Mostrando entradas con la etiqueta medios públicos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta medios públicos. Mostrar todas las entradas

sábado, 1 de mayo de 2021

RTVE, cultura y ciudadanía

Joaquín Mª Aguirre (UCM)



En los últimos años asistimos a conflictos camuflados en el espacio mediático. No sé si hemos llegado a comprender la transformación que ha supuesto la constitución de una sociedad mediática y seguimos pensando en términos convencionales, que son mucho más simples y con agentes más definidos, más claramente identificables.

Los medios hoy están mucho más difuminados en su perfil, que pasa a tener otro tipo de características definitorias frente a las mucho más nítidas de los medios clásicos. Por ello, es importante tener una capacidad de autodefinición firme. El "qué quiero ser", cuáles son mis límites, cómo quiero ser percibido por los otros, que necesidades quiero atender, etc. son esenciales en un espacio global, interactivo y digital en el que cualquier cosa es posible y donde puedo ser todos los medios anteriores en uno solo, y dar salida a todo tipo de informaciones, lo que me puede traer problemas en la competencia (todos compiten con todos) y especialmente en la identificación (todos se parecen entre ellos).

En estos días, RTVE ha estado en el punto de mira ya que es el único medio que, dada su naturaleza de ente público, tiene que rendir cuentas ante el Parlamento informando de sus planes de futuro y logros alcanzados. Creo que su presidente ha tratado de mostrar que quiere nuevos planteamientos para el ente que le sirvan de definición frente a la conjunción mediática que supone ser competencia con todos en un sistema que no diferencia el papel de los medios públicos y los lanza al mercado. En RTVE.es se recogían las palabras del responsable ante la comisión parlamentaria: 

 

El presidente de RTVE, José Manuel Pérez Tornero, ha dicho este jueves en el Congreso, en su primera comparecencia periódica ante la Comisión Mixta de Control Parlamentario de la Corporación RTVE y sus Sociedades, que su proyecto de gestión y el del consejo de administración será mejorar cuanto antes la audiencia y sobre todo la relevancia de RTVE, ofreciendo entretenimiento de calidad, información veraz y plural, y eficacia en la gestión presupuestaria.

Pérez Tornero ha avanzado que “el ritmo del cambio está trazado. Tras la campaña electoral iniciaremos un cambio muy rotundo”. También ha dicho que su reto será convertir a RTVE “en la plaza pública donde quepan todos los españoles” y se ha comprometido ante sus señorías “a que todos se sientan orgullosos de RTVE”.*



Muchas veces no hay la suficiente claridad tras las metáforas que se utilizan y se trata más bien de explicar qué se entiende, por ejemplo, por "calidad" o qué significa "que quepan todos los españoles", algo aproximativo y lleno de buena intención, pero que es mejor mostrar con hechos y resultados. La experiencia anterior de Pérez Tornero, catedrático de Periodismo de la UAB, y su trayectoria profesional permiten tener ciertas esperanzas en este sentido. Otra cuestión es si puede y le dejan. No hay puesto más complicado en este país que el que ocupa, seguido del de Ministro de Sanidad.



Cuanto mayor sea la audiencia del medio público, mayor es la tentación intervencionista, el deseo de rentabilizarla por unos y de defenderse por otros. Eso se puede extender a la idea de "relevancia", donde su aumento hace crecer también la tentación.

RTVE ha sido siempre un escenario de conflicto para los políticos que siempre han hablado de "autonomía", pero han hecho todo lo posible por impedirla, queriendo tener un medio sumiso por el que pasearse y poder exponerse en persona en entrevistas y con informaciones constantes. Le es difícil a los profesionales librarse de la presión política, ya sea desde dentro o desde fuera.

Pese a las buenas intenciones de muchos profesionales, la política le ha hecho un flaco favor a los medios públicos que han tenido que padecer las presiones políticas, las directrices y el abandono de parte de las audiencias, ante la alegría de sus medios rivales que se regodean en adelantarles en audiencias, ganar en credibilidad informativa, etc. y lo pregonan cada día.  Muchas veces, las críticas son ataques velados para restar credibilidad y atraer a sus propias audiencias en esta lucha despiadada y barriobajera que se produce en ocasiones entre medios.



Por lo que acabamos de decir, pareciera que los medios públicos son solo "informativos". Ha hecho bien Pérez Tornero en distinguir la información del entretenimiento. Yo me atrevería a ir más allá y distinguir el "entretenimiento" de la "educación" o "formación" de la ciudadanía. Esto es evidente y, además, muy necesario si se tienen en cuenta el panorama de este país y cómo RTVE ha perdido precisamente la batalla con la que prácticamente no tiene competencia, la cultural. Esto fue una seña de identidad de la televisión pública cuando no había privadas, a la que se renunció directamente en favor del llamado entretenimiento, concepto que fue penetrando en todos los ámbitos y pervirtiendo su esencia.

El mismo artículo recoge las palabras de Pérez Tornero sobre esta cuestión:

 

Ha asegurado tajante que el llamado info-entretenimieto no va a tener continuidad en RTVE, y ha aclarado que “hay que distinguir entre periodismo de calidad e info-show”. “Los informativos son responsabilidad editorial de RTVE”, ha añadido.

“El periodismo que debe hacer TVE es público, valioso, informar con profundidad. Todo lo que sea banalización, show y escándalo no debería estar en ninguna parte de RTVE, pero fundamentalmente en los informativos. La ley dice que la información es responsabilidad interna de RTVE. Les aseguro mi compromiso con esa responsabilidad interna. Seguiremos el informe de la CNMC sobre esa idea. Es un sentir general de todos los profesionales de la casa que el periodismo de calidad vale la pena y el periodismo banal no vale la pena y menos en la televisión pública”.*

 

Aplaudiendo esta idea, es necesario sacar a RTVE del puro enfoque "noticioso", que es el que está siempre en disputa y afrontar un estilo de programación que responda a un modelo más abierto sobre lo que es la televisión hoy y, sobre todo, lo que son las necesidades culturales actuales. En nuestro sistema, el estado tiene responsabilidad sobre la formación cultural. Hay que rechazar el enfoque puramente comercial de la cultura. El medio privado busca su beneficio y recurre a cualquier elemento que le permita conseguir más audiencia para conseguir más ingresos. Los medios públicos deberían tener otro enfoque, más ciudadano.



El conflicto "audiencia-relevancia" es una dicotomía ficticia ya que la relación entre medio público y audiencia debe ser desde un criterio profesional y social claramente de mejora de la ciudadanía. Confundir "ciudadanía" y "audiencia" no es acertado ni aceptable para un medio público que tiene como centro la sociedad en su conjunto, no el gusto mayoritario, que puede ser zafio y trivial. Si políticamente debe ser neutral, el medio público no puede serlo "culturalmente". Esto puede ser complejo, pero no imposible; lento, pero no improductivo.

Es ya el momento que RTVE, que es de todos, se lance a un proyecto más ambicioso, capaz de jugar el papel necesario en el entorno mediático, allí donde no compite con los otros: en la cultura. A los políticos les interesa lo que a ellos les afecta, su representación mediática, pero no lo son todo, afortunadamente.

La lucha por la atención política es cada vez más intensa y los medios que permiten el acceso directo a las audiencias por parte de los políticos cobran más importancia para sus objetivos de promoción y debate. Esto va en detrimento de muchas cosas. El papel de los medios públicos no puede ser servir de altavoz constante a los políticos, sino promover la mejora cultural, en un sentido amplio del término y en uno también muy específico, en el de cuidar la deteriorada salud cultural de este país, en este momento bajo mínimos. 

Hay que empezar a definir la "cultura" con más claridad e intensidad; hay que cambiar los objetivos más allá de la cifras de las audiencias y empezar a investigar los cambios cualitativos, por decirlo así, en las personas. Los resultados deben ser más a largo plazo que este día a día sin horizontes que nos crean.

 


* "Pérez Tornero: "RTVE sigue siendo relevante y lo puede ser mucho más"" RTVE.es 29/04/2021 https://www.rtve.es/rtve/20210429/perez-tornero-rtve-sigue-siendo-relevante/2088308.shtml

martes, 18 de febrero de 2020

El cese de Garea en EFE

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Nuestros políticos abusan de los medios. Y lo medios abusan de la política. Por definición, la clase política necesita hacerse visible y, en el mismo sentido, busca el máximo de presencia que puede alcanzar. Para ello, los medios deben situarla en el centro de su trabajo. La función periodística acaba siendo la de llevar el mensaje político hasta la ciudadanía, que debe asistir absorta a sus debates, peleas, desencuentros, explicaciones de unos sobre los otros... Es todo un repertorio de subgéneros interconectados, de la entrevista al debate, las declaraciones con sus réplicas correspondientes, los eventos hechos exclusivamente para ser convertidos en flujo mediático, etc. La política es ya escenificación, un mostrarse más que un hacer. De esto se benefician los propios medios a costa de convertirse en repetidores de los mensajes de unos y en críticos en los de otros, según sea la proximidad ideológica.
La crisis de la prensa ha sido un elemento esencial en la pérdida de su identidad al hacerlos más débiles frente a la absorción política. La propia intensidad ha provocado una apatía saturada ante los actos y palabras políticas, que se quedan a un lado para practicar la acción callejera y ciudadana.


Hace unos días, al hilo de la sentencia judicial que reconocía el derecho a entrevistar a los presos y a la explicación en el caso de que no se autorice, las asociaciones de profesionales que habían llevado adelante la cuestión señalaban que tenían dos objetivos próximos: las ruedas de prensa sin preguntas y los vetos a medios o profesionales en el acceso a la información. Son dos piezas claves que muestran precisamente el papel que los políticos quiere jugar en el espacio mediático.
La Vanguardia recogía ayer el cese del director de la Agencia EFE, el periodista Fernando Garea, cuya despedida ha tenido un efecto preocupante por sus declaraciones:

En su carta de despedida ha agradecido a los trabajadores de Efe la lección de que “una agencia pública de noticias no es una agencia de noticias del Gobierno, ni siquiera una agencia oficial” y ha incidido en que, como está recogido en el Estatuto de Redacción, “Efe es propiedad de la sociedad en su conjunto”.
El periodista, que ha dirigido la agencia durante 19 meses, ha recordado que todos los partidos políticos se comprometieron a promover la elección parlamentaria de los presidentes de Efe y ha insistido en que “es imprescindible esa desgubernamentalización”.
Y en su despedida a los trabajadores ha recuperado el compromiso que asumió ante el Congreso de los Diputados: “Si al acabar mi mandato alguien se siente molesto, me gustaría que fuera antes el poder quien está molesto con mi gestión que la oposición. Creo que esa es la esencia de un medio público”.*



No le falta razón y sobre todo sentido común sobre lo que debe ser la información en una sociedad democrática. En España se produce un falso debate sobre los medios públicos, que acaban siendo medios que se miden por el grado de simpatía con el poder. Esta cuestión lleva años debatiéndose y no se soluciona porque es precisamente el que está en el poder quien debería dar el paso. Pero cuando se llega al poder, la pregunta que se hacen es siempre la misma: ¿por qué renunciar a aquello de lo que el anterior ocupante del poder se ha beneficiado?
Las distinciones hechas por Garea son muy pertinentes y las observaciones ajustadas a lo que debería realmente ser un medio al servicio del conjunto de la sociedad y no solo de unos gobiernos o incluso facciones del poder.
Los que llegan lo hacen con la lección aprendida de lo que ocurre cuando no se es suficientemente complaciente con el que te nombra. La despolitización de este tipo de medios o, como señala Fernando Garea, "desgubernamentalización" es esencial para una sociedad democrática que necesita cada vez de forma más trascendental la crítica ante el avance de los populismos, las post verdades y demás males que pervierten el panorama.



La conexión del poder y los medios siempre es problemática. Lo es más en una sociedad mediática como las nuestras en las que somos objeto del bombardeo cada vez más selectivo con la información. No hay medio que quede libre, con criterio propio, sino que debe vincularse a partido o facción de partido, como órgano de portavocía. La resistencia hacia ese destino debe ser clara en un mundo en el que la "comunicación" se opone a la "información". Desgraciadamente la primera está venciendo a la segunda.
La información ofrece al receptor la posibilidad de recibir lo que es importante para tomar las decisiones; la comunicación, en cambio, programa la respuesta y ofrece para que se produzca en un sentido determinado. La diferencia es la existente entre estar informado y estar manipulado en un sentido u otro. La vieja teoría de la existencia de medios múltiples como equilibrio o compensación se viene abajo cuando todos actúan de la misma manera, aunque sea en sentido opuesto. Solo nos queda escoger quién nos manipula.


El papel que la política ocupa en los medios es asfixiante y más si se contempla desde el nivel de agresividad existente entre los grupos. Los cálculos —por más que no lo reconozcan— les han fallado a todos y tenemos hoy una enorme cantidad de conflictos abiertos. Los conflictos no se resuelven sin tener el poder suficiente o alcanzar los acuerdos adecuados. Lo que hemos visto, en cambio, es la multiplicación de los agentes, con lo que produce una reducción e intensificación de la presión mediática.
El político le exige cada vez más a los medios. Los propios grupos se han convertido en productores de información a través de los nuevos medios surgidos de las Nuevas Tecnología de la Información, pero incluso así necesitan de los medios estándar.
Hoy todos los medios critican duramente la acción del gobierno al cesar a Fernando Garea. Es un muy mal ejemplo sobre la forma de actuar y poco coincidente con lo que se predica. El golpe no se le a dado a Garea, que sale aplaudido, sino a la propia EFE.
Lo dicho por Fernando Garea debe ser escuchado. Pero no creo que lo sea. Hay demasiado en juego.



* "Gabriela Cañas sustituirá a Fernando Garea al frente de la agencia EFE" La Vanguardia 17/02/2020 https://www.lavanguardia.com/politica/20200217/473635164088/fernando-garea-destituido-gobierno-presidente-agencia-efe.html

martes, 17 de diciembre de 2019

El directo más difícil

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Es probable que TVE sea el medio más complicado (no complejo) de dirigir. Los medios no traen la noticia de la renuncia de la periodista Almudena Ariza después de conocer el poco respaldo obtenido en la votación de los profesionales, con una abstención también muy alta.
Ariza es una buena profesional, una periodista que ha trabajado en TVE durante décadas y ha realizado una buena labor informativa allí por donde ha pasado. Por eso es de agradecerle su sinceridad a través del texto que ha dado tras conocerse el resultado del referéndum sobre su nombramiento:

Una vez conocidos los resultados del referendum entre los profesionales de TVE, me veo en la obligación de presentar mi renuncia a la propuesta de dirigir los Servicios Informativos. Mi candidatura ha sido aprobada pero por una mayoría que no considero suficiente. De un censo de 3200 compañeros y compañeras sólo han votado a favor 308 y ha habido 117 votos en contra.
Mi principal fortaleza para llevar a cabo el proyecto de transformación digital es el conjunto de los profesionales de Informativos. Interpreto que no cuento con un respaldo mayoritario y que no he sabido ilusionar ni convencer.*

Con la renuncia de Ariza se abre de nuevo un proceso para encontrar una persona al frente de algo que es esencial para nuestro país, la información televisiva en el medio público.
TVE es, como tantas otras cosas en este país, un fiel reflejo de la incapacidad de nuestros políticos para crear algo común y presentar, por el contrario, un modelo tan español, que es el del "perro del hortelano". TVE refleja, en el paso de los años, las luchas políticas por el control de un medio esencial en el panorama.
Más allá de la propia información, la cadena estatal padece de la indefinición de lo que debe ser un medio público, cuáles deben ser sus fines sociales y formativos. Todas las informaciones resaltan cómo los informativos, que era el valor que le quedaba como propio y definitorio, ha sido rebasado por los de las cadenas privadas, las grandes beneficiadas de esta crisis.
En ABC, la noticia se cierra con los siguientes datos:

Hasta el 1 de enero seguirá en el cargo Begoña Alegría, una de las directoras de informativos más breves de los últimos mandatos, que anunció su dimisión «por voluntad propia» a principios de mes. Enric Hernández, director de Información y Actualidad, un puesto nuevo creado por la administradora Rosa María Mateo, deberá afanarse estos días en busca de un candidato para un puesto clave en un momento especialmente sensible, con la formación de Gobierno en el horizonte. Fuentes como la Plataforma por una RTVE Libre hablan de «crisis abierta» y «guerra por el control de TVE», corporación que vive en una provisionalidad perenne, con el concurso público para elegir a la nueva cúpula directiva paralizado por la incertidumbre política y los mismos presupuestos desde 2018.*

La parálisis de nuestros políticos es una enfermedad que contagia y se extiende a todo aquello que consideran como parte de su poder. No se ha conseguido en todos estos años de democracia que se entienda la separación entre lo "público" y lo "político", una distinción básica que debería garantizar precisamente una mayor estabilidad del conjunto frente a los vaivenes constantes y que van a más de nuestra perra vida política.
En una sociedad que vive pendiente de la imagen, los políticos siguen pensando que los medios públicos son un trofeo del poder. Eso lo padecen en primer lugar los profesionales, a los que se divide de forma innoble obligándoles a mostrar sus fidelidades y pisoteando su independencia. El público, en segundo lugar, es que padece esta concepción torticera de la información y de los medios.
En el tiempo, el propio medio se politiza por efectos de las presiones, por lo que la convivencia acaba siendo un problema real, una lucha de unos con otros.


Son ya muchos años con este conflicto que no es otro que el del respeto a la independencia de los medios públicos y no su sumisión política ni su dependencia presupuestaria, constante amenaza reguladora.  
Da pena ver la deriva de un medio de esencial necesidad para la transmisión de la cultura en estos tiempos de zafiedad mediática. Lo primero que se necesita es una redefinición del propio medio, la apuesta por un medio público que se centre en las carencias enormes que se observan, menos preocupado por las audiencias y más preocupado por su formación. No es nada fácil. Lo ocurrido sería una muestra más de cómo nuestros políticos se reparten lo "público" como parte de sus operaciones. 
La decisión de Almudena Ariza parece sincera y reconoce que sirve de muy poco estar en un cargo si no se "ilusiona y convence" a los que iba a tener que dirigir. Cualquiera que llegue al cargo necesita de algo más que profesionalidad; necesita convencer a sus compañeros y esa es la parte más complicada a la vista de los números. 
Dicen algunos medios que Almudena Ariza ha salido asustada de lo que se ha encontrado en TVE. Ella  ha llamado su "directo más difícil" al encuentro con sus compañeros. Puede que sea verdad, que el medio ya no se reconoce a sí mismo, que se ha convertido en escenario de otras guerras.


* "Almudena Ariza renuncia como directora de informativos de TVE" ABC 16/12/2019 https://www.abc.es/play/television/noticias/abci-almudena-ariza-renuncia-como-directora-informativos-201912162017_noticia.html

sábado, 25 de marzo de 2017

El editorial de Al-Ahram Weekly

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Abandono lo que estaba escribiendo sobre el duro patinazo de Donald Trump con su intento de acabar con la obsesión republicana por el "Obamacare". 
Me llama la atención una publicación que visito solo de vez en cuando, Al-Ahram Weekly, la revista digital del medio estatal. Han cambiado su formato tratando de actualizar lo que era una publicación anticuada y sin gracia alguna, bastante dejada de la mano mediática.
Me imagino que guiados por el deseo de transmitir una imagen controlada hacia el exterior desde ella, se ha iniciado esa renovación de chapa y pintura mediáticas. Por más que los nuevos colores brillan, las viejas ideas siguen oscureciendo mucha de sus visiones.
Lo que llama mi atención es el editorial, titulado "The Muslim Brotherhood and the West", y cuyo comienzo nos lleva a retroceder a las aburridas casillas del comienzo de un juego eterno:

It is not difficult to discern a significant current in many Western countries, and the US and Britain in particular, that strongly supports the terrorist Muslim Brotherhood. The trend manifests itself clearly in newspapers and other media in those countries while, in Egypt, various individuals and groups appear to be working in tandem. Following the 25 January Revolution, the Obama administration mobilised these forces to propel the Muslim Brotherhood into power in Egypt. Today, they are on the move again in the US in order to keep Trump from fulfilling his call to have the Muslim Brotherhood designated as a terrorist organisation. Here, in Egypt, they are resorting to other tactics, one of which is to voice arguments such as, “I’m not a Muslim Brother but they have a right to govern.”*


El editorial deja claras sus intenciones desde el principio. Realiza las afirmaciones tradicionales que se repiten de forma continuada dentro de una estrategia general con una música de fondo: ocurra lo que ocurra, Occidente es el responsable.
Los Estados Unidos, por ejemplo, son responsables del delito de financiar al Ejército egipcio con más 1.200 millones de dólares anuales. Con esos dólares, se compra armamento, se paga a sus militares. Cuando Tamarod salió a la calle a pedir unas elecciones nuevas para sacar a los Hermanos Musulmanes del poder, se incluía entre sus peticiones la no dependencia militar de Egipto de los Estados Unidos. Sin embargo, aquella petición se olvidó rápidamente. Egipto recibe millones de dólares anuales con programas como USAID.
En la web de USAID de Egipto podemos leer:

For nearly four decades, the American people have partnered with the people of Egypt to promote an environment where all groups in Egyptian society – including women and minorities – can lead healthy, productive lives. USAID’s program in Egypt, totaling nearly $30 billion since 1978, has directly and fundamentally supported gains such as a reduction in infant and maternal mortality rates, improvement in reading ability in the early grades, and an increase in marketable skills – leading to jobs and lasting prosperity in Egypt.
USAID programs are designed in coordination with Egyptians to create sustainable prosperity. Programs seek to improve agricultural and water productivity and enhance livelihoods in rural zones where poverty and lack of jobs, especially for youth and women, are issues. USAID helps to ensure that future generations will have the tools to succeed and provides opportunities for Egypt’s large youth population as it enters higher education and the workforce. We seek to enhance the contributions of civil society as a whole – with a focus on women and youth – to build institutions and to achieve political and economic reforms.**


Las esperanzas de Occidente, incluidos los Estados Unidos, es que Egipto pueda superar treinta años de autoritarismo y Ley de Excepción de Mubarak más todos los años anteriores —que no fueron de libertades precisamente— desarrollando una democracia, como pedían los que salían a la calles. Lo que se esperaba era una posibilidad de "normalización", un esfuerzo social para poder llevar la paz y la prosperidad a la zona. Pero eso no ha sido posible, no por los Estados Unidos o Reino Unido, como gustan de repetir.
No ha sido posible porque no existe una mentalidad capaz de superar el frentismo social y religioso que ha dividido al país durante décadas y que se sigue alimentando desde todos los puntos sociales. Los modelos sociales propuestos, por decirlo así, son incompatibles por su propia intransigencia. La incapacidad de evolucionar es crónica, el verdadero mal. 
Los ataques que se hacen a Occidente disfrazan la otra parte del problema: la insuficiencia democrática del régimen, su falta de voluntad para superar el enfrentamiento, más que con oscuros pactos. La Primavera fracasó no por culpa de Occidente, como dice algunos para salvar sus responsabilidades, sino por la incapacidad evidente, manifiesta, de pactar un modelo político que respetara los derechos de todos, la creación de una sociedad no autoritaria. Pero el islamismo ha creado su contrapeso autoritario.


Pueden echar la culpa a quien quieran. Los que intentaron una salida fueron pronto desplazados y en su lugar comenzaron las luchas a cara de perro las dos grandes fuerzas en liza desde los años 50. Los islamistas y las fuerzas militares y económicas que ha creado un mundo desequilibrado, diferenciado social, cultural y económicamente; un mundo elitista, de privilegiados y de pobres de solemnidad. Los verdaderos demócratas, los pocos que había, fueron desplazados y considerados un peligro por parte de ambas fuerzas.
Lo que hicieron los islamistas al llegar al poder, después de salir de una dictadura de treinta años, fue ponerse a recortar libertades y a extender el dogmatismo por las instituciones. Los objetivos de una sociedad gobernada por la Sharia, con un dirigente asesorado por los eruditos (los propios).
Se soslaya en el curioso resumen del editorial de la Historia moderna egipcia, la colaboración de los Hermanos Musulmanes con los militares que se sublevaron contra el colonialismo británico. Es después del éxito cuando llegan las divisiones. El plan de Nasser, que les había ofrecido tres carteras ministeriales que rechazaron, de una sociedad laica y socialista no encajaba en su idea de una república islámica, con la Sharia como eje. La idea de los Hermanos no era precisamente "occidentalista", sino más bien al contrario.


La curiosa historia que nos cuenta el editorialista sigue la línea de crear enemistad entre Occidente y Egipto. Se ignora, por ejemplo, que Occidente recriminó a Morsi cuando este se excedió al reprimir libertades. Se le exigió entonces que respetara los derechos de las mujeres y de los cristianos, que estaban siendo atacados, que abriera la constitución, en proceso de elaboración, a todos. Esto se olvida con frecuencia y hay que recordarlo. Por el mismo motivo se criticó a los militares cuando se excedieron en el uso de la fuerza y se produjeron las matanzas.
Decir que fueron los británicos los que crearon a los Hermanos Musulmanes, que es Occidente quien les apoya para destruir Egipto, es una falsificación histórica que muchos usan porque les sirve para justificar y fomentar la brecha entre el mundo árabe y Occidente. De esta forma, crean cortinas de humo cuando se les recrimina por las carencias democráticas.


Cuando las feministas, por ejemplo, intentan hablar sobre la situación de las mujeres y cambiarla, las acusaciones que se hacen contra ellas es que están vendidas a Occidente, que las usan para destruir el perfecto orden de las familias musulmanas, las que siguen los dictados coránicos. Si se premia a un periodista en Occidente, por ejemplo, eso es un signo de que es un agente exterior que quiere destruir Egipto. Los ejemplos podrían multiplicarse de forma escandalosa.
Lo más peligroso de toda esta corriente es su coincidencia con Erdogan. También el islamista, enfrentado a Egipto, lo está con Occidente, al que acusa de terrorismo. Erdogan —un afecto a los Hermanos Musulmanes, a los que tiene allí acogidos desde la caída de Morsi—sigue diciendo que les odian y que Occidente es el enemigo del Islam
Unas horas después, se cometía el atentado de Londres. No apunto a una causalidad directa, pero sí a que las palabras de Erdogan, como las del editorialista egipcio, son discursos estratégicos con los que se está creando una animadversión hacia Occidente que se traduce en casos como el atentado londinense. 


Las contradicciones son totales. Erdogan, islamista, acusa a occidente de estar contra él y el islam; los políticos y medios egipcios acusan a los occidentales de favorecer a los Hermanos Musulmanes, es decir, a Erdogan y los suyos. ¿Quién tiene razón? Una cosa u otra. O, más bien, ninguna de las dos. Se trata de justificar el autoritarismo que militares /Egipto) e islamistas (Turquía) están practicando en sus respectivos países.
El final del editorial es especialmente sangrante. Los países árabes, que tienen todo el día la palabra islamofobia en la boca para calentar a sus poblaciones y hacer que no esperen de Occidente más que ataques, creen que la violencia que padecen se la deben a Occidente.
El final del editorial es claro en este sentido:

When the colonial era ended and the Cold War era began, the Muslim Brotherhood acquired greater strategic importance to other countries. Today, we are experiencing a new and particularly intensive phase in which new players are fitting into historical roles and patterns in order to perform the same functions.
The Muslim Brotherhood component in British foreign policy was an important factor in London and other Western capitals’ relations with the Arab region in the period of the Arab Spring. Empowering the Muslim Brotherhood was their key to pressuring Arab Spring capitals and containing the revolutions, even though Western governments were aware of the Muslim Brotherhood’s close ideological, organisational and logistical links with militant jihadist and takfiri groups.
When will the West stop supporting the Muslim Brotherhood and terrorism? When it will stop its two-faced calls for a war against terrorism? The Egyptian and Arab peoples now see through this facade, having learned not only the lessons of history but the lessons of the present, following the collapse of Arab states and the massive displacements of peoples in the period of the “Arab autumn”.*

Volvemos a los disparates históricos. Ha sido Estados Unidos quien ha financiado el Ejército egipcio desde la época de Sadat hasta la actualidad, siendo un aliado, no un enemigo. Turquía es un país que está en la OTAN.
La pregunta "When will the West stop supporting the Muslim Brotherhood and terrorism?", que se hace el editorialista de un diario estatal, es una infamia, pues no puede recibir otro nombre la actuación de los que están recibiendo ayudas económicas y militares, han podido desarrollar muchas áreas gracias a esas ayudas, han recibido con gran jolgorio a los representantes del senado de los Estados Unidos, etc. etc. para seguir diciendo cada día una cosa distinta y muchas veces en el mismo día. 


Estos discursos, aburridos y absurdos, solo sirven para encubrir el fracaso histórico de sus dirigentes, que han sido incapaces durante décadas de llegar a fórmulas de convivencia, evolucionando desde las posturas dogmáticas y de fuerza usadas. Es cierto que es difícil ver evolucionar a los islamistas (es más frecuente la involución, una vez que han engañado a todos), pero tampoco se ve una salida por el otro lado al perseguir a las fuerzas o intelectuales que buscan soluciones.
La acusación de Trump contra Obama era su "debilidad" al no hablar de "terrorismo religioso radical". Sin embargo, las esperanzas del gobierno Egipcio se ponen hoy en Trump y los suyos. ¿No hay "islamofobia" en Trump? ¿O es que se valora más que no le importan los derechos humanos y no vaya a poner trabas a la represión sobre los enemigos, sean islamistas o no? Parece que es más lo segundo. 
Las iras de Erdogan contra Obama y Europa fueron por criticar las purgas y represalias tras el fallido golpe de Estado en julio pasado. Eso supone para él "apoyo al terrorismo". Y de ahí un paso a que sea Occidente quien haya organizado el golpe. La manipulación informativa convierte las críticas al régimen y a sus maneras autoritarias en "apoyos". Eso demuestra la incapacidad de entender un concepto como el de derechos humanos, que ya dijo el presidente Sisi que eran para Occidente. Defender lo derechos humanos no es "defender el terrorismo" sino evitar la violencia de los estados contras los ciudadanos. Contra cualquier ciudadano.


Decir desde el editorial de un medio estatal que dos países aliados y que financian los déficit sociales y militares egipcios son los que fomentan el terrorismo es una osadía y, sobre todo, una hipocresía inmensa. 
En esto se beneficia Egipto de la falta de interés informativo que ya tienen para muchos estas cuestiones. Puede seguir pidiendo que vayan turistas por más que acuse a sus países de terroristas. Pueden seguir financiando campañas en países como Italia, con la esperanza que la gente se olvide de Giulio Regeni, el estudiante torturado y asesinado mientras investigaba para su tesis doctoral. Es preferible pensar que el estudiante era un espía. Y eso justifica todo lo demás; desaparición, tortura y asesinato. No hace falta ser occidental. Shaimaa al Sabbagh no lo era.
Hay que rechazar el discurso de Erdogan y hay que rechazar el discurso egipcio en el mismo sentido y con los mismos argumentos. Es una vieja excusa que evita comprender el alcance del fracaso político que generación tras generación oculta las luchas por el poder.




* "The Muslim Brotherhood and the West" Al-Ahram Weekly 23-29/03/2017 http://weekly.ahram.org.eg/News/20009.aspx




domingo, 3 de enero de 2016

La ley polaca de medios o la voz unánime

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La rápida aprobación de la Ley de Medios en Polonia deja al descubierto las carencias y diferencias democráticas en el seno de la Unión Europea. Como ciudadanos europeos, nos debe preocupar a todos y no debemos cree que es un asunto "privado" de Polonia. Cuando se trata de principios fundamentales de libertad es cuestión de todos.
Lo que se ha aprobado en Polonia es una forma de considerar el papel de los medios públicos. Frente a los modelos que consideran que los medios públicos deben ser independientes de los gobiernos e incluso pueden ser críticos con ellos, lo que Polonia propone y ha puesto en marcha es su conversión en portavoces de los gobiernos, en maquinarias de propaganda. Los políticos, usando un perverso eufemismo, lo han llamado "re-polonizar" Polonia. Lo que el eufemismo esconde es la identificación de Polonia con lo que los polacos puedan pensar en todo momento, es decir, la sustitución de su pensamiento y voz por una oficialista. No solo es una perversión de las libertades de información; lo es también en el plano político.
The Financial Times escribía el día 29:

Law and Justice, which is deeply rooted in conservative Catholic values, has made clear its intentions to “fix” Polish society after eight years of centrist, liberal government, sparking mass protests from liberals and civil society representatives who fear the party will tarnish the country’s international reputation and reintegration with western Europe.
“Over the past few weeks . . . we have had to deal with the extremely unreliable work of the public media,” said Ryszard Terlecki, head of Law and Justice’s parliamentary caucus, referencing coverage of national protests against steps taken by the new government.
“It means that we must now hurry,” Mr Terlecki said, referring to his hopes that the new law could be passed on Tuesday evening. “If the media criticises our changes . . . we have to stop it. Public media are not involved in party political disputes, they should just accurately inform the public.”
The draft law, which is likely to pass easily through parliament, where Law and Justice has a majority, would allow the government to immediately fire all executives at the TVP and Polskie Radio broadcasters and replace them with appointees chosen by a media council controlled by parliament.
The new law also aims to increase the “cultural” output of the media channels and “the implementation of a public mission,” according to its text.
Piotr Gliński, Poland’s culture minister, has made clear his intention to “re-Polonise” the country’s media and promote “national interests” in its coverage. In a recent interview on the public TVP channel, Mr Gliński refused to answer questions and told the interviewer she was “broadcasting propaganda, and that will soon be over”.*


La idea de que los medios "atentan" contra los "intereses nacionales" no es más que una excusa para la intervención. La misma que está sirviendo para cortar la libertad de información y expresión en muchos otros lugares con distinto grado de intervencionismo. Es más sencillo controlar los medios públicos y someterlos mediante una ley a reproducir los puntos de vista oficiales que tratar de argumentar frente a ellos las medidas tomadas o en marcha. ¿Para qué perder el tiempo en discusiones cuando se puede usar la fuerza?
En el fondo lo que hay es una concepción perversa de la función de los medios públicos. Esta puede ser debatida hasta la saciedad, pero lo que está medianmente claro es que no deben ser medios de propaganda gubernamental. Este defecto se acaba pagando en términos de calidad de la información y en términos, mucho más grave, de calidad de la democracia. Sin crítica, la democracia se resiente. A la democracia la mejoran la polifonía y el dialogo, no las voces unánimes.
En Politico, Jan Cienski escribe:

The law, which would come into effect immediately after being signed by President Andrzej Duda, would allow the treasury minister to swiftly replace senior public broadcast officials.
“The public media are ignoring their mission towards the nation,” Elżbieta Kruk, a PiS MP, said in parliament. “Instead of creating a media shield for the Polish national interest, journalists often sympathize with negative opinions about Poland.”
In the quarter century since the end of communism, Poland has been unable to create apolitical public media, and there is something of a tradition of new governments putting their loyalists into top jobs — it’s just that Law and Justice’s moves are faster and blunter than their predecessors.**


Polonia no es la única en ese problema, pero sí la que está justificando una decisión que estigmatiza y condena la independencia periodística en los medios públicos. La ley es mala por lo que hace, pero es peor por lo que niega: la independencia informativa.
El mejor servicio que el periodismo puede hacer a los países es mantener su independencia, un concepto agónico, en el sentido unamuniano del término: en lucha constante por sobrevivir. La independencia del periodismo es la independencia de sus profesionales, que son quienes hacen la información, quienes la seleccionan y enfocan. La ley polaca descabeza los medios y sustituye su dirección por personas sumisas que tienen el encargo directo de transmitir las decisiones y opiniones del gobierno. Es una tentación de la que muy pocos escapan.


Es el resultado de una tradición de control de los medios bajo dictaduras y sistemas autoritarios en los que este control gubernamental se ve normal, y también de la atracción de los partidos políticos hacia los profesionales, a los que ofrecen un buen camino profesional si son sumisos y actúan como se espera de ellos: silenciando las críticas y ampliando los elogios. Son dos peligros complementarios: cuanto mayor es el control de los medios, más tentaciones tiene el profesional de adscribirse a un bloque o partido. Los profesionales que buscan tener un criterio de independencia tienen por delante un camino difícil y de incomprensión. Al final son atacados por todos.

El caso polaco, que ha despertado las alarmas en Europa, se repite en muchos países. Los medios están amenazados por diferentes leyes con las que se trata de que vivan en un estado de intimidación constante frente a concepto muy difuso. Sobre todo, se llega a su perversión máxima cuando se identifican los intereses nacionales con los del político o partido de turno. Para que esto funcione, además, se crean enemigos y conspiraciones para que la opinión pública perciba la existencia de un enemigo del que hay que defenderse y al que se deben todos los males. Desde ahí, comienza la paranoia y la persecución de periodistas. Muchos empiezan a temer por expresar sus opiniones o los simples hechos.
Una de las peores cosas que le puede pasar a un sistema democrático es la pérdida de la libertad de información porque está en la base de la toma de decisiones. No puede haber una democracia plena sin libertad de información. Se argumentará que en Polonia hay muchos medios de comunicación de titularidad privada y capital extranjero. La organización Freedom House ya señalaba los problemas de Polonia con la libertad de expresión hace varios años:

Polish print media and radio outlets are predominantly private and highly diversified. According to the European Journalism Centre, German and other foreign owners control approximately 80 percent of the Polish media market. The only major domestic competitor is Agora SA. The public television broadcaster TVP, which runs a number of terrestrial and satellite channels, remains an important source of information for most citizens.***

El camino se repetirá pronto: los medios privados serán acusados de estar vendidos a los enemigos de Polonia y sus críticas se identificarán como maniobras para destruir su identidad. No es casual que esto lo haga un partido ultranacionalista. Si ya han conseguido hacerse con un electorado al que le venden los peligros y amenazas del exterior, pronto ese será el tema central de la información. Todo serán campañas contra Polonia, intentos de violar su soberanía nacional. Los que critiquen al gobierno serán agentes vendidos y pronto comenzarán la campañas de difamación; pronto se señalará con el dedo al que no es un "verdadero polaco", que será aquel que no repita lo que el gobierno dice.
Desgraciadamente es un patrón previsible por repetitivo. Lo peor es que sigue aumentando el número de países en los que se dan restricciones a la libertad de información y expresión. Cuando no es el terrorismo son las conspiraciones de lo más variado. Que en Europa se estén dando este tipo de problemas es un retroceso vinculado a la política de "peligros", "identidades" y "nacionalismo" extremos que necesitan de "enemigos" —internos y externos— para crecer desde el miedo.
Lo más terrible es que es esto lo que llevó al ascenso de los fascismos. 




* "Poland’s new government cracks down on state media" The Financial Times 29/12/2015
http://www.ft.com/cms/s/0/729e39d0-ae31-11e5-993b-c425a3d2b65a.html#axzz3wAk8CpcQ
** "New media law gives Polish government fuller control" Politico 29/12/2015 http://www.politico.eu/article/poland-crisis-constitution-kaczynski-duda/

*** Fredom House. Poland 2015 https://freedomhouse.org/report/freedom-press/2015/poland




miércoles, 5 de agosto de 2015

El hombre de los Medios

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No es fácil leer sin irritarse la entrevista que Daily News Egypt publica con el responsable oficial de SIS (State Information Service), Salah El-Din Abdel-Sadek. Es una muestra más de que el gobierno de Egipto sigue sin entender los estándares internacionales de la información en términos de derechos. Es cierto que los medios egipcios padecen de una serie de males, la mayoría de ellos fruto de las décadas de manejos políticos sobre la información. A estos males se añade la presencia de decenas de canales de televisión o páginas web usadas para la prédica del radicalismo o para adular a los poderosos y conseguir influencia general.
Existen también —es obligado decirlo— extraordinarios periodistas, muchos de ellos jóvenes, con una capacidad de análisis penetrante y documentada, capaces de entrar en lo que Egipto y otros países de la zona más necesitan: autoanálisis, crítica, debate.

La entrevista con Salah El-Din Abdel-Sadek es una muestra más de la mentalidad estatalista a la defensiva que caracteriza a los miembros del gobierno egipcio: todo debe estar bajo control e ir en la dirección prevista. Es una mentalidad cuartelaria que concibe la información como propaganda y la crítica como agresión violenta contra la seguridad del Estado. 
No ser admite una divergencia respecto a la versión oficial que es la "única verdad", como ya hemos resaltado. Esta única verdad es la que está llevando al que discrepa a la cárcel y a Egipto a tener el triste récord internacional de periodistas detenidos acusados de faltar a los hechos, difamar al estado o ser enemigos del país. Por supuesto, el intérprete de todo esto es el poder y sus derivados. Uno de ellos es el SIS.

What are the main solutions, in your opinion, for the current diplomatic crisis and lack of media representation abroad?
To cooperate with other parties on the different levels of media, culture and politics. We should choose those who believe in our cause and are convinced of the justness of our position. They will be able to defend us from the senior media and journalists who have more access to public opinion in their own countries. They can also persuade their people with the truth about what is happening here.
What has the SIS done in this regard?
After the revolution of 30 June, major countries attacked us. In Africa, we also suffered a great injustice and a major attack. Our activities were frozen without hearing our opinion. In response, we summoned 10 editors with the biggest African newspapers before the presidential elections so they can know what is really happening and compare it with what they hear about us from others. They engaged the Egyptian street and learnt the opinion of the people.
One must not throw the burden of representation of Egypt on the shoulders of SIS and its employees. There are more than 3,000 employees in Egypt’s governorates and its media offices abroad, and 620 journalists work with the authority, many of whom need long-term training.*


La retórica usada en la del país acosado por una conspiración universal: "our cause", "attacked us", "the justness of our position", etc. La propuesta es dividir a los que están "con nosotros" y "contra nosotros" y me imagino que solo visitar los favorables. Esos nuestro o nosotros son excluyentes, dejan fuera al que se señala como peligro público.
Cree Salah El-Din Abdel-Sadek que los demás países "manejan" la prensa con los mismos criterios con los que Egipto pretende hacer con la suya, es decir, detenciones, tribunales y desapariciones, como están denunciando los propios periodistas egipcios a través de su sindicato. Si algún periodista da cifras que no se corresponden porque la autoridad no se molesta en darlas, se le detiene por faltar a la verdad y atacar al estado. Si discrepa más de la cuenta, puede ser acusado de pertenencia a un grupo terrorista o de mero simpatizante.
Pero de todos los disparates sobre el manejo de la información por el Estado, uno los favoritos —usado también por su querido enemigo Erdogan o por los dirigentes iraníes cuando son preguntados— es contestar que estas cosas también las hacen los países occidentales. Se recoge en la entrevista:

Now onto another highly criticised measure taken by the SIS, the persecution of foreign journalists and reporters, through fact checking. What is your opinion on that?
This is a measure applied in democratic developed countries, through which anyone who publishes false information is exposed by revealing the falsehood of the information of the entity that does not commit to professionalism and impartiality.
Why apply this measure now?
I have been working on it for a year, and we have trainers for our employees. The whole issue is that I aim to motivate reporters to seek credibility, or else they would affect the state of security by spreading false information.
So you have to provide information channels to media personnel, so they wouldn’t fall prey to false rumours, is that your opinion?
Yes, we are working on that, and we all suffer from information shortage, but we always have to make sure of the credibility of all the information we get and double check it with the official source, not just get information from enemies of the state and terrorists and their sites.*


Recogimos aquí la carta publicada por Ricard González, el corresponsal de El País, con el título "Why I felt forced to leave Egypt", publicada allí por Mada Masr a primeros de julio,  en la que el periodista español señalaba cómo había sido advertido por el ministerio español de que saliera de Egipto por su bien. La única explicación de esto es las advertencias discretas desde el gobierno egipcio para que salgan los periodistas críticos. Quizá es en esto en lo que estaba pensando Salah El-Din Abdel-Sadek para mejorar la imagen del gobierno en el extranjero. Quizá en este tipo de "medidas" —intimidación y amenaza— en lo que está pensando cuando es preguntado por lo que ocurrirá con la próxima visita de Al-Sisi a Gran Bretaña, lugar donde puede producirse otra ducha fría mediática:

What are the preparations for the president’s visit to Britain, which is by no means less important than his visit to Germany?
We are preparing by monitoring all that is written or said about the visit in the media over there, and we are communicating with levels that cannot be revealed at the moment.*

No hay forma de que entiendan que lo medios hacen su trabajo criticando lo que ocurre en Egipto y que lo que eso sea no forma parte del discurso oficial más que como una versión más de la realidad. La idea del monopolio de la verdad es perversa por sí misma y es de la que están aquejados los que tienen en el poder hoy. No son ellos solos, sino el resultado de una concepción poco democrática de la realidad, más bien caudillista para la que la unidad de acción de la información es imprescindible para evitar la erosión del líder, figura con la que se identifica el sistema en su conjunto. De esta forma se refuerza la conspiración, la guerra contra el país si se critica la política seguida o las acciones de los líderes en cada momento.


No sé qué opinará el señor Salah El-Din Abdel-Sadek del titular de ayer en Mada Masr: "Journalists’ rights violated 658 times during Sisi's first year, report reveals"**. Probablemente lo considerará subversivo y, sobre todo, falto a la verdad. El Ministro de Asuntos Exteriores ha tenido el valor de señalar ante los propios medios que ningún periodista está detenido en Egipto por realizar su trabajo. Es una frase digna de aparecer en un novela de Orwell, convertido en bestseller peligroso de llevar encima en Egipto: el razonamiento es que "realizar tu labor correctamente" (es decir, como el gobierno piensa que está bien) es hacer periodismo y ser buen profesional, mientras que salirse de esas pautas no es hacer periodismo, sino atacar al Estado y al país mismo y, sobre todo, a esa "verdad de la buena" que tanto aseguran defender, amar y besar antes de acostarse todos los miembros del gabinete. El cinismo es de tal envergadura que no hay mayores enemigos del sistema implantado que estos teóricos de la "verdad oficial" que son capaces de decir que estas cosas son normales por todo el mundo occidental.


Desgraciadamente el señor Salah El-Din Abdel-Sadek tiene hoy un ejemplo en contra producido en esa Alemania que trató al presidente Al-Sisi desde la ignorancia de "nuestra causa" y el desprecio de la verdad, en esa Alemania conspiradora que fue la que recriminó a Morsi en su visita oficial a Occidente su falta de democracia por no hacer una constitución para todos y atentar contra los derechos de mujeres y minorías religiosas. Morsi, como los que le siguieron en el poder, respondieron como siempre hacen: era cuestión interna.
El gobierno alemán acaba de destituir a su Fiscal general porque había iniciado un expediente por revelación de secretos contra dos periodistas. Euronews nos lo cuenta así:

El ministro alemán de Justicia, Heiko Maas, ha anunciado este martes el cese de Harald Range debido a que “su confianza en él está totalmente rota”.
La decisión llega después de la guerra abierta entre el Gobierno y la Fiscalía por la investigación a un blog periodístico por presunta alta traición.
La cancillería defendía la libertad de prensa, un derecho intocable en Alemania, y había criticado el trabajo del fiscal que se defendió cargando contra el Ejecutivo de Angela Merkel:
“Influir en un caso cuyos resultados pueden parecer poco oportunos es una intromisión intolerable en la independencia del poder judicial”, dijo este martes.
Range investigaba a los dos periodistas que dirigían el portal Netzpolitik.org, en el que habían publicado varios documentos de los servicios secretos alemanes sobre la vigilancia en internet y la detección de perfiles radicales.
“Estamos un poco molestos ya que las investigaciones contra nosotros por traición cambian cada día. Ayer la canciller dijo que no creía que la investigación fuera correcta, que no había una razón, al menos no respecto a la acusación de traición”, explicaba uno de los periodistas fundadores, Markus Beckedahl.
La investigación del fiscal había comenzado a petición de los servicios secretos en mayo, pero salió a la luz el pasado jueves provocando marchas a favor de la libertad de prensa.***


Como puede apreciarse, esa pretensión de que en Egipto se hace lo mismo que en los países occidentales es otra intoxicación informativa que padece el propio pueblo egipcio, del que se busca el apoyo mediante estas apelaciones constante de defensa frente a los ataques. El gobierno alemán ha dejado claro que aunque los servicios secretos y el fiscal quieran procesar a los periodistas por una información que, dada la naturaleza de la acusación, sea presumiblemente cierta, está antes el derecho a la información del pueblo alemán. El pueblo alemán, como todos los pueblos del mundo, tienen el derecho a saber lo que sus gobiernos o funcionarios hacen mal. Esto no es fácil de entender si no se quiere entender. Desde luego el gobierno egipcio no lo entiende por ellos, sencillamente, todo lo hacen bien. No asumir su punto de vista es "estar mal informado"; contar algo distinto a la versión oficial es "faltar a la verdad". Puede que lo que le pidiera el cuerpo a Angela Merkel fuera mandar a la cárcel a los que han publicado el documento, pero en lugar de eso su respuesta será aumentar el presupuesto en seguridad para evitar futuras filtraciones o sancionar a los filtradores si están bajo sueldo del estado. Los estados autoritarios prefieren detenerte para evitar que otros lo hagan de nuevo; los democráticos, en cambio, expedientan al responsable y aumentan el presupuesto. Merkel, como canciller, asume que es mejor rectificar los fallos que atacar las libertades. El fiscal cesado, por el contrario, siempre tendrá un sitio en Egipto.


Hace apenas unos días, con motivo de la visita de John Kerry, el Ministro de Asuntos Exteriores señaló: "no nos importa lo que digan los medios extranjeros". Como vemos es falso o, al menos, es contradictorio con lo que otros miembros del aparato egipcio intentan.

La batalla egipcia de los medios es nacional e internacional. No hace mucho tiempo comentamos el documento mediante el cual el gobierno egipcio pretendía hacer que los corresponsales extranjeros llamaran a las cosas por el nombre adecuado. No se podía, por ejemplo, hablar del "Estado Islámico" porque ¿qué tiene de malo algo islámico, incluido un estado? Tampoco se podía llamar "yihadistas" a los yihadistas por "yihad" es un término honorable y los "terroristas" no tienen nada que ver con la "religión", aunque luego les critiquen por atentar en Ramadán. Un puro sinsentido y pretencioso.
El responsable de los Medios oficiales egipcios es quien controla, además, las agregadurías de prensa que deberán servir ahora como agencias de espionaje de los medios locales y de propaganda. Se equivocan una vez más. La mejor forma de tener simpatía internacional es respetar los derechos humanos, no encarcelar a los propios periodistas o no creer, como el millonario egipcio que se hizo con el control accionarial de Euronews, que con este tipo de acciones iba a poder mejorar la tozuda realidad. Puedes comprar medios, sobornar periodistas, pagar campañas encubiertas. etc., pero los periodistas honestos, egipcios o de cualquier otro lugar, lucharán siempre por su conciencia y el derecho de sus públicos a saber lo que ellos piensan que es verdad y no limitarse a contar las verdades oficiales. Para poder hacerlo deben contar con políticos honestos que crean que sus ciudadanías tienen unos derechos esenciales para saber qué ocurre en sus propios países y que la misión de los medios no es darles la razón o simple coba, sino vigilar por todos, expresar las diferencias y dar versiones honestas de la realidad.


Todo lo que sea ir en la dirección contraria no es bueno, ni para la imagen ni para los ciudadanos. Egipto sigue sin parlamento: es decir: no existe más voluntad que la del gobierno y más crítica o debate que el que se produce en los medios. Lo malo es que la visión del parlamento —según el diseño hecho por la ley— quiere también un coro unitario con el que intentar hacer creer que hay democracia. Mubarak ya lo hizo y podían engañar a todos menos al pueblo egipcio. Ahora ocurre algo similar: se usa la contemporización internacional por motivos de seguridad en la zona como aval de democracia y libertades. No es así. Por más que se presione a los medios y profesionales siempre habrá una resistencia natural por parte de los que entienden el Periodismo como una profesión responsable.
Los medios, especialmente la televisión, están llenos de voceros exaltados de la gloria nacional, de los grandes éxitos, pero el mundo no funciona así. Te pueden regalar los oídos, pero no puedes comprar o intimidar todas las voces.


La última respuesta al responsable de la política de información que recoge el diario no deja lugar a dudas:

The SIS could enter into complicated confrontations with foreign reporters and end up in court, which would tarnish its image. What do you think of that?
I will not go to court, but I will expose anyone who works according to their own agendas and does not follow professional standards or moral frames of media work. I will deal with anyone who insists on crossing the line and harming my national security, according to the law, especially as most foreign correspondents are originally Egyptians working in foreign media agencies and entities.*

Es difícil no entender esto como una amenaza contra los periodistas egipcios que trabajan como corresponsales de medios extranjeros. Cuando sean de otros países, serán "advertidos" sobre los que informa y sus medios vigilados por las embajadas; con los periodistas locales, en cambio, acabarán por otra vía, acusados de conspiradores, traidores o de lo que sea necesario si se ponen muy molestos.


Tengo una gran admiración por muchos periodistas egipcios que ejercen honestamente su trabajo. Los hay de todas las edades y muchos son jóvenes que siguen creyendo en la posibilidad de un cambio social y de mentalidades. Para ello es esencial que la información fluya. El viejo modelo informativo no funciona ya y cuanto antes lo entienda el ejecutivo egipcio mejor. La amenaza internacional, la conspiración contra Egipto, los enemigos, etc., ya no funcionan como antes y, lo que es peor, no van a mejorar la imagen.
Solo hay un camino posible: entender que Egipto no está ya para verdades oficiales absolutas, incontestables, de las que discrepar se considere un crimen. Es el camino de los Derechos Humanos y de una ley y jueces hechos a su medida. Mientras esto no se logre, los periodistas egipcios estarán sujetos a la arbitrariedad y la amenaza. Su inseguridad es, además, un verdadero ataque a un pueblo que tiene derecho a saber, a estar informado, más allá de lo que a sus gobiernos les apetezca explicar.


* "Media not nation’s enemy, state not against media: SIS Chairman" Daily News Egypt 3/08/2015 http://www.dailynewsegypt.com/2015/08/03/media-not-nations-enemy-state-not-against-media-sis-chairman/ 
** "El Gobierno alemán ‘invita’ a jubilarse al fiscal federal" Euronews 4/08/2015 http://es.euronews.com/2015/08/04/el-gobierno-aleman-invita-a-jubilarse-al-fiscal-federal/ 

*** "Journalists’ rights violated 658 times during Sisi's first year, report reveals" Mada Masr 4/08/2015 http://www.madamasr.com/news/journalists%E2%80%99-rights-violated-658-times-during-sisis-first-year-report-reveals