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martes, 1 de agosto de 2017

Tres consejos y un adios

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hay algo de justicia poética en el despido de Anthony Scaramucci tras diez días en la Casa Blanca. Parece difícil de superar, pero se superará. Se ha perdido su estilo, su verbo (lenguaje colorista, llamó a sus insultos), sus movimientos sincronizados con el Jefe. Había renunciado... a lo que fuera. Los que más lo lamentan son los humoristas que habían encontrado en él un filón. Apenas un fin de semana para poder sacarle el jugo a un personaje que prometía mucho. Pero así son las cosas.
La Casa se ha convertido en una especie de relato de terror en el que puede pasar cualquier cosa al que traspasa su verja. La lista ya es sospechosamente larga para poco más de seis meses desde que llegó el Maestro.
Eso explica que John Podesta —que ha servido a Hillary Clinton, a Barack Obama y ha sido jefe de Staff de la Casa Blanca con Bill Clinton— escriba en The Washington Post un artículo con el título "The best advice I could have given to John Kelly: Don’t do it!". Ya no son tiempos para la lírica o para las metáforas. El "lenguaje colorista", empleado por Trump y por el ahora defenestrado Scaramucci, ha dejado de ser eficaz. Hay que dejarse de sutilezas y ser directo:

As a former White House chief of staff, the best advice I could have given Gen. John F. Kelly has been overtaken by events: Don’t take the job.
Kelly, who has rendered extraordinary service and sacrifice to the nation, just signed up for what may truly be an impossible mission: bringing discipline, order and strategic focus to the chaos that is the Trump White House.
To have any chance of succeeding, he will have to accomplish three extraordinary tasks, all at odds with President Trump’s instincts.*

Como demócrata y político curtido que habrá visto de todo, no quiere que el general Kelly acabe sus días de gloria y servicio en la Casa Blanca, destino infernal. Como a los demás, Trump los engullirá y los regurgitará dejándolos sobre el césped para ser pisoteados por las bestias.
Si tenemos en cuenta que muchos puestos están sin cubrir por el barullo formado desde que llegó, el caos de la administración norteamericana tiene proporciones épico estelares o "bíblicas", como escribe en otro artículo de The Washington Post, firmado por  Dana Milbank y titulado "The Mooch takes a fall of biblical proportions". A diferencia de los consejos dados por Podesta al nuevo Jefe de Staff, Milbank no puede controlar su ironía y exprime las perlas que en su breve paseo por la comunicación institucional ha dejado Scaramucci. No es el único.


Trump se jactó al inicio que iba a llevar a la Casa Blanca las mentes más brillantes disponibles, las inteligencias más elevadas. Lo que no explicó es que iba a poner a cada una de ellas en puestos en los que no tenían la más mínima experiencia. El presidente novato se rodeo de expertos haciendo cosas de las que no tenían ni idea, como él. A Tillerson, un empresario petrolero, lo puso al frente de la Secretaría de Estado y hace lo que puede, especialmente tratando de arreglar los desaguisados del Maestro. Kelly es un militar, un marine, al frente de la Casa Blanca.
Sin embargo, ha sido la elección de Anthony Scaramucci, The Mooch, para la Dirección de Comunicación la que ha dejado en evidencia que Trump no es un buen seleccionador de personal. Fue abrir la boca y se vino todo abajo. No está mal para estrenarse en la dirección de Comunicación. Fue enviado a evitar filtraciones y se filtraron sus propias e inadecuadas palabras, lo que ya es empezar mal. Ha estado tan poco tiempo que no se puede decir que haya acabado mal; solo que empezó.
Yo creo —un suponer— que, a Trump, Scaramucci le recordaba algo a él mismo de joven. Un aire... El analista y humorista político Trewor Noah, presentador de The Daily Show, lo expresó el otro día al mostrar en paralelo los gestos de uno y otro, un efecto casi de natación sincronizada digno de una Olimpiadas. Los mismos movimientos, posturas..., hasta el mismo gesto lanzado el beso de despedida.



Al final, lo que ha hecho Trump es lo que se hace en cualquier western que se precie, llamar al 7º de Caballería, pues no es otra cosa lo que ha hecho al poner a un militar al frente de la Casa Blanca. Trump le ha recibido haciendo chistes sobre la brutalidad policial frente a cientos de agentes, para escándalo de la propia Policía que no está para bromas con estos asuntos en la calles de muchas ciudades.
John Podesta le ha dado al general Kelly algunos consejos ya que ha aceptado la misión suicida:

First, discipline. There’s no doubt the decision to replace Reince Priebus with Kelly was based on the hope that a former four-star Marine general could get this menagerie in line. You don’t have to compare the Trump White House to no-drama Obama or the buttoned-down Bush operations to know there is simply no precedent in modern history for the current White House culture of factionalism, infighting and lack of respect among senior staff members.
[...]
Kelly’s second task will be to restore strategic direction to Trump’s haphazard policy-making process.
In domestic affairs, that will mean reestablishing relationships with congressional leaders on both sides of the aisle. Trump’s current strategy of partisan bullying has been disastrous, producing almost no significant legislation in what has generally been the most productive part of a new president’s time in office.
[...]
Kelly’s third task might be the hardest.
He has to protect the integrity and independence of the Justice Department and special counsel Robert S. Mueller III’s investigation from constant interference by the president and the White House. He has to be resolute in defending our constitutional norms and the rule of law. While it may not endear him to the president, Kelly will actually be helping Trump stay out of even more trouble.*


¿No sería más sencillo encerrar a Trump en un sótano directamente y hacer como si no hubiera pasado nada? Los consejos de Podesta a Kelly son realmente sencillos —obvios, dada la situación— pero existe un gran problema: Trump es el presidente.
Si alguien se hubiera perdido en una selva, incomunicado, se reincorporara a la vida civilizada y —después de una buena ducha— se sentara a leer The Washington Post y encontrara el artículo de John Podesta no entendería nada: "¿El mayor problema de la Casa Blanca es el Presidente?", preguntaría asombrado. Sí —le contestarían—, mejor no preguntes.
Finalmente, John Podesta, una vez dados sus tres consejos y haber dejado su conciencia limpia, escribe:

I began by noting that Kelly may have embarked on mission impossible, but the good news is that he does have a strong hand to play. The truth is that the president needs Kelly more than Kelly needs him. Trump simply cannot afford to have Kelly walk without disastrous consequences. The new chief of staff should use that power to restore discipline and dignity to a White House sorely in need of both.*

Esperemos que Trump lea también el artículo. Pero existen las mismas probabilidades de que se sienta aliviado que ofendido; o primero uno y después lo otro. Dirá que nadie puede manejar la Casa Blanca mejor que él, que solo pensarlo es no ser "leal".
Un tuit de Donald Trump asegura que todo está bien en la Casa Blanca. América puede dormir tranquila. 




* John Podesta "The best advice I could have given to John Kelly: Don’t do it!" The Washington Post 31/07/2107 https://www.washingtonpost.com/opinions/john-kelly-may-have-signed-up-for-mission-impossible/2017/07/31/8eebc942-7610-11e7-9eac-d56bd5568db8_story.html

domingo, 30 de julio de 2017

El hombre al que amaban los Boy Scouts y el lenguaje colorista

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
¡Lo que le hacía falta a los Estados Unidos era Anthony Scaramucci! El nuevo jefe de Comunicación, ocupación que nunca ha tenido, de la Casa Blanca es el complemento perfecto para los tuits y maneras de Trump. Uno se los puede imaginar fácilmente metidos en una furgoneta y haciendo la Ruta 66 como si fueran colegas de toda la vida. Lo único que hasta el momento había obstaculizado este destino eran las descalificaciones de Scaramucci a Trump, pero ¿qué es eso cuando la química funciona?
Todo el mundo da la razón —hay algo de justicia poética en esto— a Sean Spicer, el dimitido portavoz de la Casa Blanca. Fue un aviso. Después de lidiar con Trump y enfrentado a la prensa, que Spicer se fuera anticipaba algo.
Euronews señala:

Dispuesto a blandir su espada verbal contra las filtraciones que sacuden el Despacho Oval, primero ha atacado al jefe de gabinete, Reince Priebus, al que considera principal responsable y ha acusado de ser “un jodido paranoico esquizofrénico”.
Después ha insultado al estratega de Trump, Stephen Bannon, asegurando que: “Yo no trato de chupármela como él. No intento utilizar la jodida fuerza del presidente para mejorar mi imagen. Estoy aquí para servir a mi país.”
Y por último, ha presionado sin miramientos al conocido periodista, Ryan Lizza, que publicó en The New Yorker que Scaramucci estaba cenando en la Casa Blanca con Trump, su esposa Melania, el popular presentador de la cadena Fox, Sean Hannity y el exejecutivo Bill Shine.*


Es un pequeño ejemplo de lo que propio Scaramucci ha llamado "lenguaje colorista". Normalmente las personas llegan a los nuevos trabajos con un poco de prudencia, tratan de conocer a la gente y que la gente los conozca. A Scaramucci solo le interesa el segundo aspecto.
Es evidente que alguien que llega con esas "ganas" a la Casa Blanca ha sido buscado por eso. Mientras todos piensan que Trump necesita a su alrededor personas sensatas y moderadas que palien los efectos de los destrozos del Presidente y el deterioro de su imagen, Trump ha hecho justo lo contrario al nombrar a Scaramucci.
También ha buscado alguien al margen del partido de los republicanos. Le interesaba alguien que, al contrario, hubiese tenido conflictos con sus miembros y Scaramucci, como vemos, es especialistas. Ha traído un "ejecutor" externo para que no haya lealtades paralelas. Su tarea es precisamente detectar soplones, evitar viejas amistades.
Recogen en Euronews lo ocurrido tras las amenazas (no las trascribimos) a Lizza:

Scaramucci, el banquero de Nueva York sin experiencia política al que han apodado como “el gorrón”, “The Mooch”, no pensaba que Ryan Lizza fuese a publicar sus comentarios, por lo que enseguida tuvo que dar marcha atrás y escribió en su cuenta de Twitter:
“A veces utilizo un colorido lenguaje. Voy a abstenerme en ese terreno, pero no renunciaré en mi apasionada lucha por el programa de @realDonaldTrump”.*

El "color" del lenguaje de Anthony Scaramucci es bastante peculiar. Es una combinación de insulto y amenaza, lo ideal para un Director de Comunicación de la Casa Blanca. Pero el nombramiento —junto con el del general Kelly sustituyendo al jefe de Gabinete, el otro "insultado" por Scaramucci, Reince Priebus — es muy ilustrativo de la situación interna de la casa Blanca.


La mayor preocupación de Trump no es Corea del Norte u Oriente Medio: es la propia Casa Blanca. Está obsesionado con las filtraciones que piensa que se producen en su entorno inmediato. Los choques frontales de Scaramucci se han producido con personas a las que acusaba de ser filtradores de información al exterior. En una persona como Trump, obsesionada patológicamente con la lealtad (como señalan sus biógrafos), es realmente peliagudo. Scaramucci y Kelly son los nuevos guardianes de la cripta.
Implica algo más: la cuerda con el partido republicano está muy tensa. Empieza el momento advertido en el que los republicanos descontentos y temerosos temen que el desprestigio presidencial pase factura y arrastre al partido hasta límites incalculables. Habrá una minoría que jalee a Trump hasta la tumba pero el movimiento de alejarse es claro. Es probable que las filtraciones del entorno presidencial sea un intento de algunos de tratar de justificar lo que tienen que hacer bajo el mandato presidencial, una forma de búsqueda de distanciamiento. Quizá haya más arrepentimiento y vergüenza que conspiración.
Trump se supera cada día. Uno de sus últimos espectáculos es haber hecho que la directiva de la organización de los Boy Scouts haya pedido disculpas a sus miembros y familias después del discurso que Trump les dio. Uno puede pensar que qué más sencillo que dirigir un discurso ejemplarizante y pedagógico a las niñas y niños, pero nada es sencillo con Trump.
The New York Times nos cuenta cómo fue el acto y sus consecuencias:

Facing an angry backlash from parents and former members, the chief executive of the Boy Scouts of America apologized on Thursday for political remarks made by President Trump at the organization’s National Jamboree this week.
In the speech, Mr. Trump crowed over his election victory, attacked the news media and criticized Hillary Clinton and former President Barack Obama.
Michael Surbaugh, the organization’s chief, said in a statement on Thursday that it was “never our intent” for the National Jamboree to become a venue for partisan political attacks.
“I want to extend my sincere apologies to those in our Scouting family who were offended by the political rhetoric that was inserted into the jamboree,” he wrote. He added, “We sincerely regret that politics were inserted into the Scouting program.”
Speaking to a crowd of some 40,000 scouts, volunteers and others in West Virginia on Monday, Mr. Trump attacked the “fake media” and celebrated his “incredible” election victory.
 “Do you remember that incredible night with the maps?” he asked the crowd of mostly under-voting-age attendees. “And that map was so red it was unbelievable, and they didn’t know what to say.”
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Jenna Johnson ✔ @wpjenna
The Boy Scouts of America are now booing Hillary Clinton as President Trump recounts his Michigan strategy and the election results.
12:59 AM - Jul 25, 2017
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Mr. Trump mocked Mrs. Clinton for losing Michigan in the election, and many in the crowd booed her name. He regaled the scouts with stories from a New York cocktail party. And he drew attention to the fact that Mr. Obama declined to attend the National Jamboree during his years in office. (Mr. Obama stayed away from the event over the Boy Scouts ban on gay and transgender scouts and scoutmasters, which has since changed.)**


Pero todavía quedaba un número final del que no creo que se puedan recuperar los Boy Scouts de América en mucho tiempo, un espectáculo insólito:

At one point, the crowd erupted into chants of “We love Trump!” and booed Mr. Obama.

Boy Scouts Chant "WE LOVE TRUMP," Boo Obama at Jamboree In West Virginia
1:14 AM - Jul 25, 2017
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Mr. Trump’s remarks prompted an immediate and scathing backlash against the Boy Scouts, who are suffering from a steep decline in membership and cultural relevance after a yearslong period in which they drew national headlines mainly for their hostility to the prospect of openly gay or transgender members.**

Gracias a Trump y a su discurso (los organizadores también tienen algo que ver en esto), los Scouts han pasado a representar una mezcla entre la Juventudes Hitlerianas y los niños de la película El pueblo de los malditos. 40.000 niños gritando "We love Trump" deja en pañales a Orwell y revela la falta de sentido de Trump, tanto común como político. Pero puede que el año próximo sea Anthony Scaramucci, con su lenguaje colorista, el que se dirija a los Scouts para enseñarles a quién deben amar, odiar y abuchear. 
Obama no había ido a sus festejos por considerar que la organización era homófoba y discriminadora. Trump, en cambio, está feliz después de haber creado un conflicto con los republicanos a cuenta de su orden homófoba para el Ejército. Y eso ¡después de haberse envuelto en la bandera arco iris y aber manifestado su apoyo a la comunidad LGTB!
Los que pensaban que el espectáculo iría a menos, se equivocaban. La entrada de nuevos personajes en esta segunda parte de la temporada permite nuevas intrigas e inesperados desenlaces. ¡Una delicia, niños y niñas!


Me imagino que habrá mucha gente dolorosamente consciente de la destrucción progresiva que Trump está haciendo de todo aquello a lo que se acerca. Eso incluye el Partido Republicano, la Casa Blanca, la Secretaría de Estado, el G20... y ahora los Boy Scouts. Su personalidad contiene ese punto de sadismo destructor que disfrutan los ególatras. ¡Qué mejor forma de experimentar el poder que desatruyendo!

* "Scaramucci: Amenazas a la prensa y virulencia verbal" Euronews 28/07/2017 http://es.euronews.com/2017/07/28/scaramucci-amenazas-a-la-prensa-y-virulencia-verbal

** "Boy Scouts Apologize Over President Trump’s Remarks at Jamboree" The New York Times 27/07/2017 https://www.nytimes.com/2017/07/27/us/boy-scouts-trump-apology.html