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sábado, 26 de septiembre de 2015

¿Perdón..., por qué?

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
De nuevo Egipto ha tenido que escuchar críticas subidas de tono respecto a la política de Derechos Humanos. Esta vez el embajador ante la asamblea de Ginebra, que ya debe estar acostumbrado, se ha permitido las ironías y críticas sobre quienes criticaban lo que sucede en Egipto. Al-Araby señala:

Cairo's permanent representative at the UN office in Geneva has rejected to EU criticism of the dire human rights situation in Egypt, describing the EU stance as "double standards".
The permanent representative of Egypt to the United Nations Office at Geneva, Ambassador Amr Ramadan, has used the right of reply to respond to allegations and criticism made by European Union delegations during the 30th session of the United Nations Human Rights Council, taking place from 14 September to 2 October 2015 in Geneva.
Ramadan rejected the concerns expressed by four European delegations regarding the situation in Egypt, describing them as repeated statements that have already been made and contested in previous sessions.
Among those who expressed concerns about human rights violations in Egypt was the UK Mission in Geneva.
"We are concerned about detentions of civil society activists and journalists, and restrictions on human rights organisations," the UK Mission statement said on 14 September.
"Implementing Egypt's constitutional protections for the media and civil society is fundamental to long-term stability. It is vital that activists are released and human rights organisations can work freely."*

Pero las respuestas oficiales egipcias son siempre las mismas: si se detiene a un periodista no es por ser periodista, sino por dar una imagen distorsionada de Egipto, por ejemplo; si se detiene a un ciudadano por protestar, son los jueces los que lo han decidido. El argumento de "la ley" no deja de ser una muestra de cinismo cuando esas leyes están hechas ignorando muchas veces la propia constitución.
Si las leyes son justas, el presidente en cambio es magnánimo. Su visita a las Naciones Unidas en unos días con motivo de la Asamblea General ha sido acompañada de un generoso "perdón", justificado por la celebración del Eid, en la que se ha quitado de encima el problema de algunos periodistas y de activistas señalados, encerrados desde hace tiempo por ejercer el derecho de expresión y manifestación que la propia constitución egipcia les reconoce. Entre los cien liberados están dos de las más reclamadas, Yara Sallam y Sanaa Seif.


Con motivo de esta liberación, surgen algunas preguntas y más demanda. En Daily News Egypt, la activista Semanur Karaman se cuestiona la esencia de estos perdones. Titula su artículo "Yara and Sanaa are out, now release the rest!"** para que no se olvide a los muchos otros que siguen en prisión. Karaman señala:

Immediately, I had mixed feelings about the news. Although the pardoning of such a large number of activists, including the likes of Yara Sallam and Sanaa Seif, was enough reason to feel ecstatic and overjoyed, I could not stop thinking: “Pardoned for what exactly?”
One hundred political prisoners were pardoned for a crime they did not commit in the first place. Most importantly, they were pardoned after most of them served two-thirds of their prison time. The time and life taken away from their youth is absolutely unforgivable.
Most of the activists released were defendants in the following infamous cases: The Shura Council protests and the Ittihadiya Palace clashes, both of which received widespread international condemnation. A majority of the prison sentences were issues for violating the notorious Protest Law (Law no. 107) which is in contradiction with Egypt’s own constitutionally-guaranteed freedoms pertaining to the right to assembly and its international obligations outlined by the International Covenant on Civil and Political Rights.
Most of these socially conscious women and men had been branded as terrorists or a threat to the national security of Egypt, all merely due to their work on what are deemed as contentious issues by the government of Egypt: civil rights, women’s rights and transitional justice. They were all both the makers and the products of the 25 January Revolution, struggling so committedly for a just, equal and free society, and an end to escalating authoritarianism. The political activists pardoned in the 23 September decree are not only defiant of one of the most scandalously repressive regimes in the world, they also look like they won’t back down on their demands to struggle for a free and democratic Egypt any time soon.**


Llamar perdón y considerar un gesto magnánimo lo que no es más que una escandalosa injusticia la que les ha condenado es una muestra más del desprecio hacia esos derechos humanos que se critica a los demás. Es tan arbitraria la detención como la liberación. Y es la arbitrariedad la que define la inexistencia del estado de derecho. La contestada ley anti manifestación sirvió desde el principio para acallar las protestas contra las violaciones de derechos humanos y se ha aplicado a los que se manifestaban contra la detención de los que protestaban creando una espiral perversa.
Perdonar a los que no han cometido ningún crimen es un acto vacío de sentido o, peor en este caso, un movimiento propagandístico para allanarle la visita al presidente ante la Asamblea de la Naciones Unidas.


Los argumentos del embajador en Ginebra son de una pobreza suprema, como lo han sido todos los que su jefe, el ministro de Asuntos Exteriores ha ido dando a todos para que el mundo se ajuste a la visión de su gobierno. Pero las quejas exteriores no son tan fáciles de acallar como las interiores. De no tener que presentarse ante la Asamblea es probable que el "generoso gesto" de firmar el perdón liberador de algunos de los detenidos no habría tenido lugar y todo seguiría igual
Por eso es importante que no se produzca un silencio internacional ante estos casos. Si no se denuncian, continuarán las detenciones y desapariciones de personas que quieren un Egipto democrático y que para ello no recurren a la violencia sino a los medios de protesta civiles y su libertad de expresión. Como ejemplo, el artículo de la propia Semanur Karaman, que es una activista turca:

A grave concern is also the hundreds of political prisoners who are still behind bars in Egypt. To give a few examples, woman human rights defender and lawyer Mahienour El-Massry is still unlawfully kept in Al-Aba’adeya Women’s Prison, as she is imprisoned under the El-Raml Police Station Case. I need not mention that Mahienour is an internationally recognised activist known for her work on civil and political rights, and the rights of political prisoners.
At the time of the writing of this article, Salwa Mehrez and Nahed Sherif were also still in prison with a delayed release. Tragically, Salwa Mehrez’s release is postponed because her name is not written correctly on the pardon.
I am a woman human rights defender from Turkey. Although I am not Egyptian I feel solidarity with those in Egypt, and across the world, who are systematically targeted for wanting to live in free and just societies, particularly because I, and others in Turkey, are also governed by an abominable autocrat making his political decisions based on personal ambitions at the cost of civil rights.**


Karaman critica a los autócratas, al propio —Erdogan— y a los que ejercen su violencia sobre los demás sin distinción de países. La política de los derechos humanos no tiene fronteras porque, de ser así, sería inútil. Las torpes defensas de los diplomáticos egipcios cuando se denuncian las violaciones de los derechos de las personas revelan en el fondo un concepto aislado de su país, un concepto obsoleto de las relaciones internacionales, incluso del mundo en el que viven. No es lo mismo la injerencia que la solidaridad con los pueblos y su sufrimiento. Los derechos humanos son humanos, no de unos países. Donde se incumplan, se debe denunciar.

Cuando los corresponsales extranjeros fueron a las calles egipcias para informar del valor del pueblo levantándose contra la dictadura, enfrentándose a los tanques, a los disparos o a los camelleros, los ciudadanos protegieron con cadenas humanas a los corresponsales —lo contamos aquí— y les agradecieron que se jugaran la vida por contar lo que allí ocurría. El ministro de Asuntos Exteriores y otros ministerios acusan a los periodistas de espías o terroristas por contar lo que ven. El presidente al-Sisi habla incluso de  que la información es parte de una guerra y que puede destruir los países. Hoy muchos ya no les protegen, por el contrario, algunos periodistas se quejan de que les consideran enemigos y les señalan en las calles.
Cuando algunos egipcios —especialmente los gobiernos— le dicen orgullosamente a los demás que no se metan en sus asuntos, se olvidan que "sus asuntos" son los que acaban mandando a las cárceles a personas que luchan por sus derechos, los de todos los egipcios.
En  Egipto se pasa demasiado rápido de "mártir" a "traidor". Más que concederles un perdón habría que pedirles disculpas y darles las gracias. ¡Levanta la cabeza!



* "Egypt rejects European human rights criticism" Al-Araby 24/09/2015 http://www.alaraby.co.uk/english/news/2015/9/24/egypt-rejects-european-human-rights-criticism

** "Yara and Sanaa are out, now release the rest!" Daily News Egypt 26/09/2015  http://www.dailynewsegypt.com/2015/09/25/yara-and-sanaa-are-out-now-release-the-rest/






domingo, 26 de julio de 2015

Las activistas por los derechos de las mujeres en Egipto y la democracia

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Daily News Egypt publicó hace un par de semanas un artículo  titulado "Egypt: Country of remarkable, yet jailed, women" y firmado por Semanur Karaman y Sara Katrine Brandt. Karaman es una activista turca especializada en la cuestión de los derechos de las mujeres en Oriente medio; la segunda una asesora en cuestiones de derechos de las mujeres asentada en Egipto, que trabaja para el Center for Egyptian Women’s Legal Assistance (CEWLA).
El artículo tiene tres líneas temáticas. En primer lugar, los hechos. En este caso son mujeres activista encarceladas. Se citan en concreto Esraa Abdel Fattah, Yara Sallam, Sanaa Seif y Mahienour Al-Masry. De los casos de Yara Sallam y Mahienour Al-Masry nos hemos ocupado aquí en ocasiones. Escriben las autoras:

Of course, if you ask the Egyptian authorities, they will tell you that all these women have been put behind bars for distorting public order and breaking laws. However, those of us who know them and their meaningful work, and are in solidarity under the banner of human rights and political justice, know these women are simply targeted for being women human rights defenders.*


El gobierno y los jueces egipcios, en efecto, tienen explicaciones para todo en estos casos. Tras crear una restrictiva ley antiprotesta, argumenta que se limita a aplicarla, como se la ley se hubiera escrito sola. Es esa especie de cinismo constante que se justifica en el respeto de la ley cuando la ley en sí está hecha para detener a la gente e impedir las protestas.
La segunda línea del artículo se refiere al nuevo caso que se añade a los otros y que tiene una serie de agravantes añadidos:

And now, the Egyptian authorities have set their eyes on another women – Azza Soliman, of the Center for Egyptian Women’s Legal Assistance, an internationally renowned female human rights defender known for her work promoting gender equality and access to justice. She was a witness to and voluntarily reported to the police regarding the brutal murder of Shaimaa Al-Sabbagh, yet she is now being tried under the infamous Law 107, commonly known as the Anti-Protest Law.
After a series of routine postponements within the Egyptian criminal justice system, the judge decided on 4 July that her trial should be once again postponed to 26 September. In the meantime, Azza tirelessly continues her work:“I will continue my fight to ensure protection of witnesses until my next court date. I still have hope for Egypt.”*


El caso del asesinato —no se puede calificar de otra manera— de la activista Shaimaa al-Sabbagh es de los que hemos tratado aquí con frecuencia por dejar al descubierto el conjunto del sistema represivo y la justificación de la violencia policial e institucional. Como se recordará, la activista socialista recibió un disparo a corta distancia por parte de la Policía cuando iban en una marcha pacífica a dejar unas flores en la Plaza Tahrir en el aniversario de la Revolución del 25 de enero. Se intentó cargar con el crimen a los propios participantes en la marcha deteniéndoles cuando iban a declarar lo que había ocurrido. El forense fue destituido después de declarar que la culpa de la muerte la tenía la delgadez de la víctima, una de las mayores ignominias cometidas contra los manifestantes por lo que tiene de desprecio e insulto. 


Posteriormente, ante la evidencias visuales en forma de fotos y vídeos, se retiraron las acusaciones, pero pesa sobre ellos, como ocurre ahora en el caso de Azza Soleiman, la acusación de participar en las manifestaciones, cargos por los que están encerrados muchos desde hace tiempos. La Ley Anti-protestas cumple la misma función que La "Ley de Excepción" que le sirvió a Hosni Mubarak para tener controlado el país durante treinta años. Los sucesivos retrasos de los juicios son una manera más de mantener a la gente bajo control judicial e intimidados, una forma de juego psicológico con los acusados.
La tercera línea argumental es la que nos afecta a todos: la falta de apoyo occidental ante el pisoteo de los derechos humanos y, especialmente en este caso, los derechos de las mujeres:

Despite ongoing attacks and threats against human rights defenders, Egypt continues to enjoy the support of so called Western democracies. Obama’s multi-million dollar military assistance to Egypt is complemented by Germany’s $9bn trade deal and Britain’s decision to launch the largest trade delegation over a decade.
Additionally, the European Union is renegotiating its neighbourhood policy with Egypt with an emphasis on fighting terrorism instead of ensuring the human rights of Egyptian citizens are allied to that purpose. Egypt, despite clamping down on literally everyone who dares to criticise the current order, is a diplomatic rock star.
Is this legitimate? No.  And more so, Western democracies are complicit in the persecution of peaceful human rights defenders.
This has to stop. The international community must speak up, before it is too late.  If Egypt falls short of implementing internationally accepted human rights standards, and is not pressured to do so, there is no hope for a peaceful and stable Middle East and North Africa, even if we manage to eliminate the “Islamic State” (IS) terror.
We can’t fight terror with terror. Therefore, it is time to stop turning a blind eye, and start speaking out.*


Los grandes sacrificados en el altar de la seguridad occidental son los defensores de los derechos humanos en los países en los que se encuentra el centro del problema. Se está volviendo precisamente a la política que generó el poder del islamismo político: el respaldo a las dictaduras.
El diario El País trae hoy una entrevista con Jean Paul Laborde**, Magistrado de la Sala de lo Penal del Tribunal de Casación de Francia y director ejecutivo desde 2013 del Comité de la ONU contra el terrorismo. En la entrevista se hace un rápido repaso sobre la problemática del terrorismo internacional. La primera cuestión que plantea es el de los yihadistas internacionales, para evitar la extensión del terrorismo. Las medidas son policiales y judiciales, pero no existe ninguna de prevención del origen del surgimiento del islamismo y su conversión radical. Al final, cuando se le pregunta sobre la "desradicalización" —como si fuera una desratización— responde:

Tenemos experiencias positivas, como en Irlanda [con el IRA], en España [con ETA], en Jordania y Marruecos. Pero necesitamos adoptar una perspectiva global en la desradicalización, no podemos limitarnos a una visión europea.**


No sé los ojos con los que ve el mundo el señor Laborde, que merece todos mis respetos, pero me da la impresión que no se va por el buen camino de un proceso complejo al que nadie se atrevería a poner fecha de cese ni resultados. Ni si alguien ganara la guerra en Siria o se lograr retirar de los terrenos conquistados a los miembros del Estado Islámico significaría la desaparición del terrorismo, que solo se calmará cuando consiga lo que quiere, suponiendo que lo tenga claro.
La "radicalización", como le preguntan al Magistrado Laborde es un proceso de otro orden que no está sujeto a los escenarios que se han señalado. El fenómeno es nuevo y no tiene nada que ver con el independentismo, como los casos de ETA e IRA citados, ni con su experiencia ni con sus resultados.


Sí tiene que ver, en cambio, con lo señalado por las autoras del artículo. Encerrando a los activistas de los derechos humanos, encerrando a las que defienden los derechos de las mujeres, las que las protegen de la violencia, sí se favorece la expansión del islamismo y la radicalización. Sencillamente: les estamos eliminando a sus opositores naturales, las personas que creen en la modernidad histórica, en los derechos humanos, en la Ciencia, en la convivencia, etc. Si los encarcelamos, ¿quién va a dar la batalla de las ideas?

La pregunta de sí se puede acabar con el integrismo a base de cárceles de las que salen más radicalizados, como ya sabemos, o se dedican a radicalizar a los que llegan, tiene una respuesta clara: ¡no! Seguimos engañándonos pensando que se puede estar a salvo de esto si se tiene mano dura en los países de origen. Ya sabemos que esto no es así, que 1) están repartidos por el mundo, por lo que vigilar las fronteras es inútil porque ya están dentro; y 2) la mano dura está acabando con los que tienen la capacidad de enfrentarse a ellos.

Al igual que ocurrió con los dictadores anteriores a la Primavera Árabe, se está fortaleciendo a los regímenes autoritarios y para justificar su lucha contra el "terror" se está provocando otra oleada de represión contra los que representan los valores de los derechos humanos, contra los demócratas que no pueden mirar hacia otro lado como se hace en los países que piensan que están más seguros. Los dictadores de hoy venden seguridad a Occidente como ya lo hacían antes. Fueron ellos los que con sus maneras y sus encarcelamientos eliminaron el tejido democrático de sus países, dejando que les crecieran los enanos fundamentalistas, que tuvieron el camino allanado. En vez de liberalizar sus países, los están convirtiendo en cárceles en la que se entremezclan liberales y terroristas sin distinción. Son los mismos errores que traerán los mismos problemas.


La lucha de las mujeres por sus derechos forma parte esencial de la transformación porque sobre ellas se ejerce en primera instancia la violencia de las instituciones privándolas de derechos y libertades. La lucha de las mujeres es la llave porque no existe mejor test que este, precisamente por estar su opresión justificada por el fundamentalismo radical. Son ellas las que tienen que ir ganando terreno. El artículo de las activistas de los derechos de la mujer comenzaba señalando:

No country in the world is safe for women human rights defenders, yet Egypt is particularly dangerous for women who want to contribute to democracy and assert their presence in the public-political sphere.*


Esa es la clave de la cuestión. Son las mujeres las que pueden reivindicar los derechos propios y ampliar los de todos. Cada derecho que ganan, en efecto es una contribución a la democracia, de la que se benefician todos. Eso en el caso de que realmente se trate de realizar una democracia con todas sus consecuencias. Por eso, el párrafo que cierra el artículo es una petición directa:

Women human rights defenders need your support. Act now. Every socially conscious citizen of the world should pressure their own governments to stop being complicit in the deteriorating human rights situation. It is time we start holding our own governments accountable for the death, torture, ill treatment, and imprisonment of hundreds of citizens for taking a stand and speaking for justice.*


No se puede decir más claro. Y tienen razón. El colonialismo primero y la política de las dictaduras después intenta hacernos sentir más seguros, pero eso ya no es cierto, si es que lo ha sido alguna vez. Tras la Primavera Árabe se ha conseguido asentar la creencia que han sido los intentos de democratización los que han traído las guerras y a los islamistas. Es una gigantesca mentira interesada, tanto por parte de Occidente como por parte de los gobiernos que han encarcelado a los jóvenes que pedían libertad, justicia y pan. Fueron, por el contrario, las maniobras oscuras que los gobiernos dictatoriales mantuvieron con los islamistas para asegurarse en el poder las que los hicieron crecer fortalecerse y presentarse ante los gobiernos de algunos países occidentales como la única alternativa posible al terrorismo del que ellos formaban parte o sencillamente se beneficiaban.
Acallando las voces de los que defienden y reclaman libertades, solo llegarán dictadores y dictaduras, laicas o religiosas. A veces la Historia nos da lecciones que caen en saco roto.



* "Egypt: Country of remarkable, yet jailed, women" Daily New Egypt -/07/2015 http://www.dailynewsegypt.com/2015/07/14/egypt-country-of-remarkable-yet-jailed-women/

** "“La Justicia no se ha adaptado al fenómeno terrorista”" El País 25/07/2015 http://internacional.elpais.com/internacional/2015/07/25/actualidad/1437847257_479320.html