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viernes, 27 de marzo de 2026

Guerra de titulares

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Mientras aumenta la sospecha de que alguien (alguien más) se está beneficiando con avisos privilegiadas sobre la guerra que afectan a los precios de los carburantes, continúa el baile del "poli bueno y el poli malo", interpretado desde las declaraciones triunfalistas de Trump y las afirmaciones sobre la invasión del Líbano por parte del Israel de Netanyahu. El mundo asiste cada vez más incrédulo a las afirmaciones de uno y otros sobre su propia defensa "existencial" y lo que hay detrás de esta guerra que amenaza con extenderse temporal y geográficamente.

Lo que es cierto es la pérdida de credibilidad de ambos mandatarios y su creciente aislamiento al no seguir ni sus pautas ni sus argumentos. En 20minutos se informa de algo que ya no se sabe cómo calificar sobre las actuaciones y declaraciones con las que Donald Trump trata de convencernos de esa extraña victoria que nadie ve más que él: 

Desde el inicio de la tregua el pasado lunes, Trump ha asegurado reiteradamente que la ofensiva conjunta de EEUU e Israel ha eliminado al liderazgo de la República Islámica y neutralizado sus capacidades militares. "Prácticamente no queda nada a lo que disparar", exponía el presidente estadounidense este martes. El mandatario ha llegado a asegurar que los dirigentes iraníes están "suplicando llegar a un acuerdo", pero lo niegan por temor a "ser asesinados por su propia gente" o por Estados Unidos. Sin embargo, Washington no ha identificado aún al "hombre respetado" con el que Trump ha asegurado estar hablando, y que no se trataría del líder supremo del país, Mojtaba Jamenei. 

Por su parte, el régimen iraní ha reiterado a través de portavoces de sus diferentes estamentos que la voluntad negociadora de EEUU es un "proyecto de engaño" para "presentarse como pacíficos", "mantener bajos los precios del petróleo" y "ganar tiempo para preparar nuevas acciones agresivas en el sur de Irán a través de una invasión terrestre", según el comunicado difundido por la agencia Tasnim. Teherán acusa a Estados Unidos y a Trump de "negociar consigo mismos" y de empeñarse en hacer pasar por "'acuerdo' a una derrota". *


La distancia de la realidad solo ellos lo saben, pero las sucesivas dilaciones de Trump y su triunfalismo siembran cada vez más dudas, más incertidumbre sobre la situación actual y sus consecuencias. Sin una información fidedigna, nadando en mitad del mar de la propaganda, las orillas tranquilizadoras —aunque sean solo para saber a qué atenernos los demás— parecen muy lejanas.

¿Qué pretende la presidencia de Trump al decir que está negociando y que todo va muy bien, que la guerra ya se ganó hace días y que solo queda el miedo a ser descubiertos los que quieren la paz en Irán? No es fácil decirlo con ciertas probabilidades de acierto, pero lo que sí resulta más fácil es estimar que está sucediendo exactamente lo contrario, que la realidad va en dirección contraria a las palabras presidenciales.

En sus horas más bajas de popularidad en su país, con el riesgo de una cruenta guerra abierta con un elevado coste en vidas de soldados norteamericanos (que parece que son las únicas que cuentan, responsabilizado de apoyar un genocidio en Gaza y otro en marcha en Líbano, tras continuas declaraciones triunfalistas, a Trump solo le quedan dos posibilidades: a) seguir dando plazos que Irán no acepte y afirmando que la guerra se ha ganado ya; y b) lanzarse a la batalla con todas sus consecuencias, con muertes, crisis política, crisis energética y un distanciamiento cada vez mayor de los llamados "aliados", que ya han dejado de serlo hace tiempo y han tratado de evitar que les asocien con el desastre.

Si miramos con atención las palabras reseñadas anteriormente, parece confirmarse el error de pensar en Irán como una nueva Venezuela. Pero entre el régimen de Maduro y el de los ayatolás existen enormes diferencias en sus reacciones. Quizá se pensó en que lo ocurrido en Venezuela iba a asustar a los fanáticos del régimen, que este se iba a desmoronar y que iban a salir "voluntarios" para hacerse con el poder pactando con los Estados Unidos. Estos controlarían las posibles reacciones populares después de haber alentado las protestas en las calles y el consiguiente número de muertos como consecuencia. Sin embargo, nada de esto ha funcionado. Por el contrario, se ha radicalizado el discurso con la importante variable del martirio como objetivo para ganarse la vida eterna en el paraíso.

En Venezuela no existía un discurso sobre la muerte; en Irán sí, es lo que ha alentado los atentados suicidas entre otras cosas. No hay un nacionalismo, sino algo peor, un radicalismo religioso que se enfrenta a ese pragmatismo bárbaro norteamericano o al sionismo profético, herético sionista, y a la traición del Islam de los suníes. Son demasiadas cosas como para haber un pacto que te exigen desconectar de tus seguidores repartidos por distintas zonas.

No, no han calculado bien las relaciones entre las facciones repartidas por la zona y desconocen absolutamente cuáles son sus fines reales, de la misma forma que no acaban de entender a lo que aspira Netanyahu y su idea místico belicista del "pueblo elegido".

Es probable que algún asesor presidencial o alguien de fuera haya advertido a Trump de dónde se está metiendo y de lo que puede suponer todo esto. Los iraníes saben que el tiempo juega a su favor cuando se ha prometido una guerra rápida y se suponía que todos iban a actuar sincronizados con Estados Unidos. Lo que ha ocurrido es exactamente lo contrario.

Los iraníes le han dado la vuelta a las declaraciones y lo interpretan como una señal de victoria, algo que tampoco tiene por qué ser cierto, pero que forma parte de esa otra guerra que se libra en pantallas y titulares. Saben que a los norteamericanos se les ha prometido una guerra fácil y que se irán convenciendo de lo contrario a golpe de contratiempo y de féretro descargado envuelto en la bandera de las barras y estrellas.

Lo sabe también algún asesor sensato (aunque Trump ha hecho todo lo posible por rodearse de insensatos e inútiles), algunos miembros del Pentágono y miembros de la Bolsa.  A todos los que podían darle una visión crítica, se les despachó en el segundo mandato.

Ahora Trump pretende que se decida a través de los titulares, que los que él ofrece tengan más impacto que los que pueda ofrecer la realidad que se esconde tras ellos. 

* Nacho Jiménez "Trump amplía su ultimátum a Irán hasta el 6 de abril y el Pentágono prepara un "golpe final" al régimen si no acepta sus condiciones" 20minutos 27/03/2026 https://www.20minutos.es/internacional/trump-amplia-su-ultimatum-iran-hasta-6-abril-pentagono-prepara-un-golpe-final-regimen-si-no-acepta-sus-condiciones_6951258_0.html

lunes, 2 de marzo de 2026

Las estrategias fatales

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El juego de decapitar regímenes y alentar a la gente a que se mate en las calles para tomar el poder es maquiavélico y un tanto hipócrita. Es el que están practicando los Estados Unidos de Trump. Aparentemente tiene un bajo coste y se puede llevar el mérito del triunfo vendiendo que ha triunfado la democracia gracias a los amigos americanos.

Estados Unidos juega indudablemente con varias ventajas. La primera es saber que no será atacada en su territorio, al menos eso es lo que ha ocurrido hasta el momento. Los ataques de respuesta se realizan sobre bases militares en el exterior. Peor suerte tiene Israel, la principal beneficiada con todo esto. Los atacados pueden entender que no se responda a los norteamericanos en la distancia, pero no entenderían que no se respondiera a los de Netanyahu, un enemigo constante y en expansión.

Existe aquí una cierta "ley del embudo" al considerar que el peligro es Irán cuando medio mundo ha sancionado a Israel por su política genocida en Palestina. Los palestinos siempre serán considerados "terroristas" por los canales de información, controlados por los Estados Unidos, en el momento en que respondan. Es lo triste que tiene tener el poder y los medios.

En su artículo en RTVE.es, Sara González Armas escribe:

En su guerra retórica, diplomática y militar contra Irán, Israel se ha referido a esta enconada rivalidad como una "lucha entre el bien y el mal"; ha dedicado a Jameneí calificativos como "brutal dictador" o "tirano despiadado"; le ha acusado de tener "las manos manchadas de sangre" o de ser la "cabeza de la serpiente" de un "eje del mal" que buscaba destruir Israel y repetir un Holocausto.*

Indudablemente, la República Islámica de Irán no ha sido especialmente pacífica, liberal o dialogante, más bien todo lo contrario, pero la estrategia señalada de los levantamientos es la forma de lanzar a la gente contra las cuerdas.

Lo que queda en evidencia es cómo Israel ha seguido abusando de su historia y ha aplicado muchos de los procedimientos que se habían usado contra ellos. La aparición de fuerzas radicales de corte sionista ha servido de justificación para el genocidio palestino. Todo, nos dicen, es porque Dios lo quiere. Eso supone, evidentemente, la negativa a todo diálogo y la imposición de la "guerra existencial", un derecho que se le niega a los demás.

El nombramiento del nuevo embajador de los Estados Unidos unas horas antes de lanzarse contra Irán es una señal. El embajador es un férreo creyente en el destino divino de Israel y su acompañamiento con el nuevo pueblo elegido, los Estados Unidos. Son este tipo de creyentes visionarios los que aplauden las políticas beligerantes de los Estados Unidos, su destino manifiesto. El Israel de Netanyahu lo aprovecha.

La idea de debilitar los regímenes en el punto de mira norteamericano es una forma de enviar a la muerte a muchos que creen que les están apoyando por algún tipo de interés en sus libertades. Lo ocurrido en Venezuela nos habla de la verdadera intención del trumpismo. Pero también nos avisa de que Irán no es Venezuela, algo repetido hasta la saciedad pero que es necesario tener en cuenta. Venezuela era la casita del primer cerdito. la de Irán es algo más sólida y además está inmersa en un conflicto por toda la zona, con muchas ramificaciones y puntos calientes, No será cosa de una horas. La muerte de sus líderes no es lo mismo que Nicolás Maduro deseando los buenos días.

Para muchos analistas, lo que hay detrás de estas maniobras son los intereses norteamericanos relacionados con la energía, especialmente del petróleo y un debilitamiento del que consideran el verdadero enemigo, China. Se trataría de reducir la capacidad energética china por medio de todos estos frentes. El petroleo, nos dicen, ya se ha disparado afectando a todos los países.

Pero creo que ya está medianamente claro que lo ocurrido en Venezuela no tiene que pasar necesariamente en Irán, una dictadura completamente distinta. Irán ha prometido vengarse por la muerte de sus líderes, mientras que en Venezuela han desaparecido las fotografías del ex presidente Maduro, secuestrado por las tropas norteamericanas en su rápida incursión.


¿Tienen derecho los iraníes a contestar de la misma manera? ¿De qué forma se entendería un golpe de mano en suelo norteamericano? ¿Tienen los iraníes derecho a replicar con este tipo de ataques? De nuevo la respuesta está en la fuerza de los Estados Unidos. ¿Entraría en juego el armamento nuclear?

La retórica norteamericana ataca y pide que continúen los iraníes con sus acciones  para liberarse de la dictadura. Es forzar a una violencia que se resolverá en miles de muertos. Se ha alentado a la sublevación para justificar la invasión y el ataque. Esa es la parte oscura de esta trama que costará muchas vidas. Trump se mostrará como apóstol de la paz y las libertades, cuando lo que hace dentro de los Estados Unidos con los migrantes apunta en la dirección contraria. Poca libertad y mucha violencia.

Lo peor es que le importan muy poco las vidas de los iraníes, como tampoco le importan las de los venezolanos o de cualquier otra parte. La justificación de guerras con motivos "preventivos", "existenciales", etc. supone un grave precedente para el orden mundial. Bastará con invocar peligros para destruir el otro; es la negación del diálogo y condena a la violencia extrema.

Israel y Estados Unidos han conseguido arrastrar con ellos a países europeos, con lo que nos convierten el objetivos potenciales. Hemos dejado a Israel fuera de nuestros concursos, hemos condenado sus acciones genocidas, pero no hemos logrado quedarnos fuera de su estrategia. 

Nos dicen que Trump no quiere que se vea el regreso a casa de féretros norteamericanos. Mucho me temo que volverán a verse y no solo norteamericanos.

* Sara Gómez Armas "Netanyahu se alza con el premio gordo en su obsesión por aniquilar a los "enemigos de Israel"" RTVE.es 1/03/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260301/netanyahu-se-alza-con-premio-gordo-su-obsesion-por-aniquilar-a-enemigos-israel/16959741.shtml

miércoles, 7 de enero de 2026

Las piezas del juego venezolano

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Conforme avanza la situación de Venezuela, el papel de los agentes intervinientes va quedando más perfilado en esta obra, mezcla de géneros. Para distraer la atención de Venezuela, Trump —como es frecuente en él— abre otros frentes, como lo ha hecho con Groenlandia para Europa o con Cuba, México o Colombia para América del Sur, en realidad pata toda América, pues no debemos olvidar las amenazas de anexionarse Canadá.

A Trump le basta con señalar hacia un punto caliente, para que las quejas que se hayan puesto en marcha se conviertan en temores de ser los próximos. De esta manera crea divisiones que restan eficacia a lo que pueda ser una acción conjunta. Cada uno vela por sus intereses, piensa Trump. Preocupados por lo que pueda pasar en Groenlandia, nos olvidamos en gran medida de lo que suceda en Venezuela. Con ir asustando con posibles acciones, le basta... por ahora.

La única línea roja que Trump "respeta" es interna, la que pudiera afectar a su electorado al que captó en su momento con la doctrina del "America First!" y que ahora incumple con toda claridad, como ya le señalan algunos. Se suponía que Estados Unidos bajo Trump iba ser una especie de aislacionismo recogiendo el deseo de muchos norteamericanos de dejar de ocuparse por lo que ocurre en otros países del mundo y centrarse en ellos mismos. ¡Tremendo error! Trump necesita de causas que alimenten el deseo de superioridad norteamericano. "¿De qué sirve el poder si no lo ejerces?, dijo Trump mucho antes de llegar a la presidencia. Sin ejercerlo, no tiene sentido.

Cada vez que una película norteamericana nos refleja el mundo escolar lleno de abusadores, de gente que mantiene a raya el colegio o instituto de turno entiendo mejor la figura de Donald Trump y de los matones que ha reclutado para ser los amos. Ahora el bullying se ejerce fuera de las fronteras.

Una de las preguntas que nos hacemos a menudo es tratar de saber cómo el pueblo norteamericano acepta estas acciones y palabras de Trump. En Independent en español, con el titular "Trump dice que sus votantes amaron ataque a Venezuela. ¿Qué piensan realmente?" se recogen las opiniones de algunos norteamericanos, sus valoraciones del "acto de extracción" en Venezuela y lo que pueden esperar en el futuro: 

Sólo han transcurrido unos días desde que el ejército estadounidense extrajo al presidente Nicolás Maduro de una base militar venezolana y lo llevó rápidamente a una prisión en Brooklyn, pero Aaron Tobin, partidario de Trump del área de Detroit, ya puede imaginar cómo se verá todo eso en la pantalla grande.

Predice que será la trama de películas durante años. “Estoy entusiasmado”. Muchos otros que votaron por el presidente Donald Trump y hablaron con The Associated Press sobre la incursión también aplauden —al menos por ahora—.

Sacudida por el manejo de los archivos de Jeffrey Epstein por parte del gobierno de Trump, y presionada por el aumento de las primas de los seguros de gastos médicos y el costo de vida, la captura del mandatario de Venezuela y de su esposa ha forzado a la coalición “Make America Great Again” (Devolvamos la grandeza a Estados Unidos, o MAGA) a realizar una nueva evaluación.

Trump prometió a sus votantes que “America First” (Estados Unidos Primero) significaría oponerse a más intromisiones en el extranjero. En cambio, intervino con fuerza y sin la aprobación del Congreso en una nueva frontera: una capital sudamericana tan alejada de Washington que Google Maps dice que “no parece encontrar cómo llegar allí”.

La película de acción geopolítica que Tobin visualiza se encuentra apenas en su primera escena, antes de que surjan de golpe todas las complejidades de desmantelar un gobierno extranjero por decreto de un presidente de Estados Unidos. Las fuerzas estadounidenses entraron y salieron con rapidez. ¿Pero qué sucede después?*


A esta entrada le siguen unas cuantas valoraciones de personas de diferentes puntos del país. Es lo que le importa a Trump, pues su destino depende en gran parte de ellos. Son lo que perciben, lejos de influencia exteriores, el sentido de las acciones de Trump. Ellos ven lo que él quiere.

Unos admiran la ejecución "limpia", otros la "determinación" y otros lo aceptan como una demostración de que el "respeto" ya no vale y es preferible el temor. Asusta el grado de complacencia ante una acción violenta contra las leyes internacionales, los métodos contra un país soberano, por mucho dictador que tenga.

La estrategia de Trump para Venezuela requiere de algunas interpretaciones del sentido de lo que está haciendo. Las piezas van encajando.

¿Qué sentido tiene "extraer" a un dictador y dejar en pie su régimen? es una pregunta que muchos se hacen.

Los que pensaban que a Trump le importaba la democracia y por eso, por el bien de los venezolanos, había ordenado el secuestro, deben estar ya desengañados. Las acusaciones contra Maduro no son de carácter político (las derivadas de ser un "dictador", de haberse  apropiado del cargo presidencial después de manipulado el resultado electoral), sino de otro tipo, más bien de orden delictivo tradicional (narcotráfico, "posesión" de armas, etc.).

El sentido de esto se nos ha mostrado después. Trump no cambia el régimen, que sigue con el aparato chavista, el que se supone "corrupto". La cuestión ahora es ¿por qué le interesa a Trump un aparato corrupto en Venezuela, con Delcy Rodríguez al frente?

Lo que muchos ingenuos venezolanos celebraron como una llegada de la democracia se nos muestra con una extraña continuidad. El diario El País señala que fue la CIA la que recomendó que fuera Delcy Rodríguez la que se hiciera cargo del gobierno prefiriendo una persona que controlara al ejército venezolano antes que a los ganadores de las elecciones robadas.



Desde entonces asistimos a un curioso e inesperado duelo. María Corina Machado se ofrece a compartir su Premio Nobel de la Paz con Donald Trump en interesante caso de auto humillación interesada, es decir, de reconocimiento de que quien realmente manda en Venezuela es Donald Trump. Mientras Delcy Rodríguez, quien ha sido "respetada" por Trump y se le deja gobernar, intenta distanciarse de Trump para evitar que los venezolanos perciban un entreguismo absoluto, lo que haría dudar a sus bases, que la cuestionarían.

En Antena3 recogen las palabras de Delcy Rodríguez "distanciándose" del mensaje de Trump: "No hay agente externo que gobierne Venezuela". El montaje de Trump es una incitación a la respuesta, a riesgo de que la eliminen del cargo. ¿Qué tiene que hacer Delcy Rodríguez para que los venezolanos confíen en ella? ¿Admitirá Trump que lo de que es él quien manda en Venezuela es más bien un deseo que otra cosa? Es un callejón sin salida: si Trump manda, Delcy Rodríguez sale; si es Delcy Rodríguez, Trump vuelve.



Y es esta última situación la que le resulta más complicada, pues ya no sería una "prefecta operación quirúrgica", sino un posible baño de sangre, que es lo que más preocupa a los venezolanos... y a los norteamericanos. En la encuesta de Independent en español muchos señalan que les ha parecido bien por su "limpieza", es decir, por la ausencia de bajas norteamericanas.

Si la opción Delcy suponía el control del ejército, según Trump, cuanto más presione este más cerca estarían de una confrontación armada. Venezuela no necesita "ganar", solo causar el suficiente daño como para preocupar a los ciudadanos norteamericanos, que con víctimas ya lo verían de otra forma.

La estrategia urdida por Trump y la CIA tiene un punto clave, el esencial: la llegada de las compañías petrolíferas a Venezuela. ¿Cómo presentaría esto Delcy Rodríguez y el régimen a los ciudadanos? Por eso ha salido rápido a contradecir a Trump. Obviamente, sin el factor sorpresa, el resultado podría no ser el mismo.



Otra cuestión es, si esto se produce, ¿saldrían a la calle los venezolanos de la oposición a recibir a las tropas USA agitando banderitas norteamericanas? ¿Antepondrían la soberanía y la libertad nacional o preferirían ser despojados de todas sus riquezas y dignidad? Ha quedado claro que a Trump le importan poco los venezolanos. Le interesan las riquezas del país y desconectarlo de sus apoyos internacionales.

Los Estados Unidos de Trump no son ya los Estados Unidos que conocíamos. Están más cerca de "Harry el sucio" que de "Caballero sin espada", por usar ejemplos cinematográficos. Habrá que ir dándose cuenta de ello y tomar medidas, anticipando panoramas posibles porque esto ha cambiado.

Lo que ha quedado claro es que a Trump no le interesan las confrontaciones abiertas. Recordemos lo que ocurrió en la Rusia de Putin con las madres de los soldados rusos muertos en Ucrania, oficialmente inexistentes.

Prefiere que se admire su determinación y limpieza ejecutiva a enredarse en una guerra de desgaste que le cueste bajas y no puede esconder ni la brutalidad ni altanería existente. Prefiere transmitir esa idea a los norteamericanos, la de que han sido explotados durante décadas por unos ingratos países. Para el nuevo orden impuesto por Trump el mundo se divide en parásitos y enemigos, con algunos aliados aduladores de Trump, de sus ideas y métodos.


20minutos  7(01/2026


La marcha conmemorativa del asalto al Congreso por parte de los seguidores de Trump es un amargo recuerdo para el resto del mundo. Lo que nos parecía una fantasía es hoy una realidad. Los Estados Unidos de Trump no son ya los Estados Unidos, algo que padecen los que eran sus aliados, ahora transformados en sumisos y temerosos.

Venezuela es algo más que un ejemplo de imperialismo. Es la oportunidad de demostrar hasta qué punto somos países soberanos o simples piezas en un tablero. La forma de tratar en clave interna española lo que ocurre es una demostración más de que no aprendemos, de que no somos conscientes de lo que nos jugamos.

No, no será fácil, pero sí decisivo para España, para Europa, para el mundo. Corremos el riesgo de ser autómatas siguiendo el ritmo marcado desde la Casa Blanca. Los apoyos a Trump que revelan las encuestas son señal de que, salvo grandes errores, esto continuará por mucho tiempo. Solo un gran error en las decisiones podría cambiar esto internamente.

Si la dictadura de Maduro era impresentable, lo que ha llegado después corre el riesgo de ser mucho peor. Veremos si María Corina Machado y Delcy Rodríguez entienden el papel que se les ha asignado desde Washington y tienen la inteligencia suficiente para pensar que el destino de Venezuela está en sus respuestas en la misma dirección. Lo hecho por Trump solo le beneficia a él y a los intereses oscuros tras él. Ya ha dicho claramente qué le interesa de Venezuela.


 

* Jesse Bedayn, Mike Catalini, Mike Householder, Sophie Bates, Obed Lamy & Calvin Woodward "Trump dice que sus votantes amaron ataque a Venezuela. ¿Qué piensan realmente?" Independent en español 6/01/2025 https://www.independentespanol.com/noticias/america-latina/trump-dice-que-sus-votantes-amaron-ataque-a-venezuela-que-piensan-realmente-b2895752.html



martes, 11 de febrero de 2025

La hiperactividad política trumpista

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Si lo que hace, dice y ordena Donald Trump lo hiciera otro, tendríamos unas reacciones y calificativos muy diferentes a los que tenemos en estos momentos en casi todas partes.  La política de Trump es "totalitaria" porque no queda rincón sin remover bajo amenaza. Si repasamos la página de hoy en RTVE.es, las noticias que le tienen como centro son de todo tipo: van de los aranceles a la prohibición de participar a las atletas trans en competiciones, pasando por la amenaza de desatar un "infierno" en Gaza. Eso solo las que le tienen a él directamente, porque las noticias que le tienen indirectamente en boca de otros reaccionando a lo que ha dicho o hecho, las que intentan prever los resultados de sus acciones se multiplican también.

En resumen: Trump ha conseguido lo que quería, ser la estrella mediática más poderosa del país más poderoso.

Si al poder de la presidencia de los Estados Unidos, se le suma el protagonismo mediático, el resultado es que Trump se considera con un poder planetario ilimitado. Puede amenazar con "infiernos", sacar a los Estados Unidos de cualquier tratado o acuerdo, puede negar el cambio climático o los efectos de las vacunas, puede decir lo que quiera sabiendo que el volumen de sus palabras está por encima del de cualquier otro organismo, presidencia o prestigio. Trump es una voz tronante que resuena por todo el globo como un nuevo Zeus cargado de rayos. El resto son insignificantes mortales que solo pueden inclinar la cabeza, bajar la mirada ante su presencia.

Así, al menos, se siente él, con la impertinencia ocasional y sorpresiva de la obispa episcopaliana que le dijo a la cara lo que pensaba.

La obispa se ha convertido en la heroína de muchos, en el "David" que le dio la pedrada-bendición al Goliat norteamericano en toda la frente. Pero hay pocas obispas episcopalianas sueltas por el mundo con semejante valor y con el factor sorpresa a su favor.

Sabedores y temerosos de encontrase ante un loco sin límites, los mandatarios y autoridades de países e instituciones piden "calma", que es una palabra que no existe en el vocabulario de Trump. Prefieren ser precavidos y correr el riesgo de que les pase por encima a enfrentarse directamente y que seguro que les pase por encima. Entre el riesgo y la seguridad, prefieren los primero. Acostumbrados a los diálogos, a la negociación, enfrentarse a Trump plantea muchos problemas, pero sin duda muchos menos que los que plantea el no hacerlo.

Hay una ventaja en la propia actitud incontinente de Trump: abre muchos frentes a la vez y habría que ver qué sucede cuando empiecen a llegar los problemas en su conjunto a los Estados Unidos. Pero es difícil prever qué pasa por la mente de una persona que cree que es capaz de arreglar el mundo en unas cuantas horas, terminar con guerras con una llamada de teléfono o desatar "infiernos" en lugares que luego transformará en "rivieras".

Si la política era el arte de lo posible, con Trump se transforma en otra cosa, en una retórica agresiva y totalitaria que puede transformase en acción agresiva y totalitaria. No hay que ser demasiado avispado para comprender que de todo lo que dice debe cumplir una parte para que el resto de las amenazas sean creíbles e inspiren el miedo suficiente.

El florecimiento de imitadores de Trump por el mundo está sembrando la ilusión de que pueden hacer los mismo ignorando que llegará el momento en que sean también las víctimas, pues la única opción que Trump baraja es la sumisión. Pero han encontrado una línea de trabajo que les permite usar la retórica trumpista, que es la xenofobia, el racismo, etc. contra la inmigración. Es la estrategia del falso patriotismo basado en el miedo, en azuzar todos los temores e inseguridades en las propias poblaciones.

La Vanguardia 2022

La pregunta que surge es: ¿va a poder seguir Trump a este ritmo? ¿Podrá seguir así mucho tiempo? En teoría, la estrategia de abrir muchos frentes le puede servir para que haya que estar saltando de problema, que cuando estés estudiando los efectos de uno él ya esté en otro. Pero cuánto puede mantenerse así.

Me llama la atención un frente abierto en el mismo día, la retirada de cargos contra el alcalde de Nueva York:

El Departamento de Justicia de Estados Unidos (EE.UU.) ha instruido este lunes a los fiscales del caso de corrupción contra el alcalde de Nueva York, Eric Adams, que desistan de perseguirlo después de presentar cargos contra él.

En un memorando de dos páginas, el número dos del Departamento de Justicia y exabogado penal personal de Donald Trump, Emil Bove, ha pedido que se retiren los cargos pendientes "tan pronto como sea practicable" contra el regidor de Nueva York.

El argumento de Bove es que el caso de corrupción contra Adams, imputado a nivel federal por aceptar regalos, habitaciones de hotel, viajes y otra prebendas, "está interfiriendo de manera inapropiada" en el ejercicio de los deberes del alcalde.

"El caso está restringiendo de manera indebida la capacidad del alcalde Adams de dedicar su total atención y de recursos a la inmigración ilegal y a los crímenes violentos que escalaron durante las políticas de la anterior administración", señala la orden interna, que subraya la "preocupación" de que Adams le dedique más tiempo a los esfuerzos para deportar inmigrantes.* 

Se nos dice que Adams, demócrata, fue a la investidura de Trump e incluso que le visitó en su residencia "golfista" de Mar-a-Lago, todo un detalle. No tiene nada que ver la retirada de cargos, nos dicen sus fuentes, con esta extraña confraternización entre uno y otro. La explicación permitir que el alcalde no pierda su tiempo y se dedique a detener y deportar inmigrantes. 

Es un buen ejemplo de su forma de actuar y presentar argumentos, aunque no sea él quien lo haga directamente. Hay que dejar que el "patriotismo" actúe. Se ha comprendido el método, la forma de actuar, por burda que nos parezca.

¿Cuánto tiempo va a aguantar una parte de la ciudadanía estadounidense esta burla de leyes y legalidad, este abuso de poder camuflado de altruismo y bien general, de patriotismo? ¿Cuánto va a aguantar sin sonrojo? Por eso, el control de medios y redes es esencial en esta nueva versión totalitaria en un mundo mediático. 

* "El Departamento de Justicia de EE.UU. ordena retirar el caso contra el alcalde de Nueva York" RTVE.es 11/02/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250211/departamento-justicia-eeuu-ordena-retirar-caso-contra-alcalde-nueva-york/16444613.shtml

domingo, 31 de diciembre de 2023

Antes muertos que revueltos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Dentro de los líos de los próximos —tal vez demasiado próximos para los dos—, siguen los enfrentamientos y desplantes entre Podemos y Sumar. En estos días los estamos tratando aquí de forma atenta porque son la confirmación de un problema de supervivencia en esta política selvática que estamos practicando: ¿qué es mejor para la supervivencia, la unión o la diferenciación?

Esto está empezando a convertirse en un verdadero problema, en algo que va de lo metafísico a lo biológico, pasando por todas las etapas posibles intermedias en función de otra variable, la local, que determina las posibilidades de cada uno en ese nivel.

Como grupos políticos, ambos surgieron con vocación de "poder". Poder es capacidad de decisión y eso implica estar en el lugar adecuado para decidir. Un grupo político que no decide es absolutamente trivial. Podrá ser "testimonial" o "crítico" señalando lo que los otros no hacen y ellos harían, pero no va más allá. Solo uno está en el poder y puede haber cientos intentando llamar la atención desde el fondo de la oposición. Deberán competir por esa atención.

Las apreturas de la izquierda, debidas a esa política de multiplicación basadas en el intento de acceder al poder (en el nivel que sea) y en la irresolución de los protagonismos personales, está dando episodios de parejas mal avenidas, de ejemplos y contraejemplos de los problemas causados por las divisiones.

Ya hemos analizado estos días el problema de la rentabilidad de radicalismo, una especie de atractor para cierto tipo de electorado activo. Hoy la prensa nos trae otro ejemplo de lo que esta situación de fondo trae. Con el titular "Las bases de Podemos en Galicia rechazan ir con Sumar a las autonómicas con el 62,36% de los votos"*, RTVE.es nos informa del resultado de la consulta realizada a las bases:

El 62,36% de los inscritos de Podemos Galicia ha rechazado concurrir en coalición con Sumar a las elecciones autonómicas del 18 de febrero, frente al 36,25% que sí apostaba por concurrir en coalición a los comicios, como se recogía en el preacuerdo alcanzado por ambas con Esquerda Unida.

La dirección de Podemos Galicia desplegó este jueves y viernes la consulta a las bases, en la que han participado 2.513 personas, para avalar o rechazar esa confluencia electoral con la formación que lidera Yolanda Díaz. De esta forma, el criterio mayoritario de la militancia es desligarse de Sumar para esta cita electoral y presentarse con su propia candidatura, Transformar Galicia, encabezada por Isabel Faraldo.

El preacuerdo que se había fraguado reservaba para los morados el segundo puesto de la circunscripción por A Coruña y el primero por Lugo, así como el tercero de Orense y el cuarto por Pontevedra, mientras que Sumar se queda con el primer puesto en Coruña y Pontevedra, con más posibilidades de lograr escaño.*

El hecho es un episodio más en la guerra de identidades y estrategias que se está dando dentro del terreno de la izquierda. En resumen, podemos hablar de varias posiciones estratégicas con objetivos distintos. La primera línea habla de "la unidad de la izquierda para ganar a la derecha", mientras que la segunda prioriza la "línea identitaria" intentando derribar el obstáculo hacia el poder, que no es otro que el rival de las coaliciones.

En la primera línea se llama a la participación común; es la línea que han desestimado las bases de Podemos. La opción elegida, no concurrir unidos, es una clara forma de distanciarse, lo que implicará dos cosas, según los resultados. Si fracasan los dos grupos, las responsabilidades se reparten, pero Sumar podrá decir que ha sido el rechazo de Podemos lo que ha permitido el triunfo de la derecha. Se arriesga pero sabe que una parte del electorado de Podemos hará la "fusión" por su cuenta, es decir, el voto útil. Votarán al que vean con más probabilidades. Los resultados de los afiliados no son los de los votantes.

Si Podemos, por el contrario, obtiene más votos, perderá también, pero habrá asestado un golpe doble, uno a Sumar, pero también otro al PSOE, que los descabalgó del poder, estableciendo a Sumar como el nuevo "socio". En la política española cada vez se actúa más en unas elecciones pensando en las siguientes. Lo que ocurra en estas habrá que tenerlo en cuenta para las siguientes; lo local es el campo de batalla de algo más amplio, lo que ocurre en los cuarteles generales, que es donde se decide realmente.

En RTVE.es leemos las declaraciones de Ione Belarra sobre el resultado de la votación de los militantes:

La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, ha mostrado su respaldo a la candidata de Podemos a las elecciones, Isabel Faraldo, y ha valorado la decisión de los inscritos, en un mensaje publicado en la red social X, en el que asegura que en Podemos "las decisiones importantes las toma la gente" y que "una amplia mayoría de inscritas/os ha dicho alto y claro que el proyecto transformador de Podemos tiene que estar presente en las próximas elecciones galegas".

Belarra ha reflexionado que esta consulta evidencia que la gente de Podemos quiere su proyecto "sea respetado" y está "orgullosa" de lo que es el partido morado, tanto por lo realizado como por el futuro que tiene por delante. "Somos la única organización en la que no mandan los dirigentes sino la gente. Sí se puede", ha concluido.*

 Como se puede apreciar con claridad, la decisión tomada es en realidad una decisión contra Sumar y de carácter identitario, de refuerzo de la propia imagen ante los posibles votantes del partido rival.

Esa insistencia en que Podemos es un "partido" diferente, en el que la gente realmente cuenta, decide. Eso supone asignar lo contrario al verdadero rival electoral, Sumar, al que se presenta como lo contrario, un partido autocrático, donde solo cuentan los líderes.

La referencia al "proyecto reformador" que supone Podemos implica, claro, que no ven ni "proyecto" ni "transformación" en aquellos a los que rechazan. Hay que marcar las diferencias para seguir existiendo.

Pero esto conlleva también un desgaste interno, un desgarro, porque habrá dirigentes que quieran subirse a la estrategia primera, la de agrupar fuerzas para intentar desbancar a la derecha gallega, mientras que otros, muchos de los que han sido defenestrados previamente, piensan más en lo ocurrido que en lo que pueda ocurrir.

Así leemos en el cierre del texto citado:

Sin embargo, figuras históricas ligadas al partido sí marcaron opinión sobre el criterio que debía primar en la consulta. Así, el exlíder del Podemos Pablo Iglesias recomendó en una editorial de Diario Red, el medio que dirige, rechazar la coalición con Sumar y pedir el voto para el BNG.

Mientras, el cofundador del partido Juan Carlos Monedero difería de Iglesias y defendía votar sí a concurrir junto a Sumar a las elecciones gallegas para no fracturar la izquierda, pese a que su oferta a Podemos era "arrogante" y una "trampa".*

Como vemos, cada una de las posiciones nos muestra una de las dos estrategias mencionadas. Esta vez Pablo Iglesias se ha llevado el gato al agua. La escisión ya se ha producido; será algo que quedará ahí, como un canal cada vez más ancho. Las identidades pequeñas prefieren "ser cabeza de ratón a cola de león", como dice el viejo refrán castellano. Los ratones son además más pequeños y los leones se achican. La esperanza es que si otros ganan, les necesiten para gobernar con lo mucho o poco que saquen.

¿Quién tiene razón? En la política la razón la dan los hechos. Los efectos dependen de otros elementos exteriores que harán parecer más razonables unas posturas que otras. Como ocurre en muchas ocasiones, cada uno de los bandos creará su propio discurso justificativo de lo ocurrido. Todos tendrán razón y los otros la culpa. 

Antes muertos que revueltos. 

* "Las bases de Podemos en Galicia rechazan ir con Sumar a las autonómicas con el 62,36% de los votos" RTVE.es 30/12/2023 https://www.rtve.es/noticias/20231230/bases-podemos-galicia-rechazan-coalicion-sumar-elecciones/2470152.shtml



domingo, 24 de diciembre de 2023

Putin, sus anti feminismo y LGTBQ

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Entre la oferta seleccionada de materiales periodísticos por parte de la sección "Una mirada europea", en RTVE.es, se encuentra una interesante entrevista realizada por la televisión suiza SWI. La entrevista tiene como interlocutora a la Dra. Leandra Bias, actualmente en un post doctorado en la Universidad de Berna (Suiza), especializada en la relación entre el autoritarismo y las tendencias anti feministas y anti LGTBQ, con especial atención a los casos de Rusia y los Balcanes.

La entrevista es realmente interesante y conecta con muchas de las líneas que hemos comentado aquí en diversos momentos sobre las conexiones antidemocráticas y autoritarias y los movimientos populistas anti feministas y anti LGTBQ.

Leandra Bias confirma la idea de la existencia de una conexión internacional de estos grupos y comenta lo que ocurre en Rusia y la identificación del país con los "valores tradicionales" y el enfrentamiento de estos con los movimientos feministas e igualitarios y la defensa de los derechos LGTBQ.

La conexión internacional se identifica directamente en sus palabras. A la pregunta de SWI " ¿Podemos hablar de una [idea] "internacional anti LGBTQ"?", Bias contesta con claridad:

Sí, la llamo deliberadamente "antifeminista" o "antigénero internacional" porque creo que es importante subrayar que combina ambas cosas. Así que trata explícitamente tanto de los derechos originales de las mujeres como de los derechos de la comunidad LGBTQ. Esta internacional ataca a ambos y, de hecho, emprende acciones coordinadas.

Eso puede verse, por ejemplo, en el World Congress of Families, una coalición fundada en 1997. Fue apoyada principalmente por evangélicos estadounidenses, pero los fundadores originales de esta ONG transnacional fueron un estadounidense y un ruso, por lo que la conexión viene de lejos.*


El poder recíproco que los evangelistas norteamericanos intercambiaron con Donald Trump fue un acelerador de todo esto. La ideología anti-feminista y anti-LGTBQ pasó a formar parte directa de los movimientos políticos populistas.

Cuando es interrogada sobre el concepto usado por Putin de "valores tradicionales", Bias contesta que es lo que los investigadores llaman "un concepto vacío", es decir, algo que por sí mismo no significa nada pero que los receptores llenan con sus ideas.

No debemos olvidar que, en un primer momento, la invasión de Ucrania se justificó porque estaba llena de homosexuales que controlaban el poder. Eso permitía (lo hemos tratado en diferentes ocasiones aquí) la intervención constante del Arzobispo de Moscú, lo que trajo la salida de la iglesia ortodoxa ucraniana de amparo de Moscú y su redirección al foco de Constantinopla. En 2018 se aprobó la "autocefalia", es decir, que se permitió desde Constantinopla una iglesia ucrania no dependiente de Moscú. Pese a ello, muchas parroquias de zonas rusófonas optaron por seguir dependiendo de Moscú.

La guerra religiosa o por el control religioso estaba en marcha y el patriarca de Moscú apoyó la invasión de Ucrania como parte de una vuelta a esos "valores tradicionales". Con ello se nos muestra que ese orden autoritario no siempre entra con las armas, sino que hay muy diferentes tipos de "armas", pero un solo fin: el dominio, la sumisión. Lo que Occidente consideró esencial, la separación del poder religioso y el laico, Putin lo ha reinvertido usando lo que la iglesia ortodoxa había mantenido durante siglos, el apoyo al poder despótico de los zares. Rusia no libera a los siervos de la gleba hasta la década de 1860. El sistema fundía las tierras con los campesinos, que eran una propiedad conjunta de sus amos. Se vendía la tierra, por decirlo así, con los siervos dentro. Estos no podían salir a menos que fueran liberados. La iglesia ortodoxa tuvo un papel esencial en esto justificando los abusos de la aristocracia. El propio estado ruso tenía también sus siervos. No fue hasta 1861 que esto cambio, aunque no supusiera un avance real, pues los siervos liberados se convirtieron en "proletariado", sujetos a los giros del mercado y a precios mínimos por su trabajo ante la abundancia de mano de obra.


Que estos "valores tradicionales" vean en la igualdad de derechos, desde la perspectiva de género, un enemigo, que vean en la comunidad LGTBQ un peligro, no es más que la fijación de un enemigo al que tener enfrente. El autoritarismo necesita de un "enemigo" enfrente para poder ejercer su poder y mantenerlo activo. Se necesita de ese enemigo, exterior o interior, que es el que amenaza con destruirlo todo.

El autoritarismo ruso es clásico, es lo que Rusia ha mantenido —con unos y otros— durante siglos. Lo único que se hizo fue cambiar un tipo de "zar" por otro. La iglesia ortodoxa rusa, en cambio, sí sabe la diferencia entre estar del lado del poder o desaparecer del mapa, como en la etapa soviética. Estar junto al poder, junto a Putin, le trae inmensos beneficios de diferentes órdenes. Nunca ha tenido más sentido la fórmula orwelliana del poder (inspirada en el estalinismo, por cierto): el poder simplemente se mantiene, se ejerce solo para seguir ahí.

Putin ha encontrado en el feminismo y la comunidad LGTBQ un "motivo" para que el sistema actúe. ¿Se acuerdan de las Pussy Riot, el grupo punk de chicas que se le enfrentaron? Tuvieron que salir de Rusia ante las detenciones y constantes amenazas. El listón ruso del autoritarismo se eleva cada día. Es un caso conocido, pero hay muchos otros de los que nada sabemos.

La declaración del feminismo como enemigo nacional, al igual que la condena de cualquier actividad LGTBQ, a los que se considera "terroristas" es una forma de justificar la represión, por un lado, y de sembrar el miedo ante la destrucción del estado, sustentado en los valores tradicionales. Es esa unidad de estado y valores —la Santa Rusia— la que justifica todo. Es, se nos dice, un mandato divino, un plan mediante el cual Dios actúa para evitar que el estado primero y el mundo después vayan hacia la destrucción total. De esta forma, los abusos autoritarios son considerados como "bondad".

Es el mismo procedimiento de cualquier "guerra santa", un mandato que no se puede ignorar y que convierte en "positiva" toda su negatividad, estigmatiza a los que son "diferentes" y agrupa a los que se consideran los únicos con derechos.


La existencia de un movimiento coordinado antifeminista supone que, por debajo de otras consideraciones, hay un elemento común que cuenta con el apoyo exterior para desarrollarse. Que Rusia se convierta en un foco de desestabilización a través del combate contra el feminismo y contra los derechos de la comunidad LGTBQ es un hecho. Putin ha encontrado la línea con la que unir los puntos de la figura autoritaria universal. Le ha bastado con encontrar ese ambiente de resistencia y darles lugar en el espacio que diseña. Que esto conecte también con líneas que llegan desde los Estados Unidos es una preocupación más, pero la confirmación de un plan estratégico más amplio cuyo sentido está todavía por fijar con claridad.

Las políticas detrás de Trump pueden volver a ser una carta sobre la mesa. Las elecciones próximas en Estados Unidos serán decisivas en este sentido. Los contactos con Putin han sido uno de los temas recurrentes en toda la legislatura anterior, con Trump en el poder.

En España estamos empezando a ver en algunos espacios políticos el repunte de los movimientos anti feminismo (negándolo, convirtiéndolo en "ideología") y anti LGTBQ. Se muestra en agresiones, discursos homófobos o en planteamientos más discretos pero que buscan socavar lo que se había avanzado en libertad individual y colectiva. Racismo xenofobia, anti feminismo y homofobia son sus señas de identidad profunda y presionan en la superficie. Son preocupantes las noticias que nos llegan cada día sobre el aumento de la violencia de género, los ataques homófobos y titulares en los que se nos dice que 1 de cada 4 jóvenes creen que "la violencia de género" es un invento ideológico. Negando la realidad del discurso, por contra se suele aceptar la desigualdad como algo natural, como voluntad divina. Dios o la Naturaleza, a elegir, han hecho el mundo así. De igual forma, han hecho que manden los más fuertes, ya sean pueblos o líderes.

El populismo nacionalista es también internacionalista cuando los temas no son exclusivamente propios, como ocurre con el feminismo y el movimiento de derechos LGTBQ. La búsqueda de temas que posibiliten lazos es constante pues facilita las actuaciones conjuntas, la desestabilización o las invasiones, como en el caso de la invasión de Ucrania. Puede servir para captar votos en una democracia e irla pervirtiendo desde dentro, desde las instituciones o desde las redes sociales.

Es recomendable la lectura completa de la entrevista a Leandra Bias, que estudia el autoritarismo en Rusia y países balcánicos. Comprender el fenómeno es necesario para poder evitar su efecto destructivo descendente (cada vez más jóvenes, menos críticos y más sometidos al mandato del grupo) en diversos países, entre ellos el nuestro. Como forma autoritaria, ataca la convivencia y busca el extremismo radical visionario. Esto es un peligro para el conjunto y hace necesaria una mayor actividad didáctica, que es lo que se trata de frenar en las escuelas. Es ahí donde se den los conflictos y donde se centran la tensiones. Perdiendo la batalla educativa, los principios básicos de libertades y convivencia se deterioran. La justificación de la invasión rusa de Ucrania en nombre de Dios, como hizo el patriarca ortodoxo ruso, debería se un mensaje claro de cómo funciona esto

Giannis Mavris "La opresión de las mujeres y los homosexuales como estrategia en Rusia"  Una mirada europeas RTVE.es /  SWI (Suiza) 19/12/2023

original: https://www.swissinfo.ch/spa/economia/la-opresi%C3%B3n-de-las-mujeres-y-los-homosexuales-como-estrategia-en-rusia/49069482?view=canonical