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domingo, 28 de diciembre de 2025

Deshumanización

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No me gusta en lo que nos hemos convertido. El odio está cada vez más presente en nuestras palabras, calles y acciones. Mientras las pantallas se nos llenan de bonitos mensajes navideños y disfrutamos de encender las luces navideñas, realizamos acciones indignas y nos volvemos crueles racistas y xenófobos.

La hipocresía reina y lo envolvemos en bonitas palabras y grandes principios, pero todo esto no logra ocultar la tristísima realidad, la bajeza y crueldad que lanzamos contra los más débiles y los desfavorecidos, algo que va más allá de la inmigración.

Lo ocurrido en Badalona no tiene nombre o, si se prefiere, muchos calificativos. En RTVE.es nos dan cuenta de lagunas de las reacciones ante esta crueldad institucional mediante una entrevista con el responsable de Cáritas:

Eduard Sala, director de Cáritas Diocesana de Barcelona, ha recordado este sábado en una entrevista para el Canal 24h de TVE, que no sólo los desalojados se encuentran "en situación de desamparo". La ONG, que estos días ha reubicado a 52 migrantes, atendió en 2024 a un total de 4.800 personas, de las que "casi ocho de cada diez tiene como problema principal la vivienda".

"No imaginábamos que se iba a hacer el desalojo antes de Navidad, sabiendo que las previsiones serían de tiempos tan nefastos", ha criticado, para luego concluir que, desde Cáritas, "tampoco imaginábamos que no había nada preparado".

El director de Cáritas Barcelona ha explicado que idea era encontrar en el propio municipio de Badalona "los edificios más grandes posibles para poder absorber como espacio de emergencia al máximo de personas posible", pero finalmente sólo parte de los migrantes han podido ser reubicados en diferentes espacios de pequeña capacidad. La Generalitat y diversas entidades sociales han logrado realojar a 147 de los migrantes.*

La crueldad se redobla con el momento en que se hace, en medio de una ola de frío y temporal en Cataluña, y por la absoluta falta de recursos o de preparación, que es la forma de decir que importan poco esas vidas que han criminalizado ante la ciudadanía. Xavier García Albiol, el alcalde de Badalona ha dejado clara su postura y su calaña. Quizá esto le consiga votos, que es de lo que se trata, pero puede que su retrato no salga bien parado para la historia. Ya había dejado algunas pistas, pero esto son pinceladas claras de su forma de pensar y de no sentir.

Las críticas que se producen no pueden ser ajenas a la manipulación de las respuestas de alguna gente. No se trata de que se les engañe, sino de otro tipo de manipulación, la del falso nacionalismo que ve la inmigración como una invasión de la que debemos "defendernos". Y eso es lo que han hecho los que sabían dónde se iba a realojar, en qué parroquia se les acogería. Han impedido que entraran en ningún refugio.

Los gritos de vecinos y vecinas —"¡No van a entrar! ¡No van a entrar!"— bloqueando el paso a los inmigrantes son lo suficientemente demostrativos del odio que acumulan ya sea por su propia voluntad o engañados por terceros.  ¿Saben cuántos catalanes son hijos de inmigrantes? Al menos otros vecinos respondieron con atención y cuidados a los que poco o nada tienen. Pero la división está hecha y la clase política de Badalona ha mostrado su peor cara.

Todo esto viene de la misma radicalización que estamos viendo en España y que es denunciada ya desde múltiples instancias porque se han cruzado los límites humanitarios que una sociedad como la nuestra debería tener claros. Supongo que los que fueron a impedir el realojo planificado por Cáritas después fueron a casa a tomar el turrón y celebrar las fiestas con sus familias.

Desde Cáritas lo señalan sin dudar como una reacción "política": 

Eduard Sala ha reconocido que "hace demasiado tiempo que es como si la clase política, en lugar de tener adversarios políticos, tuviese enemigos", en una actitud que se ha trasladado al resto de la población y que dificulta "llegar a pactos que son fundamentales para el bien común".

"Cuando no hay propuestas, lo que se hace es criminalizar a alguien, sea un enemigo externo, interior o los adversarios políticos con los que se tiene que llegar a pactar. Lo que ha ocurrido en Badalona es que se lleva mucho tiempo sembrando miedo, odio o amenaza, como si el otro, el distinto, con el que tenemos que convivir, fuera alguien peligroso", ha reflexionado. *


No se puede expresar con más claridad ni rotundidad. Estos son los resultados del juego que se practica a diario, sus consecuencias. Da igual el futuro al que aspiremos si se construye sobre estas raíces impresentables. Hay una España generosa y solidaria, pero en el otro extremo estamos dejando crecer un mundo de enorme crueldad basado en el odio.

¿Es tan difícil recordad que España ha sido emigrante hasta los años cincuenta? ¿Qué hubiera ocurrido si nos hubieran tratado igual en Alemania, un país cuyas calles han barrido muchos españoles, en cuyas fábricas se han dejado la piel muchos que salieron de aquí sin nada? 


* "Entrevista en TVE Cáritas Barcelona, tras los desalojos de Badalona: "Se ha sembrado miedo y odio, como si el otro fuera peligroso"" RTVE.es 27/12/2025 https://www.rtve.es/noticias/20251227/caritas-barcelona-badalona-miedo-odio-fuera-peligroso/16875520.shtml

sábado, 20 de abril de 2024

Semiótica de la hamburguesa

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Si hay un producto cargado de significado es la hamburguesa. Y eso que ha tenido que luchar contra su propio nombre que la sitúa en la germánica ciudad de Hamburgo. Pero la hamburguesa representa a los Estados Unidos, como la paella representan a España o el arroz tres delicias representa a China a los ojos de alguien de fuera. El mundo es muy compelo, pero a la vez muy simple. Los Estados Unidos son los "cowboys", John Wayne, Elvis, Bogart... y la hamburguesa.

En una hamburguesería de mi centro comercial tienen dos ofertas de hamburguesas. Una es la "King-Kong" y la otra la "Godzilla", colocadas ambas a la par en promoción de una película que ponen en los minicines de enfrente. El mundo funciona así, a base de signos y remisiones a signos, del cine a la hamburguesería de enfrente hay apenas 20 metros, pero los signos nos llevan de la carne con queso y bacón a la butaca con palomitas y refresco con pajita.

Si la hamburguesa es un símbolo de los Estados Unidos y Kong del cine americano que se apropia del nipón Godzilla y los convierte en pareja bien avenida, la hamburguesería se convierte en un "McDonald's". Nadie dice "¡vamos a una hamburguesería!", sino "¡vamos a un McDonald! o "¡vamos a un burger!", aunque luego se vaya a otra cadena distinta. Hay nombres que quedan determinados por las marcas: nadie dice "¡pásame un tisú!", sino "¡pásame un kleenex!". Pero este universo simbólico, rebosante de procesos de semiosis, tiene también casos peligrosos en los que las cadenas de símbolos son determinantes.

En RTVE.es podemos leer una noticia con el titular "El juez investiga como terrorismo el ataque con hacha en un McDonald's de Badalona". El detenido resultó ser nacionalidad paquistaní y este es el relato de lo ocurrido: 

El 27 de marzo, relata el auto, el investigado accedió al centro comercial ataviado con un pañuelo palestino en la cabeza a modo de liturgia previa y portando un hacha de grandes dimensiones.

A continuación, se dirigió al establecimiento de McDonald’s en un momento en que, por las fechas (Semana Santa) y la hora, estaba presente una gran concurrencia de público, valora el juez.

Una vez en el interior del local, el investigado blandió el hacha que portaba y acometió con ella contra un expositor, fracturando los cristales de una de las lunas, “causando un clima de terror e histeria colectivas entre las personas que en ese momento se encontraban” en el interior.

El atacante, prosigue el auto, fue inmediatamente interceptado por un ciudadano que tuvo que esquivar los golpes y el ataque con el hacha, si bien logró inmovilizarlo. 

El propio agresor manifestó a un agente de la policía, en lengua inglesa, que había obrado movido porque había visto en el móvil niños palestinos que habían muerto en manos de americanos, en una suerte de acto de represalia.*

Si entendiéramos como una suerte de "texto" todo este acontecimiento podríamos comprender que un acto simbólico, como suele serlo todo acto terrorista. En realidad lo que define un acto terrorista es lo que tiene de acto simbólico, es decir, por lo que representa, aunque sean sus consecuencias las que normalmente lleven a sus representantes a la muerte, a la cárcel o salgan huyendo.

Un robo es un robo; pero un acto terrorista en un envoltorio simbólico, por eso va precedido de mensajes (el detenido dejó un mensaje grabado por si no regresaba o moría) y después tiene reivindicaciones, otros mensajes explicativos del sentido.

La elección del espacio real del atentado debe coincidir con su dimensión simbólica. Por eso se eligen embajadas, iglesias, centros públicos, concentraciones, etc. espacios que de forma permanente o temporal representen "algo", es decir, un país, una creencia religiosa o política.

Para el atacante del hacha de "grandes dimensiones" el ataque y los golpes iban dirigidos para lo que representaba para él su enemigo, los Estados Unidos. El móvil del ataque —que realizó con un pañuelo palestino al cuello, otro factor simbólico— fue haber visto un vídeo con "niños muertos por los Estados Unidos". Aquí realizó otro proceso simbólico, la identificación de Estados Unidos con Israel.

Hace unos días algunos medios explicaron que, desde la terminología simbólico-religiosa de Irán (y los que le escuchan, claro), Israel es el "pequeño Satán" mientras que los Estados Unidos son el "gran Satán", otro lío de símbolos que nos lleva de un lugar a otro.

Los cristales del McDonald's en Badalona fueron la representación simbólica más a mano para el reivindicador paquistaní, armado de hacha y con ganas de hacer pagar a aquellos "estadounidense" de Badalona los pecados del "Gran Satán". Puede que muchos de los badaloneses que se encontraban allí en ese momento, en plena de Semana Santa, no secundaran las políticas de Israel y Estados Unidos, incluso que fueran personas beligerantes contra sus políticas, pero no importó al paquistaní del hacha.

Para él, lo importante era el simbolismo de espacio, la hamburguesería y el producto, la hamburguesa. Aquello era, sin duda para él, el centro del mal que había que destruir a golpe de hacha.

Como mundo simbólico, vemos que todo se basa en las representaciones, es decir, en aquel sentido que adquiere el mundo bajo su mirada interpretativa. En su diccionario mental y cultural, las cosas y objetos, los espacios, las situaciones, los momentos, etc. tienen un significado que si no comparte usted el mismo diccionario difícilmente entenderá.

Puede que usted considere que una hamburguesería es algo "muy americano", como la propia publicidad nos repite, pero no llegue hasta el final de esas suposiciones dando hachazos a los que están en su interior y, mucho menos, piense que con eso va a aliviar el dolor del pueblo palestino. Pero las cabezas de la gente están amuebladas de formas muy diferentes.

El integrismo yihadista puede funcionar causando daños gracias a ese proceso semiótico de cadenas de identificación en los que una cosa lleva a otra. En realidad casi siempre funcionamos así y es la reflexión y la profundización en la cultura ajena, un cierto distanciamiento de los tópicos y estereotipos y una profundización que separe lo que tendemos a juntar de mala manera, casi siempre de forma manipulada desde instancias de poder, ya sean políticas o religiosas,

Son estos perversos sentidos que damos al mundo y a la vida los que llevan a casi todas las radicalizaciones, un proceso mental que acaba renombrando el mundo en pequeños y grandes satanes, con lo que se justifica lo injustificable.

El paquistaní del hacha actúo desde esas llamadas a la yihad que se hacen a los cuatro vientos, desde las llamadas a causar daño a quien sean porque cualquiera es objetivo posible si se le mira con detalle. "Occidente" es el límite y, claro, cabe todo.

Cuanto mejor entendamos estos funcionamientos, los simbólicos, los que establecen cadenas de asociaciones de significado que nos llevan a mirar a las personas como signos de algo, les guste o no, seremos capaces de distanciarnos de esos riesgos de caer en ellos.

El mundo está lleno de signos y usted puede ser mañana el significante de algo, de los Estados Unidos por comerse una hamburguesa, le guste o no. Esa tarde tranquila que usted disfrutaba con la familia puede significar el "infierno" al que le van a buscar.

Deberíamos comprender el peligro de caer en lo mismo. No caigamos ni en el error ni en la tentación de cubrir la realidad de significados torcidos, impuestos por la ceguera y meter a martillazos los símbolos. Mañana a algún radical interpretativo se le puede ocurrir atacar un restaurante donde están tomando un rico kebab porque se imagina lo peor.

Los radicalismos suponen siempre una imposición simbólica sobre la realidad, que ya tiene bastante de simbólica por sí misma. Nuestro mundo esta llenos de signos que se entrelazan y connotan, Hay que tener cuidado no sea que alguien los interprete como no debe. 


* "El juez investiga como terrorismo el ataque con hacha en un McDonald's de Badalona" RTVE.es/EFE 19/04/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240419/juez-investiga-terrorismo-ataque-hacha-mcdonald-badalona/16068764.shtml

miércoles, 8 de marzo de 2023

Inimputables

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Una de las consecuencias de la inmadurez social es el descenso en edad de muchos delitos, entre ellos especialmente la violencia sexual. Nos hemos acostumbrado a percibir muchos de los problemas en los que aparecen envueltos menores como cuestiones educativas, algo que se construye sobre nuestras ideas sobre la infancia, el aprendizaje, la educación, etc. Es "su" universo y sobre él se construyen las interpretaciones. Sin embargo, esta idea es hoy demasiado simple. La educación hoy es algo más que lo que se aprende en la escuela, que anteriormente era la ventana primera al mundo en nuestros reducidos y poco comunicados ámbitos. Hoy el mundo es global e intercomunicado, lo que quiere decir que solo una pequeña parte de lo que aprendemos lo hacemos en la escuela. Hoy "aprendemos" más con un teléfono que con un libro de texto. El problema, evidentemente, es que el teléfono no tiene detrás un equipo editorial preocupado por nuestra educación y futuro, sino más bien lo contrario. Es un aquí y ahora acrítico e irresponsable.

Me viene a la mente una frase que escuchábamos cuando era niño y alguien te sorprendía en algún acto poco educado: "¿Eso es lo que aprendes en el colegio?" Se confiaba entonces en el poder educativo de escuelas y colegios, centros educativos. Pero en estos días de acoso escolar es el aprendizaje de la violencia, de lo que supone ser dominador o dominado, la principal enseñanza que se realiza y que marca las vidas de las víctimas y de los depredadores, que acabarán buscando espacios en la vida en los que experimentar esa sensación de dominio, especialmente el dominio en el espacio doméstico (maltrato, violencia de género...) y en el laboral (acoso, abusos...).

En RTVE.es leemos el titular de una noticia fechada ayer, "Detenidos dos menores por una presunta agresión sexual grupal a una niña de 11 años en Badalona": 

En declaraciones al programa de 'TV3', la hermana mayor de la víctima ha explicado que la niña estaba viendo ropa de un escaparate de un centro comercial de Badalona cuando "unos seis chicos" la abordaron, uno de ellos con un cuchillo en la mano, y tras amenazarla se la llevaron a los lavabos del centro comercial.

La niña se dirigió al vigilante de seguridad, pero no le dio importancia

Una vez allí, añade la hermana de la víctima, "hicieron lo que querían con ella", sin que la menor pudiera escapar porque "tenía el cuchillo en el cuello" y sus agresores "amenazaban con matarla".

Cuando salió de los baños, precisa, la niña se dirigió a un vigilante de seguridad del recinto tratando de "articular" en palabras lo que le había sucedido, pero este la despachó contestándole, "Qué dices, vete para allá".

"No entiendo que esa sea su respuesta", ha agregado la hermana de la niña violada, quien ha añadido que la víctima está siguiendo tratamiento psicológico para tratar de "olvidar lo que ha pasado".* 

La inmadurez se nos muestra en todos los órdenes. Tendemos a pensar en que los "niños" imitan lo que hacen los mayores con esa mentalidad que establece una separación entre ambos mundos, el de la infancia y el de los adultos, pero lo cierto es que eso es una separación simbólica, que establece unas categorías culturales; lo real es que solo hay un mundo, que seas menor o adulto, eres la misma persona, actuando en cada momento con los recursos y posibilidades disponibles.

Cada día se dispone de más información, por lo que los malos ejemplos circulan antes y se convierten en nuevas posibilidades a la imaginación del que desea probar algo nuevo que le atrae. Violar a punta de cuchillo no es algo que podamos colocar fácilmente en nuestra visión de lo que es la infancia, cuando nuestra preocupación suele ser su "protección". Pero lo cierto aquí es que los hechos son los hechos y que la única infancia desprotegida ha sido esa niña de 11 años, víctima de otros menores.

La única forma de asimilar ese suceso es tratar de evitar que se destruya nuestra consideración idealizada (idílica, podríamos decir) de la infancia, algo que hemos construido para sentirnos "protectores" porque es nuestra mala conciencia social la que tratamos de preservar al "proteger" a la infancia... de los adultos. ¿Pero qué ocurre cuando hay que protegerse de ella? ¿Quién protege a aquellos que esos seis menores eligen como víctima sabedores de que pueden eludir las responsabilidades por su edad? Son la comprensión de estas responsabilidades las que determinan la madurez o inmadurez.

A la luz de los sucesos que conocemos, la infancia es hoy un rango amplio que va desde la inocencia extrema hasta perversiones crueles que se concretan en víctimas de escuelas, barrios o cualquier otro espacio por el que se muevan. Hoy algunos piden bajar el voto a los 16 años, permitir antes la conducción, etc. Parece ser que es lo único que interesa, ya sea política o económicamente, las dos dimensiones que interesan en la realidad más práctica.

El aumento de los suicidios entre jóvenes, el desarrollo de enfermedades mentales, el crecimiento de la violencia en edades más tempranas y el cometer delitos cada vez más violentos empiezan a desdibujar nuestro concepto de "infancia", es decir, qué supone, que la caracteriza y, finalmente, cuáles son sus límites legales.

La descripción que la hermana de la víctima hace de la respuesta del vigilante tiene un valor simbólico: la ausencia de respuesta. El querer quitarse de encima el problema es una actitud general ante los problemas que genera este tipo de sucesos para quienes tienen que colocarlos en algún casillero y no gusta donde hay que hacerlo.

Los menores criminales son un problema precisamente por la incapacidad de colocarlos en el lugar adecuado:

[...] la familia de la niña interpuso una denuncia el pasado mes de diciembre por esta supuesta agresión sexual, tras lo cual la unidad de Menores de los Mossos abrió una investigación, por la que hasta el momento se han identificado a cinco de los supuestos autores.

La Fiscalía pidió el ingreso en un centro de régimen cerrado para los dos detenidos y finalmente uno, el que se considera más responsable, está encerrado en un centro de régimen cerrado como medida preventiva y el otro está en libertad vigilada. Los otros tres son menores de 14 años, por tanto son inimputables.*

Ante hechos como estos, cada vez más frecuentes, nos encontramos tropezando con nuestras propias defensas; aquello que debía proteger se convierte en una forma de impunidad que impulsa a vivir a tope antes de que se acabe ese privilegio que la ley concede y que te convierte en "inimputable". Desgraciadamente, no podemos ignorarlo.

No podrá ignorarlo, claro está, esa niña de 11 años que fue agredida sexualmente por los seis menores. La idea de que por ser menores no son responsables, de que la gente cambia, que cuando son adultos serán de otra manera, etc. no pesa demasiado.

Las "manadas" no surgen de la nada. Son la actualización de comportamientos practicados de una forma u otra. Uno no se convierte en "mala persona" en un instante. Tenemos cada vez más comportamientos que previsiblemente acabarán repitiéndose con distintos grados. En Diari Més Digital se nos ofrece un detalle:

La niña llegó a casa y no dijo nada de lo que había pasado, y no lo hizo hasta que a mediados de diciembre un hermano suyo explicó que en el instituto le habían dicho que circulaba un vídeo del hecho. Entonces sí que dijo todo el que había pasado y la familia fue inmediatamente a denunciarlo.**


El hecho del vídeo circulante nos ofrece una perspectiva diferente, que es ya una constante en aumento y generacional. La creación de vídeos es una patología específica que ha fundado un oscuro sistema de oferta y demanda. Esa patología es doble, la de la cámara que graba y la de la mirada de una audiencia que mira y hace circular las grabaciones, despertándose en muchos un sentido de admiración y de emulación. No es visto como "delito", sino como acto de afirmación, una especie de rito de paso, como muestra el carácter marcadamente grupal.

Desconozco si existen datos que recojan los recorridos de estos "inimputable" en el futuro. Me imagino que el sistema obliga a olvidarlos legalmente. Lo que se hace en la infancia se queda en la infancia. El problema es que la gravedad y crueldad de lo que ocurre en ese periodo sigue aumentando. Puedes acosar a dos gemelas argentinas hasta lograr que salten por una ventana, puedes violar a punta de cuchillo en un centro comercial donde los vigilantes no desean ser molestados cuando se lo intentas contar. Son las víctimas las que nos incomodan con su dolor, con sus muertes. Las que sobreviven difícilmente olvidarán lo que les ocurrió y la respuesta del sistema.

Los datos dicen que aumenta el número de víctimas entre la infancia y dan unos modelos de los violadores acosadores. Pero no podemos obviar los problemas internos, los que surgen entre menores, que crecen igualmente y proyectan hacia el futuro determinados comportamientos. Ignorarlo es comportarse como ese vigilante —al que, por cierto, dicen no poder localizar— que se sacude su responsabilidad. 


* "Detenidos dos menores por una presunta agresión sexual grupal a una niña de 11 años en Badalona" RTVE.es 7/03/2022 https://www.rtve.es/noticias/20230307/detenidos-dos-menores-identificados-otros-tres-presunta-agresion-sexual-nina-once-anos-badalona/2430377.shtml

** "Badalona: Investigan la violación de seis menores a una niña de once años en el Centro Comercial Màgic" 7/03/2023 https://www.diarimes.com/es/noticias/actualidad/2023/03/07/badalona_investigan_violacion_seis_menores_una_nina_once_anos_centro_comercial_magic_134741_1095.html