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viernes, 16 de enero de 2026

Maquiavelo en Venezuela

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Pese a las advertencias de la Comisión, María Corina Machado ha hecho entrega de la medalla del Premio Nobel de la Paz al presidente Donald Trump. Con este hecho, Machado ha entrado en una auto humillante carrera, demostrando que puede no ser la persona más adecuada para estar al frente de Venezuela, aunque no sea por lo que resalta Trump.

En su estrategia, el presidente norteamericano ha logrado algo que parecía imposible, que Venezuela pudiera dividirse más de lo que ya lo estaba.

La sorpresa de elogiar y mantener al chavismo con los hermanos Rodríguez tras secuestrar a su líder, Nicolás Maduro, no viene en ningún libro, al menos en los que tradicionalmente se manejan en política. Muestra un grado de retorcimiento tal, que merecería un buen guion con los tres personajes enfrentados.

Lo que sí parece claro es que la situación en Venezuela ha cambiado poco, mientras que el revuelo exterior alcanza grados muy elevados. ¿Qué han ganado los venezolanos? Con el descabezamiento todo sigue igual, pero más complicado. Ahora los venezolanos tiene una líder tutelada y una opositora sumisa, ¡paradojas notables!

Machado ha ido a mostrar su sumisión al presidente norteamericano en un claro gesto demostrativo de quién se ha hecho con el poder en Venezuela. Nos dicen en RTVE.es lo siguiente de la visita:

La líder opositora venezolana y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, ha aseverado este jueves, tras ser recibida en Washington por Donald Trump, que cuenta con él "para la libertad de Venezuela". El presidente estadounidense aún no se ha pronunciado públicamente, pero su portavoz, Karoline Leavitt, ha dicho que el republicano mantiene que su invitada es "una voz notable y valiente" pero sin "apoyos suficientes" en Venezuela, mientras que la presidenta encargada del país, Delcy Rodríguez, está cumpliendo con "todas las exigencias".*

¿De quién debe tener los "apoyos" Machado? En teoría del pueblo venezolano; en la práctica de Donald Trump. El presidente que los norteamericanos se han dado insiste mucho en eso de "los apoyos", aunque no explica bien qué suponen.

En textos anteriores hemos comentado que Machado habría tenido que hacer lo contrario, reivindicar su "legalidad" e "idoneidad", en cambio va a ofrecerle el Premio Nobel al narcisista. En vez de decir, "yo soy la Paz" ha preferido el "nosotros somos la Paz", compartirlo. Lo que ha hecho en realidad con la visita y el reconocimiento que supone darle el Nobel es hundir más a Venezuela haciendo bueno lo que Trump dice: que ella no tiene apoyos o que dejará de tenerlos. De esta forma maquiavélica, Trump mantiene en el poder a aquellos que ya viven en el miedo tras lo ocurrido a Maduro y que les podría ocurrir a ellos en el momento en el que hagan lo que le guste al presidente.

El que haya diseñado esta estrategia (en la CIA, nos dicen) ha leído muchas novelas rusas y mucho Maquiavelo. Es una mezcla de complejidad mezquina y pragmatismo desvergonzado que no es fácil de alcanzar.

De un solo golpe nos muestra las miserias del régimen, un entramado de intereses tejido durante décadas, y las de la oposición, que prefieren aceptar la "tutela" de Estados Unidos con tal de llegar a regir al país.

La democracia, si es que eso es la aspiración de alguno, es un conjunto de prácticas, pero sobre todo de valores que si se saltan dejan todo lo demás en juegos de poder. Hablar mucho de libertad, de democracia, etc. tiene poco valor si no se tiene claro el principio de soberanía e independencia. Los caminos de Delcy Rodríguez y de María Corina Machado llevan a la Roma regida por el César Trump. Son formas distintas de la misma  dependencia, la que asume que en última instancia es Trump quien decide por encima del pueblo venezolano.

Quizá estamos viviendo por todo el mundo una epidemia de palabrería sobre la democracia que oculta su carencia o su sumisión a otros principios que se basan en la fuerza, en el mercado o en una mezcla de los dos.

Cada vez que se escarba en las motivaciones norteamericanas, tras la palabrería, surgen los intereses de diverso pelaje de lo que hay detrás del poder político que es solo la interfaz.

Las palabras quedan ya solo para encandilar al pueblo norteamericano, que suponemos cree ingenuamente que Estados Unidos está interesado en la liberación de los pueblos, la democracia, etc.

La separación entre "acción" y "comunicación", entre lo que se hace y lo que se dice y argumenta es cada vez mayor. En nuestro mundo sin memoria a largo plazo es fácil implantar deseos y verdades a través de las que se nos manipula y dirige.

Este curso intensivo de maquiavelismo que estamos recibiendo a través de Venezuela, México, Cuba, Canadá, Groenlandia, Palestina, Irán... escenarios en los que se nos enseña cada día "lo necesario" para defenderse de "graves amenazas", donde se incita a los pueblos a que los masacren para así poder salvarlos después, donde se secuestran dictadores pero se mantienen sus dictaduras, donde se necesitan "urgentemente" pueblos y espacios libres por una buena causa, etc. no es fácil de asimilar. 

* Rodrigo García Melero "Corina Machado ofrece a Trump el Nobel de la paz y asegura que cuenta con él "para la libertad de Venezuela"" 15/01/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260115/trump-recibe-por-primera-vez-a-maria-corina-machado-para-compartir-almuerzo-privado-casa-blanca/16896154.shtml

domingo, 11 de enero de 2026

¡Hazme un sitio en tu Nobel!

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Han tenido que manifestarse la Academia sueca que concede el Premio Nobel para  explicar que María Corina Machado no puede dejarle un cachito a Donald Trump, que no se pueden realquilar o cualquier otra modalidad con el mismo fin. Esto significa que a Donald Trump solo le queda la opción de ocupar el terreno bajo los pies de María Corina Machado y secuestrarla con Premio y todo. No se desestima la opción de ocupar Suecia, claro está.

¡Qué gran injusticia!, piensan los trumpistas con el propio Trump al frente. Después de todo, ¿qué ha hecho la Machado para que se lo den? ¡Ella —la poco creíble, la que no tiene la confianza nacional y menos internacional— se lleva un Nobel porque no querían dárselo a Trump, que contaba con el generoso apoyo de Benjamín Netanyahu, que lo pedía para el presidente norteamericano! Pese a todo, Trump, con alma generosa, decidió secuestrar a Nicolás Maduro para llevar a Venezuela por el buen camino, es decir, el camino norteamericano.

¿Qué más tiene que hacer Trump para que le concedan el Nobel de la Paz? ¿Cuántos países debe enderezar para conseguirlo? Ahora, nos dicen en los medios, Trump se ofrece para liberar Irán, hecho que será malinterpretado por muchos. ¡Cuánta incomprensión!

Empiezas compartiendo el Nobel y terminas compartiendo el país... o países. ¡Ahora todos quieren ser invadidos por los Estados Unidos! Es un "¡Bienvenido, Mr. Marshall!" ajustado a las necesidades de cada país. Es hora de presumir de que te han secuestrado al presidente, de que Trump te llame para decirte con cuánto se quedan o qué les tienes que comprar.

En Google se muestran las preguntas que algunos se hacen: "¿Quién es el padre de los hijos de María Corina Machado?", "¿Cómo se consigue un Nobel de la Paz?" o "¿Pueden dos personas ganar el Premio Nobel de la Paz?". Desde la CNN lanzan un titular con más preguntas, impensable hace apenas unos días: "Farewell, forever wars, hello empire? The Week that changed the world" Parece que le van cogiendo el tranquillo para eso de los efectos de lo que ocurre. Con este presente, ¿qué nos queda como futuro?

Vayamos a lo esencial: ¿se puede compartir el Premio Nobel de la Paz? Más exactamente: una vez que te lo han concedido, aunque no se entiendan bien los motivos, ¿puedes hacer con él lo que quieras, como si empeñaras un Oscar que te han dado?

Los académicos del Nobel han sido claros: el Premio es personal e intransferible. Pero, ¿le importa eso a alguien que ha decidido que el destino del mundo es "personal" (suyo) y "transferible" (se queda con lo que le parace bien)?  

Groenlandia, dicen los groenlandeses, es "personal" (de ellos) e "intransferible". Han dicho todos que no quieren ser "norteamericanos", lo cual supone un error de percepción. ¿Quién les ha dicho que serán "norteamericanos"? Serán, todo lo más, "transferidos" al imperio. Tampoco lo venezolanos dejarán de serlo y volverse norteamericanos. Ya se están dando cuenta.

En realidad, el Nobel de la Paz ya es de Donald Trump. Lo que es de los venezolanos es ya de Trump, que es quien decide sobre sus destinos. Se queda con el Nobel como se queda con todo aquello que le interesa. No necesita que se lo "concedan"; lo toma como el petróleo o lo que se tercie. Trump invade y confisca. El primer acto de lo que Trump hace es la demostración de fuerza; el segundo, la confiscación del país, sus ciudadanos y todo lo que haya dentro, todo lo que tengan, incluido el Nobel de María Corina Machado.

El mundo se ha vuelto muy egoísta y no reconoce los esfuerzos de Trump para liberarlo de preocupaciones tontas. Él elige cargar sobre sus hombros la responsabilidad mundial y no pide, como otros, que le aparten el cáliz.

¿Qué decir de María Corina Machado? Lo ha dicho casi todo ella con su generosidad al desear compartir su premio con quien les invade. ¡Eso sí es paz!

¿Qué cuesta darle un Nobel de la Paz, aunque sea un cachito?

miércoles, 7 de enero de 2026

Las piezas del juego venezolano

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Conforme avanza la situación de Venezuela, el papel de los agentes intervinientes va quedando más perfilado en esta obra, mezcla de géneros. Para distraer la atención de Venezuela, Trump —como es frecuente en él— abre otros frentes, como lo ha hecho con Groenlandia para Europa o con Cuba, México o Colombia para América del Sur, en realidad pata toda América, pues no debemos olvidar las amenazas de anexionarse Canadá.

A Trump le basta con señalar hacia un punto caliente, para que las quejas que se hayan puesto en marcha se conviertan en temores de ser los próximos. De esta manera crea divisiones que restan eficacia a lo que pueda ser una acción conjunta. Cada uno vela por sus intereses, piensa Trump. Preocupados por lo que pueda pasar en Groenlandia, nos olvidamos en gran medida de lo que suceda en Venezuela. Con ir asustando con posibles acciones, le basta... por ahora.

La única línea roja que Trump "respeta" es interna, la que pudiera afectar a su electorado al que captó en su momento con la doctrina del "America First!" y que ahora incumple con toda claridad, como ya le señalan algunos. Se suponía que Estados Unidos bajo Trump iba ser una especie de aislacionismo recogiendo el deseo de muchos norteamericanos de dejar de ocuparse por lo que ocurre en otros países del mundo y centrarse en ellos mismos. ¡Tremendo error! Trump necesita de causas que alimenten el deseo de superioridad norteamericano. "¿De qué sirve el poder si no lo ejerces?, dijo Trump mucho antes de llegar a la presidencia. Sin ejercerlo, no tiene sentido.

Cada vez que una película norteamericana nos refleja el mundo escolar lleno de abusadores, de gente que mantiene a raya el colegio o instituto de turno entiendo mejor la figura de Donald Trump y de los matones que ha reclutado para ser los amos. Ahora el bullying se ejerce fuera de las fronteras.

Una de las preguntas que nos hacemos a menudo es tratar de saber cómo el pueblo norteamericano acepta estas acciones y palabras de Trump. En Independent en español, con el titular "Trump dice que sus votantes amaron ataque a Venezuela. ¿Qué piensan realmente?" se recogen las opiniones de algunos norteamericanos, sus valoraciones del "acto de extracción" en Venezuela y lo que pueden esperar en el futuro: 

Sólo han transcurrido unos días desde que el ejército estadounidense extrajo al presidente Nicolás Maduro de una base militar venezolana y lo llevó rápidamente a una prisión en Brooklyn, pero Aaron Tobin, partidario de Trump del área de Detroit, ya puede imaginar cómo se verá todo eso en la pantalla grande.

Predice que será la trama de películas durante años. “Estoy entusiasmado”. Muchos otros que votaron por el presidente Donald Trump y hablaron con The Associated Press sobre la incursión también aplauden —al menos por ahora—.

Sacudida por el manejo de los archivos de Jeffrey Epstein por parte del gobierno de Trump, y presionada por el aumento de las primas de los seguros de gastos médicos y el costo de vida, la captura del mandatario de Venezuela y de su esposa ha forzado a la coalición “Make America Great Again” (Devolvamos la grandeza a Estados Unidos, o MAGA) a realizar una nueva evaluación.

Trump prometió a sus votantes que “America First” (Estados Unidos Primero) significaría oponerse a más intromisiones en el extranjero. En cambio, intervino con fuerza y sin la aprobación del Congreso en una nueva frontera: una capital sudamericana tan alejada de Washington que Google Maps dice que “no parece encontrar cómo llegar allí”.

La película de acción geopolítica que Tobin visualiza se encuentra apenas en su primera escena, antes de que surjan de golpe todas las complejidades de desmantelar un gobierno extranjero por decreto de un presidente de Estados Unidos. Las fuerzas estadounidenses entraron y salieron con rapidez. ¿Pero qué sucede después?*


A esta entrada le siguen unas cuantas valoraciones de personas de diferentes puntos del país. Es lo que le importa a Trump, pues su destino depende en gran parte de ellos. Son lo que perciben, lejos de influencia exteriores, el sentido de las acciones de Trump. Ellos ven lo que él quiere.

Unos admiran la ejecución "limpia", otros la "determinación" y otros lo aceptan como una demostración de que el "respeto" ya no vale y es preferible el temor. Asusta el grado de complacencia ante una acción violenta contra las leyes internacionales, los métodos contra un país soberano, por mucho dictador que tenga.

La estrategia de Trump para Venezuela requiere de algunas interpretaciones del sentido de lo que está haciendo. Las piezas van encajando.

¿Qué sentido tiene "extraer" a un dictador y dejar en pie su régimen? es una pregunta que muchos se hacen.

Los que pensaban que a Trump le importaba la democracia y por eso, por el bien de los venezolanos, había ordenado el secuestro, deben estar ya desengañados. Las acusaciones contra Maduro no son de carácter político (las derivadas de ser un "dictador", de haberse  apropiado del cargo presidencial después de manipulado el resultado electoral), sino de otro tipo, más bien de orden delictivo tradicional (narcotráfico, "posesión" de armas, etc.).

El sentido de esto se nos ha mostrado después. Trump no cambia el régimen, que sigue con el aparato chavista, el que se supone "corrupto". La cuestión ahora es ¿por qué le interesa a Trump un aparato corrupto en Venezuela, con Delcy Rodríguez al frente?

Lo que muchos ingenuos venezolanos celebraron como una llegada de la democracia se nos muestra con una extraña continuidad. El diario El País señala que fue la CIA la que recomendó que fuera Delcy Rodríguez la que se hiciera cargo del gobierno prefiriendo una persona que controlara al ejército venezolano antes que a los ganadores de las elecciones robadas.



Desde entonces asistimos a un curioso e inesperado duelo. María Corina Machado se ofrece a compartir su Premio Nobel de la Paz con Donald Trump en interesante caso de auto humillación interesada, es decir, de reconocimiento de que quien realmente manda en Venezuela es Donald Trump. Mientras Delcy Rodríguez, quien ha sido "respetada" por Trump y se le deja gobernar, intenta distanciarse de Trump para evitar que los venezolanos perciban un entreguismo absoluto, lo que haría dudar a sus bases, que la cuestionarían.

En Antena3 recogen las palabras de Delcy Rodríguez "distanciándose" del mensaje de Trump: "No hay agente externo que gobierne Venezuela". El montaje de Trump es una incitación a la respuesta, a riesgo de que la eliminen del cargo. ¿Qué tiene que hacer Delcy Rodríguez para que los venezolanos confíen en ella? ¿Admitirá Trump que lo de que es él quien manda en Venezuela es más bien un deseo que otra cosa? Es un callejón sin salida: si Trump manda, Delcy Rodríguez sale; si es Delcy Rodríguez, Trump vuelve.



Y es esta última situación la que le resulta más complicada, pues ya no sería una "prefecta operación quirúrgica", sino un posible baño de sangre, que es lo que más preocupa a los venezolanos... y a los norteamericanos. En la encuesta de Independent en español muchos señalan que les ha parecido bien por su "limpieza", es decir, por la ausencia de bajas norteamericanas.

Si la opción Delcy suponía el control del ejército, según Trump, cuanto más presione este más cerca estarían de una confrontación armada. Venezuela no necesita "ganar", solo causar el suficiente daño como para preocupar a los ciudadanos norteamericanos, que con víctimas ya lo verían de otra forma.

La estrategia urdida por Trump y la CIA tiene un punto clave, el esencial: la llegada de las compañías petrolíferas a Venezuela. ¿Cómo presentaría esto Delcy Rodríguez y el régimen a los ciudadanos? Por eso ha salido rápido a contradecir a Trump. Obviamente, sin el factor sorpresa, el resultado podría no ser el mismo.



Otra cuestión es, si esto se produce, ¿saldrían a la calle los venezolanos de la oposición a recibir a las tropas USA agitando banderitas norteamericanas? ¿Antepondrían la soberanía y la libertad nacional o preferirían ser despojados de todas sus riquezas y dignidad? Ha quedado claro que a Trump le importan poco los venezolanos. Le interesan las riquezas del país y desconectarlo de sus apoyos internacionales.

Los Estados Unidos de Trump no son ya los Estados Unidos que conocíamos. Están más cerca de "Harry el sucio" que de "Caballero sin espada", por usar ejemplos cinematográficos. Habrá que ir dándose cuenta de ello y tomar medidas, anticipando panoramas posibles porque esto ha cambiado.

Lo que ha quedado claro es que a Trump no le interesan las confrontaciones abiertas. Recordemos lo que ocurrió en la Rusia de Putin con las madres de los soldados rusos muertos en Ucrania, oficialmente inexistentes.

Prefiere que se admire su determinación y limpieza ejecutiva a enredarse en una guerra de desgaste que le cueste bajas y no puede esconder ni la brutalidad ni altanería existente. Prefiere transmitir esa idea a los norteamericanos, la de que han sido explotados durante décadas por unos ingratos países. Para el nuevo orden impuesto por Trump el mundo se divide en parásitos y enemigos, con algunos aliados aduladores de Trump, de sus ideas y métodos.


20minutos  7(01/2026


La marcha conmemorativa del asalto al Congreso por parte de los seguidores de Trump es un amargo recuerdo para el resto del mundo. Lo que nos parecía una fantasía es hoy una realidad. Los Estados Unidos de Trump no son ya los Estados Unidos, algo que padecen los que eran sus aliados, ahora transformados en sumisos y temerosos.

Venezuela es algo más que un ejemplo de imperialismo. Es la oportunidad de demostrar hasta qué punto somos países soberanos o simples piezas en un tablero. La forma de tratar en clave interna española lo que ocurre es una demostración más de que no aprendemos, de que no somos conscientes de lo que nos jugamos.

No, no será fácil, pero sí decisivo para España, para Europa, para el mundo. Corremos el riesgo de ser autómatas siguiendo el ritmo marcado desde la Casa Blanca. Los apoyos a Trump que revelan las encuestas son señal de que, salvo grandes errores, esto continuará por mucho tiempo. Solo un gran error en las decisiones podría cambiar esto internamente.

Si la dictadura de Maduro era impresentable, lo que ha llegado después corre el riesgo de ser mucho peor. Veremos si María Corina Machado y Delcy Rodríguez entienden el papel que se les ha asignado desde Washington y tienen la inteligencia suficiente para pensar que el destino de Venezuela está en sus respuestas en la misma dirección. Lo hecho por Trump solo le beneficia a él y a los intereses oscuros tras él. Ya ha dicho claramente qué le interesa de Venezuela.


 

* Jesse Bedayn, Mike Catalini, Mike Householder, Sophie Bates, Obed Lamy & Calvin Woodward "Trump dice que sus votantes amaron ataque a Venezuela. ¿Qué piensan realmente?" Independent en español 6/01/2025 https://www.independentespanol.com/noticias/america-latina/trump-dice-que-sus-votantes-amaron-ataque-a-venezuela-que-piensan-realmente-b2895752.html