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domingo, 20 de agosto de 2023

El turismo inmersivo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El proceso de sustitución de la realidad y de las experiencias conexas sigue avanzando implacable. Algunos se preguntan sobre los efectos de esta sustitución cuando nos enfrentamos a fenómenos que nos resultan extraños e incomprensibles en sus reacciones. En ocasiones, se preguntan si un intenso pasado de videojuegos no habrá llevado a algunos a ser incapaces de distinguir la realidad de la simulación. Son, claro, especulaciones, pero en la medida en que avanzan las posibilidades de la tecnología (y avanzan rápido), las experiencias reales son sustituidas por simulaciones.

Cervantes especuló con los efectos de las novelas sobre la mente de Don Quijote y sobre cómo se impone la fantasía a la realidad. Y no fue el único, en los siglos siguientes algunos se preguntaron sobre la relación entre ambas y si algunos no llegan a ser capaces de diferenciarlas.

Hoy la lectura, en parte, alimenta la fantasía. Pero ha sido sustituida por la fantasía misma que se nos ofrece como realidad intensa y completa, como una sustitución que se presenta a la mente como equivalente de la realidad misma. La sustitución puede ser de algo que conocemos y no diferenciamos o engañar a la mente con algo nuevo, pero con apariencia de realidad para el cerebro, que como tal la procesa.

17/05/2022

Los llamados procesos de "inmersión" son precisamente aquellos en los que la combinación de realismo y secuestro de la atención hacen a nuestro cerebro olvidar que está ante una fantasía, ante una "realidad virtual", cada vez más indistinguible. Es tal el negocio que esto supone que el mero hecho de cuestionar lo saludable de estas prácticas es ya un acto de desafío intolerable.

Israel Zaballa publica un reportaje en el diario El Mundo cuyo titular ya nos describe una nueva perspectiva: "Vacaciones en el metaverso, un negocio millonario que busca revolucionar el turismo: "A los más jóvenes no les parecerá extraño""*. El titular tiene tres etapas. En la primera se nos describe la situación por llegar, el qué y el dónde. En la segunda parte se nos describe su naturaleza de negocio y del beneficio estimado, que es una forma de levantar barreras que se puedan oponer. Pero es la tercera parte, la que hace referencia a los "jóvenes" y a la "extrañeza", donde se nos muestra la transformación cultural del asunto.

Ya varios años que empezaron a publicarse artículos con la misma idea: es el futuro. Todos lo afirmar en orquestada campaña de mentalización para lo que llegara. No hay crítica, solo fe ciega.

Alcaldes de México 30/9/2019

Lo cierto es que hemos creado ya una generación desconectada de dos cosas, de la realidad (que es rechazada por negativa, explotadora, etc.) y de la cultura como legado y sentido de la Historia, ya que estos procedimientos se basan en el secuestro absoluto de la atención, son adictivas y tienen toda la presión de la industria, de los medios y de los propios grupos sociales que las practicas donde funciona el contagio. Esto desarrolla un sentido presentista de la persona en su desarrollo; la vida es una sucesión de momentos, cada uno hace desaparecer los anteriores, de los que apenas se guarda memoria.

El texto del diario El Mundo tiene la siguiente entradilla:

Viajar ya no será igual con el desarrollo de la realidad virtual y los destinos inmersivos. McKinsey estima que en 2030 el turismo virtual supondrá 19.000 millones de euros para el sector. ¿Será España una ciberpotencia vacacional?*


¿"Destinos inmersivos"? El hecho no se cuestiona, se da por inevitable. La pregunta es cuánto nos va a tocar de este pastel, si nos quedamos dentro o fuera. ¿Seremos una "superpotencia vacacional"? Ya se ha buscado un objetivo, la infancia que es la que carece de otro tipo de experiencia debido a su "inmersión" cada vez más temprana e intensa.

Con la creación de un mundo de simulacros, de inmersión en redes virtuales, el negocio se amplia. De ese mundo ya no son "responsables" los políticos, que son los que se encargan del otro mundo, del sólido. Este otro, el virtual, lo planifican sus propietarios, las grandes empresas que incitan a su uso y abuso por encima de cualquier consideración social o psicológica. Lo suyo es el beneficio y este proviene del uso masivo, del estímulo constante que evite la saturación. La infancia es el objetivo porque es la forma de empezar con menos resistencias.

Es en la infancia y adolescencia  donde se crean los nuevos hábitos al introducir en ellos las nuevas formas de ocio y comunicación. Las nuevas formas sustituyen a las antiguas que desaparecen sin apenas rastro. Después estas continúan gracias a su carácter aditivo y envolvente.

¿Seremos una "superpotencia de turismo virtual"? ¿Venderemos nuestros "recorridos" virtuales ante la posibilidad de próximos veranos tórridos, de que el cambio climático (inexistente para algunos negacionistas) nos deje sin la gallina de los huevos de oro?

Conforme el mundo se complica, el "metaverso" se nos ofrece como huida, como lugar inagotable en el que disfrutar de lo que pronto no será igual o dejará de ser.

Esto "es el futuro", nos dicen con rotundidad desde diferentes medios y sectores detrás de esto. Son los visionarios del cambio, los sectores que no estaban en la materialidad del turismo y ahora apuestan por sacarle beneficio a la virtualidad.

Ya no hará falta venir a España (para desesperación de pueblos y ciudades que viven de esto). Bastará con ponerse una sofisticadas gafas que nos den la ilusión de recorrer lugares y museos sin desplazarnos de nuestras cómodas casas repartida por Europa.

Como será más barato, se podrá viajar por todas partes y en todo el año. Bastará con seleccionar las maravillas que queremos ver y acceder a ellas en el Metaverso. Así nos lo cuentan. Veremos cómo afecta a todos aquellos modos turísticos no inmersivos. Un paso más alejándonos de la realidad.

 
 

* Israel Zaballa "Vacaciones en el metaverso, un negocio millonario que busca revolucionar el turismo: "A los más jóvenes no les parecerá extraño"" El Mundo 19/08/2023 https://www.elmundo.es/papel/futuro/2023/08/19/64df49e7fc6c83a7258b45c9.html

lunes, 27 de diciembre de 2021

Atraídos hacia el futuro virtual

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El futuro planificado tiene problemas. Tienen problemas, quiero decir, aquellos que invierten en planificar nuestro futuro y luego la realidad no se ajusta a sus deseos. La "realidad", en muchos casos, somos nosotros, que decidimos crear otro tipo de futuro que nos atraiga o convenza más que el que nos proponen. Lo digo en singular, pero lo cierto es que tenemos muchas propuestas de futuro.

Una de ella la hemos tenido en la revelación de "Meta", el multiverso imaginado por Mark Zuckerberg. Un multiverso es un espacio virtual compartido. Quiere decir que puede crearte un mundo propio en el que puedes interactuar con otros o que puedes entrar (si te dejan) en el de otros. Tienes un mundo totalmente propio o alterar en partes el que ya tienes conviviendo con otros avatares.

Esa es la propuesta, que ha sido lanzada al mundo precisamente durante la pandemia. ¿Casual? Algunos lo achacan a los problemas de Zuckerberg con la Justicia con la salida de filtraciones sobre lo poco que le importan a la compañía los efectos negativos que Facebook y otras marcas puedan producir mientras den dinero.

La evaluación del momento oscila entre la presión legal y mediática en contra de la compañía y la evaluación de los efectos de la pandemia con el aislamiento de las personas.

El Meta no pasa de ser un proyecto, una propuesta de futuro en el que, como por magia tecnológica, se superan los problemas personales y sociales, laborales y de entretenimiento a través de la virtualidad. ¡Que se vaya preparando nuestra hostelería y ocio nocturno! ¡Lo que nos faltaba!, dirán algunos.


El vídeo promocional de Meta nos trae ejemplos y explicaciones. Desde los dos señores, uno en Nueva York y otro en Barcelona, jugando su partida de ajedrez con los hologramas respectivos, hasta el teletrabajo con el espacio que te ahorras. Las reuniones son virtuales, parecidas a las que vemos de los superhéroes en el Universo Marvel, cada uno conectado desde algún lugar del espacio y el tiempo. El propio Zuckerberg selecciona el avatar con el que se siente más próximo y le selecciona la vestimenta adecuada. Aquí no hay problemas de talla.

El momento del lanzamiento de la idea es psicológicamente escogido: los confinamientos o simplemente el miedo a ser contagiado en nuestras interacciones sociales. Indudablemente, ya había un tipo de personas receptivas a este tipo de espacios virtuales en los que interactuar. En realidad, ya los usamos, lo que se nos ofrece es una mayor integración en nuestra vida diaria en todas sus dimensiones.

Una conversación a través de Zoom o Meet, por ejemplo, se escenifica en una pantalla compartida, un elemento que se ofrece como una barrera o límite para la interacción. Vemos a los otros y ellos nos ven a nosotros, pero existe un allí y un aquí. Lo que ofrece Meta es un punto de encuentro, ni aquí ni allí, sino en un espacio nuevo, virtual, creado por algunos de los participantes o creado para ellos por terceros.

Estos espacios han existido anteriormente, pero lo que se nos ofrece ahora es una mayor inmersión a través de un mayor realismo o, si se prefiere, fantasía. El grupo de amigos de Zuckerberg en el video de presentación está cuidadosamente seleccionado para hacerte ver que puedes ser cualquiera o cualquier cosa, una interesante distinción.

En su función anticipatoria, el arte —la literatura y el cine en especial— nos han mostrado universos de este tipo. Pensemos en películas como Ready Player One o la más reciente Free Guy. La visión de estos universos virtuales alternativos no suele ser muy positiva. En el primer caso, tiende a esconder una realidad negativa; en la segunda, el problema se plantea desde otro lado, el de los personajes de ese mundo virtual y la posibilidad que las IA que estamos creando desarrollen conciencia propia.

En estos tiempos de aislamiento, en los que los psicólogos y sociólogos insisten en nuestra sociabilidad como un valor humano esencial y se preguntan por las secuelas psicológicas de los encierros; en un mundo en el que se manifiesta la preocupación por los efectos de los excesos de conexión desde edades cada vez más temprana, entre otras críticas, la propuesta del Meta puede no haber sido hecha en el mejor momento.

Sin embargo, existe la propuesta contraria, la del uso de la realidad virtual en Psicología como forma de terapia. Hay que distinguirla de la consulta psicológica online, que es simplemente una forma de comunicación a distancia. En la "realidad virtual" nos adentramos en otro mundo y queremos ser otros, la primera elección, tal como vemos a Zuckerberg hacer y tal como vemos con las formas elegidas por sus contertulios en sus espacios creados.

La "realidad" se percibe ya como frustración o como fuente de frustraciones. La realidad alternativa nos permite librarnos, pero ¿regresamos a ella? Si todo está dentro de nuestra cabeza, se trata solo de entrar. ¿Funciona? El aumento de terapias virtuales alternativas en las redes puede hacer pensar que así es, pero ¿qué es funcionar?

La Vanguardia de ayer nos traía información sobre otro tipo de propuesta tecnológica cuyo futuro es, al menos, diferente al que se esperaba, Alexa el asistente de Amazon. Con el titular "Alexa te molesta más por este increíble motivo" (¡vaya forma de  titular!), se nos explica que el asistente diseñado para hacernos la vida más fácil presenta algunos problemas:

El asistente de voz Alexa está recordando a sus usuarios que puede hacer multitud de tareas. Este aviso, que se produce con insistencia y puede llegar a molestar, se debe a que Amazon, la empresa que ha desarrollado a Alexa, ha descubierto que los usuarios no están sacando todo su potencial o se cansan muy rápido.

Un informe interno de Amazon, al que ha tenido acceso Bloomberg, advierte que las tendencias de la compañía respecto a Alexa, que es uno de los asistentes de voz más conocidos, no son nada buenas. Por ello, la compañía ha decidido tomar cartas en el asunto.

De esta manera, Amazon ha hecho que Alexa tenga la capacidad de recordar a sus usuarios que puede hacer otras muchas tareas: "Por cierto, ¿sabías que podría...?". La compañía quiere que con este recordatorio se fomenten las interacciones entre Alexa y usuario para que, en definitiva, no caiga en el olvido.* 


La noticia, creo, es más que una anécdota y nos revela ciertos aspectos que pueden no ser tan favorables como se pensaba. En última instancia, todos estos elementos virtuales, de Alexa a los compañeros y espacios virtuales, necesitan de la atención constante de los humanos que están vinculados a ellos. Y esta tiene un límite.

Lo que nos dice la noticia sobre Alexa es que la gente lo compra, lo usa  en tres o cuatro funciones básicas y pasadas tres o cuatro semanas... se olvida. ¿Cuál es la diferencia entre lo entretenido y una vida distinta? Alexa trata de introducirse en nuestras vidas, en lo cotidiano, mientras que Meta busca que salgamos de ella.

El asistente de Amazon corre el riesgo de acabar desconectado en el fondo de un armario si sigue persiguiendo a aquellos que no usan sus funciones. Y es que el negocio está en las funciones, en el uso continuado, incorporando cada vez más elementos que puedan ser comercializados.

De la misma forma, el Meta de Zuckerberg corre un riesgo similar. Es indudable que tendrá aceptación en muchos campos, pero cualquiera de ellos supone un cambio en nuestra vida o, si se prefiere, apartarse de una forma de sociabilidad directa. ¿Ocurrirá con Meta lo mismo que está empezando a pasar con Alexa, es decir, que se vaya arrinconando y tenga que mandarnos recordatorios tentadores de que nos espera un espacio "fabuloso", literalmente, en el que poder salir de nosotros mismos y nuestro entorno?

Hoy, cuando muchos psicólogos detectan una suerte de fatiga por el exceso de vida virtual, aumentan las ofertas y con ellas la tensión que nos envuelve. Todo este universo a nuestro alrededor juega con nuestra atención, que es el punto central del negocio. Alexa quiere llamar nuestra atención para trabajar para nosotros ofreciéndonos servicios diversos, convirtiéndose en el centro del hogar y de la vida. Meta nos ofrece otro mundo, es más tentador con sus maravillas.

Pero este mundo que se nos presenta ante los ojos se convierte en un sustituto de una realidad más degradada, de empleos más precarios y mal pagados. El lujoso espacio virtual que nos muestra Mark Zuckerberg está próximo a su idea del lujo, pero son cada vez menos personas que pueden soñar con algo así. Si se nos dice que la generación joven actual y la próxima vivirán peor que las de sus padres y abuelos, ¿tiene sentido fabricar mundos virtuales en vez de arreglar lo que existe fuera?


La pregunta es complicada porque no sabemos si la imperfección creciente de la realidad —cambio climático, pérdidas de empleo, pérdida de poder adquisitivo...— nos lleva a meter la cabeza en los agujeros virtuales, como el avestruz. En un mundo con problema de materias primas, con problemas crecientes en los transportes, ¿es la realidad virtual la solución, producir productos digitales en vez de materiales, y moverse por los espacios virtuales ante la imposibilidad (pandemias, conflictos, tensiones internacionales...) de hacerlo por el mundo material?

Los futuros que se nos ofrecen son luminosos, pero agotables por la fatiga que producen. Dejan fuera a una parte de la humanidad, en donde las diferencias digitales van aumentando, ya que están ligadas a espacios altamente tecnificados, con sofisticados sistemas de redes y poderosos equipamientos capaces de permitir las interacciones. Es un futuro para el "primer mundo" digitalizado. El resto será penosamente material.

Las grandes compañías piensan en ese "primer mundo", un mundo tecnológico y aburrido, alimentado a través de las redes y los entretenimientos digitales, el teletrabajo, la educación a distancia, etc. ¿Puede ocurrir como con Alexa, que sea arrinconada y tenga que recordarnos lo que puede hacer por nosotros, perseguirnos?


Toda construcción virtual acaba siendo una tentadora oferta de futuro. Es más fácil crear mundos alternativos en los que evadirnos que dedicarse a arreglar el que tenemos como residencia material.  Es el mundo de los grandes, de los Google, Facebook, Amazon, los que crean el campo de juego, las reglas y permiten entrar a los jugadores creando demanda y expectativas de uso futuro.

La desmaterialización (a lo Ghost in the Shell) es un viejo sueño de la ciencia-ficción; a través de ella huimos de nuestro mundo material transformados en "información", término con el que sustituimos el clásico término "alma". La "carne", como se nos repetía en un videojuego, es un "error de diseño". Del cuerpo viene lo perecedero. Cada vez nos vemos más como seres "informacionales", acumuladores de experiencia o conocimiento, dentro de un cuerpo material que se resiste a ser perfecto, que envejece y enferma. Los placeres son cosa de la imaginación, satisfacción de deseos.

La tentación de ser en espacios virtuales como el desarrollado es grande, pero no deja de ser una ilusión, tanto más frustrante en cuanto que crezca la imperfección (y abandono) del mundo real, de las relaciones reales.


Se ha dicho muchas veces que nuestra evolución cultural es mucho más rápida que la que nuestro propio cuerpo admite, por decirlo así. Este cambio se ha acelerado y en una misma generación la gente ya siente que vive en un "mundo diferente", un mundo incompatible en muchos aspectos respecto al en que creció. El pasado apenas nos sostiene —sociedades sin apenas historia, atraídos, más que impulsados— y somos absorbidos por esos futuros que surgen de mentes visionarias y calculadoras. 


Sometidos a la lógica del mercado, quedamos huérfanos de casi todo demasiado pronto. Ya sea por incompatibilidad o por obsolescencia, cada día nos sentimos más desplazados y confundidos. Ahora se nos da la posibilidad de una transformación radical en la forma de relacionarnos y movernos en el mundo o, quizá sea mejor decir en los mundos, en plural. No es casual que vivamos en una crisis identitaria, individual y social, que muchos aprovechan para pescar en el río revuelto, ofreciendo nuevas definiciones, nuevos mundos, nuevos pasados.

¿Nos creeremos realmente que controlamos nuestras vidas por dejar de enfrentarnos a ellas? ¿Nos creeremos más poderosos porque podemos vivir esas vidas alternativas en manos de otros? ¿Seremos más dependientes en un sistema que trabaja con una combinación de mercados y adicciones?

Antes, los genios nos ofrecían tres deseos; ahora tendrían muy poco que hacer con tan poca oferta. 


* Héctor Farrés "Alexa te molesta más por este increíble motivo" La vanguardia 26/12/2021 https://www.lavanguardia.com/tecnologia/20211226/7953628/alexa-recuerda-funciones-pmv.html

miércoles, 10 de noviembre de 2021

Los temores de Frances Haugen o cuidado con el metaverso

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Lo que Mark Zuckerberg quiere hacer con Metaverso lo hemos visto con frecuencia en las películas, de Ready Player One (2018), de Steven Spielberg, a la más reciente Free Guy (2021), dirigida por Shawn Levy. Ha habido otras, pero quizá estas dos se centren más en lo que quiere hacer Zuckerberg con su imperio de redes, un universo paralelo, virtual, en el que vivir e interactuar con otros.

Pero no nos engañemos: lo que hace el bueno de Mark Zuckerberg es salir pitando de la realidad real hasta una guarida virtual, un mundo en el que un avatar le sustituya, al menos en la imaginación de la gente. Somos una especie de besugos desmemoriados a los que basta un poquito de distracción para olvidarse de lo que estábamos haciendo hasta ese momento. Y lo que estaba haciendo Zuckerberg era bastante feo.


Pero el problema se lo han creado las filtraciones y denuncias que han salido de su propia empresa, un monstruo poderoso y prácticamente incontrolable, capaz de enfrentarse al mismísimo presidente de los Estados Unidos, como ocurrió con Trump. 

"Me preocupa que haya más sensores en nuestras casas". Así ha hablado este lunes la exempleada de Facebook Frances Haugen, que ha sacado a la luz las prácticas internas de la compañía, sobre el cambio de nombre a Meta de la empresa. Para Haugen, el anunciado metaverso de Mark Zuckerberg "demuestra que quieren darle prioridad al crecimiento y al beneficio".

 


¿Más "sensores"? Con la combinación de los sistemas 5G y de la "internet de las cosas", con mayor velocidad de las redes, la idea es que todo y todos estén conectados unos con otros, suministrando información de continuo. Los sensores son la forma de captar la realidad exterior y convertirla en fantasía interior o virtual, un mundo transformado al que accederemos a través de avatares, de personalidades elegidas por los participantes para interactuar con otros miembros de ese Metaverso en un espacio irreal compartido. Cuantos más sensores en la "realidad real", mayor grado de "realidad irreal", mayor perfección en la simulación y la sincronización en aquello que se nos ofrezca.

Metaverso, tal como se presenta por Zuckerberg, es una alucinación compartida. Más que eso, nos desplaza del mundo real y nos introduce en otro, que será vivido como más intenso y adictivo que el propio mundo en el que vivimos, que pronto se nos mostrará gris y aburrido, como nos mostraban los filmes citados. De la informadora que se está quedando tranquila de conciencia con sus declaraciones, ahora por los centros sensibles de Europa, se nos dice: 

Haugen, de 37 años, comenzó a trabajar en Facebook porque "pensaba que tenía la posibilidad de sacar lo mejor que llevamos dentro", no obstante pronto descubrió que los productos de la compañía "perjudican a los niños, atizan la división y debilitan la democracia". "Facebook es distinta de otras empresas. Es menos transparente que otras grandes plataformas", entre las que ha señalado a Google y Twitter.*

 


Son pocas palabras, pero de gran efecto. Por un lado está la infancia, educada por personas que ya se educaron previamente mordiendo un móvil de silicona. Los otros dos cargos no son tampoco poca cosas. Atizar la división ya se ha provocado un gran escándalo. El hecho de que la empresa solo haya invertido en protocolos de seguridad para analizar el inglés y el abandono de muchas lenguas en las que es posible distribuir desinformación porque sencillamente no se han programado los algoritmos adecuados para eliminar la desinformación o ponerle cerco. Eso lo hemos tratado aquí hace unos días y tiene un sentido claro de abandono, desentenderse de lo que pasa en el mundo y centrarse solo en lo que se pueda reclamar desde casa. La acusación no es baladí. Plantea una serie de interrogantes sobre las políticas globales de la empresa. Esto lleva también a la mayor, la democracia, término que engloba partes de lo anterior porque deja a los ciudadanos a los pies de la desinformación y las manipulaciones en países autoritarios. En un mundo convulso, lleno de noticias manipuladas para causar desastres, las páginas de Facebook, sin correctivos, son como lanzar cerillas encendidas a las gasolineras.


Y entonces llega la "solución" de Zuckerberg: el Metaverso. ¿Es la política del avestruz? No sé si hay alguien que lo ha interpretado positivamente, pero es el agujero perfecto parea acabar de liarla socialmente.

Hace bien Frances Haugen en advertir que un juguete de este tipo en manos de una empresa que ha demostrado algo más que anteponer el beneficio a otras cosas (habrá muchos que lo vean natural), con el poder acumulado que tiene, representa un enorme desafío, como ya lo es ahora.

Es indudable que ese mundo virtual por el que podremos movernos será muy tentador y acogerá muchos placeres, permitirá muchos ahorros y no hará falta salir de casa la mitad de los días, incluido España. Pero no hace falta adentrarse en la Sci-Fi para entender los problemas que se nos van a plantear en muchos niveles.


"Llenar oficinas y casas con sensores que no son transparentes es una pésima idea", ha señalado Frances Haugen. Tiene razón. La tiene precisamente porque lo que ha demostrado la empresa es no ser fiable, su reputación ha quedado dañada, aunque muchos de sus usuarios ignoren las manipulaciones a que son sometidos o el uso que se dé a la información que generan. Los escándalos de Facebook han sido frecuentes (pensemos en Cambridge Analytica, por ejemplo) y parece que se abren al futuro con las mismas consecuencias.

 


* "Frances Haugen, exempleada de Facebook: "Me preocupa que haya más sensores en nuestras casas" con el metaverso" RTVE.es EFE 8/11/2021 https://www.rtve.es/noticias/20211108/exempleada-facebook-preocupa-haya-mas-sensores/2219680.shtml