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miércoles, 24 de diciembre de 2025

Frente al pesimismo, acción

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Pese a lo festivo de las fechas, dadas al optimismo general, el CIS de Tezanos nos adentra en un mundo sombrío, en un oscuro futuro. Los resultados de las encuestas publicadas sobre cómo nos vemos en diez años no son nada halagüeñas. Está claro: los españoles no nos vemos bien. Los discursos políticos ya sirven de poco por el distanciamiento entre lo que se dice y lo que se hace, entre lo que se nos promete y el porcentaje de cumplimiento de lo anunciado.

En 20minutos nos dan en cifras el espectacular pesimismo que nos aqueja:

El mundo del futuro será peor que el de ahora… o eso creen cada vez más españoles. Más guerras, más hambre, menos nacimientos, más soledad, más divorcios, más delincuencia o más desigualdades. Es el negro panorama que dibujan los ciudadanos de aquí a diez años en la última encuesta sobre Tendencias sociales publicada este martes por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), y en la cual se aprecia un aumento del pesimismo en la sociedad. 

Casi siete de cada diez encuestados cree que dentro de 10 años se habrán producido "muchos o bastantes" cambios sociales y económicos y, de ellos, el 40,9% opina que esas transformaciones serán negativas. En términos globales, cerca de cuatro de cada diez españoles cree que la Unión Europea (UE) habrá perdido influencia en ese periodo y un 77% vaticina una China mucho más influyente de lo que es actualmente. Preguntados por los principales problemas del mundo de aquí a una década, los ciudadanos señalan dos cuestiones: las guerras, en primer lugar, para el 24%; y el hambre o la falta de alimentos, en el segundo, para el 19%. 

Preguntados por cómo creen que será España en 202[3]5, un 61% piensa que habrá más violencia y casi ocho de cada diez que habrá aumentado la soledad y el aislamiento en los hogares. En esa línea, el 64% prevé un incremento en el número de separaciones y divorcios y casi siete de cada diez dice que habrá menos nacimientos. También se habrán disparado las diferencias sociales y económicas, según el 70% de los encuestados; y en torno a la mitad de los españoles indica que habrá más delincuencia y mayor consumo de drogas. También prevén más muertes por cáncer (el 46%), más racismo (49%), más epidemias como la covid (38%) y más desastres naturales (67%). Hay, además, un 55% que sostiene que el uso de robots dará lugar a un aumento del paro. *


Cualquier previsión es un retrato del estado mental del presente. No se trata de adivinar el futuro, sino de proyectar el presente. Y el presente es oscuro, pese al triunfalismo de mensajes como el "crecimiento de la economía", la mejora de sus estimaciones, "liderar el crecimiento europeo", etc. Los miedos de hoy son los que marcan esas perspectivas de futuro.

Lo que llama la atención de los datos es cómo se ven aspectos sociales del futuro, como sucede, por ejemplo, con los aumentos de separaciones y divorcios. ¿Nos vemos con difícil convivencia? ¿Se acabó lo del "true love"? De nuevo el pesimismo proyectado tiene su origen en el presente. Los males que aquejan hoy a las parejas se ven incrementados en un futuro al que no se deja margen para mejorar.

Hay que diferenciar los elementos "naturales" de los "sociales". Creo evidente que el "aumento del cáncer" es una forma de proyección de su protagonismo negativo en los medios actuales por los casos de chapuzas en los "cribados". El cáncer, excepto en los casos de elementos que lo fomenten, se ve como una situación fallida, una carencia de cuidado por parte de un sistema sanitario saturado, en crisis, cada vez menos eficiente. Se contagia del pesimismo generalizado hacia el futuro.

También la idea del crecimiento de los "desastres naturales" ve de los efectos mediáticos y políticos con los que se han presentado últimamente, buscando responsabilidades y convirtiéndose en luchas. La idea de que es el ser humano el que provoca el "cambio climático" vuelve a absorber las responsabilidades. Es posible entonces que se introduzca el pesimismo general en el caso. Todo lo que conecte con el ser humano directa o indirectamente empeorará. En este caso tanto por lo que se hace (deterioro del medio ambiente) como por lo que no se hace (ineficacia, falta de planificación...).

Lo mismo se podría decir del aumento de epidemias. Están las causas naturales, pero es el deterioro que representa lo humano el que decide su agravamiento. La idea de que las epidemias (humanas o animales) se producen por fallos en los sistemas de seguridad de laboratorios o incluso puedan ser provocadas vuelven a vincularse con lo humano y, muchas veces, se trasladan a lo político (como el caso del COVID, calificado por Trump como "virus chino").

El País 27/11/2024

Específicamente humanos son los males de la "delincuencia", las "drogas" y especialmente el aumento del "racismo". Diríamos que aquí se proyecta la falta de confianza en los otros, en la forma de percibirlos y en cómo nos afectarán.

Este futuro del CIS de Tezanos es más que oscuro. Es nuestra percepción actual de hacia dónde vamos, Lo malo es que estas perspectivas tienen en mucho un efecto paralizante, es decir, no mueven a solucionar problemas. ¿Qué sentido tiene todo si se va a peor? ¿Hay alguna pregunta sobre "va a hacer algo para cambiarlo"?

La traducción a "presente" de esta visión de "futuro" es el aumento de las enfermedades mentales, de la sensación de soledad, de la inevitabilidad del racismo, etc. El futuro no es cuestión de destino, algo inevitable. La idea de lo inevitable elimina la posibilidad de reacción. El futuro es lo que hagamos con él. Por eso no se trata de "optimismo" o "pesimismo", sino de hacer algo o no. "Creer en un futuro peor" es "hacer un futuro peor".

No sé si los sociólogos del CIS tienen en cuenta los efectos negativos de las previsiones negativas, algo elemental, o si les excede en su visión científica de la vida y la Historia. Habrá muchos que lo acepten como una "visión científica" del futuro. En realidad no es más que una fotografía tomada hoy de nosotros mismos. Si hoy somos tan pesimistas habrá que ponerse manos a la obra. ¿Pero quiénes nos venden futuro optimista hoy? Eso es lo preocupante, los que venden futuros visionarios que comienzan con ellos mismos, que son quienes lo traerán.

El crecimiento del radicalismo se debe, en gran medida, a la falta de esperanzas de un futuro mejor, a la creencia en que los cambios deben ser "radicales". De esta manera se deteriora el realismo del esfuerzo común y se compra al visionario. No es de extrañar que sean los más jóvenes los que acepten las propuestas más radicales. Con un futuro así de oscuro, ¿quién quiere medias tintas? El futuro se hace sumando "presentes", Si creemos que es inevitable, nadie moverá un dedo.

27/11/2025

Más allá de este anticipado futuro oscuro, mis mejores deseos para el presente. ¡Feliz Navidad!

 

* Elena Omedes "El pesimismo se apodera de los españoles: la mayoría cree que en 10 años habrá más guerras, más hambre y más desigualdad" 20minutos 23/12/2025 https://www.20minutos.es/nacional/pesimismo-se-apodera-los-espanoles-mayoria-cree-que-10-anos-habra-mas-guerras-mas-hambre-mas-desigualdad_6914068_0.html

lunes, 10 de marzo de 2025

Los costes del trumpismo en España

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El debate sobre el trumpismo parece más vivo fuera que dentro, donde las aguas están más silenciosas. Lo que se hace en la Casa Blanca no se queda en la Casa Blanca, según parece, y se extiende como debate con incidencia en las intenciones de voto de otros países. España es uno de ellos.

Eso es lo que nos asegura la encuesta de Sigma Dos para el diario El Mundo, que nos refleja el artículo de Paloma H. Matellano con el siguiente titular "La adhesión de Vox a Trump le arrastra a perder escaños y golpea su fidelidad de voto". En el artículo nos dan cuenta de este efecto sobre el panorama electoral español: 

Ninguna ola sube eternamente y la de Vox, que venía cogiendo altura durante los últimos cuatro meses, tocó techo en febrero. Y, ahora, cae. Según el Panel de Sigma Dos para EL MUNDO, de celebrarse hoy unas elecciones generales, el partido de Abascal aglutinaría el 12,9% del voto, dos décimas menos que lo que se le estimaba en la encuesta anterior, dejándose así dos escaños respecto a aquel pronóstico. Los 40 asientos que obtendría Vox en el Congreso son siete más de los que ocupa actualmente, pero el frenazo -es el único partido que pierde escaños frente al sondeo previo- pone de manifiesto que los pasos de Abascal en el último mes no le han beneficiado electoralmente.

No es baladí que en este tiempo la actualidad haya venido marcada por el proyecto de Trump para poner fin a la invasión rusa de Ucrania: sus conversaciones con Putin, sus desprecios a Zelenski, sus desplantes a Europa... Pese a todo, Vox ha insistido en trasladar su confianza en el republicano como "buen pacificador". Tanto que, cuando se realizó esta encuesta, entre el 24 de febrero y el 7 de marzo, Abascal acababa de regresar de Washington donde, en la cumbre trumpista, reafirmó su adhesión al presidente estadounidense. Todo ello parece haberle pasado factura, especialmente entre su electorado más fiel: de quienes apostaron por Vox en los comicios de 2023, solo el 69% volvería a coger la misma papeleta, 10 puntos porcentuales menos que el mes pasado -79%-. El 12% cambiaría a Abascal por el eurodiputado Alvise Pérez, mientras que un 7,6% se iría al PP. De los ex votantes de Feijóo, el 8,8% elegiría ahora al partido de extrema derecha, con lo que el saldo sigue siendo positivo para Abascal -roba, en neto, 1,2 puntos en porcentaje de voto al PP-. En febrero, sin embargo, este trasvase era de más del triple: 3,8 puntos quitaba a los populares.* 

La relación "causa efecto" parece clara y nos deja una idea: cuantas más barbaridades haga Donald Trump más caro costará a aquellos que le apoyan. Las visitas a la Casa Blanca y esas reuniones de celebración son un arma de doble filo. Trump las utiliza como comparsas, como signos de "su" éxito, que es lo que vende en su territorio, pero no es tan fácil venderlo fuera, lo que crea un problema a los aplaudidores del trumpismo.

La moneda tiene dos caras: la del éxito compartido de hacerse la foto con Trump y la del rechazo que este suscita en gran parte del planeta con sus amenazas, insultos y agresiones de diversa índole. Es de prever que esto aumentará conforma las políticas trumpistas sean más agresivas y se vean los resultados en la vida cotidiana, es decir, en la economía, el paro, el aumento del gasto, etc.

No, no va a ser fácil convivir con el trumpismo y su forma agresiva de ser fuera de los Estados Unidos. Incluso allí, tal como algunos advierten sobre los resultados de su guerra arancelaria en el país. ¿Seguirán respondiendo sus seguidores de la misma manera si se produce, por ejemplo, una fuerte inflación, si aumenta el paro? Es dudoso, aunque sabemos que la respuesta de Trump será acusar a los demás de haberlo provocado. Nos dicen que la gente lleva mal sus apoyos a Rusia, sus chantajes a Ucrania, sus insultos a Europa, su política de apoyo a Netanyahu en la masacre de Gaza, etc.

¿Los efectos sobre Vox harán que estos modifiquen sus manifestaciones de gozo con el trumpismo? Es poco probable a menos que la tendencia siga aumentando la pérdida y no obtenga más beneficio que la foto junto al presidente norteamericano. Pero es difícil cambiar ahora de postura y "defender" lo que haga Trump, justificarlo. No es fácil defender el nacionalismo patriótico y luego hacer de comparsa de un neo imperialismo que quiere repartirse el mundo con Rusia y le aplica aranceles al jamón y demás. No, no es fácil, aunque se intente.

No es solo El Mundo. El diario ABC nos trae una entrevista con el ex presidente español más americanizado, José María Aznar, que va contracorriente intentando frenar el distanciamiento con los Estados Unidos, especialmente cuando son los Estados Unidos los que se distancian con sus propias acciones agresivas y coloniales. La retirada de la información para su defensa a Ucrania y la exigencia de quedarse con el 50% de la explotación de las tierras raras no son fáciles de vender como "aliado". Y el periodo por delante de Trump en la Casa Blanca no deja mucha esperanza de que esto cambie. La gente ya ha visto suficiente Trump como para hacerse una idea.

Nos dicen en ABC que Aznar es el político español que ha tenido mejor relación con los Estados Unidos y que eso le da cierta "autoridad". Debemos empezar a distinguir con claridad "Estados Unidos" y "Trump". Trump se ha aprovechado de décadas de confianza en las relaciones, algo que está destruyendo porque ese era su "programa" en el camino de la Casa Blanca. Los Estados Unidos que vivió Aznar no son para nada los de Trump; los ha destruido él mismo. Su experiencia previa no vale nada o, peor, es engañosa... y peligrosa.

Por ahora el trumpismo está golpeando a los electorados. La actitud que se mantengan hacia los Estados Unidos de Trump irá aumentando en un sentido u otro. Hará ganar votos la firmeza contra él y hará perder apoyos el entreguismo a su agresividad y desprecio colonialista hacia Europa. El propio deseo de notoriedad de Trump hace que sea difícil camuflar sus deseos e intenciones.

De una forma u otra, Trump se cuela entre nosotros.

* Paloma H. Matellano "La adhesión de Vox a Trump le arrastra a perder escaños y golpea su fidelidad de voto" El Mundo 9/03/2025 https://www.elmundo.es/espana/encuestas/2025/03/09/67cde6d7fdddffec318b458d.html

** José A. Pérez "José María Aznar: «Europa no ganará nada con una política sin o en contra de Estados Unidos»" ABC 10/03/2025 https://www.abc.es/espana/jose-maria-aznar-europa-ganara-politica-estados-20250310164747-nt.html


viernes, 24 de enero de 2025

La desinformación ¿importa?

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Serán pocos los que recuerden que la inicio de las comunidades virtuales se miraba con malos, malísimos ojos, el uso de la publicidad (¡hoy es el día mundial de la Publicidad!) y se consideraba que debía establecerse una clara frontera entre el perverso mundo real, comercial, y el nuevo mundo digital de las comunidades, casi sectas en su inicio. El mundo digital iba a ser de pura información, controlado por las comunidades de usuarios alejadas de cualquier interés bastardo.

Las fotos de Donald Trump rodeado por los magnates de las redes sociales, de las empresas gigantes que hoy respaldan el expansionismo de los Estados Unidos y tratan de dictar qué es verdad y que es mentira repetida que se da por hecho, nos devuelve a una realidad sin sueños. ¿Qué sentido tiene soñar en una sociedad virtual, en la que mentiras y fantasía pueden aparecer en nuestras pantallas? ¿Qué sentido tiene si podemos vivir como realidad lo que no es otra cosa que imagen? ¿Si podemos dialogar con unos muertos reencarnados por IA en nuestro teléfono u ordenador, qué sentido tiene? ¿Qué sentido tiene la expresión "ser para la muerte", acuñada por el existencialismo, cuando nos muestran a una madre coreana acariciando a su hija muerta con solo ponerse una gafas de "realidad virtual"? ¿Quién no prefiere vivir una fantasía?

Me vienen estas ideas al leer en la sección Verifica de RTVE.es el siguiente titular "Desinformación en Internet: un 40% de los españoles admite que no sabe detectar un bulo": 

Cerca de un 40% de los españoles admite que no es capaz de distinguir entre una información real y un bulo. Esta es una de las conclusiones más destacadas de una encuesta elaborada por la consultora Asesores para conocer la percepción de los españoles sobre la desinformación en Internet. El estudio se ha realizado entre el 10 y el 15 de enero de 2025 y ha contado con la participación de 1.000 personas mayores de edad. Con esta muestra, también se ha concluido que un 55% de la población cree que las redes sociales son el lugar donde más abunda la desinformación y un 83% considera que las falsedades han aumentado en el último año.  * 

El concepto de "desinformación" es demasiado mediático, ya que parte de que existe una "información" en un sentido positivo, verdad frente a mentira, información versus desinformación. Sin embargo, eso es solo una pequeña parte del problema.

Cuanto más opresiva se hace la realidad, cuanto más angustiosa, el ser humanos se refugia en las fantasías, personales (los sueños, las ensoñaciones) o sociales (el arte, los mitos fundacionales, religiosos...)

Dice el estudio que las redes sociales es donde más de la mitad de la población mayor de edad cree que abunda la desinformación. Eso está bien, pero ¿hay otra realidad fuera de las redes, que son ya el entorno vital? Si Don Quijote vivía en un mundo producido por las lecturas de libros, la enfermedad quijotesca está hoy en las nuevas fuentes, como nos demuestran los hechos sin necesidad de escarbar demasiado. Ya sea por huir o por ser atrapados, seducidos, lo cierto es que muchos viven ya en un mundo en que lo importante es que se ajuste a nuestros deseos.

¿De qué sirve pensar que las redes son fuente de desinformación si soy incapaz de distinguir una cosa de otra y ya solo me informo a través de ellas? En el texto se nos dice:

El sondeo concluye que el 76% de los bulos se difunden en redes sociales. Un 55% de los ciudadanos perciben que este es el lugar donde más desinformación circula. En este sentido, 8 de cada 10 encuestados aprecia que las redes sociales “están cada vez más politizadas o menos comprometidas con la veracidad de lo que se comparte”. En concreto, el 74% afirma que las propias redes “deberían moderar o confirmar la veracidad de las publicaciones”, frente al 26% que coincide en que “es mejor que esta labor esté en manos de la comunidad”. 

¿Quiénes son las "propias redes"? ¿Quién es la "comunidad"? Me temo que las metáforas no nos dejan ver el bosque del problema. "Redes" es una metáfora que cada vez encubre más su sentido verdadero, que no describe realmente nado sobre los verdaderos centros de poder, que es lo que revela la foto con los magnates. Somos piezas en el juego y nuestros movimientos individuales pueden quedar en nada ante un poder subterráneo, que es el que no se ve pero actúa. El poder no es aquí visible, sino un delimitador del mismo espacio, otra metáfora para los flujos de información; actúa, pero lo hace confundido con el mismo flujo, que regula y manipula con sus filtros.

Frente a este problema, que no ha hecho sino empezar, como sabemos por Elon Musk y demás, la única posibilidad es poder manifestarse por parte de los que son capaces de explicar verdades y desmontar bulos, profesionales críticos y bien formados, capaces del análisis. Queda por ver cómo el auténtico poder les va a dejar manifestarse ya que ellos son los dueños del terreno de juego, de aquello por lo que circulan las mentiras. Complicado.

La obispa episcopaliana le ha dicho en plena cara a Trump lo que pensaba de sus mentiras. Si lo hubiera hecho en un tuit, por ejemplo, su poder habría sido relativizado por los miles de millones que circulan diariamente. Pero lo ha hecho a la cara y eso ha tenido repercusión porque no ha dependido solo de ella sino de la difusión de los mediadores que se hicieron eco. Pronto será asfixiado por el flujo en sentido contrario, las réplicas, maldiciones, descalificaciones y, finalmente, silencios. Ha conseguido decir algo porque nadie esperaba que lo dijera. Les pilló por sorpresa. Por algo, sabemos, Trump solo permite entrevistas en la Fox.

Esto no es un problema solo de los "españoles". Es un problema generalizado, global, en donde los que tiene alguna alternativa confiable tratan de usarla para contrarrestar la manipulación, la mentira o la ignorancia, las tres patas de todo esto. El bulo, la mentira, etc. son las municiones de la manipulación, lo que nos hace movernos en una dirección o no ver lo que tenemos delante.

El problema es que a mucha gente ya no le importa y prefiere dejarse arrastrar por el flujo. Ante el problema, se cierran los ojos y se disfruta de ese mundo cada vez más irreal. ¿Por qué no? El mensaje de que no se puede determinar lo que es verdad o mentira es peligroso. Algo se puede hacer. Pero hay que esforzarse, filtrar, borrar... Mucho esfuerzo para algunos. 

Los datos de la desinformación son menos importantes que la actitud que mantenemos hacia ella. ¿Nos importa?

No todos podemos ser la obispa episcopaliana, pero sí podemos ser modestos aspirantes plantando cara a las mentiras en nuestros campos, actuar. Es como ir contra molinos gigantescos, pero algo es algo. Peor dar por hecho que el mundo de los bulos son ya el paisaje habitual. La verdad o algo parecido importa.

* "Desinformación en Internet: un 40% de los españoles admite que no sabe detectar un bulo" VerificaRTVE 24/01/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250121/desinformacion-internet-40-espanoles-no-sabe-detectar-bulo/16416092.shtml

martes, 5 de marzo de 2024

El peor presidente

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Aunque la Historia depara sorpresas, algunas son más improbables que otras. El Independent en Español nos destaca entre sus noticias el puesto que Donald Trump ha alcanzado entre los que tendrán que escribir la Historia, entre los académicos de la política a los que les han pedido que valoren a los presidentes de los Estados Unidos.

En el artículo, en plena campaña de primarias, destacan los datos del aspirante republicano confrontándolos con los de los demás presidentes desde los inicios del país. Los resultados son los siguientes:

Donald Trump será recordado por ser el primer presidente en la historia de Estados Unidos que se enfrenta a cargos penales.

Pero eso no es todo, ya que al parecer también se destaca por otras “hazañas”.

Según una nueva encuesta, Trump fue calificado como el peor presidente en la historia de EE. UU.

En la tercera entrega del Proyecto de grandeza presidencial, a cargo de Brandon Rottinghaus, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Houston, y Justin Vaughn, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Carolina Costera, se les pidió a los académicos que califiquen a las 45 personas que han ocupado la presidencia en EE. UU., desde George Washington hasta Joe Biden.

La encuesta se basa en 154 respuestas de académicos de diferentes disciplinas, quienes, de un modo u otro, realizan trabajos relacionados con la política presidencial.

Las encuestas anteriores se publicaron en 2015 y 2018. Este año, los encuestados debían clasificar a todas las personas que han ejercido el cargo de presidente aplicando una escala de 0 a 100, en la que 0 significa que fue un fracaso y 100, que fue excelente.

Trump ocupó el último lugar, con una puntuación de solo 10,9/100, es decir, el mismo puesto que ocupó en la encuesta anterior. Es importante aclarar que no fue incluido en la primera encuesta, ya que se hizo durante la presidencia de Barack Obama.

En la encuesta también se le concedió el galardón al presidente “más polarizador”.*

 

Obviamente, esto no es escribir el futuro, sino más bien describir una percepción del pasado que tienen profesionales, académicos cuyo gusto o valoración puede estar muy distante de la que tienen esos millones de seguidores que le vitorean cada nueva acusación, cada nuevo desastre, etc. El por qué Trump consigue convertir en activos rentables cada desastre que sale a la luz es uno de los grandes misterios que esos mismos académicos deberían analizar. Es urgente porque el mundo, tal como está, no se puede permitir mandatos de Trump.

Hay un dato relativamente esperanzador:

Desgraciadamente para Trump, ni siquiera los académicos republicanos lo favorecieron, pues lo ubicaron en el puesto 41 de un total de 45. Entre los académicos demócratas, obtuvo el puesto 45.*

Que los propios académicos republicanos tengan tan claro que Trump es el peor presidente de la historia (así lo creen esos 41 de 45), tampoco es un dato definitivo. El discurso anti científico de Trump no tiene obviamente mucho predicamento entre los académicos y las personas con sentido común. Pero eso no es un obstáculo para el expresidente con aspiraciones a reincidente.

La cuestión ahora es saber hasta qué punto esos académicos expresan un parecer particular o si este representa en alguna proporción a parte del electorado republicano. Mucho me temo que la opción primera es más probable. Lo que ven los académicos no es lo que ven los votantes en su mayoría o, incluso, les parece algo muy meritorio.

Quizá sea una nueva ley de la democracia que sea necesario entontecer a los electorados para que ganen candidatos tontos, por llamarlos así. Quizá los expertos han descubierto el progresivo deterioro de las mentes bajo el sistema que hemos creado y que se necesitan candidatos a su altura para satisfacerlo. La preferencia por Trump sería un episodio de esa decadencia general que prefiere a alguien así porque les dice lo que quieren escuchar reforzando sus ideas y similares.

Una prueba de esto nos la da el mismo medio unos días antes, el 26 de febrero, en una noticia con el titular "Trump promete proteger a los cristianos y a las radios AM en un discurso repleto de falacias e incoherencias". Allí se nos explica:

El jueves por la noche, Donald Trump subió al escenario en Nashville 90 minutos más tarde de lo pautado para dar un discurso descabellado, incoherente y repleto de afirmaciones falsas.

Con motivo de la Convención Internacional de Medios Cristianos de la NRB (Emisoras de Radio Cristianas), el precandidato republicano a la presidencia llegó al evento visiblemente agotado y tuvo algunas dificultades durante su discurso (p. ej., al pronunciar palabras simples como “evangélico”).

En varias ocasiones, declaró haber convertido a “Israel” en la capital de dicho país durante su presidencia (un error que podría estar vinculado con la decisión de trasladar la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalem). También sostuvo que planeaba cerrar el Departamento de Educación y elogió a los manifestantes del Capitolio, a quienes definió como prisioneros políticos y “rehenes” con un “espíritu increíble”.

Por otra parte, también afirmó de manera falsa que “todo el mundo” estuvo de acuerdo con la decisión del Tribunal Supremo respecto al derecho al aborto, y pareció confundir la investigación del abogado especial del FBI Robert Mueller sobre los presuntos vínculos de su campaña con Rusia en 2018 con el caso de Hunter Biden y su computadora portátil, uno de los temas preferidos de los conservadores conspiracionistas.

En cuanto a su puesta en escena, Trump se presentó a sí mismo como un hombre de fe, aunque no de una manera demasiado convincente. Además, aseguró falsamente que los demócratas estaban a favor de asesinar a los bebés no deseados “incluso después del nacimiento” y sugirió que cualquier cristiano que vote por la oposición debe estar “loco”.

También acusó sin fundamento al Gobierno de Joe Biden de perseguir a los católicos romanos (a pesar de que el propio presidente es un católico devoto que acude regularmente a la iglesia).**


Realmente, el discurso en la capital de la música Country, en Nashville, no podía reunir más despropósitos (es una forma ingenua de hablar). Da igual los errores, incongruencias y falsedades que Trump le dijera a la audiencia, pues es lo que ellos querían escuchar. El ex presidente es un activador del desahogo. Sus mítines son un baño de irrealidad, lo que esos votantes quieren escuchar. Él se lo da.

Trump se ha dirigido a esa federación de "medios cristianos" que sabe que serán difusores de sus incongruencias y así llegar a más votantes en el momento decisivo. Serán esa radios que "promete salvar" las que le den el apoyo en el momento necesario movilizando a su electorado y a sus audiencias, don conceptos cada vez más interconectado en esta universo mediatizado.

Es interesante también que en la encuesta mencionada Trump haya alcanzado el puesto de máximo polarizador. Durante décadas, los políticos aspiraban a "conquistar el centro" partiendo de sus propias ideas. Desde ellas salían a la conquista de gente distante, moderada e indefinida en muchos aspectos. No se llegaba a ellas desde la radicalidad, sino desde la moderación compatible. Era una forma de ampliar el electorado favorable. Pero ahora, la cosa ha cambiado.

2018

Que Trump pudiera alcanzar la presidencia en su momento con un discurso que, lejos de la moderación, azuzara los peores instintos del electorado —del racismo y la xenofobia al radicalismo religioso o las prohibiciones de libros— puede parecernos sorprendente. Sin embargo, puede que estemos enfocando mal el principio de la democracia y que se hayan invertido las motivaciones. Puede que la política haya cambiado los planteamientos permitiendo ofrecer lo que antes quedaba limitado o rechazado. 

Radicales ha habido siempre, pero los electores acababan rechazándolos. Hoy sin embargo los políticos de muchas partes del mundo proponen hechos que habrían suscitado amplio rechazo; ahora son formas de unión entre grupos que ejercían un radicalismo solitario y distante. La convención de "medios cristianos" en Nashville es un ejemplo de esea emergencia sectaria, de ese nuevo fundamentalismo que deja de ser marginal o local y se expande. Hoy este electorado radical ha comprobado su fuerza y entra en la lucha a través de los discursos de candidatos que pueden llegar a las presidencias de los países. Ya no es marginal; puede llegar a ser la tendencia principal, es decir, conseguir el poder.

En esto la polarización es esencial. Hay que mantener un sentido bélico del electorado, debe sentir que se encuentra en una guerra, que los otros, los que quieren destruir logros de siglos, cambiar la identidad nacional, quemar el legado, ir contra Dios.

Trump funciona porque lo que dice funciona con su electorado. La esperanza de que no pase de ahí es precisamente que la creciente radicalización pueda asustar movilizando a esa importante bolsa de personas que rechazan el mensaje trumpista y de los que están detrás. La radicalización creciente crea una inquietud creciente.

Trump ha ido a hablar a los cristianos norteamericanos y les ha dicho las barbaridades que querían escuchar. Muchos, desde fuera, se habrán horrorizado al escucharle. Otros, en cambio, dan gracias a Dios por semejante regalo que erradicará el mal sobre la tierra. Convertir a Trump en un enviado va mucho con su personalidad narcisista, que encaja bien con los deseos electoralistas de que lo sea. Entre muchos dictadores se ha puesto de moda ser "elegidos", de Egipto a Brasil. No basta con el poder; hay que agradecerlo.

Trump ha convencido a sus votantes que es un hombre de la calle, un hombre hecho a sí mismo, que no tiene reparo en ir a una asamblea de medios cristianos cargando con múltiples acusaciones de acoso sexual y demás. Él, millonario hijo de millonario poco escrupuloso, lleno de trampas empresariales, ha convencido a los mismos de ser un hombre de éxito que esparcirá riqueza por el país. Casado con una mujer inmigrante ha convencido a sus electores de que hay que cerrar el país a la inmigración, etc. Quien le crea es porque quiere.

La encuesta de los académicos nos dice mucho, pero es solo una parte. Hay diferentes análisis de los resultados, aunque Trump no sale bien librado. Lo que digan las urnas será otra cosa. Si el "peor presidente" norteamericano sale reelegido habrá que enfrentarse al absurdo de este nuevo modelo. Será difícil explicar los beneficios de la democracia, algo que hará felices a las dictaduras.  

* Amelia Neath "Según una encuesta realizada por expertos, Trump es el peor presidente de la historia de EE. UU." Independent en Español 20/02/2024 https://www.independentespanol.com/politica/ee-uu/trump-peor-presidente-eeuu-encuesta-b2499454.html

** "Trump promete proteger a los cristianos y a las radios AM en un discurso repleto de falacias e incoherencias" Independent en Español 26/02/2024 https://www.independentespanol.com/politica/ee-uu/trump-celebracion-cristiana-nashville-b2502829.html

miércoles, 17 de enero de 2024

Los hombres que se sentían discriminados

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Fue uno de los temas durante la comida. La información dada por el CIS sobre la creencia del 44% de los hombres que piensan que son ahora discriminados se puso sobre la mesa.  Pronto se conectó con otros datos, como, por ejemplo ese que se nos ha ido dando del negacionismo de la violencia machista entre los jóvenes, que afecta a uno de cada cuatro. El fenómeno que se está dando empieza a aflorar en los datos de las encuestas que, con toda la limitación que se quiera, empieza a ser inquietante en muchos sentidos.

En RTVE.es lo resumían así:

Un 44,1% de los hombres cree que "se ha llegado tan lejos" en la promoción de la igualdad de las mujeres que ahora se les "está discriminando", una postura que mantienen también el 32,5% de las mujeres consultadas por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). En cambio, esta afirmación es falsa para el 65,5% de las mujeres.*

Como en toda encuesta, no se nos dan "verdades", sino "opiniones", "creencias" respecto a algo que se les ha preguntado. Algunos en la mesa apuntaron a la forma de formular la pregunta y sus efectos sobre las respuestas. En cualquier caso, pone al descubierto una cuestión que está empezando a ser problemática. No se trata solo de los que los datos dicen, sino también de cómo los datos pueden ser usados con fines diversos.

La creación de lo que se empieza a llamar "manosfera", es decir, un ámbito de opinión creado en torno a la idea de que los hombres son las víctimas sociales y que deben agruparse para "defenderse", para organizar una respuesta activa, empieza a tener protagonismo.

La lucha política diaria tiene michas veces las actuaciones del CIS como centro. Los políticos tienden a presentarlo como una herramienta de Pedro Sánchez utilizada para lanzar titulares a la prensa. Al margen de esas polémicas, los datos reflejan muchas cuestiones que sí vemos en el día a día. Insistimos que no se trata de la "verdad", sino de lo que pensamos, de cómo contemplamos el mundo y de cómo creemos que ocurren las cosas en él. Es lo determinante porque es la creencia lo que nos mueve.

Si se están agrupando para crear una tendencia en un sentido determinado es para mover en una dirección determinada a la opinión pública. Y esto se ve a través de acciones, de respuestas diversas que se mueven por las creencias.

Aquí hemos estado tratando, ya desde hace algún tiempo, el crecimiento de este movimiento antifeminista que presenta a los hombres como víctimas de las mujeres y trata de acusar al pensamiento feminista responsabilizándolo de una serie de situaciones. Hablamos en singular del feminismo, pero lo cierto es que es un pensamiento plural, con estrategias diferentes y programas de actuación diversas. Las divergencias son frecuentes y los objetivos concretos según las situaciones o abstractos, como la idea de "igualdad", que debe traducirse después a hechos concretos.

Que un 44´1% se sienta "discriminado" necesita de algo más que los números. Necesita de una explicación de esa creencia que se expresa en las cifras. Que empiecen a organizarse grupos (ya los hay y algunos muy activos) en los que se expresa un "victimismo" creciente ante las mujeres es realmente preocupante. Sobre todo porque basta los leer los titulares diarios para comprobar lo contrario.

Pese a los casos diarios de muertes, violaciones, de todo tipo de acciones contra las mujeres en los ámbitos laborales, familiares o de otros escenarios, la respuesta es esa opinión del 40,1%, según los datos del CIS. Con esto se manifiesta una especie de frenazo a lo que ha sido un movimiento sociocultural y jurídico para abandonar el machismo discriminador característico de la sociedad española.

Hay un movimiento neotradicionalista que justifica la discriminación bajo la etiqueta de la separación natural de los sexos y la asignación de funciones específicas. Esas funciones diferenciales son las que usa para establecer un tipo de imposiciones discriminatorias que se justifican convirtiendo en "natural" muchas cosas que son claramente roles culturales impuestos.

Creer que la pérdida de los muchos privilegios acumulados es una forma de "discriminación" y no de "justicia" igualitaria puede generar ese sentimiento. A todos corresponde educar e informar para que no se perciba de esa manera.

Lo preocupante es cómo estos grupos empiezan a tener un discurso influyente contrario al igualitario, que consideran ahora discriminatorio. Quizá haya que empezar a "cuidar" los discursos igualitarios porque puede que algunas estrategias sean contraproducentes o poco afortunadas. Hay que actuar inteligentemente, con objetivos claros, y tratar de evitar algunos efectos que los contrarios a la igualdad aprovechan para sembrar el rechazo. Los datos son preocupantes.

 * "El 44% de los hombres cree que se les "discrimina", según el CIS" RTVE Play - Telediario 2 15/01/2024 https://www.rtve.es/play/videos/telediario-2/44-hombres-cree-se-llegado-tan-lejos-igualdad-se-les-discrimina-segun-cis/15917499/

domingo, 10 de diciembre de 2023

La sensatez de los +65

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Desde hace algunas semanas, los medios recogen los problemas causados por los ciudadanos enfadados a los comerciantes de los alrededores de la calle Ferraz, sede del PSOE y lugar escogido para indignarse en persona y grupo. Por decirlo de forma clara, los comercios, especialmente los del ocio nocturno, se ven privados de trabajo por las cancelaciones de reservas de los que no desean ver sus rato libre convertido la asistencia a manifestaciones, que las más de las veces acaban en algún conflicto con incontrolados o, al menos, con bastante ruido a causa de gritos y cánticos no siempre agradables.

Creo que en nuestra etapa democrática son pocos los que se han librado de este tipo de acosos de sedes, escraches, cánticos masivos, etc. Es el lado oscuro de la política y, además, el ruidoso.

El PSOE no se queja mucho, pero los comerciantes sí, pues son los más perjudicados. Dicen que protestan en busca de algún tipo de compensación que le evite la ruina nocturna. No sé si se puede cuantificar esto. No me refiero a  sus pérdidas, que seguro que sí, sino a los costes a terceros de que se manifiesten contra ti.

En una España cada vez más revuelta, la manifestación, por muy civilizada que sea, es un impedimento para el desarrollo de algunos negocios, entre ellos evidentemente el del ocio.

No hemos encontrado la fórmula entre ocio y manifestación. Y eso que tenemos abundancia de ambas cosas. El problema es que no se le puede sacar provecho a todo. Si se pudiera llegar a algún estudio con todas estas cosas en conjunto y ver cómo afectan, sumando y restando, a cada uno de los negocios, a lo mejor se veía algo más claro. Pero no creo que realmente interese a muchos.

En El Mundo han hecho una encuesta sobre el manifestarse ante la sedes de los partidos y exponen los resultado en el artículo titulado "Masivo apoyo de los afines a PP y Vox a las manifestaciones contra sedes de partido", lo que no deja mucho espacio para dudas sobre el tema en cuestión.

Pero hay un dato curioso: Se nos dice en un solitario párrafo que: 

La encuesta deja una nota curiosa: sólo entre los mayores de 65 años es mayoritario el rechazo a las concentraciones ante sedes de partidos (52,4%, ocho puntos más que el sí), en un síntoma de que son ellos, con una memoria más viva de la división guerracivilista del país, los más reacios a las dinámicas polarizadoras.* 

 

¿Va a resultar ahora que la España mayor de 65 se aleja de este jolgorio entre festivo e irritado con el que se va a la sede de los partidos? Pues parece que así es. Que sean los mayores los que evitan este tipo de concentraciones nos dice mucho de las dos Españas, pero no creo que sea por la cuestión "guerra civilista", como se interpreta y señala en el texto, algo que ya a los de 65 les pilla lejos. Creo que es más bien el rechazo al clima de violencia, a cierta tristeza por ver que los logros de esa gente que votó (que votamos) iniciando la España democrática, para cerrar esas viejas heridas, comprueba como las nuevas generaciones son educadas en lo contrario, en el frentismo, en la provocación, en el jaleo. Esto se ha hecho ya una costumbre que se da por buena, que se fomenta y se contagia de unos partidos a otros.

Frente al voto mayoritario por el acoso, por manifestarse ante las sedes de los partidos, es generación lo rechaza, según los datos de El Mundo. Creo que es un fenómeno interesante sobre el que habría que reflexionar.

Evidentemente, el derecho a protestar por algo, a quejarse, es incuestionable. Lo que sí es cuestionable es esta forma de política que comenzó a ser instrumentalizada por grupos que canalizaron la ira y que crearon escuela, convirtiendo la política en cosa de la calle.

Es difícil hoy para cualquier partido resistirse a la calle. Si no los llevas tú, vienen los que te los quitan, los que los toman y los llevan hasta el lugar del desahogo. Lo malo es que esto se acaba convirtiendo en práctica habitual, en una forma de entender la política que excluye toda forma o manera. Y en la democracia, las formas son esenciales, pues se trata en última instancia de crear ciudadanía para la convivencia. Esto —hay que decirlo lo haga quien lo haga— no es política, al menos no la que un país necesita. Cuanto antes nos demos cuenta todos, mejor.

No creo que la opinión de los "+65" sea una cuestión tangencial. Más bien el resultado de lo que se ha vivido en la democracia, el esfuerzo que supuso y la pena verla así. No sé si los más perjudicados son los comerciantes de la zona o, si en realidad, lo estamos siendo todos, de una forma u otra, sea el partido que sea el que las practique.

* Luis Fernando López "Masivo apoyo de los afines a PP y Vox a las manifestaciones contra sedes de partido" El Mundo 10/12/2023  https://www.elmundo.es/espana/encuestas/2023/12/10/65749383e85ecefa228b45b9.html

miércoles, 17 de mayo de 2023

Sobre la caída de la comprensión lectora

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Mientras la atracción de las elecciones requiere nuestra principal atención, nos encontramos con titulares preocupantes como los que nos revela el titular de RTVE.es: "Los alumnos españoles de nueve años empeoran en comprensión lectora: bajan siete puntos en cinco años". Aquí hemos analizado en alguna ocasión el problema con datos previos, pero sobre todo con una práctica diaria en las aulas. Esto no es un "problema de primaria", sino una realidad que nos encontramos cada día en la aulas universitarias a las que llegan pasado el tiempo. El déficit de lecturas es también un déficit de comprensión lectora. Leemos menos y peor; leemos peores cosas.

Creo que conté aquí hace años mi encuentro con un amigo que trabaja en una importante editorial española de libros de texto. Me contaba mientras caminábamos, al bajar del tren, que cada año tenían que rebajar el número de palabras distintas ante la queja de la profesora de que los alumnos no entendían las expresiones. "¡Es un desastre!", me decía, "Cada año entienden menos".

Podemos echar la culpa a la pandemia, pero lo cierto es que esto es anterior. La pandemia ha tenido sin duda sus efectos, pero no tengo tan claro que sea una cuestión única.

En RTVE.es se nos dan los datos de este deterioro:

La comprensión lectora de los niños de 4º de Primaria ha empeorado en España siete puntos, hasta los 521, desde 2016 hasta 2021, una bajada similar a la registrada en la OCDE y la Unión Europea que rompe con la tendencia al alza de los últimos años y detrás de la cual podría estar el cierre de los colegios a causa de la pandemia, según un estudio realizado por la Asociación Internacional para la Evaluación del rendimiento Educativo (IEA).

El estudio internacional de progreso en comprensión lectora (PIRLS, en sus siglas en inglés) es la primera gran evaluación internacional tras la COVID-19, que mide la comprensión lectora del alumnado en su cuarto curso de escolarización obligatoria (4º de Primaria en el caso español).

En el análisis de la IEA, divulgado este martes y que se repite cada cinco años, han participado 57 países de la OCDE y de la UE, con una muestra de 140.000 alumnos, 120.000 de ellos de la Unión y más de 10.000 de España.

PIRLS define la comprensión lectora como "la habilidad para comprender y utilizar las formas lingüísticas escritas requeridas por la sociedad y/o valoradas por el individuo. Los lectores son capaces de construir significado a partir de una variedad de textos. Leen para aprender, para participar en las comunidades de lectores del ámbito escolar y de la vida cotidiana, y para su disfrute personal".* 

La búsqueda de explicaciones nos aleja, sin embargo, de una realidad mucho más obvia, pero que quizá no nos gusta reconocer: el cambio de modelo cultural. Desde hace un par de décadas ese modelo ha ido cambiando conforme se transformaban los medios de información, del libro al periódico pasando por todo tipo de modos. La llegada de una sociedad de la información es un hecho, pero quizá deba ser repensada como una nueva sociedad mediática o, si se prefiere una sociedad con nuevos medios. Cada día se nos hace más evidente el dicho de Marshall McLuhan: "el medio es el mensaje". Se recuerda el dicho, pero no se entiende los efectos y consecuencias de un cambio de modelo de los vehículos y por ello las equivalencias informativas no lo son desde el punto de vista de su asimilación o consumo.

La mayor cantidad de información, por centrarnos en la cuestión, no es equivalente a una mayor calidad ni una mejor absorción. La educación no es solo compartir información sino obtener con ello unos resultados. En la medida en que se han difuminado los bordes o fronteras y navegamos en un mar sin líneas, los efectos de la educación se van perdiendo. El bombardeo informativo constante no asegura los objetivos educativos, que deben ser otros, básicamente esos que la encuesta muestra como un déficit de compresión: más información y menos comprensión sería la aparente paradoja. Sin embargo, se produce en todos los campos, especialmente en los que suponen acceso a información. Pasa con los propios medios informativos y ocurre con ese otro medio que es el sistema educativo.

Si a esto le añadimos una creciente burocratización del sistema educativo que limita la capacidad de huir de las fórmulas que no funcionan, el panorama de la educación es bastante sombrío. Nos venderán que los nuevos chatbots de diferentes sistemas permitirán compensar lo que evidentemente se está perdiendo, pero esto está por ver ya que forma parte del propio cambio del sistema en su conjunto.

Vivimos en un entorno informativo de bombardeo constante. Se ha desarrollado la llamada "Economía de la Atención" en la cual este elemento es el bien más buscado. Necesitan ser atendidos para ser eficaces. Eso hace perder eficacia al sistema más débil dentro del conjunto y ese, sin duda, es el sistema educativo, que requiere esfuerzo frente a los demás que se presentan como gratificantes, divertidos, atractivos, etc. para ganar nuestra atención, algo que se ve especialmente claro en las edades escolares. Todo esto significa un menor esfuerzo frente al que supone la propia educación, cuyos objetivos son llevarnos hacia una madurez crítica, reflexiva, capaz de distanciarse de lo superfluo y de saber distinguir. Pero no son esos los objetivos del consumo, lo que hay realmente detrás de los fantasmas informativos que nos rodean en todo momento.


La caída de la comprensión lectora se detecta inmediatamente en un aula. Lo detectas cuando repasas los escritos que te presentan. Durante mucho tiempo nos hemos preocupado por la "ortografía", pero eso es solo la punta del iceberg del problema. Está la pérdida de vocabulario, una reducción de las palabras que nos sirven para comunicarnos con otros y comprender lo que nos quieran decir. Tampoco entendemos lo que leemos. Pero lo más grave no es la pérdida del diccionario, sino la pérdida de la enciclopedia, en la distinción realizada por Umberto Eco. El diccionario nos da un tipo de sentido estándar; el saber enciclopédico nos ofrece otro tipo de información, la que nos ayuda a establecer unidades de comprensión histórico culturales. Y es ahí donde el fallo se produce estrepitosamente.

La comprensión lectora nos lleva más allá de la mera palabra; nos lleva a lo que se construye con ellas y es ahí donde nos fallan los elementos. Existe una profunda interacción entre las palabras y las frases, que es la unidad que necesita de nuestra inteligencia y conexión con el mundo, que es lo que se construye en y con la cultura, es decir, en un mundo significativo, un mundo escrito y descrito.

Aprender a leer es algo más profundo que unir las letras; es ir ascendiendo de la palabra a su sentido en la frase, después a su sentido en el párrafo, para pasar al texto y de ahí dar el salto a lo representa en el mundo. Pero es un camino de ida y vuelta. Cada texto nos exige la competencia lectora, es decir, nuestra capacidad de unirlo con otros textos. Sin embargo, los problemas se detectan ya en la primera fase, las palabras, y siguen creciendo según ascendemos hacia la significación cultural. Es ese, finalmente, el puerto de llegada, del que entramos y salimos durante el resto de nuestra vida.

La última frase del texto citado de RTVE.es explicaba: "Leen para aprender, para participar en las comunidades de lectores del ámbito escolar y de la vida cotidiana, y para su disfrute personal". No es un ideal de periodo escolar. Se aprende durante toda la vida; las comunidades lectoras son los que nos rodean y con los que nos comunicamos más allá de los libros compartidos; finalmente, el disfrute personal lo llevamos hacia otros derroteros, alejados de la propia formación personal en la que pocos encuentran el placer de profundizar.

Ha cambiado nuestro ideal de cultura y también el de persona. Somos partes de un sistema de consumo y nuestra formación es solo otro proceso rentable para alguien. Quizá para muchos y menos para nosotros mismos. Recuerdo la frase de un amigo cuando en la época de nuestra vida universitaria me vio con una novela bajo el brazo durante unas vacaciones: "¿para qué te sirve leerla?" Recuerdo el terrible enfado de una autoridad académica cuando, al visitar nuestra biblioteca de la facultad, descubrió que había estantes de "literatura", palabra que sonaba despreciable en sus labios. Y recuerdo hace unos días los aplausos de mis compañeros ante el anuncio de la desaparición de los libros físicos de esa misma biblioteca y la reconversión de sus salas de lectura en espacios de "co-working". Es lo moderno, dicen.

Sí, hay un cambio de modelo. Lo que es ingenuo es pensar que unos modelos y otros tienen los mismos objetivos y, especialmente, los mismos resultados. El pasado lunes, día 15, el diario El Mundo titulaba "Llega la 'ciborgdocencia' o robots capaces de enseñar a leer y escribir a los alumnos con inteligencia artificial". En el senado de los Estados Unidos algunos "padres" de la IA declaraban sobre la necesidad de regularla, señalaban los efectos sobre el empleo, aunque, esos sí, anunciaban la creación de empleo de "mejor calidad", que es una forma de justificar los despidos masivos previstos. Pero en la educación los efectos serán otros. El problema es que los efectos no parecen importar a nadie, tal como importan poco los nuevos datos sobre comprensión lectora y lo que eso pueda significar.

Cuando empiecen a crearse colegios de élite en donde se pagará generosamente por recibir enseñanza de humanos y no de máquinas, comprenderemos que sí existen diferencias. Al fin y al cabo, solo se necesitan unos pocos dirigentes humanos. Lo demás puede ser cubierto por máquinas y por los humanos educados por ellas.

Una vez más, lo que ocurre en la edad escolar se queda en la edad escolar, terrible error, pues los problemas y carencias se van acumulando. ¿Para cuándo una encuesta de comprensión lectora en adultos?

No sé a qué temperatura arden las máquinas. Sabemos que el papel de los libros lo hacía a 451 grados Fahrenheit gracias a la novela de Bradbury. En nuestra automatizada sociedad, los libros empiezan a ser un obstáculo. Lo veo cada día, abandonados en mesas para que alguien se los lleve. Lo veo en los periódicos que ya nadie se molesta en recoger a la salida del Metro mientras consultan sus teléfonos y vuelven al mundo civilizado de la cobertura.

Quemamos los libros. Lo hacemos abandonándolos de forma metafórica abandonándolos o real. Hace poco recogí un ejemplar de Ubú rey encima de un contenedor de papel. Alguien se había resistido a lanzarlo a su destino en una trituradora y lo había dejado allí. Para evitar tirarlo hay que saber qué contiene, qué significa ese libro. Si no es solo un objeto molesto, que ocupa espacio y que no se puede descargar primero y borrar después. Una cosa es comprender sus palabras y otra comprender su sitio en una cultura cambiante, de la que ha desaparecido porque las palabras solo duran en nuestras mentes mientras son recordadas, comprendidas. Hace mucho que olvidamos. Esto se hace persiguiendo a las asignaturas humanísticas en los planes de estudio; olvidando las obras importantes porque están "ya pasadas" en beneficio del último artículo aparecido en cualquier revista bien evaluada. Cuando establecemos "lo que vale", establecemos también lo que acaba en el contenedor o en el olvido.

Nuestra nueva cultura no quema libros; solo los abandona, los ignora o los olvida.

 

"Los alumnos españoles de nueve años empeoran en comprensión lectora: bajan siete puntos en cinco años" RTVE.es 16/05/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230516/comprension-lectora-alumnos-espanoles-empeora-informe-pirls/2446102.shtml