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domingo, 6 de enero de 2019

La emergencia es él

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
De los muchos frentes abiertos por Donald Trump, dos son especialmente significativos, la batalla del muro y el Departamento de Defensa. De ambos hemos hablado en su momento, pero la dinámica de los acontecimientos hace que la situación vaya empeorando y, lo que es peor, que converjan los dos aspectos en uno solo.
El diario El País se hace eco de la dimisión ayer del jefe de gabinete del Pentágono. Esto ocurre tras la marcha de James Mattis, Secretario de Defensa por la fuerte discrepancia por la retirada de tropas de la guerra de Siria y la retirada de la mitad de las tropas en Afganistán, cuya situación se ha complicado inmediatamente después de declarar su intención. Los talibanes ya no quieren dialogar con el gobierno afgano, al que desprecian, sino con una potencia que ya ha anunciado su retirada, es decir, quieren la foto de la victoria. Trump les ha servido en bandeja el acto propagandístico del siglo. «En su escueto mensaje de despedida de apenas un par de líneas, Sweeney señala que "ha sido un honor servir junto a los hombres y mujeres del Departamento de Defensa"»*, nos dicen en El País. Está claro cuál es el motivo de su salida del Pentágono.


En estos días en que Trump ha recibido a los representantes demócratas para discutir sobre el cierre de la administración que se ha producido, ha resaltado su voluntad de no ceder y tener cerrado el gobierno de los Estados Unidos, meses o años si hiciera falta.
La obsesión de Trump con el muro es algo más que una fijación. Trump necesita urgentemente una victoria clara sobre sus oponentes, un gran golpe de efecto que le permita presentarse como "el salvador" de los Estados Unidos. El aspecto elegido es la construcción del muro. Inicialmente no solo era la construcción sino su insistencia en que el muro lo iba "a pagar México", idea que vendió a todos su votantes como un acto de soberbia y prepotencia avasalladora sobre su vecino, México, al que insultó en sus intervenciones, considerando a sus habitantes criminales, violadores y narcotraficantes.
La construcción del muro ha chocado con la cuestión de la financiación. Ya no se trata de que México lo pague, sino de que las cámaras aprueben el presupuesto con los millones asignados a la construcción del muro. Ya se verá más adelante si se puede cobrar a alguien. Pero en principio los fondos saldrían de las arcas norteamericanas.
La negativa de los demócratas ha enfurecido a Trump, que ha entrado en una dinámica peligrosa de amenazas. Las cadenas de televisión norteamericanas nos lo mostraban ayer en la doble postura de amenaza y arrogancia. De esta forma ha entrado en un terreno peligroso que le puede complicar más la vida. Ha insinuado que podría declarar una "emergencia nacional" para justificar no tener en cuenta la opinión del congreso de los Estados Unidos y tomar la decisión como presidente.

President Donald Trump is inclined to declare a national emergency to secure military funding for his long-promised southern border wall if talks between administration officials and top lawmakers from both parties continue to stall, a White House official told CNN on Saturday.
While not the administration's preferred plan, the use of emergency powers to fund the wall "provides a way out" amid a series of contentious meetings and disagreements among Department of Homeland Security officials and Democratic lawmakers over basic facts related to border security, the official said.**


Los desacuerdos producidos entre los demócratas y los informes presentados por la administración Trump para justificar el muro se basan en la consideración de todo inmigrante como "terrorista", como una amenaza para el país. Los demócratas rechazan estos informes que dicen falsean la realidad de la inmigración. Incluso el sentido común, podríamos añadir.
¿Puede Trump declarar un "estado de emergencia" aunque esa emergencia no exista solo para salirse con la suya? Esto, a nuestro entender, sería una aberración que involucraría en su pelea particular a más instituciones, incluido el Departamento de Defensa, por lo que el malestar seguiría creciendo entre todos aquellos que se siente manipulados por esta delirante presidencia. En las encuestas realizadas, el 43% de los norteamericanos estaría a favor del "impeachment" de Trump, frente al 50% que no. Esta última cifra no significa que estén de acuerdo con su política, solo con el método del impeachment para sacarlo de la Casa Blanca; el 43%, en cambio, no tiene dudas.


Más allá de la opinión pública, cada vez más alterada, está la cuestión institucional que Trump puede producir con la decisión de declarar una "emergencia nacional" para salirse con la suya. Con ello demostraría algo que ya ha demostrado con palabras, el desprecio a las instituciones. ¿Pero se lo puede permitir? Hacerlo sería dar una patada más a la democracia norteamericana y a ambos partidos, pues sería suicida que los republicanos apoyaran una medida que pasa por encima de ellos y su capacidad de negociar. De hecho, ya son más las voces republicanas en desacuerdo con la idea.
La CNN añade las dudas sobre las medidas como final de su artículo:

If a national emergency is declared to build the wall, the administration likely will face lawsuits questioning the legality of the move.
"The President's authority in this area is intended for wars and genuine national emergencies," Evan Hollander, communications director of the House Appropriations Committee, told CNN. "Asserting this authority to build a wasteful wall is legally dubious and would likely invite a court challenge."**

El párrafo final expresa claramente las aplicaciones de una emergencia nacional y del papel que en su caso tendrían las Fuerzas Armadas, que sentirían una segunda afrenta tras la retirada en contra de su voluntad fundamentada en los sacrificios hechos. Esto a Trump le importa poco, pero es desconocer profundamente la psicología militar, más allá de la propia política exterior llevada a cabo. La oposición de Mattis, militar él mismo, no es solo estratégica sino convertir en inútiles lo hecho por los que le precedieron, incluidas las muertes de soldados. No es romanticismo, es sentido común, es entregar gratuitamente todo lo que se ha ganado, dejando a los aliados en manos del enemigo. No es esa la mentalidad de un Departamento de Defensa. Ser usados ahora para que el presidente pueda ser tener el muro que prometió en su campaña es excesivo.


Los militares son disciplinados, pero la rabia va por dentro y las dimisiones seguirán produciéndose si no se varía el enfoque de Trump. La retirada de Jefe de Gabinete del Pentágono es un signo más de malestar. La parquedad explicativa es muy elocuente.
The Washington Post recoge la idea de Trump y la compara con otros países en los que se usa el "estado de emergencia". Los ejemplos son la situación turca tras el intento de golpe de estado, Egipto bajo el terrorismo, la crisis venezolana y Francia tras los ataques terroristas de París. Se señala al comienzo:

“I can do it if I want — absolutely,” he said, claiming he didn’t need congressional approval to build the wall. “We can call a national emergency because of the security of our country. We can call a national emergency and build it very quickly.”
But as The Washington Post reported on Friday, “legal experts said Trump’s emergency powers under federal law are limited and expressed doubt that such an avenue would solve a mounting political dilemma.”
Leaders often invoke emergency powers to handle natural disasters and other crises that require immediate attention. U.S. presidents have regularly declared national emergencies, including after the Sept. 11 attacks. Such declarations are also common abroad. In recent years, foreign leaders have also found ways to use states of emergency to broaden their powers or clamp down on dissent — occasionally for years at a time. Here are just a few examples.**


La declaración del estado de emergencia no solo implica que puede sacar dinero para su muro. Conlleva una serie de medidas en cadena, incluidas supresiones o limitaciones de derechos. Involucra a las instituciones, que tienen que pasar a un estado determinado. No es solo firmar por unos millones de dólares. En zonas parciales, se ha declarado por los grandes incendios, por los huracanes o las inundaciones. Son casos como el Katrina o los enormes fuegos californianos. Eso es una emergencia. No parece que sea el caso.
Trump sigue con su avance hacia ninguna parte, arrastrando a lo que se encuentra por el camino. La emergencia es él.


* "Dimite el jefe de Gabinete del Pentágono, semanas después de la salida de Jim Mattis" El País 6/01/2019
**"Trump inclined to declare national emergency if talks continue to stall" CNN 6/01/2019 https://edition.cnn.com/2019/01/05/politics/trump-national-emergency-border-wall-shutdown/index.html
*** "Trump may invoke emergency powers over border wall. Here’s how other world leaders use them" The Washington Post 5/01/2019 https://www.washingtonpost.com/world/2019/01/05/trump-may-invoke-emergency-powers-over-border-wall-heres-how-other-world-leaders-use-them/?utm_term=.718fbd346a3a

lunes, 22 de octubre de 2018

El renovado estado de emergencia egipcio

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Es sabido que Hosni Mubarak gobernó durante 30 años bajo la declaración renovada del estado de emergencia, lo que le permitía recortar libertades y aplicar muchas medidas sin tener que dar demasiadas explicaciones. El actual gobierno de Egipto lleva un camino similar. El parlamento ha aprobado ayer domingo la ampliación de esta situación que le permite disponer de una serie de medidas restrictivas. El parlamento es una mayoría agradecida y no falla cuando se lo piden.
La excusa o motivo es un término tan problemático como la "estabilidad". No se sabe muy bien lo que se quiere decir con ello y los mensajes que se envían son confusos y contradictorios. Por ejemplo, para invocar la llegada de turistas e inversores, las autoridades egipcias lanzan las campanas de la estabilidad y la tranquilidad al vuelo. Todo está perfecto y hasta se pueden hacer rutas turísticas, bañarse sin temor a los tiburones entrenados en Israel, levantar fábricas sin miedo a que te roben los materiales (como ocurrió con las baterías de los teléfonos orgullosamente egipcios traídas desde China)  o cualquier otra circunstancia contraria a las reglas de la hospitalidad o la eficiencia.
Por el contrario, a la vez, se invoca la inestabilidad del país para poder mantener el estado de excepción o de emergencia. Entonces todo son peligros: peligrosos terroristas, cuentas bancarias que hay que controlar porque financian a los grupos contrarios al estado, hay que evitar que avancen las ideologías radicales, etc.
El diario estatal Ahram Online describe así la petición de primer ministro Madbouly a los intranquilos diputados:

In a short statement before parliament in a morning plenary session, Prime Minister Mostafa Madbouly told MPs that the extension is still necessary due to security challenges facing the country and the importance of fighting terrorist movements targeting Egypt.
"The extension of the state of emergency is also necessary to ensure that the country moves forward on the road of comprehensive development in a climate of complete stability," said Madbouly, adding that "the efforts of combating terrorism have helped a lot in recovering stability and achieving a lot in the area of development."
Madbouly said terrorist acts that have led to the killing of security forces and civilians are just desperate attempts orchestrated by rogue criminal elements.*


Los diputados se han quedado más tranquilos por los avances señalados por el primer ministro y han dado su amplio apoyo a la petición. La complicación surge de esa "complete stability" buscada, un imposible en un sistema tan desequilibrado como es el egipcio. Es más, diríamos tan "interesadamente" desestabilizado como el egipcio.
En más de una ocasión, tras la Primavera Árabe, tras el 25 de enero, se ha invocado un orden estable —los 30 años de Mubarak— roto por una inestabilidad, que resultó ser pedir un cambio de régimen y de cabeza visible. Cambiaron la cabeza, pero el régimen siguió. Y también su idea de la "estabilidad".
Se ha seguido, en gran medida —como hemos analizado en varias ocasiones— agitando el fantasma de la "guerra civil" y del "terrorismo". El problema es que cualquier intento de estabilidad real, es decir, tratar de encontrar soluciones reales al país, está representada por la represión y su agente único, el estado, a través de las fuerzas de seguridad y el Ejército todopoderoso. No hay "estabilidad" sino un país controlado ferozmente. En Egipto, en su historia, no se ha desarrollado otra idea de lo estable que la impuesto por manos férreas. La posibilidad de un equilibrio o estabilidad derivada de sus propias condiciones internas es impensable y por ello no se contempla. Estabilidad es, sencillamente, represión, ausencia de protestas aunque las cosas no vayan bien, no sean bien gestionadas.


En resumen, no hay más estabilidad que la que representa el Ejército al frente del país, cercenando cualquier posibilidad de estabilidad real. En este sentido, Egipto está condenado a ser gobernado por quienes poseen las armas para imponer el orden y el modelo de sistema. El nacionalismo patriotero identifica al Ejército, sin remedio, con el pueblo. No hay más discurso político que ese.
Los únicos que se han atrevido a decir algo son los parlamentarios del Bloc, tal como recoge al final del artículo Ahram Online:

However, parliament’s 25-30 bloc said in a statement that the state of emergency represents an assault on freedoms and rights.
"The fact that Egypt has been under the state of emergency for more than six months and without holding a public referendum represents a violation of the spirit of the constitution and repeats the 30-year scenario of emergency law under [former president] Hosni Mubarak regime," said the statement.*

Egipto tiene ya una larga historia de estados de emergencia. También este régimen lo tiene, pues efectivamente, desde 2013, la sucesión de estados ha sido continuada. Una vez que se comienza, no se sabe cuándo se terminan.

Estado de emergencia 2013

Lo que diga la Constitución, que buscó el mayor número posible de apoyos, queda suspendido por la ley de emergencia, desde la que se puede actuar con bastante impunidad. Con que haya un suceso preocupante, real o imaginario, cada tres meses, el presidente seguirá con esta forma sencilla de actuar. De esta forma, los egipcios viven una vida recortada en sus derechos, vigilados y bajo amenaza.
En Egypt Independent se señala:

Under the state of emergency, the president has the right to restrict freedoms of assembly, movement, residency and the right to monitor messages of any kind (such as through newspapers, leaflets and other publications) as well as all means of advertising before their publication, confiscating them, closing the places where they are printed, setting the dates for the opening and closing of public shops, and the evacuation or isolation of some areas.
According to the state of emergency, the armed forces and the police shall take the necessary measures to confront terrorism and its financing, maintain security throughout the country and protect public and private properties.**


Manos libres para lo que se quiera hacer, sin problemas. De hecho, estos días han vuelto a las detenciones de personas y a la peregrinación de las familias de un lugar a otro intentando saber dónde les han llevado tras sacarlos de trabajos o casas, como informaban hace unos días diarios como Mada Masr.
Por más que se quiera decir —como ha hecho el primer ministro— que el estado de emergencia no afecta a las libertades lo cierto es que sí lo hacen. Y mucho. Dada la arbitrariedad y elasticidad de la definición de "enemigo" o "terrorista", te lo pueden aplicar, por ejemplo, por protestar por la fortísima subida del metro de El Cairo, como ya ocurrió. El gobierno ha frenado las protestas por las subidas generalizadas a golpe de decreto con el estado de emergencia, lo que le permitía tener a la gente fuera de la calle protestando.

Abril 2018

La prolongación del estado de emergencia no es una buena noticia para Egipto ni para los egipcios. El gobierno no parece tener muchos recursos, solo el miedo y el silencio. Los egipcios han perdido mucho económicamente; su libra se hundió y los precios se dispararon. No les queda ni el quejarse, pues esto se considera un acto terrorista. Cualquier comentario negativo en las redes sociales, como le ocurrió a la turista libanesa que padeció acoso sexual,  puede dar contigo en la cárcel acusado de "difamar a Egipto", una de esas cosas que solo pasan allí. El caso de la cantante Sherine y no querer beber las aguas del Nilo lo hemos comentado en ocasiones y representan un modelo de aplicación de estos marcos susceptibles en los que acabas en la cárcel a la más mínima, ya sea porque te muerde un tiburón o porque alguien se siente ofendido por un comentario, etc.
Con Mubarak, treinta años convirtieron el estado de emergencia en una rutina y los derechos en papel mojado. Este régimen lleva el mismo camino.


Estado emergencia, octubre 2017

* "Egypt parliament approves extending state of emergency for three months" Ahram Online 21/10/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/313818/Egypt/Politics-/Egypt-parliament-approves-extending-state-of-emerg.aspx
** "Egypt’s parliament approves extending state of emergency for 3 months" Egypt Independent 21/10/2018 https://www.egyptindependent.com/egypts-parliament-approves-extending-state-of-emergency-for-3-months/

abril 2018

junio 2017