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sábado, 24 de junio de 2023

La guerra le sale cara a Putin

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La guerra de Ucrania da un inesperado giro de guion... ¡en Rusia! He escrito "inesperado" después de terminar la frase. ¿Hasta qué punto era inesperado y en qué sentido? Hay algo que sí tengo claro desde el principio: era en Rusia donde se decidiría la guerra, no en Ucrania. Si se prefiere: Rusia perdería la guerra porque Ucrania no podía ganarla. ¿Pero qué es "perder una guerra" para una superpotencia? Rusia no se puede permitir perder la guerra porque eso sería un signo de debilidad tal haría perder en muchos otros escenarios abiertos de formas muy diferentes. El apoyo ruso mantiene en pie muchos regímenes, casi todos poco deseables. Rusia se ha creado sus propios aliados bajo su sombra protectora. Son los regímenes fieles que le apoyan ahora en su invasión. Si Rusia se muestra "débil", la confianza en su poder se resentirá. Y eso es muy malo para Rusia. 

Rusia eligió el camino de la fuerza para mostrarse como "superpotencia". Su objetivo era crear de nuevo otro "telón de acero" protector, pero beneficiándose de la globalización, algo que parece un contrasentido: abrir y cerrar. Eso lo esperaba controlar mediante la "dependencia", los demás necesitaban muchas cosas suyas, especialmente energía. Putin sabe cuán capitalista es el mundo capitalista, pero no calculó demasiado bien las energías necesarias para su plan ideal.

La rebelión de los mercenarios de Wagner es un episodio con tintes a la vez shakesperianos y barriobajeros. Rusia ha usado tanto a los Wagner para sus guerras sucias, para sus propios negocios, que han crecido demasiado y ahora se le enfrentan. Lo de Putin y los Wagner no es, desde luego, un conflicto entre caballeros. Finalmente ha llegado a un punto de desencuentro.

Desde el principio Putin sabía que el peor camino era el de involucrar al Ejército. Era la forma de complicarse la vida meterlos en conflictos. La estructura acomodaticia del Ejército ruso se ha mantenido porque era una forma de tenerlos tranquilos y a sus negocios, pero también una forma de debilitamiento que acaba llevando a sus sustitución por los motivados mercenarios. Estos trabajan al margen de la ley y siempre dejarán de lado las responsabilidades nacionales.

Cuando Putin ha tenido que recurrir a los jóvenes rusos como reclutas y mandarlos al frente, los problemas crecían. Las familias rusas y sus jóvenes empezaban a disentir y a cuestionar qué diablos pasa con los "hermanos" ucranianos. Las explicaciones de los popes rusos y de las autoridades civiles dejaban de importarles. Lo de los "gais" ucranianos invocado por el patriarca de Moscú y los temores a ser atacados desde Ucrania se volvían humo cuando había que dejar salir a los hijos. Los reclutables huyeron en masa de Rusia saliendo por sus fronteras hacia donde Putin no los pudiera hacerlos volver a la espera de que todo acabara. Iba a ser una guerra relámpago, pero se convirtió en una tormenta perfecta, mucho aparato eléctrico, truenos y rayos.

La estrategia pasó a ser reclutar criminales sacándolos de las cárceles si se alistaban e iban al frente. No es el mejor ambiente de trabajo. Pero todo antes que se enfadaran los militares intermedios, que son los que cuentan para los golpes de estado.

Las noticias que nos dan es que Putin se lo ha tomado muy en serio:

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha calificado de traición la sublevación iniciada esta noche por el grupo de mercenarios Wagner, encabezado por Yevgueni Prigozhin, y ha advertido que los responsables pagarán por ello.

"El que organizó y preparó la rebelión militar traicionó a Rusia y responderá por eso", ha afirmado durante un discurso a la nación difundido por la televisión pública. 

Putin ha afirmado que "a día de hoy, Rusia libra una dificilísima batalla por su futuro, repele los ataques de los neonazis y sus dueños". "Contra nosotros trabaja toda la maquinaria militar, económica e informativa de Occidente. Luchamos por la vida y la seguridad de nuestra gente, por nuestra soberanía e independencia, por el derecho de ser y continuar siendo Rusia, un Estado con una historia milenaria", ha añadido.

Las declaraciones del presidente ruso se producen después de que el jefe del grupo Wagner haya anunciado que tiene bajo control las instalaciones militares de la ciudad rusa de Rostov, tras declararse en rebeldía con el Ministerio de Defensa de Moscú, al que acusa de haber atacado sus posiciones en Ucrania. * 

La situación es seria. Acabe como acabe (puede hacerlo de muchas maneras), lo cierto es que siembra una serie de incertidumbres basadas en la capacidad de desafiar a Putin. Una gran potencia que desafía otros países menores, sigue un guión establecido; entendemos la lógica aunque sea difícilmente comprensible. No sabemos demasiado bien qué pretende Putin con el ataque e invasión de Ucrania. ¿Para quién es el mensaje? Solo le queda la alternativa brutal de arrasar Ucrania. Los efectos del ataque han sido los contrarios a los que se proponía: lejos de intimidar y dividir, ha conseguido que todos los países de la zona soliciten su ingreso en la OTAN. No creo que fuera esa su intención. A mayor brutalidad, mayores reacciones protectoras en sentido contrario.

¿Cómo se entiende todo esto ahora? Si antes era incomprensible, ahora lo es más o, quién sabe, sea una simplificación del problema (no su solución).

En lo que se puede ver en estos momentos, la guerra con Ucrania es solo una parte. El conflicto es ahora a tres bandas: Putin, el Ejército ruso (sus mandos) y el grupo Wagner con Yevgueni Prigozhin, su líder enfadado, al frente.

Los Wagner marchan hacia Moscú acusando al Ejército ruso de haberles bombardeado. ¿Es cierto? Da igual, si así lo creen. La cuestión está en a quién responsabilizan de la agresión: ¿a Putin o a los altos mandos del Ejército?

Putin habla de traiciones y de que lo pagarán. ¿Lanzará al Ejército ruso contra los mercenarios de Wagner? ¿Se lanzarán los mercenarios de Wagner contra el Ejército ruso? ¿Qué ocurrirá con los otros Wagner repartidos por puntos calientes en África? ¿Ha cumplido Rusia con los Wagner? ¿Puede hacer otra cosa Yevgueni Prigozhin que encararse con Putin teniendo a los mercenarios detrás si estos se sienten traicionados? ¿Ha creado Putin el monstruo de Frankestein que acabará con él?

Lo que pueda surgir de dos personajes como Vladimir Putin y de Yevgueni Prigozhin, del que ahora nos sacan detalladas biografía, es imposible de establecer. Puede ocurrir cualquier cosa. Un dictador vale lo que los demás le temen y Putin sabe que esto es un desafío en toda regla. Si antes no tenías claro lo que Putin podía hacer, ahora eso se ha multiplicado. ¿Hasta dónde piensa llegar Prigozhin. Un mercenario vale lo que valen sus victorias.

Lo que está claro es que la guerra le está saliendo a Putin mucho más cara de lo que pensaba. 

* "Putin califica de traición la sublevación del líder de Wagner y advierte que responderá por ello" RTVE.es / AGENCIAS24/06/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230624/putin-califica-traicion-sublevacion-prigozhin-afirma-respondera-eso/2450381.shtml

martes, 1 de marzo de 2011

Amor mercenario

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La entrevista que la ABC ha realizado a Muamar el Gadafi, la primera a un medio occidental, ya no deja lugar a dudas. Comentábamos que la verdadera locura del dictador se manifiesta en su creencia en que los que le rodean le aman. “Mi pueblo me ama”, dice, “¿por qué tendría que abandonar Libia?”. Y su risa estalla como estalló la de su hijo cuando le preguntaron lo mismo. Ambas risas suenan teatrales, de villanos, pero esconden un miedo que su consciencia se niega a admitir. Su supervivencia mental estriba en esa liberación de la risa. Da igual que insista en que en Libia todo está tranquilo y que no existen manifestaciones. La risa lo dice todo.

Su hijo, Saif El Islam, ha pasado de las amenazas con aquel dedo chulesco, de trajes de ejecutivo y corbata llamativa, de la postura indolente frente a las cámaras, a recibir a la prensa con jersey de comando. Ayer, un paso más, le veíamos encaramado en lo alto de un coche arengando a la gente, metralleta en mano. El hijo de Gadafi, que sabe mucho de comunicación, sabe que se comunica mejor a tiros y que así se “fidelizan” las audiencias. Por si las armas no son suficientes, Gadafi ha regalado 500 dinares a todos los libios que se mantengan fieles. La política es sencilla cuando se lleva practicando toda la vida.

Los Gadafi se encuentran inmersos en una gran oleada de amores apasionados, los de los mercenarios traídos de fuera y los agradecidos receptores de los 500 dinares. ¡Eso es amor!

Los libios —inexistentes para la familia Gadafi, sin capacidad de amar— se agolpan en las fronteras con Túnez y Egipto huyendo de una previsible batalla final en Trípoli. La presión hacia la capital hace que unos se dirijan, con riesgo, hacia el este, hacia el frente que avanza, mientras que otros optan por escapar hacia la más próxima frontera de Túnez. Allí se acumulan ante la impotencia de los tunecinos que reclaman ayuda para tratar de paliar el desastre que les llega. Es necesaria la ayuda urgentemente porque cuando la batalla final estalle, aquello será un infierno.

Miles de ciudadanos egipcios que trabajaban en Libia huyen en dirección contraria a su país y reclaman la repatriación acusando de ineficacia a sus propias autoridades por no encontrar la forma de devolverlos a casa. El Egipto lento todavía persiste y pronto habrá presiones en este punto. Son miles de familias que ven con impotencia cómo los suyos se agolpan en una frontera a miles de kilómetros de casa.

Turquía ha sido modélica en sus repatriaciones y ha ofrecido su ayuda a los países que lo necesitaran. Mientras haya espacio, sacarán gente de allí. Esa Turquía a la que ofenden permanente e innecesariamente —los últimos Sarkozy y Merkel—, está haciendo bien su trabajo. Los británicos, en su línea espectacular, realizan operaciones aéreas de rescate de sus trabajadores en el desierto. Algunos han realizado interminables viajes por el interior, sorteando a los mercenarios y a los controles de Gadafi hasta llegar a zonas controladas por los sublevados. Un inglés cuenta emocionado cómo fueron acogidos los cuatro miembros de su familia en Bengasi. Los llevaron a una casa, les dieron de cenar, cama y los acompañaron al día siguiente hasta el barco para salir de Libia. En las zonas controladas por Gadafi, en cambio, les roban el dinero y los móviles. Son dos formas de entender la vida. Afortunadamente, va ganado la primera. Una de las imágenes más impactantes que nos han llegado del drama libio es precisamente la de un hombre protegiendo con su cuerpo para evitar su linchamiento a uno de los mercenarios extranjeros llevados por Gadafi. Siempre es una lección que una de las personas a las que has ido a matar te salve la vida. Cada uno entiende el amor a su manera.