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miércoles, 29 de abril de 2015

El rostro desvelado o más allá del velo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La polémica sobre el uso del velo sigue avanzando y deja al descubierto la teoría y la práctica de la cuestión. Ahram Online le dedica un artículo a la cuestión optando por lo que podríamos llamar la estrategia del "más allá del velo". Son visibles la "estrategia de la identidad" (sin velo la pierdes atacando tu religión); la segunda es la de "la separación" (la cuestión religiosa no se ve afectada por llevar o no llevar velo, es decir, se puede ser buena musulmana y egipcia sin llevar el velo); y la tercera es la que han planteado, con distinto grado de belicosidad, las que van a la raíz de la víctima, la mujer. El titular de Ahram Online es "Veil or no veil, Egyptian women are often stigmatised, or worse", lo que nos permite incluirlo es la estrategia del "más allá", la que considera que el velo no es una guerra, sino solo una batalla más de las mujeres en Egipto.
Las tres posiciones se pueden ver con frecuencia en los numerosos comentarios que siguen a los artículos en los que se da información o se polemiza sobre la provocativa convocatoria del periodista y escritor Cherif Choubachi que hemos venido siguiendo desde que se produjo. En su momento, lo consideramos junto a otra proposición religiosa, como parte de un movimiento más amplio, de una puesta sobre la mesa de cuestiones esenciales, que de forma organizada o espontánea (la historia lo dirá), marcan el conflicto de fondo de la sociedad egipcia, la constancia de la intransigencia y el autoritarismo por encima del signo de los gobiernos. Ambas fuerzas se manifiestan en los giros políticos sucesivos e imposibilitan una evolución real hacia más libertades.


Ahram Online comienza contándonos la historia de Sara, una hija de marroquí y egipcia que tras vivir en Kuwait se trasladó a vivir a El Cairo, y trabajaba en la Universidad de Aim Shams. Sara se tuvo que poner velo, algo que no había hecho anteriormente:

She was not following her religious beliefs by wearing the hijab, but rather succumbing to social pressure and seeking to avoid recurrent harassment.
Sara had visited Cairo beforehand. But when she began living there in 2001, she says, she experienced the predicament of being a woman in the huge city, both with and without the hijab.
"Getting groped or touched by sexual harassers would happen on average once a month," recalls Sara, the daughter of an Egyptian mother and a Moroccan father who was born and raised in Kuwait.
"Verbal harassment, that's all the time. Not a day would go by without hearing comments whether from people flirting with me, hurling sexual insults at me, criticising or even cursing me for the way I dress.
"Many people would think women in Kuwait, as a Gulf country, have less freedom than in Egypt. As a matter of fact it's completely the opposite," says Sara, who speaks Egyptian Arabic almost perfectly.*


Lo expresado aquí suele ser un tema recurrente. Muchas mujeres lo llevan no por una cuestión de fe, sino porque son fruto de ataques físicos o verbales, de acoso permanente. La cuestión es que el ponerse el velo tampoco hace mejorar mucho las cosas, pero esa no es la cuestión, sino el mecanismo explicativo. "Si no llevas el velo, te han atacado porque no lo llevas", es la justificación. Si te han acosado llevando el velo, en cambio, es porque vas sola o has ido por donde no debes, etc. La explicación se ajusta al caso y siempre tiene una respuesta adecuada. Pero hay una gran diferencia: si vas velada puede que alguien te crea incluso que te ayuden, pero las probabilidades se reducen si no lo llevas. Me viene a la mente la imagen de una fotografía, que aquí comentamos hace unos años, de la niña sosteniendo su coleta cortada en plena calle sin que nadie moviera un dedo para ayudarla. La cuestión es más compleja y va más allá de la cuestión del machismo y la violencia sexual.

The harassment Sara was subject to was not always sexual, she says, but some also came from people – mainly female colleagues – who were not happy with the fact that she was Muslim and not veiled.
"I was once in the mosque of the university reading the Quran during the holy month of Ramadan, and then a girl congratulated me on 'converting to Islam.'
"Most people thought I was Christian because I was not veiled like the majority of Muslim girls in Cairo, and also because most of my university friends were Copts.
"Many veiled girls who found out I'm Muslim would persistently ask me to wear the hijab. Their concern about my religion, my beliefs or how I dressed baffled me and was really annoying."
Sara wore the veil for five years. But the headscarf gave her little respite throughout the remainder of her time in Cairo, and she took it off following her departure.
"It was primarily to protect myself from sexual harassment, but the hijab barely made a difference. Harassers would approach me anyway, though I lived in the upper class district of Maadi," she says.*


El acoso sexual es muchas veces simple acoso, es decir, la intromisión en la vida de las personas, el estar rodeado de un tribunal social o familiar permanente en el que todas sus decisiones son analizadas y juzgadas por una cuestión o por otra. Es el derecho a entrar en tu vida de forma constante por unos y otros. Y es la ausencia de derecho, desde el otro lado, a tener una vida realmente propia. El detalle de que pensaran que era "cristiana" le había salvado de presiones y de ahí que la felicitaran por su "conversión" el día que la vieron con un velo.
Sara no creía que sus creencias religiosas fueran más intensas o más vívidas por vestirse de una manera o de otra. Ni más ni menos. La auténtica hipocresía social es el fariseísmo de las apariencias, sobre la que gira una parte  del problema. La otra parte es la voluntad de intransigencia, el sentir el poder de controlar las vidas de otras personas desde esa tribuna pública que les hace parecer más virtuosos que los demás por señalar con el dedo a otros. Ese es el auténtico veneno social.


Cuando Sara dice que las mujeres tienen más libertad en Kuwait que en Egipto está tocando un punto sensible y es que esa vanidad soberbia sigue intentando mantener la imagen de estatus moderado y liberal cuando lo que hace es avanzar hacia un aldeanismo intransigente. Todos los indicadores respecto a la cuestiones de género trazan un mapa desastroso para Egipto, un mapa en el que no se reconocen y, por supuesto, es una invención porque nadie protege a las mujeres más que ellos, las defiende mejor y las valora y respeta más. Pero las cifras dicen otra cosa.
Hace un par de días, el diario Egyptian Streets titulaba "Calls to Establish Tribunal for Women’s Abuse and Harassment in Egypt" y señalaba:

In an effort to crackdown on violence against women and sexual harassment, the National Council of Women has proposed the establishment of special tribunals and judicial departments.
According to Ambassador Mervat Al-Tellawy, the Persident of the NCW, the proposed tribunals are part of a strategy has been formulated to tackle violence against women.
This strategy, said the Ambassador, will be announced in the presence of non-governmental organizations, women’s movements, representatives from 12 ministries and Egypt’s Prime Minister Ibrahim Mehleb in the coming days.
In statements to Youm7, Ambassador Al-Tellawy said that the strategy includes the issuance of a new legislative instrument that would aim to punish crimes of violence against women. Currently, for example, Egypt’s law does not consider forced anal penetration as rape.
The Ambassador hopes to expand the definition of violence against women in the law to include both mental and physical violence, adding that a proposed definition of violence is “any existing act on a human being, whether physical, sexual or psychological or an act causing suffering to women or girls, or the threat of such acts, whether or not they take place in the public or private sphere.” The Ambassador added that the NCW will aim to clearly include domestic violence as a form of a punishable crime.
In regards to the difficulties faced by women reporting cases of sexual violence and harassment, the Ambassador said that a main focus of the strategy would be to implement tribunals that would deal specifically with cases of violence against women, including sexual harassment, which in Egypt 99 percent of women face.
The establishment of such a tribunal, the NCW said, would occur in a short period of time.**


Los anuncios se suceden una y otra vez ante el escándalo de la inacción. Ha pasado el tiempo desde que el presidente Al-Sisi fue a saludar a una víctima de agresión sexual al hospital en el que se encontraba ingresada. La foto quedó para el recuerdo, poco más. Otros han ido un poco más para atrás y recordaban hace unos días el apoyo pasado del actual presidente a los exámenes de virginidad realizados por los militares a las manifestantes en los días de la revolución del 25 de enero en Tahrir. Una garantía para sus familias, se decía oficialmente entonces. Los ataques contra las que deciden ir sin velo son frecuentes no solo en lo personal, sino como forma general, desacreditándolas dentro de una estrategia global de difamación. En esto Egipto, evidentemente, no tiene la exclusiva y forma parte de una estrategia general de control que va desde Turquía, con la vuelta a velo de Erdogan, a la presunta reforma nacionalista de la religión, guiada por eruditos, proclamada por El-Sisi. La islamización controlada frente a la islamización radical parece que es la alternativa, pero eso acaba con las aspiraciones reformista y modernizadoras de muchos otros que reclaman libertades y desean el respeto de sus derechos. En la ilustración recogida abajo en el blog de Maryam Namzie, se muestra el "pequeño cerebro" de la mujer sin velo y el "grande" de la mujer con velo. Podemos establecer leyes, pero la presión social trabaja de otra manera.


La estrategia del más allá del velo, como la hemos calificado, considera que la cuestión de velo es solo parte de una forma más amplia de dominio de las mujeres, una forma de ejercer ese poder patriarcal que se escuda en la religión, la familia o cualquier otra institución de autoridad para controlarlas. Ahram Online reintroduce la estrategia a través de nuevas voces sociales en esa dirección crítica:

In Egypt, women are not usually free to wear what they want, states Dalia Abd El-Hameed, Gender and Women's Rights Officer at the Egyptian Initiative for Personal Rights (EIPR).
"For instance, an upper-class lady could be given hard time for wearing a veil because it's not very suitable for her social circles. That happens a lot and could affect the way a woman wants to dress.
"On the other hand, girls in rundown districts after a certain age would have to wear the hijab as per communal traditions. If not, she could suffer dire consequences in school, at home, or in the street.
"Women are not free to wear what they want and I'm glad this topic is brought to public discussion these days," Dalia opines, seeing the debate around the hijab as an impetus to female emancipation.
"Many factors control how women dress in Egypt," she explains. "Social class, workplaces, places of residence, families, among other elements affect how a woman dresses.
"These are layers of authority imposed on women's bodies, and that makes talking about how free women are to dress how they want relatively meaningless.
"In some cases, physical violence could be the price of challenging these authorities."*


La descripción general se ajusta a ese principio de autoridad que se instala en cualquier institución o grupo y extiende su dominio sobre las mujeres, Cualquier se puede convertir en juez de lo que hace. Habrá jerarquías de jefes, pero todos tienen autoridad sobre la mujer en ausencia de los otros. Cualquier se puede acercar a ti y decirte "te hablo en el nombre de tu padre ausente, como si fuera él" y recriminarte tu vestimenta o tus acciones o ideas.
Las trampas del control resaltan en otro de los casos que se escuchan últimamente en los medios: la prohibición de entrar en ciertos locales comerciales, bares y restaurantes, a las mujeres con velo. Una primera lectura de este hecho desconcierta. Si se les presiona para que lleven el velo, ¿por qué después se les impide entrar en ciertos espacios? Lo que parece una contradicción es, por el contrario, lo que ilumina la raíz del problema. No se les deja entrar para "protegerlas", es la respuesta. Pero ¿qué están protegiendo realmente? Su propia imagen, no la de la mujer a la que se excluye. Aquí el hábito si hace al monje y la seda transforma a la mona, al menos a los ojos del único que importa: el que mira y juzga.


Primero se alaba la "virtud" del velo y después es misma "virtud" implica que como mujer virtuosa no debe estar en esos lugares que se han creado para que otros, los "no-virtuosos", pecadores e infieles, vayan. Esta especie de "double-bind", por usar el término de Gregory Bateson, deja al descubierto la manipulación excluyente: el velo te hace virtuosa y las personas virtuosas no entran en los locales no virtuosos, pero rentables para los que los gestionan. Los hombres no tienen ese marcador externo (tienen otros) y no les crean ese problema a los propietarios, el que alguien les digan que están pervirtiendo mujeres y alejándolas de su religión. La hipocresía social es que las mujeres sin velo pueden entrar en esos bares porque ya están "perdidas", nadie se escandaliza, mientras que las que llevan velo dejan en evidencia a los puritanos virtuosos, que se aseguran, entre otras cosas, de que sus hijas no serán recibidas en esos lugares. Las que van sin velo, en cambio, sí pueden entrar porque pueden pasar por "cristianas" o de cualquiera otra fe cuyo destino o moralidad les trae al fresco obviamente y que siempre serán inferiores y carne de pecado. Lo importante de este caso, dirán las teóricas del feminismo, es que quien pone las reglas es siempre el mismo.


El artículo de Ahram Online se abre con una cruda fotografía, un selfie hecho por una chica egipcia en el espejo de su baño. Nos muestra el estado de su cara, con un ojo fuertemente hinchado. La foto apareció el lunes en su página de Facebook y se ha convertido en viral:

A photo of a young woman with a swollen eye and bruises on her cheek went viral on social media on Monday. She was allegedly assaulted for taking off her hijab three months ago.
A Facebook account named Nehal Kamal, the girl in the photo, says the injuries were the price of taking off the veil. She did not go through details and was not available for further comment.
"The one who wants to take off [the hijab] is not as untroubled as the one who wants to put [it] on," says Nehal, who identifies herself on Facebook as an interior designer, vocalist and actress.
"This is part of what happened to me when I decided to take off the hijab and only today [Monday] I felt enough courage to post this photo," she says in the public post.
In a later post, she explains that she uploaded the photo because "lately there was a mass call to take off the veil."
Many people reacted by saying every woman can just wear or not wear what she wants, Nehal goes on, "as if we live in a country that backs freedoms... as if whoever takes off the veil would live in peace."
"People need to know what we're living in our country and that there is no human, a boy or a girl, who does what they want.*


Ha sido la polémica de la convocatoria pública para que aquellas que lo deseen se sientan respaldadas por una parte de la sociedad, lo que ha hecho que Nehal dé ese paso difícil de publicar la fotografía en su página de Facebook. Eso la pondrá en el punto de mira de muchos, pero también ha recibido el respaldo de otras muchas personas. El contador de Facebook le da el respaldo de casi 5.000 apoyos y se ha compartido más de 2.000 veces. Con el nuestro cuenta ya.
La hipocresía religiosa actúa siempre de la misma manera sea cual sea su fe: los hombres se sienten intérpretes de la divinidad, de sus deseos, y brazos ejecutores de sus castigos. De esa manera muchos se siente poseídos, como el Ion platónico, de una fuerza divina que les posee en esos momentos en los que la furia les sale en forma de insulto o de ataque violento. No se arrancan su ojo escandalizado sino que procuran saltar el ajeno a base de dedo acusador. Les es más cómodo y productivo. Les pone.
La frustración social y personal, el desengaño, están empezando a aflorar en Egipto. Tras todos los cambios que se han vivido desde la caída de Mubarak, cambios radicales en participantes, solo ha quedado una cosa clara: que no se avanza en las libertades que se reclamaron en 2011 y que se retrocede en otras. Uno de esos retrocesos es el caso de las mujeres, que reclaman una y otra vez el derecho a decidir sobre ellas mismas y su futuro.

Creo que veremos más desafíos, más pérdidas de miedo para dejar en evidencia la intransigencia creciente, nacionalista y religiosa confundidas interesadamente. La imagen de Nehal ante el espejo, con su cara hinchada por el golpe que le dieron, es la imagen de un Egipto que ha decidido no esconder más sus heridas y enfrentar al conjunto de la sociedad a su propia imagen en el espejo. Ha tenido un gran valor y su gesto está lleno de significado. Sabe a lo que se arriesga, pero también que necesitaba dar salida a los sentimientos que habrá tenido en este tiempo tras la agresión. 
La convocatoria de Sherif Shobashi tenía ese objetivo, hace aflorar una cuestión que por miedo a la represión se está viviendo de forma interna de forma angustiada. La foto, como muchas otras situaciones, muestra que hay una violencia, nacida de ese autoritarismo intransigente disfrazado de virtud, que se ejerce contra la mujer y que es imposible negar. La misma llamada del Consejo Nacional para las Mujeres lo confirma. No es una maniobra extranjera, otra conspiración occidental, como algunos piensan y les gusta señalar para esconder sus intenciones. Es, sencillamente, el resultado de dejarse llevar por el autoengaño negando los problemas o disfrazándolos para convertirlos en caricaturas de los problemas reales.
Las mujeres son un elemento esencial en la transformación de Egipto porque mientras no se vean de otra forma y se reconozcan sus derechos y se respeten sus decisiones, no podrán proclamarse grandes principios, pues se incumplirán los básicos. No hay un Egipto con futuro sin que las mujeres puedan decidir sobre el suyo propio y el de todos. Lo demás es pura retórica, cantos ajados y manidos que encubren las mentalidades inmovilistas y autoritarias.


Ahora, mientras termino de escribir escucho las canciones de Nehal y me siento lleno de alegría porque pienso que nadie va a callar su voz. Pienso que se respeta a sí misma y que no han conseguido, ni con violencia ni con intimidación de cualquier tipo, evitar que salga la realidad de lo que ocurre. El primer paso para el respeto siempre es demostrar que no se tiene miedo. Y para hacerlo la ayuda y compresión de los demás es importante. Cada foto reproducida de su cara hinchada por los golpes es una llamada a las puertas de la conciencia individual y ayuda a establecer la solidaridad necesaria.
Algunos utilizarán la foto para lo contrario: para hacer ver a sus hijas o hermanas lo que le ocurre a quien se quita el velo. De hecho esa parece la intención de algún medio, que no se atreve a tomar posiciones ante la convocatoria de Choubachi y deja caer así su mensaje. Pero quienes miran esa cara hinchada por los golpes saben que no ha sido la mano de Dios, sino el puño del hombre, que golpea y aprieta para evitar que su víctima salga de su dominio cruel.

"The woman's voice is a revolution"
Pero Nehal es el futuro de Egipto y el Egipto con futuro. No porque lleve el velo o no, sino porque ha sido capaz de vencer su miedo y actuar como ella pensaba que debía hacerlo. La obstinación que en muchos es intransigencia y vanidad, en ella es defensa de sus derechos. Ella solo reclama poder vivir según su criterio. Ella, una vez más, es egipcia. Y que diga lo contrario, miente.



* "Veil or no veil, Egyptian women are often stigmatised, or worse" Ahram Online 28/2015 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/151/128817/Egypt/Features/Veil-or-no-veil,-Egyptian-women-are-often-stigmati.aspx
** "Calls to Establish Tribunal for Women’s Abuse and Harassment in Egypt"
Egyptian Streets 26/04/2015 http://egyptianstreets.com/2015/04/26/calls-to-establish-tribunal-for-womens-abuse-and-harassment-in-egypt/





viernes, 24 de abril de 2015

De velos, predicadores y libros quemados

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La guerra que anunciábamos sigue su curso. Las presiones de la Universidad de Al-Azhar han conseguido que se deje de emitir el programa televisivo en el que un predicador se permitía dudar de la autenticidad de una serie de hadices. Se confirma la existencia del conflicto abierto y ahora solo cabe ver sus consecuencias, qué efectos tienen sobre la lucha profunda.
Mada Masr nos daba la información ayer en estos términos:

The controversial talk show “With Islam” will be pulled off air at Al-Azhar’s request, the privately owned satellite channel Al-Qaherah wal Nas said in a statement issued Wednesday night.
The channel made the announcement after Al-Azhar Grand Sheikh Ahmed al-Tayyeb filed a lawsuit earlier in the day demanding the show’s cancellation. The prime minister, investment minister, the chairman of the board for the Television and Radio Union, the head of Al-Qaherah wal Nas and the show’s host, Islam al-Beheiry, were all named in the suit, according to the Wafd Party’s official newspaper, Al-Wafd.
In its statement, the channel said it would comply with the grand sheikh’s request to think carefully about how the media handles religion. The management at Al-Qaherah wal Nas doesn’t encourage television shows that polarize Muslims, the statement continued, particularly given that such programs have proven to have a negative influence on society by increasing conflict and friction at a time when unity and harmony are most needed.
"Freedom of thought and expression are constitutional rights for all citizens. However, protecting the country’s best interests is a greater goal," the statement concluded.*


No deja de sorprender los términos en los que se está expresando, especialmente ese párrafo final de la cita en el que se señala la contradicción fundamental: el conflicto entre unas hipotéticas libertades de pensamiento y expresión y unos "intereses" superiores del país. Egipto, de nuevo vuelve a caer en las falacias que reducen sus posibilidades de futuros dejando otra victoria en manos de la fuerza conservadora institucional.
Parece que a Egipto solo le queda elegir entre grados de intransigencia, dejando como una siniestra ironía esos derechos que siempre dice reconocer, pero que no deja de pisotear. Es su respuesta tradicional a cualquier crítica a un sistema que se está blindando cada vez más en lo religioso tradicional para alejarse de la otra fuente de manipulación  religiosa, la Hermandad Musulmana.
La alianza del militarismo con las fuerzas religiosas conservadoras, opuestas a las "internacionalistas" de la Hermandad está dando forma a un nacionalismo religioso institucional con el que se pretende controlar al país: las instituciones religiosas, centradas en Al-Azhar, apoyan al gobierno mientras el gobierno le limpie el camino de aquellos que quieren debilitar la fuerza de la religión. Si Nasser manejó a los del Al-Azhar, es ahora la Universidad y sus clérigos los que parecen ponerle los límites al presidente Al-Sisi y presionan para eliminar a aquellos que creen que parte de la modernización de Egipto pasa por las libertades de conciencia y expresión. O simplemente no comparten los criterios religiosos como una imposición. La lucha es por determinar si uno está obligado a la religión por haber nacido en un país y el derecho de las instituciones a controlar la vida de todos a través de la religión.


De esta forma, el gobierno le quita obstáculos al control religioso de Al-Azhar en todo el país. Es un camino este que tendrá graves consecuencias en el futuro. Se elimina a la Hermandad acusándola de extremismo religioso, pero —extremista o no, que es cosa relativa— se funda una intransigencia monolítica en la sociedad. Es sorprendente cómo se puede sostener esta incongruencia constante, cuyo eje es la constatación milenaria de que la religión se usa, con todas las excusas que se quieran dar, para mantener el control del poder y deshacerse de la disidencia. Gracias a este uso constante de la intransigencia al convertir cualquier opinión contraria a las oficiales, se están poniendo los cimientos del nuevo integrismo, es decir, de una sociedad que pedirá la cabeza de cualquiera que la use para pensar y no para moverla para asentir acríticamente.


Al-Azhar gana posiciones y el gobierno, si se puede decir así, se refuerza en ella pero también se debilita porque queda cada vez más en manos de aquellos que piensa controlar. Pero así suele ser la política, una lucha de astucias en la que los enemigos se alían con la esperanza de poder debilitar al otro. Pero quien realmente sale ganando es el que posee la fuerza de condicionar, en este caso, Al-Azhar, que a su vez comenzará a ser escenario de luchas y divergencias para digerir el poder que van acumulando.
El otro caso abierto, el de la controversia del velo, también sigue en paralelo su recorrido. Al-Ahram Weekly publica un interesante artículo describiendo y analizando el hecho:

Sherif Al-Al-Shobashi, who spent years working as Al-Ahram’s correspondent in Paris and also served as an official at the Ministry of Culture, made his call in a recorded video message. He stressed he was not asking all Egyptian women to take off their veils, only those who had been forced by their parents or husbands to cover their heads. Girls as young as 4 years old were being asked to veil at some schools, he said. He also criticised arguments which Islamists and other conservative groups use to back up their demand women wear headscarves and cover their bodies: that it somehow spreads morality in society.
“If the hijab (veil) is a sign of leading an honourable life why do so many women serving time in prisons wear the veil?” asked Al-Al-Shobashi. He then went on to claim that “99 per cent of Egypt’s prostitutes are also veiled.”
Al-Al-Shobashi’s ridiculous claim quickly rebounded. Popular news website Al-Youm Al-Sabei twisted his words and reported the journalist had said 99 per cent of Egypt’s veiled women were prostitutes. The cynical headline spread like wild-fire, and Al-Shobashi soon found himself cast as public enemy number one.
Al-Shobashi’s basic position — that religious and conservative groups use the hijab for political purposes, forcing women to veil and then claiming their veiling is an expression of support for a religious state — is a familiar one. It has been repeated for years by secularists who, in Egypt, also claim the growth in influence of conservative oil-rich Arab Gulf states — millions of Egyptians spend time in the Gulf working — has deformed local culture.**


La manipulación realizada sobre las palabras de Shobashi muestra los términos en los que se está luchando por una opinión pública manipulada hasta extremos ridículos por una batería de medios que alientan constantemente la intransigencia. Que Ahram Weekly se haya sentido en la obligación de salir en defensa del antiguo compañero periodista no deja de ser significativo y es una muestra más de esa polaridad con la que se está manejando al país.
Por un lado se ha jugado con la imagen de un Al-Sisi "nasserista" para evocar la imagen del "héroe" nacional y nacionalista, militar; pero por otro se juega con la religiosidad de un Sadat, que fue quien abrió de nuevo las puertas a la influencia islamista en Egipto, dejándoles las bases sociales. Si Nasser persiguió a muerte a los Hermanos Musulmanes y ellos le persiguieron a él con intentos de atentados, la Historia, en cambio, nos dice que a quien acabaron asesinando fue a Anwar El Sadat, el piadoso, ametrallado por islamistas mientras presidía un desfile. Para los islamistas, ese fue un día grande. Pero la historia sirve sobre todo para lamentarse, más que para aprender.
Al-Sisi juega con fuego y está sufriendo ahora el desengaño de los que le han apoyado y a los que está marginando dando protagonismo a Al-Azhar que el cubre los sermones de las mezquitas y le filtra los clérigos. Sin embargo, es ingenuo pensar que eso va a contribuir a la modernización de Egipto. Por el contrario, como señalábamos, establecerá los fundamentos de la nueva intransigencia que se volverá contra él el día que se vea forzado a frenarla en algún aspecto.
El análisis realizado en Al-Ahram Weekly por Khaled Dawoud establece las mismas conexiones que señalamos en su momento, vincula el caso del predicador censurado con el del velo de Al-Shobashi:

Since the ouster of Mohamed Morsi as president on 3 July, 2013, Islamists have argued that what they term the military coup was directed not at the Muslim Brotherhood but any attempt to establish an Islamic state. They charge that President Abdel-Fattah Al-Sisi’s repeated calls for “a reform of Islamic thinking” — calls that are believed to have encouraged men like Al-Shobashi to stake out their own positions — constitutes a “war against religion.”
But the simple fact is that the Muslim Brotherhood is not alone in pushing for the identification of Egypt as a conservative Islamic state.  Salafist groups, including the Nour Party, and the religious establishment of Al-Azhar — often promoted as the representative of a moderate, tolerant Islam — were also outraged by Al-Shobashi’s call.
Secular intellectuals in Egypt, they say, are abusing Al-Sisi’s call to renew Islamic thinking and reject extremist ideas that tolerate terrorism.  Instead they are using it to attack the key tenants of Islam, which they believe includes the veil.
They point to recent incidents in which a television presenter on a private channel, Islam Al-Beheiri, has devoted his talk show to attacking Islamic scholars who lived in the early centuries of Islam and whom Al-Azhar reveres as unquestioned authorities. Al-Beheiri has also attacked Al-Azhar itself, claiming many of its teachers are religious reactionaries, and the institution is riddled with extremists.
The Brotherhood, and other conservative Islamist groups seeking to promote the idea that Islam is under attack, were handed a propaganda gift when Bothaina Keshk, the deputy minister of education for Giza, took it on herself to organise a book burning session at a school previously owned by a Muslim Brotherhood businessman but now under government control. Keshk said her decision to burn books was part of the effort to confront extremist ideas, and that the volumes consigned to the flames were not included on the official list of texts provided by the Ministry of Education to school libraries.**


Es la línea en la que presentábamos los dos casos hace unos días, como un intento por parte del Egipto liberal y secular (que existe), de revelar que no se ha avanzado en la lucha contra la intolerancia y el reaccionarismo, sino que están ganando posiciones y haciéndose con un mayor poder de control. El ministro de Cultura, del que hablamos el otro día por el incidente en Alejandría, insultado y humillando a una funcionaria por su sobrepeso, es profesor de Al-Azhar. Será el encargado de vigilar la cultura posible a través de su ministerio. No es una buena noticia para muchos, a los que les gustaría tener a alguien con otra mentalidad para administrar los recursos, dar entrada a la gente creativa y transformar la cerrazón de muchos a través de la cultura.
Al final del párrafo citado se alude a otro motivo de escándalo: la quema pública de libros en una escuela (parece que ha habido más casos) de antigua propiedad de la Hermandad. Los libros se apilaron en el patio y se procedió a la quema pública entre cantos patrióticos y agitado de banderas. Por supuesto a la hoguera fueron los textos de la Hermandad, pero también otros que no tenían nada que ver, demostrando que una vez que se ha encendido un fuego se suele aprovechar bien.

The scene of books being burned in front of students as nationalist songs played and the school’s headmaster and other teachers were joined by Keshk in waving Egyptian flags provoked uproar among secular writers, including many supporters of Al-Sisi. Keshk might have thought she was supporting state effort to fight extremism, they said, but what she had really done was engage in an absurd action that would provide the government’s Islamist critics with ammunition.
The arguments reached such a pitch that Al-Sisi himself apparently felt a need to intervene. In a speech delivered at the Military Academy on 17 April, the president said that when he called for a renewal of Islamic thinking he had intended the task to be undertaken by “enlightened, respected scholars”.
“The manner in which this issue has been treated by some media outlets does not serve the cause of renewal. Religious discourse will not be reformed overnight. It needs the efforts of enlightened scholars. The issues are complex and have been ignored for too many years,” he said.
Al-Sisi, whose wife and daughter are veiled, asked those dealing with the issue of religious reform “to be careful”.
“Do not pressure public opinion and scare people in their homes. People hold nothing more dear than their religion. This issue should be addressed delicately and responsibly.”**

Las afirmaciones sobre quién debe controlar la "reforma religiosa" nos muestran claramente que esa tarea la realizarán aquellos que deben ser reformados, algo metafísicamente imposible. Ninguna institución va a iniciar motu propio una reforma que le haga perder su poder. Y eso es lo que está ocurriendo. Los quemadores de libros —algunos, tras 1984, han hablado de Farenheit 451 — han aprovechado para mandar a la hoguera todo aquello que les estorba. Se ha señalado que algunos de los libros quemados son de reformistas o no tienen nada que ver con la religión, como Bonaparte en Egipto, de J. Christopher Herold, o un texto de Abdel-Halim Mahmoud, probablemente el mayor reformista que ha tenido la Universidad de Al-Azhar al frente, entre 1973 y su muerte en 1978, un defensor de la ciencia moderna y su papel en el cambio de las mentalidades. Tenía un doctorado en Filosofía conseguido en La Sorbona.
La pretensión actual no es abrir, sino sacar del ruedo a aquellos, laicos y rivales, que les disputen la hegemonía del pensamiento. La moderación y el extremismo son relativos; si se expulsa a unos radicales, como los Hermanos Musulmanes, los que hasta el momento se presentaban como "moderados" pasan a ocupar su función dentro del sistema. Son "moderados" relativos pero con enemigos comunes, los laicos.

La contestación del ministro de Exteriores sobre esa parte de los "derechos humanos" que no eran compatibles con las tradiciones nacionales y la religión, que ya comentamos, no son un buen augurio para una hipotética democratización plena que pase porque las instituciones ocupen un lugar determinado. Pero eso se resuelve satanizando la democracia como un perverso invento occidental, cuya función es destruir países y religiones. Lo mismo ocurre con el feminismo o cualquier otra cosa que no guste a una ortodoxia que es cada vez más opresiva porque las tentaciones exteriores son mayores y teme perder el control.
La lucha parece abierta. Los desafíos serán para la presidencia que, a falta de elecciones y de un parlamento a la vista, tendrá que asumir el desgaste de las decisiones propias y de los ministros, que tampoco ayudan demasiado. Un programa de televisión, una concentración para señalar que el velo no debe ser una obligación, unos libros quemados... Son hechos aparentemente aislados, pero que cuando se dibujan las líneas entre ellos permiten reconocer ciertas formas.

Conforme se vayan alzando más voces en Egipto, tanto el militarismo como el conservadurismo religioso reaccionarán de forma más intensa. En el centro se encuentra una solitaria presidencia que se va erosionando cada día por sus decisiones internas y exteriores. A Nasser no se le perdonó el fracaso militar de 1967 frente a Israel. Mientras haya un frente militar abierto, Al-Sisi recurrirá a los "intereses nacionales" que son, según parece, vencer al terrorismo y acabar con un programa que pide otra forma más abierta de religión. La solución de convertir la religión de nuevo en funcionarial, que hizo Nasser, sometiendo a Al-Azhar, tenía sentido entonces. Pasadas las décadas, la figura de Al-Sisi juega sin embargo con lo que Nasser no hizo. Nasser se río cuando el líder de los Hermanos Musulmanes le planteó su pretensión —la primera de todas— de obligar a las mujeres a llevar el velo, diciendo que era responsabilidad suya como líder obligar a los demás.  Nasser contaba cómo le había dicho que si la hija del islamista, que estudiaba en la facultad de Medicina, no llevaba velo, cómo pretendía que las demás mujeres lo llevaran. Hoy todos resaltan que la familia de Al-Sisi, su mujer y su hija, van veladas; lo mismo que hace el odiado Erdogan. Al-Sisi parece dispuesto a hacer o a dejar hacer lo que no quiso hacer Nasser. Es más fácil nadar a favor de la corriente que en contra. Lo malo será cuando descubras hasta dónde te ha llevado esa corriente. Se puede intentar ser Nasser, Sadat o Mubarak, pero no los tres al mismo tiempo. Puedes juntar lo negativo de todos sus destinos.
El día en que el acto festivo sea presentar nuevos libros y no quemarlos con cánticos patrióticos y banderas en las manos, Egipto habrá avanzado mucho en su camino.




* "Conceding to Al-Azhar pressure, satellite channel cancels talk show accused of insulting Islam" Mada Masr 23/04/205 http://www.madamasr.com/news/conceding-al-azhar-pressure-satellite-channel-cancels-talk-show-accused-insulting-islam
** "Drawing the veil on simmering disputes" Al-Ahram Weekly 23/04/2015 http://weekly.ahram.org.eg/News/11079/17/Drawing-the-veil--on-simmering-disputes.aspx










domingo, 19 de abril de 2015

El velo y el metro

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Sigue el revuelo en Egipto por la convocatoria de hacer una concentración de mujeres sin velo en Tahrir este verano. Lo comentábamos el otro día y la polémica, como era previsible, va subiendo de tono. Por supuesto, la cuestión pasa a ser "trascendental" y amenaza con acabar con Egipto mismo si sigue adelante, según todos intervinientes en contra de este "desafío" monumental, realizado por el periodista y escritor Cherif Choubachy desde su página en las redes sociales. En su página, Choubachy defiende su postura y aguanta los insultos a la vez que recibe muchos apoyos. Muchos de los que insultan llevan el icono de la mano con cuatro dedos, representación adoptada por los Hermanos Musulmanes.
Los que le apoyan le dan referencias de artículos defendiéndole. En su última entrada de Facebook, de hace doce horas, Choubachy escribe: "sé que hay gente en la prensa que me apoya, pero la mayoría prefiere el silencio". Él sabe que será así, que recibirá más apoyos populares que compromisos explícitos, que se irán dando como un goteo y en función de otros movimientos. Lo cierto es que cualquier artículo o simple nota desencadena una larga lista de comentarios, casi siempre en conflicto. Los que consideran que es un mandato, los que afirman que no hay exigencia coránica de llevarlo y, finalmente, los que afirman que es una forma de dominación patriarcal.
Es importante diferenciar las tres posturas porque afectan a cómo son vistas las otras. Desde la primera, todos los que han apoyado la postura son pecadores, traidores que tratan de hundir Egipto y la religión; para los segundos es una cuestión de libertad dentro de la religión, mientras que para los terceros es una cuestión de dominio sobre la mujer. Hay otra: la de los que no le conceden importancia y piensan que hay otros problemas.
La publicación Mada Masr nos va dando algunas de estas respuestas:

In response to recent calls for a protest encouraging women to remove their veils, preacher Wagdy Ghoneim called those involved in the move “infidels,” privately-owned Al-Masry Al-Youm newspaper reported on Friday.
The Muslim Brotherhood-affiliated preacher said during an appearance on Brotherhood-owned “Rabea” channel that calls to abandon the veil are part of a scheme to liberalize Egypt and divert it from its Islamic identity.
According to Al-Masry Al-Youm, Ghoneim said non-veiled women are “sinners” and that those who encourage other women to take off the veil are “infidels fighting Islam.”
The call was first initiated by writer Sherif al-Shobashy, who said he believes “most Egyptian women wear the veil without conviction,” adding that “seven out of 10 girls don’t believe in the veil they’re wearing.”
Shobashy, who has made several television appearances to speak about the call for a demonstration in Tahrir Square, claimed “girls wear the veil because they’re either scared or being forced to by their families and the society they live in.”*


La postura de los islamistas está clara: el reto es una ofensa que traerá todos los males. El mundo para ellos se divide en pecadores y  fieles, que son ellos, claro. La extensión islámica a todos los rincones de la vida social hace que una cuestión que podría quedar en la libertad de las personas, se considere como un atentado por el hecho de desafiar la autoridad que se esconde tras el mandato. La reislamización volvió a convertir el velo en una cuestión crucial, pero lo es como parte del paquete islámico. Una obligación es un acto de sumisión y la posibilidad de lanzar las iras sociales contra aquel que desafía a la autoridad. No ponerse el velo no es un acto de libertad de la persona: es un desafío al islam en su conjunto, una lucha contra él, como señala el predicador de la Hermandad Musulmana. Son "pecadores" y eso, en su visión del mundo, quiere decir enemigos que hay que eliminar. La peculiar competición por la virtud hace el resto.
El convocante de la manifestación en Tahrir en favor de la libertad del velo ha escogido el camino más seguro, la segunda vía, la de plantearlo como una cuestión que no está estipulada en el Corán, que no se opone:

Shobashy referred to those who opposed him as, “the ones who don’t know Islam,” asserting that he “is not against religion.”
The calls for demonstration have been met by objections from several Islamist groups, including Al-Azhar. During Friday prayers at Al-Azhar mosque, the Imam said the veil is “crucial,” because it’s “a sign of chastity and protects the integrity of society.”
“Veiled women have the right to be religious and to cover themselves, and others have the right to do the opposite. We shall all meet in the afterlife,” he added.
Despite the strong reactions, the deputy head of the Salafist Nour Party, Nader Bakkar, denied any calls by his party for a million man march against those calling for abandoning the veil.
Meanwhile, the deputy head of the Salafi Dawa movement, Yasser Borhamy, released a statement on Friday saying that “destruction is not restricted to bombs,” adding that “calls to destroy minds, hearts and chastity through the movement to encourage removing the veil are more dangerous.”
“These demonstrations aim to destroy the heritage of the nation and violate its values,” the statement added.*


Las reacciones de los islamistas forman parte de esa competición piadosa. Lo que para unos es "pecado" para otros es "peor que las bombas" y busca "destruir las mentes" o la "identidad egipcia".
Uno esperaría una reacción tan virulenta contra la verdadera enfermedad egipcia, el acoso sexual. Hay una profunda hipocresía en una sociedad que dice que el velo es la protección de la mujer, pero que sin embargo no eleva las mismas voces para protegerla.
El 14 de agosto de 2013 quedó cerrada la estación Sadat del Metro de El Cairo, la que da acceso a la plaza de Tahrir. Aunque no se dieron motivos oficiales, se trataba de evitar el acceso directo a la plaza por las manifestaciones islamistas. Eso creó una serie de problemas añadidos no previstos pero previsibles. El aumento de personas saliendo por otras paradas de las líneas las convirtió en infiernos para las mujeres, que se vieron acosadas impunemente. Ahram Online informó de las consecuencias en noviembre de 2014:

For women, Al-Shohada is not only overcrowded – it's also a spot where hands can easily grope sensitive body parts and never be identified in the thick crowd.
On 10 October 2013, a woman named Karoline Kamel wrote a public note on Facebook that drew attention from many Egyptian social media users to the severity of sexual harassment at Al-Shohada.
"I do not remember how I came out of the carriage, but I remember well how I was involuntarily frozen for 10 minutes, like many women around me, trying to move across the platform to the ticket machines," she wrote.
"We saw huge numbers of men coming to ride the metro [trying to pass by the women's carriages located in the middle of the train] … and heard shouts behind us about someone who fell on the tracks, and the speakers were warning passengers of overcrowdedness. I felt terrified.
Then hands started messing with any parts of our bodies they could reach. A girl beside me was crying and calling, 'please God!'"
The anti-sexual harassment initiative Shoft Taharosh (Arabic for "I Saw Harassment") told Ahram Online that reports of sexual harassment in the metro have "risen dramatically" since the closure of Sadat Station.
Fathi Farid, a coordinator for the initiative, said incidents have ranged from "verbal harassment to pulling parts of women's bodies," with mob assaults also being documented. His initiative doesn't have an estimate of the number of similar incidents at Al-Shohada, but he said they've received "tens" of reports.
In addition, Farid said authorities have barred the initiative's volunteers from being present on the platforms to tackle the harassment problem, citing the "country's current situation" as an excuse.**


La hipocresía de que el velo es un indicador de la pureza de la mujer no quita para que sean manoseadas de la forma más vil en cualquier circunstancia que lo haga posible. Y unas estaciones masificadas pueden convertirse en una tortura interminable, como nos muestra Ahram en su información. Muchas mujeres cambiaron sus rutas, haciéndolas más largas, con tal de evitar esas estaciones en las que son víctimas de los que se escandalizan después si van sin velo.

En más de una ocasión se ha utilizado la excusa del ir sin velo para justificar el acoso. La mujer que va sin velo, según ese simplista principio de los islamistas, no merece respeto y va pregonando su impiedad. Es merecedora de lo que le ocurra. Ese fue el argumento que dieron las diputadas de la Hermandad Musulmana elegidas para el parlamento islamista de Morsi cuando se le pidió que defendieran a las mujeres. El argumento fue ese, que donde deben estar es allí en donde los hombres las protegen. Lo demás, decían, era responsabilidad suya.
Muchos tienen las sospechas de que el acoso forma parte de la corrección callejera, por llamarlo de alguna manera. Se ceban en aquellas personas que saben que van a tener menos defensa. Los acosadores tienen a su favor la creencia social de que por el hecho de no llevar velo son "provocadoras". La experiencia, en cambio, demuestra que el acoso es constante, con velo y sin velo. Las cifras están ahí y no las rebate nadie. Sin embargo, siempre se mantiene el discurso hipócrita de que la mujer velada es respetada por todos. Es más sencillo decir esto que atajar el problema real, enfrentarse a él de forma directa, pero ¿cómo enfrentarse a este tipo de problema social tan extendido y con tantos intereses?


Algunos han criticado que la convocatoria de la Plaza de Tahrir imitando el gesto de retirarse el velo realizado en Alejandría, en 1923, por la pionera del feminismo egipcio Hoda Shaarawi. Señalan que en Egipto hay muchos otros problemas graves que también afectan a las mujeres. Creo que independientemente de otros muchos problemas ciertos e importantes, el valor de la propuesta de Cherif Choubachy es el de abrir debates y hacer que se manifiesten las posturas intransigentes de muchos. Hay que saber dónde está cada uno en todo momento.
En Egyptian Street —que considera que la propuesta es una "cortina de humo" frente a otros problemas— se recogen las palabras de Cherif Choubachy sobre el regreso del velo a la sociedad egipcia:

Cherif Choubachy writes that “the veil was gone for more than fifty years in Egypt, and only reappeared in the 1970s after the defeat against Israel in 1967″, because rhetoric at the time said the loss was due to people straying away from Islam and its teachings.***


La derrota de Egipto ante Israel no solo trajo el declive de Nasser, como puede verse. A su sucesor, Sadat, tampoco le perdonaron esta vez la paz con Israel. Los signos son polisémicos y una derrota es interpretada (interesadamente) como un "castigo" por el presunto abandono nasserista del islam. Los islamistas jugaron sus bazas propagandísticas de esa manera y comenzaron la reislamización como forma de recuperar Egipto para su visión del mundo. El asesinato de Sadat, en este sentido, fue otra forma de reinstaurar el orden perdido, como lo fue volver al velo. Cada cosa en su nivel, todo en el orden.
El velo de las mujeres es más fácil de quitar que el que los hombres tienen delante de sus ojos, el que les impide ver sus propias actuaciones.



* "Preacher attacks calls for women to unveil" Mada Masr 17/04/2015 http://www.madamasr.com/news/preacher-attacks-calls-women-unveil
** "Sexual harassment, chaos: Cairo's main metro station bears brunt of closures" Ahram Online 13/11/2014 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/151/115466/Egypt/Features/Sexual-harassment,-chaos-Cairos-main-metro-station.aspx

*** "" Egyptian Streets http://egyptianstreets.com/2015/04/14/egyptian-journalist-calls-for-protest-against-the-hijab-at-tahrir-square/