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sábado, 11 de enero de 2025

No somos nadie

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Suerte, fortuna, destino o como lo queramos llamar. Es algo que nos fascina y nos asusta, como todo lo que no podemos controlar. Por eso, cuando nos llegan ciertas noticias sobre cómo el destino parece burlarse de nuestras metas y deseos, adquieren un cierto sentido de fábula, de lección de la vida y de lo poco que contamos en esta.

Puedes irte a Tailandia, después de años de ahorro e ilusión, y morir atravesado por el colmillo de un elefante que no sabía nada del turismo mientras le lavabas con toda la ilusión, como le ha pasado a una turista española. ¿Qué sentido tiene esto para los que lo leen, para los que la conocían? ¿Absurdo?

Cuando no teníamos la pretensión de saberlo todo, había una frase que resumía esa vana pretensión: "¡No somos nadie!". Nos explican que se decían en los funerales, dando el pésame. Es el reconocimiento de que la muerte no necesita invitación, que no depende de nosotros, que se presenta cuando quiere, sin preguntar. 

Puede que las nuevas generaciones, las crecidas en la creencia en la inmortalidad (es decir, en pensar poco en los riesgos), no entiendan el sentido de la frase. Tiene poca lógica en un mundo en el que eres lo que tu imagen muestra, en el que el retoque es un asunto esencial. Tiene poca lógica, sí, en un mundo en que puedes quedarte como programa hecho por las IA para charlar con los que se quedan de este lado.

"¡No somos nadie!" puede ser demasiado derrotista para algunos, empeñados en que "son todo", como se nos repite a cada momento. Luego los hechos incontrolables —una dana, un gigantesco incendio, un elefante, un resbalón en un selfie arriesgado...— nos ponen en nuestro lugar.

En 20minutos nos traen una de esas historias que dan ese aire de fábula fatalista. La titulan "El único lujo que se dio Emilio Lusquiños, el coruñés hallado muerto tres meses después de ganar 1,2 millones de euros en la Bonoloto"* Es un titulo largo para una historia corta que el título anticipa:

Emilio Lusquiños nunca fue un hombre de grandes lujos. Ni siquiera después de haberle tocado 1,2 millones de euros en la Bonoloto el pasado 17 de octubre. El dinero le llegó casi sin querer. Su cuenta del banco alcanzó las siete cifras, pero no pareció importarle mucho. Seguía siendo el mismo de siempre. Incluso sus amigos tuvieron que convencerle para comprar un piso. Y solamente se dio un único capricho antes de que la Policía lo encontrase muerto en su casa. 

Emilio era una persona muy humilde. Cuando se enteró de que era millonario, apenas mostró alegría, según cuentan algunos conocidos a La Voz de Galicia. Él siguió viviendo su vida como siempre, aunque con más tranquilidad. En sus tres cortos pero intensos meses siendo rico, solo se dio un único lujo: un viaje a Tenerife para ver a su querido Deportivo. Como buen aficionado, se compró las entradas para el partido del 15 de diciembre en el estadio Heliodoro Rodríguez López.

El encuentro no llegó a disputarse por el mal tiempo, pero Emilio aprovechó el viaje para quedarse una semana en la isla. También tenía pendiente viajar hasta Málaga este fin de semana para ver a los de Óscar Gilsanz, que se enfrentan a los andaluces este sábado, 11 de enero. Se había comprado los billetes y la entrada, aunque ya no podrá disfrutarla. Su intención era acompañar a su equipo a todas las ciudades.*


La historia, lo que se nos cuenta, no puede ocultar que "no somos nadie". La palabra clave es precisamente la más frustrante: "intención". Emilio Lusquiños fue modesto, humilde, poco expresivo, nos dicen, durante su vida. Se compró un piso porque los amigos le presionaron. Sus sueños eran sencillos, seguir al Deportivo en sus desplazamientos.

¿Cómo leer sin inquietud que su desplazamiento a Canarias fue acompañado por tan mal tiempo que no se celebró el partido, que se quedó una semana en Canarias, pese al mal tiempo?

En un mundo cada vez más narcisista, en el que se finge a menudo lo que no se tiene o no se es, la historia de Emilio merece reflexión o, quizá, no pensar en ella más de un segundo. Representa lo que el ser humano siempre ha temido, lo que antes se llamaba "golpe del destino" y hoy "giro de guión". Puede que no creamos ya en el destino, pero sí en los guiones, que los escribimos nosotros. La vida acaba siendo una película a la que otros dan sentido.

Decía Huxley, en El genio y la diosa, que solo las ficciones tienen sentido**. Novelas y películas, obras de teatro, etc. nos dan la sensación de que el mundo va hacia donde pensamos que va, con nosotros dentro. Esto no es La rosa púrpura del Cairo. ¡Si pudiéramos ver la película de nuestra vida! Quizá por eso las autobiografías suelen ser bastante fantasiosas. 

Si hiciéramos una película con la historia de Emilio, muchos opinarían que se han "cargado las tintas", otra expresión mediática. Preferimos el final feliz: te ha tocado la lotería y ya puedes cumplir tus sueños. ¿Es mucho soñar con que haga buen tiempo en Canarias? 

 

* Lúa Rodríguez "El único lujo que se dio Emilio Lusquiños, el coruñés hallado muerto tres meses después de ganar 1,2 millones de euros en la Bonoloto" 20minutos 10/01/2025 https://www.20minutos.es/noticia/5671207/0/unico-lujo-emilio-lusquinos-corunes-encontraron-muerto-meses-despues-ganar-millones-euros/?autoplay

** "—Lo fastidioso en la novela —dijo John Rivers— es que tiene demasiado sentido. La realidad nunca lo tiene." El genio y la diosa.

viernes, 22 de diciembre de 2023

Mientras el bombo gira

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hoy no pasa nada en el mundo. Solo un bombo que gira. Eso se desprende de lo que los canales nacionales de televisión nos muestran a estas horas de la mañana. No sé qué noticia podría interrumpir el curso de estas imágenes, cambiar el foco de atención. No hay acontecimiento anual que se le pueda comparar en atención y hoy la atención lo es todo. Desde el punto de vista de la programación publicitaria —que sería la forma de valorarlo— algunos lo comparaban con la Superbowl, el momento más caro en la televisión norteamericana.

Si la Lotería de Navidad es un acaparador de atención absoluto, es lógico que produzca un pequeño contrapeso de artículos y reportajes desde todos los ángulos que van calentando el fenómeno antes de su aparición.

En estos días aparecen comparaciones, estimaciones, historias, cálculos, datos curiosos... ¿Qué no es "curioso" en la lotería? nos preguntamos. El otro día, los expertos matemáticos hacían comparaciones de la lotería con, por ejemplo, que te mate un tiburón o lo haga un meteorito, algo que es infrecuente, desde luego, pero a lo nadie aspire. No dejaría de ser una fabulación interesante, digna de Hollywood, la historia de alguien que tras tocarle el Gordo de Navidad muriera por el impacto de un meteorito o fuera atacado por un tiburón en el Mar Rojo mientras disfrutaba de unas vacaciones. Las probabilidades no deben confundirse con la "suerte", el aspecto favorable. Puede que dos cosas sean igualmente improbable, pero una buena y otra mala; "buena suerte", "mala suerte".


En este caso de la Lotería, los expertos consultados por los medios tratan de luchar contra lo que abiertamente llaman "supersticiones", pero ¿qué no son supersticiones hoy en día? Si buscamos mucha lógica en lo que nos rodea, estamos apañados. Lo que ocurre es que es una superstición rentable y por ello se abunda en los aspectos mágicos, en la suerte, en que tú (y solo tú) eres especial, una creencia que desaparece tras el chasco y reaparece en la siguiente campaña.

En RTVE.es, Jesús Huertas, director de la Loterías afirma que lo importante es el valor de "compartir" un décimo. Unos días antes leíamos sobre la importancia de dejar por escrito todo lo que signifique "compartir" para evitar que a alguno se le ocurra perderse con el décimo. Probablemente existan datos de amistades, matrimonios, familias rotas por la falta de ese documento que diga cómo se reparte lo que toque. No salen a la luz, pero seguro que existe datos al respecto.

Hace unos días —otro clásico navideño— entrevistaban a los que hacían horas y horas de cola ante alguna administración legendaria. "¿Desde dónde venían..., cuántas horas llevaban allí?" Pero la suerte tampoco premia el esfuerzo; no es justa. Por eso es escasa, es decir, doblemente injusta. Y ese es uno de sus grandes alicientes, que le puede tocar al más tonto, al más vago, al más antipático... No hay que hacer méritos... y eso anima mucho.

En RTVE.es leemos más intentos de racionalizar la suerte o la falta de ella: 

En el caso de esas administraciones de lotería "especialmente afortunadas", donde se suelen formar colas interminables para adquirir los décimos desde muchos meses antes del sorteo, el truco es sencillo: solo es necesario que haya tocado un premio importante una sola vez. El efecto llamada y la superstición humana harán el resto. "Lo que ocurre es que, como una vez que ha tocado, la gente va más, esas administraciones venden muchos números diferentes, con lo cual la probabilidad de que toque allí es más alta; pero claro, la probabilidad de que te toque un determinado número sigue siendo la misma", mantiene el vicepresidente de la Federación Española de Sociedades de Profesores de Matemáticas.

"Los matemáticos decimos muchas veces que la lotería o los juegos de azar son la forma de pagar impuestos de la gente que no sabe matemáticas", opina Monzó, aunque confiesa que, a pesar de todo, él también lo hace: "Yo, por ejemplo, que no debería jugar, lo hago. Juego a lo mejor dos números: el de la familia y el del trabajo. ¿Por qué? Pues porque prefiero tirar 40 euros a que se me quede cara de tonto si toca. Es la cuota del seguro por no quedarte con cara de tonto".*


Las declaraciones son interesantes porque quitan la magia al asunto y lo humanizan, para bien y para mal. Ese que "no se te quede cara de tonto" si toca en el trabajo o la familia es muy real. A la "mala suerte" se le suma algo peor, la burla, un aspecto que puede durar el resto de la vida. Ser señalado como "aquel al que no le tocó" es duro. Lo es ver cómo seguro que tus parientes y amigos pasan con sus coches nuevos por debajo de tu ventana y hacen sonar el claxon; ver cómo tus compañeros llegan a la oficina con la etiqueta colgando en la ropa nueva, etc. —maldades sencillas—  puede ser una perspectiva ante la que es preferible no arriesgarse por unos pocos euros.


Es la psicología del "por si acaso", que es mucho más asimilable que la más frustrante del "a ver si me toca" con la que van los más inocentes, los más necesitados. Puedes perder a lo largo de tu vida y llevarlo hasta con alegría: "el dinero no trae la felicidad", "afortunado en el juego, desafortunado en amores", etc. Son calmantes de la frustración. También lo es compartir sanamente a alegría de que le toque a alguien y se supera la frustración.

Mientras escribo esto se habrán producido decenas de miles de frustraciones y unas pocas alegrías. A los primeros decirles que "otra vez será", a los segundos que lo disfruten y no crean en ningún plan oculto que les lance a aventuras demasiado arriesgadas. ¡Suerte (o lo que sea)! 


* Samuel A. Pilar "Jugar a la Lotería de Navidad: mucha superstición y poca matemática" RTVE.es 14/12/2023 https://www.rtve.es/rtve/20231214/loteria-navidad-2023-probabilidad-hay-toque-gordo/2463237.shtml

sábado, 6 de diciembre de 2014

¡Tocamos!

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La mayor muestra hasta el momento de la irracionalidad en que ha entrado la política española nos la ofrece hoy el diario El Mundo: "Locura por el 17.114, la fecha de fundación de Podemos". No es que la gente se lo esté tatuando en las nalgas, supongo, sino que hay bofetadas por encontrarlo en las administraciones de lotería de toda España, como informa el diario.
No echo yo la culpa de esto a la formación informe de Iglesias, sino a las expectativas que la gente se crea para creer. Antes la gente tenía “ideología”, ahora tenemos “credulidad política”. Nos creemos todo. Hay crédulos de derechas, crédulos de izquierdas y crédulos a secas, que son los que todavía no tienen claro a quiénes van a creer. Incluso hay algunos que están intentando llegar a pactos de credulidad mientras que otros apuestan por listas de crédulos unificadas. Cada uno tiene su estrategia para quedarse con la boca abierta.
Supongo que otros años la gente manifestaba su credulidad de otra manera y nos resulta tan llamativa lo de la fecha de la fundación de Podemos porque El Mundo, diario siempre atento para descubrir cosas raras y coincidencias sospechosas, nos ha hecho fijar en ello. Dicen los de El Mundo:

Están los que depositan en Podemos toda su confianza para arreglar el país y están los que también vuelcan en él todas sus esperanzas en hacerse con varios cientos de miles de euros. ¿Quién dijo que Pablo Iglesias no puede hacer ganar mucho dinero?
La locura por Podemos ha llegado también a la Lotería de Navidad. Uno de los números más demandados en las últimas semanas está siendo el 17.114, la fecha oficial de fundación de Podemos: el 17 de enero de 2014.
"Estoy flipando con lo de este número, recibo más de 40 llamadas al día", exclama un responsable de la Administración Número 17 de Logroño, que explica que los décimos hace ya bastante tiempo que se agotaron.
La conversación se repite en otras tantas administraciones 'agraciadas' con el 'efecto Podemos'. Pero sorprendentemente todas las consultadas por este periódico desconocen la razón de tanta demanda. "Oye, ¿es que hay una bruja por ahí que ha dicho que va a salir este número?", preguntan en Durango.*


Pues si flipan en Logroño y piensan en brujas en Durango, algo tiene que haber, digo yo. A menos que sea todo una campaña viral de los del Iglesias para promoverse de forma barata. Te dedicas a llamar a las administraciones de toda España preguntando por el número y ya te has montado la campaña. Que estos de Podemos, pese a lo que decía Félix de Azúa el otro día y que tanta irritación ha provocado en el profesorado español que no lleva coleta ni tiene intención de dejársela. Se refería Azúa a Podemos como “un partido de profesores”, lo que le servía para atacar al partido y aprovechar para descalificar al conjunto del profesorado del país, lo que me parece un exceso de licencia poética. Poca “parte” y mucho “todo”. No ha sido el único que ha aprovechado para atacar a la Universidad española. Cuando se retiró Alfredo Pérez Rubalcaba, algún colega aprovechó para atacarlo preguntándose públicamente y mediante escrito qué universidad aceptaba a un profesor de Química entre sus filas tras treinta años de dedicarse a la política y poco a su campo. Consideraba que a los políticos se les olvida lo que hacen en su vida anterior y, por lo visto, que se vuelven memos. No digo yo que no haya ningún caso así, pero lo preocupante es que se atacaba de nuevo a la universidad, que no tiene la culpa en este caso ni en otros de nada. Los partidos políticos están llenos de profesores universitarios desde hace muchos años, muchos de ellos eminentes, sin que nadie lo haya considerado insultante, poco prestigioso o censurable incluso. Por eso ha causado indignación el tono insultante para el conjunto de la universidad española que aprovechando que un becario reciclado a líder haya estado donde no debía, se meta con los que no sabemos nada de eso y estamos siempre donde debemos, que somos la mayoría. Aquí pasamos de decir que no todos los políticos son corruptos, la mayoría, a decir que la universidad española sí lo es, algo también bastante injusto y desproporcionado. Creo que el señor Félix de Azúa, ilustre profesor universitario, habrá recibido llamadas de amigos felicitándole por su valiente escrito.


En España gusta mucho esto de la denuncia colectiva apocalíptica. Es más fácil decir que la universidad, los políticos o el cuerpo de bomberos son corruptos que ir a un juzgado a denunciar un caso concreto. El señor Azúa ha sido injusto porque siempre habrá alguien que se salve como profesor honesto, aunque sea solo él, que me imagino se tiene en estima suficiente. Su honestidad nos salva al resto, mediocres y corruptos.
Volviendo a la Lotería, como salga el número de Podemos, aquí se lía. Incluso si sale el reintegro ya dejaría preocupados a muchos. Ya veo las fotos de la próxima campaña: “¡Tocamos!” En una expresión: la lotería, tocar las narices y ya nos toca.
Me imagino que la maquinaria de los partidos, como se dice, se habrá puesto en marcha para contrarrestar el efecto “¡tocamos!” y que desde Génova y Ferraz estén llamando a Logroño, Durango y resto de las administraciones preguntando por números relacionados con las creaciones de sus respectivos partidos o el nacimiento de Carlos Fabra. ¡Y que el bombo decida!




* "Locura por el 17.114, la fecha de fundación de Podemos" El Mundo 6/12/2014 http://www.elmundo.es/espana/2014/12/06/5481a1e122601d831c8b4581.html

 


sábado, 24 de diciembre de 2011

Agua somos


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El Guionista general introduce giros dramáticos en las comedias e inesperadas comicidades en las tragedias, confirmando la idea expresada por Charles Dickens en Oliver Twist sobre la vida como un pedazo de tocino, con sus vetas cómicas y trágicas:

It is the custom on the stage, in all good murderous melodramas, to present the tragic and the comic scenes, in as regular alternation, as the layers of red and white in a side of streaky bacon. The hero sinks upon his straw bed, weighed down by fetters and misfortunes; in the next scene, his faithful but unconscious squire regales the audience with a comic song. (cap. XVII)

Mientras en algunos lugares los golpes de la vida se manifiestan con toda su crueldad, de otros escenarios nos llegan las historias que nos hacen reír permitiéndonos equilibrar los humores y seguir adelante con la esperanza de que algún día las lágrimas de la risa ganen a las del dolor, terrible batalla líquida que explica por qué somos agua en un 70%. El ciclo hidrológico, el que mueve el agua entre la hidrosfera y la atmósfera, es decir, entre mares y nubes, tiene su vertiente humana entre la risa y el llanto, extremos ambos del estado anímico. Aunque se nos diga que somos polvo y que en polvo nos hemos de convertir, es más cierto que somos polvo aguado y pasamos a polvo deshidratado, el que ya ni ríe ni llora. Se nos va el agua a las nubes.

Al que sí han hecho polvo —y esta es la historia que queremos contar— es a Enrique Crespo, alcalde de Manises y vicepresidente de la Diputación valenciana. La historia es esta: el señor Crespo está imputado en un proceso para averiguar las causas por las que la empresa de aguas residuales Emarsa tiene un agujero de diecisiete millones de euros (hasta cuarenta millones, según otras fuentes) tras una gestión un tanto oscura, es decir, con pagos poco claros por servicios ridículos o inexistentes. Las aguas con las que se maneja el señor Crespo son apestosas y, simbólicamente hablando, no salen tan limpias como debieran de las depuradoras a su cargo. Su ciclo hidrológico va de las aguas sucias a las más sucias de los negocios turbios.

Al señor Crespo, cuyo patrimonio se investiga por lo que pudiera ocurrir en el proceso, le ha tocado la lotería, sí, la del día 22, la de Navidad. El segundo premio de la Lotería Nacional cayó en Manises y, como suele ocurrir, la euforia se desató. Y al desatarse, alguno se fue de la lengua diciendo que al señor Crespo le había tocado, pero bien tocado. Con una intervención a la velocidad del neutrino, inusual en la justicia española, el juez instructor envío inmediatamente —el mismo día 22— a que se investigara cuánto le había tocado. Misteriosamente, todas las informaciones que señalaban que el señor Crespo iba cargado de décimos, han sido desmentidas por la contestación del agraciado, quien ha señalado que solo tiene uno. Algunas informaciones apuntan a que podía tener unos ochenta décimos, lo que le supondría un bote de 10 millones de euros, según los cálculos.**


El 53.404 fue comprado y repartido por los militantes del PP y el señor Crespo, poseído por la euforia que dan una mayoría absoluta y un segundo premio de la Lotería de Navidad —demasiado para cualquiera con tan poca diferencia de tiempo—, se lanzó a exhibir fajos de billetes loteros premiados. Y esa euforia fue su perdición. El juez ha recabado todas las informaciones periodísticas aparecidas con los testimonios de todos los que hablaban sobre el número de décimos que llevaba el alcalde de Manises. La oposición ya se ha lanzado a pedir de nuevo la cabeza de Crespo por mentir al juez con su contestación de un solo y humilde billete ganador. En este cuento navideño, real y realista, los Espíritus de la Justicia Pasada, Presente y Futura han visitado la ciudad de Manises.



Por la boca muere el pez, decimos. Si el señor Crespo resulta inocente, podrá disfrutar de su mayoría y de sus euros, pero en el caso de no serlo, el dinero que la suerte le trajo irá a aquellos a los que sus malas acciones hubieran podido perjudicar y que están teniendo unas navidades más apretadas que el resto de los españoles, que ya las pasan apretadas.
El señor Crespo ha pasado de la risa al llanto, como otros, los afectados por sus negocios, han pasado del llanto a la risa al escuchar su historia. No está bien reírse de las desgracias ajenas, pero yo no me atrevería a considerar una desgracia el que le incauten el patrimonio para pagar los daños causados a otros. Podemos reírnos, pues, sin complejos de culpa, de esta justicia poética —digna de Dickens—, que hace que lo que las manos inocentes de los niños de San Ildefonso extrajeron del gran bombo de la suerte, vuelva a aquellos que tuvieron la mala suerte de hacer negocios con las aguas residuales del señor Crespo y a las arcas públicas.
Una vez más, las vetas del tocino, que Dickens señalaba. Mientras el héroe trágico llora y se lamenta de su mala fortuna en su jergón de paja, nosotros —escuderos escribanos— entonamos, en nuestra celda de la vida, la canción cómica que cuenta su desgracia para consuelo y risa del auditorio. Agua somos y toca reír.

* “El juez pide al alcalde de Manises los décimos de lotería que le han tocado” El País 24/12/2011 http://politica.elpais.com/politica/2011/12/23/actualidad/1324633928_724951.html
** “La lotería pone en aprietos al alcalde de Manises”, La Rioja 24/12/2011 http://www.larioja.com/v/20111224/espana/loteria-pone-aprietos-alcalde-20111224.html