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lunes, 23 de diciembre de 2024

Mercadillos de cine

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El primer domingo de cada mes se celebra en mi pueblo un mercadillo vecinal en el que cada uno lleva aquello que le sobra. Allí podemos encontrar una mezcla de los vecinos junto a profesionales de los mercadillos, esos que van de pueblo en pueblo para ofrecer cosas a buen precio.

Allí podemos encontrar ofertas de ropa, de algunos muebles, utensilios de diverso tipo. Pero no son estas cosas las que me llevan a recorrer los puestos de la avenida. Mi objeto de busca son esencialmente DVDs con películas, algunos CDs de músicos y, si encuentro algo interesante, libros. Esto que puede parecer simple es el reflejo de un fuerte cambio en la forma de acceder a la cultura... y de desprenderse de ella.

Cine, música y libros es con lo que vuelvo cargado a casa, con la mochila llena. Por poco más de diez euros regreso con más de una veintena de películas. Muchos de esos títulos son pertenecientes a las colecciones de películas que acompañaban los fines de semana a los periódicos.

La práctica desaparición de los periódicos impresos hace que su supervivencia no se pueda ya permitir aquellos "regalos" que estimulaban las ventas de la prensa en el fin de semana. No había cabecera que no tuviera su colección de cine. El País, el ABC, El Mundo, etc. sembraron en el país de algo que gustaba, las películas.

Pero los cambios tecnológicos han condicionado los cambios culturales. Los ordenadores portátiles dejaron hace mucho de tener lector de discos. Los ordenadores de sobremesa que los llevaban como fijo también dejaron de hacerlo. Algunos leen los viejos discos de cine y música en las videoconsolas que lo permiten.

Pero lo que se ha hecho con en centro de atención es el dispositivo esencial, básico: el teléfono, que es el que permite acceder a todo. Los que ven cine pueden acceder a la "nube" y comprobar cuáles son las películas disponibles, algo que concentra el interés y se escalona con los estrenos en salas de cine.

Finalmente triunfó (por la fuerza) el criterio de la industria del entretenimiento, un concepto complejo y con muchas derivaciones. La gente se desprende de las películas y música que sus mayores acumulaban sencillamente porque la consumen de otra manera. Pero ese cambio conlleva la imposición de filtros y modas.

Cualquiera que enseñe algo relacionado con la cultura popular conoce esas barreras invisibles, ese desconocimiento generalizado de lo que ocurrió antes de algunas fechas. Durante un tiempo el modelo de posesión cultural era el libro. Podíamos tener libros, tener una biblioteca familiar o acceder a una pública. Eso permitía crear un sentimiento de comunidad, aquellos que comparten el acceso un mismo fondo. Esto no es solo una cuestión de poseer sin o de disponibilidad de acceso, de compartir. Eso es lo que define la verticalidad y horizontalidad de una cultura, su combinación de acceso al pasado y su compartir en el presente.

Con el nuevo sistema cultural quien decide qué podemos compartir es el sistema industrial. El objeto está o desparece de una programación, Tú solo decides cuando está disponible.

El desconocimiento de dos ámbitos esenciales de la formación cultural, el cine y la música, es notorio entre los jóvenes. Solo tienen sentido de su valor cultural cuando han podido disponer de acceso a lo que cada vez desaparece más, los fondos cinematográficos y los musicales, algo que la industria tiene poco interés en que prospere, centrándose en el consumo de lo actual.

En lo que respecta a la cultura cinematográfica, la amenaza de extinción de la posibilidad de poder crear las propias cinematecas parece que se aleja por ahora. El pase a discos de 4K favorecido por la existencia de grandes pantallas para las casas y la fijación de un público para ello puede entenderse como una apuesta de futuro.

El cine necesita de su inclusión en los programas culturales, necesita de momentos para ser proyectado y compartido. No de hacerlo como negocio, sino como una parte viva de la cultura de los siglos XX y XXI. Para ello es imprescindible que logre algo que no ha ocurrido: su inclusión como materia en los sistemas educativos. No se trata de crear "afición" al cine, como piensan algunos, sino de crear una comprensión clara de su papel en la cultura desde hace más de cien años.

El desconocimiento de sus obras maestras entre el público menor de treinta años es un problema grave que detectamos cada día en la enseñanza, incluso entre aquellos que ven en la comunicación su futuro.

La cultura es un sistema de referencias para lo que se necesita conservar y compartir. Si esto no se hace nos vemos condenado a lo que tenemos, una cultura plana y artificial, con unas posibilidades bajas de creatividad y una fuerte fijación en el presente y en la repetición.

Fue el cine de barrio, aquellos programas dobles, lo que me llevó a la universidad a estudiarlo. Fueron programas dobles en los que podías ver una película reciente junto a clásicos como, por ejemplo, "Al este del Edén" (Elia Kazán 1955), un filme que me impactó y me llevó a ver más y más cine. Todos tenemos alguna película esperándonos para despertar emociones y llevarnos de la mano por la historia del Cine.

Hay que recuperar el cine más allá de los éxitos de taquilla. Hay que hablar de cine, enseñar a comprender sus lenguajes, sus formas, sus géneros. Para ello es fundamental el papel de los centros de enseñanza, donde se puede despertar el interés. Lo mismo sucede con la música popular, sometida al olvido en beneficio de la última moda, que silencia y olvida las demás. Y hay que leer, leer sobre todo y no solo lo que me piden. Hay que ir más allá del teléfono que nos vacía llenándonos de intranscendencia.

El próximo primer domingo de mes acudiré al mercadillo cargado con bolsas que espero traer llenas de películas. La mayoría son ediciones de la década 2000-2010, aunque el origen de las películas suele ser más antiguo. Allí ya he encontrado algunas joyas del cine español que llevaba años buscando y que no se encuentran en el comercio, descatalogadas. He descubierto otras de las que apenas tenía conocimiento y me he arriesgado con las desconocidas dándoles una oportunidad de volver a mostrarse.

Veo que el fenómeno se repite por pueblos y barrios. Las películas abandonadas salen para acabar en los mercadillos dejando sitio en las casas, el las mentes y en los recuerdos. Las nuevas generaciones se deshacen de los viejos trastos de padres y abuelos.

Han mejorado las condiciones técnicas de reproducción y visión con la alta definición y las pantallas grandes. Si tiene ocasión de instalarse un buen cine en casa hágalo. Invite a sus amigos, a su familia a compartir las películas que le gusten y emocionen. Préstelas, compártalas, coméntelas. Sálvelas de los destinos que les esperan sobre las mantas de los mercadillos y deles nueva vida.

viernes, 11 de agosto de 2023

Ver y leer, hablemos del subtitulado

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Cuando uno se acostumbra a ver las películas con subtítulos es difícil cambiar y escuchar a los actores y actrices doblados. Especialmente porque el doblaje ya no es lo que era. Ha habido en España buenos actores de doblaje, pero ya no es lo mismo. Cuando sale algún personaje extranjero, sea de donde sea, se han fabricado un acento estándar realmente horrible, que unos días hacen pasar por chino y otros por ruso. Luego está lo de las repeticiones. Como debe haber menos actores disponibles, los que doblan a grandes actores (sobre todo en los hombres), estos tienen que fingir extrañas entonaciones para diferenciar, algo que por supuesto, los actores originales no tienen. Les ponen voces cantarinas o engoladas, según sea el caso. Esto crea una sensación de artificialidad que hace poco creíbles sus interpretaciones. No digo ya cuando dos actores que tienen el mismo doblador coinciden en la misma película. No sé si lanzan la moneda o cómo lo hacen.

En España se ha visto demasiado cine doblado. Eso hace que exista cierta resistencia a ver películas en versión original, algo que se presumía para cosas que se han llamado de diferentes formas, incluyendo la de "arte y ensayo", una fórmula que nunca acabé de entender pero que suponía que podías encontrarte con cualquier cosa.

Recuerdo cuando se abrieron los cines en la pandemia que se programaban películas pensando en que habría poca gente, con lo que empezaron a llegar películas de los márgenes menos comerciales del cine y de países que apenas aparecen en la sala. Viví una experiencia en una película danesa o noruega, no recuerdo bien. Solo estábamos dos personas en la sala y cuando comenzó la proyección la película estaba en su versión original con subtítulos. "¡Qué bien!", me dije. Pero a los pocos segundos, el otro espectador bajó las escaleras y salió de la sala. Había ido a pedir que la pusieran doblada. ¡Tienen razón los que dicen que leemos poco!

Pero la cuestión que traigo no es la lectura más que en parte. Ayer pude disfrutar de una magnífica película de George Cukor de los años 30 en mi mini sala que me sirve para olvidarme de muchas cosas y para vivir muchas otras. Conforme iba avanzando la magnífica película empezaron a aparecer faltas de ortografía en los subtítulos. Entiendo que se le pueda escapar algún error, pero estos eran escandalosamente frecuentes  y repetidos. Las faltas se iban acumulando según la película avanzaba. ¿Habían dejado de revisarla? ¿Habían despedido al traductor en mitad de su trabajo?


En estos días he insistido mucho en que hay que ver buen cine, hablar de cine y descubrir películas, compartirlas a través de distintos formatos. Es importante que se integre dentro de los cauces de la enseñanza, que no puede seguir siendo un campo de compartimentos estancos. Y este es el tipo de problemas que puede crear cierto rechazo.

La película de George Cukor es una pequeña joya. No se va a ver desmerecida por esto; las interpretaciones siguen siendo brillantes en sus lenguas originales. Pero los subtítulos son una parte importante (mucho más si la lengua es poco conocida) si queremos valorar el cine y su historia.

Gracias a los subtítulos podemos acceder a otras filmografías. Esto nos permite tener una visión más amplia del mundo, de las problemáticas y de diferentes puntos de vista, alejarnos de lo uniforme y rutinario cultural.

Me desespero cuando recupero algún DVD y me doy cuenta de que dispone de subtítulos en diversos idiomas, ¡pero no están en español! Hay más de los que pensamos que carecen de esa traducción escrita a nuestro idioma. Se nos ofrecen otros, en cambio, de lenguas lejanas. Los que hicieron la edición querían ver la subtitulación como inútil al haber una versión doblada al español. ¡Que tremendo error! Hoy lo pagamos. Solo la aparición de las ediciones en Blu-ray han subsanado el problema.

La subtitulación  forma parte del proceso de producción de la obra cinematográfica. Cuando nació el cine, muchos lo saludaron como un arte universal porque no necesitaba de una lengua, solo de los gestos, movimientos, intuición de los espectadores. Pronto se vio que esto no era necesariamente así, que la gente habla en el mundo y debería hablar en las películas. Pero con esto llegó el doblaje a un mundo en el que estábamos separados. Hoy estamos más cerca y comprender las lenguas se hace necesario para comprender el mundo y lo que produce. Por eso es necesario el subtitulado, que es una forma de respeto hacia el actor primero y hacia el espectador después.

Es necesario cuidar el subtitulado. Los errores y faltas de ortografía eran tan burdos que mostraban una enorme falta de respeto a la obra en sí y a los espectadores. Cuidar el subtitulado es hacer una traducción adecuada, que permita seguir el proceso narrativo, la evolución de los personajes, etc. lo más ajustado posible; pero es también cuidar la redacción.

El subtitulado es un arte de la traducción pero con ciertas consideraciones técnicas importantes que lo diferencian de otras traducciones estéticas, como la literaria o la teatral, como las traducciones científicas. El subtitulado exige que la traducción se ajuste a tiempos específicos de duración de los planos, tener en cuenta la velocidad de lectura y tratar de distraer lo menos posible. Hoy la ciencia puede medir la velocidad de procesamiento de caracteres por parte del cerebro. No digo que haya que llegar a tanto, pero sí que los subtítulos tienen que poder leerse durante el plano, que no deben distraer más de la cuenta y, por supuesto mantener la duración necesaria del texto en la pantalla. Hay que tomar decisiones sobre lo relevante y lo meramente rutinario del lenguaje para comprender el sentido de lo que ocurre, lo que dicen unos y otros. Esto significa suprimir palabras no "informativas".

Al dirigir investigaciones de alumnos de Posgrado y doctorandos extranjeros es frecuente que, cuando se trata de algún tema intercultural, se toque el tema de la traducción (obras literarias o cinematográficas). No hace mucho formé parte de un tribunal de tesis en la que se había estudiado la traducción a distintas lenguas de la obra de un novelista chino. Se estudiaban cuándo las traducciones se hacían del original o su provenían del inglés, los factores interculturales, las equivalencias metafóricas, etc. Los problemas de la traducción son importantes en el mundo actual. Siempre lo han sido, pero hoy son de otra manera ya que estamos en comunicación abierta permanente.


Hay talleres y cursos universitarios y profesionales sobre el doblaje. Allí se aprende a poner voz a los actores. Hay también cursos para el subtitulado. Pero los problemas ortográficos van más allá de la especialización y son muestra de relajación, por un lado, y de desinterés en las revisiones. El problema no es "una" película, sino algo más amplio, un empobrecimiento cultural. 

Los cursos y textos que se ofrecen son muy diversos, algunos muy especializados en algún campo cinematográfico. El objetivo final es la transparencia del subtitulado, que no te tengas que fijar en él más de lo necesario, la comprensión fluida de lo que ocurre en pantalla, la distracción mínima y reducir la pérdida de información al comprimir.

Hoy la Inteligencia Artificial puede generar subtítulos automáticamente, como puede comprobarse en YouTube, pero son bastante imperfectos y cometen errores muy básicos, pese a ser una ayuda importante en muchos casos. Mucho me temo que va a ser otra "profesión afectada" si no ponemos empeño en esta importante labor que nos puede ayudar a una mejor percepción de la obra cinematográfica, permitiendo escuchar a los actores realmente. El subtitulado no es un ideal, quede claro. Pero es un elemento importante si queremos ampliar nuestra mirada cinematográfica al mundo.

Recuerdo una sesión de un congreso en la Universidad de El Cairo donde los ponentes, uno egipcio y otro español, realizaron un experimento con el subtitulado de una comedia española. Primero lo subtitularon en árabe clásico. Nadie se rió. Después pasaron la misma secuencia subtitulada en egipcio coloquial y todo fueron risas. Fue una sencilla demostración de que el subtitulado tiene importancia.

Pero el aspecto esencial mi parece el respeto a la obra y el tomarse el trabajo en serio. Si el otro día hablábamos aquí de cómo van desapareciendo las películas antiguas del mercado, creo que es consecuencia de lo mismo en no invertir en el subtitulado y su revisión en las películas. No basta con "saber inglés", hay que saber también español. Pero un poco más allá: hay que tener criterios, prácticos y estéticos, pues en el subtitulado se dan ambas cosas.

Ahora, dentro de un rato, probaré suerte con otro clásico y espero poder ver y leer disfrutando de la película.

sábado, 22 de julio de 2023

Recuerdos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Creo que se empezó a ser conscientes con el fallecimiento de Olivia Newton John. Todo el mundo lo lamentó y las redes y medios de todo el mundo nos la mostraron en su esplendor en Grease. Después hemos tenido, formando una trágica cadena a muchos otros, a Tina Turner, a Milan Kundera, a nuestro dibujante Ibáñez, a Tony Bennett... Hace unos días le dedicábamos a Kundera un recuerdo y hablábamos de la pérdida de las referencias. Hay que pensar en una trágica coincidencia o en el proceso de un sistema cultural en el que no es suficiente ser, sino que hay que mostrarse, tener una presencia mediática determinante. Da igual que no hubieras leído a Kundera, este formaba parte del entorno cultural, un rostro, un nombre, una aparición mediática.

En esta trágica lista aparecen cantantes, dibujantes, escritores... Todo ello forma ese denso espacio de la cultura entorno, un universo informativo en el que todo se mezcla. Esto funciona de una forma diferente a como lo hacía el mundo que se empezó a fraguar a lo largo del siglo XX, un mundo presidido en su primera mitad por el cine y la radio, en su segunda mitad por el poder de la Televisión y, al final, la entrada en el siglo XXI, en el mundo digital, el de las redes sociales y los multimedia, el mundo desbordado de la imagen.


Este mundo de notoriedad multimediática es diferente en su constitución y en su construcción de la fama. Los personajes que han desaparecido en estos últimos meses representan referencias en ese universo. "Grease" se convirtió en un clásico popular al que los nuevos sistemas de reproducción y difusión ha mantenido actual. Ibáñez ha mantenido su universo del cómic, creando personajes populares leídos por varias generaciones. Tina Turner se reinventó a sí misma desde los años 60 y supo convertirse en una diva querida, cambiante, capaz de participar en una película de Mad-Max y mostrarse ante nuevos públicos. Tony Bennett llevaba en el candelero desde los 50, pero fue su reinvención junto a Lady Gaga o Amy Winehouse (otra pérdida en este universo) lo que le ha permitido aparecer más allá de los límites de cantantes de jazz y crooners.


Los medios crear una realidad y un nuevo mundo de la memoria, el grupo de los desaparecidos de los que han dejado su huella personal por motivos muy diversos, por obras muy diferentes. Son "peras y manzanas", no se pueden comparar más que en el cariño del recuerdo, en la forma en que se le sigue recordando a través de redes, de reediciones, de reposiciones, y de todo el aparato de mercadotecnia que se ha realizado a su alrededor.

Los dos grandes divos de los años 50, Marilyn Monroe y James Dean, vivieron su fama en la tierra, pero esta se ha acrecentado con la posibilidad de verlos de nuevo en sus películas, de vestirse como ellos o de volver a contar su historia una y otra vez en el tiempo, contándola a cada generación de forma distinta.

Muchas veces la muerte de alguien célebre nos sorprende. Pensábamos que no están vivos, que nos habían dejado. El silencio es el equivalente a esa muerte de la ausencia de atención o de interés. Las noticias los reviven por unos momentos, en los que comprendemos que estaban lejos de nosotros, lejos de cámaras y pantallas, en un mundo fantasmal, un limbo entre el recuerdo y el olvido.


Hemos creado una cultura del tiempo y del instante, una cultura que recuerda y olvida de forma especial. Todos estos fallecimientos nos hacen pensar en los desaparecidos, en qué papel jugaron en nuestra vidas a través de canciones, de películas, de novelas, de cómics, etc. Es un universo "pop" —una cultura "pop"— que tiene sus propias reglas de formación, que funciona a golpe de recuperaciones (un fallecimiento, un premio, una reedición, una adaptación al cine o la TV...). Cualquier elemento que permita activar el recuerdo es bueno durante un tiempo. Luego el silencio en la mayoría de los casos a la espera del nuevo acontecimiento revitalizador.

No se han estudiado bien las maneras en que se forman las memorias colectivas o compartidas en este universo plástico, modulado, en continua ebullición informativa. Habría que hacerlo. Comprenderíamos mucho sobre nuestra manera de ser.

viernes, 26 de agosto de 2022

Dobles

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En un mundo lleno de malas noticias (en unos medios llenos de malas noticias), el "descubrimiento" de que no solo los gemelos tienen "dobles" nos ha causado cierto impacto a la vista de la atención prestada. La prensa y otros medios se han hecho eco de este descubrimiento, en el que se quedan más en lo exterior, nunca mejor dicho, que en lo que es realmente el avance. Que hay gente que se parece es algo obvio cuando se encuentra uno con el hecho. Lo científico, claro está, es otra cosa. Pero, a diferencia de otros hechos que no son fotografiables, el hecho de poder poner unas cuantas fotos de parecidos ha creado una atracción clara hacia el hecho.

El director adjunto de La Vanguardia, le dedicó hace unos días un artículo-editorial, lo que no deja de ser sorprendente para una noticia de este tipo. En él se señalaba: 

La conclusión a la que llega el investigador Manel Esteller tras analizar el genoma de 32 pares de personas con gran parecido físico es, cuando menos, deslumbrante: “Todos tenemos un doble que se nos parece mucho en algún lugar del mundo”.

Su estudio, publicado en la revista especializada Cell Reports, determina que las personas con parecido extraordinario tienen en común muchos de los 19.277 puntos llamados nucleótidos (las letras del genoma) que afectan a los rasgos faciales, sin influencia del parentesco o del entorno en el que viven.* 

La diferencia entre los dos párrafos es notable. Lo que deslumbra en el primero es que cada lector pueda salir a la calle y darse de bruces con su doble, sin la creencia que fue robado de la cuna un hermano gemelo.

En el segundo párrafo se nos dan unas explicaciones que ya nos llevan por los derroteros de la genética y con esas cosas llamadas nucleótidos, que no nos son evidentes.

La cuestión está en que, sí, hay gente que se parece, algo que no nos resulta extraño. Que los hermanos se parezcan tiene clara demostración en la vida real, aunque también ocurre lo contrario. Todos conocemos padres e hijos que se parecen. De hecho es una vieja costumbre empezar a sacar parecidos en los primeros días de vida. En un mundo en el que todavía no existían la pruebas de ADN para asegurar la paternidad, el parecido físico era esencial y siempre bienvenido. "¡Clavadito!" a su padre o a su madre, a sus abuelos, etc. Igualmente, un parecido "indebido" podía ser causa de conflictos.

Lo que han hecho en el estudio es invertir el procedimiento. Primero va buscando parecido físicos, primariamente en el rostro, que es lo más importante para los humanos y después han buscado a ver si se parecían genéticamente, algo que era previsible como punto de partida, pero que hay que demostrar, que es como trabaja la Ciencia habitualmente. Lo raro son los descubrimientos nuevos; lo habitual las confirmaciones.

Tras hacer algunas consideraciones sobre los avances para la humanidad en el futuro que esto pueda traer, el periodista se decanta por los efectos sobre la imaginación popular:

En este contexto, es sugerente que este hallazgo se publique en agosto, tiempo propicio para la lectura o la relectura. La mitología, Hoffmann, Dostoyevski, Nabokov, Stevenson, Ishiguro o Cortázar son solo algunos referentes literarios que desarrollan la atrayente figura del doble, el Doppelgänger de la tradición germánica, que inspira también la búsqueda de personas semejantes en populares aplicaciones de móvil, como el ineludible TikTok.** 

Si "abril es el mes más triste", según afirmó T.S. Eliot, "agosto" parece ser el más entretenido, el de lo insólito, el de la conexión con lo imaginario, aunque sea en este caso a través de un artículo resultado de una investigación científica. El origen es importante, claro, pero más trascendente es el final, lo que se acaba contanbdo.

Del mito a TikTok en un solo párrafo, el doble es valorado como fenómeno de la cultura, aunque creo que ninguno de los referentes citados tenga nada que ver con el planteamiento de los literatos. Lo de TikTok u otras plataformas, en cabio, será un filón si empezamos a buscar los dobles para iniciar bailes u otro tipo de monerías mediáticas a las que se dedica la gente. Por mucho que esos enormes autores nos describan a los dobles de sus personajes, todos se verán superados por esas fotos y vídeos en los que los dobles (¿quién es doble de quién, realmente?) hagan alguna presentación.  

En RTVE.es también dieron cuenta del fenómeno del doble. Igualmente dieron entrada a lo popular para después pasar a lo científico:

La existencia de personas que se parecen extremadamente entre sí sin existir ningún vínculo familiar ha dado lugar a anécdotas, relatos de ficción e, incluso, oportunidades laborales. Ahora tiene también una explicación científica: un estudio del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras ha revelado que los 'dobles' comparten variaciones similares de su ADN.  

Los resultados de esta investigación genética se han publicado este martes en la revista Cell Reports. Primero, las personas con parecidos razonables fueron sujetas a programas de reconocimiento facial que permitieron descubrir parejas de individuos que eran casi indistinguibles entre sí.

“Lo que hemos hecho ha sido recopilar el mismo material biológico de estos individuos extremadamente parecidos (también llamados 'look-alike' en inglés o 'Doppelgänger' en alemán) para ver si encontrábamos una razón objetiva de su similitud”, explica Manel Esteller, director del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras, profesor de Investigación ICREA y catedrático de Genética en la Universidad de Barcelona.

Así, se analizó después su secuencia de ADN (genoma), su perfil epigenético (mecanismos de regulación del genoma) y su composición de microbios (microbioma).**


Tras la entrada popular e intrigante (¿oportunidades laborales?), nos llega la parte científica. Sin embargo, el aspecto mítico del asunto sigue estando presente. Lo auténticamente revolucionario no es que la gente que se parece tanto comparta características del ADN, ya que este es el libro de instrucciones del desarrollo; lo revolucionario habría sido lo contrario, que dos personas casi idénticas por fuera no lo fueran por dentro. Eso que en el texto señala el investigador, encontrar "una razón objetiva" para lo que tenemos delante, su similitud. Y así es como funciona, efectivamente, la Ciencia en estos campos. Han encontrado lo que esperaban encontrar, que los que se parecen por fuera es porque se parecen por dentro, y no al revés.

La cuestión ahora es investigar porque personas que no pertenecen a las mismas familias comparten "tantos" elementos genéticos. Pero eso es mucho más complicado, por más que resulte intrigante. La inexistencia de registros fotográficos o de otro tipo anteriores a la época de su aparición, obviamente, es un hándicap pues estamos limitados a esta época, la época de la imagen fijada y compartida.

Hasta no hace mucho, solo algunos viajaban. Esa posibilidad de encontrarte con tu "doble" era reducida, aunque no imposible, Hoy, en cambio, nos hacemos millones de fotos diariamente y las compartimos, lo que les da a los científicos una gran base para la investigación, permitiéndoles abordar cuestiones como esta.

Más complicado es ver algo que los novelistas sí utilizaron y que recogían de la opinión popular: tener "cara de buena o mala persona", de "tonto o listo", etc. es decir, la creencia en que "la cara es el espejo del alma", como recoge el dicho. Evidentemente es una forma de expresar una experiencia personal y compartida. Hay personas que nos resultan agradables y otras desagradables, algo que el cine sabe utilizar muy bien desde el principio.

En el artículo de RTVE.es leemos: 

Los resultados desvelan unas variaciones similares del ADN, particularmente en los genes involucrados en la formación de la boca, la nariz, los ojos, la barbilla y la frente. En cambio, la metilación del ADN y los perfiles del microbioma "solo contribuyen modestamente" al parecido entre los humanos. Pero las similitudes van mucho más allá del rostro.

"Fue curioso comprobar que el parecido de estas parejas de dobles no solo se ceñía a los rasgos faciales, sino que, además de afectar a otras propiedades físicas (altura y peso), también se extendía a ciertos rasgos del carácter y el comportamiento”, apunta el doctor Esteller.* 

Ahora la cuestión es tratar de encontrar una "razón objetiva" para ver por qué gente que tiene los mismos rasgos puede parecerse en su forma de actuar. Ese "fue curioso" de doctor Esteller, debe formalizarse en algún tipo de hipótesis a las que siga una investigación, que, desde luego no será sencilla. En ocasiones, tenemos hermanos que no se parecen en nada, ni por dentro ni por fuera, gemelos antagónicos, hijos que acaban pareciéndose a sus padres, etc. un sinfín de fenómenos de los que se ha ocupado más la literatura moderna, en especial la novela cuando dejó de representar al ser humano mediante "caracteres" estereotipados, modelos de comportamiento, etc. El gran "descubrimiento" de la novela moderna fue esa mezcla de individualidad sometida a las presiones exteriores, como familia y sociedad que somos todos.

Los titulares de esta noticia son interesantes y nos muestran qué entendemos (y qué no) cuando los científicos nos hablan. Muchos se desesperan y con razón. Estos son algunos titulares de la noticia que nos muestran qué han entendido y, por tanto, qué han hecho entender a quienes los han leído: "Un nuevo estudio desvela por qué todo el mundo tiene un doble" (20 minutos), "Casi seguro que tienes un doble en algún lugar" (Ara), "Científicos de Barcelona explican por qué todos tenemos un doble" (Metrópoli Abierta), "El misterio de los 'dobles': las personas con gran parecido físico también comparten ADN" (El Mundo), "Tienes un doble y probablemente comparten ADN, según un nuevo estudio" y "Hay alguien en el mundo que se parece mucho a ti y probablemente comparten ADN, según sugiere un nuevo estudio" (CNN en Español), "Un estudio descubre la verdadera razón por la que todos tenemos un doble en algún lugar del mundo" (Antena 3)... Dejo a cada uno decidir sobre las formas de titular de cada medio; puede realizar su propia búsqueda y añadir otros más a la lista. Muchos ya han resuelto las investigaciones futuras o dan por explicadas las causas. Sencillo.

El interés dedicado a la noticia de que existen dobles parece centrarse en la insinuación de que, aunque no lo sepas, por ahí andan sueltos "unos dobles", que la gente puede llegar a pensar que eres tú y no lo seas. ¡Tanto cultivo del ego para esto! ¿Quién es el doble y quién el original?, se preguntarán algunos.


* Miquel Molina "De qué sirve tener un doble" La vanguardia 23/08/2022 https://www.lavanguardia.com/opinion/20220823/8480781/que-sirve-doble.html

** "Un estudio revela que las personas que se parecen sin parentesco comparten características genéticas" RTVE.es 23/08/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220823/dobles-explicacion-genes-investigacion-josep-carreras/2397880.shtml



domingo, 21 de agosto de 2022

Castigos en el Museo de Cera

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Debo confesar que me he reído bastante con el reportaje del diario El Mundo sobre el Museo de Cera de Madrid. Firmado por Belén Picornell, lleva por título "El anecdotario del Museo de Cera de Madrid: del destierro de las figuras de Urdangarín y Marichalar a explosionar la de Manolo Escobar" y nos realiza un recorrido bien llevado por las salas y por las anécdotas acumuladas en sus primeros cincuenta años, que ahora se cumplen.

Ya la idea de un museo donde el baremo no sea el arte de sus objetos, sino las conductas de las personalidades reales, lo que les pasa en la vida, tiene algo de surrealista o, al menos, de diferente. Según te comportes, estarás en un sitio u otro, en una sala u otra. De esta forma el Museo de Cera se convierte en un tribunal permanente.

Un día estás arriba y al día siguiente puedes haber sido retirado de la vista o trasladado a un lugar apartado según tu comportamiento a ojos de la gente. Ya desde el mismo título se nos da una pista con la condena a destierro de Urdangarín y Marichalar, que han pasado de estar en una sala privilegiada con la familia real a ser mandados por ahí, en términos de museo. De Urdangarín, por ejemplo, se nos dice que tras conocerse su condena, en 2011, "En principio se lo llevaron a la Sala del Deporte, lejos del Rey y de la Infanta Cristina de Borbón. Pero terminó con el resto de exiliados, apartado en un cubículo al que sólo pueden acceder los trabajadores de esta empresa privada." El que la hace la paga, incluso en el Museo de Cera, que tiene algo de Palacio de Justicia. En el otro caso mencionado se nos dice:

(...) el de otro apartado de la Familia Real, Jaime de Marichalar. Su salida fue más traumática. Una vez inscrita la sentencia de divorcio de la Infanta Elena en el Registro Civil de la Familia Real, "dos operarios procedieron a llevarse en una carretilla su figura de cera", cuenta la responsable de Comunicación del Museo. Hasta esa misma mañana se encontraba detrás de un burladero en el Salón del Ruedo, contemplando una corrida de toros.*

Parece que hay cierta pauta, que los condenados son enviados a una fase intermedia antes de llegar, en algunos casos, al final. El Museo te manda a la sala deportiva en un caso y a una corrida de toros antes del exilio definitivo. La posición en el Museo hay que ganársela. Te mandan a otra sala en cuanto que hay sospechas de algún tipo sobre la conducta o, simplemente, un cambio de posición o estatus. Me imagino que es la servidumbre de tener un Museo con figuras de personas reales, personas que cambian, que actúan en la vida, que aciertan o se equivocan.

No tienen ese problema con figuras "estables", es decir, que han quedado asentadas por la Historia. Pero, me imagino, también algunas estarán expuestas a los efectos del revisionismo o de la mala prensa en ciertos momentos de la historia. Dentro de poco, no será sencillo tener personajes "claros" y sí mucha más división de opiniones, lo que puede llevar al Museo a ciertas dudas sobre dónde colocar a la gente.

El reportaje está lleno de sabrosas anécdotas, desde el perfume de Antonio Banderas hasta compartir el peluquero alguna figura con la persona real. Pero el caso que más ha llamado la atención es el siguiente:

-¿Cuál es la figura más querida?

-Trump.

"Es extraño: gusta mucho. Hay gente que lo odia y aun así se hace fotos con él. Es por el que más nos escriben en redes sociales preguntándonos si sigue para venir", cuenta Cristina Placeres, y asegura que aunque ya no sea presidente de EEUU no terminará en la sala de los desterrados.*

Debo confesar de nuevo mi sorpresa y preocupación ante este "cariño" tan peculiar de los españoles (supongo que vendrán en peregrinación también desde otros lugares del mundo) por Trump, este deseo de fotografiarse con él y con su esposa, Melania. Como se ve en las fotos que acompañan al reportaje, Trump mantiene el dedo pulgar de su mano derecha en alto, un preocupante gesto de victoria.

Esperemos que este reportaje no llegue a manos del ex presidente norteamericano, que exigirá sala propia y que le alejen de un cercano Barack Obama. Al fondo está un Abraham Lincoln fácilmente reconocible, barba y chistera. Sentado hay alguien, que si está allí es porque habrá ocupado en algún momento la presidencia, pero que no identifico. Espero que no sea Joe Biden, aunque los parecidos del museo han sido "famosos" desde su apertura. Quizá se trate de un sillón reservado para hacerse fotos con ellos y sea solo un visitante. No sé.

El sistema de mandarte a salas diferentes según tu comportamiento tiene mucho de castigo escolar (¡Marichalar, ya está bien! ¡Castigado al tendido de la plaza!, por ejemplo). Sin embargo, este tipo de castigos es ejemplarizante y sumario. El mismo día que te divorcias de la familia real, te mandan a la sala de deportes. ¡Como debe ser!

Para algunos ya ha sido una condena verse reproducidos en cera. Además, se aplica este sistema de sanciones inmediatas sin posibilidad de apelación. No es nuevo, como se puede apreciar en el texto inferior de la revista 10 Minutos, donde ya se castigó a Isabel Pantoja hace casi diez años. 

De la fama al sótano... o peor. El Museo no se anda con contemplaciones.

Diez Minutos 17/04/2013

* Belén Picornell "El anecdotario del Museo de Cera de Madrid: del destierro de las figuras de Urdangarín y Marichalar a explosionar la de Manolo Escobar" El Mundo 20/08/2022 https://www.elmundo.es/madrid/2022/08/20/62ea8cacfc6c83a97c8b457e.html

miércoles, 8 de enero de 2020

Gatos colocados

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Es asombroso cómo la vida recicla lo infumable. El desastre universal ocurrido con la película Cats nos ofrece un buen ejemplo de que los que fracasa en un sentido puede encontrar rápidamente su nicho en otro espacio.
Cats ha sido el fracaso más extraño de los últimos tiempos. Era un musical consolidado, poseedor de varios récords en cuanto a tiempo en los escenarios, tanto en los Estados Unidos como en Reino Unido; con orígenes "nobles" que partían de unos poemas infantiles de T.S. Eliot, un compositor premiado... Todo esto y mucho más parece que no ha servido de nada ante el público y la crítica, que ha hablado de "cat'strophe" en el mejor de los casos y de cosas más fuertes fuera de juegos de palabras.
No vamos a entrar aquí en por qué la obra ha sido un desastre de estas proporciones. No, ya lo hemos tratado de explicar en otro lugar.


Pero, cuando todavía no se han extinguido los maullidos del fracaso, me encuentro en The Washington Post el artículo —firmado por Maura Judkis, reportera de "cultura, comida y artes"— titulado "People are seeing ‘Cats’ while high out of their minds. These are their stories". Como se anticipa en el título, lo que es insufrible en condiciones normales, parece que se convierte en una experiencia inolvidable (en varios sentidos) cuando el espectador se encuentra "colocado" en la forma adecuada. Cómo será el artículo que la autora tiene que especificar claramente la postura oficial del medio para que no se entienda que es una apología del uso de "sustancias":

To be clear, The Washington Post does not endorse illicit drug use. And for most people, “Cats” is unnerving enough sober. It tells the story of a group of singing, dancing alley cats who compete for the chance to go to the Heaviside Layer, a metaphor for death and rebirth into the next of their nine lives. Critics have described the movie adaptation — which features a parade of superstars (Judi Dench, Ian McKellen, Taylor Swift, Jennifer Hudson, James Corden and others) rendered as uncanny human-cat hybrids — as a feverish drug dream, a bad trip. It is expected to lose as much as $100 million, according to Variety.
But those reviews have been a siren call for people who believe they know how to salvage an irretrievably weird movie, at least for themselves: by doing drugs first.*



Lo sorprendente del caso es que a muchos les funciona. Lo que era metáfora ("un mal viaje") se convierte en literal ("Viaje con nosotros a mil y un lugar"). Las experiencias que los lectores colocados han enviado a la pregunta del Post hace ver que el fenómeno ha sido rápido e intenso. Mucha gente ha ido, en efecto, después de tomar determinadas drogas (en el artículo se especifican), no a ver la película sino a experimentarla, en un cierto sentido.
Cats que iba para musical culto se convierte en musical de culto al advertir la autora del artículo que se puede producir el mismo fenómeno que marcó a "The Rocky Horror Music Picture Show", la obra del neozelandés Richard Obrien, llevada al cine en 1975 (¡ay los 70!) por Jim Sharman.  
La película se ha convertido en objeto de culto creando sus propias comunidades, donde lo que se ve en pantalla queda empequeñecido por lo que ocurre en el patio de butacas: la gente se disfraza e interpreta los números musicales en plena proyección. La película ha trascendido lo cinematográfico y se ha convertido en un fenómeno de la cultura pop que sigue funcionando como una forma alternativa.


Parece que Cats, que no ha funcionado como película, pueda tener (como los gatos) otra vida para este tipo de experiencias. En estos tiempos de experiencias compartidas a través de las redes sociales, la difusión de las experiencias de Cats será compartidas de forma casi instantánea.
Se señala en el artículo:

Hundreds of people told The Post their stories about seeing “Cats” while high — some on marijuana, others on psilocybin mushrooms, LSD and other mind-altering substances.
Here are their reviews:
“The most incredible cinematic experience of my life.”
“The most terrifying experience of my life. I swear to God my soul escaped me.”
“Cried both times. Planning on going two more times.”
“Vomited four times but ultimately understood the film on a deep level.”
“Had a panic attack in the middle of it . . . right after Taylor Swift sang ‘Macavity.’ ”
“When Judi Dench turned and looked me directly in the eyes to let me know that a cat is not a dog, I was terrified.”
It was unclear, on balance, whether getting high made “Cats” better, or much, much worse. Certainly, it seemed to raise the emotional stakes. One person reported bursting into tears before the film even started, during a trailer for “Trolls World Tour.”*

El artículo da espacio a más experiencias. Muchas de ellas han sido terroríficas, pero debe ser un terror placentero porque muchos se dicen dispuestos a volver a vivir la experiencia. No quiero ni pensar cuando salga a la calle la versión en DVD y BD y cada uno la pueda tener en su casa para su disfrute personal.
El fenómeno es interesante pues implica una forma de "apropiación" y "reciclaje" del texto que hubiera hecho las delicias del semiólogo de la cultura, Yuri Lotman. La película no es solo una transformación del texto teatral sino un cambio en la lectura y en la función del texto. Los que van colocados a verla, no va a ver la película, sino su película.


De todas las experiencias contadas en el artículo, me quedo con una que me resulta especialmente interesante y divertida:

“I had a realization partway through that I am the only person in the world who understands ‘Cats,’ ” says Kate, 31, a medical researcher in Chicago, who soon found herself plotting a “Cats”-based doctoral thesis while still in the theater: She would examine the class dialectic of 1930s London (when T.S. Eliot wrote the poems that inspired “Cats”), the late ’80s heyday of Webber and police brutality in 2019.
“It doesn’t sound as groundbreaking now,” Kate says, “but please remember I was very stoned.”*

¡Impresionante experiencia! que nos muestra cómo siempre somos nosotros mismos. Como en los sueños, por muy extraños que parezcan, siempre somos nosotros. Su mente de investigadora, por más incoherente que nos parezca durante la proyección, es la misma que en condiciones normales. Las diferencias son del razonamiento, pero sigue buscando sus temas de investigación.
Veremos qué destino se le asigna a este musical en la cultura popular en estos tiempos complejos y paradójicos.



* Maura Judkis "People are seeing ‘Cats’ while high out of their minds. These are their stories." The Washington Post 6/01/2020 https://www.washingtonpost.com/lifestyle/style/people-are-seeing-cats-while-high-out-of-their-minds-these-are-their-stories/2020/01/05/d0ebfb3a-2beb-11ea-bcb3-ac6482c4a92f_story.html



lunes, 20 de mayo de 2019

Huérfanos de ficción

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Leí por algún lado la frustración de algunas personas que pusieron a sus hijas Daenerys a la vista de la evolución del personaje en estos ocho años de Juego de tronos. Es lo malo de dejarse arrastrar por la ficción. Las series se acaban, pero el nombre te queda para toda la vida. Es fácil imaginar el regreso a casa de esa niñita de seis o siete años regresando a su casa traumatizada y preguntando a su familia porqué sus amigos del cole ya no le hablan.
Espero que esto sirva de aviso a los que se dejan arrastrar por su pasión por la ficción. Si desean poner el nombre de sus héroes y heroínas a sus hijos, que al menos tengan la prevención de poner junto al nombre la temporada.


Dice el diario ABC, ya esta mañana, tras la emisión del último capítulo de esta histórica serie [atención, Spoilers; sigue leyendo solo si vas a inscribir esta mañana a tu hija en el registro civil]:

Las cosas nunca han sido sencillas para Daenerys Targaryen. La joven se presuponía como la gran heroína de «Juego de Tronos» desde el nacimiento de la exitosa serie de HBO hace ahora ocho años. Pero ya se sabe que en Poniente nada es lo que parece y la «khaleesi», irremediablemente y aunque muchos no lo viesen venir, se destapó como la gran villana de la ficción en su tramo final. Hasta que llegó Jon Nieve, su sobrino y amante, que de una estocada en el corazón acabó con el gobierno más efímero de la historia de los Siete Reinos.*



La cuestión de pasarles a los hijos los nombres de nuestros personajes favoritos debería tomarse más en serio ahora que la ficción televisiva ha encontrado un grado de madurez mayor al que tuvo por décadas. La televisión era el reino de la predictibilidad con sus personajes "planos", según la vieja terminología de E.M. Forster. Nacías y te morías con leves cambios. Pero ahora, los personajes son algo más que "esféricos". Empiezan de una manera y acaban de otra, pasando por fases diferentes. En estas condiciones, poner nombre a los hijos teniendo en cuenta las series pasa a ser algo muy arriesgado.
En estos días han terminado dos fenómenos de la ficción, el Universo Marvel y Juego de tronos. El primero ha sido una década de acompañamiento que se ha cerrado con lágrimas en todos los cines del mundo. El otro, Juego de Tronos, acabó ayer en una caída hacia la oscuridad que ha dejado a muchos tambaleándose por la sacudida emocional.


Han sido dos formas de plantear la ficción: Marvel ha manejado el cine como si fuera televisión; Juego de tronos ha manejado la televisión como si fuera cine. Dos grandes aventuras narrativas que han corrido paralelas a la realidad y que son y serán estudiadas. Nos darán información sobre nuestra forma de relacionarnos con el consumo cultural, pero sobre todo sobre lo que nuestra fantasía colectiva requiere. Más allá de los datos, lo importante es el impacto en la imaginación colectiva, el universo de metáforas y referencias con las que se asientan.
El tiempo que se han mantenido, la duración de la aventura, es asombroso en un tiempo de productos efímeros, olvidables y olvidados. En momentos en que las cosas apenas duran, han sido capaces de mantener el interés, la atención y la admiración de millones de personas por todo el mundo. Eso es muy importante, un auténtico fenómeno más allá de la mercadotecnia.
Cada uno de los proyectos ha terminado de una manera. El Universo Marvel es abierto porque ya lo fue en los cómics, donde se ensayaron las formas alternativas de unos superhéroes que surgían de las cenizas para reinventarse con nuevos artistas que respetaban a los personajes, algo que nos les impedía reformularlos. Juego de Tronos es una historia que difícilmente podrá resurgir de su propio monumento. Pero todo es posible. 


En estos día en los que han abundado los programas recordatorios de la evolución de la serie, ha sido bonito escuchar los comentarios de algunos actores enfrentados a sus propios personajes. El desconocimiento de la evolución de los personajes ha hecho que se afianzaran mucho más las relaciones entre ellos creando una verdadera tensión emocional. El enfrentamiento a la muerte en la ficción de algunos de sus compañeros, personas con las que habían convivido durante ocho años, les había afectado, según su testimonio, profundamente. Habían vivido esos momentos con una intensidad especial que les hacía emocionarse al contarlo.
El Universo Marvel ha dejado algunas grandes películas, pero por encima de eso, un "universo" visto desde distintas perspectivas, a través de diferentes visiones. Juego de tronos ha sido capaz de crear otro, un descenso a la oscuridad de los seres humanos, con capítulos dignos de ser recordados en la historia de la televisión. Si en Marvel era el viaje de lo individual a lo colectivo, la fuerza del grupo, en Juego de Tronos el camino era otro, hacia la locura y la destrucción.
Expresa ABC esa trayectoria:

Y es que tras su larga odisea buscando el Trono de Hierro, la protagonista de «Juego de Tronos» se ahogó muy poco antes de llegar a la orilla. La crueldad de Cersei Lannister, la inesperada (y dañina) amenaza de Jon Nieve (o mejor dicho, Aegon Targaryen Jr.) y la extenuante amenaza de los Caminantes Blancos terminaron por desatar la ira desmedida de un personaje, el interpretado por Emilia Clarke, que nunca se caracterizó por tener mucha paciencia y que, por librar una guerra que no entendía como suya, perdió a su mejor amiga (Missandei), a su más leal consejero (Jorah Mormont), al líder de sus dothrakis (Qhono), a la mayoría de su incontable ejército y a dos de sus tres «hijos», los dragones Rhaegar y Viserion.*


Sea como sea, ambos caminos ha dejado sus frutos y han evitado la monotonía ganando en espectadores y seguidores. Basta con leer las reacciones para comprender el sentimiento de orfandad en que muchos han quedado tras los cierres de ambos universos. 
Estas dos gigantescas empresas visuales son la marca de una generación, forman parte de sus señas de identidad, como El Señor de los Anillos o Harry Potter lo han sido de otras. Han creado un mundo compartido que ha dejado huella. Muchas otras ficciones se han acabado, pero pocas como estas.
Las emociones al salir del cine eran verdaderas. La llegada del fin de Juego de Tronos también. No es solo la llegada de un final, sino el hecho de que no haya más, que se abra un vacío de ficción. El listón está muy alto.
Y ahora ¿qué?



* "Daenerys Targaryen, la rompedora de cadenas de «Juego de Tronos»... que dejó de serlo" ABC 20/05/2019 https://www.abc.es/play/series/noticias/abci-game-thrones-daenerys-targaryen-rompedora-cadenas-dejado-serlo-juego-tronos-201905180052_noticia.html