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miércoles, 2 de octubre de 2013

El reality político

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los ejemplos —los malos ejemplos— de las situaciones políticas en Estados Unidos y en Italia, además de las detenciones de los líderes de la ultra derecha griega están mostrando, cada uno a su manera, que la política es un arte enrarecido. Por si lo que por aquí padecemos no fuera suficiente —la mala política debería tener su propio canal temático—, nos llegan también los malos ejemplos de fuera. ¿Consuelo? ¡Ninguno! Al contrario, pesimismo global ante lo que parece un deterioro de la única forma a la que debemos aspirar y que todas estas prácticas contribuyen a pisotear. Los dictadores son malos porque son dictadores, hagan lo que hagan; los electos son malos por lo que lo hacen mal y porque pervierten el mecanismo selectivo, que nos muestra sus fallos e imperfecciones, sus fisuras, perjudicando al sistema en su conjunto. La democracia es imperfecta porque es humana, pero hay una gran diferencia entre el que no es perfecto y al que no le gustaría ser mejor. Que, pudiendo elegir, elijamos a algunos que elegimos no deja de ser triste, una buena ocasión para ejercer la melancolía otoñal.


El espectáculo dado por los republicanos, con el cierre de la administración federal y el envío a casa de decenas de miles de funcionarios, demuestra un mal estilo profundo y su falta de sentido cívico. Entiendo que ya no saben qué hacer para hundir a Barack Obama, pero sigue siendo igual de impresentable. Estuvieron a punto de hacerlo no hace mucho tiempo, lo han hecho ahora y parece que tendrán varias ocasiones de practicar el bloqueo institucional como arma de hacer política, mala, pero política. 

Las tácticas de Berlusconi en Italia, el tratar de hacer saltar el precario gobierno por los aires, se ha saldado con un duro revés para el líder mejor peinado de la política europea: el desmembramiento de su partido. Me imagino que todos aquellos que tienen la mitad de años que Berlusconi y una milésima parte de su fortuna estarán pensando en un mundo futuro, una cercana Italia sin él. Berlusconi, por su parte, es incapaz de ver una Italia sin él. Su ego se debe sentir, como el de los republicanos, fortalecido ante la simple constatación de que un estornudo por su parte hace bajar o subir los mercados, arrastra la prima de riesgo. ¡Eso es erótica del poder! 
Además de extraña es vil la política en Grecia que hace, a la vez, manifestarse en las calles contra Alemania y almacenar retratos de Adolf Hitler en casas y sedes de eso señores, los cachas de la política griega, que se llaman una cosa tan tonta como Amanecer Dorado, probablemente pensando en aquello de a quien madruga, Dios le ayuda, aunque en este caso, por muchas cruces que se tatúen por todo su cuerpo, no es otro que el demonio del racismo y el odio al que invocan. Insulto a la política, insulto a Europa e insulto a la Historia es lo que representan estos señores asentados en la cuna de la democracia y la lógica, negación del pensamiento. 


Con su peculiar "europeísmo", estos testosterónicos políticos han reunido en sus sedes, según muestra El País gráficamente, lo peor de la bazofia racista del continente, en su caso, "incontinente" europeo. La policía griega les responsabiliza hasta de diez asesinatos. Ya es triste tener a estos ocupando escaños en un parlamento.
La oposición brutal al "Obamacare", ya sea por motivos ideológicos o intereses económicos, ha traspasado el límite de lo aceptable —los norteamericanos solo le aplican las "líneas rojas" a los demás— para cualquiera que trate de pensar en cuál es el sentido de la política. Algo falla en el sistema político norteamericano cuando se llega al extremo de paralizar las instituciones de esta forma, dejando a cerca de un millón de funcionarios en su casa, sin cobrar, a la espera de que el gobierno federal salga de la tumba presupuestaria.


Los republicanos han aumentado su odio contra Obama y atacan su futura memoria en el único proyecto estrella que le ha quedado de su ristra de promesas —ni cerró Guantánamo, ni encarceló medio Wall-Street"—. Decía un representante de los republicanos, en palabras llenas de odio contra su Comandante en Jefe, que tenían "un presidente que negocia con autócratas y terroristas y que se niega a negociar con ellos", evidenciando por dónde van los tiros de la política norteamericana.
Berlusconi da una vuelta de tuerca más en su confiscación de la política italiana y obliga a su delfín, mano derecha o lo que se pueda ser de Berlusconi, a la rebelión interna para evitar la anarquía externa. Habrá muchos italianos que vayan los domingos a la Plaza de San Pedro a rogar devotamente que al líder le dé un yu-yu en algún exceso bunga-bunga, que para él sería una manera digna de caer en el campo de batalla. Yo lo haría.

¿Qué nos queda de la "política" cuando es practicada de estas formas: como obstrucción, como chantaje o como agresión? La verdad es que muy poco. No creo que eso deba ser llamado "política", ni —como le gusta a algunos ludópatas intelectuales— "juego político". Es demasiado amplio el concepto de juego, de las olimpiadas a la ruleta, como para medir la política con ese rasero. Es sencillamente perversión.
No sé si la política ha sido alguna vez limpia, pero me parece que nunca ha sido tan visiblemente sucia como estamos viendo en los últimos tiempos. Pongo el acento en los dos elementos, en la visibilidad y en la suciedad. Hemos pasado de la política al reality político, al destape más vergonzoso.
Esperemos que los ciudadanos —no nos engañemos: la política solo la regeneran los ciudadanos, no el Espíritu Santo— tomen nota de estas acciones en cada rincón del planeta. Quizá sea esperar demasiado.





domingo, 24 de febrero de 2013

Vota Italia

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Veo una y otra vez en la cadena Euronews la escena de Berlusconi en el mitin*. Le escucho decir con firmeza inaudita, con absoluta seriedad: «Siguen diciendo 'Berlusconi vete a casa', y lo cierto es que me ponen en un aprieto, porque no sé a cuál debo irme, tengo 20…» Tras una pausa dramática, esboza solo una ligera sonrisa con la comisura de los labios. Ha vuelto en plena forma para demostrar que sigue siendo el más guapo, el más rico, el más envidiado y un poco más joven. El público responde enfervorizado. ¡Bravo, Silvio! Euronews titula "Berlusconi: el incombustible Cavaliere". Error: Berlusconi es el combustible.
Mientras nuestros políticos esconden sus dineros a buen recaudo, los reciben en sobres funerarios para poder presumir de clase media y solidaridad con los que menos tienen, Silvio Berlusconi les restriega a los que le dicen que se vaya a su casa, que con tantas le ponen en un aprieto... ¿Se imagina alguien algo así en cualquiera de nuestros mítines, congresos, conferencias o saraos políticos? No, sinceramente.


Pero es que Berlusconi vendió siempre lo que los demás no quieren vender, pero sí comprar: éxito. Si le acusaran de plagio de una tesis, como en Alemania, se compraría una Universidad para él solo y se haría nombrar Doctor Honoris Causa, con Rubi del brazo, sin complejos, tranquilamente.
Hay países en los que todo es posible y otros en los que es todo imposible. Mañana hay elecciones en Italia y en Italia todo es posible. Hasta es posible que salga de nuevo Silvio Berlusconi con el apoyo de los que toque, los de siempre u otros, ya se verá. Berlusconi regresa como esos malos de película que los matas una y otra vez y siguen saliendo de debajo del tren que los arroyó, del puente por el que cayeron o de las cenizas del incendio en el que ardieron. No valen estacas; solo la decapitación. Y la cabeza se la corta él.

Sus palabras elogiosas sobre Mussolini —que le recuerdan cada día— son una forma peculiar de hacer campaña que le consigue votos, por extraño que parezca. Berlusconi es el sistema anti-sistema de un solo hombre; obliga a los demás a ser diametralmente diferentes, aburridos, sobrios, o a ser infinitamente extravagantes, algo difícil de alcanzar con naturalidad. Berlusconi es el centro; no el político, sino el de atención, el gran tesoro, su capital. Por eso aprovechó su "descanso" gubernamental para echarse novia.


En Europa, claro, están temblando todos, inversores y políticos de cualquier signo. Tiemblan porque sería como la réplica de un terremoto cuando estás confiado y piensas que ya ha pasado lo peor. La resurrección de Berlusconi sería un problema casi de nivel diplomático porque nunca un presidente de un gobierno democrático ha sido despedido con tanta alegría, sin disimulo. Nadie pudo ocultar su satisfacción. Y él lo utiliza porque así le han dado pie a la revancha y mucha gente ya se frota las manos por lo que pueden ser esos reencuentros políticos europeos, con un Berlusconi con sonrisa de oreja a oreja y una teatralidad subida, dando grandes achuchones y besos a sus enemigos. ¡Ya estoy aquí!


Cuando pienso en Silvio Berlusconi y en la tesitura italiana delante de las urnas, me vienen a la memoria los primeros versos de una vieja canción de Mina, una de sus glorias nacionales, Il pazzo (El tonto):


Sei un pazzo
l'ha detto il dottore
che non posso pensare più a te
e che devo cambiare ossessione
e salvare il salvabile, me.

Italia, en efecto, debe "cambiar de obsesión" y salvar lo salvable, a ella misma. No es que Berlusconi sea buen o mal gobernante. Por encima de eso, supone una forma política degradante para quienes le votan, para el propio sistema, por todo aquello a lo que apela, con lo que juega y representa teatralmente, obscenamente, en un más exagerado cada día.


La anécdota de las "veinte casas" es reveladora de una forma de ser, de hacer política, por si existiera alguna duda. Berlusconi pone su éxito personal como garantía del éxito nacional. Desgraciadamente, con su éxito van también muchas otras cosas más, su forma de entender la vida. El éxito personal, el dinero, no son garantías de sabiduría política, pero cuando se exhiben sí son síntomas de mal gusto.
Italia debería cantarle que, por prescripción del médico, "non posso pensare più a te". Pero Italia siempre ha amado a sus cómicos.

* "Berlusconi: el incombustible Cavaliere" Euronews 20/02/2013 http://es.euronews.com/2013/02/20/berlusconi-el-incombustible-cavaliere





lunes, 28 de enero de 2013

Bocazas pintadas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Gracias a Dios, no tenemos la exclusiva de los bocazas. Podríamos llegar a pensar en algún momento que sí, pero no. Hay más. En Japón tienen uno. Es el Ministro de Finanzas, un "halcón", que es como llaman allí a los sectores más radicales. 
El Ministro de Finanzas japonés ha dicho que lo ancianos son una carga para el estado y que mejor harían en hacerse el harakiri. El tiene setenta y cuatro años, no se vayan a pensar. Pero la verdad es que está hecho un roble y el tinte le queda bien. El País le saca en una foto que parece que le está cantando una saeta al paso de la Virgen, pero no creo que en Japón hagan esas cosas. De China sí me lo creería, porque quieren tener de todo, incluida la Semana Santa, aunque fuera por probar. Están ahora con el aceite de oliva y ya se pusieron con el jamón. El señor de las ideas radicales se llama Taro Aso y parece que es intocable en Japón porque viene de una familia que se dedicó a los negocios después de que Japón se abriera a Occidente en 1860, porque antes eran bastante reacios a que les pisaran las islas, aunque ellos salían a pisar de vez en cuando. ¡Y vaya si pisaban!


Ha dicho Taro Aso que en Japón se gasta mucho en mantener ancianos achacosos. El País nos los resume así:

Durante una reunión de expertos sobre la reforma de la seguridad social, Aso declaró que el sistema médico debe cambiar de manera que “se mueran pronto” muchos de los pacientes terminales que ahora utilizan “el dinero del Gobierno” para sus caros tratamientos.
La frase no fue fruto de un exabrupto, sino que el ministro continuó explicando su tesis a los boquiabiertos expertos. “A esos pacientes se les mantiene vivos incluso si desean morirse”, afirmó. “Yo no puedo dormir bien si pienso que estoy utilizando el dinero del Gobierno [para recibir un tratamiento muy caro]”, añadió.
El impertinente Aso, que ya en 2008 cuando era primer ministro habló de la murga que daban los “viejos chochos”, ha perfeccionado su vocabulario y en la reunión de esta semana se refirió a los enfermos como la “gente del tubo”.*

La expresión "dinero del gobierno" es muy bonita, porque parece que lo ponen ellos y que los demás se lo gastan. ¡Pobres ancianos nipones! Lo de llamarles "gente del tubo" no deja de ser cruel —aunque sea un avance— y, como se decía antes, a Taro Aso le va a castigar Dios. Recuerdo que en Alemania me contaron un chiste que decía que después de los setenta años es obligatorio cruzar las calles con el semáforo en rojo. Siempre pensé que era un chiste, pero ahora, al escuchar lo del Ministro de Finanzas japonés, tengo mis serias dudas. Seguro que a Taro Aso le encanta ese chiste. Pero mejor no contárselo por si le da ideas. Se empieza con bromas y se acaba mal.
Algunos señalan que se ha "interpretado mal" y que se le ha traducido peor, por aquello de que el japonés es una lengua difícil. Cabe la posibilidad de que como señalan algunos esté hablando de la introducir la eutanasia, una muerte digna, pero el hecho de que lo diga el Ministro de Finanzas y no el de Sanidad, ya nos habla de la cuestión y de cómo está planteada. Como disculpa, dicen también que no se refiere solo a los ancianos, sino a los enfermos "terminales", pero no lo arregla mucho. Nadie acusa a Taro Aso de tener manía a los ancianos; se la tiene a todo el que gasta demasiado el "dinero del gobierno". Aso no propone recortar los presupuestos, sino a los "presupuestados". No hay que confundir "eutanasia" y "harakiri", es cierto, pero a los efectos de gasto viene a ser lo mismo: ahorro.

Por muy mal que se le interprete o traduzca, lo cierto es que Aso tiene un historial de "perlas" salidas por esa  boca que no tienen desperdicio. Es muy "popular" por ellas y por sus aficiones, por ejemplo, es un aficionado al manga y considera que hay que exportar más por el bien de la economía japonesa y la cultura universal. Eso está bien. Ha expresado también los vínculos entre "confianza" y las pieles blancas y ojos azules, estableciendo la superioridad nipona, según recogió The Guardian ("Japanese are trusted. It would probably be no good to have blue eyes and blond hair. Luckily, we Japanese have yellow faces.")**. Lo mejor es la foto que The Guardian utiliza para ilustrar el artículo en la que se ve a Taro Aso al frente de un grupo de luchadores de Sumo búlgaros (sí, búlgaros), que parece sacada de una película producida por Tarantino. Otro día le da por hacer vídeos promocionales del "sake" frente a las bebidas occidentales. Todas estas cosas hacen de Aso un personaje popular, polémico y criticado, todo a la vez. 


Dicen que en Japón ya están acostumbrados a las barbaridades de su Ministro de Finanzas, pero donde no acaban de acostumbrase es en Italia a las de Silvio Berlusconi. Cuando se ve presionado, Berlusconi es una máquina de crear polémicas diciendo barbaridades. La que ha soltado por esa boquita restaurada es: "Mussolini hizo muchas cosas buenas, pero lo de las leyes raciales fue lo peor que hizo".***


La frase no ha gustado nada, sobre todo porque lo ha dicho en un acto recordatorio del Día de la Memoria, que es el día dedicado al holocausto judío. Como Berlusconi es un "hombre en campaña" dice lo que le viene en gana, como ha hecho siempre. Si hay que alabar a Benito Mussolini, pues se le alaba. Dicen los expertos en política italiana que es un "guiño" a la extrema derecha, pero visto desde la política sana es más bien un "tic", una contracción nerviosa incontrolable que se le produce en situaciones de estrés electoral.
Berlusconi ha señalado: «El Gobierno de aquella época, por temor a que la potencia alemana venciera, prefirió aliarse con la Alemania de Hitler en vez de enfrentarse a ella, y dentro de esa alianza nos fue impuesta la lucha contra los judíos.»** Con estas cosas no se sabe muy bien si está hablando del pasado o del presente. Desde que ha decidido llevarse mal con Alemania en general y con Merkel en particular —no le ha gustado lo mucho que se ha celebrado por todas partes su salida de la presidencia del gobierno—, Alemania es la culpable de todo. Mussolini fue una víctima de Alemania; Italia fue una víctima de Alemania. Él también.

Históricamente la expresión "la lucha contra los judíos" es un poco "forzada" porque yo no llamaría exactamente "lucha" a detenerlos y deportarlos para que fuesen exterminados en los campos del norte de Europa. "Lucha" me parece excesivo, sobre todo por desigual. Pero Silvio Berlusconi puede reescribir la historia de Italia porque forma parte de ella y lo que dice será materia escolar en el futuro. Quizá debería ver ese monumento de la cinematografía mundial que es El General de la Rovere (1959), la extraordinaria película de Roberto Rosellini interpretada magistralmente por Vittorio de Sica en el papel del corrupto sinvergüenza que se dedica a sacar el dinero a los angustiados familiares de los italianos deportados a los campos de exterminio con el compromiso de sobornar a las autoridades alemanas de Génova para que los liberen. Las palabras de Berlusconi no son solo una ofensa a los miles de judíos que salieron de Italia camino del exterminio; son también una ofensa a la Historia y a la inteligencia. Para Berlusconi, ninguna de las dos son obstáculos importantes en el camino a la presidencia. Titula La Stampa unas fotografías del acto conmemorativo: "Después del elogio a Mussolini, Silvio se queda dormido". Y la verdad es que, así dormido, se nos parece cada vez más al Duce. Dormido es la única forma de que esté callado.


Hay políticos que cada vez que hablan es como si se te metiera algo en un ojo. Tienen bocas que son como túneles negros de los que puede salir cualquier cosa, como en los viejos "trenes de la bruja", y darte un escobazo.

* "El ministro japonés del haraquiri" El País 26/01/2013 http://internacional.elpais.com/internacional/2013/01/26/actualidad/1359215970_213614.html
** "Blonds make bad diplomats, says Japanese minister" The Guardian 22/03/2007 http://www.guardian.co.uk/world/2007/mar/22/japan.justinmccurry
*** "Polémica por las palabras de Berlusconi justificando la dictadura fascista" El Mundo 27/01/2013 http://www.elmundo.es/elmundo/2013/01/27/internacional/1359301404.html






miércoles, 26 de diciembre de 2012

Monti y todo lo contrario

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Mario Monti ha hecho algo que no se suele hacer en política: retirarse y decir que le avisen, si quieren, después de las elecciones. Poco más o menos. El hecho de no presentarse a las elecciones es inteligente, aunque abre algunos interrogantes sobre el futuro de la política en sí si esto funciona. Todo muy extraño, pero es Italia.
No deja de ser una paradoja que una persona que no pasa por la urnas pueda tener más respaldo popular que los que van habitualmente a ellas. Pero es ahí donde radica la cuestión. Una cosa es decir que no te fías de los políticos y otra decir que no te fías de las urnas. Son cosas distintas y Mario Monti lo ha entendido. Por eso ha salido —o ha entrado— de la política dejando un programa político, que no electoral. Si regresa, será su programa de acción; si no lo hace, será su testamento.


A diferencia de Silvio Berlusconi, que se muere por regresar a la arena, Mario Monti parece no querer hacerlo o, al menos, no matar por ello. Y esa es su fuerza. Los políticos dicen casi cualquier cosa —Berlusconi la que sea— con tal de llegar al gobierno. Lo que hacen luego ya es otra cosa. Hay excusas para todo. Se hacen cosas necesarias y otras aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid.

Monti ha hecho lo contrario. Monti ha dejado claro qué es, en su opinión, eso lo que se necesita. Y solo tiene interés en regresar si le dejan hacerlo. No tiene la excusa de la herencia que le han dejado debajo del felpudo, porque hereda su propio legado y una gran parte de problemas que ya conoce.
Desde el momento en que se vaya a su casa ya no es ni el gobierno ni la oposición, sino todo lo contrario, como la famosa obra de teatro escrita por Miguel Mihura y Tono (Ni pobre ni rico, sino todo lo contrario). Monti es un "todo lo contrario", una nueva categoría política que se aleja de la vida política.
Esto sería impensable de no ser por el descrédito en el que ha caído la clase política en su conjunto. Italia —como le está pasando a España— tiene una clase política  inmovilista y folclórica, en la que unos cambian de siglas cuando no les hacen caso y otros mantienen las siglas para que se lo hagan. No es solo una crisis de "liderazgo"; va desde el sótano a los áticos de los partido. No cambian; solo cambian de actitud y a veces solo de slogan. Son los problemas de la profesionalización política, solo que aquí no hay edad de jubilación. Ni para Berlusconi.


Por eso el caso de Mario Monti es atípico e inquietante para muchos. Les ha pedido a los partidos que acepten sus recetas y que acudan a los votantes con ellas. Luego, si les interesa, que le ofrezcan la dirección del gobierno. Insólito si no fuera porque tiene la lógica situacional de su parte. Cuantos más hagan suyas sus recetas, más apoyos tendrá el posible gobierno que encabece. Para eso tienen que aceptar su análisis y sus recetas. Berlusconi, en cambio, está obligado a jugar el papel de "opositor de todos los opositores", por eso se ha cogido una gigantesca rabieta y ha dicho de todo. Un Berlusconi enfadado es mucho Berlusconi. El otro día le levantó indignado en un entrevista televisiva porque le parecía que no  le trataban adecuadamente con las preguntas que se le hacía y que le interrumpían. No es la primera vez que lo hace, pero se tendrá que ir acostumbrando. Si Martin Luther King tuvo "un sueño", Berlusconi ha confesado el otro día en la RAI  que tuvo una "pesadilla": "un nuevo Gobierno Monti"*. Puede que fuera por una mala digestión.


¿Son buenas las recetas de Monti? ¿Tiene Monti esa confianza necesaria para realizarlas? Pues parece que sí. El problema es de quién es esa confianza: ¿de Europa, de los partidos políticos italianos o del electorado de su país? Los europeos no pueden hacerle más que gestos de apoyo; los partidos pueden proponerle y hacer suyas la recetas; pero finalmente necesitará el apoyo electoral en las urnas. Y un apoyo parlamentario constante que no será fácil mantener en una legislatura si todo sale como quiere. Dependería del éxito de las medidas y de lo que "tocara" los intereses de los partidos.

No sé cómo acabará la aventura con Monti. Por lo pronto ha hablado de política europea y de italiana. No hay insensateces ni demagogias. Puede haber medidas duras, pero la gente prefiere medidas duras que sirvan de algo a palabrería que no sirva de nada. Para eso ya tenían a Berlusconi, cuyo "prestigio" se desploma un poco más cada día. Si la izquierda italiana entra en el plan de Monti —algo que está por ver—, Silvio Berlusconi puede empezar a escribir sus memorias y a pelar la pava con su novia de veintisiete años.
La paradoja de que para que la política funcione se tengan que "paralizar" los partidos y hacer suyo un plan ajeno tiene para muchas explicaciones. No es un problema de "tecnócratas", sino de descrédito de la clase política. Los políticos se ponen nerviosos si los que llaman "tecnócratas" pueden resolver situaciones que ellos mismos han creado. Es un camino peligroso, dicen. La fórmula de Monti de adelantar su programa de acción supone un refrendo político; atípico, pero refrendo. También supone la distancia de los intereses acumulados históricamente por los partidos en su devenir, cómo quedan lastrados e inoperantes.
La recuperación de la confianza en el sistema puede pasar por la confianza en Monti, ni político ni apolítico, sino todo lo contrario. El "espectro" político italiano (en el sentido que cada uno quiera darle a "espectro") se ha visto forzado a moverse.
Quizás el destino de Mario Monti sea acabar haciendo un partido con los que no quieren saber nada de los partidos, un borrón y cuenta nueva. Pero eso, hoy por hoy, es correr demasiado. Hoy parece dispuesto a arreglar lo que se pueda y volver a casa.

* "Berlusconi califica de 'pesadilla' un hipotético segundo mandato de Monti" ABC 23/12/2012 http://www.abc.es/internacional/20121223/abci-berlusconi-pesadilla-nuevo-gobierno-monti-201212231934.html








viernes, 14 de diciembre de 2012

El feo europeo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
¡Vaya feo! No imaginé que Europa perdiera las maneras diplomáticas —y menos con su recién recogido premio Nobel de la Paz— para decirle a la cara a Silvio Berlusconi que en casa está mejor. Y me refiero a alguna de sus villas y no al gobierno de Italia. Después de tanta cortesía y carantoña, tanto beso y protocolo, la reacción ha sido fulminante. ¡Hasta el ponderado Durao Barroso le ha llamado directamente a decirle que se quede allí y que eso del "retorno" está muy bien para el Jedi, MacArthur,  Fumanchú o Terminator, pero que, aunque se den en él algo de todos esos personajes, Europa no está dispuesta a volver al Bunga-Bunga italiano. Dinero tirado en reparación de chapa; Berlusconi se queda en el garaje. Eso le han dicho, al menos, pero veremos a ver si lo consiguen.


La labor hecha por Mario Monti —el sobrio anti-Berlusconi— ha sido un respiro para la crisis italiana y para el conjunto del continente que tenía por fin un interlocutor del que se podía fiar medianamente, que no les sacaba los colores con fotos o escándalos judiciales. Pero también les ha dado un respiro psicológico a los italianos. Lo que haya hecho Monti, bien o mal, es parte de un trabajo de reparación que Italia le agradecerá, aunque solo sea por su cambio de imagen ante el mundo.
Dice Berlusconi, que se ha quedado escandalizado ante la reacción de los líderes, que ha sido más virulenta que la de los mercados que ya anticipábamos—, que le ha parecido muy poco elegante. Y no creo que jamás se haya hecho un feo más intencionado y unánime en la historia reciente de la Unión Europea a un ex presidente veterano como él, el que más tiempo ha pasado en la presidencia italiana, como se ha encargado de recordar a todos. No hacía falta que lo recordara.


La confusión que nos trae Berlusconi
Los efectos del intento de regreso de Berlusconi no se han hecho esperar. No solo se disparó la prima de riesgo italiana, sino que —como dice la prensa— creció la confusión, además literalmente. El diario La Información titula: "Los vaivenes de Berlusconi siembran la confusión de nuevo en Italia"*. Nada más cierto porque el artículo va acompañado de una gran foto de la presentación del Festival de San Remo en su 62ª edición, como puede leerse perfectamente en un gigantesco rótulo tras los intervinientes. En el centro de la gran mesa, el cantante Gianni Morandi, vieja gloria de la canción italiana, se dirige a la prensa. ¡Es cierto que Berlusconi trae la confusión! ¡Literalmente cierto! Por si la vista me falla, busco cuándo fue aquel acto, para comprobar que no se hubiera cambiado con otra noticia del día, pero, no, no ha sido así. El acto de presentación fue el 14 de febrero de 2012, hace diez meses. La sola posibilidad de que Silvio Berlusconi regrese pone todo patas arriba.


La prensa de todo el mundo ha juntado los retratos fotográficos de ambos como si fuera un plebiscito: Monti, nacido en 1943, y Berlusconi, en 1936. El empeño de Berlusconi en parecer el hijo —dentro de poco el nieto— de Monti nos muestra la distancia existencial entre el que aceptó el reto de recoger una Italia desacreditada y vejada por su líder, quien se burlaba de las leyes cambiándolas a su placer para eludir los escándalos de sus empresas y su vida personal, y el que no la abandona por más que la hunda o la lleve al ridículo universal.

Italia ya no puede acoger a Berlusconi; no está preparada para el regreso, ni creo que lo esté nunca. La entrada que ha hecho en Bruselas presentándose a la reunión del Partido Popular Europeo ha sido ridícula, intentando conseguir un protagonismo imposible. ¡Lo rápidamente que puede pasar de moda!
Él se ha dado cuenta. Ha intentado frenar la salida de las burbujas de su vida achampanada. Pero una vez abierta la botella, no hay retorno posible. Por eso su intento ahora es que Monti le deba el poder, que encabece una lista que él le haga y que mantenga a Monti a raya, atrapado en la servidumbre del chantaje permanente. Pero no contaba con el órdago de Monti, su renuncia irrevocable ante la primera presión. Se trataba de dejar en evidencia a Berlusconi y lo ha logrado. Los otros partidos, que no son tontos y están entrenados, han ofrecido rápidamente a Monti las cabeceras de sus listas y formaciones. Aprovechan su tirón y, sobre todo, evitan la resurrección del "Caballero"; dos pájaros de un tiro. La Italia de Berlusconi debería pasar a la Historia. El caballero Berlusconi  debería ser una ruina más en un país lleno de ellas. Poco visitada, a ser posible.


Hay que darle la oportunidad de que haga un último discurso —que no perderá ocasión de hacer— en el que, ante todo el país, ante Europa entera, se sacrifique por el bien de todos, nos cuente cómo él, Silvio Berlusconi, un auténtico caballero italiano, se sacrifica por el bien de todos, de la Humanidad al completo, si es necesario. Él, nos dirá, siempre quiso lo mejor para Italia. Para que eso ocurra habrá que hacerle muchos feos, pero ya se ha empezado.
Creo que la confusión de la fotografía con el Festival de la canción de San Remo es una especie de aviso, de mensaje en clave desde el lado oscuro, desde el ultramundo, del Espíritu Santo en persona, no sé, algo que le marca el rumbo y lo redirige hacia el mundo del espectáculo, zona que nunca abandonó pero para la que ahora debe encontrar el decorado y el público adecuados.

* "Los vaivenes de Berlusconi siembran la confusión de nuevo en Italia". La Información 13/12/2012 http://noticias.lainformacion.com/politica/elecciones/los-vaivenes-de-berlusconi-siembran-la-confusion-de-nuevo-en-italia_Ups3IaBhWHiMdNtojFFR13/


Gianni Morandi en San Remo 2012