Mostrando entradas con la etiqueta Nicolás Maduro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nicolás Maduro. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de enero de 2026

Las piezas del juego venezolano

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Conforme avanza la situación de Venezuela, el papel de los agentes intervinientes va quedando más perfilado en esta obra, mezcla de géneros. Para distraer la atención de Venezuela, Trump —como es frecuente en él— abre otros frentes, como lo ha hecho con Groenlandia para Europa o con Cuba, México o Colombia para América del Sur, en realidad pata toda América, pues no debemos olvidar las amenazas de anexionarse Canadá.

A Trump le basta con señalar hacia un punto caliente, para que las quejas que se hayan puesto en marcha se conviertan en temores de ser los próximos. De esta manera crea divisiones que restan eficacia a lo que pueda ser una acción conjunta. Cada uno vela por sus intereses, piensa Trump. Preocupados por lo que pueda pasar en Groenlandia, nos olvidamos en gran medida de lo que suceda en Venezuela. Con ir asustando con posibles acciones, le basta... por ahora.

La única línea roja que Trump "respeta" es interna, la que pudiera afectar a su electorado al que captó en su momento con la doctrina del "America First!" y que ahora incumple con toda claridad, como ya le señalan algunos. Se suponía que Estados Unidos bajo Trump iba ser una especie de aislacionismo recogiendo el deseo de muchos norteamericanos de dejar de ocuparse por lo que ocurre en otros países del mundo y centrarse en ellos mismos. ¡Tremendo error! Trump necesita de causas que alimenten el deseo de superioridad norteamericano. "¿De qué sirve el poder si no lo ejerces?, dijo Trump mucho antes de llegar a la presidencia. Sin ejercerlo, no tiene sentido.

Cada vez que una película norteamericana nos refleja el mundo escolar lleno de abusadores, de gente que mantiene a raya el colegio o instituto de turno entiendo mejor la figura de Donald Trump y de los matones que ha reclutado para ser los amos. Ahora el bullying se ejerce fuera de las fronteras.

Una de las preguntas que nos hacemos a menudo es tratar de saber cómo el pueblo norteamericano acepta estas acciones y palabras de Trump. En Independent en español, con el titular "Trump dice que sus votantes amaron ataque a Venezuela. ¿Qué piensan realmente?" se recogen las opiniones de algunos norteamericanos, sus valoraciones del "acto de extracción" en Venezuela y lo que pueden esperar en el futuro: 

Sólo han transcurrido unos días desde que el ejército estadounidense extrajo al presidente Nicolás Maduro de una base militar venezolana y lo llevó rápidamente a una prisión en Brooklyn, pero Aaron Tobin, partidario de Trump del área de Detroit, ya puede imaginar cómo se verá todo eso en la pantalla grande.

Predice que será la trama de películas durante años. “Estoy entusiasmado”. Muchos otros que votaron por el presidente Donald Trump y hablaron con The Associated Press sobre la incursión también aplauden —al menos por ahora—.

Sacudida por el manejo de los archivos de Jeffrey Epstein por parte del gobierno de Trump, y presionada por el aumento de las primas de los seguros de gastos médicos y el costo de vida, la captura del mandatario de Venezuela y de su esposa ha forzado a la coalición “Make America Great Again” (Devolvamos la grandeza a Estados Unidos, o MAGA) a realizar una nueva evaluación.

Trump prometió a sus votantes que “America First” (Estados Unidos Primero) significaría oponerse a más intromisiones en el extranjero. En cambio, intervino con fuerza y sin la aprobación del Congreso en una nueva frontera: una capital sudamericana tan alejada de Washington que Google Maps dice que “no parece encontrar cómo llegar allí”.

La película de acción geopolítica que Tobin visualiza se encuentra apenas en su primera escena, antes de que surjan de golpe todas las complejidades de desmantelar un gobierno extranjero por decreto de un presidente de Estados Unidos. Las fuerzas estadounidenses entraron y salieron con rapidez. ¿Pero qué sucede después?*


A esta entrada le siguen unas cuantas valoraciones de personas de diferentes puntos del país. Es lo que le importa a Trump, pues su destino depende en gran parte de ellos. Son lo que perciben, lejos de influencia exteriores, el sentido de las acciones de Trump. Ellos ven lo que él quiere.

Unos admiran la ejecución "limpia", otros la "determinación" y otros lo aceptan como una demostración de que el "respeto" ya no vale y es preferible el temor. Asusta el grado de complacencia ante una acción violenta contra las leyes internacionales, los métodos contra un país soberano, por mucho dictador que tenga.

La estrategia de Trump para Venezuela requiere de algunas interpretaciones del sentido de lo que está haciendo. Las piezas van encajando.

¿Qué sentido tiene "extraer" a un dictador y dejar en pie su régimen? es una pregunta que muchos se hacen.

Los que pensaban que a Trump le importaba la democracia y por eso, por el bien de los venezolanos, había ordenado el secuestro, deben estar ya desengañados. Las acusaciones contra Maduro no son de carácter político (las derivadas de ser un "dictador", de haberse  apropiado del cargo presidencial después de manipulado el resultado electoral), sino de otro tipo, más bien de orden delictivo tradicional (narcotráfico, "posesión" de armas, etc.).

El sentido de esto se nos ha mostrado después. Trump no cambia el régimen, que sigue con el aparato chavista, el que se supone "corrupto". La cuestión ahora es ¿por qué le interesa a Trump un aparato corrupto en Venezuela, con Delcy Rodríguez al frente?

Lo que muchos ingenuos venezolanos celebraron como una llegada de la democracia se nos muestra con una extraña continuidad. El diario El País señala que fue la CIA la que recomendó que fuera Delcy Rodríguez la que se hiciera cargo del gobierno prefiriendo una persona que controlara al ejército venezolano antes que a los ganadores de las elecciones robadas.



Desde entonces asistimos a un curioso e inesperado duelo. María Corina Machado se ofrece a compartir su Premio Nobel de la Paz con Donald Trump en interesante caso de auto humillación interesada, es decir, de reconocimiento de que quien realmente manda en Venezuela es Donald Trump. Mientras Delcy Rodríguez, quien ha sido "respetada" por Trump y se le deja gobernar, intenta distanciarse de Trump para evitar que los venezolanos perciban un entreguismo absoluto, lo que haría dudar a sus bases, que la cuestionarían.

En Antena3 recogen las palabras de Delcy Rodríguez "distanciándose" del mensaje de Trump: "No hay agente externo que gobierne Venezuela". El montaje de Trump es una incitación a la respuesta, a riesgo de que la eliminen del cargo. ¿Qué tiene que hacer Delcy Rodríguez para que los venezolanos confíen en ella? ¿Admitirá Trump que lo de que es él quien manda en Venezuela es más bien un deseo que otra cosa? Es un callejón sin salida: si Trump manda, Delcy Rodríguez sale; si es Delcy Rodríguez, Trump vuelve.



Y es esta última situación la que le resulta más complicada, pues ya no sería una "prefecta operación quirúrgica", sino un posible baño de sangre, que es lo que más preocupa a los venezolanos... y a los norteamericanos. En la encuesta de Independent en español muchos señalan que les ha parecido bien por su "limpieza", es decir, por la ausencia de bajas norteamericanas.

Si la opción Delcy suponía el control del ejército, según Trump, cuanto más presione este más cerca estarían de una confrontación armada. Venezuela no necesita "ganar", solo causar el suficiente daño como para preocupar a los ciudadanos norteamericanos, que con víctimas ya lo verían de otra forma.

La estrategia urdida por Trump y la CIA tiene un punto clave, el esencial: la llegada de las compañías petrolíferas a Venezuela. ¿Cómo presentaría esto Delcy Rodríguez y el régimen a los ciudadanos? Por eso ha salido rápido a contradecir a Trump. Obviamente, sin el factor sorpresa, el resultado podría no ser el mismo.



Otra cuestión es, si esto se produce, ¿saldrían a la calle los venezolanos de la oposición a recibir a las tropas USA agitando banderitas norteamericanas? ¿Antepondrían la soberanía y la libertad nacional o preferirían ser despojados de todas sus riquezas y dignidad? Ha quedado claro que a Trump le importan poco los venezolanos. Le interesan las riquezas del país y desconectarlo de sus apoyos internacionales.

Los Estados Unidos de Trump no son ya los Estados Unidos que conocíamos. Están más cerca de "Harry el sucio" que de "Caballero sin espada", por usar ejemplos cinematográficos. Habrá que ir dándose cuenta de ello y tomar medidas, anticipando panoramas posibles porque esto ha cambiado.

Lo que ha quedado claro es que a Trump no le interesan las confrontaciones abiertas. Recordemos lo que ocurrió en la Rusia de Putin con las madres de los soldados rusos muertos en Ucrania, oficialmente inexistentes.

Prefiere que se admire su determinación y limpieza ejecutiva a enredarse en una guerra de desgaste que le cueste bajas y no puede esconder ni la brutalidad ni altanería existente. Prefiere transmitir esa idea a los norteamericanos, la de que han sido explotados durante décadas por unos ingratos países. Para el nuevo orden impuesto por Trump el mundo se divide en parásitos y enemigos, con algunos aliados aduladores de Trump, de sus ideas y métodos.


20minutos  7(01/2026


La marcha conmemorativa del asalto al Congreso por parte de los seguidores de Trump es un amargo recuerdo para el resto del mundo. Lo que nos parecía una fantasía es hoy una realidad. Los Estados Unidos de Trump no son ya los Estados Unidos, algo que padecen los que eran sus aliados, ahora transformados en sumisos y temerosos.

Venezuela es algo más que un ejemplo de imperialismo. Es la oportunidad de demostrar hasta qué punto somos países soberanos o simples piezas en un tablero. La forma de tratar en clave interna española lo que ocurre es una demostración más de que no aprendemos, de que no somos conscientes de lo que nos jugamos.

No, no será fácil, pero sí decisivo para España, para Europa, para el mundo. Corremos el riesgo de ser autómatas siguiendo el ritmo marcado desde la Casa Blanca. Los apoyos a Trump que revelan las encuestas son señal de que, salvo grandes errores, esto continuará por mucho tiempo. Solo un gran error en las decisiones podría cambiar esto internamente.

Si la dictadura de Maduro era impresentable, lo que ha llegado después corre el riesgo de ser mucho peor. Veremos si María Corina Machado y Delcy Rodríguez entienden el papel que se les ha asignado desde Washington y tienen la inteligencia suficiente para pensar que el destino de Venezuela está en sus respuestas en la misma dirección. Lo hecho por Trump solo le beneficia a él y a los intereses oscuros tras él. Ya ha dicho claramente qué le interesa de Venezuela.


 

* Jesse Bedayn, Mike Catalini, Mike Householder, Sophie Bates, Obed Lamy & Calvin Woodward "Trump dice que sus votantes amaron ataque a Venezuela. ¿Qué piensan realmente?" Independent en español 6/01/2025 https://www.independentespanol.com/noticias/america-latina/trump-dice-que-sus-votantes-amaron-ataque-a-venezuela-que-piensan-realmente-b2895752.html



domingo, 4 de enero de 2026

Certidumbres e incertidumbres venezolanas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Que Nicolás Maduro es un dictador no lo duda casi nadie; que Venezuela no es un régimen democrático, tampoco. Pero cuidado con echar las campanas al vuelo demasiado rápido. No hay garantías de que los venezolanos hayan recuperado mucho en esta "guerra relámpago" (un término con historia, que no se ha utilizado, mientras que se usan otros muy ambiguos como "operación quirúrgica" por los medios).

No sé si la idea de convertirse en una colonia estadounidense es muy atractiva, pero parece ser lo que viene. Quienes piensan que esas "cuantiosas inversiones de las empresas petroleras norteamericanas" van devolver a Venezuela, como ha dicho Donald Trump, "su antigua grandeza y esplendor", son libres de hacerlo.

Por uno de esos azares ordenando películas, decidí concluir la noche viendo una británica, una comedia titulada en español como Un golpe de gracia (The Mouse that Roared 1959), dirigida por Jack Arnold. Nos cuenta la situación del país más pequeño del mundo, Grand Fenwick, situado en el centro de Europa, apenas un punto, que se ve en la ruina porque los norteamericanos han decidido imitar y producir su única fuente de riqueza, un vino propio. La ruina económica les lleva a realizar una acción contundente: declarar la guerra a los Estados Unidos, lo que hacen enviando por correo una declaración que es tomada como una broma de la prensa por los que la reciben.

El plan no es luchar con su ejército armado con arcos y flechas, sino ser derrotados. Peter Sellers interpreta a casi todos los personajes, de la Gran Duquesa al inexperto al mando de la mínima tropa que desembarca en Nueva York. El primer ministro tiene una teoría: los Estados Unidos son muy generosos cuando ganan una guerra e inundan de alimentos y todo tipo de bienes a los países que derrotan. Para su desgracia "ganan" la guerra. ¿Sigue vigente la "teoría" de los del pequeño Ducado de Grand Fenwick? ¿Creen que serán inundados de bienes por la ganadora "operación quirúrgica" trumpista? Puede que el tiempo les responda cuando vean que salen más cosas que entran.

La idea expresada con claridad de que será Trump (los Estados Unidos, si lo prefieren) quien dirija los destinos de Venezuela hasta que considere que están en la dirección adecuada, sea esta la que sea, pero con más probabilidades de que sea la que beneficie a los Estados Unidos.

Muchos venezolanos celebran lo que entienden como la caída de Maduro, lo que es bastante natural. Pero aquí no ha "caído" nada; más bien "se han llevado". El régimen sigue intacto, eso sí, muy debilitado en su credibilidad.

Los que piden que sea Edmundo González quien dirija los destinos de Venezuela como presidente frustrado por el fraude electoral denunciado en su momento, se pueden encontrar con la sorpresa que no serán las urnas sino Trump quien decida quién rige los destinos de Venezuela. Hay que ser muy ingenuo si después de la movida norteamericana, esta no saca provecho. ¿Creen que le importa algo la "libertad" o la "democracia" venezolanas a alguien que las pisotea en su propio país?

En estos momentos, Trump ha amenazado directamente a todos los países latinoamericanos que han denunciado la maniobra de Trump como contraria al orden internacional. Ya ha "avisado" directamente a Cuba, México y Colombia. Que tengan cuidado porque les pueden hacer lo mismo. Es el imperialismo colonial más burdo de lo que llevamos de siglo, solo comparable a su par, Vladimir Putin, quien decide dónde empieza y acaba Rusia. Trump decide donde los Estados Unidos imponen sus "acciones quirúrgicas" Se puede quedar con aquello que le apetece (Groenlandia, por ejemplo) con montar una historia sobre los intereses de Estados Unidos, su seguridad, amenazas, etc.

Trump decide. Y decide sobre todo. En su primer mandato temían que pasara esto y le rodearon de personas filtro, que iban dimitiendo una tras otra porque se le enfrentaban. Aprendió para su segundo mandato, para el que se ha rodeado de autoritarios y excéntricos, como poner un "antivacunas" negacionista al frente de la Sanidad o auténticos sociópatas en Defensa, rebautizada como "Guerra". Y a ahora entendemos por qué.

Nadie va a cambiar a Trump si antes no cambiamos nosotros antes. Eso debemos entenderlo con claridad, de la misma manera que los venezolanos deben ser conscientes de lo que implica su nueva dependencia. Los únicos cambios posibles en Trump vendrían desde dentro de los Estados Unidos a los que está llevando a un fondo moral oscuro, a la negación de su propia esencia y discursos tradicionales. Estados Unidos ha empujado a muchos países al amparo de dictaduras como forma de intentar garantizar su integridad ante las amenazas norteamericanas. Los lazos con la Rusia de Putin son los resultados.

Son muchos los riesgos que asume Venezuela, como también son muchos los que asumen los países críticos en la zona. Trump ha ido dando muestras de poder y de lo que supone resistirse o discrepar. Rápidamente se monta una historia para consumo interno. Eso vale para cualquier país o para convertir en "comunista" al elegido alcalde de Nueva York.

George Clooney y su esposa han decidido nacionalizarse franceses, como otros se hicieron canadienses en su primer mandato; Angelina Jolie visita los masacrados campamentos de refugiados en Gaza. Son pequeños gestos, pero que contribuyen internamente a erosionar la imagen todopoderosa de Trump, que cree que Dios apoya sus decisiones porque forman parte de un plan. Nos hemos tomado esto a broma, pero sabemos que hay mucha gente, millones, que creen que fue un ángel el que le libró de un atentado que le raspo una oreja. Él también lo cree.


La cuestión venezolana no es solo el ataque a una dictadura; es el ataque a una soberanía, su pisoteo. Los que celebran su caída tienen pleno derecho a hacerlo; pero son las formas e intenciones lo que acabarán siendo importantes. Las intenciones se van viendo a poco: controlar el país hasta hacerse con el petróleo (ese que dice que le robaron) y dejar colocadas a las personas adecuadas en la administración para garantizar el control del país. Puede que Venezuela haya perdido un dictador, pero no está claro todavía lo que ha ganado o lo que puede haber perdido además.

Solo tenemos algo claro, pero muy significativo: el odio que le tiene a María Corina Machado, la que le "robó" el Nobel de la Paz y a la que ha desprestigiado y desplazado del presente y futuro de Venezuela. Es un signo claro de cómo se guará para "controlar" el futuro de Venezuela estableciendo quién es apto y quién no. Lo que opinen los venezolanos le trae al fresco.

La imagen patética de Nicolás Maduro deseando "feliz año" a los presentes mientras entra en el centro de detención con las manos esposadas será una de las imágenes que marcarán este incierto año 2026.

La cuestión no será solo la caída de un régimen, el chavista, sino lo que ha de sustituirle. A la alegría de muchos, le sigue la incertidumbre por el futuro. No creo que la teoría de "Un golpe de gracia" sobre la generosidad de Estados Unidos para con los vencidos. Entonces era una invención propagandística, un camuflaje, y hoy es descaradamente improbable, pero no por ello deja de ser propaganda, Nos queda por delante la pantomima del juicio a Maduro, un show que Trump no quiere que nos perdamos y que tendrá cabida en su red social.

Esto va más allá de "derechas e izquierdas". Lo que está en juego es otra cosa, como creo que veremos en diversos lugares del mundo (especialmente de América, pero también de Europa) que Trump considere "suyos". Lo único que Trump acepta es la sumisión al poder norteamericano y a sus visiones del nuevo orden.

No hay que aceptar, como están haciendo muchos, el discurso justificativo norteamericano y más bien preguntarnos en qué hemos fallado al ser incapaces de reconducir a Venezuela hacia otro tipo de salidas diferentes.

El orden mundial ha cambiado. Trump lo ha convertido en una jungla donde él, los Estados Unidos, son el principal depredador. Los demás somos piezas de un menú dilatado, un menú del que irá seleccionando las piezas que interesan a sus interese económicos, geoestratégicos y militares. Tras él toda una fauna de grandes empresas, de las tecnológicas a las armamentísticas, pasando por las energéticas. Trump les asegura las ganancias y les allana el terreno. Todo esto se vende con una mezcla de patrioterismo y eficiencia con unos toques de providencia divina.

Como siempre y de corazón, mis mejores deseos para el pueblo venezolano. Se acercan tiempos de dudas que solo los hechos, no las palabras, podrán resolver.

sábado, 3 de enero de 2026

Ahora Venezuela

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

¿Cuántas guerras están dispuestos los Estados Unidos a abrir? ¿Cuántas guerras?

La mañana se abre con las imágenes de las explosiones de bombas sobre el horizonte de Caracas. La oscuridad se quiebra por las detonaciones, RTVE titula las imágenes como "Tensión entre Estados Unidos y Venezuela", pero esto ya no es "tensión", es un bombardeo, es el inicio de un conflicto bélico. Cuando un país bombardea a otro, no hay "tensión"; hay "guerra". ¿Hay miedo a las palabras?

Hace tiempo que se informa sobre los distintos incidentes, del bombardeo de la "narco lanchas" a esta "tensión" con una óptica de los Estados Unidos, son sus tesis las que seleccionan las palabras del diccionario y es importante cómo se cuentan las cosas.

Trump ha sembrado el miedo por el mundo, lo que ha llevado a una política selecta de contestación y, especialmente, a asumir que Trump es el sheriff del condado mundial, que sus opiniones se traducen en hechos, incluidas las guerras.

En estos momentos, el mundo se encuentra con varias guerras claras abiertas y otras que se están abriendo con los Estados Unidos de Trump como jueces y verdugos. Ellos deciden qué está bien y mal y actúan. No hay más aliado claro que el ejecutor de una masacre genocida, el Israel de Benjamín Netanyahu. También esta guerra está llena de palabras que hay que evitar, como "genocidio", que no gusta a los que lo llevan a cabo y a los que lo respaldan.

Dice el titular de RTVE.es que "Varias detonaciones sacuden Caracas" y Maduro denuncia una "gravísima agresión" de Estados Unidos"* No, no son "detonaciones", son  los estallidos de las bombas que se arrojan sobre Caracas. Son bombas norteamericanas explotando en la ciudad. Y la "gravísima agresión" es un acto de guerra contra otro país por parte del que está abriendo nuevos frentes, como con las amenazas a Irán por parte del mismo país, el que tiene por presidente a un firme candidato al premio Nobel de la Paz.

Donald Trump está destruyendo el orden que surgió tras la II Guerra Mundial. Debemos afrontarlo con firmeza y dispuestos a responder. De la guerra arancelaria a la guerra a secas, Trump está haciendo trizas por todo el planeta las posibilidades de órdenes negociados.

De Ucrania, con sus juegos de cesiones a Rusia mientras le cobra a los ucranianos por su... ¿cómo llamarlo, vigilancia, protección, defensa...? a Gaza, con su genocidio impronunciable. La necedad de Hamás les puso en bandeja a Trump y Netanyahu las masacres que continúan, pese a que existe un acuerdo de paz, un brindis al sol cuando vieron que la opinión pública mundial cambiaba negativamente para ellos. Pero el mundo no ha conseguido darles de baja del Festival de Eurovisión, utilizado como plataforma de propaganda por Israel.

Ahora Venezuela.

En este tiempo pasado hemos resaltado en muchas ocasiones el desprecio de Trump hacia el mundo, su egotismo personal y político al que arrastraba a los Estados Unidos y con él a ese orden mundial que antepone la búsqueda de soluciones en organismos internacionales que los Estados Unidos rechaza, de los que se ocupan del cambio climático a los que buscan la paz.

Con el chantaje de Rusia, Trump pretende controlas a los llamados "socios europeos", aquellos que confiadamente depositaron gran parte de su seguridad en los Estados Unidos. Ahora, con Trump en la Casa Blanca, los Estados Unidos han pasado a ser la mayor amenaza para la seguridad mundial abriendo frentes por todo el planeta: de América a Asia, pasando por Europa y África, donde también ha sembrado el virus de la guerra, esta vez —dice— para proteger a los cristianos.

En RTVE.es leemos, como última hora:

En un comunicado, el Ejecutivo chavista ha informado de que el jefe de Estado "ha firmado y ordenado la implementación del decreto que declara el estado de conmoción exterior", con el fin de "proteger los derechos de la población, el funcionamiento pleno de las instituciones republicanas y pasar de inmediato a la lucha armada". También el despliegue militar y policial.

Lo ocurrido es para el Gobierno del país latinoamericano, según un comunicado leído en la televisión estatal VTV, "una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, especialmente de sus artículos 1 y 2, que consagran el respeto a la soberanía, la igualdad jurídica de los Estados y la prohibición del uso de la fuerza". Una "gravísima agresión militar" que denunciará ante la Organización de Naciones Unidas .

Y se alerta de que esta "agresión amenaza la paz y estabilidad internacional, concretamente de América Latina y el Caribe, y pone en grave riesgo la vida de millones de personas".*


Todo esto le da exactamente igual. Los Estados Unidos de Donald Trump rechazan la autoridad de cualquier institución que limite su poder. ¿Ahora entendemos con claridad el sentido de "MAGA"? Es saltarse cualquier tipo de respeto o prudencia ante lo que pueda suponer un conflicto armado, una guerra.

La "grandeza", está claro, la da la impunidad y el uso del poder económico y de las armas. La grandeza la da el control de los medios, capaces de presentar de forma beneficiosa sus acciones militares o económicas, que no son solo internacionales. La presencia del ejército, de la Guardia Nacional, en las ciudades norteamericanas que le son contrarias era un aviso. Los cierres de ayudas sociales, de la investigación en las universidades, etc. son avisos internos que deberíamos tener en cuenta todos y planificar nuestras respuestas.


Trump no tiene límites, no los tiene su ego. Una vez más, Trump cuenta con un enorme apoyo distorsionado y manipulado. Un apoyo que quiere creer lo que se le cuenta, deseoso de creer lo que se le cuenta porque esas visiones concuerdan con sus ideas visionarias, proféticas sobre el destino de los Estados Unidos, el nuevo pueblo elegido que ha de reinar sobre el planeta. De ahí la importancia del concepto de "sionismo cristiano" que tratábamos aquí hace unos días. Solo comprendiéndolo podemos entender las raíces que posibilitan a Trump el manejo de su mayoría y la selección de políticos dogmáticos que ha reclutado y le controlan el país.

Habrá que ir pensando en cómo responder, cómo mostrar y valorar todo esto, porque está solo empezando. Ya no valen medias tintas ni jugar con el diccionario. ¿Es tan difícil titular "Estados Unidos bombardea Caracas"?

El diario El Mundo y otros medios señalan que, según Trump,  los Estados Unidos han capturado a Nicolás Maduro y a su esposa. Veremos cómo evoluciona esto.

* "Varias detonaciones sacuden Caracas y el Gobierno de Maduro denuncia una "gravísima agresión militar" de EE.UU." RTVE.es 3/01/2025 https://www.rtve.es/noticias/20260103/varias-detonaciones-caracas-tensiones-con-eeuu/16881311.shtml



miércoles, 10 de septiembre de 2025

Maduro y la Navidad, ho-ho-ho

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

¿Por qué a los dictadores y figuras autocráticas que rozan la inclusión en la categoría les da por hacer cosas tan raras? Probablemente no todos actúen con los mismos objetivos y exista una diversidad en la rareza. Pero creo que sí existe un cierto perfil, una forma de actuar común en ellos.

La noticia de que Nicolás Maduro vuelve a trasladar la Navidad al uno de octubre, no deja de sorprendernos pese a los aplausos entusiastas de algunos de los "aplaudidores" oficiales que nos muestran en el reportaje de RTVE.es, con la acosada periodista Almudena Ariza, culpable de horrorizarse por el genocidio en Palestina. Nuestra solidaridad desde aquí para ella.

Ariza, de horror en horror, está ahora en la Venezuela de Maduro, en la que este vuelve a pisotear el calendario e invertir sus efectos. En la sinopsis de la información se nos detalla:

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha anunciado este lunes el adelanto de las fiestas navideñas en el país, que, según ha avanzado, darán inicio por "decreto" el próximo 1 de octubre, en medio de la tensión entre Caracas y Washington por el despliegue militar estadounidense en aguas del Caribe, próximas al país suramericano. "Vamos a aplicar la fórmula de otros años, que nos ha ido muy bien, para la economía, para la cultura, para la alegría, la felicidad, y vamos a decretar (que) desde el 1 de octubre arranca la Navidad en Venezuela otra vez, este año también", ha afirmado el gobernante en su programa semanal 'Con Maduro +', transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV A juicio del jefe de Estado, anticipar las fiestas de diciembre es una forma de "defender" el "derecho a la felicidad, a la alegría".*

La noticia tiene dos aspectos notables. El primero de ello es que Maduro asume un control sin límites del calendario, es decir, el calendario no es independiente sino que está al servicio de lo que se quiera lograr. Lleva la navidad al 1 de octubre como podría llevar el verano al principio del invierno y obligar a bañarse con una sonrisa de felicidad por fría que pueda estar el agua. Afortunadamente, la posición geográfica de Venezuela salva del peligro de excesivos contrastes atmosféricos. Pero esto no anula el hecho.

En este primer aspecto, Nicolás Maduro no es muy diferente de otros mandones repartidos por el globo. Sus ideas son su voluntad y su voluntad pasa a ser la de todos. Vuelvo a la imagen citada, la de los aplaudidores entusiastas que celebran sus palabras como llegadas directamente del cielo. Maduro demuestra que ni Trump (¡otro que tal baila!) ni el calendario ni la Iglesia Católica, que se opone a estos descreídos cambios, pueden frenarlo. ¡El día en que Trump sea nombrado Papa, veremos qué ocurre!

Pero si los mandones suelen compartir perfil y estilo, es el segundo punto el que me parece relevante por lo que tiene de modernidad. Me refiero a la inversión entre causas y efectos, es decir, si la Navidad supone felicidad, ¿por qué no podemos ser felices en cualquier momento o, si las extendemos, siempre?

Los dictadores ya no recurren a los teóricos políticos, sino a los publicitarios, que son los que gobiernan el mundo, los que mejor nos conocen y los que son capaces de crearnos necesidades que nos vuelvan infelices hasta que deciden darnos lo que nos falta y hacernos felices de nuevo. Recordemos que en España, aunque sea otro el móvil hay lugares que celebra el "fin de año" el día antes. El motivo es sencillo: el consumo.

Para Maduro y sus teóricos, es la navidad la que trae la felicidad y está no es más que la reactivación incontrolada del consumo. Para el presidente de los venezolanos hay dos momentos de auténtica felicidad. El primero es escucharlo; el segundo obedecerlo, asumir la ficción navideña con todo lo que implica: felicitaciones, consumo, encuentros, consumo, canciones, consumo, alegría, consumo... Todo esto es bueno para las personas, que son felices, y para el mercado, que se reactiva. Es sencillo. Basta con invertir la dirección y empezar la casa por el tejado. Todo se llena de eso que llamamos "espíritu navideño" por decreto y se olvida la miseria, la protesta, el exilio... todo eso que no tiene hueco en los corazones durante las navidades. Es un desahucio de la tristeza.

La cuestión es, si en paralelo, no se le estén ocurriendo al inquilino de la Casa Blanca ideas similares. Frente a las protestas, montar un "4 de julio" en cualquier fecha del año. ¡A lo mejor le funciona! 


* "Maduro vuelve a adelantar la Navidad en Venezuela al 1 de octubre" RTV Play diario 24 10/09/2025https://www.rtve.es/play/videos/diario-24/maduro-vuelve-adelantar-navidad-venezuela-1-octubre/16723148/

lunes, 16 de septiembre de 2024

Fantasías venezolanas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las dictaduras siempre juegan con el miedo, con la paranoia de que van a ser atacadas. Es parte de sus estrategias para mantenerse en el poder y, sobre todo, para poder deshacerse de sus rivales opositores.

Tenemos un ejemplo perfecto en la Venezuela de Nicolás Maduro, una dictadura tan poco imaginativa que serviría para elaborar un manual para los que quieran comprender su ejemplo.

Sin embargo, el tamaño de sus temores y mentiras compensatorias suele ser un claro indicador de su debilidad. Una dictadura débil necesita sacar pecho demasiado a menudo y hacerlo además de forma extravagante.

En Independent en Español nos traen un artículo titulado "Gobierno venezolano denuncia complot y anuncia detención de 14 personas, incluidos seis extranjeros", con un ejemplo claro de la paranoia del régimen:

El gobierno venezolano denunció el sábado un supuesto plan para atentar contra el presidente Nicolás Maduro y otros funcionarios de Estado y aseguró que detuvo a 14 personas, entre ellas a seis extranjeros, que estarían relacionadas con el presunto complot.

En una rueda de prensa, el ministro de Relaciones Interiores, Diosdado Cabello, afirmó que luego de un trabajo de inteligencia y rastreo también decomisaron 400 fusiles y pistolas, armamento que según el funcionario sería utilizado para provocar actos violentos en territorio venezolano.

Cabello dijo que entre los capturados figuran tres estadounidenses, dos españoles y un checo. Entre los estadounidenses, mencionó a un hombre al que identificó como Joseph Castañeda Gómez, que según dijo es un marinero de la Armada estadounidense y a quien acusó de pertenecer a un “equipo de mercenarios”.

“El gobierno de los Estados Unidos no está ajeno a esta operación", acotó, y agregó que detrás de ella está un personaje “nefasto del tráfico de armas” al que nombró como Iván Simonovis.*


Fuera de las controladas entrevistas televisivas, los estallidos de rabia de Diosdado Cabello permiten apreciar un rasgo complementario: el mimetismo con el líder. Cabello parece una reproducción de las rabietas de su jefe, Nicolás Maduro. La teatralidad del presidente, que ya copiaba a su jefe, Hugo Chávez, se traslada a Diosdado Cabello. Es probablemente un efecto psicológico automática, ya observado en este tipo de situaciones autoritarias: los sicarios asumen la personalidad del líder en ciertos momentos y formas. La imitación de tonos, énfasis, etc. suele ser una de las formas más frecuentes.

Una dictadura necesita grandes enemigos. Los necesita para agrupar al pueblo ante la amenaza. El problema es cuando el pueblo es precisamente el que está dividido. No podemos ser tan ingenuos como para pensar que están todos contra Maduro. Habrá una parte que esté firmemente con Maduro, los más beneficiados; otra lo estará mientras esté en el poder y saldrá a celebrar su caída cuando caiga; y, finalmente, hay una gran parte que está en su contra, ya sea por autoritario, por inútil o por aburrido.

Cuando se escucha las explicaciones de Cabello sobre las detenciones de los extranjeros hay una intención de repartir problemas a los países, principalmente a Estados Unidos y a la Unión Europea, en especial a España, con la que hay grandes lazos y un idioma común, y ahora centro de opositores. Las explicaciones son tan absurdas que dejan ver lo irreal del asunto, pero también la urgente necesidad de fabricar problemas que parezcan creíbles al pueblo venezolano, que es el destinatario real del despropósito, justificando la represión.

Las "fantasías" son todo un género discursivo propio de los regímenes totalitarios. No digo que en las democracias no existan también, pero creo que son de otro tipo. Una democracia se resiente cuando empieza a fabricar este tipo de discursos victimistas y conspiratorios. Algunas están en ese camino.

En España no deberíamos dejarnos liar por las fantasías de Maduro y compañía y ofrecer un frente común que no beneficie al gobierno autoritario de Venezuela. Pero eso es mucho pedir.

 

* "Gobierno venezolano denuncia complot y anuncia detención de 14 personas, incluidos seis extranjeros" Independent en Español / AP 14/09/2024 https://www.independentespanol.com/noticias/mundo/europa/gobierno-venezolano-denuncia-complot-y-anuncia-detencion-de-14-personas-incluidos-seis-extranjeros-b2613040.html

miércoles, 11 de septiembre de 2024

Venezuela y el lío español

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La capacidad española de liarlo todo comienza a ser legendaria. No hay nada que toquemos que no liemos, incluso en casos don ya está lío (¡y mayúsculo!), como ocurre en Venezuela.

Es cierto, que la crisis, por llamarla de alguna manera, venezolana ya tiene su propio lío con una impresentable Maduro y las instituciones fantasma que ha creado a su alrededor para mantenerse en el poder y transmitirlo al siguiente como si fuera un juego de "Tula". De esta forma, el chavismo empeora y se convierte cada vez más en una caricatura de sí mismo, como ha ocurrido con el anuncio del "adelanto oficial" de las Navidades por el presidente, ante el alborozado aplauso de sus sicarios. Lo pagan, claro está, todos los venezolanos, los que quedan y los millones que han tenido que salir al exterior ante la clara pérdida del sentido de la realidad que el régimen, a través de su mandatario, provoca.

Pero ahora Maduro, especializado —como Trump— en la insinuación a fuerza de tener que salvar con la palabra lo que no puede salvar con los hechos, la lía a distancia en España.

Por simplificar: se trata de establecer que el líder opositor y presidente electo pero no reconocido por el régimen, Edmundo González, ha salido de Venezuela gracias a un "acuerdo" entre España y Venezuela, vamos, que ha salido porque Maduro, amable, le ha abierto la puerta.

Desde el punto de vista extra gubernamental, González se ha ido: desde el punto de vista del oficialismo, le han dejado salir.

Para hacer creíble su versión, Maduro habla con todo el descaro del mundo, de que "¡si él hablara!...", pero no lo hace porque son "secretos de Estado". Las parecerá infantil porque lo es... pero le funciona.

No sé hasta qué punto los venezolanos de dentro y fuera se fían de lo que dicen Maduro y sus secuaces. Lo que es evidente es que el caso, más allá de la credibilidad del régimen, no solo divide al mundo en sus posibilidades (reconocer, no reconocer, exigir, condenar, etc.), sino que fracciona —más todavía— al muy débil y voluntarioso Reino de España.

Lo nuestro, ya no tiene nombre.

No contentos con el "lío Milei / argentino", en el que unos insultan o son insultados y otros dan las "llaves", nombran "hijo predilecto" o cualquier otra ocurrencia, ahora vamos a liarla y dividirnos con Venezuela.

La política española un museo de malos ejemplos, de lo que no debe ser un país que se tenga que mirar al espejo. Da igual que se renueven líderes. Pasados una horas, los que eran moderados, dialogantes, se convierten en áspides dispuestos a morder allí donde más daño hagan, cuellos, pechos o muñecas.

De verdad: insufrible.

Decían hace unos días en el informe sobre el aumento de los delitos de odio que la "polarización" era una de sus causas, ¡Pero quién no está polarizado en este país cuando se ha hecho de ello el eje de la política! ¿Hay alguien que "razone" sobre algo?

¡O te radicalizan o te aburren! Los estudiosos (los de verdad) saben que es una exigencia comunicativa producida por los propios medios, que necesitan un grado de crecimiento radical para ser visibles en el espacio político. ¡Al que no chilla, no se le ve!, sería la regla. No hace falta que se le entienda, basta con que haga girar las cabezas, desviar la mirada del otro. Y hace falta retenerla, claro.

El Diario

En la respuesta a la crisis venezolana, el gobierno ha tenido que sobreponerse al "historial Zapatero", los lazos del expresidente con el régimen de Maduro. 

Hace mucho tiempo que las dictaduras buscan apoyos financiando proyectos, candidaturas, etc., para garantizarse apoyos cuando les sean necesarios. Eso lo hace Rusia, lo hace Irán y lo ha hecho de continuo el régimen venezolano. No digo que otros no lo hagan, pero sí que las dictaduras lo hacen como una estrategia de apoyo o de creación de inestabilidad.

El protagonismo de Pedro Sánchez en el exterior para compensar sus debilidades internas o nacionales le hace abrir causas y alienta los ataques de la oposición, sea esta la que sea, e incluso de sus propios socios circunstanciales, que no quieren dejarse arrastra,

De esta forma, una vez más, somos incapaces de mantener la unidad necesaria en cuestiones internacionales, en las que la postura española debería ser, eso, "española" y no tanto de partido o de líder o facción.

Lo importante es Venezuela, que se haga lo mejor para deshacerse de un régimen tragicómico, ridículo en muchas ocasiones, brutal siempre. Todo lo que sea división resta eficacia. El deslinde del régimen de Maduro debe ser claro, clarísimo, y evitar que esta se pueda sentir respaldado o fuerte con cualquier de sus actos o insinuaciones. El gobierno y la oposición (con los socios de unos y otros) deberían mandar al régimen de Nicolás Maduro el mensaje claro de que el fraude electoral no es la vía se subsistencia, que la mayoría de los venezolanos no les quieren al frente, que se deben apartar y retirarse, Como es poco probable que el régimen haga esto, es esencial unidad y firmeza en el exterior, algo que evite la creencia en que el mundo permanecerá indiferente ante el destino robado al pueblo venezolano.

Nuestro apoyo a los venezolanos que aspiran a ser libres, responsables de sus vidas y de unas navidades cuando toca y no cuando lo dice Maduro. Ayer se manifestaron en Madrid, en su centro, con el apoyo de muchos españoles que no hacen cálculos políticos sino del sufrimiento, del exilio. Con ellos estamos, sin más colores que los de Venezuela.

El debate

lunes, 12 de agosto de 2024

Los bailes de Nicolás Maduro

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hay diferentes modelos de dictador, aunque casi todas las dictaduras se parecen. Las diferencias entre estas están en la violencia que ejercen, de las desapariciones a los silenciamientos por censuras, del control de las leyes al de los tribunales y demás instituciones, de las muertes en las calles al oficialismo de los medios...

El dictador hace apariciones o no y se limita a que su retrato esté en paredes y esquinas, en despachos. Si existe mucho rechazo internacional, tienden a quedarse en casa, donde tienen un público fiel de aplaudidores.

Una vez más, el nuevo mundo de las comunicaciones lo ha cambiado todo. Ahora se hace necesaria la elaboración más amplia de una imagen pública y esta deja de tener fronteras, que ya no son bordes físicos, sino atencionales. Mis límites están allí donde no me hacen caso.

Uno de los ejemplos del nuevo modelo de dictador es Nicolás Maduro, el dictador showman, cuyas características principales son su forma de actuar y la negación acalorada de que es un dictador.

Para Maduro y el oficialismo generado a su alrededor, lo que está mal es el mundo, fuente de errores y maldad. Para todo dictador este es el principio: el mundo está mal y solo nosotros hacemos algo por evitarlo. De este principio general se sigue una cadena de principios básicos, como "el mundo nos envidia", "nuestros enemigos de siempre quieren nuestra destrucción", etc.

Maduro baila, Maduro canta, Maduro no se despega del micrófono ni se aleja de las cámaras... Con su voz impostada y su gesto firme, con sus bailes, Maduro no deja de estar a la vista, algo que el nuevo modelo de dictador, ligado a los medios, no puede evitar. Su dictadura necesita que esté día y noche antes los ciudadanos, generar espectáculo. Maduro, como Trump, necesita controlar las respuestas, controlar el ciclo completo. Las diferencias, claro está, las marcan las instituciones y el derecho. A Trump le echan de las redes sociales y se tiene que crear una; Maduro, por el contrario, se permite cerrar la red X por diez días. 

El heredero chavista ha ido configurando el estado a su imagen y escenifica una "diversidad" inexistente. A todos los que pide opinar los ha colocado él en las instituciones en un ejercicio hipócrita de ventriloquía. Maduro pide que las instituciones hablen, cuando estas solo son su propia voz, la del sistema. Los que piensan o hablan de otra manera están gritando en las calles, desaparecidos, emigrados, en la cárcel o en vías de cualquiera de las posibilidades citadas. A esos no les pregunta nada. A Nicolás Maduro le sale bien una palabra, "inapelable". La boca se le llena de verdad oficial cuando la pronuncia con el énfasis adecuado.

Maduro necesita del show permanente porque debe explicar o dar sentido a lo que los venezolanos y el mundo ven: la represión en las calles, las detenciones arbitrarias en mitad de la calle por personal sin identificar, la desaparición de los detenidos, etc., es decir, todo aquello que el dictador califica como "golpe de estado", "conspiración", etc.

No le basta con que haya banderas en el auditorio. Se tiene que convertir él mismo en bandera. Ha heredado los chándales patrióticos de Hugo Chaves.  Él es la bandera, la bandera es la patria, luego... ¡él es la patria! ¿Había dudas?


"¡Esto me pasa por hacer elecciones!, pensará Nicolás Maduro por las noches cuando intenta conciliar el sueño. Lo mismo pensarán otros dictadores, que analizan los errores que cometen sus colegas para evitarlos.

Vladimir Putin, que es todo sobriedad, ha creado un selecto club de dictadores de apoyos mutuos. "Hoy por ti, mañana por mí" y viceversa. Mucho aplauso y discreto silencio. "¿Desaparecidos? En Rusia no desaparece nadie; es muy grande", podría decir un día. Pero, claro. Putin se educó en la discreción de la KGB, mientras que el latino Maduro es hijo de la "salsa" chavista, de los ritmos latinos de todo orden y necesita espectáculo en el que exhibir su firmeza.


A Maduro y su régimen, los pacientes opositores y ciudadanos con sentido del ridículo, les han agotado la paciencia ante el descaro del diseño electoral. "¿Cuándo se han publicado en Venezuela las actas electorales?", se preguntaba un distinguido chavista ante las cámaras del país y del mundo. ¡Vaya pregunta tonta!

¿Esperar a que el bien triunfe? Con esto de los dictadores nunca se sabe. Lo que sí están claras son dos cosas: a) casi nunca los dictadores salen por las buenas; y b) el club de amigos dictadores es muy solidario. Saben que lo que pierde uno, lo pierden todos.

Hay muchos venezolanos entre nosotros. Muchos están preocupados en estos días por sus familias, por los que quedaron allí. Unas palabras de apoyo pueden hacer mucho bien en su día a día, con el teléfono en una mano, viendo noticias.

Por aquí tenemos unos cuantos españoles muy "maduros", con una sonrisa y palabras de apoyo constantes al dictador, con aplausos a sus bailes. Ya se les está empezando a atragantar tanto apoyo. Es muy cómodo salir de un país democrático y llegar a una dictadura en la que te tratan a cuerpo de rey. Pero esta vez les va a ser difícil cubrir con silencio tanta ignominia, tanto baile.

Nuestra solidaridad con el pueblo venezolano de buena voluntad, sometido a violencia y vergüenza. Es muy triste vivir en la miseria, bajo la violencia y tener que aplaudir cada día a los mismos que te pisan.

Un ballet "patriótico"