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viernes, 19 de junio de 2020

Sarah Hegazy, un sangrante agujero negro en el alma

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La pandemia del COVID-19 no ha conseguido taponar las reacciones contra la violencia racista, que han estallado socialmente por todo el mundo. No toda es racista, existe también la de la brutalidad de las instituciones que, como un cáncer, se extienden por la sociedades que bajan la guardia o se intensifica en aquellas en las que nunca se ha convivido armónicamente, sino que siempre han estado afectadas por el virus de la intransigencia, de la estigmatización del otro, del dogmatismo, de la soberbia de la perfección.
Hace unos días recogíamos aquí un caso triste: el suicidio en Canadá de Sarah Hegazi, una mujer egipcia de 30 años, que llevaba ya dos exilio tras haber sido encarcelada y torturada en las cárceles y juzgados egipcios. Su delito fue ser homosexual y participar en 2017 en un concierto de un grupo libanés, durante el cual se enarbolaron las banderas irisadas en reivindicación de la comunidad LGTBI.
La publicación egipcia Mada Masr reproduce en inglés la carta de Hegazi que publicó en 2018 cuando decidió partir al exilio. La carta tiene dos partes diferenciadas: en la primera se hace una descripción analítica de la sociedad egipcia que la ha llevado a prisión y al exilio; en la segunda parte da cuenta detallada del proceso de destrucción y humillación, de los interrogatorios a las torturas y humillaciones a las que fue sometida, realizando una radiografía de la mentalidad del sistema, del régimen en el poder. Estas dos partes permiten un claro conocimiento del estado actual del régimen egipcio, de la farsa liberal y de contención del extremismo, ya que lo que ha hecho es precisamente convertirse en la mano ejecutora de las peores intransigencias, aquellas que decía combatir.


En este sentido, los primeros párrafos del artículo son coincidentes con algo que hemos manifestado aquí desde que se vio la cariz que el régimen fue tomando al deshacerse de los grupos y personalidades, de los principios liberales con los que se presentó el golpe contra el gobierno islamista, que ya había dado muestras en menos de un año de lo que podía esperarse de él, autoritarismo y dogma, recortes de libertades, algo casi inverosímil si tenemos en cuenta que Egipto venía de treinta años de represión bajo un "estado de excepción" proclamado por el gobierno de Hosni Mubarak. Pero, como hemos se ha señalado por parte de muchos, el régimen de al-Sisi ha dejado al de Mubarak como "liberal".
Escribe Sarah Hegazi al inicio de su artículo, titulado "A year after the rainbow flag controversy":

Islamists and the state compete in extremism, ignorance and hate, just as they do in violence and harm. Islamists punish those who differ from them with death, and the ruling regime punishes those who differ from it with prison.
This could be described as a race for religiosity. I am speaking of religion not just as a set of practices, but as pride and a sense of superiority that comes simply from belonging to a certain religion or for carrying out certain rituals.
The regime uses its tools — such as the media, and mosques — to tell Egyptian society, which is understood to be “religious by nature”: We too protect religion and social morality, so there is no need for Islamists to compete with us!
The state, and the ruling regime in particular, is puritanical. As I was being arrested from my home, in front of my family, an officer asked me about my religion, about why I had taken off the veil, and whether or not I was a virgin.*


Coincidimos plenamente con esta visión, que es la que hemos tratado de transmitir en este tiempo desde las evidencias del comportamiento del régimen y la creación de un sistema de "virtudes" y "vigilancia" social, las dos fuerzas que dan forma a la sociedad.
El hecho parte de un principio: los islamistas y los salafistas coparon el 70% del primer parlamento elegido en Egipto tras la caída de Hosni Mubarak. Los militares, los que tenían el poder real, la fuerza, cometieron el error de querer volver al poder mediante un candidato "propio", militar. Fue un fracaso absoluto porque muchos votaron a los islamistas engañados por sus promesas de que "no querían el poder" y de que querían compartirlo con todos para salir del militarismo social y político. Otro les votaron con tal de no votar a los militares o a sus candidatos. Hicieron de tripas corazón. Conozco personas que —no sé hoy si eran sinceras o no— votaron entonces a los islamistas diciendo que no les quedaba más remedio. Los militares, como siempre hacen, habían creado un caos que permitiera añorar el orden de las "manos firmes" y eso les produjera votos. Luego sacarían provecho de la agitación —hay muchas sospechas sobre la infiltración en movimientos contra los islamistas—.


El caos llama al orden. Pero esta vez el orden iba a tener unas características propias. Son las señaladas con claridad por Sarah Hegazi en su texto: el gobierno, convencido de las nuevas armas que debía usar para evitar el conflicto que los islamistas y salafistas han creado siempre acusando a los liberales de ser "ateos", "impíos" o cualquier otro aspecto que gire sobre la religión, ha convertido a esta en el espejo ejemplar del régimen. Para esto se ha servido de un nuevo frente desde el ministerio de Asuntos Religiosos ante las dudas que le suscitaban la contaminada Universidad de Al-Azhar, que se ha resistido a ser una mera herramienta del gobierno. Aquí hemos comentado muchas veces en estos años los enfados de al-Sisi cuando no ve satisfechas sus peticiones de "reformas" del discurso religioso.
Frente a la línea de la convivencia y la libertad religiosa, el gobierno de al-Sisi decidió que era más eficaz la instrumentación de la religión para sus propios fines, algo que explica su populismo nacionalista-religioso en una frase que se manifiesta también el artículo de Hegazy: "los egipcios son religiosos por naturaleza". Tamaña aberración intelectual es la justificación para acusar de "ateos", el peor crimen a los ojos de la sociedad.
Por eso las dos preguntas que Sarah Hegazy dice que le hicieron era sobre su religión y sobre su virginidad, lo que nos traza un cuadro bastante claro de la mentalidad del régimen, su carácter retrógrado.
La vía religiosa tradicionalista le servía para alejar a sus dos enemigos: a los islamistas por acusarles de ser un "islam" extremista mientras reclamaba la centralidad de su discurso religioso; frente a la oposición democrática y liberal, acusándolos de "ateos", "homosexuales", "feministas", etc. Por eso las campañas contra los grupos que le sirven al gobierno para mostrarse ante el pueblo como "paladines de la virtud".

La "virtud" islámica es un reflejo de la verdad coránica, de la aceptación plena de la palabra divina. Ir contra ella es ir contra Dios, por lo que el régimen virtuoso es el régimen verdadero e incuestionable. Por eso el régimen de al-Sisi (no solo él) se ha opuesto a que el "Estado Islámico" (Estado Islámico de Siria e Irak) se identifique con su propia designación buscando otros nombres, ya que no querían perder la condición de "estados islámicos", que era la forma de mantener contentos a sus pueblos.
Por eso, el régimen de al-Sisi ha atacado frontalmente a todos aquellos grupos o personas de corte no dogmático, liberales, que abogan por la libertad de conciencia y no por la obligatoriedad de la religión, que es algo mucho más penetrante, ya que afecta a la regulación misma de la sociedad, a través de los códigos de conducta. La libertad religiosa es un concepto que produce profunda repugnancia en sociedades en las que la verdad es solo una. Por ello, el ateísmo es el mal que lleva a todos los otros males.
El problema colateral, visible en el propio Egipto de al-Sisi, es que se señala que todos estos males vienen de un enemigo exterior, el ateísmo occidental, Occidente mismo. Por eso existen dobles discursos, unos de consumo interno (antioccidentales) y otros hacia el exterior que permiten mantener los contactos y vender "moderación" para recibir apoyos económicos y, sobre todo, militares. Egipto es el país que más fondos militares recibe de Estados Unidos después de Israel, lo que no deja de ser significativo.


Al-Sisi necesita hacerse fotos (fotos poco deseadas) con los mandatarios extranjeros que aceptan mirar para otro lado ante la situación de represión interior y hacen como que no escuchan las formas en que se alienta contra occidente. En estos discursos, coinciden también con los islamistas que hace también un doble juego: se acercan "moderadamente" a los gobiernos occidentales para hacer ver que al-Sisi no merece su apoyo, que ellos son "buenos", "democráticos", etc., mientras que despiertan intensos odios contra los países occidentales haciendo ver que son los que mueven los hilos tras un al-Sisi que presentan como un títere.
En estos juegos cruzados, la religión —como bien señala Hegazy— se convierte en esa "race for religiosity" en la que se trata de convencer de la virtud propia, a la vez que se alienta contra todo lo que no les cuadra en sus esquemas cada vez más estrecho.
La propia Sarah Hegazy es una víctima de ello. Describirá las torturas eléctricas y humillaciones, la brutalidad. Pero es en los interrogatorios donde el régimen se revela en su dimensión interna, en su forma de ver el mundo:

The interrogation that took place at State Security Prosecution was a demonstration in ignorance. My interrogator asked me to provide evidence that the World Health Organization does not consider homosexuality to be a disease. My lawyer Mohamed Fouad actually did contact the WHO, who produced a memo stating that homosexuality is not a disease. My lawyer Hoda Nasrallah contacted the United Nations, who also produced a memo stating that respect for sexual preference is considered a human right.
Ahmed Alaa and I discussed all of this at the State Security Prosecution.
My interrogator’s questions were naive — he asked me whether communism was the same as homosexuality. He asked me, sarcastically, what was keeping homosexuals from having sex with children and animals.
He did not know that sex with children is a crime, and that sex with animals is also a crime.
It is not surprising that his thinking is so limited. He probably considers Mohamed Shaarawy a great sheikh, Mostafa Mahmoud a fine legal scholar. He probably thinks the world is conspiring against Egypt, and that homosexuality is a religion we invite people to. He has no sources of thought, other than his family, religious men, school and media.*

Todo, absolutamente todo se deriva a términos de "religiosidad-ateísmo". El pensamiento del interrogador nos muestra el grado de simpleza al que ha llegado el régimen. Ser homosexual es ser comunista, pedófilo y zoófilo. Todo parte del ateísmo. Nadie que pueda creer en la verdadera religión pude considerar aceptable esa deriva aberrante en la que se deja de creer en Dios y se acaba perdiendo la "humanidad" con aberraciones crecientes, de la mente a la propia bestialidad de la sexualidad con los animales. El ateo ha perdido su dimensión humana. Es el principio del fascismo que declara al otro inhumano y luego lo destruye. La destrucción del otro anulado pasa a ser un servicio a Dios y a la sociedad, que se ve protegida del mal que representan, del peligro que encarnan para la estabilidad.


La persona, convertida en parásito, es estigmatizada socialmente. Eso afecta a su propia familia y amistades, que deberán mostrar públicamente su distanciamiento para no verse contaminados. Me viene a la memoria el caso de la hermana que pedía a los jueces egipcios una condena de retirada de la nacionalidad contra su hermano, residente en Londres,  cuyo delito era haberse casado con una mujer israelí. "Lógico" —me explicaron mis amigos egipcios—. "Querrá casarse y nadie querrá emparentar con ellos si no reniegan antes del hermano traidor". Nadie quiera mantener contacto ellos, por lo que la vigilancia se intensifica, a la vez que todo el mundo quiere mostrar sus credenciales de pureza, de religiosidad impecable. Eso hace a una sociedad hipócrita, tartufesca, preocupada constantemente por la opinión de tus vecinos, de tus parientes, todos con derecho a entrar en tu vida y juzgarla, de denunciarte si consideran que tu actitud les perjudica.
¿Los efectos de todo esto? Terribles socialmente y destructivos en lo personal. Escribe Sarah Hegazy:

I was struck with severe depression and post-traumatic stress disorder, and I developed severe anxiety and panic attacks. These were treated with ECT, which caused memory problems. Then I had to leave the country for fear of being arrested once again. While in exile, I lost my mother.
Then came another round of ECT treatment, this time in Toronto, and two attempts at suicide. I stuttered when I spoke — I was in terror. I was unable to leave my room. My memory deteriorated further. I avoided speaking about jail, avoided gatherings, avoided appearing in the media, because I would easily lose focus and feel lost, overcome by a desire for silence. This was all alongside a loss of hope in treatment, a loss of hope that I would heal.
This was the violence done to me by the state, with the blessing of an “intrinsically religious” society.*

Terribles palabras en una joven llena de vida a la que el dogmatismo, la "virtud" y la "verdad" han destruido en cuerpo y alma. Lo malo del régimen egipcio es que no se limita a sus fronteras. Es dueño de ti, de lo tuyo y de los tuyos. Todos son responsables, así que no sufre uno solo, sino por los demás, por todos los que han estado en contacto contigo, por cualquier persona que haya estado a tu lado. Por eso, en el escrito, Hegazy pide perdón a sus abogados, a los que la han defendido y se han arriesgado por ella. Sabe que están también en peligro, marcados por el régimen, estigmatizados por la sociedad.


No hemos comprendido los efectos de la Primavera Árabe, lo que supuso y lo que ha significado su fracaso. Los medios occidentales no acaban de comprender los efectos profundos, enredados en los hechos y en la idea de seguridad. Se perdió una gran ocasión de dar un salto profundo y se han amparado a los regímenes totalitarios, dejando en la estacada a las muchas personas que tuvieron que salir tras las involuciones, mucho más peligrosas que los estados anteriores. Los que reivindicaron derechos y libertades están muertos, desaparecidos o en el exilio. Son perseguidos por los regímenes e insultados por las sociedades.
En Egipto se ha vendido la narrativa de que la Revolución del 25 de enero de 2011 fue una conspiración occidental-islamista contra el estado egipcio y la religiosidad natural del pueblo. Son ateos y traidores, comunistas y homosexuales, un peligro para las familias y los niños. Traen el caos y la destrucción de la sociedad.

Sarah Hegazy es una víctima de todo esto. Hay muchas más. Unas calladas por el bien de sus amigos y familias y otras enterradas en vida o en mitad del desierto.
El artículo de Sarah Hegazy era ya un terrible testimonio. Hoy, dos años después, con ella muerta como causa de los daños que le causaron, de los terribles efectos de la destrucción plena y consciente de un ser humano, el artículo vuelve a ser algo más que actualidad. Es una lúcida reflexión de quien ha visto de cerca lo que las sonrisas del presidente no puede ocultar:

I have not forgotten the injustice which dug a black hole into the soul and left it bleeding — a hole which the doctors have not yet been able to heal.*

"Fly free, angel", le ha escrito en un tuit la actriz y activista norteamericana Rose McGowan. Estamos a su lado en el recuerdo de su vida y palabras, en su triste muerte solitaria. Ahora está libre de sufrimientos.   


* Sarah Hegazy (sept. 2018) "A year after the rainbow flag controversy" Mada Masr 15/06/2020 https://madamasr.com/en/2020/06/15/opinion/u/a-year-after-the-rainbow-flag-controversy/ 

lunes, 29 de abril de 2019

El regreso de los 866 y algunos más

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Terminábamos el artículo de ayer introduciendo un nuevo factor del miedo en Egipto, el ateísmo. Una parte de la sociedad egipcia vibra ante esta terrible palabra en el país que inventó (dicen) el monoteísmo. Más exactamente, lo inventó el faraón, molesto por tener tal diversidad de dioses y no tener ganas de tanta charla.
Una vez llegados los problemas a ciertos niveles, los egipcios suelen hacer manifiesta su insatisfacción y deciden dar grandes soluciones. Así ocurre, por ejemplo, con el divorcio rampante, con cifras que no se pueden tolerar, de más del 60%. 
Es esta intolerancia la que mueve a encontrar planes que le den la vuelta al asunto. Lo que pueda ocurrir obliga a poner en marcha soluciones drásticas.
La palabra "ateo", junto a otras perversas cosas que vienen de Occidente, como el "feminismo", la "homosexualidad" o "Sergio Ramos", se convierte de repente en un problema nacional. Si la política tiene a los Hermanos como enemigos tras cualquier acontecimiento negativo, la Universidad de Al-Azhar tiene los suyos: los ateos, 866, oficialmente. El dato lo supimos hace ya tiempo y preocupó por ser el más grande de los países musulmanes del entorno.
Como señalábamos ayer, el diario estatal, Ahram Online, publicó un artículo dando cuenta de la terrible situación y de las propuestas que han salido de Al-Azhar camino del parlamento, la institución que representa a los egipcios:

Osama El-Abd, head of parliament's religious endowments and affairs committee, told Ahram Online that the committee is highly appreciative of a new anti-atheism initiative launched by Al-Azhar.
El-Abd said the Bayan ("Statement") initiative, annouced on 22 March, comes in response to growing reports that the number of atheists in Egypt is increasing.
"We strongly support this initiative because Al-Azhar is the institution most capable of standing up to atheist thoughts and irreligious beliefs," said El-Abd, adding that "while we - parliament and official religious institutions - are keen to move together to fight extremist and radical Islam ideologies, we are also keen that we join hands to contain atheist thinking."
He said that the initiative also comes after Al-Azhar's clerics said they had become worried about the spread of the phenomenon of atheist beliefs on social media.
"As this has become a phenomenon, it was important that the institution responsible in this respect moves quickly to ring alarm bells and takes an organised reaction," said Al-Abd.
Momtaz El-Dessouqi, an MP from the upper Egyptian governorate of Assiut and a member of parliament's constitutional and legislative affairs committee, also told Ahram Online that "there are reports that Egypt now ranks first among Arab countries in terms of the number of atheists."
"A report by the International ‘Global’ Institute said Egypt includes 866 atheists, but I think that the number is far much more than this," said El-Dessouqi, adding that "it is a shame that the country with the most prestigious religious institutions – the Sunni Islamic Al-Azhar and the Coptic Orthodox Church – has such a large number of atheists."
Omar Hamroush, deputy chairman of the religious affairs committee, said Al-Azhar's investigation of social media showed that the number of atheists in Egypt has reached 2 million (or 3 percent of the total population).*


Lo cierto es que el tema del ateísmo reaparece periódicamente. Cómo se pasa de la sorprendente y ciertamente esotérica cifra de 866 a la de dos (o tres) millones de egipcios. Las cifras son alarmantes porque se empieza no creyendo en Dios y se termina no creyendo en el presidente.
La culpa, claro, la tiene Internet, medio que hay que vigilar muy de cerca para evitar que los males del ateísmo occidental se asiente en las sagradas tierras de Egipto, donde todo empezó.
La vergüenza que dice sentir porque "the country with the most prestigious religious institutions" tenga tantos ateos es uno de los argumentos más sinceros respecto a esto del ateísmo que se han dado en Egipto, lo que motiva el grito de alarma nacional y la exigencia de reacciones para frenar el caos que se avecina, la nueva plaga.
La fusión entre el poder político y el religioso es necesaria en Egipto, por lo que es importante que haya un enemigo común que justifique ante el pueblo la represión. Está admitido que el régimen de al-Sisi mezcla poder militar y se acerca a la fuente de la legislación religiosa, Al-Azhar y las instituciones que alberga, con especial interés en la emisión de fatwas, un mecanismo poderoso tanto más eficaz cuanto más intensa sea la creencia. Es una doble forma de legislación.


El empezar a hablar de millones de ateos —anti religiosos, anti régimen, anti Egipto— es muy útil tras la elevada abstención de las enmiendas constitucionales. Es más bien una estrategia hacia los jóvenes, que son los que mayoritariamente se apartan del régimen y de las instituciones.
Pese a que al-Sisi se ha manifestado varias veces muy irritado por la falta de modernización del discurso religioso por las negativas de las autoridades religiosas de Al-Azhar, lo cierto es que necesita ciudadanos piadosos y obedientes. Ante esta necesidad, la presión religiosa se acelera. Y no solo ella. La presión social es una parte fundamental porque de lo que se trata es de aumentar el control familiar por temor a verse señalados.
Esto ha sido así desde 2011, en los que ya se buscaba el control familiar de los jóvenes que protestaban en la calles contra el régimen de Mubarak. El nuevo régimen quiere restablecer el sistema de obediencia que queda manifiesto dentro del modelo islámico frente al de independencia, que se caracteriza más como "occidental". Lo mismo ocurre con los coptos, empeñados en el control de las familias porque estas, a su vez, son controladas desde las instituciones religiosas. La religión ofrece el modelo de obediencia y sumisión al poder. Es otro nuevo episodio  de lo que quedó claro en 2011, el conflicto generacional en unos países que se niegan a evolucionar hacia modelos sociales más abiertos y tolerantes con las diferencias.


El régimen de al-Sisi ha apostado claramente y desde el principio por el modelo de "un buen egipcio es un buen musulmán". Esta centralidad de la religión es reforzada por el parlamento, cuyos diputados mayoritarios se aprovechan del mismo principio para sus elecciones.
El foco del ateísmo rebelde, claro está es la juventud:

Hamroush said Al-Azhar's Bayan initiative is mainly focused on fighting atheists and atheist beliefs and ideologies on the internet.
"The initiative aims to build contacts with young people who espouse atheist beliefs on the interest, build a dialogue with them, and respond to their anti-religious ideas," said Hamroush.
Hamroush indicates that "most of the atheists raise sceptical questions on issues related to Islamic sharia and fundamental beliefs and the responsibility of the Bayan unit is to respond to these questions and refute any claims on Islamic sharia and the religion of Islam in general."
Al-Azhar's International Centre for Online Fatwas has said that since it launched the Bayan initiative it has received many atheist young people and held a fruitful dialogue with them.
"We can’t say that they are atheist youth, but they have sceptical questions about their religion (Islam), while some of them made contacts via the internet with some irreligious currents in the West," said the centre, adding that "it will continue holding such dialogue with many others, providing them with important books on moderate Islam and other religions."*

De nuevo, como señalamos, es Occidente el foco del ateísmo, junto a otros males contra Dios. Se trata de estigmatizar socialmente, convertir en peligros públicos, a aquellos que no aceptan el sistema. Lejos de ser una sociedad abierta, el régimen egipcio se hace cada vez más cerrado. No se trata solo de una labor de vigilancia del terrorismo; se trata de imponer un modelo único y de perseguir toda discrepancia. Es —lo hemos dicho muchas veces— el pensamiento que sale de la cabeza de un militar, es la unificación del cuartel, la uniformidad frente a la gestión de la diversidad y de la convivencia. El gen autoritario ha sido cultivado por selección.


Esto solo lleva a crear otros nuevos conflictos por lo que tiene tanto hacia el exterior (va contra los derechos humanos) como hacia el interior, pues inicia procesos y persecuciones. Al-Sisi está fabricando un régimen cada vez más intransigente en todos los órdenes de la vida. De esta forma está fabricando un nuevo radicalismo que se percibe a sí mismo como benevolente, paternalista, pero que no deja de ser autoritario e intransigente. Lo peor es precisamente que se ve a sí mismo como un bien, como una alternativa al caos, cuando es él mismo el que lo está produciendo. Crear una sociedad vigilantista e intransigente es jugar con fuego.
Es ahora a Al-Azhar a quien le interesa extender su influencia a través de la necesidad abierta por los millones de peligrosos ateos que inundan Egipto.  Se me quedó grabada hace tiempo una expresión del ministro de Dotaciones Religiosas, cuando dijo que "los egipcios eran religiosos por naturaleza". Explica la consideración del "ateo" como un "no egipcio", como cierta enfermedad que hay que curar o extirpar, llegado el caso.


* "Egypt MPs back Al-Azhar's new initiative to fight spread of atheism" Ahram Online 27/04/2019
http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/330727/Egypt/Politics-/Egypt-MPs-back-AlAzhars-new-initiative-to-fight-sp.aspx

miércoles, 17 de enero de 2018

La nube atea pasajera

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El presidente al-Sisi está haciendo su pre campaña electoral poniendo una vela a dios y otra al diablo. Un día la prensa anuncia como un hecho memorable que se haya nombrado a seis mujeres como ministras en su nuevo gabinete, celebrando la modernidad; al día siguiente toca escuchar un debate medieval sobre el ateísmo en el parlamento a cargo de su ministro Gomaa y los diputados más oscurantistas. El presidente al-Sisi intenta satisfacer de forma imposible a todos cantando un día la modernidad y otros lo contrario, eliminando la libertad de conciencia.
Mientras Egypt Independent trae la noticia de detenciones de 9 homosexuales en Alejandría*, el diario estatal Ahram Online titula "Endowments ministry taking steps to protect Egypt from 'atheist, heretical and extremist ideas': Minister"** ¿Proteger? La proximidad electoral necesita de estos discursos sobre la protección que afectan lo mismo a una posible guerra por el agua del Nilo, el terrorismo o al avance destructor del ateísmo. Una y otra vez se promete seguridad ante las amenazas. Una mano firme frente a los tiempos inciertos.
Se debe mantener el poder adulando al pueblo egipcio, del que se dice es "naturalmente religioso" poniendo a los ateos en el mismo saco que los "terroristas". Esto es inaceptable para cualquier persona razonable y confirma este nuevo "populismo nacionalista religioso".
No se debate ya por las libertades (tonterías de Occidente, como se dirá), sino por el control del discurso religioso para mantener el poder. No es otro el origen de la gran mayoría de las disputas que podemos ver en la zona.


No es la primera vez que se equiparan a los llamados "ateos" y "herejes" (los musulmanes críticos y reformistas)  con los terroristas, que son claramente los que matan en nombre de Dios, por más que esto moleste a algunos. 
El texto de la noticia está dividido en dos partes. En su primera parte se señalan las circunstancias del encuentro del ministro con los parlamentarios y la consideración general de la situación de los ateos en Egipto:
In a statement before parliament’s religious affairs committee on Monday evening, Egypt’s Minister of Religious Endowments Mokhtar Gomaa said his ministry is taking steps on all fronts to make Egypt immune to "atheist, heretical and extremist ideas and to contain the spread of atheism in Egypt."
During a session to respond to an inquiry on the spread of atheism in Egypt, Gomaa affirmed that the ministry has already developed a comprehensive strategy to contain the spread of inappropriate ideas.
Gomaa said his ministry’s strategy is based on fighting the spread of atheist and heretical ideas in media outlets and via online social-media networks like Facebook and Twitter.
“We are taking precautionary measures to stem these ideas,” Gomaa told MPs. “But let me say that, in spite all of the talk on this issue, I want to stress that atheism has not become a phenomenon in Egypt.
“This does not mean that Egypt is almost free from atheists,” he continued. "No, we have some atheists and some individual atheist ideas, but we should not allow this to spread to form a public phenomenon.”
According to the minister, “All efforts should be mobilized to fight irresponsibility and deviation in our society, because these are the ones which lead to the spread of atheism. Irresponsibility begets atheism, and we should fight both, because they are two faces of the same coin.”
He insisted that the mere appearance of atheists gives them a degree of power and influence, and it was now necessary to take the precautionary measure of completely preventing them from appearing on television channels, thereby preventing their heretical statements from spreading.
Gomaa urged parliament’s committee of religious affairs and the committee of culture, media and antiquities to create “a code of ethics” with the owners of television channels in order to prevent atheists and heretics from spreading their ideas.
The minister said, “Egyptians, whether they are Muslims or Christians, are religious by nature, and so they reject atheism.”
“Egypt is the country of Al-Azhar and it has mosques with 120,000 minarets, and so it is quite difficult to find an atheist phenomenon in our nation,” he said.
On another front, Gomaa said the ministry has issued a book entitled Towards a Rational Discourse, which is "based on fighting extremist, takfiri and atheist thoughts. We aim to distribute this book among young people and aim to convince them in a logical and rational way of the dangers of espousing takfiri and atheist ideas.
“We also aim to publish this book on social networking websites in order to prevent individual atheist ideas from turning into a public phenomenon,” he said.**


Difícilmente puede tomarse en serio —pero se debe hacer— un discurso que habla de "inmunizar" a un país contra el ateísmo, el reformismo herético y el extremismo religioso. Implica una distorsión de cada una de los términos para mantenimiento de una uniformidad del pensamiento que elimina cualquier diversidad dirigiendo contra ellas el miedo social y la violencia institucional. Considerar al ateo un enemigo del país, como lo es el que pone bombas o corta cuellos, solo es pensable desde la manipulación del poder que busca reafirmarse para evitar que abran grietas en la obediencia. Es prescindir de lo que es una libertad de creer o no creer y hacer lo mismo que el Estado Islámico: considerar que hay que eliminar al otro. Persiguiendo ateos, Egipto retrocede siglos y se convierte en país represor y medieval.
La condena contra los que llama herejes es, además, la forma de evitar reformas. Recordemos que bajo esta acusación de herejía se ha encerrado y perseguido a personas que abogaban por la reforma del discurso religioso. Son personas creyentes que tratan de cambiar un discurso manipulador para evitar caer en el radicalismo, algo que es imposible con la teoría egipcia: Al-Azhar debe controlar el discurso religioso, se han cuando ha dado muestras sobradas de que es fuente de intransigencia y cuna de interpretaciones radicales. Los mismos enfados del presidente con la universidad es porque esta se ha negado a cambiar el discurso y mucho menos las ideas. Al-Azhar quiere ser el centro de la vida política-religiosa del país y del islam; saben que el presidente les necesita para controlar mediante el discurso religioso al país y que no le ocurra como a Nasser, contra el que se volvieron los religiosos.


 La expresión “Egyptians, whether they are Muslims or Christians, are religious by nature, and so they reject atheism” revela el movimiento envolvente de la sociedad egipcia involucrando a los coptos, que quedan comprometidos en el encarcelamiento de ateos. La jugada de Al-Azhar es asegurarse que se plantea, como se expresa claramente, la unidad del control social. Mientras se recrudece la violencia sectaria contra los coptos, el ministro se asegura de que no van en una dirección contraria. Se hace a través del mecanismo retórico mediante cual se adula y controla al egipcio: la excepcionalidad.

Una de las formas más burdas y absurdas que el poder maneja es convencer al pueblo egipcio de que serlo es una cosa única, excepcional. Se convierte así al pueblo egipcio en un nuevo "pueblo elegido", pues solo así se explica que los demás sean redimidos del mundo mediante estudio y solo ellos nazcan con el "gen" religioso. Ellos son creyentes por naturaleza, dice pasmosamente. De esta manera se les convence de su excepcionalidad y del favor divino frente a los demás. Eso implica, además, la aberración de nacer ateo entre los que nacen ya creyentes, según la curiosa teoría del ministro Gomaa. El que nace diferente, según este concepto, debe ser eliminado para evitar que su enfermedad se expanda y contagie. Debe ser considerado delincuente y encerrado, castigado porque Dios no quiso que naciera creyente. El rebaño debe ser protegido. Y para ello se movilizan —como ya se ha hecho— psiquiatras y policías, combinación que se da en los regímenes más represivos.
Gracias a la presencia de Al-Azhar, nos dice, pueden estar tranquilos. “Egypt is the country of Al-Azhar and it has mosques with 120,000 minarets, and so it is quite difficult to find an atheist phenomenon in our nation”, se recoge en el texto. Solo porque ellos están ahí, se ha evitado el desastre que llevaría a la destrucción del país, cuna de la humanidad y lugar donde se produce la religión espontánea.
Estas respuestas son la contestación a las preocupaciones que el parlamento egipcio se plantea mientras vela por el destino del país. La segunda parte del texto muestra los miedos parlamentarios que han tratado de ser calmados por el ministro Gomaa:

Gomaa’s statement came during a debate on an anti-atheism legislation proposal by Omar Hamroush, secretary general of the Religious Affairs Committee, who said he is afraid that “atheism has become a phenomenon in Egypt.”
“It is just as dangerous as the phenomenon of takfirism and radicalism, and we should do our best to fight both,” said Hamroush.
According to Hamroush, “Atheists are people who like bizarre and petit ideas.”
"They are people without culture or deep thoughts and our responsibility is to fight them,” said Hamroush.**

Que se puedan escuchar estas palabras en un parlamento dice mucho de su falta consistencia. Como nadie se atreve a contradecirles por temor a ser acusados de "ateos" o de extender el ateísmo para destruir al país milenario, es posible escuchar estos discursos arrogantes y anti democráticos. Estas palabras de Omar Hamroush, provienen del secretario del comité parlamentario de Asuntos religiosos, algo que confirma una tendencia del parlamento egipcio, como cuando nombró a un ex policía con fama de represor para presidir el comité de Derechos Humanos.
La descripción de los ateos —“Atheists are people who like bizarre and petit ideas” y "They are people without culture or deep thoughts and our responsibility is to fight them”— son dignas de figurar en una antología del absurdo; carecen de cualquier elemento que  no sea un juicio de valor y, sobre todo, son un amenaza a personas que deberían ver respetada su libertad de conciencia y creencia.


El delito de los ateos es no aceptar los mecanismos de sumisión, de obediencia que unos y otros, en el nombre de Dios, usan para asegurarse el control social. Pero todo el que les diga esto será considerado un enemigo del estado, otro nombre para lo divino. Se sacraliza para no cambiar.
Para que personas como el señor diputado y presidente del comité Omar Hamroush pueda decir estas cosas y asegurar que los egipcios serán protegidos se ha de llegar a un nivel de aislamiento de la Historia realmente nocivo y con consecuencia para las próximas generaciones. Obliga además a un discurso visibles que ha de justificar ante los otros la piedad, aumentando la hipocresía social como forma de superviviencia.
Ahram Online cuenta también la preocupación de los diputados por el avance de ciertas tendencias que consideran extremistas en el islam de las escuelas infantiles a las universidades. Comentan preocupados el caso de una niña que se negó a dar la mano a un gobernador que hacía una visita a la escuela porque "era un hombre". Hay que poner remedio, dicen, a la expansión de estas ideas en edades tan tempranas. Pero es esto lo que se siembra indirectamente en esa competición social por la virtud.
Pronto vuelve a aparecer la amenaza atea y se buscan sus orígenes que están en la fuente de todos los peligros:

Osama El-Abd, the head of parliament’s religious affairs committee, said the spread of Western liberal thoughts in Egypt via television and internet channels in recent years has led to the spread of atheist ideas among young people.
“Young people who suffer from psychological problems can easily fall prey to such thoughts,” said Al-Abd. “But I do not agree that atheism has become a phenomenon in Egypt.
“It is a passing cloud and not a phenomenon, and we should conduct a dialogue with young people to rid their minds of any atheist, extremist and bizarre ideas and thoughts,” he said.
Late last year, a draft-law proposal from some MPs aiming to criminalise "atheism" sparked controversy, meeting with opposition from among Egyptian intellectuals and members of the general public.**

Una vez más los que se suelen quejar de la "islamofobia" parecen aceptar con normalidad que todo lo que ocurre y consideran negativo proviene de Occidente: derechos humanos, libertades, igualdad, feminismo, libertad de conciencia, de expresión, etc. son maniobras para destruir la perfección del orden del islam donde cada uno está donde debe. Los ricos son ricos porque Dios lo quiere y los pobres son pobres por la misma razón. Las mujeres obedecen porque así está escrito y los hijos a los padres, con razón o sin ella. Se empieza a pensar como uno quiere y se acaba en el caos absoluto, castigo por la desobediencia.


Todo esto debe ser entendido como parte de la no-campaña presidencial. El gobierno ha mandado al señor Gomaa a tranquilizar a los intranquilos diputados. No quieren que el pueblo piense que son una institución poco productiva sino personas preocupadas por ateos, herejes y extremistas.
Se acerca el aniversario de la revolución. De nuevo se adueña de muchos el pesimismo de la oportunidad perdida de haberse sacudido el pensamiento que convierte la vigilancia, la intransigencia y la represión del otro en virtudes públicas y privadas. Utilizando la excusa del terrorismo y la seguridad se definen como peligrosos a personas cuyo único delito es pensar de otra manera. Una vez más: los ateos no son terroristas ni enfermos. Son personas con derecho a no creer. El mundo está lleno de personas no creyentes que pueden ser buenas, inteligentes, justas y solidarias al igual que cualquier creyente. Muchas de las grandes mentes de la Historia han sido ateas sin que eso supusiera merma alguna en sus cualidades humanas. No se puede ir gritando por el mundo "¡islamofobia!" y después dedicarse a criminalizar, perseguir o encerrar a otras personas por pensar diferente. La teoría de la naturalidad religiosa egipcia es solo un subterfugio que causa sonrojo. Puede que complazca a los tradicionalistas y les haga sentir superiores, pero carece de fundamento alguno; llamar "ignorantes" a quienes no la comparten es una muestra más de soberbia.
La facilidad para nombrar ministras o tener una gran cantidad de diputadas no garantiza nada, ninguna modernidad. Son solo formas fotográficas de lucir un poder que sigue siendo el mismo pero que cada día retrocede un poco más en su pensamiento y en la obligación de los otros de seguirlo obedientemente.
De nuevo son los medios de comunicación, internet, Occidente, etc. los que perturban y amenazan la perfección del diseño natural egipcio. El ateísmo es solo una nube pasajera en la pureza del azul del cielo, les han tranquilizado. Por si acaso la nube se oscurece, ellos están vigilantes.



* "Alexandria police arrest 9 men for homosexuality" Egypt Independent 16/01/2018 http://www.egyptindependent.com/alexandria-police-arrest-9-for-homosexuality/

** "Endowments ministry taking steps to protect Egypt from 'atheist, heretical and extremist ideas': Minister" Ahram Online 16(01/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/288240/Egypt/Politics-/Endowments-ministry-taking-steps-to-protect-Egypt-.aspx





martes, 26 de diciembre de 2017

A la caza del ateo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los temores a la radicalización institucional de Egipto son cada vez más fundados. El gobierno, en plena campaña electoral para la presidencia, además de descalificar o detener a las alternativas propuestas, parece empeñado en la realización de cruzadas morales con las que enfrentarse a sus opositores.
Esta tendencia está en el gobierno de al-Sisi desde que se produjo la fractura de las fuerzas que respaldaron la salida de Morsi del poder. El argumento para el golpe era que los islamistas habían asaltado el poder y estaban transformando Egipto controlándolo desde la religión. La promesa que atrajo a los disidentes fue precisamente la de cambiar la constitución sectaria que los islamistas habían hecho durante su año escaso en el poder. A ella había que añadir una serie de iniciativas sociales retrógradas que afectaban especialmente a las mujeres y a los cristianos. La reducción de las edades matrimoniales, la financiación de créditos favorables para segundas o terceras esposas, además de las censuras o los recortes en cultura, etc. hicieron saltar la paciencia de muchos egipcios.
La constitución se reformó y quedó liberal. Sin embargo, desde que los grupos que habían apoyado el golpe se asustaron por el uso desproporcionado de la fuerza, con más de mil muertos, para desmantelar las sentadas de los que protestaban, el régimen inició una deriva que aquí hemos calificado de "piadosa", entendiendo que el gobierno de al-Sisi intentaba una síntesis imposible de nacionalismo y regresión religiosa. Lejos de instalar un régimen liberal, el gobierno se ha cerrado en el empeño de perseguir a las minorías para tratar de evitar que se le escape el apoyo de la reaccionaria mayoría de la sociedad egipcia.


El presidente se ha hartado de reclamar de las instituciones la "reforma del discurso religioso", especialmente a la Universidad de Al-Azhar, pero sin conseguir avanzar en ese sendero. Pero este discurso se queda en nada. Cada vez parece más evidente que su estrategia es exclusivamente para dejar fuera de juego a los grupos más radicales, pero no para un reformismo que abra la sociedad egipcia liberándola del control religioso y haciéndola más permisiva.
Lo que ha ocurrido durante el mandato de al-Sisi, por el contrario, ha sido un ataque a todos aquellos que preconizan una sociedad abierta, más laica, en la que aquellos no creyentes puedan desarrollar su vida sin necesidad de ocultación ante la vigilancia férrea de un estado religioso.
En ningún momento se ha perseguido tanto a los partidarios de una sociedad con libertad de creencia como bajo el mando férreo de al-Sisi. Esta circunstancia ya no puede ser obviada después de las campañas contra las personas ateas, de diferente orientación sexual o contra las propias mujeres, que se ven sometidas a duras campañas contra ellas y sus derechos.
La única explicación de este "populismo nacionalista-religioso" es que le sirve a al-Sisi para atacar en todos los frentes: a los terroristas del Estado Islámico y sus franquicias por radicales (lo que puede vender en Occidente) y a la oposición democrática de los partidos liberales, izquierdistas, activistas de causas sociales, etc. La religión sigue siendo una de las más eficaces herramientas de control social y al-Sisi no la va a dejar a sus rivales.

2015

Los dirigentes islamistas salieron huyendo de Egipto ante el temor a desaparecer. Los políticos que han quedado se han visto atacados desde ángulos diferentes, como se puede comprobar con los casos de los candidatos presidenciales, han sido acusados de traidores a la patria, como en el caso de Mohamed Anwar El-Sadat. Muchos han abandonado los partidos políticos ante la perspectiva de ser difamados, acusados de cualquier ocurrencia, como Khaled Ali, por atentar con su dedo contra las instituciones.
Esta vez, de cara a la próxima campaña electoral, el despreciado Parlamento egipcio ha vuelto a tomar la iniciativa. Nos cuentan en Egyptian Streets:

The Egyptian parliament’s committee on religion, headed by Amro Hamroush, discusses plans to make atheism a crime in Egypt to fall under the category of ‘contempt of religion’.
Hamroush said that this “phenomenon” -referring to atheism- is widely spreading among youth claiming that it falls under the right of freedom of belief. He further asserted it is important to confront the phenomenon in society especially that many atheists are open about presenting their beliefs in society, according to a report by Youm7.
He pointed out that there will be a great tole on Al-Azhar and the Church, as religious institutions, to confront the spread of this phenomenon.
In 2014, shortly after Egypt’s presidential elections naming Abdel Fattah al-Sisi the president of Egypt, the government released a national plan to stand against the phenomenon of atheism in a backlash against atheists who are open about it.
Similar reactions happened in cases related to the LGBT community in Egypt.
Egyptian authorities have arrested up to 57 people in a campaign against the LGBT community after rainbow flags were raised at the concert of Mashrou’ Leila whose vocalist, Hamed Sinno, is openly gay and stands for the rights of homosexuals.
The number stands now at 54 arrested according to the Egyptian Initiative for Personal Rights (EIPR). “A number of these individuals have already been found guilty of charges and 10 defendants in 9 cases have received harsh prison sentences, ranging from one to six years,” states EIPR.*


 A la vez que se habla de poner un satélite en órbita, el gobierno egipcio está modelando y adulando a una sociedad cada vez más retrógrada. Mientras Arabia Saudí, de donde provenía el wahabismo que hizo radicalizarse de los ochenta en adelante, es saludada por ir admitiendo novedades modernizadoras impensables, Egipto camina por el sendero "fundamentalista" encerrado a ateos y homosexuales, censurando novelas y encerrando a sus autores, etc. en nombre de una sacrosanta moral del pueblo egipcio.
Los peores niveles en derechos humanos, en Periodismo (el tercer peor país para los profesionales) y medios (cierres y bloqueos), hostil a las mujeres a las que se trata de mantener en la senda de la virtud, condenado a cárcel por gastar una broma sobre las aguas del Nilo (la cantante Sherine) o por lamentar el sacrificio de los corderos. La lista podría ser interminable. La sociedad egipcia ya no tiene límites en sus exigencias de represión y cualquiera puede salir en un canal televisivo diciendo que es un deber nacional violar a las mujeres que lleven pantalones vaqueros rasgados, como ha ocurrido recientemente.


Ahora le vuelve a tocar de nuevo a los "ateos". Lejos de avanzar en los derechos individuales, el Egipto de al-Sisi es cada vez más controlador, más intransigente ante cualquier diferencia ideológica, religiosa o sexual. Egipto es ahora mismo un cuartel en el que se pretende mantener de forma autoritaria el control del país.
Tras las protestas sociales por la entrega a los saudíes de las islas de Tiran y Sanafir, consideradas como atentados contra el estado o expandir noticias falsas, ocurrió el incidente de las banderas irisadas durante el concierto del grupo musical libanés, que se resolvió con decenas de encierros contra la comunidad gay. Son el otro campo que el gobierno castiga para evitar ser considerado como alejado de la fe coránica.
Los tres males que "asolan" a Egipto provienen de Occidente: el ateísmo, la homosexualidad y el feminismo. Para la mentalidad retrógrada de una parte importante de la sociedad, los tres son resultado de una conspiración para destruir el islam y a Egipto como su faro.
Con la excusa del terrorismo y la seguridad, el gobierno ha orquestado la mayor campaña de represión orquestada hasta el momento. Lo sorprendente es que cuando los medios e instituciones, los países, denuncian esta situación, Egipto se rasga las vestiduras y habla de no ser entendido. Todo está clarísimo.


La represión es el síntoma de la impotencia para controlar sociedad y territorio. Pero son estas detenciones las que le reportan una especie de recubrimiento piadoso. Todo este radicalismo retrógrado que se vive con propuestas como la que el parlamento inicia ahora muestra un avance cada vez más complicado hacia un estado represor. El gobierno de al-Sisi ha enterrado definitivamente la Revolución del 25 de enero de 2011 y se dirige hacia un islamismo de estado, en el que se supone que quiere controlar a toda posible discrepancia con la etiqueta de ataques a la religión. Como se hace girar todo alrededor de lo religioso, nadie puede escapar.
Lo que hemos visto estos últimos días contra los coptos es un ejemplo más de la intransigencia social que se está generando. No son ya los terroristas, sino los piadosos ciudadanos que se levantan contra todo aquello que es diferente.
El mayor absurdo de la historia egipcia de estos años es la condena a la cantante Sherine por hacer un chiste sobre beber agua del Nilo. Después de eso, todo es posible. Puedes mandar satélites al espacio, navegar nuevos canales, sacarle su jugo al átomo, etc. Pero nada de eso habrá logrado modernizar las mentes retrógradas. Muy mal año 2017 para los que esperan libertades. 2018 puede ser peor.



* "Egyptian Parliament Discusses Plans to Criminalise Atheism" Egyptian Streets 24/12/2017 https://egyptianstreets.com/2017/12/24/egyptian-parliament-discusses-plans-to-criminalise-atheism/

2013




sábado, 5 de agosto de 2017

Los buenos, los malos y los prudentes

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Es difícil encontrar en el mundo un país en el que, como sucede en Egipto, la cuestión de la religión esté siempre encima de la mesa para una cosa y para otra. Ya sea en las casas, en las calles o en el Parlamento, lo religioso es el filtro por el que la mayoría perciben y juzgan la realidad. Hace unos días, se nos contaba que el juez candidato a la presidencia del Consejo de Estado presentado por sus colegas sostenía que las mujeres no debían ser promovidas a jueces porque no podrían estar en la misma habitación con los otros dos miembros varones del tribunal. Se amparaba para ello en las normas islámicas. (ver entrada). Mientras las mujeres tunecinas consiguen arrancar leyes al parlamento para beneficio de todas, en Egipto es posible que alguien siga sosteniendo argumentos como ese ante la lógica incomprensión de la mayoría de los países.
La prensa egipcia nos ofrece hoy una doble muestra de cómo se afronta esta cuestión desde perspectivas diferentes. El primero de los artículos, el publicado en el diario estatal, se titula "Now Egyptians know" y está firmado por la entusiasta Azza Radwan Sedky. No interesa tanto su descripción del que por fin los egipcios se hayan dado cuenta de la maldad islamista, sino su proceso y de los efectos en la transformación religiosa de la sociedad egipcia, bastante abierta y liberal hasta que empezó la carrera por la virtud y el Paraíso en los años 70-80.

In Egypt, in the 70s and 80s, as men grew beards and women covered their hair, onlookers were surprised but accepting. After all it was a positive thing – was it not? – to adhere to the broader guidelines of religion.
Envious that some could follow God’s wishes better than themselves, many wannabes pursued the same look. Soon, society as a whole had opted for conservatism. Men and women stopped shaking hands with members of the other sex, and “Al-Salam Aleikum” replaced the usual “Good morning” or “Allö”. At social gatherings, in Egypt and abroad, men and women prayed, while Copts and foreigners looked on, alienated.*

Me parece relevante aquí, no tanto el fenómeno que es conocido, el comienzo del segundo párrafo, en el que se centra en el proceso de emulación envidiosa, esa carrera exterior por aparentar la mayor piedad posible como un rasgo de identificación (y competición) social. Pronto no es bastante con "ser religioso" hay que ser "más religioso" que los demás. El éxito de la obra de Moliere "Tartufo" cuando fue puesta en escena no hace mucho tiempo en El Cairo se explica solo. El tartufismo, esa hipócrita exhibición de la religiosidad ante los demás, es un vicio frecuente.
A los párrafos anteriores le sigue una detallada lista de los terribles efectos que esto tuvo sobre el comportamiento social e individual, que pronto se vieron enfrentados. Los cambios comenzaron:

Peculiar and estranging fatwas collided with reason: don’t listen to music; don’t stand up for the national anthem; don’t wish Christians well.
Flagrant disdain for what was considered normal and acceptable hit the society in the core.
The trouble was that no one linked this fundamentalist and often grotesque change to Islamism, whether it be Salafi, Wahabi, or Muslim Brotherhood in allegiance.
No one saw the social change as a link to a systematic political power-grab rooted in cultural and social dominance. What the Muslim Brotherhood gave in aid and support to the needy, it took back in compliance and agreement to a new set of cultural norms.
Few in Egypt, and elsewhere around the world for that matter, saw this slow but underlying shift for what it truly was: a method of keeping the masses in a subservient state, subdued into blind conformity.
It took a stolen revolution, an Islamist parliament, and a Muslim Brotherhood president to make matters explicitly clear: a facade disguising an inherent desire to dominate.**


El optimismo oficialista de Azza Radwan Sedky tiende a ver siempre la sociedad egipcia como un cuerpo sano sujeto a infecciones. Sin embargo, las infecciones se producen por el bajo nivel de las defensas. No es solo culpa de los que se dirigen los egipcios para seducirlos. Los que se dirigen a ellos saben cómo entrar en su psicología colectiva, algo que llevan manipulando desde muchas décadas atrás.
Pese a afirmar que "pocos vieron", dentro y fuera, los efectos del proceso, lo cierto es que sí se vio. Pero a los que lo denunciaban los iban marginando y eliminando del camino, como fue ocurriendo en otros países que pasaron de ser sociedades más tolerantes a nidos de intransigencia radical. Basta con mirar los archivos fotográficos de países como el propio Egipto, Afganistán, etc. para comprobar que lo que comenzó por el vestuario se cerró como intransigencia. Las barbas eran más que detalles exteriores; eran signos de piedad y sobre todo de autoridad.
Más allá de la enumeración de hechos concretos, lo esencial es que lo individual debe ceder ante lo colectivo, la coacción social pasó a ser un hecho. Ya no se tenía más opción que hacer lo mismo que los demás o prepararse para lo peor.
La definición dada por la autora —a method of keeping the masses in a subservient state, subdued into blind conformity— puede establecerse más allá de los calendarios. Es la lucha permanente por el control social.
La constitución enmendada por el nuevo parlamento, el surgido después del 30 de junio y el "no-coup" fue bastante liberal en muchos aspectos, pero sirve de poco sin el apoyo social. Pese a que se dice que los egipcios ahora ya saben, se han dado cuenta, la obsesión religiosa sigue bajo controles antiliberales, ya sea socialmente o institucionalmente. La religión sigue siendo la vara de medir porque no hay poder que quiera renunciar o enfrentarse a ella.


El problema es siempre el mismo: el conservadurismo religioso egipcio es más fácil de manipular que el liberalismo individualista, que considera que la religiosidad (o su ausencia) son cuestiones individuales en las que nadie debe intervenir ni por las que nadie debe ser preguntado. Pero eso es renunciar a una fuerza muy poderosa que puede hacer salir, por usar las palabras de la autora de la "conformidad ciega".
El presidente Sisi se dio cuenta que la mayoría alcanzada por su predecesor, el islamista Mohamed Morsi, se debía a la culminación de proceso de "ceguera" y que los Hermanos estaban recogiendo las décadas de control y manipulación social que había ejercido a través de las instituciones, sindicatos, etc. donde se habían metido exhibiendo una virtud tartufesca. A los hermanos les había bastado con mostrarse "piadosos" y presentar la desidia de la época de Mubarak como una forma de "impiedad", Dios no está con ellos.
El tira y afloja que la presidencia tiene con Al-Azhar desde su llegada al poder es precisamente la dificultad en desmontar ese control religioso que ha pasado de los Hermanos  a los clérigos, cuya institución ha tenido también sus momentos oscuros en relación con los islamistas. La impaciencia del presidente es resultado de la falta de eficacia del mensaje liberal que pretende y de cómo, por el contrario, se produce un relevo en el control. ¿Por qué renunciar a ello si ayuda a mantener el poder?
La Universidad de Al-Azhar ha tratado de mantener su poder y hacerse imprescindible para el mantenimiento de un mensaje religioso moderado. ¿Pero existe este más allá de la condena de la violencia terrorista? Esa es la gran cuestión.
¿Un mensaje religioso moderado significa que puede quedar alguien al margen de la religión? No, en la versión de Al-Azhar.


Es aquí donde entra el segundo gran tema recurrente: el ateísmo. Su equiparación con el "terrorismo" no es una demostración de "moderación" sino de todo lo contrario. Uno puede "entender" que un fanático religioso ponga una bomba o corte un cuello ya que es un extremista. Pero uno nunca puede entender que un estado encierre en la cárcel a un "ateo".
Es sobre este segundo aspecto sobre el que vuelve otra vez a aparecer en Egypt Independent otro artículo, titulado esta vez "What can Al-Azhar do to smooth path to Islam for prudent atheists?"** La vuelta sobre el tema, una y otra vez, revela la obsesión con la figura demonizada del ateo. Resultaría en otras circunstancias hasta cómica la expresión "prudent atheist" tal como aparece en el titular. Sin embargo, es un intento precisamente de separar el tópico del ateo destructor de familias, estados, etc. de la persona que simplemente no cree.
El comienzo del artículo es ya una presentación recurrente; trata de situar el problema y sus dimensiones:

Typically, atheists in Muslim countries prefer to keep their beliefs secret, fearing their lack of faith will lead to their death.
In Egypt, the situation is different; young Egyptians have been touting atheist and agnostic ideologies on social media, which raises questions regarding the real number of atheists in Egypt, and how government and religious institutions are dealing with them.
Recently, massive controversy surfaced on social media outlets when Al-Azhar — Egypt’s largest Muslim beacon — released a statement that Egypt has the highest amount of atheists in the Arab world. The statement came from a member of Al-Azhar’s Technical Office, Ahmed al-Malkai, in an interview on privately-run news channel Al-Nahar.
“It is not only the role of Al-Azhar and the government to combat atheism, but families are also responsible for the phenomenon,” Malkai said during the interview.
“All  questions that have been raised by atheists were met with proper answers from Al-Azhar.”
Egypt Independent investigated the relations between the institution of Al-Azhar and atheists in Egypt, and how they are responding to clerics’ repeated calls for dialogue.**


Como todo el mundo sabe, el número exacto de ateos en Egipto es de 866, ni uno más ni uno menos. El número es ridículo pero el asunto serio. Lo interesante es cómo, de nuevo, se presenta a Egipto como el blanco de los grandes peligros del mundo. Si el estado, Al-Azhar y las familias egipcias no lo remedian, pronto serán como Occidente, y estarán llenos de ateos, La plaga que faltaba.
Es curioso —en términos absolutos— que la discusión sobre el ateísmo parta siempre de esos dos datos (me resisto a llamarlos hechos): los 866 y el país con más ateos. De esta forma se parte siempre de la sensación de peligro.
Recordemos iniciativas como las cabinas montadas en el metro de El Cairo por Al-Azhar para explicar las dudas a los viajeros, el control de los sermones, el propio artículo recuerda la campaña de 2014 lanzada por el Ministerio de Juventud para combatir la extensión del ateísmo, etc.
Afortunadamente, parecen haberse detenido las campañas contra reformistas y poco o nada creyentes, un tributo que el gobierno pagaba con la intención de no verse acusados de tener la impiedad entre sus metas políticas, algo que siempre se ha utilizado. La religión es del pueblo, los ateos son los gobernantes, que pueden verse comprometidos si se desvían de las normas religiosas.


Al-Azhar ha abierto un poco su estrategia de rechazo, pero no es más que una argucia. Después de decir que ellos tienen respuestas claras para todas las dudas de creyentes y no creyentes, se han empeñado en entablar diálogo con los ateos. Evidentemente no es más que una maniobra, pues nadie se va a prestar a una tontería así.
Egypt Independent recoge opiniones en el otro bando:

“In any developed country, there is a principle that is followed — citizenship; no one can ask you about your religion or beliefs, and all laws are applied without religious discrimination,” Mohamed Ismail, an Egyptian atheist, told Egypt Independent on Thursday.
Ismail stressed that the citizenship principle is not likely to be applied in Egypt any time, maintaining that Egyptians are obsessed with religion and refuse to acknowledge any faith that is not Abrahamic.
Ismail has adopted atheism as his personal ideology since 2012. He notes that it is not easy for an Egyptian to declare themselves atheist in front of others, as it could put them at fatal risk.
An Egyptian agnostic, who spoke to Egypt Independent on condition of anonymity, agrees that being open about ‘dissident’ beliefs can incite danger.
“I started to be agnostic after intensively studying science, which made me realize religion is a man-made concept,” she says.
She rejects the call for dialogue with Al-Azhar and any state–sponsored religious institution, claiming that engaging in dialogue with clerics would not be productive, as their ideology is different; she believes that Islam promotes terrorism.
However, Ismail says that the recent representation of Islam on the part of the clerics is a good step, as in the past there were only people from Salafist and Muslim Brotherhood political currents that acted as spokespersons of Islam, and they contributed to the religion’s distortion.
Nevertheless, he personally does not believe that engaging in discussion with them would be beneficial, saying, “I can read what they have to say in books.”**

Las dos caras del ateísmo se nos muestran. Ismail es un ateo prudente. Ha dejado de creer, pero no se mete con nadie. No tiene ganas de discutir con los clérigos, pero puede leer libros que le explique en qué está equivocado y el camino de vuelta. Los clérigos, dice, lo están haciendo muy bien. A ella, en cambio —¡ay, las mujeres!—, como si fuera un "preciosa ridícula" de Moliere, le dio por la Ciencia y... ya se sabe. No solo ha perdido la fe, sino que cree que el islam es la fuente del terrorismo. Ateo bueno, atea mala.


El primer artículo se centra en la diferencias entre la religión manipulada por los islamistas y la religión controlada por el estado. En el segundo caso, todo va bien:

Today Muslims speak out in unanimity with Copts, who remain the prime target for terrorists.
But a more prominent change is in the hatred Egyptians feel towards Islamists as they inflict more pain on innocent souls.
And yet, Egyptian Muslims will remain devout through and through. As they follow the true pillars of Islam, charities boom with an influx of Zakat donations, Friday prayers are the focal point of any weekend, Ramadan is observed diligently and celebrated widely, and the Hajj is a wish for all Muslims.
But if Egyptians have learned anything from the horrors they faced after the revolution, when Islamists enveloped Egypt in a fake Islamist aura void of feelings for others and lacking in inclusiveness, it is the awareness of how entrenched Islamists were in society and how controlling the Islamist disguise was.
Egypt was bound to discover this at one point or another. As it suffers today, the only consolation is that it is better to realise the truth now than later. The earlier Egypt discovers its enemies, the faster it will be able to get them out of its system.*

Reza a Dios y odia a los islamistas. Ese es el principio. No se trata de si es el opio del pueblo o no sino de quién lo comercializa. Nada que venga del estado o de las instituciones controladas puede ser malo, por definición. El optimismo de la autora se mantiene ocurra lo que ocurra. Pero hay un aspecto que se queda fuera en su razonamiento: anteriormente ha señalado que el conservadurismo religioso que ella achaca a los islamistas y salafistas, también afectó a los coptos, que se volvieron más estrictos. Esto indicaría que la cuestión va más allá de lo religioso y se adentra en las raíces sociales, en un conservadurismo social que se exhibe en las comunidades como un valor competitivo.
Todo lo malo, obviamente, viene de los grupos que se aprovechan de la buena religiosidad egipcia para engañar a los creyentes. Los egipcios, esa es la tesis del artículo, ya saben de dónde viene el mal.
¿Y los ateos? Con una autoridad buena, se puede discutir. El segundo artículo se cierra con estas palabras:

According to former undersecretary of Al-Azhar Mahmoud Ashour, “there is no justification for reluctant refusal from atheists to engage in open dialogue with Al-Azhar, as it is not like IS or any extremist groups that kill atheists.”
Ashour noted that it is important for all state institutions to encourage atheists in Egypt to engage in dialogue with Al-Azhar or churches, as he considers atheism a psychological disease that should be addressed.**

Como se puede apreciar, el ateo prefiere considerarse sano en su intimidad que un enfermo a los ojos de los que se ofrecen amablemente a "dialogar" con él. Lo cierto es que, los maten o no, se sigue considerándolos como "terroristas" cuya función es destruir las familias, Egipto y el islam, por ese orden.


La transformación de Egipto, descrita en el primer artículo, debería usarse para algo más que para infundir miedo a los islamistas. No debe soslayarse la intervención del propio estado en este cambio tras la caída de Nasser, al que presentaron como un abandonado por Dios para justificar los fracasos militares. Tampoco debería ignorarse la evolución en este sentido de la sociedad egipcia, a la que se educa en su propia excepcionalidad tanto en lo religioso como en el nacionalismo.
Nadie renuncia al control social. Solo se trata de canalizarlo en un sentido u otro, en buscar el apoyo. El propio presidente ha tratado de buscar un equilibrio y hacerse con la idea de la "reforma" que, para su desesperación, no es secundada por Al-Azhar, que prefiere un control social tradicional, que no mine su poder. Por eso los ateos, los reformistas, etc. lo siguen teniendo complicado en Egipto.
Lo importante no es lo que creemos, sino que hacemos con los que no creen lo mismo que nosotros. Es ahí donde se ve la tolerancia religiosa y el valor de la convivencia. Es importante también que las creencias puedan evolucionar con quienes viven con ellas. Pero me temo que, sobre esto, no hay mucha voluntad discutidora. Los dos artículos lo reflejan. 
Hay buenos y malos creyentes; prudentes y malos ateos. 



* Azza Radwan Sedky "Now Egyptians know" Ahram Online 3/08/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContentP/4/274197/Opinion/Now-Egyptians-know.aspx

** "What can Al-Azhar do to smooth path to Islam for prudent atheists?" Egypt Independent 4/08/2017 http://www.egyptindependent.com/what-can-al-azhar-do-to-smooth-path-to-islam-for-prudent-atheists/