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martes, 28 de octubre de 2025

El tercer mandato

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En varios textos anteriores (ayer mismo) hemos hablado del "riesgo" de que Trump se "presentará" a un tercer mandato presidencial. Ya tenemos ese tema ofrecido por RTVE.es citando al propio Trump en su interés por seguir en la Casa Blanca.

Se nos dice lo siguiente al respecto:

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado que le "encantaría" optar a un tercer mandato como presidente del país a pesar de que la Constitución lo impide. Sin embargo, ha respaldado la idea de que su actual vicepresidente, JD Vance, y el secretario de Estado, Marco Rubio, formen una candidatura para los comicios de 2028. En la opinión del mandatario estadounidense, este tándem sería "imparable".

Trump ha afirmado a los reporteros a bordo del Air Force One, antes de llegar a Japón, que le "encantaría" presentarse por tercera vez y asegura que tiene los "mejores números" en las encuestas. Estas declaraciones no le han impedido apoyar a Vance como futuro candidato presidencial y a Rubio como aspirante a vicepresidente en 2028. El presidente estadounidense ha descartado como tercera opción postularse para

Rubio, que se encontraba presente durante estas declaraciones, sonrió al ser propuesto por Trump, pero ha evitado hacer declaraciones al respecto. La pregunta fue hecha después de que Steve Bannon, exasesor suyo, aseguró en una entrevista que ya hay un plan para que Trump pueda estar otro mandato en la Casa Blanca. Esta posibilidad está prohibida por la 22ª enmienda de la Constitución estadounidense.* 

Si está Steve Bannon por medio, debería vigilarse especialmente esa posibilidad. Bannon es el que ha "montado" la "ultraderecha europea" tras hacerlo con la norteamericana. Si Bannon le ofrece un plan suficientemente "atractivo" a Trump habrá que tener mucho cuidado, porque a lo mejor no se trata de tener un "tercer mandato", sino de prolongar el segundo, por extraño que nos pueda parecer.

Todo lo que ocurre en Estados Unidos desde que está Trump es "extraño", incluso lo es para muchos norteamericanos que van reaccionando una vez entendido que la "extrañeza" es un estado peligroso si se queda ahí. Jugar con el interés por un tercer mandato puede actuar como un cebo para atraer ideas, posibilidades.

¿Estarían los Estados Unidos dispuestos a aceptarlo o llevaría más allá de un enfrentamiento "verbal"? Si se aceptan, como están aceptando muchos, la excepcionalidad del mandato sobre su condición de "elegido", no solo por las urnas, sino por el dedo supremo, ¿puede aceptarse un tercer mandato? O, precisando más el argumento, con la idea de "MAGA" y de ser un enviado para que se cumpla ese destino, ¿sirven de algo las leyes humanas o considerarse un mero tecnicismo?

Si no estuviéramos hablando de Trump y tipos como Steve Bannon, podríamos pensar que se trata de una frivolidad. Nada es frívolo con Trump o quizás la frivolidad es tan intensa y extensa que nada puede escapar a ella.

La cuestión esencial es que Donald Trump es la punta de un iceberg de gigantescos intereses de muy diversa naturaleza. A lo mejor empiezan ya a normalizar esa idea del tercer mandato. Decir que es "imposible" puede ser realmente otra frivolidad que, por no creerla posible, acabe produciéndose aludiendo a un "estado de necesidad".

Quizá el titular de RTVE.es nos lleva en una dirección equivocada al poner el énfasis en el "pero", dando por excluido el tercer mandato. Pero para alguien que está invadiendo estados y ciudades invocando leyes centenarias pensadas para situaciones extremas, el universo de posibilidades puede ser más amplio que para el resto.

La prensa se divide en los que lo consideran una balandronada y los que saben que cuando Trump quiere algo, no para hasta conseguirlo. Queda mucho mandato por delante. Lo importante es saber cuánto-

 

* "Trump afirma que le "encantaría" optar a un tercer mandato en 2028, pero apoya el tándem Vance-Rubio" RTVE.es / Agencias 27/10/2025  https://www.rtve.es/noticias/20251027/trump-tercer-mandato-2028-apoya-tandem-compuesto-vance-rubio/16788829.shtml

miércoles, 20 de enero de 2021

Los indultos y el futuro

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)




La noticia está en todos los medios: Trump ha indultado a Steve Bannon. La CNN le dedica un enorme frontal en el mismo día que, dentro de unas horas, Biden entrará en la presidencia. Ha aguardado hasta el último minuto para evitar lo que difícilmente podrá evitar. Sobre el papel, la posibilidad de "indultarse" a sí mismo, curiosa e ilustrativa paradoja que culmina, como guinda infame, un pastel amasado con desvergüenzas, mentiras y delitos encargados a los amigos que reciben ahora su recompensa en forma de indulto.

Pero creo que esta es la mitad del asunto. Evidentemente, Trump no puede estar en la calle, protegido por su condición presidencial, y estar sus colaboradores directos —sicarios y estrategas— en la cárcel. Eso supondría un peligro constante para él por lo que pudieran declarar o aclarar, dada la peculiar flexibilidad negociadora del sistema judicial norteamericano.



Teniendo en cuenta el peculiar sentido de la "lealtad" (el mismo de los mafiosos) que Trump exige, el paso por la cárcel es visto como una demostración de fidelidad al jefe, algo que Trump necesitará para su proyecto de futuro, que puede ser modelado desde este tipo de detalles.

Son muchos los que se preguntan por el "futuro" de Trump. En el concepto se incluye, como marco, el futuro de la vida política norteamericana de los próximos cuatro años, el del partido republicano y el de la convivencia social.

El escenario de un Trump callado no es factible porque va contra su propia naturaleza. Ya no es solo el ego, sino su —declarado públicamente— sentido de la venganza. Esto forma parte de su visión de la vida y del poder. Mata a tu oponente, no dejes atrás nada que se vuelva contra ti y persigue hasta el infinito a tus enemigos, como se suele decir, que no puedan dormir tranquilos. Otras personas se tomarían un tiempo después de pasar por la presidencia. Trump no.

Él no es un "presidente saliente"; es un monarca exiliado, que necesita su corte en el exilio planificando la restauración de su reino. Lo que hemos visto durante el mandato de Donald Trump es más que suficiente para intentar especular sobre lo que será el día siguiente a su salida y el resto hasta llegar a las siguientes elecciones.



La principal estrategia de Trump hacia el futuro será no perder el capital que suponen 73 millones de votos, una enorme cifra, que ha necesitado de un enorme esfuerzo demócrata para poder superarlo. Desde esta perspectiva, el objetivo de Trump no puede ser otro que el desprestigio de Biden, presentar sus acciones como "anti americanas", una entrega a las aspiraciones de China, traición al "MAGA", etc. Si Biden, ha anunciado procesos de regulación de los inmigrantes, el último acto de Trump es ante el muro construido en Texas, presentado como una defensa frente a la "invasores", delincuentes (los "bad hombres") que llegan del sur. Lo mismo irá ocurriendo con todos los pasos que dé Biden: relaciones con Europa, cambio climático, políticas en Oriente medio, etc.

Para poder hacer esto, Trump tiene un obstáculo que pronto se verá si es capaz de saltar: el partido Republicano. Si Trump se autoproclama como candidato a las próximas elecciones, el partido tendrá que decir algo. Debilitado por la pérdida de las dos cámaras, se enfrenta a una situación compleja: quedar marginado como oposición si se opone a Trump y a sus tácticas mediáticas del contacto directo con sus seguidores, por un lado, o convertirse en una mera empresa del grupo Trump, cuya función es aplaudir al viejo monarca depuesto, soñando con un regreso. Quizá en esta decisión este realmente el futuro.

La cuestión está en la capacidad del partido republicano en distanciarse de lo que será el trumpismo reconociéndolo como una aberración autoritaria respaldada por los grupos extremistas. Por eso Trump necesita recuperar a Bannon, a Flynn y a otros halcones que le sirven de enlace, estrategas del populismo nacionalista a la americana y exportadores de turbulencias.




Con unos Estados Unidos tomado por las fuerzas de la Guardia Nacional, con las fuerzas de Inteligencia intentando rastrear los infiltrados (o reclutados) en sus propios cuerpos, sin poderse fiar demasiado de un simple guardia que se pone en una puerta, el riesgo de que esto se vuelva una "normalidad", un país más allá de la división política, bajo riesgo de altercados como el del asalto al Capitolio, la situación próxima no va a ser fácil.

Creo que todo el mundo es consciente que ante esto, una situación actual que algunos analistas compara con la división de la Guerra de Secesión, las bunas palabras de Biden se van a quedar en eso. Los intentos de revertir lo hecho por Trump serán interpretados, como hemos señalado, como debilidades y traiciones. Pueden ser eficaces y justas en un nivel, pero desde el punto de vista de su percepción, el trumpismo mediático lo presentará como fracasos.

Trump necesita sus aparatos de propaganda propios, tanto en redes como otros que cubran el hueco —si se echan para atrás— de la FoxNews. La fórmula de contacto directo (sus tuits) y amplificación mediática (FoxNews y medios afines) le ha funcionado e intentará repetirla, aunque sea con agentes nuevos. Necesita también del gabinete estratégico, el grupo de fieles que está sacando de la cárcel a golpe de indultos.



El partido republicano tiene una vez más la palabra y el destino en sus manos. Tendrá que decidir si defiende el sistema democrático norteamericano y se opone a Trump, tanto por el asalto al congreso como por su intento de controlarlo, o si, por el contrario, planta cara a Trump, aunque pierda las próximas elecciones de dentro de cuatro años. Para esta última opción, necesitará reconstruirse en lo personal, lo moral y lo ideológico, librándose de la vieja guardia que se puso al servicio de Trump y le libró de un primer impeachment a sabiendas de sus manejos, por lo que perdió el sentido de la moralidad política.

Por eso, este segundo impeachment es decisivo, de lo que ocurra en él depende el futuro, sobre todo el de Trump, menos el del trumpismo, que agrupará filas con él y en el que, si es eliminado, se abrirá una lucha feroz por gestionar esa masa del MAGA, que muchos se resisten a desperdiciar. Ya hay candidatos, como el oscuro Mike Pompeo, un hombre salido del Ejército, forjado en el mundo de los intereses empresariales, pasado por la jefatura de la CIA y, finalmente, Secretario de Estado. Todo junto nos da un perfil especial, del que Pompeo ha sabido ocultar los elementos oscuros (la financiación de sus donantes), crearse su propia línea de intereses en la sombra de Trump. Pero puede que no sea el único, con algunos republicanos más trumpistas que Trump, que se lanzarán pronto a la conquista si Trump es inhabilitado o algo peor.



El entierro político de Trump nos dejará un Trump zombi, sin otro fin que la destrucción y, quizá, colocar peones que pueda controlar. Al menos lo intentará; lo del segundo plano no va con él.

En apenas unas horas, Joe Biden jurará su cargo como presidente. Lo que ocurra desde ese momento marcará el futuro por mucho tiempo. Con la imagen de los Estados Unidos perjudicada, con el liderazgo de China, con los puntos de fricción alentados o creados por Trump, Biden cuenta con una importante baza en el exterior: la práctica totalidad del apoyo mundial para olvidar a Trump. Con la excepción de algunos dictadores y de algunos aspirantes a serlo, el mundo suspira por todos, por un respiro y poder reconstruir relaciones, volver a tratados comunes, poder simplemente hablar para hacer algo mejor. A su pesar, Trump nos ha enseñado algo importante a todos: lo desastroso de su persona y de los efectos de lo que representa en la presidencia de un país como los Estados Unidos. Esto debería ser un aviso para los políticos democráticos de todo el mundo, pues la amenaza populista es global y cada vez más coordinada, algo a lo que ha contribuido el propio Steve Bannon, hoy mismo indultado.

El indulto de un delincuente (Bannon ha sido condenado por estafar dinero a los donantes republicanos) es el pistoletazo de salida de la carrera del mismo Trump con distinto pellejo, pero que sigue siendo el mismo. Los indultos han seguido la misma tónica que "su reinado", una línea absolutista, del poder sin justificación y personal, algo a lo que le va a costar renunciar. Los indultos son un último insulto, un desprecio al orden, a la justicia y a la moralidad. Es decir, puro Trump; hacer lo que se puede y no lo que se debe.



jueves, 4 de enero de 2018

El hombre tras el botón o solo será un problema si ganamos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No sé si Donald Trump tiene una lista de deseos o propósitos para 2018. Quizá le parezca demasiado vulgar para alguien que piensa que puede tenerlo todo. Las cadenas norteamericanas de televisión primero y los periódicos después comenzaban con sus comentarios sobre tener un botón nuclear más grande y poderoso que el del líder norcoreano. No se debe retar a Trump en estas cosas porque siempre ha sido muy quejica con las cuestiones de los tamaños, empezando por el de sus manos. El tuit lanzado desde la Casa Blanca al mundo sobre el tamaño del botón y su poder infinito pasará a la Historia de la trivialidad, de la necedad política, cuyos primeros puestos estarán copados por Trump.
Pero el lío del botón no es nada en comparación con la que ha traído el adelanto de un libro sobre el presidente en el que aparecen las opiniones de algunos de sus ex colaboradores, en concreto, el que ha despertado sus iras es Steve Bannon, el ideólogo ultraderechista al frente de Breitbart, el máximo centro de intoxicación informativa usado para favorecer a Trump.
Me imagino que esta situación no es nueva para Trump, acostumbrado a acabar con la paciencia de los que le rodean. Es posible que muchos de los que se le acercan lo hagan con la pretensión de poder manipularle. Es la tentación que siempre presentan los tontos poderosos. Sin embargo, la estupidez de Trump es de un tipo especial y me imagino que ya estará vacunado contra ese tipo de acercamiento del "inteligente útil", sobre todo por la frecuencia que le ha debido ocurrir en su vida. 
Es difícil controlar a una persona como Trump y se están dando cuenta. Todos los que han querido hacerlo, lo han comprendido de una forma u otra. Esto implica que nadie sale por las buenas de una relación con Trump, como ha ocurrido con otros y ahora con Bannon.


La publicación de un libro es para Trump, un tipo que quiere por todos los medios estar en la Historia como el "número 1", un reto. Y el libro escrito por Michael Wolff le plantea muchos, en diversos planos.
The New York Times se centra en el rifirrafe entre los antiguos colaboradores. Trump, como ya es habitual, usa la táctica de infravalorar a los que hasta el momento ha alabado por estar a su lado:

“Steve Bannon has nothing to do with me or my presidency,” Mr. Trump said in the statement. “When he was fired, he not only lost his job, he lost his mind.”
Mr. Trump berated Mr. Bannon for the loss of a Senate seat in Alabama and said the former adviser did not represent his base but was “only in it for himself.” Rather than supporting the president’s agenda to “make America great again,” Mr. Bannon was “simply seeking to burn it all down,” Mr. Trump said.
“Steve pretends to be at war with the media, which he calls the opposition party, yet he spent his time at the White House leaking false information to the media to make himself seem far more important than he was,” he added. “It is the only thing he does well. Steve was rarely in a one-on-one meeting with me and only pretends to have had influence to fool a few people with no access and no clue, whom he helped write phony books.”*


No se le puede quitar a Steve Bannon el mérito de haber sacado de sus casillas a Trump. Lo ha hecho por el punto más sensible y débil que es su propia familia, que sigue siendo el núcleo fuerte de este hombre desconfiado. Le ha hecho sacar a la luz sus mecanismos defensivos, el primero de ellos negar el vínculo entre ambos. En realidad, viene a decir Trump, Bannon no era un asesor y estratega, sino alguien que pasaba por aquí y meramente coincidimos en algún pasillo. Poco más. En su mentalidad, estar junto a él es el mayor privilegio que se pueda tener. Cuando alguien discrepa o le traiciona a sus ojos,  Trump trata de borrar esa proximidad negándola. Todo lo que era positivo, se vuelve negativo. Diciendo que apenas conoce a esas personas no solo las "castiga" sino que trata de restar fuerza a lo que puedan decir de él.
El libro que ha desatado sus iras tiene por título "Fire and Fury: Inside the Trump White House". La BBC ("nice one!", decía Trump en las ruedas de prensa) ha titulado "10 explosive revelations from new Trump book"** haciendo una lista de las afirmaciones que más daño ha hecho a Trump. Esta es la lista:
1. Bannon thought Don Jr meeting 'treasonous'
2. Trump 'befuddled' by his victory
3. Trump 'angry' at inauguration
4. Trump found White House 'scary'
5. Ivanka hopes to be president
6. Ivanka mocks dad's 'comb-over'
7. White House unsure of priorities
8. Trump's admiration for Murdoch
9. Murdoch calls Trump 'idiot'
10. Flynn knew Russia ties 'a problem'


La BBC comenta lo afirmado en el libro de Michael Wolff con las aportaciones de Anthony Zurcher (AZ en el texto). Trata de establecer la novedad y viabilidad de lo expresado en la lista de "revelaciones explosivas". Como puede apreciarse, la lista se parece a algún cuento borgeano pues se pasa de una cosa a otra sin demasiada conexión. Sin embargo, la conexión es la mente de Trump y su forma de percibir el mundo desde sus propios principios.


La estructura de la lista es más o menos clara en sus bloques temáticos: 1 - 2,3,4 - 5,6 - 7 - 8,9 - 10. El primero muestra la relación conflictiva con Bannon a través de la entrevista celebrada con los rusos en la Trump Tower, que involucra al hijo de Trump. el segundo bloque es el que afecta a la personalidad de Trump. Donde este vende seguridad en sí mismo, se nos muestra a un candidato que no tenía intención de ganar y se encuentra con una victoria inesperada. Wolff nos muestra el pánico del ganador y la familia. El tercer bloque es interesante porque nos muestra el papel de Ivanka Trump en este año de presidencia. Me parece factible que Trump haya pensado en ella como una "sucesora". Fueron muchas las protestas y comentarios sobre el papel que la "primera hija" estaba desempeñando. Trump impuso a su hija en muchos foros internacionales promocionando su figura. La idea es que estaba dando un valor añadido a los negocios familiares, pero creo que la idea de una Trump en la presidencia es contemplada por el padre; son sus genes. Las burlas sobre el pelo de Trump por parte de su hija no deben ser una novedad para él.
El número 7 es uno de los más críticos:

Katie Walsh, the White House deputy chief of staff, asked Mr Kushner, the president's senior adviser, what the administration wanted to achieve.
But according to the book, Mr Kushner did not have an answer.
"'Just give me the three things the president wants to focus on,' she [Katie Walsh] demanded. 'What are the three priorities of this White House?' It was the most basic question imaginable - one that any qualified presidential candidate would have answered long before he took up residence at 1600 Pennsylvania Avenue. Six weeks into Trump's presidency, Kushner was wholly without an answer. 'Yes,' he said to Walsh. 'We should probably have that conversation.'"**


Es serio, pero no sorprendente. Estaría en consonancia con lo dicho sobre lo inesperado de la victoria, por un lado, y su obsesión con desmontar la obra de Obama. De hecho, Trump se ha pasado la mayor parte del tiempo deshaciendo que creando. Su primer año ha sido errático dentro y fuera del país. La propia Casa Blanca era un caos a cuyo frente tuvo que poner a un militar serio que cortara por lo sano.
Lo dicho sobre Rupert Murdoch se refiere al profundo desprecio que este siente por Trump y la obsesión, por el contrario, que el presidente siente por él. Nos muestra, en el fondo, la importancia que Trump le da a la imagen, por mucho desprecio que diga sentir por los medios. El poder de Murdoch es para Trump el verdadero poder. Trump, no lo olvidemos, es un hombre hecho en el espectáculo y que ha transformado en espectáculo todo lo que ha hecho. Su frustración proviene precisamente de no poder controlar los medios como desea. Los datos sobre sus maratonianas sesiones de televisión en la Casa Blanca confirman esa obsesión mediática.


El último tema es, de nuevo, volver a los problemas causados por sus colaboradores, Mike Flynn en este caso:

Former US National Security Adviser Mike Flynn knew that accepting money from Moscow for a speech could come back to haunt him, according to the book.
Wolff writes that before the election Mr Flynn "had been told by friends that it had not been a good idea to take $45,000 from the Russians for a speech. 'Well it would only be a problem if we won,' he assured them."
Mr Flynn has been indicted in the Justice Department special counsel's inquiry.
AZ: Like Paul Manafort, Flynn was one of the members of the Trump campaign's inner circle whose prior affairs were not ordered in a way that would, shall we say, stand up to close legal scrutiny. If Mr Trump had been defeated, that probably wouldn't have mattered. Like the protaganists in the film The Producers, however, their success was their undoing.**

La afirmación "solo será un problema si ganamos" es interesante y concuerda con lo dicho en el segundo bloque sobre los temores de todos al ganar inesperadamente. Que en muchas de las cosas que hicieron partieran del principio de que no iban a ganar, ya nos dice mucho. Y puede ser una puerta a los problemas en marcha y a algunos futuros.
El año de Donald Trump en la Casa Blanca solo será borrado por otro peor. Este primer año ha producido más información que las presidencias al completo de la mayoría de los que han ocupado el puesto. Ninguna ha tenido tal protagonismo de esposas, hijas, cuñados y asesores como esta. Todos son los planetas que giran alrededor del sol Trump, acostumbrado a ser el centro de atención.



* "Trump Says Bannon Has ‘Lost His Mind’ After Bannon Insults Donald Trump Jr." The New York Times 3/01/2018 https://www.nytimes.com/2018/01/03/us/politics/trump-bannon.html

** "10 explosive revelations from new Trump book" BBC 4/01/2018 http://www.bbc.com/news/world-us-canada-42559436