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miércoles, 22 de julio de 2026

La especulación sobre la "X"

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Cada vez que se estrecha el cerco judicial sobre José Luis Rodríguez Zapatero, el PSOE se cuelga un poco más en un suicidio cantado. ¿A qué viene a estas alturas seguir diciendo que creen en la "inocencia" y en la "presunción de inocencia" del ex presidente (tal como decían ayer)? ¿A qué viene incluso seguir repitiendo oficialmente que "creen en la inocencia del hermano de Sánchez"? Lo único que consigue así es ser arrastrado hacia el fuego simbólico en el que acabará ardiendo todo esto.

Creo que estamos entendiendo mal lo que supone la responsabilidad política y sus límites. Si los partidos se empeñan en no separar el trigo de la paja y siguen defendiendo más allá de lo razonable la integridad de sus miembros y antiguos miembros, lo único que se consigue es que los futuros delincuentes sepan que les van a defender hasta el final, intentando por todos los medios que resulten "inocentes", aunque no lo sean.

Hay que cambiar el punto de vista porque arrastrar el nombre de los partidos, solo contribuye al deterioro de la democracia, a la debilidad de las instituciones cuando se habla de conspiraciones y privando a una enorme cantidad de españoles de un amparo ideológico desde el que pensar y actuar políticamente.

Una democracia sana y eficaz, necesita de partidos sanos y eficaces. Esto supone que no deben hipotecar su futuro y credibilidad con causas que está claro que se separan de sus propias ideas y palabras. Ya es bastante sonrojo cada vez que se comprueba alguna acusación u otros la refrendan, ver cómo se tira de hemeroteca y se escuchan las palabras del investigado, dichas para convencer a otros pero sin ninguna incidencia en sus actos, contrarios a ellas.


Las acusaciones contra algunos rozan ya lo indefendible y, sin embargo, se siguen dando excusas sobre la inocencia, cuando lo que se debería hacer desde los partidos es separarse de forma contundente de ellos. Pero se insiste en la "seguridad" de la inocencia, sin explicar más sobre los motivos que deberían tener para afirmarla.

En 20minutos leemos:

La declaración de Julio Martínez Martínez y los escritos que tanto él como dos altos cargos de Plus Ultra han remitido esta semana a la Audiencia Nacional han complicado seriamente el futuro judicial de José Luis Rodríguez Zapatero. Los tres investigados corroboran ahora los informes de la UDEF y señalan que el expresidente habría influido en favor del rescate de 53 millones de euros a la aerolínea y que la mercantil pagó en torno a 530.000 euros a cambio de estas gestiones. Pero ninguno de ellos ha contribuido por el momento a resolver la cuestión esencial para la causa que la UDEF tampoco ha logrado contestar: ¿Sobre quién ejerció su influencia el expresidente del Gobierno?

La tesis investigadora es que Zapatero utilizó sus influencias para impulsar la concesión de la ayuda pública que concedió la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), dependiente del Ministerio de Hacienda, y que aprobó finalmente el Consejo de Ministros. Pese a los múltiples indicios que apuntan en esta dirección, se desconoce qué puerta pudo tocar el expresidente, un dato que sería determinante para el impacto de la causa en el Ejecutivo de Pedro Sánchez. 

Fuentes de la Fiscalía Anticorrupción explican que no se esperaba que Julio Martínez Martínez fuera a aclarar este extremo, si bien tienen claro que "la capacidad de influencia de Zapatero es a altos niveles de decisión". Por su parte, fuentes de las acusaciones populares se confiesan "insatisfechas" con la declaración que realizó Martínez a lo largo de cuatro horas, especialmente después del avance que remitió por escrito su abogada, Dolores Márquez de Prado, el lunes por la mañana.*



Para muchos, la especulación sobre la "X" está relacionado precisamente con la empecinada defensa a Rodríguez Zapatero Es lo que permite tanto empeño: cuanto más insistan en defender al expresidente, más crecen las especulaciones sobre Moncloa, No hay otro razonamiento posible.

Lo podemos disfrazar de todo tipo de conspiraciones, difamaciones, etc. pero lo que no admite discusión es que los acusados tienen muy lejos unas defensas creíbles. Hasta ahora los que están con el agua al cuello solo basan sus defensas en intentos técnicos de salir del fuego, en tecnicismos, problemas de formas, etc. Ni el ex presidente ha sido capaz de explicar de dónde han salido las "dichosas joyas" a estas alturas. Y las declaraciones de los que quieren salir del lío siguen aumentando.

La estrategia de defensa política es todavía más pobre: la defensa del PSOE es si lo nuestro es malo, lo que vendría es peor, algo de una pobreza absurda por parte de los que aseguran la inocencia de los inculpados o, incluso, de los ya condenados.

ABC 21/07/2026

Es cada vez más angustioso para los que, dentro del PSOE, se ven metidos en un entramado del que nada saben y de la conciencia de ser usados como defensa de lo cada día menos defendible.

Lo que percibimos desde fuera es todo un entramado en el que una parte en los partidos se ha desviado a lo relevante en el poder: la distribución de fondos de los que se apropian de una parte en concepto de comisiones. Eso no solo ha pervertido a las instituciones públicas sino también a las privadas en las que la tan cacareada competencia se resuelve en sobornos con los que se compra y altera el mercado. 

La preocupación por la X es mediática y política; es el "bombazo" del "más arriba todavía", por apuntar a la parte de circo que esto está adquiriendo. Pero ya con lo que tenemos nos basta para preocuparnos todos. Más arriba está lo inesperado, pero cantado. Sus efectos pueden ser terribles para el conjunto.

Eso se hace desde dentro de las instituciones y, cuando se sale del poder, creando empresas tapaderas para continuar mediante la influencia y las comisiones. Puede que te obliguen a salir del cargo, pero conservas la agenda y los contactos, dentro y fuera, nacionales e internacionales.

En el fondo es sencillo, pero no por ello menos deplorable. La cuestión está ahora si todo esto no va a arrasar la democracia española, en picado en estos años por acumulación de casos y, sobre todo, por la inoperancia, complicidad, etc., que suponen.

No hay más que una salida: la higiene democrática, limpiar con esmero las heridas producidas, no negarlas, desinfectar el sistema. 

 * "Julio Martínez complica el futuro judicial de Zapatero pero no despeja la X que pondría en serios aprietos a Moncloa" 20minutos 22/07/2026 https://www.20minutos.es/nacional/julio-martinez-complica-futuro-judicial-zapatero-pero-no-despeja-x-que-pondria-serios-aprietos-moncloa_7017247_0.html

jueves, 2 de julio de 2026

Espectáculo o la guerra del contar

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Acertaron los que hablaron, como hizo Guy Debord, de sociedad del espectáculo. Lo que significa que se hace, se habla, existimos cuando nos mostramos. El "Ser", lo metafísico desaparece en favor de lo "representando". Si "ser" es un acto propio, en el espectáculo todo depende de ser contemplado, percibido, incluso ser aplaudidos o silbados es lo que determina nuestra existencia, algo que toma sentido de fuera (el aplauso, la mirada) hacia dentro. ¿"Pienso, luego existo"? ¡Qué anticuado! ¿A quién le importa eso? No hace falta pensar; siempre hay alguien detrás, el Gran Guionista, que nos escribe todo: qué decir, sentir, mostrar, cómo reaccionar. Ser espectáculo o, sencillamente, no ser; partículas errantes sin capacidad de ordenarnos ante la mirada del otro, mediada por el ojo de una cámara, por un micrófono.

Hoy todo necesita ser organizado y presentado como espectáculo. Lo vemos cada día en cómo se organiza y presenta todo. Lo hemos visto en una visita papal repleta de actos musicales, lo vemos en guerras y terremotos. Cada día.

Más allá del sentido o del sinsentido, está la representación, la forma en que manifiesta a terceros, el momento en que pasa a ser espectáculo. Los sistemas periodísticos de verificación examinan con lupa (con instrumentos tecnológicos, con programas, con anti algoritmos) comprueban las imágenes tratadas con IA, imágenes manipuladas por unos y otros para conseguir que el espectáculo actúe a su favor y los "likes" se buscan con determinación. Nos dicen que hay imágenes creadas por IA para contarnos el terrible terremoto de Venezuela, las guerras de Oriente Medio.

No se trata solo de mostrar lo que pasa; se trata de actuar sobre lo que pasa. ¿El motivo? La Gran Guerra tras las otras guerras. Es la guerra del contar, la que necesita de la textualización conveniente para conseguir un objetivo, la audiencia, una guerra que afecta a los medios y a los intereses detrás.


Esta sociedad del espectáculo se basa en la doble acción de la promoción y la autopromoción. La primera nos lleva a fijar los temas, los protagonistas. Se selecciona aquello que nos va a hacer quedarnos prendidos/prendados de lo que se nos ofrece, ya sea un Papa, un presidente, una víctima, un asesino, un enfermo. Todo ello forma parte de la vida exterior, pero no nos sirve así, en bruto, en el duro mundo de la competencia por mostrar. Todos nos lo ofrecen, pero alguien se llevará el gato al agua. La autopromoción es la promesa de emociones cuando nos selecciones, al que nos elija como fuente de emociones y sorpresas.

Es un mundo aburrido y lleno de posibilidades de saturación informativa. Es lo que más consumimos, información. Por eso la competencia es brutal y deformadora. Brutal porque vale todo y deformadora porque acaba destruyendo nuestro sentido de la realidad.

A la competencia de los medios, a la competencia de los poderes por imponer su discurso, se le añade otro factor: el "fake", la distorsión de la contra información. La apertura social no es solo a la información, sino que se han creado herramientas con las que competir/luchar en el universo mediático informativo. 

A la verticalidad de los medios tradicionales, se le ha superpuesto la posibilidad de la producción informativa horizontal, las redes y las crecientes herramientas para abandonar el papel pasivo y lanzarse a la producción de contra información haciendo guerra / competencia a los medios estándar. Lo del "prosumidor" se ha quedado corto. A la lucha mediática se le suma la lucha múltiple, el ego narcisista de personas y grupos cuyo entretenimiento u objetivo es moverse por el sistema creando focos de información falsa y redes de distribución.

Proliferan, como señalamos, fuentes falsas, distorsiones de lo que los medios ofrecen, nuevas formas de espectáculo. Los medios tienen que dedicar recursos humanos, económicos y tecnológicos para evitar convertirse en difusores de imágenes y noticas falsas. Cada día oímos sobre esto y vemos como los sistemas de verificación de noticias, imágenes, vídeos tienen que ampliar su radio de acción. Pero están condenados a perder esta guerra en la sociedad del espectáculo por su dependencia de las audiencias para sobrevivir.

La imagen de la BBC que encabeza el artículo, nos muestra a un Donald Trump rodeado de ciudadanos afroamericanos. Es falsa, nos dicen, solo una maniobra para tratar de captar votos. Un pequeño ejemplo de lo que hoy se hace y desde qué instancias.

Parece que no se le ocurrió a nadie que la proliferación de medios llevaba a un abaratamiento de la información, pero también a una disminución del pastel publicitario al tener que repartir sus recursos. Los medios luchan entre la idea de adquirir más seguidores y no abandonarse al espectáculo con lo que esto conlleva de distorsión. Está claro qué tendencia ganará: la del espectáculo, la del todo por el público. En la Sociedad del Espectáculo se han desviado los objetivos informativos y han triunfado los de poder y los económicos.

Estamos asistiendo a grandes cambios en medios importantes que han tenido que abandonarse al espectáculo, a dejar de ofrecer información relevante en beneficio de noticias absurdas, llamativas y baratas. Incluso se han originados "castas" de protagonistas triviales pero de interés. Se nos informa con "profundidad" de sus amores, disgustos, separaciones, vacaciones y regresos, vestidos, maquillajes, etc. Lo trivial ha ascendido a primera plana, mientras que lo esencial se espectaculariza o se arrincona. 

Peor todavía es cómo se usa el espectáculo para tapar lo crítico. Un mundial de fútbol, por ejemplo, puede ser usado para evitar primeras planas comprometidas para partidos o personas.

Los efectos de todo esto sobre las audiencias son terribles e incalculables. Jamás se nos ha embrutecido de forma tan programada y eficaz. Se ha perdido el valor crítico de la información, la resistencia a los discursos manipulados desde el poder. Las dictaduras han aprendido a invertir en medios, a establecer filtros informativos; las democracias copian poco a poco a las dictaduras. Todos van a la misma escuela de comunicación, los creadores del espectáculo.

Cada vez es más difícil encontrar información fiable, pues dependemos de la credibilidad de los medios y esta disminuye cuando aumentan sus deudas. Desplazan a los rincones de las páginas lo relevante y nos atiborran de trivialidades, de autopromociones. Generan desinterés en aquellos que se hartan de intentar comprender cómo funcionamos, qué ocurre en el mundo realmente

Las reducciones de corresponsales significan, por ejemplo, dependencia de terceros para informar sobre el terreno. El informador mismo busca convertirse en estrella del espectáculo mediante un estilo propio, agradable o crudo, de informar. ¿Recuerdan el caso del reportero que se manchaba la ropa de barro para hablarnos del desastre desde el que informaba? Un signo más de los cambios.

Estamos en la lucha por el relato, por hacerlo atractivo, por tapar los problemas o los delitos. ¿Los hechos? Un simple inconveniente. Solucionable.

 

sábado, 20 de junio de 2026

El socio enfadado

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán comienza a girar hacia un nuevo eje: la incompatibilidad entre las políticas de Israel y las norteamericanas. De alguna forma, es un final relativamente inesperado, un giro de guion cuando se nos muestran los intereses de cada uno de los anteriores compañeros de fatigas guerreras.

Al fin la Casa Blanca se ha dado cuenta de cómo su aliado a muerte no lo era tanto. La política internacional es el juego de la ceguera interesada. El Israel de Netanyahu convenció a los Estados Unidos de Donald Trump de cómo debía actuar y estos lo hicieron hasta que el fango les llegaba al cuello.

Esto se debe entender desde la peculiar psicología de ambos personajes, Trump y Netanyahu, donde el primero se ha dejado meter en una guerra que solo beneficiaba al segundo, incluso en lo personal, habida cuenta de sus líos con la justicia de su propio país y la necesidad de ganar aceptación y respaldo. 

Sin embargo, alguien ha debido advertir a Washington de la locura a la que se había dejado arrastrar, a la guerra de larga duración y desgaste en todos los ámbitos —nacionales e internacionales— frente a lo que se prometía una guerra relámpago, una victoria casi instantánea. Envalentonado por el caso venezolano, Trump se deja arrastrar en busca de ese Nobel de la Paz más ansiado que la Copa del Mundo para USA.

Pero hay mucho en juego todavía y veremos hasta dónde se le va a permitir al díscolo Netanyahu boicotear la paz, ahora que Irán ha comprendido como jugarle a Trump.

En RTVE.es se nos cuentan las reacciones provocadas en Israel por el giro: 

Tras el anuncio esta semana, Netanyahu evitó enfrentarse públicamente a Donald Trump, pero utilizó a ministros, diputados, comentaristas y figuras próximas al bloque gubernamental para expresar su malestar, aunque sin crear una confrontación directa con Trump. A fin de cuentas, Israel sigue hoy dependiendo extraordinariamente de la ayuda militar, diplomática y estratégica de Estados Unidos.

"Si yo estuviera en el Gobierno israelí, no atacaría al único aliado poderoso que me queda en el mundo", advirtió el jueves el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, quien admitió estar "molesto" con las críticas recibidas desde el país aliado. "Dos tercios de las armas defensivas que le han protegido han sido fabricadas por manos estadounidenses con el dinero de los contribuyentes estadounidenses (...) El problema de Israel no es Donald Trump y cualquiera que lo piense debe despertar y ver la realidad de la situación en que su país se encuentra", añadía.

En Jerusalén, sin embargo, ese recordatorio no ha rebajado la indignación manifestada desde todo el espectro político del país, desde la extrema derecha del ministro de Seguridad Nacional, Ben Gvir, pasando por el más centrista y líder de la oposición, Yair Lapid, hasta el máximo representante del Partido Laborista, Yair Golán.

Y esa indignación ha dejado de expresarse en términos puramente técnicos. El diario Haaretz recogió cómo voces del entorno de Netanyahu llegaron a llamar a Trump "perdedor", a JD Vance "canalla" o a describir a Estados Unidos como una potencia "desleal". Un salto retórico que demuestra hasta qué punto el pacto ha sido recibido como una humillación política en Israel, además de como un revés estratégico en un lugar donde todo lo que tenga que ver con la política de EE.UU. es noticia.*

El texto refleja con claridad el problema creado a Netanyahu, quien se encuentra entre las reacciones de su propia opinión pública, con sus aliados ultra sionistas, y las reacciones de los Estados Unidos, su aliado imprescindible, necesario y ahora de mal humor.

Puede que Trump hable de una "gran victoria", pero esta se produce cuando se le imponen condiciones al enemigo y aquí ha pasado lo contrario. Cierto que Irán ha perdido sus capas principales de gobierno, ¿pero qué significa eso ante un concepto como el de "revolución" y su sentido "divino"?  Todos hemos aceptado el principio norteamericano de la existencia de un "peligroso programa nuclear" iraní, algo que sirvió para justificar la llamada "guerra preventiva", que es como ponerse el parche antes de la herida. A Irán no le preocupa firmar que no va a atacar con misiles nucleares, especialmente si no tenía intención de hacerlo. Cada vez está más claro que ha sido los intereses expansionistas de Netanyahu lo que han guiado hacia la "verdadera guerra", la de quedarse con territorios próximo en Líbano y para echar a la gente de zonas de Gaza.


Las palabras de advertencia de JD Vance citadas —"Si yo estuviera en el Gobierno israelí, no atacaría al único aliado poderoso que me queda en el mundo"— son realistas y claras. Son un recordatorio de lo que representan cada uno para el otro. Israel se ha podido permitir un intento absurdo de construir la paz mediante la guerra porque ha tenido a los Estados Unidos detrás, con sus armas, con su información, con sus sistemas de defensa. Estados Unidos les defiende y ellos atacan. ¿El objetivo? Un absurdo, el exterminio de todo lo que no es judío en todo aquel territorio que consideran que Dios les concedió. El sionismo es una mentira interesada que a muchos les gusta creer porque así no sienten escrúpulos. Así de sencillo. Es volver al "con Dios de nuestro lado", una idea que mueve ánimos y bolsillos.

Ahora algo ha cambiado, aunque no sabemos por cuánto tiempo. Arrastrados por Israel y sus puntales internos, los Estados Unidos se han dado cuenta de que son una herramienta, "tontos útiles", para los objetivos de Israel, en especial de Netanyahu, dispuesto a convertirse en el padre fundador del "Gran Israel", que es lo que ha vendido a todos y que ahora protestan por la "traición norteamericana".

Las acciones de Israel le han costado a los Estados Unidos la condena internacional, han destruido las raíces de la OTAN y sus alianzas, la seguridad en muchos lugares, una crisis económica internacional por los precios de la energía y la navegación en Ormuz, entre otras cuestiones. El mundo se ha tambaleado por los delirios de Netanyahu y la falta de sentido de la política de Trump, su sentido de la fuerza como arma única, como han repetido sus sicarios en la administración.

Parafraseando al propio Trump: ¿de qué te sirve ser el más poderoso si Israel te dice lo que tienes que hacer y se niega a hacer lo que tú le dices?

 

* Ana Garralda "El disgusto de Israel por el acuerdo con Irán: Netanyahu azuza a sus ministros contra Trump aunque su imagen se derrumba" RTVE.es 19/06/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260619/disgusto-netanyahu-acuerdo-iran-azuza-ministros-trump-mientras-imagen-derrumba/17121251.shtml

sábado, 6 de junio de 2026

Del líder al "One"

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Cada vez se le hace más difícil a Pedro Sánchez ofrecernos a los ciudadanos una explicación de lo que ha ocurrido en el PSOE. Sánchez se encuentra en ese delicado punto en el que se trata de decidir si "no se entera" y "no se ha querido enterar", es decir, si es tonto o se lo hace.

En su versión cándida, Sánchez dice no enterarse, no saber, no participar, etc. en cosas que afecta de su número dos para abajo. Indudablemente el "dos" puede haber puesto al "tres", pero, por la misma lógica, el dos tiene que haber sido puesto por el "one".

Lo del "one" refleja una cierta forma moderna, a la americana, de referirse al que está arriba. La hipótesis defensiva es que se usaba así para no tener que decir el "nombre" del jefe (boss, chief...), del líder. Que la trama usara lo del "one" era una forma discreta de sentirse organización con cierto secretismo lúdico. Ese que ya sabes, sería la fórmula mientras se señala con el dedo hacia arriba. El otro asiente, "ya entiendo".

Pero lo cierto es que esta trama que está saliendo es una mezcla de la corrupción de toda la vida, del amiguismo, del enchufe, los sobornos, las mordidas, los pelotazos ¡qué cutre lo de la chistorra! Pero todo esto tiene un límite que cada vez tiene menos defensas.

En 20minutos, escribe Marta Moreno bajo el titular " La estrategia de Sánchez ante el caso Leire hace aguas entre contradicciones, rectificaciones y cambios de versión ":

El caso de las presuntas cloacas del PSOE no solo ha abierto un nuevo frente judicial para el partido y el Gobierno. También ha dejado al descubierto las dificultades de Ferraz y Moncloa para mantener un relato coherente sobre Leire Díez. En apenas unos meses, los socialistas han pasado de presentarla como una militante "friki" a admitir vínculos previos con el partido; de prometer acciones contundentes e inmediatas contra quienes perjudicaran al PSOE a seguir sin querellarse contra ella pese al contenido del sumario; o de negar reuniones entre la exmilitante y la directora de la Guardia Civil a terminar reconociéndolas horas después para asegurar que carecían de relevancia. Una sucesión de matices, rectificaciones y cambios de versión que ha acabado socavando la estrategia de Pedro Sánchez ante el caso Leire.* 

Lo malo de las hemerotecas es que basta con seguirles el hilo. La memoria activa hace que las cortinas de humo fabricadas con la esperanza de que cada una sea la última sea una más en el historial de contradicciones.

Sánchez no tiene que elegir entre la inocencia y la culpabilidad, sino entre el líder que no se entera (la estupidez) y el "one" que lidera una trama corrupta de amplio abanico, ya que no solo hay una parte económica sino un amplio abanico de jugarretas políticas para deshacerse de algunos molestos, incluidos la Guardia Civil, los jueces, etc.

Las concesiones de créditos, los rescates injustificados, las empresas tapadera para blanquear el dinero, etc. son la parte de siempre de la corrupción. La otra parte les va a traer más complicaciones, por mucho que digan que la "fontanera" quedaba con la gente para tomar café. Hasta Grande Marlaska, un especialista en vivir en el filo, se ha visto comprometido con juegos de palabras realmente impresentables.

El riesgo de Sánchez —además de otros serios— es de parecer tonto o considerarnos tontos a los demás, a la ciudadanía en su conjunto y a la militancia de su propio partido. El problema de la militancia es serio, como lo es el del conjunto de los partidos, dirigidos por líderes poco capaces y, peor, poco fiables.

Hace mucho tiempo que el modelo comunicativo ha sustituido al liderazgo político real. Los partidos deberían ser espacios de debate crítico y no lo son. Hay pocas ideas y mucha retórica polarizada, que se ha confundido con la verdadera política. Se seleccionan ingeniosos del insulto, pues se considera que en este sistema comunicativo lo esencial es la erosión del contrario. Los dirigentes de los partidos no exponen ideas, sino que hacen chascarrillo contra el otro buscando hacer las delicias del seguidor que se ha acostumbrado a este comportamiento.

Nada habla con más claridad de nuestra crisis de liderazgo que la falsificación de títulos universitarios por parte de los políticos. La generación que lideró la Transición se había curtido durante la dictadura, figuras de primera línea se habían jugado mucho y en los escaños había gente de mucha valía en todas las bancadas. La falsificación de títulos para llenar el currículum, la ausencia de textos "políticos" en los que exponer y debatir ideas, etc. es el escenario de la política actual. Con pocas excepciones, este es el triste panorama y las "tramas" su consecuencia.

Lo ocurrido en Valencia es un ejemplo más allá del PSOE. Nadie se libra de la mediocridad, de la falta de visión política en su más noble sentido, de una idea de mejora de la cultura, de la economía real, etc. Las crisis en los sectores básicos —educación, en la sanidad, en la vivienda, por solo citar algunos— entra en contradicción con la felicidad estadística que airean mientras trata de silenciar las protestas. Esta distancia entre la realidad de la gente y la felicidad de las cifras, envidia del mundo, es la que diferencia a los políticos de los aprovechados.

Sánchez se tambalea y arrastra un modelo de sistema que hace aguas y cuyos escándalos eran cuestión de tiempo. Entre ineptos, sordos y corruptos están haciendo daño al sistema democrático generando un peligroso populismo radicalizado y un vale todo fraudulento.

No sabemos qué ingeniosas explicaciones dará para justificar que no se enteraba de los "ruidos" en el piso de abajo, ocupado por los que él puso, sus "manos derechas". 

 

* Marta Moreno "La estrategia de Sánchez ante el caso Leire hace aguas entre contradicciones, rectificaciones y cambios de versión" 20minutos 6/06/2026 https://www.20minutos.es/nacional/estrategia-sanchez-ante-caso-leire-hace-aguas-entre-contradicciones-rectificaciones-cambios-version_6979564_0.html

viernes, 5 de junio de 2026

Por laberintos oscuros

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hoy el tono era otro. Hablaban, sí, pero algo nos decías que la inseguridad estaba en sus mentes, que contaban, pero sin querer comprometerse demasiado, como ha ocurrido anteriormente. La tertulia no es la misma cuando empiezan a salir cosas con las que no contabas y tu entusiasmo se convierte en riesgo. Puedes verte comprometido y se empieza a tener cuidado ciñéndose, página a lo que dicen los sumarios. ¡Servidumbres el periodismo político!

Los entresijos del PSOE ya los desconocen ellos mismos. Las personas que creían seguir a unos se encuentran que seguían a otros y esos otros a otros. Es lo que ocurre cuando los partidos se llenan, como las sectas, de "fieles", cuando la fidelidad del no preguntar demasiado llega a su nivel más elevado permisible en una organización política que controla el país a través de sus instituciones, de las estadísticas que nos dicen felices a las que nos muestran insatisfechos, pero confiados.

La estructura política que hemos creado en este país no nos asegura la eficiencia, la calidad de los servicios, su mejora, la resolución de los problemas ciudadanos —tenemos a muchos en las calles protestando en lo más básico, de la vivienda a la sanidad y la educación—. Por el contrario nuestro laberinto político ha hecho ascender a una "clase política" que busca las sombras, la fontanería, las tramas o la autopromoción personal. Tras cada líder hay un ejército de acólitos, de muy diversa categoría o calaña, que le asegura a su cabecilla la supervivencia y el reparto de las mordidas, haciendo que se hable de millones de euros en cuanto se limpia un poco la casa.

Todos han aprendido que su supervivencia consiste en mirar para otro lado, en el mejor de los casos, o servir discretamente a la trama para el reparto de beneficios, ya sean económicos o políticos.

Esto no es un caso aislado. Es algo de mucho mayor alcance en el ámbito político, más allá de las responsabilidades penales de cada uno. Todos nuestros flamantes "politólogos", tal como escriben orgullosamente en sus pies de pantalla, no ha sido capaces de hablar sobre el problema real: la descomposición del sistema, los entresijos detrás de lo que hoy se nos revela como escandaloso. El escándalo es doble: por los hechos en sí y por la ceguera ante ellos y sus orígenes.

Están los nombres que salen cada vez de alturas mayores, pero está el segundo círculo, el de los fontaneros, los que desde las sombras hacía y deshacían, acordaban y repartían. Hemos asistidos a unos mismos guiones: el de los cantos iniciales de inocencia, al rasgado público de vestiduras: "esto es un error", "cómo pueden pensar esto de mí", "estoy comprometido con el partido"... Luego pasamos a lo de la presunción de inocencia, a las conspiraciones, etc. Con lo que sale cada día es difícil hablar de malentendidos o errores. Es un torrente que nos demuestra hasta dónde llega el fango

¿Cuándo empezó esto, esta invisibilidad de la corrupción como sistema? Cuando los partidos dejaron de tener sus propios foros de discusión críticos, sus propios órganos internos para asegurar los debates, cuando todo se trataba de "comunicación" y había que cuidar la imagen y evitar los dañinos escándalos; cuando todo se organizaba desde arriba y nada desde abajo, como debería ser en partidos democráticos en un sistema democrático; cuando los empresarios empezaron a ver como normal conseguir contratos mediante mordidas y no en concursos públicos honestos.

Hoy asistimos al espectáculo poco edificante de estos escándalos con un "más arriba todavía" casi circense. Miramos a los trapecistas del poder con la morbosa esperanza de contemplar la caída, de no perdernos el batacazo.

Hemos perdido el sentido de para qué es una democracia  Sí, en la democracia las cosas acaban saliendo a la luz, pero esta vez no han sido los medios, temerosos unos, serviles otros. Han sido los jueces a los que se ha estado acusando de todo tipo de maldades e intereses bastardos.

"Solo es un auto", repiten algunos con la boca chica porque no se atreven a conjeturar lo que pueda haber detrás o en la página siguiente. Sí, hoy el tono era otro. Menos rotundidad, el sentimiento de que han sido llevados de la mano por laberintos oscuros.

Lo relevante ahora no es qué pasa con ellos, sino qué pasa con nosotros, quién nos saca del oscuro laberinto en el que nos han dejado. 


El Mundo, 5/06/2026

jueves, 4 de junio de 2026

La estrategia de Sánchez

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Todo se le complica a Sánchez y al PSOE, es decir, se nos complica a todos. Basta con ver los telediarios, las primeras planas de los periódicos, etc. para comprender que esta guerra nos afecta en muchos sentidos. La saturación informativa hace que los "casos" se multipliquen y compitan entre sí por los titulares, que a su vez generan otros nuevos con las "reacciones" y las "reacciones a las reacciones", desmentidos y demás.

Cuando se intenta hacer dudar de todo lo que sale, las cosas adquieren unos tintes recurrentes, por ejemplo, decir que no se trata de "algo definitivo", sino que "solo" se trata de una instrucción y a continuación rasgarse las vestiduras porque la gente se forme una "opinión".

Pese a todo, la "gente" ya puede tener y tiene una "opinión", pese a que esta no le guste a algunos. ¿Cómo no tenerla? La opinión pública se mueve entre el aburrimiento, la desconfianza en la clase política y el temor a una crisis de tal envergadura que todo se tambalee en estos tiempos en que está casi todo con alfileres.

En 20minutos nos hablan del "despliegue de artillería" de Sánchez para intentar salir sdelante: 

En plena crisis política, electoral y judicial que atraviesa el PSOE, Pedro Sánchez ha decidido redoblar su apuesta por la continuidad de la legislatura. Desde Cataluña, el presidente ha desplegó este miércoles una batería de mensajes dirigidos a sus socios parlamentarios en un momento en el que el desgaste de los sucesivos casos que cercan al partido empieza a pasar factura también a quienes sostienen al Gobierno. El gesto más relevante fue el anuncio de que iniciará la tramitación de los Presupuestos para 2027, una decisión que, por un lado, proyecta un horizonte de continuidad y, por otro, sometería esa mayoría parlamentaria a una prueba decisiva en un momento de creciente incertidumbre, algo que algunos de sus socios también le piden a través de una cuestión de confianza.* 

¿"Confianza"? Más bien se trata de un gesto desesperado para comprobar el estado del apoyo y saber si esto entra en el realismo, la Ciencia-Ficción o el género fantástico, una vez que se amplía el "noir" cada día.

Sánchez intenta recobrar la iniciativa en los titulares y desviar la atención de lo que todo el mundo teme en el PSOE, que sigan saliendo "novedades" que dejen al descubierto asuntos que comprometen al partido más allá de los nombres.

Pero no es fácil separar los nombres del conjunto del partido. Cuanto más traten algunos de ampararse en el nombre y separar lo "individual", mayor será el efecto destructivo de cada nuevo dato.

La estrategia de los datos con cuentagotas busca la contradicción, sacar algo para que se desmienta y después nuevos datos que lo confirmen. De esta manera se deja en evidencia las malas defensas, que se caen solas.

Al PSOE de Sánchez, por ponerle ya apellidos, no le quedan ya muchas defensas, solo intentar hacernos ver que todas las instancias, de los jueces a la Policía, están infiltradas de malévolos conspiradores que quieren derribar al gobierno. ¿Recuerdan el numerito de la "carta de Sánchez", en la que exponía públicamente su honor herido ante las maldades y la tentación de dejar a España sin su sabio y honesto mandato? Pues no hace tanto de ello, ¡pero cómo pasa el tiempo! España no tendría hoy tiempo de leer ni Sánchez de escribir tanta carta.

Estamos pasando por una crisis sin precedentes en la democracia española. La estrategia de negarla o intentar desviarla hacia interpretaciones perversas no hace sino confirmar que es el poder lo que está en juego y no el funcionamiento y credibilidad del sistema.


Hemos llenado las instituciones de "fieles" con distinto grado de utilidad vertical, es decir, servir a quienes les pusieron desde arriba, el partido, y no desde abajo, el pueblo.

La normalidad con la que el mundo empresarial ha aceptado esto para llevar adelante sus negocios es un efecto más de la corrupción, que el mundo de los negocios son formas de actuación ante la necesidad, pero que en el mundo político son formas subversivas del sistema, malos ejemplos y desvíos de sus funciones. Por decirlo de forma directa: la política se ha transformado en negocio. Se trata de llegar al poder y no soltarlo, mientras se coloca a unos y se saca todo lo posible. Después se deben reforzar los discursos patrióticos, políticos, para que la gente crea que todo le va bien a muchos cuando en realidad es que es a muy pocos, los selectos, los colocados en los lugares adecuados.

Los asuntos familiares de Sánchez no son casuales, sea cual sea el resultado. Tener amigos y parientes te asegura lo que el resto de los españoles no tiene: un buen empleo, bien pagado y para el que te eligen con la esperanza de futuros favores. Todo eso es ya muy viejo, pero no por ello menos actual. Lo preocupante de nuestro sistema democrático es que repite los viejos modos, lo de siempre.

Lo nuevo son las imaginativas defensas, las formas en que unos y otros se agarran al poder por lo que este permite. Se decía antes que "el poder corrompe" y es cierto. Acaba atrayendo a los oportunistas que atraen a nuevos oportunistas... hasta que estalla de golpe y las salpicaduras van manchando la totalidad del sistema. Lo que nos cuentan de los "fontaneros" y figuras similares son las funciones típicas de evitar que se extienda los efectos de limpieza.

Necesitamos muchos lavados, aunque sea doloroso por lo que suponga esa limpieza. Sobran "fontaneros" y faltan "cirujanos" que extirpen estos dolorosos cánceres que nos invaden. Y tienen que empezar, si es posible, desde el interior de los mismos partidos que se disputan el poder.

* Marta Moreno "Sánchez despliega la artillería para intentar retener a sus socios y llegar a 2027 pese al cerco judicial" 20minutos 4/06/2026 https://www.20minutos.es/nacional/sanchez-despliega-artilleria-para-intentar-retener-sus-socios-llegar-2027-pese-cerco-judicial_6978841_0.html

sábado, 31 de enero de 2026

El hoy de los Juan Nadie

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ayer noche tuvimos la ocasión de recuperar en una de estas sesiones trimestrales que me piden la magnífica película de Frank Capra "Juan Nadie" (Meet John Doe 1941). Las obras de arte nos abren puertas entre el presente y el pasado en nuestras mentes. Vemos lo que nos decían antes y lo confrontamos con nuestras experiencias y conocimientos en el presente. Nuestra mente asociativa establece comparaciones, conexiones, similitudes sin que lo podamos evitar. Así funciona nuestra mente y así funciona la cultura, acumulando y comparando.

En el caso de Juan Nadie nuestras mentes se dirigen en ese viaje de ida y vuelta hacia lo que vemos en la pantalla y lo que vemos cada día en nuestro presente. Muchas veces pueden ser casualidades, en otras, como en la película de Capra, nos encontramos con problemas enquistados, crisis recurrentes, con situaciones no resueltas que están en el origen de los conflictos.

La película está fechada en 1941, el año en el que Estados Unidos entre en la II Guerra Mundial tras el ataque de Japón en Pearl Harbour. Es, por lo tanto, un momento de máxima tensión internacional y el cine lo refleja en esta comedia que acaba en tragedia. Juan Nadie es un "invento" surgido de la venganza de una periodista despedida en la renovación de un periódico. La película comienza con el cambio de rótulo en la entrada el viejo periódico. Se borra la expresión "libertad de prensa" y sigue con los despidos por parte de la nueva dirección. La venganza de la periodista Ann Mitchell (Barbara Stanwick) es una carta falsa firmada por un tal Juan Nadie, que amenaza con suicidarse en Nochebuena como protesta al giro egoísta que ha tomado una sociedad llena de desempleados, gente empobrecida tras el "crack del 29". Para sorpresa de todos, se presentan todo tipo de mendigos callejeros diciendo ser los autores de la carta ante la idea de que se les ofrecerá un trabajo. Creen que la farsa resultará rentable para aumentar las tiradas y le dan la "personalidad" de Juan Nadie a Long John Willougby, un exjugador de béisbol lesionado que vive con otro mendigo bajo los puentes, "El Coronel".

Pronto la trama va creciendo y el fenómeno social que supone el sensacionalismo morboso de su suicidio navideño desborda todas las expectativas. El mensaje de Juan Nadie pasa a ser una reivindicación del "hombre común" con una filosofía reivindicativa de la amistad, la solidaridad y el alejamiento de los políticos como seres ineficaces que solo luchan por el poder y por el enriquecimiento propio.

"Juan Nadie" es una película sobre la manipulación combinada de la política y de los medios, que actúan al servicio de los políticos, que crean polémicas y enfrentamientos con el fin de atraer la atención. Detrás de cada medio hay un grupo o partido

¿Les va sonando? Pues el resto de la película les sonará más todavía.

En un mundo como el actual, un mundo totalmente sometido a la información, lo que era motivo de crítica a finales de los años 30 es hoy normalidad. Lo que pretendían entonces y por lo que creaban complejas estrategias desde el poder conectado a los medios, forma parte hoy de la disputa diaria en la que unas cadenas y medios se acusan unos a otros de estar al servicio de intereses políticos y económicos.

Recomiendo que busquen esta película y la vean como más allá de una de las comedias que de Capra que nos dan por navidades. Capra y sus guionistas supieron usar los géneros para trasladar un mensaje claro sobre el estado de la sociedad, algo que los estudios quisieron evitar con la idea de que la gente que vive en situaciones problemáticas —como ocurría entonces en el caos, la pobreza, etc.— quiere olvidarla. La respuesta mayoritaria de los estudios fue "la fábrica de sueños" en vez de la lupa analítica sobre las situaciones en las que se encontraban sumido.

Juan Nadie es un análisis con escalpelo de deseo de poder frente a la sencillez de los "Juna Nadie" que componen la sociedad norteamericana. No se trata de crear mitos sino de aceptar realidades, la de la vecindad: si se trata bien al que vive junto a ti, si derribas cercas y muros con un saludo, el mundo cambia.

Es imposible no escuchar las palabras de D.B. Norton (Edward Arnold), el magnate que quiere todo el poder y que no difiere de lo que está ocurriendo en la Europa de nazis y fascistas, sin compararlo con palabras que escuchamos hoy. No es posible contemplar en la pantalla sus tropas paramilitares sin pensar en lo que vemos hoy en las calles de Mineápolis u otros espacios bajo vigilancia.

Con todas las distancias que queramos, siguen perviviendo las viejas perversiones y maldades políticas, las ambiciones de poder absoluto, las camarillas de intereses económicos, las compras de medios para hacerse con el discurso central con el que manipular a la gente.

Juan Nadie es, como hemos señalado, una película sobre la manipulación, sobre un mundo lleno de "fakes", de falsedades manipuladoras para hacerse con la opinión pública. Los Juan Nadie del mundo son un valioso tesoro de votos, de posibilidades de consumo dirigido. Son las víctimas a las que dora la píldora para hacerse con su fuerza basada en el número, en su buena fe. Son una fuerza por explotar con la astucia y herramientas adecuadas, esencialmente los medios controlados.

La película encantó a los asistentes al cineforum, que aplaudieron al final. Después se produjo un entretenido debate, lleno de ideas y coincidencias. Si tienen ocasión, vean "Juan Nadie". Es algo más que una buena película, algo a mitad de camino entre el pasado y el futuro; una película que nos habla cara a cara y nos ayuda a comprender mejor lo que nos rodea.

 


Ficha:

Juan Nadie (Meet John Doe) 1941

Director: Frank Capra

Guionistas: Richard Connell, Robert Presnell Sr. y Robert Riskin

Intérpretes: Gary Cooper ('Long John' Willoughby), Barbara Stanwyck (Barbara Stanwyck), D.B. Norton (Edward Arnold ), Walter Brennan (The 'Colonel'), Spring Byington (Mrs. Mitchell), James Gleason (Henry Connell), Gene Lockhart (Mayor Lovett), Rod La Rocque (Ted Sheldon)...

Música: Dimitri Tiomkin

Productores: Farnk Capra y Robert Riskin

domingo, 7 de septiembre de 2025

La bronca infinita

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La pregunta es necesaria: ¿hay algo con la que no se líe en España? A las dos Españas de toda la vida se une una tercera, la que se aburre de tanta disputa, de este canal monotemático con el que nos inundan ojos, oídos y alma cada día, cada hora, cada minuto.

La discusión es el arte que se ha convertido en el centro de la acción política y, por ello, el que determina el "perfil político", donde se centran los "valores" que se exigen a los que se presentan ante micrófonos y cámaras.

Algunos políticos están empezando a distanciarse de esta esencialidad de la polémica y del insulto y esbozan el principio "no voy a entrar a discutir" o similares, ya sea porque han comprendido que el número de personas hartas crece cada día o sencillamente porque no es su forma de ser, algo raro estando en política.

Dice la filósofa Victoria Camps en el diario El País que “La libertad reducida a puro egoísmo no es libertad”, pues la política reducida a pura discusión tampoco lo es, solo es una forma fácil de llamar la atención.

La "atención" se ha convertido en la gran obsesión de los políticos, que se han dejado convencer por sus equipos de comunicación, una perversión como otra cualquiera. Desde hace tiempo, los estudiosos hablan de algo llamado "economía de la atención", es decir, de la necesidad de ser mirado frente a todos los estímulos que se disputan ese privilegio, una lucha feroz por conseguir retenernos. Nuestra atención es, pues, el objetivo. Para mantenerla son necesarios todo tipo de trucos, entre los que el más manido es la polémica, el insulto, la disputa, la pelea abierta. Se trata de generar un sonido bélico, para el que es necesario el "otro", el "enemigo", la "oposición", etc. frente a los que se mantiene un tono agresivo constante.

Los políticos, empeñados en ello, centran sus discursos en destripar a los otros, en atraernos mediante el apocalipsis constante del que nos advierten. Tiene que haber problemas para que ellos sean la solución. La cuestión se planeta entonces entre los problemas reales de la sociedad y estos otros, los políticos, que son muchas veces mera retórica, ya rutina.

Existen cada vez más problemas reales que quedan en la sombra o que, por el contrario, son reducidos a esa situación de enfrentamiento, incluidos en el programa de conflictos. Algo así está pasando con la Justicia, cuyos problemas reales —lentitud, insuficiencia de medios y de personal, burocracia, etc.— no aparecen en los programas y sí en cambio la cuestión de cómo afecta a los políticos, si asisten o no a un acto, etc.

Podría hablarse de muchos otros sectores que sufren el mismo proceso. Solo salen a la luz cuando se convierte en material de disputas para los grupos. El arte de la problematización política de las carencias pasa a ser esencial y, más si, como es el caso, afectan personalmente a algunos políticos. Su defensa es llevar a primer plano la polémica, crear una cortina de humo de sospechas, recelos e indirectas.

Hay en España cada día más problemas reales, problemas que afectan a los ciudadanos. Cuestiones como la inestabilidad laboral, la vivienda, la sanidad, etc. nos afectan a todos, pero quedan ocultos tras el ruido de los políticos para atraer la atención sobre ellos y sus intereses.

La dimensión mediática de la política moderna obliga a convertir todo en espectáculo, como ya advirtió Guy Debord en su obra clásica. En la primera observación de La sociedad del espectáculo ya se nos dice: "Toda la vida de las sociedades en las que dominan las condiciones modernas de producción se presenta como una inmensa acumulación de espectáculos. Todo lo que era vivido directamente se aparta en una representación."

La política es representación de un producto de esta sociedad en la que el espectáculo debe continuar, una sociedad dirigida a ser consumida a través de imágenes de todo tipo, de la prensa a las redes sociales pasando por la televisión, la radio o cualquier otro medio. Consumimos la "política" como lo hacemos con los anuncios, seriales, etc.

El género textual de la política, su programación, es el conflictivo, una especie de canal temático boxístico centrado en las peleas y discusiones que nos ofrecen. El ejemplo de la entrevista en RTVE del presidente del gobierno ha generado con una sola de sus frases, la referida a la Justicia, un río de contestaciones que mantienen el "espectáculo" vivo. De juristas a analistas del lenguaje corporal, pasando por políticos de todos los grupos se han visto en la necesidad de seguir la discusión propuesta.

Mientras tanto los problemas que nos afectan a todos diariamente quedan aparcados a la espera de ser incluidos en esta suerte de bronca infinita. No significa que se resuelvan, algo que entra en otra dimensión de la política. Simplemente que serán convertidos en material para mantener viva la hoguera de la discusión.

Seis minutos de broncas: el vídeo que resume el tenso clima político en España - La Vanguardia

¿Son conscientes los políticos de que esta forma de actuación produce una reacción negativa, que tiene un coste en rechazo de gente que dejará de votar o que optará por facciones radicales que se aprovechan de la falta de eficacia demostrada? ¿Son conscientes del desinterés que generan en una parte cada vez mayor de la población, especialmente entre los jóvenes que acaban radicalizados y por libre?

La política ya no atrae a los mejores de cada campo capaces de aplicarse en la solución de problemas comunes. La explosión de la corrupción y lo alto que llega nos avisa del tipo de atracción que genera, del tipo de gente que selecciona, de sus perfiles. 

Esto no es único de España, lo que no debe ser ni excusa ni consuelo. Tenemos lo que tenemos por muchos motivos, pero también tenemos la obligación y el derecho de reclamar otra forma de hacer política.

Si, como decía Victoria Camps, el egoísmo no es libertad, tampoco la bronca extrema es "democracia". Las sociedades verdaderamente modernas avanzan asentando libertades comunes, no negando a los demás. En este sentido, vivimos un retroceso que concibe la política como una lucha constante en donde nada está asentado, una forma de polarización creciente mediante la cual los políticos pretenden asegurarse ese público para su espectáculo.