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viernes, 25 de septiembre de 2026

Crisis de la Universidad

 Joaquín Mª Aguirre

Se podía haber usado otro término para el titular, como "señala", "indica", "proclama", etc. pero se ha utilizado "defiende" para referirse al discurso del Rey de España en la apertura oficial del curso universitario.

Que haya que "defender" la universidad y su papel es un indicador más de una crisis socio-cultural donde no se busca el crecimiento de la persona —una perspectiva humanística—, sino un utilitarismo que solo percibe la educación como formación práctica para el empleo, que reduce las aspiraciones de la persona al sueldo y su validez en función de la oferta y la demanda.

La oferta es muy pobre. De vez en cuando desde los medios se nos dice que se quedan ofertas sin cubrir, incluso hace unos días se especulaba sobre la "falta de compromiso laboral" de esta nueva generación. No se entra en el análisis el por qué, claro. Cuando busco qué se entiende por compromiso laboral me dicen los teóricos de este campo: "Un empleado comprometido es aquel que está satisfecho con sus condiciones de trabajo y que encuentra sentido a sus tareas. Por lo tanto, está naturalmente más inclinado a permanecer fiel a la empresa e incluso a recomendarla." ¿Están de broma?

Aquí hemos tratado en diversas ocasiones la idea de "sobre educación", aplicada a los que estudian "más de la cuenta", es decir, se empeñan en seguir formándose con la ilusión de tener mejores empleos, aunque se muevan en una misma franja, durante años. Para estos, se considera que se han educado en balde, una pérdida de dinero y tiempo. No se contempla lo que pueda ser una vocación (eso se reserva a los "emprendedores") o el mero deseo de saber.

En este contexto —tras el demoledor Informe PISA— tiene lógica que se use el término "defensa" para referirse a la universidad tras el discurso real de este año: 

El rey Felipe VI ha defendido este jueves la importancia de la universidad en estos tiempos, como un espacio donde aprender a "convivir con la discrepancia" y "a ejercer una ciudadanía libre y responsable". Lo ha dicho durante la inauguración oficial del comienzo del curso en las universidades españolas este jueves en la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT).

"Las preguntas de nuestro tiempo son de una complejidad tal que necesitan ingenieros y filósofos, científicos y juristas. Necesitan, en definitiva, universidad: un espacio donde se amplíen las fronteras del saber y donde se aprenda a convivir con la discrepancia y a ejercer una ciudadanía libre y responsable. Porque la universidad no solo forma profesionales. Forma ciudadanos", ha afirmado en su discurso.* 

La proclama de las necesidades sociales, propia del acto, debería asumirse por la propia universidad, algo que no tengo realmente claro. Las fórmulas como la "ampliación del saber" tienen sentido si el "saber" le importa a alguien más allá de los que viven de ello. Y esa es la cuestión: a quién le importa si se desechan las motivaciones personales y sociales, si el mundo se ha vuelto de mera supervivencia.

Son muchos los problemas que acucian a la universidades en todo los ámbitos. Pero es a ella mismo la que se tiene que convencer de su propio papel, sentido que se ha perdido y queda reducido a la retórica habitual o a las buenas intenciones.

Lo que el discurso real pide es que aprendamos a debatir y menos a discutir o pelearnos, como ocurre en nuestros hemiciclos y foros públicos. Frente a la polarización partidista, el debate mesurado, ajustado a razón y con el ánimo de avanzar todos. Sí, está muy bien, pero la universidad española acumula una serie de efectos perversos, absorbidos de la sociedad que nos rodea, algo que lo infecta todo.

La amenaza el burocratismo más abyecto y una serie de juegos internos que hacen que unos prosperen y otros menos. Poco tiene esto que ver con esa universidad que busca la verdad mesuradamente. Supongo (y deseo) que esto varíe según los campos, pero mucho me temo que en mayor o menor medida, se repiten ciertas fórmulas.

Lo más grave es el aislamiento, el cierre sobre sí misma precisamente cuando la sociedad se vacía de cultura a pasos agigantados. Especialmente en los campos de Humanidades y Ciencias Sociales es una necesidad imperiosa la transferencia de conocimiento, el contacto, la divulgación, pero esto ha sido castigado por el propio sistema, poco generoso con la sociedad. La divulgación, por ejemplo, ha sido penalizada, desprestigiada durante mucho tiempo.

El cierre sobre sí misma y el burocratismo ha permitido, además, toda una serie de corruptelas, de favoritismos, al ampliarse al mundo de la edición selectiva y jerarquizada. Son negocios que muchos conocen y que exigen recorrer determinados caminos hacia el reconocimiento oficial. El resultado es una pobreza enorme, la repetición de lo ya sabido, el uso de las mismas fórmulas, actuar con vistas a los posibles ingresos de proyectos, etc.

"Ampliar las fronteras del saber" es una fórmula retórica cuando lo que quieres es controlar esas fronteras porque se obtienen favores, se crean grupos controlados y te permiten tener tus piezas controladas en el tablero.

Hace falta recuperar el sentido de libertad e independencia universitaria —personal e institucional—, algo imposible con los actuales controles que establecen lo que se puede o no hacer, en otras palabras, lo que "puntúa" y "lo que no puntúa", que es el móvil al que se ha llevado a la mayoría, el (mal) ejemplo dado a los que se van incorporando. Pronto se aprende lo que te permite prosperar, la sombras más eficaces para poder arrimarse al árbol. Se desestima el ir por libre (siempre peligroso, mal ejemplo).

Es de agradecer un discurso que reivindica una mejor universidad, pero es necesario enfrentarse a sus problemas no declarados, los que van desde la silla en el aula a sus órganos más elevados. Pero esta universidad nos obliga a sobrevivir, a competir entre nosotros por migajas, a recaudar fondos y a formar parte de grupos que nos garanticen seguridad dentro de una inestabilidad durante muchos años.

La Universidad es esencial para la sociedad, para la cultura y el conocimiento. Pero para ello, ella misma debe creer y practicar esos principios que no siempre se practican. Entre burocracias y luchas de poder, la vida del universitario es compleja y es difícil resistirse a estos condicionamientos.

La pérdida de alumnado, las competencias con las privadas, los intereses políticos entremezclados (dónde no están presentes), la pérdida de iniciativas, los discursos sobre el "exceso" educación como contrario al empleo, el hundimiento cultural ante la trivialidad masiva, etc. son factores de muy diverso tipo pero con su peso en el desarrollo de la Universidad.

Ponernos como "ejemplo" ante el caos, la agresividad y la inoperancia políticas puede parecer positivo, pero hay que verlo en cada término. Me temo que nos han influido más desde fuera que lo que nosotros podamos influirles a ellos.

La Universidad necesita algo más que palabras, mucha reflexión, menos intereses y un compromiso social más intenso. Necesita personas que crean en ella.

 

* "El rey defiende la importancia de la universidad como espacio donde aprender a "convivir con la discrepancia"" RTVE.es 24/09/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260924/rey-curso-academico-universidades-cartagena/17237928.shtml

lunes, 1 de junio de 2026

Cantos de inocencia y contundencia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

¿Hasta dónde le puede llevar la estrategia del "acoso" a Pedro Sánchez? ¿Es factible seguir así, amparándose en la conspiración para derribarle por lo buenos que son, en su último giro? ¿Hacia quién se dirige esta línea defensiva?

Son preguntas que surge al hilo de titulares como "Sánchez promete contundencia ante los "infundios" de la "derecha marrullera" y pide tiempo: "Hasta 2027 y más allá"" (RTVE.es 31/05/2026). Con un toque a lo "Buzz Lightyear" en ese grito final, Sánchez trata de convencer de que todo es un "infundio" y mantenerse en el poder, pero ninguna de las dos cosas son fáciles. Estar en el gobierno no depende de él, sino de sus socios que le apoyan y lo demás se le complica cada vez que se conoce un nuevo sumario. No, no lo tiene fácil.

El discurso de Sánchez del que salen estas y otras lindezas se ha producido ante las Juventudes Socialistas. Ha sido un desahogo y un ajuste de cuentas con la oposición. Este doble carácter ha hecho que Sánchez se remonte a Aznar para su análisis comparado del cual ya sabíamos el resultado: todo son infundios.

Frente a ese concepto hay una palabra que se repite con frecuencia: contundencia. Según la teoría expuesta por Sánchez, los humanos somos imperfectos, la instituciones son imperfectas, etc. Lo importante, se repite una y otra vez, es la contundencia con la que se responde. Sinceramente, me parece una extraña justificación.

En primer lugar, compartiendo la idea de la imperfectibilidad de lo humano, el principio de contundencia es más de boquilla que otra cosa. No son los partidos los contundentes, en este caso, el PSOE, pero aplicable a cualquier otro. Es la Justicia la que lleva a los políticos al banquillo. Contundencia sería que el propio partido llevara a sus políticos corruptos a los tribunales, pero no es esto lo que ha ocurrido.

Es la Justicia, es la Policía la que reúne pruebas, elabora informes, etc. y lleva al banquillo a los políticos mientras que sus compañeros de partido muestra sus apoyos y se centran en eso tan socorrido de la "presunción de inocencia", algo que todavía vale para los que llevan unos cuantos meses en la cárcel en espera de juicio y de los que siguen saliendo chanchullos.

Estos discursos se agotaron hace tiempo, pero se sigue hablando de "contundencia". La presunción de inocencia y la contundencia casan mal. O lo uno o lo otro, pero los dos a la vez es difícil.

La estrategia del PP de atacar pero no pedir una moción de censura hasta que los socios no sean "contundentes" bebe de estas incongruencias. ¿Para qué perder el tiempo si se le da al gobierno la posibilidad de utilizar el resultado de la moción para presentarse como "inocente" y "contundente"? La estrategia es pues que llegue lo inevitable, que el fruto madure y caiga. Esto lleva a una preocupación socialista: el deterioro progresivo de la imagen del partido y, con ello, de los votos en unas próximas elecciones, en las que seguro que se les pasará factura.

El "canto de inocencia y contundencia" realizado ante los jóvenes socialistas no es más que un intento desesperado porque haya alguien que se lo crea. Lo que realmente hace daño al PSOE no es solo la corrupción, sino lo alto que ha llegado, su libre desarrollo dentro del partido sin que saltaran las alarmas o, peor, que se mirara para otro lado. Esto no es algo que se ha producido en un pequeño pueblecito de alguna comunidad de la España vaciada. No, esto se ha producido en los más altos niveles del partido. Afecta, además a su presente (Ábalos, Cerdán, Koldo...) y a su pasado (Rodríguez Zapatero); afecta a España y a otros países, como Venezuela.

En este último caso, desconocemos los probables intentos de los servicios secretos de otros países para actuar contra una España muy osada internacionalmente en su debilidad interior. Ya se ha mencionado en ocasiones las aportaciones, sin entrar en detalles, de los fondos en terceros países hacia los que desviaba el dinero.

Todo más complejo de lo que se piensa y con ramificaciones internas y externas que dejan en poca cosa la presunción de inocencia y relativizan la contundencia cuando hablamos de peldaños muy arriba.

La defensa de Sánchez es un  arma de doble filo en cuanto que salgan más datos. La eternidad de los procesos los convierte en una larga agonía. ¿Quedan argumentos?

jueves, 25 de diciembre de 2025

Tirones de orejas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El discurso real de Nochebuena ha tirado de las orejas a los políticos. No podía ser de otra manera, dadas sus actuaciones. Creo que ha recogido el sentir general, lo que piensa mucha gente, y los peligros que esto conlleva. Los lectores de este blog entenderán que le dé la razón porque causas y parches han sido expresados aquí de forma continuada coincidiendo en muchos diagnósticos.

La política mundial se está enrareciendo mucho y no debemos dejarnos arrastrar. La propaganda interna trata de minimizar los problemas contraponiendo a la realidad unos datos sesgados y eslóganes consoladores, como en de que "la economía crece", cuando solo crece la diferencia entre los más ricos y los más pobres; crecen las enfermedades mentales fruto de la tensión que se vive por la inseguridad laboral, la cuestión de la vivienda, etc.

El poder es ya cuestión ocupacional —llegar a él, estar ahí—y los partidos hacen agua por la corrupción, el acoso sexual y demás vicios que vemos ya como una normalidad paralela. No se solucionan los problemas, solo se espera a que surja el siguiente en el contrario en un equilibrio indecoroso y suicidad para el sistema en su conjunto.

El Rey Felipe VI lo ha dicho con palabras más bonitas, pero se ha apuntado hacia lo mismo. El mensaje navideño se hace al conjunto de los ciudadanos, pero las tintas se cargan con los responsables últimos de la situación que vivimos.

Aunque haya cambios en los partidos, unos y otros se ven arrastrados a esa inútil lucha para conseguir el poder. Los que ascienden son los que mejor insultan, lo hacen con más gracia y convencimiento. Los políticos dedica su tiempo a contarnos lo malo que son los otros, cuando lo que necesitan los ciudadanos son soluciones a sus problemas, creados desde ese otro poder en la sombra que les sostiene, el de la especulación, el del  beneficio brutal, el del control de los medios, dedicados a fomentar un turismo especulativo y consumista que hace que los ciudadanos tengan que abandonar sus casas porque son requeridas para funciones más lucrativas.

Esto es lo que el ciudadano percibe y lo que se nos muestra por encima de los mensajes partidistas y los titulares encubridores. Los peligros —lo llevamos diciendo mucho tiempo— son la radicalización de algunos con el juego de la polarización, el distanciamiento cada vez mayor de un creciente número de ciudadanos ante la inoperancia política de unos y otros. La combinación de radicalización y ausencia es muy mala en nuestro país y no hace falta ir muy lejos para comprenderlo.

La Vanguardia

Como nos muestran los procesos judiciales en marcha, el estado es un pastel que se van consumiendo ante la falta de escrúpulos de aquellos que lo asaltan ocupando los lugares más elevados de ministerios e instituciones públicas. Han generado, además, un empresariado que participa del juego de la corrupción para blanqueos o adquisiciones fraudulentas que se alimenta con "mordidas", sobornos y otras modalidades. Ya no son solo pequeñas empresas las beneficiadas de la corrupción, sino que parece que son cada vez más poderosas las que se adentran en este juego. Evidentemente no se puede generalizar, pero tampoco ignorar o trivializar.

Suicidas son también los enfrentamientos abiertos entre poderes, especialmente entre los legislativos y los judiciales, con descalificaciones, ya que este sistema solo admite el conmigo o contra mí. Es una especie de batalla en la que se dice aceptar pero no reconocer. Lo que se busca obviamente es descalificar a los que tienen la obligación de frenar desmanes. Sembrar dudas sobre el poder judicial es otro movimiento suicida que anima a saltarse las leyes.

RTVE

Y el mundo no está para permitirse esto. La crisis española tiene sus propias características, pero hoy nadie vive aislado y otros aprovechan nuestras debilidades en cuanto que tienen ocasión. Que seamos débiles dentro de una Unión Europea que se busca dividir desde los frentes estadounidenses y ruso no es una situación provechosa. Los poderes en la sombra y los políticos tienen mucho interés en una España turística en detrimento de otras posibilidades beneficiosas para nuestro desarrollo, pero el turismo está unido a la especulación inmobiliaria, las inversiones de capital extranjero para deshacerse de los habitantes de ciudades y pueblos. El turismo fue la respuesta de una España apenas sin recursos, pero el modelo hoy tiene muchas limitaciones y plantea problemas como los señalados junto a otros muchos. Los problemas de urbanización que se han planteado con la dana valenciana y otros posteriores evidencian que se priorizan otros beneficios antes que la seguridad de los ciudadanos. Confinar restringe el consumo y los españoles somos lanzados al gasto para evitar la caída de sectores del ocio, la gastronomía, etc. que es de los que dependemos. A la vergüenza de los muertos por los desastres naturales hay que añadir otro escándalo, el de las muertes de mayores en las residencias, otro sector al alza por el envejecimiento de la población, un país cada vez con menos niños. Algunos llevan avisando sobre cómo va a afectar a las pensiones del futuro. La llegada de trabajadores de fuera, que la industria y el campo necesitan genera en algunos sectores populistas un aumento del racismo que tendrá consecuencias también en la convivencia.

Son muchos los problemas que se nos acumulan. Muchos de ellos forman ya parte de la política de conflictos española. No se solucionan, se usan como arma arrojadiza en la mayoría de los casos.

Necesitamos encarar nuestros problemas, entender que son sistémicos, interconectados, que no valen soluciones parciales o, peor, ignorarlos o responsabilizar al otro. Son problemas de todos; son problemas de hoy y para mañana.

El País

Ayer hemos comentado aquí el informe pesimista del CIS sobre la percepción del futuro por parte de los españoles. No se piensa ya en que haya soluciones y menos en que esos problemas den como resultado la unión de todos para solucionarlos. Decíamos entonces que era una proyección de este presente problemático hacia un futuro negativo. Sin proyecto común, difícilmente se puede pensar en un futuro positivo.

Los que han criticado la idea de proyecto común son precisamente los que sacan provecho de su propia marginación interesada. Viven de la división y la crítica a los común, ya sea des una perspectiva de clase o de pueblo. Ellos siempre estarán enfrente; viven de los problemas, que son su razón de ser.

No sé si el mensaje real servirá de mucho, pero hay que intentarlo. Lo contrario es arrojar las democracias en manos de gobiernos autoritarios, demagógicos o de nuevas formas dictatoriales, como estamos viendo en otras partes del mundo. La estrategia de algunos es responsabilizar a la democracia identificándola con los políticos. No es más que una estrategia. Otros usan la estrategia del miedo haciendo ver que son la única solución. Igualmente no es más que una estrategia de supervivencia ante sus errores y desidia.

Hay que romper la dinámica del enfrentamiento y promover la de la construcción conjunta, la responsabilidad de todos, la aportación del esfuerzo común. Hay que enfrentarse a los problemas y que todos aporten soluciones para poder elegir la más adecuada. Lo demás es lo que vemos y no sirve de mucho.

miércoles, 9 de octubre de 2024

La verdad, el hecho y la fecha

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Tras asistir durante cuatro horas a una exposición y debate sobre biografía, autobiografía y "autoficción", salí con serías dudas sobre lo que era "real" y "no lo era", sobre quién sabe más de  uno mismo y una serie de cuestiones pendientes que, pese, a la duración de acto, apenas se desarrollaron, como el hecho de que ya haya gente que vive para contarlo, es decir, que hace de su vida espectáculo programado para un público deseoso de mirar por el ojo de la cerradura.

No se trató, por ejemplo, esa idea de "verdad" que se nos ofrece cada día a través de los medios de comunicación y que teóricamente (quizá, por contra, solo en la práctica) difiere de la ficción. El llamado "Nuevo Periodismo" habló en su momento de estas cosas y sembró debates.

Pero mi mañana comienza temprano con la inacabable cuestión de "qué" es "verdad" o si se prefiere "cuándo" es verdad. Lo provoca la interesante sección en RTVE.es sobre bulos, falsedades, descontextualizaciones, etc. en las noticias circulantes por medios y redes.

Ya es significativo para nuestra inquisición permanente sobre los hechos y los textos que los representan que los propios medios no solo deban defender "realidades" y "verdades" frente a "lo inexistente" y las "mentiras" —estas últimas son la textualización de lo que no ha existido— sino que deban vigilar y avisar de las falsedades que nos rodean e intentan convencernos de su existencia.

Lo verdadero y lo falso luchan, sí, pero lo hacen desde un mundo resbaladizo, el de la percepción de alguien que cuenta, de alguien que vive, de alguien que cuenta lo que le ocurre a otro/s y, otra pata de la mesa inestable, del propio deseo del público lector que lo recibe con una "voluntad" de verdad específica.

Vamos por eso que llamamos (por no deprimirnos) "realidad" como el esquiador desciende por la ladera, pasando puertas y saltándonos algunas, algo que no nos hace detenernos. Solo el final es el final.

La noticia de RTVE.es que he mencionado se refiere al uso fraudulento de lo que fue pero ya no es, pero que muchos desean y creen hoy. Es la siguiente: 

En redes sociales difunden una imagen de un titular de RTVE que dice: "Israel admite haber usado órganos de muertos palestinos sin autorización". Algunos de los mensajes que comparten la instantánea la presentan como si mostrase una publicación actual. Es falso, la noticia es antigua. Se trata de un artículo de RTVE.es de 2009 que informa de una práctica real que acabó en los años 90. A la fotografía que circula en redes sociales le han recortado la fecha de publicación de la noticia. 

La imagen que circula en redes sociales muestra el titular de una noticia de RTVE en el que leemos: "Israel admite haber usado órganos de muertos palestinos sin autorización". En la red social X un perfil publica la instantánea el 6 de octubre de 2024 junto al siguiente texto: "Sí, está pasando, frente a vuestros ojos. Sí, está apoyado, financiado y sostenido por vuestros gobiernos". Otro mensaje compartido más de 5.000 veces en la misma red social desde el 6 de octubre difunde la fotografía y dice: "Adelantando a Hitler por la derecha". Otra publicación compartida más de 5.000 veces desde el 5 de octubre adjunta la imagen y afirma que "algún día se estudiará todo lo que hicieron los sionazis, superando con creces a los nazis alemanes. Básicamente porque los apoyaban nuestros gobiernos".*  


Lo que fue dicho en una fecha y era verdad aceptable por reunir los requisitos, hoy deja de serlo porque se nos dice que dejó de ocurrir hace casi treinta años. La modificación de la fecha lleva a la manipulación de quien desea creerlo.

En estas décadas pasadas, se teorizó mucho sobre cómo los nuevos medios masivos de las redes iban a romper el monopolio de la verdad de los medios controlados por capitalistas y políticos. La verdad iba a resplandecer porque el pueblo siempre quiere la verdad.

Si de algo han servido estos años ha sido para comprender que un sistema barato trae a manipuladores baratos. Antes la manipulación era por parte de quien se la podía permitir comprando medios e informadores, quien era capaz de pagarla. Hoy tenemos manipulación al alcance de todos los bolsillos. Se nos ha caído el tópico de que el pueblo quiere la verdad y ha sido sustituido por el de que el pueblo quiere tener razón. El "pueblo" ha quedado como un concepto generado en 1789, hoy obsoleto, sustituido por un concepto amplio de mercado en el que se vende de todo, de ideas a coches, pasando por imágenes de países que tiene poco que ver con lo mostrado, etc.

La "verdad" es un producto muy variado y siempre deseable, una "etiqueta" que vende.

Cualquier verdad se basa en un sistema de certificaciones. El otro día una alumna peregrinaba de despacho en despacho rogando porque alguien le pusiera un sello sobre la carta firmada por un profesor aceptando un cambio de grupo. No bastaba con su firma; alguien tenía que estampar un sello, lo que lo convertía ya en "auténtico". Hay falsificadores de firmas y falsificadores de sellos, algunos de ambas cosas. Algunas verdades requieren solo un sello; otras, en cambio, muchos.

Los medios son el sello de los hechos. Pasado el tiempo, vendrán los historiadores con el escalpelo y la escoba, cortando y barriendo. Pasado el tiempo de nuevo, los historiadores nuevos vendrán y harán el mismo proceso. Daremos premios, títulos y honores para certificar su capacidad de dilucidar la verdad y el engaño. Así avanza la historia, rectificando, borrando y añadiendo. Lo demás es dogma.

Los biógrafos corrigen a los memorialistas y autobiógrafos. Las personas realizan sus autobiografías para evitar que los biógrafos les empantanen la vida con sus "interpretaciones", "selecciones", "omisiones", etc. Otros autobiógrafos lo harán por narcisismo o por deseo de ganar dinero contando su propia vida.

El hecho está ligado a la fecha. Lo que era verdad entonces, no ha dejado de serlo. Pero eliminando la fecha del documento se hace "presente" y muchos lo pueden creer. En cualquier caso, ¿qué garantías tenemos de que no se esté produciendo de nuevo? Del certificado de "pasa" nos vamos a la exigencia del certificado de que "no pasa". Todo es posible mientras no se demuestre lo contrario. Las realidades alternativas, como nos recuerda Trump de vez en cuando, son reales mientras no se demuestre lo contrario.

El debate parece estar en si debemos leer las biografías y autobiografías como novelas y las novelas como autobiografías, como en la "autoficción". Me temo que va a ser difícil tomar una decisión. 

Nos dicen los historiadores literarios que la gente del momento tomaba los poemas de Lord Byron como "autobiográficos", que él estaba camuflado tras sus Caín y demás. Un escritor francés contaba cómo la gente, al enterarse de que viajaba a Inglaterra, le pedían que saludara a Pamela, la heroína novelesca, a la que creían viva. Mientras debatían yo releía en mi pantalla las siempre instructivas primeras páginas de las Confesiones, de Jean-Jacques Rousseau.

Curiosamente, nadie mencionó el cine o la TV, que presentan una dimensión distinta de la realidad representada. Con "documentales", "autoficciones" o como queramos nombrarlas, como en el llamado "caso Sancho", tenemos tema de discusión más allá de las cuatro horas.

RTVE.es ha resuelto el caso citado con un "falta contexto", co lo que trata de establecer un interesante resquicio entre verdad y mentira, con el tiempo mediando. En el texto se señala la noticia directamente como "falsa". Algo es algo.

* "Esta noticia de RTVE sobre el uso de órganos de palestinos muertos por parte de Israel es de 2009" Verifica RTVE 7/10/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241007/noticia-rtve-organos-palestinos-muertos-israel-2009/16277082.shtml

miércoles, 22 de febrero de 2023

El discurso

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Lo que podía esperarse del discurso de Vladimir Putin ante las dos cámaras rusas no eran novedades, sino la condensación de las estrategias retóricas acumuladas en estos últimos años, los que llevaron a la anexión de Crimea y a la actual guerra de Ucrania. Es ahí donde radica el interés, en ver hasta que altura se eleva la muralla discursiva que Putin ha elevado para proteger a Rusia de las verdades inaceptables.

La guerra en Ucrania es también la guerra en Rusia, pero por otras vías. Lo que es agresión respecto a Ucrania se debe filtrar por los tamices de la propaganda del Kremlin para hacerla digerible por parte del pueblo ruso. Rusia, como hemos comentado en ocasiones tiene una percepción del mundo y de sí misma que hace que interprete todo en términos propios. La cuestión de la guerra no es cuánto va a durar sino cuánto van a resistir las mentiras sembradas y hasta qué punto el pueblo de Rusia va a permanecer en ellas como realidad.

La guerra en Ucrania —la "operación especial" para los rusos de Putin— es un caso que se debe estudiar con detenimiento pues es la combinación de una serie de factores que pueden presentarse de nuevo en otros puntos del planeta. En algunos ya se están aplicando las enseñanzas rusas sobre la creación de esa realidad discursiva y mediática.

Tendemos a pensar en las guerras como una cuestión de choque, armamentística, etc. pero las guerras modernas suceden en dos terrenos, en el campo de batalla y en el universo discursivo mediático en el que todo es signo, enunciado, frase, relato. Son pequeñas piezas que construyen un muro perceptivo, crean una ceguera que impide el paso de los hechos y sume a la gente en un universo alucinado percibido con alto grado de realismo. La realidad de ese universo depende del grado de aceptación que nos merezca el enunciador, es decir, la autoridad que aceptamos como fuente de información de lo real.

La mayor parte de nuestras experiencias del mundo son hoy informativas. Están mediadas por distintos tipos de discursos a los que accedemos. De todo lo que sé, solo una pequeña parte procede de mi experiencia; la inmensa mayoría de mis conocimientos proceden de terceros, cuya autoridad me garantiza su credibilidad. No vivimos todos en el mismo mundo, incluso estando sobre el mismo suelo. Las decenas de miles de rusos que salieron corriendo de Rusia no ven el mundo como lo ven los que aceptan el discurso de Putin. Desde fuera de Rusia, somos incompatibles con una narrativa que percibimos como claramente mentirosa, destinada a mantener en la fantasía a millones de personas.

Comprendemos el papel crítico de los medios cuando nos damos cuenta de los efectos que tiene su control oficialista, el hecho de que no puedan alterar o criticar, solo difundir, el discurso oficial. Por eso es triste ver el papel que adoptan los ciudadanos de estados libres con su desinterés y la aceptación de la trivialidad. La libertad de información es cada día más relevante y necesaria y está cada vez más amenazada en muchos lugares, mientras que otros no se valora su función orientadora y de equilibrios como se debe.

La pregunta que surge inmediatamente es si Vladimir Putin ha creado esa fantasía realmente, si se la cree, o si, por el contrario, es una creación destinada a mantenerse en el poder y seguir acumulándolo. El gran poder que hoy tiene una sociedad mediática reside precisamente en su manipulación, en su capacidad de convencer de esa realidad "alternativa", la creada a golpe de bit, a golpe de discursos, de imágenes, de mensajes repetidos hasta convertirse en esas "verdades de uso" aceptadas, manejadas sin prevención, "naturalizadas". Es, como estudiaron los analistas y teóricos de los textos, la construcción de un artefacto que parezca ser natural, lo que sucede por su propia lógica, ocultando su valor manipulador para arrastrarnos convencidos hasta aquellos estados en los que somos otros, los miembros de una comunidad de aceptación.

En RTVE.es nos hablan del discurso de ayer en estos términos:

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha acusado a Occidente de iniciar la guerra de Ucrania para acabar con Rusia y ha advertido que su país "es invencible en el campo de batalla". 

Putin ha ofrecido este martes su primer discurso del estado de la Federación tras el comienzo de la guerra, hace casi un año. No ha reconocido ningún error ni ha admitido ningún fallo en la "operación militar especial", ni tampoco ha hecho ningún anuncio novedoso, salvo que Rusia congela su participación en el tratado Nuevo START de control de armas nucleares estratégicas. *


La única novedad, resaltan todos los medios, es la suspensión del acuerdo nuclear. Todo lo demás, las dos horas de discurso, es una forma redundante, carente de nueva información. La relación entre información y redundancia es un elemento clave en esta construcción discursiva. Pronto, los discursos, las noticias, etc. dejan de ser novedosos y se limitan a su función de aceptación del mensaje dado, la descripción de un universo de comportamiento imaginario. En ese universo fantástico, Rusia ha sido "agredida" por un ente llamado "Occidente", su archivillano, un mundo sin valores y en los que se han destruido la familia, la que compone una mujer un hombre y unos hijos que aman la patria, la madre de todos. Esa patria tiene un destino, redimir a la humanidad de sus pecados, restaurar el orden existencial e internacional, librar a las naciones. Ucrania no ha sido invadida; las tropas están eliminando a los nazis, gais, etc. que la dirigen, los que están el poder para cumplir las perversas ideas de un occidente perverso.

Ante todo esto, Rusia tiene el derecho a defenderse. Lo que hace por generosidad, por compromiso con los rusos repartidos por tierras que antes fueron suyas y que ahora "claman" por regresar a la Madre Rusia, de la que nunca debieron alejarse, pero fueron engañadas, tentadas por esos perversos valores consumistas, hedonistas, etc.

Ante estos discursos, repetidos una y otra vez, una gran mayoría de los rusos reaccionan asintiendo, mueve la cabeza para mostrar su sintonía, el reconocimiento de la verdad de esas afirmaciones. ¿Quién puede dudar de ellas? El Patriarca Kirill I se encarga de reforzar y de dar sus bendiciones a la cruzada y asegura a los que caen en las batallas que tienen asegurada su entrada en el cielo. Todos los agujeros de esos discursos son tapados con más palabras, con bendiciones, con carteles callejeros, con noticias... La irrupción de la periodista de la TV rusa llevando un cartel diciendo "¡Os mienten, todo es mentira!" es un momento en el que se concreta en una pantalla el conflicto entre dos versiones del mundo, un instante simbólico.

La solemnidad, el boato, los soldados de opereta, el paseíllo habitual de Putin, toda la escenografía, etc. configuran un espacio simbólico que contribuye a revestir las mentiras que se acumulan. Cuanto mayor sea la mentira, más deben aumentar todos esos signos de verdad, signos de autoridad, que respalden lo dicho. Cuanto mayor deba ser la mentira, más se cerrará ese universo imaginario en el que se crea esa imagen desde el poder. Aumentará la represión. Las voces discrepantes serán detenidas, condenadas como traidores a la patria. Todo el que discrepe será convertido ante la opinión pública en "enemigo del pueblo", en agentes del enemigo, en renegados. "Son ellos los que empezaron la guerra. Nosotros hemos usado la fuerza parar detener esa guerra"*, citan en la noticia de RTVE.es

¿Cómo se puede quebrar esta imagen, hacer ver su fantasía controladora? Esa es la otra pregunta a la que debemos intentar encontrar respuesta. Pero nada es más difícil que sacar los mitos de dentro del ser humano, de dentro de una comunidad que se siente vinculada por esos mitos.

* Miguel Charte "Putin acusa a Occidente de "empezar la guerra" y advierte de que la llevará hasta el final: "Rusia es invencible"" RTVE.es 21/03/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230221/guerra-ucrania-rusia-aniversario-discurso-vladimir-putin/2426627.shtml

domingo, 6 de mayo de 2018

Bang, bang o el arte de la ofensa constante


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La visita de Donald Trump a la Asociación Nacional del Rifle (NRA) ha tenido efectos internacionales. Trump se empeña, desde su ignorancia y torpeza, en convertirse en traductor e intérprete de la realidad del mundo a los auditorios que gozan con sus payasadas, pues no pueden describirse de otra manera sus actuaciones públicas. Más todavía si el público con el que contaba era proclive a reírle las gracias al presidente.
Los titulares generados son claros: "Francia indignada con Donald Trump" (Euronews), "Amid Knife Crimes, Trump Compares London Hospital to ‘a War Zone’" (The New York Times), "La indignación del gobierno de Francia por los gestos que Donald Trump hizo sobre los ataques de París de 2015" (BBC), "Les propos de Trump provoquent la colère des rescapés du 13-Novembre et des politiques" (Le Figaro) o "La France outrée par les propos de Trump sur les attentats du 13 novembre 2015" (Le Monde).
Es difícil comprender cómo un mandatario de un país puede ofender de tal manera a sus aliados. La respuesta puede ser obvia: Trump no tiene más aliados que él mismo. Lo máximo a lo que puede aspirar es a "compañeros de foto". La incapacidad de controlar sus ofensas revela un profundo defecto de comportamiento social. En su mente no existe diferencia entre poder y ofensa o insulto. El poder lo es todo y eso implica no tener que preocuparse por los otros. Ya lo manifestó hace años cuando dijo que la ventaja de ser rico es que puedes cambiar de mujer cuando la tuya es molesta o ha dejado de interesarte. El poder (dinero, política, sexo... todo es lo mismo para él) tiene la doble cara de hacer y la impunidad por lo hecho. La tormenta de reacciones en su contra le provoca también un sentimiento de poder, como es característico de un narcisista.
¿Qué ha sido esta vez? Durante su discurso a uno de los grupos más controvertidos en estos momentos por las matanzas recientes, la Asociación Nacional del Rifle, Trump ha criticado a Francia y a Reino Unido por tener una legislación restrictiva respecto a la compra y posesión de armas. Más lejos: se ha burlado de ellos haciendo gestos de disparos y apuñalamientos mientras reforzaba su teoría sobre lo bueno de ir armado a todas partes. Si ya había suscitado el rechazo en los Estados Unidos por su propuesta de que los profesores vayan armados a clase como forma de frenar las matanzas escolares, ahora le toca a Francia y Reino Unido tener que aguantar sus conflictivas propuestas.


A Trump le gustan —lo necesita— este tipo de confrontaciones. Le permiten, además, controlar las agendas de los medios descolocándolas con sus nuevas provocaciones. Unas palabras suyas y ya está en los titulares de medio mundo. ¿Hay mayor poder que ese?
The New York Times da cuenta de las reacciones en ambos países ante las palabras y gestos de Donald Trump ante la NRA:

LONDON — If anyone had any hope that President Trump would adopt a more conciliatory tone toward Britain before his visit in July, it was dashed on Friday, when he appeared before a National Rifle Association conference in Dallas and took a jab at London’s crime rate.
“Knives, knives, knives, knives,” he said, mimicking a stabbing motion as he defended gun ownership in the United States.
Saying that Americans’ rights to carry guns were “under siege,” he said: “I recently read a story that in London, which has unbelievably tough gun laws, a once very prestigious hospital right in the middle is like a war zone for horrible stabbing wounds.”
Appearing to link the wave of knife crimes in London to a ban on guns, he added: “They don’t have guns. They have knives, and instead there’s blood all over the floors of this hospital.”
He also drew sharp rebukes in France for using his hand in a gun gesture during the speech to mime how a gunman had killed hostages during a terrorist attack in Paris in 2015.
The reaction in Britain was weary humor and bewilderment, with many in the news and on social media questioning where the president got his information.
The writer and performer Robert Webb wrote on Twitter: “Well, it’s a beautiful day here in Trump’s war zone. I’ve been to the shop and didn’t get even mildly stabbed.”*


 A esto le sigue la indagación a de dónde ha sacado esa información Trump, cuál era esa historia que ha leído. Cuando se ven sus fuentes, se comprende su forma de "leer", unas distorsiones siguen a otras. Trump no lee, manipula los textos para adecuarlos a su performance ante el público. Es pura manipulación.
Trump sigue argumentando que la solución a la violencia es más violencia. Esta se ha convertido, además, en el eje de su política exterior de amenaza constante. La fuerza ya no es el último recurso, sino que pasa a ser el primero, del que se alardea en los discursos, como hizo en Siria con la bombas (they will be coming, nice and new and "smart"! 11/4/2018 Twitter). Es un comportamiento infantiloide, inmaduro, que convierte una vez más los actos de muerte en exhibicionismo de gallo de corral.
La BBC recoge sus palabras y gestos en el discurso:

El presidente de Estados Unidos sugirió el viernes pasado que los atentados de París de 2015 pudieron haberse evitado si la gente hubiese estado armada.
Luego imitó a los atacantes cuando dispararon a las víctimas.
"¡Boom! Ven aquí", dijo varias veces seguidas, apuntando al aire con su dedo índice como si fuera un arma.
Sus comentarios estuvieron seguidos de rondas de aplausos de los asistentes a la convención de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés).**


 Esta vez ha ido más lejos ridiculizando a las víctimas con sus gestos de disparos y apuñalamientos, creando una corriente de indignación. No han sido los únicos en sentirse humillados. La humillación va con el carácter prepotente de Trump. Las armas, les ha dicho, son necesarias cuando los demás países (esos a los que llamó "pozos de mierda"), "envían lo peor" a los Estados Unidos. La maquinaria de ofender es constante en alguien que está acostumbrado a que solo exista un punto de vista, el suyo.
Es difícil entender está retórica de la amenaza y el insulto constante entre países que mantienen relaciones diplomáticas o son aliados, como ocurre con Reino Unido y Francia. Trump mantiene la misma falta de empatía con las personas que con los países.  
Las reacciones de los líderes políticos franceses y del gobierno han sido muy duras mostrando con claridad el distanciamiento de sus palabras y el rechazo de su actitud y propuesta de que un país seguro es un país armado. Los Estados Unidos son un país armado hasta las cejas y no es seguro, con 30.000 muertos por arma de fuego el año pasado.
Le Figaro recoge el rechazo de los políticos franceses:

«La France exprime sa ferme désapprobation des propos du président Trump au sujet des attentats du 13 novembre 2015 et demande le respect à la mémoire des victimes», a répliqué le gouvernement, sous la plume du porte-parole du Quai d'Orsay dans un communiqué publié samedi 5 mai, défendant la réglementation française en matière de port d'armes. «La France est fière d'être un pays sûr où l'acquisition et la détention d'armes à feu sont strictement réglementées. Les statistiques de victimes par armes à feu ne nous conduisent pas à remettre en cause le choix de la France en la matière.»
«La libre circulation d'armes au sein de la société ne constitue pas un rempart contre les attaques terroristes, elle peut au contraire faciliter la planification de ce type d'attaque», insiste le ministère dirigé par Jean-Yves Le Drian.
«Les propos honteux et les simagrées obscènes de Donald Trump en disent long sur ce qu'il pense de la France et de ses valeurs», a également estimé François Hollande dans un communiqué. «L'amitié entre nos deux peuples ne sera pas entachée par l'irrespect et l'outrance. Toutes mes pensées vont aux victimes du 13 novembre», a-t-il ajouté.
«Indécent et incompétent. Que dire de plus?» a tweeté Manuel Valls, en accompagnement d'une dépêche sur les propos de Donald Trump. «La mise en scène des attentats de 2015 par le Président Trump est méprisante et indigne. Fluctuat nec mergitur», a quant à elle posté la maire de Paris, Anne Hidalgo.***


Se rechaza todo lo que se ha aplaudido en la asamblea de la NRA: las palabras, las ideas, los gestos y las propuestas. "Indecente", "incompetente", "despreciable", "indigno", "vergonzoso", "obsceno", "irrespetuoso", "exagerado", etc. son los calificativos que Donald Trump ha cosechado en la Francia de François Macron, que tendrá que reconducir la política de gestos amables después de la oleada de indignación.
No es fácil ser "amigo" de Trump, aunque se sea "amigo de foto". Parece empeñado en crear conflictos a aquellos a los que define como "nice guy", como al presidente egipcio con la decisión de cambiar la embajada a Israel. Le siguieron los conflictos con la que iba a ser su pareja política emulando a Reagan y Thatcher, Theresa May, amistad duró poco, poquísimo. Hoy Trump ha sido declarado persona non grata en Londres, el Parlamento no quiere recibirle y la reina tampoco.  Los piropos a Macron se han saldado pocos días después con un conflicto. ¿Intencionado o simplemente zafiedad?



* "Amid Knife Crimes, Trump Compares London Hospital to ‘a War Zone’" The New York Times 5/05/5/2018 https://www.nytimes.com/2018/05/05/world/europe/uk-trump-london-knife-crime.html
** "La indignación del gobierno de Francia por los gestos que Donald Trump hizo sobre los ataques de París de 2015" BBC Mundo 6/05/2018 http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-44020568
*** "Attentat du Bataclan : La France condamne vivement les propos de Donald Trump" Le Figaro 6/05/2018 http://www.lefigaro.fr/international/2018/05/05/01003-20180505ARTFIG00095-politiques-et-rescapes-repondent-a-donald-trump-selon-qui-un-client-arme-aurait-pu-sauver-des-vies-le-13-novembre.php