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martes, 4 de julio de 2023

El "día inmortal" o el día en que al-Sisi no dio un golpe de estado

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Con unos días de retraso, el diario ABC le dedica un artículo a los diez años del "no coup" egipcio, el golpe de estado que llevó al entonces ministro de Defensa a hacerse con el poder en Egipto. El artículo, encabezado con una característica foto de Al-Sisi, lleva por título "Diez años del golpe militar que aupó al poder de Egipto al 'faraón' Al Sisi y terminó con el régimen de Hermanos Musulmanes", lo firma Francisco de Andrés.

Apenas ha habido recuerdo de este aniversario, incluido Egipto, donde algunos medios han incluido algún comentario, revisión o cualquier otro tipo de texto generalmente cercano al poder.

El ambiente en Egipto no está para grandes alardes. La situación económica con la depreciación de la libra ha reducido el poder adquisitivo de los egipcios, mientras que la situación internacional no favorece la llegada de demasiado turismo, especialmente del que era objeto de especial atención, el ruso. El grifo ruso había sido cortado durante años por Putin debido al atentando contra un avión ruso lleno de turistas rusos del que el gobierno egipcio se negaba a reconocer su responsabilidad siguiendo su tradicional forma de afrontar las situaciones problemáticas, es decir, negándolas. Putin, debido a la situación por Ucrania, no tiene muchos lugares a donde mandar a sus ciudadanos de vacaciones y los mandó a Egipto, hasta que el molesto incidente del tiburón que se comió a un turista y ahora luce en un museo egipcio, hizo su aparición.

Como no se han echado mucho las campanas al vuelo por los diez años, ha tenido que ser el propio Al-Sisi el que recordara a los egipcios lo importante que fue su golpe de estado, el "no coup". En la visión del presidente, el "30 de junio" tiene un significado especial. En el Ahram Online, diario estatal, se recogen sus palabras:

In a statement released on Friday marking the 10th anniversary of the 30 June 2013 Revolution, El-Sisi said that day marks the reaffirmation of the unity of the homeland, under its Egyptian identity, which unites and does not disperse.

"30 June 2013 is one of the most prominent immortal days. It is the day when the great people of Egypt rose up, rebelling against those who wanted to take their homeland, rejecting injustice, sectarianism and tyranny, saying: the identity of the homeland is authentically Egyptian. We will not allow it to be kidnapped or exchanged," he added.

El-Sisi stated that the Egyptian people's resilience since the June 30 Revolution would be studied by intellectuals and researchers.

"There are many questions that have been raised about the secret behind the special relationship between the Egyptian people and their national state institutions and between the people and their Armed Forces," he noted.

"Many were confused about the source of this solid will and unyielding determination, which transformed Egypt, within a few years, from a country facing dangerous division and civil strife to a cohesive country, whose people enjoy security and stability," read the statement.*



Es difícil leer todo esto sin que te vengan a la memoria evidencias de lo contrario. Al presidente Al-Sisi, a falta de otros argumentos, solo le queda la mitificación sentimental. Es difícil encontrar un ejemplo tan claro de juego con los egipcios, a los que se les convence desde la época de Nasser y la creación de la nueva república en los 50 de que no solo son "únicos" y "especiales" sino de la existencia de un lazo milagroso entre ellos ye el Ejército, por extensión el aparato del estado, una auténtica casta reunida alrededor del nuevo faraón. Las pirámides frente a la ciudad de El Cairo son una especie de recordatorio perenne de quién manda, de quién es eterno en la vida egipcia: la dinastía militar.

Los discursos de los dictadores suelen apelar a motivos sentimentales, pero es difícil encontrar testimonios como los egipcios y, en especial, los de al-Sisi desde que llegó al poder por "mandato del pueblo", según su versión. Para los militares y las casta formada a su alrededor, la auténtica "revolución" no fue aquella que llevó a los egipcios a salir a las calles, a inundar de clamores la plaza de Tahrir, sino el 30 de junio en la que según la versión oficial, el pueblo salió a la calle a darle un mandato de manos libres para acabar con el gobierno existente, deshacer brutalmente la resistencia, etc. Ese día es el que, según el presidente, se forjo esa unión mística entre el mejor pueblo del planeta y el mejor presidente que Dios pudo encontrar para ellos.


ABC 3/07/2023

En estos años de represión y deuda, el presidente ha dejado sentado varios principios: 1) él está allí porque Dios lo ha querido; 2) el ejército y el pueblo, una sola mano; 3) la verdad sale de su boca, es decir, todo lo que dice es verdad y el que dice lo contrario es encarcelado por engañar al pueblo y querer debilitar su unión. 4) el estado egipcio es la encarnación de lo mejor que Dios puede dar a los egipcios. 5) El mundo entero envidia a Egipto y harán todo lo que esté en su mano para provocar su destrucción. 7) Los que se oponen a sus medidas quieren la destrucción de Egipto y han de ser eliminados. 8) Todos los países miran a Egipto y desean escuchar las sabias palabras y aprender de las decisiones tomadas allí por su presidente. 9) Cuando algo falla, el presidente se preocupa y da orden de que se arregle. 10) a un mundo sin sus fotos, le falta algo.

El régimen establecido por al-Sisi no es más que una prolongación de la administración, que pasa a tener control total. La estrategia del presidente ha sido evitar los excesos laicos y religiosos, buscar una imagen que no soliviante a la base que gano las elecciones, una fuerte mayoría islamista y salafista, crecida bajo la inoperancia del régimen derrocado de Mubarak, treinta años de desidia tras el asesinato de Sadat.



Los egipcios llevan toda la vida así, bajo una bota militar y muchos se han hecho a ello, ya sea como parte de la casta dirigente, de los privilegiados, o como parte de los supervivientes, los que siguen viviendo pase lo que pase.

Diez años de al-Sisi es todavía un tiempo corto en comparación con otros periodos de abuso y autoritarismo. En Egipto puedes ser condenado por hacer un chiste sobre lo que supone beber agua del Nilo (como a la cantante Sherine), porque es ofender al Padre Nilo y negarse a creer como verdades inmutables lo que las canciones patriótico sentimentales afirman; puedes caer muerto a tiros en mitad de la calle por llevar flores a los mártires de la revolución (de la verdadera) y contradecir la versión oficial, como la joven Shaima al-Shabagg, la mártir de las flores.

Los egipcios —y esto es lo menos llevadero— deben besar la bota que les oprime so pena de ser considerados desagradecidos y traidores. Deben mirar con agradecimiento los cientos de miles, millones, de fotos de su presidente que les observa sonriente desde todos los lugares posibles. En esa mirada está su supervivencia. Deben dar gracias todos los días por lo que tienen y por lo que no tienen. Cuando tienen hambre deben recordar cómo su presidente sobrevivió con solo agua en la nevera y sin quejarse. En los malos tiempos deben recordar que otros pueblos pueden tener más, ser más felices, tener más justicia, sí, pero no son egipcios, algo que todos quieres ser pero que solo está a su alcance.

Un 30 de junio no se dio un golpe de estado, sino que el "inmortal día" en que el pueblo le pidió que cambiara todo. Él, obediente al pueblo, a Dios y a la Historia, lo hizo y humildemente solo reclamó su aplauso.

Los egipcios tienen la gloria del pasado y la gloria del futuro prometido por su presidente. Lo malo es que hay que vivir en el presente. Pero eso son solo detalles sin importancia.


Reporteros sin Fronteras (RFS)

* "On 30 June Egyptians declared their independence in decision-making: Sisi" Ahram Online 30/06/2023 https://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/503913/Egypt/Politics-/On--June-Egyptians-declared-their-independence-in-.aspx

 

 


viernes, 20 de julio de 2018

La lista impune o aquí no ha pasado nada


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El parlamento egipcio vive una temporada frenética de aprobación de todo tipo de leyes. A las polémicas, como lo aprobado para el control de los medios de comunicación, se suman otras leyes más tranquilas, como una sobre la inversión en educación. De entre todas ellas, la más "política" es la que acaba de pasar por la cámara y que establece la impunidad para los actos llevados a cabo por los militares después del derrocamiento de Mohamed Morsi en 2013. Pero la ley, como veremos, es mucho más que eso.
 El "no-coup" fue especialmente sangriento y se construyó sobre una figura retórica específica: la "autorización" del pueblo a las fuerzas del Estado, militares y Policía para usar la fuerza bruta. Lo que inicialmente había sido una petición de la salida de Morsi del gobierno y la convocatoria inmediata de elecciones (en eso consistía la propuesta de la recogida de firmas del grupo Tamarod), se convirtió en un baño de sangre planificado, con mil muertos, y las detenciones de decenas de miles de personas que desaparecieron del mapa. Algunas aparecieron; otras no.
La noticia de una especie de amnistía muy bien articulada, que es lo aprobado por el parlamento, tiene varias lecturas entre la prensa independiente. Egyptian Streets titula "Egyptian Military Officers May Receive Immunity Over 2013 Muslim Brotherhood Crackdown" y nos los explica así:

A new law passed by parliament could mean that senior military officers will be protected from being prosecuted for their role in the crackdown on the Muslim Brotherhood following the ousting of President Morsi.
The official name for the law presented is the Law Governing Treatment of Certain Senior Military Commanders of the Armed Forces. It will allow the president to give the status of ‘lifelong reserves’ to certain members of the armed forces. This means that they will enjoy the privileges of sitting ministers, and diplomatic immunity when travelling abroad.
President Abdel Fattah Al-Sisi can choose which military officers he wants to give lifelong reserve status in the military. The precise period over which military officers could gain immunity from crimes committed is July 2013 to January of 2016 – over which time 1000 protesters are said to have been killed. Within that time period, 16,000 to 41,000 were arrested or detained, after which hundreds were handed death sentences. The majority were reprimanded for their support of the State-mandated terrorist group, the Muslim brotherhood; though some were liberal and secular activists.
Human rights watch has taken issue with these rulings, accusing the state of instituting a systemic program to use lethal force against unarmed protesters. They’ve also taken issue with the government’s use of state-of-emergency laws to prosecute dissidents; specifically journalists and human rights advocates.
Many human rights groups are calling for retribution regarding the alleged crimes committed by members of the military, this move is a clear statement that no such punishment will be given, Human Rights Watch researcher Amr Magdi is still hopeful, he told the BBC that “Although they are extremely powerful now, they know how grave the offences they were involved in are and are aware that time can and will change when finally justice will find its own way.”*


La ley aprobada es muy peculiar, como habrán apreciado los lectores. En primer lugar cubre a los altos mandos militares, pero no a todos, sino a los que el presidente coloque en una lista. No se trata, pues, de que los hechos ocurridos entonces prescriban en algún sentido o de exonerar de responsabilidad a los militares. La cuestión se traslada al presidente. Las muestras de fuerza suelen provenir de debilidades. Es claro que el acento recae —como se señala en titular— en el "pueden" recibir inmunidad. Por decirlo claramente: el presidente tiene la potestad de decidir quién puede ser juzgado y quién no.
¿Qué lleva al presidente al-Sisi a someter a sus propios compañeros de golpe —que él dirigió— a establecer una lista con los que "sí" quedan blindados frente al futuro? ¿Qué ocurre para que haya una lista en las que algunos no aparecen? Unos sí y otros no, ¿implica un estado específico de las fuerzas armadas egipcias?

Es el momento en el que debemos recordar uno de los pintorescos episodios ocurridos durante la precampaña electoral de las últimas presidenciales. Como recordarán los lectores que siguen con alguna asiduidad estos escritos, la candidatura de ex alto jefe militar, Sami Anan, fue declarada improcedente ya que se le tenía en la reserva, situación que no le permitía presentarse, por más que hubiera podido fundar anteriormente un partido. La "reserva", que él ignoraba, sirvió para arrestarle y condenarlo por vía militar. Fue entonces cuando se produjo un nuevo incidente: Isham Geneina, el ex Auditor General del Estado, al que Anan había fichado como miembro de su propuesta política salió a la palestra a decir que Anan había tenía guardados una serie de documentos comprometedores sobre las actuaciones militares en 2013, en el derrocamiento de Morsi y lo que ocurrió después. Geneina fue encarcelado por los militares. Anan negó que dispusiera de esos documentos y lo achacó a una invención de Isham Geneina. Recordemos que Geneina había sido acusado de expandir falsas noticias cuando desde su puesto oficial puso cifra sobre el papel a la corrupción egipcia.
¿Hay algún vínculo entre lo dicho por Isham Geneina y la extraña ley que deja en manos del presidente la decisión de quién queda protegido y quién no tras el golpe? No lo sabemos, pero son bastantes los signos en este tiempo que apuntan a cierta intranquilidad o malestar militar con la presidencia. Incidentes como los de la entrega de las islas de Tiran y Sanafir, por ejemplo, no han debido de ser bien vistas por los militares, tal como no han sido bien vistas por la mayoría de los egipcios, que entienden que están siendo comprados por Arabia Saudí. En estos meses se han aprobado distintas medidas (como pensiones) en el parlamento para militares y funcionarios cuyo fin es aliviar la situación producida por el hundimiento de la libra egipcia, la inflación con el aumento de la energía, que ha arrastrado a todos los productos. Nuevas tasas asfixian a los egipcios que no saben ya a qué recurrir ante el recorte de subsidios, la forma en que los gobiernos han controlado el malestar político y social habitualmente en el país. No morderás la mano de quien te da de comer. Muchos egipcios lo hacen por los subsidios gubernamentales que los propios militares se encargan de entregar para que la identificación sea absoluta.


Es interesante que se plantee una ley de inmunidad ante los crímenes cuando no se han definido esos "crímenes". Es más: desde el momento en el que se dice que se perdonan unos crímenes, estos quedan reconocidos como tales. Decir que no podrán ser responsabilizados por ellos es implícitamente señalar a los culpables, aunque estos —se dice— no podrán ser juzgados más que con la autorización expresa de la presidencia.
El situarlos con todo tipo de privilegios de inmunidad de por vida incluye que quedan para siempre en la reserva, es decir, amparados por el estado de militares, pero también con las limitaciones que eso conlleva, como bien ha podido apreciar el ex alto jefe militar Sami Anan en sus propias carnes. No podrán participar en política bajo el riesgo de ser detenidos.
Es evidente que esta ley establece un principio: el ejército piensa controlar de por vida el país. Es la consecuencia de una ley de este tipo. No hay otra. De facto, implica la tutela militar ya que mientras se mantenga no podrá nadie ser juzgado por la represión. Como esa ley no se ha pactado con nadie y se toma inmediatamente después de los hechos —cubre de 2013 a 2016— implica el deseo claro de perpetuarse en el poder para sostenerla. El régimen trata de afianzarse, por lo que la famosa "hoja de ruta" hacia la democracia se ha parado en un simulacro. Era lo previsible después de lo ocurrido en las presidenciales, el parlamento fantasma, la creación de un partido oficial y la pseudo oposición prefabricada. Lo son también las medidas restrictivas que el parlamento egipcio aprueba sobre el control de los medios, las "falsas noticias", etc. El cierre se va produciendo sin remedio. Por mucho que las palabras vayan en un sentido, los hechos van en otro. El régimen se blinda.


La frase final, recogida de declaraciones a la BBC, implica esta percepción de provisionalidad: “Although they are extremely powerful now, they know how grave the offences they were involved in are and are aware that time can and will change when finally justice will find its own way.” Es una descripción de lo que espera y un aviso. El poder no dura siempre, por más que en Egipto lo parezca, con una clase privilegiada que ha copado durante décadas los puestos clave en el Ejército, la Policía, la judicatura y los medios, todo ello como parte del Estado. De otro lado están los parias, que viven de las migajas y subsidios, los islamistas (repartidos por todas las clases) y la oposición democrática, débil y acomplejada, con honrosas excepciones entre los jóvenes.
En Daily News Egypt se añade una circunstancia más a través de la comparación con el resto de los egipcios:

Since being sworn in as president, Abdel Fattah Al-Sisi has given several legal, political, and economic privileges to military personnel, one of which included increased pensions. Al-Sisi’s administration has taken a string of decisions often classified as austerity measures, such as increasing fuel prices and imposing income taxes on both resident and non-resident Egyptians on their commercial, industrial, and professional activities abroad.**


Si la situación general es mala, los privilegios que se les conceden a los militares que aparezcan en la lista se verán pronto como un agravio comparativo. De poco servirá otra de las leyes que se acaban de aprobar, la de bajada de los sueldos de los ministros y altos cargos. Es una forma de ejemplarizar un poco tardía, especialmente, después de haber subido las de algunos sectores de la administración pública de forma mínima, más un gesto que otra cosa. También es un gesto el rebajarse el sueldo aquellos que no tienen los problemas que los egipcios de la calle tienen. La historia del refrigerador con una botella de agua, que el presidente al-Sisi contó para acallar las protestas y pedir sacrificios hace tiempo que perdió su eficacia si es que la tuvo en algún momento.
Hacia el exterior lo que queda es otro paso más alejándose de la democracia. No sabemos si la justicia llegará en algún momento a ser "justa" en Egipto; al menos no a corto o medio plazo. Una petición de que las escuelas privadas vinculadas con la Hermandad Musulmana sean consideradas dentro de la ley antiterrorista como entidades terroristas. Me imagino que habrá otra manera de hacer las cosas un poco mejor.
El problema es que el estado egipcio sigue considerando que todo esto debe ser considerado como "estabilidad", cuando no es más que represión e impunidad. La burla de lo que está ocurriendo con el secuestro, tortura y asesinato de Giulio Regeni marca el horizonte de expectativas posible con un régimen que mata primero y se auto inmuniza contra sus propios crímenes.


La lista del presidente es una lista de impunidad. No debe creer el pueblo egipcio que allí están sus héroes, como prefiere entender el parlamento cuando ha aprobado la ley. En realidad, lo que se hizo entonces no es muy diferente de lo que se había hecho durante décadas y lo hicieron los mismos a sabiendas de que quien tiene el poder tiene la "verdad" y la "justicia" en sus manos.
Las fechas de la lista, de junio de 2013 a enero de 2016, dejan lo ocurrido tras esa fecha como un tiempo de "normalidad". Sabemos que no ha sido así, que los abusos han seguido y siguen según denuncian todas las instituciones nacionales e internacionales de Derechos Humanos, según han condenado de las Naciones Unidas o el Parlamento Europeo.
La farsa de las elecciones presidenciales, encarcelando a los candidatos, y presentando en el último minuto una marioneta del poder, son indicadores de los que en Egipto muchos entienden como "normalidad". En la mayor parte del mundo no se entiende así.
Habrá tiempo para ver cuál es alcance real de la lista de impunidad y privilegios. Habrá que ver, cuando salga, qué nombres se encuentran en ella y cómo asumen los "crímenes" por los que no podrán ser juzgados.


* "Egyptian Military Officers May Receive Immunity Over 2013 Muslim Brotherhood Crackdown" Egyptian Streets 17/07/2018 https://egyptianstreets.com/2018/07/17/egyptian-military-officers-may-receive-immunity-over-2013-muslim-brotherhood-crackdown/
** "Parliament approves new law giving senior military officers more rights" Egypt Daily News 18/07/2018 https://eklutdvotyzsri.dailynewssegypt.com/2018/07/18/parliament-approves-new-law-giving-senior-military-officers-more-rights/





domingo, 1 de julio de 2018

Seguridad y economía tras el 30 de junio egipcio


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Uno de los aportes foucaultianos es el análisis del control de los discursos que las instituciones del poder ejercen para mantener el poder. Regular los discursos lleva a la construcción de un tipo de "verdad" que es impuesta y aceptada mediante distintos tipos de mecanismos de sanción y potenciación según los casos. Se eliminan los que contradicen la verdad oficial mientras que se refuerzan aquellos que la fijan socialmente. La crítica desaparece y el silencio acaba siendo el fondo sobre el que resuena una única voz, una única verdad de la que dudar acaba siendo un acto solitario.
En este aniversario del 30 de junio egipcio —que del que ayer vimos cómo se establecía una versión triunfal y única— surgen las voces cuya función es la instauración / confirmación del orden. Entre ellas está, lógicamente, la voz de la que todos se hacen eco, la voz de la presidencia.
El estatal Ahram Online recoge las palabras del discurso del presidente al-Sisi en el que se concentran las líneas que definen esa verdad oficial, indiscutible, que señala los éxitos y los retos del régimen, que explica el pasado y abre el futuro. La reinterpretación del pasado, que veíamos ayer, es sustancial en este tipo de discursos que constituyen las interpretaciones canónicas. Marcan los hechos y su inserción en un constructo discursivo que se ofrece como "historia". Ese constructo funciona mediante la selección de los hechos y su valoración, positiva o negativa, construyendo los sujetos históricos (el "pueblo", el "ejército", la "presidencia", los "hermanos", "Occidente", los "conspiradores", etc.) y sus papeles (salvación, traición, sufrimiento, heroísmo, etc.)
Con sus palabras quedan fijados los límites interpretativos de los acontecimientos. Igualmente se establecen silencios. Aquellos aspectos que no aparecen reflejados en su discurso, simplemente dejan de existir al no ser reproducidos por los medios, cuya función ya no es crítica, sino propagandística.
Una voz necesaria, la voz suprema, es la del presidente. En ella se canoniza la interpretación de la historia y se establece como discurso aceptado y repetible. Así nos resumen los principales puntos desde Ahram Online:

Egypt’s President Abdel-Fattah El-Sisi said in a televised speech on Saturday that 30 June was a remarkable day in Egypt's history and that "Egyptians must be proud of the achievements made."
In his speech marking the fifth anniversary of the mass protests that led to the ouster of Mohamed Morsi, El-Sisi said that the country has been able to confront challenges and counter terrorism.
“Egypt celebrates the fifth anniversary of the revolution of 30 June  2013, when the great Egyptian people spoke with a loud and audible voice, making the world bow with respect to their will, which changed the course of the region from the path of evil, exclusion and terrorism to peace, security, and development,” he said.
El-Sisi said that the will of Egyptians is what “stopped the wave of extremism and division that was sweeping the region, which some thought had prevailed.”
Terrorism, the economy
The president said that the absence of security and political stability, the spread of terrorism and armed violence, and the collapse of the economy were the main challenges produced by the “turbulent years that Egypt and the region have experienced since 2011.”
“Every Egyptian should be proud of what Egypt has accomplished in confronting these three challenges in a timely manner, and we have almost achieved miracles,” he said.
Speaking about security and stability, El-Sisi said that many reforms had took place to rebuild the national executive, judiciary and legislative institutions.
“We have succeeded in curbing terrorism, stopping its spread despite the considerable external support that terrorist groups receive in funding and political support,” said El-Sisi.
In terms of economic conditions, he said that “Egypt's foreign exchange reserves in June 2013 were less than $15 billion only, and the economic growth rate at the time was about 2 percent, which is less than the rate of population increase, which means that the size of the Egyptian economy was not growing.”
El-Sisi said that currently Egypt's foreign exchange reserves had risen $44 billion, the highest level in Egypt's history, and the GDP has risen from 2 percent to 5 percent.
“We aim to continue this rapid growth in the next few years to reach 7 percent.”*


Los primeros párrafos definen al héroe colectivo, el "gran pueblo egipcio", que se levantó para protestar masivamente contra el gobierno de Mohamed Morsi, el villano. Quien reparte los papeles es evidentemente quien dice el discurso. Toda la primera parte es una declaración de obediencia al pueblo por parte de al-Sisi. La voz del pueblo sonó "alta y clara", se nos dice, y él escuchó el mandato, que es la parte implícita. Como representante del Ejército, se limitó a cumplir el mandato del pueblo, la autoridad suprema.
Esta conexión "ejército-pueblo" es esencial en la construcción retórica del discurso. Es algo más que una figura retórica. En Egipto se ha detenido a gente por intentar "separar al pueblo y al Ejército", como se hizo con algún candidato presidencial, al que se le responsabilizaba de intentar destruir esa unión. Las críticas al Ejército (o a la Policía) son inadmisibles porque abundan en la separación, forma de debilitar al país. Se crea así una lógica que blinda las críticas.
Cuando en el parlamento, alguien planteó la revisión de las cuentas del presupuesto militar, la respuesta airada del presidente de la cámara fue que nadie ofende a los que ofrecen gloriosamente a Egipto, dando su vida, revisando sus presupuestos. De esta forma se instaura una mística militar que la distancia de la crítica y que se acerca solo al canto militarista como forma de nacionalismo. "El Ejército y el pueblo, una sola mano", dice el cántico.
Es el "deseo de los egipcios" lo que motivó el "no-coup", se insiste en la primera parte, por lo que el papel de Policía y Ejército es el de servidor del pueblo. Eso parece eximir de responsabilidades en las acciones posteriores. Esas acciones incluyen la represión, ya que los villanos se oponen a la voluntad del pueblo y deben ser eliminados.
La segunda parte del artículo Ahram Online con las palabras del presidente al-Sisi se centran en las dos líneas que el propio medio señala: seguridad y economía. La primera es la que conecta con la protección anteriormente señalada del Ejército. Es la línea justificadora de las acciones policiales y militares. Las fuerzas de seguridad velan por la tranquilidad del pueblo frente a sus enemigos interiores y exteriores. Son figuras paternales que ofrecen amparo y cuyas vidas están dedicadas al sacrificio por el pueblo, entidad que asciende al punto más alto de la devoción hacia lo humano. La grandiosidad de la defensa es por la grandiosidad del objetivo, el pueblo, un caso único en la historia de la Humanidad. La insistencia en la unicidad del pueblo egipcio no es más que una forma retórica de justificar su protección. Sus enemigos son milenarios; envidiosos y rastreros. El Ejército cumple su papel y misión histórica de defensa.
En Mada Masr se incluye un análisis de la intensificación de la intervención del Estado y sus afines del sector privado en la producción de series durante el Ramadán. Mohamed al-Aswany realiza un completo estudio de cómo se ha ido reduciendo el espectro crítico en las series, que habían caracterizado el periodo anterior, tras la entrada de los ministerios del Interior y Defensa en la producción de series dramáticas junto con la entrada de capital controlado por los progubernamentales.
Señala al-Aswany en el artículo, titulado "A season of morality and police uniforms" Mada Masr, publicado el 24 de mayo pasado:

Egypt’s media scene has become crowded with bodies that directly or indirectly censor the production of TV series, including sovereign state entities represented by the Interior Ministry, in addition to the Supreme Media Regulatory Council, artistic syndicates, the owners of satellite channels in Egypt and Saudi Arabia, and the Censorship Board itself, which is, comparatively speaking, the most flexible censorship body that deals with drama productions. There is also occasional interference from religious authorities, represented by Al-Azhar. As such, it is not entirely surprising that most of the series this year revolve around police and military officers, and that the phrase “you son of a dog” is now considered too offensive for mainstream TV.
The police officer, or: Ramadan TV’s answer to superman
One of the outcomes of encroaching state control was the release of Kalabsh (Cuffs, 2017–2018), which was the first television series to be produced under the patronage of the Interior Ministry. The show’s screenplay was inspired by the Drama Committee’s instructions to spotlight the heroics of the Egyptian police through the story of an officer who fights corruption, hunts terrorists and aids citizens. The protagonist was to do all this, while simultaneously being a victim of injustice, perpetrated by human rights activists and through social media platforms. There were several other state-requested tropes in the series, among them the Armed Forces conscript who provides for his family, but is martyred in the conflict in Sinai.
Last year also saw the return of series about the General Intelligence Service, such as Al-Zeibaq (Mercury) and Al-Gamaa 2 (The Brotherhood 2). It was expected that this type of series would make an appearance this season too, however, it was announced that the second part of Mercury, and Al-So’oud ila al-Haweya (The Ascent to Hell), an adaptation of a book by Saleh Morsi based on General Intelligence Service files, and Al-Daher, which follows a military officer who falls in love with a Jewish girl during the Nasser era, were all postponed.
Despite these cancellations, Cuffs was by no means the only series aired this year in line with the state’s vision. In fact, many shows this Ramadan were nothing but reproductions of Cuffs, in one way or another. Most, at least, feature police officers with the same characteristics of Selim al-Ansary, Cuffs’ protagonist (played by Amir Karara): muscled, mustachioed men who display bravery and devotion, never mess up and barely sleep at night because they’re constantly worried about impending threats to the nation’s security.
We can find this character archetype in Malika, Raheem, Amr Waqea (De Facto), and, of course, Nisr al-Saeed (Eagle of the South). Eagle of the South is widely considered to be this year’s official state-sponsored TV series, since the producers, El Adl Group, secured its production rights with the help of the Egyptian Armed Forces. The casting of series lead Mohamed Ramadan conflicted with his contractual obligations to the Saudi-owned MBC channel. Producer Gamal al-Adl contested, however, that the MBC contract was illegitimate as, due to Ramadan’s mandatory military service, approval from the Armed Forces was required. The issue escalated to the point where Adl claimed that the Saudi company would be brought before an Egyptian military court should it hold Ramadan to his contract.**


Los discursos de las series televisivas se corresponden con el discurso del presidente sobre la seguridad y en el enaltecimiento de las fuerzas de seguridad como parte de la protección del país. La progresiva introducción en el universo de los discursos es cada vez más activo como forma de configuración de la percepción egipcia de su propia seguridad, siempre amenazada. En la última Feria del Libro de El Cairo se produjo ya la creación de un stand de ministerio del Ejército, una forma de inserción dentro del campo de las publicaciones para ir tomando posiciones discursivas en el conjunto. La producción de series no es más que una variación del mismo movimiento de acotamiento del universo total de los discursos. Desde el primero momento, Abdel Fattah al-Sisi —Jefe de la Inteligencia Militar antes de que Mohamed Morsi le nombrara su ministro de Defensa— manifestó una especial sensibilidad a los efectos negativos de los discursos críticos, señalando que forman parte de una nueva forma de guerra, la de la información. En este sentido, el control de los medios es cada vez mayor, al igual que las acciones contra los periodistas o participantes en las redes sociales. No es casual que el gran objetivo contra Qatar fuera el cierre de Al-Jazeera o de las enormes pataletas del ministerio de Asuntos Exteriores cuando se ofrece una visión distinta de Egipto de la que ofrecen los medios oficiales.
El aumento de esos héroes militares y policiales es una forma de penetrar en el imaginario colectivo a través de las series, los libros, periódicos, etc. El egipcio medio se tiene que sentir en un punto medio entre la amenaza y la seguridad. Es un punto en el cual el miedo le debe llevar a la confianza en sus autoridades. Debe saberse amenazado por un ejército de villanos, internos y exteriores. Pero también debe sentirse seguro por estar en manos de sus defensores, los nuevos mártires.

La narrativa anterior a la revolución de enero de 2011 veía en la Policía a los villanos que vigilaban, detenían y torturaban al pueblo. El levantamiento se produjo en el Día de la Policía y tras una brutal acción de represión que inició el movimiento "Todos somos Khaled Saeed". ¡Cómo han cambiado los tiempos sin cambiar la Policía ni los que estaban y está a su mando! Se siguen produciendo crímenes como los de Shaimaa al-Sabbagh, asesinada a sangre fría por un oficial de Policía en plena calle, pero ahora ya no son mártires los que mueren o desaparecen, sino peligrosos enemigos del Estado. El caso Giulio Regeni ha dejado en evidencia cómo el aparato de represión policial sigue en perfecto estado. Lo último: al analizar las cámaras de vigilancia del metro, como se había exigido por los investigadores italianos, estas están llenas de huecos, de vacíos.
El ministerio del Interior se niega a considerar la existencia de la tortura como algo "habitual", pero las muertes se siguen produciendo en las comisarías, en donde aparecen brutalmente golpeados. Ante la imposibilidad de negar la brutalidad injustificable en las comisarías en casos sin conexión con el terrorismo, el ministerio se centra en la negación de que sea considerada una conducta permitida o constante. Del último caso hace apenas una semana ("Egypt's interior minister orders investigation into death of suspect in Cairo police station" Ahram Online 23/06/2018). Pese a los intentos del ministro de perseguir las torturas y muertes en comisarías y cárceles, el fenómeno no se acaba. Nadie cambió la Policía de Mubarak, que no se preocupaba mucho de estas cosas y, además, los jueces acaban revisando las condenas pasado un año y sacándo a la mayorías (caso Shaimaa al-Sabbagh) o poniendo dificcultades (caso Regeni).


Un aspecto destacado del artículo es cómo, entre los villanos, ya no están solo los "hermanos", sino los "activistas de derechos humanos", que pasan a formar parte del discurso oficial de forma negativa. Ellos son los que andan difamando a Egipto, otra de las graves acusaciones ascendente en el régimen de al-Sisi. Por "difamar a Egipto" se ha detenido a activistas, periodistas, opositores, etc. "Difamar a Egipto" es, sencillamente, no seguir la versión oficial, la única verdad posible. Bajo esta acusación, se pasa a ser un "enemigo del pueblo", alguien que pasa además a ser corresponsable de las crisis que ocurran ya que son los que impiden que lleguen ayudas económicas y turistas.
Bajo esta acusación han sido múltiples las detenciones. Publicar en un medio extranjero ya es sospechoso y puede llegar a ser delito. Reproducir lo que diga un medio extranjero, puede llevarte igualmente a la cárcel. Los medios extranjeros, se nos dice una y otra vez, mienten y forman parte de la conspiración de la Hermandad, una venganza contra el pueblo egipcio al que se pretende insultar con tantas mentiras.


Con la inserción de estos nuevos "villanos" mediáticos, los discursos buscan su tipificación. Así podrán ser identificados claramente en la realidad, denunciados y repudiados. Se crea sí un maniqueísmo en los discursos, en los que se muestra a los héroes y a los villanos con nitidez. Su aparición en la realidad debe ser denunciada. Hay que defenderse de ellos.
El segundo aspecto, la situación económica, es más compleja. Es difícil presentar como logros del régimen la situación actual de crisis profunda que se vive y que se trata de calmar con una modalidad discursiva, la promesa. Todo el sufrimiento caído sobre una sociedad fuertemente castigada en lo económico por un depreciación brutal de su moneda, recortes en los subsidios, inflación galopante, etc. se tratan de compensar remitiendo a un futuro de promisión en donde las acertadas decisiones del gobierno se traducirán en una especie de paraíso que hará que Egipto crezca al 7%, como se ha señalado. Sin embargo, los egipcios solo ven subidas de precio, pérdidas de sus salarios,  y recortes en todo lo que antes tenía subsidiado.
Los préstamos del FMI se han hecho con la exigencia de poner orden en una economía que nunca lo tuvo, altamente controlada por los militares y fuertemente condicionada por la corrupción. La gran mayoría del pueblo egipcio vive y ha vivido en la pobreza y el abandono. La protesta del ministro de Desarrollo Local, Abu Bakr El-Guindy, (de formación militar) porque los pobres del país iban a la capital, El Cairo, a molestar, se percibió como una falta de sensibilidad de alguien que debería luchar por erradicar la pobreza y no esconderla. Es revelador de la falta de sensibilidad de la clase superior egipcia ante la pobreza: un estorbo y un mal espectáculo.

Las promesas de un futuro mejor tras las penurias económicas se encuentran trufadas de mensajes triunfalistas. ¿Cómo se puede vender "éxito" económico en las situaciones actuales? 
Las noticias de la macroeconomía sirven para disfrazar el desastre social de la economía real, la de la compra (que se encarece) y el sueldo (que mengua). Por más que Egipto suba el sueldo a los funcionarios del estado en un intento de controlar el malestar absoluto, no hay dinero como para cubrirlo.
Las ideas estrafalarias como la de las escuelas japonesas, cuyas matrículas son prohibitivas, esperan ser inauguradas, después de un año de retraso, por alguna autoridad que diga en su discurso que el objetivo de Egipto es ser Japón en un par de años y crecer como China. Se empieza por vestir a los niños con quimono —como muestran las fotos— y se cambia la cultura de un pueblo. Mejor harían en enviar al Japón a los ministros, diputados, al presidente (¿por qué no?), para poder tener dirigentes a la altura de Japón. Pero no, solo el pueblo es quien debe corregir sus defectos.


El quinto aniversario del 30 de junio abre el segundo mandato del presidente. Ya no hay margen oficial para más. Solo queda el cambio de la constitución, para lo que será necesario aleccionar a los egipcios en que este es el camino a la perfección y, además, que no hay recambio, que como Mubarak es posible pasarse treinta años en el poder celebrando éxitos mientras todo se viene abajo.
Seguridad y economía son dos campos con enormes peligros si se confunde el primero con el autoritarismo represivo y el segundo como algo separado de las personas que padecen sus efectos. Egipto parece obsesionado con la idea exterior de seguridad como forma de atraer el turismo, auténtico indicador y, sobre todo, ingresos para los que viven directamente de los ingresos que produce. Pero está muy lejos de lograrlo.


* "Sisi hails 30 June anniversary, cites progress on economy, security" Ahram Online 1/07/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/305878/Egypt/Politics-/Sisi-hails--June-anniversary,-cites-progress-on-ec.aspx
** "A season of morality and police uniforms" Mada Masr 24/06/2018 https://www.madamasr.com/en/2018/06/24/feature/culture/a-season-of-morality-and-police-uniforms/







sábado, 30 de junio de 2018

El 30 de junio explicado a todos


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Mientras que salir a celebrar en Egipto el 25 de enero puede acabar con tu vida a manos de las fuerzas de seguridad (como Shaimaa al-Sabbagh, la mártir de las flores) o desaparecer (como Giulio Regeni, reaparecido muerto y torturado), celebrar el día de hoy en Egipto es un acto patriótico de gran celebración. El "30 de junio" se celebra el "no-coup", es decir la toma del poder por parte del Ejército que sacó al islamista Mohamed Morsi del gobierno.
La retórica inicial, que posteriormente se fue consolidando, hermanaba el 25 de enero de 2011 con el 30 de junio de 2013 y lo presentaba como una "corrección" del secuestro de la revolución de la Primavera árabe que hizo caer a Hosni Mubarak en Egipto y a otros dictadores en la zona. La propia constitución egipcia enmendada en 2014 habla en su preámbulo del "25-30" como de un hecho conjunto, interconectado. El 30 de junio, explica la versión oficial, el Ejército egipcio sintió la llamada del pueblo y derrocó al presidente Morsi. A esto se llamó "revolución".
Pero esto no es tan sencillo y queda mucho por contar todavía. Los encarcelamientos del jefe militar Sami Anan y de su compañero de viaje político, el ex auditor general del estado, Isham Geneina, se producen cuando el segundo advierte que Anan —arrestado por presentarse a la campaña presidencial— dispone de documentos sobre las actividades del período centrado en el 30 de junio y posterior. La detención del segundo es fulminante. Esto son los hechos; lo que los documentos —esos u otros— puedan mostrar algún día, es ahora puramente especulativo.


El diario estatal Ahram Online publicó ayer una información masiva—proveniente de Al-Ahram Weekly, convertida en centro ideológico del régimen— a la celebración e interpretación del 30 de junio. Los diversos textos firmados por los más afectos al régimen tienen una antesala explicativa: "Egypt’s 30 June Revolution ended the political ambitions of the Muslim Brotherhood, but an accurate account of the group’s aims and methods is still necessary from the region today to correct widespread Western misunderstanding".
El mensaje es sorprendente porque muestra una vez más la idea central del régimen: nadie les comprende o nadie quiere comprenderles, lo que lleva de la ignorancia a la conspiración. Las quejas y el lamento son una constante de la vida política egipcia, tan dependiente siempre del exterior en todo tipo de ayudas y financiaciones debido a su habitualmente desastrosa gestión. Las autoridades están ya acostumbradas a tapar sus carencias mediante echar la culpa a los demás. Esto tiene un efecto muy destructivo e intencionado: abre una separación entre Egipto y los países occidentales y crea un sentimiento antioccidentalista, responsabilizando a los demás de los problemas propios. Cuando Egipto es criticado, siempre se da por supuesto que esas críticas proceden de instituciones controladas por la Hermandad Musulmana, a la que se le concede un enorme poder por su capacidad infinita de manipulación.
El caso del "30 de junio" es especialmente significativo de esta actitud. La insistencia en que Occidente no entiende el papel de Egipto es una de esos constantes mensajes que se repiten para consumo político interno y responsabilizar a otros de los propios errores, algo habitual en la política egipcia.
Los artículos recogido de Al-Ahram Weekly llevan una introducción y una somera presentación de esta insólita celebración, ya que nunca se había "explicado" con tanta intensidad. La presentación del conjunto de artículos explica los motivos por los que los egipcios deben dar las gracias al régimen que tan bien les interpretó sacando del gobierno a Morsi y a los hermanos:

Five years after the millions-strong grassroots uprising that ousted the Muslim Brotherhood from ruling Egypt along with its president Mohamed Morsi, the country continues to suffer from the strains precipitated by a rebellion against an Islamist organisation that had leveraged itself to power behind a democratic façade while its actual practices during its year in power foreshadowed a form of totalitarianism that would have had disastrous consequences for Egypt.
After the successful overthrow of the nascent Muslim Brotherhood theocracy in the 30 June 2013 Revolution, various Islamist groups vowed revenge against the Egyptian people and their new political authorities.
For months, these sustained a campaign of terrorist attacks across the country in the hope of turning the clock back and forcing the reinstatement of the Muslim Brotherhood regime.
Egypt paid dearly in the face of this onslaught in the form of civilian lives, attacks against Christian churches throughout the country, and sacrifices among the Armed Forces and police.
However, the Egyptian people demonstrated their extraordinary capacity for social cohesion as the political forces finalised the new constitution and prepared for the presidential elections in 2014.
In this special section, Al-Ahram Weekly brings together a variety of articles that combine to form a fuller picture of where Egypt stands today, five years after the grassroots uprising that has been so poorly understood in the West.
The West's sometimes negative image of Egypt, largely generated by the Muslim Brotherhood’s massively funded propaganda and lobbying machinery that operates through a network of interwoven interests with governments and influential circles abroad, is one reason why it has been necessary to offer readers an alternative and deeper view of what has happened in the country in recent years.*


Esta parte introductoria del texto está meticulosamente medida en cada uno de sus párrafos para reforzar las ideas centrales del discurso oficial. A través de estas pocas líneas se puede comprender perfectamente la estrategia que trata de cubrir las carencias y justificar las actuaciones ante el pueblo egipcio y los poco inteligentes y mal informados gobiernos occidentales, que es a los únicos a los que se menciona. Ignoramos si Asia y África entienden bien o solo es un problema "nuestro".
En el primer párrafo se canta a las masas que lo apoyaron frente a la pseudodemocracia de la Hermandad, a la que se califica como "totalitaria" y su objetivo, en el párrafo siguiente, como de "teocracia".  Es cierto, una vez más, que el gobierno de Morsi fue autoritario y que su objetivo fue acelerar la conversión del estado. El ejemplo de lo ocurrido con la Turquía de Erdogan sirve de ejemplo: tras el fracaso en Egipto, Erdogan acelera la concentración de poderes y refuerza su discurso y acciones islamistas subvirtiendo la democracia laica existente. Será difícil sacar del poder a los islamistas turcos. El gobierno de Mursi fue poco democrático. Pero tampoco se puede decir que el de Al-Sisi lo sea. Las iniciales proclamas de democracia que cristalizaron en la constitución enmendada de 2014 se vieron pronto defraudadas.
La versión del gobierno egipcio es siempre que ellos defendieron la democracia frente al totalitarismo islamista. Los hechos muestran lo contrario: la represión aumentó en Egipto. Se hizo contra la Hermandad volviendo a la lucha de décadas, desde Nasser, pero también se hizo contra los demócratas y críticos, que eran quienes se habían levantado inicialmente contra Mubarak. La responsabilidad de que los Hermanos se hicieran con el poder es exclusivamente de los gobiernos de la época de Mubarak que impidieron la creación de partidos e instituciones democráticas dejando a la Hermandad como único grupo fuerte organizado, junto a los salafistas. Fueron ellos los que barrieron en las elecciones democráticas. Es cierto que engañaron a todos presentándose como partidarios de una democracia que nunca pusieron en marcha, pero también es cierto que lo que pidieron no era un "no-coup" sino que abandonara la presidencia del país y convocar nuevas elecciones. Pero la obcecación de Morsi no supo ver su propio fracaso político ni que tenía la serpiente dentro de su gobierno en los papeles del ministro del Interior y de Defensa, que sería quienes organizarían todo para sacarlos del poder.


El apoyo mayoritario de partidos y probablemente pueblo para que se fueran los islamistas pronto se quebró cuando la brutalidad de la represión dejó mil muertos en las calles y miles de encarcelados. Muchos, como Mohamed el Baradei, cogieron la puerta y no regresaron.
Desde entonces, el Ejército egipcio, que es quien controla el país (como siempre) ha hecho lo único que sabe hacer medianamente, controlar el país con mano de hierro. La represión, hemos señalado, es muy superior a la época de Mubarak. Pero hay una consideración importante que hacer: no solo se ha reprimido a los demócratas, sino también a los periodistas (más de 500 bloqueos  de sitios web, y una gran contestación contra las nuevas leyes represoras de la información y amenazantes para los profesionales), artistas, etc. La censura es superior a todo la anterior porque en la época de Mubarak estaban despuntando las redes sociales ("We want Facebook!", era la proclama) y ahora se han intensificado, lo que ha desatado la vigilancia del régimen sobre los usuarios y la idea de hacer un "facebook egipcio".
El régimen del 30 de junio, que hoy se celebra, tiene características propias. Está altamente centrado en Abdel Fattah al-Sisi como figura providencial, salvadora y refugio ante todos los males; tiene unas pretensiones "virtuosas" con las que pretende mantener a los más tradicionalistas dentro de su ámbito, algo poco probable, pues seguirán con su filiación islamista; carece todavía de un partido soporte para canalizar el control local y asegurarse el clientelismo (este aspecto está en marcha después de las elecciones presidenciales recientes); y trata de presentarse como un recurso hacia el futuro ante el pueblo egipcio. En lo internacional, en cambio, casi todo son problemas de enfrentamientos. Ha sido condenado por la mayor parte de la instituciones internacionales, incluido el Parlamento Europeo, por su pisoteo de los Derechos Humanos.


En el texto de Ahram Online se habla de "mal entendimiento" de Occidente. En realidad es lo contrario, Occidente ha entendido demasiado bien la retórica de los discursos del régimen. Esto implica que el único "amigo" que le queda (y es difícil saber si realmente lo es) es Donald Trump, un amigo complicado y que se ha aprovechado de la soledad internacional de Abdel Fattah al-Sisi, que coquetea como siempre han hecho los egipcios con la Rusia de Putin, con riesgo de perder la financiación militar y de otro tipo que recibe el país. Los saudíes se cobran todo lo que dan directamente y se han convertido en amos más que socios, por más que el orgullo egipcio lo disfrace de solidaridad. Con los vecinos del sur, la complicación es grande debido a la Presa Renacimiento, que ha abierto conflictos con la administración del agua del Nilo, que Egipto considera propia ignorando los mapas. Con la presa, además, Etiopía se desarrollará fuertemente y ya tiene contratada energía eléctrica con los países de la zona, que no apoyan las pretensiones egipcias.
La insistencia del texto de presentación sobre la "revolución popular", sobre el levantamiento, es un intento de mostrar la cohesión del régimen precisamente en un momento en el que el pueblo egipcio ha sido llevado al límite del sufrimiento por la estrategia brutal de reconstrucción de la economía, un lastre insoportable para cualquier país, fruto del abandono, la rapiña y la mala gestión de décadas de intervencionismo y compadreo económico. La economía egipcia es una farsa subsidiada y amiguista que ha servido para frenar lo único que el pueblo no puede evitar: sentir hambre.
El régimen carece de ideas y de sensibilidad para afrontar una crisis como la creada por la depreciación de la libra, reducida a la mitad por el nuevo cambio, y una inflación del 30%. La reforma fiscal ha sido acusada de centrarse en la clase media  y de proteger el patrimonio de los ricos.
Son muchos los movimientos en este último año por parte del régimen. Ha recrudecido la represión, pero también se perciben tensiones entre los intereses representados por el parlamento y el gobierno, al que sienten alejado y, especialmente, con una política que se limita a seguir las instrucciones de arriba. El movimiento para fabricar una oposición y aparentar una democracia ha sido paralelo a la farsa electoral presidencial, en donde se buscó un candidato "opositor" (declarado admirador de su rival) mientras que se encarcelaba a casi todos los demás aspirantes. Solo se libró el que se retiró, como Mohamed Anwar el-Sadat, quejándose de haber sido sometido a difamaciones. Los demás todavía están detenidos.


Mi modesta opinión es que estos artículos no están hechos para explicar nada a Occidente, sino son una forma de justificación ante el propio pueblo egipcio, frustrado por la situación económica. La situación de crisis exige un esfuerzo recordatorio de porqué los egipcios deben aceptar la situación actual como una especie de "sacrificio" por haberles librado del gran enemigo, la Hermandad Musulmana y, en su conjunto, los islamistas.
La finalidad de estos discursos es, pues, pedagógica y defensiva. Están centrados en reforzar los cimientos del régimen, en recordar las amenazas para garantizar que el discurso del miedo sigue funcionando. Cuando en Egipto se invoca la "unidad", se debe traducir como apoyo a la presidencia y a lo que representa, la personalización de la igualdad creada "ejército-estado-pueblo". Frente a esa "unidad" se encuentran los traidores nacionales y los conspiradores extranjeros, grupo este último variable. Siempre se presenta la unión de los enemigos interiores y de los exteriores. En la versión oficial los gobiernos del mundo despachan cada mañana con los representantes de la Hermandad que les informan sobre cómo castigar a Egipto por su bravura y entereza. Eso se sugiere y eso cala en el pueblo egipcio que no ha acabado nunca de entender porque todos les envidian en la situación tan precaria en que se suelen encontrar. Pero la respuesta les llega del nacionalismo patriotero: los egipcios son únicos. Esa es la idea que permite mantener la cordura en un país que hace agua en una crisis de varias dinastías faraónicas.
Habla el texto introductorio a los artículos didácticos  de la "West's sometimes negative image of Egypt". Se identifica, una vez más, Egipto con su régimen. Pues no a Egipto a quien se critica sino las acciones que se realizan.


La difícil situación de los activistas que tratan de mantener la esperanza en que el régimen pueda renovarse alguna vez sin caer en manos de los islamistas y de los militares y lo que tras ellos está a la sombra, no mejora. Muchos de ellos han tirado la toalla ante la situación actual, en la que son presentados por el aparato mediático como conspiradores y delincuentes al servicio de envidiosas potencias extranjeras. Son la esperanza de un país que no cierra heridas y las abre cada día.
Los islamistas son un cáncer en Egipto, voraces y dogmáticos. Engañaron, efectivamente, a todos. La mano tendida de los carteles electorales de Morsi no era más que una ilusión óptico política. Tenían y tienen su bien arropada organización dispuesta a salir a la luz cuando sea necesario y controlan amplías zonas del país donde tienen sus poder social bien asentado. Los islamistas no se fueron; lo hicieron sus líderes, pero la fuerza de su base social (70% de los escaños en el primer parlamento) permanece agazapada y es alimentada por el encierro de liberales, activistas y artistas, gracias al conservadurismo centralizado puesto en marcha por al-Sisi y su ministerio y los jueces. Con ello el régimen está cavando su propia tumba, pues lo que está surgiendo de nuevo es ese partido oficialista al que tan buen partido le sacó Mubarak para poder controlar localmente y asegurarse la fidelidad de los agraciados.
Es difícil que la situación mejore mucho en Egipto en estas condiciones. Seguirá siendo criticada y denunciada —para irritación del gobierno— por parte de las instituciones públicas y privadas. La llegada de Trump —al que no le importa nada Egipto— ha sido un pequeño respiro, pero poco más.
Las iniciativas, como construir escuelas "japonesas" para los hijos de las élites, dado su precio prohibitivo de matrícula, no dejan de ser brindis al sol y experimentos que serán recordados como anécdotas. Las iniciativas para acabar con la sobrepoblación o con el analfabetismo, verdaderos dramas sociales, tampoco van mejor encarrilados. Las órdenes que llegan desde la presidencia dejan pasmados a los soldados rasos que las tienen que poner en práctica.


La glorificación de un momento triste, como fue el 30 de junio de 2013, es un ejemplo de esta actitud retórica que no lleva a ningún lado. El 30 de junio el pueblo había pedido la salida de Mohamed Morsi del gobierno y la realización de nuevas elecciones. El Ejército solo le dio la mitad, la toma del poder. La elecciones que se hicieron primero fueron las presidenciales y solo después de haber diseñado una ley electoral que asegurar el poder, las generales. No solo era el poder lo que se aseguraba, sino la desaparición de la posibilidad de emergencia de partidos. Se creó una fachada electoral para asegurar al presidente y al gobierno el control de la cámara. El resultado está ahí, la pronta repetición de la comedia, con un futuro partido poderoso y otro que haga el número de la oposición.
Cuando se les critique, harán ver que no son comprendidos. Sin embargo, lo que ocurre en Egipto es perfectamente comprensible para todo el planeta, incluidos los egipcios, quienes viven su peculiaridad con resignación, por el momento. Los pinchazos de la crisis acabarán pasando factura si no se da un poco de oxígeno a los egipcios.
No sé si hay salida a todo esto, pero por mi parte yo se la deseo. Prosperidad y libertades que permitan al país mostrar no su excepcionalidad, sino su normalidad, que es lo que necesita. Necesita toda su energía para hacerlo.


* "30 June: Five years on"  Ahram Online 29/06/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/305804/Egypt/Politics-/-June-Five-years-on.aspx