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sábado, 9 de marzo de 2024

Todo lo que el dinero saudí puede comprar

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En estos días es frecuente encontrarnos con eventos, deportivos principalmente, que nos llegan desde Arabia Saudí, desde el denominado El Reino. Esta semana pasada, por ejemplo, hemos asistido a un Campeonato Máster de nueva creación para el mundo del Snooker, una entretenida forma del billar que va creciendo en su aceptación por todo el mundo, especialmente en China que aporta una buena cantidad de jugadores. El campeonato para los 16 jugadores seleccionados (los 14 primeros y dos invitaciones, que fueron a jugadores saudís) ha estado dotado de premios que desbordaban las posibilidades de los campeonatos repartidos por el mundo. Añadía además una innovación, la "bola de oro", la posibilidad de ganar medio millón de dólares con una bola extra a la que solo se podía acceder si se lograba primero el máximo numérico de puntos, 147. La bola se restiraba cuando los jugadores ya no podían conseguir el máximo. Los presentadores no dejaban de hablar del monto de los premios y de lo que suponía para un jugador participar en ese nuevo campeonato de partidas rápidas que permitía conseguir una buena cantidad ya solo con participar. Se ha hablado tanto del dinero saudí y de lo que este permitía introduciéndose, sin tradición alguna, entre los cuatro grandes torneos de la temporada.

La sala estuvo medio y casi vacía, pese a estar vendidas todas las entradas, según afirmaban. Lo que se pudo apreciar es que a los saudís les importaba poco lo que ocurría en las mesas, no sabían cuándo debían aplaudir, etc. ampliamente comentado por lo locutores. Entraban en cualquier momento con bandejas de comida y bebida en el reciento no respetando a los jugadores de la mesa, algo que fue respondido con broma fingida por el gran jugador John Higgins en un momento dado en que iba a jugar un tiro esencial. El que paga, manda.



En resumidas cuentas, el circuito mundial de Snooker tiene una nueva parada, comprada a golpe de talonario, la tercera cosa que abunda en Arabia Saudí: arena, petróleo y dinero. Gracias al dinero, los organizadores han aceptado fechas, bolita de oro y cambiar el atuendo tradicional, incluido el de la mujer árbitro participante, algo también comentado. ¡Pero si pagan...!

Y ahí está la cuestión. Después de una serie de acontecimientos muy negativos para la imagen del país (algunos tratados aquí en estos años), entramos en la etapa de abrir Arabia Saudí al mundo. Por ejemplo, este torneo que se llamaba de "Riyad" han dicho que lo cambian a de "Arabia Saudita" para el próximo año. La etiqueta debe quedar bien vivible.

En el mundo del golf, los saudíes han decidido crear su propio circuito quitando al PGA Tour sus estrellas. En esto, los titulares de la prensa se han centrado en Jon Rahm, el jugador español, que ha recibido -según la prensa- 500 millones por pasarse al tour saudí.



No todos se han dejado vencer o convencer por el dinero saudí. Un ejemplo lo tenemos en la campeona del mundo de ajedrez, de la que se decía en diciembre pasado:

 

La ucraniana Anna Muzychuk, doble campeona del mundo de ajedrez, va a perder sus dos títulos por decisión propia.

La jugadora se niega a participar en el Mundial de partidas rápidas y relámpago que se celebra en Arabia Saudí entre el 26 y el 30 de diciembre. Según reveló en sus redes sociales, Muzychuk renuncia a defender su corona por una cuestión de principios.

En pocos días voy a perder mis dos títulos mundiales, uno a uno. Solo porque he decidido no ir a Arabia Saudí; por no jugar con las reglas de otros, por no llevar abaya, por no tener que ir acompañada cuando estoy en la calle y, en resumen, por no sentirme una criatura secundaria”, comienza explicando Anna en su cuenta de Facebook.

La organización de la competición en Arabia Saudí había dado permiso para que las mujeres pudieran jugar sin lucir hiyab, el velo islámico, pero sí les obligaba a seguir un estricto código de vestimenta: traje pantalón azul marino o negro y blusa blanca de cuello alto.*



Lo que los responsables del Snooker sí dieron por bueno, Anna Muzychuk ha decidido no hacerlo. Hay cosas que, afortunadamente, el dinero saudí no puede comprar. Creo que es un ejemplo bastante claro de hasta dónde puede llegar el dinero. Arabia Saudí quiere convertirse en un centro mundial, pero no quiere aceptar el mundo, sino someterlo a sus condiciones y prejuicios. Lo que intenta no es fácil, pues no se puede estar prohibiendo las cosas y luego convertirse en centro mundial del espectáculo previamente prohibido. Por mucho que se cambie el atuendo de jugadoras y árbitras, muchos "fieles" lo considerarán una aberración. Siempre hay alguien más radical que tú. De hecho, ya les están criticando ciertas celebraciones de temporada en nombre del sufrimiento de los palestinos en Gaza. Es un arma de doble filo esto de los cambios a golpe de talonario.


 

Pero lo que motiva este escrito son la reacciones a una nueva compra, la del artista egipcio Mohamed Henedy, toda una celebridad egipcia en el campo de la comedia. En Egyptian Streets nos explican las reacciones a su cambio de nacionalidad, pasando a ser etiquetado como "artista saudí":

 

“I don’t understand how someone could give up their citizenship, forget about their origins, and leave a huge part of their identity like that,” Nouran Mohamed, 25, marketing manager, told Egyptian Streets. “There are thousands of Egyptians who have other citizenships, but still call themselves Egyptian, why is he a ‘Saudi artist’?”

Mohamed Henedy announced on 25 January that he obtained Saudi Arabian citizenship, and fans are still outraged to this day.

Henedy, known for being one of the best Egyptian Comedians of the 21st century, continues to spark controversy across different social media platforms every time his name is mentioned next to the words, ‘Saudi Arabia.’

Henedy’s announcement was through a tweet on X (formerly known as Twitter). He said, “The greatest honor is that I have had the privilege of obtaining the citizenship and passport of the land of the Two Holy Mosques.”

Most of his Saudi Arabian fans congratulated him and welcomed him warmly to Saudi Arabia. However, one user replied, “Now I feel protective over my Saudi identity.”

On the other hand, Egyptian fans resorted to mockery and started renaming his films, making them more relevant to The Kingdom. They changed the name of his film, ‘Ismaelia Rayeh Gay’ to, ‘Jeddah Rayeh Gay.’ Instead of ‘Andalib El Dokki,’ they called it ‘Andalib Al Riyad.’

A picture taken of a TV screen circulated on social media on 25 February, caused great outrage. The picture showed Henedy on a Saudi TV talk show, with the bottom banner labeling him as, “The Saudi artist, Mohamed Henedy.”

Fans were triggered and took to social media to express their anger and disappointment. A social media user wrote, “Even people are being bought!”**


El cambio de nacionalidad, en Egipto, se lleva mal. Especialmente si cambia uno de etiqueta oficial. Muchos egipcios conservan una doble nacionalidad porque lo peor que el pueden decir a uno es "¡tú ya no eres egipcio!", en el sentido de haber perdido las raíces por vivir fuera del país, las costumbres, etc. Pero ver aparecer a "su"  como "actor saudí" en los rótulos televisivos ha desencadenado oleadas de indignación, chistes más sangrientos, etc. ¡Es difícil de entender y de llevar! Esto es un efecto de la construcción del nacionalismo sentimental egipcio, que no concibe que se pueda preferir una cosa a otra.

Pero el lamentable estado de Egipto, por más que sus canciones, ministros y titulares periodísticos fieles digan lo contrario hace que el fenómeno tradicional migratorio hacia el Golfo se convierta ahora en un éxodo de celebridades que deciden aceptar la oferta de "renacimiento" como saudíes y proclamen la superioridad de su nueva condición, algo que un egipcio difícilmente aceptará de otro egipcio. Podemos entenderlo desde la compensación. Lo de pasarse al país "de las dos mezquitas santas" puede convencer a alguno, pero a muy pocos egipcios que en esto no admiten bromas.

La política de captación saudí puede tener efectos imprevistos. ¿Funcionará atraer las miradas en exceso hacia un lugar con tan serias limitaciones sociales? ¿No empezará a convertirse en el espacio prefecto para la reivindicación y denuncia al atraer a los medios? Sería bueno si fuera realmente una apertura, pero es más bien una compra de imagen. El ejemplo de la ucraniana campeona mundial de ajedrez puede iniciar nuevos movimientos en otros campos. Cambiar imagen por dólares puede chocar con la integridad de muchos en diferentes campos. Otros en cambio se dejarán atraer por las ganancias y mirarán a otro lado.

Veremos qué ocurre.

 



* "La campeona del mundo de ajedrez rechaza jugar en Arabia" Espiral 21 22/12/2023 https://espiral21.com/la-campeona-del-mundo-de-ajedrez-rechaza-jugar-en-arabia/

** Muhammed Kotb "Why Are People Against Mohamed Henedy Changing His Citizenship?" Egyptian Streets 1/03/2024 https://egyptianstreets.com/2024/03/01/why-are-people-against-mohamed-henedy-changing-his-citizenship/







miércoles, 31 de octubre de 2018

Sucederá

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Aquejado de agudos ataque de ignorancia, el presidente Donald Trump tiene ahora otro nuevo objetivo: acabar con la nacionalidad por nacimiento, es decir, el hecho de que "es" norteamericano quien nace dentro de sus fronteras. El presidente, con el habitual desparpajo del que lo sabe todo, ha señalado que eso le parece una "tontería". Naces en algún punto entre Canadá y México y, ¡zas! ya eres estadounidense. ¡Es poco serio!, piensa este hijo de emigrantes alemanes de segunda generación.
A su abuelo, que se había largado de Alemania para evitar que le reclutaran, por ejemplo, le quitaron el derecho a ser alemán cuando regresó. Les pareció poco "alemán" salir corriendo a otros lugares cuando hay conflicto y luego regresar a buscar esposa, seguramente porque no encontró a nadie en su entorno inmediato que le pareciera satisfactorio para sus expectativas.
El diario El país explica algunos de los problemas que tiene su idea:

La constitución estadounidense reconoce desde hace 150 años el derecho a la ciudadanía por el hecho de nacer en suelo estadounidense. Negar ese derecho a los hijos de padres que no residen legalmente en el país es una idea que Trump ya había formulado con anterioridad en su carrera política. Pero, debido a que chocaría con el enunciado de la 14ª enmienda, sería difícil llevar a cabo la medida unilateralmente, e intentarlo desencadenaría, cuando menos, un intenso debate constitucional.*


¿Se va a frenar por eso? Por supuesto que no. Este jurista ocasional, considera que su voluntad es ley y que los obstáculos que las propias leyes le ponen a sus deseos son una forma de imperfección. El mundo iría mucho mejor si de dejara llevar por sus intuiciones.

“Somos el único país del mundo donde una persona viene y tiene un bebé, y ese bebé es esencialmente ciudadano de los Estados Unidos durante 85 años, con todos los beneficios. Es ridículo. Es ridículo. Y tiene que acabar”, ha dicho el presidente, según extractos adelantados de la entrevista. El anuncio de Trump ha llegado acompañado de la ración habitual de tergiversación de la realidad: no es cierto que sea "el único país". Lo cierto es que más de 30 países reconocen el ius soli, según un informe del Centro para Estudios de Inmigración, un organismo, a menudo citado por el entorno de Trump, que defiende el control de las fronteras. Entre los países que reconocen ese derecho están Canadá y México. Ninguno de los países de la UE, en cambio, contempla ese derecho de manera automática.*

Ese doble "es ridículo" del presidente es un claro indicador de que ha meditado mucho esta cuestión. Esto le llevara a hacer de ello un caso prioritario, algo necesario, urgente.
La urgencia, señalan los analistas, es calentar estos últimos días antes de las elecciones que parecen que no pintan bien para los republicanos. Trump trata de costear el caso Jamal Khashoggi, los crímenes de odio cometidos estos últimos días y que le señalen como responsable de crear este clima, y vuelve una y otra vez a la migración como forma de conectar con miedos y prejuicios.
La mayoría de los analistas ya han señalado que se trata de otra forma electoral de sembrar el miedo a la inmigración. Los especialistas igualmente están todos de acuerdo en señalar que lo que quiere es un absurdo, que choca con la constitución y que esta no se puede cambiar por un mero deseo. Eso no le preocupa mucho.
La CNN recoge la información, que es el resultado de una entrevista en la HBO, y habla de lo poco que eso le importa a Trump: «The President didn't provide any details of his plan, but said that "it's in the process. It'll happen."»** "Sucederá", así, sin más. Trump sigue queriendo transmitir la idea de que omnipotente, que todo lo que se le pasa por la cabeza es posible. Y cuanto más complicado se lo pongan, más gratificante es el reto que supone para él.


La fijación de Trump en el discurso anti migratorio es realmente notoria. Le permite desarrollar el discurso de la identidad americana amenazada. Al igual que otros populistas, se usan las grandes palabras "nación", "patria", "Dios", etc. para crear un discurso lleno de retórica y que permite canalizar odios y miedos.
Lo mismo ocurre en Italia con Mateo Salvini, en Brasil con Jair Bolsonaro, en Francia con LePen, en la santa Rusia de Putin, el neo otomanismo de Erdogan..., en todos aquellos lugares en los que se elevan los muros protectores de la identidad nacional, una mezcla de sentimiento visionario y exclusivo. El pasaporte se convierte en un sacramento mediante el cual Dios se compromete a incluirnos en esa nueva entidad que le es grata, la nación correspondiente. Es realmente preocupante ver cuántos protectores devotos les salen a las patrias, cuántos espíritus deseosos de servir a estos vehículos que surcan los mares de la historia.
Dice Pablo Guimón, cerrado el artículo en El País, sobre esta iniciativa:

Trump ha sacado este nuevo conejo de la chistera al día siguiente de comunicar que va a enviar más de 5.000 soldados a la frontera sur del país para detener el paso a la caravana de buscadores de asilo que recorre México en dirección a la frontera con EE UU. El presidente Trump, que llegó a referirse a los comicios del próximo martes como “las elecciones de la caravana”, ha llevado el tema de la inmigración al centro de la campaña, confiando en que movilice a sus bases para que impidan en las urnas que los republicanos pierdan el control del Congreso.*


El problema de Trump es que, a mitad de su mandato, la mayoría conoce ya sus trucos y artimañas. No es fácil estar constantemente sorprendiendo a unos y otros con novedades. Pero hay que tener cuidado con él. Trump sigue en plena forma, a su aire. La sorpresa que ha caudado entre los mismos republicanos —como Paul Ryan— demuestra que sigue siendo un improvisador descarado, que confía en sus propias intuiciones de que estas cosas le pueden funcionar.
Los seguidores que ha hayan escuchado, ya estarán convencidos de que es una enorme injusticia que nazcas aquí eso te dé derecho a la nacionalidad. Eso ocurre cuando esta se mitifica, se considera una especie de "esencia", un premio, al que no tendrían derecho ninguno, de no ser por ese fallo del sistema.
Pero, como sabemos bien, él es el gran arreglador, como dijo a todos cuando llegó. Viene a enmendar los errores de sus antecesores, hasta llegar aproximadamente a los padres fundadores si es necesario.
Sucederá, sin más.



* "Trump planea abolir el derecho a la nacionalidad por nacer en Estados Unidos" El País 30/10/2018 https://elpais.com/internacional/2018/10/30/actualidad/1540903217_464286.html
** "Trump claims he can defy Constitution and end birthright citizenship" CNN 30/10/2018 https://edition.cnn.com/2018/10/30/politics/donald-trump-ending-birthright-citizenship/index.html


The New York Times

miércoles, 18 de julio de 2018

Todo lo que el dinero puede comprar


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Entre las muchas controversias que se producen en Egipto —tras las consecuencias del mundial—, le toca ahora a la cuestión del pago por la nacionalidad egipcia, una cuestión delicada y abierta a debate constante por el propio sentido que el Estado le da al hecho de ser egipcio. El nacionalismo egipcio se basa en la excepcionalidad. Ser egipcio es algo excepcional, superior a los demás. Por más penurias, desastres, incompetencia, etc. que los egipcios puedan padecer, son la envidia del mundo. En más de una ocasión ha salido esta cuestión y el aprovechamiento que el estado busca. Por ser egipcio, además, eres un a propiedad del estado, al que te debes en cuerpo y alma. Aunque estés fuera de Egipto toda tu vida, sigues siendo parte del juego y así te lo reclamarán en cualquier momento necesario. Eso te sitúa siempre en el borde de la traición si no sigues las directrices u órdenes de aquellos que detentan el poder del estado y, por ello, son capaces de decir a los egipcios cómo deben ser y actuar.
La nacionalidad, en estos términos, es una trampa en muchos sentidos. La mayor sanción que se puede hacer es retirar la nacionalidad a alguien, amenaza usada en ocasiones contra los que no siguen las directrices y hacen algo que no gusta a las autoridades, que son quienes deciden en qué consiste ser egipcio. Al que vive fuera, la peor que se le puede dirigir es "¡tú ya no eres egipcio o egipcia!". Eso es algo más que una cuestión de papeles. Muchos se sentirán con la obligación de advertirte de las consecuencias de tu alejamiento (en cualquier sentido, ideológico, vestido, comida...) del modelo estándar. Si eres mujer, advertirán a tu familia de las consecuencias para todos de tu distanciamiento.
Tú, como egipcio o egipcia (menos estas últimas) no puedes hacer lo que quieres, sino lo que los demás esperan de ti. Los "demás" incluyen las familias, las autoridades religiosas, administrativas, etc., ya que el ser egipcio es estar sometido a escrutinio permanente. Las amenazas a la vista son constantes: conspiraciones, envidias, intentos de evitar la prosperidad o alcanzar cualquier meta.


Es obvio que las autoridades le sacan un enorme provecho a estas circunstancias. Por lo pronto, todo egipcio tiene una espada de Damocles sobre su cabeza. Cualquier acción crítica le supondrá una acusación de ser mal egipcio o sencillamente un traidor. Dentro del país será vigilado, pero también puede serlo fuera, donde sus acciones pueden estar sometidas a escrutinio por cualquier egipcio ejemplar. Lo mismo que tenemos en el país a los denunciadores de cualquier cosa, desde el chiste de la cantante Sherine sobre beber aguas del Nilo a las denuncias contra la feminista Nawal El Saadawi. Ya sea por lo político, lo religioso o las costumbres, el egipcio está sometido a la idea prefabricada del lo que es su ser ideal.
Es comprensible que con esta presión tan brutal y la idea de la exclusividad metida por ojos y oídos, haya creado revuelo la cuestión de la adquisición de la nacionalidad egipcia por parte de extranjeros.
El tema empezó a colear hace algunas semanas, en junio, cuando el parlamento se preparaba a discutir la cuestión de la adquisición de la nacionalidad egipcia. Para ver la evolución del tema, vamos a reproducir lo que ocurría entonces a los ojos del diario Egypt Independent:

Aiming to increase the financial income of the government, Egypt’s Parliament recently approved a draft law that stipulates increasing the fee to obtain an Egyptian nationality from LE 50 to LE 10,000.
This unprecedented increase has spurred controversy among social media users, who criticized the move harshly. The draft law was also met with outrage from non-Egyptians who have been living in Egypt for years, such as those from unstable countries such as Syria and Yemen, and were hoping to one day obtain the full citizenship.
This immense 10,000 EGP increase presents a heavy new obstacle for them, on top of the difficulties already present in obtaining the nationality like the long process involved in checking for applications.*

El diario recogía algunos casos de afectados por esta subida, que consideraba "inmensa" en las tasas por la nacionalidad:

“I was born in Yemen and at the age of five I moved with my family to Egypt. My father was preparing his PHD in Arabic language and I’ve been living here for nearly 20 years,” says 25-year-old Yemeni IT student Abdel Rahman.
Rahman, currently living in Cairo, told Egypt Independent that he considers Egypt as his first country, and that he is a ‘pure’ Egyptian who should be treated as a full citizen.
“I sought over the past five years to obtain Egyptian nationality, however I met numerous obstacles such as the deliberate intransigence from  government employees responsible for finishing the procedures for getting the Egyptian nationality… increasing the fees to LE 10,000 has convinced me to give up any attempt to get it” he explained.
Regarding why he wanted the nationality in the first place, Rahman explained that having been through all Egyptian education stages except university, Rahman was faced with a high annual fee equivalent to 6,000 sterling pounds, while Egyptians citizens only have to pay LE 200.
He added that the nationality would allow him to enjoy other privileges as well, such as state subsidies on bread and other necessary food items.*


Como puede apreciarse, los motivos de tener la nacionalidad no son precisamente "patrióticos". Obedecen más bien a la enorme discriminación económica que supone, especialmente en estos tiempos de terrible crisis económica en los que el actual gobierno ha aumentado su voracidad recaudatoria, especialmente sobre todos aquellos que no son egipcios o a los que se impide serlo. También se ha incrementado, todo hay que decirlo, sobre los egipcios residentes en el extranjero, de los que se han elaborado censos desde los ministerios, para asegurarse que pasan por caja en sus regresos. En un país subsidiado, los que carecen de subsidios son los que financian al resto. De eso se queja Rahman y a eso quería pedir solución, pero —como señala— las autoridades egipcias le han puesto todo tipo de obstáculos. Ahora con la subida, su sueño de obtener la nacionalidad se ha convertido en distante pesadilla.
Pero esto era publicado a mediados de junio. Veamos lo que ocurre un mes después tras pasar por el parlamento. Veinticinco días, el mismo medio titula "Egypt Parliament approves granting nationality to foreign residents for LE7 million deposit". ¿De 50 libras a 10.000 y ahora a 7 millones de libras egipcias? Pues sí, así es. Veamos lo que ocurrió en el parlamento:

Egypt’s House of Representatives on Sunday approved a bill amending a law on the entry and residence of foreigners in Egypt, granting Egyptian nationality to foreign residents in return for a bank deposit of 7 million pounds or an equivalent in foreign currency over 5 years.
The session saw intense arguments between the majority, led by parliament speaker Ali Abdel Aal, and the opposition, represented by the 25-30 bloc and MP Mustafa Bakri who expressed their rejection to the draft law.
MP Kamal Amer, chairman of the National Defense and Security Committee in the House of Representatives, said that the cash deposit in foreign currency is not an purpose in itself, but merely regulating the procedures of the new system devised for residency.
Amer pointed out that the cash deposit in foreign currency in the Egyptian banks is an indirect investment, and encourages Arab and foreign investments to enter the economic projects in Egypt.
Abdel-Aal meanwhile said that different countries all over the world give nationality to their residents, but because there is high demand for it, there must be set conditions to ensure the seriousness of the request.
MP Mohammed al-Sewidy, head of Support Egypt Coalition, said the draft law is part of improving the investment climate. He added that Egypt is attractive to people, not only for investment, but also as it has security stability.**


Estos son los partidarios —el bloque mayoritario pro gubernamental— de la exigencia del depósito de los 7 millones de libras. La cantidad resultante, desorbitada a todos los efectos, sin embargo cumple el papel de escenificar la importancia de la nacionalidad egipcia. Una cantidad enorme resalta el valor de lo que se quiere conseguir y refuerza la idea lanzada a los egipcios de que es lo más importante, algo único.
Pero los efectos del nacionalismo son grandes y están los que consideran que se está vendiendo lo que no puede estar en venta, lo que es un privilegio al alcance de solo 100 millones de egipcios, algo por lo que el mundo suspira:

MP Mustafa Bakri on the other hand rejected the bill, saying that the Egyptian nationality is not for sale.
MP Haitham al-Hariri also announced his rejection of the draft law, accusing the government of pursuing a policy of taking any decision to bring money, even if it was to sell the Egyptian nationality to everyone with a deposit.
“Investors are asking to facilitate residency and visa procedures, not nationality, because investors are not eager to stay in Egypt because Egypt has no education, health or services to be coveted, but they have other ambitions,” Hariri said.
Abdel Aal and the Minister of Parliament Affairs Omar Marwan interrupted Hariri, attacked him and rejected his speech.**

Los rechazos son también muy elocuentes y van en dos direcciones. 1) La nacionalidad ni se compra ni se vende; y 2) esas "otras ambiciones" que el presidente del parlamento cortó antes de que se dieran más explicaciones.
Está claro que el depósito de 7 millones de libras egipcias tiene un carácter de inversión obligada, de dinero que, como se señala, irá a las arcas del estado. No tiene como finalidad solucionar los problemas de gente como Rahman, sino solucionar la falta de inversión que se está produciendo. La medida es una más de tipo recaudatorio para tratar de meter dinero en las arcas.
Pero el mismo nacionalismo que crea el valor ascendente de lo egipcio, se vuelve en contra de su traducción económica. ¿De qué estamos hablando, si se puede comprar con dinero lo que se define como un regalo de dios? ¿Tienen acaso precio?


El revuelo es grande porque se ha entrado en algo con lo que no se contaba: solo los ricos podrán ser "egipcios", mal mensaje en época de crisis. Probablemente por ahí es por donde iba el diputado Haitham al-Hariri, que se destacó por su petición de que se retransmitieran al completo las sesiones parlamentarias y no solo una selección, como se aprobó finalmente. La transparencia que pedía entonces al-Hariri para el parlamento puede no ser tanta si hay tanto dinero por medio, algo que los egipcios saben por experiencia en qué suele acabar.
Ayer, el diario Ahram Online publicaba, con el titular "Q&A: Egypt's new 'deposit residency' option for foreigners seeking citizenship"***, una guía sencilla de preguntas y respuestas para explicar el proceso.

Se trataba de aclarar con unas sencillas respuestas las preguntas que todos se hacen sobre las consecuencias de las nuevas leyes sobre la nacionalización. Lo primero es tranquilizar a la gente. Esto no afecta a todo el mundo, por ejemplo: "There are other types of foreigners who are eligible to apply for Egyptian citizenship, including foreigners born in Egypt, those with Egyptian origins, or those who have Egyptian fathers, and those categories have not been affected by these amendments." ***El pobre Rahman, que lleva desde los cinco años allí, no tiene derecho, tendría que depositar sus 7 millones o volverse a Yemen. Será toda su vida un extranjero en suelo egipcio.
El dinero, explica, irá a las arcas del estado: "In the case of accepting the naturalisation request, the value of the deposit shall be transferred to the public treasury of the state," the amended law stipulates."*** El estado maneja el dinero durante los cinco años y si finalmente se acepta conceder la nacionalidad, lo retiene finalmente. El pago se ha completado.
Como se explica claramente sobre la finalidad de las nuevas medidas, es el dinero lo que se busca: "The new amendments mainly target foreign investors, as part of Egypt's efforts to boost badly needed investment and streamline doing business in the country."*** Finalmente, se busca atraer inversores, aunque ¿para qué querrían los inversores tener la nacionalidad egipcia? Eso es lo que parece que no se quiso debatir en el parlamento. Pero algo habrá, desde luego, que atraiga a los ricos.
La decisión final, se explica, está en manos del Ministro del Interior. No se explica mucho más. Puede que después de 5 años te digan que no. El estado habrá tenido tus 7 millones durante ese tiempo como depósito. Y suponemos que sea devuelto, aunque de eso no se habla.
Esperaremos a ver si efectivamente, como piensa el gobierno, la nacionalidad es un bien tan poderoso que nadie dudará en comprarlo por el precio de esos 7 millones de libras. La mitificación de la nacionalidad adquiere así unos extraños tintes de mercado por encima de la ley de la oferta y la demanda.
La mitificación nacionalista se vuelve contra esta medida, que los propios egipcios verán como parte de los beneficios de ser ricos. Con dinero, todo se puede comprar. La pregunta dejada en aire, ¿para qué quieren los ricos la nacionalidad egipcia?, solo se puede responder de una forma. Pero no se hará.


* "Fees to obtain Egyptian citizenship soar to LE 10,000; Anyone still interested?" Egypt Independent 19/06/2018 http://www.egyptindependent.com/fees-to-obtain-egyptian-citizenship-soar-to-le-10000-anyone-still-interested/
** "Egypt Parliament approves granting nationality to foreign residents for LE7 million deposit" Egypt Independent 15/07/2018 http://www.egyptindependent.com/egypt-parliament-approves-granting-nationality-foreign-residents-le7-million-deposit/
*** "Q&A: Egypt's new 'deposit residency' option for foreigners seeking citizenship" Ahram Online 17/07/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/307113/Egypt/Politics-/QA-Egypts-new-deposit-residency-option-for-foreign.aspx



jueves, 11 de mayo de 2017

El búlgaro feliz

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hay muchos casos por todo el mundo. Atletas nacidos en países que abandonan para "fichar" por otros y competir con ellos. Una nueva nacionalidad les es ofrecida tan rápido como las próximas competiciones lo necesiten. Se cuestiona así el sentimentalismo patriótico que muchos sienten hacia sus orígenes y que abandonan en favor de un futuro personal mejor. En España también hemos tenido este fenómeno: atletas formados en sus países compiten bajo bandera española porque aquí han tenido mejores oportunidades. También el caso contrario, españoles que se han tenido que ir para poder desarrollar todo su potencial deportivo, en algunos casos con cambio de nacionalidad incluido.
La prensa egipcia se hace eco de la irritación causada por la pérdida de un gran talento para la lucha greco romana, Tarek Abdel-Salam, quien por vicisitudes de la vida dejó de ser egipcio y pasó a ser búlgaro. Ahram Online lo contaba así:

An Egyptian wrestler who was granted the Bulgarian citizenship touched off a social media storm after winning a gold medal for his adopted country at a prestigious European championship.
Right after news emerged of Greco-Roman wrestler Tarek Abdel-Salam clinching gold at the European Senior Championships in Serbia on Sunday, many Egyptians took to the social media to accuse authorities of wasting a talent.
Abdel-Salam defeated Russia's Chingiz Labazanov in the final of the men's 75kg event, waving Bulgaria's flag in ecstasy after a remarkable win that came only a few months after he became a naturalized Bulgarian citizen.*


Ya en el texto se perciben dos líneas, la del lamento por la pérdida del talento y la ironía por la emoción con la que el "nuevo búlgaro" hacía ondear la bandera de su reciente país. El lamento se produce, claro, cuando el ex egipcio ha ganado ya las medallas y no antes.
El debate que se abre en estos casos se produce con diversos ánimos. Para unos es una víctima de la inoperancia, un ejemplo de cómo las instituciones desatienden a las personas valiosas; para otros, en cambio, es un traidor que ha renunciado a algo único en el mundo, a ser egipcio. El caso se produce en mitad de otro debate de estos días: la discusión en el parlamento de la concesión de la nacionalidad egipcia a aquellos inversores que cumplan una serie de requisitos establecidos.
Mientras que a algunos les parece que la medida puede atraer inversores, otros dudan directamente de la eficacia o conveniencia:

Head of the Economic Committee MP Ahmed Farghali, however, had concerns about national security if this law is to be applied.
“The government should be looking for more practical ways to attract investors to the country. Let’s first fix the investment climate and get rid of the bureaucracy that plays a major role in pushing investors away,” Farghali said, adding that there is no way to ensure that foreign intelligence agencies do not take advantage of the new law to undermine Egypt’s economy.
“Investors choose places where they will gain money, not spend more money. Why would an investor from Europe be interested in obtaining an Egyptian nationality? What privileges will the country offer, that investors do not have back home?” he asked.
MP Alaa Abdel-Moneim of the 'For the Love of Egypt' bloc also rejected the draft law.
“Other European countries like Portugal and Malta grant their nationalities in return for money and people are interested because then they can benefit from EU membership, but in Egypt it’s not the case,” Abdel-Moneim said.**


El contraste surge rápidamente entre los dos casos, el del egipcio que ha pasado a ser búlgaro y ganar medallas y el caso contrario, el de aquellos "nuevos" egipcios surgidos a través de las oportunidades de inversión. A muchos les fastidian ambos casos.
El escepticismo sobre la eficacia de la medida parece ser grande, pero las necesidades de inversión son mayores. Como bien argumentan algunos, puede que la motivación no sea tan evidente como algunos piensan.
Corre más prisa evitar que Egipto siga perdiendo personas valiosas en cualquier ámbito. Como suele ocurrir, el caso acaba convertido en un reproche de unos a la administración y de otros al luchador.
Ahram Online recoge la historia del luchador:

He said he originally went to Bulgaria to work in a kebab shop after abandoning wrestling, given the neglect he faced back home after suffering a neck injury in 2015.
"I've tried for six months to convince the Egyptian wrestling federation to pay for my treatment, but to no avail. They said any surgery would end my career," Abdel-Salam told Egyptian television channel DMC.
"I had to pay for the treatment myself. Nobody cared and nobody helped me, so I felt there is no use in what I'm doing. I decided to retire and go and work in Bulgaria."
He was then spotted by Bulgarian wrestling officials and was eventually granted citizenship, repaying the country's faith with a stunning performance in his first major competition.
Back in Egypt, many believe Abdel-Salam had the potential to emulate Karam Gaber, Egypt's best-ever Greco-Roman wrestler who won three Olympic medals - gold, silver and bronze.
"We lost a great talent. Imagine how many Tarek Abdel-Salams exist in this country?" said one Twitter user.*

La guerra entre la Federación de Lucha y el luchador se repetirá probablemente cada vez que este consiga una medalla y los usuarios de las redes sociales piensen que en vez de agitar en éxtasis, como se decía, la bandera búlgara debiera agitar la egipcia.


Por supuesto, la Federación negará todo y tratará de convertir al luchador en otro traidor sobre el que dirigir las iras y frustraciones de los aficionados. Esto no ha tardado mucho en ocurrir. En ScoopEmpire, se recoge la siguiente información:

It’s always sad to see an Egyptian talent going to waste; whether scientists, physicians or athletes, because these people should be appreciated in their homeland. A story of an Egyptian wrestler, Tarek Abdel-Salam, went viral after he posted a photo of himself working at a shawerma restaurant in Bulgaria.
The wrestler allegedly suffered a sports injury and was denied treatment by the Egyptian Wrestling Federation, so he went to Bulgaria to work at a shawerma restaurant. Apparently, the Bulgarian Wrestling foundation took him under their wings and treated him. Abdel-Salam then started playing as a Bulgarian wrestler after taking up the nationality.
As usual, when the story got out of control on social media, the situation had to backfire. According to Youm7, a member on the board of the Egyptian Wrestling Federation, Shawki Omran, demanded the Bulgarian federation to give back the Egyptian wrestler to his homeland or pay a fine of 100 thousand Swiss francs.
In a telephone interview on the “90 Minutes” show, hosted by Mu’taz Al-Demerdash, a member of the Egyptian Wrestling Federation said that Egypt is totally against the wrestler joining the Bulgarian wrestling federation as they invested financially in the player. He added that if Bulgaria refused to return Abdel Salam, they will have to pay a compensation of 100 thousand Swiss francs.****


La conversión del héroe en villano está en marcha. La imagen del joven trabajando en su kebab búlgaro ha terminado de hacer estallar la irritación de muchos. ¡Kebab y medalla para Bulgaria!
La verdad es que el patriotismo no da para comer y, en cambio, consume muchas energías. Los que tienen que enfrentarse cada día al muro de la incomprensión o la indiferencia, acaban por dejar el patriotismo activo para poder hacer lo que deben hacer. El enfado de la Federación egipcia es el del perro del hortelano, que no come ni deja comer.
En muchos sitios se sentirían alegres por su victoria y salida profesional hacia un mundo con futuro, pero eso es mala propaganda. Ya lo dijeron una vez: nadie emigra del paraíso. Los que se van son mal ejemplo. Los que se van, sin embargo suele ser porque no tienen más remedio al no ser atendidos.
Dice la BBC, que también se ha hecho eco del caso: «Wrestler Tarek Abdul Salam's gold medal at the European Wrestling Championships this weekend is being mourned rather than celebrated by some in his native country.»**** Siempre hay algunos que dan la nota.


Esperemos, por su bien, que no tenga que enfrentarse nunca a Egipto. El país está perdiendo muchas personas valiosas por diversos motivos. Pero, como se dice en los ambientes deportivos, hay que saber perder. Seguro que si Tarek Abdel-Salam hubiese tenido lo que necesitaba, no habría tenido que salir en busca de mejores oportunidades y hacerse búlgaro.
Siempre es más fácil echarles las culpas que arreglar los problemas caseros. Es más fácil hablar que hacer. 

* "Egyptian wrestler creates social media storm after winning gold medal for Bulgaria" Ahram Online 9/05/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/6/56/268458/Sports/Omni-Sports/Egyptian-wrestler-creates-social-media-storm-after.aspx
** "Debating Egypt's Nationality Law: Invest in Egypt, become an Egyptian" Egypt Independent 3/05/2017 http://www.egyptindependent.com//news/debating-egypt-s-nationality-law-invest-egypt-become-egyptian
*** "Egypt Demands the Return of Tarek Abdel Salam from Bulgaria or Pay 100K Swiss Francs" ScoopEmpire 9/05/2017 http://scoopempire.com/egypt-demands-return-tarek-abdel-salam-bulgaria-pay-100k-swiss-francs/

**** "Egyptian sports fans wrestling with regret" BBC 9/05/2017 http://www.bbc.com/news/blogs-news-from-elsewhere-39860113




lunes, 27 de abril de 2015

Caderas y codazos o ¡tú no juegas!

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Uno podría pensar en su simpleza que un "egipcio" es alguien que ha nacido en Egipto. Puede que como respuesta a un crucigrama sea acertado, pero en la vida real las cosas son mucho más complicadas.
El nacionalismo egipcio se ha hecho con la definición de "egipcio" y lo que es todavía más importante, con la expedición oficial de pasaportes y certificados que aseguren que la nacionalidad es la que se corresponde con ciertos principios. Puede que creas realmente que eres egipcio porque naciste allí, al igual que tus padres, pero puede saltar la desagradable sorpresa.


Esta vez el sorprendido es Wael Ghoneim, uno de los iconos de la Primavera egipcia que muchos están empeñados en enterrar. Contra Ghoneim, como contra otras participantes, se han sucedido continuos ataques. En la misma proporción en la que se ha rescatado a las figuras y partidarios del régimen anterior, todos ellos fervientes patriotas y servidores del pueblo egipcio. La noticia nos las trae Egypt Independent:

The Administrative Court on Sunday referred a lawsuit, which was filed by lawyer Samir Sabri demanding they revoke activist Wael Ghoneim's Egyptian citizenship, to State Commissioners.
The State Commissioners are to give their legal opinion before the August 25 hearing.
 The lawsuit claims Ghoneim, a marketing manager at Google Middle East, portrayed himself as a patriot and a revolutionary, but turned out to be a tool of external forces. US authorities were the first to search for him as if he was their own man, says the lawsuit. This occurred when Ghoneim was held by Egyptian security forces for 12 days while demonstrators in Tahrir Square were being shot down.
The lawsuit also says that Ghoneim was in Dubai on January 25, 2011, then secretly arrived in Egypt the next day to participate in the January 28 demonstrations. At that point, the lawsuit claims demonstrations seemed to have increased.
It further alleges that Ghoneim had never been a revolutionary who suffered as did other Egyptians. As a result, he should not speak in their name, but rather admit he was a US agent planted in Egypt.
Lawyer Samir Sabri has filed most of his lawsuits against the Brotherhood, Hamas and young icons of the January revolution.*


El gusto egipcio por las denuncias con las que adquirir notoriedad, combinado con el de amargarles la vida a las personas, hace sentirse a algunos como ejecutores de la sagrada misión de limpiar el censo de forma patriótica.
Cada vez que alguien critica la política del presidente Al-Sisi, algún meritorio se lanza a los juzgados a presentar denuncias señalando con su dedo acusador a aquellos que se han vendido a las potencias extranjeras. Ellos son más egipcios que nadie y no quieren compartir pasaporte con los traidores.
El rumor y la denuncia son las formas habituales de trabajar para arruinar a los que se considera enemigos. Ir a los tribunales tampoco es demasiado tranquilizador. Tal y como está la justicia egipcia, puedes salir con una condena y atragantarte en una comisaría o cárcel.


Que no se andan con bromas con esto del nacionalismo, lo demuestran los padecimientos de una pobre bailarina de danza del vientre que pensó —en su inocencia—que la bandera egipcia ondearía patrióticamente con sus movimientos:
Cairo: An Egyptian court on Monday sentenced celebrated belly dancer, Safinaz, to six months in prison on charges of insulting the national flag in a performance.
The Cairo Misdemeanour Court ordered Safinaz, an Armenian national, to pay a fine of 15,000 Egyptian pounds (Dh7,200) and an extra 10,000 pounds in bail to avoid jail.
Before the verdict was delivered, the dancer’s defence lawyer told the court that Safinaz had intended no offence when she performed wearing a costume fashioned after the Egyptian flag.
The lawyer argued that the 30-year-old dancer was a foreigner who was not familiar with Egypt’s laws.
Safinaz, who was not at court, has become a dancing sensation in Egypt in recent years. She has denied the charges, saying she loves the country and did not mean to offend its people.
The case is related to Safinaz’s performance at a concert at a resort outside Cairo in July 2014.
In recent TV interviews, Safinaz, who is married to an Egyptian, accused unnamed rivals of seeking to damage her reputation.**


No es incompatible, a tenor de sus declaraciones televisivas, ser patriotas y envidiosas. Si son, como ella piensa, sus rivales —picadas por su éxito moviendo tripa y caderas— las que han promovido la denuncia, el caso es de una gran hipocresía. Lo que empezó siendo aclamación del público entregado a su arte patriótico, acabó volviéndose contra ella. La bandera necesitará otro mástil más noble para pena de algunos.

La defensa de su abogado va por la vía del "yo no sabía", pero no le ha servido de mucho. No sé cómo ha encarado la sentencia su marido egipcio y si se verá afectado porque alguien pida que le retiren también la nacionalidad, como a Wael Ghoneim.
Recientemente tuvimos otro caso sonado con esto de las nacionalidades. Fue el de uno de los periodistas de Al-Jazeera, que tenía doble nacionalidad. El presidente quiso quitarse de encima el problema de los periodistas encarcelados y dio la posibilidad de que los extranjeros —uno era australiano— se fueran del país expulsados. Otro de los periodistas poseía doble nacionalidad canadiense y egipcia. Puestos a elegir, se quedó con la canadiense, ante el asombro de los patriotas que preferirían mil veces morir apaleados en una cárcel egipcia antes que estar en un hotel de cinco estrellas en Toronto, Ottawa o Quebec. Al pobre periodista restante, solo le ha quedado el honor de estar en las cárceles de su patria acusado de traidor y vendido a una potencia extranjera, es decir, Qatar.


Hay algo de infantil en esto de estar expulsando y desposeyendo a la gente acusándola traición y recibir dinero del extranjero, algo que no afecta al dinero que recibe el ejército egipcio desde hace décadas de los Estados Unidos. Bueno, sí afecta, pero ahora no lo airean mucho.
Pero el juego de las exclusiones no acaba ahí. Hace apenas unos días Ahram Online daba una noticia de alcance inesperado: ¡Egipto dejaba fuera del concurso internacional de recitado del Corán a Irán, Qatar y Turquía!

Egypt's Ministry of Endowments has excluded participants from Iran, Turkey and Qatar from its International Quran Recitation Competition, Mohamed Abdel Razik, the ministry's official spokesperson said on Sunday.
In media statements to  Egyptian TV channel LTC, Abdel Razik said that the ministry had excluded the Iranian, Turkish and Qatari participants from the annual competition for "political reasons."
"We have bad relations with these countries, which fund terrorist organisations, support radical Islamists and atheists, and try to spread Shia beliefs within society," he said.
Egypt has been incensed by both Qatar and Turkey's criticism of its government since the July 2013 ouster of Islamist president Mohamed Morsi, as well as their hosting several exiled leaders of the now-banned Muslim Brotherhood, from which Morsi hails.***


A la exclusión nacionalista de los patriotas, se junta ahora la exclusión del concurso coránico de recitado. Las relaciones con Qatar y Turquía siguen siendo malas. De hecho, en ningún lugar del mundo se ha dado tanta razón a los armenios estos días como en Egipto. Todo para darle a los turcos en las narices con el genocidio. Es una pena que la bailarina armenia de danza del vientre no se haya podido beneficiar de esas buenas relaciones. Si se hubiera declarado en contra de Turquía, probablemente le habrían anulado la multa y la pena y habría salido en hombros del tribunal. Pero no ha sido así.

La prensa de los países islámicos se ha hecho eco de este desaire islámico a los tres países y me imagino que tendrá consecuencias. Erdogan estará hecho una furia —como siempre— al enterarse de que se le llama país que apoya y financia terroristas. Lo de Irán es más complicado, pero el gobierno egipcio está dispuesto de ponerse al frente de lo que sea, aunque se quede solo.
Esta política del "tú no juegas", que lleva a considerar traidores y dejar sin nacionalidad a los que participaron en la Revolución del 25 de enero; que multa a una bailarina por "insultar" al país de su consorte —"it was a message of love to Egypt and its people”, decía la pobre con su mejor intención—; y excluye a los recitadores de otros países como miembros apestados de organizaciones terroristas y herejes (lo de los "ateos" no lo entendemos bien en este caso, pero debe ser ya una coletilla), no es nada buena. Pero ayuda a algunos a sentirse y, sobre todo, mostrarse como abanderados del nacionalismo patriotero. Cuando los islamistas estuvieron en el poder hicieron lo mismo, se dedicaron a excluir a todos aquellos que les llevaba la contraria, no solo no eran egipcios sino tampoco buenos musulmanes. Pero la política de exclusión, del "tú no juegas" tiene la misma raíz de la intolerancia.


Lo del Wael Ghoneim es una muestra más del borrado de la Revolución que ahora tanto les incomoda. La condena a la bailarina es un ejemplo perfecto de cómo atender en una sola tacada a los moralistas y a los patrioteros, la senda elegida.
Egipto se está atribuyendo un papel que es difícil de explicar y entender y se está complicando la vida interior y exterior. La soberbia nacionalista no es el camino para solucionar ninguno de sus problemas, que son muchos. No por muchos cánticos se va a arreglar. Sí, en cambio, está contribuyendo a agravarlos. Parece que la falta de eficacia real del gobierno para solucionarlos está empezando a pasar factura y muchas de estas cosas serían cortinas de humo.


Conozco gente a la que le repiten de continuo eso de "tú ya no eres egipcio" sin necesidad de pasar por el juzgado para pedir que te retiren la nacionalidad, como a Ghoneim. Les han juzgadocondenado amigos y compañeros, a veces los familiares, por discrepar, por no estar de acuerdo con lo que se repite cada día. Esa exclusión es como una terrible maldición a la que se arriesgan muchos por decir lo que piensan. Pero son tan egipcios como los demás, solo que son egipcios que quieren un futuro mejor y distinto del que algunos tienen planeado. Están en su derecho a hacerlo, aunque sea un derecho doloroso y arriesgado.
Ya salen voces que cuestionan la presidencia. Y el parlamento todavía por elegir. A ver si hay suerte después de Ramadán.



* "Lawsuit to rescind Wael Ghoneim’s citizenship referred to State Commissioners" Egypt Independent 26(04/2015 http://www.egyptindependent.com//news/lawsuit-rescind-wael-ghoneim-s-citizenship-referred-state-commissioners
** "Top belly dancer gets 6 months in jail for ‘insulting’ Egyptian flag" Gulf News 20/04/2015 http://gulfnews.com/news/mena/egypt/top-belly-dancer-gets-6-months-in-jail-for-insulting-egyptian-flag-1.1495537
*** "Iran, Turkey and Qatar excluded from Egypt Quran recitation competition" Ahram Online 20/04/2015 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/128204/Egypt/Politics-/Iran,-Turkey-and-Qatar-excluded-from-Egypt-Quran-r.aspx