Mostrando entradas con la etiqueta Castilla y León. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Castilla y León. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de agosto de 2025

El despilfarro era él

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El incidente de la negativa del saludo al presidente de Castilla y León, Fernández Mañueco, es recogido por todos los medios. Las diferencias se reducen a la expresión utilizada, que se cita como "despilfarro" o como "puto despilfarro", algo que en un acto protocolario pasa a ser significativo. Si Fernández Mañueco iba a hacerse la foto junto a los Reyes —algo que los políticos intentan tras los desastres recientes de todo tipo, le ha costado caro a su imagen.

En Antena3, Paula Hidalgo nos lo sintetizan así;

Durante el saludo, uno de los brigadistas ha estrechado la mano a los Reyes y a la ministra, pero se ha negado a hacerlo con Mañueco. A continuación, mirándole directamente, le ha reprochado la falta de inversión de la Junta en materia de prevención y gestión de incendios con una frase contundente: "¿Somos un puto despilfarro?".

El presidente autonómico ha optado por no contestar y ha evitado acercarse a dar la mano al resto de bomberos, limitándose a un saludo con la mirada y un escueto reconocimiento a su labor: "buen trabajo".*



Tras los hechos, los comentarios que, obviamente, se han disparado. A Fernández Mañueco no solo le han sacado los colores —no es fácil a un político—, sino que le han sacado hechos y palabras mostrando que no son en balde y que se pueden volver en tu contra en el momento adecuado. Y ese era el momento adecuado.

Los políticos son víctimas de sus propias palabras. El término "despilfarro" ha cambiado no de sentido, sino de lado.  Los hechos son contundentes y esta vez dan la razón a todos los que han hablado durante estos años de los peligros del abandono, es decir, del cálculo de rentabilidad de las inversiones en prevención de incendios, Por todas partes salen técnicos, especialistas, expertos, etc. que llevan pidiendo otra política. Pero, visto lo visto, no les han hecho mucho caso. Invertir en gestión de montes y en prevención de incendios era "un despilfarro". Como dijimos ya hace días, los bosques no votan.

Sin embargo, lo que los hechos están poniendo sobre la mesa es ese "¿quién es el despilfarro?", por utilizar el término que se ha vuelto contra Fernández Mañueco como un bumerán.



La política española se ha vuelto efectista, centrada en la promoción de los líderes, en esa lucha donde se trata de pasar al otro (el que sea) la pelota de la responsabilidad, algo en lo que siguen enzarzados. Pero el atractivo de este circo romano se ha reducido y los problemas, de enorme gravedad, ya no se solucionan tapándolos jugando con las palabras y esperando que se olviden.

La gravedad de los incendios en España nos sitúa en el centro de un enorme problema que no se disuelve con fiestas veraniegas. Dejan un futuro muy oscuro que necesita de soluciones inteligentes y de un cambio en la mentalidad de los que gestionan nuestro día a día. El fuego ha venido para quedarse.



Una política del fuego, dentro de la lucha política, siempre será complicada porque en nuestro ambiente político, si no hay incendios no se sabrá si es por efecto de las políticas seguidas o, simplemente porque no los hubo. Nuestra mezquindad política llega a esos extremos. Es más efectista un incendio extinguido (es decir, que se ha producido) que un incendio inexistente. Somos así, la tranquilidad convertida en normalidad aburre. Da impresión de más "eficacia" uno helicópteros echando agua que un buen sistema prevención que evite tener que usarlos. Y la política vive de esas "fotos".

Acumulamos demasiadas contradicciones en la política española. Por eso esta vez la polémica no ha sido entre ellos, sino en el acto del saludo, el negarse a dar la mano al presidente y decirle a la cara lo que no tienen ocasión de decir. Ha sido el momento perfecto para mostrar la indignación sincera del que se está jugando la vida cada día por culpa de la ausencia de políticas de prevención, cobrando un mísero sueldo unos meses al año y que te llamen "despilfarro".

Por toda España —y está empezando— se suceden manifestaciones pidiendo a los políticos "soluciones" a los problemas, algo que olvidan y para lo  que son elegidos. Hay que cambiar el guion del show político. Todos.



 

* Paula Hidalgo "Bomberos forestales plantan cara a Mañueco durante la visita de los Reyes a Zamora: "¿Somos un puto despilfarro?"" Antena3 27/08/2025 https://www.antena3.com/noticias/espana/bomberos-forestales-plantan-cara-manueco-visita-reyes-zamora-somos-puto-despilfarro_2025082768af4b2c506ef67d06e30d62.html

miércoles, 18 de enero de 2023

La polémica

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Recordemos que los primeros conflictos con Vox en Castilla y León tuvieron que ver con la "demografía". Señalamos entonces que las declaraciones del vicepresidente de Vox eran copia de las tesis de la ultraderecha norteamericana y conectaban con la llamada conspiración del "gran reemplazo", una teoría conspiranoica sobre la entrada de inmigrantes y su facilidad reproductora.

Los pobres siguen siendo "proletarios", mientras que el aumento de la riqueza disminuye la natalidad. El efecto que esto tiene es el aumento de descendientes de migrantes, Ocurre en casi todas partes. Las políticas de Vox apuntan a frenar la inmigración, primero, y a la vez frenar el aborto. Es cuestión de cifras.

La polémica establecida en Castilla y León no es nueva y es su frente político. Con él se trata de mantener unos votantes fijos que le sirvan de reserva para las próximas elecciones. En RTVE.es se nos hace un repaso de dónde, en qué países, se practica ese polémico protocolo o similares que pretenden imponer en la Autonomía:

Las medidas antiabortistas impulsadas por Vox en Castilla y León, que incluyen ofrecer a los padres que quieran abortar escuchar el latido del feto o la realización de ecografías 4D, no son una novedad a nivel internacional. Países europeos como Hungría, cuyas políticas han sido alabadas por el vicepresidente de la Comunidad, García-Gallardo, han aprobado medidas semejantes que ya habían visto la luz en varios estados de EE.UU. o Brasil.

En Hungría, donde la ley del aborto establece la posibilidad de realizar esta intervención hasta la semana 12 de gestación, fue el Gobierno del ultraderechista Viktor Orbán el que impulsó el protocolo que entró en vigor el pasado septiembre. Desde entonces, se estableció como obligatorio que las mujeres que quisieran abortar tendrían que escuchar el latido del feto antes de iniciar el procedimiento médico.

[...] Pese a que Gallardo ha reconocido que “le gusta mucho” el plan de Orban, ha insistido en que “no se va a obligar” a las gestantes a escuchar el latido si no quieren, por lo que solo será una oferta que podrán rechazar. Una resolución de la Unión Europea ha mostrado su preocupación por la deriva política de Hungría y ha recordado que entorpecer el acceso al aborto libre es una forma de violencia de género.*


El artículo repasa las medidas anti abortistas practicadas en Polonia, el Brasil de Bolsonaro (con medidas que ha revocado el lunes pasado el nuevo gobierno de Lula da Silva), y ciertos estados ultraconservadores de los Estados Unidos, donde la llegada de Trump al poder permitió ganar poder a estos grupos, apuntalados por la colocación de jueces conservadores en los tribunales.

La introducción de nuevo de la siempre dolorosa situación del aborto permite a determinados grupos hacer sus políticas presentándose como defensores de la vida, algo que les importa relativamente si tenemos en cuenta que muchos de esos estados (en USA), por ejemplo, abogan a la vez por la restauración o el mantenimiento de la pena de muerte.

La conversión del aborto en un elemento estratégico político que vertebre los programas de actuaciones es inquietante, pero por lo que vemos una constante. Forma parte de una estrategia común, como lo es el rechazo a la inmigración. Estas formas tan opuestas de concebir lo "humanitario" y los "derechos" es más que sospechosa por incongruente.

La cuestión se plantea en España como un nuevo movimiento sobre el tablero político. El carácter mesiánico de Vox se luce en toda su intensidad con este tema. Da igual cómo se consigan los votos si, como señalamos hace unos días, permiten dejar en evidencia al PP, que será de donde le vengan. Esto ha hecho que el Partido Popular reaccione ante esta circunstancia negando el protocolo que Vox quiere imponer.


Ni el presidente de Castilla y León ni los dirigentes nacionales desde Génova han conseguido que Vox retroceda. La estrategia, todo lo más, es hacer ver que se les "impone", lo que deja en evidencia al PP. Cuando los populares amenazan con romper con Vox, estos desvían hacia sus portavoces nacionales el quitar leña del fuego para evitar que la ruptura se produzca. Es necesario nadar y guardar la ropa, tensar la cuerda para conseguir erosionar al PP y a la vez evitar que se rompa. De todo esto, claro está, se beneficia el gobierno y sus socios, que airean todo lo que pueden el conflicto.

La cuestión del aborto es siempre dolorosa y traumática. Convertirla, además en una tortura psicológica para las mujeres es plantearlo como una forma de sadismo, tras la cual se imponen intereses ni tan santos ni tan claros como parecen apuntar. Integrarlo en el pack de la ultraderecha populista, la misma que plantea formas claras de violencia (lo acabamos de ver en Brasil), donde en una mano se levanta la Biblia y con la otra se lanzan piedras a las instituciones democráticas, es una nueva forma de hipocresía.

Volver a la creación de "paraísos abortistas", como en su momento hubo, por el aumento de restricciones es olvidar lo que en España representaba la expresión eufemística "ir a Londres". Volver a hacer renacer los mercados negros del aborto, a la inseguridad, etc. por convertirlo en misión imposible es desconocer lo que supuso en su momento.

La polémica normativa bolsonarista, que ha sido revocada este lunes por el Ejecutivo de Lula da Silva, llevaba en vigor desde 2020 y obligaba a los centros hospitalarios y a los profesionales que trabajaban en ellos a notificar a la Policía cuando se realizaba un aborto a una posible víctima de violación, alargando y obstaculizando el proceso.

En Brasil solo está permitido el aborto en caso de violación, peligro en la vida de la progenitora o anencefalia en el feto.*


Tras todo esto se esconde una realidad dolorosa para las mujeres. No es una cuestión política ni estética. La demagogia sobra. Lo que habría que estar discutiendo es cómo mejorar la atención a las mujeres, cómo evitar dolor innecesario a algo que de por sí lo supone. Y se está haciendo lo contrario por un puñado de votos.

La conexión entre grupos populistas de todo el mundo está creando estas polémicas en países en los que ya se había llegado a acuerdos para evitar más daños y dolores de los que el tema conlleva. El aborto ha vuelto a la lucha política, de lo que se han quejado los propios médicos en estos días. Son quienes deben estar junto a las mujeres y conocen su estado particular, lo que tienen encima y lo que hay en sus cabezas. Frivolizar en este tema es irresponsable. 

* "Hungría, EE.UU. o Brasil: los países con las polémicas medidas antiabortistas como las de Vox en Castilla y León" RTVE.es 16/01/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230116/hungria-eeuu-brasil-paises-medidas-vox/2416067.shtml

ABC 18/1/2023

martes, 26 de julio de 2022

Los fuegos del Consejero

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Si ayer hablábamos de los efectos desastrosos de los malos políticos dentro de los partidos, de la incapacidad para librarse de ellos porque son ellos mismos los que los acaban controlando, la triste realidad nos ofrece hoy un caso evidente de cuáles son sus maneras.

Los medios nos informan hoy mismo de las actuaciones de la fiscalía contra el Consejero de la Junta de Castilla y León por lo que consideran negligencia en las actuaciones contra el fuego en la región, un verdadero desastre. Independientemente de lo que dé de sí la vía judicial, el hecho es que el Consejero ya ha sido señalado por los profesionales, a través de los sindicatos, por lo que consideran una incompetencia.

En RTVE.es nos cuentan:

La Fiscalía de Castilla y León ha abierto una investigación sobre la actuación de la Consejería de Medio Ambiente y el consejero Juan Carlos Suárez Quiñones ante el incendio declarado el 15 de junio en la Sierra de la Culebra, que arrasó 25.000 hectáreas en Zamora. El sindicato CC. OO., que presentó la denuncia, ha informado este lunes de la decisión "por la posible comisión de hechos constitutivos de delito", según su comunicado. 

El escrito de denuncia de CC.OO, remitido el 4 de julio, se dirigía contra el responsable en este ámbito de la Junta de Castilla y León por no haber elevado el riesgo elevado de incendios en el mismo día en el que se declaró el incendio. En ese momento, el operativo de extinción estaba al 25 % de su capacidad a pesar de la ola de calor, de acuerdo con el sindicato.  

CC.OO. denuncia la falta de previsión y de prevención contra el fuego

CC.OO. considera obsoleta la planificación de la Junta de Castilla y León, que no incorpora el 100 % de los medios hasta el mes de julio y no tiene en cuenta el cambio climático ni las condiciones atmosféricas, como la ola de calor que sufría la zona. También ha asegurado que no se realizan las tareas necesarias de prevención de incendios durante el invierno, como la limpieza y el desbroce de los montes.*

Independientemente de lo que juzguen los tribunales, lo cierto es que la falta de capacidad para prever y actuar es notoria. La gravedad de lo ocurrido con los fuegos es el resultado de una serie de factores que han sido denunciados sistemáticamente, por lo que lo ocurrido puede considerarse responsabilidad de la inacción de la Consejería.

La función del político responsable es precisamente evitar estos resultados previendo los riesgos que se acumulan. Sin embargo, el Consejero en cuestión no tomó las decisiones correctas.


La función de los políticos responsables de sus áreas específicas es asegurarse de que no ocurra lo que ocurrió. Por ello, más allá de lo judicial, está lo político, donde es evidente que la realidad, la triste realidad, ha dictado sentencia. La ausencia de medios, la falta de medidas, la desastrosa sordera más allá de la imprevisión, muestran el retrato negativo de muchos políticos que son incapaces en sus cargos de atender las situaciones.

La confirmación política de que esa persona no era la más indicada para estar en el puesto en que acabó han sido sus respuestas ante las acusaciones y denuncias. El final de la noticia recoge las declaraciones del denunciado:

Suárez Quiñones ha levantado la polémica este lunes al señalar al "ecologismo extremo" y la "filosofía del conservacionismo" como una de las causas de los incendios forestales. "Una de las causas, hay muchas", ha puntualizado en una entrevista en la cadena SER, en la que ha asegurado que estas "modas" dificultan las labores de limpieza de los montes. La oposición y las organizaciones ecologistas han cargado contra las declaraciones y han pedido su dimisión. 

"La culpa no puede ser de todos menos de los responsables de gestionar esta comunidad autónoma en los últimos 35 años", ha afirmado el socialista Luis Tudanca, que también reprocha que no existiera una "operativo en condiciones" como, dice, propusieron desde el PSOE.

Para Francisco Igea, de Cs, las palabras del consejero se deben a que el Gobierno de la comunidad está afectado "por la viruela más peligrosa, la viruela del populismo de Vox". 

Desde Ecologistas en Acción, por su parte, se han defendido del "argumento pueril" utilizado para "intentar desviar la atención de su pésima gestión". "Nada tenemos que ver en la gestión de los incendios y los bosques, que no tenemos competencias. Es echarnos la culpa para quitarse responsabilidades", ha afirmado la coordinadora Theo Oberhuber en el Telediario.* 

Las grescas políticas sirven enmarañar la cuestión y ponen en marcha el principio de oro de la política española: "si me critican es que lo hago bien". Las "disculpas" dadas son un ejemplo claro de lo más negativo de la política: colocar a una persona en una Consejería para la que sus palabras le descalifican automáticamente. Es el segundo principio de oro de la política española: "la culpa la tienen otros". Que alguien haya nombrado a este señor consejero responsable de Medio Ambiente es todo un ejemplo negativo.

Sin embargo, el modo tradicional de actuar de los partidos es proteger al que es criticado porque son quienes le han colocado allí, con pactos o sin pactos. Que un Consejero de Medio Ambiente eche la culpa de su negligencia a los conservacionistas, a los ecologistas, llamándolo "moda" es un monumento a lo que no debe ser la política y menos todavía desde una Consejería en la que, está claro, el señor Consejero no debía haber estado nunca.

Los incendios de este año están sirviendo para dejar al descubierto las profundas deficiencias del sistema político en el sentido que hemos indicado estos días pasados: la incapacidad manifiesta de manejar los problemas de la realidad, que son los que determinan la calidad de vida de las personas, que debe ser el objetivo final, aunque sea por diferentes vías. Pero colocar un Consejero de Medio Ambiente que culpa a los ecologistas de los incendios forestales es un indicador de la falta de sensibilidad ante los problemas de la realidad así como de una vena clarividente que poco ayuda.

El señor Consejero Juan Carlos Suárez Quiñones es jurista y ha sido decano de los jueces de León y delegado del Gobierno en Castilla y León; es procurador en las últimas Cortes regionales. Su consejería es poderosa, la de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio de la Junta de Castilla y León. Muchas decisiones importantes pasan por sus manos. Su paso de la judicatura a la política le ha dado mucho poder. Pero todo ese poder ha servido de muy poco cuando no ha hecho lo que tenía que haber realizado para evitar la destrucción de miles de hectáreas, algo que era su responsabilidad.

Hoy el Consejero está en todos los medios de todos los colores y no hay mucho apoyo a sus palabras. 

Su respuesta acusatoria, viniendo de un jurista, sorprende; viniendo en cambio de un político, no.

 



* "La Fiscalía investiga la actuación del consejero de Medio Ambiente de Castilla y León en el incendio de Zamora" RTVE.es / EFE 25/07/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220725/fiscalia-investigacion-consejero-castilla-leon-incendio-sierra-culebra/2391391.shtml



martes, 28 de junio de 2022

Niños, parques y coches o el mensaje de Vox

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Alfonso Fernández Mañueco ha tenido que salir a dar explicaciones. Pero la metafísica y la matemática en política no se llevan bien, por más que la política se haga con ambas. Nos dicen en Antena 3 que «ha defendido la necesidad de acostumbrarse en España a que los gobiernos de coalición se sustentan sobre "fuerzas políticas distintas" con planteamientos distintos y que pueden hacer reflexiones políticas distintas "como es el caso", ha reconocido al respecto.»* Pero los límites de la diferencia existen, puntos en los que no se puede aceptar la diferencia cuando se está sentado a una misma mesa. No se trata, pues, de "diferencia", sino de "compatibilidad" y de "coherencia", dos valores necesarios para estar en la política son sonrojarse. Y mucho me temo que a Fernández Mañueco le van a sacar los colores de inmediato. Y con él al Partido Popular.

No se trata tanto de tener otra opinión, sino de qué opinión se tiene y es ahí donde empiezan la contaminación cohabitante. Cuando cedes una vicepresidencia a otro partido, le estás dando algo más que un cargo. Le estás dando voz y foro, que es lo Vox ha planteado con su estrategia de "normalización" a través de la inserción en las coaliciones. Es esa presencia necesaria la que sustenta su estrategia de entrar en los gobiernos y empezar a ganar terreno con sus discursos populistas, que ya no se hacen desde la oposición sino desde el gobierno.


Lo que hace Vox es lo contrario que ha hecho Ciudadanos, que se ha diluido en los gobiernos hasta hacerse prescindible con la política de recuperar el centro del Partido Popular. Las consecuencias son grandes: Vox ha crecido mientras que Ciudadanos desaparece en cada elección.

La llamada "nueva política", que se ha practicado tanto en la derecha como en la izquierda consistía en dividir para hacerse un hueco, en crear entidades políticas muy personalizadas frente a los líderes "débiles" de los grandes partidos. La primera necesidad era conseguir votos suficientes como para entrar en los parlamentos, lo que implicaba la pérdida de votos y representantes de los partidos que habían administrado el poder anteriormente para llegar a hacerse necesarios para la gobernación a través de pactos de gobierno. Eso es lo que ha ocurrido. El líder de Vox iba de elección en elección augurando cargos a sus peones en las autonomías. En Andalucía no les han salido los planes, pero en Castilla y León, sí. Es lo suficiente para ver lo que ocurre.

El problema que tiene Hernández Mañueco encima no es el que existan otras ideas y sea signo de liberalidad el convivir con ellas. No se trata de otras "ideas", sino de otro "modelo", algo muy diferente y que acabará llegando a un punto en el que Hernández Mañueco no pueda dulcificar ni justificar lo que su vicepresidente ha dicho.

La visión del paraíso castellano leonés expuesta por Juan García-Gallardo, que comentábamos aquí hace dos días — «Lo que necesita Zamora es niños en los parques y los padres yendo en coche a comprar», tal como se citaba en ABC—, tiene un doble trasfondo. Las afirmaciones pueden ser descompuestas en negaciones. La acusación a los jóvenes de que prefieren sexo sin procreación no solo es un ataque al hedonismo, sino especialmente una versión española de la teoría conspirativa de la sustitución: hay que tener hijos para frenar la inmigración, que es la que sostiene la natalidad española. La teoría procede, como casi todo en Vox, de la ultraderecha norteamericana, la que elevó a Trump a las urnas. Los inmigrantes tienen hijos, los nativos no, como ya explicamos hace dos días.

Magnet 6/09/2017

Las políticas de Trump en la frontera se destacaron por el ataque a las familias y especialmente a los hijos que habían crecido en los Estados Unidos, los llamados "dreamers". Era su forma de intentar frenar el "furor reproductivo" de los inmigrantes ante la decadencia de la natalidad nacional. El argumento es el mismo. Los jueces conservadores que tratan de frenar el aborto en los Estados Unidos manejan un discurso que, amparado en explicaciones más "nobles", permita que no se pierda más nacimientos. Mientras se imponían políticas que dificultaban las migraciones familiares, se frena la pérdida de natalidad. El vicepresidente de Vox firmaría las políticas de Trump: impedir a los inmigrantes tener hijos y evitar que  la "hipersexualidad" haga caer la presencia de niños (nacionales) en los parques.

La segunda parte, el "ir a hacer compras en coche" es una clara alusión al negacionismo del cambio climático. Mientras se hacen políticas para reducir el uso de automóviles, el discurso de García-Gallardo considera el automóvil como un elemento clave de la economía. También es una copia a la española de los discursos negacionistas de Trump.

La cuestión está en cuánto va a aguantar este tipo de discursos de su vicepresidente, cuántas explicaciones va a tener que dar a las preguntas o cuántas veces va a tener que considerar las ideas de García-Gallardo como simplemente "otras ideas". 


* "Mañueco se desvincula de las declaraciones de su vicepresidente sobre el sexo y la procreación" Antena 3 27/06/2022 https://www.antena3.com/noticias/espana/manueco-desvincula-declaraciones-vicepresidente-sexo-procreacion_2022062762b9e619378ee10001a161a7.html

domingo, 26 de junio de 2022

Vox y la demagogia demográfica

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El resumen de la intervención del actual vicepresidente de la Junta de Castilla y León, Juan García-Gallardo, son la demostración más clara de los problemas que presenta el acceso de Vox a los gobiernos de cualquier tipo, de ayuntamientos a Autonomías, con el problema específico para el que se vea acompañado en el poder, es decir, el Partido Popular.

El extremismo se puede desarrollar sobre ideas claras y decisiones justas, que son apoyadas sin medida, pero el extremismo de Vox es de un sinsentido que excede el insulto a la inteligencia, a tenor de lo dicho por el señor García-Gallardo, joven promesa incumplida del partido pese a haberse situado en una vicepresidencia, como prometió su visionario líder. Cuantas más "perlas" suelte, más clara estarán sus posiciones. Y parece claro que Juan García-Gallardo tiene un facilidad para meter la pata que pronto necesitará su propia sección de despropósitos en los medios locales y nacionales.

Tal como las recoge el diario ABC, la visión del mundo del dirigente de Vox y vicepresidente de la Junta, uno no puede contener su sorpresa párrafo tras párrafo. Esto se nos cuenta que ha salido de la boca preclara del dirigente:

El vicepresidente de la Junta de Castilla y León, Juan García-Gallardo, ha señalado que la «hipersexualización de la sociedad» es uno de los motivos que llevan a la despoblación «latente» en territorios como Castilla y León.

Una corriente, ha señalado, que «hace un flaco favor» al problema demográfico y que surge «cuando la banalización del sexo lleva a que sea un fin en sí mismo, olvidando que su finalidad es la de la procreación». A juicio del mandatario, esto provoca que las personas «se liberen de las cadenas de la familia para dedicar su existencia a satisfacer sus deseos sexuales», informa Ep.

García-Gallardo, que ha participado este sábado en las II Jornadas sobre Despoblación organizadas por Vox en la ciudad de Zamora, ha apuntado también a la «crisis permanente» que han vivido los jóvenes desde el año 2008 como otro de los problemas que causan despoblación

El dirigente autonómico ha advertido de que esta generación, en la que se incluye, ha tenido siempre «menos poder adquisitivo» que las precedentes y «más obstáculos» para acceder a un trabajo estable y una vivienda. «Eso desincentiva el matrimonio y tiene también otras consecuencias; si vivimos en precariedad e incertidumbre constante, se retrasa todo, pero el reloj biológico no perdona», ha alertado.

No obstante, el vicepresidente ha dado un tirón de orejas a esta generación, a la que ha acusado de estar «infantilizada» y de convertirse en «eternos adolescentes que no quieren asumir las cargas de un hijo». De acuerdo con sus palabras, los jóvenes prefieren «irse de viaje» antes que las obligaciones de la familia, como «levantarse por las noches a dar un biberón».*


La extraña mezcla de razones que se desprende de lo recogido hacen una mezcolanza rara y rancia en donde se junta causas y delirios, datos y prejuicios. En primer lugar, la despoblación no tiene nada de "latente"; es despoblación a secas. La gente joven se va porque no hay empleos ni servicios en una espiral que va creciendo: cuantos menos servicios, más se van y cuantos más se van, menos servicios. De esta manera nada se mantiene porque todo deja de ser "rentable", desde que pare un tren a que haya una oficina bancaria o de correos. Los que se quedan es porque no tienen más remedio y los que se van es porque no tienen oportunidades.

Todo esto lo aprovecha el señor García-Gallardo para meter su discurso anti-sexo y pro natalidad, que no tiene nada que ver con el asunto. Tener más hijos allí solo asegura tener más emigrantes futuros mientras no se cambien las cosas. La gente se va precisamente para poder ofrecerles un futuro. García-Gallardo no lo dice, pero está supuesto en que esos hijos nacidos de la doble voluntad, el amor y la repoblación, acabarán votando a Vox como partido cabal. Esa es la esperanza. Curiosamente (quizá no tanto), coincide con la forma de expansión de los islamistas, que buscan "sembrar" el mundo de niños por la causa. Para el extremista la procreación es la primera fase de la expansión. Primero se tienen niños, luego se les programa y finalmente se les llama a las urnas, volviendo a comenzar el ciclo productivo a mayor gloria del imperio. De ahí que las críticas a los jóvenes "hipersexualizados" sea por no traer vástagos al mundo, con lo que se corta la "buena causa" por las que traerlos al mundo.

Todas las mentes totalitarias tienen una enorme fe en poner a su servicio la reproducción, pues eso va de la Juventudes hitlerianas a los soviets que preconizaban que los hijos eran del estado y los padres solo un medio para conseguirlos. Aquí no se pone tanto el foco en el estado, pero sí en la educación cuyo control parental se reivindica férreamente no sea que te vaya a salir algún hijo descarriado por lo que le cuenten en el cole público.

Esta fe en la reproducción como arma futuro, como forjadora de ejércitos que recuperen las tierras vacías y la sexualidad desordenada se manifiesta en la forma de considerarla como el problema central frente a los otros, los que la gente se inventa, como el "cambio climático": 

El dirigente ha emitido también duras críticas contra la emergencia climática y ha defendido que «la única emergencia que debe preocupar es la demográfica». Al respecto, ha criticado a ayuntamientos que, como el de Zamora capital, han diseñado una zona de bajas emisiones en su casco urbano. «Lo que necesita Zamora es niños en los parques y los padres yendo en coche a comprar», ha indicado.* 

No se sabe muy bien qué debe ocurrir para que estos extremistas del negacionismo del cambio climático se den cuenta que va en serio. Nuestros dirigentes de Vox son una mala copia del negacionismo de la ultraderecha norteamericana, como se vio ya hace tiempo, en la que se inspira para lo peor. Esta mezcla religiosa y económica, que busca la procreación con afán repoblador, da como resultado la negación de lo obvio, el cambio climático, que según la versión norteamericana es una conspiración china para evitar que los Estados Unidos se conviertan en la fábrica del mundo, para evitar su desarrollo industrial y económico. La ultraderecha norteamericana es anti global porque acusa a la derecha liberal de haber facilitado el crecimiento de China, rival sistémico, al sacar las fábricas de los Estados Unidos con la excusa de un país menos sucio. La explicación de que sean los obreros norteamericanos los que apoyen a Trump y los suyos es la promesa de sancionar a los que compren o produzcan en China, como recordarán los lectores. Trump sancionó a las empresas norteamericanas que produjeran fuera del país, en China o en México. Se recordará el caso emblemático de la Harley Davidson, a los que Trump amenazó directamente.

El País 27/06/2018

El final del artículo es, precisamente, la manifestación pública de su satisfacción por el cambio del Tribunal Supremo de los Estados Unidos en su política sobre el aborto tras cincuenta años. Es la herencia de Trump, ya que han sido los tres jueces que él promovió los que están cambiando la orientación del país pese a la salida de Trump de la Casa Blanca. El peculiar sistema de los Estados Unidos hace que estos sean una bomba de relojería dejada tras su salida del poder y se dediquen a desmantelar leyes anteriores.

El descenso de la tasa de nacimientos está siendo brutal en los Estados Unidos. Las causas son variadas, una de ellas es que los inmigrantes de segunda generación ya no se comportan como "proletarios" y tienen menos hijos, algo que hacían ya los residentes nacionales. Como apuntan algunos analistas, no es la "hipersexualidad" por seguir con nuestro personaje, u otra cuestión de este orden, sino la dureza del mundo creado por personas como Trump, que lleva a la decisión racional de no tenerlos.

Según la ultraderecha norteamericana, el modelo de Vox, el cambio climático es un invento con la intención de frenar la producción estadounidense. Para ello es fundamental, como asume y hace el dirigente de Vox, ir contra las acciones que tratan de frenar el cambio climático, algo que le agradecen todos aquellos que ven un obstáculo a sus deseos y aspiraciones económicas.

Lo que nos faltaba entre nuestros responsables autonómicos son negacionistas del cambio climático y que se dediquen a soltar este tipo de discursos suicidas para el propio medio que dicen defender.

El problema es, según Juan García-Gallardo, no tener más hijos que se queden en la tierra, que estos salgan hipersexualizados —es decir, que les vaya el sexo pero no los hijos— y, como consecuencia (otro de los fijos de Vox) que haya que recurrir a la mano de obra extranjera para repoblar y conseguir los objetivos de producción. Con hijos españoles, ya no harán falta extranjeros. ¡Qué sencillo es el mundo!

El gran problema es, pues, la demografía, que se puede descomponer en a) baja natalidad; b) emigración, y c) repoblación con extranjeros, que estos sí tienen hijos. Lo mismo que Trump. Luego llegan los "bad hombres" y se empiezan producir los demás males: la violencia, las drogas, las violaciones, costumbres raras, cambios en la educación, etc. ¿Están detrás de los cambios promovidos por la ultraderecha en EU estás consideraciones para prohibir el aborto? ¿Desean más "nacionales" trabajando antes que una llegada de inmigrantes para cubrir los puestos vacíos?

Pese a todo, hay que agradecerle al dirigente de Vox la claridad de sus barbaridades. El problema principal lo tienen allí donde tengan la llave del gobierno, como ocurre en Castilla y León. Ya vemos que la España Vaciada es ahora la España Teorizada desde estos púlpitos doctrinales y moralistas que Vox crea y va a seguir creando. Hace falta escuchar lo que quieren para poder argumentar sobre sus propuestas y su forma de ver el mundo. Y hay que hacer algo más que criticar; hay que mejorar para evitar que la demagogia se alternativa a los problemas a que nos enfrentamos cada día y que siguen sin resolver. La mejor respuesta es siempre solucionar los problemas.

Que España tiene una población envejecida y que muchas zonas se están quedando despobladas es algo obvio. Lo importante es la lectura que de esos hechos se hace y el tipo de medidas que se toman para arreglarlos. Aquí fallan las causas (la hipersexualización) y las soluciones (todo se arregla con "niños en los parques" y "padres que van en coche a comprar"). Para traer hijos al mundo, antes hay que cambiar el mundo, hacerlo mejor para que merezca la pena el sacrificio. Vivimos en una sociedad que ha aceptado como principio que las generaciones propias vivirán peor que las actuales. Se acepta como un destino, lo que justifica, según parece, no mover un dedo. A lo mejor muchos piensan, como en Estados Unidos, que hay que esperar a que el campo de juego mejore antes de lanzar más jugadores. Pensar que esto se soluciona con "parques" es empezar la casa por el tejado.

En España proliferan demasiados grupos que hacen de la demagogia su razón comunicativa. Hay problemas que no se resuelven y que se dejan en bandeja de plata para que se construyan las fantasías adecuadas para generar discursos que acaban siendo peligrosos por lo que llevan en paralelo o implícitos.

El gobierno de Castilla y León le va a dar muchos disgustos al Partido Popular, que paga la desaparición de un partido de Centro como Ciudadanos en el que apoyarse para sostener mayorías. Lo ocurrido en Andalucía puede que no se repita. 

 

* "El vicepresidente de la Junta vincula la despoblación con la «hipersexualización de la sociedad»" ABC 25/06/2022 https://www.abc.es/espana/castilla-leon/abci-vicepresidente-junta-vincula-despoblacion-hipersexualizacion-sociedad-202206251323_noticia.html

miércoles, 16 de febrero de 2022

Del éxito a la pesadilla

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El domingo pasado, con alguna excepción evidente, casi todos los políticos celebraban a su manera el resultado de las elecciones en la comunidad autónoma de Castilla y León. Unos porque habían ganado (PP, Soria ¡ya!), otros porque se sentían ganadores (Vox) otros porque la única salida para sus rivales era mala (PSOE); luego estaban los que tenían que reflexionar (Podemos) y los que no podían reflexionar por estar aturdidos por el golpe en la caída (Ciudadanos), que por reclamar el "centro" se la llevan por todos lados.

Pasados un par de días tan solo, el panorama es muy distinto. A los partidos les ha dado tiempo, más allá de la fiesta electoral, a pensar lo que tienen entre manos. Gobernar se ha puesto cada vez más complicado en casi todas partes. Se ha visto que el llamado "efecto Ayuso", por Díaz Ayuso, no tiene "efecto", sino que es el resultado de una situación específica, Madrid, y de un comportamiento peculiar, el que ha llevado a la presidenta madrileña a ser calificada como "la reina de los bares". ¿Volverá en algún momento la "ideología" en vez del "barra libre"? Ese es otro de los múltiples misterios que depara la "apasionante" política española.


Lo que sí parece que crece es el hartazgo, que es lo que revela el crecimiento de lo que llamamos hace unos días "localismo". La gente está empezando a pasar de las ideologías y vota a la contra, especialmente de los partidos clásicos, que no satisfacen sus expectativas.

Esto es una cuestión importante porque en España los problemas crecen, por más que el espíritu "optimista" reine en las ruedas de prensa y en la cartelería. Cada vez son más importantes las plataformas creadas alrededor de un "problema". Lo hemos visto con la cuestión de los bancos, a los que nadie se enfrenta. Han tenido que se los "humillados jubilados" los que salgan a la calle a recoger firmas y alguna foto, como la de la vicepresidenta y ministra de Economía.

Los planteamientos de Vox para dar el apoyo de sus votos son inasumibles para el PP y para cualquier otro partido sensato. La lucha de Vox es la del descontento, como es propio de un partido de estas características, lo que ha puesto el argumento en manos del PP, especialmente el que se refiere a la "igualdad".


El problema real con Vox es que los demás siguen unos caminos tan nefastos que le mandan los votos del descontento, que es un voto simultáneamente "político" y "anti-político". ¿Se ha vuelto la gente intolerante? Es una pregunta interesante. La política de los grupos radicales es la mezcla de problemas y, sobre todo, alentar las fobias. En esto interviene mucho —lo hemos comentado aquí— la apropiación de los partidos de los problemas sociales, los que deberían ser comunes y por encima de las ideologías. El ejemplo claro es la cuestión que han puesto inmediatamente como condición encima de la mesa, los retrocesos en las cuestiones de "igualdad", una auténtica barbaridad desde cualquier perspectiva que se mire. El programa "antifeminista" de Vox es una forma de confundir interesadamente principios y agentes en un intento de sacar rendimiento político.

Esto pone al PP en una complicada situación en la Comunidad, pero —como ya se ha visto— en peligro al mostrarse algunos favorables a las negociaciones con Vox, como ha apuntado Díaz Ayuso. No sé si se puede llamar "negociar" a las imposiciones de Vox, pero tienen claro lo que quieren, el mismo poder que tenía la casi extinta Ciudadanos. El precio está fijado.

Lo que ocurre en Castilla y León es un ejemplo de los efectos políticos de una situación doble: la fragmentación del mapa político y la radicalización de las partes.

Es importante entender que esta fragmentación constante, lo que hace es radicalizar y hacernos retroceder, ante la imposibilidad de llegar a acuerdos sociales. No hay prácticamente nada en lo que puedan ponerse de acuerdo, algo que necesitan muchos de los problemas que vivimos, porque el conflicto es el motor.

Veremos cómo se sale de ese punto muerto en el que se encuentran. Lo que era una fiesta hace unas horas, se abre ahora  a una oscura incertidumbre. Hay algo claro: a mayor fragmentación, más radicalismo; a mayor debilidad, mayores exigencias. Es lo que vemos. Ahora, el partido vencedor asume el mal trago de su victoria recibiendo a cada perdedor con su lista de exigencias.


lunes, 14 de febrero de 2022

El localismo político

 Joaquín Mª Aguirre (UM)

Cada uno hace la lectura de cómo los ha ido en las elecciones de Castilla y León. Se juntan alegrías reales y sonrisas aparentes por lo que ha salido y por lo que queda por delante. Desde un vuelo de más altura, el panorama es otro.

La dispersión del voto nos deja unos escenarios en lo que se pasa del cero al infinito, como es el caso de Vox, como llave de la gobernabilidad. La fragmentación, como hemos señalado ocasiones, tiende a dar más poder que el que las urnas muestran. Una cosas son los votos y los escaños y otra el relativo poder que representan dentro del conjunto.

La fragmentación ha hecho cantar victoria a los partidos mínimos que se han creado desde formaciones locales y localistas con resultados sorprendentes porque se han llevado el voto de alguna que otra provincia de forma poderosa. Otros han caído, como el caso de Ciudadanos o de Unidas Podemos y han quedado de forma testimonial. Los primeros han lanzado un mensaje de "gran alianza", sabedores que la gente abandona el centro y se va hacia el extremo mientras que Unidas Podemos, paga caro sus puñaladas políticas, quedando reducido a un escaño; su mensaje habla de reflexionar sobre lo ocurrido, algo que nunca viene mal aunque sirva de poco.

El caso más evidente es el de Soria, donde "¡Soria Ya!" ha conseguido el 42% de los votos, lo mismo que PP y PSOE juntos, lo que da mucho que pensar en lo que ha ocurrido. Peor suerte han tenido los de "España vaciada", que apelaban a una idea más amplia de lo local, como sí presentaba "Soria", sin difuminación alguna.

El fenómeno emergente es el "localismo", es decir, cómo los grupos ciudadanos se agrupan al margen de los partidos, porque han dejado de creer en ellos o porque consideran que sus intereses son otros, alejados de la realidad del día a día.

No es bueno que en una democracia lo ciudadanos tengan que organizarse como rechazo a las políticas seguidas por los propios partidos del sistema. Es frecuente que puedas no identificarte ya con lo que los partidos suponen, ya sea juntos o por separado. Pero cuando esto sucede con el éxito que han obtenido localmente en Soria es un signo de hartazgo e incluso de desesperación ante los problemas que no se resuelven.

Quizá este sea el mensaje que el electorado envía a los políticos profesionales, a los que empiezan a percibir en su conjunto como "casta", un término que unos comenzaron a aplicar a los que les antecedían y que ahora aplican al conjunto, con ellos incluidos. No debe ser saludable que te consideren "parásito", que es lo que la gente está empezando a pensar de muchos, a la vista de las luchas que ven desarrollarse cada.

Estas elecciones han quedado marcadas por esas apariciones locales que, sin duda, propiciarán apariciones en otras comunidades. De esta forma, se pasó del bipartidismo al multipartidismo y ahora al localismo. Es cierto que queda una prueba de fuego: la de las elecciones generales, donde será muy difícil tener el mismo peso político, pero es probable que algunos puedan pasar el filtro autonómico y dar el salto nacional. Eso no preocupa mucho a los partidos nacionales porque ven en ello una atomización que les refuerza.

Cada día se nos vende optimismo, pero los que viven los problemas no lo perciben así. Eso favorece la unión de los afectados, forma en la que parece que deberemos hablar ya de los electorados, cuya segmentación se irá haciendo cada vez más a través de sus problemas específicos. Estos se perciben más como desatendidos en sus reivindicaciones de problemas que como participantes de los proyectos políticos que se les presentan, cada vez más basados en la "comunicación" que en la gestión real.

Si en cada autonomía el voto se decide conforme a la reivindicación pendiente de solución, el panorama se irá definiendo sobre las frustraciones. Esto implica, como ocurrió con Podemos, que serás sustituido por otros más beligerantes. Lo que empezó saliendo de las filas de un movimiento ciudadano de frustración, lo que podríamos concretar en el 15-M, acaba convirtiéndose en un partido más del sistema que acaba en los ministerios y busca sus fórmulas de poder. Su descenso ha sido notable, máxime teniendo en cuenta el altavoz del gobierno con el que contaba. No ha servido de mucho o incluso ha podido ser contraproducente.

El voto localista recela de los políticos y partidos nacionales, implica un cierto rechazo. Su programa no es general ni tienen que ponerse de acuerdo con nadie. Es un listado de problemas y reivindicaciones tomados a pie de calle. Eso facilita la conexión y es visible si se resuelven algunos de ellos.

Por más que casi todos se sientan satisfechos, la clara excepción son Vox y Ciudadanos, los demás han pasado a diferentes formas de éxito, del mantenimiento al crecimiento, pasando por la pérdida con excusa.

Lo cierto es que cada elección nos muestra una mayor debilidad del sistema, que se hace más complicado de gobernar. Algunos dirán que una alianza PP y Vox garantiza la gobernabilidad y es cierto. Lo que no garantiza es que no ocurra como en el gobierno central y comiencen las disputas para asegurarse la mejora propia en las siguientes elecciones. Estos resultados hacen que el más feliz esté en La Moncloa, pues se le han dado argumentos en su propia lucha: descenso de Unidas Podemos, casi segura alianza del PP con Vox y seguir manteniéndose como segunda fuerza política, aunque se hayan perdido siete diputados autonómicos.

Preocupados por la supervivencia, las luchas internas y la campaña mediática constante, a los partidos les queda poco tiempo para los problemas reales, por lo que el localismo es la salida natural. Su argumento electoral y existencial son los problemas reales sin atender. Lo que era testimonial, ¿puede convertirse en tendencia en otros lugares? Dependerá mucho de cómo lo gestionen, de si los ciudadanos ven resueltos parte de sus problemas.

Con todo, el reto serán las elecciones municipales, que son las que les darán poder "local". Por ahora, el éxito en Soria queda diluido en el parlamento autonómico, 3 diputados. Es un aviso al conjunto de los partidos, algo que deberán tener en cuenta por lo que representa.