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lunes, 23 de junio de 2025

¿Qué guerra?

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las cosas no son como son, sino como se cuentan. Lo que ocurre se desvanece y queda el relato que, siempre se ha dicho, escriben los vencedores. Pero los tiempos cambian y el relato se vuelve fundamental en un mundo instantáneo, donde las palabras dan la vuelta al mundo en segundos, donde se multiplican las imágenes, "reales" o fakes, donde luchan por imponerse unas sobre otras.

En VerificaRTVE dedican, a las pocas horas del bombardeo, un texto amplio a desmentir imágenes que se intentan colar como actuales y que ha sido vistas por decenas de miles de personas. Son imágenes tomadas de otros conflictos y que son rastreadas hasta sus iniciales apariciones o, al menos, hasta el punto en que sea posible establecer que son anteriores a los hechos, que han aparecido vinculadas a conflictos anteriores. Si alguna vez han sido "reales" es algo que ya es más difícil establecer.

La guerra tras la guerra es la imposición de una calificación del hecho en sí, es decir, llamarla "guerra", "conflicto", "incidente", "acto preventivo" o "golpe al corazón del programa nuclear iraní", "US operation against Iran"...

Pero la palabra "guerra" tiene consecuencias. Es posible entender la pregunta que Michael Crowley y Edward Wong se hacen en The New York Time: "Is the U.S. at War With Iran?" y en la que señalan "President Trump avoided asking Congress for permission before striking Iran, despite the Constitution saying only the legislature can declare war"*, planteando como una cuestión esencial la definición, Para Trump esto "no es una guerra"; es... otra cosa, lo que le resulta molesto para hablar de "paz" y sobre todo para pasar a la Historia como ganador de algo concreto y hacerse su sitio en el monte Rushmore.

En el artículo citado se señalan más juegos de palabras:

Several Trump aides say they disagree, calling the strike a limited action aimed solely at Iran’s nuclear capabilities that does not meet the definition of war. “This is not a war against Iran,” Secretary of State Marco Rubio told Fox News on Sunday.

Vice President JD Vance argued that Mr. Trump had “clear authority to act to prevent the proliferation of weapons of mass destruction.”*


Sin sonrojo, el equipo de Trump emprende su guerra de las definiciones en claro desprecio de la inteligencia (Make America "Inteligente" Again!, deberían gritarles) de quienes les escuchan. Pero el mundo de la sociedad de la Información es campo abonado para este tipo de cuestiones semánticas.

Los que "piden" a Irán que "no conteste" no tienen más argumento que el de "evitar una guerra", dicen. ¿Pero la ha comenzado ya Estados Unidos con sus bombardeos? ¿La guerra es solo contestar a una agresión previa? Si Irán responde ¿serán ellos lo que empezaron la guerra? Esto explica el papel de las definiciones.

Mientras Estados Unidos trata de construir un relato de una acción "beneficiosa" para el mundo, el fantasma de las nunca encontradas "armas de destrucción masiva", esta vez centrado en la construcción de una bomba nuclear iraní que tampoco podrá ser encontrada por la obvia destrucción de las centrales. De esta forma, se venderá que ha sido en nombre de la paz mundial e incluso para liberar al pueblo iraní favoreciendo un cambio de régimen.

Pero el mundo está empezando a ponerse nervioso ante estas veleidades trumpistas que ya no pueden defenderse con un mínimo de seriedad. Las guerras siempre han existido, sí, pero también se crearon instituciones para tratar de evitarlas. Si modificamos las palabras —"guerra"— no es posible mirar hacia un futuro en paz. El actual esfuerzo para que Irán no conteste al ataque, mientras Trump presume de él, debería haberse producido antes hacia los Estados Unidos.

El problema está en que en Estados Unidos está Donald Trump que está haciendo de la manipulación y del belicismo sus señas de identidad. Lo vemos en sus planteamientos sobre la OTAN y en especial en el apoyo a Israel, donde ha sido incapaz de contener a Benjamín Netanyahu asumiendo sus juegos de palabras para camuflar lo que el mundo llama "genocidio" respecto a los palestinos. Trump se ha querido apuntar el "éxito" con el ataque a Irán pocas horas antes de que se iniciaran conversaciones con ellos.

Las "dos semanas" de plazo no ha sido más que otro insulto al resto del mundo y, en especial, un aumento en la pérdida de credibilidad norteamericana, que ha pasado de ser una superpotencia fiable a estar gobernada por un mentiroso compulsivo.

Pedir a Irán que no conteste es quizá pedir demasiado, pues supone aceptar que "no ha pasado nada" o, peor, que lo que ha pasado "ha sido bueno" para la paz del mundo, algo inaceptable desde su punto de vista, pero que desde la Casa Blanca se repite.

Para el resto del mundo ha supuesto la confirmación de que Estados Unidos ha vuelto a sus guerras, aunque no las declare ni reconozca como tales. Una guerra es una guerra por encima de cualquier otro formalismo o protocolo.

El régimen iraní es dictatorial, teocrático y opresivo, pero las bombas no caen sobre los regímenes sino sobre las personas. Decir que es Irán el que no debe comenzar la guerra es un ejercicio de hipocresía. La guerra no debería haber comenzado nunca.

* Michael Crowley & Edward Wong "Is the U.S. at War With Iran?" The New York Times 22/06/2025 https://www.nytimes.com/2025/06/22/us/politics/trump-strikes-war-iran.html

 

viernes, 17 de septiembre de 2021

Peligros que acechan

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Creo que en algún momento de los comentarios que realizamos respecto a la evolución final de Donald Trump, tras haber perdido las elecciones (todos lo saben menos él) apuntamos la posibilidad de que un gran conflicto le "salvara" su destino perdedor, que pudiera provocar algún incidente grave que frenara el inevitable avance de la toma de posesión del presidente electo, Joe Biden.

Tanto lo hecho anteriormente como su estado mental, cada vez más perturbado por la derrota negada, eran una fuente de preocupación para cualquiera que se hubiera molestado en evaluarlo.  El estado mental de Trump a los largo de su mandato, día a día, mostraba a las claras su forma de responder a las frustraciones creando una realidad "alternativa" que pudiera justificar lo único que realmente le ha preocupado, él mismo, mantener su imagen de triunfador ante los otros y ante sí mismo. Las continuas negaciones u obsesiones con pequeños detalles si le eran negativos (como el mayor número de asistentes a la toma de posesión de Obama, por ejemplo, que le era insoportable).

Antena 3 nos ha dejado una información que confirma aquellos presentimientos que teníamos respecto a Trump: 

Según indican en el nuevo libro de los periodistas Bob Woodward y Robert Costa, 'Peligro', el jefe del Estado Mayor Conjunto de la Defensa de Estados Unidos, Mark Milley, tomó medidas el pasado mes de enero para evitar que, el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidiera llevar a cabo un ataque nuclear. Por ello, habría contactado con China para evitar un conflicto armado a gran escala tras el asalto al Capitolio del 6 de enero.

Además, el militar creyó que Trump había enloquecido. Según explican en el libro, dos días después del asalto al Capitolio, Milley convocó a los altos mandos militares a una reunión secreta y extraordinaria en su oficina del Pentágono. El general "estaba seguro de que Trump había caído en un declive mental grave después de las elecciones y estaba prácticamente maníaco, gritando a funcionarios y construyendo su propia realidad alternativa con teorías de la conspiración interminables sobre las elecciones".

 "No podemos saber qué va a hacer, está loco"

Por su parte, días antes del asalto, la presidenta de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, Nancy Pelosi, también mostró su preocupación sobre la salud mental de Trump y realizó una serie de llamadas a las Fuerzas Armadas para que los altos cargos del Ejército realizaran comprobaciones con posibles órdenes de ataque.

Además, Pelosi habría hecho unas declaraciones refiriéndose a la salud mental del Trump, durante una llamada telefónica a Milley el 8 de enero, que este apoyó: "No podemos saber qué va a hacer. Ya sabes que está loco. Está loco desde hace tiempo". Aun así, Milley aseguró a Pelosi que se habían tomado las medidas de precaución necesarias para evitar que Trump iniciara cualquier conflicto bélico.*

 


Es muy duro saber que tienes un presidente enloquecido. La cuestión es compleja porque lo de Trump no era nuevo, solo acumulado. No creo que entrara "sano" y saliera así, tal como es descrito. Los testimonios previos, su historia anterior, muestran una continuidad e intensificación en función del propio poder disponible. Es decir, el peligro (que es el título de la obra citada) aumenta en función de su poder. Si le dejas una pistola, te dará un tiro; si le dejas el botón nuclear, corres el riesgo que lo use. Su teoría es clara: ¿para qué sirve el poder (ser rico, expresó) si no lo utilizas? Si Trump no ha hecho más de lo que hizo es porque mucha gente a su alrededor estaba verdaderamente asustada. Hemos comentado aquí, durante esos cuatro años de mandato, los enfrentamientos y salidas de la Casa Blanca de gente asustada, gente que no quería tener la responsabilidad de estar a su lado y no querían tampoco enfrentarse a él. La incorporación de militares de prestigio y experiencia bélica al Gabinete presidencial en la Casa Blanca era una forma de intentar controlarlo, pero todos acababan saliendo. Deseo que escriban sus memorias dentro de poco.

En un estupendo documental (parte de una serie, muy recomendable; era su segundo capítulo) sobre la guerra comercial entre Estados Unidos y China se expresaba que las relaciones existentes entre ambos países habían cambiado precisamente por la llegada de Trump a la Casa Blanca. Lo que se podría haber negociado para corregirlo (especialmente los errores de cálculo en cadena de la política norteamericana sobre los efectos de la globalización) se había hecho imposible con la llegada de Trump, que lo convirtió en una guerra que afecta hoy al mundo al completo.



Uno de los expertos en economía entre ambos países señalaba algo importante: que los efectos de la administración Trump no se iban a detener fácilmente en la siguiente, la de Joe Biden. Creo que nada es más ajustado a la realidad que esa observación y la propia administración demócrata está padeciendo la fuerza de arrastre de la republicana, incapaz de ponerse acuerdo en casi nada más.

Es un viejo principio de la política, desde tiempos inmemoriales, la necesidad de un enemigo exterior para intentar unir lo disperso. El documental aportaba una serie de informaciones sobre cómo el votante y público de Trump es el que precisamente se vio más perjudicado por los desplazamientos de la propia industria norteamericana a lugares donde les permitiera producir más barato, lugares como China, México o Vietnam. Los lugares que no producían se aprovecharon para vender productos con menor coste de producción, mientras que los que producían tuvieron que cerrar sus fábricas. Solo el 4%, no dice el documental, de las industrias que producen fuera de los Estados Unidos está dispuesta a regresar. La respuesta de la administración norteamericana han sido aranceles y sanciones.

Los votantes de Trump entendieron y entiende el "America First!" como una forma de doblegar a China, a la que han convertido en la responsable de aplicar lo que ellos pensaban que iba a ser —como ha sido— un beneficio para muchos, aunque una maldición para otros, especialmente ese mundo interno de la producción. Por eso no solo fueron contra China, sino también contra México de forma doble, por entrar mano de obra barata que el propio empresariado norteamericano contrata, por un lado, y por fabricar en México productos que se venden en los Estados Unidos y que se producen de forma más barata en México. Lo que hizo Trump fue recoger ese descontento convertido en "nacionalismo", por un lado, y en odio a China, México, etc.



La segunda parte de esta asunto es grave: la imposición por la fuerza de las medidas económicas a un mundo al que se sanciona si compra a China, el cerco en Asia a sus relaciones, la creación de un ambiente antichino, que no está haciendo más que reforzar a las autoridades chinas y creando un nacionalismo interno, un arma siempre de doble filo.

Los que se benefician de esta situación son los que manejan políticamente esta situación y se mantienen en el poder gracias a ese nuevo voto nacionalista y agresivo, que encajaba a la perfección con un Trump irresponsable, pero que ahora en manos de Biden nos hace dudar si realmente no se va a continuar la misma línea, algo que aquí llevamos tiempo señalando.

Biden se está equivocando en un intento por recuperar —como haría Trump— imagen tras el desastre afgano, donde siguió el plan Trump, el que le dejaron en herencia y que él quiso apuntarse. Ahora los focos se dirigen contra China creando una "alianza anglosajona", la de Estados Unidos, Reino Unido y Australia que nos anuncia la prensa de ayer y en la que se resalta que se le olvidó el nombre del premier australiano, ese señor de allí.


No deja de ser sorprendente e inquietante ese carácter anglosajón que está repitiendo los errores del imperio británico, manipulador y creador de conflictos abiertos, para dominar y debilitar a los demás. Si nos fijamos, la mayor parte de los conflictos abiertos en el planeta, han sido creado por los gobiernos británicos, cuya estrategia era la misma: dividir y enfrentar para hacerse con el control. Eso vale para Palestina, Hong-Kong o la India.

La noticia de formación de alianzas para "defenderse de China" no logran ocultar las palabras del propio Biden: impedir por todos los medios que China les adelante, cosa que ha hecho en muchos terrenos. Cada nuevo adelante de China es como una puñalada en el narcisismo norteamericano. Es la propia economía norteamericana la que responde a los intentos de su propia administración de dos formas: la necesidad de comprar a China más barato (el capitalismo es el capitalismo) y la necesidad de vender en el mercado chino (el capitalismo es el capitalismo). El viejo sueño de colonizar económicamente China, hacerles producir y luego comprar, se ha quedado atrás como lo que siempre fue, un sueño.

Hoy las películas o las marcas tienen que tener cuidado de no incluir nada que ofenda en China; se acabaron los estereotipos ofensivos tradicionales que han servido para reforzar la idea de superioridad racial que han padecido tantos, incluidos nosotros, y que Trump —con su delicadeza habitual— definió como "pozos de mierda", aquellos lugares de donde la gente quiere huir para alcanzar el paraíso. Biden lo dice con más delicadeza, pero la mentalidad que muestra la administración viene a ser la misma.



¿Llegará más lejos Biden que Trump? ¿Tendrán que escribir un nuevo libro sobre Biden titulado "Peligro"? Hay un efecto inevitable en la política norteamericana: cuanto más se encierre sobre sí misma, más agresiva se tiene que volver. Esto es enormemente importante para el mundo, ya que cuando Estados Unidos sale al exterior, se relaciona mediante acuerdos; pero si se encierra, la salida inevitable es la agresividad ya sea comercial (imposiciones de aranceles, bloqueos, sanciones, etc.) y las relaciones acaba siendo, como ocurre ahora, alianzas contra terceros. De esta forma, si se relaciona con Japón es para una supuesta agresión china; lo mismo se hace con la India o con Corea del Sur, por citar solo ejemplos claros. Esto parece ser una elección constante en la política norteamericana. Como se dijo y se repite, "con la Guerra Fría vivíamos mejor".

Si los propios norteamericanos ven peligro en manos de sus dirigentes, peligro en que se pase de las palabras a los hechos en algún momento, los que estamos fuera estamos obligados a tratar de llamar a la cordura. En esto, Europa tiene mucho que decir.

Es interesante comprobar que mientras las autoridades norteamericanas usan su retórica antichina, los productoras culturales que había favorecido la creación de estereotipos crueles y despectivos, se lanzan a producir obras que tratan de crear una nueva visión (con mejor o peor acierto), desde el nuevo "Mulan" o hasta el "Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos", de Marvel-Disney, pasando por "Raya and The Last Dragon", también de Disney, por citar solo algunas recientes. Y es que China es fábrica y mercado, un equilibrio complejo que hace que la necesiten para producir y para comprar gracias a su poderos desarrollo económico. Los consumidores chinos simplemente tienen que decir "no" a lo que les llega de fuera, sea película o teléfono, en contrapartida a su demonización norteamericana. China tiene un pobre ejército en comparación con los norteamericanos, pero no hay mercado mayor.

La xenofobia producida por Trump creó un doble movimiento, el negativo del odio a los chinos, que han pagado por extensión los asiáticos de cualquier generación en Estados Unidos, y el positivo, el de la solidaridad y la denuncia del racismo que sustenta esa actitud. Es una desgracia que el cambio de Trump a Biden se note tan poco en lo que respecta al mundo, tanto para China como para otros países, como México, a los que se ha frenado de la misma forma pero con palabras más educadas.

Que la única solución sea "frenar" a China es algo más que "guerra fría"; es volver al peor colonialismo, el modelo británico, una paradoja en un país como Estados Unidos. Hace mucho que Estados Unidos oscila entre el liderazgo moral —la bandera de las libertades— y el imperialismo, es decir, entre dar ejemplo y dar golpes (económicos, militares, etc.). Trump dio la peor cara al mundo el 6 de enero. No está ya el mundo para estos trotes. Los grandes desafíos, de las pandemias presentes y futuras al cambio climático imparable sin acuerdos mundiales, reclaman otra visión del mundo. 

Como señalan Woodward y Costa, el peligro ha estado y está en otro lugar y en otras mentes.



* Laia Baltolu Aznar "El jefe militar de Estados Unidos creyó que Trump había enloquecido y quería atacar China tras el asalto al Capitolio" Antena3 Noticias   https://www.antena3.com/noticias/mundo/jefe-militar-estados-unidos-creyo-que-trump-habia-enloquecido-queria-atacar-china-asalto-capitolio_202109156141c72e9b465a0001b26b81.html

 

lunes, 26 de agosto de 2019

Huawei en Egipto o cuando los Medios no tienen buenos fines

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La cuestión de los medios en Egipto está caliente. Si ayer dábamos cuenta de la sanción impresentable presentadora  Riham Saeed por insultar a las personas obesas de Egipto, en días anteriores se anunció la detención por aceptar sobornos sin más especificaciones por ahora. Si tenemos en cuenta que el organismo dirigido por Ahmed Selim es el que tenía que registrar primero y autorizar después todos los medios egipcios para acomodarlos a la nueva ley y que todo el mundo se había quejado de la oscuridad del proceso (al no estar desarrollada la ley y no saber los criterios), no hace falta ser muy perspicaz para imaginar qué ha podido ocurrir, aunque no hay detalles más que los de la detención. Ahram Online, el diario estatal, daba así la noticia:

Egyptian authorities have arrested the secretary general of Egypt's Supreme Council for Media Regulation Ahmed Selim on charges of bribery, security sources said.
Selim was arrested by officers from Egypt's Administrative Control Authority (ACA), which had launched a probe into the accusations over a month ago, the sources added without elaborating. He is currently being questioned.
The case is the latest in a string of corruption cases brought by the Administrative Control Authority, the country's anti-corruption watchdog, against top state officials in recent months. Those charged include the former head of the Egyptian Customs Authority, the head of the state Food Industries Holding Company, and a number of supply ministry officials.*



Siguiendo la estrategia del régimen, se da la información justa como para que los ciudadanos vean que se ataca la corrupción, mero la mínima para que se enteres de hasta dónde llega. Recordemos lo que ocurrió cuando al Auditor General se le ocurrió poner una cifra a lo que le costaba la corrupción a Egipto. Fue tal el escándalo que fue él quien acabó en la cárcel bajo la acusación (increíble) de "difamar a Egipto". Como te pases de claridad, puedes acabar tú peor.
Apenas ha habido noticias sobre el SCMR y la detención del director. Parecía que todo el protagonismo mediático lo iba a tener Riham Saeed y sus insultos a las mujeres obesas, cuando hoy mismo salta otra noticia, esta vez en las páginas de Egypt Independent con el titular "Egypt’s Media council blocks two websites for spreading fake news about Huawei".*
A nadie se le escapa —aquí lo hemos tratado en ocasiones— que la campaña de Trump contra China ha tenido en la compañía Huawei una de sus víctimas más claras. Las maniobras norteamericanas contra la compañía han sido desde la detención de la hija del director hasta considerarla un buque espía para el control de los ciudadanos, pasando por las amenazas de prohibir su tecnología a las compañías norteamericanas. Creo que no existe una campaña más descaradamente vergonzosa contra una compañía de casi cualquier país. 
Los mercados temen por las inversiones y los consumidores son especialmente sensibles a poder quedarse con un teléfono inservible. Trump es un modelo del uso perverso de la difamación o la insinuación para arrinconar a sus rivales. 


Ni una sola acusación contra Huawei se ha probado, siendo solo "futuros posibles" lo que se ha puesto sobre la mesa. El objetivo no es más que evitar o retardar un hecho: la tecnología china 5G es muy superior a la norteamericana, al igual que el desarrollo de la Inteligencia Artificial. De Gran Bretaña a Alemania, los centros especializados en seguridad informática han comprobado que las acusaciones son infundadas, pero Trump sigue valiéndose de las amenazas, la fuerza y la insinuación difamatoria. La guerra comercial en su aspecto más feo y descarado. No se podía esperar menos de un marrullero en los negocios.
Pero el caso se agrava con la noticia egipcia, en donde los conocedores de esta situación intentan sacarle provecho:

President of the Supreme Council for Media Regulation Makram Mohamed Ahmed on Saturday blocked the websites al-Akhbariya and al-Sabah News for publishing fake news about Chinese company Huawei, potentially harming Huawei’s business activities in Egypt and violating the code of journalistic ethics.
The decision was issued after Huawei filed a complaint accusing the websites’ editor-in-chief Marwa Abu Zaher of publishing fake news. The Council said the complaint involved several posters, news and headlines published on the two websites regarding Huawei’s work in Egypt.
The council added that Huawei even accused the two websites of extortion, after they threatened to publish false news against the company in case Huawei did not give them money.
Abu Zaher denied the accusations and said that she only asked for LE30, 000 to publish the company’s advertisements on her websites.
The council however asserted that Huawei’s accusations against Abu Zaher were correct through an email Abu Zaher sent to Huawei threatening them with publishing fake news to harm the company’s interests, unless the funds were sent.
Abu Zaher had also failed to submit documents to prove the authenticity of the news the two websites published on Huawei.
The two websites claimed that Huawei paid bribes to the Egyptian government, such as providing equipment to the technological information center at the Ministry of Manpower for free, to facilitate the company’s business activities in Egypt.
The two websites also published false news from other Egyptian and foreign mass media accusing Huawei of espionage after US President Donald Trump accused Huawei’s US-based headquarters of spying.**


El tema es claro: aprovecharse de la debilidad de mercado de Huawei en estos momentos para añadir más elementos negativos mediante la reproducción de noticias propias o ajenas en contra de la compañía. La defensa de la encargada de los dos medios sancionados intenta jugar con las palabras, pero cada cosa tiene su nombre. La publicación de artículos "positivos" se paga; si no se hace así, empieza a reproducirse información negativa. Basta con repetir lo que publican otros medios; con hacerse eco es suficiente.
La pena es que el Consejo que les sanciona dando la razón a Huawei, tras las pruebas aportadas, siga utilizando el más querido de los argumentos del poder: expandir noticias falsas. No es aquí lo relevante, pero es una acusación que —amparándose en este caso tan claro— les será aplicada a otros en cuanto que no guste el contenido.


Aunque lo publicado fuera verdadero, el simple hecho de pedir dinero por no publicarlo y publicar uno positivo (que sería entonces el falso), ya es un delito de extorsión, se pide dinero para no hacer público algo. Da igual que otros lo hayan publicado. No es la publicación en sí, sino la intención que la guía la que es delictiva.

Es loable la decisión de la compañía Huawei de presentar la denuncia y no dejarse extorsionar por los dos medios (de una misma titularidad). Pero queda claro que el responsable último de todo esto es la administración norteamericana con Trump al frente al jugar con este tipo de suciedades.
Nadie había tenido ningún problema hasta que las cifras de Estados Unidos en la fabricación de móviles se hundieron en favor de Huawei y la coreana Samsung; coincidió con la consolidación de Huawei como fabricante más potente para las redes 5G, el negocio del futuro inmediato. Fue en ese momento cuando los Estados Unidos empezaron a poner problemas a Huawei y a todos los que quieran hacer negocios con ellos.
Cuando vemos en las tiendas de telefonía los Huawei, un cartel asegura que están aseguradas en seguridad, actualizaciones y aplicaciones para los dispositivos. Es un intento de defenderse de las maniobras  que vemos cada día por parte de la competencia o de los intereses más amplios La lucha por convencer a los clientes nunca es fácil; pero es mucho más difícil cuando se compite en estas condiciones de un entorno informativo hostil.


La denuncia contra los dos medios egipcios ha prosperado. En gran medida, el apoyo chino al país —les han construido la flamante capital— ha hecho que las denuncias no se queden por el camino y que sean resultas inmediatamente. El papel de China en Egipto ha ido creciendo, al igual que el de las compañías como Huawei que quitan clientes a las empresas norteamericanas especialmente.
La poca inteligencia de los responsables de los medios cerrados demuestra que no han sabido captar la indignación de la empresa ante ese abuso. 
Este tipo de prácticas, más allá de la falta de ética de las personas en los medios, de la delgada línea, cada día más borrosa, entre la información y las promociones, la publicidad, etc. Muchos medios viven dello bajo el camuflaje de lo periodístico, algo que les cae bastante lejos.



* "Egypt arrests secretary general of top media body for alleged bribery: Source" Ahram Online 20/08/2019 http://english.ahram.org.eg/NewsContentP/1/344072/Egypt/Egypt-arrests-secretary-general-of-top-media-body-.aspx
** "Egypt’s Media council blocks two websites for spreading fake news about Huawei" Egypt Independent 25%08/2019 https://www.egyptindependent.com/egypts-media-council-blocks-two-websites-for-spreading-fake-news-about-huawei/