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martes, 30 de septiembre de 2025

De ministra a actriz, la IA reina

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Albania ha hecho lo que muchos habrán pensado, pero nadie se ha atrevido a hacer: crear una "ministra" con Inteligencia Artificial para tratar de reducir la corrupción del país.

Le han puesto por nombre "Diella" y si no te dicen que está hecha con IA no se nota la diferencia a primera vista. En la Deutsche Welle nos dan cuenta del escándalo entre los políticos de la posición y los debates sociales, con filósofos incluidos que especulan sobre los que pueda ocurrir con la democracia en general y con la ministra en concreto.

Por ahora se sigue debatiendo y las cuestiones tenidas en cuenta son diversas: 

"Diella no duerme nunca, no necesita que le paguen, no tiene intereses personales, no tiene primos, y los primos son un gran problema en Albania", recalcó el primer ministro, cuyo país ocupa el 80º puesto de 180 en la clasificación sobre corrupción de la oenegé Transparencia Internacional.

Según reportó la agencia dpa, Rama agregó que la IA "reuniría a los mejores talentos del país, a los albaneses de la diáspora y a expertos extranjeros" y "transformaría las instituciones en plataformas de desarrollo de IA".

Durante una sesión parlamentaria, Diella habló por video, presentándose como la "ministra de estado para inteligencia artificial", diciendo que su misión era facilitar el trabajo gubernamental diario.*

No sé si convencerá. Algunos temen que no tenga primos, pero tenga "sesgos", es decir, que como tiene que aprender de los humanos estos no sean los mejores maestros y acabe teniendo familia o algo así.

Hay que estar muy hartos de las discusiones interminables y sin sentido de la política (mal ya universal) para lanzarse a esta utilización de la IA. Pero vemos muy lanzado al primer ministro y muy a la defensiva a la oposición. Si funciona, será un dinero bien invertido. Pero sí es cierto que tendrá efecto sobre la forma de ver la política y, en última instancia, a los propios seres humanos.

El caso es de ciencia-ficción. La cuestión es hacia qué tipo de gobiernos vamos si se demuestra que los humanos acabamos pervirtiendo las instituciones que deben gobernarnos y acabamos dejándolo en manos de la IA.

Pero esto de la IA es polémico en muchos campos. En el Cinemanía de 20minutos, Daniel de Partearroyo titula un nuevo sobresalto de la IA: "Tilly Norwood, la primera actriz 100% creada por IA, pone en alerta a Hollywood: lluvia de críticas contra "la próxima Scarlett Johansson""**. En el artículo nos da cuenta esta vez del nacimiento de una futura estrella de las películas:

El nombre de Tilly Norwood ha resonado durante este fin de semana en todas las conversaciones de Hollywood, pero no como sucede otras veces con la eclosión de una nueva estrella que la industria convierte en su nueva obsesión. Esta vez se trata de una actriz creada enteramente por Inteligencia Artificial. 

Tilly Norwood no existe nada más que en los códigos de la empresa Xicoia, una división especializada en inteligencia artificial del estudio Particle6, propiedad de la productora Eline Van der Velden. Ella asegura que han tenido varias reuniones con agencias de talento muy interesadas en contratar los servicios de la actriz. 

"En los próximos meses anunciaremos a su representante", anunció Van der Velden en un evento recogido por Deadline. La productora asegura que la predisposición de los estudios de Hollywood a emplear esta tecnología en proyectos de alto calibre se ha ido acrecentando, dejando paulatinamente atrás posturas más reacias. **



Parece, según lo contado, que los estudios le dan trayectoria a la nueva estrella. No piensan lo mismo los actores que, como en el caso anterior, ven peligrar su futuro.

Hasta ahora el cine tenía en la rivalidad entre actores reales y de animación un conflicto llevadero ¿Es Tom Hanks mejor que Mickey Mouse o Bugs Bunny? Ya en aquella película experimental de Robert Zemeckis, "¿Quién engañó a Roger Rabbit?", se ponían las cosas tensas entre actores y dibujos, pero esto es ya otra cosa.



Ya hubo algunos conflictos cuando se empezó a usar la voz clonada de actores conocidos en nuevas películas para las que no eran contratados. La industria siempre ha sido un poco pirata, Empezarán ahora los conflictos con el entrenamiento a base de películas ya existentes.

Lo cierto es que la formación artística de los actores ya no tendrá que pasar por el Actor's Studio. Ya había casos en los que se podía clonar la cara de unos actores cambiándola por otra. Ya no son solo las voces, sino los actores al completo. ¿Habrá pronto un premio Oscar para esta modalidad de actores? Seguro que sí, como que habrá plantes de los actores reales. La imagen de Tilly Norwood que ha trascendido preocupará a más de uno por su "naturalidad" y posibilidades. Pasaremos del "Star system" al "IA system" como esto les funcione.

Como en la política, también se abren aquí muchas dudas. La IA comienza a ofrecerse como una alternativa a demasiadas cosas. En el siglo XVIII hubo quienes se rebelaron contra las máquinas. No sirvió de mucho. Veremos ahora.

 

 

* "Albania nombra ministra con IA: expertos alertan riesgos" DW 23/09/2025 https://www.dw.com/es/revolución-digital-llega-a-gobiernos-albania-nombra-su-primera-ministra-creada-por-ia/a-74113153

** Daniel de Partearroyo "Tilly Norwood, la primera actriz 100% creada por IA, pone en alerta a Hollywood: lluvia de críticas contra "la próxima Scarlett Johansson"" 20minutos / Cinemanía 29/09/2025 https://www.20minutos.es/cinemania/noticias/actriz-tilly-norwood-creada-ia-alerta-hollywood-criticas_6373165_0.html

martes, 9 de abril de 2024

Las otras guerras

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Cuando tengamos que escribir en otros formatos lo que está ocurriendo hoy en Palestina habrá que tener en cuenta los múltiples lugares en los que se manifestaban sus efectos, las otras luchas. Tendrá especial interés mostrar las luchas dentro de las zonas activas del judaísmo en muchos lugares. Uno de ellos será el mundo de la cultura norteamericana, especialmente el del cine, en el que siempre ha tenido una especial relevancia. Es desde Hollywood desde donde se ha mostrado al mundo una visión de Israel, de su destino y su formación moderna.

Ahora nos llegan las noticias de su división ante lo que está ocurriendo, ante la guerra y el genocidio que cuenta ya con más de 30.000 muertos palestinos, una parte importante de los cuales son civiles, niños en especia. Las acusaciones contra las acciones del gobierno de Benjamin Netanyahu se suceden. Ocurren dentro del mismo Israel donde lo que se está haciendo recuerda demasiado a lo que el pueblo judío sufrió hasta llegar al exterminio programado del holocausto.

Decíamos hace unos días que Netanyahu esta dilapidando el capital histórico judío al ir más allá de su "defensa" y convertir la destrucción de la Franja y sus habitantes en una estrategia política y militar. Las presiones internacionales no consiguen mucho, tampoco las protestas internas contra Netanyahu en unos movimientos difíciles de evaluar todavía.

BBC 22/11/2023

Pero fuera de Israel la situación adquiere ya tintes de condena en los mismos centros judíos. Se está produciendo un conflicto entre partidarios y detractores de esta política de exterminio, de violencia sobre civiles, de destrucción sistemática, incluso de colonización de zonas abandonadas, como se ha señalado en determinados puntos.

En 20minutos, en su Cinemanía, se recogen los efectos de lo ocurrido durante la entrega de los premios Oscar:

“Estamos aquí como hombres que rechazan que su judaísmo y el Holocausto sean secuestrados por una opción que está llevando al conflicto a tanta gente inocente. Ya sean las víctimas del 7 de octubre en Israel o del actual ataque a Gaza, ¿cómo resistiremos?·. Tales fueron las palabras de Jonathan Glazer desde el escenario, al ganar el Oscar a Mejor película internacional por La zona de interés. Esta adaptación de la novela de Martin Amis se centraba en el Holocausto, pero Glazer quería alertar contra el genocidio de cualquier circunstancia histórica, y no dudó en vincularlo al actual conflicto de Israel y Palestina.*

La relevancia del momento lo convertía en un foro de atención mundial, un momento en el que demostrar la repulsa por los métodos, por las acciones de exterminio llevadas a cabo por el gobierno de Netanyahu, más allá de lo meramente defensivo y ajustado al derecho internacional.

Por eso es especialmente relevante que a las protestas internacionales, a las condenas de los hechos le sigan las protestas internas, el rechazo de la propia comunidad judía internacional o, al menos, que una parte de ella deje clara su oposición a estos métodos.

El discurso en los Oscar ha sido recogido por muchos otros miembros de la comunidad de Hollywood que han querido sumar su relevancia, su notoriedad como forma de atracción hacia la condena y dejar claro que no están de acuerdo con lo que se está haciendo. Pero no todos lo han visto con buenos ojos y las cartas con firmas de protesta han aparecido dividiendo a la comunidad.

Pero otros acontecimientos, como el reciente asesinato de los siete cooperantes, bombardeados con toda precisión por el ejército israelí, provocan nuevas oleadas críticas:

No ha sido las únicas muestras de repulsa contra el genocidio que está cometiendo Israel. Días después de que la muerte de siete trabajadores humanitarios de World Center Kitchen a manos del ejército israelí agitara la opinión pública (con un ejecutivo de Joe Biden cada vez más incómodo ante la conducta de Netanyahu), ha sido publicada una carta alternativa, en firme apoyo del discurso de Glazer y en contra de que se utilice la memoria del Holocausto para justificar lo que está ocurriendo en Gaza. Son 151 los firmantes, según recoge Variety, tratándose de varios creativos de ascendencia judía en Hollywood.

Ahí encontramos a Joaquin Phoenix con su hermana Rain, al director Todd Haynes que hace poco estrenó Secretos de un escándalo, al Boots Riley de Perdona que te moleste, al Lenny Abramson de La habitación, al actor David Cross, a la directora de El club de las luchadoras Emma Seligman, a la actriz Debra Winger o al crítico David Ehrlich. También está Joel CoenElliot Gould, la directora Eliza Hittman (Nunca, casi nunca, a veces, siempre), a la célebre ensayista Naomi Klein, al cineasta Mike Leigh, a la actriz Hari Nef (vista recientemente en Barbie), a Nadav Lapid e Ira Sachs (directores de Sinónimos y Passages respectivamente), y a Mica Levi, encargado de la música de La zona de interés.* 

De seguir así, cada vez será más difícil "justificar" lo que ocurre en la Franja, El rechazo miembros destacados de la comunidad judía es relevante porque no se puede alegar "antisemitismo", como hace ya el gobierno de Israel para defender su acciones. La dilapidación del holocausto, de la historia del pueblo judío, es un hecho de incalculables consecuencias que el gobierno Israel no ha tenido en cuenta.

El holocausto está empezado a ser utilizado contra el gobierno de Israel, algo que deja contra las cuerdas a Netanyahu. Ser desposeído de esta poderosa arma es un duro revés a su pretensión de seguir capitalizando la historia.

El cierre del artículo deja claro que el gobierno de Israel ya no define los escenarios del combate. Este se ha trasladado a una opinión pública que se le enfrenta y donde los defensores de esta violencia se quedan sin argumentos.

Tras el discurso en la entre los premios del cine, la aparición de esa carta abre un segundo frente contra la política de Israel. Se nos explica: 

En la carta leemos: “Somos artistas, cineastas, escritores y profesionales creativos judíos que apoyamos la declaración de Jonathan Glazer de los Oscar 2024. Nos alarmó ver a algunos de nuestros colegas de la industria denunciar sus comentarios. Sus ataques a Glazer son una peligrosa distracción de la creciente campaña militar de Israel, que ya ha matado a más de 32.000 palestinos en Gaza y ha llevado a cientos de miles al borde de la inanición. Lloramos por todos los que han muerto en Palestina e Israel durante demasiadas décadas, incluidos los 1.200 israelíes muertos en los atentados de Hamás del 7 de octubre y los 253 rehenes tomados”.

Y continúa: “Somos judíos orgullosos que denunciamos la militarización de la identidad judía y de la memoria del Holocausto para justificar lo que muchos expertos en derecho internacional, incluidos estudiosos del Holocausto , han identificado como ‘genocidio en ciernes’. Rechazamos la falsa elección entre la seguridad de los judíos y la libertad de los palestinos. Nos unimos a todos los que piden un alto el fuego permanente, que incluya el retorno seguro de todos los rehenes y la entrega inmediata de ayuda a Gaza, y el fin de los bombardeos y el asedio continuos de Israel sobre Gaza”.

Y termina: “Honramos el Holocausto diciendo: nunca más, para nadie”.*

Esta frase final concentra toda la polémica tras la defensa de su posición: "somos judíos orgullosos". Entre ambas afirmaciones se abre una nueva realidad judía, una actitud que permita salir del callejón en el que el gobierno de Netanyahu ha metido a la comunidad judía, dentro y fuera de Israel. Esto es importante porque da oxígeno a la oposición interior que necesita argumentos y apoyos que le permitan huir de ser etiquetados como "anti judíos". Les que por delante la compleja tarea de separar a Netanyahu de la esencia judía, evitar que se convierta en un emblema judío, en la única solución posible.


Las declaraciones en diferentes espacios son la señal de que hay otra forma mejor de actuar, que ese "nunca más, para nadie" va más allá de un privilegio, de una licencia de exterminio en nombre de una pasado que Netanyahu está dilapidando contribuyendo a que el antisemitismo tenga excusas para crecer en el mundo.

Ahora en Hollywood se ha abierto una guerra de cartas y firmas, de denuncias y apoyos, en torno a unos sucesos que dividen al mundo justificando que cualquier forma de defensa es posible. Es un Hollywood dividido, llevado a posicionarse en un sentido u otro. Las reticencias iniciales a manifestarse han sido olvidadas ante la magnitud dramática de los hechos que se acumulan. Los que pusieron sus firmas de apoyo a Israel tras el ataque inicial de Hamás, con los asesinatos y secuestros, puede que no todos estén de acuerdo con lo que está ocurriendo después.

La otra guerra, la de la opinión, está abierta. 

El Correo - 9/11/2023

 * "Joaquin Phoenix, Todd Haynes o Mike Leigh: los creativos judíos de Hollywood que apoyan a Jonathan Glazer por su discurso en los Oscar" 20minutos -  Cinemanía 8/04/2024 https://www.20minutos.es/cinemania/noticias/joaquin-phoenix-todd-haynes-mike-leigh-judios-apoyan-jonathan-glazer-discurso-oscar-5233623/

martes, 7 de noviembre de 2023

La (otra) guerra de los clones o la huelga de Hollywood

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


El sindicato de actores de los Estados Unidos lleva más de cien días en huelga, lo que ha paralizado muchas series televisivas y retrasado muchos proyectos. En RTVE.es nos dicen que la huelga, que hasta no hace mucho implicaba también a los guionistas, ha costado ya 6.000 millones de euros y el despido de 45.000 personas en el sistema anclado básicamente en California.

De entre todos los motivos y reivindicaciones alegados en este caso, hay uno que destaca por su novedad: 

El tema de la IA para crear dobles digitales de los intérpretes, ha sido uno de los temas más sonados y de mayor conflicto a lo largo de la huelga que ha mantenido paralizado a Hollywood por meses.

Según han reportado algunos medios especializados, en la última propuesta la AMPTP abordaba el tema de la IA ofreciendo un aumento de los salarios a los profesionales que permitan ser replicados virtualmente. Sin embargo, no se comprometía a dejar de entrenar sus sistemas de IA.

No obstante, el SAG-AFTRA ha abogado por un modelo regulado con cláusulas específicas que los protejan ante este tipo de prácticas.

 

En resumen, lo que el futuro nos depara es unas películas sin actores, programas de televisión presentados, por ejemplo, por un Bogart en sus mejores años o un Fred Astaire con nuevos números coreográficos y a todo color. La animación ya no serán Mickey y Donald, sino de seres reconocibles o no, sacados del pasado o de un presente más barato.

En el mundo del cine, hasta el momento, los "dobles" eran las personas que se parecían a los actores caros, aquellos cuya lesión en acciones difíciles podía disparar el presupuesto. Eran los llamados "dobles de acción" o "especialistas". Pero ahora se trata de otra cosa diferente, de la creación de actores exprofeso o de imitaciones tan perfectas que las podemos dejar actuar con total confianza.

Los dobles digitales son para el mundo del cine y la TV lo que las máquinas automatizadas en las fábricas, una forma de ahorro de puestos de trabajo. La industria lo da por hecho y por eso apuestan por las cláusulas de autorización a la réplica virtual, como se señala en el artículo. Trabajas una vez y se crea contractualmente el derecho a usar tu imagen, tu voz, tus gestos, etc. hasta que los espectadores se aburran de ti.


Recordarán la expresión los "replicantes" en Blade Runner, la película de Ridley Scott basada en un relato de Philip K. Dick, "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?". Por ahora no caminarán por las calles, sino que desfilarán por las pantallas. Por ejemplo, el citado Bogart podría aparecer en "El halcón maltés II", una jovencita Judy Garland en "Más allá del arcoiris", un Gene Kelly en "¡Ya está bien de lluvia!" o un Pepe Isbert en un "¡Adiós, Mr Marshall!" o un "Yanqui Go Home!", título aún por decidir.

En el filme de Scott los actores hacían de clones. La cuestión ahora es la inversa: los clones harán de actores. No se trata de crear nuevos actores virtuales, sino de clonación, es decir, de copia y reproducción de lo existente. Imagen y voz, gestos, pueden ser reproducidos a la perfección. El actor solo es la materia prima inagotable con la que se pueden producir nuevas películas.

Unos actores o actrices de éxito en la primera temporada ofrecerían material virtual analizando todos los capítulos como para seguir temporada tras temporada hasta que dejaran de tener gancho con el público. Probablemente se les podrían aplicar algoritmo de envejecimiento y voz carraspeante de fumadores si el guion así lo exigiera.

¿Ciencia ficción? ¡Qué va! El futuro cada vez le deja menos espacio al presente y de la idea al hecho solo transcurren unos meses. Así de rápido va todo.

Las productoras ven un filón de ahorro en ello, pero ¿no estarán matando la gallina de los huevos de oro? ¿Qué vamos a ver al cine (los que todavía vamos)? Pues en cierto sentido, el trabajo de los actores bajo la cámara. Son ellos los que transmiten su humanidad a los personajes que han escrito otros. Aunque bien pueda ser que en poco tiempo otro algoritmo sustituya a los guionistas y estos queden para dar algunos retoques a lo que la combinatoria de acciones haga en otra máquina.


La revolución industrial cambió el mundo cambiando el trabajo. La máquina hacía lo que varios o muchos hombres realizaban. Se fue avanzando en eso. En realidad lo que llamamos progreso es una sustitución de lo humano e imperfecto por lo maquinal y preciso. Las máquinas se ajustan; los seres humanos envejecen.

En la clonación de los actores hay un principio utilitarista que niega la esencia individual del arte, nuestra forma de expresión en diferentes ámbitos. Las máquinas no necesitan la genialidad, quizá porque carecerán de ella. Sí pueden, en cambio, imitarla cuando esta se produce. Por eso a la industria solo le preocupa la primera vez, es decir, que lo bueno que hagas se pueda reproducir sin contar contigo. Cuando un actor, cuando una actriz tienen éxito sube su caché. Ahora, una vez clonados, pueden aprovecharse de su éxito sin contrapartida.

Eso de las contrapartidas está sobre la mesa de las negociaciones. Los nuevos sistemas de plataformas digitales necesitan ser alimentados las 24 horas del día 365 días al año. Hasta ahora se basan en la reproducción de las temporadas enteras de series de los últimos veinte años y a veces más. El filón de seguir reponiendo "Friends", por ejemplo, hace que se llenen cientos y cientos de horas de programación. De eso se quejan también todos los involucrados: directores, guionistas, actores... Su trabajo sigue produciendo beneficios cuando está de sobra amortizado y ellos no reciben apenas nada. Quieren negociar esto y recibir por lo que es una repetición de su trabajo alguna compensación, que es lo justo.

Pero la cuestión de los dobles virtuales va más allá. Los actores poseen un bien, que es ellos mismos. Ellos son la herramienta de trabajo y el resultado de la misma. Eso se recoge en una pantalla y se somete a un lenguaje, el visual, el cinematográfico o televisivo. El resultado es ese filme o programa. Si yo puedo producir películas sin ellos, pero con su imagen, el arte resultante es extraño o al menos diferente. Cuanto más preciso sea el resultado, más extraño o alienado será. Cuando seamos incapaces de distinguir en pantalla al Bogart genuino del Bogart virtual, el clonado, se habrá producido un cambio sustancial. Todo arte es fingimiento, pero ese fingimiento es el trabajo real del artista. Cuando no hay artista, ¿hay arte o solo lo imita? ¿Sueñan los espectadores con actores eléctricos?, podríamos preguntarnos.

En un mundo donde las novelas se escribirán con IA, los acores serán reproducidos con IA, la música será escrita con IA, la pintura se realiza con IA, etc. tal como se nos aventura que ocurrirá (y ya ocurre) sobre lo que hay que preguntarse es sobre los receptores, sobre el público y sus motivaciones para acceder a todo ello. Aquí tenemos dos respuestas. La primera es optimista: el público rechazará esas creaciones sin alma, fabricadas por máquinas. La segunda es realista y se basa en la experiencia del embrutecimiento del consumo artístico masivo a través del que se busca ese terrible "matar el tiempo" y no dotarlo de sentido. Puede que el público de hace cincuenta años lo hubiera rechazado, pero el público actual es una mera prolongación de un sistema diseñado para el consumo. Se crea para él, lo que aceptará, de lo que se encargan otros protocolos que se basan los datos recogidos. Ya no se trata de acceder al público y romper sus gustos establecidos, como hace el arte convertido en provocación del sistema, sino que se trata ahora de darle un placer básico satisfaciendo sus demandas. Aunque puede que no sea todo el público y algunos prefieran ver las viejas películas con "humanos", la mayoría apostará por los clones actualizados.

El olvido de las viejas películas es una enfermedad cultural grave, como lo es el de las obras literarias que nos muestran un mundo que no es el nuestro. Nuestro narcisismo es tal que solo queremos un selfie absoluto, multidimensional. Estas clonaciones permitirán una nueva forma de empatía, una forma distinta de producir películas controladas por una industria insaciable y a la que le interesa una parte del arte: la taquilla.

Podremos, por ejemplo, votar para que una película la "interprete" nuestro actor o actriz favoritos. Incluso podríamos, pasado un tiempo, disponer de menús para elegir entre varios actores en la película que podamos ver igual que ahora elegimos el idioma en nuestros discos digitales. ¿Por qué no? Todo lo que vende es posible y deseable.

La cuestión paralela es ¿irán los snobs al teatro? O quizá ¿existirá el teatro? ¿Tendremos interés en ver alguien que crea en directo? Las artes forman un sistema y lo que ocurre en un sector modifica de una manera u otra a los demás.

Por mi parte, me comprometo a no ver esas nuevas películas sin actores reales. Aunque no creo que sirva de mucho. Ya hay películas en las que los actores son "doblados" en las acciones, "rejuvenecidos" digitalmente, etc. No, no es ya ciencia-ficción. "La guerra de los clones" está empezando.


 

* "El Sindicato de Actores de EE.UU. mantiene diferencias con la propuesta de los estudios en puntos como la IA" RTVE.es / Agencias 7/11/2023 https://www.rtve.es/noticias/20231107/sindicato-actores-eeuu-mantiene-diferencias-propuesta-estudios-puntos-como-inteligencia-artificial/2460233.shtml


viernes, 10 de diciembre de 2021

Rebelde

Joaquín Mª Aguirre (UVM)


Inicialmente no la reconocí, pero había algo en sus ojos que me resultaba familiar, en algunos de sus gestos y movimientos. Poco a poco, mi memoria encontró el origen de aquella sensación ante la imagen de la pantalla en un canal de TV norteamericano. Era la actriz Rebel Wilson, casi irreconocible tras una drástica pérdida de peso. Cuando los cambios son tan intensos, las relaciones contigo mismo o, si se prefiere, con tu pasado, no son sencillas, especialmente cuando estas están fijadas en películas que se repiten una y otra vez en canales de TV por todo el mundo. En este caso, se añade algo más: vives de tu propia imagen, por lo que la decisión del cambio no es sencilla.

En la CNN encontramos un breve artículo sobre los conflictos que le supuso este cambio:

According to Rebel Wilson, not everyone on her management team was excited about her weight loss journey.

The "Pitch Perfect" star has documented her fitness transformation on social media for more than a year.

Wilson told BBC Breakfast in a recent interview that "I got a lot of pushback from my own team actually, here in Hollywood, when I said, 'OK, I'm going to do this year of health, I feel like I'm really going to physically transform and change my life'."

"And they were like, 'why? Why would you want to do that?'" she said. "Because I was earning millions of dollars being the funny fat girl and being that person."

Wilson declared 2020 "The Year of Health" for her and began sharing her workouts and weight loss on her verified Instagram account.*

 


El breve texto es muy revelador de lo que puede ser la esclavitud cinematográfica. Rebel Wilson construyó (o le construyeron) una imagen que daba forma a sus personajes. Si vemos sus películas, nos damos cuenta que creo esa base que ella misma señala, "the funny fat girl". Cambiar esto y dejarlo en la " the funny girl" o simplemente en "the girl", es decir, en la posibilidad como actriz de salirse de ese papel fundamentado en su peso, no ha sido entendido por todos de la misma manera.

Es interesante que el proceso de pérdida de peso se haya hecho documentándolo en Instagram durante el año. Ha debido ser un apoyo importante para ella en el sentido psicológico, pero también en su capacidad de enfrentarse a su propio equipo, temeroso que la pérdida de peso fuera también una pérdida de millones.


El hartazgo de un mismo papel repetido hasta la saciedad y, especialmente, su salud han debido pesar. Indudablemente, Rebel Wilson ha tomado una decisión drástica que la enfrenta a un futuro extraño: otro tipo de papeles. ¿Puede seguir siendo "the funny girl" sin el "fat" con el que se la definía?

El caso sirve para dejar en evidencia las formas malsanas con las que se definen los papeles, especialmente en el mundo de la comedia, caracterizado en muchas ocasiones por una comicidad física más allá de las meras caídas. El cine ha explotado el físico de las personas para bien o mal. Más allá de la belleza o de su ausencia, un elemento físico podía determinar tu carrera o la adscripción a cierto tipo de papeles que se encerraban en estereotipos, como el de la "funny fat girl".


Wilson parece haber usado el apoyo de la publicación en redes para contrarrestar los intereses del equipo, que no saben cómo saldrá el cambio. Lo más importante es la decisión de la propia Rebel Wilson al decidir optar por escapar de un encierro de estas características.

La historia tiene muchas consideraciones sobre lo que significa ser actor y que te encasillen por tu físico o que sea tu propio físico el que te encasille. Quedan por delante muchas incógnitas. ¿Cómo afectará el cambio a sus propias expectativas de trabajo? ¿Quiere Hollywood una Rebel sin la marca del peso? Esto puede afectar a los papeles que le ofrezcan. Quizá tenga que recomponer una carrera que había llegado a cansarla basada en la "comicidad" del sobrepeso.

Por encima de ganancias y audiencias está su propio deseo, el de anteponer la salud. Si sale de ahí una nueva Rebel Wilson y esta tiene éxito, mejor para ella porque habrá logrado conciliar su deseo y su futuro en términos de películas.


Las películas futuras ofrecerán una Rebel diferente a las de las anteriores. Habrá como una especie de doble vida, de entierro y reencarnación, con el agravante que lo que queda filmado no tiene fin.

Rebel Wilson ha hecho honor a su apodo. Hace falta tener mucha fuerza interior para hacer lo que hecho, salvar el reto del sacrificio personal, pero también el reto profesional. No sé cuál de los dos le habrá costado más. 

Deseamos la mejor suerte a Rebel Wilson. Me apunto a su próxima película. Quizá lo mejor que le podría pasar es la oferta del guion de un buen drama, una película de éxito que borrara las nubes que algunos ven en su horizonte. Sería la demostración de que se puede salir del estereotipo y ganar un futuro diferente al que te marcan, tenerlo en tus manos. De no ser así, como enseñó Gene Kelly, se puede ser feliz cantando bajo la lluvia.


 

 *  Lisa Respers France "Rebel Wilson says she got 'pushback' from her team over weight loss" CNN 8/12/2021 https://edition.cnn.com/2021/12/08/entertainment/rebel-wilson-weight-loss-pushback/index.html

domingo, 17 de diciembre de 2017

Complicidad

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El artículo publicado ayer por Maureen Dowd, titulado "Bringing Down Our Monsters",  y dedicado a uno de los temas que han sacudido este año —el primer año Trump—a los  se cierra con esta línea:  "No wonder, given the state of Washington and Hollywood, Dictionary.com chose “complicit” as its word of the year."* La expresión viene de la afirmación de Salma Hayek de que Harvey Weinstein se había convertido en su "monstruo" particular.
En efecto, no es posible que lo que está saliendo a la luz no haya salido antes de no ser por una mezcla de complicidad y miedo retroalimentándose una con la otra. Las avalanchas de denuncias han cubierto principalmente tres campos: Hollywood, los medios de comunicación y la política. Son tres terrenos especialmente sensibles al escándalo por ser espacios expuestos a la luz y necesitados de la aprobación directa del público, ya sea como audiencias (medios de comunicación y el cine) o como votantes (la política). Esta sensibilidad es la que hace que se hayan producido respuestas tan rápidas encadenándose los casos con respuestas inmediatas. El temor al efecto de arrastre ha hecho lo demás. Ni medios, ni productoras ni partidos se han querido arriesgar demasiado.


Muchos han cortado por lo sano. Quizá han pensado que era preferible darse el atracón de casos rápidamente antes que un goteo que les produzca un daño mayor. Un caso relativiza otro caso.
La complicidad es necesaria para mantener ese nivel de agresividad sexual, tal como ha sido descrito en los casos con nombres más relevante. Es la complicidad la que obliga al silencio de quienes se arriesgaban a quedar fuera de la profesión sin denunciaban a personajes poderosos, intocables. Cuando las primeras cabezas importantes comenzaron a caer en la Fox, se precipitó todo. ¡Era posible!
Escándalos como las acusaciones contra Bill Cosby por drogar y violar más de cincuenta mujeres o las sacadas a la luz tras su fallecimiento en el caso del presentador Jimmy Savile por abusos sexuales infantiles (incluso con acusaciones de necrofilia) durante más de cincuenta años, han estado en los medios en estos últimos tiempos creando un ambiente en la opinión pública, preparando el terreno para el choque con la realidad de personajes populares y muchos de ellos queridos.


¿Es el mundo de los medios, el cine y la política más proclive a los depredadores sexuales que otros? Probablemente no, aunque tengan un componente de volatilidad importante. Son medios en donde tu destino puede estar en unas pocas manos, en decisiones tomadas por personas que quedan armadas con un enorme poder.
El caso del mundo político tiene su propia especificidad, aunque también se hace cada vez más próximo al del espectáculo, como el propio Donald Trump —que también acumula sus denuncias por abusos— ha demostrado. El actual presidente no ha ocultado anteriormente que es el dinero el que da el poder y  que el poder  no es más que la capacidad de obtener lo que se desea (véase "Rosebud funciona" 2/02/2017).


La idea de Trump es la que está en esas mentalidades depredadoras: conseguir lo que se desea es un certificado de que se posee el poder, por lo que se necesita la comprobación constante, el ejercicio continuado. El depredador busca encontrar el miedo en los ojos de su presa; en eso está gran parte de su placer.
Lo que está ocurriendo es una revolución en un sentido: está trastocando los pseudo valores del poder. Ayer comentábamos aquí el caso contrario: la mujer egipcia, Somaya Tarek Ebeid, acosada en pleno centro comercial en Heliópolis. Su resistencia al hombre que la acosa hace que sea golpeada, una bofetada que queda registrada en las cámaras de seguridad. Somaya va a la Policía que la ignora; va a los medios que la acusan a ella y le roban el teléfono para tener acceso a sus fotografías personales; los jueces solo condenan al hombre por la bofetada, no por el acoso. Finalmente, el hombre la raja la cara por haberla denunciado. Ella intenta el suicidio con pastilla y lo retransmite en directo a través de Facebook. Somaya sigue siendo en víctima de cada una de las instituciones ante la que va a denunciar su ataque.
El efecto de las denuncias está sacudiendo los cimientos de la sociedad norteamericana precisamente en el momento de conservadurismo más retrógrado, con la llegada de Trump a la Casa Blanca. Desde el primer día se abrió un frente de lucha para que quedara claro que la política antifeminista que Trump apuntaba y practicaba no le iba a ser fácil de sostener. La llegada de un organizador de concursos de Mises no era lo más positivo para los Estados Unidos.


La visión del poder es masculina, prepolítica, no ideológica, carnal. Caen republicanos y demócratas, liberales y conservadores. Lo único que pueden hacer los partidos es reaccionar ante lo que les viene encima. La agresión sexual no es defendible bajo ninguno concepto y cualquier atisbo de hacerlo es caer bajo al marco de la "complicidad", la temida palabra declarada estrella del año.
Uno de los efectos de la agresión es que aunque pudiera prescribir, pasado el tiempo, no lo hace como denuncia, afectando como escándalo. La denuncia de casos pasados está sacudiendo carreas políticas y profesionales cuya caída es desde la cima de la profesiones. No todos tienen la suerte de Jimmy Savile, de irse a la tumba antes de que salga todo a la luz. Es lo que le valió terribles críticas a la BBC por haber tapado el escándalo continuado de un pervertido con gracia.
Derribar los monstruos, como reclama Maureen Dowd en su artículo, es descubrir que los monstruos son también molinos, que ha llegado el tiempo de la tolerancia cero con los abusos en todos los ámbitos. Ha llegado también el momento de replantear las formas de entender el poder y su control en unas sociedades con una mayor incorporación de las mujeres a los puestos de trabajo de responsabilidad.
Junto la violencia doméstica, muchas mujeres se enfrentan a la jungla laboral en la que les espera otro tipo de violencia a cargo de las personas que pueden decidir su futuro. La violencia sexual en cualquiera de sus variantes parece desafiar las normas sociales y los principios de la convivencia. La educación en valores es un camino, pero eso no evita que la transgresión de esos valores se convierta en una forma de mostrar la impunidad del poderoso. Por eso la "complicidad" es un factor tan importante ya que asegura un círculo protector, un círculo que le vuelve invisible para sus desmanes. La denuncia constante es la única forma de enseñar al poderoso que puede perder todo, que la impunidad no existe.
Hay que acabar con esos monstruos. Pero también es necesario ir a la raíz, evitar que crezcan en sociedades precarias, donde el miedo a denunciar por perder lo que se tiene es un hecho. La solidaridad de las denuncias es fundamental para crear los factores disuasorios necesarios. Sin cómplices no les será tan fácil.




* Maureen Dowd "Bringing Down Our Monsters" The New York Times 16/12/2017 https://www.nytimes.com/2017/12/16/opinion/sunday/sexual-harassment-salma-hayek.html




domingo, 24 de abril de 2016

El blanqueo étnico

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Las protestas de los actores y la comunidad afroamericana que han rodeado la entrega de los Oscar de este año han sido solo una parte, la referida a los papeles y a las nominaciones. Pero hay otra paralela que se mantiene abierta, la que afecta a los asiáticos.
Hollywood —por no decir los grupos dominantes en la sociedad norteamericana— siempre ha tenido una visión muy particular de la diversidad humana. Conforme se ha ido avanzando en los derechos, las minorías han conseguido ser representadas desde una óptica distinta a la habitual, que solía estar distorsionada a fuerza de estereotipos y tópicos.
La cuestión que se plantea ahora desde la comunidad asiática es que los pocos papeles adecuados que se escriben sean representados por actores no asiáticos y, otra variante de la queja, que papeles originariamente de personajes asiáticos sean cambiados para que puedan ser interpretados por actores que no lo son. En el primer caso se recurre al maquillaje; en el segundo al cambio de nacionalidad del personaje.
No es una cuestión nueva, pero este año pasado, con la contestación que han tenido las nominaciones de los Oscar, todo ha vuelto a salir a la luz. Tras la reivindicación de los afronorteamericanos, ahora llega la de los asiático-americanos.


Los Angeles Times le dedica un artículo a esta cuestión que ha estado presente desde los Oscar en los medios. El periódico habla, en primer lugar, de la adjudicación del papel de monje tibetano a la actriz Tilda Swinton en la película Doctor Strange, basada en los personajes de los comics de Marvel. Después se centró la polémica en otro de los casos más controvertidos: la selección de Scarlett Johansson  para el papel principal del "live action" de un clásico del cyber-punk, Ghost in the Shell (1995). La película es un hito en el anime y sirvió de inspiración a películas como Matrix, por ejemplo, que se realizó cuatro años después. Los mangas de Masamune Shirow han servido para varias películas de animación, serie de televisión y videojuegos. Con el proyecto que se estrenará en 2017, la polémica ha ocurrido con la selección de una actriz no asiática, la estrella Scarlett Johansson.
Los Angeles Times califica este tipo de acciones de Hollywood como "borrado racial". Tras referirse a la larga tradición de interpretación de los personajes asiáticos por actores que no lo son, se señala en el artículo:

But even more troubling and insidious is a newer phenomenon of racial erasure — when in the process of adaptation, filmmakers remove the original racial identities of the characters in favor of … something else. Something Hollywood (wrongly, some might say) perceived to be box-office safe.
For Tom Cruise's "Edge of Tomorrow" — based on the Japanese novel "All You Need Is Kill" — the protagonist was named William Cage, a departure from the novel's Keiji Kiriya. In "The Martian," Chewitel Ejiofor plays NASA bigwig Vincent Kapoor — a character who in Andy Weir's novel is named Venkat Kapoor.
Which brings us back to Johansson. That first image of "Ghost in the Shell" identifies her only as the Major, carefully not revealing the character's actual full name. Will she still be playing a character with an Asian name, or has it been rewritten for racial erasure? And ultimately which is worse: Hollywood not casting Asians to play Asians or Hollywood pretending that Asians don't exist in the first place?*


La forma de evitar tener que pasar por maquillaje es el cambio en el guión. Allí donde había un personaje asiático, se cambia. La elección del los actores queda ya lista de impedimentos étnicos.
Cuando vemos muchas viejas películas de Hollywood, nos da cierta vergüenza (al menos a mí) contemplar la forma en que se trata a veces a las personas de otros países, culturas y continentes. Es una colección de estereotipos y tópicos, con una importante base racista. Hoy esto supone un verdadero conflicto, con audiencias repartidas por todos los continentes. El actor afroamericano Chris Rock, que presentó los Oscar este año, recurrió a un chiste sobre asiáticos, lo que suscitó críticas y nuevas protestas desde otra comunidad. Vanity Fair señalaba:

Even as host Chris Rock directly criticized the Oscars for their lack of diversity during the Academy Awards broadcast on February 28, he pointed out yet another blindspot for Hollywood and race. After weeks of think pieces and frustrated tweets about one of Rock’s jokes, bringing Asian children onstage as faux PriceWaterhouseCoopers accountants, the Academy has apologized for the bit. “The Academy appreciates the concerns stated, and regrets that any aspect of the Oscar telecast was offensive,” the organization said in a statement released today. “We are committed to doing our best to ensure that material in future shows be more culturally sensitive.”
The statement came after two-time Oscar winner Ang Lee joined a group of 25 Academy members of Asian descent in writing a letter protesting the joke. “In light of criticism over #OscarsSoWhite, we were hopeful that the telecast would provide the Academy a way forward and the chance to present a spectacular example of inclusion and diversity. Instead, the Oscars show was marred by a tone-deaf approach to its portrayal of Asians.”
The letter continued, “We’d like to know how such tasteless and offensive skits could have happened and what process you have in place to preclude such unconscious or outright bias and racism toward any group in future Oscars telecasts.”**


Parece que la mecánica chistosa norteamericana se ha instalado en un continuo desprecio de unos a otros desde un sistema jerarquizado en el que se va ascendiendo mientras se mantiene una discriminación hacia la siguiente comunidad en la fila. En esta época en la que el racismo y la discriminación alcanzan el grado de aspirante a la Casa Blanca de mano de un Donald Trump, los chistes racistas son más peligrosos que nunca. En un ambiente crispado, los chistes son incendiarios. Los ataques a Barack Obama han sido muchos de ellos por ser afroamericano. Su acceso a la presidencia ha sido más de lo que muchos esperaban ver en vida.
Hollywood parece estar siempre, en estos casos, en el centro de las polémicas, lo que tiene su sentido. Es allí donde se crean las representaciones que se hacen de los demás. Es en los medios donde se plasman y desde donde se transmiten por la sociedad y hacia el exterior, dado el poder de la maquinaria cultural norteamericana.


Para algunos, es mejor para la taquilla disfrazar a la estrella que prescindir de ella y colocar a alguien desconocido para un papel de un personaje extranjero. En muchas ocasiones se ha llegado al ridículo y en ocasiones ha sido premiadas por la Academia de Hollywood interpretaciones que hoy nos mueven a la risa.
Ya no se aceptan este tipo de maquillajes con la misma facilidad que antes, aunque se haya mejorado en las técnicas. No se trata tanto, desde el nuevo planteamiento, de una cuestión de verosimilitud, sino más bien de representación social. Y una cuestión, evidentemente, de dignidad.
En el segundo de los casos citados de cambio de la nacionalidad y etnia del personaje protagonista, la película de Ridley Scott The Martian, también ha tenido su polémica. La revista GQ publicó un artículo con el título "Why Couldn’t The Martian Have Had an Indian Dude In It?", en el que se señalaba poco después del estreno:

Ridley Scott’s The Martian opened last week to some pretty stellar reviews. However, the film has received backlash for some of its casting choices—namely, a couple of Asian-American characters from the book appear as non-Asian-American in the movie. Black actor Chiwetel Ejiofor and white actress Mackenzie Davis play roles that were written as Asian-Indian and Korean-American in the book, respectively.
Look, I’m not here to say South Asians have had it particularly rough in this country. I’m also not here to say white-washing isn’t a serious problem in Hollywood. But I am here to say: Really, Ridley Scott? If I had to sit through the gross-ass alien birth scene in that butt movie Prometheus, then Scott can cast Kal Penn in his goddamn movie as Vincent Kapoor (originally written as Venkat Kapoor), the head of Mars operations at NASA. In a world where millions of Americans watch The Big Bang Theory, in which an Indian character can’t speak to women for most of his life and the whole joke is he may be gay, when we finally get a cool, well-drawn, interesting rocket scientist character, call me selfish, but I want him to stay Indian.***


No le falta razón. ¿No podía mostrar la película un protagonista indio? Parece ser que no, que la taquilla, suponemos, se habría resentido. No tienen este inconveniente para con los personajes secundarios, sobre todo en películas que tienen una gran aceptación mundial, en la que se trata de ampliar los nacionalidades y etnias para que exista una buena recepción en los mercados.
Hollywood está tratando de cuidar un mercado especialmente importante, el chino. Es tal la cantidad de ingresos por taquilla que puede suponer que el hecho de ofenderles con un actor maquillado hace tiempo que se ha desestimado. Los tiempos de Fumanchú y el Emperador Ming (del planeta Mong) ha pasado, pero no del todo. Hollywood ha incorporado a las mega estrellas asiáticas como garantía de apertura de los mercados internacionales. Actores y directores se incorporan a las películas de Hollywood cada vez más. Y muchos funcionan muy bien. Pero hay ciertos "riesgos" que no se quiere asumir.


Hollywood tiene muchos errores que enmendar y muchos vicios que corregir en el tratamiento de los otros. Probablemente no exista ni haya existido una maquinaria tan poderosa para la distorsión de la percepción de los otros que el cine norteamericano, una verdadera fábrica de estereotipos, además de los consabidos sueños.
En un mundo globalizado y de intercambio permanente, no es concebible que se sigan produciendo este tipo de distorsiones culturales, con taquilla o sin taquilla. Hoy hay que buscar más la colaboración y el diálogo que estas viejas fórmulas agotadas, propias de otros tiempos.
El estreno de la nueva versión de El libro de la selva trae el debut de un extraordinario actor infantil, el indo-americano Neel Sheti, perfecto en su papel de Mowgli. La pregunta es ¿cuántos papeles como este, un protagonista, podrá interpretar a lo largo de su futura carrera Neel Sheti? ¿Habrá sitio en las historias?


El personaje de Mowgli ya fue interpretado por Sabú, un joven actor descubierto por el documentalista Robert Flaherty en la India e incorporado por el húngaro Zoltan Korda a sus películas. Fue él quien interpretó a un primer Mowgli en 1942. Sabú gozó de gran popularidad como actor y enganchó una racha de películas en las que además de hindú, como en Rebelión en la India,  hizo de árabe e otras como El ladrón de Bagdad o Las mil y una noches. La piel oscura valía para todo.
Esperemos que al joven Neel Sheti le esperen papeles en los que pueda ir más allá del estereotipo, que no le hagan interpretar algún personaje de algún remoto lugar solo porque su piel sea más oscura o que no pueda optar a un buen papel porque los guionistas han decidido trasladar la historia a Nueva York. Por cierto, Neel Sheti es neoyorquino. Pero eso es verdadero, demasiado para una película. 


* "Hollywood's glaring problem: White actors playing Asian characters" Los Angeles Times 18/04/2016 http://www.latimes.com/entertainment/movies/la-et-mn-racial-erasure-essay-20160418-story.html
** "Chris Rock’s Oscars Asian Jokes Finally Prompt Academy Response" Vanity Fair 15/04/2016 http://www.vanityfair.com/hollywood/2016/03/chris-rock-asian-jokes-response
*** "Why Couldn’t The Martian Have Had an Indian Dude In It?" GQ 15/10/2015 http://www.gq.com/story/why-couldnt-the-martian-have-had-an-indian-dude