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lunes, 5 de junio de 2023

Los ataques a la diversidad en las escuelas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El artículo de Laura Gallup en elDiario.es, con el titular "Autocensura entre el profesorado para afrontar la ola reaccionaria en las aulas: “Se respira cierto clima de miedo”", pone algunas cuestiones importantes para la vida escolar sobre la mesa. La primera y más evidente es la conversión del espacio escolar en un nuevo campo de batalla en el que manifestar la polarización que se está convirtiendo ya en su serio problema por las consecuencias. Exportar a todos los terrenos de la vida la lucha política es grave cuando la vida política afecta, además, a campos cada vez más amplios. Es como ir rociando con gasolina nuestro día a día mientras vemos cómo van saltando chispas en cada paso.

Lo que nos muestra el artículo son varias cosas. La primera es la organización de la ultraderecha para frenar lo que no le guste en las escuelas e institutos gracias a la capacidad organizativa que se le ofrece a través de distintas herramientas. La segunda es la reacción del profesorado ante estas presiones, que llevan el conflicto a las aulas estableciendo un clima bélico con el que han de lidiar. La tercera es que esto tiene consecuencias en la radicalización de los alumnos, que son piezas con las que las propias familias juegan para presionar a la institución y al profesorado. La cuarta es la inhibición, para evitar conflictos, por parte de los profesores, que acaban arrinconados y desentendiéndose de la situación.

El artículo plantea, en especial, los problemas referidos a los dos programas que la ultraderecha ha hecho suyos, el feminismo y la diversidad de género. La palabra reaccionaria usada no deja de ser una ironía, "adoctrinamiento". Hablar de los derechos de la mujer es "adoctrinamiento"; defender los derechos de las personas sobre su sexualidad es también "adoctrinamiento". Cuando estos temas son tratados en las aulas, la avalancha de protestas familiares se organiza a la perfección y la respuesta de sectores de alumnos se manifiesta en las clases de forma agresiva.

La sensación de autocensura entre el profesorado no ha aterrizado en las aulas únicamente por la influencia que Vox pueda tener en gobiernos autonómicos. Los docentes consultados explican que lleva ya varios años presente, coincidiendo con la irrupción de un discurso reaccionario entre un sector minoritario de los alumnos, pero que suele tener voz e influencia en las clases. “Se respira cierto clima de miedo por la reacción de las familias a ciertas actividades”, reconoce Alicia, orientadora de un instituto público de la zona sur de la Comunidad de Madrid. Entre sus compañeros, dice, constata algo de temor a que clases sobre sexualidad y diversidad LGTBI se perciban entre los padres “como un adoctrinamiento o una cuestión ideológica” y no como asuntos de Derechos Humanos. *

Vincular con Vox esta situación es tentador, pero lo cierto es que, como bien se señala, esta situación es vieja y quizá sería más eficaz invertir la relación. Tendemos a dar protagonismo a los partidos, pero podría ser justo al contrario, que sea la ola reaccionaria la que está formalizándose finalmente en votos.

Eso ha sido lo que les dio buen juego a los republicanos norteamericanos para llevar a la Casa Blanca a Donald Trump. Fueron los grupos de base, de los religiosos bíblicos a los económicos y racistas los que tomaron fuerza canalizando el voto. Hemos tratado aquí ayer el "furor" de la censura de libros en los colegios estadounidenses. El mecanismo es el mismo. Los partidos no son los que lo promueven directamente, sino que la acción social se manifiesta a través de, como en este caso, las escuelas. La prohibición de libros afecta a lo mismo que estamos viendo en España: feminismo y diversidad sexual. ¿Casualidad? Más bien el aprendizaje de un modus operandi eficaz. Para ganar en las urnas se necesitan muchos votos, pero para hacerse con el control de un colegio, un bien administrado grupo de WhatsApp puede ser suficiente. Para controlar una clase, basta con ejercer con violencia el acoso, el bullying sobre las personas adecuadas.

Los suicidios en España de dos parejas de gemelas, una de origen argentino y otra de origen ruso, por acoso dejaba al descubierto que la tercera pata de la presión escolar son la xenofobia y el racismo. Una de las gemelas argentinas pretendía un cambio sexual, lo que la convertía en doble víctima.

En el artículo se recogen las experiencias y valoraciones de aquellos que van a los colegios e institutos a impartir talleres de educación:

Otra investigación académica, acotada a los institutos de Secundaria de la provincia de Valencia, concluye que “la mayor parte del alumnado (79,28%) manifiesta una actitud positiva ante la orientación sexual y no se consideran personas homófobas”. Sin embargo, en el día a día las conductas amparadas por LGTBIfobia tienen más presencia en las aulas. “Cuatro de cada diez alumnos han sido testigos de alguna o muchas discriminaciones hacia alumnado homosexual en su instituto”, según el análisis publicado en 2022 en la Revista de Estudios Socioeducativos, editada por la Universidad de Cádiz.

“Nos hemos encontrado con situaciones un poco violentas”, explica Sara Guilló, técnica de Educación de Cogam. En su labor diaria, los técnicos de esta organización han afrontado dificultades al impartir formaciones sobre diversidad sexual e igualdad. Cuenta cómo se tuvieron que marchar de un centro, sin impartir el taller, debido al “nivel de agresividad con el que reaccionó el alumnado”. *

La batalla de la educación es un hecho. Afecta al espacio, las escuelas e institutos, y a los contenidos. Los objetivos son dobles: unos son programáticos (feminismo, sexualidad, racismo, xenofobia), cuya impartición se dificulta; pero el segundo objetivo es el sembrar el terror en las aulas, perseguir a los que son o piensan de forma diferente. El bullying es la concreción de la segunda etapa; es su parte práctica.

La conversión de las escuelas e institutos en zonas de intransigencia, de intolerancia, se traduce en ese deterioro de la salud mental, ese aumento de tendencias suicidas que nos están señalando cada día entre niños y adolescentes.

Pero el artículo, más allá de los casos, nos ofrece las consecuencias en la inhibición del profesorado y las autoridades educativas. Cada vez que se produce un caso, los centros niegan tener conocimiento. En realidad, ocurre lo contario.

“Siempre hay algún alumno que el 8 de marzo [Día Internacional de la Mujer] tiene un comportamiento fuera de lugar y está el miedo a que vengan a decirte que estás adoctrinando. Mucha gente decide que da su temario y no se mete en esas cosas”, apunta Pedro. En Arriondas (Asturias), Mercedes también se siente cuestionada por sus alumnos al abordar temas feministas y defiende que entre sus compañeros hay dos formas de afrontar la ola reaccionaria que está impulsada por un sector del alumnado, unos “se comprometen” y otros “esquivan el problema”.

Ante frecuentes mensajes antifeministas, tránsfobos y homófobos, Pedro reconoce que ha llegado un momento en el que “obvia” algunos de los asuntos que generan polémica porque no puede “estar” peleándose  con “sus alumnos todos los días”. En el instituto de Javier, en la Comunidad de Madrid, “la norma no escrita” consiste en “no entrar al trapo” y no afrontar estos debates. “Estás para enseñar tu materia y no para discutir de política con nadie”, apunta, aunque reconoce que hay unos límites. “Si hay exaltaciones filofascistas, les llamo la atención”, apunta el profesor. 

“Cosas raras en la cabeza”

Desde algunos sindicatos ratifican la tendencia advertida por los docentes entrevistados, fuentes de CGT Andalucía sostienen que los profesores están “desamparados” por el aumento de “comportamientos racistas, xenófobos, machistas y fascistas”. Esta dinámica, que consideran que ha despuntado en los últimos dos o tres años, ha provocado “miedo” entre algunos docentes. Sin embargo, sus compañeros de CSIF en la misma autonomía no tienen constancia de problemas de este tipo en centros públicos. *

Más allá de la distinta percepción (politizada) de los sindicatos, está la realidad del día a día. Lo que las encuestas y estudios detectan en las aulas no se ve en las actitudes de los directamente implicados, que se resisten a estar enfrentándose cada día con alumnos y familias, ante la indiferencia o impotencia de los responsables de los centros.

El problema es grave. Esa violencia en las aulas sale de allí de dos formas: una como acción, algo que vemos en las series de apuñalamientos, violaciones en grupo de menores, etc. Pero sale también en forma de ideas, de hábitos aprendidos, que se llevarán toda la vida. Tanto los que sienten miedo como los que lo provocan quedan marcados. Todo esto se traduce en esas minorías violentas que mañana nos espantan cuando se manifiestan en un estadio de fútbol, violentas, acosadoras, racistas... ¿De qué nos extrañamos?

Los datos que se nos ofrecen parecen despistarnos y no ayudarnos a comprender que estamos tratando de lo que ocurre frente a nosotros, de lo que nos rodea. No son simples cifras que descomponen la realidad, sino la misma realidad vista desde perspectivas diferentes. Y todas apuntan a lo mismo. Los expertos nos avisan del crecimiento de estas actitudes en los últimos años y los resultados están ahí.

¿Pero cómo frenar algo que comienza en las familias, se manifiesta ya como violencia e intransigencia en las aulas y después sale a la calle aprovechando las ocasiones de manifestarse en fiestas, estadios, calles, etc.? El clima que se está creando no es el mejor para la convivencia social. Una sociedad que ve peligros en la igualdad de las personas, en el respeto a los derechos humanos, no va por el buen camino.

 

* Laura Gallup "Autocensura entre el profesorado para afrontar la ola reaccionaria en las aulas: “Se respira cierto clima de miedo”" elDiario.es 4/06/2023 https://www.eldiario.es/sociedad/autocensura-profesorado-afrontar-ola-reaccionaria-aulas-respira-clima-miedo_1_10263213.html



domingo, 3 de marzo de 2019

El hartazgo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hace unos minutos escuchaba a Michael Che, en su sección de noticias de Saturday Night Live decir que ya estaba harto de hacer chistes sobre Donald Trump. Creo que no era un chiste más, sino la confesión pública de un estado de hartazgo que mucha gente siente ante tener que escribir o hablar sobre lo que hace, no hace, dice o calla el presidente actual de los Estados Unidos.
Sí, la palabra es hartazgo, una sensación tanto física como mental de tener que manejar basura todo el día porque se vive en la duda constante de que lo que el presidente del país más poderoso de la tierra tenga que ser tratado.  
Pero el hartazgo va más allá convirtiendo el trato con la actualidad en algo que provoca una sensación de náusea, sin llegar a sartreana. Hay como una especie de envenenamiento o parásito que nos está haciendo mella al dejarnos arrastrar por una serie de sentimientos negativos con los que vivimos y participamos en la realidad que nos rodea, una realidad social con la que nos retroalimentamos cogiendo ese alimento putrefacto y devolviéndolo en forma de vómito.
Uno de los testimonios más duros y sentidos sobre esta sensación nauseabunda ante lo que nos rodea la publica el diario El País de la mano de Juan Arias. El artículo lleva por titular "La muerte del nieto de Lula desata los monstruos del odio" y recoge las reacciones sociales causadas por la muerte de un niño, el nieto del ex presidente Lula da Silva. Tras unos primeros párrafos intentando comprender lo que ha ocurrido, Arias explica:

Intenté recordar tiempos oscuros de la historia en los que el ser humano llegó a degradarse hasta el punto de no solo no respetar la inocencia de la infancia, sino de hacer de ella carne de infamia. Solo me vinieron a la memoria aquellos campos de concentración nazi donde los niños eran quemados vivos porque “no servían para trabajar”. Fue en uno de aquellos campos donde uno de los responsables dedicaba la poca agua que había a regar las flores de su jardín, dejando morir de sed a los niños.
Para alguien como yo que ha dedicado tantas columnas a contar lo positivo del alma brasileña (que tanto me ha enseñado y reconfortado en los momentos en que no es difícil perder la confianza en el ser humano), el hecho de leer comentarios sin alma, sin empatía, cargados de odio, sarcasmo e incluso regocijándose de la muerte de un inocente, solo por el odio a Lula, hace que prefiera no haber vivido este día.
Soy de los periodistas que criticaron, en su momento, el hecho de que Lula, que llegó con la esperanza de renovar la política, hubiese acabado contagiado por los halagos de los poderosos y por la política fácil de la corrupción. Hoy, sin embargo, ante esos camiones de basura que las redes sociales están vomitando contra él y hasta contra el nieto inocente que ha perdido, me atrevo a pedirle perdón en nombre de esos millones de brasileños que aún no se han vendido al odio fácil y saben aún mantener su dignidad ante la muerte de un niño.*



No es fácil que un informador olvide el foco informativo y haga una confesión de hartazgo tan profunda y dura sobre lo que ve. No creo que sea fruto de un bajón de ánimo, sino el final de una resistencia, del acoso feroz con el que la realidad nos abruma cada día. Tener un mínimo de sensibilidad ante lo que ocurre a tu alrededor, ante el odio permanente en el que vivimos no es sencillo. Es agotador comprobar cómo crece ese odio estimulado desde las fuentes más diversas para deshacer las mínimas reglas de la convivencia.
En varias ocasiones hemos tratado aquí esté crecimiento nauseabundo del odio, de esta pérdida de humanidad a la que hace referencia Arias en su artículo sobre el odio desatado contra Lula aprovechando la muerte de su nieto. Este odio se manifiesta en los comentarios, en los mensajes que se envían mostrando la baja catadura de una parte cada vez más amplia de la sociedad.
Las imágenes idílicas de la sociedad quedan pulverizadas cuando esta tiene la capacidad de expresar si límites o miedos lo que siente, su forma de percibir el mundo y la creencia en que es un problema del otro la ofensa que se le haga. La libertad de expresión es desde luego un bien apreciable, pero muchos lo usan de una forma rastrera e insultante. Lo que señala Juan Arias no es un elemento característico de Brasil, sino de allí en donde la lucha política se convierte en escenario de un odio imparable y sin límite.


Los responsables de esto, sin duda, son los políticos que ha elevado el tono de la comunicación social. Ya no existen periodos de calma. No creo ya que sea adecuado pensar en tiempo de "precampaña". Creo que la agresividad que se alcanza es la de un estado de campaña constante y permanente. Los medios chequean cada mes las encuestas como si se estuviera cerca de unas elecciones. Esto tiene un efecto psicológico claro: lleva a la sobre estimulación de las audiencias indiferenciadas ya de los electorados. Esta transformación conlleva la sobre estimulación señalada, provocando una reacción constante de agresividad, que va de los políticos a la gente.
Con los medios tradicionales, esto estaba regulado, por lo que los efectos tenían menos intensidad. Pero con la llegada de las redes sociales, se ha creado un ágora virtual en la que se está recibiendo constantemente información con un nivel de agresividad cada vez más intenso y elevado de tono. Se trata de llamar la "atención" un fenómeno constantemente buscado e investigado en varias de las facultades de nuestros campus Sociología, psicología, neurociencias, economía, políticas y comunicación son florecientes espacios de investigación financiada para poder influir sobre la gente, por un lado, y detectar los cambios que se producen. Ambos aspectos, influencia y detección. Son los que permiten saber a qué tipo de motivaciones hay que recurrir para obtener los resultados.


La falta de humanidad encontrada en un episodio como el fallecimiento del nieto de Lula es un ejemplo de un estado agresivo y carente de cualquier tipo de principio. Es posible detectarlo en casi cualquier espacio social donde se utilizan las redes para la política. Los propios medios actúan fomentándola y no se abastecen ya de información si no es a través de las propias redes, por lo que cada vez sirve para amplificar más cada mensaje de odio en un proceso constante de retroalimentación.
El modelo social ha cambiado rápidamente por el efecto de lo que comenzó a socializarse a mediados de los años noventa, que es cuando internet dio el salto a través de la web. Desde ese momento se perdieron las reglas estrictas con las que los "neticens" (acrónimo de net y citizens), como entonces se denominaban, se conducían en la red. Sin idealizaciones, había un sentido del respeto y de creación de una comunidad donde la colaboración, compartir, donar, etc. eran la base.
Es sorprendente para cualquiera que haya vivido el nacimiento social de la red y su desarrollo, cómo las ideas iniciales de distanciarse del "mundo real", de evitar su males, de crear una república universal del conocimiento, de ciberdemocracia, de espacios abiertos para las identidades, etc. tal como se teorizaba frente a los males del mundo exterior, fue invadido rápidamente por aquellos que han hecho de ella un espacio virtual en el que se han intensificado las luchas del mundo material; simplemente un paralelo intenso; para muchos, un lugar en el que desahogar iras y frustraciones.

Pronto se vio que se trataba de crear una forma de expansión sin escrúpulos. No se trata ya solo de lo que tú hagas, sino de lo que hacen contigo, reducido a una serie de datos cuya información es usada para la manipulación, como nos dejó en evidencia el episodio de Cambridge Analytica.
Juan Arias se siente frustrado, hundido, por la forma de reaccionar en Brasil. No reconoce lo que otras veces ha valorados. Brasil es un episodio más de un largo camino hacia la intransigencia, al odio y a la violencia. Es lo que vemos cada día. El único remedio es evitar exponerse a las zonas de riesgo, eliminar los contactos tóxicos y tratar de ser lo menos manipulado posible por las noticias falsas, los mensajes de odio y la deshumanización creciente.
Lo que estamos creando es un monstruo emocional e incontrolado, rebosante de ira. Son ya voces las que empiezan a hablar que no se puede seguir haciendo política de esta forma porque no hay límites. La ira y el odio se depositan en una urna, pero también estallan en los cada vez más frecuentes conflictos sociales. Depositarlos no acaba con los sentimientos explosivos generados que acaban en violencia.
El párrafo de cierre del texto de Arias estalla en su lamento de hartazgo:


Hubo quien escribió que, después de los campos de concentración del nazismo, no era posible seguir creyendo en Dios. ¿Y después de esos odios y sucios insultos lanzados contra Lula tras haber perdido a su nieto, es posible seguir creyendo en Brasil? El Brasil de las cloacas, que hoy han manchado gratuitamente el alma de un niño, terminará como le sucedió al nazismo. El otro Brasil, el anónimo, el que hoy se ha horrorizado viendo desfilar a los monstruos sueltos en las redes sociales, el mayoritario, acabará (¿o será solo mi esperanza?) dominando a los monstruos que hoy nos asustan para dar paso a los ángeles de la paz.*

Son palabras duras para una realidad dura, para un Brasil que se arroja en brazos de cristianos devotos, de personas cuyas bocas se llenan con la palabra "Dios" miesntras su corazón se vacía de cualquier sentimiento. Ya no son los ángeles los que relevan a los monstruos sino monstruos mayores, más abyectos, monstruosos deseosos de atención, espoleados por las espadas flamígeras de los que gritan consignas de odio, construyen muros y abrazan dictadores.
El hartazgo es una sensación cada vez más extendida. Provoca desánimo y pesimismo, algo que hay que combatir internamente para no dejarse llevar o tentar. No sé si tenemos capacidad de respuesta ya ante el odio que lleva a alegrarse por la muerte de un niño de siete años, a festejarlo. Tampoco de la muerte de inmigrantes en el mar o en tierra. Me vienen a la memoria los ataques furibundos contra los jóvenes que, tras vivir una matanza en su instituto, recibieron todo tipo de ataques por proponer la limitación de las armas. Ya no hay respuestas dialogadas, solo la brutalidad.
Al menos seamos conscientes de que este camino no es el bueno, por más que se empeñen todos en llevarnos de forma irresponsable por él. Hay que pedirles que reflexiones, que moderen formas y objetivos. Se ha hecho célebre la frase de Clausewitz «La guerra es la continuación de la política por otros medios»; quizá hayamos invertido el sentido y ahora la política es la continuación de la guerra por otros medios, los de comunicación, la redes, etc. 
Se trata de hacernos sentir que todos somos enemigos. Y esto provoca un profundo hartazgo.




* Juan Arias "La muerte del nieto de Lula desata los monstruos del odio" 2/03/2019 https://elpais.com/internacional/2019/03/02/america/1551483966_572695.html

lunes, 7 de enero de 2019

La peor lección del peor maestro o el monopolio del patriotismo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La vida son los pequeños detalles. Hay grandes palabras, grandes hechos, pero no suelen ser los que llenan el 99% de nuestra vida. Al menos no para las personas normales. Por ello, el hecho de que podamos vivir una vida cotidiana con normalidad, entendiendo por esta el hecho de no tener que estar midiendo cualquier cosa que se haga, es importante para las personas. Puedes distanciarte de las grandes cosas, pero no de las pequeñas.
Egipto no es el lugar donde todo empezó, como dice la campaña publicitaria y nos recuerda el meteorólogo de la CNN, pues es su patrocinador. Es más bien el lugar donde nada acaba. Habría que preguntárselo, si no, a la cantante, a la estrella egipcia Sherine.
Recordarán —lo ponemos como ejemplo de absurdo con frecuencia— el caso de su observación chistosa en un concierto sobre "no beber agua del Nilo", pese a la recomendación de una popular canción. A Sherine se le ocurrió contestar en broma sobre los parásitos (un hecho comprobado e histórico, que ya muestran hasta las momias) y preferir el agua embotella. Todo ello le llevó a los tribunales, denunciada por los patriotas abogados que defiende el honor de Egipto de todo lo que haga falta. Hasta el  presidente del Sindicato de músicos tuvo que intervenir, no para defenderla, como parecería su obligación, sino para condenarla y prohibirle actuar.


Pues la pobre Sherine ha vuelto a "recaer". Como egipcia mordaz que es, se le ha escapado otro comentario tonto, de esos que decimos cada día sin demasiada intención, y la fuerza del fanatismo patriótico ha vuelto a caer sobre ella. El diario estatal Ahram Online titula Popstar Sherine Abdel-Wahab in hot water again for comments 'insulting Egypt'" y nos cuenta las nuevas osadías:

Egyptian pop-singer Sherine Abdel-Wahab is in hot water again over statements during a New Year concert, which prolific lawyer and litigator Samir Sabry has described as “offensive to Egypt”.
On Saturday, Samir Sabry filed a legal complaint with the general prosecutor against Abdel-Wahab for her statements during the concert when she mumbled the words “it's such a waste that I live in Egypt.”
Abdel-Wahab was not available for comment; however her husband, Hossam Habib, also a well-known singer, said in press statements that she was pointing out a sound malfunction during the concert which cut off her mike, due to the presence of multiple mirrors on stage which affected the sound.
Sabry, who is a lawyer well-known for filing legal complaints about statements or appearances by high-profile figures he deems as unpatriotic or “inciting debauchery”, said that Abdel-Wahab insulted Egypt through her statements, “thinking she was funny; however, if she [Abdel-Wahab] only knew that she is the silliest…of vicious characters, she wouldn’t have insulted the great Egypt.”
He said that Abdel-Wahab had not learnt her lesson, pointing at a 2016 case which saw the entertainer facing jail terms over statements perceived as offensive to the country.
Abdel-Wahab was originally sentenced in absentia to six months in prison in February 2018 over statements she made in August 2016 about the existence of the bilharzia parasite in the Nile.
She didn’t serve a jail term due to a pending appeal and subsequent acquittal in May of that year.*


Egipto ha pasado de ser un régimen autoritario a ser un régimen autoritariamente absurdo. Que personajes como el leguleyo estrella Samir Sabry se dedique a hacer méritos y acumular elogios como defensor del honor egipcio es un rasgo que convierte al régimen de al-Sisi en una opereta cómica, que era lo que le faltaba.
¿Explicará alguien a Sabry —si es que es posible— que quien está mancillando el nombre de Egipto, convirtiéndolo en motivo de chiste, es él? ¿Se puede vivir en un país en el que el fascismo patriótico se ha convertido en juez de las personas amargándoles la vida en sus detalles más pequeños?
Cada día son más detalles sobre la obsesión juzgadora y condenatoria del sector fanático nacionalista. Les están haciendo un gran favor al otro sector fanático, los islamistas, que ven cómo se acumula el desprestigio sin necesidad de que muevan un dedo. La reciente afirmación de que los Hermanos Musulmanes estaban detrás de las manifestaciones de los "chalecos amarillos" en Francia es una de las mayores estupideces políticas del año 2018, y eso que Trump mantiene el listón muy alto.


Uno y otro día, las noticias de Egipto son similares. Me imagino que muchos vivirán en la paranoia de no saber si están siendo escuchados en cualquiera de sus palabras y denunciados, por una queja, como "enemigos de Egipto". La intransigencia, el fanatismo político es el resultado de un régimen que lo está potenciando por temor a que la calle se la tomen los islamistas. Pues si esta era el final de la hoja de ruta hacia la democracia.
Lo que expresó en su enfado Sherine, son muchos los egipcios que lo piensan, aunque se cuiden mucho de decirlo cerca de aquellos de quienes ya no se pueden fiar, tal como ocurrió en la Alemania nazi o en la Rusia soviética. ¿Se puede vivir así, realmente?
Pero lo peor es la afirmación del infame y patriótico Samir Sabri de que Sherine no "aprendió" de lo ocurrido anteriormente gracias a su denuncia. ¿Es Sabri el "maestro egipcio"? ¿Es él quien representa ese "gran Egipto" del que habla? ¿O representa lo peor de él, la intolerancia, la vigilancia sobre los otros, el dogmatismo, el narcisismo?
A veces los países viven épocas de crisis, pero la egipcia se está extendiendo y, algo peor, algunos están tomando los defectos como virtudes. El camino de la intimidación acaba convirtiéndose en una trampa para quienes lo practican. Es interesante que se hable del abogado de la espada flamígera Samir Sabry, pero no exista una sola palabra de condena en las varias informaciones de la prensa. Citan sus palabras pero nadie se atreve a contradecirle.
El hecho de que las denuncias sean aceptadas por la fiscalía y prosperen en condenas, como ocurrió anteriormente es una maniobra bien estudiada y frecuente. Se denuncia desde la base, por lo que se mantiene la idea de que no es el gobierno quien está detrás, sino que son iniciativas populares. Posteriormente se les condena para finalmente indultarlas si se portan bien. 
Es es un patrón de actuaciones que hace quedar a los que indultan como muy liberales y generosos y, especialmente, hace que están en deuda con ellos. Es frecuente que tras llenar las cárceles, el presidente al-Sisi, con motivo de alguna celebración, muestre su generosidad con indultos. Es la forma de reciclar la contestación y evitar las protestas. El que ha sido indultado no vuelve a abrir la boca. La primera se le pasa; la segunda, no.

julio 2013
Curiosamente, Sherine fue una de las primeras artistas en lanzarse a la moda de canción patriótica, en 2013, tras la caída de Mohamed Morsi y el gobierno de la Hermandad. Quizá el hecho de que no fuera más allá o de que saliera de Egipto con su familia poco después debido a la inestabilidad, como recogió la prensa entonces, en 2013, se lo esté haciendo pagar alguien. La lucha por el monopolio de patriotismo es realmente encarnizada en Egipto. 
Veremos qué ocurre con Sherine en esta su segunda vez. Nuestra solidaridad es con ella. Es Sherine, como artista, la que prestigia con su arte a Egipto. Quien lo insulta es el letrado Samir Sabry, una losa para Egipto y un pésimo ejemplo y la peor promoción posible. 
 
agosto, 2013
* "Popstar Sherine Abdel-Wahab in hot water again for comments 'insulting Egypt'" Ahram Online 5/01/2019 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/321222/Egypt/Politics-/Popstar-Sherine-AbdelWahab-in-hot-water-again-for-.aspx

lunes, 3 de septiembre de 2018

El guardián del templo de la Historia

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La lectura del titular "MP Drafts Law To Jail Anyone Insulting Historical Figures" me deja de nuevo en estado de perplejidad. ¿Mandar a la cárcel por "insultar" o "difamar" a las "figuras históricas"? ¿Es serio? Pues sí.
Los parlamentarios egipcios son una fuente de originalidad sin límite en sus propuestas, que fluyen sin importarles los problemas reales del país. Ayer mismo, los titulares de la prensa definían El Cairo como la ciudad más poluta del planeta ("Cairo most polluted city on Earth, report" Daily News Egypt 01/09/2018). ¿La solución egipcia? Hacerse una capital limpia y cristalina para todos aquellos que puedan pagarse el cambio de residencia. "A grandes males, grandes remedios", dice el refrán. Si quejarse de la polución o de las aguas del Nilo y no querer beberlas te puede suponer, como a la cantante Sherine, detención y arresto de meses por insultar al Padre Nilo, lo mismo puede ocurrir si prospera la propuesta del parlamentario egipcio.


Esta es la información de la que no omitimos nada para que se comprenda en toda su magnitud heroica:

According to Egypt Independent, a draft law has been presented by Amr Hamrouch, Head of the Egyptian Parliament’s religious committee, to fine and imprison anyone who defames a historical figure.
Citing the protection of tourism in an interview with a local media outlet, Hamrouch proposed that the law would fine any first-time ‘offenders’ between LE 100 thousand and LE 500 thousand as well as a prison sentence three to five years. Repeated offenses, Hamrouch suggests, can result in LE 500 thousand and LE one million fines and reach a 5-7 year jail sentence.
“A lot of people seeking fame have been repeatedly insulting several historical figures, who have played an important role in Egypt’s history, accusing them of outrageous things, all to seek revenge and destroy the image of Islamic and historical figures. So I felt the need to defend those figures,” said Hamrouch according to Egypt Independent.
Hamrouch stated that the drafted law was in response to his observation of attacks on reputed Egyptian figures such as Hatshepsut and Ahmed Orabi.
The law draft has gained wide criticism and was accused of acerbating Egypt’s already-restricted freedom of expression. To these claims, Hamrouch responded that other ‘countries’ have similar laws which protect major figures in the field of sports and arts.
“We have to work on preserving the legacy of historical, national and educational figures such as Ramses, Zuweil and Magdy Yaacoub. All claims that the law is trying to shut mouths are not true,” he added.
The law-maker has stirred controversy by actively attempting to criminalize atheism last year.*


Suele ser habitual que las cosas más raras vayan acompañadas de afirmaciones sobre que son frecuentes en otros países. En este caso, el legislador afirma que se extiende a los artistas y a los deportistas, algo realmente insólito. Y todo por la "protección" del "turismo", en cuyo nombre cada vez se hacen más cosas que les espantan.
Una fuerte vocación de algunos egipcios es la de de sacerdotes del templo de la Historia. Para ellos Egipto sigue siendo la Madre del Mundo, un título que les obliga a ser estrictos y vigilantes y, especialmente, se usa para acabar con cualquiera que dude de ellos. Esta especie sacerdotal se considera guardiana de la respetabilidad y con la capacidad de imponer a los demás sus visiones del pasado, presente y futuro.
Entre los nombres citados anteriormente como necesitados de la protección del señor Amr Hamrouch, se encuentran desde Hatshepsut —una ambiciosa faraona de la XVIIIª dinastía que consiguió permanecer en el trono más que muchos otros— a un prestigioso cirujano, nombrado sir en Reino Unido, Magdy Yacoub, que puede defenderse él mismo si es necesario porque está vivo y con buena salud. Lo más probable es que a Sir Magdy Yaacoub le hayan salido críticos por trabajar con una fundación de Qatar algo que hoy está muy mal visto, como sabemos.


Este protector de las figuras históricas, como ocurre en otras ocasiones, no hace sino un ejercicio de vanidad en el que se ve como un juez divino. La pretenciosidad de algunos egipcios endiosados está necesitada de un Moliere que deja al descubierto las carencias de este tipo nacional único, característico, una joya para comedias y novelas. Pero también correría riesgos. Reflejar lo negativo de la sociedad les parece también a algunos de muy mal gusto, como se ha visto en las críticas oficiales a algunas series de Ramadán o hacia películas que retratan un mundo poco ejemplar.
No debe dejarse por menos importante la vocación carcelera que suele acompañar a estos denunciantes. Nada les satisface más que encerrar a la gente porque opinan de forma distinta. Nos dicen del autor de la propuesta que ya trató de encarcelar a los ateos, tipificándolos como criminales, una vez más, ya que atentan contra la proverbial religiosidad egipcia. Otro ejercicio de tartufismo.


En cada uno de estos piadosos egipcios, protectores de la fe, de la historia y de lo que se tercie, martillo de herejes, hay un autócrata. Es difícil encontrar un lugar en el que haya más dictadores vocacionales que en Egipto y, especialmente, en su parlamento, del que salen las más peregrinas propuestas, siempre a costa de la libertad ajena. En vez de dedicarse a solucionar los múltiples problemas del país, su principal preocupación es cómo meter en la cárcel a alguien que hable mal de los faraones, de Mo Salah o de cualquier otro que entre en sus parámetros de divinización histórica.
Convertido en cabeza del Comité de Asuntos Religiosos del Parlamento, el señor Amro Hamrouch se siente como un nuevo sacerdote del templo, el guardián de la puerta de entrada. Esperemos que el sentido común de alguien frene este borrador y dejen que la Historia siga su curso como la bolsa, con subidas y bajadas.
Sigo sin comprender hacia dónde van los esfuerzos de reforma religiosa, de democratización y de reconocimiento de los Derechos Humanos en Egipto. Lo digo sinceramente, con dolor y melancolía. Mientras los discursos van por un lado, los hechos van en la dirección contraria. Hay algo enfermizo en esta forma de entender el estado y el poder, en entenderlo como una visión unilateral del mundo en la que unas élites paternalistas hacen constantemente ejercicio de imposición autoritaria al resto del país de sus opiniones. Se libran de los islamistas para seguir haciendo lo mismo, un ejercicio constante de intolerancia y dogmatismo. Es una pena que el parlamento egipcio, que el régimen en su conjunto, solo sea capaz de prohibir una y otra vez.
Los viejos templos de los faraones tenían sus guardianes. Hoy siguen vigilantes, atentos a la discrepancia, prestos a saltar.


* "MP Drafts Law To Jail Anyone Insulting Historical Figures" Egyptian Streets 2/09/2018 https://egyptianstreets.com/2018/09/02/egypt-considers-jail-time-for-those-insulting-historical-figures/

lunes, 4 de abril de 2016

La normalidad lectora o queda mucho por traducir

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Sin que se retire ninguna, una nueva polémica aparece en el horizonte egipcio. Esta vez afecta a una de sus figuras intelectuales. Nos referimos a la polémica suscitada por la traducción al hebreo de la novela de Alaa al-Aswany, El edificio Yacobián, un bestseller internacional, traducido a multitud de lenguas. En Egypt Independent aparece recogida la cuestión problemática:

The Israeli newspaper Yediot Aharonot announced the recent printing of Alaa al-Aswany's "The Yacoubian Building" in Hebrew. The celebrated novel, written by the 58 year old writer and dentist, will now be available in translation for an Israeli readership.
In 2010, the novel was illegally translated and printed in Israel by the Israel-Palestine Center for Research, after which Aswany announced he would litigate the publishers for theft of intellectual property, he told AP at the time. The novelist rejected the translation in a stance against cultural normalization with Israel.
But according to Yediot Ahronot, as of March 2016 the Egyptian's novel has been newly translated and put on the market in Israel. The work was published by an American publishing house in coordination with Israeli publishers.
Israeli army spokesman Avichay Adraee took to Twitter on March 30, congratulating Aswany in Arabic for the first print of his novel in Israel.
Aswany, however, has denied on Twitter that a Hebrew copy of "The Yacoubian Building" has been printed, claiming this to be yet another unauthorised attempt to publish his famous work in Hebrew.
A statement published by Aswany's office on Twitter read, "Dr. Alaa al-Aswany stresses that he did not — at any time — sign any contract with any Israeli publishing house to publish his works".*


Puede que a algunos la cuestión les pueda parecer sorprendente, pues va más allá de una cuestión meramente de derechos de autor: se trata de considerar el hebreo como una lengua prohibida. En términos absolutos: El edificio Yacoubian —o cualquier otra obra de Alaa al-Aswany— puede aparecer en cualquier lengua menos en la hebrea.
Las esperanzas de que algún día se llegue a solucionar este conflicto enquistado son prácticamente nulas. El parlamento egipcio ha expulsado mediante votación a uno de sus diputados, el controvertido Tawfiq Okasha, por encontrarse con el embajador israelí. La decisión es insólita, pero refleja un clima específico. A Okasha se le ha expulsado por casi unanimidad. Da igual que Egipto tenga firmados unos acuerdos de paz con Israel.


Uno puede pensar que la cultura es una herramienta importante para llevar hacia una mejor comprensión del otro, que estaría por encima de cualquier otra circunstancia. Sería engañarse. La sola idea de que un texto en árabe aparezca impreso en caracteres hebreos es vista como una traición, como una infamia. Se nos llena la boca de islamofobia, pero no nos bajamos del antisemitismo. Estar contra un gobierno y sus acciones puede ser comprensible; estar contra una lengua es irracional.
La cuestión con Alaa al-Aswany es más compleja porque es una figura crítica con el régimen de El-Sisi, al que retiró su apoyo al alejarse de la democracia. Eso quiere decir que deberá hacer todo tipo de demostraciones de indignación y recurrir a todas las vías de denuncia para no ser acusado de "traidor", algo que encantaría a muchos dado su protagonismo. A Al-Aswany se le prohibió no hace mucho, alegando motivos de seguridad, una conferencia. Aquí dimos cuenta de ello.
La segunda parte de la noticia recogida por Egypt Independent trae la polémica sobre la autorización de la traducción y publicación:

The statement came in response to news of the publication circulated in the media. According to Yediot Aharonot, voices in the Egyptian media have harshly criticized Aswany for authorising the book's translation and publication in Israel.
Meanwhile, in a lengthy report published in Maariv newspaper, Israeli journalist of Iraqi origin specializing in Arab affairs Jackie Hoji contradicted Aswany's official publicity statement. He said that Aswany had indeed signed a contract legally consenting to the translation of the work into Hebrew by US publishing house Toby Press. Toby Press, he went on, served as an intermediary for the transfer of those rights to Israeli publishing house Kinneret Zmora, which printed the novel in Israel.
Aswany "is not just a successful author, but rather a political icon", Hoji wrote on Facebook.
He pointed out that The Yacoubian Building has been translated to more than 30 languages ​​since it was first published in 2002 in Cairo.*


El carácter de "icono político", como se señala en la información aparecida en Israel, es lo que hará que Al-Aswany tenga que esmerarse en su propia defensa, ya que sobre él recaerá la carga de la prueba. La información de que pudiera haber firmado un acuerdo con la editorial hebrea norteamericana Toby Press y que esta haya cedido los derechos es poco probable dado la naturaleza de la editorial, centrada en autores hebreos, por lo que he podido comprobar en una visita a  su web.

La editorial que ha sacado el libro, Kinneret Zmora, es una de las más importantes de Israel, con más de 300 libros al año y una larga historia desde que sus fundadores en Odessa, en 1919, salieron de Rusia y recorrieron media Europa. Es una editorial que busca traducir las novedades mundiales. Por el contrario, Toby Press es una editorial "hebrea", dedicada a la difusión de los autores hebreos. Es poco probable (o de una ingenuidad pasmosa) que los representantes de Alaa al-Aswany —de ser cierto— no se hayan dado cuenta de qué editorial se trataba, algo que salta a los ojos. El edificio Yacoubian no tendría sentido en sus colecciones.
Pero todo eso, que será tan esencial para muchos y que usarán para desprestigiar a al-Aswany, es indicador de una intransigencia cultural desoladora. La cultura debería ser una herramienta de "normalización" y porque lo es se vigila e impide su desarrollo. No hay interés en ningún tipo de normalidad, como claman los exacerbados comentaristas de la página del portavoz israelí en lengua árabe, Avichay Adraee. Fue él quien dio la noticia congratulándose de la traducción del libro. Los comentarios a la noticia dejan ver el odio y los niveles a los que se puede llegar.


Lo terrible es que se exija ese nivel de odio a todos, que cualquier intento de encontrar un camino de diálogo —aunque sea a través de los libros— se vea como una traición imperdonable, que un encuentro con un embajador suponga la expulsión del parlamento. Independientemente de que haya sido una maniobra para expulsar al impresentable Okasha, se ha elevado a condena política el simple contacto.
Esto no es nuevo. Repasando la prensa hebrea en busca de noticias sobre la publicación de al-Aswany aparecen varias recientes relacionadas con el mundo de los libros. En el medio israelí Ynetnews, con el titular "Israeli book at center of Cairo controversy", encontramos que el conflicto se produce no solo porque se traduzcan al hebreo libros egipcios, sino también si libros de autores israelíes se traducen al árabe y aparecen en los estantes de la Feria del Libro de El Cairo:

Egyptian officials were outraged when they found out that a book by Army Radio  Arab Affairs analyst Jacky Hugi was on display at the Cairo book fair.
The book, Arabian Nights.com, analyzes Egyptian society and politics. After its Arabic-language version came out around two weeks ago, Hugi and the translator gave an interview to Yedioth Ahronoth in which they explained the complex relationship between Israel and Egypt, even in peacetime, as well as the fear in Egypt regarding Israeli books. The translator explained that there is a concern by literary institutions in Egypt of being labeled as someone who supports normalization of relations with Israel, and thus there's a fear of handling Hebrew-language books.
"If I get a phone call from Israel and I'm on public transport, I don't answer. I don't carry Hebrew books on public transportation either," the translator said.
When the interview was published, it was immediately translated by the Egyptian media, sparking a lively debate. The public discussion even reached the country's parliament, with one member, Mohamed Al-Masoud, demanding that the Culture Minister examine the publications.
Al-Masoud said that the visitors at the book fair were enraged, claiming that "the presence of this Israeli book constitutes normalization with the Zionist enemy." He demanded that the Culture Minister say how the book was given entry to the fair, "especially since its author work[e]d as an Arab affairs analyst for the Israeli military." Al-Masoud added that anyone who brought that book into the Cairo International Book Fair should be indicted.
Arabian Nights.com's translator said in response: "If we don't translate Hebrew-language books, how will we know what's written about us? How long will we keep burying our heads in the sand?"**


Se puede observar que el nombre del traductor permanece oculto en la información. Si se pide el procesamiento de todo aquel que compre el libro, ¿qué pena se solicitaría para el traductor?
Cerrar los caminos de la cultura, es decir, impedir que se pueda leer El edificio Yacoubian en lengua hebrea o que se puedan leer libros hebreos en lengua árabe, es una aberración y es una condena a la intransigencia de por vida. Difícilmente se puede aspirar a algún tipo de democracia si se carece de un mínimo de capacidad de diálogo.
Los que claman contra la islamofobia pueden ejercer sin rubor el antisemitismo. Cualquiera que se arriesgue a intentar romper esta dinámica se verá sometido a los ataques más brutales desde todas partes. Desde el parlamento hasta las calles, el sentimiento es el mismo.


La intolerancia es una enfermedad que tiende a extenderse. Una vez que uno se convence de que no hay más verdad que la suya, las demás van cayendo en cadena porque no se encuentra motivo para escuchar a nadie. ¿Para qué molestarse?
Hace unos días escribíamos aquí que una de las principales bazas para conseguir movilizar a unas sociedades que se mueven en el pesimismo y a las que se condena al aislamiento era "traducir, traducir y traducir". Si no queda ningún resquicio por el que comenzar a avanzar hacia soluciones posibles, la condena es al conflicto eterno. Y eso es algo que interesa a muchos.
La cultura es y ha sido siempre una forma de establecer puentes, pero traducir se ha convertido en un delito por el que puedes ser perseguido. Siempre ponemos como ejemplo de concordia la Escuela de Traductores de Toledo. 
La cultura árabe tuvo en la traducción un punto de apertura al mundo, pero esa apertura parece molestar ahora a los "señores de la cultura". Gracias a la labor de los traductores árabes, se pudo recuperar la cultura de Occidente perdida. Hoy parece que entre nacionalistas e islamistas se quieren cerrar todas las puertas para que solo se perciba una parte de la realidad. Los que se preguntan continuamente por la pérdida del esplendor podrían encontrarla en síntomas como esta falta de interés por la diversidad del mundo y su sustitución por el dogmatismo y el ensimismamiento.


Solo son posibles soluciones desde los diálogos. Quizá la demostración de la incapacidad absoluta de resolver conflictos que se ve en la zona no se deba a conspiraciones sino a esta pérdida del deseo de abrirse al mundo para conocerlo y darse a conocer.
El futuro en paz se puede soñar de distintas formas. Una de ellas es imaginarse una normalidad lectora, una libertad de elegir lo mejor de las culturas sin ser considerado un traidor. Una normalidad lectora es poder pasear por las casetas de la Feria del Libro en El Cairo sin que nadie llame a la guerra santa por encontrar libros traducidos del hebreo o que se pida la condena del autor egipcio traducido a la "lengua prohibida".
Queda mucho por traducir, mucho por andar, y el final está muy lejos.



* "Translating 'The Yacoubian Building' into Hebrew stirs controversy" Egypt Independent 3/04/2016 http://www.egyptindependent.com//news/translating-yacoubian-building-hebrew-stirs-controversy

** "Israeli book at center of Cairo controversy" Ynetnews 02/06/2016 http://www.ynetnews.com/articles/0,7340,L-4762588,00.html





domingo, 17 de enero de 2016

Hay destinos mejores, Charlie

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Con la misma energía que dedicada a defender su existencia en nombre de la libertad de expresión, la revista Charlie Hebdo debe asumir el derecho a criticar su trabajo con toda la contundencia que se estime necesario por parte de aquellos que creen que se equivoca. Y yo lo creo.
Charlie Hebdo no es el faro intelectual de Occidente ni de las libertades. Es solo una luz más en un horizonte plural. Cuando se ha dicho "Yo soy Charlie Hebdo" no se ha querido decir "yo pienso como Charlie Hebdo" o "estoy de acuerdo con Charlie Hebdo", algo que hemos señalado varias veces. En ellos no se ha visto ese faro que algunos pretenden sino solo su derecho a no ser agredidos y asesinados por sus ideas. En la libertad de expresión que se reclamaba para ellos está inserta la que implica el derecho a expresar la discordancia con sus ideas, el derecho a criticarlas como ellos critican a los demás. El estilo con que se haga oscilará entre el insulto y la querella y definirá el grado de civilidad de quien lo haga, su mejor o peor estilo, su talante. No son héroes; solo víctimas de la intransigencia.
Charlie Hebdo puede ser víctima y hacer a otros víctimas de sus prejuicios. Haber sido atacada por unos pocos y defendidos por muchos no les hace más sabios. En todo caso, debería haberlos vuelto más responsables.


El uso de la imagen del niño Aylan,  muerto sobre las arenas de una playa turca mientras trataba de huir con su familia de Siria, para señalar que en el futuro, de no haber muerto, sería un acosador sexual en Alemania, es de una gran bajeza moral, de un pésimo gusto y una gran injusticia.
Lo es esencialmente por el hecho de que el niño muerto nunca llegará a serlo, algo que convierte al dibujo en una gran mentira predictiva. Se dirá que es un símbolo y que ese niño representa a los vivos, pero eso lo convierte en algo todavía peor. Lo convierte en un gigantesco e infame prejuicio racista y xenófobo, una versión de la declaración custeriana de que el único árabe bueno es el árabe muerto.
La función de la sátira era la reforma de las costumbres; esa era su justificación moral. En la caricatura de Charlie Hebdo no hay reforma sino una condena del presente en función de un futuro, por definición, inexistente. La forma de evitar ese futuro es que no pasen de esa playa, podría ser la lectura final. De no hacerse así, eso espera. Es una llamada a lo mismo que se defendió cuando les atacaron: a la intransigencia. 
Los que vivimos en un sistema de libertades podemos permitirnos el lujo olímpico de despreciar esa imagen y esas conclusiones. Entre el simple desprecio y la condena moral, que cada cual elija la fórmula que le apetezca. Los que la aplaudan, racistas y xenófobos, allá ellos.


Pero en aquellos espacios en los que algunos tratan de cambiar las cosas y mejorar sus sociedades, la cuestión se plantea de otra manera muy diferente. Ha suscitado desde defensas del "hombre árabe" ("In Defence of the Arab Man: An Egyptian Feminist in Germany", en Aswat Masriya, firmado por la activista egipcia Dina Wahba) a reescrituras gráficas, como la realizada por la reina Rania de Jordania en la que el niño muertos crece y se transforma en un médico. Ambas han sido recogidas en Egyptian Streets.


El episodio de la Nochevieja en Colonia ha conseguido ser manipulado por aquellos a los que les interesan estos sucesos, a los envenenadores de las relaciones y, por ello, destructores de un futuro mejor para todos que morir en una playa o ser encerrado en una cárcel del país de recepción.
Para los xenófobos europeos (o norteamericanos, dado el papel que juega el tema de los refugiados en la campaña electoral de los republicanos) es una forma de expresar el futuro de las agresiones como el caos. En Alemania se han disparado las ventas de espráis de pimienta. De ser los Estados Unidos, como ocurrió tras el atentado de la pareja en San Bernardino, serían las armas de fuego las que habrían elevado sus ventas. También los vendedores de miedo han aumentado sus beneficios políticos, como los grupos nacionalistas en distintos países que han usado estos acontecimientos en su beneficio: todo lo que viene de fuera es malo. Incluso países considerados tradicionalmente como progresistas, se han revelado como profundamente racistas, elevando barreras y tomando media. Comenzaron a crecer con la xenofobia con los emigrantes europeos y ahora la han trasladado con algunos mínimos retoques en el discurso del odio a los que llegan del mundo árabe. Antes eran antieuropeos; ahora son defensores de la lucha de civilizaciones y están muy preocupados por la identidad europea. ¡Paradojas dinámicas de la política!

La caricatura ha dejado felices a los múltiples enemigos de la libertad en los países árabes. Les demuestra una vez más que son indeseables, que no se les concede una posibilidad mínima de cambio, que sus luchas no tienen sentido y que deben aceptar su destino oscurantista
Es esto lo más peligroso de todo porque les resta la posibilidad de actuar en un escenario en el que defender la democracia les vale la acusación de occidentalistas, de gente pervertida por aquellos que les desprecian. ¡Más islam y menos democracia!, gritan los fundamentalistas, ¡menos constituciones y más Corán! Eso le gritan a los demócratas, laicos, a las feministas... ¡Cuantas más barreras mejor! ¡Rechazadlos, no permitáis que vayan con vosotros y se nos escapen!
Esos gritos los hemos escuchado ya y se repiten cada vez que Occidente cierra las puertas físicas e intelectuales, levanta fronteras y cierra diálogos con aquellos con los que es posible dialogar y a quienes se les niega la oportunidad de hacerlo al meterles a todos en el mismo saco del destino irrevocable. 
La caricatura del niño muerto es amplificada por el recuerdo intenso de la fotografía que conmovió a todos y fue interpretada de distintas maneras. Sin embargo, su caricatura solo puede serlo en una: rechazo. Las operaciones retóricas hacen que si una mayoría de personas apoyaron en su momento a la publicación al ser asesinados en atentado sus redactores y dibujantes, ahora se vea a todos ellos como responsables y apoyo de la nueva caricatura. No se entiende la sutileza de defender un principio aunque se desprecie el mal uso de él. Esas son distinciones muy occidentales, ejercicios mentales.


El acoso y abuso sexual es un mal en los países árabes, sin duda. Y sin duda debía venir con muchos de los que llegaban, que no son santos por el hecho de ser refugiados, sino un flujo de desplazados que vienen con los mismos pensamientos con los que salieron. Tanto los que defendían valores democráticos como a los que simplemente hacen algo tan humano como huir de la muerte.
Las medidas que se deben tomar son las necesarias para evitar que se repita lo de Colonia o cualquier otro lugar porque evidentemente la legalidad y la costumbre de donde se está deben ser respetadas, como lo deben estar en su propio territorio. Uno de los mayores reparos morales ante la caricatura de Charlie Hebdo es que considera que el acoso sexual es una costumbre y no una forma de agresión en sus propios escenarios. De alguna forma implica un hacedlo allí de donde venís, que es absolutamente inmoral en su planteamiento.
No es fácil pensar en un mundo global; mucho menos actuar en él, tomar decisiones. Lo que hacemos y decimos tiene una amplificación inmediata y una respuesta. Creer que Europa puede levantar barreras físicas como para evitar los efectos de los conflictos que están en nuestras puertas es ilusorio. Y suicida en muchos aspectos.


¿Están en la Europa que queremos para el futuro el racismo y la xenofobia como principios rectores de nuestra identidad o preferimos otro tipo de descripción de nosotros mismos? No hay que caer en complejos y defender otra visión de lo que pueden ser las relaciones en un mundo cambiante. Los males del mundo árabe son conocidos y padecidos por ellos mismos. Pero si los hacemos extensivos a su propia identidad no hacemos sino reforzar las distancias y debilitar a los que quieren salir de sus condiciones negativas. Por eso se hicieron las revoluciones, para intentar cambiar algo. Hacia dónde es la lucha que se sigue desarrollando y en la que podemos y debemos participar de otra manera, no solo condenando desde el exterior.


Aquí llevamos años escribiendo sobre los problemas del acoso sexual en países como Egipto. No nos sorprende lo sucedido en Colonia. Pero también sabemos que hay muchos miles de hombres y mujeres comprometidos con cambiarlo en sus países, que se enfrentan a la indiferencia de las autoridades pero que no por ello han dejado de crecer y luchar por mejorar sus países. La caricatura condena sus esfuerzos porque viene a considerar el acoso una especie de destino ineludible que solo puede ser detenido por la muerte en las arenas turcas.
No, Charlie Hebdo no tiene razón. No voy a negar su derecho a pensar como quieran, pero nadie va a negar el mío a decir que creo que se equivocan en el fondo y en las formas. Prefiero pensar que hay niños que se pueden salvar de ese ambiente que les anima a hacerlo.
Es evidente que Europa no está preparada para recibir un flujo de refugiados y emigrantes en estas cantidades. No me refiero en el terreno económico o de alojamiento, sino en la forma de pensar estos fenómenos reales. La situación de millones de personas ya no es algo que se ve en las noticias sino algo que nos llega hasta las mismas puertas y nos muestra la urgencia de encontrar soluciones ante un conflicto de una enorme crueldad y una duración excesiva en el tiempo.


Es dudoso que lo que están intentando los países de la zona, comandados por Arabia Saudí, sirva para algo en este contexto actual. No les preocupa tanto la resolución del problema como lo que nos hemos habituado a llamar el poder o la influencia en la zona. No se trata de otra cosa. Por eso no hay posibles acuerdos a la vista y habrá que presionar mucho para que se resuelva de una manera que satisfaga a alguien. ¿Qué significa paz allí? ¿Qué significa paz con tres guerras superpuestas: la turco-kurda, la de los rebeldes y el Estado Islámico contra el régimen de Al-Assad, y la de Occidente contra el Estado Islámico? ¿Qué significa paz con Turquía, Irán, Arabia Saudí, Rusia, Estados Unidos... queriendo controlar lo que salga de allí?


Lo que sí es evidente es que el conflicto no se va a solucionar por una cuestión humanitaria que conmueva los corazones de los que van a luchar allí o de los que defienden un régimen matando a sus propios paisanos. Esos corazones hace mucho tiempo que están secos; hace mucho que dejó de importarles el destino de los que sufren el castigo de su crueldad. ¿Qué paz puede salir de allí masacre tras masacre, día tras día acumulando odio?

Por eso es importante gestionar bien el exilio de los refugiados, separa el trigo de la paja. No encerrarles en un destino oscuro a los que salen de la oscuridad cruel y absoluta. No, Charlie Hebdo no tiene razón porque si la hubiera no habría futuro para nadie. Dejemos al menos un resquicio de esperanza de cambio pensando que hay muchos millones de personas que quieren, que desean destinos mejores para sus pueblos que los actuales, que desean salir de los vicios y violencia que padecen y mejorar sus países. Debería haber para ellos —para todos— un destino que mejor que acabar muertos en una playa.