobra el ADN o cualquier otro tipo de elemento que ayude a resolver
los errores, fantasías o creencias. Nada de eso se transmite por el ADN, por lo
que su tendencia no es a mejorar con la evolución
El pensamiento dogmático, sea del tipo que sea, suele
abominar de la mezcla, ya sea de cuerpos o de ideas. Ve con horror que lo que
está dicho que es así, pueda cambiar. Debe ser así hasta el fin de los tiempos.
Si en la primera noticia se buscaba el aislamiento de los
pueblos, aquí los dos miembros de la pareja felizmente casada (nosotros también
les deseamos felicidad) cuentan que se han criado en entornos mezclados que han
vivido sin problemas. Pero algún día llegará alguien, con el "haram"
permanentemente en la boca que les complique la vida, les señale con el dedo y
trate de arrastrar a otros a castigar su desobediencia a las leyes divinas.
Como siempre, los problemas no suelen ser lo que creemos si no nuestra voluntad
de imponérselo a los demás.
Creo que hay algo de complementario en ambas noticias y que
nos muestran cómo continuamente estamos construyendo barreras. Durante la mayor
parte de la historia humana hemos sido libres de desplazarnos por el mundo para
buscar algo mejor, nos hemos mezclado sin preguntarnos por el otro mundo.
Debería ser obligatorio hacerse el ADN y ver cuál es nuestro origen real, entender
que las distinciones que hemos ido elaborando en el tiempo son artificiales,
que pueden tener un sentido determinado, pero que son construcciones sobre las que elaboramos nuestras fantasías de
pureza de las razas, de superioridades e inferioridades, de dominación, de
moralidad... Pero nuestra capacidad de juzgar es infinita y nuestro deseo de
controlar a los demás no le va a la zaga.
Quizá conviene recordar que los seres humanos hemos sido
incansables viajeros, que los primeros humanos no tuvieron reparos en lanzarse
a recorrer un mundo sin barreras de ningún tipo, que atravesaron montañas,
mares, estrechos, etc. para encontrar lugares en los que asentarse. Somos
migrantes antes que nacionales.
Nos dicen como presentación del proyecto, en el apartado The
Science Behind:
The fossil record places human origins in
Africa some 150,000 years ago, but science continues to search for details
about the incredible journey that took Homo sapiens from Africa to the far
reaches of the Earth. How did each of us end up where we are? Why do we have
such a wide variety of colors and features?
Through the eons of time, the full story of
human ancestry remains written in our genes. When DNA is passed from one
generation to the next, most of it is recombined by the processes that give
each of us our individuality. But some parts of the DNA chain remain largely
intact through the generations, altered only occasionally by random mutations,
which become what are called genetic markers. The order in which these markers
occur allows geneticists to trace our common evolutionary time line back many
generations.
Different populations carry distinct mutation,
or genetic markers. Identifying and following the markers back through
generations reveals a relationship shared by all humans, best conceptualized in
the form of a genetic tree. Today, thousands of diverse branches, corresponding
to unique human groups, can be followed backward to their common African root
more than 100 millennia ago.**
Los datos genéticos indican que no teníamos muchos reparos
al mezclarnos, incluso con los neandertales a los que etiquetaron así después,
pasado mucho tiempo. Hoy, andamos mirando con quien nos casamos o no. El ADN de
cada uno atestigua que ha sido la diversidad la que ha regido nuestros viajes
por el mundo hasta ser lo que somos: una familia viajera.
Cuando el proyecto del mapa viajero humano se presentó en
Asturias, La Nueva España recogió lo que le dijeron a una de las voluntarias que dio su ADN para saber
sus orígenes:
«El análisis de tu ADN
mitocondrial nos dice que tus antecesores son africanos. Los marcadores no
mitocondriales nos llevan a un patrón europeo, pero tienes un tres por ciento
de África subsahariana, algo muy habitual entre los europeos. Tus poblaciones
más próximas son las griegas y peninsulares. Y en cuanto a tus ancestros
homínidos, provienes del Neanderthal. Tienes un 2,7 por ciento de habitante del
Sidrón».****
No sé qué tal le sentaría a esto a alguno que podría
sentirse especialmente insultado. Ese gráfico que le dieron le mostraba los
recorridos de sus antepasados, los entrecruzamientos incluso con los
neanderthales. Por mucho que ella esté orgullosa y suba al árbol y coja la flor, como dice la canción popular
convertida en solemne himno, el pasado fue viajero, desde el África
subsahariana hasta Grecia, la otra punta de Europa.
A un egipcio, como a otro, le dirían que tiene unos porcentajes determinados de asiático, de mediterráneo, de subsahariano, etc. Lo que no le dirían nunca es que es un "egipcio puro", sin "contaminar" por vecinos próximos o lejanos en el espacio y el tiempo., Eso no existe. A algunos no les gustaría. Pero...
Desde el punto de vista de la información, de nada sirve
investigar si luego lo explican mal o lo manipulan. Hay que tener cuidado con
cómo se cuentan las cosas porque ya hay bastantes errores en el mundo. Con las fake news ya tenemos bastante.
* "DNA
analysis proves that Egyptians are not Arabs" Egypt Independent 17/01/2017
http://www.egyptindependent.com//news/dna-analysis-proves-egyptians-are-not-arabs
***
"Muslim refugee falls in love with Christian police officer" Egypt
Independent 6/01/2017
http://www.egyptindependent.com//news/muslim-refugee-falls-love-christian-police-officer
**** "Un termómetro genético para Asturias" La Nueva España 19/04/2013 http://www.lne.es/aviles/2013/04/19/un-termometro-genetico-para-asturias/1399837.html
Me ha
resultado muy gratificante leer en The Washington Post el artículo titulado
"Startling new finding: 600 million years ago, a biological mishap changed
everything", firmado por la reportera Sarah Kaplan. Me ha gustado su
comienzo, su forma de presentarnos lo que va a llegar:
If life is effectively an endless series of
photocopies, as DNA is transcribed and passed on from one being to the next,
then evolution is the high-stakes game of waiting for the copier to get it
wrong.
Too wrong, and you’ll live burdened by a
maladaptive mutation or genetic disorder. Worse, you might never live at all.
But if the flaw is wrong in exactly the right
way, the incredible can happen: disease resistance, sharper eyesight, swifter
feet, big brains, better beaks for Darwin’s finches.*
La idea del "error" o "fallo" correcto
me parece algo más que una bonita figura retórica que se ajusta más a aquella
versión que se sigue dando de la "supervivencia del más fuerte". La
realidad es que ser el más fuerte no
es garantía de nada porque existe un azaroso juego, incontrolable, en el que lo
que te beneficia un día puede ser tu perdición al siguiente si cambian las
circunstancias. Esta idea es muy poderosa
y obliga a pensar en términos distintos a los habituales, ponderar más las
ideas de flexibilidad que las de fuerza.
Pero el artículo nos habla del descubrimiento de cómo uno de
esos errores correctos posibilitó el
surgimiento de los organismos pluricelulares, el gran salto de las células
aisladas a su agrupación beneficiosa.
[Ken] Prehoda and his colleagues began to look
into what genes could be responsible for allowing the choanoflagellates to work
together.
“We were expecting many genes to be involved,
working together in certain ways, because [the jump to multi-cellularity] seems
like a really difficult thing to do,” he said.
But it turned out that only one was needed: A
single mutation that repurposed a certain type of protein. Instead of working
as enzymes (proteins that facilitate reactions inside the cell) the proteins
were now what’s known as an interaction domain. They could communicate with and
bind to other proteins, a useful skill for cells that have decided to trade the
rugged individualist life for the collaboration of a group. In the wild world
of pre-complex life, this development was orders of magnitude better than
Twitter for getting organisms organized. Every example of cells collaborating
that has arisen since — from the trilobites of 500 million years ago to the
dinosaurs, woolly mammoths and you — probably relied on it or some other
similar mutation.
That protein domain is now present in all
animal genomes and their close unicellular relatives, according to a University
of Oregon release. It’s probably wiggling around in you right now, helping your
various cells keep in touch.*
La sorpresa, como suele ocurrir en la Ciencia, es que las
cosas son más sencillas de lo que esperamos. Lo que se esperaba muy complejo,
resulta ser el efecto del cambio en un solo gen. Pero era el error correcto, el que siguió adelante.
“It was a shock,” co-author Ken Prehoda, a
biochemist at the University of Oregon, told The Washington Post. “If you asked
anyone on our team if they thought one mutation was going to be responsible for
this, they would have said it doesn’t seem possible.”*
La sencillez siempre está presente como economía. Eso ya lo observó Darwin, que había leído a Malthus. La
naturaleza evita el despilfarro; lo más sencillo es lo que cuesta menos. La
complejidad va emergiendo desde la sencillez gracias a esta reunión que un solo
gen modificado posibilita.
Entre tanto despilfarro de energía, en todos los sentidos de
la palabra, nos siguen sorprendiendo las sencillas soluciones que la naturaleza
encuentra para economizar sus recursos. Muchas de ellas se encuentran más en la
cooperación que en la lucha; más en la agrupación que en el individuo.
En su página curricular de la Universidad de Oregon, el
profesor Kenneth Prehoda, coautor del trabajo señalado, resume así en qué consiste
su campo de investigación:
Research in the Prehoda lab focuses on the
biochemical processes that allow cells to respond to changes in their
environment. Environmental cues, or “signals”, pass across a cell’s plasma
membrane and initiate a molecular program that associates a signal with an
appropriate response.
"Señales", "códigos",
"programas", "respuestas"... es el mundo de la Información
en sus bases más elementales. La vida implica configurarse ante el entorno para
seguir viviendo, tanto en sus niveles más básicos, los celulares de los que se
ocupa el profesor Pehoda, como en los emergentes, más complejos. Pasamos así de
los errores correctos, un mecanismo ciego, al intento de anticiparnos a lo que
puede ser nuestro escenario futuro, en el que la corrección es ya apuesta. Es pasar del desafío celular para
responder a los cambios de su entorno a nuestras reuniones internacionales
sobre el cambio climático.
En mitad del terrible choque que supone leer las noticias de
la locura del mundo en que vivimos, de las noticias de guerras, conflictos,
campañas, disputas, actos sociales, etc. que son el reflejo muchas de ellas de
la incapacidad de encontrar soluciones, es gratificante encontrarse con
noticias como está, que más allá de lo descubierto, confirma el principio de la
sencillez natural. La naturaleza, en cambio, no tiene que buscar soluciones brillantes
y definitivas; le basta con aprovechar los errores
correctos.
*
"Startling new finding: 600 million years ago, a biological mishap changed
everything" The Washington Post 11/01/2016
https://www.washingtonpost.com/news/morning-mix/wp/2016/01/11/startling-new-discovery-600-million-years-ago-a-single-biological-mistake-changed-everything/?hpid=hp_hp-more-top-stories_mm-evolution-1250pm%3Ahomepage%2Fstory
Creía
Henri Bergson que la Naturaleza había llegado a dos cumbres diferentes: los
insectos sociales, que han desarrollado una especie de "mente"
colectiva de la que los individuos forman parte, y la especie humana, en la que
somos sociales pero manteniendo nuestra libertad individual. Donde entonces
hablaban los filósofos y demás miembros de la sociedad pensante, hablan hoy
muchos científicos que han conseguido adentrarse en los misterios de esa
libertad, tratando de reducir las distancias entre hormigas y abejas y seres
humanos. Bergson ya tenía plena conciencia de nuestro carácter animal, es
decir, de nuestra sujeción a las leyes naturales, de nuestra procedencia común y
especiación posterior a través de un
proceso evolutivo. Pero entendía que existían diferentes grados de libertad
entre los insectos y nosotros.
Los
científicos hoy, a través de los medios de comunicación y su actividad
divulgadora, nos dicen que nuestra pertenencia a la naturaleza debería hacernos
revisar conceptos acuñados a lo largo de nuestra historia cultural. De esta forma es posible leer titulares como los que el
diario El País nos ofrece recogiendo una entrevista con el neurocientífico
Carlos Belmonte: “Nuestro concepto de libertad es una ilusión. Estamos
condicionados”*.
Esta
forma de expresarse —muy espectacular y sensacionalista para el lector que lo
recibe— requiere de algo más, aunque los titulares no den para mucho. Podríamos decir, de igual forma, que
"nuestro concepto de peso es una ilusión", que "nuestro concepto
de color es una ilusión" e incluso que "nuestro concepto de tiempo es
una ilusión". Todo ello no nos impide seguir una dieta, pararnos en un
semáforo o fichar en nuestro trabajo. Tampoco se lo impide a los científicos,
que saben que esos y otros muchos conceptos tienen un valor más preciso en sus
ámbitos que en sus usos y valoraciones cotidianos. A efectos del día a día no
nos importa mucho lo que los físicos tengan que decir, por ejemplo, sobre el
color ante un cuadro de Velázquez; nos da igual que nos digan que el color es
una interpretación de nuestro cerebro al recibir los estímulos que llegarán a
él por el nervio óptico o incluso —como nos dicen— que existe un número de
mujeres que verán más colores que los que vemos los demás por una variación
genética. Con la libertad está empezando a ocurrir algo igual.
P. ¿Dónde deja esta capacidad de recrear una
mente humana el concepto de libertad?
R. El concepto de libertad es una ilusión
sostenida entre los seres humanos que se basa en que las probabilidades de
realizar un acto diferente son tan altas que, en este momento, es imposible
predecir lo que va a hacer alguien. Porque son 85.000 millones de neuronas,
multiplicado por 1.000 conexiones de media por neurona. Las posibilidades son
casi infinitas, pero son finitas, así que al final se va a poder hacer algo que
se parecerá extraordinariamente a la actividad de un ser humano.
Nuestro concepto de libertad es falso.
Estamos condicionados. La consciencia es menos del 10% de nuestra actividad
cerebral en un momento determinado. Ahora se está estudiando mucho cómo se
producen las decisiones y es evidente que la decisión está tomada mucho antes
de que tú la conozcas conscientemente y la expliques. De hecho, cuando se
modifica artificialmente una decisión, el sujeto la explica igual. Nosotros
explicamos a posteriori las decisiones que adopta nuestro cerebro basándose en
la memoria, en las emociones y en toda una serie de datos que se procesan de
una manera inconsciente.*
Todo lo
que dice el profesor Belmonte es cierto y no hay nada nuevo en ello, pero no se
trata de eso, sino de la forma en que se interpreta y las consecuencias de la
interpretación fuera del ámbito en que esa afirmación tiene sentido. El paso del sujeto metafísico al biológico es un gran salto,
sí, pero eso no significa que los conceptos que manejamos, en este caso, el de
"libertad" tengan un carácter científico o necesite ser probado en un
laboratorio.
El
profesor Belmonte sabrá, con toda seguridad, que cuando dice que nuestro "concepto
de libertad es falso" (que no es lo mismo que una "ilusión",
como se afirma en el párrafo anterior) que si hay un concepto sometido a
revisión a lo largo de toda la historia del pensamiento occidental (y en otras culturas) es el de "libertad". De hecho, solo algún
irredento sostendría un concepto de libertad como el que pienso que el doctor
Belmonte tiene en mente al decirlo: un libertad sin condicinamiento alguno. Para la Ciencia, de hecho, no existe ninguna libertad,
no ya en el ser humano, sino en ningún otro ámbito, puesto que es determinista per se. De
no ser así sería imposible la Ciencia misma, que necesita del concepto de
"ley" para tomar forma. Solo, como decimos, algún ingenuo o
indocumentado sostendría un concepto de una libertad que no tuviera ningún tipo
de condicionamiento o determinación. No existe una decisión completamente
"libre", incondicionada, porque somos seres condicionados. Puede que
no seamos tan libres como pensamos, pero desde luego creo que bastante más que
lo que algunos dan a entender. Si se habla de ilusiones, estas juegan un papel esencial en nosotros, incluida la ilusión del "yo", de la que también se ocupan los neurocientíficos.
El
problema del "libre albedrío" es un problema clásico y ya se
planteaban si Judas había hecho lo que había hecho como persona responsable o
como parte de un plan divino, en cuyo caso ya no nos parecía tan malo. Leibniz
recomendaba, ante la duda, actuar como si lo fuéramos, por si en nuestra soberbia
nos equivocábamos.
Como en
tantos otros campos, nuestras intuiciones se ven desbordadas por la información
que los científicos no van trayendo. Muchos de nuestros grandes conceptos nacen
de esos desconocimientos iniciales, de la incapacidad de estudiarnos a nosotros
mismos más allá de la especulación, es decir, con el mismo órgano que hoy se
nos estudia con otros criterios y fines. Históricamente, primero pensamos sobre
el mundo y sobre nosotros mismos; eso fue acumulando errores de los que
saldrían aciertos, entre ellos, el pensamiento científico y los científicos
mismos.
Pensar
la libertad como "desconocimiento" de por qué hago lo que hago o como
un engaño justificativo de esa conciencia que solo usa el 10% no tiene mucho
sentido. Realizar mediciones en las que sale que primero hacemos algo y luego
surge en nuestra conciencia la decisión de hacerlo, etc., datos con los que los
científicos del ramo nos ilustran cada día, está muy bien. Todos esos conocimientos
son importantes y necesarios.
Pero la
Ciencia también enseña que una mala o imperfecta teoría es mejor que ninguna
teoría. Y, por ahora, no hay ninguna alternativa razonablemente satisfactoria
para desmontar una cultura milenaria. El descubrimiento de que lo que ha llevado
al doctor Belmonte y a otros neurocientíficos como Pinker, Damasio, etc., a decir
lo que dicen es fruto de millones y millones de decisiones que tuvieron lugar desde
antes de que su cerebro creara una ficción de "yo", decidiera
dedicarse a las Neurociencias y hablar con el diario El País sobre ello. De
nada nos sirve preguntarnos si la llamada que le hizo el periodista fue libre, fruto
de una orden de su jefe de redacción o un largo y desconocido camino que se
inició con la fecundación que dio lugar a su ser, otro concepto falso, pues
somos una cantidad ingente de células de distinto tipo que siguen un plan
genético, trabajando con el fin de sobrevivir el tiempo suficiente como para
transmitir nuestra información. Puedo intentar analizar si he sido libre al
leerlo y libre al escribir sobre ello. Sí, todo eso y mucho más.
La
gente que lo lee puede sacar extrañas consecuencias de frases como
"nuestro concepto de libertad es falso", porque no suele ir más allá.
No hay un solo concepto de "libertad", nunca lo ha habido. Si los
filósofos deben leer más sobre los avances de la ciencia, los científicos deberían
leer más sobre los avances de la Cultura, especialmente sobre esos conceptos
sobre los que construimos nuestra convivencia social.
Es
evidente que nuestro sentido de lo que llamemos "libertad" en cada
momento de la historia y cómo califiquemos la ausencia de esta,
"determinismo", "fatalismo", "alienación", etc.,
tiene unas consecuencias en nuestras propias acciones. Cuanto más nos
conozcamos, mejor; cuanto más sepamos de nosotros mismos, menos
condicionamientos tendremos puesto que la ignorancia es también un limitador de
la libertad.
Lo que
es importante señalar es que una cosa es la libertad que nosotros podamos medir
en un laboratorio o en la vida misma y lo que es la construcción cultural de
nuestra idea de libertad, que es algo totalmente distinto. Que las palabras no
nos confundan. Ciertos campos de la ciencia no saben distinguir la idea de
libertad tal como se puede definir en su terreno —lo que miden u observan— y el
significado cultural que el concepto pueda tener. "Libertad" es un
concepto importante sobre el que se sostienen muchos otros que mantienen el
edificio de la convivencia. Las hormigas bergsonianas no tienen necesidad de reflexionar
porque las naturaleza (es una figura retórica) les ha llevado por ese camino
como a nosotros (es otra figura retórica) nos ha llevado por el nuestro.
Presentar
casos en los que ciertas personas han hecho lo que han hecho debidos a sus
hormonas o genes puede tener su razón de ser ante un tribunal, pero el concepto
de libertad, derechos o responsabilidad que allí se establece no es el que hay
bajo un microscopio. Podrá ser utilizado para no declararle
"responsable", por ejemplo, pero eso refuerza el concepto mismo de
responsabilidad. Podemos pensar que no somos nosotros los que elegimos pareja y
que son nuestros genes los que nos hacen poner los ojos en unos y otros;
podemos enterarnos de que no la elegimos porque fuera buena persona, sino
porque tenía las caderas anchas, un color saludable y una cara simétrica, pero
eso no nos debe hacer olvidar lo que el amor implica. Habrá quien salga diciendo
que el "amor" es una ilusión, y muchos le darán la razón sin
necesidad de ser genetistas o neurocientíficos. Pero hay una diferencia entre
mis genes eligiendo otros genes para mezclar nuestra información y el
matrimonio forzado, en el que las familias deciden por mí. Son dos problemas
muy distintos que afectan a la libertad.
Creo que esa es la libertad preocupante, la que debe quitarnos el sueño. Con la
otra hay poco que hacer.
Cuando
la gente pensaba que el mundo era plano y que el planeta era el centro del
universo, se demostró que no era así, aunque algunos lo pasaron mal. La ciencia
y la experiencia mostraron que era un error y aquello sirvió para hacer grandes
progresos. La neurociencias y la neurobiología es un campo apasionante en el
que surgen aportaciones cada día que nos descubre horizontes. Pero hay una
diferencia entre demostrar que el mundo no es plano ni el centro del universo
(que tuvo unas consecuencias culturales enormes) y decir que nuestra idea de
libertad (no hay solo una) es falsa.
También tiene consecuencias culturales evidentes.
Al
doctor Belmonte se le pregunta por el dolor:
P. Sobre el dolor, una peculiaridad humana es
que a veces, sufrimos por el dolor de otros, incluso de otras especies. ¿Qué
dice la neurociencia sobre el dolor de los animales?
R. Desde que la epigenética ha aparecido,
hemos visto que la expresión de los genes se puede modificar sustancialmente a
lo largo de la vida, que unos genes que estaban silenciados se pueden expresar
y dar lugar a cambios en el comportamiento y en cualquier aspecto de nuestra
vida. La cultura es epigenética. El que esos cambios epigenéticos perduren
durante generaciones, en particular en animales superiores, está en discusión,
pero sí hay una epigenética social.
Nos queda que la gente acepte que la
enfermedad mental es una patología del sistema nervioso
Determinados valores se acaban expresando en
mucha gente, por resonancia. Yo creo que el cuidado de los animales,
afortunadamente, ha surgido en estos últimos cien años como algo que se está
empezando a imponer: el sentimiento por los animales, como el que podemos tener
por nuestras crías, la compasión hacia ellos, que no teníamos hacia los
animales, estamos empezando a incorporarla a nuestra cultura. A mí me parece
muy bien, porque nos hace más humanos y más cercanos a seres vivos como
nosotros.*
Bien.
La idea de que "la cultura es epigenética" es la forma de expresar
desde la teoría estándar que existen los cambios y que esos genes inamovibles
no lo son tanto gracias a la "cultura". De esa cultura forma parte la
idea de "libertad", no solo la "compasión por los
animales", algo que entiendo es mucho más complicado de explicar desde la
evolución. Si pensamos que el gran obstáculo, la gran molestia teórica, es el
"altruismo" (¡bendita molestia!), algo que choca con el
"egoísmo" del gen y de lo que no es el gen. Hasta el momento la
teoría solo da el visto bueno al "egoísmo", motor evolutivo, como
sentenció Dawkins. Pero que el "altruismo" no tenga una explicación
teórica, no nos convierte a todos en perversos manipuladores por practicarlo.
Para la Teoría somos egoístas y sin libertad. Menos mal que se admite que
algunos genes se expresan (algo que "yo", ilusión de la conciencia,
de ese miserable 10%, no puedo) por influencia exterior y que ese exterior lo
constituye no solo el clima, sino el entorno social, un entorno en el que puede
haber ideas sobre la "libertad" que animen a algunos genes a creérselo.
No entiendo muy bien sentir compasión por los animales "nos haga más
humanos" cuando perdemos por otro lado los valores que se nos requisan,
como el caso de la "libertad". ¿No es la "compasión"
también una ilusión? ¿No se esconden tras ella oscuros cálculos genéticos
egoístas?
Quizá
lleguemos a la importante conclusión de que son esas ilusiones, efectivamente, las que nos hacen humanos y no los
mecanismos por los que llegamos a ellas, que son los de la materia y sus
interacciones. No tengo ningún inconveniente en reconocerme como un animal
iluso. Esas ilusiones te llevan a la compasión y a la Luna.
Puede
que no seamos libres, incluso que sea un concepto falso y estúpido, pero hemos
hecho un montón de cosas positivas, para nosotros y los demás, creyendo esa
tontería. Hemos avanzado porque dejamos de creer que el sol, la luna, las
estrellas y un sinfín de cosas más regían nuestros destinos. Hace ya mucho que
sabemos que estamos condicionados en muchos aspectos, antes de saber que los
genes existían o cómo funcionaba nuestro cerebro. Pero nuestro concepto de "libertad"
no es "falso", al menos no más que otros, pero con mucha más utilidad.
Eso creemos, sea cierto o no.
Si son
sus genes los que le han hecho leer hasta aquí, lo lamento porque no era esa mi
intención. Pero así somos los pobres humanos, solo somos libres cuando decidimos
que no lo somos.
*
“Nuestro concepto de libertad es una ilusión. Estamos condicionados” El país
23/10/2014 http://elpais.com/elpais/2014/10/21/ciencia/1413885358_297991.html