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miércoles, 12 de octubre de 2016

Solo la crítica hace entrar la luz

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El reciente asesinato del escritor jordano Nahed Hattar a manos de un fundamentalista que se sintió "ofendido" porque el escritor había compartido en su página de Facebook una caricatura sobre los terroristas del Estado Islámico y su concepto de la divinidad ha reavivado el peligro y, por otro lado, la necesidad de la crítica en Oriente Medio.
El caso, que tratamos en su momento, cae pronto en el olvido porque el viento de la actualidad lo barre todo arrojando a los márgenes del flujo informativo el análisis y la reflexión —palabra casi obscena hoy— sobre lo que ocurre y su sentido. Las cosas ocurren, simplemente; se nos muestran y desaparecen sustituidas por las siguientes.
La revista Muftah recoge una reflexión sobre el asesinato cuyo comienzo es aplicable de forma general a un mundo cada vez más complejo, violento y dogmático. En el artículo, titulado "Jordanian Writer Nahed Hattar Killed Over “Blasphemous” Cartoon", Sarah Moawad —coeditora de la sección de Egipto y Norte de África— se hace la siguiente reflexión inicial:

To be a writer, journalist, or artist in the Middle East requires a tremendous amount of courage these days. Sharing and publicizing controversial opinions in novels, articles, or on social media, in a region rife with political instability and arbitrary laws dictating who and what can or cannot be criticized, comes with serious, sometimes fatal, consequences.*


Recordaba ayer con una amiga egipcia, con un chocolate y un té por medio, el encuentro que tuvimos, también con unos cafés por medio, en la librería Diwan, de El Cairo. Rodeados de libros, viendo qué había y qué faltaba, qué se traducía y qué quedaba reservado a unas minorías educadas. Los estantes de una librería son el reflejo de la vida intelectual de un país, como lo es la biblioteca personal de cada uno de nosotros. Somos lo que leemos, lo que nuestros intereses reflejan en esos estantes, hoy sustituidos por libros digitales que hacen opaco nuestros gustos.
Pasado un tiempo desde aquel encuentro, hablamos de la soledad del intelectual que no se pliega a las dos corrientes que como tenazas ahogan la libertad personal, la libertad de pensamiento, las posibilidades de reflexión. Por un lado se encuentra el fundamentalismo, verdadera negación del pensamiento, traducido en repetición del dogma. Pero por el otro lado se encuentra la propaganda de los poderes que han sido dominantes durante décadas, pisoteadores igualmente del pensamiento y la libertad.
Unos y otros abominan de la crítica, de un pensamiento que evolucione en busca de nuevas soluciones a la Historia, porque ambos la niegan. Ambos representan el inmovilismo violento que anula y destruye cualquier pensamiento al margen de sus dictados. Representan ambos el estado de anulación de la individualidad a través de sus afirmaciones totalitarias disfrazadas de estados redentores.
Hablamos de la soledad de quienes se encuentra entre ambas corrientes, negando la violencia del dogma y de la propaganda. La muerte de Nahed Hattar, de la que da cuenta el artículo, muestra precisamente esa confluencia de ambos poderes, el político y el religioso —si es que es posible etiquetarlos así, ya que ambos buscan confundirse— en la eliminación del disidente.
Los amigos y familia de Hattar denunciaron cómo las autoridades habían dejado sin protección al escritor, asesinado cuando iba a declarar a los juzgados. La Justicia jordana había aceptado la denuncia de los extremistas contra él y había marcado el punto en el que debería estar ante el juez. Hattar había tenido sus enfrentamientos con el poder en Jordania. La desaparición del escritor ha dejado más tranquilos a ambos bandos, que se han desprendido de alguien crítico y han mostrado lo que ocurre.


El drama de la intelectualidad es precisamente la falta de apoyos en los que poder sostenerse para poder mostrar su pensamiento y su individualidad crítica. No le interesan a nadie las voces que no pueden ser controladas.
La soledad de quienes viven e intentan pensar críticamente en Oriente Medio es absoluta. Son pocos los que les escuchan y pocos los que desean establecer un diálogo constructivo con ellos hacia el futuro. Encerrados entre el rechazo a "Occidente", al que también responsabilizan de su situación, y el rechazo a las dos fuentes de poder que compiten en Oriente Medio, islamistas y la fuerzas políticas que han sostenido dictaduras durante décadas tras la descolonización, se han quedado sin interlocutores.
En efecto, como señala la periodista de Muftah, hace falta mucho valor para ser periodista, escritor o cualquier otro trabajo —los artistas— que trate de ejercerse al margen. Es más fácil dejarse llevar por las fuerzas del conformismo que acepta unas versiones simplificadas y defectuosas de la realidad que ven, de la que viven cada día. Pero hay muchos que tratan —con riesgo de su vida— de sobrevivir con dignidad, manteniendo sus voces claras.
Muchos están ya fuera de un mundo en el que el silencio y la hipocresía son exigencias cotidianas. Prefieren marchar ante la insoportable presión a que están sometidos, ante el peligro del disparo en la calle o la denuncia en los juzgados y pudrirse después en cárceles infames en las que se muere por falta de atención médica, por enfermedad o una paliza mal dada.
El drama que se vive en Oriente Medio, en el mundo islámico, es mucho más profundo que las guerras cuyas imágenes nos llegan como choques diariamente. Las guerras solo son manifestaciones terribles de la superficie del drama subyacente, de la lucha del dogma y el poder por laminar la persona, por dejarla reducida a "súbdito" de poderes que anulan sus voces, ideas y deseos.
Solo la ingenuidad puede hacer pensar que el drama existente se resolverá con una paz en Siria, que no es más que uno de los escenarios elegidos para hacer manifiesta la lucha física.
El verdadero conflicto es el que se mostraba en aquella librería cairota, en sus carencias, en sus prohibiciones. Es el conflicto sin resolver en el interior de una cultura; son los conflictos generados por la intransigencia, por la incapacidad de dialogar y convivir con otros discursos, interna y exteriormente. Es el fracaso en asumir la Historia, de verla como enemiga en cuanto que representa cambio, sencilla palabra de terribles consecuencias.
Es una Historia negada, cuyos efectos se tratan de revertir mirando hacia un tiempo remoto. En el otro extremo, una Historia que se niega como progreso por el inmovilismo, por la desidia de los poderosos, insensibles a las causas sociales desde sus atalayas de corrupción. Una historia condenada porque aleja del ideal o porque acerca a la emancipación, enemiga del poder en cualquiera de sus manifestaciones. Sumisión es el objetivo en cualquier variante.


La complejidad de lo que está en juego es muy grande. La guerra es solo una parte, la más ruidosa. Hay una energía insatisfecha que busca encaminarse por otros derroteros, encontrar una salida.
El silenciamiento de los intelectuales —con censuras, con balas, con exilio— hace que sea todo más difícil pues ambas fuerzas han elegido la ignorancia como suelo sobre el que edificar.
Tiene razón Sarah Moawad. Como ocurrió en el siglo XVIII en Europa, los libros —esas armas cargadas de ideas— se vuelven peligrosas para los sistemas estáticos, para los regímenes que abominan del cambio. Se necesitan intelectuales, ilustrados, discursos sin estereotipos o prejuicios. El poder busca imponer una voz única, un libro único y hacer desaparecer todo lo demás. Los que escriben, los que piensan, los que leen... se vuelven un peligro. Sin embargo, es en ellos donde está la posibilidad de imaginar las futuras puertas de la ratonera. 


* Sarah Moawad "Jordanian Writer Nahed Hattar Killed Over “Blasphemous” Cartoon" Muftah 30/09/2016 http://muftah.org/jordanian-writer-nahed-hattar-killed-blasphemous-cartoon/#.V_4OueCLQf1

martes, 27 de septiembre de 2016

Matar ideas o la paz es otra cosa

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Daily News Egypt incluye en su página digital un pequeño y sencillo vídeo titulado "Murdered ideas" en el que se recogen los nombres de tres prominentes autores asesinados por radicales. Lo hace con motivo del asesinato a tiros, en plena calle, del escritor jordano Nahed Hattar. Junto a este último crimen, el diario recoge el del egipcio Farad Foda, en 1992, y el del libanés Mahdi Amel, en 1987. Los tres eran críticos del islam político y los tres fueron asesinados.
Egyptian Streets recoge así el momento del crimen:

According to state news agency Petra, Nahed Hattar, a prominent 56-year-old writer, was shot three times in the head just outside the court.
Eyewitnesses cited by Petra say that the shooter, who was arrested at the scene, appeared to be in his 50s and was wearing traditional dress.
“He [the gunman] was standing at a short distance of about one meter (yard) in front of Nahed on the stairs of the Supreme Court,” said a witness in a statement to The Associated Press.
“Nahed was accompanied with two brothers and a friend when he was shot. The brothers and the friend chased the killer and caught him and handed him over to the police,” said Saad Hattar, the victim’s cousin, according to the Guardian.
After the killing, Saad Hattar blamed Jordan’s Prime Minister Hani al-Mulki.
“The prime minister was the first one who incited against Nahed when he ordered his arrest and put him on trial for sharing the cartoon, and that ignited the public against him and led to his killing,” said Saad Hattar.
Responding to the killing, the Jordanian government’s spokesperson said that the “heinous crime” would be punished strongly.*


Entre oleadas de muertes terribles en el mar, en ciudades sitiadas y bombardeadas, el asesinato de Nahed Hattar forma parte de un particular drama que se repite en el tiempo: la eliminación de los obstáculos por parte de los radicales islamistas. Es un acto más de intransigencia, pero de una forma selectiva de intransigencia que busca eliminar la oposición dentro de una cultura y mantenerla mediante el terror.
Las muertes de intelectuales, palabra que muchos desprecian en Occidente, es un terrible drama pues descabeza a aquellos que conocen desde dentro las debilidades del islam político, su intransigencia profunda, su fascismo social y su manipulación de la ignorancia.
Pese a lo que opinen Valls y demás de que son capaces de cambiar el mundo musulmán a golpe de opinión y decreto playero, lo cierto es que como todo proceso cultural, solo es posible hacerlo desde dentro. Nada hace más felices a los islamistas que las actitudes histéricas de gobernantes, que como ha mostrado este verano Manuel Valls con los pechos de la Mariane republicana, creen que unas cuantas multas van a solucionar los errores cometidos durante años.


Los islamistas disfrutan escuchando cómo se crean barreras que hacen más fácil su labor, que es la del aislamiento y la manipulación de la "islamofobia", palabra que les hace estremecerse de placer. Como un perro pastor, les dirigen el rebaño hacia el redil donde esperan tranquilos a que lleguen los ofendidos.
Cuando los islamistas asesinan selectivamente lo hacen con personas que saben pueden debilitar su control y prestigio. Asesinan a personas que los conocen bien y saben cómo manipulan y retuercen las ideas para seguir controlando a la gente.
Los únicos que pueden conseguir una mejora real son estas personas que pueden llegar mediante ideas y argumentos a dejar en evidencia la intransigencia profunda que se esconde tras piadosas barbas y tradicionales vestidos, tal como se describe al asesino. Son las cabezas capaces de liderar intelectualmente la resistencia al avance de esa minoría que acaba reclutando cada día más personas para luchas contra los que se le resisten dentro.


The Jordan Times reproduce la entrevista realizada al rey Abdullah de Jordania en el programa 60 minutes de la CBS norteamericana. En ella, el rey jordano señala que « that “misunderstanding” of Islam and the region among Western allies and communities has impeded progress in the anti-terror war and global cooperation.»** La lucha ha perdido eficacia ante la incomprensión cultural de los gobiernos, think tanks, etc. que han sido incapaces de comprender los procesos culturales.
Una parte esencial de esos procesos lo configuran los intelectuales: artistas, escritores, periodistas, etc. La presión brutal sobre ellos cuenta con el apoyo de los gobiernos que consiguen así creen mantener saciadas a las bestias del terrorismo y evitar que vayan a más.


La acusación del hermano del escritor jordano asesinado va contra el primer ministro jordano que es quien encendió la mecha al permitir que fuera acusado de "insultar al islam". The Washington Post señala, citando a Reuters que «Hattar has been arrested before, for insulting the monarch. He is also a strong supporter of Syrian President Bashar al-Assad».*** La complejidad de lo que ocurre allí es grande, las líneas se enmarañan con los entrecruzamientos de grupos, religiones, políticas y rivalidades. Hattar era de origen cristiano, ateo, izquierdista, crítico del poder y anti islamista. Eso le hacía tener pocos amigos en la zona. Y con ello te llegan las denuncias que, con tan pocos amigos, son siempre vistas con satisfacción, como una forma de mantenerte ocupado. Y finalmente, alguien te está esperando a la entrada o salida del juzgado con un arma en la mano.

Los sistemas de denuncias son los mismos practicados en Egipto, donde cualquiera puede ser llevado ante los tribunales por un denunciante piadoso que estime que se ha ofendido al islam. Egipto tiene encarceladas personas, como la escritora Fátima Naoot por compadecerse de los corderos sacrificados, compasión que es considerada como "insulto al islam". Es el argumento constante, en el que cabe todo.
En Jordania, los Hermanos Musulmanes se han "modernizado" después de ser reprimidos por el gobierno jordano durante tiempo. Jordania los acogió cuando Nasser los perseguía en Egipto. Hoy se han cambiado el nombre y han hecho promesas de ser buenos y modernos. En Egipto también lo hicieron y acabaron como acabaron.
La complejidad es grande. El rey Abdullah tiene razón en lo que señala sobre los efectos de la incomprensión occidental: alimenta el radicalismo. De la entrevista en la CBS, The Jordan Times recoge sus palabras:

Islamophobia is another striking example of misunderstanding the region’s culture in the West highlighted by King Abdullah in the CBS interview.
If pushed into the corner with Islamophobia, Muslims are going to feel isolated, victimised and marginalised, he said.  This is exactly what Daesh and Al Qaeda want, he warned.
He explained the difference between the sweeping majority of Muslims who reject violence and extremists who tend to label even Muslims as heretics.
“If you look at the spectrum and understand that 90 per cent of us are traditionalists and have an affinity for Christianity, Judaism, I mean we’re all the three monotheistic religions, us being the younger one, and that our faith decrees the understanding of Judaism and Christianity, then we understand where we all are. It’s that misperception with the takfiri jihadists, that’s where the fight is. And they represent probably 2 per cent of Sunni Islam. That’s where the problem is. And if we’re being pushed into the corner through Islamophobia, that’s where the danger is, where we as allies, are not understood.”**


Pero sería engañoso hacer recaer en la islamofobia el problema. La primera fobia existente es la que elimina de la sociedad a los que manifiestan diferencias de criterio o de cualquier otra índole. La islamofobia no surge de la nada, sino de la percepción de que ese 2% que señala el rey jordano tiene el poder suficiente como para que se note su peso dentro y fuera.
La muerte de Nahed Hattar es una doble mala noticia. La primera, obviamente, por su muerte; la segunda porque es un aviso, una amenaza para otros. Con su muerte se trata de mantener el silencio de la crítica. 
La queja de los familiares y amigos es que la denuncia por "insultar al islam" se basaba en la profunda incomprensión del mensaje que había compartido en su página de Facebook, una caricatura. Egyptian Streets señala:

Hattar, who was born a Christian but considered himself an atheist, was known for his controversial views in Jordan and had been charged after sharing a Facebook cartoon depicting a bearded man in heaven. The bearded man was shown smoking in bed with two women while asking God to bring him a wine and cashews.
Critics said that the cartoon mocked Islam, however Hattar said that the cartoon, entitled ‘The God of Daesh (ISIS)’, was meant to reveal ISIS’ hypocrisies and how it believes God and heaven to be.
Hattar was arrested but was released two weeks later on bail pending trial.*

Los que aceptaron la denuncia contra él tampoco lo entendieron o no quisieron entenderlo o lo usaron como una excusa para poder tenerlo un par de semanas encerrado a ver si se tranquilizaba un poco. Con ello, como se queja la familia, solo consiguieron ponerlo bajo el punto de mira del primer fanático que decidió esperarle en la entrada del juzgado.
Las reflexiones sobre la naturaleza común del judaísmo, cristianismo y el islam son ciertas. Pero la cuestión en el islam es qué se hace con los ateos como Hattar. La cuestión no son las raíces comunes de las religiones, sino el derecho de las personas a creer en ellas, a practicarlas o a vivir conforme a sus propias conciencias. Algunas religiones han conseguido no matar a quienes dejan de creer en ellas, incluso algunos rezan por sus almas inmortales. Decir que los creyentes quieren la paz se debe compensar con desear la paz igualmente a los no creyentes... a los que no creen en nada. Es ahí donde está la cuestión. Mientras no se acepte internamente la tolerancia y se siga enjuiciando y encarcelando a personas, como se sigue haciendo en países como Jordania, Marruecos, Egipto, etc., el conflicto se mantendrá. Es solo cuestión de grado el que alguien se tome la "justicia" por su mano, porque la intransigencia y el dogmatismo son los mismos.
La paz es otra cosa.



* "Jordanian Writer Shot Dead Outside Amman Court Ahead of Trial for Insulting Islam" Egyptian Streets 25/09/2016 http://egyptianstreets.com/2016/09/25/jordanian-writer-shot-dead-outside-amman-court-ahead-of-trial-for-insulting-islam/
** "Misunderstanding of region, Islam mars global anti-terror fight — King" The Jordan Times 26/09/2016 http://www.jordantimes.com/news/local/misunderstanding-region-islam-mars-global-anti-terror-fight-%E2%80%94-king

*** "Prominent Jordanian writer fatally shot after he shared cartoon said to offend Islam" The Washington Post 25/09/2016 https://www.washingtonpost.com/world/middle_east/prominent-jordanian-writer-fatally-shot-after-he-posted-cartoon-said-to-offend-islam/2016/09/25/68557a34-e3ce-46a9-a14b-b9ceec005288_story.html?tid=hybrid_collaborative_1_na