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jueves, 27 de octubre de 2022

Los lobos de Trump

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La era Trump ha producido muchas más complicaciones que las que hemos podido procesar y unir a la figura en la alfombra. No nos hemos alejado lo bastante todavía como para ver esa forma enrevesada a la que cada hay que añadir nuevas revelaciones sobre los efectos directos y colaterales que aparecen todavía. De hecho, la "era" no se ha cerrado todavía. Su salida del poder ha sido un cambio de etapa en ella, pero no su cierre, cuyo momento está lejos de cerrarse.

El problema con Trump no es solo lo que hizo o dejó de hacer mientras estuvo en la Casa Blanca. A esto hay que añadir todo aquello que se produjo bajo su acción o estímulo. Trump hubiera necesitado —él hubiera sido feliz— una edición especial cada día recogiendo sus palabras, acciones, incitaciones y resultados. Trump ha sido y es un "hombre-noticia" y un "hombre-fake news", alguien que recargaba sus energías viéndose en los medios, provocándolos para llevar siempre el control de la situación y jugar con blancas. Es ahora cuando ha perdido gran parte de esa situación, que busca recuperar con insistencia.

En RTVE.es se nos informa de uno de esos actos periféricos en su mandato, es decir, de algo producido bajo su influencia. El titular de la noticia nos indica que "Tres hombres son declarados culpables de apoyar el intento de secuestro a la gobernadora de Michigan". Persona obsesiva, Trump eligió como víctima de su dedo acusador a la gobernadora Whitmer, guiado por que era una política demócrata y, sin duda, porque era una mujer. Su misoginia le llevó de forma constante a buscar a ese placer malsano del poder contra víctimas mujeres.

En el artículo se nos explica lo ocurrido con anterioridad: 

Tres hombres han sido declarados culpables este miércoles por un jurado estatal por apoyar los planes para secuestrar en 2020 a la gobernadora de Michigan (EE.UU), la demócrata Gretchen Whitmer, según medios locales.

Los acusados Joe Morrison, su yerno Pete Musico y Paul Bellar son culpables de proporcionar "apoyo material" a un acto terrorista, en calidad de miembros del grupo paramilitar The Wolverine Watchmen.

[...] Los acusados llevaron a cabo ejercicios con armas de fuego en el condado de Jackson (Michigan) con un líder de la trama, Adam Fox, que quería secuestrar a la gobernadora por su descontento con sus políticas para contener la pandemia de covid.

[...] Los fiscales han apuntado que las restricciones impuestas por Whitmer para contener la pandemia de covid-19 espolearon el alistamiento de voluntarios en The Wolverine Watchmen. Precisamente, el pasado agosto un jurado federal halló a Fox y a Croft culpables de conspirar para capturar a Whitmer como rehén.

Durante los meses más duros de la pandemia, Whitmer fue objeto de críticas por parte de grupos conservadores y milicias de ultraderecha, e incluso del entonces presidente, Donald Trump (2017-2021), por imponer el cierre de la actividad comercial y de las aglomeraciones en el estado.*

 

El caso nos recuerda algo que nos parece lejano: los enfrentamientos en Michigan hostigados por Donald Trump incitando a la "rebelión" en el estado de Michigan. También lo hizo en otros lugares, pero Michigan le proporcionaba claramente el placer que hemos señalado.

La forma de actuar en el asalto del 6 de enero al Capitolio nos muestra el más sonado de estas incitaciones, pero no fue la única. Por las calles de Michigan se pasearon milicias armadas, coches cargados de hombres y mujeres armados, patrullaron sus calles intimidando a la gente. Las mascarillas se consideraban "traición" y "antiamericanas", dándole un sentido patriótico a no llevarlas, mirando mal o intimidando a quienes las llevaba. Me vienen a la memoria la resistencia del personal sanitario ante estas intimidaciones directas en plena calle, alrededor de los centros de salud.

Las milicias de "The Wolverine Watchmen" —el nombre elegido está entre el puro delirio y la fantasía mediática— se consideraban, tal como los que fueron a asaltar el Congreso, "patriotas". Ellos eran el verdadero Estados Unidos, por lo que los otros eran enemigos en una peligrosísima polarización que ha llevado a muchos articulistas a hablar de un ambiente de "guerra civil" en diversas ocasiones.

Donald Trump es el responsable de la incitación, de alimentar con sus discursos, con las insinuaciones y alientos que se desplegaban en ellos, ese espíritu de falso patriotismo, que no es más que una violencia mesiánica siempre en el límite del desastre. Michigan fue el banco de pruebas de lo que sería el asalto al Capitolio. Fue una forma de ejercer esa presión violenta contra las instituciones democráticas y las medidas sanitarias de protección. Lo de menos, vemos ahora, era el motivo. Lo esencial es que se vio la capacidad de movilizar esas milicias paramilitares que florecieron por el país. Fueron y siguen siendo los lobos de Trump.

Trump ha llevado al fondo del abismo el espíritu democrático y lo que este representa. Su intento final de revertir el resultado desfavorable en las elecciones es un momento histórico en la vida norteamericana, una enorme quiebra que ha tenido repercusión en otros lugares en los que las insinuaciones de fraude se han vuelto moneda corriente, como ha hecho Bolsonaro en Brasil, en cuya campaña ya se han dado incidentes armados. El daño hecho al sistema democrático en sí es enorme y ha sido aprovechado por los partidarios del autoritarismo para reforzar sus modelos personalistas y mesiánicos, la estigmatización de los contrarios como "enemigos de la patria" y la política de enfrentamiento constante.

Trump ha sido y es un cáncer para la democracia. La planificación y el entrenamiento para el secuestro de la gobernadora de Michigan no es una anécdota, es una muestra de los procedimientos que finalizaron en el asalta al Capitolio y que pueden reproducirse si Trump resultara más apretado y condenado en los juicios que se mantienen en su contra.

El poder que ejerce sobre millones de votantes republicanos es una amenaza constante ya que sigue manteniendo vivas las mentiras (el fraude electoral) con las que se justifica el uso de la violencia. 


* "Tres hombres son declarados culpables de apoyar el intento de secuestro a la gobernadora de Michigan" RTVE.es / EFE 26/10/2022 https://www.rtve.es/noticias/20221026/hombres-culpables-apoyar-secuestro-gobernadora-michigan/2407135.shtml

viernes, 9 de octubre de 2020

Trumpistas peligrosos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


La retórica discursiva trumpiana es violenta y genera violencia. Cada una de sus palabras, acciones o simples miradas buscan la incitación hacia alguna forma de violencia que se concreta en un objetivo: Trump necesita enemigos. Ante la carencia de un discurso ordenado, coherente, en el que se desarrollen ideas, la retórica de Trump elige un objetivo —una persona, un partido, una institución, un país...— y lo convierte en el centro de sus ataques y burlas.

Los discursos atacantes de Trump no necesitan de lógica o explicación. Son un bombardeo masivo de acusaciones sin justificación alguna; es como un martillo golpeando el mismo clavo una y otra vez hasta hundirlo. Con esta fórmula elemental y salvaje, Trump oculta sus limitaciones intelectuales y discursivas. Interactúa con su auditorio que va predispuesto al programa que le espera, la contemplación en directo del desmembramiento verbal de todos sus enemigos y fantasmas. Nadie espera de Trump otra cosa. Ha escarbado en las heridas norteamericanas, en sus frustraciones, en sus prejuicios y miedo, y los exprime hasta sacar lo peor: el racismo, la misoginia, la xenofobia. Se acabaron los Estados Unidos generosos, humanitarios, democráticos. "¡America First!" es un grito que va más allá de dar prioridad a los asuntos propios. La ambigüedad del grito se refleja también como un sueño imperialista de dominio que es connatural al pensamiento de Trump: ¿de qué sirve el poder si no lo ejerces, si los demás no lo sienten y te temen? De esta forma alienta los sueños de los perjudicados, de los que consideran que su decadencia se produce por las malas presidencias, las de los que no han puesto al mundo en su sitio. Ahora Trump lo hará y todos los que traten de evitarlo serán considerados enemigos o traidores, ya sean del exterior o de la propia castigada nación mesiánica, la que iba a superar los "vicios" del Viejo Mundo, la "tierra de la libertad y los valientes", la patria que Dios inspiró para los espíritus libres.

Trump ha conseguido algo difícil: hacer una retórica anti poder desde el poder. En su estrategia, todo lo que se encuentra entre el "pueblo" y "él" es un obstáculo. Eso le permite emparentarse paradójicamente con Mao, quien organizó su propia "revolución cultural" desde el poder para deshacerse de los que le movían la silla. No se ha explorado mucho este paralelismo, pero podría dar algunas sorpresas.

El problema de alentar esta desaparición del estado apelando a un engañoso individualismo de pioneros es que puede volver incontrolable, llenarse de "justicieros" que cogen un arma y se baja a El Paso a cazar mejicanos como una tarea patriótica o a tirotear manifestantes que protestan contra la violencia policial. La revolución maoísta también tuvo sus problemas para controla a sus "guardias rojos", los que se convirtieron pronto en una fuerza violenta que se deshacía de obstáculos en nombre de la ortodoxia.

En otra escala, en los Estados Unidos de Trump (no confundir con los Estados Unidos), están empezando a manifestarse peligrosas tendencias de violencia de milicias, algo que también conecta con esa tradición de autodefensa norteamericana que recoge su constitución. Las armas las permite la Constitución y los objetivos los marcan los discursos de Trump, que apuntan a esos enemigos antes mencionados.

Uno de esos puntos en los que nos hemos fijado en varias ocasiones es Michigan, un estado demócrata y progresista, regido por la gobernadora Gretchen Whitmer, a la que Trump se refiere habitualmente como "esa mujer de Michigan". Allí se vio cómo el grito de Trump "¡liberad los estados!" recibía más atención que en otros. Las milicias armadas rodearon, en movimiento de intimidación, la sede del gobierno e intentaron entrar con sus armas. Allí pudimos ver los enfrentamientos de los sanitarios con sus trajes de faena y sus mascarillas con los milicianos vociferantes con sus armas en la mano. Sí, Michigan era un estado caldeado. Lo era especialmente en la época en que se hablaba de Whitmer como una posible acompañante de Joe Biden en la carrera presidencial, para el puesto que finalmente ha sido para Kamala Harris.

La prensa norteamericana y la española de hoy dan cuenta de un intento de secuestro de la gobernadora Whitmer que ha sido desbaratado por el FBI. En La Vanguardia podemos leer sobre este intento fallido: 

En verano empezaron a entrenarse para atacar la casa de verano de la gobernadora en el lago Michigan. Los planes se aplazaron a octubre. Pretendían abducirla y llevarla a un lugar secreto mientras se hacían con el control de los mandos del estado, según la denuncia, que afirma que querían “instigar una guerra civil”. Agentes estatales y del FBI registraron ayer varias viviendas dentro y fuera de Michigan y procedieron a realizar 13 detenciones.

De acuerdo con los investigadores, pertenecían al movimiento de extrema derecha Boogaloo, una corriente de aceleracionistas que busca provocar una segunda guerra civil en el país (a sus miembros se les reconoce porque usan camisas hawaianas). “Este intento de conseguir un alzamiento nacional es algo que debería preocuparnos a todos porque no es solo un problema de Michigan, es un problema de todo Estados Unidos”, declaró anoche la fiscal general en la radio pública NPR. Los detenidos, explicó, pertenecían a Wolverine Watchmen pero “hay múltiples grupos de supremacismo blanco y milicias que actúan de forma concertada”, dijo Nessel.

Whitmer, que agradeció a los agentes “que arriesgaron su vida para defender” la de su familia, no pasó por alto la responsabilidad del presidente Trump en la revuelta social contra restricciones contra la Covid-19. “Nuestro jefe de Estado se ha pasado los últimos 7 meses negando la ciencia, ignorando a los expertos en salud, fomentando desconfianza e ira y animando a los que propagan miedo”, criticó la gobernadora, recordando que la semana pasada Trump declinó la oportunidad de condenar el supremacismo blanco. “Los grupos de odio entendieron las palabras del presidente no como un rechazo sino como una llamada a la acción”* 

Son los resultados de las acciones irresponsables de Trump. Pero quizá nos estamos equivocando al pensar que estas solo obedecen a su ignorancia. Quizá se la ha dado a Trump un estatus demasiado bajo y se consideran sus acciones como falta de pericia, errores, ignorancia, etc. Puede que en otro caso, se considerara una mayor responsabilidad de no ser el presidente de los Estados Unidos. Me gusta recordar los escrúpulos de conciencia que mostraba un columnista de The New York Times al llegar a la Casa Blanca que "temía" no ser capaz de "respetar" el cargo. Como hemos comentado muchas veces, pronto Donald Trump demostró que era él quien no respetaba la presidencia de los Estados Unidos. El tono de las columnas, de los programas de noticias, de los shows televisivos, de las series de animación, etc. demuestra claramente que hoy pocos son capaces de respetar una presidencia con Trump dentro. Y no es solo porque no les guste Trump, que era lo que se temía el columnista, sino porque es él quien la ha pisoteado, vilipendiado con sus acciones y palabras, indignas de un presidente.

El episodio de Michigan no debe considerarse una anécdota. Forma parte de la situación que Trump está creando. Es una consecuencia de considerar "anti americanos", "traidores", "agentes exteriores", etc. a todos aquellos a los que dirige sus discursos de odio. ¡Quién se podía plantear al inicio que Google, Facebook o Twitter acabarían teniendo que eliminar mensajes de odio, noticias falsas, etc. del presidente de los Estados Unidos! Sin embargo, ha ocurrido.


En una entrevista con la periodista Erin Burnett, en la CNN, la gobernadora Gretchen Whitmer, al referirse a su intento de secuestro y los planes que tenían los criminales, ha señalado: "I think that tells you everything that's at stake in this election," she said. "It tells you everything you need to know about the character of the two people on this ballot that we have to choose from in a few weeks."**

Efectivamente, lo dice todo entre las personas en las que hay que votar. La Fox News recoge los testimonios de relevantes republicanos, de republicanos de toda la vida, que manifiestan su apoyo a Joe Biden para la presidencia.

Marc Racicot, a former governor of Montana as well as an ex-chairman of the Republican National Committee, endorsed Democratic nominee Joe Biden for president in an interview this week.

“Even as a Republican, I will not be supporting Donald Trump for president, and I will not be voting for him,” Racicot, 72, told Home Ground Radio host Brian Kahn. “That means that I’ll be voting for Joe Biden for president.”***

Los casos de alejamiento del presidente se van sucediendo más allá del movimiento republicano "Never Trump!". Es difícil no darse cuenta que la política de Trump es la voladura del partido republicano, al que ha llevado a ese especie de muerte ritual de secta de fanáticos milenaristas, un suicidio colectivo dirigiendo miradas y cantos al líder que les mira con complacencia.

Trump es la encarnación  de los males de la política, el terrible demagogo que temían los constitucionalistas, el que podría aprovechar el sistema para destruir el sistema. Es la negación de la razón ante la fuerza, de la mentira ante la verdad, de los hechos ante el deseo. Los responsables de hacerle llegar tan lejos puede que estén algo asustados porque Trump ha demostrado con creces que realmente cree ser el cumplimiento de un destino, un regalo cósmico a la sociedad. Pasado cierto nivel, Trump es incontrolable e imprevisible; sus palabras pueden llevar a lanzarse a la calles armados, como ya ha ocurrido; sus gestos pueden desencadenar catástrofes mundiales rompiendo las defensas, alianzas y acuerdos internacionales. Puede desestabilizar zonas enteras del planeta, como Oriente Medio, o hacer caer las monedas, como hizo con Turquía. Es demasiado poder en manos de alguien con una personalidad narcisista e ignorante de la Historia y la Geografía, alguien incapaz de empatizar con nadie, sin más principio que el valor del dinero. Cada día se siente más poderoso, que en su caso quiere decir no tener en cuenta más que su opinión y considerar las cosas más descabelladas o peligrosas como normales, como ha ocurrido con la lejía y el coronavirus.

Por ahora se han podido desmantelar las fuerzas que desencadena, como ha sucedido en Michigan. Pero no sabemos cuántas milicias queriendo volver a una guerra civil hay, ni cuántos locos andan sueltos por los Estados Unidos. Probablemente muchos más de los que se pueden vigilar.  Los "aceleracionistas" creen en la inevitabilidad de la Historia, pero ellos pueden contribuir regulando el tiempo, acelerándolo con hechos drásticos para que el fin llegue pronto. Trump los alienta sembrando las dudas sobre los fraudes electorales de los que acusa a los demócratas. Trump es "el inevitable", el fruto final de una Historia malintencionada. Es el fuego que amenaza a los ríos de gasolina que recorren la geografía norteamericana. Tendrán que vigilar con cuidado.

* "El FBI aborta un plan para secuestrar a la gobernadora de Michigan y tomar el poder" La Vanguardia 9/10/2020 https://www.lavanguardia.com/internacional/20201008/483941802405/fbi-evita-secuestro-gobernadora-michigan.html

** "Whitmer rips Trump campaign for attacking her after alleged kidnapping plot revealed" CNN 9/10/2020 https://edition.cnn.com/2020/10/08/politics/gretchen-whitmer-kidnapping-plot-cnntv/index.html

*** "Former RNC chairman endorses Joe Biden for president" Fox News 30/09/2020 https://www.foxnews.com/politics/former-rnc-chairman-endorses-joe-biden-for-president

viernes, 8 de mayo de 2020

La muerte llega a Michigan

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Donald Trump puede estar ya satisfecho, quizá hasta orgulloso. Sus palabras sobre la "liberación de los estados" ya se han hecho realidad, una realidad sangrienta. Los "warriors" que reclamaba hace un par de días ya han tomado las armas y se disponen a la lucha, a conquistar la libertad que la constitución les concede y los gobiernos les quieren quitar, según rezan sus pancartas y expresan sus gritos.
Y tenía que pasar. Escribimos hace unos días que era cuestión de tiempo que se derramara sangre, que no es bueno ir a las manifestaciones exhibiendo las armas, otro "derecho" que muchos norteamericanos consideran como parte esencial de su "libertad" y, tenía que pasar, las libertades hay que ejercerlas.
Algo así es lo que ha ocurrido en Michigan. El lugar es importante porque fue hacia ese estado donde Trump apuntó su dedo profético, acusador. "La mujer de Michigan", dijo en equilibrio entre su machismo irreductible y su percepción de que la gobernadora, Gretchen Whitmer, podría acompañar a Joe Biden en su carrera por la presidencia en otoño. Michigan, sí, debía ser el sitio que recalentar, allí donde los manifestantes actuaran de forma contundente y ruidosa, visible, para que se percibiera el estado como un lugar de ataque a las libertades civiles, un espacio de tiranía y opresión contra el que los verdaderos americanos debían salir a luchar por sus derechos pisoteados por los izquierdistas demócratas.


La CNN ayer titulaba "Three family members charged in shooting death of security guard who told a customer to put on a face mask" y nos contaba el triste y previsible caso:

Three family members have been charged in the killing of a security guard who told a customer at a Michigan Family Dollar store to wear a state-mandated face mask, officials said on Monday.
Calvin Munerlyn, 43, died at a Flint hospital after he was shot in the head Friday, said Michigan State Police Lt. David Kaiser.
Ramonyea Travon Bishop, 23, Larry Edward Teague, 44, and Sharmel Lashe Teague, 45, have been charged with first-degree premeditated murder, along with other charges, the Genesee County Prosecutor's Office said in a statement on Monday.
Sharmel and Larry Teague are married, and Bishop is Sharmel's son, according to the prosecutor's office.
"From all indications, Mr. Munerlyn was simply doing his job in upholding the Governor's Executive Order related to the COVID-19 pandemic for the safety of store employees and customers," Genesee County Prosecutor David Leyton said in the statement.
Munerlyn got into a verbal altercation with Sharmel Teague after telling Teague's daughter she needed a mask, according to the prosecutor's office. Surveillance video confirms the incident, Leyton said.
Sharmel Teague's daughter left the store, but "Teague began yelling at Munerlyn who then told her to leave the store and instructed a cashier not to serve her," the prosecutor's office said.
Under an executive order from Michigan Gov. Gretchen Whitmer, all retail employees and customers have to wear a mask.
Footage also shows that immediately after the altercation, the woman left in an SUV. But about 20 minutes later, the SUV returned.
Two men -- identified as Bishop and Larry Teague -- entered the store, according to the statement. One of them yelled at Munerlyn about disrespecting his wife, Leyton said. The other man, later identified as Bishop, then allegedly shot the security guard, the statement said.
"This is senseless. Over a mask. Over a mask?" Munerlyn's cousin, Tina James, told CNN affiliate WJRT. "This is not the way to do things right now. We need to come together."*


Sí, un sinsentido que hay que entender en su frialdad superior, la provocación, la incitación desde la presidencia de los Estados Unidos a "liberar" los estados de gobernadores opresores. Desde el momento en que Trump escribió en sus tuits, "liberad los estados" se hizo responsable de lo que comenzó a ocurrir, la violencia contra las instituciones y las personas.
La violencia ha ido creciendo. Las denuncias de días pasados, incluso entre los republicanos, por la exhibición de banderas con esvásticas ante las instituciones estatales. La imagen del personal sanitario, con ropa de faena y mascarilla, en silencio, frente a unos vociferantes manifestantes que les gritan a pocos centímetros de sus caras simplemente para demostrar que no respetan las distancias de seguridad ni las normas. La "sensatez" ha sido declarada antiamericana. Es muy significativo.
Lo que no tiene sentido no es previsible, pero esto sí lo era, lo que muestra que es parte de una secuencia, es una consecuencia. Y el origen nos lleva hasta Trump y los que repiten sus máximas desintegradoras de la sociedad americana. Esa unidad que se reclama desde el sentido común, es también "antiamericana".


Hace unos días escribían sobre cómo la mascarilla se había convertido en un símbolo político. Llevarla implica que eres un enemigo de las libertades, antiamericano, izquierdista. No llevarla, por el contrario, te convierte en un héroe americano, en un patriota que acepta que Dios está de nuestro lado, que Dios bendice a América, hogar del valor y el orgullo. Tomar las armas y dejar claro que no  aceptas las normas antiamericanas es un gesto de "americanidad" que excluye y niega a los otros el derecho a ser "americanos". La parafernalia absorbente de las banderas, de los colores e himnos no es más que un mecanismo fascista y faccioso de negación de los otros, de su realidad y derecho.
La muerte del guarda jurado que dijo que era obligatorio usar máscara en el reciento ha sido lo que causó su muerte. Regresaron armados y le mataron. No es necesario preguntarse "¿por qué?" por más que la respuesta sea clara. Pero es su propia simpleza absurda lo que hace que lo entendamos pero nos resistamos a considerar que se pueda acabar con la vida de otro por esto. Por eso hay que dirigirse al fondo del proceso que te hace pensar en que eso es un acto heroico. El que no lo entiende no lo va a entender nunca; el que lo hace, en cambio, lo ve con claridad cristalina.


Pero la CNN nos deja también otro incidente en Michigan. El titular es "A Dollar Tree worker told a man he needed a mask, so he wiped his face on her shirt, police say". Esta vez tenemos las imágenes captadas por las cámaras del Dollar Tree, de nuevo en el estado marcado por Trump:

Police in Holly, Michigan, have arrested a 68-year-old man on assault charges after he entered a Dollar Tree on Saturday and wiped his face on an employee's shirt.
Holly Police Chief Jerry Narsh said the man entered the store at around 1:30 p.m. Saturday without a mask, despite an executive order in the state requiring patrons in enclosed public spaces to wear one at all times.
Rex Howard Gomoll of Linden faces misdemeanor charges of assault and battery, Jessica Cooper, the Oakland County prosecutor, told CNN.
Security camera footage inside the store released by police shows a man wiping his face on an employee's shirt. According to police, the employee had told the man he needed to wear a face mask to remain in the store.
He responded by saying, "Here, I'll just use this as a mask," before wiping his nose and face on the shirt, leaving behind "bodily fluids," Narsh said.
The employee was the only person the man came in contact with while at the Dollar Tree, Narsh said, who also said the man made other comments and was loud and disruptive until leaving.**



La soberbia y el machismo humillante del agresor muestran un estado mental de desafío que es revelador. Los dos casos son variantes con distinto grado de violencia física pero con el mismo fondo desafiante. Están "liberando" su estado. En ambos casos lo que se muestra es la rebelión contra la autoridad —un guardia de un establecimiento, una dependiente— por cotidiana que esta sea. Se trata de demostrar que son irreductibles, que las órdenes no van con ellos, que la fuerza es su ley. Es volver al espíritu de la ciudad sin ley, a la pradera, a la ley del más fuerte. Lo que se opone es la ley a la anarquía violenta que rechaza cualquier autoridad. No están reclamando "derechos"; están imponiendo su voluntad mediante la fuerza.
Es el efecto Trump. Es la reproducción de lo que Donald Trump lleva haciendo desde hace tres largos años en los Estados Unidos y en el mundo, ignorando los acuerdos e imponiendo su propia voluntad en los foros internacionales, demostrando que el orden no es suyo, sino que es él quien impone el orden a su voluntad.


Matar al vigilante, limpiarse la cara con la camiseta de la dependienta son dos gestos reveladores en su prepotencia y en su desprecio de personas, instituciones y normas sociales o legales. Es el desprecio, la negación del otro y de los otros, de lo común.
La viuda del vigilante asesinado por esa familia tan celosa de su derecho a incumplir las normas lo ha expresado a Don Lemon en CNN: «"That was senseless and stupid. And now my babies (are) without a father for the rest of their life," Latryna Munerlyn said.»***


Sí, es la triste realidad hacia la que van los Estados Unidos de Trump. Estúpido y sinsentido. Mientras, en la Casa Blanca el empático presidente ve sus programas favoritos en la televisón, envuelto en su bata blanca.
¿Podrá el país despertar? ¿Podrá superar las profundas brechas que el mandato de Trump ha hecho aflorar y que aprovecha para sus estrategias de división, de creación del odio y el enfrentamiento? No es la primera vez que las palabras de incitación al odio o a la violencia de Trump causan muertes. Ya hubo quien bajo a El Paso a "matar mejicanos", para contribuir patrióticamente a la eliminación de los enemigos. Ahora los enemigos están en casa, "disfrazados" de americanos, de vecinos, de empleados.
Michigan es el punto elegido para exacerbar la violencia encrespando los ánimos, produciendo el enfrentamiento con las instituciones o cualquiera que represente las normas de la forma más humilde.  De la gobernadora Whitmer a la humilde dependienta, estos armados de banderas y armas, sin más razón que sus gritos, amenazas e insultos, van convirtiendo en "frontera" el espacio cívico. Habrá que agradecérselo al presidente.



* "Three family members charged in shooting death of security guard who told a customer to put on a face mask" CNN 5/05/2020 https://edition.cnn.com/2020/05/04/us/michigan-security-guard-mask-killing-trnd/index.html
** "A Dollar Tree worker told a man he needed a mask, so he wiped his face on her shirt, police say" CNN 5/05/2020 https://edition.cnn.com/2020/05/05/us/dollar-tree-wiping-face-trnd/index.html
*** "A security guard was shot after telling a customer to wear a face mask, officials say. His widow calls the killing 'senseless and stupid'" CNN 6/05/2020 https://edition.cnn.com/2020/05/06/us/security-guard-shot-mask-wife/index.html




martes, 5 de mayo de 2020

Decidido camino hacia la nada

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El sentido común, que no siempre lo es tanto, aconseja pensar que en los momentos de dificultades y peligros, la gente tendería a aparcar sus diferencias y a trabajar unidas. Sin embargo, la realidad es otra. Las crisis son utilizadas para ganar posiciones en cualquier nivel, de la política local a la mundial. Ejemplos tenemos en todas partes y todos los días. De ahí que comiencen a reactivarse con energías renovadas los conflictos que habían quedado latentes. De nuevo comienza a escucharse más a los políticos que a los expertos en salud y se vuelve a la vieja retórica tratando de deslizar descontento y frustración debajo del asiento del rival. A todo el mundo le urge liderar las recuperaciones y dejar al otro los problemas.
Pero en algunos países, el conflicto no ha tenido ni un momento de respiro. Bajo Trump, Estados Unidos está dando una imagen lamentable con una América partida en dos. Lo que Trump había logrado romper, no ha habido coronavirus que lo repare. Es más, Trump —como siempre— se ha encargado de ahondar en las divisiones, lanzando a los seguidores a conflictos en los estados. Lo está haciendo especialmente en aquellos lugares en donde prevé que puede haber candidatos a la vicepresidencia, creando conflictos que erosionen sus posiciones más adelante. Es lo que ha ocurrido en Michigan con su gobernadora, en el momento en que empezó a hablarse de que podía ser una buena elección para acompañar a Joe Biden, los ataques se recrudecieron, convirtiéndose en un estado en conflicto permanente. ¿Casualidad? Hay que conservar a Trump en la casa Blanca como sea
En la CNN podemos leer sobre los disturbios de Michigan:

On April 30, some 400 to 700 protesters descended on the Michigan Capitol building to demonstrate against Democratic Gov. Gretchen Whitmer's stay-at-home order, which was issued in March following the declaration of a state of emergency that was set to expire at the end of the day. (She later signed executive orders that put in place a new state of emergency through May 28.)
Conspicuously, most weren't wearing face masks.
Speaking with CNN's Jake Tapper on Sunday, Whitmer said that the protesters, whom President Donald Trump sided with, dredged up "some of the worst racism and awful parts of our history in this country."
"The Confederate flags and nooses, the swastikas, the, you know, behavior that you've seen in all of the clips, is not representative of who we are in Michigan. And the fact of the matter is, I mean, we're in a global pandemic," she said, adding that "we need to listen to the expertise and our institutions of higher learning and our health system and make decisions that are going to protect the lives of everyone."
This cultural and political divide has been apparent even beyond the extreme protests occurring across the country.*



Con sus tuits y declaraciones, Trump dirige desde la Casa Blanca la irritación nacional poniendo a gobernadores y a estados en su punto de mira. Algunos políticos republicanos aplauden las manifestaciones de Michigan, mientras que otros tratan de salvar la cara rechazando el uso de esvásticas y armas en las manifestaciones. El uso de los signos nazis es una curiosa pero reveladora forma de "defender" la constitución americana y sus libertades. Es curioso, pero también revelador (por si había dudas) de las fuerzas que Trump ha estado manejando desde la presidencia.
Trump es el nuevo macartismo en su dimensión plena, actualizado a los nuevos tiempos y dinamizado a golpe de tuit. En realidad, la enorme astucia de Trump es haber conseguido convencer a sus seguidores que él no es el gobierno; que el único gobierno es el que pone restricciones que deben ser rechazadas. La simpleza republicana se contenta con creer que Trump es un outsider, una especie de antisistema para evitar que el sistema les controle. Pero, ¿hay alguien que represente lo peor del sistema norteamericano que Donald Trump? El rico por parte de padre, mujeriego, amoral, inculto e ignorante, mentiroso patológico, carente de empatía Donald Trump ha conseguido ser idolatrado por la ultraderecha cristiana, por los supremacistas blancos, por los nostálgicos de Dixie, por los antivacunas, los negadores del cambio climático y de la ciencia en general, por los enemigos de la libertad de prensa, por los que llenan sus casas de armas y las convierten en búnkeres... por citar solo algunos grupos. Algunos levantará una ceja con cara de ¿y qué ha de malo en todo esto? Trump ha conseguido precisamente que todos estos grupos se canalicen hacia una reivindicación del "¡somos América!", lo que constituye un problema real hacia el futuro.


La apropiación de los símbolos la hemos visto ya. Precisamente el artículo de la CNN se centra en cómo el uso de la mascarilla o no se ha convertido en una forma política de distinción política. El enfrentamiento en las escalinatas de la sede del gobierno en Michigan con trabajadores sanitarios con sus trajes de faena y las mascarillas, en silencio, frente a los vociferantes disfrazados de banderas andantes reclamando el derecho constitucional a que nadie les diga lo que tienen que hacer representan no solo dos Américas políticamente, sino dos mundos opuestos. Las próximas elecciones serán decisivas, pero no van a reducir el conflicto ni la tensión subyacente entre lo más retrógrado del país y algo que ya es difícil de nombrar, pero que representa la civilidad razonable más allá del derecho a morir estúpidamente. Que en el siglo XXI entrado ya en años se debatan ciertas cosas hace sonrojarse a medio mundo ante el declive moral e intelectual de un país manipulado por una serie de fuerzas para arrastrarlo a la sinrazón. Es la resistencia a la modernidad de un país que la representaba. Es el regreso a los peores momentos de su historia saludados esta vez con complacencia. ¿Cuál es la "grandeza"?

Para los que tratan de imitar la estrategia de la división frontal, debería servir todo esto como forma de aviso. El COVID-19 tiene muchas lecturas por las reacciones que suscita y los principios que revela. Hay que tener cuidado con no ser arrastrados por las tentaciones de la demagogia y el provecho. La pandemia es una gigantesca desgracia cuyos efectos deben ser paliados por la unidad, ya sea la de Europa o sea la nacional, y con necesidad de ampliarse al mundo, que debe trabajar conjuntamente.
La estrategia de divisiones y enfrentamientos no debe ser imitada porque sus efectos sociales son desastrosos en todos los órdenes, en los sociales, políticos, económicos, sanitarios, etc. Ahora menos que nunca, dividir es bueno. Los que tengan esa estrategia deben ser atentamente vigilados.
En la situación actual hay que tener mucho cuidado en no dejarse arrastrar por la demagogia de Trump y su administración que trata de enrolar países en campañas que solo buscan fortalecer sus posiciones internas presentándose como líder mundial. El mundo se ha dado cuenta que, con Trump al frente, Estados Unidos ha perdido su liderazgo moral por sus propias estrategias fallidas. De potencia a prepotencia, podríamos decir.


Pero lo que el mundo tiene delante, es demasiado importante para dejarse arrastrar hacia la nada por una política divisiva y ostentosamente partidista, enfocada a su propio mantenimiento en el poder para, desde allí, seguir imponiendo la sinrazón previa al coronavirus, con guerras comerciales contra todos, y seguir desmontando el mundo para hacerlo más fácil de manejar y controlar.
El mundo se ha unido para desarrollar una vacuna, para unir esfuerzos, donando fondos. Los Estados Unidos se han quedado fuera, en su propio camino hacia el desastre orgullos. Mientras el mundo controla sus cifras de infectados y muertos, el los Estados Unidos de Trump siguen creciendo incontrolables y solo se acierta a lanzar teorías conspiratorias. 
La política de Trump y sus ruidosos seguidores solo está consiguiendo aumentar el número de muertos mientras asistimos estupefactos a sus explicaciones. El desvarío es también contagioso.



* "Coronavirus, face masks and America's new fault line" CNN 5/05/2020 https://edition.cnn.com/2020/05/04/politics/coronavirus-face-masks-new-fault-line-trnd/index.html