Mostrando entradas con la etiqueta superpotencias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta superpotencias. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de enero de 2026

El control del poder

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La tensión en Estados Unidos crece dentro y fuera. Las amenazas a un Canadá definitivamente alineado con la Unión Europea por las pretensiones trumpistas de anexionarlo muestran claramente los efectos de una forma nefasta y peligrosa de hacer política dentro y fuera, de autonombrarse "emperador" del mundo dictando con quién y cómo debes relacionarte.

El titular de 20minutos sobre las amenazas de Trump a Canadá no puede ser más claro: " Trump amenaza a Canadá con un arancel del 100% si firma un acuerdo comercial con China"* y muestra la forma de hacer "política" por parte de los Estados Unidos.

Podemos leer allí:

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó este sábado a Canadá con imponer aranceles del 100 % a todos sus productos si el país norteamericano concluye un acuerdo comercial con China, en un nuevo episodio de la creciente tensión diplomática entre ambos vecinos.

La advertencia llega después de que el primer ministro canadiense, Mark Carney, mantuviera la semana pasada un encuentro oficial con el presidente chino, Xi Jinping, durante una visita a China. Tras esa reunión, Carney declaró que las relaciones bilaterales con el gigante asiático son "más predecibles" que las que Canadá mantiene actualmente con Estados Unidos desde el regreso de Trump a la Casa Blanca.*


Si las primeras listas de aranceles eran ya una forma de hacer una política agresiva, estos ataques directos a los países que osan desafiar las ideas y hechos del trumpismo son cada vez más peligrosos para algo de lo que ya se habla sin tapujos por parte de políticos y medios: el cambio del orden mundial, algo que puede ser resumido como que los que eran aliados en el orden salido de la II Guerra Mundial se encuentran hoy atacados o amenazados por la misma superpotencia.

Hay una cosa que debe quedar clara: Estados Unidos no ha llegado a ser una potencia de este calibre por sí sola. Ha contando con la ayuda, apoyo y debilidades creadas de muchos otros. Cuando Trump exige que los demás paguen la fractura de la defensa olvida decir que los países han sido "debilitados" para que su defensa dependa de ellos. Ha sido la visión mercantilista extrema del presidente y los suyos la que ha convertido el mundo en un mercado absoluto que dominar por la fuerza y por la necesidad. Rusia se queda con territorios; USA los convierte en mercados regidos por las necesidades que él mismo crea. El ejemplo está muy claro en el caso de Ucrania: posesión para Rusia y mercado para USA, que se alimenta de sus necesidades mediante sus demandas de pago en especias y la devolución de sus préstamos. La mal llamada "paz" de Gaza no es más que la tapadera para que Israel siga matando, expulsando y haciéndose con territorios sobre los que despegarse después en un gigantesco movimiento inmobiliario y colonial. Son las empresas norteamericanas las que se lanzan sobre los restos de lo que queda y que Trump presenta como "inversión", como una forma de ayuda.

En el interior, las cosas no solo no mejoran sino que empeoran dejando al descubierto estrategias de control del país por la fuerza de las armas y de la comunicación. El control de los discursos es esencial para justificar lo que se está haciendo: el control armado de los espacios discrepantes mediante su criminalización.

Una segunda muerte violenta de un ciudadano en Minneapolis le complica al presidente su discurso. Las imágenes de las formas de actuación en las ciudades "hostiles" por parte del tristemente célebre ICE son más propias de un "estado policial" que de uno democrático. El presidente lo ha convertido en sus "SS" particulares, una maquinaria de represión arbitraria a la que justifica cada exceso. Las autoridades del estado no han dudado en solicitar su retirada negándose a colaborar en lo que el presidente considera claramente un "castigo".

La respuesta de Trump nos la dan en RTVE.es en el artículo titulado "Trump acusa al alcalde de Mineápolis y al gobernador de Minnesota de incitar a la "insurrección"**:

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha acusado este sábado al alcalde de Mineápolis, el demócrata Jacob Frey, y al gobernador del estado de Minnesota, Tim Walz, — compañero de fórmula de Kamala Harris en las elecciones presidenciales de 2024 — de incitar a la insurrección con su "retórica pomposa, peligrosa y arrogante".

Así lo ha manifestado Trump en una publicación en su red social Truth después de que agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) mataran a tiros a un hombre en Mineápolis, en lo que supone el segundo incidente de este tipo en la ciudad en el marco de las redadas a gran escala ordenadas por el presidente.

Trump ha compartido una foto del arma portada por el sujeto. "Esta es el arma del pistolero, cargada (¡con dos cargadores llenos adicionales!) y lista para disparar. ¿De qué se trata todo esto? ¿Dónde está la policía local? ¿Por qué no se les permitió proteger a los agentes de ICE? ¿El alcalde y el gobernador los despidieron?", se ha preguntado.**

Tanto por el tono como por las acciones, Trump no distingue más que entre "amigos" y "enemigos" y sometiendo a prueba la política interior y la exterior. Creo que tenemos ejemplos más que suficientes de que términos como "política", "democracia", "derechos", "aliados" no significan lo mismo para el presidente que para el resto del planeta. Volvemos a aquella frase suya anterior su participación en política: "¿de qué te sirve el poder si no puedes ejercerlo?". Lo suyo no es una política convencional en donde la negociación predomina, como debe ser en una democracia, donde existen unos límites garantizados para todos, un respeto a los acuerdos. Todo eso no entra en su cabeza y, lo que es peor, nunca lo hará. El desprecio a los principios democráticos es un rasgo peligroso en un país que posee un armamento nuclear y fuerzas armadas repartidas por el planeta. Su responsabilidad en actos cruentos con decenas de miles muertos se reparte entre lo ocurrido en Venezuela y lo que supone la falta de control del Israel de Netanyahu, un auténtico genocidio. Lo enfermizo se revela en los detalles: su obsesión con que le den un "merecido" Premio Nobel de la Paz. Según él, no hace otra cosa que llevar la paz a todos los rincones del planeta. El gran problema es que realmente lo cree.

Ese orden mundial aplastado por sus acciones es ya una realidad y lo seguirá siendo por décadas. Los países han aprendido lo peligroso que es una persona así llegue hasta la cima del mundo y desde allí pretenda aprovechar su posición amenazando a los que hasta hace muy poco aseguraba proteger.

Detrás de la presidencia de Trump no solo están muchos millones de votos. Están los intereses económicos de los grandes grupos fabricación y venta de armas, la comunicación planetaria y el desarrollo tecnológico, que son el gran capital que busca seguir creciendo y que se le favorezca en su penetración mundial, que se le despeje el camino para la dominación. Por eso se sancionan las conexiones con los rivales, especialmente con China, que posee un nivel de competencia avanzado. Conectar con China supone las mayores sanciones, como ocurre con Canadá, Por eso hacerse con el petróleo venezolano o con las tierras raras de diversas partes del mundo. Es la forma trumpista de eliminar la competencia y asegurarse la dependencia mundial. Son la fuerza y la violencia sin máscara alguna.

BBC

El problema —ya empiezan a atisbarlo los norteamericanos— es que en la mente presidencial no aparece la posibilidad de abandonar el poder. El poder sirve para retener el poder, no se cede. Sería extraño que alguien que no reconoce la democracia, que amenaza con invadir países por su mero deseo, alguien que asalta y secuestra en otros países y justifica los asesinatos a sangre fría de ciudadanos en el propio país, etc. aceptara salir  "por las buenas" del poder presidencial. El que no tiene escrúpulos para tantas cosas ya encontrará excusa —¿otro asalto al Capitolio?— con la que tratar de quedarse y seguir con el control del poder.

Muchos norteamericanos confían en el sistema para que la salida de la Casa Blanca se produzca pacífica y democráticamente. Es su deseo, pero también la muestra de que no han logrado entender todavía la consecuencia de sus votos, de lo fácil que fue seducirles y disfrazar lo que se ha hecho y sus consecuencias. Es el mal que siempre se temió del mejor sistema político, el control democrático. La llegada de demagogos al poder y el control de los medios enmascarando la realidad eran el momento temido. Los enemigos de la libertad se disfrazan de liberales. Ya llegará el momento de quitarse el disfraz.

En cualquier caso, el mundo ha tomado nota. Distancia y autonomía. ¿Lo permitirán?

 

* "Trump amenaza a Canadá con un arancel del 100% si firma un acuerdo comercial con China" 20minutos 24/01/2026 https://www.20minutos.es/internacional/trump-amenaza-canada-con-un-arancel-100-si-firma-un-acuerdo-comercial-con-china_6925384_0.html

** "Trump acusa al alcalde de Mineápolis y al gobernador de Minnesota de incitar a la "insurrección"" RTVE.es 24/01/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260124/trump-acusa-alcalde-mineapolis-gobernador-minnesota-incitar-a-insurreccion/16908788.shtml

martes, 2 de septiembre de 2014

"Mr. Putin is not rational" o ¿arde Ucrania?

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El artículo que publicó hace dos días en las columnas de opinión de The New York Times Ben Judah, autor del libro “Fragile Empire: How Russia Fell In and Out of Love With Vladimir Putin”, que no tengo el gusto de haber leído, es bastante preocupante, tanto si se lee en clave norteamericana como europea. Incluso, se me apura, en casi cualquier clave.
Aquí se empezó invadiendo Crimea y tomando el pelo descaradamente al resto del planeta —menos a Cuba y los bolivarianos y afines— con teoría sobre soldados que no lo eran, uso de la población para desarmar a los soldados, toma de arsenales y lo que faltaba llegaba desde Moscú por paquete exprés. Aquí, para desviar la atención, se alentó el movimiento de desmembramiento de un país al que se tenía colonizado políticamente e infiltrado. Se ha montado una guerra civil con 2.000 muertos y lo que se avecina. Aquí se caen solos los aviones civiles con cientos de muertos cuando sobrevuelan las zonas que ocupan rusos y requeterrusos. Se sigue haciendo alarde de prepotencia, cinismo e hipocresía diciendo cada día cosas distintas, según convenga y amenazando descaradamente con invadir un país porque no ha querido formar parte del chiringuito que los nostálgicos de la URSS siguen manteniendo.
La tesis de Ben Judah es muy sencilla y se reduce a una frase que tiene algunas delante y otras muchas detrás: "Mr. Putin is not rational"*. En un ejercicio de análisis escolar del texto, diríamos que todo gira sobre esa premisa. El problema es que después de casi cualquier otro análisis se llega a la misma conclusión. Después del análisis que realiza, el señor Judah cierra su texto así:

Russia would have triumphed over the world order imposed by the West after the Soviet Union lost the Cold War. This would mean the destruction of American geopolitical deterrence. America’s enemies, from China to Iran, would see this as an invitation to establish their own spheres of influence amid the wreckage.
Russia would not stop there. Mr. Putin wants to undermine NATO, and the smell of weakness would tempt him further. It would be merely a matter of time before Moscow exploited the Russians in the Baltic States to manufacture new “frozen conflicts.” Poland would feel compelled to act as though NATO did not exist, creating a defensive military alliance of its own with the Baltics; it might even establish a buffer zone in western Ukraine.
There is no easy way out now. But we must not let thousands of Ukrainians die because we dithered. We must be honest with them if we are not willing to fight a new Cold War with Russia over Ukrainians’ independence. But if we force Ukraine to surrender, rather than sacrifice lives in a fight for which we have no stomach, then we must accept that it is a surrender, too, for NATO, for Europe and liberal democracy, and for American global leadership. That is the choice before us.*


La retórica apocalíptica del artículo solo es superada por la increíble retórica que los medios rusos llevan usando meses en contra de Occidente, Estados Unidos principalmente, pero también contra todo el que les lleva la contraria. La maquinaria propagandística es increíble. Aquí la hemos analizado, incrédulos, en varias ocasiones pero daría para comentario diario. No quiero ni pensar cómo será la retórica a través de los medios rusos para el interior.
Putin ya está amenazando directamente y hablando de su arsenal nuclear, mientras que lo que parece preocupar al señor Judah, en última instancia, es que se cuestione el liderazgo global norteamericano. Todo esto forma parte de la retórica republicana contra Obama, al que se acusa de debilidad. De ahí la alusión al "olor del miedo" como una señal peligrosa que se envía. Rusia hará lo que quiere si huele miedo en los Estados Unidos y la OTAN.


Lo que estamos e3scuchando y viendo estos días es la creación de una fuerza de asalto de la OTAN, la entrega de armamento a los países que se sienten amenazados por el regreso —insisto: regreso— de Rusia a sus territorios a recuperar a los rusos que se dejó olvidados en la última retirada del territorio.
Putin no puede ceder, lo dijimos, porque lo que está vendiendo desde el principio es la emergencia de Rusia como superpotencia por encima de los demás. Eso le obliga, como "macho alfa" a no retroceder, pues en el momento en que lo haga la ilusión que ha creado alrededor de su persona y la misma Rusia se deshará.
La tesis del "imperio frágil" viene a decir Rusia necesita demostrar una fuerza que no tiene, pero ¿a quién y por qué? El resumen del editor de la obra señala:

Vladimir Putin sees his regime as a triumph - one that has turned a bankrupt state into an energy superpower, built a new middle class out of post-Soviet wreckage, and defeated NATO expansion, while Russian incomes boomed more than 140 per cent. However, in this riveting new analysis, Ben Judah argues that Russia's leader is not the strongman he appears. Putin may be victorious as a politician, but he has utterly failed to build a modern state. Once loved for its forcefulness and the spreading of new consumer lifestyles, Putin's regime is now increasingly loathed for incompetence and corruption. Rather than modernizing Russia's institutions, Putin has enthroned a predatory bureaucracy, leaving the regions a patchwork of fragmented and feudalized entities - some ruthlessly technocratic, others almost lawless.


Esto es peligroso, de ser cierto, porque lleva a la tentación de probar si el otro va de farol. Y verlo puede ser una gran tragedia, como está ocurriendo ya. Putin está fundiendo los estereotipos de la Rusia zarista con los de la URSS, frente al internacionalismo comunista, ahora es un nacionalismo histérico del que está haciendo gala. Rusia no invade; Rusia "recupera" territorios. La teoría de la recuperación es esencial y es, efectivamente, parte de la retórica hitleriana y su pangermanismo. La idea de "Novarrusia" no es más que un movimiento del mismo tipo que busca que allí donde haya un ruso se extienda el poder de Rusia.
No me gusta ni tranquiliza el fondo del artículo de Ben Judah, escrito desde Moscú. No porque no pueda tener razón, sino por lo que implica para el futuro. Está escrito antes de la crisis con Ucrania y supone que la escalada no tendrá fin y empezar a armarse.
No se puede convertir esto en un duelo de egos por el liderazgo mundial y menos en el escenario europeo. Lo que importa realmente es que Putin sienta la firmeza de Europa al lado de Ucrania y menos dudas. De no hacerse así, si la Unión Europea se muestra dubitativa, debería deshacerse pues habrá demostrado que no es un intento de unión solidaria y real, sino simplemente una especie de unión aduanera, acomplejada y achacosa.


Las consecuencias de esto son que Europa tendrá que pensar más allá de sus políticas turísticas y comerciales respecto a Rusia y que la cuestión de las frutas de temporada, carne y demás productos no deja de ser una anécdota ante los problemas que se pueden avecinar.
Quejarse está bien, pero si se hace algo más mejor. Es indudable que las relaciones entre Rusia y la Unión Europea —no me molesto en hablar de los Estados Unidos, que tiene un océano a cada lado— tendrán que ser muy distinta por los intereses de todos los europeos y por compartir un espacio contiguo con Rusia.
Si esto se intensifica dando un salto más, como ya advertíamos hace unos días, y las cosas ya no pueden ser disfrazadas por los eufemismos, debemos irnos preparando a que el estado actual concebido desde la buena vecindad, se ha terminado. Eso afectará a ambas economías y a cada uno en lo suyo. Si Rusia comete el error histórico de dar un paso más en el interior de Ucrania, es decir, de Europa, imposibilitará cualquier tipo de contacto y no tendrá bastante con ir ofreciendo armamento por África, gas por Asia y comprando limones por América del Sur. Todas esas economías que juegan a dos barajas y que sacan pecho, se pueden venir abajo, y Rusia no tiene bastante para seguir sosteniendo o perdonando economías fantasmas como la cubana por todo el continente. Necesitará menos energía y materias primas si no tiene quien le compre.


Rusia ha elegido un camino "irracional" —y en esto estoy de acuerdo con el autor del artículo— porque piensa que puede engañar a todos todo el tiempo, es decir, hacer lo que quiera pensando que los demás se van acabar conformando, dar diez pasos para luego negociar la paz retrocediendo tres con generosidad. El momento es muy serio y Vladimir Putin sigue aumentando presión como si se tratara de un juego en el que él ha marcado todas las cartas. ¿Qué quiere, llegar hasta París? ¿Arde Ucrania?

La tesis final del señor Ben Judah es que sí. Entiendo que a todos les pueda parecer excesivo. Pero la historia está llena de gente excesiva y los libros repletos de lamentaciones de gente que no creía lo que tenía delante de los ojos. La irracionalidad de Putin se va acrecentando en la medida en que su respuesta a las sanciones no es moderar sus acciones sino aumentarlas en intensidad y peligrosidad, creando una espiral imprevisible. Es irracional si piensa que sus acciones no le traen consecuencias —es lo que caracteriza la mentalidad infantil e inmadura— y es irracional si piensa que no deberían tenerla. Es irracional por la falta de sentido de realidad y el predomino del principio del placer, es decir, ha hecho una definición del planeta no negociada con los demás que habitan en él al decidir que Ucrania está bajo su albedrío. Y es finalmente irracional porque cree que lo que pueda ocurrir después de despertar de esta pesadilla —dure lo que dure, ocurra lo que ocurra— seguirá siendo lo mismo.
Lo decíamos hace un par de días y lo volvemos a repetir. El irracional "Mr Putin" ha cambiado el orden complejo del mundo más allá de lo que puede realmente controlar. No se trata ya del "efecto mariposa", sino de que esta vez la mariposa tiene forma de vuelo MH17; tiene forma de convoyes y tropas cruzando fronteras a su antojo; tiene forma de Crimea y de varios miles de muertos, cuyo aleteo están produciendo mucho caos por todas partes. El irracional "Mr Putin" cree que en cualquier momento puede aposentar su trasero de superpotencia marcial sobre la tapa de la caja de Pandora y parar el desastre. En eso consiste su irracionalidad. Y eso hace que sea poco fiable. La idea de Ben Judah es que el imperio ruso es frágil bajo su apariencia y que Putin ha fallado en su idea de lo que una superpotencia debe ser hoy. Siempre hay que temer más al que necesita demostrar su fortaleza encubriendo su debilidad, que al realmente fuerte.



* Ben Judah "Arm Ukraine or Surrender" The New York Times 31/08/2014 http://www.nytimes.com/2014/09/01/opinion/arm-ukraine-or-surrender.html?hp&action=click&pgtype=Homepage&module=c-column-top-span-region&region=c-column-top-span-region&WT.nav=c-column-top-span-region&_r=0