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jueves, 8 de octubre de 2026

Maricarmen

 Joaquín Mª Aguirre

La muerte de Maricarmen alteró los noticiarios, modificó las programaciones. Todos buscaban reacciones ante lo inesperado, su fallecimiento. Una vez más, la vida se encargó de desbaratar los planes que unos y otros tenía. Hace unos minutos les preguntaban a dos jóvenes en la Puerta del Sol si lo que se decía sobre "asesinato" debía ser considerado literalmente. Con buen criterio, hablaron de una "muerte adelantada", de ser "pacíficos", de velar por la paz y la limpieza del espacio que ocupaban. No son violentos, dijeron. Se curaban así de los intentos de desvirtuarlos, de provocarlos, de llevar al terreno que les interese lo que es una reivindicación global de la sociedad española y no el enfado de unos cuantos jóvenes.

Maricarmen le puso hechos y cara, historia, al problema general de la vivienda en España, convertida en una forma especulativa de empresa para acabar de explotar a los inquilinos. Hemos comprendido con su caso el funcionamiento de la vivienda, al menos de una parte, todo hay que decirlo, creciente.


Estamos pagando muchos el viejo consejo del invierte en casas, un valor seguro y siempre en ascenso, que no se devalúa. Lo malo es que ese "valor seguro" es inseguridad para quien lo habita, convertido en cliente y víctima, ante la inacción de los poderes públicos, muchas veces seducidos por el valor de lo turístico, de la atracción de buenos pagadores, los turistas, que se renuevan cada pocos días. Las campañas contra los llamados "mochileros" dejaba claro a quién recibimos y a quién rechazamos.

Convertir las viviendas en una especie de hoteles es más rentable en su país que se ha ido decantando con el modelo turístico, uno de los más especulativos y de los más necesarios para la gente. La casa no es como elegir tener coche, que hay alternativas. La transformación turística de España es su conversión en un espacio de explotación especulativa, de inseguridad vivencial.


Ese modelo tiene, además, una precariedad laboral (se contrata en temporadas, festivos, puentes...) muy elevada y tiende a pagar muy poco, algo que es aceptado ante la falta de otro empleo estable. Los inquilinos, cobrando menos, no pueden afrontar las subidas brutales de los alquileres, muchas veces disuasorios para que se vayan. Los pensionistas son víctimas perfectas; igualmente los jóvenes.

Maricarmen era un ejemplo de libro. Representaba para jóvenes y viejos el problema español. Como ella misma dijo, es el trato inhumano con personas inhumanas. Escondidos tras fondos, tras empresas, se encuentran personas que han invertido en el sector por lo que produce y no por lo que supone. El problema de la vivienda es considerarla como cualquier otro medio de enriquecerse. Tampoco necesita un especial trabajo o amor: es una inversión y así se ha dejado crecer. Los reclamos apara invertir de nuestros políticos locales ha hecho el resto. Han sido incapaces de ver los efectos negativos que tenían directamente sobre los inquilinos e indirectamente sobre toda la población.


Las manifestaciones en ciudades en las que no pueden vivir ya los locales, tanto por superpoblación como económicamente por la elevación constante de los precios demuestran la falta de visión (o el exceso de intereses) de nuestras autoridades responsables.

Que los empresarios salgan cantando el derecho a la "propiedad privada" es consecuente con esta sintonía con las autoridades políticas y su ceguera. El modelo del beneficio ha superado ampliamente el de la responsabilidad social, que son solo palabras bonitas útiles en campañas electorales. Muy español esto.

La muerte de Maricarmen es noticia en todos los diarios y noticiarios del mundo, como nos muestran los telediarios. Su caso es visto como parte de esa España que les viene bien criticar porque quizá sus fondos están invirtiendo en España más de lo aconsejable. El dinero no retorna; se pierde muchas veces por paraísos fiscales.

En lo que a nosotros importa, Maricarmen ha pasado de ser un referente vivo de un problema nacional, a ser un aviso de sus consecuencias y un impulso para la resistencia. Escuchando a los políticos, todos consideran a Maricarmen como partidaria de sus posiciones y enemiga de sus enemigos.

Morir es algo más que dejar de vivir cuando te has convertido en un símbolo. Y Maricarmen ya lo era, era la cabeza visible, el ejemplo perfecto de todos los males que el sistema acumula sobre la vivienda, un gasto indispensable. Lo entendieron todos. Su ánimo, entereza, capacidad de resistencia... animaba a todos.

Ahora llega el momento de los cantos y de las distorsiones, de fabricar una Maricarmen más o menos próxima a su realidad. Se repiten sus frases y se nos muestran sus imágenes. Maricarmen ya es leyenda en esta España triste, llena de complejos y desajustes, de tópicos y crueles realidades que se acaban tapando.

Lamentamos su muerte. Con ella se ahorro el lavado de cara del problema de su vivienda a cargo de los responsables dispuestos a mostrarse magnánimos. No ha hecho falta. El conflicto sigue y Maricarmen podrá ser siempre invocada como lo que fue, una resistente, una injusticia viviente, una demostración de cómo la inhumanidad es rentable, incluso prestigiosa en este extraño mundo.

Su muerte estará presente, directa o indirectamente, marcando la campaña electoral próxima, pues no puede ser ignorada por nadie. Se convertirá en objeto arrojadizo de unos contra otros. 

Descanse en paz quien tanto luchó. No pudo morir en su casa, pero eso cierra el mito.

lunes, 5 de octubre de 2026

La margarita electoral

 Joaquín Mª Aguirre

La cuestión está en todos los medios, en todas las sedes políticas. La margarita electoral —¿elecciones ya sí o no?— se deshoja en múltiples redacciones y despachos. En pleno desagarro social con las crisis abiertas, especialmente con lo que reivindican un cambio en la vivienda, convocar elecciones se ha convertido en una cuestión esencial. Pero ¿lo es?

La crisis de la vivienda ha llevado a una crisis más amplia, la del modelo políticos que mucho me temo las elecciones no van a resolver. Sin ir al origen del problema, difícilmente se va a solucionar. Hay que tratar de entender cuál es el efecto y cuál la causa. Si no se entienden las causas profundas, poco podemos hacer. Solo tenemos asegurada la repetición constante de los problemas.

La realización de los dos decretos (¿por qué dos?) sobre vivienda en apenas unas horas nos ha mostrado lo inútil de los resultados de trabajar de esta manera sobre problemas que llevan décadas entre nosotros. Su retirada a las primeras de cambio ha sido la confirmación de esta ineptitud frente a resolución de los problemas.

¿Cómo es posible que tras décadas entre nosotros no se vaya a soluciones válidas, coherentes? Quizá porque el problema es más extenso e intenso, afecta a muchas más capas y soporta otros problemas.

En 20minutos se nos describe la cuestión de la vivienda desde la perspectiva de lo que supone para España:

El estallido social por los elevados precios del alquiler y de la compraventa de vivienda ha revelado una tensión que llevaba años latente entre dos grupos de población cada vez más antagónicos. Por un lado, la población que vive arrendada o que busca acceder por primera vez a una vivienda, que enfrenta precios prohibitivos en las principales urbes del país. Y, por el otro, los propietarios, que tienen en la vivienda su principal, y a menudo única, fuente de riqueza. 

Porque el patrimonio de las familias españolas -y de la mayoría de hogares europeos- es eminentemente inmobiliario. Lo que hace que para una capa notable de la población sea beneficioso que los precios de su activo -y de la renta que pueden obtener de él, en el caso de que sean arrendadores- siga subiendo. 

Según las Cuentas Distributivas de la Riqueza, una estadística que publica el Banco Central Europeo (BCE), dos de cada tres euros en patrimonio de las familias españolas adopta la forma de inmuebles. En concreto, hablamos de 5,6 billones de euros netos -es decir, descontada la deuda- en vivienda, suelo, oficina, comercio, tierras... de los 8,4 billones netos al que asciende el patrimonio de los hogares. En euros por hogar, la riqueza inmobiliaria asciende a 288.420. *


A lo largo del tiempo hemos insistido en algo: el problema del precio depende de la capacidad para asumirlo. Una vivienda es "cara" si no dispongo del dinero suficiente, si el sueldo no me llega. Los precios suben y los sueldos bajan, aunque sea en términos relativos, es decir, crecen menos que la inflación. Si me suben el sueldo, pero la subida queda por debajo de mis gastos, de poco me sirve, la situación no mejora. En esta situación, el ahorro se hace imposible, con lo que las posibilidades siguen disminuyendo.

Hace mucho que los españoles descubrimos que la vivienda era un negocio, una inversión, además de un lugar para vivir. Conforme el modelo cambiaba, la vivienda era una propiedad en la que invertir, un segundo sueldo de por vida que les quedaba a los que habían podido invertir. Pagaban, pero el valor crecía con el tiempo. ¿Quién no ha escuchado en un amigo o familiar es consejo sobre invertir en vivienda porque siempre sube su valor? La primera casa en la que viví en mi pueblo de adopción había sido comprada sobre plano por el padre de una compañera. Había comprado tres viviendas, una para cada hijo. Al alquilar las de los hijos pequeños recuperaba parte de lo invertido y dejaba un capital en ladrillos, como se solía decir, a los hijos para su futuro.

En España, poco a poco, a falta de otro tipo de solidez económica, la vivienda era un valor seguro, siempre rendía más y mientras hubiera mucha oferta los precios podrían subir. El problema grave se produce cuando aumenta un tipo de demanda, la turística, que renta más beneficios que la estancia prolongada.

Con motivo del eclipse hemos asistido a precios increíbles por estar unas horas en una terraza con vistas. Cualquier acontecimiento (y buscamos crearlos cada minuto) se traduce en visitantes que dejan su buen dinero en una terraza para ver los pasos sevillanos o para disfrutar del sol unos días o para asistir a un concierto. Lo que se organiza no es por el valor en sí mismo, sino por la amplitud de asistencia que genera, tras lo que corren empresas de todo tipo. Eso acaba destruyendo la idea de normalidad, que es la que la vivienda debería generar como estabilidad, tranquilidad, etc. Se ha convertido en lo contrario.

Da igual que sean los fondos buitres. Ya no es un espacio para vivir, sino un espacio para vivir de él, lanzado al mercado y a la especulación. El dinero en el banco de devalúa; con las viviendas siempre se gana. A esto se ha llegado porque algunos (muchos) ganan más con un alquiler que con su sueldo. Y es menos cansado.

Los problemas sobre algo básico, como es la vivienda, crecen de forma sistémica. No tienen soluciones fáciles porque afectan a muchos y de muchas formas. La vivienda es la punta del iceberg de los problemas.

No creo que las elecciones cambien mucho las cosas sobre la vivienda, sobre todo porque de una forma u otra, hay muchos interesados en que no cambie, muchas inversiones que no están dispuestos a perder o a reducir su rápida eficacia. Si el problema de la vivienda lo transformamos en oferta y demanda, siempre interesará mantener precios elevados para aprovechar la necesidad de otros. Un cambio de perspectiva sería milagroso.

La política dividida es débil, mientras que lo que hay detrás del problema de la vivienda es poderoso. Esto requiere acuerdos inteligentes entre personas inteligentes, algo que hoy no está en el horizonte político español, creado desde la gresca y la polarización. Esto requiere otra cosa.

Más pronto o más tarde, la margarita dirá "sí" a las elecciones. Pero hay que pensar antes en lo que se lleva haciendo mal mucho tiempo.

 PD: Mientras publico esto, salta la noticia, La margarita ha dicho sí ya. Tenemos elecciones anticipadas. Solo hay una incógnita despejada.

* Jorge Millán  "El 'elefante en la habitación' de la vivienda: dos tercios de la riqueza en España es inmobiliaria y el 92% de los propietarios son particulares"  20minutos / La Información Económica 5/10/2026 https://www.20minutos.es/lainformacion/economia-y-finanzas/elefante-habitacion-vivienda-dos-tercios-riqueza-espana-es-inmobiliaria-92-los-caseros-son-particulares_7044313_0.html

domingo, 4 de octubre de 2026

Punto crítico

 Joaquín Mª Aguirre

El problema es sencillo: tenemos un sistema que quiere pagar poco y cobrar mucho. No es de ahora, pero sí hemos llegado al punto crítico, un punto que ya no es posible camuflar ni política ni mediáticamente. Ya no vale lo de ser líderes del empleo si este es precario, mal pagado, intermitente. Todo deriva de esto: poco sueldo y muchos gastos; todo sube menos el sueldo. Un problema fácil de plantear y difícil de resolver, con demasiadas barreras e intereses.

Como no hay sentido social responsable del conjunto, cada uno sube la parte que le toca. Es un sálvese quien pueda. Como hay que vender éxito, la crisis se intenta superar con pequeños trucos, como el de meter una galleta menos en cada paquete o ver que falta líquido en la botella del refresco, que tiene un poquito menos. Son estas miserias, la de mantener el envase, pero meter menos, las que permiten aparentar que no pasa nada. Hasta que a alguien se le ocurra contar las galletas o pesar la botella. No son ejemplos inventados. Los trucos ya se perciben.

Los intentos de camuflar la situación comienzan por el desprestigio. Los que están en la acampada de Sol son peligrosos activistas armados de cuchillos y adoquines. Los grupos de ultraderecha van allí a enfrentarse y tienen que ser frenados por la Policía, como nos contaban ayer.

Leemos en 20minutos sobre esto:

Máxima tensión en la Puerta del Sol ante una concentración de grupos extremistas en la plaza de Cibeles que ha dejado al menos tres personas detenidas. Convocados por Núcleo Nacional e Indignados por España, los manifestantes pretendían avanzar hasta la Puerta del Sol y rodear a los acampados que desde hace más de una semana se manifiestan por la crisis de la vivienda. La Policía ha bloqueado el paso hacia la Puerta del Sol y ha ordenado el cierre de las estaciones de Metro en las inmediaciones: las de Sol, Banco de España y Sevilla. Finalmente, la concentración ultraderechista ha terminado y sus asistentes se han retirado. Los agentes también han comenzado a levantar el cierre de varias calles adyacentes a Sol.* 

Según parece, a la ultraderecha y grupos afines, les debe ir muy bien, no sé si en lo económico, pero sí en lo propagandístico. Juegan a señalar con el dedo violento a los "culpables" de todo, cuna categoría que siempre apunta al mismo sitio de forma encadenada: la culpa la tienen los demás grupos políticos y los inmigrantes que traen a España, ya saben, "unidad de destino en lo universal", sea esto lo que sea.

El punto de deterioro en el que se encuentra España es muy grave y responde a un fallo en los objetivos: antes las generaciones tenían en mente dejar un mundo mejor a sus hijos. Algunos dirán que anteriormente lo tenían más fácil porque salían de una guerra civil y de una posguerra atroz, pero en cualquier caso hay que querer. Una parte de nuestro trabajo es para nosotros, pero otra debe ir a la generación siguiente. Pero desde que construimos una teoría de las generaciones haciendo ver que estas eran "distintas y distantes", desde que se acortaron y superpusieron, la situación ha cambiado. No hay sentido histórico de la sucesión el futuro se lo construya cada uno.

Con el sistema actual, no hay ni sentido del futuro ni de la pertenencia. Cada uno a lo suyo. Los padres acogemos a los hijos, les pagamos lo que podemos para su supervivencia, pero ellos ya no tienen ese sentido de la continuidad porque, entre otras cosas, no se lo pueden permitir. El sistema lo devora todo, es insaciable. Nos empuja a gastar, a viajar, a consumir. Como decíamos, mucho gasto y poco sueldo.

Las quejas por la vivienda son solo una parte, lo básico. Pero son mucho más amplias y van a otras cosas esenciales o que se nos ha hecho creer que lo son. El sistema controla los discursos y nos crea frustraciones. A falta de hijos, buenos son perros y gatos, otra forma de fomentar el gasto.

Pero las protestas por la vivienda dejan al descubierto el sucio papel de gobiernos que no legislan para los ciudadanos, el oscuro papel de la administraciones locales gestionando el terreno de que disponen, construyendo donde no deben o simplemente no construyendo para que aumente el valor de lo ya construido. No conviene demasiada oferta aunque se necesite. Se cumple cuando se protesta y basta, lo justito. Cuando se hablan de los millones de viviendas necesarias da mucho que pensar sobre lo que (no) se ha hecho.

Pero los partidos, que son los que abastecen a las administraciones, están un tanto podridos —como muestran los casos de corrupción con sus "pelotazos" y comisiones— en las alturas y tienen una buena agenda de relaciones.

La ultraderecha y sus tontos útiles intentan convencernos de que todo va bien y que las protestas son intentos de subversión. Por mucho que se manipule el problema para acercarlo a las estrategias propias, el problema existe, la España problemática existe y crece. Si nada se soluciona y se dejan crecer los problemas, la gente sale a la calle y exige soluciones. Lo malo es que la clase política es quien debe darlas y se nos ha mostrado intensamente incompetente, como le interesa a los que les han apoyado desde la sombra.

Esto es un conglomerado de intereses, internos y externos, amparado por los inútiles que hemos puesto al frente de las administraciones, incapaces de gestionar un apagón, unas inundaciones o las soldaduras de las vías de un tren. Hace tiempo que escribimos aquí que habíamos recuperado la palabra "chapuza" para el español. Lo que se debía haber dejado definitivamente atrás ha vuelto con la intensidad de lo cotidiano que se desmorona ante nuestra vista: de las listas de espera a los estudiantes que no comprenden lo que leen, pasando por todo tipo de chapuzas ya asimiladas.

La solución violenta al problema es destruir las acampadas, ya sea desde el ayuntamiento o desde los grupos de ultraderecha. Molesta que los titulares se dediquen a los problemas reales y no a los ataques políticos mutuos o al autobombo.

Los problemas son reales, son problemas de la gente, generacionales, por abajo y por arriba, de viejos y de jóvenes. Pero también de las generaciones intermedias que les deben sostener. Problemas de todos, pero difíciles de asimilar por el sistema.

La violencia no es la solución a ningún problema. Otra cosa es que solo se atienda a la protesta masiva, continuada. Resuelvan los problemas y la gente volverá a su casa, alquilada o propia. La cuestión ahora es si son capaces.

 

* L. Belenguer / J. Martínez "Tres detenidos tras una concentración de Núcleo Nacional al intentar acceder a la acampada de Sol" 20minutos 3/10/2026 https://www.20minutos.es/nacional/manifestaciones-vivienda-hoy-espana-directo-protestas-calles-ciudades-madrid-congreso-tumbar-decretos_7044389_6.html

sábado, 3 de octubre de 2026

Los fallos del sistema

 Joaquín Mª Aguirre

Al final queda al descubierto nuestra política. No es la política del voto, sino la del pico parlamentario. Manda quien tiene el voto que falta. No deja de ser una ironía que quien mande en España, al menos en su parlamento, sea el exiliado e independentista Puigdemont. ¡Curioso! Es indicador, claro, de que algo falla en el sistema, que trae más cuenta el chantaje de los poquitos votos que hacen falta, que la posibilidad de una política general, de miras amplias.

Hemos visto suplicando, cediendo al gobierno débil frente a unos pocos votos necesarios.  Deberíamos reflexionar sobre este problema porque nos afecta a todos. Nos lo presentan como una forma generosa y compartida de gobernar, pero esto se vuelve contra el sistema cuando los intereses tras los partidos son el mero poder (en el mejor de los casos) o el encubrimiento de minorías pudientes, como ocurre en caso de la especulación con la vivienda.

Este sistema ha generado unas peligrosas tendencias o líneas de actuación conforme a intereses particulares frente a los comunes. Los que desean ser beneficiados se camuflan tras las disputas de los partidos, sabedores de que hay más ambiciosos que comprometidos. De esta manera se han producido importantes conflictos entre lo público y lo privado, como en los casos de la sanidad o de la educación, ahora la vivienda. Se han producido los casos de corrupción que nos han mostrado oscuras motivaciones en los políticos, tanto individualmente como en sus aparatos de partido.

Esto está llevando a una serie de complicados problemas sociales que son vistos como "oportunidades" de negocio. No se arreglan, solo se crean alternativas de negocio que recojan el descontento o la imposibilidad. Se trata de ofrecer alternativas de gasto ajustándose a los bolsillos.

La transformación de España en un chiringuito turístico hace imprescindible la proliferación de ciertos tipos de negocios que se ajusten a la oferta y la demanda. Los más débiles son desplazados con "normalidad", desahuciados de sus viviendas ya sea comprando bloques enteros o haciéndoles la vida imposible si son propietarios. El entorno se transforma y empieza a haber barrios enteros afectados por los nuevos precios, del café a las tiendas, que buscan un nuevo tipo de compradores adinerados. No hay hueco para ellos. Desaparece el comercio de proximidad de los barrios y pasan a ser lugares de paso para turistas.

Hemos conocido casos en los que personas vuelan de Palma a Valencia cada día porque les resulta más barato que tener una vivienda en la turística isla. Alquileres de temporada, por días, etc. son incompatibles con los residentes fijos, que acaban abandonando sus residencias por unas vías u otras.

El Diario

Pero todo esto tiene un coste social... y político. La coronación de Puigdemont como rey de la España débil debería ser una señal de aviso sobre cómo se gobierna en España. Ahora quedan en claro los movimientos en favor de los independentistas en el parlamento y en el BOE. Todo para ser finalmente traicionados por el prófugo que nos ha dirigido y controlado desde un rincón de Europa. Quien manda realmente y solo cuando le es rentable, es el que puede tumbarte una ley en el Parlamento débil.

Con una derecha rendida a los fondos y arrendadores, estigmatizando a los que no tienen casa, ni empleo estable, a los que se les ofrece una educación degradada separando a los ricos del resto; y con una izquierda dividida y efectista, que busca la calle como cartel propagandístico... al ciudadano le dejan muchas dudas, no ya sobre los partidos, sino sobre el sistema, lo que es más peligroso. A la creciente ultraderecha (los verdaderos anti sistema) le basta con señalar con el dedo a los supuestos responsables del deterioro, especialmente a la inmigración, con lo que logra hacer más débiles a sus rivales por los votos.

Todo el sistema hace agua porque no es fácil, aunque haya elecciones adelantadas saber dónde están mejor los votos, pues la ineptitud y los intereses velados se reparten por todo el espectro político. Es más que probable una gran abstención, pues realmente no sabes dónde acabará tu voto. Pero abstener es hacer crecer a los minoritarios, que usan su posición para el independentismo, los fondos buitres, la transformación imparable de España en un estado inhumano, interesado económicamente, donde los más débiles solo sufre vejaciones y desprecios de todo tipo, frente a los cada vez más enriquecidos fondos y propietarios.

El idealismo se radicaliza y sale a la calle. Muchos intentan hacerse con esta indignación y canalizarla hacia sus manos. Actuarán de forma anunciada o sorprendente, porque todo vale en este juego. Eso nos han hecho creer y pretenden que aplaudamos su astucia.

Hemos dejado de tener sentido de la justicia y solo vale ya el interés. Hemos dejado de preocuparnos por los demás y ha triunfado el "no es mi problema". Aplaudimos al listo y al listillo y silenciamos al inteligente, que se acaba por aburrir por tanta advertencia.


Es duro vivir en un país que ha dejado de identificarse con líderes y propuestas. No es fácil, pues las alternativas son complejas y complicadas. No es fácil sentirse "extranjero" en tu propio país, como señala el titular anterior de Antena3. Es un extrañamiento peligroso. Es duro vivir en una crisis permanente con diversos flancos esenciales abiertos a la vez. El empleo, la sanidad, la educación, la vivienda... son puntos básicos para la estabilidad social y no lo están siendo. Es el provecho del mercado lo que les rige y eso es peligroso.

Ahora nos ofrecen la alternativa de nuevas elecciones, pero ¿realmente servirá para algo con lo que hay sobre la mesa y los poderosos intereses detrás? ¿Qué podemos realmente cambiar?


domingo, 27 de septiembre de 2026

La España nuevamente indignada

 Joaquín Mª Aguirre

Unos debaten sobre la "legalidad", otros sobre la "humanidad"; unos lo hacen sobre la "propiedad privada" y otros sobre los que se ven privados de ella, en la calle. Finalmente, ha estallado el gran escándalo, que no lo ha hecho de improviso, sino por acumulación. No hay peor ciego que el que no quiere ver, dice el refrán.

Esto estaba cantado desde hace mucho tiempo, solo hacía falta un caso en el que se dieran las agravantes para que todo saltara por los aires. La clase política ya no puede ignorar más el clamor de la mayoría, su indignación. ¿Por qué en España se acaba en "indignados" en cualquier sector que se tantee? Hay "indignados" por la sanidad, en la educación, por el ruido, por la vivienda.

Es el resultado de la coincidencia de dos elementos peligrosos: la inoperancia política, preocupada de rentabilizar sus cargos y que acaba en chapuzas todo lo que toca, por un lado, y el dominio de las fuerzas económicas por encima del interés social, de las preocupaciones comunes acumuladas, por otro.


No hay duda de que se nos acumulan los problemas; tampoco hay dudas de que el funcionamiento político no es el adecuado. Más preocupados por la foto y el espectáculo, que por la solución real de los problemas; demagogos más que resolutivos, los políticos temen enfrentarse a las fuerzas oscuras de la economía. No hace falta ir muy lejos para los ejemplos. El caso de Ceuta es ejemplar en la desidia política. Reivindicar el "derecho a las vacaciones" cuando ha estallado una crisis es mostrar con claridad hasta dónde no llegan los políticos.

El otro caso, el de Maricarmen, es otro ejemplo. No es más que la dolorosa punta del iceberg del "problema español": no le importamos a nadie. Tenemos que importarnos a nosotros mismos, solo queda la Puerta del Sol, las plazas españolas, acampar allí hasta que a alguien se le caiga la cara de vergüenza, si esto es posible.

El caso español tiene todas las agravantes políticas y sociales, dos sectores con intereses distintos conforme hemos ido avanzando. Los políticos han formado una casta y se han desentendido de la gente. Solo cuando estalla el escándalo, como ahora, se movilizan por miedo a perder lo que tienen, que no es poco.

Nos han vendido el "España va bien", que somos los que creamos más empleo, que es la economía que más crece, etc. El problema de esto es cuando miramos alrededor, o miramos las cuentas del banco, o miramos el ticket de la compra. Entonces percibimos la discordancia; cuando comprendemos la distancia entre la realidad y los discursos de los políticos.

Los medios compran el discurso de los políticos; rara vez se salen del guion marcado. Cuando hay un problema, se cita a los medios y se les dice que todo es un error, una mala interpretación, que no hemos entendido bien.

Sin embargo, los jóvenes han entendido bien que no se pueden emancipar, que el sueldo de su inestable empleo no llega; los jubilados miran su libreta de ahorros y ven cómo se va reduciendo, temen que les lleguen a la puerta a decirles que se tienen que ir de la casa que habitan y tener que salir a intentar encontrar donde vivir conforme a sus posibilidades, cada vez menores. Lo comprenden los que van a hacer la compra y ven que cada vez cargan con menos a su vuelta a casa.

Frente a esto, se nos ofrece el turismo, viajar, gastar en bares y restaurantes. Debes hacerlo para que los sectores vinculados al turismo sigan funcionando. Y si hay crisis debemos doblar nuestros gastos para que les cuadren las cuentas.

 Nos hablan de Ormuz, de Irán y de la crisis de la energía. Da igual que no tengamos coche, sí lo tiene el agricultor que siembra, el panadero que reparte, todo repercute en nuestra barra de pan. Siempre habrá un experto que lo justifique y nosotros podremos explicarlo a nuestros colegas.

Los fenómenos atmosféricos, del rayo que cae en el bosque que arde a la inundación tras las fuertes lluvias, nos hacen aprender un montón sobre la naturaleza, pero no acabamos de entender por qué se construye donde no se debe o las disputas sobre quién debe limpiar el bosque de restos inflamable. La España quemada forma ya parte de nuestro entorno, junto con la vaciada o la turística.

¿Nos parece que nos quejamos mucho y que enseguida vamos a la Puerta del Sol respectiva a mostrar nuestra indignación? Quizá nos quejamos poco, quizá estamos aburridos de tanto quejarnos sin que sirva de mucho, de escuchar excusas locales, regionales, nacionales y europeas. Pero al final hay que salir a la calle, escribirlo, gritarlo.

El problema son los inútiles que hemos elevado a los cargos, de la presidencia al mínimo concejal, puesto allí por su obediencia y disciplina ante sus superiores. Es la España fiel. Muchos de ellos nos sobrevivirían mucho fuera del calor de sus hogares políticos. Los escándalos de corrupción —padres, esposas, hermanos, hijas...—, de "mordidas", sobornos y porcentajes, de rescates por la vía oscura y amigable, son continuos y muestran la escuela política que ha prosperado en España. Han llegado muy arriba y son muchos los que les deben favores bien pagados.

La Puerta del Sol vuelve a ser espacio de acogida, de indignación. Los políticos de todos los colores se acusan unos a otros, pero ya no es este juego de reenvíos lo que quiere la gente. Ya está harta; muchos ya no pueden más.

Cuando se habla de "fondos buitre", parece que nos referimos a especies protegidas y quizá lo sean. El dinero se va fuera o dentro, a los bolsillos que engordan. Muchos se escudan en el anonimato, pero al final son cuentas en las que alguien con nombre y apellidos guarda su dinero aquí o en las Islas Caimán.

La resistencia ciudadana a los desastres sanitarios, educativos, de la vivienda, etc. tiene un límite. Algunos tratan de aprovechar la indignación canalizándola. Tengamos cuidado con esos. Es el propio sistema que busca ponerse al frente de la protesta. Tengamos claros objetivos y prioridades, exijámoslos.

Ahora, ante la presión en la calle, en los medios, en las instituciones, les ha entrado la prisa y lo que se lleva años reclamando se puede hacer en dos días. No nos lo creamos. No hay solución sencilla; hay que hilar fino, no dejar flecos, vigilar la letra pequeña por la que seguirán sus manejos para quedarse con una España cada día más pobre en la que los muy ricos viven muy bien, cada día mejor.

España debe corregir su rumbo, acercarse a los ciudadanos. Para ello debe reformarse un sistema político narcisista, inoperante y controlador. No es cuestión de un decreto, sino de reactivar el sistema, dejar lejos el amiguismo y elegir a los mejor preparados y más comprometidos con la ciudadanía. Los partidos deben hacer autocrítica, aunque les pille de vacaciones. Hay que renovarlos, su forma de selección, de debate interno, su transparencia. De otra forma, será difícil.

España está de nuevo en la calle.

jueves, 24 de septiembre de 2026

Maricarmen en el país imposible

 Joaquín Mª Aguirre

Que la primera pregunta que le hagan al presidente del gobierno español ante la Asamblea General de las Naciones Unidas sea sobre un desahucio en Madrid de una mujer de 87 años ya nos dice algo sobre cómo se está viviendo el caso- Maricarmen no es solo Maricarmen; en ella se ven millones de españoles, del presente y del futuro, jóvenes y viejos, en este país ya imposible.

Si hace unos días hablábamos aquí de los efectos sociales sistémicos del modelo turístico español (no es exclusivo sin que sea esto consuelo alguno), uno de sus efectos en paralelo es sobre la vivienda y la especulación inmobiliaria.

Una casa es un lugar en el que se vive para los que están dentro y un negocio especulativo para algunos, con nombre o anónimos, personas o fondos buitre que están fuera. Si la persona lo vive como drama —se ve en la calle—, para el grupo de inversores son unos miles de euros en unas cuentas bancarias.

Si los jóvenes no se pueden emancipar por los bajos sueldos y la inestabilidad del empleo, muchas veces estacional, las personas mayores, los jubilados, especialmente, las mujeres con bajísimas pensiones, las de una generación a la que se exigía quedarse en casa, no permiten tener un suelo estable.

Es el momento en que los especuladores echan a los inquilinos para derribar edificios o para multiplicar los costes del alquiler. España es ya un país imposible.

Hoy todos los medios abren con la noticia de una mujer de 87 años echada a la calle con la ley en la mano, mandada a un hospital. España escucha su llanto y vive su impotencia con rabia.

En RTVE.es leemos:

Cuando apenas estaba amaneciendo en la calle Alcalde Sainz de Baranda, a pocos pasos del Parque del Retiro en Madrid, en el aire flotaba la sensación de que este no era un desahucio más ni una protesta más. La expulsión de Maricarmen, una anciana de 87 años que llevaba más de 70 viviendo en ese piso, ha provocado una conmoción social sin precedentes en los últimos años y se ha convertido en un símbolo del drama de la vivienda en España.

Prueba de ello son las cerca de 300 personas movilizadas por el Sindicato de Inquilinas que desde la noche del martes acampaban dentro y fuera del edificio para impedir el desalojo, o los centenares de manifestantes que han acudido a las inmediaciones del portal desde primera hora de este miércoles. El objetivo era detener, como ya se había logrado en tres ocasiones anteriores, uno de los desahucios recientes más mediáticos, y que Maricarmen pudiera seguir en el hogar en el que creció.

Pero ni la presión vecinal, ni los intentos de negociación a última hora, ni las ofertas a la empresa propietaria del piso, Urbagestión, han logrado detener un desahucio que muchos de los activistas congregados creían "imposible". "Estamos muy decepcionados, con la movilización que ha habido justo en este caso sentíamos que iba a ser un precedente. Teníamos la esperanza de que no iba a llegar", reconoce Carlota, visiblemente afectada por el cansancio y por la tristeza, y con su saco de dormir y esterilla a cuestas.*

Son casos como estos los que hacen cuestionarse el sistema, máxime si se trata de otra gota más que hace rebosar el vaso social. El caso de Maricarmen lo entiende todo el mundo; comprenden la distancia que hay entre los que viven bien y muy bien —aumentan las distancias entre los ingresos de empleados y empleadores— y los que apenas les llega el sueldo a fin de mes, pero se les exige que gasten, que viajen, que asistan a eventos con los que otros se hacen ricos. Pero este caso nos muestra lo que realmente se espera de nosotros, que cuando llegue el momento desaparezcamos del mapa, que demos las gracias por las miserias que se nos hacen pasar, que nos extingamos en silencio.

Pero en la medida en que Maricarmen somos todos, que la frustración y la indignación aumentan, el silencio se rompe. Los políticos se asustan y se acusan unos a otros. Lo de siempre.

¿Qué consecuencias tendrá esto? Puede que parches, porque es muy difícil cambiar las condiciones que benefician a unos pocos, que controlan medios, bancos y empleo. Lo suficiente como para parecer que algo ha cambiado en un sistema que, con derechas o izquierdas, es de capitalismo duro, inmisericorde. La cultura se hunde (PISA), a la vivienda es imposible acceder, la sanidad no llega a tiempo, la violencia crece...

Sí, el desahucio imposible en un país ya imposible. 

* Álvaro Caballero "Lágrimas y rabia por Maricarmen: el desahucio que parecía imposible sacude Madrid" RTVE.es 23/09/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260923/lagrimas-maricarmen-desahucio-imposible/17237227.shtml

lunes, 25 de agosto de 2025

Tiempo de mudanzas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No, no hay metáfora en lo de la mudanza. Sencillamente me he tenido que mudar de casa. Mientras España arde, los políticos discuten y se insultan; mientras los equipos empiezan la liga con los últimos fichajes y otros ciudadanos acuden a las fiestas de su pueblo; mientras otros se ponen morenos sobre las ardientes arenas y aguas de las costas, etc. etc., yo me dedicó a cambiar de casa.

Dicho así parece sencillo, pero como soy de la generación que tenía cosas raras como libros, después me apunté al cine con la llegada de vídeos, después DVDs, después Blurays y ahora 4K. También a la música desde los 12 años con eso que ahora llaman “vinilos”, después cassettes y después CDs. Como además, mis intereses siempre iban hacia atrás porque no solo me gustaba lo que me daban masticado, sino que siempre me gustó buscar raíces, navegar por el mundo anterior, etc., lo acumulado en esos años es una barbaridad.

Pero esto de la mudanza tiene dos perspectivas, la personal y la social.

En lo personal es una especie de recorrido por tu propia vida. Fotos, cartas, dedicatorias, textos propios y ajenos, etc. te permiten repasar tu trayectoria vital a través de todos estos objetos guardados. Descubres qué poco recuerdas de lo que has vivido, cómo esos años quedan en penumbras, llenos de lagunas. ¿Cuándo leí este libro subrayado; quiénes son esas personas que están a mi lado; dónde fue este congreso o conferencia...? Algunas cosas salen a tirones, pero otras muchas se han perdido en ese pasado que nos resulta esquivo.

La mudanza nos enfrenta a estos objetos. Tiramos unos y conservamos otros. Nos damos cuenta de la cantidad de cosas acumuladas que no tienen mucho sentido; cosas que se repiten, cosas inútiles pero que nos han parecido útiles en algún momento. Cambiamos en el tiempo, aunque pensemos que somos siempre los mismos. Los cambios de gusto que reflejan los objetos que aparecen nos enfrentan a esa realidad. Cambiamos, sí.

La otra dimensión es la social. La vivienda se ha convertido en un problema nacional de primer orden. Encontrar piso es cada día más complicado y especialmente se ha rodeado de un mundo especulativo en todos los órdenes e intereses.

Comprendes el drama de muchos jóvenes por conseguir aquello que antes se veía como una necesidad, la emancipación. Pero las condiciones laborales apenas lo permiten a aquellos que tienen un sueldo suficiente como para ir más allá de una habitación o amontonarse.

Se ha creado toda una red especulativa alrededor de la vivienda. Ya no hablo de en propiedad, donde te hipotecas de por vida y con la inseguridad del empleo puedes perderlo todo en un momento dado.

En alquiler pueden llamarte en cualquier momento y decirte que dejes la casa, que el propietario la necesita. Conozco tres o cuatro casos (entre los que me incluyo) en los que los inquilinos han tenido que abandonar sus casas por estas peticiones, Es la otra cara del problema de los “okupas”, a estos por lo que parece no hay forma de echarlos, aunque no pagan. Pero el inquilino, aunque pague religiosamente, se debe marchar ante la invocación de la necesidad.

No dudo que hay casos en los que esta necesidad sea real, pero sé que en la mayoría de los casos es la forma de volver a alquilar con los “nuevos precios” especulativos. A ello alientan las informaciones diarias de los medios al corear las subidas de los precios. Algún día habrá que estudiar estas conexiones mediáticas del capital para justificar la especulación. De los constructores a los propietarios de pisos turísticos pasando por los fondos de inversión hay demasiadas conexiones y lados oscuros.

Después de 23 años en el mismo domicilio he tenido que mudarme. Ha sido duro y angustioso, pero me ha permitido ponerme en el lugar de muchas personas que lo están pasando bastante peor que yo, sobre todo gente joven.

Hacer una mudanza con estas olas de calor ha sido una auténtica odisea. Agosto es un mes para la especulación. Todos están de vacaciones y los precios se desorbitan para todo. Poco y caro

Nada de esto habría llegado a este nivel sin el sacrificio personal de Joaquín Jr. y Anita, que han tenido compasión y se han volcado en ayudarme. Les estaré agradecidos eternamente. En tiempo de mudanzas, afortunadamente hay cosas que no cambian.

En un momento la vida se reduce a cajas vacías que hay que llenar o cajas llenas que hay que vaciar.

PD: este post ha sido escrito ya en la nueva casa tras otro largo día de mudanza.


martes, 5 de agosto de 2025

La España real en cuatro titulares

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No, la realidad española no casa con los datos que nos ofrecen los políticos. Según el discurso oficial, el "fuerte" de España es el crecimiento de la economía, sus buenos "datos". Somos, nos dicen desde el poder, la envidia de Europa por nuestro crecimiento.

Sin embargo, los datos obtenidos de la realidad, la experiencia personal de muchos no es la misma. Frente al "todo va bien" y el "crecimiento que envidian", otras noticias más cercanas a la vida nos muestran un día a día diferente. La "economía" que va tan bien es una abstracción, un constructo realizado desde una visión que no especifica "a quién le va tan bien" o si quiera qué significa "ir bien".

En RTVE.es se nos ofrecen cuatro titulares alineados en su página web. Creo que la lectura de esos cuatro titulares permite ver esa distancia entre lo "abstracto" y lo "concreto", entre las generalidades positiva y la dura realidad de la vida de las personas. Los titulares son, tal como aparecen en la página, los siguientes; "Entrevista en RNE. Díaz ve "muy positivos" los datos del paro pero advierte sobre la desigualdad", "Glovo afronta una multa de 847.000 euros por emplear a extranjeros sin permiso de trabajo", "Uno de cada tres españoles no puede permitirse salir de vacaciones" y "Trabajar pasados los 65 años: ¿Necesidad o vocación?".

En la entrevista a la ministra Susana Díaz ya se ve que la realidad es más dura de lo que dicen las grandes cifras:

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha calificado de "muy positivos" los datos del paro publicados este lunes con más de 22 millones de ocupados. Sin embargo, ha advertido sobre la crisis de "desigualdad brutal" que está provocando el mercado de la vivienda por los precios "insoportables" que ha llamado a "intervenir" porque de lo contrario "se va a agudizar" y "el nivel de país que queremos no es que un joven de 30 años tenga que compartir piso en una ciudad para poder vivir".

Los datos del mercado de trabajo en España, según ha asegurado en Las Mañanas de RNE, siguen una tendencia que "viene siendo la habitual en todos estos meses", se ha reducido el desempleo "con la tasa más baja desde hace 17 años".*


Díaz "salva" los datos del desempleo como "muy positivos" cuando en realidad los nuevos empleos son poco más de mil personas y se ha reducido el paro en cuatro mil. Ya se da por bueno el sistema de acumulación de contratos y despidos, donde la gente, según los sectores, es contratada y despedida en determinadas épocas de año, por ejemplo, contrato camareros y despido profesores. España se ha vuelto precaria y ya se da como normalidad.

No se puede soslayar el problema que esto conlleva, el de la vivienda, un auténtico problema social pues los sueldos precarios e irregulares impiden la emancipación de las nuevas generaciones, cuyo efecto es la reducción masiva de la tasa de natalidad. No hay quien pueda mantener hijos ni tener lugar donde tenerlos. Hoy los "proletarios" son los ricos, que pueden tener hijos (prole) y dónde meterlos. La subida de los precios de la vivienda está llevando al desahucio de mucha gente para empezar con los nuevos precios, mucho más elevados. La legislación protege a los propietarios porque en ellos estaba la base de la especulación en su momento. Se llamaba a invertir en vivienda, con las constructoras detrás haciendo negocio. Hoy mucha gente, a falta de otras cosas, aprovecha el alquiler a otros como ingreso en detrimento de los que jamás podrán conseguir una vivienda propia ante la imposibilidad de afrontar hipotecas y gastos con sus reducidos sueltos. Los modelos de negocio alrededor de las viviendas se han alejado de cualquier función social y se adentran en las formas especulativas.

Por eso, ante la imposibilidad de negar esta situación, la ministra Díaz tiene que matizar su "optimismo" ante la avalancha de quejas y pérdida de votos que significaría decir lo contrario. Las promesas de intervenir el mercado de la vivienda es ya un tópico político al que se recurre de forma constante. Con la división autonómica es más que complicado y el problema de los "pisos turísticos" y sus precios elevados no solo lo complica sino que lo agrava, como estamos viendo en muchas zonas, que se han hecho inhabitables para las personas de la zona. Hoy el éxodo es hacia la casa de los padres o traer los padres a casa para que paguen los gastos. Esto es España hoy.

La vivienda y el empleo son dos elementos unidos por la realidad y que los datos se empeñan en separar. Unos son manipulables y esconden la precariedad, la falta de futuro laboral o futuro simplemente; el otro muestra la imposibilidad y la dura realidad vivida.

El titular sobre la multa casi millonaria a Glovo por contratar personas migrantes sin permiso de trabajo, En la sinopsis que se nos ofrece se explica:

La empresa de reparto a domicilio Glovo suma una nueva multa a su larga y millonaria lista de sanciones. Le han impuesto casi 900.000 euros por tener repartidores que eran, según los inspectores, inmigrantes sin papeles entre diciembre de 2021 y julio de 2024.

Glovo no ha querido comentar esta sanción, aunque ha anunciado que la recurrirá. A principios de verano, la plataforma anunció que a partir de este julio todos sus repartidos serían ya asalariados, cuatro años después de la entrada en vigor de la llamada Ley Rider.**


La noticia nos lleva a otra dimensión española: el abuso de la inmigración y el deterioro creciente de la situación de trabajo. Para poder abusar con menos riesgos, los inmigrantes sin documentación o permisos son la presa perfecta. No pueden quejarse de su situación ante el temor a ser deportados, algo de lo que se sirven sus patronos para incumplir todo tipo de normas o derechos.

Cada cierto tiempo aparecen noticias de trabajadores muertos por carecer de las medidas protectoras. Esto es particularmente grave en el campo donde junto a jornadas prolongadas sufren la ausencia de lugares donde refrescarse. Es un ejemplo que no por extremos es infrecuente. Una reciente condena a un empresario por este tipo de delito deja en evidencia la situación. También esto es la España de hoy, la que explota al más débil, sea un repartidor o un trabajador del campo. La creciente ola de racismo y xenofobia es la gota que colma el vaso de la explotación.

El País

En la siguiente noticia se nos habla de algo por donde se entra también en la creciente desigualdad: las vacaciones. Los datos que se nos dan tienen relación con lo que hemos visto anteriormente. Si la vivienda, un empleo en condiciones, con un contrato estable, etc. son realidades palpables, las vacaciones parecen una broma de mal gusto, máxime en un país que dice vivir del turismo, un país en el que los medios constantemente impulsan a salir en los puentes y periodos vacacionales. Cada vez es más claro que las vacaciones son para el que se lo puede permitir, que son cada vez menos. La sinopsis que nos dan en RTVE.es señala:

Uno de cada tres españoles no puede permitirse irse de vacaciones este verano. Las ONG alertan de que no solo supone peor calidad de vida, también agranda la brecha social. Por eso, piden más oferta de ocio accesible que garantice el derecho al descanso.

Desde la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social añaden: tener que priorizar en los gastos y renunciar a necesidades fundamentales, empeora la calidad de vida y agrava las desigualdades sociales. ***

A esto hay que sumar otros factores, como la elevación de los precios de todo en las zonas vacacionales, algo que te afecta seas turista o no. Las protestas contra esta forma de organizar la vida económica española —de los pisos turísticos a las protestar por la saturación turística en zonas que se llenar de gente que viene de fuera, sea otra ciudad u otro país. Las cifras satisfechas por los millones de visitantes que llegan a España ignoran los efectos sobre el empleo (temporalidad, explotación) y sobre la vida cotidiana (saturación, elevación de los precios, estrés). Es un ejemplo más de cómo esa España que se nos describe solo se hace desde su lado amable. Las manifestaciones contra el turismo crecen mostrando la guerra subterránea entre los que se benefician económicamente y aquellos que padecen los efectos directa e indirectamente.

Lo que aquí no se airea mucho, sí lo hace en la prensa extranjera donde dan amplia cuenta de las campañas anti turísticas locales, que van desde las pistolitas de agua y las pintadas contra la llegada del turismo.

Que en un país "turístico" solo puedan tomarse algo de vacaciones uno de cada tres ya dice mucho. Por otro lado, la presión mediática e institucional se centra en la temporada no turística, donde los ciudadanos "deben" visitar los lugares seleccionados por sus fiestas (de feria de abril a fallas, sanfermines o sanisidros) y consumir. Es casi un deber nacional con el que hay que cumplir.

La cuarta noticia nos lleva a la continuidad de la lógica después de lo visto: "Trabajar pasados los 65 años: ¿Necesidad o vocación?"**** Con todo lo señalado, se puede llegar a los 65 y no disfrutar de aquello que se llamaba "una bien ganada pensión". Puede que no haya pensión que disfrutar porque el sistema de cotización apenas recoja trabajo anterior duradero, sino una sucesión de contrataciones y despidos a lo largo de una muy irregular vida laboral.

La sinopsis nos explica que "cada vez hay más personas que, por necesidad, vocación o para mantenerse activos, deciden seguir trabajando después de los 65 años"**** La diversificación de motivos, de la necesidad al gusto, no esconde la lógica y, sobre todo, lo que ocurrirá en unos años cuando la necesidad se haga realidad de forma intensa.

Los cuatro titulares de RTVE.es, sus cuatro noticias, forma un mosaico coherente del presente y futuro.

Los políticos tienden más a vender sus logros y a camuflar en datos y abstracciones lo que no está bien. Hay algo peligroso en esta España que parece inevitable, algo de lo que no se puede escapar, donde una cosa lleva a otra. No hay una voluntad clara y contundente de acabar con las especulaciones inmobiliarias, con los abusos laborales, con los equilibrios necesarios. Son débiles frente a sectores que acumulan fuerza y se camuflan sus intereses. Parece que importan más los discursos, las grandes cifras económicas, mucho más manipulables, que las cifras de la vida de cada uno de nosotros, de una realidad que es la que es, cada día más dura y difícilmente camuflada.

 

* "Entrevista en RNE. Díaz ve "muy positivos" los datos del paro pero advierte sobre la desigualdad"/ "Díaz ve "muy positivos" los datos del paro, pero advierte sobre la desigualdad: "Hay que intervenir el precio de la vivienda"" RTVE.es 04/08/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250804/diaz-datos-paro-mercado-vivienda/16686595.shtml

** "Glovo afronta una multa de 847.000 euros por emplear a extranjeros sin permiso de trabajo" RTVE Play 4/08/2025  https://www.rtve.es/play/videos/telediario-2/glovo-multa-emplear-extranjeros-sin-permiso-trabajo/16687475/

*** "Uno de cada tres españoles no puede permitirse salir de vacaciones" RTVE Play 4/08/2025 https://www.rtve.es/play/videos/telediario-2/uno-cada-tres-espanoles-no-puede-permitirse-irse-vacaciones/16687437/

**** "Trabajar pasados los 65 años: ¿Necesidad o vocación?" RTVE Play 4/08/2025 https://www.rtve.es/play/videos/telediario-1/trabajar-pasados-65-anos-necesidad-vocacion/16687116/